Independencia de los EEUU (Estados Unidos)

Historia universal. Guerra de los siete años. Tratado de París # Stamp act. Townshend Acts

  • Enviado por: Ana
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 9 páginas

publicidad
cursos destacados
Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

Iníciate con Ableton Live
Iníciate con Ableton Live
El curso da un repaso general por las órdenes y menús más básicos, para poder generar...
Ver más información


INTRODUCCION

Independencia estadounidense, Declaración de, en la historia de Estados Unidos, documento que proclamó la independencia de las trece colonias británicas de América del Norte y que fue adoptado por el Congreso Continental el 4 de julio de 1776. La declaración expresaba las penalidades sufridas por las colonias bajo el gobierno de la Corona británica y las declaraba estados libres e independientes. La proclamación de la independencia supuso la culminación de un proceso político que había comenzado como protesta contra las restricciones impuestas por la metrópoli al comercio colonial, las manufacturas y la autonomía política, y que evolucionó hasta convertirse en una lucha revolucionaria que acabó en la creación de una nueva nación.

La filosofía política enunciada en la Declaración tuvo una influencia constante durante muchos años en los procesos políticos de Europa y América. Sirvió como fuente de autoridad para la Ley de Derechos de la Constitución de Estados Unidos. Su influencia se manifiesta en la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, adoptada por la Asamblea Nacional de Francia en 1789 durante la Revolución Francesa. En el siglo XIX, diversas personalidades y grupos políticos de Europa y Latinoamérica que luchaban por la libertad de sus pueblos incorporaron en sus manifiestos los principios formulados en la Declaración de Independencia.

El proceso que acabó dando existencia a la Declaración fue el siguiente: el 7 de junio de 1776 Richard Henry Lee, en nombre de los delegados de Virginia en el Congreso Continental, propuso la disolución de los vínculos que unían a las colonias con Gran Bretaña. Esta propuesta fue secundada por John Adams de Massachusetts, pero la acción se postergó hasta el 1 de julio y la resolución se aprobó al día siguiente. Mientras tanto, un comité (designado el 11 de junio) formado por los delegados Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, John Adams, Roger Sherman y Robert R. Livingston, estaba preparando una declaración acorde a la resolución de Lee. El 4 de julio fue presentado al Congreso, que añadió algunas correcciones, suprimió apartados (como el que condenaba la esclavitud), incorporó la resolución de Lee y emitió todo ello como Declaración de Independencia.

Fue aprobada por el voto unánime de los delegados de doce colonias; los representantes de Nueva York no votaron porque no estaban autorizados. No obstante, el 9 de julio el Congreso Provincial de Nueva York concedió su apoyo. El 2 de agosto fue firmado por los 53 miembros presentes en el acto; los tres ausentes firmaron después. El documento defiende el derecho a la insurrección de los pueblos sometidos a gobiernos tiránicos en defensa de sus inherentes derechos a la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad y la igualdad política.

Actualmente el pergamino se conserva, junto con otros documentos históricos, en la Sala de Exposiciones del Archivo Nacional de Washington, sellado en una urna de cristal y bronce para su protección

Independencia estadounidense, Guerra de la (1776-1783), conflicto entre las trece colonias británicas de la costa oriental de Norteamérica —que recibirían apoyo de Francia y España— y Gran Bretaña. El resultado de la guerra fue que las colonias se independizaron de Gran Bretaña con el nombre de Estados Unidos de América. Este conflicto se conoce también como Revolución americana.

Causas de la guerra

El final de la guerra de los Siete Años (1756-1763), que en las colonias inglesas de Norteamérica recibió el nombre de Guerra Francesa e India, acabó con la expulsión de Francia tanto del subcontinente norteamericano como de la India; en ambos casos el poder francés fue sustituido por el británico. En consecuencia, Gran Bretaña pasó a ser la primera potencia en el hemisferio occidental y la máxima potencia en el mar, lo que hizo que aumentara el volumen de su comercio marítimo. El rey británico Jorge III, que había subido al trono en 1760, contribuyó a incrementar la presencia real en los asuntos políticos, pero, debido a su ineptitud, el resultado fue la inestabilidad política y la falta de orientación en los asuntos nacionales en un momento en que también se estaban fraguando las condiciones que provocaron el conflicto con sus colonias americanas.

