Historia universal contemporánea

Islam. Mahoma. Sociedad islámica. Democracia. Antiguo Régimen. Revolución Francesa, Industrial, Rusa. Primera Guerra Mundial. Nuevo estado de Israel

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El Islam

El Islam es la religión fundada por Mahoma en Arabia en el siglo VII d.JC.

Bajo las cuatro primeras califas sucesores de Mahoma, la nueva religión se expandió hasta crear, bajo el califato omeya de Damasco, un vasto imperio que abarcaba desde el Atlántico hasta el Indo y se extendía por toda la costa meridional del Mediterráneo. Este imperio penetró en la India, en el Turkesan Chino, en Insulindia, en el África negra y en Europa, donde en el s. XI perdió Sicilia y en el s.XV lo que le quedaba de España. Tenían creencias animistas hasta que con Mahoma, se convirtieron al monoteísmo. La nueva fe les confirió la unidad de la que antes carecían y con ello inicio una prodigiosa expansión que les llevó, en menos de cien años, a conquistar un territorio que se extendía desde España hasta el Valle del Indo. En el año 630 Mahoma se apoderó de la Meca; A su muerte, casi toda la península se había convertido al Islam. Su sucesor, Abu Bark, completó la unificación de Arabia y Daría origen al denominado califato ortodoxo. La expansión continuó hacia él con la toma de Egipto, y el Norte de África, y hacia el este con Afganistán y Almería.

La reflexión filosófica del Islam tiene sus raíces en las escuelas de traductores del oriente cristiano. Del oriente próximo nos viene la escritura la geometría, la filosofía...

Los fenicios venían a comprar es estaño al sur de España por eso se formó la primera cultura oriental de Europa.

La justicia en la sociedad islámica tradicional se derivaba del mandato divino. Hay referencia a un pacto original por medio del cual Dios designó vicarios suyos a los que ejercen la autoridad. A éstos les cabe el deber de proteger a los fieles como a los últimos el deber de obedecer la autoridad. Son afines el ideal de justicia platónico y el del Islam: el orden decretado por Dios sólo prevalecerá allí donde dirijan hombres virtuosos, que unan a su profundo conocimiento de la divinidad una elevada cualidad moral y en cuyas manos está "hacer que los hombres, en esta vida y en este medio disfruten al máximo la felicidad y las delicias de la vida futura por medio de instituciones comunitarias fundadas en la justicia y la confraternidad"

Pese a que el ordenamiento jurídico de las ciudades islámicas tradicionales careció de la autonomía local y municipal de que gozaron las ciudades europeas medievales, sus instituciones, orientadas por valores que rechazaban la discriminación por motivos de raza, religión o condición social, propiciaron el elevado grado de integración que fue común en todas las ciudades del mundo musulmán, desde Al-Andalus hasta la India.

La economía en las ciudades tradicionales musulmanas se regía por un sistema corporativo que integraba a los hombres dedicados a la producción, la distribución y los servicios, ya se desempeñasen como propietarios u obreros, trabajadores a domicilio, por cuenta propia o empleados del gobierno, ya fueran "gentes de alta o baja condición, musulmanes, cristianos y judíos, nativos o extranjeros naturalizados, todos pertenecían al sistema corporativo". En las corporaciones se agrupaba la población urbana según sus oficios, así que las había de artesanos, de mercaderes, de subastadores, prestamistas, músicos, cantantes, narradores transportistas y marineros.

La educación musulmana, iniciada en los tiempos del Profeta en La Meca, fue irradiada en lo fundamental desde la institución de la mezquita y tuvo como contenido la ley islámica, cuyo aprendizaje era un 'deber de suficiencia' para la comunidad islámica. La más alta distinción en el Islam era alcanzar el "saber" o conocimiento de la ley revelada. La memoria era una cualidad tan ponderada en esta enseñanza que su ideal, el título de "hafiz", se concedía a quien aprendiese el Corán de memoria.

La instrucción religiosa fue uno de los elementos que garantizaron la supervivencia de la civilización islámica. Un ciudadano de cultura media podía ejercer una función consultiva en el interior de la comunidad, dirigir las oraciones y practicar el mandato coránico. Con el tiempo, la instrucción religiosa se fue diferenciando de la educación propiamente dicha.

La moral que regulaba la conducta de la comunidad islámica tradicional se derivaba de la elasticidad contenida en el Corán y en la tradición del Profeta. Según éstas, ordenar el bien y prohibir el mal son un mandato divino. Todo musulmán tiene, en consecuencia, la obligación de denunciar los actos contrarios al mismo. La tradición establecía las normas de cortesía, los gestos y palabras del saludo, las felicitaciones para los buenos momentos y los consuelos para las pruebas de la vida. Establecía también los preceptos de todo comportamiento, entre ellos, el uso de atuendos tradicionales y del turbante como símbolo de la dignidad del creyente y de su alianza con el cielo.

La democracia

En nombre de la democracia, los crímenes más abominables...

Al momento del derrumbamiento de la Unión Soviética, la significación de la clase de los discursos sobre «la democracia» en general, «por encima de las clases», aparece con una claridad evidente.
La contra-revolución en Europa del Estado y en Unión Soviética ha sido hecho bajo la consigna « libertad y democracia. La caída de la producción industrial del 50%: «en nombre de la democracia. El reinado de 4.000 organizaciones de la mafia: «en nombre de la democracia. El robo de todas las economías de los pensionados en promedio de una inflación del 3.000%: «en nombre de la democracia. Las guerras civiles reaccionarias en Azerbaiján, en Armenia, en Georgia, en Tchetchenia, en Tadjikistan: «en nombre de la democracia. Un exceso de 1.700.000 personas muertas en tres años: «en nombre de la democracia».
Después del derrumbamiento de la URSS, la Liga Mundial Anti-Comunista, que reagrupa las principales organizaciones fascistas y de extrema derecha del mundo, ha cambiado su nombre por «Liga Mundial por la Libertad y la Democracia»!, con lo dicho basta.
En Rusia, el restaurador del capitalismo salvaje, Yeltsin pudo destruir el parlamento ruso bajo el fuego de sus carros blindados, el ha podido instaurar un régimen apoyándose en la mafia y en las potencias imperialistas, el ha podido falsificar a fondo las elecciones, toda la prensa burguesa no cesa de repetir que «la democracia progresa» en Rusia.
En África, en 1990, el «viento de la democracia» ha comenzado a soplar con la iniciativa de Mitterrand desde la cumbre de la Beaule. Desde entonces, la situación de las masas populares están gravemente deterioradas y las intervenciones imperialistas se suceden Desde la cumbre de Chailot, en Noviembre de 1991, Habyarimana afirma que «la consolidación de la democracia pluralista es acelerada en Rwanda después de la cumbre de la Beaule. Y dos años mas tarde, bajo esta bandera, Habyarimana había acabado los preparativos del genocidio...

