Infancia y desarrollo local

Sociología chilena. Trabajo social. Distribución. Recursos. Globalización. Modernización. Individualismo. Ciudadanía. Derechos del niño. Población infantil

  • Enviado por: Cristian Inzunza
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 16 páginas
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INFANCIA Y DESARROLLO LOCAL

El escenario actual en el ámbito mundial se caracteriza hoy por la enorme desigualdad en cuanto a la distribución de los recursos, la mayoría de los países del sur del mundo cargan con altos índices de desigualdad y pobreza esta desigualdad presente en el mundo y que se ha instalado como una de las consecuencias de la contradicción que plantea el modelo económico (dialéctica de la modernización) lleva a que se generen acciones con el objetivo de disminuir estas desigualdades y potenciar el ejercicio de los derechos de los individuos que componen los círculos más desaventajados.

La globalización caracterizada por la movilidad de factores de producción y la comercialización libre nos está haciendo vivir en un escenario de desigualdad. Es así como para la elaboración de un marco referencial debemos observar y conceptuar el proceso globalizador. La Globalización, en términos generales, se entiende como una interdependencia que se da en los niveles económicos, sociales, políticos y culturales, y que tiene como idea hegemónica la modernización y la liberalización de los capitales y la economía. Es decir, la modernización imperante en los procesos sociales deja de lado el horizonte normativo que propone el concepto de modernidad.

La modernización (uso de la racionalidad instrumental) se ha dado por sí sola, y el desarrollo se ha producido sin una reflexión con respecto a la modernidad, instrumentalizando así a la sociedad en función de concretar logros que se relacionan con el avance meramente tecnológico y económico. Se ha visualizado el desarrollo como la posibilidad de una mayor libertad de consumo y esta libertad queda supeditada por el nivel de recursos económicos con que se dispone, dando como resultado un afán fatuo de mayor consumismo e individualización.

Esta realidad individualista, centrada en lo económico, lleva a un marco de no respeto por los derechos de las personas, la mayoría de la veces la exclusión del sistema económico genera una serie de dificultades ligadas al acceso a estándares de vida que aseguren el ejercicio de los derechos de los individuos, así se suprime a partir de la dimensión económica la posibilidad de ejercicio ciudadano de los individuos que permanecen excluidos.

El individualismo que viene como parte constituyente del fenómeno de la Globalización, trae consigo la vulneración de los derechos, pues su lógica es la de competencia.

Para establecer un marco acerca del individualismo nos es útil para el análisis la noción de las esferas de lo público, lo privado y lo social, en esta tesis se platea que la emergencia de la esfera de lo social en la modernidad ha suprimido las esferas de lo público y lo privado, convirtiéndose así lo social en espacio de expresión de los intereses que se dan en lo privado, dando paso a una esfera social que cuenta con sujetos eméticos y con afanes individualistas. Michel Sandel que apoya la tesis liberal plantea que: ”lo que hace de una sociedad que ella sea justa no es su orientación o telos propio, sino más bien la capacidad -de sus instituciones fundamentales- de proveer un cuadro general en el cual los ciudadanos pueden formular y seguir sus propios valores o finalidades” Esto habla del grado de individualismo que se plantea desde la noción liberal y que lleva a suprimir lo político y dificultar las relaciones entre individuos en un campo comunitario.

Así la forma de reconocer el espacio social como un espacio compuesto de individualidades lleva a reconocer a los individuos como entes competitivos y no como cooperativos. Ello debilita la posibilidad de establecer acciones colectivas.

Lo anterior lleva a plantearse preguntas acerca de cual sería la vía de salida al individualismo imperante en la sociedad. Es menester, en busca de una respuesta, acudir a un planteamiento dialéctico, es decir la manera de escapar al individualismo, y así definirse en el marco de la lógica comunitarista, el planteamiento se da recuperando la tensión existente entre el individuo y la comunidad, ya que la concepción de individuo radica en la diferencia y no en lo idéntico, pues la identidad se sitúa en un marco de sociabilidad, ya que el fragmento se disuelve por si solo, si no tiene parámetro de comparación.