La Stamp Act

La guerra de los Siete Años puso de manifiesto a los mandatarios británicos la falta de cumplimiento de los colonos norteamericanos con las Actas de Navegación y las normas establecidas por la autoridad imperial. Durante el conflicto, los mercaderes coloniales continuaron haciendo negocios con el enemigo y comerciando mediante el contrabando, en tanto que las juntas coloniales se negaban repetidamente a proporcionar hombres y víveres a los mandos militares. La guerra dejó a Gran Bretaña con una deuda considerable y la pesada responsabilidad de tener que administrar los territorios recién adquiridos. Creyendo que las Actas de Navegación serían estrictamente cumplidas y que los colonos, que pagaban muy pocos impuestos, serían obligados a costear una parte de los gastos de defensa del imperio, el Parlamento aprobó en marzo de 1765 la Stamp Act (Ley del Timbre) que obligaba al uso del papel sellado en todo tipo de documento público. La Stamp Act despertó la oposición casi unánime de los colonos, que la consideraron una violación de sus derechos.

En los meses anteriores a noviembre de 1765, cuando la ley entró en vigor, estallaron varias revueltas en las ciudades portuarias organizadas por una sociedad secreta llamada Hijos de la Libertad, que impidieron ejercer su oficio a los funcionarios designados por los británicos. Las juntas coloniales denunciaron la Ley del Timbre y pidieron al Parlamento que la derogara. Para reforzar su protesta formal, las colonias suspendieron la importación de mercancías británicas. En octubre de 1765 los delegados de nueve colonias se reunieron en Nueva York en el denominado Congreso de Stamp Act y solicitaron al Parlamento y al rey que se preocupara de las dificultades de las colonias. El Parlamento anuló la Stamp Act en marzo de 1766, debido a la crisis que el bloqueo colonial supuso para los comerciantes británicos.

Townshend Acts (Leyes de Townshend)

La anulación de la Stamp Act dejó sin resolver los problemas financieros británicos. El Parlamento no había renunciado a establecer impuestos en las colonias y, en 1767, a instancias del Ministro de Hacienda Charles Townshend, se promulgaron un conjunto de leyes que gravaron el plomo, vidrio, té, pintura y papel que los colonos norteamericanos importaban de Gran Bretaña.

Los colonos volvieron a protestar enérgicamente. Los Hijos de la Libertad organizaron manifestaciones contra los oficiales de aduana recién nombrados, los comerciantes acordaron no consumir los productos británicos sobre los que recaían los nuevos impuestos y la oposición política fue canalizada a través de la junta colonial de Massachusetts.

Los primeros enfrentamientos armados tuvieron lugar en junio de 1768, cuando ciudadanos de Boston se amotinaron por la detención del navío Liberty, y en marzo de 1770, con la denominada matanza de Boston, en que tropas británicas mataron a cinco colonos de esta ciudad.

Cediendo al bloqueo colonial, el nuevo primer ministro británico, lord Frederick North, revocó las Leyes Townshend en 1770 aunque conservó el impuesto sobre el té para hacer prevalecer la autoridad del Parlamento sobre las colonias. Con el fin de salvar de la bancarrota a la Compañía de las Indias Orientales, el Parlamento aprobó la Ley del Té en 1773, reduciendo el impuesto sobre el té enviado a Norteamérica. Sin embargo, los colonos se negaron a comprar té británico, por considerar la Ley del Té como otra violación de su derecho a no ser gravados por una institución política en la que no contaban con representantes propios. Los comerciantes coloniales temían también que la ley permitiera a la Compañía de las Indias Orientales monopolizar el comercio del té. En Filadelfia y Nueva York los colonos no permitieron que los barcos británicos descargaran té. En la denominada fiesta del té de Boston, un grupo de ciudadanos de esta ciudad, disfrazados de indios norteamericanos, arrojaron los cargamentos británicos de té al mar.