La democracia bajo el socialismo

¿Cómo se plantea, entonces, el interrogante de la democracia bajo el socialismo? El socialismo no es, de ningún modo, la «verdadera democracia para todos», como lo pretenden los kautskistas y los kruchevianos.
Para los capitalistas que disfrutan plenamente la democracia burguesa, el socialismo significa esencialmente el fin de la democracia, el fin de la libertad de explotar, el fin de la libertad de acumular fortunas por medios legales e ilegales, el fin de la libertad de comprar los medios de comunicación y de «moldear» la opinión pública, el fin de la libertad de organizar la educación para su interés, etc.
Para los trabajadores, el socialismo no significa la expansión de la vieja democracia burguesa, sino la creación de nuevas formas de democracia que permitan a los trabajadores participar realmente en las decisiones políticas y económicas.
Lenin declara: «La dictadura del proletariado (...) no puede limitarse simplemente a la ampliación de la democracia. Al mismo tiempo que una ampliación considerable de la democracia, convertida por primera vez en democracia para los pobres, democracia para el pueblo y no para los ricos, la dictadura del proletariado lleva una serie de restricciones a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. A aquellos, debemos someterlos con la finalidad de liberar a la humanidad de la esclavitud salarial; es necesario quebrar su resistencia por la fuerza, y es evidente que donde hay represión, hay violencia, no hay libertad, no hay democracia. »

Antiguo Régimen

Conceptos Generales:

Empieza en la segunda mitad del siglo XVIII se da un proceso de desarrollo industrial en Gran Bretaña. En la primera mitad del XIX es cuando se empieza a extender por Europa. Uno de los inventos más importantes en esta época fue la maquina de vapor.

La sociedad agraria pasa a ser industrial, aunque había muy malas condiciones.

La Economía era frágil, estaba muy dependiente de la agricultura, pero estaba todo en manos del gobierno. Los periodos de hambre eran cada cuatro años aproximadamente.

La agricultura era la base de la economía. En la agricultura de subsistencia, solo se comerciaba si sobraba algo de material. El 80% de la población era agrícola. De la agricultura dependían muchos factores, como el comercio, la demografía y la industria. En los países occidentales había técnicas de trabajo muy rudimentarias, en cambio en Gran Bretaña y en los Países Bajos hubo novedades. Como por ejemplo, nuevos cultivos( maíz y patatas) y nuevos instrumentos para trabajar.

Los terrenos eran de los nobles, en cambio quien trabajaba en ellos eran los campesinos, que casi o tenían para pagar los impuestos.

La Industria empezó cuando aparecieron las máquinas y se construyen talleres más grandes, que acabaron siendo fabricas. Había la artesanal, que era la en la cual se trabajaba en las casas o en pequeños talleres y las industrias comerciales, que se trabajaba en fábricas.

El comercio terrestre era lento y malo debido al bajo poder adquisitivo, porque la mayoría de la población era pobre; hubo años de malas cosechas; En España las aduanas interiores como funcionarios reales, en la época de Carlos III no sé podía vender el trigo libremente, había unas normas; malos caminos. En cambio en el comercio marítimo se crearon notables flotas. En España, con el marques de la Enseñanza; Inglaterra y Holanda tenían un intenso comercio con sus colonias.

Sociedad estamental

Los estamentos son agrupaciones de personas con funciones muy semejantes dentro de la sociedad. Eran grupos cerrados; un plebeyo nunca podría ser noble, salvo que por motivos excepcionales sucediera, pero estaba mal visto por la sociedad.

La exención de impuestos no era el único privilegio de que gozaban el clero y la nobleza. Tenían el monopolio de los altos cargos de la corte y la administración. Poseían numerosos derechos feudales y señoriales sobre la tierra y sobre los habitantes de sus propiedades. Las dos terceras partes de la tierra pertenecían a la iglesia y a la nobleza.

Los privilegiados eran la nobleza y el clero, y tenían un estatuto jurídico propio. La nobleza era un 6% de la población y tenia un gran poder. Sus ocupaciones eran: de administración del ejercito, sobre todo a la guerra, los oficiales del ejercito eran todos nobles.

El mayorazgo, los bienes los heredaba siempre el hijo mayor. Las mujeres, solo en caso de que no haya ningún varón.

Los señoríos eran los dueños de las tierras y de las personas (jurisdicción)

El Clero era el 5% de la población, tenían muchos bienes. Controlaban la gente que iba a misa.

Los no privilegiados se les denominaba el tercer estado, mas de un 90% de la población, se separaban en dos grandes grupos: la burguesía, que eran los empresarios, mercaderes, intelectuales; los k deseaban ser nobles, aunque lo odiaban los admiraban.

Los campesinos, eran la gran mayoría, en la Europa del este eran muy mal tratados; en occidente la situación no era muy buena, pero al menos no eran esclavos. Tenían sus derechos.

El siglo XVIII es el siglo de las luces, la época de la ilustración, porque una explicación racional del mundo venía a iluminar las sombras heredadas de la tradición o de la superstición. Las matemáticas y la física desarrollaron la herencia de Leibniz y Newton. En la segunda mitad del siglo, de la astronomía, de la química moderna, así como del descubrimiento del universo que se iban descubriendo ponían en cuestión en cuestión las verdades bíblicas sobre la ceración. El conjunto de las ideas ilustradas circuló, inicialmente, entre unas elites reducidas; solo sabían leer los sacerdotes, los clérigos y los sectores más acomodados de la burguesía de las ciudades. La empresa más efectiva y simbólica fue la publicación de los 28 volúmenes de la Enciclopedia. Era un diccionario razonando de las ciencias, las artes y las técnicas. La obra tuvo gran difusión en la época, pero también proponía una critica hábil e indirecta de las intuiciones políticas y de las ideas religiosas, y un rechazo de dogmas, de la autoridad y de la tradición.

