Inflación

Crecimiento de precios. Causas. Efectos: desempleo. Medición

  • Enviado por: Monstruo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LECCIÓN 13ª

LOS GRAVES PROBLEMAS ECONÓMICOS (II): LA INFLACIÓN.

1. CONCEPTO Y MEDICIÓN:

Inflación es ese fenómeno que consiste en un crecimiento continuo y general de los precios de los bienes y servicios de una economía durante un periodo de tiempo. No obedece a una causa coyuntural y no afecta nunca a un solo bien o a unos pocos.

Para medirla usamos un “índice general”, una ratio, una expresión porcentual. No averiguamos ésta consultando bien por bien, uno a uno, servicio por servicio y viendo cuál era el precio en el año X y cuál en el año Y. Eso no sería un “índice general”. La encontramos, sin embargo, a través de la reflexión que nos lleva a pensar que, si suben los precios, la renta ha de subir hasta un determinado nivel para poder consumir lo mismo. En sentido contrario, al subir los precios, la renta se ve limitada en un determinado porcentaje del consumo que antes de la subida realizaba. Esa subida o esa limitación nos están hablando directamente de ese índice general de los precios, que llamamos IPC, o “índice de precios al consumo”.

¿Qué bienes nos apuntarán dónde se coloca ese índice general? Lógicamente, si es general, tal índice debe de andar detrás de la generalidad de los productos consumidos; es decir, con arreglo a unos bienes “característicos”, a la típica cesta de la compra, previo estudio estadístico del comportamiento de los consumidores.

Y así, si un año esa cesta de la compra nos cuesta 1000 y al año siguiente 1200, observamos que, en general, porcentualmente, el índice de precios ha subido una quinta parte, un veinte por ciento, o lo que es lo mismo, 200 unidades monetarias.

Siguiendo el mismo razonamiento, podremos hallar la inflación, la subida del precio de la “cesta de la compra”, cada año con esta sencilla fórmula:

Con ayuda de esta fórmula, y tomando como referencia un “año base” al que le damos el valor 100, podemos ir viendo la evolución, en términos porcentuales, de los precios durante mucho tiempo, y poner cada año en comparación con el año base, para observar la relación real. Esto es lo que conocemos con el nombre de deflactar, que en definitiva es desandar el camino recorrido por la inflación para situar la comparación de las magnitudes bajo una base homogénea.

Por otra parte, decimos inflación subyacente al IPC sin tener en cuenta los precios de las materias primas energéticas importadas (independientes de los costes internos de nuestra economía) y de los productos alimenticios (sujetos a los vaivenes climatológicos), que pueden afectar, y mucho, al precio de los bienes y servicios.

2. CAUSAS DE LA INFLACIÓN:

Tradicionalmente se han distinguido cuatro motivos principales que justifican el nacimiento de la inflación:

  • A causa de la demanda: hay dos teorías en este apartado, la keynesiana y la monetarista.

    • keynesiana: la demanda agregada realiza su petición de producción y, si ésta no se satisface, suben los precios.

    • monetarista: la inflación surge porque aumenta la cantidad de dinero, con lo cual debe aumentar también el precio.

  • A causa de los costes: para maximizar los beneficios, el empresario siempre tiende a elevar los precios de sus productos hasta un determinado nivel, en un porcentaje superior al que suban sus costes. Esto se ve muy claro en cuanto a los salarios: si éstos suben (lo que supone unos costes importantes para el empresario), los precios subirán. Lo que ocurre es que, si los precios suben, los salarios habrán al fin de subir también, con lo cual se cae en una espiral de desastrosas consecuencias.

  • A causa de la tensión salarios-precios (o trabajadores-empresarios): a causa de la espiral que hemos nombrado, el empresario y los trabajadores establecen una lucha continua por conseguir cierta renta suficiente, cierta ventaja, con salarios que suban más en porcentaje que los precios, o viceversa. Llegamos a la misma calle sin salida que antes. Es una pugna constante entre el poder adquisitivo de los trabajadores y la rentabilidad del empresario, nivelando “por exceso” para obtener momentánea ventaja.

