Individualismo económico

Teorías económicas. Adam Smith. Liberalismo. Mínima intervención estatal

  • Enviado por: Neo Joker 16
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1º PALABRAS DESCONOCIDAS.

Restricción: limitación o modificación. Medidas que en tiempo de escasez se imponen para el razonamiento de determinados artículos.

Proscrito: persona o cosa expulsada de un territorio, local, asociación... etc., generalmente por causas políticas. Prohibir el paso de una cosa.

Obvio: que se encuentra o sitúa delante de los ojos. Muy claro o que no tiene dificultad.

Labrantil: referido al campo o tierra de trabajo.

2º CLASIFICACIÓN DEL TEXTO:

Naturaleza del texto: el texto es de claro origen económico puesto que habla de la economía de los individuos del siglo XVIII, y por lo tanto, también de origen histórico. Este fragmento es público, puesto que es un libro editado para que las personas de la época y de posteriores generaciones puedan leerlo.

Localización del tema: el tema del que habla este texto se puede saber con solo mirar el título de este, el individualismo económico, que se refiere a como las gentes de la época buscaban la mejora de las formas de vida mediante una economía particular.

Localización cronológica y espacial: el año en que fue escrito este libro es el 1776, a finales del siglo XVIII, es decir, coincidiendo con los primeros movimientos liberales. El lugar donde se escribió el libro es en Inglaterra:

La mayor de las islas del archipiélago británico (218.556 Km cuadrados)situado en el NO de Europa. Comprende Inglaterra, Escocia, y el País de Gales. El mismo nombre designa por extensión al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Capital: Londres. Este estado agrupa, además de la isla principal e Irlanda del Norte, los archipiélagos de las Orcadas, las Shetland, las Hébridas y las Scilly, las islas de Wight, Anglesey y Arran y diversas islas e islotes menores; no forman parte del Reino Unido la isla de Man ni las islas Anglonormandas, unidas a la corona de Inglaterra.

Autor:

Smith, Adam: (Kirkcaldy, Fifeshire, 1723-Edimburgo 1790) Economista británico. Su obra está marcada por el conocimiento de Hutcheson, quien enseñaba filosofía moral en Glasgow, su amistad con Hume, el encuentro con Voltaire en Ginebra y Turgot y Quesnay en París. Escribió en 1759 Teoría de los sentimientos morales. Su obra fundamental, pieza clave de la ciencia económica, es Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, en 1776. Una de sus ideas principales parte de la consideración del trabajo como fuente de toda riqueza, al menos en la sociedad primitiva, mientras que en las sociedades modernas, al acrecentamiento de la riqueza se produce por la división del trabajo. Formula una teoría acerca de la oferta y la demanda como reguladoras de la actividad económica; esta ley y la del <<interés personal>> permiten a las sociedades adaptarse y organizarse armoniosamente. Para él no importa el individuo, sino la suerte de las colectividades nacionales, ya que el objeto de la economía política de cada país es aumentar la riqueza y poderío de este país. Postula que los gobiernos deben conceder una libertad total de la producción nacional y en el comercio internacional, partiendo de la doctrina librecambista y de la no intervención del estado en materia económica. En materia de finanzas públicas, formuló los principios clásicos del impuesto, en cuatro reglas: justicia, veracidad, comodidad y economía.

3º ANÁLISIS DEL TEXTO:

Cada persona, particularmente, cuida el medio que resulte más oportuno para el empleo de todo el dinero del que disponga.

Pero siempre lo hace para sus propios intereses, y no para la sociedad o para el que está cerca.

Todos los sistemas de preferencias extraordinarias se deben mirar como proscritos.

Cualquier hombre, sin salirse de la justicia, debe de ser libre para adaptar los medios que más le parezcan para mejorar su vida y sus intereses.

También debe de ser libre para sacar al mercado sus producciones y poder competir con cualquier otro individuo.

4º COMENTARIO DEL TEXTO:

El liberalismo económico es una doctrina económica fundamentada en la libre iniciativa individual, movida por el deseo de lucro, la libre competencia reguladora de la producción y de los precios y el libre juego de unas llamadas leyes naturales en las relaciones de mercado.

