Inmigración argentina

Historia. Factores que influyeron. Política inmigratoria. Inmigración. Inmigrantes. Desembarcadero. Colonias. Conventillo. Ley de 1420

  • Enviado por: Karina
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 9 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

publicidad

Desarrollo del Trabajo

Las causas de la Inmigración Masiva (1880-1920)

A finales del siglo XIX, millones de personas abandonaron Europa como consecuencia de los cambios producidos por la Segunda Revolución Industrial, en particular por el exceso de mano de obra rural a raíz de la tecnificación agrícola.

La Argentina fue uno de los países de América que más inmigrantes recibió en el período de emigración de masas, cera del 10 por ciento del total. Si bien en términos absolutos la cantidad de inmigrantes que se instalaron en el país entre 1880 y 1930 fue inferior a la de los que se dirigieron a los Estados Unidos, la Argentina fue el país que tuvo la mayor proporción de extranjeros con relación a su población total. De acuerdo a los datos del censo de 1914, una tercera parte de los habitantes del país y la mitad de los habitantes de la ciudad de Buenos Aires eran extranjeros.

Es una combinación de factores la que determinó la dirección de los flujos migratorios. Por un lado obraban las condiciones que se daban en el país de origen, denominadas factores de expulsión. En el caso de Europa estos factores incluyeron la desocupación masiva, los bajos salarios, las crisis políticas y sociales, las guerras y en algunos casos el deseo de mejorar las propias experiencias profesionales, Por otro lado también operaron los factores de atracción del país de destino. La Argentina ofrecía la promesa de grandes fuentes de trabajo, salarios más elevados, y otros beneficios como la existencia de una vigorosa educación pública y gratuita para los hijos y una sociedad dinámica en donde el ascenso social era posible.

Fueron diversas las vías por las cuales los emigrantes potenciales obtenían noticias de las posibilidades que ofrecían los eventuales países de destino, y opciones concretas a partir de las cuales tomar sus decisiones. Por un lado, la información proporcionada por agentes del gobierno, de las compañías de colonización o de las compañías de navegación, y de aquella que los emigrantes obtenían a través de sus relaciones con parientes, amigos y vecinos. Por otro, de las propias redes utilizadas por los migrantes en función de objetivos prácticos como la obtención de trabajo y alojamiento.

La Política Inmigratoria:

De manera simultánea a los procesos de cambio económico y social que afectaban a Europa, la Argentina iniciaba un camino de modernización económica. La explotación de los recursos de la extensa pampa con el fin de satisfacer las demandas del mercado externo requería abundante mano de obra, mucho más que su escasa población.

Estos dos procesos, argentino y europeo, coincidieron en el tiempo y de este modo se dio una secuencia de expulsión - atracción de población. No obstante, la llegada de europeos a la Argentina no fue totalmente espontánea. El Estado alentó la llegada de inmigrantes, por razones que iban desde la creencia en su aporte civilizatorio hasta la necesidad de asegurar el flujo de mano de obra.

El preámbulo de la Constitución de 1853 convoca ofreciendo justicia, paz, bienestar y libertad a “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”; el artículo 20 asegura a los extranjeros el goce de todos los derechos civiles del ciudadano; y el artículo 25 señala que “el gobierno Federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni agravar con impuesto alguno la entrada al territorio argentino”

A la amplia garantía a los derechos civiles asegurada por la Constitución, el Estado agregó el ofrecimiento de anticipos para pagar los pasajes, el alojamiento por cinco días en hoteles, asilos o concesión de tierras y ayuda para obtener inicialmente trabajo. También abrió agencias en Europa para que publicitaran las bondades del país entre los potenciales emigrantes.

La principal norma legal en torno a la inmigración fue la Ley de Inmigración y colonización o Ley Avellaneda del año 1876, que legisló de forma amplia el fenómeno inmigratorio. Sobre la base de esta ley se creó el Departamento General de Inmigración y oficinas de colocación de inmigrantes.

¿Quiénes eran los Inmigrantes?

