Identidad colombiana

Conflicto social armado en Colombia. Desigualdades sociales. Sociedad. Movimietos populares. Juventud colombiana

  • Enviado por: Milena Tapias Garcia
  • Idioma: castellano
  • País: Colombia Colombia
  • 4 páginas
publicidad
publicidad

IDENTIDAD

ENSAYO

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA DE COLOMBIA IDEAS

FACULTAD DE DERECHO

EMPRESA: INGENIO JURIDICO LTDA.

BOGOTA D.C., OCTUBRE 2 DE 2005

IDENTIDAD

¿De qué manera han vivido el conflicto social armado los jóvenes?, en Colombia los jóvenes han sido involucrados dentro del conflicto social armado, este obedece a profundas desigualdades económicas y sociales; grave crisis de derechos humanos; expresa una estrategia de dominio territorial; obedece a la falta de presencia del Estado; todas las causas hacen parte de la explicación del conflicto. Colombia no vive solo el conflicto social armado sino también una guerra contra la sociedad y esta situación afecta fundamentalmente a los sectores en situación de vulnerabilidad como es la población juvenil, que es implicada de muchas formas pero especialmente en la calidad de victima, siempre de una manera involuntaria; este conflicto esta presente en la realidad del joven Colombiano desde sus distintos entornos en el barrio, en la familia, en la comunidad, en la política etc.

El conflicto social armado se extiende hacia los rincones mas inhóspitos de nuestro país, actualmente los grupos que ejercen presión y representan esta realidad social, son los llamados grupos militares al margen de la ley, al igual que estos hay mas actores dentro de este conflicto, como son también parte de este: los organismos internacionales inmersos en esta situación, las entidades estatales y la población civil que aunque no son agentes activos de esta situación son en últimas los que recienten los efectos generados de este escenario. Muchas veces, la insurgencia tiene una potente infraestructura, llegando a tener en ocasiones más material bélico y recursos económicos que el propio ejército nacional; este contexto del conflicto armado en Colombia, se representa en pobreza, miseria, incremento de asesinatos selectivos, masacres, expropiación violenta, los ametrallamientos y bombardeos, el freno del crecimiento económico, político, administrativo, educativo, cultural y social del país; violación de derechos humanos, destrucción del medio ambiente, en detrimento de la inversión social del país, indigencia, violencia, narcotráfico, desplazamiento de la población campesina, y el traslado de la violencia generada por esta causa a la comunidad urbana que empieza a resentir este conflicto ya no como una realidad lejana sino como una presencia en su territorio, en su cercanía, todos estos efectos del conflicto en su mayoría agravados por el uso indiscriminado de jóvenes para causarlos.

Colombia es un país con una gran riqueza de recursos naturales. Es uno de los mayores productores de petróleo, con dos grandes yacimientos que exportan millones de barriles diarios. Además de ser uno de los países más importantes en la producción del café y minerales, como cobre, oro, plata, platino, zinc o esmeraldas. Su riqueza, su importante biodiversidad de fauna y flora le convierte en el segundo país del mundo con más número de especies. Esto nos ha dotado de un total de 45 parques naturales que serían una buena fuente para el turismo, sino fuera porque en muchas ocasiones los grupos armados impiden el acceso a ellos; y aun si no somos consientes de tratar el problema del conflicto social armado como parte de nuestro diario vivir, de nuestra cotidianidad.

Esta riqueza se viene deteriorando ya que el estado al contrarrestar la ofensiva militar de la insurgencia invierte económicamente en material militar, que de otra situación no sería necesario, tampoco tendría la necesidad de reconstruir la base estatal deteriorada por las oleadas terroristas de los grupos armados, los efectos materiales de los ataques contra la infraestructura del país, esto esta deteriorando gravemente la economía del país, esto lo vemos reflejado en los cierres continuos de empresas nacionales, los costos de la educación, el continuo desplazamiento del campesino a la ciudad, la disminución del turismo, las altas tasas de desempleo que vienen incrementándose desde hace un poco mas de una década y que hoy en día son de las mas altas en la historia del país.

Sin embargo, y siendo el Estado consciente de esta situación, aún en la política de estado nos encontramos de frente con la incongruencia entre actos y voces, vemos la corrupción, criminalidad en todos los niveles, las intervenciones del ejercito nacional en actos de barbarie que se quedan en el olvido, las continuas estafas al estado con obras en “pro del interés general” pero con disminución en los dineros destinadas a ellas, sobre costo a la actividad económica, contratos sin soporte, figuras y montajes con fin de sustraerle al estado grandes cantidades de dinero, y muchos mas actos de usurpaciones al Estado a nuestro Estado; y aún estos delitos catalogados como “los de cuello blanco”, que son penalmente castigados, no hay referencias que marquen definitivamente la acción del Estado frente a los mismos.

Necesitamos construir una identidad recurriendo a nuestras raíces, buscando al interior de nuestra cultura, construyendo con nuestras perspectivas; unidos, buscando la solidaridad abordando este problema del conflicto social armado desde varios aspectos como pueden ser: económico, cultural, social, político, entre otros; teniendo en cuenta que esto nos permita reconstruir nuestra sociedad actual fijándonos y apropiándonos de lo nuestro sin proyectarnos en culturas externas a nuestra condiciones sociales sin adoptar subculturas, no volviéndonos indiferentes a la vida de quienes sufren mas los impactos de esta guerra sin sentido para quienes no participan de ella, comenzando desde la escuela, y siguiendo esta construcción en los demás espacios culturales y académicos imponiendo nuestra posición y nuestra mirada del mundo como país, nosotros los jóvenes tenemos la importante tarea de participar activamente de la solución a este conflicto ya que nacimos y hemos crecido aceptando este, como nuestra única realidad, pero estamos cansados de amparar y adoptar esta como único modo de vida, queremos construir un mejor país para nosotros y para todos.

Actualmente los jóvenes estamos participando activamente de la política del país, en la construcción de una identidad, aportando soluciones desde la perspectiva reciente a lo que conflicto social armado se refiere, la participación activa en este contexto representa la preocupación que tenemos los jóvenes por el futuro del país, el interés en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los colombianos, el trabajar a favor de nuestros derechos: a la vida, la igualdad, la justicia, la libertad y la paz, como pilares para contrarrestar el conflicto social armado obrando desde nuestras formas de pensar, sentir, expresar y actuar en los distintos contextos, aportando en la resolución de conflictos hacia el real ejercicio de la paz como un derecho humano fundamental y de esta manera superar nuestra condición de víctimas del problema que evidentemente vivencia el joven colombiano directa e indirectamente.

Los jóvenes desde las distintas formas de apreciar la situación social frente al conflicto y en particular desde mi forma de verlo, creo que la única forma de dar solución al mismo, es la unión participativa y colaborativa, de los distintos grupos influyentes dentro de la sociedad colombiana; estos grupos unidos por los fines de: dar una solución pacifica por medio del diálogo al conflicto social armado, por reivindicar y garantizar los derechos fundamentales de la niñez y la juventud y por desvincularlos del conflicto armado, en particular, en concordancia con las normas establecidas en la legislación internacional, en especial la Convención de los Derechos del Niño y su Protocolo Opcional, estos grupos: partidos políticos, grupos académicos y científicos, las organizaciones y movimientos sociales, tanto nacionales como internacionales, los empresarios, las centrales obreras, las organizaciones campesinas, indígenas y agropecuaria.

Poder estatal, movimiento popular, y conflicto social-armado en Colombia. Luis Alberto Matta