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Impresión de sensación: son los datos directos de los sentidos
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Impresión de reflexión: son impresiones que nacen de los sentidos pero no lo hacen directamente, sino que lo hacen a través de un proceso
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Tenemos una impresión de sensación, y por lo tanto, sentimos por ejemplo, frío, calor, dolor…
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A esa impresión de sensación le corresponde una idea, y por lo tanto, nos hacemos una idea de ese sentimiento (frío, dolor, color…)
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Cuando esta idea reaparece en la mente provoca nuevas impresiones de deseo de temor, de esperanza, y a esto se le llama impresión de reflexión
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Esta impresión de reflexión también deja una idea, una idea de reflexión
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¿CÓMO SE FORMAN LAS IDEAS COMPLEJAS?
Hume dice que las ideas complejas no se pueden formar al azar, ya sabemos dos cosas de esas ideas complejas:
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Son asociaciones de ideas simples
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No siempre las ideas complejas se corresponden exactamente con impresiones complejas. Sabiendo esto Hume se pregunta: “¿Cómo se forman las ideas complejas?” Sabemos que las ideas no se forman por asociaciones azarosas de ideas simples, sino que se forman siguiendo unos principios universales: ley de asociación.
Esta ley se divide en tres leyes:
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Ley de semejanza: nuestra mente asocia algunas ideas con otras simplemente porque se parecen. Hume dice que la tendencia de nuestra mente es asociar unas ideas con otras simplemente porque entre ellas existen parecidos.
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Ley de la continuidad en el espacio y en el tiempo: esta ley la ha aprendido nuestra mente de las impresiones porque todo lo que percibimos por los sentidos, lo percibimos en una continuidad espacio-tempora1.
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Ley de la causa-efecto: es la ley más fuerte de todas, la que asocia con más fuerza.
Hume entiende estas leyes de asociación o principios unificadores como suaves fuerzas que arrastran a las ideas a asociarse. Esto tiene influencia de Newton, y en concreto de su teoría de la gravitación universal. A esta influencia de Newton en Hume se le llama fisicalismo psicológico.
Según Hume la voluntad del sujeto no interviene en la asociación o formación de ideas complejas
Hume afirma que existen dos tipos de conocimiento:
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Conocimiento factual o de hechos: es el conocimiento de lo que pasa en la experiencia, o también el conocimiento que tiene su justificación en las impresiones. Ejemplos: ahora estoy escribiendo, hace 5 minutos había tres chicas en clase, la hora anterior he dado lenguaje.
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Conocimiento de relación entre ideas: “El todo es mayor que las partes”. Hume dice que este tipo de conocimiento nada tiene que ver con los hechos. La idea de todo y la idea de partes, sí nacen de las impresiones, es decir, tenemos una impresión de la relación que hay entre el todo y la parte. Según Hume estas son los tipos de conocimiento propios de la lógica y la matemática.
La frase ejemplo es el todo mayor que las partes. Este conocimiento nada tiene que ver con los hechos, nada tiene que ver con lo que pase o suceda en el mundo, es independiente de que haya todos o partes, siempre es verdadera porque no se refiere a hechos, sino a la relación entre ideas, en este caso la idea de todo y parte. Aunque estas ideas provengan como todas de la experiencia, la relación entre las mismas es independiente de los hechos.
Esta distinción de los dos tipos de conocimiento de Hume ya se había hecho anteriormente.
Consecuencias de la crítica de Hume a la idea de causalidad
El conocimiento o la certeza de hechos futuros (no observados) no se basan en un conocimiento sino en una creencia.
¿Hasta donde es posible extender esta certeza?
¿Hasta donde llega la inferencia causal?
