Historiografía portuguesa

Filología románica. Crónicas. Tradición historiográfica. Nobiliarios. Livros de Linhagens

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La historiografía portuguesa nace vinculada al ámbito eclesiástico. Se trata de crónicas y anales, redactados de forma concisa en latín, que se remontan a la historia de los godos y se concentran en historias de la Reconquista. Las ampliaciones o añadidos tiene como finalidad dar más valor a la actuación de Afonso Henriques y legitimar el nuevo reino. Además hay un claro interés en ensalzar a las familias nobles que estaban emparentadas con los centros eclesiásticos. Surgen, así, los Livros de Linhagens, para defender los privilegios feudales. De estos registros genealógicos se pasa a la crónica, siempre salvaguardando los intereses de la nobleza. Después de la crisis de 1383-1385 (debida a problemas políticos: la defensa de las fronteras contra la intrusión de la nobleza castellana), la historiografía regia florece a partir de la dinastía de Avis, interesada en legitimar el trono de don Joâo I.

Portugal permaneció al margen de la restauración de la historiografía isidoriana surgida hacia 880. Por ello las primeras manifestaciones son anales, es decir, simples registros cronológicos de eventos importantes. La primera muestra de la preocupación por los acontecimientos de la historia es el conjunto denominado por P. David Annales Portugalenses Veteres (987-1079), pero hay que tener en cuenta que ignora las anteriores obras visigóticas e incluso las obras asturianas surgidas en torno a Alfonso III. Por lo tanto, desconoce la concepción de la monarquía astur-leonesa como una restauración de la toledana y no sigue el patrón de las obras leonesas.

En el siglo XII aún no existía el género típicamente cronístico portugués. En el siglo XIII se produjo un florecimiento de la historiografía en Castilla y León, pero no será hasta el siglo XIV que surgió este género en lengua portuguesa. Hasta entonces sólo podríamos hablar de las notas analísticas, como ya señalé arriba, y de los Livros de Linhagens, que nacen más bien por motivos prácticos.

Aunque los centros portugueses de cultura clerical no habían tenido en cuenta la tradición en latín, los nuevos ambientes culturales surgidos entorno a la corte portuguesa durante la primera mitad del XIV no ignoraron la historiográfica castellano-leonesa en lengua romance del siglo XIII. Se adquirió una mayor conciencia de la historia y se sintió como propia, gracias a Alfonso X que la hizo laica y en lengua vulgar.

El primer ejemplo de la influencia castellana en este género lo tenemos con don Dinis, quien mandó traducir del árabe al portugués antes de 1315 la Crónica do Mouro Rasis del historiador Ahmed Arrazi. Se trata de una descripción geográfica de España, de su prehistoria y de las invasiones a las que estuvo sometida.

Otra importante traducción para el portugués, pero en este caso desde el castellano, es la llamada Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General (nombre dado por Diego Catalán) o Traduçao da Variante Ampliada da Crónica Geral de Espanha (título de Cintra). Esta obra y la anterior están relacionadas con dos señores de la corte de D. Dinis, respectivamente, Pero Anes de Portel y don Pedro de Portugal, conde de Barcelos.

La Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General es una traducción gallega de la Crónica General de Alfonso X y de la Crónica de Castilla. Se conserva en dos manuscritos, uno de entre 1295 y 1312 (el 8817 de la Biblioteca Nacional de Madrid) y otro de finales del XIV ( el 910 de la Biblioteca del Palacio Real). La Versión está formada por la yuxtaposición de dos textos diferentes, en principio independientes, que ya estaban unidos en el siglo XIV. La primera parte es traducción de la versión ampliada de 1289 de la Crónica General y la segunda traduce la llamada Crónica de Castilla y la Crónica Particular de S. Fernando, aunque más bien habría que hablar de un acoplamiento de estas dos fuentes. Intercalada entre estas dos partes hay una versión refundida del Liber Regum ( lo que lo demuestra una rápida alusión a la Leyenda de Bamba Labrador, ya que esta leyenda no tiene un origen occidental sino que entró en la historiografía portuguesa formando parte de una refundición del Liber Regum, el Libro de las Generaciones).

Esta crónica es importante por ser uno de los textos en prosa más arcaicos, por estar en la base de la Crónica Geral de 1344 y de la Crónica de 1404 y por el propio contenido.

Es una crónica de grandes dimensiones y en ella se mezclan la religión y las leyendas, las hazañas caballerescas y las traiciones, la fantasía y la realidad, los textos históricos y los literarios, porque todo es historia para los compiladores medievales.

La Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General cuenta con todo detalle la historia de los reyes de León y Castilla, desde Ramiro I hasta la muerte de Fernando III, con más o menos extensión según la importancia del reinado. Se añaden datos del imperio caloringio, la lista de los papas, los condes de Castilla, los reyes de Navarra, de Aragón y de Portugal y la historia de los árabes. No narra una simple sucesión de elementos, sino que es una historia que refleja la vida diaria e incluso incorpora diálogos.

