Independencia de la República Dominicana

Dominación Haitiana. Sociedad Trinitaria. Juan Pablo Duarte. Activismo revolucionario. Junta Centra Gubernativa

  • Enviado por: Heavydad
  • Idioma: castellano
  • País: República Dominicana República Dominicana
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Dominación Haitiana Y La Independencia Nacional De 1844

Invasión Y Caída De Boyer

Se inician los contactos con el gobierno haitiano en busca de firmar un tratado de amistad, comercio y alianza, pero enterado Boyer de l as dificultades del nuevo estado envía una carta al licenciado José Núñez de Cáceres con el coronel Papilleaux, donde le manifiesta si rodeos que toda la extensión de la isla, comprendiendo las adyacentes, según la opinión general no debía haber mas que una República indivisible para que la independencia estuviera garantizada por la fusión de todos los corazones. Boyer desoye los consejos de sus asesores que le recomiendan no presentarse a la parte española de la isla de Santo Domingo como conquistador, sino como mediador, y el 12 de Enero de 1822 expide una orden anunciando que los Dominicanos se sometían a las leyes de la República de Haití e inmediatamente inicia la organización del ejercito.

Consumada la ocupación, el Gral. Boyer comienza a extender sus dominios por todo el país. Hace difundir la propaganda de que la isla había logrado su libertad, lo que sin dudas le proporciona algunas ventajas a sus propósitos. El gobierno de ocupación inicia un proceso de haitianización de los pobladores de Santo Domingo y aleja del país toda persona con vinculo o simpatía con España. A pesar de que Boyer promete mantener abierta la Real y Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino, antes de marcharse hacia Haití Borgella ordena su cierre; los estudiantes y profesores solicitan pasaportes y se van a otros países, a seguir ejerciendo sus labores y junto a ellos desaparecen así los últimos vestigios de educación y cultura en la parte española de la isla.

A principio de 1824 los ánimos se exaltan y grupos de dominicanos que mantenían vínculos o que eran fieles a la colonia española realizaron una manifestación contra la ocupación, “La Revolución De Los Alcarrizos”, llamada así porque se origina en el sector del mismo nombre, fracasa porque uno de los conjurados delata el plan.

El 1 de Mayo de 1826 Boyer comparece ante el Senado haitiano y presenta un conjunto de leyes (Código Rural) con la finalidad de reorganizar la economía haitiana, estableciendo la obligatoriedad del trabajo de los campesinos en las plantaciones y que quien lo eluda sea castigado. Para el año 1827 la situación se le torna dificil al gobierno haitiano, por los enemigos de Boyer que dice hay una pobreza demasiado grande en el país. El 18 de Agosto de ese mismo año el país es azotado por una tormenta que causa grandes destrozos en la agricultura y el comercio, lo cual aumenta la pobreza y miseria del país.

Sin embargo, Boyer estaba convencido de la necesidad de incrementar la producción agrícola como base del desarrollo económico; las leyes del 3 de Mayo de 1826 y del 23 de Diciembre de 1829 lograron que la isla impulsara considerablemente la producción. Pero a finales de la década del 30, el descontento prevalece y la situación económica del país se deteriora sobre todo por loa caída de los precios en el exterior de los productos de exportación.

Aparición De Las Ideas Separatistas

La situación en Haití se le complica cada día mas a Boyer, debido a que un grupo de intelectuales y burgueses haitianos buscan deponer su gobierno e instalar uno más democrático. Para finales de 1842 todo estaba organizado para destituir a Boyer y en una reunión celebrada por la Sociedad De Los Derechos Del Hombre invisten a Charles Herard como jefe máximo de la revolución.

A finales de 1843 y comienzos de 1844 el escenario estaba preparado para que Santo Domingo se sacudiera del dominio haitiano, que a pesar de la represión desatada no había logrado detener el movimiento revolucionario.

Juan Pablo Duarte

Cuando Juan Pablo Duarte nació era el año 1813. En esa época, mientras iba creciendo, sólo se oía hablar acerca de que si este territorio era de España, que si pasó a Francia, que si volvía a manos de España... Todavía tenía ocho años en 1822. A esa edad le tocó vivir el momento en que los haitianos se apoderaron de este lado de la isla donde vivimos. Vinieron, se establecieron en este territorio, tomaron el gobierno y convirtieron la isla en un solo país. Toda la isla se llamaba entonces Haití.