Esta certeza solo vale entre impresiones, es decir: de la impresión actual de fuego tengo la creencia de que tendré una impresión futura de que quema, porque fuego y quemarse se me ha dado junto y repetidamente en la experiencia. No vale si pasamos de una impresión a algo de lo que no tenemos impresión. La certeza solo es válida de impresión a impresión
Llegada a esta conclusión, Hume la aplica a la frase de Descartes, a las tres sustancias de Descartes: infinita, pensante y sustancia material. Con esta conclusión Hume hace una nueva crítica al racionalismo
Hume aplica su conclusión a Dios, yo y realidad exterior
Una vez claro su criterio (la certeza de una inferencia causal solo es válida cuando va de impresión a impresión), hume lo aplicará a los tres temas anteriores. Lo hará con el fin de criticar el racionalismo y también mostrarse más radicas que el resto de los empiristas. Hume aplica su criterio a tres afirmaciones del racionalismo y del empirismo anterior a él.
1ª afirmación: existe una realidad exterior
2ª afirmación: existe Dios
3ª afirmación: existe el Yo
Realidad exterior
Vamos a ver como Hume aplica este criterio de que existe una realidad exterior.
Locke había dicho que existía una realidad exterior distinta a las impresiones y esa realidad exterior era la causa de las impresiones. Por lo tanto, si la realidad exterior es la causa de las impresiones es porque existe una realidad exterior.
Hume dice que lo anterior no es posible ya que no existe una realidad exterior. Esta realidad exterior no existe porque en este caso no podemos aplicar la certeza de la inferencia causal porque no lo vamos a aplicar de impresión a impresión. Para Hume en el caso de la realidad exterior no pasamos de impresión a una pretendida realidad extramental que esta fuera del sujeto y, por lo tanto, si Hume solo conoce sus impresiones y en este caso no pasamos de impresión a impresión, podemos afirmar que ni tenemos conocimiento ni tenemos certeza de que exista una realidad exterior.
Dios
Vamos a aplicar el criterio de Hume a la afirmación de la existencia de Dios.
Locke y Descartes habían utilizado la causalidad para afirmar que Dios existe.
Hume dice que el razonamiento de Locke y Descartes no es válido porque no me permite pasar de impresión a impresión y por lo tanto no puedo tener certeza de que Dios exista. Entonces si ni el mundo exterior ni Dios son justificables la pregunta es: ¿De dónde vienen las impresiones? Hume dice que no se puede contestar porque ni lo sabemos ni lo podemos saber porque al intentar contestar esta pregunta intentamos ir más allá de las impresiones y Hume dice que todo nuestro conocimiento está limitado por las impresiones
Yo
El yo es el referente psicológico de todos nuestros actos psíquicos. Tanto los empiristas como Descartes habían considerado la existencia del yo como indudable, es decir, no tenían duda de que el yo existiese.
Hume va a negar la existencia del yo. No la puede negar ni cuestionar aplicando su criterio porque ese criterio solo es aplicable para las inferencias causales y en el caso del yo, los que afirmaban que existían no lo deducían de una inferencia causa, es decir, la existencia del yo no estaba justificada por una inferencia causal, por lo tanto, estos filósofos dicen que yo es causa de nada, justifican la existencia del yo por una intuición. El yo existe porque tenemos una intuición de su existencia (Intuición: certeza de algo sin que todavía no lo hayamos experimentado). Esta intuición se plasma en esta frase de Descartes: “Pienso, luego existo”
Para criticar Hume la existencia del yo no puede utilizar su criterio y se busca otro argumento crítico que es el siguiente: el argumento que utiliza lo que hace es criticar la intuición. Hume dice que la existencia del yo no se puede justificar por intuición porque la intuición del yo es permanente y ninguna impresión es permanente, las impresiones se suceden unas a otras. Cualquier criterio que utilice Hume para criticar un conocimiento tiene que basarse en impresiones. Si los filósofos anteriores decían que conocían el al yo porque era una intuición, Hume tiene que decir que él no conoce al yo porque el yo no es ninguna impresión, ya que la intuición tampoco es ninguna impresión, y no es impresión porque ninguna impresión es constante y la intuición del yo es constante. Por lo tanto, Hume tampoco tiene certeza de que el yo exista. Esta explicación de Hume no permite explicar la conciencia que nosotros tenemos de nuestro yo: todos reconocemos nuestro yo en esa sucesión de ideas e impresiones.