Emerge aquí el Trabajo Social como componente de la acción, ya que plantea una intervención social, ésta tiene como objetivo fundamental trabajar en torno a los problemas sociales en el sentido de potenciar las condiciones que favorezcan el desarrollo y fortalecimiento de las capacidades y satisfacción de las necesidades de los sujetos, y desarrollar transacciones más productivas con sus contextos, influyendo en éste para que responda en forma más pertinente y oportuna a las demandas y acciones emprendidas por los sujetos.

Por ello en términos de la intervención, la acción colectiva, radica en el reconocimiento de las particularidades que interactúan en un todo, es decir un individuo que es parte de una comunidad. El paso trascendental es el de individuo a sujeto, sujeto consiente de su inmersión en un todo, por lo tanto, conciente de su diferencia y similitud, como componentes de sí.

El paso de individuo a sujeto se sustenta sobre la noción de ciudadanía en el sentido que se entiende a un ciudadano que no sólo participa de los sufragios, sino un sujeto que se hace cargo de su función social, es decir expresas en lo público opiniones y planteamientos, y a su vez es capaz dialogar y convivir con otras posturas distintas.

En estos términos la ciudadanía radica en la posibilidad de discenso y acuerdo y, a su vez, en la capacidad de expresión de éste discenso y del acuerdo, por ello la ciudadanía requiere de un espacio de encuentro con los otros sujetos, pues se fundamenta en la tensión entre diferenciación y pertenencia.

De esta forma es que surge como tema pujante la idea de asociatividad y las acciones colectivas como medios para desarrollar avances en el campo de lo social, ya que la noción de colectividad implica una forma de avanzar en contra de las pautas de individualismo y de potenciar la cooperación entre individuos y colectividades. Es así como surge la concepción de comunidad como eje central en la lucha en contra de la desigualdad.

El concepto de comunidad está ligado a múltiples dimensiones teóricas de comprensión. Ésta se puede entender, en términos de los primeros enfoques como: “el tipo de asociación en que predomina la voluntad natural, lo espontáneo, estableciéndose así una diferenciación con la sociedad (global) que está determinada por un mayor uso de la racionalidad y de los sistemas burocráticos”. Lógicas más estructuralistas definen comunidad como un grupo de individuos que comparten espacio territorial, un lugar inmaterial en el desarrollo de sus vidas o un vinculo determinado.

Para el análisis es servil la concepción de García Letelier en cuanto a comunidad, el autor establece una definición fundada en los siguientes puntos:

  • Las comunidades son entidades humanas localizadas geográficamente y organizadas en función de ciertos móviles.

  • En la comunidad hay, por una parte, aspectos ecológicos o territoriales relativos al asentamiento poblacional, al entorno físico y a la infraestructura. Por otra, hay elementos funcionales relativos a la forma de resolver sus problemas y satisfacer sus necesidades colectivas

  • La comunidad está amalgamada a partir de determinados nexos o elementos de unidad.

  • La comunidad local es parte de la sociedad global, con autonomía restringida; y

  • La comunidad posee en su interior fuerzas psico-afectivas que trascienden sus componentes.

  • Estas interpretaciones generan distintos debates metodológicos, conceptuales y teóricos, lo que genera en definitiva, una apertura de espacios múltiples para su interpretación, cuestionamiento, reflexión y acción

    Es así como dentro de las múltiples formas de intervenir en la comunidad existen metodologías que delimitan la intervención a áreas especificas que buscan definir un estilo peculiar de plantear el trabajo profesional. Una de ellas es el modelo de Desarrollo Local o Desarrollo Comunitario. Este modelo aparece ante la necesidad de generar cambios, centrados en mejorar el bienestar dentro de un contexto centrado en la comunidad, es decir en un sector geográfico determinado, estando presente un rasgo común identitario dentro en los involucrados, existiendo con esto una mayor heterogeneidad de las agrupaciones humanas y locales existentes.

    Dentro de esta forma de enfrentar las problemáticas sociales los individuos aparecen como los principales actores dentro de esta varianza de su realidad. Asi es como se toman en cuenta sus necesidades, fortalezas y debilidades con el objetivo de tener absolutamente claro las herramientas con las que se cuenta para trabajar.