La población inmigrante fue, en una primera etapa, esencialmente masculina y adulta, a nuestro país llegaban mayoritariamente hombres de entre 15 y 65 años. Esto se relaciona con las características del mercado de trabajo, en ese tiempo se necesitaban hombres jóvenes, y si no eran tan jóvenes sanos, para trabajar en las faenas rurales o en el ámbito urbano en la construcción. Un porcentaje muy altos de esos hombres emprendía su aventura en soledad, preferían no arriesgar a las familias. Aquellos que tenían mujer e hijos partían con la promesa de luego regresar o enviar el dinero necesario para su posterior traslado a la Argentina. Algunos cumplían estas promesas y otros se desvinculaban de sus familias para siempre y formaban otras.

A principios del siglo XX, con el hecho de disponer de más y mejor información a cerca de las condiciones de vida y las posibilidades de radicación definitiva animó a los hombres a venir acompañados de sus esposas, hijos, y a veces de sus padres, madres y hermanos. También hubo mujeres que se atrevían a venir solas. Otras veces se producía la inmigración cadena, la presencia de un familiar cercano en Argentina incitaba a viajar a un nuevo inmigrante.

La composición de la población inmigratoria, desglosada según el origen de sus integrantes, devela que los había de casi todas las naciones europeas, otras incluso de Asia y África. No obstante, la inmensa mayoría de los extranjeros provenía de tres países mediterráneos, Italia, España y Francia. Los italianos y los españoles dominaron la escena.

En el primer periodo intercensal - entre 1869 y 1895 - los italianos representaban un poco más de la población neta total. Sumados a los españoles constituyen para este periodo el 70% del total. En el 30% restante dominaron los franceses, rusos, austriacos y húngaros.

En el segundo periodo intercensal - 1895-1914 - los españoles representaban el 41%, y sumados a los italianos llegan al 77%. Entre los europeos de otros países predominan los franceses, rusos, polacos, sirios y armenios.

Lista de pasajeros arribados

en el vapor Pricipessa Mafalda

Nacionalidades Predominantes

1869

1895

1914

Italianos

4,1 %

12, 5 %

11, 9 %

Españoles

2,0 %

5,0 %

10, 7 %

Franceses

1,9 %

2,4 %

1,0 %

El viaje de los Emigrantes:

Para los emigrantes el viaje comenzaba en el momento en que partían de su pueblo natal para dirigirse a los puertos. La partida solía ser un acontecimiento colectivo, en el que eran protagonistas grupos de parientes y paisanos que se dirigían al exterior de acuerdo a un itinerario prefijado.
Desde mediados del siglo XIX el medio de transporte hacia los puertos fue el ferrocarril, y los barcos a vela fueron siendo reemplazados por los vapores.

Los emigrantes se dirigían a los distintos puertos según la cercanía respecto a sus lugares de origen y a las facilidades que las distintas compañías ofrecían. Partían mayoritariamente de Génova, Trieste, Nápoles, El Havre, Burdeos, Hamburgo y puertos españoles.
La emigración masiva fue un negocio muy lucrativo para las compañías de navegación. Los armadores lograron obtener bajos costos de transporte reduciendo la tripulación, sirviendo comida de escasa calidad, ofreciendo a los emigrantes espacios reducidos y precarias condiciones de higiene a bordo.

A medida que los gobiernos fueron regulando las condiciones del viaje, estas comenzaron a mejorar. Los buques que desembarcaban emigrantes en el puerto de Buenos Aires, aparte de la tercera clase, disponían también de una confortable segunda -los inmigrantes eran definidos por la ley argentina como aquellos que llegaban en segunda o tercera clase- y una lujosa primera clase. En la tercera viajan la mayoría de los emigrantes.

La llegada a Buenos Aires:

El Hotel de Inmigrantes fue construido para recibir, prestar servicios, alojar y distribuir a los miles de inmigrantes que, procedentes de todo el mundo, arribaban a nuestro país. El complejo estaba conformado por diversos pabellones destinados al desembarco, colocación, administración, atención médica, servicios, alojamiento y traslado de los inmigrantes. Lo conformaba un conjunto de edificios.