Pronto Juan Pablo Duarte se hizo un joven fuerte e inteligente. Vivía con su madre, doña Manuela Diez y con su padre, don Juan José Duarte. Cuando Juan Pablo Duarte cumplió 16 años, sus padres lo mandaron a estudiar a Inglaterra. Era ya el año 1828. Desde Inglaterra, país con casi dos siglos de revolución industrial; Duarte fue a Francia y vio como avanzaba la revolución burguesa y a España. En esos países pudo ver las libertades y los derechos que tenían las gentes. Los puntos de vista de los ingleses tras la revolución industrial y las reformas de Oliverio Cronwell, los cambios producidos en Alemania y en Francia, pero sobre todo los acontecimientos en España y las reformas de la Corte de Cádiz.

Volvió al país en el año 1833. Desde que regresó buscó a los amigos que había dejado antes de irse. A cada uno les fue explicando el deseo y la necesidad que había de organizarse entre todos para conquistar la libertad de la parte de la Isla que nos pertenecía. Duarte trabajó mucho. Durante el año 1838. Los haitianos no debían saber que esa sociedad existía. A La Trinitaria fueron entrando otros hombres que también querían la libertad del país.

Juan Pablo Duarte tenía mucha habilidad política. La mostró con la organización de La Trinitaria y después cuando participó aliado de los haitianos revolucionarios que derrocaron a Boyer en 1843. Sin embargo, Duarte buscaba algo más que derrocar a Boyer: quería la independencia dominicana, y por ese ideal siguió luchando. El gobierno haitiano se enteró de las intenciones de Duarte y comenzaron a perseguirlo. Entonces Duarte tuvo que irse del país el 2 de agosto de 1843. No se fue solo. Junto a él salieron otros pero no todos. Muchos se escondieron de los haitianos que los buscaban y continuaron trabajando por la separación.

La Trinitaria

Organización patriótica fundada por Juan Pablo Duarte (ver) y otros compañeros en fecha 16 de julio de 1838. Tenía como objetivo gestar un movimiento pro-independentista. Su estructura estuvo conformada por células de tres miembros, cada uno de los cuales debía formar grupos similares con miras a mantener la organización en completo secreto y evitar la delación de sus miembros entre sí. Es el primer intento de lucha organizada contra la dominación haitiana. Fue fundada en la casa de Juan isidro Pérez, situada frente a la Iglesia del Carmen, en Santo Domingo. La Trinitaria fue un importante instrumento para la lucha independentista. Se disolvió a raíz de la proclamación de la República en 1844. Encarnó al ideario duartista.

Sus miembros fundadores, además de Juan pablo Duarte, fueron Pedro Alejandrino Pina, Félix María Ruiz, Benito González, Juan Nepomuceno Ravelo, Felipe Alfau, José María Serra, Juan Isidro Pérez y Jacinto de la Concha. Posteriormente se unieron a ellos Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Mella y otros.

Los trinitarios hicieron un juramento entre ellos que es el siguiente:

“En el nombre de la santísima augustítisima e indivisible trinidad de Dios omnipotente, juro y prometo por mi honor y mi conciencia en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona vida y bienes a la separación definitiva del gobierno y a implantar una república libre e independiente de toda dominación extranjera que se denominara República Dominicana la cual tendrá su pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules atravesados por una cruz blanca con las palabras “DIOS, PATRIA Y LIBERTAD”, así lo prometo ante Dios y el mundo; si tal hago Dios me proteja y si no, me lo tome en cuenta y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición y los vendo.”

La Filantrópica

Era un organismo cultural-propagandista creado por los trinitarios, que tenia por finalidad promover a través del arte las ideas de independencia. Se propuso promover el sentimiento nacionalista y patriótico del pueblo dominicano durante la ocupación haitiana. La sociedad (teatral) presentó obras de teatro que de manera indirecta criticaban el orden establecido. Juan Isidro Pérez, Pedro A. Pina, José M. Sena y otros, fueron miembros de la Filantrópica.

