Imperio romano

Roma antigua. Gobierno de Augusto. Monarquía y República romana. Emperadores

  • Enviado por: R. Barriga
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Para la realización de este ensayo utilizamos los alumnos del curso, diversas lecturas, las que principalmente nos relatan la administración del Imperio Romano. En el manual “El Imperio Romano” de Montero, S; Bravo, G; y Martinez- Pinna, J. Se nos muestran las características de la evolución del Imperio Romano, en cuanto a los elementos institucionales e ideológicos que lo componen. Nosotros debimos leer la primera parte, referente al Alto Imperio. Comienza con las crisis de las estructuras republicanas, lo que lleva a Octavio, adoptado por Cesar que fue asesinado, a asumir el poder de este Imperio y debe reorganizarlo, y lo logra reestructurando el gobierno. Hace especial hincapié en su gobierno, ya que de él surgen los cambios que van a marcar el resto de la historia del Imperio. Describe muy detalladamente todas las estructuras de cambio de su gobierno y cuales fueron sus consecuencias y beneficios.

Luego del gobierno de Augusto, nos relata los gobiernos siguientes, los cambios de dinastía y en que medida continuaron con la labor de Augusto; pero ninguno es relatado con tanto detalle con el de Augusto, ya que ninguno realizó grandes variaciones, solo continuaron con algunos tintes diferentes el gobierno de Augusto.

También nos debimos basar en tres fuentes, las cuales están relacionadas con Augusto. En El “Res Gestae Divi Augusti” escrito en primera persona, es el mismo emperador Augusto el que escribe sus memorias, su testamento político, en el que exalta sus costumbres republicanas; es un elogio a su labor; ya que él gobernó por 41 años y terminó con las guerras civiles al instaurar un nuevo orden político. En ella, él se presenta como el restaurador de la república y relata sus logros, los honores que recibió y sus gastos, y su estilo de escritura resalta su figura y se da el honor de haber combatido y superado a los enemigos y de dar la paz al Imperio. A mi parecer, no es una obra muy objetiva, pero es valiosa.

Otra fuente es “La Historia Romana: El Reinado de Augusto”, en el libro 52 de Dion Casio. Fue escrita 200 años después de que Augusto asumiera el poder, y esta basado en una discusión ficticia entre Agripa y Mecenas, en la que el primero aconseja a Augusto que adopte la República como sistema de gobierno, y Mecenas le habla a favor de la monarquía. Ambos postulan teorías muy validas y nuestra función es desarrollar el tema para ver a quien habría escuchado Augusto.

La tercera fuente es “El Imperio de Augusto” de Emilio Gabba, esta es la visión de un historiador sobre el gobierno de Augusto, que comienza en el siglo II a. C, relatando los sucesos que llevaron al gobierno de Augusto y como se desarrolló este.

Estas tres fuentes son muy importantes, ya que nos lleva a afrontar tres visiones diferentes, y de distintas épocas, del mismo gobierno.

En este ensayo veremos como la política en el Imperio Romano sufre considerables cambios hasta llegar al necesario cambio de gobierno que lleva a cabo el emperador Augusto, pero que debe ser aplicado muy delicadamente para no provocar nuevos combates dentro de este vasto territorio. Pero no estaba muy claro que sistema de gobierno era, ya que él plantea que impondrá uno, pero tiene características del opuesto, entonces el fin de este escrito es develar si el gobierno durante el Imperio Romano era monárquico o republicano. Yo me voy a centrar en el gobierno de Augusto, ya que él es el que desarrolla los más notorios cambios en el gobierno y que luego fueron prácticamente mantenidos intactos por sus sucesores.

Desde el siglo II a. C., la actividad política de Roma se transforma para llegar a la desgracia de las guerras civiles. Las exigencias de un Estado extenso territorialmente eran agravadas por las de las numerosas provincias, y no se podía hacer frente a estos problemas con la estructura de las ciudades- estado; esto llevó a una creciente desunión que llevó a las luchas armadas desde los Graco a los triunviros, dentro de las clases sociales y políticas dominantes.

La transformación de Roma de ciudad- estado a un Imperio, fue un proceso largo que comienza con el expansionismo por el Mediterráneo, esto produce una crisis en las estructuras republicanas y la única solución es el fin de la República; ya que se había profundizado la distancia entre las masas y los grupos dirigentes, y las guerras civiles eran la solución a estos conflictos armados.

