Identidad psicosocial del pueblo mapuche

Historia de América. Psicosociología. Culturas americanas precolombinas

  • Enviado por: Susana Pavié Y Otros
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 7 páginas
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UNIVERSIDAD DE CHILE

Facultad de Ciencias Sociales

Departamento de Psicología

Cátedra de Psicología Social II

Identidad Psicosocial del Pueblo Mapuche

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Alumnos: -Francisco Maluenda.

- Susana Pavié Cid.

- Mª Antonieta Vallés.

- Joanna Valerio.

Santiago, Junio 2000.

Introducción

El presente trabajo pretende integrar las distintas categorías psicosociales desarrolladas en la cátedra, a un conflicto étnico-político contingente, como es el conflicto del pueblo mapuche con el estado en las últimas décadas.

Nosotros analizaremos la categoría de identidad psicosocial en el conflicto mapuche, partiendo de dos conceptos fundamentales: el carácter social y la identidad psicosocial, como integradora del carácter social.

El conflicto mapuche como tal, ha tomado una gran relevancia en las últimas décadas, tanto por la fuerza que ha demostrado el pueblo mapuche en la defensa de su cultura, de su tierra, de su libertad y de su identidad, como por la forma en que se ha ido involucrando a todos los chilenos, y a todo un país en la responsabilidad que tenemos en esta situación.

El conflicto mapuche, es netamente un producto histórico-social, y ése es un factor que se ha internalizado y que ha pasado a ser parte de la identidad de este pueblo... han vivido en guerra, peleando siempre por sus derechos, cuando los españoles llegaron a Chile tuvieron que pelear por sus tierras, su población fue diezmada, sus mujeres violadas, la familia mapuche como tal se fue desintegrando, nació la población mestiza, y con ello los chilenos, que fueron alejados de la comunidad mapuche, por no ser hijos de ellos... desde entonces somos diferentes, desde ahí tenemos que aceptarnos, aceptar que ambas culturas construidas: una milenaria y otra nueva, son válidas, son respetables y necesitan su espacio para crecer y desarrollarse. Aquí no se trata de hacer una imposición cultural, no se trata de ver qué identidad es mejor, sino de aceptar que ambas son diferentes e igualmente buenas, debemos establecer normas de convivencia, pero no leyes que repriman la expresión cultural de algunas de estas dos naciones que habitan en Chile.

“El pueblo mapuche ha marcado profundamente la historia y memoria de Chile, especialmente por la resistencia que opuso durante más de 300 años a las armas españolas y por los acuerdos logrados con España, que no pudo lograr quebrar esa resistencia...

... a pesar de la política de despojo llevada a cabo por los sucesivos gobiernos, los mapuches, impregnados de un fuerte sentimiento identitario, han sabido reivindicar y conservar el derecho que tienen a su tierra y a la protección y desarrollo como pueblo...

...hay que revisar lo obrado en los últimos diez años, con un proceso de restitución de terrenos y reconocimientos de las mutuas diferencias étnicas y de la mutua unidad nacional...”

Alejandro Navarro Brain.

Contenidos

Para analizar el conflicto étnico-político del pueblo Mapuche desde la categoría de identidad, comenzaremos describiendo el concepto de carácter social, acuñado por Erich Fromm; para llegar a la categoría de identidad psicosocial, planteada por Erik Erikson; ya que, a nuestro parecer, éste ultimo se basa en el carácter social para definirse como tal.

  • Entonces, como carácter social, entenderemos: las características similares entre los rasgos de los sujetos que pertenecen a un mismo grupo, comparten un núcleo social compuesto por experiencias de vida en común, comparten hitos biográficos que determinan, en parte, la forma de ser, principalmente, el pensamiento y la vida emocional.

  • El carácter social:

  • se plantea como el concepto eje de toda sociedad, ya que surge de una matriz emocional colectiva, de la cual emanan las ideas como fuerzas de las necesidades, y quienes conforman dicha matriz, constituirían una misma nación (las naciones tendrían identidades con características determinantes). Este concepto, entonces, es la base de la “identidad nacional o regional” que plantea Fromm.

  • tiene una función individual, lo cual le permite actuar en conformidad; supuestamente tendríamos necesidades que se deben satisfacer de acuerdo a una matriz emocional; también tiene una función social; lo que hace posible que los sujetos operen en función de determinadas expectativas y necesidades de la sociedad en general; y tiene además, una función subjetiva, que consiste en una satisfacción psicológica de necesidades.