Se comenzó a construir en el año 1906, según proyecto del Ministerio de Obras Públicas. La construcción se llevó a cabo siguiendo el orden que la necesidad demandaba. En primer lugar el desembarcadero, luego la oficina de trabajo, la dirección, el hospital, y por último el hotel.
Mientras se llevaban a cabo las obras, los inmigrantes comían y dormían en lo que había sido el panorama de Retiro, conocido como la "Rotonda", que funcionó hasta 1912, a pocas cuadras de la nueva edificación
De esta forma, los inmigrantes, una vez desembarcados, se iban caminando hasta allí, donde eran alojados.

Cada uno de estos edificios cumplió una función determinante en la organización general de las tareas vinculadas a la inmigración:

El Desembarcadero

El acto de desembarco consistía en el abordaje de una junta de visita a cada barco que llegaba, con el fin de constatar la documentación exigida a los inmigrantes, de acuerdo a las normas, y permitir o no su desembarco.
El control sanitario también se realizaba a bordo, por un médico asignado a ese fin. La legislación prohibía el ingreso de inmigrantes afectados de enfermedades contagiosas, inválidos, dementes o sexagenarios Desembarcadero.

La revisión de los equipajes se llevaba a cabo en uno de los galpones del desembarcadero destinado a ese fin.

Oficina de Trabajo

Nació como una dependencia de la Comisión de Inmigración en el año 1872, y cumplió un rol importante dentro de las actividades del Hotel. Enseñanza de labores

Su tarea consistía en la búsqueda de trabajo, colocación y traslado de los inmigrantes al sitio donde hubieran sido solicitados.

Paulatinamente, la oficina de trabajo extendió sus funciones. Hacia 1913 contaba con salas destinadas a la exposición de maquinarias agrícolas y la enseñanza de su uso para los hombres, oficina de colocación para las mujeres, donde se les enseñaba a realizar las labores domésticas.

Hospital

Estaba equipado con los elementos más modernos de su época, tenía la función de atender a los miles de inmigrantes que arribaron a Buenos Aires afectados, sobre todo, por enfermedades vinculadas a las condiciones del viaje, la mala alimentación y las penurias.

El Hotel:

Se trata de una construcción de cuatro pisos, de hormigón armado, con un sistema de losas, vigas y columnas de ritmo uniforme, que dio como resultado espacios amplios dispuestos a ambos lados de un corredor central. Íntegramente pintado de blanco, se acentuaba en todos los ámbitos la sensación de amplitud y luminosidad. En la planta baja el comedor, con grandes ventanales hacia el jardín, la cocina y las dependencias auxiliares. En los pisos superiores los dormitorios.

Había cuatro dormitorios por piso, con una capacidad para doscientas cincuenta personas cada uno, lo que significa que en el hotel podían dormir cuatro mil personas.

A los inmigrantes los despertaban muy temprano. El desayuno consistía en café con leche, mate cocido y pan horneado en la panadería del hotel.
Durante la mañana, las mujeres se dedicaban a los quehaceres domésticos, como el lavado de la ropa en los lavaderos, o el cuidado de los niños, mientras los hombres gestionaban su colocación en la oficina de trabajo.

Se habían dispuesto turnos de almuerzo de hasta mil personas cada uno. Al toque de una campana, los inmigrantes se agrupaban en la entrada del comedor, donde un cocinero les repartía las vituallas. Luego ellos se instalaban a lo largo de las mesas a esperar su almuerzo. Este consistía, generalmente, en un plato de sopa abundante, y guiso con carne, puchero, pastas, arroz o estofado.
A las tres de la tarde a los niños se les daba la merienda. A partir de las seis comenzaban los turnos para la cena, y desde las siete quedaban abiertos los dormitorios.
Cuando ellos llegaban al hotel, se les entregaba un número que les servía para entrar y salir libremente, y conocer de a poco la ciudad.
El alojamiento, gratuito, era por cinco días, por "Reglamento", pero generalmente se extendía por caso de enfermedad o de no haber conseguido un empleo.