Régimen político

Había monarquía absoluta e derecho divino desde el siglo XVI, en los países no católicos se llamaba de derecho histórico. Solo Dios puede pedirle cuentas al Rey. Si el rey lo hace mal, los secretarios de estado se llevan las culpas.

La mayoría de los estados del antiguo Régimen estaban gobernados por una monarquía cuya legitimidad se consideraba de derecho divino.

La Guerra de Independencia

Las causas del conflicto se encontraban en que los colonos se sentían injustamente tratados, ya que aportaban riqueza e impuestos a la metrópoli y, sin embargo, esta los tenia totalmente marginados de todas las decisiones que les afectaban. Después del triunfo de Inglaterra sobre Francia en la Guerra de los siete años, en la que recibió gran ayuda de los colonos, tanto en lo militar como en recursos económicos, no se premió esta importante colaboración. Por el contrario, se agravó la presión fiscal para finanzas los gastos de la guerra. Se crearon nuevos impuestos sobre el azúcar y otros productos, y aumentó el precio del papel oficial timbrado, indispensable para cualquier acto administrativo o notarial.

El 16 de diciembre de 1773 se produjo en el puerto de Boston un grave incidente, conocido como el Motín del té. La causa de esta revuelta era un impuesto nuevo que el gobierno de Londres había asignado al comercio del té. Solo se consiguió que el descontento y la indignación se extendieran a la población. Las medidas represivas del gobierno ingles provocaron el inicio de la guerra de la Independencia. Los colonos formaron un ejercito de milicianos y pusieron a su mando a Geoge Washington. La única solución fue la búsqueda de ayuda de potencias extranjeras. Así ocurrió, Francia envió el armamento y las municiones que George Washington necesitaba para su ejercito.

En 1779 se produjo una escalada en el conflicto: Francia y España decidieron entrar directamente en la guerra. Holanda también se unió a la coalición creada por Francia y España, con la idea de ganar posiciones en el dominio de los mares. Gran Bretaña reconocía la independencia de los Estados Unidos en el tratado de Versalles.

Revolución Francesa

La Revolución Francesa, por una serie de razones se destaca de las demás revoluciones que acontecieron por ésta época. Francia era el país más poblado de Europa Occidental, el más próspero del continente y también el que gozaba de mayor prestigio intelectual como centro de iniciativa de la revolución ideológica del S XVIII. La revolución marca el fin del Antiguo Régimen y el surgimiento de una nueva organización socio-política, qué se fue afirmando paulatinamente.

Las causas que generaron la Revolución fueron diversas, éstas son algunas de las más influyentes: la incapacidad de las clases gobernantes —nobleza, clero y burguesía— para hacer frente a los problemas de Estado, la indecisión de la monarquía, los excesivos impuestos que recaían sobre el campesinado, el empobrecimiento de los trabajadores, la agitación intelectual alentada por el Siglo de las Luces y el ejemplo de la guerra de la Independencia estadounidense. También afectaron las periódicas crisis económicas motivadas por las largas guerras emprendidas durante el reinado de Luis XIV, además del desmedido gasto que generaba la nobleza, la mala administración de los asuntos nacionales en el reinado de Luis XV, las cuantiosas pérdidas que acarreó la Guerra Francesa e India y el aumento de la deuda generado por los préstamos a las colonias británicas de Norteamérica durante la guerra de la Independencia estadounidense. El pueblo exigía la convocatoria de los Estados Generales (una asamblea formada por representantes del clero, la nobleza y el Tercer estado, y el rey Luis XVI accedió finalmente a celebrar unas elecciones nacionales en 1788.

El inicio de la Revolución

El rey se vio obligado a ceder ante la continua oposición a los decretos reales y la predisposición al amotinamiento del propio Ejército real. El 27 de junio ordenó a la nobleza y al clero que se unieran a la autoproclamada Asamblea Nacional Constituyente. El Rey dio instrucciones para que varios regimientos extranjeros leales se concentraran en París y Versalles. El pueblo de París respondió con la insurrección ante estos actos de provocación; los disturbios comenzaron el 12 de julio, y las multitudes asaltaron y tomaron La Bastilla —una prisión real que simbolizaba el despotismo de los Borbones— el 14 de julio. La burguesía parisina, temerosa de que la muchedumbre de la ciudad aprovechara el derrumbamiento del antiguo sistema de gobierno y recurriera a la acción directa, se apresuró a establecer un gobierno provisional local y organizó una milicia popular, denominada oficialmente Guardia Nacional. El estandarte de los Borbones fue sustituido por la escarapela tricolor (azul, blanca y roja), símbolo de los revolucionarios que pasó a ser la bandera nacional. No tardaron en constituirse en toda Francia gobiernos provisionales locales y unidades de la milicia.

La redacción de una constitución

La Asamblea aprobó una legislación por la que quedaba abolido el régimen feudal y señorial y se suprimía el diezmo, aunque se otorgaban compensaciones en ciertos casos. En otras leyes se prohibía la venta de cargos públicos y la exención tributaria de los estamentos privilegiados.

A continuación, la Asamblea Nacional Constituyente se dispuso a comenzar su principal tarea, la redacción de una Constitución. En el preámbulo, denominado Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, los delegados formularon los ideales de la Revolución, sintetizados más tarde en tres principios, "Liberté, Égalité, Fraternité" ("Libertad, Igualdad, Fraternidad". Mientras la Asamblea deliberaba, la hambrienta población de París, irritada por los rumores de conspiraciones monárquicas, reclamaba alimentos y soluciones. El 5 y el 6 de octubre, la población parisina, especialmente sus mujeres, marchó hacia Versalles y sitió el palacio real. Luis XVI y su familia fueron rescatados por La Fayette, quien les escoltó hasta París a petición del pueblo. Tras este suceso, algunos miembros conservadores de la Asamblea Constituyente, que acompañaron al rey a París, presentaron su dimisión. En la capital, la presión de los ciudadanos ejercía una influencia cada vez mayor en la corte y la Asamblea. El radicalismo se apoderó de la cámara, pero el objetivo original, la implantación de una monarquía constitucional como régimen político, aún se mantenía. El resentimiento y el descontento del grupo de ciudadanos que había quedado excluido del electorado. Las clases sociales que carecían de propiedades deseaban acceder al voto y liberarse de la miseria económica y social, y no tardaron en adoptar posiciones radicales. Este proceso, que se extendió rápidamente por toda Francia gracias a los clubes de los jacobinos adquirió gran impulso cuando se supo que María Antonieta estaba en constante comunicación con su hermano Leopoldo II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. El recelo popular con respecto a las actividades de la reina y la complicidad de Luis XVI quedó confirmado cuando la familia real fue detenida mientras intentaba huir de Francia en un carruaje con destino a Varennes el 21 de junio.