Tenemos conciencia de que el yo existe debido a la memoria porque nos permite conocer la conexión de contigüidad entre impresiones e ideas. Nuestro error es que confundimos contigüidad con identidad.
Resumen de la epistemología de Hume
Hume ofrece una epistemología radicalmente empirista, pero Hume es consciente de que sus explicaciones no eran plenamente satisfactorias, por lo que acababa su filosofía adoptando dos posturas:
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No sabemos de donde vienen las impresiones
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No podemos más que conocer más que unos pocos tipos de relaciones entre las conexiones
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No podemos conocer nada fuera de las impresiones, ni la realidad, ni Dios, ni el Yo.
Todo el conocimiento se ve reducido a lo que percibimos. Solo percibimos de lo que tenemos impresión. ¿Qué percibimos? Fenómenos, que son hechos que acontecen, por lo tanto, toda la filosofía de Hume se reduce al fenomenismo.
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Escepticismo: va unido al fenomenismo. Es una actitud filosófica que niega la posibilidad de conocer ciertas cosas. Como toda la filosofía de Hume se reduce al fenomenismo, Hume acaba siendo escéptico porque hay muchos temas que ni pueden conocerse ni explicarse. En esto consiste la radicalidad de Hume, en ser escéptico.
PROYECTO MORAL DE HUME
Tenemos que recordar que el objetivo de la filosofía de Hume era crear una ciencia de hombre basada en el método experimental. En honor a este objetivo Hume titula a su obra principal “Tratado de la Naturaleza Humana”. Este objetivo estaba formado por dos grandes proyectos: el epistemológico y la mora. De los dos el más conocido es el epistemológico con su teoría del conocimiento, pero, sin embargo, la moral también es muy importante.
Hume comienza su filosofía moral haciendo una crítica al racionalismo moral1, al hacer la crítica plantea su nueva teoría2 que se llama el emotivismo moral. Su nueva teoría la aplica a dos temas3 : al sentimiento y a la religión
Crítica al racionalismo moral
La moral es un conjunto de normas y valores que nos sirven para regular nuestra conducta. Una norma es una regla de conducta y los valores son aquellas cosas que nos parecen importantes. Estas normas y valores se concretan en una serie de juicios (juicios morales) y estos nos llevan a aprobar ciertas cosas y a rechazar otras ciertas cosas.
Todos los filósofos que han estudiado la moral se han hecho esta pregunta: “¿Cuál es el origen y el fundamento de los juicios morales?” o “¿En qué se funda el hecho de que aprobemos la generosidad y rechacemos la violencia?” La contestación más común a esta pregunta desde los griegos era la siguiente: el fundamento y el origen de los juicios finales está en la razón porque la razón es capaz de descubrir el orden natural de las cosas y lo natural es lo bueno, y si un comportamiento coincide con lo que la razón dice que es un comportamiento natural, entonces es un comportamiento bueno, y por lo tanto lo aprobamos. Y si un comportamiento no coincide con lo que la razón considera que es natural, entonces juzgamos el comportamiento como malo y lo rechazamos. A esta idea se le llama racionalismo moral.
Hume va a criticar el racionalismo morar y lo va a hacer de la siguiente forma. Esta crítica parte de una afirmación que dice que el conocimiento intelectual no es ni puede ser el fundamento de nuestros juicios morales. Esta afirmación la va a demostrar mediante un argumento que tiene dos premisas y una conclusión
1ª premisa: la razón no puede impulsar ni impedir nuestra conducta
2ª premisa: los juicios morales impulsan e impiden nuestra conducta
Conclusión: los juicios morales no vienen de la razón
¿Por qué la razón no puede impulsar ni impedir los juicios morales? Porque es derivada de la teoría del conocimiento de Hume, solo hay dos tipos de conocimientos, conocimiento fáctico o el de relaciones entre ideas y los juicios morales ni son conocimientos de hechos ni son relaciones entre ideas.
