Impacto de los medios de comunicación en la juventud

Psicología. Televisión. Violencia social. Jóvenes y niños. Desarrollo emocional y afectivo

  • Enviado por: Mary
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
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TELEVISIÓN, VIOLENCIA E INFANCIA

El impacto de los medios

En el libro “Televisión, violencia e infancia”, la autora expone las principales teorías, análisis e investigaciones sobre los efectos de la violencia en la televisión durante la infancia. En el capítulo final, contrasta las teorías expuestas sobre un estudio realizado en España.

Comienza el libro por definirnos y poner en el contexto televisivo el término violencia. Gerbner y Greenberg definen el acto violento como: “la clara expresión de fuerza física o verbal (con o sin arma), contra sí mismo o contra otro, producida de forma intencionada o de manera fortuita e independientemente de que provoque o no lesiones psicológicas o físicas.”

Con el propósito de medir la cantidad de violencia en televisión, se elabora el índice de violencia que es un indicador objetivo de la cantidad de violencia existente tanto en los programas como en las películas de televisión:

IV = (%F) + (2P/F) + (2P/H) + (%V) + (%A)

Siendo:

F= Frecuencia

P = Proporción o cantidad

R = Rol

H = Hora

V = Violencia

A = Asesinatos

Las principales características de la violencia televisiva son:

  • Es una violencia gráfica, cada vez más cercana y más sangrienta.

  • Es una violencia divertida, aquí hay que destacar los dibujos animados y series juveniles.

  • La violencia se ve justificada, la violencia del héroe esta justificada.

  • La violencia es recompensada, el héroe recibe admiración, éxito, ya que su violencia ha servido para ayudar a alguien.

En el segundo capítulo se explican los principales efectos de la violencia televisiva en la audiencia, tanto los conductuales, como los emocionales y los cognitivos.

Entre los efectos conductuales más importantes se encuentra:

*La teoría del modelaje: Las personas expuestas a la violencia televisiva actuarían tras esta exposición de manera más violenta que si no hubieran sido expuestos; para ello el sujeto debe haber prestado atención a la conducta violenta, retener esa conducta para posteriormente poder ser reproducida. También puede una cierta conducta violenta, observada en la televisión, desinhibir al receptor para pelearse.

*La teoría del reforzamiento: El reforzamiento puede funcionar de diferentes formas; primera, que la violencia televisiva refuerce las tendencias violentas del receptor; segunda, que la conducta violenta puede verse imitada por no haber sido castigada, sino recompensada; tercera, que la conducta violenta pueda reforzar indirectamente valores e ideas a la hora de tratar conflictos; por último, que la conducta violenta se vea reforzada por un contexto atractivo para el espectador.

*La teoría de la catarsis o reducción de los impulsos violentos: La televisión con una función curativa, ya que las exposiciones a actos violentos tenderían a controlar o a inhibir los impulsos agresivos de los individuos.

*La teoría de la estimulación elemental: Lo que determina el grado de agresividad del individuo es el grado de estimulación psicológica y física que provoca el programa o película en el televidente, y es independiente del contenido del programa o película.

Entre los efectos afectivos o emocionales de la violencia televisiva, destacan:

*La teoría de la sensibilización: Tiene dos efectos, uno de fuerte reacción al ver violencia en la televisión, que tiene una percepción traumatizante, por lo tanto, tienen pocas posibilidades de imitar los actos, y otro, en el cual, ante la repetición constante de violencia, nace una especial sensibilidad hacia la víctima.

*La teoría de la desensibilización: Se trata de un proceso que se da poco a poco, de insensibilización ante la violencia, tanto al nivel televisivo como real. De forma que para llamar la atención del público, cada vez es necesaria más dosis de agresividad.

*La teoría del habituamiento: “La exposición frecuente a la violencia de la televisión lleva al espectador a considerar aquélla como algo normal: el receptor llega a acostumbrarse a esta violencia y a tener más dificultades para considerar cualquier acto violento como tal.”(Van der Voort)

Entre los efectos cognitivos de la violencia televisiva destacan:

*La teoría de cultivo: La exposición regular a la violencia televisiva provoca una impresión exagerada del peligro existente en la vida real.

