Imperialismo

Historia universal. Colonialismo. Expansión colonial. Imperio británico. Canadá. India. Australia. Imperios coloniales. Factores determinantes. Decadencia

  • Enviado por: David De La Parra
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
publicidad
publicidad

TEMA 8: el imperialismo.

1. Del colonialismo al imperialismo.

1.1. Etapas.

1. 1492-1763: descubrimiento y conquista.

- España, Portugal, Países Bajos, Inglaterra y Francia habían creado colonias en el continente americano y en al­gunos enclaves costeros de África y Asia.

- Esta expansión colonial, basada en el mercantilismo, estaba desti­nada básicamente a aprovisionar de materias primas a la metrópoli.

- Las colonias eran administradas a partir de compañías co­merciales que las explotaban por propia iniciativa, pero sin ejercer un control político directo.

- No se producían enfrentamientos gra­ves entre Estados, sino sólo fricciones de carácter comercial.

2. 1763- 1870: colonias comerciales y de poblamiento.

- Se frenó la expansión colo­nial y se facilitó la indepen­dencia de la mayor parte de las colo­nias americanas.

- Todavía se mantuvo un tipo de explotación económica más que una ocupación territorial y de control políti­co.

3. 1870-1919: reparto del mundo en imperios coloniales.

- Los grandes imperios de la Edad Moderna fueron sustituidos por el Rei­no Unido y Francia, y se am­plió el número de Estados que participaron en la colonización, con Estados Unidos y Japón.

- Cambiaron las áreas de expansión, que se localizaron en Áfri­ca, Asia y Oceanía, y se ocuparon amplios territorios y no sólo pe­queños enclaves comerciales.

- Se produjo la ocupación militar y el Estado asumió el control polí­tico y económico en las colonias, que perdieron su soberanía.

- Los intereses económicos y políticos de los distintos Estados generaron nu­merosos conflictos internacionales, que desembocaron en la Primera Guerra Mundial.

4. 1919-1945: reformas y movimientos de independencia.

5. 1945-1975: descolonización del Tercer Mundo.

1.2. causas del imperialismo.

1. Factores económicos:

1.1. Las crisis económicas de la segunda mitad del siglo XIX: provocaron bajadas de precios y políticas proteccionistas en Europa que dificultaban la colocación del exceso de producción en otros países europeos. Destaca la crisis de 1873.

1.2. Las necesidades de aprovi­sionamiento de materias primas más baratas.

1.3. La búsqueda de nuevos mercados.

1.4. La utilización de mano de obra indígena a bajo coste y casi servil.

1.5. El desarrollo del capitalismo financiero: hizo necesario el control de nuevas áreas para invertir los excedentes de capital.

1.6. El desarrollo de los medios de transporte: abarataba y agilizaba el comercio.

2. Factores políticos:

2.1. El desarrollo de las ideas nacionalistas: promovían la expansión nacional y fomentaban la búsqueda de nuevos territorios fuera del continente.

2.2. La lucha por la hegemonía: a partir de entonces se basó en la adquisición de colonias.

2.3. El afianzamiento del prestigio nacio­nal.

2.4. La búsqueda de zonas y puntos geopolíticos estratégicos: para asegurar las grandes rutas de circulación terrestre y marítima, y evi­tar que los países rivales consiguieran zonas consideradas vitales para la propia expansión.

3. Factores sociales y demográficos:

3.1. La superpoblación: planteaba el doble problema de la pobreza y la agitación social.

4. Factores ideológicos:

4.1. La ampliación de los conocimientos geográficos.

4.2. La difusión del darwinismo social: afirmaba la supervivencia de los individuos más ap­tos, para justificar la superioridad de la raza blanca, y consideraba que la dominación colonial afirmaba la superioridad cultural y racial de los con­quistadores sobre los conquistados.

4.3. La misión civilizadora y evangelizadora del hombre blanco.

1.3. vías de colonización.

1. Hasta 1870 la colonización no respondía a la voluntad sistemática de los Estados, ni a un plan preconcebido de repartirse el mundo, sino que era la consecuencia de iniciativas privadas, que fueron un primer método pacífico de conquista:

1.1. Las exploraciones científicas: patrocinadas por sociedades geográficas, difundieron la ideo­logía colonialista y prepararon las vías de la colonización posterior.

1.2. La actividad misionera: a partir de 1830, católicos y protestantes rivalizaron en su actividad religiosa en África, Asia y el Pacífico. Enseñaron nuevos métodos de cultivo y técnicas sanitarias a las poblaciones autóctonas, pero también intentaron occidentali­zarlas. Los gobiernos se aprovecharon de esta influencia para obte­ner ventajas políticas o justificar su intervención militar.

