Infraestructura Sistemática

Crisis. Estado Estacionario. Club de Roma. ONU (Organización de las Naciones Unidas). Medio ambiente. Conferencia de Río. Capitalismo. Desarrollo sostenible

  • Enviado por: Jenniffer Alfonzo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
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Capítulo 17. La Crisis en la Infraestructura Sistémica.

17.1. Los límites al crecimiento y el deterioro medioambiental.

La reproducción del modo de producción capitalista se produce para generar beneficios y no para cubrir necesidades. El resultado es que la dinámica del sistema económico se basa en el crecimiento de la producción y el consumo; el crecimiento económico es un objetivo en sí mismo, es la gran meta a conseguir.

Si el punto de mira se modifica y se atiende más a la calidad que a la cantidad, lo que se observa es la existencia de profundos desequilibrios:

  • Desequilibrios en el reparto del producto a escala mundial (la brecha entre el Centro y la Periferia).

  • Desequilibrios ecológicos.

  • Desequilibrios poblacionales.

  • Desequilibrios mentales.

  • El Estado Estacionario.

    Se entiende por Estado Estacionario aquella situación en la que no existe crecimiento económico, no crece el producto al no haber acumulación neta de capital, es decir, no se realiza la reproducción ampliada del capital.

    Los economistas clásicos - Robert Maulthus (1766 - 1834), David Ricardo (1772 - 1823), John Stuart Mill (1806 - 1873) - analizaron la posibilidad de que sobreviniera el Estado Estacionario.

    Estos autores critican la defensa del crecimiento indiscriminado de la producción, pero va mucho más allá al describir el tipo de valores y comportamiento humano subyacente en la dinámica del sistema económico, por lo que llega a defender el Estado Estacionario como una situación deseable en el mundo desarrollado.

    Un siglo después, los nuevos enfoques sobre el estado estacionario giran en torno al denominado crecimiento cero, tanto en términos demográficos como en términos de crecimiento del producto.

    Los autores pioneros de este enfoque son los norteamericanos George Borgstrom, B. Commoner, Garret de Bell y Paul R. Ehrlich; todos ellos ponen especial énfasis en la necesidad de frenar la expansión demográfica, pues un crecimiento exponencial como el que se está produciendo a escala mundial, con las evidentes diferencias entre el Centro y la Periferia, representa una presión cada vez mayor sobre la explotación de los recursos del planeta.

    Según Ehrlich, dicho control demográfico no sólo es una necesidad para los países de la Periferia, sino que también lo recomienda para el Centro, especialmente para los Estados Unidos. Las razones son las siguientes:

  • Ser el ejemplo.

  • Por ser el país que más recursos absorben del mundo, pudiendo llegar a absorber todos los disponibles.

  • El crecimiento conlleva a una serie de costes sociales.

  • En este planteamiento, se tiene en cuenta los límites que impone la propia naturaleza. Al análisis de la gravedad de la situación actual se enfrentaron, desde los años setenta, los informes de Roma.

    Los Informes el Club de Roma.

    El Club de Roma es un foro de estudio y discusión que agrupa a un conjunto de expertos de distintas naciones. En 1968 inició un proyecto sobre la condición humana.

    Principal objetivo: examinar el complejo conjunto de problemas que en nuestro tiempo preocupan a los hombres de todas las naciones: la pobreza en medio de la abundancia; la degradación del medio ambiente; la pérdida de fe en las instituciones; el crecimiento urbano sin control; la inseguridad en el empleo: la alienación de la juventud; el rechazo de los valores tradicionales; la inflación y otras distorsiones monetarias y económicas.

    En sus orígenes, eran los grandes propietarios del capital monopólico quienes financiaban estudios de esta magnitud y contenido sobre la pobreza en el mundo, la degradación del medio ambiente, etc.

    En su primera obra “Los límites del crecimiento”, las variables básicas tomadas en cuenta eran: población, producción agrícola, recursos naturales, producción industrial y contaminación. En sus conclusiones, los autores plantean como alternativa el crecimiento cero, es decir, enlazaban con los teóricos del Estado Estacionario. Su publicación levantó un sinnúmero de comentarios:

    • Por una parte, los acérrimos defensores del crecimiento a ultranza no podían estar de acuerdo con un Informe que plantea de manera fehaciente la imposibilidad de mantener los ritmos de crecimiento.

    • Por otra parte, surgieron las críticas que ponían en evidencia la imposibilidad de defender el no - crecimiento para los países de la Periferia.

    La cuestión más crucial se centra en cómo utilizar los recursos mundiales para fomentar el desarrollo de todos los pueblos sin excepción.

    Desarrollo: es considerado como aquel proceso que experimenta una sociedad para conseguir el bienestar de su población, relacionándose de forma armónica con el entorno natural, consiguiendo así satisfacer las necesidades materiales y establecer las bases para que todo individuo pueda desplegar su potencial humano. Es un concepto que incluye elementos de carácter cualitativo; mientras que el crecimiento se centra en lo cuantitativo.

