Ilustración y Feudalismo

Fin del Antiguo Régimen. Pensamiento ilustrado. Racionalismo ilustrado. John Locke. Montesquieu. Jean Jacques Rousseau. Albigenses

  • Enviado por: Rodrigo Estigarribia
  • Idioma: castellano
  • País: Paraguay Paraguay
  • 9 páginas
publicidad

I. Aportes de la ilustración en los campos político, religioso y social.

  • campo político

  • La política en la Ilustración

    En política surge el despotismo ilustrado que llevará pronto, aún a su pesar, a la teoría de la separación de poderes. Se subordina el poder religioso al civil (secularización) y dentro del religioso aparecen las primeras señales de independencia de las iglesias nacionales respecto al absolutismo del papa (regalismo) y aparece el concepto de contrato social que se hará fuerte con Rousseau y el socialismo utópico.

    Para los ilustrados, el destino del hombre es la epicúrea felicidad, y la propia Constitución de Estados Unidos acogerá este propósito como uno de los derechos de los ciudadanos. Hacia el final del siglo el liberalismo, con la Revolución francesa a partir de 1789 aunque iniciado en Gran Bretaña de forma menos traumática con las ideas de John Locke, Adam Smith, Jeremías Bentham y John Stuart Mill, expande las conquistas sociales de la Ilustración por Europa y Norteamérica, dándose fin al Antiguo Régimen.

    Acaba progresivamente la sociedad estamental que se viene arrastrando desde el feudalismo y emerge una nueva clase social, la burguesía, que adquiere conciencia de su poder económico y su impotencia política, de forma que conquistará el gobierno de su destino a lo largo del siglo siguiente a través de diversas revoluciones (1820, 1830, 1848) en que va ampliando su presencia en los órganos políticos del estado relegando a la aristocracia a un papel subalterno.

    Principales representantes

    • John Locke, con sus libros “Ensayos sobre el Gobierno Civil”, “Ensayo sobre el entendimiento humano” y “Algunos pensamientos sobre la educación”.

    • Voltaire,

    • Varón de Montesquieu,

    • Jean Jacques Rousseau

    John Locke.

    John Locke, fue un pensador inglés, empirista, filósofo y liberalista político, que nació en Wrington el 29 de Agosto de 1632 y murió en Oates Essex el 28 de octubre de 1704. Se educó en la Universidad de Oxford, en donde se especializó en medicina, además de esto también fue diplomático, teólogo, economista, profesor de Griego, pero se destacó más por sus escritos filosóficos basados en las ideas de Descartes y Hobbes, que contribuyeron en el pensamiento político liberal y la ilustración.

    Debido a su pensamiento empírico, los conocimientos políticos y filosóficos que adquirió en Londres y la situación que se vivía, en 1690, John Locke crea tres obras que influyeron mucho en la ilustración y su desarrollo; estos libros son conocidos como Recordemos que la ilustración, fue un movimiento filosófico que se originó y se desarrolló en Europa, durante el siglo XVIII. Este cambio se produjo debido a que las personas tomaron conciencia de la importancia del uso de la razón y la libertad; además consideraban que llegaba la época de las luces que iluminaría la tierra y dejarían atrás un ambiente de oscuridad.

    El siglo XVIII fue una época de revolución ideológica, en donde se desarrolló la autonomía, el empirismo, el criticismo, el reformismo, las ciencias, las políticas y se involucraron aportes, ideas, pensamientos y propuestas por parte de filósofos, empíricos, moralistas como John Locke.

    Voltaire

    François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (París, 21 de noviembre de 1694 - ibídem, 30 de mayo de 1778) fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia francesa.

    Voltaire alcanzó la celebridad gracias a sus escritos literarios y sobre todo filosóficos. Voltaire no ve oposición entre una sociedad alienante y un individuo oprimido, idea defendida por Jean-Jacques Rousseau, sino que cree en un sentimiento universal e innato de la justicia, que tiene que reflejarse en las leyes de todas las sociedades. La vida en común exige una convención, un «pacto social» para preservar el interés de cada uno. El instinto y la razón del individuo le lleva a respetar y promover tal pacto. El propósito de la moral es enseñarnos los principios de esta convivencia fructífera. La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes. Como se ve, su filosofía práctica prescinde de Dios, aunque Voltaire no es ateo: como el reloj supone el relojero, el universo implica la existencia de un «eterno geómetra» (Voltaire es deísta).