La constitución de un fuerte poder central y de carácter personal es la respuesta a la fragmentación del poder cívico y a la profunda crisis que se vivía en todos los ámbitos, tanto sociales, políticos, militares y económicos en el Estado romano.

En la situación Imperial de la segunda mitad del siglo I a. C., la restauración republicana es una utopía, y así lo vio Octaviano, que luego de vencer la última guerra civil es el único dueño de Roma, y él le dio a su gobierno una apariencia republicana que no esconde la realidad monárquica de este, llamado “principado”.

Desde Sila (138-78 a. C.) en adelante, y especialmente con Pompeyo y Cesar se notaba la necesidad de reestructurar las relaciones del poder y las provincias, ya que no podían seguir siendo consideradas solo como fuente de recursos para el Estado; comenzaban a descubrir la coherencia de los poderes concentrados de tipo monárquico para los gobiernos vastos territorialmente, y que los regímenes republicanos eran un sistema para territorios más pequeños. Con la muerte de Julio Cesar queda demostrado que la tiranía no es el método para llevar todo esto a cabo dentro del Estado romano.

Una vez muerto Cesar (44 a. C.), Antonio como cónsul lleva a cabo una tradición de la república, la repartición de las provincias y lo hace entre Lépido, Dollabella y él; pero llega a Roma Octavio, heredero, sobrino e hijo adoptivo de Cesar, adoptó el nombre de C. Julio Cesar Octaviano, se enfrenta con Antonio y para esto hace una alianza con el Senado y vencieron. El Senado quería imponerse, pero Octaviano logró que lo nombraran cónsul el año 43 a. C. Octaviano y Antonio volvieron a enfrentarse con Lépido como mediador, y así nace una nueva forma de gobierno, aunque con antecedentes del primer triunvirato, pero con base legal. Ocvtaviano, Antonio y Lépido asumieron el título de tresviri rei publicae contituendae, una dictadura de tres encubierta. Octaviano debía vengar a Cesar y cumplir con su testamento, preocuparse de los veteranos; lo primero lo logró Antonio y lo segundo le fue de gran ayuda cuando fue nombrado enemigo público por el Senado (debido al problema del testamento), y recibió el respaldo de los veteranos. Este asunto enturbió las relaciones de los triunviros y se llegó a un nuevo reparto de territorios (40 a. C.), pero en el 36 a. C logra quitarle las tierras a Lépido y queda como el señor de Occidente, el Senado lo llena de honores y logra la tan ansiada paz para su territorio.

Mientras tanto, Antonio está en Oriente. Cleopatra, nombrada por Antonio como la soberana del Estado cliente de Roma, ella logra gran influencia sobre él, y Antonio reorganiza los territorios de Oriente, y Egipto salió ampliamente favorecida. Antonio rompe relaciones con Octaviano, pero Roma seguía siendo soberana de Oriente. Pero Antonio no era querido en Roma y Octaviano logró que no se aceptaran las organizaciones en Oriente, y esto llevaría a ña guerra civil, y se convence al pueblo de que el enemigo no era Antonio, que no era una guerra civil, sino que la lucha de Roma con un gobierno exterior, que eran Cleopatra y Antonio; y se acusó a Antonio de querer destruir el dominio romano. Antonio se suicida el año 30 a. C. y luego, Cleopatra siguió el mismo camino, quedando Octaviano como señor de Roma y como heredero de los Plotomeos en Egipto.

Hasta ahora hemos visto brevemente como y en que situación Octaviano asumió el poder solo en su persona, él noto desde el año 36 a. C. la gran necesidad de paz y seguridad que el Imperio quería, él se presentó como un restaurador del orden del Imperio y son su labor principal tanto en Italia como en las provincias del Imperio. La concepción de esta paz no era otra cosa que las bases para un nuevo orden, el que no debía alejarse de las líneas tradicionales de la república y sus instituciones, pero igualmente él fue el único monarca y así pudo alejar a Italia de las guerras civiles. El paso de República a Imperio respondía a la exigencia de ciertos grupos por la legalidad, aunque nunca se asumió al Imperio como una real monarquía y se esmeraron por definir al Imperio como una República, hay algunos que apoyaron al poder centralizado, como algunos que lo querían lo más lejos posible por constituir una pérdida de libertad.