Las Leyes Coercitivas

En represalia, el Parlamento aprobó en 1774 las Leyes Coercitivas —que los colonos llamaron Leyes Intolerables—, diseñadas para castigar a la colonia de Massachusetts y demostrar la soberanía del Parlamento. Entre otras medidas, el puerto de Boston fue cerrado, se alteró la balanza del poder del gobierno de la colonia en favor de la Corona y se acordó que el personal británico que fuera acusado por delitos cometidos en Massachusetts sólo estuviera sujeto a la jurisdicción de los tribunales de la metrópoli. Para supervisar el cumplimiento estricto de este conjunto de leyes, el Parlamento eligió como gobernador de Massachusetts al teniente general Thomas Gage, jefe del ejército británico en Norteamérica, lo que los colonos entendieron como una fusión de las autoridades.

El primer Congreso Continental

Las Leyes Coercitivas aseguraron a Massachusetts el apoyo de las demás colonias. La junta de Virginia convocó una reunión de representantes de las trece colonias para ejercer una acción conjunta contra la intrusión del poder parlamentario en los derechos coloniales. La reunión, conocida como Primer Congreso Continental, tuvo lugar en Filadelfia en septiembre de 1774 y a él asistieron representantes de las trece colonias excepto Georgia. En sus sesiones, en las que no se sugirió la independencia respecto de Gran Bretaña, sí se insistió en los derechos de las colonias, expuestos en una Declaración de Derechos y Quejas, frente al Parlamento.

Lexington y Concord

El primer enfrentamiento armado de la guerra de Independencia tuvo lugar en Massachusetts, donde las unidades británicas reunidas en Boston sumaban 3.500 hombres mientras que los colonos se habían organizado en milicias bajo la dirección de un Comité de Seguridad. En la noche del 18 al 19 de abril de 1775, Gage, a las órdenes de lord North, envió 700 hombres a capturar las municiones que se estaban reuniendo en la ciudad de Concord, situada a unos 29 kilómetros, movimiento que fue advertido y comunicado a las milicias por Paul Revere. Al amanecer del 19 de abril tuvo lugar el primer enfrentamiento bélico: la batalla de Lexington, donde resultaron muertos ocho colonos. Los británicos continuaron la marcha hacia Concord al mando del teniente coronel Francis Smith, pero hubieron de batirse en desordenada retirada a Boston tras el contraataque desplegado por las fuerzas coloniales. Las milicias de más de 23 ciudades tomaron parte en esta operación, que supuso el alzamiento en armas de una amplia zona rural contra los británicos. La ofensiva de los colonos persiguió a los invasores hasta Boston. La ciudad estuvo bajo sitio desde el 20 de abril de 1775 hasta el 17 de marzo de 1776, momento de la evacuación británica.

Segundo Congreso Continental y asedio de Boston

El segundo Congreso Continental tuvo lugar en Filadelfia el 10 de mayo de 1775 para debatir el levantamiento de las colonias de Nueva Inglaterra contra las tropas del rey. Los delegados designaron rápidamente al Congreso como gobierno central para las Colonias Unidas de América, adoptaron a las tropas que participaban en el asedio de Boston como Ejército Continental y por votación unánime nombraron comandante en jefe a George Washington, destacado oficial de las tropas de Virginia durante la Guerra Francesa e India, que atraería el apoyo del sur a una guerra iniciada principalmente por milicianos de Nueva Inglaterra. A pesar de los preparativos para el enfrentamiento, la mayoría de los colonos norteamericanos aún confiaban en la reconciliación con Gran Bretaña. Para ello el Congreso adoptó la Petición Olive Branch, en la que firmó la lealtad de las colonias a Jorge III solicitando al monarca que desautorizara la política de sus ministros.