*La teoría de guiones cognitivos: La continua y regular observación de la violencia en la televisión, proporciona al individuo unas guías de conducta que éste puede utilizar posteriormente.

*La teoría de la enseñanza cognitiva: La violencia televisiva puede actuar activando ideas agresivas del individuo anteriormente aprendidas.

Pasando al tema en que se relaciona la violencia televisiva con la infancia podemos matizar primeramente las razones que impulsan a los niños a ver televisión, que son: pasar el tiempo, aprender, sentirse acompañados, escapar, sentirse estimulados y reflejarse.

En cuanto a la cantidad de violencia que ven los niños en la televisión, y según una publicación (El Mundo, 1994), los niños españoles en edad escolar pueden llegar a presenciar más de 1200 actos violentos en una semana.

Hemos de tener en cuenta que la televisión participa en el proceso de socialización del niño, y lo hace a tres niveles, presenta conductas imitables, proporciona imágenes para provocar determinadas acciones y es el medio por el que los niños se familiarizan con los valores de la sociedad de ocio y de consumo.

Paso a comentar el capítulo cuarto del libro sobre los efectos de la violencia televisiva en los niños. Éstos efectos pueden encuadrarse en las tres categorías vistas anteriormente: conductual, emocional y cognitiva.

Aspectos en el desarrollo conductual del niño:

*Efectos de imitación: Los niños imitan aquellas conductas que ven por la televisión. La violencia que aparece en los contenidos televisivos es imitada o copiada por los niños. Es muy probable que los niños preescolares no vean clara la diferencia entre lo que aparece en la televisión y la realidad.

*Efectos de desinhibición: Los niños pueden llegar a evitar las normas de conductas que han aprendido anteriormente respecto al uso de la violencia y adoptar las que le ha transmitido la televisión.

*Efectos de reducción o catarsis: Ver la violencia a través de la televisión sirve de vía de escape para los instintos de agresividad que hay dentro de los niños, por lo que contribuye a la reducción de la violencia en la realidad. Esto ocurre sobretodo en aquellos niños que tienen más desarrollada su capacidad de soñar despiertos.

Aspectos en el desarrollo emocional o afectivo del niño:

*Efectos de desensibilización: La exposición continua de los niños a programas violentos de la televisión provoca una reducción de sus respuestas emocionales y una mayor aceptación de la violencia en la vida real. Como consecuencia, las situaciones de violencia son consideradas como normales.

*Efectos de estimulación y excitación: La violencia en la televisión provoca un estado de excitación o sobreestimulación en el niño que aumenta las posibilidades de que éste se comporte de manera violenta.

Aspectos en el desarrollo cognitivo del niño:

*Efecto del aprendizaje observacional: La conducta social de los niños se ve afectada por el aprendizaje a lo largo de su vida de los modelos violentos de conducta mostrados en la televisión.

En el quinto capítulo se demuestra, mediante diversos estudios, que existen otras variables como la edad, el sexo, la clase social o nivel intelectual del niño que determinan el grado de influencia de la televisión en los comportamientos durante la infancia. Un determinado contenido televisivo es percibido de diferente forma por los distintos sujetos receptores.

Los elementos que intervienen en la percepción de la violencia televisiva, las diferencias individuales de los receptores. Las principales características individuales que influyen el incremento del grado de agresividad son la agresividad del sujeto y la percepción real de la violencia televisada.

La edad: Los niños más pequeños sienten debilidad por los dibujos animados (ya hemos hablado de que son muy violentos), y hay que tener en cuenta que éstos no logran distinguir con tanta claridad la realidad de la ficción, ni lo bueno de lo malo, por lo que los niños y niñas cuyas edades se encuentran entre los 7 y 11 años son el grupo de mayor riesgo ante la influencia negativa de la violencia televisiva.