  • A causa de las rigideces estructurales: ya sabemos que tanto los salarios como los precios son rígidos a la baja; también conocemos, sin necesidad de estudiar economía, por su evidencia, que no todos los sectores económicos crecen al unísono, e incluso ocurre que unos crecen mientras otros se contraen. Esto es un mecanismo natural de la propia economía y del sistema de competencia. Pero debido a esto, se produce una nueva desnivelación de los precios, porque la tendencia en los sectores en expansión será de subida de salarios y de precios, al contrario de lo que pasará en los otros sectores, en los que, a causa de la rigidez a la baja que hemos descrito, los salarios y los precios no suben, pero tampoco bajan. Por ello, si unos suben y otros no bajan, el precio de nuestra cesta de la compra subirá irremediablemente.

  • 3. EFECTOS DE LA INFLACIÓN:

    Este apartado es conveniente observarlo desde una doble vertiente: económica y jurídica, por las consecuencias importantes que tanto para la Economía como para el Dº tiene la inflación.

  • Desde la perspectiva económica: decía Milton Friedman que “los efectos de la inflación pueden ser asimilados a los del alcohol”. Veamos, pues, las distorsiones que produce la inflación en las conductas racionales de los protagonistas económicos:

    • Consumidores: consumirán más, para anticiparse a la subida de precios; y ahorrarán menos, porque la rentabilidad esperada de su ahorro puede llegar a ser nula.

    • Empresarios: aumenta su inseguridad, su riesgo, y por ello decrecen las inversiones.

    • Sector Público: se produce un desequilibrio económico en el conjunto de la sociedad. Pero, en cuanto deudor, el Sector Público se verá beneficiado, porque al pagar sus deudas el poder adquisitivo de os nominales será menor de lo que podría ser sin inflación, y se gastará menos. Y, en cuanto acreedor, aumentará la recaudación, si no se deflactan las tarifas impositivas para adaptarlas a la nueva situación.

    • Sector Exterior: la subida de los precios en el interior se verá como un encarecimiento relativo desde fuera, y la reacción normal será buscar sustitutivos. Por ello, no es infrecuente que aumenten las importaciones y disminuyan las exportaciones, y, por lo tanto, la Balanza de Pagos entre en déficit.

  • Desde la perspectiva jurídica: la inflación es un peso que desequilibra la balanza de la justicia, porque rompe la igualdad en las prestaciones contractuales, de modo que el deudor se ve beneficiado, porque a pesar de la subida paga lo mismo; pero el acreedor se ve perjudicado, porque percibe lo mismo y por lo tanto pierde poder adquisitivo, debido a la subida de precios. Así ocurre en los contratos de arrendamiento, en los contratos de trabajo, en los contratos de compraventa con pago aplazado, en los contratos de préstamo... Hay, por así decirlo, una especie de transvase subterráneo de los patrimonios de unos a los de otros y, por tanto, un enriquecimiento injusto de una de las partes. Para solventar esta injusticia, el Derecho puede aplicar una solución tan sencilla como la indiciación, que consiste en ajustar las prestaciones contractuales de los deudores a los índices de precios, de modo que si la inflación subiere, también lo harían las prestaciones, y en el mismo porcentaje; y, si bajare, lo mismo habría de pasar con las prestaciones. Conseguiríamos, pues, volver al equilibrio inicial: do ut des, y las partes contratantes estarían satisfechas.

  • 4. PARO E INFLACIÓN:

    Los estudios realizados acerca de la evolución conjunta de estos elementos de la economía nos muestran que entre ellos existe una especie de maridaje compensatorio, como si fueran dos enfermedades coexistentes y de tratamientos incompatibles: cuando se consigue avanzar en un campo parece que se retrocede en el otro. La relación entre los índices de inflación y la tasa de desempleo es inversa, si bien muchos factores diferentes actúan y condicionan tal relación. Su representación gráfica, si colocamos en la ordenada la inflación y en la abscisa el paro, es de pendiente negativa, como la curva de demanda; pero ello nos hace pensar que existen puntos en los que podemos encontrar situaciones de equilibrio, situaciones que sean complementarias, situaciones que a la par perjudiquen lo menos posible.