Las noticias de la batalla de Bunker Hill (16-17 de junio, en la que los británicos, a costa de numeras pérdidas humanas, lograron expulsar a las milicias de los alrededores de Boston) y la Petición Olive Branch llegaron a Londres al mismo tiempo. Jorge III se negó a recibir la petición y el 23 de agosto proclamó Nueva Inglaterra en estado de rebelión. El Parlamento siguió el ejemplo declarando rebeldes a todas las colonias y permitiendo la captura de todos sus barcos. Cuando se conoció la magnitud de las bajas británicas en la batalla de Bunker Hill el gobierno se dio cuenta de que se estaba enfrentando a una auténtica guerra y sustituyó a Gage por William Howe al frente de las tropas británicas en Norteamérica.

El 2 de julio de 1775 Washington asumió el mando de las fuerzas insurgentes que oscilaban entre 13.000 y 17.000 hombres y dedicó sus esfuerzos más inmediatos a entrenar y reorganizar el ejército, pues no podía culminar el asedio de Boston sin artillería pesada. Para eso tuvo que esperar hasta el invierno, cuando los caminos y ríos helados permitieran a sus soldados arrastrar hasta Boston los cañones capturados por los coroneles Ethan Allen y Benedict Arnold el 10 de mayo de 1775 en el asalto del fuerte británico de Ticonderoga.

En noviembre las fuerzas independentistas a las órdenes del general Richard Montgomery tomaron Montreal (Canadá), pero al mes siguiente fueron derrotadas en Quebec, donde resultó muerto Montgomery.

Durante el invierno de 1775-1776 el coronel Henry Knox, jefe de artillería de Washington, transportó 59 cañones desde Fort Ticonderoga hasta Boston, donde Washington comenzó a ubicarlos dispuesto a tomar la ciudad. Howe evacuó las tropas británicas ante la imposibilidad de resistir el asedio y el 17 de marzo de 1776 partió hacia Halifax, Nueva Escocia.

La invasión británica del norte

Washington sabía que la salida de Howe de Boston no suponía el final de los intentos británicos por someter a las colonias y adivinó que el siguiente contraataque tendría como punto clave la estratégica ciudad de Nueva York.

Mientras el Congreso Continental en Filadelfia empezaba considerar la posibilidad de declarar la independencia de las colonias respecto de Gran Bretaña, en Nueva York Washington afrontaba los preparativos para resistir la que consideraba segura invasión británica. El 29 de junio de 1776 el general Howe llegó a Sandy Hook (Nueva Jersey) con una flota comandada por su hermano, el almirante Richard Howe, que contaba con un importante contingente de mercenarios alemanes.

Mientras se preparaba la batalla, el sentimiento independentista de las colonias, antes tímido, se hizo generalizado. El 4 de julio de 1776, el Congreso Continental adoptó una Declaración de Independencia declarando que las colonias "son y por derecho deben ser estados libres e independientes". Desde ese momento los norteamericanos no se consideraron súbditos británicos rebeldes, sino ciudadanos de una nación soberana que repelía la invasión de una potencia extranjera.

Batallas alrededor de Nueva York

Washington había tomado posiciones en Long Island y la isla de Manhattan esperando el movimiento de apertura de Howe, que llegó por fin el 22 de agosto de 1776, cuando tuvo lugar la batalla de Long Island, que supuso la derrota de las tropas de Washington, que hubieron de iniciar la retirada. Tras unas pequeñas escaramuzas en Manhattan se libró la batalla de White Plains (28 de octubre), donde las fuerzas de Howe tomaron los dos fuertes que Washington había construido para impedir que la flota británica usara el río Hudson. Howe no persiguió a Washington, sino que se limitó a establecer varios puestos en Nueva Jersey y se quedó en sus cuarteles de invierno esperando que llegara la primavera, desaprovechando la ocasión de infligir una derrota completa a las tropas de Washington, que se retiraban a Pennsylvania.