1.3. Las iniciativas privadas: buscaban negocios fáciles y es­tablecieron tratados con los indígenas, que cedían territorios casi sin contrapartidas. Intentaron convencer a los go­biernos para que protegiesen sus intereses y crearon aso­ciaciones que defendían la ideología colonial.

2. 1870-1919: la ocupación militar facilitó la explota­ción económica y política de las colonias y fue el medio fun­damental para la formación de los imperios coloniales, pues­to que la superioridad técnica y militar de los países coloni­zadores hacia bastante fácil la conquista.

1.4. formas de dominación y explotación colonial.

El ob­jetivo de todos los sistemas administrativos era facilitar la explotación del territorio.

1. Territorios de ex­plotación económica: controlados directamente por la metrópoli (Estado del que depende la colonia), la minoría colonizadora explotaba los recursos naturales en beneficio propio, sin tener en cuen­ta los intereses y necesidades de la población autócto­na, que quedaba controlada por una administración de funcionarios y militares europeos.

1.1. Colonia: territorios dominados y administrados por una potencia extranjera, con un gobierno autóctono, que dependía directamente de la administración metropolitana por medio de un gobernador y de las instituciones que ejercían la ocupación.

1.2. Protectorado: se mantenía el gobierno autócto­no para asuntos interiores, pero la metrópoli con­trolaba el ejército y la política exterior. Ej.: Reino Unido en la India.

2. Colonias de poblamiento: la población europea era abundante y, en algunos casos, llegó a sustituir a la población autóctona, que se quedó sin tierras fértiles para vivir, puesto que éstas eran explotadas por los colonos.

2.1. Territorios metropolitanos: las colonias eran consideradas una prolongación del territorio metropolitano y sus habitantes estaban representados en las institu­ciones de la metrópoli. Ej.: Francia en Argelia, dividida en tres departa­mentos franceses.

2.2. Dominio: los colonizadores consiguieron el autogobierno, aunque se mantenía el vinculo con la metrópoli por medio de un gober­nador que controlaba la política exterior. Ej.: sistema inglés, utilizado en Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

3. Territorios ex­plotados por su interés comercial: con­cesiones de áreas costeras que algunos países ofrecían a las potencias coloniales. Las condiciones económicas que se establecían en los pactos eran más favorables para los estados colonizadores, ya que con­seguían la libertad de comercio, concesiones de minas, la construcción del ferrocarril...

3.1. Concesión: áreas políticamente interdependien­tes que el gobierno autóctono cede o alquila a potencias extranjeras, en función de intereses co­merciales. Ej.: puertos cedidos por China a las potencias coloniales.

2. La formación de imperios.

Características del imperialismo entre finales del siglo XIX y principios del XX:

1. Los focos de rivalidad co­lonial se centraron en África y Asia.

2. El Reino Unido y Francia formaron los imperios más extensos, aunque Alemania, Bélgica e Italia empezaron una expansión imperialista por África y Asia a partir del último tercio del siglo XIX.

3. Se redujeron notablemente los domi­nios territoriales de los antiguos imperios coloniales: España, Portu­gal y Holanda.

2.1. El reparto de África: la Conferencia de Berlín.

Hasta 1880, en África sólo se habían ocupado las siguientes zonas:

1. Costa occidental: algunas factorías comerciales tra­taban principalmente con esclavos, pero sin una relación directa con los territorios del interior (excepto en Senegal). Gran Bretaña, Fran­cia, Portugal y España contaban con algunos de estos enclaves.

2. Costa mediterránea: Francia poseía Argelia, a partir de la cual se extendió hacia Túnez y Marrue­cos. La apertura del Canal de Suez en 1869 aumentó el valor es­tratégico de la zona de Egipto, ocupado en 1882 por el Reino Unido.

3. Extremo sur: los británicos se establecieron en 1815 en la colonia de El Cabo, y obligaron a los bóers a establecerse sucesivamente en las regiones de Natal, Orange y Transvaal.

A partir de 1880, surgieron las primeras tensiones entre las metrópo­lis:

1. Ocupación inglesa de Egipto.

2. Expansión francesa hacia el Magreb y la zona subsahariana.

3. Pretensiones coloniales de Alemania.

4. Problemá­tica sobre la colonización de la cuenca del río Congo.

Esta compleja si­tuación provocó que el canciller alemán Bismarck promoviera la cele­bración de una Conferencia Internacional en Berlín, con la finalidad de evitar los conflictos y desarrollar unas condi­ciones favorables para el comercio y la ocupación de terri­torios.

