Historia

Historia. Argentina. Siglo XVIII. Reyes. Monarquía. Dioses. Religión. Fanatismo. Virreinato. Napoleón. Revolución francesa. Bloqueo continental. Milicias. Independencia. América

  • Enviado por: Nsg
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 16 páginas
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Trabajo práctico de ciencias sociales

Fecha de entrega: 28-11-2007

Hacia el año 1700 la mayoría de los países estaban gobernados por los reyes que decían que los dioses los mandaban a gobernar en la tierra.

En Argentina estaba gobernado por España quienes tenían “colonias” por toda América.

En España se creía que las colonias estaban mal administradas por eso se creo el VIRREINATO del Río de la Plata.

España estableció una ley llamada comercio libre que permitía comerciar a Buenos Aires directamente con España.

'Historia'
Mientras tanto, en 1789 estalló la Revolución Francesa que proclamó la libertad y la igualdad de todos los hombres.

En 1804 el general Napoleón Bonaparte tomó el poder, suprimió REPÚBLICA, y en 1806 se proclamo emperador. Bonaparte tenía casi toda Europa en su poder pero no tenía a Inglaterra.

Inglaterra comerciaba con toda Europa y eran muy poderosos por la REVOLUCIÓN INDUSTRIAL era lo que creo las maquinas a vapor y las vendían a bajo preció.

Cuando Napoleón decretó el BLOQUEO CONTINENTAL este “bloqueo” no dejaba a Inglaterra comerciar con Europa. Inglaterra fue forzada a comerciar en otro continente. Unos de esos lugares era el Río de la Plata, por eso en Julio de 1806.

En ese año Santiago de Liniers gobernador del Río de la Plata y Capitán francés de la armada española organizo las MILICIAS para mejorar la defensa de la ciudad. Las milicias eran batallones de voluntarios que se entrenaban varias horas por día. Muchos criollos adquirieron experiencia con las armas que seria de gran importancia para respaldar sus reclamos.

En 1807 los ingleses intentaron reconquistar BS. As. Pero fueron rechazados y obligados a retroceder. Los grandes protagonistas de esta heroica defensa fueron las milicias y los vecinos de la ciudad que des de las azoteas de sus casas arrojaban piedras, agua y aceite hirviendo sobre los invasores.

Cuando la guerra termino, los criollos tomaron conciencia de sus propias fuerzas y de la INEPTITUD DE LAS AUTORIDADES ESPAÑOLAS para defender BS. AS.

Por eso presionaron al CABILDO para quitar a Sobremonte y remplazarlo por Liniers.

La DESIGNACIÓN DE LINIERS COMO VIRREY

irritó a los españoles, que temían que este francés quisiera poner el Río de la Plata bajo poder de FRANCIA.

Por eso a principios de 1809 intentaron derrocarlo; pero fracasaron debido al apoyo de las milicias criollas le dieron al virrey. Para castigar a los rebeldes, Liniers DECIDIÓ DISOLVER LAS MILICIAS ESPAÑOLAS.

Así, casi todo el poder de fuego en Buenos Aires, quedó en manos de Liniers.

Las invasiones inglesas habían sacado a la luz la debilidad del imperio español. Lo creían los criollos de Buenos Aires. Y las noticias que a partir de 1808 llegaron desde Europa les dieron la razón.

Este año, LOS EJÉRCITOS DE NAPOLEÓN OCUPARON ESPAÑA, tomaron prisionero al rey Fernando VII y lo reemplazaron por José Bonaparte, un hermano del emperador. El pueblo de Madrid no aceptó la dominación francesa y e encabezó una rebelión que fue salvajemente reprimida. El ejemplo de los madrileños fue imitado por los pueblos de otras ciudades, que crearon juntas para gobernarse. Esas juntas enviaron representantes a una junta central, que se instaló en la ciudad de Sevilla. Este organismo que decía gobernar al nombre de Fernando VII, hizo eco de los temores de los españoles del Río de la Plata y decidió reemplazar a Liniers por un virrey español: Baltasar Hidalgo de Cisneros.