    De la misma forma es como se aborda la problemática en cuestión, ya que se toman en cuenta la problemática desde la visión de los mismos afectados, destacándose la marginalización, aislamiento y carencia de recursos. Para esto se realiza un diagnostico el cual se caracteriza por la generación de estrategias provenientes de los mismos afectados tras la realización de reuniones con personal especializado de donde surgen alternativas de desarrollo. Estas alternativas destacan los recursos locales con los que se cuentan, siendo las más destacables las redes locales con las que se cuenta y se tiene acceso. Es así como ante los diversos intereses existentes se llega a un acuerdo donde la convergencia de estos produce una concertación de las inquietudes existentes, orientándose el curso a seguir. Dicho acuerdo permite la articulación de forma optima de los recursos existentes, tanto de los individuales como de los colectivos.

    Hay que señalar que este enfoque se desarrolla poniendo el énfasis en el proceso y más que en los resultados. Dentro de dicho proceso toman vital importancia para su éxito la ayuda mutua que la comunidad se pudiese prestar entre sí, dentro de un orden establecido en el actuar gracias a la organización social establecida dentro del grupo.

    También el desarrollo de capacidades por parte de los involucrados representa un elemento de base para uno de los objetivos que se plantea este modelo, que es la obtención de autonomía por parte del sujeto para su futuro desenvolvimiento en la sociedad. Dicha autonomía permite que el sujeto sea quien genere su propia historia, desligándose de aspectos que pudiesen marcar o predestinar su futuro. Con esto podemos apreciar la capacidad que el individuo tiene para modificar la realidad dentro de la cual se desenvuelve.

    Con esto es capaz de generar una identidad propia con bases sólidas y con fuerza necesaria para construir una identidad comunitaria, la cual en muchos casos se encuentra pérdida debido a los diversos procesos históricos que han afectado las raíces de estas; en estos casos en donde el sujeto se transforma en actor principal en la reconstrucción de la identidad extraviada, esto gracias a la participación de con el medio.

    La participación marca uno de los pilares dentro del desarrollo comunitario. No lo destaca meramente en lo referente a que el individuo tenga injerencia en los cambios que ocurren o en las políticas que se apliquen, sino que hace referencia principalmente a la interacción que éste puede tener con los otros, logrando generar un grupo el cual una sus capacidades con el objetivo de optimizar su trabajo para así lograr de una mejor forma el fin propuesto. Este acoplamiento supone la interacción de una diversidad de formas recursos, intereses y formas de mirar la realidad, las cuales forman un engranaje donde se produce en primer lugar un reconocimiento de las capacidades existentes en el otro para posteriormente generar nuevas capacidades las cuales brindan de nuevos recursos a la comunidad, los que pueden ser explotados y así desarrollarlos aún mas, con lo que es posible definir nuevas metas, gracias a la capacidad de mirar la realidad desde un nuevo punto de vista, con nuevos elementos insertos en sujetos que han crecido respecto de si mismos, viéndose expresado esto en el crecimiento de la comunidad local.

    Ante la realidad imperante, este modelo se presenta como una alternativa plenamente válida no sólo para aquellos lugares donde existen recursos, redes u otro elemento característico de dicha forma de intervenir la cual pudiese ser aprovechada, sino que también se muestra propicio para aquellos grupos que no tienen tales dispositivos, encontrándose estos en situación de desprotección, determinada tanto personalmente como por el contexto, como por ejemplo los ancianos, desempleados, niños o personas inmersas dentro de un circulo resistente de pobreza. Sin embargo, a pesar de esta situación deficitaria existen dentro de estos individuos potencialidades las que necesitan ser trabajadas y que inclusive en muchos casos necesitan ser descubiertas.

    Es aquí donde este enfoque se destaca, marcando los recursos existentes y desarrollables los que proporcionan a estos individuos en cuestión las armas para actuar dentro del escenario actual.

