Ilustración y Revolución Industrial

Historia contemporánea. Agrícola. Ilustración. Economía. Capitalismo. Movimiento obrero. Inglaterra

  • Enviado por: María Celeste
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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Ilustración y Revolución Industrial

El ilusionismo o ilustración es el nombre que se le da a in movimiento intelectual que ocurrió en el siglo XVIII cuando los filósofos decidieron buscar una explicación racional para todas las cosas, para liberar al mundo de todas las injusticias.


En el siglo XVIII un grupo de pensadores, principalmente franceses, intentaron buscar una explicación racional para todas las cosas y buscaron crear para el hombre un mundo mejor. Pensaban que era necesario liberarlo de todas las injusticias lo cual llevaría a la caída del Estado absolutista.

Estos pensadores exaltaban la razón. Decían que sólo a través de ella era posible acceder al conocimiento. La razón “guía al hombre hacia la sabiduría y lo conduce a la verdad”, decían; lo que nos muestra que para estos filósofos la razón es guía y luz que ilumina el conocimiento. Por este motivo se llamó Siglo de las luces al siglo XVIIII, cuando se expresaron estos pensadores.

¿Qué valores surgen a partir de la ilustración?

Junto con la exaltación de la razón, los iluministas realzaron algunos valores sociales como la tolerancia, la felicidad y el progreso. Además, propusieron nuevas formas de organización social y política, y criticaron a las viejas instituciones caracterizadas por la intolerancia, el absolutismo y la censura a la libre expresión de ideas.

Además, los filósofos iluministas tomaron una posición contra la Iglesia ya que afirmaban que la fuente de todo conocimiento es la razón humana, relativizando el valor de la fe y los dogmas religiosos. Sin embargo, si bien el ateísmo se difundió en algunos círculos intelectuales el pensamiento ilustrado se volvió hacia el deísmo, es decir, la aceptación de un ser supremo regido por una religión natural apoyada en la idea de que hasta Dios puede ser explicado de manera racional.

Las academias y las universidades constituyeron los centros difusores de estas ideas.

Los pensadores iluministas

Voltaire fue famoso por su brillante estilo e ironía. Cultivó tanto la literatura, como la historia y el ensayo político. Su fama trascendió las fronteras de Francia y muchos reyes se disputaron su amistad. Fue famoso por sus críticas irreligiosas y por su constante negación de los dogmas tradicionales, al mismo tiempo que defendía enérgicamente la libertad de expresión y la justicia.

Montesquieu fue otro de los grandes críticos de las costumbres e instituciones de Francia. En su obra El espíritu de las leyes desarrolla la idea de la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) adoptada por el constitucionalismo moderno.

Juan Jacobo Rosseau defendía la soberanía popular (que él denominaba voluntad general o voluntad de todos). Con esta doctrina, Rosseau sienta las bases de la democracia y el sufragio. Su pensamiento social y político influyó decisivamente en la Revolución Francesa y en algunos pensadores de la emancipación americana.

¿Qué era la Enciclopedia?

La Enciclopedia fue una obra que reunió más de 60.000 artículos en 28 volúmenes, y 160 colaboradores entre los que se contaron los intelectuales más prestigiosos de la época (Voltaire, Montesquieu, Turgot, etc).

La Enciclopedia se creó sobre la idea de Diderot y D'Alambert de escribir un Diccionario razonado de las ciencias, artes y oficios que compendiara e hiciera accesible el conocimiento. Ésta se convirtió en el órgano más adecuado para la vulgarización de la filosofía, la ciencia y las ideas sociales y económicas del siglo de las luces.

Fisiocracia y liberalismo

Los economistas europeos se alinearon en dos escuelas: la escuela fisiocrática y la escuela del liberalismo económico.

Los fisiócratas afirmaban que la agricultura era la única actividad generadora de riqueza. Eran antimercantilistas, se oponían al control de la economía por parte del Estado y defendían a libertad económica.