  • se hace posible a través de la internalización de necesidades externas, lo cual se basa en la noción de que el ser humano es un producto histórico-social, la matriz emocional implica que hay un núcleo esencial de experiencias básicas y formas de vida que modelan el pensamiento, nos permiten dar sentido; nos permite saber qué necesitamos en cada momento, el carácter social es la fuerza impulsora de nuestras necesidades y expectativas.

  • Si la matriz emocional presentara algún error, desencadenaría tres tipos de defensa por parte de la sociedad:

  • autoritarismo: la angustia que produce la autonomía, la independencia, se compensa fusionándose con un otro que potencialize las debilidades del yo, imposibilitándole desarrollar la fuerza yoica. Este método compensatorio de supeditarse ante el colectivo por miedo a la libertad del individuo, se basa en una fragilidad de la propia identidad, que es reemplazada con una capacidad, potencia y status que no tiene que ver con el individuo, sino con el colectivo.

  • destructividad: el impulso destructivo se torna incontrolable, y no obedece a la supeditación de una dinámica colectiva, ni a la estructura donde el sujeto se inserta.

  • conformidad automática: rápida adaptación del sujeto ante la autoridad, lo que le provoca alivio y seguridad; , lo que dificulta o impide cambios culturales.

  • Como identidad psicosocial, entenderemos el producto de la historia personal y la social, en el que se integran diversos factores, tanto aspectos positivos como negativos, de aspectos psicológicos y sociales, en relación con lo que uno es y con lo que uno no es. Esto último se define a través del `si mismo'; por lo tanto Erikson plantea dos conceptos inseparables, que en su articulación nos permiten entender la categoría de identidad psicosocial:

  • mismidad: sentimiento de realidad de la propia existencia a través del tiempo, se expresa en la continuidad.

  • otredad: la percepción que tienen los otros de mi existencia.

  • La identidad psicosocial:

  • se constituye con otros: `yo soy yo, mientras yo me perciba y los otros me perciban'.

  • es una tarea a desarrollar durante la vida, tanto del individuo como de la sociedad; se concibe, por lo tanto, como la resolución de una crisis, cuyo resultado puede ser favorable o desfavorable.

  • se forma con aspectos psicológicos y sociales, los primeros se caracterizan por ser reversibles, conscientes e inconscientes, y los aspectos sociales hacen referencia a los modelos comunitarios, los roles sociales, el contexto histórico y la cultura en que el sujeto está inserto. Los aspectos psicológicos apelan a la biografía del sujeto, que ocurre en un contexto determinado.

  • Plantearemos entonces que la identidad del pueblo mapuche está plenamente determinada por la historia de nuestro país, por la forma cómo se desenvolvieron los hechos y cómo éstos, situaron a los mapuches a un lado de la historia y a los chilenos en otro. La historia pesa y cobra relevancia a través del tiempo, la historia es parte del contexto y de la vida de cualquier sujeto, por lo tanto es determinante en la construcción de su propia identidad, de la identidad de un pueblo, o de la identidad de todo un país.

Podemos decir además que el carácter social del pueblo mapuche está muy bien definido y situado como eje central de dicha comunidad, ya que las características históricas similares que han afectado a todos los individuos de esta cultura, han constituido una matriz emocional colectiva que ha determinado la identidad nacional de este pueblo. Las experiencias vividas en comunidad, los hitos biográficos, que han conformado el carácter social de este pueblo presentan las tres funciones descritas anteriormente, las cuales están determinadas por las fuerzas que nos llevan a satisfacer las necesidades que dictamina la matriz emocional: la función individual, reflejada en la identificación del conflicto por parte de cada individuo integrante de la comunidad mapuche, y el énfasis con que defienden sus principios porque sienten afectada su integridad personal; la función social, que determina a un pueblo luchador, que solidariza con su tierra, con sus principios no sólo en lo momentáneo, sino como un legado y como una cultura, que se seguirá transmitiendo y que será válida mientas exista como tal; y la función subjetiva, que se revela claramente en la actitud con que enfrentan el conflicto, ellos necesitan ser respetados, escuchados, poder vivir y crecer con libertad, y eso es lo que piden y por lo que luchan.

El concepto de identidad psicosocial, planteado por Erikson, se puede aplicar claramente al pueblo mapuche , en su definición del `si mismo' y en lo que ha sido producto de la historia personal y social de esta cultura. La mismidad se refleja en el sentimiento de realidad, de resistencia propia que ha tenido la comunidad mapuche a través del tiempo, esa continuidad que los mantiene vivos y con fuerzas para seguir luchando, y la otredad está un poco cargada de resentimiento hacia ese Chile que les arrebató lo que les pertenecía y que los llena de clausulas, que muchas veces los ha discriminado, como también los ha apoyado, pero que, por sobre todo, los ha tratado de `chilenizar', de mostrarles que lo mejor es lo que hemos construido, sin respetar lo que ellos son y lo que valen como cultura. Sin embargo, debemos tener claro el rol que jugamos todos como chilenos en la identidad del pueblo mapuche, ya que ésta se construye siempre con otros y en la interacción con otros, es algo que se ha desarrollado así, y que todavía está en crisis.