    Sin embargo, no cree en la intervención divina en los asuntos humanos y denuncia el providencialismo en su cuento filosófico Cándido o el optimismo (1759). Fue un ferviente opositor de la Iglesia católica, símbolo según él de la intolerancia y de la injusticia. Se empeña en luchar contra los errores judiciales y en ayudar a sus víctimas. Voltaire se convierte en el modelo para la burguesía liberal y anticlerical y en la pesadilla de los religiosos.

    Voltaire ha pasado a la Historia por acuñar el concepto de tolerancia religiosa. Fue un incansable luchador contra la intolerancia y la superstición y siempre defendió la convivencia pacífica entre personas de distintas creencias y religiones.

    Sus escritos siempre se caracterizaron por la llaneza del lenguaje, huyendo de cualquier tipo de grandilocuencia. Maestro de la ironía, la utilizó siempre para defenderse de sus enemigos, de los que en ocasiones hacía burla demostrando en todo momento un finísimo sentido del humor. Conocidas son sus discrepancias con Montesquieu acerca del derecho de los pueblos a la guerra, y el despiadado modo que tenía de referirse a Rousseau, achacándole sensiblería e hipocresía.

    Barón de Montesquieu.

    Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu (Château de la Brède, 18 de enero de 1689 - París, 10 de febrero de 1755), fue un cronista y pensador político francés que vivió en la llamada Ilustración.

    Es uno de los filósofos y ensayistas ilustrados más relevantes en especial por la articulación de la teoría de la separación de poderes, que se da por descontado en los debates modernos sobre los gobiernos, y ha sido implementado en muchas constituciones a lo largo del mundo.

    Su pensamiento debe ser enmarcado dentro del espíritu crítico de la Ilustración francesa, patente en rasgos como la tolerancia religiosa, la aspiración de libertad y su concepto de la felicidad en el sentido cívico, si bien se desmarcará de otros autores de la época por su búsqueda de un conocimiento más concreto y empírico en oposición a la abstracción y método deductivo dominantes. Podemos decir que como difusor de la Constitución inglesa y teórico de la separación de poderes se encuentra muy cercano al pensamiento de Locke, en tanto que como autor de las Cartas persas podría situarse próximo a Saint-Simon. Sin embargo, el pensamiento del señor de La Brède es complejo y tiene esa personalidad propia que le convierte en uno de los pensadores más influyentes en el seno de la historia de las ideas políticas.

    Estas son sus obras:

    • Les causes de l'écho

    • Les glandes rénales

    • La cause de la pesanteur des corps

    • La damnation éternelle des païens (1711)

    • Système des Idées (1716)

    • Cartas Persas (1721)

    • Le Temple de Gnide (novela de 1724)

    • Arsace et Isménie (novela de 1730)

    • Consideraciones sobre las causas de la grandeza de los romanos y de su decadencia (1734)

    • El espíritu de las leyes (1748)

    • La defensa de «El espíritu de las leyes» (1750)

    • Pensées suivies de Spicilège

    Jean Jacques Rousseau.

    Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778) fue un escritor, filósofo y músico franco-helvético definido como un ilustrado; a pesar de las profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración.

    Las ideas políticas de Rousseau influyeron en gran medida en la Revolución francesa, el desarrollo de las teorías republicanas y el crecimiento del nacionalismo. Su herencia de pensador radical y revolucionario está probablemente mejor expresada en sus dos más célebres frases, una contenida en El contrato social: «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»; la otra, contenida en su Emilio, o De la educación: «El hombre es bueno por naturaleza», de ahí su idea de la posibilidad de una educación.

