Historia universal

Doctrinas políticas y económicas (mercantilismo, fisiocratismo, liberalismo económico). Locke. Montesquieu. Rousseau (Contrato social). Quesnay. Turgot. Colbert. Adam Smith

  • Enviado por: Mary Isabel Osorio
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas
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'Historia universal'

INTRODUCCIÓN.-

A continuación expondremos, de manera muy breve, algunos aspectos fundamentales de algunos grandes hombres que vivieron en la Europa Moderna, legaron a la humanidad sus pensamientos y principios a través de las obras que todavía hoy se conservan.

De igual manera, recordaremos algunos principios básicos que condujeron a la sociedad de la época a desarrollar la cultura, la economía, y en consecuencia, su desarrollo social a través de la aplicación de criterios que constituían las doctrinas económicas.

DOCTRINAS POLÍTICAS.-

Los partidarios de la ilustración transmitieron y popularizaron las ideas de esos autores, quienes con el racionalismo rechazaron, valiéndose de la razón y la ciencia, la visión que sobre el universo se tenia hasta entonces, para así, lograr el avance de la ciencia como una vía para alcanzar el progreso del capitalismo. De esta manera, la idea de progreso se volvió una idea dominante desde el siglo XVII hasta el siglo XX.

Los autores mencionados, señalaban que el hombre estaba sujeto a múltiples leyes y a la vez gozaba de derechos naturales. Uno de estos derechos, el entendimiento, que posibilitó que los europeos superaran, entre otras cosas, el miedo a la magia y a la brujería. También fue la base para definir un nuevo concepto de Dios, a quien se consideró la suma de la inteligencia. De esta manera, se dio una lucha contra todo lo tradicional y sobre toda autoridad impuesta, tanto del rey como de la iglesia, siendo la razón, el único criterio de verdad.

En Inglaterra, destacó John Locke (1632-1704), quien con espíritu crítico planteó los derechos de libertad y de propiedad de los individuos, asimismo el derecho a participar y decidir en los asuntos políticos del país a través del ejercicio de la soberanía popular. También defendió la monarquía constitucional, porque limitaba la autoridad del rey.

El pensamiento de John Locke, expresado en su ensayo “El Entendimiento Humano” reflejaban las transformaciones que estaban operándose en Inglaterra con el impulso de la burguesía.

Por consiguiente, los primeros problemas de Locke son rastrear el origen e historia de ideas, y las maneras en que la comprensión opera en ellos, para que él pueda ver qué conocimientos es y ver cuan lejos llega. Este uso amplio del término “idea” se hereda de Descartes. El término contemporáneo que corresponde es “presentación”. Pero presentación, es estrictamente, sólo una variedad de la idea de Locke que también incluye representación e imagen, percepción y concepto o nociones.

Todas nuestras ideas, dice él, vienen de la experiencia. La mente no tiene ninguna idea innata, pero sí tiene las facultades innatas: percibe, recuerda, y combina las ideas que vienen de él; también desea, reflexiona y aspira; y estas actividades mentales son la fuente de una nueva clase de ideas. La experiencia, es por consiguiente, doble.

En Francia, los filósofos de la ilustración, enriquecieron el pensamiento inglés. Montesquieu (1689-1755) propuso un gobierno de equilibrio con base en la separación de los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; propuesta que se llevó a cabo en Estados Unidos de América y en las colonias latinoamericanas, después de que lograran su independencia.

Montesquieu defendió el constitucionalismo, la preservación de la libertad civil, la abolición de la esclavitud, el gradualismo, la moderación, la paz, el internacionalismo, la justicia social y económica, y el respeto a lo nacional y la tradición local. El creyó en la justicia y las leyes, detestando todas las formas de extremismo y fanatismo; poniendo su fe en el poder de equilibrio y la división de autoridad como un arma contra la regla despótica por individuos o grupos o mayorías, aceptando la igualdad social, pero no hasta el punto de amenazar la libertad individual; y mucho menos el gobierno ordenado.

Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), fue muy singular en sus escritos, particularmente en El Contrato Social, pues planteó las bases de un gobierno democrático burgués al asegurar que correspondía a los ciudadanos decidir su forma de gobierno (soberanía popular), y a la voluntada general, aprobar las leyes, a fin de alcanzar el bienestar común y la justicia.

El era un pensador perspicaz, y estaba provisto con las armas del siglo filosófico y con una elocuencia inspiradora. A estas calidades se agrego un egoísmo pronunciado y una arrogancia que llevo al antagonismo amargo contra sus vistas revolucionarias y la personalidad sensible, resultaba en una creciente misantropía.

El Contrato Social, plantea en su texto, que todos los hombres nacen libres e iguales, tomando en cuenta el Estado como un contrato en el cual los individuos no rinden sus derechos naturales, pero si acuerdan protegerlos.

El Contrato Social se volvió el libro de la Revolución Francesa, y las teorías de Rousseau como protestas en las orgías sangrientas frenéticas de la Comunidad, así como en el rejuvenecimiento de Francia y la historia de todo el mundo Occidental.

DOCTRINAS ECONÓMICAS.-

  • El Mercantilismo: Fue una doctrina económica practicada por los Estados nacionales europeos a partir del siglo XV, la cual valora principalmente la riqueza de las naciones basada en la propiedad de metales preciosos.

  • El Fisiocratismo: El presupuesto fundamental de esta doctrina es que la sociedad humana, al igual que el universo físico, está sujeta a leyes naturales y, así, tiene que reflejar el orden natural. Para que así sea, para que la constitución de una sociedad refleje el orden del universo, su estructura debe estar determinada, primero, por las aportaciones de los grupos constitutivos a la obtención del producto nacional; segundo, por los derechos a la propiedad privada y, finalmente, por la elección libre en materia económica. En la cima de esta estructura ha de situarse un poder central fuerte, un déspota ilustrado que garantice el “laissez faire”, un monarca que concentre todo el poder político dedicándose exclusivamente a la administración del orden natural de la sociedad.

  • Los principales opositores a esta doctrina durante el siglo XVI fueron los fisiócratas franceses Quesnay, Turgot y Colbert. Este movimiento fisiócrata, conocido también como el gobierno de la naturaleza, fue el puente que favoreció el crecimiento, en el siglo XVIII, del liberalismo económico.

  • Liberalismo Económico: El principal representante fue Adam Smith, quien sostenía en su obra “La Riqueza de las Naciones”(1776) que la economía debía seguir un orden natural, sin control del Estado, en el cual la propiedad y la iniciativa privada, la libertad de empresa, de producción y de comercialización garantizaban la prosperidad y el progreso social. También distinguía al trabajo individual realizado libremente como fuente de riqueza, donde las mercancías adquirían un valor que se regulaba mediante la ley de la oferta y la demanda.

  • El Positivismo: Consiste en no admitir como válidos científicamente otros conocimientos, sino los que proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica y la experiencia y la inducción, los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de todo ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica. El positivismo es una mutilación de la inteligencia humana, que hace posible, no sólo, la metafísica, sino la ciencia misma. Esta, sin los principios ideales, queda reducida a una nomenclatura de hechos, y la ciencia es una colección de experiencias, sino la idea general, la ley que interpreta la experiencia y la traspasa. Considerado como sistema religioso, el positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o regular.

  • BIBLIOGRAFÍA.-

    • HISTORIA UNIVERSAL 8º, Editorial Oxford

    • EL CONTRATO SOCIAL, Jean Jacques Rousseau

    • INTERNET, Monografías.com