Las habilidades cognitivas: La habilidad de comprender argumentos, recordarlo y clasificarlo como entretenimiento o como violencia esta relacionada directamente con la variable edad. En este sentido, serían pues, los niños y niñas entre 7 y 11 años son también el grupo de mayor riesgo.

El sexo: La frecuencia con que niños y niñas ven televisión es muy similar, la diferencia se encuentra en sus preferencias por los programas; los niños prefieren programas violentos, mientras que las niñas prefieren programas no violentos.

La clase social: Los niños con un estatus social más bajo pasan más tiempo viendo televisión que los que pertenecen a clase media o alta, lo que quiere decir que ven también más programas de contenido violento. Si además le añadimos el hecho de que los niños pertenecientes a clases más bajas suelen vivir con más frecuencia en un ambiente económico difícil, y un medio, en ocasiones hostil, el impacto sobre sus comportamientos es mayor que en aquellos niños cuyas circunstancias personales le son más favorables.

En cuanto a la forma de los niños y niñas de ver la televisión, que éstos pasen muchas horas con la televisión encendida no quiere decir que estén prestando atención a lo que ven todo ese tiempo. En líneas generales, ambos sexos prestan atención si el programa que ven les resulta de interés.

En la última parte del libro, el capítulo sexto, la autora hace una comprobación empírica de los efectos de los programas violentos de televisión en la infancia, se toman como muestra a niños y niñas cuyas edades se encuentran entre los 8 y 12 años de tres centros escolares de distintos distritos de Madrid, cada uno representativo de un estrato socioeconómico y cultural distinto (superior, medio e inferior). Y tras ello, se pasa a validar o refutar las hipótesis que se basan en las principales aportaciones teóricas que se recogen anteriormente.

Las principales conclusiones sobre los hábitos televisivos y la personalidad agresiva de la muestra son:

  • Los niños ven más televisión que las niñas. Conforme los niños crecen, la cantidad de televisión que ven diariamente permanece constante o tiende a subir. Los niños y niñas de estrato socioeconómico y cultural inferior dedican más horas a la televisión.

  • Los programas violentos son los más vistos por parte de los niños.

  • Los niños entre 11 y 12 años utilizan más la violencia para resolver sus conflictos.

  • Los niños de estrato inferior utilizan más la violencia.

  • Tanto niños como niñas suelen imitar frecuentemente a personajes de televisión, pero en la mayor parte de las ocasiones suelen ser personajes cómicos.

Las conclusiones finales obtenidas son:

· Los niños pasan una media de más de 2 horas diarias delante del televisor, y conforme crecen parecen dedicar más. Los niños entre 11 y 12 años son los que pasan más tiempo viendo la televisión. Los niños de estrato socioeconómico y cultural más bajo son los que ven más televisión.

· Hay una relación inversa entre las horas de ver la televisión y las horas dedicadas a otras actividades pedagógicas.

· Un 10% de los niños parecen actuar de manera agresiva.

· Los programas de televisión con contenidos violentos enseñan a los niños conductas violentas. Los programas de televisión transmiten a la audiencia infantil una serie de mensajes que lleva a los niños a considerar la violencia como un medio para conseguir lo que se quiere.

· Los niños toman como modelos de conducta los personajes de los programas de contenido violento.

· Los niños sienten mayor atracción por los contenidos violentos que las niñas. También harían uso de la violencia en situaciones conflictivas en más ocasiones que las niñas.

· Los niños entre 11 y 12 años son los que parecen más insensibilizados ante las imágenes violentas.

Si hiciéramos un perfil del niño que más se verá afectado por la violencia televisiva sería un varón entre 11 y 12 años perteneciente a un estrato socioeconómico y cultural bajo, que pasa cerca de 2 horas diarias ante el televisor y más de 4 horas los fines de semana; Que utiliza frecuentemente la violencia en sus relaciones interpersonales, que siente atracción por programas violentos y aprende de ellos formas de conducta.