Efectivamente el 13 de mayo de 1810, en un barco inglés que arribó a BS. AS., llego una noticia que dejo a todos con la boca abierta: los franceses habían ocupado Sevilla y LA JUNTA CENTRAL SE HABÍA DISUELTO. De nada sirvió que el virrey tratara de ocultar la información. Ésta pronto se supo inmediatamente se comenzó a discutir si Cisneros, que había sido nombrado por la junta disuelta, bebía seguir gobernando o no.

Rápidamente, Un grupo de criollos se reunió en secreto y decidió que la hora de tomar el poder por fin había llegado. Decididos a no perder tiempo, los criollos exigieron al virrey la convocatoria a un CABILDO ABIERTO.

Cisneros aceptó a regañadientes y lo convocó para el día 22. Luego de acalorados debates, de los que participaron alrededor de 250 vecinos, Se decidió que el virrey debía renunciar a su cargo. Dos días después, los miembros del Cabildo - la mayoría españoles- intentaron burlar esta resolución designado una junta de gobierno integrada por dos españoles y dos criollos, pero presidida por el virrey.

Cuando los criollos se enteraron de lo sucedido, exigieron que se formara una nueva junta en la que ellos fueran mayoría. Para respaldar este reclamo, convocaron al pueblo de BS. AS., que desde horas tempranas del día 25 se concentró en buen número frente al Cabildo. Y como las horas pasaban y los cabildantes no actuaban, fue necesario que los criollos amenazaran con usar la fuerza de sus milicias para obligarlos a deponer su actitud. Cisneros renunció entonces y se formó un nuevo integrado por nuevos miembros (9 personas 7 criollos y 2 españoles) y presidido por uno de los principales jefes de las milicias criollas: Cornelio Saavedra.

Así surgió la Primera Junta. La Independencia aún estaba lejos…

Una vez en el poder la Junta invitó a todos los cabildos a que enviaran diputados a Buenos Aires. Algunas ciudades se negaron y entonces la Junta decidió enviar expediciones al Paraguay y al Alto Perú.

La expedición enviada al Paraguay fue derrotada, si bien en 1811 los patriotas paraguayos establecieron su propio gobierno. Al Alto Perú se realizaron tres campañas militares, que si bien comenzaron con triunfos, concluyeron en derrotas frente a las tropas realistas que reconocían la autoridad del virrey del Perú.

En la Banda Oriental, ejércitos enviados desde Buenos Aires y las fuerzas del caudillo oriental José Artigas enfrentaron a los realistas que dominaban Montevideo, que recién fue tomada en 1814.

Mientras se desarrollaban las campañas militares, las discusiones entre los patriotas provocaron sucesivos cambios de gobierno. A fines de 1810, la Primera Junta se convirtió en Junta Grande con la incorporación de los diputados de las provincias, la que al año siguiente fue reemplazada por un Triunvirato compuesto por Feliciano Chiclana, Juan José Paso y Manuel de Sarratea, donde no faltaron enfrentamientos internos.

En octubre de 1812, tras la victoria de las tropas patriotas en Tucumán, estalló en Buenos Aires una revolución y se constituyó un nuevo Triunvirato compuesto Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte, que convocó elecciones a una Asamblea General.

Reunida el 31 de enero de 1813, presidida por Carlos María de Alvear, tomó medidas que implicaban el ejercicio de la soberanía por las Provincias Unidas. La Asamblea creó un nuevo Poder Ejecutivo, el Directorio, cuyo primer titular fue Gervasio Antonio de Posadas (enero de 1814).

Un año después lo sucedió Alvear (enero/abril de 1815). El motín de Fontezuelas (1815) derrocó a Alvear y se convocó a un Congreso General de las Provincias, que se reunió en Tucumán en marzo de 1816 y cuyo objetivo era discutir la conveniencia de proclamar la Independencia.

LA INDEPENDENCIA

Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Catamarca, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Buenos Aires aceptaron la convocatoria. También lo hicieron Charcas, Chichas y Mizque, tres ciudades del Alto Perú que en ese momento estaban ocupadas por los patriotas. Las que no lo hicieron fueron Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, Misiones y la Banda Oriental, es decir, las que reconocían la autoridad de Artigas.