Agripa, en una discusión ficticia con Mecenas, de Dion Cassio, le aconseja a Augusto que tome el gobierno republicano, ya que él considera que la raza humana no podría aceptar el gobierno de uno solo ya que ha vivido con libertad, y no le conviene satisfacer a unos pocos, como sería en una monarquía, ya que lograría rebeliones. Y que este sistema de gobierno de uno solo no es bien visto por los romanos, ya que ellos lucharon por una república, por su bien. También le dice que por lo extenso del territorio no es posible que pueda gobernar bien solo, entonces debe entregar los gobiernos del ejercito, de los cargos de Estado y fondos públicos, no solo por darle autoridad al pueblo, sino que por lo vasto del territorio es mucha presión para un solo hombre; también le plantea que solo en una república logrará que el pueblo pague sus impuestos de buena gana, ya que ellos verán que son por su bien, algo que no ocurriría en una monarquía. Él debe seguir estos consejos si desea morir en su cama de viejo.

En el caso de Mecenas, él le recomienda que continúe con un régimen monárquico, ya que él plantea que lo ha seguido antes, entonces cambiarlo sería su ruina.

Él le plantea que este sistema de gobierno llevado por buenas manos es fuente de beneficios para todos. Le recomienda que tenga un régimen centralizado y que termine con el comportamiento ingobernable de las masas, pero que no esclavice al pueblo y al senado, sino que mantenga las tradiciones e instituciones para así mantener cierta continuidad con la república, que revalorice las tradiciones ancestrales y la religión. También le sugiere que mantenga un gobierno tal, que no se tenga muy claro si realmente es una monarquía o una república, y que para llevar esto a cabo le quite influencia a las instituciones, pero que mantenga todos sus honores; o que les dé poderes a los caballeros, ya que entre más gente involucre en el gobierno, más súbditos tendrá y el Orden Ecuestre es un sector que depende exclusivamente de él. Esta clase es vital, ya que el régimen imperial es producto de ella y la representa, como la aristocracia es con la república. Es la forma de gobierno que le conviene, por lo que sus ministros y funcionarios deben venir de ahí.

Mecenas le explica que el Senado es una institución muy importante para los romanos, que es soberano, entonces le recomienda que compartan el poder pero aunque no tiene título de rey, que actúe como Cesar, su padre adoptivo, y que le de una serie de facultades y que hiciera una revisión de esta institución y luego una selección que se basara por habilidades y no por dinero, y que no reclute solo gente de Italia y que vuelvan a ser 600 hombres.

Mecenas también le plantea que debe engrandecer a Roma como capital del mundo, ya que como ahí vive el princeps, es un símbolo de poder. Pero también que a pesar de todas las medidas centralizadoras en su persona, no debe asumir el título de monarquía, ya que era mal visto. Y que tuviera cuidado con el poder, ya que podía llenarse de lujos y eso podía generar envidia y también el pueblo verá que el pago de los impuestos no van en beneficio del emperador. Que siempre defienda los intereses de los ciudadanos y que gobierne con el ejemplo, ya que la virtud lo llevará a la divinización y a ganarse el cariño de los súbditos, por lo que tampoco debe aceptar que le hagan estatuas.

Con todos estos consejos, podemos notar que al parecer, Octaviano habría escuchado a Mecenas, pero Agripa fue su colaborador y nombrado sucesor cuando el emperador enfermó; como esta fue una discusión ficticia y debemos ver la fuente del Res Gestae, sus memorias políticas, para definir desde las palabras del mismo Augusto a quien escuchó. Pero al parecer sería a Agripa, ya que él insistió en el hecho de que restableció la república como sistema de gobierno. En ella él parece hablar sobre tres temas: las obras que él realizó, los honores que recibió y los gastos en los que incurrió. El documento está escrito en primera persona y resalta la imagen del emperador.

El emperador se presenta como un restaurador de la república romana, y niega que él haya instaurado una nueva forma de gobierno, y lo negaba más a medida que se acercaba más a la monarquía, algo que por mucho que negara, no se podía ocultar la real presencia de factores monárquicos en su gobierno. Sostiene que su poder viene de su prestigio, y esto fue así porque él fue el pacificador del pueblo y defendió a la república amenazada por Antonio.