Radicalización del gobierno

El rey fue privado de sus poderes durante un breve periodo, pero la mayoría moderada de la Asamblea Constituyente, que temía que se incrementaran los disturbios, restituyó a Luis XVI con la esperanza de frenar el ascenso del radicalismo y evitar una intervención de las potencias extranjeras. El 14 de septiembre, el rey juró respetar la Constitución modificada. La Asamblea Nacional Constituyente estaba formada por distintos grupos. Algunos eran más radicales que otros. Por un lado estaban los Girondinos, que defendían la transformación de la monarquía constitucional en una república federal, un proyecto similar al de los Montañeses, integrados por los jacobinos, el centro de la cámara acogía al grupo mayoritario, conocido como el Llano, que carecía de opiniones políticas definidas.

El Reinado del Terror: El 6 de abril, la Convención creó el Comité de Salvación Pública, que habría de ser el órgano ejecutivo de la República, y reestructuró el Comité de Seguridad General y el Tribunal Revolucionario. El número total de víctimas durante el Reinado del Terror llegó a 40.000. Entre los condenados por los tribunales revolucionarios, aproximadamente el 8% eran nobles, el 6% eran miembros del clero, el 14% pertenecía a la clase media y el 70% eran trabajadores o campesinos acusados de eludir el reclutamiento, de deserción, acaparamiento, rebelión u otros delitos. Fue el clero católico el que sufrió proporcionalmente las mayores pérdidas entre todos estos grupos sociales. El odio anticlerical se puso de manifiesto también en la abolición del calendario juliano en octubre de 1793, que fue reemplazado por el calendario republicano.

El ascenso de Napoleón al poder: No habían pasado aún cinco meses desde que el Directorio asumiera el poder, cuando comenzó la primera fase de las Guerras Napoleónicas. Los tres golpes de Estado que se produjeron durante este periodo, reflejaban simplemente el reagrupamiento de las facciones políticas burguesas. El golpe de Estado que tuvo lugar el 9 y 10 de noviembre (18 y 19 de brumario) derrocó al Directorio. El general Napoleón Bonaparte, en aquellos momentos héroe de las últimas campañas, fue la figura central del golpe y de los acontecimientos que se produjeron posteriormente y que desembocaron en la Constitución del 24 de diciembre de 1799 que estableció el Consulado. Bonaparte, investido con poderes dictatoriales, utilizó el entusiasmo y el idealismo revolucionario de Francia para satisfacer sus propios intereses. Sin embargo, la involución parcial de la transformación del país se vio compensada por el hecho de que la Revolución se extendió a casi todos los rincones de Europa durante el periodo de las conquistas napoleónicas.

Las transformaciones producidas por la Revolución

Una consecuencia directa de la Revolución fue la abolición de la monarquía absoluta en Francia. Asimismo, este proceso puso fin a los privilegios de la aristocracia y el clero. La servidumbre, los derechos feudales y los diezmos fueron eliminados; las propiedades se disgregaron y se introdujo el principio de distribución equitativa en el pago de impuestos. Todos los ciudadanos, independientemente de su origen o fortuna, podían acceder a un puesto en la enseñanza, cuya consecución dependía de exámenes de concurso. La reforma y codificación de las diversas legislaciones provinciales y locales, que quedó plasmada en el Código Napoleónico, ponía de manifiesto muchos de los principios y cambios propugnados por la Revolución: la igualdad ante la ley, el derecho de habeas corpus y disposiciones para la celebración de juicios justos. La Revolución también desempeñó un importante papel en el campo de la religión. Los principios de la libertad de culto y la libertad de expresión tal y como fueron enunciados en la Declaración de Derechos del hombre y del ciudadano, pese a no aplicarse en todo momento en el periodo revolucionario, condujeron a la concesión de la libertad de conciencia y de derechos civiles para los protestantes y los judíos. La Revolución inició el camino hacia la separación de la Iglesia y el Estado.

¿Cuales son las causas de la Revolución industrial?

Técnica y tecnología, invento e innovación.

Para fohlen sin progreso técnico no puede existir industria.

