Hume

Filosofía moderna. Empirismo. Conocimiento. Percepción. Impresión. Ideas. Principio de causalidad. Ética

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HUME

EL EMPIRISMO. CONOCIMIENTO Y ÉTICA

I.- INTRODUCCIÓN: EL EMPIRISMO

II.- SITUACIÓN HISTÓRICA

III.-VIDA Y OBRA

IV.- EL CONOCIMIENTO

  • Impresiones e ideas.

  • Relaciones entre impresiones e ideas.

  • La asociación de ideas

  • Tipos de conocimiento.

  • El problema de la causalidad.

  • El problema de la sustancia.

  • V.- LA ÉTICA

    I.- INTRODUCCIÓN: EL EMPIRISMO.

    Se conoce con el nombre de empirismo (del griego eimpeiría, experiencia) a un movimiento filosófico que se desarrolla en las Islas Británicas a lo largo de los siglos XVII y XVIII, cuyos principales componentes son Locke, Berkeley y Hume.

    Enfrentado en líneas generales con el racionalismo continental, tendrá en común con él la preocupación por el problema gnoseológico, el conocimiento. Pero, frente a las ideas innatas, van a dar un paso más hacia atrás, cuestionándose el modo como se elaboran las ideas. Pretenden encontrar la verdad en un análisis de la razón y presuponen que la realidad tiene una estructura racional. Pero la razón no es un deposito de ideas y principios (Descartes), sino una máquina cuya estructura hay que conocer.

    Los rasgos principales del empirismo son:

  • Negación de cualquier tipo de ideas innatas: no hay conocimientos independientes de la experiencia sensible. Para los empiristas el entendimiento humano es un papel en blanco, en el cual no hay nada escrito hasta que la experiencia empieza a actuar en él.

  • Establecimiento de la evidencia sensible como criterio de verdad: sólo el conocimiento sensible nos permite poner en contacto con lo real y sólo la evidencia sensible nos permite distinguir entre lo verdadero y lo falso.

  • Hay que rechazar como ilegítimo cualquier contenido que no tenga un correlato previo en la experiencia.

  • Negación de la posibilidad de un conocimiento de validez universal y necesario: todo juicio es un juicio provisional, susceptible de posteriores correcciones.

  • Los empiristas exigirán que todo conocimiento vaya certificado por la experiencia y que los métodos sean fundamentalmente métodos experimentales: observación, inducción (de lo particular a lo general), análisis de hechos.

    Naturalmente, una experiencia con tantas prerrogativas, es una experiencia entendida de un modo muy amplio. Experiencia es la sensación, percepción, las ideas, las leyes de asociación de imágenes, los hábitos psíquicos. Se puede decir que la experiencia es todo hecho, interno o externo, que pueda ser explicado con cierta legalidad (método experimental).

    El empirismo inglés, siguiendo los postulados cartesianos, pero tomando otra dirección, aplica una dura crítica a las construcciones metafísicas del racionalismo continental. Sirvió sobre todo, a pesar de su carácter destructivo, para aguzar y depurar las corrientes ideológicas de su época haciendo posible la búsqueda de soluciones más profundas y coherentes (Kant).

    II.- SITUACIÓN HISTÓRICA

    El contexto filosófico del empirismo inglés del siglo XVIII está determinado por dos factores: la Universidad de Oxford y la Ilustración.

    La Universidad de Oxford estuvo siempre alejada del influjo eclesiástico, se interesó más por el Aristóteles físico y naturalista, dejando de lado las abstracciones estériles. Se dedica a la observación de la naturaleza con la pretensión de resolver problemas concretos, no metafísicos. Entre las personalidades que destacan se encuentran Ockam (S. XIV) y F. Bacon (S. XVI), todos ellos precursores del empirismo.

    La Ilustración se caracteriza por su postura crítica: un análisis profundo de la realidad, que nace de la aplicación de la Razón a todos los dominios del saber humano. Esto quiere decir que se van a replantear todos los valores sociales admitidos hasta entonces, dando lugar a la llamada crisis de la conciencia europea. Ahora pensarán que las sociedades deben estar organizadas para la dicha y la felicidad materiales; se considera como legítima la búsqueda del placer; se empieza pedir respeto por los derechos naturales.