A pesar de las dificultades, el 24 de marzo de 1816 inició sus sesiones el Congreso de Tucumán. Se reunieron allí representantes de las provincias mencionadas. Las instrucciones de los diputados coincidían en que se debía declarar la Independencia y dictar una Constitución.

La primera preocupación del Congreso fue nombrar un Director Supremo titular, pues Alvarez Thomas había renunciado. Lo había reemplazado Balcarce. En el mes de mayo el Congreso designó Director Supremo a Juan Martín de Pueyrredón.

La influencia de San Martín y Belgrano fue decisiva para la Declaración de la Independencia. A comienzos del mes de julio, cumpliendo los deseos de estos próceres, los diputados consideraron que debía tratarse el tema de la Independencia.

El día 9 de Julio, siendo presidente del Congreso Francisco Narciso de Laprida, el secretario Paso preguntó a los congresales: Si querían que las Provincias de la Unión fuesen una Nación libre e independiente de los reyes españoles y su metrópoli”. Los diputados aceptaron emocionados poniéndose de pie.

Cantidad de Diputados por distritos

Distrito

Diputados enviados al Congreso

Cantidad aproximada de habitantes al comenzar el siglo XIX

Algunas instrucciones

Buenos Aires

7

130.000

Soberanía Popular. Poder Judicial con jurados populares.

Libertad de prensa. Derecho a resistir cualquier autoridad que no se contenga en los límites de la Constitución.

Régimen representativo bicameral.

Córdoba

5

220.000

Declarar la Independencia.

Invitar a la Provincia Oriental y al Paraguay al Congreso.

Tucumán

3

 

 

Catamarca

2

 

 

Santiago del Estero

2

 

 

Mendoza

2

 

 

Salta

2

 

 

La Rioja

1

 

 

San Luis

1

 

 

1

 

 

Jujuy

1

 

Declarar la Independencia

Igualdad de derechos, libertad y soberanía para cada provincia.

Alto Perú (Actual Bolivia) Chuquisaca

4

590.000

 

Cochabamba

1

 

 

La Plata

2

 

 

Diputado elegido en el exilio. (el distrito estaba en poder de los españoles) Chichas

1

 

 

Diputado elegido en el exilio. (el distrito estaba en poder de los españoles) Mizque

1

 

 

ACTA DE DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA

Fue redactada por el diputado Serrano. Su texto es el siguiente:

“Nos los representantes de las Provincias Unidas de Sud América, reunidos en Congreso General, invocando el Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos, declaramos solemnemente a la faz de la Tierra que es voluntad unánime e indubitable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojadas e investirse del alto carácter de nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli, quedando en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia e impere el cúmulo de las actuales circunstancias, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas, haberes y fama”.

El 19 de julio se agregó al texto la decisión de ser “libres e independientes de toda dominación extranjera”. De esta manera aclaraban que no aceptarían ser gobernados por ningún país.

El 25 de julio el Congreso adoptó oficialmente la bandera creada por Belgrano. Mediante un decreto estableció que el distintivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata “fuese la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente”.

Debate sobre la forma de gobierno

Declarada la Independencia, los diputados, debían decidir si la forma de gobierno que se adoptaría sería una monarquía o una república. La mayoría era partidaria de la monarquía.

En una monarquía, el gobierno es ejercido por un monarca o rey. Este cargo es hereditario, es decir, que se transmite de padre a hijos.

En una república, el gobierno es ejercido por el pueblo. Éste, mediante el voto, elige las autoridades.

Fray Justo Santa María de Oro, representante de San Juan, manifestó que para resolver un asunto tan importante debía consultarse a los pueblos. El debate continuó, pero debido a las dificultades internas no se tomó una decisión definitiva. El proyecto monárquico fue dejado de lado.

A comienzos de 1817, el Congreso se trasladó a Buenos Aires, pues era necesario cerca del Director Supremo para resolver los serios problemas del país.

Bibliografía:

  • Manual Kapelusz Bonaerense 6

  • Ideas en la Cabeza Ciencias Sociales Bonaerense

Editorial: Santillana

* Gran Enciclopedia Universal
Editorial: Espasa Calpe

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