Acepta que en el Antiguo Régimen, aunque se utilizaban técnicas rudimentarias se habían hecho avances técnicos(molino de agua, timón de codaste) La Revolución Industrial tiene su origen en el siglo XII, gracias a los descubrimientos en física, química e ingeniería, cuyos conocimientos fueron trasladados al plano de la producción agrícola e industrial. A partir del siglo XVIII, todo lo referente a la productividad y al trabajo fue regido por el conocimiento científico. Una aristocracia terrateniente e industrial, un Parlamento que contaba con el apoyo del rey, posesiones coloniales en América, Asia y Afrecha y un activo comercio con ellas, fueron algunas de las condiciones que permitieron a Inglaterra recibir entusiastamente los beneficios de la Revolución Industrial y, de este modo, convertirse en la primera potencia industrializada del mundo moderno. Un invento que transformó la industria durante el siglo XVIII fue la máquina de vapor. Se atribuye su invención en 1712,al inglés Newcomen y su perfeccionamiento a James Watt, en 1776. La industria textil inglesa hizo de la máquina de vapor su herramienta por excelencia. Junto con la producción de acero -que es una combinación de hierro y carbón- desde 1740, el empleo de la máquina de vapor contribuyó a mejorar los sistemas de transporte. Así, desde principios del siglo XIX, tendieron rieles por donde circularon hacia 1813 las primeras locomotoras que funcionaban con motor de vapor; posteriormente fueron sustituidas por locomotoras de carbón en 1825. En la navegación, hacia 1803 los veleros ingleses fueron modernizados gracias al motor de vapor; se añadieron aspas a los barcos para viajar rápidamente sin depender de la fuerza del viento para desplazarse. Este es el antecedente de los buques de vapor que surcarían los mares en el siglo XIX. Sin embargo, los beneficios del progreso industrial se reflejaron en unos pocos bolsillos: el de los industriales, comerciantes y banqueros; los trabajadores, en cambio, padecieron con las innovaciones tecnológicas, al grado que se convirtieron en piezas reemplazables de una maquinaria enorme y compleja. Una de las consecuencias de la Revolución Industrial fue la emigración de campesinos a las ciudades entre 1750 y 1840. Para finales del siglo XVIII y principios del XIX, la tierra que anteriormente pertenecía a los nobles y a la iglesia fue vendida a los grandes comerciantes. Esto provocó que los campesinos que habitaban y sembraban esas tierras, tuvieran que abandonarlas, ya que se destinaron a otros fines, como la cría de ovejas, de las que se obtenía lana para fabricar telas y expórtalas. Los campesinos se fueron a las ciudades a buscar empleo para sobrevivir y lo encontraron en los grandes talleres, formando un nuevo grupo social: el proletariado. Otra consecuencia de la Revolución Industrial fue el cambio en la forma de trabajo en las sociedades europeas en los siglos XVIII y XIX. En el campo, desde 1701, se utilizó la segadora mecánica; la desmontadora de algodón desde 1793; la trilladora portátil, en 1847; la desterronadota, a partir de 1851; también en esta época se comenzó a utilizar la segadora-atadora y muchos otros artefactos. En las ciudades, el uso de la maquinaria agilizó la elaboración de productos, a los que se sumaron las mejoras en los transportes. La industria textil fue una de las primeras en mecanizarse. Hasta mediados del siglo XVIII, el hilado de lana y algodón se hacía en ruecas manuales o en torno de pedales. Con la introducción de máquinas como la lanzadera volante, aumentó la producción tres o cuatro veces más que con el telar manual. El trabajo en las fábricas cambió respecto de los antiguos talleres artesanales. Las labores se dividieron, algunos trabajadores se dedicaban a fabricar distintas piezas de un producto, mientras que otros se dedicaban a armarlo. Así, se estableció en las fabricas una forma de trabajo conocida como línea de producción.

El uso de las energías distintas de la humana, animal, eólica o hidráulica es uno de los rasgos esenciales de la industria moderna; sin ellas puede haber maquinas, pero la producción su hubiera mantenido en límites muy estrechos. LA distancia que media entre la manufactura ya la fabrica no se hubiera franqueado sin la intervención y la aplicación de la maquina de vapor. Su origen se encuentra en las explotaciones mineras, donde se utilizaban bombas movidas por la combustión de carbón para extraer agua mediante un movimiento de abajo arriba. A la vez que se simplificaban y perfeccionaban los primeros modelos, en 1830 había ya 15.000 maquinas de vapor moviendo las maquinas de las fabricas inglesas.

Bases ideológicas del movimiento obrero.

1. Primeras ideologías: El socialismo premarxista.

A pesar de la variedad de posturas, existen características comunes:

Propios de la primera fase de la revolución industrial prefieren la evolución a la revolución y los medios pacíficos a los violentos. Frente a la hospitalidad de las clases predecían la concordancia. No centran el cambio social en la capacidad revolucionaria sino en el convencimiento progresivo y la aceptación por la burguesía de esa necesidad de cambio.

Creación de los modelos teóricos referentes a comunidades de producción económica en las que se simultanean actividades de tipo industrial con otras agrícolas. Estos enclaves producidos se situarían preferentemente en zonas rurales no contaminadas por las modernas formas de producción industrial. Así la New Harmony, de Owen o los falansterios de Fourier.

Estuvieron en contra de la propiedad privada, a la que consideraron causa fundamental de males y desequilibrios sociales. La producción se realizaría de forma colectiva y las rentas se repartirían en partes iguales a todos sus miembros. Las cooperativas de producción owenianas o los talleres nacionales de Louis Blanc, pretendían eliminar la figura del empresario, el beneficio privado capitalista y los intermediarios entre productores y consumidores.

El socialismo premaxista planteo algunas reflexiones sociales y laborales que después serian recogidas por movimientos posteriores.

Uno de los primeros precursores de las doctrinas socialistas fue Robert Owen. Introdujo en su fábrica una serie de reformas que contemplaban la educación de los niños, la subida de los salarios, la reducción de la jornada de trabajo y la introducción de un sistema de incentivos. Lo más importante fue que, aplicando estos métodos, su fábrica de hilaturas alcanzó un éxito económico espectacular.

Owen utilizó esta experiencia como respaldo para sus propuestas de reforma social. Viajó a los Estados Unidos para programas sus ideas y fundó la comunidad de New Armony, que terminó en fracaso.

Saint-Simon era un noble de ideas liberales que propuso un desarrollo racional de la industria para superar los enfrentamientos sociales. Sus ideas políticas no están relacionadas con la democracia ya que considera que las élites serán las rectoras de la nueva sociedad, élites constituidas por científicos y productores. Precisamente serán éstos quienes sustituyan en los Parlamentos a militares y legisladores, teniendo el Estado como función principal el mantenimiento del orden público. En sus últimos años introducirá la religión en su organización social, otorgándole la función de la mejora de la situación de los pobres. Sus trabajos más importantes son "La reorganización de la sociedad europea", "Del sistema industrial", "El nuevo cristianismo" y "Opciones literarias, filosóficas e industriales". En ellos esboza ideas vinculadas a la propiedad social de los medios de los trabajos, la función de los banqueros, la reducción de la actividad política de la administración o el progreso como factor clave de la armonía universal, ideas que serán continuadas por sus discípulos.