Retirada De Duarte Y La Manifestación Del 1 De Enero De 1844

El 2 de agosto de 1843 Duarte tuvo que salir del país debido a las persecuciones en su contra. Después de una intensa correspondencia con Juan Pablo Duarte los trinitarios elaboraron su estrategia: Duarte conseguiría armas y recursos en Venezuela y Curazao, y con ellos saldría en un barco para desembarcar el día 9 de Diciembre o antas, en la playa de Guayacanes. Para Francisco del Rosario Sánchez y Vicente C. Duarte, los creadores del plan, este movimiento era de suma importancia para poder anticiparse a “la audacia de un tercer partido, o de un enemigo nuestro, estando el pueblo tan inflamado”. Pero Duarte no pudo conseguir ni las armas ni los recursos y este plan se vino abajo, por lo que Sánchez y su grupo tuvieron que adherirse a la táctica desplegada por Ramón Mella, que consistía en tratar de ganar nuevos partidarios para la causa de la Separación.

Esta nueva actitud dio sus frutos, pues a finales de 1843 los trinitarios pudieron conquistar para su movimiento a Tomás Bobadilla, antiguo funcionario del gobierno haitiano durante los años de Boyer, a quien el movimiento de Reforma había dejado fuera de la administración publica y quien consideraba disidente (personas que se niegan a aceptar la autoridad o, en su defecto, las leyes establecidas) del gobierno revolucionario. La colaboración de Bobadilla era algo que no tenia precio en esos momentos en que los duartistas se encontraban divididos y necesitaban una persona con suficiente experiencia política.

El grupo afrancesado, entretanto, trabajaba calladamente. Los mismos trinitarios llegaron a creer que se había debilitado de tal modo “que solo los Alfau y los Delgado” permanecían en él. Pero su labor era llevada a cabo en Puerto Príncipe, que era el verdadero centro de actividad política, pues sus principales cabecillas era Buenaventura Báez y Manuel María Valencia, quienes habían sido electos como diputados de la Asamblea Constituyente, aprovecharon nuevamente la ocasión para ponerse en contacto con el cónsul francés, Mr. Levasseur a quien apremiaron a conceder apoyo al viejo plan de separación que desde hacia mas de un año se había discutido para favorecer la independencia de la parte del Este y ponerla bajo la protección de Francia a cambio de que le cedan la bahía de Samaná.

Levasseur, quien al principio había alentado estas ideas entre los dominicanos, en los meses que siguieron al derrocamiento de Boyer se había visto obligado a inhibirse de fomentarla, pues el gobierno provisional se había declarado en bancarrota y se negaba a seguir pagando a Francia las cuotas anuales convenidas en el ultimo acuerdo que realizo Boyer con Francia en 1838. esta nueva situación obligaba al cónsul francés a ser mas conservador en su política hacia la parte Este, pues sabia que la deuda era parcialmente satisfecha con las entradas provenientes de la exportación de tabaco y caoba, principales productos de la región central de la isla.

Sin embargo, a mediados de Diciembre ocurrió algo que hizo cambiar nuevamente la actitud del cónsul francés, y fue la legada a Puerto Príncipe de Mr Barrot del gobierno de Francia con el encargo de negociar con el gobierno haitiano la cuestión de la deuda y exigir del mismo, como garantía, cualesquiera ventajas posibles, en especial territoriales, entre las cuales se encontraba la posesión de la bahía de Samaná. Al conocer Levasseur estas instrucciones de su gobierno, se dispuso a acelerar sus planes para implantar definitivamente la influencia francesa en la Isla y obtener la Península de Samaná para Francia, accediendo entonces a las insistentes peticiones de protección de parte de los diputados orientales y comunicando a su Gobierno que el 16 de Diciembre él había recibido de manos de los siete diputados representantes de la parte del Este, “el acto por el cual estos colocan, en nombre de sus comitentes, su propio territorio bajo la protección de Francia”.