    Estas son sus obras más notables:

    Emilio, o De la educación

    Esta novela filosófica educativa, escrita en 1762, fundamentalmente describe y propone una perspectiva diferente de la educación que es aplicada en Emilio. Rousseau, partiendo de su idea de que la naturaleza es buena y que el niño debe aprender por sí mismo en ella, quiere que el niño aprenda a hacer las cosas, que tenga motivos para hacerlas por sí mismo. Como Jurgen Oelkers, escritor del artículo Rousseau and the image of `modern education' dice, «La educación debe tener su lugar dentro de la naturaleza para que el potencial del niño pueda desarrollarse según el ritmo de la naturaleza y no al tiempo de la sociedad». Rousseau cree que todo hombre y niño es bueno. Sobre todo, especula que la humanidad que plantea una educación a base de un transcurso natural sería una sociedad más libre. Sandro de Castro y Rosa Elena, en su artículo «Horizons of dialogue in Environmental Education: Contributions of Milton Santos, Jean-Jacques Rousseau and Paulo Freire» dicen: «Escribiendo Emilio, o De la educación, Rousseau coloca la base para una educación capaz de formar a un hombre verdadero, porque ante todo hay que formar al hombre. Formar al hombre es la primera tarea, la segunda es formar al ciudadano, porque no se puede formar a ambos al mismo tiempo».
    Rousseau atacó al sistema educativo a través de esta novela, en la que presenta que los niños deben ser educados a través de sus intereses y no por la estricta disciplina.

    Libro Primero

    Desde el vientre de la madre se puede decir que uno está vivo. Así pues, mientras el niño va creciendo, según Rousseau, debe por su propia voluntad ir adquiriendo conocimiento. Él dice: «Nacemos capacitados para aprender, pero no sabiendo ni conociendo nada», al igual que dice que la educación del hombre empieza al nacer, a base de experiencias propias y adquisiciones generales. Sin darnos cuenta, desde que nacemos somos libres y por nuestra propia voluntad conocemos lo que es placer, dolor y rechazo.

    Rousseau también afirma que el aprendizaje es muy necesario, especialmente en esta etapa de la vida. Volviendo a su tema de la libertad, Luiz Felipe Netto en el artículo `The notion of liberty in Emile Rousseau' dice: «Más bien, un niño está libre cuando puede lograr su voluntad». Piensa que debemos dejar al niño manifestar su voluntad y curiosidad por lo que le rodea. Es decir, dejar al niño tocar, saborear, poner en práctica sus sentidos sensoriales para aprender.

    Libro Segundo

    En esta sección Rousseau dice: «La naturaleza formó a los niños para que fuesen amados y asistidos». También dice que si los niños escuchasen a la razón, no necesitarían que los educaran. A los niños se les debe tratar con suavidad y paciencia; explica que al niño no se le debe obligar a pedir perdón, ni imponer un castigo. La norma de hacer bien es la única virtud moral que debe imponerse.

    Libro Tercero

    Esta sección sigue refiriéndose a la niñez, entre los doce y trece años. El cuerpo sigue desarrollándose y la curiosidad natural también. Rousseau dice: «El niño no sabe algo porque se lo hayas dicho, sino porque lo ha comprendido él mismo», sugiriendo que el niño se inspire por su voluntad, que sólo se le den métodos para despertar su interés y no su aburrimiento. Entonces es cuando Rousseau empieza a enseñarle a conservar, de modo que tenga más derecho moral.

    También piensa que el niño debe aprender del intercambio de pensamientos e ideas. Él ve un beneficio social en que el niño pueda integrarse en la sociedad sin que lo perturben.

    Libro Cuarto

    Con esta sección comienza la adolescencia. Rousseau afirma que «el niño no puede ponerse en el lugar de otros, pero una vez se alcanza la adolescencia, puede y hace así: Emilio por fin puede ser introducido en la sociedad». Ya en la adolescencia, Emilio tiene un mejor entendimiento de los sentimientos, pero también se exaltan las pasiones. Rousseau dice que «Nuestras pasiones son los principales instrumentos de nuestra conservación», pues para él, el sexo, la pasión y el amor son producto de un movimiento natural.