Trenton y Princeton

La noche de Navidad, en medio de una cegadora tormenta, Washington cruzó con sus tropas el río Delaware y, atacando por sorpresa, derrotó a los 1.200 hombres de Howe en Trenton, donde tomó a más de 900 prisioneros. El 3 de enero atacó de nuevo, poniendo en fuga a tres regimientos británicos en la batalla de Princeton. Los británicos se retiraron a Nueva York, dejando al revitalizado ejército de Washington con el pleno control de Nueva Jersey.

La campaña de 1777-1778

La estrategia británica para la campaña de 1777 fue decidida por el secretario de Estado para el Departamento Americano, lord George Germain, que planeaba poner fin a la rebelión antes de que acabara el año. Pensaba dividir las colonias en dos, separando Nueva Inglaterra, ya bloqueada por mar, de las colonias sureñas. Un ejército británico a las órdenes del general de división John Burgoyne desembarcaría en Canadá y avanzaría hacia el sur desde Montreal a Albany, en Nueva York. Otra fuerza de británicos e indios americanos a las órdenes del coronel Barry Saint Leger avanzaría hacia el este desde el lago Ontario por el valle del Mohawk para reunirse con las tropas de Burgoyne en Albany. Finalmente, Howe enviaría una fuerza desde Nueva York por el valle del Hudson para unirse a las otras dos columnas en Albany.

Saratoga

Al frente de 7.000 hombres Burgoyne tomó Fort Ticonderoga el 6 de julio y antes del 29 ya había alcanzado la parte alta del río Hudson, donde esperó que llegaran suministros de Canadá. Entretanto, envió una partida de mercenarios exploradores al este, pero fueron destrozados por las milicias de Vermont y New Hampshire en la batalla de Bennington. La batalla no sólo causó muchas bajas a Burgoyne sino que sirvió para fomentar los alistamientos en las milicias. Burgoyne marchó al sur en septiembre, pero sus tropas fueron derrotadas en dos batallas libradas cerca de Saratoga contra milicianos y tropas del Ejército Continental comandadas por el capitán general Horatio Gates.

La toma de Filadelfia por Howe

Germain aprobó el plan de Burgoyne para que las tropas británicas atacaran Filadelfia con objeto de poner rápidamente fin a la guerra. El 25 de agosto desembarcó en la entrada de la bahía de Chesapeake y marchó hacia Filadelfia. Washington intentó en vano detenerlo en Brandywine Creek (Pennsylvania) y el 26 de septiembre Howe entraba en Filadelfia. Antes de su avance el Congreso Continental huyó primero a York (Pennsylvania) y luego a Baltimore. El 4 de octubre Washington atacó a Howe en Germantown, al norte de Filadelfia, pero tras una dura lucha fue derrotado. Aun así, logró entrar en los cuarteles de invierno de Valley Forge. Pocos meses después se le unió el barón Friedrich Wilhelm von Steuben, el oficial prusiano que ayudó a convertir el Ejército Continental en una fuerza bélica profesional y que tomó parte en la batalla de Monmouth y el sitio de Yorktown.

La alianza francesa

El año 1777 marcó el momento crucial de la guerra en favor de la causa independentista. Francia, derrotada por Gran Bretaña en 1763, había apoyado en secreto a los colonos desde el comienzo de la guerra. La victoria de las milicias en Saratoga y la lucha sostenida por Washington en Germantown convencieron a los franceses de que los norteamericanos tenían ahora buenas posibilidades de ganar la guerra. En febrero de 1778 Francia reconoció la independencia de las colonias y firmó con la nueva nación un tratado de comercio y alianza que posibilitó la gran esperanza de Washington de contar con la armada francesa para dominar las costas norteamericanas. Una flota francesa comandada por Charles Hector Théodat, conde de Estaing, zarpó hacia América en abril de 1778, por lo que el almirante Richard Howe y el teniente general sir Henry Clinton, que había sucedido al general William Howe al frente de las tropas británicas en Filadelfia, decidieron evacuar inmediatamente la ciudad. Clinton fue perseguido por Washington, quien le dio alcance y atacó en Monmouth Courthouse el 28 de junio. Pero las tropas estadounidenses fueron derrotadas y hubieron de retirarse con cierto desorden y confusión.