    III.- VIDA Y OBRA.

    David Hume nace en Edimburgo en 1711. En 1734 se retira a Francia, donde escribe su primera obra, Tratado acerca de la naturaleza humana. Tres años más tarde vuelve a Londres a publicarla, pero el fracaso fue total. En 1752 publica sus Discursos políticos y crece su fama. Algunos piden a la Iglesia Anglicana que lo excomulgue por sus escritos subversivos contra la religión y la moral. La Iglesia Católica le incluye en el índice de libros prohibidos.

    Intenta conseguir repetidas veces una cátedra en la Universidad, pero se le rechaza por sus ideas heréticas. Su trato amable y cordial le ayudará a superar todas estas dificultades.

    En 1769 se retira e Edimburgo a “disfrutar de sus bienes y de la compañía de damas discretas”. Muere en 1776.

    Escribe las siguientes obras:

    • Tratado acerca de la naturaleza humana.

    • Investigación sobre el entendimiento humano.

    • Investigación sobre los principios de la moral.

    • Diálogos sobre la religión natural.

    Hume, según confiesa en su obra Tratado acerca de la naturaleza humana, pretende contribuir al avance del conocimiento, fundamentando sobre todo la seguridad. Esto sólo se puede conseguir construyendo la ciencia de la naturaleza humana. Ésta es la única ciencia del hombre. Para ello toma en consideración cuatro aspectos:

    • Conocimiento: Hay que estudiar el conocimiento humano; su alcance y validez, que posibilidades de conocimiento existen.

    • Ideas: Hay que estudiar la naturaleza de las ideas que empleamos, porque en ellas se fundamenta nuestro conocimiento.

    • Fundamento: Hay que hacerlo con un fundamento nuevo: el método experimental. Hay que trasladar a las ciencias de hombre el método empleado por Newton en la ciencia (por eso algunos llaman a Hume el Newton de las ciencias morales).

    • Experiencia: Hay que basar únicamente el conocimiento en la experiencia y en la observación; el ámbito del conocimiento debe estar limitado a la experiencia humana.

    Fundamento

    del Conocimiento

    Razón Experiencia

    Sensible

    RACIONALISMO EMPIRISMO

    MODELO

    Ciencia

    moderna

    Método Método

    matemático experimental

    DESCARTES F. Bacon

    Malebranche Locke

    Spinosa Berkeley

    Leibniz HUME

    IDEAS

    SUSTANCIA

    IV.- EL CONOCIMIENTO.

  • Impresiones e ideas.

  • Hume comienza con el análisis de nuestra capacidad cognoscitiva, tratando de descubrir sus elementos constitutivos. Para ello realiza una análisis a puerta cerrada , un análisis del contenido de nuestra conciencia o de las modificaciones internas del sujeto. Para él no hay posibilidad de conocer los objetos exteriores tal como son en sí, sólo podemos conocer como se dan en nuestra mente. Por tanto, la base de nuestro conocimiento es la percepción. Una percepción es cualquier hecho de conciencia que experimentamos, una modificación interna de nuestra mente. Las percepciones, a su vez, se dividen en impresiones e ideas. La única diferencia entre ambos tipos de percepciones es el grado de fuerza y vivacidad con la que se presentan en la mente.

    • Impresiones: Es el conocimiento por medio de los sentidos externos. Son percepciones que penetran en mí con gran fuerza y vivacidad. Comprenden nuestras sensaciones y también nuestras pasiones y emociones.(Sentir)

    • Ideas: Son las representaciones o copias de las impresiones en el pensamiento. Son representaciones internas más débiles que afectan a los sentidos internos (memoria e imaginación) y al entendimiento.(Pensar)

    Tanto las impresiones como las ideas pueden ser simples o complejas:

    • Simples: No admiten distinción ni separación (el color); son las de mayor valor cognoscitivo.

    • Complejas: Pueden dividirse en partes (manzana).