  • Respecto a la prensa podemos decir, que los periodistas nos entregan una visión del conflicto basada en los hechos violentos concretos, que revelan a un pueblo mapuche conflictivo, delictivo y resentido; pero que no profundizan en los factores históricos que subyacen a este problema, y que tanto han determinado en la identidad de éstos y su forma de expresarse.

Los artículos revisados, muestran una visión un poco diferente, quizás más completa e informada, más humana, más real; donde se justifica el por qué el pueblo mapuche se ha visto en la obligación de resistir la dominación y de negarse a entregar sus tierras, tal como lo hicieron hace cientos de años y tal como lo hacen ahora. Para los mapuches la lucha tiene una vinculación con sus antepasados, que resistieron firmemente logrando supraponer sus tradiciones, para ellos no es tan sólo una tierra, es una vida, es una historia, y eso tiene más sentido para su identidad como cultura ancestral que cualquier otra cosa.

En la entrevista a Aukán Huilcamán, le preguntan si se siente chileno, y el responde al periodista si acaso él se siente mapuche; con este diálogo queremos reflejar la intención de nuestro análisis del conflicto y de la identidad de este pueblo hasta ahora: ambas culturas son tan diferentes como válidas, ambas deben aceptarse y aprender una de la otra, pero ninguna debe imponerse como la mejor, cada una ha vivido una historia en particular, lo que ha determinado distintas identidades para ellas, que son tan legítimas como buenas.

Conclusiones

El conflicto mapuche es un producto histórico y cultural, por lo que ha determinado la identidad de una comunidad y de cada individuo perteneciente a ella, ya que ha articulado la historia personal y la historia social en cada sujeto. La identidad psicosocial se ha basado en el carácter social del pueblo mapuche para perfilarse como tal, se centra en el conjunto de experiencias vividas en comunidad, que han modelado una matriz emocional común que ha determinado ciertas necesidades que cumplir, que han ido forjando la identidad de un pueblo luchador, guerrero, sabio, místico, y legendario.

La identidad, por su parte, presenta sus dos pilares fundamentales, como lo son la mismidad y la otredad, la primera se revela claramente en el pueblo mapuche: la resistencia y la realidad que han mantenido durante el tiempo, los han hecho continuar y mantenerse como cultura, y la otredad está fuertemente cargada de contradicciones hacia un Chile que les ha demostrado tan diversas expresiones y emociones, de represión, de aceptación, de negación y alabo de su cultura.

Los mapuches como comunidad han estado luchando y resistiendo desde hace siglos, y lo seguirán haciendo hasta que se den las condiciones básicas que necesitan como cultura para desarrollarse tranquilos. Cuando llegaron los españoles la comunidad mapuche fue diezmada, sus mujeres violadas, y los hijos de estas fueron rechazados por la comunidad por no ser hijos de sus hombres, de su tierra... con eso nació la población mestiza, y con ello los chilenos... desde entonces somos diferentes, desde entonces hemos construido algo nuevo como cultura, y ambas posturas son válidas, legítimas y respetables, si bien deben existir normas de convivencia, no debe haber represión ni imposición cultural de alguna de las dos partes.

Todos formamos parte de esta historia, todos hemos formado la identidad de ambas culturas, todos merecemos respeto por lo que creemos y por lo que somos, y no podemos caer en lo mismo que se critica. Hoy en día, la comunidad mapuche, ve su identidad amenazada, están perdiendo lo más preciado que tienen , eso que los identifica como comunidad: la `pachamama', que alguna estuvo completamente a su disposición como una bendición, y que ahora aparece tan incierta, tan insegura, tan de otros. Durante cientos de años, los mapuches han sabido resistir, y esta vez no será la excepción.... hagamos esto más fácil, aceptemos nuestras diferencias y crezcamos con la diversidad, esto depende de todos, y todos debemos trabajar por ello.

“Se debe trabajar por el reconocimiento de nuestros pueblos originarios y por la redefinición de nuestra percepción sobre un tema que el mundo ya ha incorporado como su preocupación... aquí no hay moda indigenista ni etnicismo fetichista, es la naturaleza del problema y el sentido de la historia lo que hoy se nos hace presente, aunque algunos no logran comprender lo complejo del problema.”

Alejandro Navarro Brain.

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