Inmigración Dirigida: Las colonias

Colonia: Es un conjunto de extranjeros que forman una minoría en otro país y que conservan las tradiciones y costumbres del suyo.

En la época de la Gran Inmigración, existieron tres tipos de colonización: oficial, privada y mixta.

La primera consiste en una acción del gobierno para fomentar el asentamiento de población en determinadas zonas inhabitadas. Puede estar destinada tanto para ciudadanos como para extranjeros y su finalidad principal en esta época fue la razón fundamental de toda colonia, explotar las tierras. El colono recibe gratis o a precios ínfimos, la tierra, animales, herramientas, materiales de construcción y víveres. Resultó muy pesado para el fisco y los resultados fueron mediocres.

La colonización privada es la concesión por parte de propietarios a familias que se comprometen a explotar la tierra y a pagar una remuneración a cambio. El colono recibe la tierra y elementos de trabajo, cuyo valor debe reembolsar en el término de varios años, lo que hace que se dedique con el mayor empeño a su explotación y que progrese rápidamente.

Y en la colonización mixta el gobierno cede la tierra a empresarios, a bajo precio y estos las subdividen y venden a los colonos, a quienes también proporcionan otros elementos de trabajo; el resultado fue inferior al sistema particular, pero superior al fiscal.

Los tres tipos de colonización responden a las mismas características: los colonos se comprometen a explotar las tierras, habitarlas y hacerlas redituables durante determinado período de tiempo (generalmente de 2 a 10 años); a cambio, el gobierno o el propietario responderán a sus necesidades durante el primer año que habiten los lugares y les proveerán las herramientas necesarias (animales de trabajo, alimentos y dinero para comprar los objetos imprescindibles) como fue el caso de la colonia de San José, donde Urquiza “entrega a cada una de las familias de diez a seis cuadras de tierra, cien pesos para compra de objetos de primera necesidad y semillas, cuatro bueyes de labranza, dos caballos, dos vacas lecheras con cría, preñadas o recién paridas, la madera y leña que necesitara la familia y la manutención de la familia, durante un año a datas de su llegada a la colonia a razón de diez libras de carne y tres libras de fariña por día para cinco personas de diez años para arriba”.

Pero la obra colonizadora más importante, por su amplitud y resultados, es la realizada por particulares. Las principales colonias de ese origen son la Colonia San José, Colonia San Luis, Colonia Nueva, Casaros, San Juan, San Anselmo, Santa Rosa, Tres de Febrero, Taquela, 1 de Mayo, Pereyra, San Francisco, San Antonia, Moran, Celia ,la Granja, Colonias Loreto, Vela y Santa Maria, Cerrito, El Retiro, San Carlos, Santa Rosa, San Diego, Sarandi, Santa Valentina y San Eduardo, Maria Luisa, Colonia García , Mandisoví, El Paraíso, San Martín, San Adrián.

Todas las colonias citadas se fundaron con familias suizas, italianas, alemanas, francesas, belgas y españolas y algunas con familias nativas, que siempre demostraron muy poco interés por las tareas agrícolas. Cultivan principalmente trigo, maíz, lino, cebada, alfalfa, vid, maní, algodón, tártago; frutales: durazno, membrillo, higo y damasco y forestales: paraíso, áramo, sauce y eucaliptos. Y crían vacunos, yeguarizos, porcinos, gallinas y gansos.

Dentro del marco temporal existieron una serie de leyes y la toma de diversas medidas que promueven la inmigración y que incluye, a nivel nacional: la creación de comisiones protectoras de la inmigración, el nombramiento de agentes oficiales en Europa, la creación de la Oficina Nacional de Trabajo, la sanción de la ley de Inmigración y Colonización número 817, de 1876, la ley del hogar y la que aprueba el pago de pasajes subsidiarios de 1887. La ley 817 reglamenta y da forma a la actividad inmigratoria en el país y, a partir de ella, se acelera el proceso de arribo de extranjeros.