La flota francesa de Estaing llegó a la desembocadura del río Delaware el 8 de julio, estableció contacto con el cuartel general de Washington y planeó el ataque a la inferior fuerza naval de Howe. Pero en el último momento decidió no arriesgar sus pesados navíos dada la poca profundidad del agua en los bajíos, por lo que pretendió expulsar a los británicos de Newport (Rhode Island) pero se lo impidieron las hábiles tácticas del almirante Howe. Luego Estaing fue a Boston a reparar sus barcos y el 4 de noviembre zarpó hacia las Indias Occidentales (Antillas).

El curso variable de la guerra

Washington había logrado evitar que los británicos reconquistaran las colonias del norte desequilibrando sus tropas hasta que se organizara debidamente un ejército continental bien entrenado para apoyar a las milicias que, pese a su carácter de fuerzas irregulares, habían impedido a los británicos reconquistar gran parte del territorio. A comienzos de 1779 los independentistas ya no luchaban solos contra los británicos. España se había unido a Francia por el Convenio de Aranjuez, y Gran Bretaña se enfrentaba a la perspectiva de una gran guerra europea.

La campaña británica en el sur

Los ministros de Jorge III, enfrentados a la rendición de Burgoyne, la entrada de Francia en el conflicto y la creciente oposición parlamentaria establecieron una nueva estrategia. Las propuestas militares del gobierno concebían la conquista de las colonias del sur, empezando por Georgia, para progresar paulatinamente hacia el norte ampliando su base de operaciones, contando con el apoyo de los sureños. El 29 de diciembre de 1778 se puso en práctica la nueva estrategia cuando una expedición naval británica de 3.500 hombres zarpó de Nueva York y tomó Savannah, tras lo cual empezaron a controlar otros asentamientos de Georgia.

Más al oeste, una expedición independentista a las órdenes de George Rogers Clark tomó en enero de 1779 el fuerte británico de Vincennes. Este éxito asentó su poder en toda la región norte del valle de Ohio. Ese mismo año Washington envió un ejército a las órdenes del general John Sullivan al oeste de Nueva York para atacar a la Confederación Iroquesa, que, aliada con los británicos, hostigaba los asentamientos fronterizos de Nueva York y Pennsylvania. La toma por sorpresa del puesto británico de Stony Point por el general Anthony Wayne en julio fue seguida en agosto por la toma de una pequeña guarnición británica en Paulus Hook por el comandante Henry Lee.

En el sur, el curso de la guerra no favorecía a los independentistas. El Congreso había enviado al capitán general Benjamin Lincoln a Charleston (Carolina del Sur) para unirse a las fuerzas francesas de Estaing en un asalto sobre Savannah que fue repelido por los británicos con graves pérdidas para los aliados. El ejército de Lincoln fue sitiado en Charleston por una fuerza británica dirigida por el general Clinton y, en mayo de 1780, fue obligado a rendirse. Clinton regresó a Nueva York, dejando al general de división Charles Cornwallis, segundo mando de las fuerzas reales británicas en Norteamérica, la misión de completar la conquista de toda Carolina. Cornwallis expulsó a una fuerza independentista dirigida por Gates en la batalla de Camden (Carolina del Sur) el 16 de agosto, pero ésta se rehizo y las tropas británicas fueron aplastadas en la batalla de Kings Mountain el 7 de octubre y en Cowpens el 17 de enero de 1781. Cornwallis se retiró entonces a Wilmington (Carolina del Norte) y desde allí se trasladó al norte, entrando en Virginia y fortificando su posición en Yorktown.