El ideario del liberalismo se concretó y consolidó políticamente en el S. XIX y solidificó la nueva sociedad creada bajo la dirección de la burguesía industrial en la mayor parte de Europa occidental y en Estados Unidos. Como todo unitario (filosófico, político, económico, social, intelectual, etc.), entrañó realmente una nueva concepción del mundo. Sus fundamentos pueden buscarse en el utilitarismo moral, en la línea del empirismo que enlaza a Locke, Hume, Bentham y Adam Smith,, en la filosofía del progreso y en el racionalismo, al que acompañan como consecuencia lógica el laicismo y una determinada óptica de la enseñanza y la cultura.

Según la clásica formulación del liberalismo, el estado tiene como misión principal dejar hacer (laissez-faire, laissez passer), velando solamente para que nadie vulnere las reglas de juego en la sociedad de mercado capitalista. Las tendencias del liberalismo moderado y radical difirieron en el reparto de poderes dentro del régimen parlamentario y en la extensión del sufragio (universal o censitario).

En cuanto a los derechos humanos, se concibieron innatos, anteriores y superiores a todos poder social, y convertidos en libertades públicas y derechos privados a partir de las declaraciones de derechos, de modo que sólo sus poseedores podían auto limitarse por medio de las leyes.

En el plano económico, todo ello se tradujo en el librecambismo, la plena libertad de industria y comercio, de las leyes de la oferta y la demanda, etc., y la restricción de las actuaciones del estado a las excepciones derivadas de motivos estratégicos o de la no rentabilidad de algunas inversiones.

La primera guerra mundial fue el pórtico de la progresiva reducción del espacio político del liberalismo en las sociedades contemporáneas, a tenor de las grandes transformaciones socioeconómicas y del intervensionismo estatal en todos los órdenes. En la segunda mitad de siglo se asistió a un nuevo y relativo auge en ciertos países. En 1947 se fundó en Oxford, al Unión liberal mundial, transformada después en la Internacional liberal.

El liberalismo en España:

La historia del liberalismo español se inicia con las cortes de Cádiz y la constitución de 1812. Hasta 1820, el liberalismo se identificó con la defensa de la constitución, pero durante el trienio 1820-1823 se hizo evidente la existencia de una corriente moderada, que aceptaba un pacto con el rey a costa de modificar la constitución de 1812, enfrentada a los exaltados, que deseaban impulsar más profundamente la revolución burguesa. Aunque el exilio de 1823-1833 pareció reconciliar las dos tendencias, en 1833 volvió a producirse el acercamiento entre los moderados y la monarquía absoluta. Frente a estos políticos transaccionistas (Martínez de la Rosa, Toreno, etc.) se levantarían los doceañistas, partidarios del retorno al texto constitucional de Cádiz. Así, el liberalismo se escindió definitivamente en dos partidos: moderados y progresistas.

Los primeros, que ocuparon el poder con más frecuencia, representaron la derecha española, mientras que los segundos, que ocuparon el poder solamente durante la regencia de Espartero (1840-1843) y el bienio progresista (1854-1856), vieron surgir en su seno una escisión más avanzada, el Partido demócrata, que dio origen al republicanismo. Durante el bienio progresista, se formó la Unión liberal, que pretendía situarse en una posición intermedia. A partir de la revolución de 1868, la denominación de liberal solamente indicaba la aceptación de los principios constitucionales, y a la restauración alfonsina se realizó sobre la base de dos partidos, el liberal conservador y el liberal fusionista, que más tarde se simplificaron en conservador y liberal. A medida que se afianzaban los partidos socialistas, la etiqueta liberal se hizo sinónimo de conservadurismo que propugnaba la libertad económica frente al intervensionismo del estado, aunque los ideólogos más integracionistas continuaron tachando al liberalismo como un pecado y una herejía. Dentro del pluralismo político de la España posfranquista, el liberalismo resurgió como componente de diversas organizaciones que adoptaron el adjetivo de liberales, así como el de socialdemócratas y democristianos.

5º CONCLUSIÓN:

Tras leer el texto, se puede llegar a la conclusión de que si no hubiera sido por los ideales que en su momento sacó Adam Smith (libre mercado, todo se rige por la demanda y la oferta, el gobierno debe seguir el ideal Laissez faire, laissez passer... etc.) no se podría haber alcanzado el nivel económico que se alcanzó en la época, y que después llegó al nivel de nuestros días. En definitiva, la economía del presente es “hija” de la economía de la época de Smith.