En el ámbito entrerriano, donde se desarrolló enormemente este tipo de inmigración, una serie de leyes y decretos colaboran en el esfuerzo por atraer inmigrantes: la sanción de la constitución provincial de 1860; la ley del mismo año sobre arrendamiento de tierras fiscales y la de venta de solares alrededor de las ciudades y villas; la ley de 1868 que concede el voto a los extranjeros en las elecciones comunales; la ley de ejidos y la de municipalidades, ambas de 1872; las leyes de donación de suertes en Villa Libertad y Calá y la de traza de villas y colonias de 1875; las leyes de creación de colonias de diversos años; la ley de 1884 de creación del catastro de colonias; la ley de 1885 que declara de utilidad pública una legua cuadra de tierra en las estaciones intermediaras del Ferrocarril Central Entrerriano y la que la refuerza en 1887; la ley de exoneración del pago de la contribución directa de las tierras labradas fuera de los ejidos de los pueblos de 1887; la creación de la sección hipotecaria del banco provincial y la ley de pasajes de 1888; la sanción del código rural y de la ley de colonias de 1892; la ley de creación de un archivo especial sobre pueblos y colonias de 1895 y una serie de acuerdos y medidas que se toman para ayudar a distintos asentamientos en momentos difíciles, todos estos nombrados dan prueba de un enorme interés de los gobiernos por atraer inmigrantes para habitar y trabajar las tierras.

Entre 1856 y 1914 más de un millón de inmigrantes se habían internado en las regiones agrarias de Argentina. Desde 1870 hasta 1890 un millón y medio de personas entraron en el país. La inmigración dirigida y promovida por empresas privadas y por el estado mismo dejó el paso en favor de la inmigración espontánea. Los inmigrantes de las primeras colonias fueron reclutados en su gran mayoría entre gente pobre europea. La situación de los inmigrantes agricultores en 1856-1860 era muy similar a la de cualquier agricultor de hoy; sobre todo la situación del inmigrante espontáneo pobre: peón, arrendatario, y muy difícilmente propietario por falta de dinero ya que el plan de distribución de la tierra muchas veces falló y las colonias, a menudo, no fueron más que latifundios en mano de personas o sociedades comerciales que explotaban a los campesinos.

Los Sectores Populares Urbanos: El conventillo

En Buenos Aires, las décadas de gran inmigración coinciden con el periodo de crecimiento mas asombrosos de la urbe, que durante ese lapso pasó de ser una aldea a convertirse en una gran ciudad.

La expansión de Buenos Aires se produjo desde el centro hacia la periferia. Originariamente, los inmigrantes se encontraban en los barrios más próximos a la actual Plaza de Mayo. Vivir en le centro les otorgaba algunas ventaja, como estar próximos a sus lugares de trabajo y evitar los altos costos de transporte.

La vivienda más difundida en el centro de la cuidad era el conventillo, un espacio colectivo. Estos se habían instalado en antiguas mansiones venidas a menos, cuyos habitantes se trasladaron a Barrio Norte durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871. Otras eran casas (tipo chorizo) construidas para alquilar cuartos. Eran habitados por numerosas familias y personas solas. Los habitantes de los conventillos eran trabajadores poco calificados, que desempeñaban sus tareas sobre todo en el puerto, en la construcción de viviendas y obras públicas, en el tendido de vías férreas, y en fábricas y talleres artesanales. Cada familia tenía acceso a una habitación propia, y debía compartir la cocina o el baño con otras. Hombres, mujeres, niñas y niños de distintas edades solían usar las mismas habitaciones en un clima de hacinamiento y a veces de promiscuidad. Algunos traían sus muebles de Europa, otros solamente traían algunos catres, baúles o cajones.

El patio de los conventillos era el lugar en dónde transcurrían parte de las actividades diarias de sus habitantes, era el lugar de convivencia entre las personas, de lenguas e idiosincracias diversas, también fue sede de reclamos comunes y sociabilidad. Allí se formaban nuevas familias, y a veces ocurrían dramas pasionales. En sus fiestas nació el tango y un género teatral: el sainete.

