Independencia de Panamá

Historia de América. Siglo XIX. Independentismo panameño. Mariano Arosemena. Sucesos noviembre 1821

  • Enviado por: Diabloazul
  • Idioma: castellano
  • País: Panamá Panamá
  • 7 páginas

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Independencia De Panamá de España

En la clase comercial de la ciudad de Panamá el sector dominante cuando está por finalizar el período de la Colonia. Es está la clase que desde el punto de vista económico dominaría la vida política posterior. Alfredo Figueroa Navarro, en su ensayo, DOMINIO Y SOCIEDA EN LA PANAMA COLOMBIANO (1821-1903) señala el hecho de que la riqueza de esta clase social “depende de las relaciones comerciales con el extranjeros”, que “los intereses económicos de la oligarquía urbana serán contradictorios, desde un principio, con los de Santa Fe. Sobre esta premisa se puedo uno percatar de que los grupos dominante urbanos tienes de la vida social una concepción moderna, la cual se encuentra en contraposición con los grupos rurales, los cuales no llegaran a tener, como los primeros, “una concepción autonomista saturada de liberalismo y federalismo”. En este sentido el mencionado autor, al referirse el acto de Independencia de 1821 dice que fue “la apoteosis de la oligarquía urbana”. Se refiere a la fecha del 28 de noviembre y no al 10 de noviembre de 1821. el acta de independencia de la Villa de Los Santos no contemplaba, añade, fines o propósitos económicos. Y al comprar estas dos actas con el pronunciamiento de Santiago de Veraguas, bastión de un poderoso grupo rural, latifundista y terrateniente .

Los asuntos relacionados con la Independencia de España merecen ser considerados a la luz de un criterio sociológico e histórico en grado fundamental. En la generalidad de los casos, ha sido inveterada y no buena costumbres entre nosotros interpretar los hechos vinculados a la Independencia del años 21, echando mano de criterio simplista, providenciales, ocasionados, o bien, resultado de idealizaciones, al estilo de un Thomas Carlyle quien enfocaba la historia como un resultado de la acción extraordinaria y casi sobrenatular de los “héroes” y relegando a un segundo término la presencia de los pueblos, de los núcleos sociales y, con ello, la existencia de factores sociohistóricos que son, en el último término, los que nos puede servir de explicaciones válidas, científica y objetiva en el acontecer de la historia. En el caso de los antecedentes y motivos que desembocaron en los acontecimiento del 28 de noviembre de 1821, hay lugar paras los anecdótico, los psicólogos, los puramente episódico, pero en forma incuestionable, lo que no viene a dar la clave para una interpretación de estos sucesos son las condiciones tanto materiales como espirituales que actuaran de manera determinada en las cosa que ocurrieron en 1821. No podemos en tela de duda la y presencia del factor personal, pues en la realidad, son los hombre de carne y hueso quienes ejecutan y realizan la historia , pero los hombre a su vez, están sometidos a un conjunto de circunstancias que escapa a su voluntad y que de modo casi fatal, fija el rumbo de los acontecimientos sociales en su diversas etapas evolutivas. No podemos ni debemos , pues , dogmatizar ni sentar pautas definitivas sobre el 28 de noviembre del año de 1821. debemos, eso sí, atenernos a lo que nos dicen el documento.

Los antecedentes que actuaron como motivo de nuestra Independencia de España, están vinculadas a situaciones sociales e intelectuales que fueron en su líneas generales, comunes a todos los países hispanohablantes con las naturales condiciones especiales del Istmo en las dos décadas iniciales del siglo XIX. Las ideas de tipo liberal y democratizantes se habían arraigado en la conciencia de los pueblos americanos y en parte considerable contribuyeron a establecer los fundamentos teóricos de la revolución de Independencia, favorecidos por los acontecimientos ocurridos en 1776 en los Estados Unidos. En la España absoluta de 1808, eventualmente sometida al dominio napoleónico, el porvenir se presentaba con turbios matices. Las libertades civiles no existían ni en teoría ni en la práctica. Se presentaba una coyuntura: liberalismo contra absolutismos. Esta situación ideológica revela en el fondo una pugna de intereses, entre las clases medias de España que propugnaban por un régimen de libertades comerciales y civiles y las clases de tipo feudal y monárquico que fundamentaba su poder en latifundios y privilegios medievales. En la América Hispana la situación se presentaba como una pugna entre los criollos de mentalidad liberal y democratizante y el elemento peninsular adicto a los privilegios que le conferían su especial posición social y económica.