Charles Fourier era un socialista utópico francés. Procedente de la burguesía media comercial, durante mucho tiempo fue empleado de oficina y de comercio. Se dio a conocer por su honda y brillante crítica de la sociedad burguesa; puso de manifiesto las contradicciones entre lo que preconizaban los ideólogos de la Revolución Francesa y la realidad, el antagonismo entre pobreza y riqueza, la degradación moral y física de la mayoría de los seres humanos. Al fundamentar el régimen socialista, partía de las tesis de los materialistas franceses acerca del papel decisivo del medio ambiente y de la educación para la formación del hombre. A pesar del poco éxito que tuvieron sus teorías, continuó desarrollándolas en él «Tratado de la asociación doméstica agrícola» (1822), en él «Nuevo Mundo industrial» (1829), y en «La falsa industria» (1835); Creó en 1832, ayudado por algunos discípulos, el diario el Falansterio que vio la luz dos años seguidos, y que después de esta interrupción volvió a publicarse en 1836, bajo el título de la «Falange o diario de la ciencia social,” cuya publicación no ha cesado después. Su doctrina poco fácil de comprender en sus obras, ha sido resumida y aclarada por M. V. Consideran, uno de sus discípulos, en un libro intitulado «Destino Social. » Madama Gatti de Gamond publicó en 1838 «Fourier y su sistema; » Pero esta obra, no ofrece según los falansterianos, sino una exposición defectuosa.

Llámense falansterianos los secuaces del sistema socialista de Carlos Fourier, y falansterio a cada uno de los grupos que introduce en dicho sistema para formar su plan de organización social. Consiste esta en suprimir la familia, sustituyéndola por ciertas agrupaciones llamadas falanges o falansterios, los cuales habían de ser agrícolas o industriales, y constar de 1.800 habitantes cada uno. Se reunirían primero en grupos de siete o nueve personas, cuya reunión debería verificarse según las inclinaciones, gustos o pasiones de los particulares, de modo que los individuos que tuviesen gusto e inclinación a un trabajo, industria o arte determinado, formarían un grupo; los que tuviesen otras inclinaciones formarían otros grupos, y así sucesivamente. Estos grupos se deberían reunir luego en series de veinticuatro a treinta cada una, y finalmente, las series agrupadas darían lugar a los falansterios.

2. Las ideologías revolucionarias.

Como contraposición al socialismo utópico de la primera fase de la revolución industrial aparecen en la segunda etapa de la industrialización y se desarrollan nuevas ideologías que intentan llevar a cabo grandes transformaciones en la sociedad.

2.1 El anarquismo.

Parte de la defensa a ultranza de la libertad personal y se enfrenta contra la desigualdad de los seres humanos. El ideal del anarquismo es una sociedad de personas absolutamente libres, que no obedecen más que a su razón.

Aunque parezca una teoría unitaria hay que señalar diferencias que van desde la intervención directa (terrorismo) al pacifismo, desde la revolución universal a la individual.

Proudhon(1809-1865) critica a la democracia parlamentaria a la que considera poco representativa. Proclama la igualdad y la solidaridad como los principios de la nueva doctrina que conducen hacia el federalismo desde el punto de vista político y al mutualismo desde el social. Sus teorías radicales le hicieron popular como pensador anarquista y se le concedió un escaño en la Asamblea Constituyente que siguió a las Revoluciones de 1848. Su propuesta de fijar un impuesto sobre la renta contra la propiedad no fue aprobada en la Asamblea. Proudhon se oponía a las tesis de los socialistas utópicos como Charles Fourier y Claude Rouvroy, conde de Saint-Simon, argumentando que la sociedad no puede ser transformada de acuerdo a un plan preconcebido. Imaginaba una sociedad donde la naturaleza ética y el sentido moral de la responsabilidad estarían tan desarrollados en el pueblo que, para protegerla y regularla, no sería necesaria la existencia de un gobierno. Rechazaba el uso de la fuerza para imponer un sistema al pueblo. En la sociedad ideal, lo que él llamaba “orden en la anarquía”, el pueblo actuaría de forma ética y responsable y por su propia voluntad.

Bakunin(1814-1876) propone la eliminación de la herencia y de la propiedad privada. Parte del principio de que el campesinado y otros grupos sociales, de manera espontánea, pueden hacer la revolución contra el capitalismo y el poder del estado. El estado es un instrumento del poder, siempre represivo que hay que eliminar. Piensa que los partidos políticos no sirven para la conquista del estado, rechazando los gobiernos revolucionarios.

Su sociedad nueva, sin estado, sin poderes institucionales se montará sobre comunas autónomas autogestionadas y confederadas entre sí.

Una variable del anarquismo es el anarco-sindicalista español donde el sindicato es el coordinador de la revolución y el principio de organización en un mundo comunista y libertario.

Frente al anarquismo que lucha contra el estado capitalista con métodos violentos existe un anarquismo de carácter pacifista que consigue sus fines a través de la ayuda mutua y no por la fuerza.

2.2 El marxismo.

Entre 1867 y 1885 C. Marx escribe el Capital donde estudiaba las contradicciones del capitalismo y presenta una serie de soluciones alternativas. La lucha de clases es para Marx y Engels una premisa indiscutible ya que siempre han existido dos grupos antagónicos: En su época son la burguesía y el proletariado los dos grupos enfrentados. El hombre actual, según este concepto defendiendo los intereses de su clase. Es esta lucha continua la que acabará con el capitalismo. Consideran que el estado está dominado por la burguesía que defiende a través de él sus intereses.

En la historia los hombres no actúan aislados sino en grupos sociales, que condicionaran a los individuos. Al estar organizada la sociedad en relaciones de producción, la función del individuo viene definida por la división del trabajo, los que se encuentran en las mismas condiciones forman una clase. Las clases son, por tanto grupos sociales que ocupan un lugar en el sistema de producción: unos son propietarios y otros no. La hostilidad de las clases es un fenómeno histórico que surge con la propiedad privada. La historia, según Marx, es una lucha entre opresores y oprimidos; esta lucha es la palanca que acabará con el capitalismo.

Para Marx el proletariado industrial, más concienciado ideológicamente, es el motor de la revolución hacia la conquista del Estado, éste, una vez destruido el capitalismo burgués, es controlado por el proletariado que con su dictadura dirige a la sociedad a través de la etapa socialista hacia el comunismo o sociedad sin clases donde se produce la socialización de los medios de producción. Una de las principales divergencias de Marx con el anarquista Bakunin residió en las características que debía tener el socialismo: mientras que Bakunin se mostraba partidario de la desaparición del Estado, Marx sostenía la necesidad de un Estado controlado por la clase obrera (dictadura del proletariado), que salvaguardara las conquistas políticas obtenidas. La obra más importante de Marx es El capital, del que en vida sólo publicó el primer tomo (1867), y en el que hace un minucioso análisis de los orígenes, evolución y características del capitalismo del s. XIX. Tras el fracaso de la Comuna parisina de 1871, la influencia de la Primera Internacional disminuyó. Engels, que se había traslado a Londres el año anterior, entró a formar parte del consejo general de la Internacional, con lo que alivió a Marx de parte de su trabajo e hizo posible que éste se retirase en 1873 de la actividad pública y dedicara los esfuerzos que le permitía su quebrantada salud a proseguir la redacción de El capital. El fallecimiento de su mujer y el de su hija minaron las pocas fuerzas que le quedaban y precipitaron su fin.