Dice Levasseur que las conversaciones que sostuvo en este sentido con el enviado de su Gobierno, Mr Barrot, con el jefe de la escuadra francesa y con el nuevo Cónsul francés destinado a la ciudad de Santo Domingo, lo que movieron a actuar de este manera. Eso explica la anticipación con que Báez y los demás miembros del grupo afrancesado fijaron como fecha del golpe contra los haitianos el 25 de abril de 1844.

Esta noticia, que era la más explosiva de cuantas podían llegar a Santo Domingo, se difundió rápidamente entre toda la población dominicana, llegando a oídos de Francisco del Rosario Sánchez, quien se reunió con los trinitarios acordando allí “la necesidad de anticipar el pronunciamiento y declarar la parte Este estado libre e independiente”, antes que los afrancesados pudieran hacerlo. El día acordado fue el 20 de Febrero de 1844, o sea, dos meses antes que los del grupo de Báez. Y así, ambos grupos, separadamente, empezaron a moverse en el mayor secreto posible.

El día 1 de enero de 1844 los afrancesados de Azua lanzaron un manifiesto demostrando sus intenciones, de buscar la separación. Quince días mas tarde el 16 de Enero de 1844, Bobadilla y los trinitarios prepararon su propio manifiesto en el cual invitaban a la rebelión contra los haitianos. Esos dos manifiestos venían a ser la ultima expresión de la población oriental que se consideraba totalmente diferente de los haitianos, principalmente en lo que se refiere a sus rasgos culturales básicos: lengua, religión, raza y costumbres domesticas, que a pesar de todas las reglamentaciones y presiones oficiales de los últimos 22 años, habían permanecido inalterables. Ambos manifiestos circularon profusamente por el país, exaltando los ánimos contra los haitianos. A mediados de Febrero de 1844 la población dominicana en especial, la ciudad de Santo Domingo, se encontraba suficientemente sensibilizada por la propaganda separatista de ambos grupos, y se disponía a dar el golpe: los afrancesados en abril y los trinitarios el 20 de febrero.

Trabucazo De Mella Y Declaración De Independencia

Los trinitarios necesitaban la seguridad de que los hateros seibanos, que tenían como jefes a los hermanos Ramón y Pedro Santana, decidieran apoyar el golpe. Los días pasaron y no fue posible para los conspiradores de Santo Domingo llevar cabo ninguna acción hasta el 26 de Febrero día en que, por fin, recibieron la información de que en la noche anterior los seibanos se disponían a marchar hacia Santo Domingo

Esta noticia decidió pues la situación y los conspiradores acordaron reunirse la noche del 27 de Febrero a las 11 de la noche, en la puerta de la misericordia para desde allí, lanzarse a ocupar el baluarte de El Conde. Aunque hubo un momento de vacilación e indecisión por parte de los conspiradores, esto fue resuelto por el Trabucazo de Mella, que dio la señal para el inicio de la lucha independentista, después marcharon hacia la puerta del Conde donde con gran emoción proclamaron al nacimiento de la Republica Dominicana y se enarboló por primera vez y con gran alegría La Bandera Nacional. El golpe fue consumado al otro día, la población capitaleña se aglomeró frente a la Puerta del Conde a esperar el resultado de las negociaciones entre las autoridades haitianas y los revolucionarios, organizados ahora bajo la dirección de un Comité Insurreccional encabezado por Francisco del Rosario Sánchez.

Ida De Los Haitianos

En el curso de esas semanas se produjeron en el país importantes acontecimientos... Sin renunciar al colonialismo, la aristocracia y los sectores pudientes se dividieron en lo relativo a las tácticas a seguir y a la potencia a la cual el país debía subordinarse. En lo que respecta a las tácticas, un importante sector de estos grupos sociales (Tomás Bobadilla (ver) ejercía la función de máximo asesor) consideró que lo indicado era pactar con los "duartistas" y luchar por la independencia como primer paso para lograr el protectorado de Francia. El vehículo entre este sector burgués y los "duartistas" fue Ramón Mella, y es casi seguro que para principios de diciembre el pacto ya había sido concertado, pero no hay documentación en la cual fundamentarse para afirmar que Duarte tuvo noticias de ello.