    Siguiendo los parámetros de evolución mundial, la proyección a futuro representa una latente preocupación debido al ritmo de avance de la sociedad. De este modo es como los niños comienzan a jugar un papel cada vez más preponderante en el orbe y en especial las capacidades que estos pueden desarrollar, con la visión orientada a los aportes que estos puedan hacer.

    En este sentido, es posible afirmar que la amenaza de vulneración de los derechos de los niños se transforma en un problema social y por lo tanto puede y requiere ser abordado por el Trabajo Social, en la medida en que existe un juicio compartido acerca de lo inadecuado de esta condición social pues se la define como un problema que requiere solución y, por ende, es necesario actuar para modificarla, mejorarla e incluso, erradicarla.

    Es así como la vulneración de los derechos de la infancia presenta uno más de los compromisos no cumplido por el Estado chileno, ello moviliza al Estado, a las organizaciones de la sociedad civil y privadas a poner la vista en la resolución de este conflicto social y generar acciones que busque mejorar las condiciones de vida y desarrollo de la infancia.

    Las primeras acciones que se generan van por la lógica asistencial y conductual, situando así a la infancia en términos de sus carencias y no de sus potencialidades, repitiendo los abusos y la negación existente.

    Fué sólo en Julio del año 2000, que se promulga la nueva Política Nacional a Favor de la Infancia y Adolescencia y junto con ésta el Plan de Acción Integrado. Esta política viene a reafirmar los compromisos asumidos con la ratificación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) el año 1990

    De esta forma el Estado se ve en la obligación de comenzar con la actual reforma interna del SENAME, que tiene como objetivo adecuar las prácticas y marcos legislativos, apegándose de esta forma al contenido legal e ideológico de la Convención Internacional sobre Derechos del Niño. Para ello se establecen una serie de prioridades y plazos para su cumplimiento. Una de estas prioridades es enriquecer y ampliar la oferta de modelos alternativos e innovadores de intervención, en línea de Promoción de Derechos.

    Al respecto, el año 2001, SENAME elabora con la participación activa de diversas instituciones, el modelo técnico de los Centros Comunitarios por los Derechos Infanto Juveniles (CCIJ), cuyo espíritu corresponde a promover los derechos infanto juveniles en sectores caracterizados por la falta de condiciones para su ejercicio o por la escasez de capital socio comunitario y también, por otra parte, complementar el circuito de protección de los derechos del niño

    Los CCIJ, plantea un modelo de intervención de corte del desarrollo local, incluyendo algunas diferencia para adecuar la intervención a la infancia y juventud, así la intevención tiene como fin estimular y potenciar en los niñas, niños y jóvenes participantes, las habilidades necesarias para la participación y la incidencia en su medio más cercano, de modo tal que al existir participación auténtica y real, los niños sean visibilizados tanto por su familia como por su comunidad, facilitándose así el ejercicio responsable de sus derechos y protegiéndolos de amenazas o situaciones de vulneración.

    La intervención se sitúa sobre la base de promocionar el conocimiento y la apropiación por parte de los niños y jóvenes de los siguientes aspectos:

    -descanso, juego, esparcimiento y participación.

    -libertad de asociación.

    -expresión de opinión.

    -organización y participación de acciones colectivas.

    A partir de esto, se busca que la población infanto juvenil se constituya como los propios gestores de sus acciones, proponiendo métodos de trabajo que apuntan al conocimiento y asimilación de los aspectos ya enunciados, así también incorporar a la familia y comunidad como entidades encargadas de la socialización de sus niños, niñas y jóvenes de quienes deben recibir la protección y asistencia necesaria para desarrollarse plenamente.

    Este eje de intervención se lleva a cabo con una metodología participativa y un enfoque sistémico, en donde el trabajo grupal es la base para el desarrollo de las actividades.

    Esto se materializa a partir de talleres que tienen como objetivos: Evidenciar las potencialidades individuales, trabajar éstas como recurso constituyente de la dinámica grupal; Potenciar el desarrollo de las habilidades sociales de los niños, niñas y jóvenes, trabajándolas en cuanto a las relaciones interpersonales y las normas grupales; Generar espacios de creación para los niños, niñas y jóvenes, desarrollando la visualización de sí mismos y de su entorno y generando opinión al respecto; por ultimo todas estas acciones se lleva en el marco del desarrollo de técnicas artísticas elegidas por los niños, niñas y jóvenes de cada grupo.