Es importante la integración de textos literarios, como son los poemas épicos de Bernardo del Carpio, de Fernâo Gonçalves, de los Infantes de Lara, el Poema del Cid y el de las Mocedades de Rodrigo, además de episodios caballerescos, de la vida cortesana y trovadoresca......

Cintra piensa que existe una colección de fuentes sucesivamente utilizada por el conde y por el autor de la Crónica de 1404. Puede que esa colección de textos históricos se deba ya a la iniciativa del propio conde, al que podría atribuirse la traducción. Cintra cree que él se preocupó de importar (mediante traducciones) las realizaciones historiográficas castellanas herederas de la tarea compiladora alfonsí, antes de iniciar su actividad.

En este punto podemos hablar ya de las características de la historiografía del XIV: es una historia particularista porque o no abarca el estudio de la totalidad de las épocas pasadas o no trata todas las infraestructuras de cada época. Algunas narraciones son documentos monográficos: hablan de la vida de un rey, de una familia noble, de un convento... y no dan una visión de conjunto de la sociedad, dejando de lado al pueblo. La historiografía crea alrededor de los hombres grandes un aura que los mitifica. Se crean cantares épicos centrados en ellos que después pasaran a las crónicas medievales exagerando los acontecimientos. Y, por último, es poco crítica, en el sentido de que frecuentemente recurre a lo sobrenatural, a la leyenda y a la imaginación.

Las dos traducciones mencionadas fueron utilizadas por el conde de Barcelos en la Crónica Geral de Espanha de 1344, también llamada Segunda Crónica Geral de Espanha, que tiene también como fuente la Crónica Portuguesa de Espanha e Porugal (texto transmitido por la IV ª Crónica Breve).

Es la primera conservada, redactada en portugués cuyo autor también es portugués. Las razones para considerar a don Pedro, conde de Barcelos, como el autor son: la contemporaneidad y coincidencia de fuentes con el Livro de Linhagens (Liber Regum, un ejemplar del Corpus Peliagorum, la variante ampliada de la Primera Crónica Geral...), el pormenor en la descripción del reinado de su padre, don Dinis y las referencias a los acontecimientos en los que participó y omisión de los que no presenció.

Esta obra rompe con la tradición portuguesa e introduce en Portugal el género cronístico. Está próxima a la escuela alfonsí por la concepción universalista y la labor de compilación, aunque se distingue de ella por el contenido y por la forma.

En cuanto a la forma, muestra errores al conciliar las fuentes, lo que explicaría la “refundición de 1400”, donde la narración es más uniforme y centrada en la historia de la Península y donde se da entrada a extensas derivaciones de la Primera Crónica General.

En cuanto al contenido, permanece fiel al ideario de una historia ibérica donde confluye el pasado de los diversos reinos cristianos de la Reconquista, pero manifiesta cierta hostilidad con la dinastía castellana y tiende a exaltar la contribución de Portugal. Profundizando un poco más en el contenido podemos decir que empezaba con un esquema genealógico de la historia universal, seguida de una descripción de España que parte de la Crónica do Mouro Rasis. Contiene también una historia de la genealogía de los reyes visigodos, en parte extraída de una versión del Liber Regum. La historia de los últimos reyes godos y de la invasión musulmana vuelve a seguir la Crónica do Mouro Rasis, al igual que la genealogía de los primeros reyes astur-leoneses vuelve a basarse en Liber Regum. El relato pormenorizado de la historia de España comienza a partir de Ramiro I. Hay a partir de aquí una mezcla de la Primera Crónica General, de Alfonso X (1289) con la Crónica de Castilla (1259-1312): la primera empleada para la parte que va desde Ramiro I hasta Vermudo III y la segunda para la que va desde Fernando I hasta San Fernando, es decir, tiene como fuente la Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General).. La historia de Portugal se intercala entre el reinado de Alfonso VII, basada, en gran parte en la llamada Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal por Diego Catalán.

No se conserva ningún manuscrito portugués de la versión primitiva. Tanto la Crónica de 1344 como la refundición de 1400 fueron traducidas al castellano y se conserva una en un manuscrito con letra de finales del XV o principios del XVI, además de otro fragmento.

La Crónica de 1404 es una obra compilatoria inicialmente escrita en gallego. Se conserva (parcial o totalmente) en tres manuscritos y se presenta dividida en cuatro partes desiguales: la primera abarca desde el comienzo del mundo hasta la invasión de los godos. Es una refundición de varias fuentes: sigue fundamentalmente la Crónica de Isidoro de Sevilla a través del Liber Chonicorum ab exordio mundi usque eram MCLXX del obispo Pelagius de Oviedo, aumentando episodios, incluyendo leyendas... pero también tomó cosas de la Historia de rebus Hispaniae, de Rodríguez Jiménez de Rada, de la Biblia, de otros textos religiosos y del Liber Regum. La segunda parte llega hasta el reinado del rey Ramiro I, Se trata de una traducción de parte de la Primera Crónica General de Alfonso X, con alguna pequeña amplificación o cambio. Desde Ramiro I hasta la muerte de Fernando III se transcribe la traducción gallega de la Crónica General y de la Crónica de Castela, además de una historia de las Cruzadas tomada de la Historia rerum in partibus transmarinis gestarum, de Guilherme de Tiro. La última parte es una narración resumida hasta Enrique III que, según informa el último folio, reinaba hacía 14 años cuando la crónica concluyó. Sigue, esta cuarta parte la Crónica Geral y Crónica de Castela.