    Por otro lado las impresiones, tanto las simples como las complejas, pueden dividirse en impresiones de sensación o impresiones de reflexión. Las primeras son anteriores a las ideas y causa de las mismas; en cambio, las de reflexión derivan de otras impresiones o de ideas (la idea de placer evocada por la memoria puede producir en nosotros un estado placentero). Las de sensación pertenecen a la Anatomía y la Física, mientras que las segundas son objeto de la Moral.

    Genéricamente el origen de todo conocimiento está en las impresiones de sensación.

    Impresiones sensoriales

    De sensación Dolor

    Placer

    Simples Emociones

    Deseos

    Impresiones De reflexión

    Pasiones

    Conexión necesaria

    Complejas (Igual)

    Percepciones

    Simples (memoria)

    Ideas generales

    Ideas

    Relaciones

    Complejas

    (imaginación) Modos

    Sustancias

  • Relación entre impresiones e ideas.

  • Semejanza: Entre impresiones e ideas simples hay una gran semejanza. Todas las percepciones de la mente aparecen a la vez como impresión y como idea (la idea que tengo de la clase cuando cierro los ojos es una representación exacta de la impresión que he recibido). Con las complejas no siempre se da esa semejanza, porque muchas de nuestras ideas complejas no han tenido nunca impresiones correspondientes (la nueva Europa).

    Correspondencia: A toda idea simple le corresponde una impresión simple.

    Representación: Las ideas no son copia exacta, son representaciones de la experiencia: las ideas son imágenes de las impresiones.

    Pensamiento: La impresión es siempre anterior a la idea, pero no al revés. La idea procede siempre de la impresión, mediata o inmediatamente.

    Origen: La idea tiene origen en la impresión. Las impresiones simples preceden siempre a su correspondiente idea, pero nunca al revés. Introduce así un criterio tajante para decidir a cerca de la verdad de nuestras ideas: idea es verdadera si procese de alguna impresión. Por tanto, el criterio y el límite de nuestro conocimiento son las impresiones.

  • La asociación de ideas.

  • La metodología propuesta por Hume no puede dejar sin explicación la posibilidad de unión de ideas a través de la imaginación, o lo que es lo mismo, la formación de las ideas complejas. En efecto, hay un mecanismo, el de asociación, que actúa a modo de fuerza que estimula la unión de cualidades en virtud de las operaciones de semejanza, contigüidad y causalidad (de nuevo la presencia de Newton).

    En virtud del principio de asociación se forman las ideas complejas, entre las que se encuentra relaciones, modos y sustancias, además de la ideas generales. El análisis de la impresión de sustancia adquiere un matiz problemático, ya que no encontramos la impresión de la que deriva. Merecerá un estudio particular.

  • Tipos de conocimiento.

  • Hasta ahora hemos visto la distinción entre impresiones e ideas, que es una distinción que se refiere a los elementos del conocimiento. Pero no conocemos la validez de las ideas complejas. Ahora debemos cambiar la orientación de nuestro análisis. Hume, distingue también dos tipos o modos de conocimiento, dos formas de hacer ciencia.

    • Por relación entre ideas: Aunque todas las ideas tienen su fundamento en impresiones, podemos tener conocimiento de las ideas sin necesidad de recurrir a las impresiones. Conocimiento seguro y necesario propio de la Lógica y de las Matemáticas, prescindiendo de la realidad sus proposiciones son siempre verdaderas, son conocidas a priori (la suma de los ángulos de un triángulo es 180º). Dan lugar a las formulaciones analíticas y necesarias.

    • Cuestiones de hecho: Además del conocimiento que tenemos como relación entre las ideas, tenemos otro conocimiento de hecho basado en las impresiones. Es el conocimiento que tengo de las cosas que me rodean. La evidencia de verdad de estas cuestiones no es de la misma naturaleza que el anterior. Es un conocimiento imperfecto, creencia, probable, pero que otorga el conocimiento práctico suficiente para la vida (el Sol saldrá mañana). Este conocimiento sólo puede tener justificación en la experiencia, en las impresiones y sólo pueden ser conocidas a posteriori, su justificación se fundamenta en las relaciones causa y efecto.