Pero tenga en cuenta que el panorama era mucho más complejo. No todo los criollos tenían o sustentaban una ideología liberal, ni todos los pininsulares fueron necesariamente conservados. La historia americana registra multitud de casos en los cuales se enfrentaron criollos contra criollos y de peninsulares que militaban en la filas del criollismos americano. Entre los lucharon bajo las ordenes de Pablo Murrillo, hubo cientos de criollos, y el guerrillero José Tomás Boves utilizó llaneros venezolanos, gente del montón, para combatir a los patriotas de la patria de Bolívar. Estos hechos que llamamos apuntados deben ser tomados con todas seriedad. La independencia no fue tanto contra España como en contra de su sistema absolutista que ahogaba todas las posibilidades de Istmo.

En esta consideraciones caen algunas posiciones o teorías fundamentales, y que podemos reducir a dos : Una tesis fundamentadas en elementos providencialistas en donde un hombre determinado juega o hace el papel principal con exclusivas de ciertas circunstancias de orden social. La otra tesis, mas reciente, la podemos llamar realista o científica, clara, objetiva. La primera quiere encontrar los fundamentos de nuestra independencia de 1821en los meros influjos ideológicos liberales, en la simple aceptación de un sistema de ideas políticas que prendió el entusiasmos de nuestro próceres de la libertad. La segunda corriente trata de encontrar una base real en estos acontecimientos , averiguar por que ocurrieron los hechos y no tanto como, ahondar en los motivos más profundos que determinaron al Istmo a dar tan trascendental paso.

Del archivo general de indias , Juan Antonio Susto nos transcribe un documento en el cual el ayuntamiento de Panamá, 1820, “recuerda la fidelidad y constancia de aquella Provincia (Panamá) en resistir las ideas revolucionarias que desgraciadamente a cundido en otros pueblos comarcanos”. En otra parte dice Castillero Calvo que “solo la excesiva concentración de tropas españolas puede retardar en el Istmo, hasta 1821, el triunfo de la causa independista”, una vez que la metrópolis hizo caso omiso de los juramentos de lealtad y de las solicitaciones de mejores términos comerciales a los ricos criollos del Istmo. Y añade:

“la Independencia no era para la nueva clase en formación una simple aventura del pensamiento o una empresa romántica. Ni el hecho intelectual ni el sentimental eran anteriores o superiores al hecho económico. Si el nuevo ideario arraiga en el Istmo es porque el criollo ilustrado en la Zona halla en él la expresión formal de sus problemas concretos materiales”.

Subraya también la marcada tendencia a impedir en la gesta escicionista la participación de las gente del común o de cualquier otro grupo de arrabalero. Remataba el ensayo diciendo:

“cuando el general Montilla, encargado de prepara el magdalena una expedición militar para liberar al Istmo de la corona, supo que los Istmeños se habían adelantado, acto seguido exclamo: No puede negarse que Panamá es un País de comerciantes; a sabido evitar los horrores de la guerra, especulando a buena hora su Independencia”.

Sobre el peculiar, llama la atención que en tanto España veló por la seguridad y protección de los interesen criollos en el Istmo, toda tentativa o conato “revolucionario” carecía por completo de sentido. Y cuando a los ricos criollos Istmeños se les quito ese beneficio paternalista, se declararon, entonces, adictos a los movimientos emancipadores por eso podíamos afirmar, sin eufemismo de ningún género que el 28 de noviembre de 1821 fue efecto de la condicion transitisma del Istmo.

Un enfoque hecho por don Mariano Arosemena, actor presencial de los sucesos del 28 de noviembre y el sexto de los firmantes de acta de independencia nos habla de que ese día “la aurora apareció risueña, sus rayos de luz comenzaron a alumbrar el venturoso día de nuestra emancipación del coloniaje” expresión que aparece en sus “Apuntamientos históricos” y que confirman el deseo independentista de los Istmeños.