Augusto relata todos los logros de obtenidos durante su gobierno como propios, algo que no fue realmente así, ya que no fue precisamente él el que venció a los asesinos de Cesar, y exagera todos los honores obtenidos. Recalca bastante el hecho de que él no tuvo un gobierno centralizado. Es claro que el de Augusto fue un buen gobierno, y por eso sus políticas fueron imitadas por muchos de sus sucesores, pero es evidente que todo el poder estaba centrado en él y que los restos de la república eran solo una fachada; como el hecho de que el senado podía opinar acerca de los acontecimientos del Estado, pero Octaviano tenía la última palabra en todas las decisiones, y lo que antes era una institución de respeto y de la que dependía la existencia del emperador, ahora era al revés.

Me parece un tanto dudosa la apreciación del emperador sobre su gobierno republicano, ya que Augusto ejercía tal control sobre el senado que les prohibió que viajaran sin su permiso y si lo llegaban a hacer, que lo hicieran a zonas pacíficas; también mantuvo una división entre estados imperiales y senatoriales, las primeras eran fronterizas y en ella estaban las legiones, así las separaba del Senado. El emperador también controlaba las legiones y el senado no tenía acceso a ellas, así él evita las rebeliones que eventualmente podrían destituirlo de su cargo, esto claramente nos muestra que se estaba un tanto lejos de un gobierno republicano, aunque estas medidas llevaron también la tan ansiada paz que el pueblo exigía. Creo que esta medida, sabiamente, oculta detrás de la paz la centralización del poder y la falta del mismo del Senado romano, esto niega el poder del pueblo y este mismo no podía formar asambleas y deben limitar sus gastos. Estas características no son propias de una democracia.

Pero estas dos fuentes antes mencionadas son dos visiones muy distintas, y una es ficticia y la otra no es muy objetiva para mi gusto. En el “Imperio de Augusto” de Emilio Gabba se nos plantea una idea más central y global del gobierno que Augusto ejerció.

Él nos plantea que el instaurar este nuevo orden, el cual si fue impuesto a pesar de las negaciones de Augusto, nos hace suponer la existencia de un plan que fue llevado a cabo por etapas, de manera empírica y que llevó a la definición de los poderes del emperador dentro de las instituciones de la república, y a la organización de este vasto Imperio dentro de las fronteras ya existentes. Todo esto para lograr la olvidada y ansiada paz.

Estos puntos nos presentan un Imperio universal, ya que se debe seguir con la política de expansión, pero solo hasta que se llegue a fronteras naturales reconocibles. Esta concepción política tenía como centro el Mediterráneo. También estaba entre sus planes la transformación de Roma en una ciudad imperial, un punto que había sido planteado por Mecenas, en un programa creado para este fin, ya que una Roma grandiosa era símbolo de poder y enaltecía a su persona. Todo esto servía para la conservación de diversas culturas, así el príncipe terminó por asumir el papel de una fuerza de gobierno, un equilibrio para las diferentes etnias, grupos sociales y políticas; y es una garantía de tranquilidad política para las clases dominantes. Pero la estructura unitaria de este gran imperio, tan variado y poco homogéneo, era frágil ya que el Estado estaba muy ligado al emperador. Hasta la política era en torno al emperador.

Una interesante medida para evitar problemas locales, fue una política de acercamiento del emperador con las elites de las provincias; pero resumiendo un poco, la franca decadencia de las libertades políticas en el centro del poder, la diversidad entre derechos políticos generales y autonomías municipales eran la base para la pérdida de la unión de la ordenación imperial y favorecía repetidamente a la figura del emperador como elemento unificador del imperio.

Augusto definió los poderes el año 23 a. C. y había dos que eran los soportes del emperador, el imperium y la tribunicia potestas, el primero le daba el mando del ejercito y el segundo, las más altas facultades civiles y administrativas. Estos dos poderes centralizaban todo en sus manos, y debido a la decadencia de los órganos republicanos y el surgimiento del propio poder imperial, se tuvo que organizar un nuevo sistema con el emperador como centro de poder. En la figura del emperador se ubica también la administración de la justicia, lo hacía directamente o delegaba en personas que actúan en su nombre, al comienzo coexistía con el sistema tradicional, pero finalmente se destituye, pero se conservaron algunos tribunales del senado, que eran controlados por Augusto y el tribunal del emperador es la última instancia en la jerarquía judicial. Estos fueron poderes tradicionales que le fueron conferidos al emperador, y que le dieron a este el poder de centralizar el gobierno, en todos los aspectos, en su persona; pero sin olvidar las debilitadas instituciones republicanas.