En el norte, Washington se había sentido muy animado con la llegada (julio de 1780) a Newport (Rhode Island) de las tropas francesas dirigidas por el general Jean Baptiste de Vimeur, conde de Rochambeau. Los británicos habían trasladado sus tropas de Newport con el fin de concentrar fuerzas para su campaña del sur. En septiembre, sin embargo, Washington descubrió la traición del capitán general Benedict Arnold, quien había propuesto entregar la fortaleza clave de West Point a los británicos. Avisado de que habían descubierto su complot, Arnold desertó al ejército británico.

Presiones para la paz

Durante dos años, Washington había estado trabajando para concluir la guerra de una manera definitiva. El servicio de inteligencia dirigido por Benjamin Franklin, uno de los representantes de los insurgentes en París, le mantenía informado de los acontecimientos que ocurrían en Francia y Gran Bretaña. Como resultado de estos informes, Washington estaba convencido de que la opinión pública británica estaba definitivamente en contra de continuar la guerra. Otro desastre militar británico como el de Saratoga ejercería una presión irresistible sobre el rey y sus ministros para que firmaran la paz y reconocieran la independencia de las colonias. Washington, que sabía también la imposibilidad de los ejércitos británicos de permanecer en el interior, pues siempre tenían que volver a la costa para proveerse de suministros, había esperado pacientemente poder atrapar a los británicos entre su infantería y la flota francesa en la costa.

En septiembre de 1779 las flotas y los soldados de Francia y España atacaron la fortaleza británica de Gibraltar, amenazando la estrategia y la economía británica en el Mediterráneo. Dado que Gibraltar sólo podía ser defendido y abastecido por mar, su defensa se convirtió en responsabilidad prioritaria de la Marina británica. Por otra parte, el ejército español dirigido por Bernardo de Gálvez vencía al general británico Campbell y reconquistaba Florida.

El principio estratégico que los británicos defendían en una guerra con Francia era mantener una flota muy superior y bloquear los dos principales puertos franceses de Brest, en el Atlántico, y Tolón, en el Mediterráneo. Siempre que una flota francesa salía al mar era perseguida sin tregua. Sin embargo, en 1781 la Marina británica no tenía suficientes barcos de guerra para bloquear los dos puertos franceses y abastecer al mismo tiempo la guarnición de Gibraltar. Así pues, en 1778 la flota francesa pudo salir de Tolón. En 1781, cuando Gibraltar estaba sometido a una presión especialmente fuerte, el Almirantazgo tuvo que dejar también Brest sin vigilancia, por lo que veintinueve navíos de línea franceses mandados por el almirante François Joseph Paul, conde de Grasse, zarparon de Brest el 22 de marzo inicialmente con rumbo a las Indias Occidentales (Antillas), aunque en realidad tenían órdenes de desembarcar en la costa norteamericana en julio y agosto.

Yorktown

El 14 de agosto Washington se enteró de que el conde de Grasse estaba conduciendo a la flota francesa hacia la bahía de Chesapeake. Inmediatamente decidió atacar a Cornwallis en Yorktown (Virginia); con este fin las tropas de Washington y Rochambeau marcharon hacia el sur, dejando una fuerza de contención para que vigilara a Clinton en Nueva York. La flota del conde de Grasse llegó a los promontorios de Chesapeake el 30 de agosto, expulsó a la flota británica dirigida por el almirante Thomas Graves y cercó al ejército de Cornwallis. Unos 16.000 soldados aliados, dirigidos por Washington, pusieron sitio a Yorktown. Cornwallis intentó varias veces romper sus líneas, pero el 19 de octubre de 1781 se vio obligado a rendirse.

El Tratado de París

Yorktown marcó el final de las hostilidades, aunque las negociaciones de paz duraron hasta que se firmó el Tratado de París el 3 de septiembre de 1783. Gran Bretaña reconoció la independencia de sus antiguas colonias que adoptaron el nombre de Estados Unidos de América y aceptó sus fronteras, limitando al oeste con el Mississippi, al norte con Canadá (con derechos de pesca en Terranova) y al sur con las Floridas.

Vídeos relacionados