    Formar al hombre a partir de la naturaleza no es hacerlo salvaje, sino no dejar que se gobierne.

    También en esta parte, se expone a Emilio a la religión, pero no logra verla como algo significativo para él.

    Libro Quinto

    Finaliza la adolescencia a los veinte años, cuando Emilio y su prometida Sofía van alcanzando la madurez y la vida matrimonial.

    B) Campo religioso.

    Principales representantes:

    • Un movimiento llamado los albigenses,

    • Un movimiento llamado los valdenses,

    • Juan Wiclef,

    • Juan Huss

    Los albigenses.

    Era un movimiento que alcanzo gran preeminencia al sur de Francia en el año 1770. Repudiaron la autoridad de la tradición, hicieron circular el nuevo testamento y se opusieron a la doctrina del purgatorio, a la adoración de las imágenes y a las exageradas pretensiones sacerdotales.

    El papa Inocencio III convocó una cruzada contra ellos y la congregación albigense fue reprimida mediante la muerte de sus líderes y seguidores.

    Los valdenses.

    Otro movimiento también surgido en el siglo XII, fueron los valdenses, seguidores de un comerciante francés llamado Pedro Valdo, quien predicaba contra las costumbres y doctrinas de la iglesia. Fueron perseguidos y desterrados de Francia. Posteriormente un pequeño grupo se estableció en el norte de Italia, donde permaneció muchos años.

    Juan Wiclef.

    Era un teólogo ingles egresado de la universidad de Oxford, quien inició un movimiento con el propósito de reformar la iglesia en Inglaterra. Rechazaba y se oponía a la autoridad papal y escribió en contra de la doctrina de la transubstanciación, considerando al pan y al vino meramente como símbolos. Exigía que el servicio de la iglesia fuese más simplificado, de acuerdo al modelo del nuevo testamento.

    Juan Huss

    Fue un seguidor de Juan Wiclef nacido en 1369 en la región de Bohemia (Checoslovaquia). Llegó a ocupar un rectorado de la universidad de Praga y por bastante tiempo tuvo predominante influencia.

    Proclamó la liberación de la autoridad papal y sostenía que ningún cargo civil o eclesiástico podía ser ejercido por los pecadores. El papa lo excomulgó y lo puso bajo la autoridad del Emperador alemán Segismundo. Durante esos años existía entre los checos un fuerte sentido nacionalista frente a los alemanes y sus autoridades, por que sus partidarios protestaron ante esta decisión. El rey condeno a morir a Huss en la hoguera en el año 1415.

    La religión en la Ilustración

    En la religión se realizan las primeras formulaciones del deísmo, el ateísmo y el satanismo y se estudia la naturaleza desde el punto de vista científico, abandonando las viejas concepciones. Para la mayoría de los filósofos, la ilustración incluía el rechazo del cristianismo tradicional. La aparición en el seno de la Ilustración de estas tendencias religiosas se terminaron de desarrollar en la Revolución francesa.

    Se tenía una concepción espiritual de la iglesia. La religión se convierte en un compromiso personal con Dios, abandonando las imposiciones de esta institución, que según los ilustrados ocupaban el lugar de Dios. La Ilustración se caracterizaba por la pluralidad y la tolerancia. Convivirán ortodoxos, católicos y protestantes; deístas y partidarios de la religión natural. Pero también había ateos.

    La Iglesia estaba sometida al Estado absoluto, lo cual generó conflictos en los países católicos, ya que dependían a su vez de las decisiones del pontífice en Roma.

    II. Separación entre religión y estado.

    El principal representante:

    • Martín Lutero

    Causas:

    Una de las causas de la Reforma fue el relajamiento general de las costumbres que motivó la inobservancia del celibato sacerdotal y la indecisión mostrada por la iglesia en reformarse por completo, desde su mismo jefe hasta su último miembro.

    El episodio desencadenante: la venta de indulgencias.