    Este segundo tipo de conocimiento abrirá las puerta a uno de los planteamiento más personales de Hume, resultado previsible de su razonamiento: el problema de la causalidad.

  • El problema de la causalidad

  • La relación de causalidad es la más extensa y la que conecta más internamente dos acontecimientos. Constituye el punto básico de la metafísica anterior y de toda la filosofía. La formulación de la causalidad aparece ya en Platón, y anteriormente en Parménides. La crítica a la causalidad precipitará la erosión de la metafísica. Este es el caso de Hume.

    Hume niega críticamente que nosotros podamos nunca llegar a conocer ningún proceso causal real. Nuestro conocimiento de los hechos queda reducido a las impresiones actuales y pasadas, pero no podemos tener conocimiento de los hechos futuros. Nosotros lo más que conocemos es que un fenómeno, al que llamamos causa, antecede a otro que llamamos efecto; conocemos que son dos fenómenos que se dan ordinariamente en conexión sucesiva. Para afirmar la causalidad sería preciso que existiera una conexión necesaria entre ambos fenómenos, pero eso no es experimentable, no es fruto de impresión, ni se puede demostrar, es una simple conexión sucesiva, fruto de la costumbre.

    Resumiendo: la experiencia nos presenta dos objetos, pero nunca nos puede hacer percibir, en cuanto los considero como tales, el hecho de la implicación del uno respecto al otro. No podemos ir más allá, pero interviene la memoria, que recuerda que están constantemente conectados, y la imaginación, que elabora la relación de conexión, en virtud de que habitualmente ocurre así. No hay impresión de causalidad, es la costumbre la que nos guía.

    Lejos de un escepticismo dogmático, Hume nos dice que esto no quiere decir que no tengamos que pensar los fenómenos unidos en una relación causa efecto, ya que la podemos considerar como una ley de nuestro modo de pensar debida a una experiencia acumulada. “Donde no llega la razón será necesario acudir a la naturaleza, porque la naturaleza humana es la única ciencia del hombre”. En cualquier caso, Hume otorga al principio de causalidad un valor psicológico, pero no ontológico, útil para la ciencia, imposible para la metafísica.

  • El problema de sustancia.

  • Si como hemos visto, todo nuestro conocimiento se reduce a impresiones e ideas, no podemos abordar cuestiones abstractas; y entre las más abstractas está el problema de la sustancia. La sustancia es un concepto al que no corresponde ninguna impresión. La palabra sustancia sólo designa un conjunto de percepciones particulares que nos hemos acostumbrado a encontrar juntas; por tanto, el concepto clave de la Metafísica carece de valor.

    Una vez expuestos los principios epistemológicos, basta realizar su aplicación directa al campo de la Metafísica para ver si tiene alguna posibilidad de mantenerse dentro de la ciencia del hombre.

    El Mundo: Yo lo único que puedo afirmar es que tengo una impresión, pero no puedo afirmar que a mi impresión corresponda una realidad exterior. La realidad está más allá de las impresiones. Por tanto, no puedo afirmar la existencia de una realidad corpórea distinta de nuestras impresiones. Lo único que podemos afirmar es la realidad de nuestras impresiones, pero no realidad alguna distinta de ellas.

    Dios: Tanto Locke como Berkeley habían afirmado la existencia de Dios desde el principio de causalidad, naturalmente, Hume lo niega:

    • De Dios no tenemos ninguna impresión y, por tanto, no podemos afirmar su existencia.

    • No hay nexo causal entre las impresiones y Dios, que está más allá de ellas.

    Entonces, ¿ de dónde provienen esas impresiones?. Hume contesta: no lo sabemos; no tenemos más conocimiento que nuestras impresiones. Sabemos que las tenemos, pero nada más.

    Yo: Desde Descartes se había afirmado la realidad del “yo” como sustancia distinta de nuestro pensamiento, por intuición inmediata. Pero Hume lo debe negar.