Acuerdos de la Conferencia de Berlín (1885):

1. La libre navegación de los ríos Congo y Níger.

2. El libre comercio en África central.

3. La creación de un Estado libre del Congo, bajo la pre­sidencia personal de Leopoldo II de Bélgica.

4. La ocupación efectiva de los espacios territoria­les, y no sólo la exploración, sería el único sistema váli­do para adquirir soberanía sobre ellos.

Firmados los acuerdos, se desencadenó una acelerada carre­ra para ocupar territorios, con ventaja para los países con más recursos financieros y militares. Las rivalidades en el reparto sur­gieron de la pretensión de algunos Estados europeos de crear imperios continuos de costa a costa: Alemania no consiguió es­tablecer un imperio desde la actual Tanganica a Camerún, pero impidió la formación de un territorio británico entre El Cairo y El Cabo. Éste, a su vez, cortó la expansión de este a oeste de Francia y Portugal.

2.2. La expansión por Asia.

Características del continente asiático que le diferenciaban de África:

1. La mayor parte de los países tenía una organización política fuerte que les permitió enfren­tarse a las potencias coloniales y convertirse en colonizado­res, como en el caso de Japón.

2. Era un continente mejor conocido por Europa desde la Edad Moderna, cuando se iniciaron algunas exploraciones y se establecieron pequeñas colonias.

La apertura del Canal de Suez (1869) intensificó la colonización de Asia, con la participación sobre todo del Reino Unido y Francia, además de Rusia, Estados Unidos y Japón:

- Reino Unido: desde 1763 hasta 1857 (rebelión de los cipayos, tropas indígenas al servicio del ejército británico) dominó la India a través de la Compañía de las Indias Occidentales, y a par­tir de ese momento la colonia fue administrada directamente por el gobierno británico, lo que aumentó su valor económico para el Estado. Además colonizó Birmania (1886), mantuvo el control en Afganistán (1880) y el Tíbet (1904), y se anexionó Singapur y parte de Borneo (1895).

- Francia: desde la Cochinchina, ocupó el delta del Mekong como puer­ta de entrada a China y a través de este río, ocuparon Annam, Tonkín (Vietnam actual) y Laos, formando la Unión Indochina.

- Japón y Rusia: rivalizaron por el control de China.

- España y Estados Unidos: se enfrentaron por el dominio de Filipinas.

- China: no fue colonizada pero, tras su derrota en la primera guerra del opio, tuvo que firmar tratados desiguales con las grandes poten­cias, lo que obligó al país a abrir casi todos sus puertos al comercio in­ternacional, y a conceder permisos y arriendos sobre territorios sobre los que perdía la soberanía (Hong Kong o Shanghai). En­tre 1885 y 1911 finalizó el reparto del imperio chino por parte de las potencias europeas y Japón, tras el cual se adjudicaron diferentes zo­nas de influencia. La apertura de China al capitalismo provocó la crisis de la in­dustria tradicional y revueltas nacionalistas (guerra de los bóxers en 1900).

2.3. Los imperios coloniales europeos.

1. El imperio británico.

Hacia 1830 sólo contaba con posiciones costeras o insulares, según los intereses comerciales y estratégicos (El Cabo, Ceilán, Malta o áreas de la India), o colonias de pobla­miento en Canadá o Australia. Esto facilitaba el control de las rutas del Atlántico y el Mediterráneo y, en parte, del Índico.

La intensificación de la actividad colonial se produjo a partir de 1870, impulsada por el primer ministro B. Disraeli (1804-1881) y el ministro para las colonias, J. Cham­berlain (1836-1914):

- El principal interés se centró en la India, la colonia de ex­plotación más importante de todo el imperio, suministradora de algo­dón, yute, trigo, aceites, té y algunos minerales, productos básicos para la industria británica. La importancia de la joya de la corona que­dó reflejada cuando la reina Victoria fue proclamada empe­ratriz de las Indias en 1877.

- En África, el objetivo más importante fue la creación de crear un imperio continuo de Norte a Sur, entre El Cairo y El Cabo, aunque no lo consiguieron: penetraron desde Egipto hacia Sudán y la actual Kenia, con­trolando así el paso por el Canal de Suez, y desde El Cabo (Sudáfrica) fueron introduciéndose hacia el interior ocupando el territorio zulú, rico en minas de diamantes. También controlaron algunos territorios de la costa oc­cidental africana.