Marx : «Hay que romper el estado burgués»

Lenin formula enseguida la tesis esencial de la doctrina marxista sobre el Estado: la vieja máquina de Estado debe ser destruida.
Lenin: Todas las revoluciones políticas no han hecho más que perfeccionar esta máquina en lugar de romperla... Esta deducción es la principal, la esencial, en la doctrina marxista del Estado. Lo esencial es saber si la vieja máquina de Estado (ligada a la burguesía por miles de relaciones y toda penetrada de... conservadurismo) será mantenida o si será destruida y reemplazada por una nueva... La revolución no debe llegar a conducir lo que la clase nueva comande y gobierne con la ayuda de la vieja máquina de Estado, sino más bien, que luego de haberla roto, ésta comande y gobierne con la ayuda de una nueva máquina: es esta idea fundamental del marxismo la que Kautsky escamotea.
Lenin extrae una conclusión política categórica con relación a los revisionistas. Él afirma: (Kautsky escribe esto:) Jamás y en ningún caso... la victoria del proletariado sobre el gobierno hostil... puede llevar a la destrucción del poder de Estado; no puede resultar más que un cierto desplazamiento... de la correlación de fuerzas al interior del poder de Estado... el objetivo de nuestra lucha política sigue por tanto, como por el pasado, la conquista del poder de Estado por la adquisición de la mayoría en el parlamento y la transformación de ese último en jefe del gobierno. He aquí el oportunismo más puro y chato; es renunciar de hecho a la revolución reconociéndola en las palabras... En cuanto a nosotros, nosotros rompemos con esos renegados del socialismo y lucharemos por la destrucción de toda la vieja máquina de Estado, para que el proletariado armado se convierta él mismo en el gobierno... el proletariado consciente estará por entero con nosotros en la lucha, no por un desplazamiento de la correlación de fuerzas, sino por la derrota de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo burgués... por una república de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria el proletariado.
Salta a los ojos que estas conclusiones de Lenin se aplican integralmente, palabra por palabra, a todos aquellos que han seguido la política de Krutchov y continúan haciéndolo.

Las diferencias entre Marxistas y anarquistas.

-Para Marx el Estado se extinguirá poco a poco a medida que se vaya implantando el comunismo.

-Los anarquistas exigen la supresión inmediata de todo poder estatal, por ir este en contra de la naturaleza humana.

-Para Marx mayor confianza en los obreros industriales que en el campesinado. Los obreros dirigidos por el partido socialista deberán eliminar la sociedad burguesa.

-El anarquismo, confianza en los campesinos. Serán los campesinos del sur de Italia y España en donde la ideología anarquista encontró más seguidores.

-Táctica del marxismo, dentro de la lucha ideológica de clases: la organización de un partido político fuerte, socialista o comunista, para competir en la lucha parlamentaria.

-Para el anarquismo: nunca consideraron sus organizaciones como partidos y rechazan la lucha política parlamentaria, absteniéndose en las elecciones por regla general. Se consideran sindicatos puros. La CNT , en España, Confederación nacional de trabajadores.

3.Movimientos reformistas.

3.1 Doctrina social católica.

El espíritu religioso se manifiesta en Alemania, donde por influencia del historismo, apareció una corriente favorable a la intervención tutelar del estado en las relaciones laborales. En Francia es mayor la influencia del positivismo en el pensamiento católico, llegándose a proponer como ideal unas relaciones entre empresario y obrero similares a las que existen entre padre e hijo. Esta mentalidad paternaza calará profundamente entre los católicos conservadores que evocaran un sistema jerárquico, religioso y corporativo. Aparecen los primeros círculos católicos obreros con un fuerte contenido religioso y una practica mas asistencia que reivindicativa y al mismo tiempo se realiza un trabajo de apostolado católico entre los patronos.

Hasta él ultimo cuarto del siglo XIX se admitía el papel asistencial de la iglesia o el estado para socorrer los problemas de pobreza más acuciantes, pero esto se entendía como una acción caritativa y religiosa, y no como algo a los que los trabajadores tuvieran derecho. Alemania es el primer país en el que se implanta la seguridad social obligatoria, que cubre la previsión de accidentes, de enfermedad, de invalidez y de vejez.

El cartismo.

En 1838, la asociación de Trabajadores de Londres, dirigida por el ebanista William Lovett, elaboró una Carta del Pueblo, en la que se reclama, entre otras reinvicaciones, el sufragio universal masculino, el establecimiento del voto secreto y la creación de distritos electorales equitativos. Los trabajadores podían combinar sus reinvocaciones económicas en las trade unions con la acción política colectiva, presionando al parlamento a través de su participación en el movimiento cartista. El cartismo movilizó con éxito a la mayoría de los trabajadores y de las clases populares, con un objetivo específicamente político: La democratización del estado.

La disolución de la I internacional

La comuna de París fue, a pesar de su brevedad, la primera experiencia de gobierno obrero. La derrota de Francia en la guerra Franco-prusiana dejó un vació de poder en el estado francés. En estas circunstancias se inició en París una revolución de carácter democrático y socialista. Se organizaron elecciones en los distritos de la capital y se formó una asamblea comunal controlada por un poder popular dirigido por diferentes grupos radicales; proudhonianos, internacionalistas, bakunianos... A los pocos meses, y tras duras batallas con la población parisiense, las tropas de la recién nacida III República Francesa entraron en la capital y practicaron una represión feroz.

La derrota y represión de la Comuna tuvo efectos en la política de la AIT. Marx opinaba que el fracaso de ese primer gobierno obrero se debía a la falta de un programa político coherente y de una organización adecuada. Bakunin, por el contrario, destacaba como virtud el carácter espontáneo y popular del movimiento. Las dos posiciones chocaron frontalmente en el congreso de La Haya, con el resultado de que Bakunin y los delegados bakunistas de España, Italia y Suiza quedaron en minoría y fueron expulsados de la Internacional. La I internacional se disolvió en el congreso celebrado en Nueva York en 1876. El movimiento obrero seguiría mayoritariamente el camino que Marx había previsto y propuesto: La fundación de partidos socialistas obreros decididos a intervenir en la política nacional de los países europeos.