Esta crónica tiene interés porque sirve de complemento a la Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General.

Fernâo Lopes constituye un punto y aparte en el género de la historiografía. Fue el conservador de los escritos de la Torre do Tombo. Ejerce desde 1418 el cargo de cronista oficial durante los reinos de don Joâo, don Duarte y la regencia del infante don Pedro. De él son la Crónica de D. Pedro, la Crónica de D. Fernando y la Crónica de D. Joâo I, 1ª y 2ª partes.

El interés de poner de manifiesto las relaciones entre España y Portugal explican que en la Crónica de D. Pedro y en la Crónica de D. Fernando se intercalen asuntos castellanos.

La Crónica de D. Fernando tiene como fuentes la Livro da Noa (portugués), las obras narrativas castellanas de Pero López de Ayala como la Crónica del Rey D. Pedro, Crónica del Rey D. Enrique II y Crónica del Rey D. Juan I.

En el prólogo de la Crónica de D. Joâo-Primeira Parte, expone una serie de consideraciones sobre su noción de Historia. Alejándose de sus predecesores pretende ser objetivo. Tiene un particular interés en recurrir a todas las fuentes posibles, que buscó por todo el reino. Se centró en las fuentes narrativas, llegando incluso a transcribir varias versiones diferentes de un mismo acontecimiento para que el lector optase por la que creería como más verosímil.

Para los reyes antiguos empleó obras como: los capítulos de la Crónica Geral de Espanha dedicados a los cinco o siete (respectivamente en la primera o segunda redacciones) primeros reyes de Portugal, una crónica de Martim Afonso de Melo, las crónicas de Pero López de Ayala sobre los reyes castellanos (Pedro I, Enrique II, Juan I y Enrique III), la anónima Crónica do Condestabre (1431-1436)...

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Se apunta a la posibilidad de que escribiera alguna crónica de los siete primeros reyes de Portugal, sobre todo por reseñas alusivas en sus obras a las Crónicas de Sancho II, Afonso IV y a un prólogo del primer volumen. Se deduce que dedicó un primer volumen, precedido de prólogo, a los reyes de la dinastía de Borgoña y, un segundo volumen, a la dinastía de Avis. Hay hipótesis que hablan de que se perdieron debido a la muerte de Fr. Justo Baldino o que fueran Duarte Galvâo o Rui Pina los causantes de su desaparición. Los motivos de esta última sugerencia son:

  • En el prólogo de las Crónicas dos Primeiros Reis de Portugal de Rui de Pina se afirma que no había nada escrito hasta entonces hasta ahora. Algo que resulta muy extraño.

  • La brevedad de las crónicas de Rui Pina dedicadas a los primeros reyes, parecido a lo que se supone que fuesen las de Fernâo Lopes. Por lo tanto Rui Pina se atribuiría la obra de Fernâo Lopes.

  • El hallazgo de la Crónica dos Sete Primeiros Reis de Portugal o Crónica de 1419. Ésta apunta a que esas crónicas se deben a la mano de un solo autor y su estilo rudimentario puede deberse a que son un primer trabajo, es decir, una refundición de los capítulos sobre Portugal de la Crónica Geral de Espanha.

Con estas tres obras Fernâo Lopes defiende la nueva dinastía para el trono, ya que su elección no se debe a una cuestión de sangre, como se había venido haciendo, sino que viene determinada por la voluntad de la sociedad. Para ello se vale de una serie de argumentos que insisten en el ideal de verdad histórica. Todo para fortalecer la validez de su versión de los acontecimientos. Un mismo acontecimiento puede estar abordado desde varias perspectivas, presentando cuadros simultáneos. Esto todo debido a una concepción realista y humanizada de la historia que intenta captar también los sentimientos y no se limita a narrar una sucesión de eventos.

Muy importante es la inclusión del personaje colectivo que constituye el pueblo. Muestra el sufrimiento de esta parte de la sociedad, que hasta ahora había estado discriminada. El realismo y la visualidad descriptivos reflejan un sentimiento de pena ante la miseria y una admiración de la capacidad de lucha del pueblo.

La Crónica de Portugal de 1419 se ocupa del periodo que va desde el reinado de Afonso I a Afonso IV, precedido de noticias referentes a D. Henrique.