2. El imperio francés.

Colonizó una extensa zona en África y Asia, y conservó algunas de sus colonias americanas:

- África: en el noroeste dominó un amplio territorio con centro en Argelia, participó en la cons­trucción del Canal de Suez, para intentar imponer su influencia en la re­gión y rivalizar por Egipto con Gran Bretaña, se extendió a Túnez y Marruecos, y hacia el sur llegó hasta el Congo y Senegal.

- Asia: crearon la Unión Indochina y consiguieron ventajas comerciales en China.

El principal impulsor de la política colonial francesa fue el presidente Ju­les Ferry (1832-1893), que intentaba neutralizar la humillante derro­ta francesa ante Alemania en 1870 y recuperar el orgullo nacional.

La administración colonial francesa era más centrali­zada que la británica: las colonias dependían directamente del Estado francés, las leyes y normas se dictaban en París y eran ejecutadas en las colonias por un representante del gobierno. La po­blación indígena no participaba en la vida política y estaba sometida a la minoría blanca. Posteriormente, se dotó de una cierta autonomía a Argelia e Indochina.

3. El imperio alemán.

Alemania se incorporó tarde a la carrera colo­nial, pues Bismarck había centrado su atención en la política conti­nental. En la década de 1880, diversas asociaciones empresariales iniciaron algunas actuaciones en África, pero el verdadero impulsor de la política imperialista alemana fue el káiser Guillermo II.

Al encontrarse con gran parte de los territorios ocupa­dos, la política colonial alemana fue especialmente agre­siva y originó numerosos focos de tensión:

- Con la Conferencia de Berlín, consiguió en África las colonias de la actual Namibia, Tanganica, Togo y Ca­merún, aunque su descontento la llevó a intentar intro­ducirse en las zonas de influencia de otros imperios (Marruecos y Próximo Oriente).

- En Oceanía se exten­dió por algunos archipiélagos del Pacífico (parte de Nueva Guinea, Carolinas, Marianas...) y consiguió ventajas co­merciales en China.

4. El imperio italiano.

El interés italiano se centró en las áreas norte y este de África (Eritrea y parte de Somalia), fracasó en sus intentos de anexionarse el territorio de Abisinia y en 1911 arrebató al Imperio Otomano los territorios de Tripolitania y Cirenaica (actual Libia).

5. El imperio ruso.

Sus intereses se dirigieron hacia el continente asiático hasta alcanzar la costa del Pacífico. Cuando fijó su objetivo en Manchuria, chocaron con los japoneses en un conflicto bélico que finalizó con la derrota rusa en 1905.

6. El imperio español.

La guerra hispano-americana de 1898 supuso la pérdida de los dominios coloniales españoles en América y en el Pacífico.

En África, España mantuvo sus viejas colonias en la Guinea española, las islas de Fernando Poo, Annobón, Corisco y Elobey, y el territorio de Río de Oro.

A principios del siglo XX, tras un acuerdo con Francia, logró un protectorado en la zona norte de Marruecos, y el enclave sahariano de Ifni.

2.4. Las nuevas potencias imperialistas: Estados Unidos y Japón.

Se diferencian del caso europeo, en que su expansión se limitó a zonas geográficamente más próximas a la metrópoli, con la intención fundamental de influir en ellas.

1. Estados Unidos.

Fases: 1. Expansión por el interior del continente: sig­nificó la progresiva colonización del Oeste, en detrimento de las tribus indias, gracias a la compra de va­rios territorios limítrofes (Lui­siana a Francia en 1803, Florida a España en 1819 y Alaska a Ru­sia en 1867), y a la guerra con Mé­xico, que perdió gran parte de las regiones del Norte.

2. Expansión por el Pacífico y el Caribe: res­paldada por el gran desarrollo económico y por el intervencionismo en los conflictos americanos, inspirado en la doctrina Monroe (1823).

- Intervención en la guerra de independencia cubana, lo que le permitió ejercer un fuerte control sobre Cuba desde 1898.

- Tras su triunfo sobre Es­paña (1898) compró Filipinas y se anexionó Puerto Rico.

- En 1898 se anexionó las islas de Hawai y en 1899 las islas de Samoa.

- Influencia en países latinoamericanos con dificultades internas e intervención en la política de muchos de estos Estados (Nicaragua, Chile o Co­lombia): se consiguió separar Panamá de Colombia en 1903, y adquirir los territorios y la concesión para construir el canal que comunicaría el Pacífico con el Atlántico en 1904.

- En 1912 compró a Dinamarca las islas Vírgenes de las Pequeñas Antillas.

