Igualdad de los seres humanos

Ética. Derechos Fundamentales, entre hombre y mujer. Libertad. Dignidad

  • Enviado por: Krieg
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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Instituto Oxford

Participación Social

“Igualdad de los Seres Humanos”

Miércoles 06 de Abril de 2004

Igualdad de los Seres Humanos

I) Igualdad por su esencia

A lo largo de la historia se han creado varias confusiones respecto a dos términos muy parecidos. Libertad e Igualdad. ¿Realmente tendrán el mismo significado estas dos palabras? Si analizamos los significados y los entendemos correctamente sin cambiar la información estudiada, podemos darnos cuenta de que no son términos opuestos o contradictorios. Para explicar esto tenemos que definir un término nuevo, la ética. “Si se considera que la ética es el conjunto universal de normas adecuadas para la supervivencia, el desarrollo, y la felicidad de los seres humanos, resulta entonces que la idea de libertad se basa en la igualdad.” Palabras de Francisco Capella. ¿Qué quiere decir? Que para descubrir el verdadero valor de la ética tenemos que estudiar la naturaleza humana, es decir lo que todos nosotros tenemos en común, la esencia que todos compartimos. Eso en lo que todos somos iguales. Todos somos animales racionales que tienen un objetivo en esta vida, y siempre intentamos alcanzar ese fin aplicando los medios que estén a nuestro alcance.

El concepto ético de la libertad es el respeto a la propiedad privada. Todos somos dueños de nuestros actos, tomamos las decisiones que creemos mejor nos convienen y nadie puede alterar eso. Todos tenemos derecho a pensar por nosotros mismos. Eso es libertad, y para respetar esta libertad en todos debemos de considerar que todos somos iguales. Todos tenemos los mismos derechos, todos podemos expresarnos de diferentes maneras. Para que exista libertad, antes debe de existir la igualdad, ambas regidas por la ética.

¿Qué pasaría si en nuestras sociedades no existiera esta ética de la que hablamos? Seguramente el holocausto, y todos los castigos de las guerras se repetirían. ¿Por qué hay guerras? Porque una persona cree que su país, y su gente es superior a otros países y por consecuencia, a las personas que residen en ellos. Es una falta grave a la ética de la igualdad. Estamos rompiendo con la igualdad de esencia porque consideramos que los “atacantes” o los “terroristas” merecen ser castigados. ¿Quiénes somos nosotros para castigar? Solo Dios puede juzgar a las personas. Estamos pensando que el otro país es inferior, que sus personas no merecen vivir. No tienen la misma esencia que nosotros. Simplemente no somos iguales a ellos, y por eso los castigamos.

II) Igualdad de Derechos Fundamentales

Para hablar mejor sobre este tema tendríamos que explicar primero qué son los Derechos Fundamentales del Hombre, refiriéndome con Hombre no al género, sino a la especie. Los Derechos Fundamentales del hombre son atributos, basados en la dignidad del hombre y en la ética, que todos tenemos y que si son violados atentan contra nuestra dignidad, y por lo tanto, contra nuestra igualdad.

Todos los hombres somos iguales, somos dignos, eso es bien sabido ya en el mundo, ya que muchas instituciones han hablado sobre el tema y han expuesto las causas y motivos en las que se basan para decir eso. Un ejemplo es la Doctrina Social de la Iglesia, una serie de directrices de acción que establecen ese concepto de que todos somos iguales. Como todos somos iguales, entonces lo ideal y correcto sería que todos tuviéramos los mismos derechos. Tal vez no derechos sobre una compañía, o sobre un lugar. No estamos hablando de derechos de cosas materiales, y terrenales. Estamos hablando de derechos sobre las cosas vitales para nuestra vida, y por qué no, también para nuestra muerte.

Todos somos humanos. Todos somos dignos. Todos somos iguales. Tres declaraciones que no todos siguen en este mundo. Los países primer mundistas por ejemplo, creen que tienen más derechos sobre todas las cosas que un país del tercer mundo. Se creen superiores, volviendo a lo de la esencia, y por lo tanto abusan de los demás y suprimen sus derechos.

Así como hay varios escritos sobre la dignidad del hombre, también hay varios escritos sobre los derechos fundamentales que tenemos en este mundo. Uno de los más importantes y que establecen mejor el tema es una encíclica escrita por el Papa Juan XXIII en 1963. Se llama “Pacem in Terris” y establece qué son los derechos, quiénes los tienen, y cuáles son estos.

Con el avance de la tecnología obviamente han cambiado estos derechos. Se han creado nuevos y se han reformado viejos. Todos estos cambios han sido debidamente escriturados en otras encíclicas y cartas que han sido escritas en la era moderna.

Concluyendo podemos relacionar los Derechos Fundamentales con la esencia del hombre. Todos somos humanos, fuimos creados con la misma esencia, nacimos con los mismos derechos, y vivimos de acuerdo a ellos.

II) Igualdad de Derechos entre el Hombre y la Mujer

Al principio, en la Creación, dios creó a dos géneros distintos para cada especie, no siendo la especie humana una excepción, creó al hombre y a la mujer. Somos diferentes en apariencia. Físicamente Dios nos creó para complementar el uno al otro, y para lograr ese objetivo nos creó diferentes. Sin embargo, no nos puso diferentes ideas, diferentes almas, o diferentes espíritus, solo diferentes cuerpos.

A lo largo del tiempo este principio ha sido olvidado por muchos, personas que en este mundo lo único que han traído ha sido discriminación, racismo, y separación entre nosotros. El machismo nació precisamente de que a algún “brillante” ser, se le ocurrió que los hombres son superiores a las mujeres. Que ellas no tienen los mismos derechos. Por supuesto que esto es totalmente falso. Dios al crear a las mujeres también les dio dignidad, les dio un alma exactamente igual a la de cualquier hombre, aunque nuestros ojos humanos no puedan ver eso, todos sabemos que es un hecho.

Las mujeres son discriminadas constantemente en muchos lugares. Algunas empresas no les dan trabajo, aunque sean perfectamente capaces, porque son mujeres. Y muchos hombres creen que ellas no pueden llegar a trabajar nunca como un hombre. Esto es cierto sí, pero a nivel físico. Intelectualmente tienen las mismas capacidades, son iguales y por lo tanto merecen los mismos derechos.

Las mujeres tienen derecho a las mismas oportunidades. Derecho a trabajar, a tener la religión que quieran, a comer en los mismos lugares que los hombres. A caminar por las calles, a andar. A vivir. Es cierto que ha habido avances enormes en este tema. Sin embargo todos sabemos que las discriminaciones hacia las mujeres aún suceden. La violencia intrafamiliar es un ejemplo. La mayor parte de las víctimas son mujeres, y no podemos erradicarla porque las víctimas, por miedo, no denuncian que son maltratadas. Se ha creado ya una conciencia mundial de que todos somos iguales y que todos merecemos lo mismo, sin embargo este modo de pensar no ha querido ser adoptado por muchos, por miedo, por falta de información, o por inseguridad en uno mismo. Inseguridad creada por los mismos motivos. Todos somos iguales. Eso debemos de recordarlo siempre.