Hombre mirando al Sudeste; Eliseo Subiela

Cine argentino contemporáneo. Drama. Psiquiatras. Hospitales psiquiátricos. Enfermos mentales. Pacientes. Superdotados. Amistad. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Violeta Cid
  • Idioma: castellano
  • País: México México
  • 7 páginas

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Indice

Ficha videográfica 1

Introducción 1

Sinopsis 2

Análisis 2

Conclusión 6

Un hombre mirando al Sudeste

Ficha videográfica
Título Original: Hombre Mirando Al Sudeste
Año de Producción: 1986
Estudio: Cinequanon
Duración: 105 MIN
Director: Eliseo Subiela
Con: Lorenzo Quinteros,Hugo Soto,Inés Vernengo
Producción: Argentina
Categoría: Cine De Arte,Drama

Introducción

Un cubo de hielo, que sobre el filo de una acera fuertemente transitada se derrite lenta y cuidadosamente se extiende poco a poco quedando filtrado sobre el asfalto y empujado bajo las suelas gastadas de los transeúntes, viaja y se transporta llegando a su fin y sin saber de donde vino o que hace hay, todo sigue girando sin detenerse.

Cuando la última de las gotas ha sido derretida por el intenso traqueteo y además influenciada por el calor que le rodea no pasa nada… nadie lo advierte el tráfico sigue obedeciendo al cambio de los semáforos, el ruido continua, el calor no se detiene, no cesa y sigue cobrando víctimas a su paso.

Y en otros lugares se siguen congelando estos pequeños cubos que son servidos en cócteles, bebidas y otros menesteres, sin saber su destino y sin conocer los efectos que pueden causar van de un lado a otro.

Esto puede suceder con un recurso natural llevado a la solidificación, y en el ser humano, cuando es orillado a cambiar, cuando se le transporta para ser llevado a un destino que no conoce, cuando es encerrado en un lugar de aislamiento… lo mismo ocurre, los semáforos no dejan su curso, los transeúntes y familia cercana no bajan la mirada para reconocer que es lo que acaban de pisar con crueldad.

Si duda un interesante filme que ilustra cuidadosamente lo que ocurre en un hospital Psiquiátrico de Buenos Aires, Argentina. Con la asesoría psiquiatrita del Dr. Alfredo Nolasco. Se desenvuelve una fascinante historia.

Conductas, reacciones, enfermedades, sentimientos, emociones, etc. representan solo algunas de las características de las que los seres humanos están dotados, a lo largo de este filme se puede apreciar la cantidad de propiedades que puede tener un solo ser y como es que se ve influenciado por su entorno.

Sinopsis

Una extraña relación se establece entre el Dr. Denis, psiquiatra de profesión, y Rantés, un joven que aparece de improviso en el hospital psiquiátrico y afirma que es un extraterrestre en una misión secreta en el planeta Tierra.

Esta cinta del director de El Lado Oscuro Del Corazón, confirma el talento y el dominio de un lenguaje cinematográfico original y brillante

Análisis

Como un rayo de luz que penetra sobre el techo húmedo y gastado de un hospital Psiquiátrico se puede analizar este filme, desde un punto de vista fijo, pero con la fortaleza de ver más allá de lo que ofrecen los pasillos, de propagarse a un posible pasado y no extinguirse tras la cortina de créditos.

El doctor Denis un hombre que vive solo, al parecer, separado de su mujer y de sus dos hijos a los que solo puede ver una vez por semana, y que no dedica el tiempo suficiente como para cumplir las peticiones que ellos mismos dejan en su contestadora (sacar las entradas para el circo) y que además se muestra intolerante cuando sus movimientos no son perfectos (derramar un vaso con liquido en el restaurante) se refugia en las melodías que el mismo interpreta en el saxo.

Con más de quince años de profesión, el Dr. Denis suele echarse para atrás en su silla, con los pies despegados del piso y tocándose las sienes. Condición que representa una forma de evasión de la realidad que tiene frente a él y al mismo tiempo la actitud pobre de escucha pues solo viaja en el callejón sin salida que su pensar le crea al escuchar la historia de un paciente recién ingresado: “¿Quién le dijo a este infeliz que yo puedo ayudarlo?” “lo voy a dopar, luego será uno más” “Pobre idiota”. Restándole importancia a un posible contacto que le haga sentir al sujeto ser apreciado.

Una agonía prolongada, es el diagnostico que se le da a este paciente que repite sin césar una y otra vez la escena en la que es participe de un suicidio. “Bienvenido al infierno”.

En el libro de admisiones no figura un paciente, hay uno de más, se le informa al Dr. Denis y aunque el médico no lo ha visto, este al parecer ha estado presente lo suficiente pues los enfermos se expresan con benevolencia hacia él “es un hombre muy bueno y viene de muy lejos”.

Dice llamarse Rantés, y agrega haber llegado a la tierra en una nave, se expresa con elocuencia, una mirada fija y sin expresión. ¿Quién va a creerle? Pregunta el médico, no se preocupe conozco los métodos, contesta. Una corta pero ininteresante respuesta, que da paso a la suposición de que tal vez alguien cercano a él fue expuesto a algún método psiquiátrico. Y esta misma reforzada con la acusación interrogante que Rantés lanza sobre el Dr. Denis ¿Por qué los psiquiatras se echan par atrás, temen al contagio? Además se adelanta en decir que lo que le Dr. intenta descubrir es su pasado.