¿Por qué los juicios morales impulsan e impiden nuestra conducta? Porque nos hacen aprobar ciertas cosas y rechazar otras
Con lo anterior Hume acaba la crítica al racionalismo moral
Teoría moral: emotivismo moral
Si los juicios morales no vienen de la razón, ¿de donde vienen? Para Hume son los sentimientos las fuerzas que nos impulsan a obrar, es decir, vienen de los sentimientos. Como el fundamento de los juicios morales son los sentimientos a esta teoría se le llama emotivismo moral. Los sentimientos son impresiones
El paso siguiente que hace Hume es aplicar su emotivismo mora a dos temas concretos: a la religión y al sentimiento moral
Religión
Hume aplica su pensamiento moral al tema de Dios y lo hace para criticar las posiciones ilustradas frente a la religión.
Antes de la Ilustración es entendía la religión como algo positivo, y como una manifestación cultural formada por ritos, dogmas y supersticiones. De aquí se deriva el teísmo, que es la creencia en un Dios, el cual se puede conocer, crea el mundo voluntariamente y es providencial.
Llega la Ilustración, y esta cree en la capacidad racional del hombre y quiere imponer la razón human sobre todos los temas, y la aplica también al tema de la religión. Crítica la religión positiva y propone, lo que ella llama, la religión natural, como también critica el teísmo y propone el deísmo. La religión natural es la afirmación de que existe una capacidad religiosa natural en el ser humano, esta capacidad está basada en la razón humana, y como la razón humana es igual en toda la especie humana solo hay una única forma de entender la religión. El deísmo es la creencia en un Dios que existe, pero que no podemos conocer, que crea el mundo por necesidad, que después de crearlo ya no vuelve a intervenir en el mundo y, por lo tanto, no es providencial y no es responsable del mal del mundo.
Los ilustrados creían en la existencia de una naturaleza humana de carácter racional, desde esta creencia los ilustrados critican al teísmo y a la religión positiva. Proponen el deísmo y la religión natural porque pensaban que la religión natural y el deísmo se basaban en la naturaleza humana.
Hume cuando habla de la religión lo va a hacer criticando a los ilustrados. La crítica de Hume a la religión se puede concretar en estos cuatro pasos:
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Niega la naturaleza humana de tipo racional: los ilustrados pensaban que existía una naturaleza humana racional, Hume dice que no existe porque desde su teoría del conocimiento es imposible conocer esa naturaleza racional, porque no existe impresión en ella. La naturaleza racional esta más allá de lo sensible, y por lo tanto, no se puede conocer.
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Niega el deísmo y la religión natural: si el deísmo y la religión natural se basa en la naturaleza humana racional y esa naturaleza humana no existe, por lo tanto, negamos el deísmo y la religión natural.
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Impone una nueva actitud ante el problema de Dios: negada la naturaleza humana racional y negado el deísmo y la religión natural, Hume afirma que el problema de Dios es un problema muy complejo, al que no cabe dar una negación tajante. Hume no niega categóricamente la existencia de Dios, solo cuestiona su existencia, y se declara escéptico.
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Da una nueva explicación del hecho religioso: declarado su escepticismo, Hume dice que tiene claro que la religión no se basa en la razón, sino que se fundamenta en una base psicológica, en algo patológico, en el temor, en la ignorancia y en el miedo a lo desconocido. Hume dice: “los principios religiosos y sus creencia no son más que sueños de mentes enfermas”
Sentimiento moral
Al igual que pasaba en la religión moral no puede fundamentarse en razón, sino que se fundamenta en los sentimientos. Los sentimientos morales son impresiones que diferencian entre el bien y el mal, y por lo tanto, hay una relación entre sentimiento y virtud, y entre sentimiento y vicio. La virtud es el sentimiento del placer moral y el vicio es el sentimiento del displacer moral.
Entre todos los sentimientos al que más tiempo le ha dedicado es a la simpatía, que para Hume es el sentimiento fundamental del ser humano. Define simpatía como actitud de inclinación al otro, desinteresada y donde nos olvidamos de nosotros mismos. Para Hume la simpatía es el origen de las relaciones humanas y de la sociedad.
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