Las ideas de los fisiócratas influenciaron las ideas del escocés Adam Smith, creador del liberalismo económico, quien expuso sus ideas contrarias al mercantilismo y condenó el control estatal de la economía y el control estatal vigente en los sistemas coloniales. Defendía la idea del libre comercio internacional y consideraba al mercantilismo como un escollo para el libre desenvolvimiento del capitalismo. Además, aseguraba que la verdadera fuente de riqueza `está en el trabajo', idea que se convirtió en el eje central de los economistas liberales.

Potencias y las colonias

Para las potencias europeas, el mundo colonial ultramarino constituía su periferia económica. Se trataba, pues, de complementar las economías y las necesidades de las metrópolis coloniales con su periferia colonial: las primeras aportaban productos manufacturados y las segundas, materias primas.

Los países conquistadores que de hicieron poderosos en el siglo XVI (España y Portugal) cedieron ese lugar a otras potencias de expansión: Inglaterra, Holanda y Francia.

África y Oriente se abrieron a la ambición europea y surgieron factorías que proveían tanto de esclavos negros del África, como de té, especias, azúcar y productos textiles de la India, y porcelana y seda de China: el mundo se siguió ampliando en una relación de dependencia que favoreció a las potencias expansivas de Europa.

La revolución industrial

En el siglo XVIII todavía no se conocían ni el vapor ni la electricidad, no había ferrocarriles ni barcos impulsados a vapor. Los tejidos de lana o algodón se hacían a mano o mediante rústicos telares de madera, y en la agricultura se utilizaban picos, palas y arados todavía rudimentarios. No eran muchas las grandes ciudades; la gente vivía y trabajaba en aldeas.

Los hechos que prepararon el cambio

La revolución Industrial no se produjo de golpe, sino luego de algunas transformaciones: cambios en la tenencia de la tierra, modificaciones en los grandes latifundios (cercamiento de campos), aumento demográfico (mayor demanda de alimentos), auge de la industria textil, inventos aplicables a la industria y reclamos del capitalismo comercial que necesitaba abastecer los mercados periféricos que el colonialismo europeo había instalado en esas regiones.

Transformaciones en el campo

Los siervos medievales desaparecieron paulatinamente (algunos huían de sus señores y otros optaron por un éxodo a las ciudades), lo que produjo una disminución de la mano de obra rural. Debido al interés de acrecentar sus beneficios, los grandes latifundistas optaron por cercar sus campos para arrendarlos a campesinos mediante el pago de un alquiler que abonaban, preferentemente, con parte de lo que producían. Al cercar los campos, los propietarios se quedaron con los bosques y fuentes de agua, por los que cobraban un derecho.

Algunos arrendatarios lograron comprar sus parcelas: se transformaron en pequeños propietarios. La mayoría, los que no había podido pagar el arriendo y los que no tenían ninguna propiedad, se convirtieron en peones rurales asalariados, o ante la falta de trabajo debieron emigrar a las ciudades.

Cambios:

  • Tecnológico. Aplicación de las máquinas que reemplazan la industria artesanal. Factores de cambio: la industria del algodón y la máquina de vapor como nueva fuente de energía.

  • Económico. Surgimiento del capitalismo industrial y ampliación de los mercados consumidores. Nueva forma de producción: la fábrica.

  • Social. Aparición de nuevos sectores sociales: empresarios (patrones) y obreros (proletarios fabriles).

  • Se produce el pasaje de una sociedad agraria a una sociedad industrial, iniciada por la tecnología del algodón.

En el campo se produjeron importantes cambios en los métodos de producción agrícola: se mejoraron los suelos y se emplearon máquinas y herramientas más eficaces. También se aportaron capitales para intensificar la producción agropecuaria. Todo esto permitió incrementar el rendimiento de las cosechas para satisfacer la creciente demanda de materia prima requerida por las fábricas. La división del trabajo impuesta por la nueva economía permitió que el antiguo peón de campo fuera sustituido o se transformara en un obrero asalariado con cierta especialización.

¿Por qué la nueva etapa tecnológica se inicia en Inglaterra?

Existen varias razones:

  • Fue la nación Europea que más ventajas obtuvo del comercio internacional entre los siglos XVII y XVIII con lo cual aceleró la acumulación de capital.