Pero los emperadores recibieron otros poderes no tradicionales, por ejemplo, en la política exterior, se priva al Senado y a los comicios de funciones propias según la constitución republicana, como la declaración de guerra o la conclusión de tratados. La recepción de todos estos poderes por Augusto no confirma su postura republicana, ya que si así fuera, él hubiese devuelto estos poderes al Senado, que estaban en decadencia, pero también puede darles apoyo, y en teoría se lo habría dado al “limpiar” al Senado e incluir en él a elementos elegidos por sus facultades.

Otro elemento importante en las características de una monarquía es la sucesión dinástica, que judicialmente no existía, pero no estaba ausente. El emperador nombra a un sucesor, el cual podía ser su hijo, pero generalmente esto no ocurría debido a que el heredero consanguíneo sufría de una conspiración, por ejemplo.

Augusto, teóricamente, quería restituir los poderes del Senado durante la república, durante esa época era el más significativo exponente de la clase dominante y el centro de la política; pero la llegada del nuevo régimen imperial solo logró hundirlo más y Augusto no hizo nada al respecto, solo manifestar sus intenciones. Luego de su gran renovación del Senado, el año 18 a. C., en que convirtió al Senado en un instrumento a su servicio. Durante la república, el cargo de senador era vitalicio y solo los censores podían expulsar a uno, cuando era considerado indigno. Pero durante el Principado, se hacía una revisión anual del Senado, a cargo del princeps y podían dimitir voluntariamente o ser expulsados por el emperador. Con todo esto, el Senado perdía autoridad y la nueva burocracia cumple un rol más relevante, ya que depende directamente del emperador. . Todos estos puntos expresados acerca de la relación del Senado con el Imperio, nos muestran como la institución republicana se somete al emperador y su falta de autoridad jurídica; la que en un comienzo podía ser la destrucción de un emperador no puede hacer prácticamente nada en el gobierno, el cargo ya no representa lo que era antes.

Este sistema de gobierno de Augusto fue continuado por su sucesor Tiberio, que rechazó el elemento religioso y le dio más poderes al senado y le quita poder a los órganos populares de la república. Pero a partir de Calígula hay un avance hacia una sociedad más burocrática y universal, y se acentúa el carácter religioso de su poder, el emperador era un “dios vivo” y esta imagen fue desechada por Claudio, su sucesor, el impulsor del Estado burocrático, obviamente con la oposición de las organizaciones republicanas. Y bajo Nerón se termina el conflicto de la dinastía Julio-Claudia con el Senado, y termina con la ruina de las dos. Las dinastías siguientes continúan con la monarquía a pesar de sus deseos de libertad para el hombre, pero también están consientes de que la República ha terminado, y por ejemplo, Nerva muestra que el Principado no solucionará sus falencias con la libertad de los ciudadanos, sino que con buenos gobernantes.

En conclusión, Octaviano asume el gobierno del Imperio cuando está muy revuelto, y hay una necesidad urgente de que se restituyera el orden, ya que las continuas guerras civiles están acabando con el imperio, el pueblo exige paz. Augusto reorganiza el poder, pero existen ciertas limitantes, la única manera de lograr la paz es centrando el gobierno en sus manos, pero tampoco puede quitarle al pueblo sus instituciones. Entonces se crea una duda ¿el gobierno era monárquico o republicano?. Claramente las características de su gobierno se inclinan más por el monárquico, ya que el poder se centró completamente en su persona y aunque mantuvo las instituciones de la república, tenían un rol totalmente secundario, él administraba la justicia, dominaba al Senado, prohibió las asambleas populares, comandó al ejército; pero unido a todo esto, fue un gobernante justo que no castigó el error y siempre procuró los intereses del pueblo. Pero para todo esto era necesaria la centralización, que no se podía llamar monarquía por generar cierto resquemor en el pueblo.

Pienso que Augusto tuvo las intenciones de que fuera una república, creo que probablemente él quiso centrar el poder en su persona, pero sin perder las instituciones Republicanas para poder después darles un poco más de responsabilidades al restituirse el orden; si no, no se justificaría que las mantuviera, era tan sencillo como tener las medidas que tenía y eliminar estas instituciones para que no hubieran revueltas. Pero más probable aun es que Augusto haya sido realmente un buen gobernante y que solo buscara la tranquilidad y felicidad de su pueblo y al parecer tuvo resultados, ya que hubo paz y tranquilidad en su reinado.

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