    Otra publicación, “Más allá de los límites del crecimiento” (1991) es una actualización de la primera parte del presupuesto de la existencia de un ecosistema global, en el cual se reproducen la población y el capital.

    Sistema: todo aquel conjunto de elemento interconectados por relaciones causales que los hace interdependientes y modificables, además de estar organizados en torno a un mismo objetivo.

    Ecosistema: será considerado como un sistema ecológico, que incluye el conjunto de subsistemas que la naturaleza contiene y que según determinadas leyes de causalidad se producen en el espacio y en el tiempo.

    Se afirma que hay límites a las tasas de utilización de las fuentes planetarias por parte de la población humana y el capital. También los hay en la capacidad que tienen los sumideros para absorber los residuos que se generan. El problema está en conocer la naturaleza exacta de dichos límites.

    Herman Daly ha definido tres reglas para estudiar dichos límites:

  • Para una fuente renovable, el ritmo o tasa sostenible de explotación no puede ser mayor que la tasa de regeneración.

  • Para una fuente no renovable, la tasa sostenible de explotación o uso no puede ser mayor que la tasa a la cual una fuente renovable, usada en forma sostenible, puede constituir un elemento renovable.

  • Para un elemento contaminante, la tasa sostenible de emisión no puede ser mayor que la tasa a la cual el elemento contaminante puede ser reciclado, absorbido o esterilizado por el medio ambiente.

  • Los autores del Informe al Club de Roma llegan a la conclusión de que ahora se están utilizando recursos y produciendo desechos a tasas que no son necesarias: con cambios tecnológicos podrían ser en gran parte reducida.

    Las formas de modificar estas tendencias por los autores del Informe son las siguientes:

    • Los inputs globales de energía y materiales se pueden reducir incrementando su eficiencia.

    • Se pueden elevar los límites tanto como sea posible mediante técnicas al alcance del hombre.

    • Se pueden mejorar las señales y acelerar las reacciones; la sociedad puede mirar más adelante cuando evalúe los costes y beneficios de las elecciones actuales.

    • Se puede prevenir la erosión y, donde ya existe, se la puede revertir.

    • El crecimiento de la población y del capital pueden hacerse más lentos y eventualmente detenerse.

    Todo ello es necesario para conseguir crear lo que se ha definido como sociedad sostenible: aquella que puede persistir a través de generaciones, que es capaz de mirar hacia el futuro con la suficiente flexibilidad y sabiduría como para no mirar su sistema físico o social de apoyo.

    Para que todo ello sea factible plantean la necesidad de cambios exteriores y cambios en el interior del propio ser humano (cambio de valores), de tal manera que prime lo comunitario sobre lo individual, y que el compartir y la solidaridad, sean algo común en el comportamiento colectivo.

    17.2. Las Naciones Unidas y el Medio Ambiente.

    En 1987, la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo publicó un informe con el título “Nuestro futuro común”. El contenido de tal programa; es el siguiente:

    • Proponer unas estrategias medioambientales a largo plazo para alcanzar un desarrollo sostenible para el año 2000 y a partir de esta fecha.

    • Recomendar que la preocupación por el medio ambiente pudiera traducirse en una mayor cooperación entre los países en desarrollo económico y social que condujera al establecimiento de unos objetivos comunes y complementarios que tuvieran en cuenta la interrelación entre los hombres, los recursos, el medio ambiente y el desarrollo.

    • Examinar los cauces y medios mediante los cuales la comunidad internacional puede tratar los problemas medioambientales.

    • Ayudar a definir las sensibilidades comunes sobre las cuestiones medioambientales a largo plazo y a realizar los esfuerzos pertinentes para resolver con éxito los problemas relacionados con la protección y mejora del medio ambiente.

    Estos son los puntos de partida sobre los que se basa el trabajo de la Comisión y que más adelante inspirarían la realización de la Conferencia de Río en 1992, denominada Cumbre de la Tierra.

    En el Informe presentado por la Comisión se pone en relieve la necesidad de un análisis global de la realidad. Se trata de efectuar un estudio global, en el sentido de encontrar las interconexiones que existen entre lo económico, lo ecológico, lo social, lo político, etc., para lograr una mayor y mejor aproximación a su conocimiento.

    Desarrollo sostenible: aquel que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias. Exige que se satisfagan las necesidades básicas de toda la humanidad.

    Ante la perspectiva de conseguir un desarrollo sostenible, la Comisión centró sus recomendaciones en las áreas de población, seguridad alimentaria, desaparición de las especies y recursos genéricos, energía, industria y asentamientos humanos.

    La Comisión propuso la elaboración de un Programa para el desarrollo sostenible basado en el Informe presentado y al mismo tiempo sugirió la convocatoria de varias Conferencias Internacionales con el fin de llegar a acuerdos concretos que hiciera factible el progreso humano.

    A partir de esta propuesta, en junio de 1992 se realizó en Río de Janeiro la Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo (“Cumbre de la Tierra”).

    La Conferencia de Río.