La colaboración de ese sector conservador precipitó el curso de los acontecimientos. Dio dinero para los preparativos insurreccionales y de las primeras comunicaciones que sobre el tópico transmitió el cónsul francés St. Denys, al ministro Guizot, se infiere que dicho cónsul tuvo una velada intervención en los preparativos. Además, la referida colaboración introdujo una novedad teórica en el seno del movimiento: en el Manifiesto del 16 de enero de 1844 -que fue redactado por Bobadilla- aparece por primera vez la palabra "separación" y no se habla específicamente de "independencia". Ello revelaba, con toda claridad, un desvío del pensamiento duartiano, y abría el campo a los propósitos proteccionistas o anexionistas.

Las más recientes investigaciones sobre la gesta del 27 de febrero, hacen ver de la importante participación de Bobadilla, quien se vinculó estrechamente con Santana tan pronto éste llegó a Santo Domingo con sus tropas de "seibanos". Nadie se opuso a que él asumiera la presidencia de la Junta Central Gubernativa que hubo de integrarse. De hecho, Bobadilla asumió la jerarquía política de la República en génesis, y Santana la jerarquía militar. Pero era evidente que Duarte no podía ser marginado. Se acordó, pues, que el buque "Leonor" partiera hacia Curazao para traer a Duarte a la República Dominicana.

El 14 de marzo el Apóstol llegó a la nueva capital, donde fue objeto de un entusiasta recibimiento. Al día siguiente fue nombrado miembro de la Junta Central Gubernativa y comandante del Departamento.

El triunfo del movimiento iniciado el 27 de febrero impulsó al presidente haitiano Herard a que fuera invadida la República con un ejército dividido en dos cuerpos, de los cuales uno penetró por el Norte y otro por el Sur. Correspondió a Santana enfrentarse a este último, logrando una resonante victoria en Azua, el 19 de marzo. Pero en vez de capitalizar esta victoria lanzando una activa persecución contra el enemigo, el aun bisoño jefe militar, prefirió retirarse desordenadamente a Baní y exigir al cónsul francés, que hiciera válidas sus promesas relativas al protectorado. Así las cosas, la Junta Central Gubernativa ordenó a Duarte que se dirigiera a Baní, con una fuerza militar organizada por su discípulo Pedro Alejandrino Pina, a fin de llegar a un acuerdo con Santana sobre la estrategia a seguir contra el invasor. Al no ser posible este acuerdo, Duarte requirió de la Junta la necesaria autoridad para actuar por su cuenta, y la respuesta de este organismo, dominado por Bobadilla, fue ordenarle a Duarte que regresara con sus tropas a la capital. La orden fue cumplida. Pero delataba que el pacto que el sector colonialista había concertado con el "duartismo" -cuya fuerza principal la brindaba la clase media-había quedado roto. Advino así una peculiar lucha de clases que a la postre culminó en el triunfo del sector colonialista.

En efecto, al ser derrotado el ejército haitiano que invadió por el Norte en la batalla del 30 de marzo, en Haití se produjo una grave crisis política que fue aprovechada por Santana para imponer su dominio, casi sin combatir, en toda la región del Sudoeste. En esos mismos días, Bobadilla y el doctor Caminero -que eran en la Junta Gubernativa los representantes más señeros del sector colonialista- convocaron a autoridades y "personalidades notables" a una reunión en la cual, con el apoyo del Arzobispo Portes e Infante (ver) expresaron sin reparos sus tesis colonialistas y la decisión de dar vigencia al Plan "Levasseur". Presentes en la reunión Duarte y sus discípulos, elevaron una firme protesta. La división en la Junta Central Gubernativa quedó así confirmada, y puesto que no había posibilidad de llegar a un acuerdo, el 9 de junio Duarte resolvió depurar a la Junta, mediante un acto de fuerza. Momentáneamente, el movimiento se impuso... Pero se produjeron fallos en su realización, razón por la cual no pudieron tomarse todas las medidas imprescindibles para consolidar el triunfo. Ante ello -y en vista de que Mella transmitía desde el Cibao noticias alarmantes- la nueva Junta ordenó a Duarte que se dirigiera a esta región del país, para que restableciera "la paz y el orden necesario para la prosperidad pública". El 24 de junio, partió Duarte hacia la aludida región. Pero los "colonialistas" no se cruzaron de brazos. Informaron a Santana de lo que acontecía, y éste, a la vez que desconoció el nombramiento de la nueva Junta, decidió rebelarse, el 3 de julio, seguido por las tropas que él dirigía. Entretanto, habiendo sido objeto Duarte de entusiastas recibimientos en las poblaciones del Cibao, Mella promovió en esta región un importante movimiento tendiente a llevarlo a la presidencia de la República, honor que el agraciado solo se dispuso a aceptar, si ello respondía a la voluntad de la población, reveló que en el espíritu de Duarte el trasfondo romántico seguía vivo, pues era evidente que no había en aquellos momentos la menor posibilidad de llevar a cabo una consulta popular sobre el punto. No obstante, bien pudo influir en su ánimo la convicción de que, si aceptaba el honroso cargo, nada podría evitar -dadas las circunstancias- el estallido de una guerra fratricida, a la cual él se negaba a contribuir.