    Si consideramos nuestro yo como una sustancia permanente e idéntica a través de todos los cambios y mutaciones, no podemos afirmarnos a nosotros mismos como una sustancia simple (Descartes), ya que sólo percibimos un conjunto de diferentes percepciones que se suceden unas a otras. En consecuencia, no existe el yo como sustancia distinta de las impresiones. La conciencia que tenemos de nuestra propia identidad no tiene otra explicación que la memoria, que recuerda la continuidad de la sucesión. Esta continuidad no produce la identidad personal, sólo la descubre.

    “Todos estos útiles y refinados problemas acerca de la identidad personal no tienen posibilidad alguna de poder ser resueltos alguna vez”

    Resumen:

    • Solamente conozco las impresiones; mi entendimiento está completamente limitado por ellas.

    • El origen del conocimiento es la experiencia; todo conocimiento es conocimiento de impresiones e ideas, pero no sé de dónde vienen.

    • No puedo establecer relaciones de causalidad: lo único que podemos observar es la sucesión constante de los hechos.

    • Niega la sustancia corpórea, porque no conozco realidad exterior diferente de las impresiones.

    • No conozco una sustancia pensante distinta de ellas.

    • Tampoco puedo conocer la existencia de un ser llamado Dios, puesto que no puedo tener impresión sensible de él.

    V.- LA ÉTICA

    La moral es un asunto que nos interesa por encima de todo lo demás”

    Hume conserva la noción tradicional de la moral como ciencia de las reglas que hay que seguir para conseguir el bien y la felicidad, mediante la práctica de la virtud. Pero el fundamento de la virtud no puede buscarse, según este autor, ni en Dios, porque no podemos conocer su existencia, ni en la razón o en normas universales y necesarias, que tampoco se dan.

    Hume parte de la realidad de las valoraciones morales, que nos permiten distinguir el bien del mal y nos impulsan a actuar, para preguntarse a continuación si se derivan de la razón o de los sentimientos. La razón se ocupa de relación entre ideas o cuestiones de hecho. Su función es conocer, pero no valorar u obligar, conoce las normas prácticas de la moral pero no las establece. Por lo tanto, la moral no es objeto del entendimiento sino del sentimiento (impresiones de reflexión). Las Matemáticas o un crimen, son conocimientos o hechos, pero no juicios morales. Lo que nos hace juzgar y actuar en consecuencia ante un crimen es un sentimiento, algo interno.

    Las sensaciones de placer o dolor son los resortes fundamentales del dinamismo humano. La razón juzga la adecuación de los medios a los fines que surgen de la vida impulsiva, pero no es competencia suya el pronunciarse sobre el valor de esos fines.

    El fundamento de la moral es la naturaleza humana, que es la misma en todos los hombres. Existe una especie de “instinto natural”, el cual, bajo la forma de inclinación o sentimiento, determina el bien y el mal. No hay cosa buenas o malas en sí mismas, lo que los hombres llaman bueno o malo no es más que lo útil o lo nocivo.

    Hume no da a este instinto un sentido egoísta y personal, sino que lo extiende a la utilidad general. El fundamento del orden moral consiste en la simpatía, o sentimiento de camaradería. “Llamamos virtuosa toda cualidad o acto mental que encuentre la aprobación general de la humanidad, y llamamos viciosa a toda cualidad que sea objeto de repulsa o censura general” En el fondo, la aprobación o desaprobación general recae sobre lo que es útil o nocivo a la vida individual o social.

    De este modo, la virtud sería cualquier acción o cualidad mental que da a quien la ve un sentimiento agradable de aprobación. El vicio es lo contrario.

    Virtudes útiles:

    • Para el prójimo y la comunidad: Benevolencia y justicia.

    • Para nosotros: Fuerza de voluntad, diligencia, frugalidad, fortaleza, inteligencia...

    Virtudes agradables:

    • Para otros: Modestia, buena conducta, urbanidad, cortesía, ingenio.

    • Para nosotros: Alegría, grandeza de alma, dignidad de carácter, valor, sosiego, audacia, bondad...

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    HUME

    Dios

    Hombre

    Mundo