Las razones para creer que Fernâo Lopes es su autor son que tiene, esta crónica, información que empezó a recopilarse en la época en que Fernâo Lopes era cronista mayor del reino y Damiâo de Góis afirma que Rui Pina y Duarte Galvâo transcriben materiales oriundos de esta crónica hecha por Fernâo Lopes. Además se emplean los mismos procesos que en las otras obras suyas: esquema de los títulos iniciales de los reinados, uso de la era de César, misma concepción de «reinado» y de «historia»,regla de colocar las «bondades» de cada monarca en el inicio del respectivo reinado, abundancia de fuentes narrativas y documentales consultadas...

Un manuscrito proveniente del monasterio de Santa Cruz es llamado Crónica dos Cinco Primeiros Reis de Portugal y otro que es más completo es denominado Crónica dos Setes Primeiros Reis de Portugal. Pero estamos ante el dilema de si son reproducciones de la versión original de la Crónica de 1419. Lindley Cintra cree que no, que lo que hoy conocemos de esta crónica corresponde a un texto diferente de su versión definitiva, probablemente un borrador al que aún le faltaban el prólogo y algunas noticias de su fuente principal, la Crónica Geral de Espanha de 1344.

La relación entre la Crónica de Portugal de 1419 y la historiografía de Fernâo Lopes está sobre todo en las innovaciones de estas obras en el género: la historia de Portugal parece desvincularse de la Crónica de España y deja de defenderse la ideología señorial.

Ya no interesa la Reconquista sino la independencia del reino, la defensa del sentimiento nacional y la legitimación de la nueva dinastía. Estos aspectos son la base de la estructuración de las crónicas a partir de ahora.

Fernâo Lopes fue sustituido por Gomes Eanes de Zurara antes de 1454, quien elabora le tercera y última parte de la Crónica de D. Joâo I, la llamada Crónica da Tomada de Ceuta (1450) y la Crónica dos Feitos da Guiné, en cargada por Afonso V, exalta el espíritu de las Cruzadas, centrándose en el personaje de D. Henrique.

En la misma línea de esta cronística de glorificación caballeresca y señorial está la Crónica do Condestabre (1431-1433). Y también la Crónica do conde D. Pedro de Meneses (1464) y la Crónica do conde D. Duarte de Meneses, que narran los hechos en Marruecos de los gobernadores, respectivamente, de Ceuta y Alcácer Ceguer.

Joâo Álvares elaboró alguna biografía más de hombres que habían participado en las guerras de África entre 1451 y 1460: Tratado da Vida e Feitos do Muito Virtuoso Señor Infante D. Fernando, también llamado Crónica do Infante Santo D. Fernando, aunque se trata más bien de un texto hagiográfico.

Al tomar como materia las vidas de los grandes señores del reino, independizándolas de los hechos reales, la cronística de la corte de Afonso V estimuló la aparición de textos relativos al pasado de poderosas instituciones señoriales del reino, sobre todo las eclesiásticas, que estaban más ligadas al universo de la escritura y de los letrados y a la ideología evangelizadora y de espíritu de Cruzadas que en esa época fomentaba la propaganda real de la expansión. Es en este contexto que los frailes mendicantes y los eclesiásticos de Santa Cruz de Coimbra se dedicaban a la divulgación y a la escritura de crónicas.

De los franciscanos tenemos de 1470 la Crónica da Ordem dos Frades Menores, una traducción, por vía castellana, de la latina Crónica dos Vinte e Quatro Gerais, que cuenta los orígenes de la orden hasta cerca de 1285.

De los dominicos tenemos la llamada Crónica da Fundaçâo do Mosteiro de Jesús, de Aveiro, donde se cuenta la vida y milagros de Santa Juana, hija de Afonso V.

A Santa Cruz pertenecen las Crónicas Breves de Santa Cruz. Son cuatro textos historiográficos compilados en la segunda mitad del XV y, posteriormente, agrupados en el siglo XVI, en un códice llamado Livro de Lembranças. El fin de estos textos es la manifestación del prestigio del monasterio, de sus fundadores y de sus priores:

- I. ª Crónica Breve, próxima a los anales, reúne informaciones sacadas de los espacios en blanco del Livro das Eras. Se centra en Afonso I y Sancho I. También habla de la dinastía de Avis, relacionándola con la historia del monasterio y de sus priores.

- II. ª Crónica Breve, narra hechos hasta el siglo XV. Incluye una versión portuguesa de la Vida de D. Telo, hagiografía de fundador de Santa Cruz.

- III. ª Crónica Breve, se circunscribe sólo al reinado de Afonso Henriques. Se

trata de un breve fragmento de la Crónica Geral de Espanha, refundida

alrededor de 1400.

- IV. ª Crónica Breve, como demostró Diego Catalán, consiste en la copia de un fragmento de la Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal, de 1341-1342, hoy desaparecida. Resume la historia de los primeros reyes portugueses hasta Afonso IV, en especial, la figura de don Afonso Henriques. Representa uno de los testimonios indirectos de la gesta de don Afonso Henriques ( el poema épico ya en prosa sería el utilizado por la fuente).