La insurrección de Santana triunfó. Con ello, el sector colonialista se hizo dueño del poder y se inició la persecución contra los independentistas radicales. Duarte fue encarcelado en Puerto Plata y remitido a la capital, donde, mediante una resolución gubernamental, fue declarado -al igual que Juan Isidro Pérez de la Paz, Pedro Alejandrino Pina, Ramón Mella, Francisco del Rosario Sánchez, Juan Evangelista Jiménez, Gregorio Delvalle y J. J. Illas- traidor a la patria y expulsado del país. ¡Se inició así para el apóstol el más largo y doloroso de sus ostracismos!

Llegó a Hamburgo, Alemania, y desde allí tomó a los pocos días otro barco que lo llevó a St. Thomas. Luego siguió rumbo a Venezuela, país en cuyo interior estuvo doce años. Al fin, se avecindó en El Apure. Casi nada se sabe de su vida en el curso de esos largos años. Herido en lo más hondo del alma, buscó -como buen romántico- el consuelo de la naturaleza. Pero según afirma su hermana Rosa, escribió sobre la historia de su patria y sobre las costumbres de los pueblos que iba recorriendo. Infortunadamente, todos estos escritos se perdieron, "destruidos por las llamas (o) por el fuego de la ambición, que oculta con el manto de la libertad, destruye cuanto encuentra a su paso”. Es casi seguro que no tuvo noticias del decreto de amnistía que en favor de él y de sus compañeros, el gobierno de Jiménez promulgó a principios de septiembre de 1848. ¡Y bien parece que dándose cuenta de que arruinado él y su familia, cualquier esfuerzo de su parte por torcer el rumbo político de su país sería estéril, prefirió que el curso de los acontecimientos desembocaran en una coyuntura propicia para su actuación!

Esta coyuntura no tardó en presentarse. Meses después de haberse producido la anexión de la República a España, en 1961, le llegó la noticia de la misma, se hallaba aún en la zona selvática del río Negro. De inmediato emprendió viaje hacia Caracas. En esta ciudad recibió proposiciones del cónsul español, entre ellas la de nombrarlo Capitán General de la colonia restaurada. Rechazó tales proposiciones, considerándolas indignas. Luego, el Ministro del Interior de Venezuela le ofreció un cargo, y este apreciamiento también fue rechazado, pues si lo aceptaba, tendría que reconocer “Por Patria El País A Que Servía”.

En relación con estas proposiciones su hermana Rosa da a entender que él le dijo: “Acepté con júbilo la copa de cicuta que sabía me aguardaba el día que mis conciudadanos consideraran que mis servicios no les eran necesarios (pues) a mí me bastaba ver libre, feliz e independiente mi ínsula”. Tomó, pues, rumbo hacia la patria en guerra, con la decisión de incorporarse al movimiento restaurador, del cual recibió informes desde Coro, enviados por Pedro Alejandro Pina. El 25 de marzo de 1864 llegó a Monte Cristy y de allí continuó viaje a Guayubín. Desde esta aldea envió una carta al Gobierno Provisional, informando de su presencia allí, y de su disposición a incorporarse a la lucha bélica. El Gobierno le contestó mostrando regocijo por su llegada.