    Recordemos que en la Edad Media el miedo al castigo por los pecados y el temor de perder la salvación eterna, inquietaba de sobremanera a todos los hombres y mujeres de ese tiempo. En consecuencia, la iglesia indulgencias a todos los que realizaban obras de caridad, peregrinajes u oraciones, o emprendieran una cruzada.

    Hacia el fin del medioevo, la angustia espiritual se acentuó y la iglesia comenzó a aceptar limosnas o donaciones a cambio de las indulgencias. En su desesperación, las personas creyeron que a través de las indulgencias podían fácilmente comprar su salvación futura.

    La crisis comenzó cuando el papa León X, empeñado en la construcción de la Basílica de San Pedro, ideó la forma de compensar con dones espirituales a quienes ayudaran con ofrendas a terminar el templo más suntuoso de la iglesia. En consecuencia, se encargo a la orden de Santo Domingo - los dominicos - que vendiesen certificados, firmados por el papa, con virtud de conceder indulgencias.

    Estas indulgencias no solo beneficiaban a sus compradores, sino a los parientes vivos o muertos en cuyo favor fuesen comprados, sin la confesión, el arrepentimiento, la pena o absolución por un sacerdote. Además se cometió la imprudencia de encargar a los banqueros alemanes la cobranza de las ofrendas, dando lugar a la deplorable practica de “la venta de indulgencias”.

    El reformador: Martín Lutero.

    La orden de los agustinos denunció el abuso de la venta de indulgencias y encargo al monje Martín Lutero, uno de los más brillantes doctores de la universidad de Wittemberg (Sajonia, Alemania), reprobar públicamente el criticable proceder.

    Primero desde la cátedra universitaria y desde el pulpito después, Lutero protestó enérgicamente contra la venta de indulgencias, acusando a los miembros de la alta jerarquía eclesiástica de deshonestos, por no enseñar las verdades bíblicas. El 31 de octubre de 1517 clavó en las puertas de la catedral de Wittemberg un escrito que contenía 95 tesis o declaraciones, casi todas relacionadas con la venta de indulgencias, pero también atacaba la autoridad y el poder del Papa. Al principio los superiores de Lutero aceptaron sus protestas, pero luego trataron de impedir que prosiguiera con sus ideas, sin embargo este se mantuvo firme y determinante en sus preposiciones.

    Este es un fragmento de algunas de sus tesis:

    Las tesis de Lutero

    7. Dios no perdona a ningún ser humano sus culpas, sin someterlo al mismo tiempo y humillarlo en todo al sacerdote, vicario suyo.

    20. Por tanto, el Papa, por remisión plenaria en todas las penas, no entiende de todas sin más, sino solamente de las por el impuestas.

    21. Yerran por lo siguiente aquellos predicadores de indulgencias que dicen que por las indulgencias papales, el ser humano queda libre de toda pena y se salva.

    Martin Lutero, “Disputario pro declaraciones virtuis indulgentiarum.” 1517

    III. Estructura política en el sistema feudal.

    Eran monarquías, pero débiles, ya que el verdadero poder lo tenían los señores feudales, esto sucedía porque el rey no tenía ejército propio y necesitaba recurrir al de los nobles, quienes aprovechaban esa circunstancia para ganar poder dentro de su feudo. Podríamos decir que el poder político estaba disperso entre los distintos señoríos.

    IV. Estructura económica en el sistema feudal.

    La sociedad feudal se caracterizó por estar organizada sobre la base de una economía rural en la que gran parte de los pobladores cultivaba la tierra y cuidaba sus rebaños. Cada familia campesina funcionaba como unidad de producción.

    Durante el tiempo que rigió el sistema feudal, la finalidad principal de la actividad económica fue producir lo necesario para la subsistencia, pero por otro lado, los campesinos también debía producir para sostener económicamente a la nobleza y al clero, razón por lo que ellos debían producir más de lo que su familia necesitaba para vivir. De esta manera elaboraba un excedente de la producción que se pasaba directamente a los privilegiados: los señores feudales y los miembros del clero que no trabajaban en la tierra.

    Ilustración

    Y

    Feudalismo