Otras obras pertenecientes a este monasterio son la Passio Sanctorum Martirium Quinque Fratum Minorum (1476) de carácter hagiográfico y la Crónica do Mosteiro de S. Vicente de Lisboa, que destaca el papel de Portugal en la defensa de las reliquias de este santo.

La «Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal» fue una de las fuentes empleadas por el bachiller Cristovam Rodrigues Acenheiro en 1535, cuando recopiló en un volumen todas las crónicas de los reyes de Portugal hasta sus días. Su testimonio es importante para la reconstrucción de los primeros reinados de la Crónica de 1419 de Fernâo Lopes.

Se trata de una crónica de España (desde el rey D. Rodrigo y el infante D. Pelayo hasta la batalla de Salado) y destaca el hecho de que dedicara un capítulo a la historia de los reyes de Portugal.

Está escrita en gallego-portugués y es de 1341-1342 (dp 1340 “batalla de Salado” y antes la de 1344 y Livro de Linhagens).

Esta crónica parece totalmente ajena, en la parte relativa a los reyes de León y Castilla, a la tradición historiográfica alfonsí; tampoco está basada en las historias latinas del Toledano y del Tudense. A lo que podemos alcanzar, seguía de cerca el esquema histórico trazado hacia 1210 por un monje navarro, es decir, al Liber Regum; pero el cronista portugués no manejó la redacción original, ni la refundida hacia 1220, sino una versión emparentada con esta última, pero caracterizada por muy notables interpolaciones, como por ejemplo relatos de tipo legendario.

La historia de Portugal tenía una estructura similar, ya que se dan datos esquemáticos y comprendía, como en las crónicas posteriores, la “leyenda de Afonso Henriques”. Nos ha llegado completa gracias a la copia sacada en el siglo XV llamada IV ª Crónica Breve. Inexplicablemente, excluye las noticias procedentes del Toledano y prefiere las de otro origen interpoladas en la Crónica de Once Reyes. El estudio de las noticias de tipo analístico, incorporadas a la historia del reinado de Afonso Henriques en la Crónica de Once Reyes y en la IV ª Crónica Breve, y las coincidencias entre esta última y la Crónica de Castilla demuestran que la IV ª Crónica Breve remonta a una fuente en la que la leyenda tradicional no estaba contaminada con el relato del Toledano. Esa fuente según Diego Catalán era portuguesa. Por lo tanto, la de Castilla y la de Once Reyes siguen también al toledano y la IV ª Crónica Breve no.

Esta crónica no había superado la concepción histórica de las primeras crónicas en lengua romance, de comienzos del siglo XIII, pero representaba para la historia del Occidente Peninsular el primer esfuerzo más allá de las compilaciones analísticas que venía caracterizando el género en Portugal.

Rui Pina fue nombrado cronista mayor en 1497. Es testigo de la época áurea de la Expansión y de los Descubrimientos. Se caracteriza por haber retomado la historia de los reyes de Portugal e introducido las aventuras de D. Manuel.

Antes de 1504 comenzó la Crónica de D. Afonso V y la Crónica de D. Joâo II, completadas posteriormente con la Crónica de D. Duarte, basándose en la Crónica de 1419. Dejó inacabada una Crónica de D. Manuel, que hoy está perdida.

Duarte Galvâo fue el continuador de Rui Pina a partir de 1505. Heredó el espíritu hagiográfico de los textos de Santa Cruz. Su Crónica de D. Afonso Henriques santifica al primer rey portugués y con ello todo el reino, que en esa época se dedica a la misión evangelizadora por todo el mundo y a la lucha final con el Islam.

El Libro de las Generaciones es una obra navarra, copiada en el XV por Martín de Larraya. La tuvo presente el conde D. Pedro a la hora de compilar en 1344 su Crónica Geral, pero utilizó una copia más antigua que la de Martín Larraya. Esta refundición realizada en Navarra del Liber Regum, llamada Libro de las Generaciones, la empleó el conde para enmarcar los linajes portugueses en una visión genealógica universal y fue conocida también por el compilador de la Crónica de 1404, aunque la manejaron independientemente (añadiendo en el Sumario de historia de Bretaña, que tenía como fuente principal el Roman de Brut de Wace, algunas interpolaciones y enmiendas procedentes de alguna novela artúrica, como por ejemplo una Mort Artu o una Estoria do Sancto Grayal et de rrey Artur, que comprendía un libro del Valadro de Merlín y que era sin duda la trilogía traducida del francés por Joâo Vivas).

Esta obra fue empleada, por lo tanto, en la Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General, en el Livro das Linhagens, en la Crónica de 1344 y en la Crónica de 1404.

La Versión Gallego-Portuguesa de la Crónica General, volumen IIº, tomó de esta obra la historia de España gótica desde la entrada de los godos hasta Fernando I, retocándola sólo en algún punto con fuentes analísticas.

Otras crónicas que no debemos dejar de señalar son:

- La Crónica da conquista do Algarve. Crónica relacionada con las Cruzadas, debido a la Batalla de Salado. El protagonismo que se le da a Mestre Paio Correia, de la Orden de Santiago, hacen pensar en la existencia de un texto más amplio dedicado a este personaje: una *Crónica do Mestre Paio Correia.