Entre otras cosas, la respuesta -firmada por Ulises F. Espaillat, Ministro de Relaciones Exteriores, encargado de la vicepresidencia- dice: “La Historia de los padecimientos de esta patria es la historia de su gloria”. Dos semanas después, el gobierno volvió a dirigirse a él expresándole que “habiendo aceptado... los servicios que de una manera tan espontánea se ha servido usted ofrecernos, ha resuelto utilizarlos encomendándole a la República de Venezuela una misión de cuyo objeto se le informará oportunamente. En esta virtud, mi Gobierno espera que usted se servirá alistarse para emprender viaje...”

Pese a que el Apóstol ansiaba "participar de los riesgos y peligros que arrostran en los campos de batalla los que con las armas en la mano sostienen con tanta gloria los derechos sacrosantos de nuestra querida patria", se inclinó ante el requerimiento. En realidad, la República en armas necesitaba entonces de la ayuda moral y material de las naciones americanas fraternas, y nadie estaba más indicado para solicitar esta ayuda, que el Padre de la Patria. Partió, pues, hacia Haití, y desde allí se dirigió a St. Thomas; luego siguió viaje al continente, vía Curazao. Ya en noviembre se hallaba en Venezuela, donde tuvo noticias del establecimiento del nuevo gobierno restaurador, nacido de la depuración que en las filas del movimiento llevó a cabo el benemérito general Gaspar Polanco.

Desde Caracas, le escribió al Ministro de Relaciones Exteriores una importantísima carta de la cual extraemos los siguientes párrafos: “Quedó impuesto de las razones del Gobierno respecto de su conducta con los traidores, y no quedo menos que decir a usted que mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones: el Gobierno debe mostrarse justo y enérgico en las presentes circunstancias o no tendremos patria y por consiguiente, libertad ni independencia nacional...”

“Báez dice en Curazao (a mí no me lo ha dicho pues no lo he visto), que en el Cibao se trata de una nueva anexión a los Estados Unidos, y que esto los hace estar tan orgullosos, otros suponen un partido haitiano y aún no hay quien hable de un afrancesado. Esto es falso de toda falsedad: en Santo Domingo no hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano... Ahora bien: si me pronuncié dominicano independiente desde el 16 de julio de 1838, cuando los nombres de libertad, patria y honor nacional se hallaban proscritos como palabras infames, y por ello merecí (en el año 1843) ser perseguido a muerte por esa facción entonces haitiana; si después, en el año 44 me pronuncié contra el protectorado francés ideado por esos facciosos y cesión a esta potencia de la península de Samaná, mereciendo por ello todos los males que sobre mí han llovido; si después de veinte años de ausencia he vuelto espontáneamente a mi patria a protestar con las armas en la mano contra la anexión a España, llevada a cabo a despacho del voto nacional por la superchería de ese bando traidor y patricida, no es de esperarse que yo deje de protestar (y conmigo todo buen dominicano) cual protesto y protestaré siempre, no digo tan sólo contra la anexión de mi patria a los Estados Unidos, sino a cualquiera otra potencia de la tierra, y al mismo tiempo, contra cualquier tratado que tienda a menoscabar en lo más mínimo nuestra independencia nacional y cercenar nuestro territorio o cualquiera de los derechos del pueblo dominicano”.

Introducción

Los haitianos ocuparon la parte este de la isla la cual estaba dominada por los españoles. Esta invasión la realizó Boyer el día 12 de enero de 1822. Pero Boyer tuvo muchos inconvenientes principalmente en la parte económica, y a medida que la crisis económica y social se acrecentaba en la parte oriental de la isla, también iba en aumento la oposición al régimen haitiano, de manera que se fueron profundizando los sentimientos en cuanto a la necesidad de la separación del estado haitiano.