El deficiente estado de promiscuidad de los conventillos y los aumentos de los alquileres dieron lugar a protestas y conflictos por parte de los inquilinos. El alto precio de los alquileres (el alquiler mensual de un cuarto era de aprox. $ 5,80, y el sueldo promedio de un obrero era de $ 2,50; precios de 1887) fue convirtiendo a los conventillos porteños en focos de conflictos. Los cobradores debían pasar a cobrar custodiados por la policía.

La expansión en Buenos Aires:

Con el correr del tiempo, se abarataron las tarifas de los medios de transporte y los recorridos se extendieron sobrepasando incluso los límites de la ciudad. En un primer momento el tranvía y el tren unieron el antiguo centro de Buenos Aires con lugares como Almagro, Belgrano, Caballito, Villa Crespo, Colegiales, que a finales del siglo pasado comenzaron a transformarse en barrios. Tiempos después, durante las primeras décadas de este siglo, el ferrocarril llegó a las tierras aledañas a la Capital Federal. Con un ritmo febril año a año se establecían nuevas estaciones en los partidos de la Provincia de Buenos Aires que limitan con Capital Federal (lo que en la actualidad se conoce como “primer anillo del conurbano”) Cada estación de ferrocarril generaba rápidamente un poblado, que daba lugar más tarde a un barrio.

para el desarrollo de los Barrios

Distribución Geográfica:

1869

1895

1914

Zona Metropolitana de Buenos Aires

52 %

39 %

42 %

Provincias de Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Sta. Fé, La Pampa

38 %

52 %

100 %

Resto del país

10 %

9 %

9 %

Total

100 %

100 %

100 %

Este cuadro muestra que los extranjeros se agruparon fundamentalmente en la región pampeana, Principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y su entorno.

La vivienda Propia:

La llegada del transporte y el abaratamiento de las tarifas se combinó con otro proceso, la venta de lotes de tierra en cuotas muy módicas. Cuanto más lejos estaba un barrio del centro más barata era la cuota de los lotes y más largo el plazo para saldar la deuda. Así, por medio de este mecanismo muchos inmigrantes pudieron dejar el conventillo y comenzar a construir la vivienda propia, para lo que los miembros de la familia utilizaban el fin de semana.

Esta ampliación del área urbana fue muy importante, ya que significó el acceso de los sectores populares a ciertas comodidades que antes no tenían. También provocó una separación física del área de las actividades laborales con respecto a aquellas destinadas a la vivienda, que implicó la posibilidad disfrutar del descanso y de la familia. Pero la consecuencia más importante fue la conformación de las sociedades barriales. El barrio se fue transformando en un centro de sociabilidad con sus lugares de recreación, espacios abiertos, sus bibliotecas, sus escuelas y sus comercios. La sociedad popular que se iba formando en los barrios era más estratificada que en el caso de la ciudad. Además del trabajador no calificado, formaban parte de esta sociedad barrial el empleado estatal, el de la empresa ferroviaria, el maestro, l pequeño comerciante, el médico. La estratificación de la sociedad urbana es un indicador importante de los procesos de ascenso social que caracterizaron a la Argentina de la inmigración.

La Ley 1420

La Constitución Nacional de 1853 estableció que las provincias eran las responsables de asegurar la educación primaria, por lo que estas debieron tomar las medidas necesarias a través de sus constituciones y leyes de educación. Las escuelas de la ciudad de Buenos Aires dependían de la Provincia de Buenos aires. Pero con la federalización de la Ciudad de Buenos Aires en 1880, el gobierno decidió no solo resolver la cuestión de la Capital Federal, sino también con los llamados territorios nacionales, que a pesar de su extensión contaban con una muy reducida población. A ellos se refirió la Ley 1420, dictada en el año 1884.

