Iliada; Homero

Literatura antigua. Épica. Poemas e himnos homéricos. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Humanista
  • Idioma: castellano
  • País: Venezuela Venezuela
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1. Por qué considera que el tema del poder es de constante reflexión para los poetas griegos. ¿Por qué podemos decir que Ilíada es el poema de la cólera de Aquiles, pero también de la reivindicación de Agamenón?

Los poetas griegos parecen entender las relaciones humanas exclusivamente a través de las relaciones de poder. La lección que desean transmitir trata sobre la precaución que se ha de tener cuando nos acercamos al mismo poder, sin importar el origen de éste que, al parecer, es peligroso tanto para quien lo soporta como para quien lo ostenta.

Al iniciar la lectura de Ilíada se nos presentan dos enfrentamientos que tienen que ver con el poder: el enfrentamiento entre el sacerdote Calcas y el rey de reyes, Agamenón; y la rivalidad “primus inter pares” entre Agamenón y Aquiles. El poder presenta sus dos constantes: legitimidad y abuso.(esta idea, que subrayo, queda en el aire, no hay ilación. Pienso que sería mejor: En este poema épico, el poder presenta sus dos constantes: legitimidad y abuso. No sé si es lo que quieres decir) Los poetas griegos, especialmente Homero, sabían que debían vigilar el ejercicio del poder para mantener las estructuras de la polis y lograr el bien social, porque para los griegos es importante el orden que es sinónimo de paz. La ambición de poder y de honor se transforman en un juego en Ilíada. (pienso que deberías justificar esta última afirmación con alguna referencia del texto)

El poema comienza con una invocación a la musa, quiere: “cantar la cólera de Aquiles hijo de Peleo” (hasta donde sé, esta cita no es textual, por lo tanto, no debería ir entre comillas. ¿No es “¡Canta. Oh, diosa, la cólera de Aquiles, hijo de Peleo!”? . Cuando la cita es textual, debes colocar la referencia bibliográfica, de acuerdo al sistema APA que es el empleado en la actualidad). Desde el principio se nos dice que es un canto a esa cólera que estalla en Aquiles cuando Agamenón le arrebata a su esclava Briseida con el fin de resarcirse como jefe supremo de los ejércitos y ofende al héroe y gran guerrero no reconociendo su areté. Esto se puede considerar un acto de soberbia del atrida. Recordemos las palabras de Jaeger en Paideia que pueden ser aplicadas en este caso: “quien atenta a la areté ajena pierde en suma el sentido mismo de la areté” (referencia bibliográfica). Aquiles es dominado por la cólera, que nubla su razón, decide desertar del ejército aqueo, se retira a su tienda, se despoja de su armadura y comienza a tramar su venganza. Esta confrontación de poder, que incluye la envidia entre iguales, da inicio al desastre dentro del ejército aqueo, consecuencia del orgullo, soberbia y desmesura (hybris). Agamenón, por su parte, se extra limita en varias oportunidades, no sólo frente a Aquiles, primero lo hace contra el poder institucional religioso representado por el sacerdote Crises del cual se burla y llega incluso a ofender al dios Apolo, en el momento del rescate de Criseida.

El ejército aqueo reprocha el comportamiento a su rey y sufre los embates de su falta. Muchos aqueos mueren en batalla por la ausencia del héroe más valioso. Invitan a Agamenón a reivindicarse, recordándole el valor que tiene Aquiles y el valor de su areté, según Jaeger (Aquí la redacción es confusa. No se sabe quien debe reivindicarse, si es Agamenón o Aquiles, por lo que entiendo es Agamenón. No hay ningún referente endofórico que nos lo señale). El profesor Terradas dice “… es darse cuenta de que sin él los griegos no lograrán lo que se han propuesto; darse cuenta de que Aquiles fue deshonrado y que Agamenón es artífice, aunque no único, del honor mancillado” (referencia bibliográfica). Agamenón se ve ante la necesidad de rectificar y revindicarse, por necesidad, ante Aquiles y la polis, representada por el ejército aqueo, y alcanza la sophrosyne; comprende que “el reconocimiento del otro siempre es también un reconocimiento de lo propio, de lo nuestro”. El Agamenón del canto de la embajada, es muy diferente del de los cantos anteriores.