2. Japón.

La causa del colonialismo japonés fue la trans­formación económica y política del país en la se­gunda mitad del siglo XIX: su desarrollo económico y demográfico, la necesidad de abrir nuevos mercados, y su nacionalismo agresivo, que tenía como objetivo convertirse en la primera potencia de la zona.

Fases:

1. Guerra chino-japonesa (1894-1895): consiguió Formosa (actual Taiwán) y Port-Arthur.

2. Guerra ruso-japonesa (1904-1905): logró las islas Kuriles, Sajalín y el protectorado sobre Corea.

3. Consecuencias del imperialismo.

1. Políticas:

1.1. La creación de fronteras artificiales: dividían o unifi­caban grupos étnicos o tribales, lo que creó una desestabilización que, en algunas zo­nas de Asia y, sobre todo, en África, signifi­có el inicio de enfrentamientos y guerras, cuyas consecuencias se han manifestado hasta la actualidad.

1.2. El aumento del poder e influencia de las potencias coloniales en el mundo.

1.3. Un clima de desconfianza que culminó en la Paz Armada y en el sistema de alianzas.

2. Económicas:

2.1. La construcción de obras de infraestructura y vías de comunicación en función de las necesidades de los coloni­zadores, lo que provocó una transformación de amplios espacios vírgenes hasta entonces.

2.2. El aumento del tráfico comercial frente al trueque o los pequeños mercados, dislocados por la introducción de la economía monetaria.

2.3. Se impidió el desarrollo autónomo de los países colonizados y su industrialización.

2.4. La división del mundo en centro (países líderes de la economía mundial) y periferia (países dependientes de los anteriores): las colonias se convirtieron en proveedoras de materias pri­mas baratas y en consumidoras de los productos in­dustriales fabricados en las metrópolis, además de servir de plata­forma para las inversiones de capital. Las colonias eran explotadas por la metrópoli.

2.5. Se utilizó la mano de obra indígena gratuita o a muy bajo precio.

2.6. La población autóctona siguió sobreviviendo con una economía de autoconsumo.

3. Sociales:

3.1. Se modificó la estructura social: las antiguas clases di­rigentes fueron apartadas del poder y surgió una clase me­dia (diplomáticos, negociantes, funcionarios, militares y pro­pietarios) y un proletariado urbano desamparado legalmente y poco organizado, representado en el campo por los campesinos jornaleros.

3.2. La imposición de las estructuras sociales capitalistas.

3.3. La segregación racial y la falta de respeto por las formas de vida nativas.

3.4. La introducción de la medicina occidental y las mejoras sanitarias europeas sirvieron para disminuir las epidemias y las enfermedades endémicas y reducir la mortalidad, pero se mantuvieron elevadas las de natalidad, lo que significó la ruptura del tradicional equilibrio población-recursos y provocó subalimentación y miseria.

4. Culturales:

4.1. La adopción de las lenguas y los modelos educativos occiden­tales, que tuvieron un fuerte impacto en la cultura indígena, provocó el fenómeno de la aculturación o sustitución de la cultura autóctona, al entrar en contacto con otras culturas impuestas por el dominador.

4.2. La actitud de superioridad de la cultura dominante de los colonizadores.

4.3. El desarraigo cultural de la población indígena, la pérdida de identidad cultural propia y la transformación del sistema de creencias, tradiciones y estilos de vida.

En general, los pueblos coloniza­dos tuvieron poca capacidad de respuesta, aunque algunas poblaciones opusieron cierta re­sistencia en forma de lucha armada (re­vuelta de los bóxers en China, la de los cipayos en la India, la resistencia zulú en África austral o de los maoríes en Nueva Zelanda). Las revueltas e insurrecciones se ini­ciaban como una reivindicación de los valores tra­dicionales frente a las imposiciones de los coloni­zadores. La oposición política no se organizó hasta después de la Segunda Guerra Mundial, excepto en la India, donde en 1885 se había fundado el Par­tido del Congreso Nacional Indio, que reivindicaba la independencia nacional.

Desde finales del siglo XIX, aparecieron en Europa posturas críticas ante el colonialismo, aunque hasta principios del siglo XX no se tomó conciencia sobre el tema:

- Los intelectuales socialistas atacaron el sistema colonial, ya que se oponían al mili­tarismo y al reparto y explotación económica del mundo.

- También hubo críticas ideológicas desde posiciones morales próximas a las órdenes misioneras, testigos de los excesos cometidos por la colonización.

80

Javier Rodríguez Morales

79

8. El imperialismo

Vídeos relacionados