Es interesante resaltar de qué manera los patriotas, según Mariano Arosemena, se ingeniara para hacer desertar a loas tropas españolas de sus guarniciones, mencionando a “quines formaron de sus fortunas particulares los fondos necesarios para el pago a los desertores, previniéndoles de las delaciones”. En su ensayo aparecido en 1868 sobre estos sucesos, llamado “Independencia del Istmo”, hace iguales consideraciones coincidentes con lo “Apuntamientos Históricos”. Rodrigo Miró llama la atención sobre el hecho de que “en los escritos de don Mariano asoma un complejo clasista” y del todo altanero que utiliza cuando habla de la gente de color. Igualmente observa Miró que “a ratos, al hablar del pueblo sentimos que interpone una distancia. Por otra parte, alude al movimiento de la Villa de Los Santos en términos que pretenden restarle significación. En virtud de cosas como éstas, nos dice que a don Mariano hay que leerlo con máxima cautela, verificando cuanto asevera, anotando sus silencios, indagando sus motivos posibles”. La Crítica histórica tiene el deber de echar mano de todos los juicios emitidos por tal o cual autor porque no siempre se logra la necesaria objetividad, propia de toda ciencia considerada como tal. En tal orden de ideas, nos concretamos a exponer reiteradamente opiniones, juicios y aseveraciones de nuestro autores nacionales, sean o no historiadores, a fin de que, bajo la guía de la hermenéutica, podamos desentrañar las vivencias que laten detrás de tal o cual declaración o discurso.

Sobre los sucesos santeños, antecedentes del 28 de noviembre, el profesor Claudio Vásquez V., realizó un estudio amplio por encargo del consejo Municipal de las Tablas con el fin de investigar la tradición del “ Primer Grito de Independencia del 8 de noviembre de 1821” de la ciudad de las Tablas. Con tal propósito consultó el Archivo Nacional de Colombia en marzo de 1961, encontrándose, dice, con documentos que merecían especial atención por parte de los historiadores, principalmente una cara de los Tableños con fecha de febrero 5 del año 1822 y otra seria de documentos que requieren explicación y que según él lo hacen disentir de las opiniones de reconocidos historiadores nacionales. Y explica en su “Insurrección de las Tablas”:

“Bien comprendo que con este ligero y sencillo ensayo no se alcanza a comprobar la “verdad” definitiva de la Tradición del Primer Grito del 8 de noviembre de 1821. para ello se necesita pruebas directas o indirectas. Sería obligatorio, entonces desarrollar todo un estudio completo y debidamente documentado a base de una investigación más o menos larga...Las Tablas seguirá celebrando su Tradición del 8 de noviembre hasta cuando se encuentre pruebas directas o referencias más exactas de su insurrección o Grito”.

Son interesante las opiniones del Dr. Carlos Gasteazoro en torno a los sucesos novembrinos de 1821. en su “Interpretación sincera del 28 de noviembre de 1821”, confiesa que no tienes la pretensión de que ese ensayo constituya un juicio guiado por el deseo de rastrear la razón de ser nuestro país. No utiliza los anecdótico ni el mero dato histórico; intenta colocar los hechos frentes a nosotros para establecer así una comunicación directa que permita establecer sobre las bases de las fuentes, una justa valoración de lo ocurrido. Gasteazoro señala tres fuentes principales en su ensayo sobre el 28 de noviembre de 1821, a saber: “La cartas de Jamaica” del 6 de septiembre del año 1815, la “Historia de la Revolución de la Republica de Colombia”, de José M. Restrepo, y los “Apuntamientos Históricos” de Mariano Arosemena. Sobre la obra del colombiano Restrepo, nos dice Gasteazoro que si bien las noticias que contienen son de primera mano, es necesario proceder cautelosamente en su estudio ya que deviene en el panegírico y en la “hipérbole sin freno”. En cuantos a los “Apuntamientos Históricos” nos dice que su autor le falto espíritu creador e imaginación, si bien esta obra llena un vacío documental. En cuanto a la actuación de los hombre en esta gesta, dice:

“Nuestros hombres tuvieron la misma idea de su providencial misión y el pueblo se le consideró protegido cuando más; y cuando menos lo vulgar, lo grosero, lo zafio, lo unilateral y sombrío, sin percatarse de sus necesidades colectivas. No se dieron cuenta cabal, en uno y en otro momento, que este elemento anónimo debía ser para ellos lo que es el barro para el alfarero, la madera para el carpintero o la musa para el poeta”.