  • El Acta de Navegación favoreció al economía inglesa en tanto que la Revolución produjo el fin del absolutismo, el ascenso de la burguesía y la consagración del gobierno parlamentario, hechos que ayudan a la revolución comercial que impulsa el crecimiento inglés.

  • Su carácter insular produjo un natural aislamiento geográfico que, unido a la supremacía en el mar, la hicieron prácticamente inmune a las agresiones de otros países.

  • En ese tiempo, el Reino Unido elabora un particular concepto de Imperio: no disputa hegemonías políticas en Europa pero capta puntos estratégicos en distintas partes del mundo para su lanzamiento económico.

Diferencias entre rueca y la máquina de hilar mecánica

Con la revolución Industrial aumentó la demanda de muchos artículos, entre los que se contaban los tejidos de algodón y que por provenir en su mayor parte de la India, se le llamaba indianas. Debido a que la industria inglesa, basada en el simple trabajo manual de sus obreros, no alcanzaba a satisfacer las necesidades crecientes del mundo, y porque no podía competir con el bajo costo de la obra de los hindúes, algunos industriales ofrecieron importantes premios a quienes lograsen crear nuevos procedimientos que fuesen más eficientes que la antigua rueca y el primitivo telar. A partir de estas ofertas, surgieron las primeras máquinas para hilar, tejer y desmontar el algodón.

La primera máquina fue un torno a maquinaria simple, movida a mano y por medio de la cual una mujer podía hilar, al principio seis o siete, pero después hasta ocho hilos a la vez.

La segunda máquina hiladora era movida por una rueda, la cual era impulsada por una corriente de agua y producía un hilo más resistente que la primera.

Con la aparición y el perfeccionamiento del hilado aumentó la demanda textil. De ahí que la creación del norteamericano Eli Whitney se estandarizó rápidamente. Éste logró inventar la primera máquina desmontadora de algodón, que quitaba las semillas y las pelusas que normalmente se encuentran en él.

Estas máquinas tenían un gran peso y grandes dimensiones, por lo que no cabían en casas. Fue entonces cuando nació la necesidad de emplazarlas en grandes edificios y, a la vez, contratar obreros que las hicieran funcionar. Así comenzó a desarrollarse el régimen fabril.

La crisis del taller artesanal

Desde la época medieval existían talleres artesanales especializados en distintas manufacturas. Eran pequeños centros de producción donde prevalecía el trabajo manual, bajo la dirección de un maestro, secundado por un oficial y aprendices. Estos talleres realizaban trabajos por encargo de comerciantes que proveían la materia prima y pagaban un precio previamente establecido. El maestro, a su vez, abonaba un salario a quienes trabajaban en su taller. Con la aparición de las maquinarias se produjo la crisis de los talleres artesanales debido a que no pudieron competir con la industria fabril más o menos mecanizada, que multiplicó la producción y bajó los costos.

Carbón y hierro

Inglaterra contaba con grandes reservas de carbón y de hierro, imprescindibles para las nuevas máquinas-herramientas. Esta circunstancia aceleró la explotación de las minas. Las ciudades requerían más carbón para la industria textil y más hierro para las manufacturas metalúrgicas. Inglaterra lideró este proceso productivo y surgieron grandes ciudades industriales como Manchester, Liverpool, Sheffield, etc.

¿Qué es el capital?

Es el conjunto de medios de producción de propiedad privada, cuyo empleo permite acrecentar la productividad del trabajo humano; forma parte de los recursos o fondos de una empresa. Con él se pagan salarios, se compran materias primas, maquinarias y servicio de transporte.

La burguesía urbana y los grandes propietarios rurales invirtieron en la industria y acumularon ganancias provenientes del consumo.

En consecuencia, muchos burgueses se enriquecieron, se multiplicaron los centros industriales, perfilándose otro componente social: el obrero asalariado.

Las minas de carbón precisaban producir más carbón para abastecer las máquinas de vapor.

Las minas de hierro debían producir más hierro para fabricar más máquinas de vapor.

Las máquinas de vapor debían mover cada vez más telares que no podían parar debido a la creciente demanda.

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