    El modelo de intervención hace parte a los niños en el proceso de desarrollo de capacidades, ya que plantea un compromiso en cuanto al accionar del grupo en el que el niño participa, además de tareas grupales que se relacionan con las familias y la comunidad, si bien el foco de la intervención son los niños, se establecen programas paralelos de responsabilización y apoyo desde las familias hacia los grupos de niños, fortaleciendo la organización comunitaria. Los primeros términos de las acciones se plantean desde los intereses de los niños y ellos toman parte tanto en el diseño, la gestión y la ejecución de las acciones y programas, constituyendo esto uno de los aspectos fundamentales del desarrollo local.

    La visualización de las problemáticas de la infancia es otro de los aspectos que se da del modelo, ya que se genera un nivel de concientización con respecto a la problemática infantil que lleva a contar con los niños en las cuestiones de la comunidad, instalándose éstos como parte de las comunidades.

    La postergación que tradicionalmente se da hacia los niños, en el sentido de entenderlos como proyecto y por lo tanto restarles importancia se supera a través de este enfoque, pues se reconocen las potencialidades de los niños y en función de ellos los de la comunidad en su conjunto.

    La posibilidad que el modelo abre al ubicarse desde los espacios comunitarios, implica una mayor efectividad ya que permite a los sujetos intervenir y actuar directamente en dichos espacios.

    El plus que entrega este modelo al ser trabajado con infancia es que traspasa una pauta de cooperación y solidaridad que generalmente se trasvasija a los otros espacios en donde los niños se desempeñan, así se expanden pautas que aportan a la sociabilidad, nos referimos a habilidades sociales como el respeto por la diversidad, la empatía, la expresión libre de opiniones, etc.

    En cuanto a las debilidades del modelo, la principal es que se observan con la aplicación del modelo se sitúa en que los procesos están planteados a largo plazo, por esto, la devolución de resultados hacia quienes demandan resultados concretos se torna compleja. Ello pasa por la falta de componentes estadísticos que puedan generar indicadores lo suficientemente sólidos para otorgar validez estadística en términos concretos a los resultados de los procesos, además de que aun no se ha superado la lógica materialista que demanda resultados en dichos términos.

    Por ultimo, se requiere una reconceptualización constante del modelo de desarrollo local que ponga a disposición la orientación de las acciones a las necesidades de las personas, ya que si bien se busca desarrollar capacidades y destrezas se cae en manipulación de los discursos de los sujetos, acomodando las acciones por intereses personales o institucionales, si bien se entiende que quien interviene trae consigo visiones y planteamientos, éstos no pueden superar a los que en realidad deben ser los protagonistas.

    En cuanto al ejercicio ciudadano, el modelo presenta la clara posibilidad de ser parte conciente de un todo mayor, es decir da la posibilidad de los ejercicio ciudadanos reales, pues no limita a acción de los sujetos a un aspecto determinado, sino que le da el poder, a través del reconocimiento de sus propias capacidades de generar un proyecto de cambio fundamentado en sus propias ideas y representaciones del mundo.

    El traspaso de la información y la conciencia critica frente a la realidad mueven al los sujetos a ponerse de pié y marchar en conjunto, a través de acciones colectivas, hacia la consecución de sus intereses.

    Se abre de esta forma la posibilidad de las comunidades de tomar parte gerencial en los asuntos que los atañen y producir cambios locales a partir de sus intereses y sus capacidades a la vez que practica el ejercicio de sus propios derechos al protagonizar los cambios.

    El modelo de desarrollo comunitario se fundamenta en la potenciación de las capacidades de las personas, de allí que adquiere un matriz interesante cuando abarca temas como la ciudadanía y se desarrolla con niños, ya que éstos y los jóvenes se ven hoy como partes incompletas de un adulto no observándose así sus capacidades actuales. De allí que el proceso de desarrollo se cristalice en una practica emancipatoria, pues busca a través de procesos de traspaso de poder entregar conciencia y responsabilidad a los individuos de sus vidas, llevándolos a convertirse en sujetos capaces de solucionar sus problemas y al mismo tiempo demandar soluciones, es decir, deben ser protagonistas en las resolución de sus conflictos y así reconocer sus capacidades.