    Su objetivo explícito era conseguir un consenso mundial para favorecer la cooperación entre Estado en materia de medio ambiente y desarrollo. Se elaboró la Agenda 21:

    Temas de la Agenda 21:

    • Protección de la atmósfera.

    • Racionalización en la utilización de las tierras.

    • Lucha contra las deforestaciones y desertificación.

    • Fomento del desarrollo agrícola sostenible.

    • Conservación de la diversidad biológica.

    • Gestión de la biotecnología.

    • Protección de los océanos y los recursos de agua dulce.

    • Gestión de la eliminación de los residuos.

    Además de instalar a los gobiernos para que asumieran las responsabilidades pertinentes, también se insta a los que son considerados los principales grupos sociales implicados en el desarrollo sostenible a que se sumen con sus actuaciones específicas para hacerlo viable.

    Para llevar a término lo que se prevé en la Agenda 21 son necesarios una determinada cantidad de recursos financieros. Los países más ricos son los que aportan menos porcentaje de su PIB a la ayuda y cooperación.

    Paralelamente a esta Conferencia, se realizó en la misma ciudad el Forum Global 92, que aglutinó a numerosas ONG.

    Los principales desequilibrios.

  • La presión demográfica: es decir, el crecimiento exponencial de la población mundial. Uno de los primeros problemas que dicho crecimiento plantea es el equilibrio entre población y producción de alimentos, principalmente en los países periféricos, dadas las tasas demográficas son las más elevadas del planeta. Lo que realmente crece es el número de personas subalimentadas.

  • La degeneración de los recursos naturales:

  • Pérdida de los recursos del suelo: la intensificación en la utilización del suelo agrícola, sobreexplotándolo mediante el abuso indiscriminado de fertilizantes, etc., han ocasionado un proceso de erosión que muchas veces se convierte en un proceso de desertificación de carácter irreversible.

  • Contaminación del suelo: causada por la agricultura y ganadería modernas, debido a la utilización de biocidas y de fertilizantes.

  • La deforestación: se destruyen los bosques al uso de la leña como combustible, la exportación de madera dura para la construcción, industria del mueble, etc.

  • La diversidad en peligro.

  • Deterioro de las condiciones atmosféricas:

    • El efecto invernadero.

    • El agujero de la capa de ozono.

    • La lluvia ácida.

  • La contaminación de las aguas.

  • Los desequilibrios urbanos.

  • La cuestión energética.

  • 17.3. Capitalismo y Desarrollo sostenible.

    Un sistema económico como el capitalista es dudoso que pueda ser el garante de un desarrollo sostenible, como el definido en el Informe Brundtland.

    Este queda como una “idea importante”, como un “objetivo amplio”, pero inoperante a la hora de ponerlo en práctica. Al respecto pueden hacerse las siguientes reflexiones:

    • Cuando se afirma que el desarrollo de satisfacer las necesidades del presente, cabe preguntarse si actualmente están ya satisfechas las necesidades del conjunto de la población mundial. Se puede afirmar con rotundidad que no.

    • Se plantea no comprometer la capacidad de las generaciones futuras que satisfagan sus propios necesidades, es decir, utilizar los recursos naturales de tal manera que puedan servir in eternum a las generaciones futuras. La tendencia actual es totalmente la opuesta.

    • La expansión mundial de capitalismo ha dado lugar al desarrollo insostenible. En ningún momento se pone en cuestión al propio modo capitalista de producir, distribuir y consumir, que es el que históricamente ha dado lugar a los desequilibrios actuales por su forma características de “progresar” (de desarrollar las fuerzas productivas).

    La economía ortodoxa ha intentado responder al reto creando la “Economía del Medio Ambiente”, que pretende elaborar un marco teórico y conceptual que incorpore las variables ecológicas en los análisis económicos, siempre dentro del marco de los paradigmas ortodoxos del mercado y la rentabilidad.

    La tarea consiste entonces en incorporar los recursos del medio ambiente al sistema de precios, dándoles un determinado valor monetario, es decir, internalizarlos de tal manera que se consiga limitar su destrucción.

    El problema reside en cómo valorar monetariamente los bienes ambientales, bienes que no son fruto de la actividad productiva y que están totalmente fuera de los mecanismos del mercado.

    Otro aspecto de la problemática reside en cómo incorporar al análisis económico las demandas de generaciones futuras, cuando el mercado sólo considera la demanda presente y al capital sólo le interesa maximizar su beneficio en el momento presente.

    También se entra en contradicción con los hábitos de consumo de las poblaciones que habitan en los países desarrollados, al haberse incorporado al carro del hiperconsumismo.

    Es constatable que la puesta en práctica de los acuerdos de Río ha sido más bien un rotundo fracaso. Esta es una muestra práctica de la contradicción existente entre el intento, por parte de las instituciones supranacionales, de incorporar mecanismos correctores al mercado capitalista, con el objeto de introducir los costes ecológicos, y la resistencia de los intereses privados a asumirlos.

    Por una parte la preocupación generalizada por la problemática ecológica, y por otra la incapacidad por parte del sistema de realizar cambios estructurales de fondo, que permitieran modificar la situación presente.

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