Las anteriores expresiones no solo se refieren a los hombre del año 21 sino a los que actuaron posteriormente en 1903. y agrega Gasteazoro que los actores de 1821 realizaron su gesta en forma generosa y desinteresada en grado superlativo. Compárese este punto de vista con el Castillero Calvo y veremos que existe entre ambos una diferencia en cuanto enfoque se refiere. Ahora bien al enjuiciar de modo más directo la gesta de noviembre, se pregunta Gasteazoro:

¿Qué le faltó al 28 de noviembre? En mi humilde opinión, le faltó fermento revolucionario, preparación ideológica, preocupación nacional y, sobre todo, le faltó audacia para acondicionar bien el país profundo dentro del concepto del estado. Por desgracia, no tuvieron nuestro patriotas conciencias plena de nuestra realidad anímica cuando incorporaron al Istmo dentro del mosaico grancolombiano. De aquí procede nuestro destino desgraciado en el siglo XIX, de aquí igualmente , nuestra historia sin unidad , sin continuidad, sin equilibrio, y donde en realidad de verdad, no podemos encontrar una, sino varias historias de Panamá”.

Diógenes de la Rosa habla de la revolución contra España en el sentido de que quedo inconcluso y de que no llegó a un fin natural; de que se mantuvo al punto a donde había ascendido, siendo la consecuencia una Falta de organicidad en la vida política, social y económica de la nueva nación. Según él lo que desempeñaron el papel de caudillos de la revolución de 1821 fueron hombres “mas o menos ilustrados” que no llegaron a tener conciencia exacta en el relativo a las consecuencias ideológicas que el régimen feudal español se hubiera liquidado en fuerza: en la organización de la propiedad territorial”. A juicio de este autor, los señores colonialistas españoles, encasillados en su inmenso latifundios, fueron reemplazado por los caudillos criollos y una nueva clase de propietario. Por eso dice de la Rosa:

“No habiéndose transformado el régimen de la propiedad territorial, base de la estructura social, no podía cambiar la vida política. El colonialismo siguió subsistiendo en las instituciones políticas, en la convivencia cotidiana, en las costumbres, en el pensamiento y en la literatura. Los caudillos y sus descendientes cumplían papel igual al de los nobles y capitanes españoles”.

Si la cesación de las condiciones mercantiles hechas al Istmo por la corona Española, contribuyeron a crear una mentalidad independentista, esta brusca separación trajo como consecuencia una virtual paralización en las actividades comerciales e industriales y el país se veía ante una situación precaria. En tal situación el anexionismo pareció a los próceres del Istmo como la única salida para detener el descenso económico al cual se abocaba el país. Según este criterio, el Istmo iba a gozar de estabilidad si se cobijaba bajo la protección de una nación poderosa; los comerciantes de las ciudades terminales y los propietarios del agro, viendo en peligro sus fortunas por esta brusca interrupción mercantil, hicieron todo lo posible, a juicio de este autor, para unirse a Colombia, a riesgo de su recién adquirida autonomía. Mariano Arosemena advierte a sus “Apuntamientos” el “gran contento de la gente de color al hallarse igualadas a derecho a los descendientes de los conquistadores por consecuencia de la institución Republicana”. Se señala a don José Vallarino Jiménez como el probablemente agitó con mayor entusiasmo esta idea anexionista. El Dr. Justo Arosemena decía más tarde que “al declararse que nos incorporábamos aquella republica no fue por sentimiento de deber si no por reflexión, por cálculo y un detenido debate previo”. Las consecuencias del anexionismo se harían sentir luego cuando los intereses centralistas de Bogotá echaron por el suelo el principio que se suponía ínsito en nuestros deseos de encontrar protección bajo Colombia, cuando cundió la malquerencia y el trato injusto contra los distintos sectores que componían el país panameño.