El optimismo educativo propio del siglo XIX se expresaba en la concepción sarmientina. La creación de las Escuelas Normales y la necesidad planteada por los grupos hegemónicos de “argentinizar” a los hijos de inmigrantes era la forma de asegurar un orden social.

Circunstancias coadyuvantes fueron la valorización de la Ley de educación de la Provincia de Buenos Aires (1875), los aportes del Congreso Pedagógico Nacional de 1882 y las discusiones que se desarrollaban entonces en otros países, principalmente en Francia.

Existía un consenso básico sobre la necesidad legal y real de una Ley de Educación. La Ley 1420 estableció una cantidad de principios considerados de avanzada para la época: obligatoriedad, gratuidad, gradualidad, conforme a normas higiénicas y basada en una interpretación de la tolerancia religiosa.

La ley estableció distintos tipos de escuelas, incluyendo jardines de infantes, escuelas para adultos y escuelas ambulantes, y legisló sobre las condiciones del personal docente, la inspección escolar y las bibliotecas populares.

El ámbito de aplicación de la ley era la Capital Federal y los territorios nacionales, ya que las provincias se regían por sus propias disposiciones legales.

Los debates más conflictivos estuvieron centrados en lo atinente a la enseñanza religiosa, lo que enfrentó a los católicos y a los liberales. Triunfó la posición modernamente laica.

Esta ley alfabetizó a generaciones de hombres y mujeres, logrando que Argentina tuviera la más baja tasa de analfabetos, logró a través de la educación forjar una cultura en común, incorporando a los hijos de los inmigrantes.

La Integración en nuestro país:

El impacto de la inmigración se reflejó en mayor o menor medida según la distribución geográfica en el país, las áreas receptoras más importantes y aquellas que recibieron menor cantidad de inmigrantes. A partir de ello se construyeron los distintos "tipos" que se originaron en la mezcla de tradiciones: el gaucho judío, el tano, el gallego, los comerciantes "turcos", y su caracterización según las distintas formas de actividades económicas a las que se sumaron los recién llegados, tanto en la ciudad como en el campo.

Asimismo, simultáneamente a los procesos de integración, también se desarrollaron, por los propios inmigrantes, mecanismos o instituciones como forma de solidaridad y resguardo de sus tradiciones: las mutuales, las asociaciones por nacionalidad, los núcleos de ayuda mutua, los clubes sociales y deportivos. Este fue un ámbito excepcional para la integración de las distintas colectividades organizadas en el país.

En el caso específico de la inmigración radicada en las ciudades es importante destacar la influencia de la misma en la arquitectura, la incorporación de nuevas formas de construcción.
El impacto de la inmigración se expresó en la movilidad social que se estableció y en la concreción del "hacer la América"; la cultura del trabajo y el esfuerzo como un mecanismo que obtenía resultados en la sociedad abierta que se encontraba.

Pero también existió un cierto malestar social, derivado en parte de estas mismas condiciones de trabajo, que sumadas a las nuevas ideas que los inmigrantes traían de Europa posibilitaron el surgimiento del movimiento obrero organizado, como así también el anarquismo, el socialismo, el sindicalismo. Esta consecuencia "no deseada" puede ejemplificarse con los conflictos más relevantes de la época (1880 - 1914) como la huelga de 1909, y las medidas que tomó el Estado: las leyes de "Residencia" y de "Defensa Social", junto con los informes sobre la clase obrera argentina y los proyectos de establecimiento de códigos de trabajo.

El otro aspecto relevante es la cuestión de la participación de los inmigrantes en la cosa pública, qué tipo de incorporación planteaban las elites argentinas de los mismos y qué representaba su "nacionalización" a través de su permanencia y descendencia.
La influencia de inmigrantes en la conformación de nuestra tradición artística, sus aportes en la plástica y la música, constituye un importante ítem dentro del tema, como así también en el campo científico y técnico.

La confluencia de tradiciones se expresa hoy en día en actividades que se convirtieron en experiencias colectivas nacionales como por ejemplo el tango y el fútbol.

Vídeos relacionados