La lucha por la liberación del dominio haitiano dio origen a varios movimientos, los cuales estuvieron orientados por diferentes grupos conforme a los intereses de cada uno. Los principales de estos grupos fueron:

El Pro- Español: Sus integrantes eran partidarios de que España reconquistara su antigua colonia. Los integrantes de este grupo eran “Sacerdotes”: Gaspar Hernández, Pedro Ramírez y otros religiosos.

El Pro - Ingles: Sus miembros solicitaban apoyo de Inglaterra para expulsar a los haitianos a cambio de que controlaran el comercio; este grupo estaba dirigido por Francisco Pimentel.

El Pro - Francés: Los partidarios de este grupo planteaban ponerse bajo la protección francesa y a cambio ofrecían a Francia el control comercial y la posesión de la bahía de Samaná. Los representantes: Buenaventura Báez, Manuel del Monte.

Los Trinitarios (Grupo Por Un Estado Libre E Independiente): Este grupo planteó la creación de un estado libre e independiente de toda dominación extranjera. La figura principal era Juan Pablo Duarte.

Mas adelante veremos mas detalladamente todo lo que aconteció, en torno a esa situación.

Conclusión

El 27 de Febrero de 1844 surgió el estado dominicano según el concepto independentista inculcado por Juan Pablo Duarte y como consecuencia del activismo revolucionario que desplegaron los trinitarios, a la cabeza de los cuales quedaron Francisco Del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella, Manuel Jiménez, Vicente Celestino Duarte y José Joaquín Puello. Pero el surgimiento del estado dominicano contó con el apoyo de personas experimentadas políticamente como Bobadilla, y con el respaldo de grandes propietarios como los hermanos Ramón y Pedro Santana. La proclamación de la independencia se acompañó de una serie de pasos para asegurarla, uno de ellos fue el colocar patriotas armados en sitios estratégicos para poder mantener la defensa. De esta manera se establecieron guardias en los puertos de la atarazana, en el puerto y en otros lugares, un segundo paso fue el obtener la entrada de la plaza de Sto. Dgo. Que estaba bajo el mando provisional del general Desgrotte, quien no vaciló en celebrar una capitulación frente a la efectividad con que actuaron los independentistas. Refiere José Gabriel García que el 28 de Febrero autoridades haitianas y comisionados dominicanos llegaron a un acuerdo en el que medio el cónsul francés de Sto. Dgo. Luchereau De Saint Denis. En el acuerdo se establecían las siguientes medidas:

  • La garantía de la propiedad legalmente adquirida.

  • Respeto, protección y seguridad para las familias.

  • La salida honrosa para funcionarios públicos.

  • Garantía para todos los ciudadanos.

  • La franqueza y lealtad en la conducta de los partidos haitianos y dominicanos.

  • Fijación de un plazo de diez días para que pudieran ausentarse del país los militares o ciudadanos que quisieran hacerlo.

  • La entrada de las armas al cónsul francés mientras se efectuaba el embarque de los militares haitianos.

  • Entrega de los fondos de la tesorería a la junta gubernativa.

  • La fijación del día 29 de Febrero para la entrega de la plaza de Sto. Dgo.

  • Como lo decía el acuerdo las autoridades haitianas entregaron el mando a la Junta Centra Gubernativa que se había formado como primer gobierno del naciente estado Dominicano. Dicha junta tenía un carácter provisional, estaba compuesto por siete miembros: Manuel M. Valverde, Manuel Jiménez, Félix Mercenario, Carlos Moreno Echavarría, José María Caminero, Francisco Javier Abreu Y Tomas Bobadilla, Quien La Presidía.

    Sinopsis Movimiento De Independencia

    Caída De Boyer Fue Obra De : Haitianos Y Dominicanos

    Grupos Separatistas Dominicanos : Pro - Español

    Pro - Ingles

    Pro - Francés

    Trinitarios

    Secreta

    Organización Liberal

    Revolucionaria

    Sociedad Trinitaria Líder Duarte

    Lema

    Dios, Patria Y Libertad

    Objetivos Terminar con predominio haitiano

    Proclama el 27 de Febrero de 1844

    Origino el estado dominicano

    Independencia Provocó la salida de haitianos

    Originó 1er gobierno: Junta Central Gubernativa

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