- La Crónica Breve do Arquivo Nacional (1429). Es un relato historiográfico más próximo al género analístico que al cronístico. Presenta un registro cronístico que se refiere exclusivamente al ámbito portugués e incluye una lista de los reyes portugueses hasta don Dinis, con informaciones sobre el nacimiento, matrimonio, hijos, muerte y sepultura. Parece basarse en la Crónica de Portugal de 1419 y en un texto emparentado con la IVª Crónica Breve de Santa Cruz.

- La Crónica dos Reis de Portugal. De Cristóvâo Rodrigues Acenheiro en 1537. Con esta obra se prolonga la vía de la síntesis de toda la producción histórica anterior, punto de partida para el desenvolvimiento de la historiografía renacentista.

Los Nobiliarios

Algunos centros eclesiásticos desarrollaron el género menor de la genealogía, que se compone de obras independientes destinadas a dar a conocer la ascendencia de una familia, normalmente de aquellas que los respaldaban.

La mitad de la producción historiográfica portuguesa la constituyen los Livros de Linhagens, publicados por Alexandre Herculano en los Portugaliae Monumenta Histórica.

El caso portugués representa un caso particular en el conjunto de la literatura genealógica europea. En Europa las genealogías medievales eran mucho menos extensas y significativas. Los livros de linhagens tienen de particular que intentan abarcar el conjunto de la nobleza medieval, en el caso del Nobiliario del conde D. Pedro incluso de otros reinos, y sobre todo por su relevancia literaria, que contrasta vivamente con la decadencia en esa época en el resto de Europa. Además hay una evidente delimitación con respecto al poder político real y también con respecto a las clases sociales más bajas.

Este género en concreto representa un claro caso de expresión de la conciencia de clase y de defensa de su ideología. Los intereses de un parte de la nobleza están amenazados por los acontecimientos de los siglos XIII y XIV: la centralización del poder regio, el auge de la caballería cortesana y el avance de la economía de las ciudades. Todo esto unido a una serie de contradicciones que se daban dentro de esa propia clase social.

Los Nobiliarios están vinculados a los intereses de la nobleza para resguardar sus derechos patrimoniales, en particular los de “padroado”, el derecho a recibir determinados tributos de las iglesias y monasterios sus fundadores y descendencia y el derecho de “avoenga”, que defendía la preferencia de los descendientes y parientes en caso de venta de los bienes hereditarios de la familia.

Los Livros de Linhagens

Livro Velho

El autor es un monje del monasterio de San Tirso, ya que son abundantes las referencias a personajes ligados a este monasterio, se desarrollan tradiciones relacionadas con la familia patronal y contiene datos sobre la fundación del monasterio y las donaciones. Se exalta a Martim Gil de Riba de Vizela, puesto que la familia patronal de este monasterio antes del siglo XIII es la de Riba de Vizela. Pero, como dice Luís Krus, podría haber sido elaborado en principio para apoyar las reacciones de la nobleza señorial contra algunos mandatos de D. Dinis de 1284 y contra su intervención en el juicio acerca de la herencia de los Sousas, también en 1284.

En cuanto a la fecha de composición José Mattoso habla de dos períodos: de 1282-1290 o 1286-1290. El primero porque fue cuando gobernó la diócesis de Lisboa el obispo Estêvâo Anes de Vasconcelos, y 1286 porque es la fecha de la muerte de Martim Vasques en Alfaiates.

Este libro estaba primitivamente dividido en cinco partes consagradas respectivamente a las familias de Sousa, Maia, Riba Douro, Baiâo y Bragança, consideradas las más nobles del reino.

Se piensa que la tradición manuscrita de esta obra y del Livro do Deâo depende de único códice que perteneció al Archivo Real y desapareció antes del siglo XVII. Puede que incluso desapareciera antes de que Damiâo de Góis comenzara sus tareas de guarda mayor en 1548. Herculano piensa que pudo haberse perdido en las revueltas de 1580.

Antes de desaparecer fue copiado por Gaspar Alvares de Lousada y de ahí pasó a otra copia de Alfonso Torres (1643), que sirvió de base a la edición de Sousa, Livro Velho das Linhagens por D. Antonio Caetano de Sousa de 1727, y a un manuscrito del siglo XVIII perteneciente a la Biblioteca de Ajuda.

Livro do Deâo

Existe también en una copia del siglo XVII, pero está intacto, aunque el análisis interno del texto muestre que se trata de un resumen de otra obra más extensa.

Parece haber sido elaborado en el contexto de la guerra civil que enfrentó al infante don Afonso, apoyado por la nobleza señorial, contra la política de centralización regia de su padre, don Dinis.

Según consta en el colofón, fue escrito en 1343 por Martim Anes, a petición de un deán, identificado con Martins Zote, de la catedral de Braga. Aunque se baraja el espacio de tiempo que va desde 1337, por la mención del casamiento de D. Pedro con doña Constanza Manuel, que se produce por poderes en 1336, hasta 1340, que es cuando se produce personalmente.