    Es por lo anterior que nos ha parecido interesante tratar el modelo de desarrollo comunitario con un matiz refrescante e innovador otorgado por la infancia y dándole la categoría de ciudadanos a los niños, ello implica un desafío latente para la sociedad dada la reciente visualización de los niños como actores sociales válidos, pues incluso la ley otorga a los niños un carácter de “incapaces” o bien se plantea que el desarrollo no depende solo de ellos está claro que ellos en este programa son los protagonistas en el desarrollo de su comunidad.

    Este matiz lejos de obstaculizar el proceso lleva a incorporarle la fuerza y lucidez que los niños nos entregan, además de sembrar en ellos el sueño de una sociedad diferente, pues a partir de una apertura de la visión de mundo de los niños se logra reivindicar a este grupo que históricamente ha sido olvidado.

    El modelo de Desarrollo Local que se funda en los procesos, muestra en ellos, a los ojos de quienes critican el modelo, sus mayores dificultades. Empero a nuestro juicio, los procesos en sí mismos son resultados, pues implican hechos significativos en las vidas las personas, de todos modos los proceso que emerge a partir de la comunidad implican en sí mismos un verdadero ejercicio de los derechos a diferencia de otros modelos que involucran deliberadamente en discursos que no les son propios o no emergen de los participantes de los programas.

    Bajo este mismo predicar es como junto con desarrollar las capacidades de los individuos, concientiza respecto al mundo en el cual se encuentra sumido, generando en el beneficiario una mentalidad enfocada en el progreso, la participación y proyectándose respecto de la humanidad y el ritmo acelerado que esta lleva, lo que a la larga genera individuos con un grado mayor de inserción dentro de la comunidad internacional.

    Gracias al trabajo que hoy en día partiendo este desde el contexto base en que se enfrenta el individuo es como a futuro tendremos actores con un nivel de conciencia mayor de la realidad, ya que al haber actuado en primer lugar dentro de su espacio local es como se ha formado como actor desde un pilar sólido el cual le es completamente familiar y que le permitirá adquirir un concepto de ciudadanía de mejor calidad con lo que su interacción en el mundo será de un nivel mayor, siendo así un elemento fundamental en el mejoramiento y potenciación de la comunidad.

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    Diversos autores analizan el proceso de Globalización a través de dos dimensiones distinguidas por dos tipos de uso de la razón, el primero, la Modernización término acuñado en la década del 50 y que hoy se ha resignificado bajo el concepto del uso de la racionalidad instrumental, es decir, orientado principalmente a la calculabilidad y control de procesos sociales y naturales (Parsons, 1982, pp. 286) y en segundo lugar, el concepto de Modernidad, entendiéndose éste como el uso de la racionalidad normativa, es decir, orientada a la libertad moral y valórica de los individuos a través de la soberanía del Estado y al ejercicio universal de los Derechos Humanos. (Habermas, 1987. pp. 115)

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    En el transcurso del trabajo nos referiremos al modelo como modelo de Desarrollo Local, aunque ambas denominaciones expresan el mismo modelo.

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    El Estado Chileno ratifica la Convención Internacional sobre Derechos del niño y la constituye como ley de la República

    sitio web del Servicio Nacional de Menores (SENAME) www.sename.cl

    La Reforma a la política nacional de infancia, además de la creación del modelo CCIJ contempla la reconversión de los CAD ( Centros De Atención Diurna) a CCIJ.

    Corporación Opción “Proyecto de Continuidad Centro Comunitario Infanto Juvenil Pudahuel Norte/ Sur 20004-2005”. Santiago, Chile Pudahuel, Marzo 2204. p.3

    Ibíd. p. 17

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    Corporación Opción “Proyecto de Continuidad Centro Comunitario Infanto Juvenil Pudahuel Norte/ Sur 20004-2005”. Santiago, Chile Pudahuel, Marzo 2204. p.4