Sin embargo, después de la embajada, la cólera de Aquiles sigue en pie (pie no lleva tilde) y comienza a ser fuertemente cuestionada por todos. El profesor Terradas explica en su escrito que “Aquiles tendrá que aceptar que estuvo cegado” pero no lo hará de la misma forma en que lo hizo Agamenón quien le atribuyó al propio Zeus su estado de infatuación. El atrida no pretende evadir su responsabilidad pero admite que su estado psíquico le era ajeno. Por su parte, Aquiles sí atribuirá su comportamiento a una fuerza irracional: la cólera, la cual causa la muerte de su amigo más querido: Patroclo. “El héroe comienza a vivir en carne propia lo perjudicial de su deseo de venganza” (referencia bibliográfica) y su cólera ilimitada destruye y se propaga como un miasma. La meta de Homero parece ser la expiación del héroe como tal, su purificación y “el respeto a un límite religioso” (referencia bibliográfica).

Ya Agamenón se ha reivindicado, ha recuperado el honor… Igualmente, Aquiles cuando depone la cólera y se une al ejército aqueo tardíamente y por ello tendrá que pagar. Aquiles vuelve a caer en hybris, irrespetando los códigos sagrados de batalla al ultrajar despiadadamente el cadáver de Hector, asesino de Patroclo. Todo sus errores los pagará con su propia vida, lo sabe y lo acepta. Apolo interviene y le da algunos consejos a Príamo (padre de Hector) para que enternezca el corazón de Aquiles y le devuelva el cadáver de su hijo. Príamo lo logra y Aquiles rompe en profundo llanto junto a él cuando concientiza su falta, Aquiles esta listo para enfrentar su responsabilidad pagando con su vida como tiene que hacer un héroe por su honor, él elige el momento de su muerte.

2. En Ilíada aun no podemos afirmar que existe nuestra moderna concepción de culpa. Relacione la inexistencia de la culpa con la concepción del hombre propia del poema. Recuerde las intervenciones de los dioses en el hombre, en sus acciones.

Comencemos con una afirmación de Murray: “… la ley moral es real, y toda trasgresión va seguida naturalmente del castigo. Nadie puede obrar injustamente con impunidad moral” (referencia bibliográfica). Dodds, en “Los griegos y lo irracional” (referencia bibliográfica) muestra propuestas de carácter psicológico, entre ellas el arrebato. No podemos afirmar que existe en nuestra moderna concepción de culpa ya que la nuestra es una concepción basada en la religión judeocristiana, acá no podemos llamarla “culpa” tendremos que llamarla “responsabilidad”, si queremos darle algún nombre. Buscar nuestro concepto de culpa dentro de una cultura donde no existía ni la voluntad ni el libre albedrío es imposible. Para los griegos existe una “tentación divina” o “infatuación” llamada até. Até enajena, enloquece, ciega de forma desproporcionada e irracional.

Colocaré de ejemplo el caso que antes expliqué con Agamenón y su extra limitación tomando a la esclava de Aquiles arbitrariamente: el Átrida reconoce en el poema que “no fui yo” sino que “fue Zeus quien le impuso tal destino” (referencia bibliográfica). Parece una evasión grave a su responsabilidad pero no lo es, él reconoce su falta y esto no puede lograrse tan fácilmente si hubiese actuado bajo su propia responsabilidad. “La até es un estado de mente o nulidad de la conciencia normal” (referencia bibliográfica) afirma Dodds y cuando un héroe está poseído por ella no actúa bajo su propio juicio, se le atribuye su comportamiento a fuerzas sobrenaturales, la acción no es propiamente suya, sino que le es dictada. Dodds clasifica estos casos de até como “intervenciones psíquicas” (referencia bibliográfica). El hombre griego no sufre del concepto de culpa cristiano. La culpa griega obliga a expiar su irresponsabilidad y reivindicarse ante la polis, con lo que se logra retomar el honor, cuestión tan importante para los héroes de La Ilíada. Sin embargo el concepto de até se ha modificado con paso del tiempo y ha tomado noción de castigo para poetas griegos posteriores a Homero. Debemos tener en cuenta también que los héroes de Homero no tienen un concepto de “alma” cristiano y menos de infierno o purgatorio, como lo tenemos nosotros sólo se le atribuye una especie de alma o “psyche” después de la muerte y un Hades o inframundo a donde van todas esas psiques.

Según Dodds, podemos afirmar que los griegos no tenían una concepción de culpa sino de “vergüenza moral”, contraria a nuestra creencia de “cultura de culpabilidad” (referencia bibliográfica)y esta vergüenza es tan deshonrosa “que se siente insoportable” (referencia bibliográfica). Debe y tiene que expiarse. No como el cristiano que se acerca hasta el confesionario y, por medio de un acto de contrición, es purificado mágicamente. Esta no era la costumbre griega, como sostuve al inicio con una afirmación de Murray.

También hay que tomar en cuenta el papel fundamental que cumplen los dioses en la vida de los mortales a través del Oráculo de Delfos donde los ciudadanos conocían su destino o fatum que reviste al poema épico con aires de fatalidad.