Livro de Linhagens do conde D. Pedro

Es el nobiliario medieval más importante ya que de él parten todas las construcciones portuguesas medievales.

Los principales objetivos de la obra son la afirmación de solidaridad entre la nobleza peninsular en la lucha contra el enemigo musulmán y el deseo de que los reyes reconozcan los méritos de sus antepasados.

Su autor es el conde de Barcelos. Al igual que Alfonso X coordinó la realización de la obra, dirigió la compilación de fuentes, mandó traducirlas cuando era necesario, etc.

Fue compuesto hacia 1340-1344, porque tiene que ser posterior a la batalla de Salado (1340) y anterior a la Crónica de 1344.

Conoció dos refundiciones. Una de 1380-1383, se conserva incompleta y su refundidor tenía como misión exaltar la memoria de D. Álvaro, por eso desarrolló las narraciones sobre los Pereira y añadió una biografía del prior en la que incluye el célebre episodio de la batalla de Salado. 1383 porque no hace referencia a la revolución. Y otra de 1360-1365, que se limitó a la actualización del nobiliario en su conjunto, pero no aparecen personajes muy conocidos de después de 1365. En cuanto a los autores, se plantea que para la refundición de 1360 fuera un clérigo al servicio de D. Álvaro Gonçalves Pereira y para la de 1380 un clérigo al servicio de los Pereira.

Existe una relación entre Livro do Deâo y Livro de Linhagens del conde D. Pedro, como lo demuestra el que tuviera acceso a las mismas fuentes, que tengan serie de coincidencias textuales muy significativas en la materia genealógica, que el proceso de redacción sea muy semejante (=estructura general) y que tengan una fecha de composición aproximada.

El Livro do Deâo podría ser un primer esbozo del Livro de Linhagens del conde de Barcelos, debido al propio conde. Ya que el período de redacción del Livro do Deâo coincide con el momento en que se retira de la corte, después de la muerte de D. Dinis y antes de su participación en la guerra de Castilla. El conde entoces realizó modificaciones con respecto al orden y estructura del Livro do Deâo, incluyó linajes nuevos y mencionó nuevos parentescos. Aumentó párrafos sobre familias recientes que no se encontraban en las dos primeras obras.

Es importante, como indiqué antes, el valor literario de las narraciones que contienen los nobiliarios y particularmente el del conde D. Pedro.

Muchas de estas narraciones tienen un origen independiente de las tradiciones de cada familia. Los compiladores las asociaron de forma artificial para dignificar la historia de un linaje, para explicar el origen de un nombre desconocido, para ejemplificar una virtud o para exaltar un hecho glorioso. La existencia de relatos desprestigiantes hace pensar en la rivalidad entre linajes.

Todo lo concerniente a la vida cotidiana que la crónica no podía contar aparece aquí, caracterizada además por un crudo realismo: traiciones, historias de crímenes, raptos, incestos, etc.

Los relatos aparecen agrupados temáticamente en varios grupos: narraciones de materia antigua, de materia de Bretaña, épicas, míticas, legendarias, tradicionales y de carácter histórico. Se estudian aparte la Lenda de Gaia y el episodio de la batalla de Salado.

Centrándonos en las fuentes del nobiliario del conde D. Pedro, tenemos que para la materia artúrica y de Bretaña se empleó el Livro de las Generaciones, es decir, la versión del Liber Regum en la que se incluía una historia de los reyes de Bretaña, dependiente más del Roman de Brut que de la obra de Monmouth, una biografía del Cid y la leyenda de Bamba. Como fuente secundaria acudió al Corpus Pelagianum, que proporcionó la crónica de los reyes godos y a la Crónica de Castilla para trazar la historia de los reyes castellanos. Por algunos pasajes que no aparecen en la obra de Wace se piensa que conocía una Mort Artu, que Catalán concreta en la Mort Artu Vulgata.

En cuanto a las narraciones de carácter mítico, parecen remitir a la tradición céltica. Las que tratan de D. Froom y de la independencia de Vizcaya, la Dama do Pé de Cabra y el Cavalo Pardalo están relacionadas con la casa de Haro y el señorío de Vizcaya.La utilización de la leyenda de Melusina es un intento de vincular el origen de esta familia a un hada. La narración de Doña Marina, que encarna otra versión de la Dama do Pé de Cabra, se relaciona con el origen de los Mariño. Para el origen de los Veloso se aplica una creencia popular acerca del incesto.

Para la consecución de un pasado de prestigio para un determinado linaje, se acabará recurriendo a los ciclos carolingio, troyano o bretón.