Sobre el anexionismo nos dice don Ernesto J. Nicolau que lo que en realidad ocurrió fue un simple cambio de banderas; que los Istmeños obtuvieron, no obstante su sacrificios, a saber, Bogotá por Madrid; consigna Nicolau que “ la primera negación de la libertad, la recibieron los colones con la disolución de las democráticas y populares asambleas legislativa provinciales a los dos años de existir”, de acuerdo con órdenes emanadas directamente del encargo del Poder Ejecutivo colombiano, general, “Francisco de Paula Santander”. Y reitera que el año 21 ha sido de los peores para la causa de la libertad en el Istmo, toda vez que, entre otras cosas, al ingresar Panamá en el mosaico grancolombiano, entraba en contradicción con los principios que inspiraron el grito de la Villa de Los Santos. Como es de advertirse, Nicolau considera que los sucesos del 28 de noviembre entraron en pugna, hasta cierto punto, con los sentimientos liberales latentes en un pueblo “con cuya suerte jugaron los políticos entreguistas”. Su libro “El Grito de la Villa”, testimonia estas citas.

Acta de Independencia del Istmo de Panamá

28 de noviembre de 1821

En junta General de todas las Corporaciones Civiles, Militares y Eclesiásticas celebrada hoy 28 noviembre de 1821 a invitación del Excelentísimo Ayuntamiento después de las mas detenidas discusiones ante un numeroso pueblo y bajo el mayor orden y concordia, se convinieron y decretaron de común acuerdo lo siguiente:

Independencia de Panamá

1- Panamá espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprehensión se declara libre é independiente del Gobierno Español;

2- El territorio de las provincias del Istmo pertenece al Estado Republicano de Colombia a cuyo Congreso irá a representarle su Diputado;

3- Los individuos de Propal que guarnecen esta plaza quedan en absoluta libertad de tomar el partido que les convenga; y en el caso de que quieran volver d España, se les prestarán todos los auxilios necesarios para su transporte a la Isla de Cuba, y guardándoseles los honores de la guerra seguirán a los pueblos de Chagres y Portobelo, luego que los Castillos esten en poder del nuevo Gobierno, obligándose a todos los Oficiales, Sargentos y Soldados bajo el juramento debido a seguir tranquilos, no hacer extorciones algunas ni tomar las armas contra los Estados Independientes de América durante la presente guerra.,

4- Los enfermos que se hallan en el Hospital serán asistidos por el Gobierno y luego que lleguen a restablecerse se Ies daran auxilios necesarios conforme al artículo tercero;

5- El Jefe Superior del Istmo se declara que lo es el Señor Don José de Fábrega, Coronel que fué de los Ejércitos EspañoIes quedando en el mismo pié en que actualmente se hallan todas las Corporaciones así Civiles como Eciesiásticas;

6- El Jefe Superior tomará las providencias económicas que sean necesarias para la conservación de la tranquilidad pública;

7- Las autoridades prestarán en el acto el juramento de la Independencia señalándose el Domingo próximo para hacer, su publicación con la solemnidad debida;

8- El Jefe Superior en unión de los Comandantes de los Cuerpos oficiaran al de las fortalezas de Chagres y destacamento de Portobelo para que el Oficial que presente las órdenes, se entreguen estos puntos a estilo militar;

9- El Istmo; por medio de sus representantes, formará Ios reglamentos económicos convenientes para su gobierno Interior, y en interino gobernarán las leyes vigentes en aquella parte que no diga contradicción con su actual estado;

10- Para los gastos indispensables el Jefe superior brindará un empréstito que se reconocerá como parte de la deuda pública;

11- La deuda pública que reconoce la Tesorería se pagará bajo los pactos estipulados en su principio;

12- Los precedentes artículos se imprimirán y circularán a los pueblos del Istmo para que cesen las desavenencias que los agitan, remitiendo los auxilios que necesita esta Capital, como lo tienen ofrecido para llevar a cabo tan gloriosa empresa.

José de Fábrega, José Higginio, Obispo de Panamá, Juan José Martínez, Dr Carlos de lcaza, Manuel José Calvo, Mariano de Arosmena, José Antonio Zerda, Juan de Herrera, Juan José Calvo, Narciso de Urriola, Remigio Lasio de la Vega, Manuel Arze, José de Alba, Gregorio Gómez, Manuel Marta de Ayala, Antonio Planas, Juan Pío Victorias, Luis Salvador Durán, José Marta Herrera, Antonio Bermejo, Dr. Manuel de Urriola, José Vallarino, Manuel José Hurtado, Manuel García de Paredes, Don Manuel José de Arze, José María Calvo, Antonio Escobar, Gaspar Arosemena, Victor Beltrán,

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