Con esta historia de su llegada es tomado por un simulador, adjetivo al que hace honor en el justo momento que recibe los sedantes pues los guarda en la bolsa de su camisa.

Se observa en Rantés una singular postura, se para fijamente en dirección hacia el sudeste, posición de la que él es consciente, pues le explica al Dr. Denis que de esta manera recibe y transmite información. Una vez más es interrogado acerca de su identidad y debido a sus explicaciones delirantes es necesario hacer una investigación con sus huellas dactilares, para lo que lanza una respuesta llena de tinte informativo: “No se asombre si coincide con la de un hombre muerto” quizá se considera así mismo un hombre muerto.

“Reverendo hijo de puta” contesta alteradamente el Dr. Denis, “A mi madre le causaría gracia escuchar eso”. Enunciación que resalta la poca aceptación de una madre a su hijo, pues compagina con el insulto que un desconocido arroja a su hijo. Un sentimiento frente al que Rantés se muestra débil, ya que solo segundos después agrega “No tenemos madre”. En esta poca aceptación podría caber la indiferencia, pues Rantés agradece a su Dr. que se preocupe por él pues en este planeta eso no es algo muy común.

Lo que para el público representa la parte fantasiosa y de efectos especiales en la película, es para Rantés una actividad que cabe dentro de su realidad, una alucinación a la que se adjudica, hace caer un radio para distraer a los guardias y salir del hospital, es capaz de mover platos con comida en un restaurante par alimentar a quienes lo necesitan, y hacer que la cristalería caiga para robar la atención de los encargados del lugar.

Catalogado por los médicos como un delirante que no evoluciona y por los pacientes como un hombre muy bueno, que logra arrancarles miradas aún cuando presentan un estado de ensimismamiento, Rantés sin darse cuenta ha puesto en marcha una técnica de aprecio que en algún momento el Dr. Denis evoco pero al mismo tiempo dejo en el aire hasta que se evaporó, porque no esta escrito ni se espera en su papel de médico, dejándolo de lado y sin tomarse la molestia de probarlo en un área diferente a la laboral sin preocuparse por buscar una línea vacía para adjuntarlo a su itinerario de entrevista. Rantes no solo con los pacientes del hospital sino con los niños pone en práctica esta hazaña que es aprobada por los hijos del médico ya que por ende ellos se abrazan a el en una ocasión que salen juntos al circo.

En una caja bajo su cama almacena recortes de periódico con títulos como “Las desoídas advertencias” con la imagen de dos infantes en la parte inferior, “Niñez destruida”, y el dibujo de una casa con el humo de la chimenea en profusión que indica una fuerte presión interna, provocada probablemente por relaciones poco satisfactorias con quienes vive el sujeto.

Rantés recibe una interesante visita que responde al nombre de Beatriz Dic, durante estos encuentros ellos se comparten una bolsa de caramelos. Beatriz como posible hermana de Rantes y posible enferma de epilepsia presenta una conducta un tanto peculiar, al salir del hospital cambia sus zapatos por un modelo igual al que portaba, posiblemente para evitar llevar imágenes no deseadas del lugar.

Una vez que el director del hospital se da cuenta por medio de una nota periodística en la que se señala, como es que Rantés dirige una orquesta musical, “alterando el orden social”, se le da la orden a su médico responsable que comience el tratamiento típico del hospital. Terminando con los signos vitales debilitados él paciente muere.

Beatriz Dic quien formo un lazo especial con el Dr. Denis, se había marchado después de que éste estalla en cólera, cuando ella le hace saber de sus delirios compartidos, con Rantés, dejando tan solo una fotografía donde como posibles hermanos están juntos, a la que fue arrancada una parte, que seguramente guarda una valiosa información para entenderlos.

Conclusión

Un chico en un rincón de castigo, puede adjudicarse culpas, o buscar explicaciones, si se trata de un chico con un CI superior al normal con poca atención y preocupación de parte de las figuras paternas que truncan sus emociones y su sentir, que no le ofrezcan más allá de los bramidos de dolor y que día a día la situación se repita al punto de no poder sobrevivir al impacto, simplemente sin nada que esperar, sin poder convivir con el horror, al ser tan indefenso puede sentirse aplastado como una hormiga, morir en vida.

Debe resultar extraño comprender más allá del 2+2, y una serie de cosas que sorprenderían a la mayoría, además de la facilidad natural para tocar piezas musicales, debe ser tan raro que incluso llegue a creerse ser de otro planeta ya que nadie en este mundo se preocupa por él. Sin duda poco a poco estos estimulantes negativos destruyen su estructura psíquica haciéndola tan débil que necesite refugiarse en una coraza tan fuerte que logra ser capaz de convencer a sus semejantes, pobres en estructura y alienados. Si tuvo alguna hermana que compartiera con él una bolsa de dulces, debió ser una “Santa”.

Tal vez fue un chico sumergido en condiciones de vida que lo orillaron a perder su genialidad.

Las aristas de un edificio pueden estar al norte, sur, este u oeste, pero cuando en un rincón se castiga, es necesario girar… tal vez al Sudeste.

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