En cuanto a las narraciones épicas, el tema más discutido es la existencia o no de una tradición épica en torno a Afonso Henriques. El único texto conocido es la gesta de Afonso Henriques que Saraiva reconstruyó a través de la comparación de diversas versiones existentes. La intención de este ciclo legendario era exaltar la figura y hechos del primer rey de Portugal y defender su causa. Un detalle que destacar de esta gesta es la presencia de un tal Egas Moniz, consejero de Afonso Henriques y su salvador en el cerco de Guimarâes. Hay una referencia a una tradición literaria sobre Egas Moniz en el Livro do Deâo. Este personaje todavía no aparece en la versión de la IV ª Crónica Breve (y por lo tanto en la Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal), aquí es Soeiro Mendes, criado que es también vasallo de D. Henrique. Egas Moniz fue incluido en la Crónica de 1344 de don Pedro ( y en un extracto de ella: III ª Crónica Breve). En cuanto a Soeiro Mendes, dado lo esquemático del resumen que se hace en el Nobiliario de D. Pedro y la dificultad de reconstruir el texto original de la prosificación de la leyenda de su hermano Gonçalo Mendes da Maia, “o Lidador”, que esta misma fuente proporciona, no sabemos si estos personajes habían desarrollado dos cantares diferentes o si pertenecían al mismo. Mattoso opina que con la leyenda de “o Lidador” lo que ocurrió fue que el refundidor de 1380-83 habría desarrollado un relato contenido en el Livro Velho, concretamente en una parte perdida de este nobiliario de acuerdo con las referencias encontradas en el Livro do Deâo. Todo esto lleva a pensar que existió todo un ciclo de tradiciones épicas sobre el origen del reino de Portugal. Es la primera expresión de un sentimiento nacional.

Por lo que respecta a las gestas castellanas, todo parece indicar que don Pedro empleó resúmenes prosificados ya incluidos en fuentes genealógicas anteriores. La historia del Cid proviene del resumen del Livro de las Generaciones, retocado con elementos de la Crónica de Castilla a través de la Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal. Para la narración sobre el Cantar de los Infantes de Lara parece que utilizó una fuente genealógica específica sobre la familia. La gesta de Rodrigo Froiaz de Trastámara es una adaptación del cantar sobre el cerco de Zamora manipulada para hacer a D. Rodrigo el héroe.

Detrás de la Lenda de Gaia hay un cuento oral tradicional, cuyo origen está en una leyenda de Salomón que se convirtió a través de todas sus variantes y versiones en una historia para justificar un topónimo. Su anónimo autor siguió probablemente una versión oral leonesa (puesto que el principal protagonista es el rey de León Ramiro II), o se inspiró en una versión francesa, por el espíritu cortés que rezuma. Aunque lo más probable es que se inspirase en un texto escrito. En las narraciones del Livro Velho, del Livro de Linhagens y en el relato oral escuchado por Almeida Garret no hay indicios que permitan afirmar la existencia de una forma originaria versificada, como afirmaban Gaston Paris, Carolina Michaëlis o Menéndez y Pelayo.

Con los textos más próximos al género histórico y cronístico la nobleza pretendía perpetuar la memoria de sus grandes hechos. Primero estarían los relatos que se refieren a personajes no portugueses (D. Rodrigo y la batalla de Guadalete, Sancho García, Nuño Álvarez González de Lara, Juan Núñez de Lara I y II...) que remiten a fuentes genealógicas.La historia de Rodrigo Froiaz de Trastámara II permitiría hablar de nuevo de la perdida Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal. Entre los personajes portugueses destaca D. Dinis, cuya historia está escrita por el propio conde de Barcelos, y el mismo D. Pedro, que es simplemente el relato de un episodio de su vida. Las narraciones sobre Martim Sánchez, cuya historia aparece resumida en el Livro do Deâo, y Martim Anes permiten a Mattoso plantear que haya existido una literatura cronística anterior incluso a la Crónica Portuguesa de Espanha e Portugal.

Sin duda el episodio más importante es el de la batalla de Salado, incluida en la refundición de finales del siglo XIV. Es el episodio central de la vida de D. Álvaro Gonçalves Pereira, prior de los Hospitalarios. Antes de la historia de D. Álvaro se cuenta la de su padre, el arzobispo de Braga D. Gonçalo Pereira; la de su abuelo... y así hasta llegar a Gonçalo Mendes da Maia “o Lidador”, cuya hija casó con D. Rodrigo Froiaz de Trastámara, dando origen así al linaje de los Pereira. Los Trastámara se presentaban de esta manera como rama privilegiada de la nobleza asturiana por los servicios prestados a la corona. El relato no sólo intentaba reivindicar los orígenes de los Trastámara, sino construir un pasado legitimado por la propia realeza asturiana. Así, sus más directos descendientes, los Pereira, podrían considerarse como legítimos herederos de este pasado y situar de este modo en Portugal, y no en Castilla, la continuación de la misión hispánica confiada a Pelayo. Esta refundición de entorno a 1380 fue hecha por alguna persona ligada a la orden de los Hospitalarios y amigo del prior. Estaría fechada entre la muerte de D. Álvaro (1373) y la del rey Fernando de Portugal (1383), ya que su hijo no aparece.

BIBLIOGRAFÍA

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