La II Internacional.

Ante el fracaso de la AIT como proyecto de organización internacional, el movimiento obrero comenzó a organizarse en partidos socialistas nacionales que actuaban en el marco de unos estados progresivamente democratizados.

La claridad con que el marxismo enunciaba la necesidad de construir partidos obreros le prestaba una enorme capacidad de penetración política. Los años que van de 1875 a 1914 se caracterizaron por la fundación y consolidación de partidos socialistas de orientación marxista. En 1875, mediante la fusión de dos organizaciones obreras alemanas en el congreso de Gotha, se fundó el Partido Socialdemócrata Alemán. En 1879, un grupo de marxistas españoles, dirigidos por Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español. Las culturas obreras nacionales eran diferentes, pero todos los partidos socialistas tenían objetivos comunes: organizar a la mayoría de los trabajadores para conquistar mejoras económicas y políticas a través de las elecciones y de la acción parlamentaria. La progresión del numero de afiliados y el crecimiento electoral fue espectacular.

Segunda Revolución industrial

Entre 1870 y 1914 transcurre un largo periodo de paz y de estabilidad política entre las principales potencias. La democracia progresa lentamente en unas sociedades que cada vez han de tener más en cuenta el protagonismo de las masas de trabajadores y las reivindicaciones ciudadanas. Nuevas formas de industrialización se difunden por los países mas desarrollados y aparecen nuevas potencias industriales, como Estados Unidos, Alemania o Japón. La economía crece, sé mundializa y se hace más competitiva. El capitalismo se transforma y amplia su esfera de actuación a zonas del planeta cada vez más remotas. Los cambios son de tal envergadura que muchos consideran que se está produciendo una segunda revolución industrial. Las principales potencias industriales dominan el sistema capitalista mundial y extienden su control colonial e imperialista sobre todas las regiones de la tierra.

Durante la Gran Depresión de finales del siglo XIX, el crecimiento económico e industrial se reorganizo sobre bases nuevas, y el sistema capitalista inició una etapa claramente diferenciada de la anterior. La reducción de los márgenes de beneficio, por el descenso de los precios y por el fuerte incremento de la competencia, se encuentra en a raíz de las novedades más visibles. Las formas de concentración de capitales y empresas son diversas. Los cárteles son acuerdos entre empresas del mismo sector productivo para fijar precios o salarios y eliminar o reducir la competencia. Los trusts se forman a partir de la fusión de empresas dedicadas a una misma actividad(fusión horizontal) o a las distintas fases de un mismo proceso productivo(fusión vertical)

El progreso técnico y las innovaciones.

Cuando la población civil accedió al mercado, se disparó el desarrollo de la industria mecánica. La maquina de coser, la maquina de escribir, la bicicleta y el automóvil tuvieron en sus comienzos un consumo minoritario, pero estaban destinados a un consumo masivo, para lo cual tuvieron que reducir su precio hasta un nivel más asequible. La generalización de l cada uno de los múltiples inventos que caracterizan a la segunda revolución industrial y su repercusión en otros procesos de fabricación revolucionaron el marco económico. La electricidad y el petróleo sustituyeron ventajosamente al carbón como fuentes de energía. La extracción de petróleo pasó en EE.UU. de dos millones de barriles en 1865 a 265 millones en 1914; refinado en forma de gasolina, era el combustible necesario para los nuevos motores de explosión.

Las innovaciones tecnológicas eran tan numerosas como continuas, y formaban una cadena interdependiente. La energía eléctrica transformó las formas de trabajar y la vida cotidiana de buena parte de la humanidad. En 1878, Edison fabricó las primeras bombillas con un filamento de carbono. Dos años antes, Graham Bell conseguía transmitir a distancia la voz humana mediante el teléfono. En la primera década del siglo XX, se transmitió el primer mensaje hablado por radio. La industria química creció tan fulgurantemente como sus innumerables aplicaciones: abonos para la agricultura, nuevos componentes para la fabricación de papel, medicamentos, materiales plásticos...

La expansión imperialista.

Las causas de la expansión imperialista fueron: económicamente, el mercado tenia mucha competencia internacional; culturalmente, el deseo de conocer y explorar tierras nuevas; políticamente, la superioridad del hombre blanco, los blancos querían y consiguieron dominar otras culturas en beneficio propio; y en la religión, la única y verdadera religión era la Católica.

¿Qué es el imperialismo? Es la expansión política y económica de una nación. En el siglo XIX se aplica a la intensificación de la expansión colonial de las potencias europeas en África y Asia. Transforma las bases de viejo colonialismo y tiende a la edificación de nuevos imperios. No debe confundirse con el colonialismo.

Imperialismo y guerra mundial

La primera guerra mundial fue la consecuencia de un reparto inevitable entre diferentes potencias imperialistas.
Desde los finales del Siglo XIX, el mundo estaba repartido entre las potencias coloniales, Inglaterra siendo la potencia hegemónica mundial y Francia, Bélgica, Holanda y Portugal poseyendo una «justa parte» de las colonias.
El imperialismo alemán, que no había conocido un desarrollo fulminante más que a partir de 1900, no tenía casi colonias y reivindicaba un nuevo reparto. Dos bloques imperialistas, el primero conteniendo Inglaterra, Francia, Rusia, Bélgica, y el segundo constituido por Alemania, el Imperio austro-húngaro y Turquía, se enfrentaron en la Primera guerra mundial. De los dos lados, la guerra fue criminal porque ambos querían aplastar el movimiento obrero socialista en cada país y conquistar nuevas colonias.
Desde los primeros días de la primera guerra mundial, Lenin recalcaba que otras guerras mundiales seguirían si la clase obrera europea no llegara a poner fin al capitalismo y al imperialismo mediante la revolución. El imperialismo pone en juego el destino de la civilización europea: otras guerras seguirán muy pronto a éstas, a menos que se produzca una serie de revoluciones victoriosas. La fábula de la «última guerra» es un sueño vacío y pernicioso. Es un mito «pequeño burgués.
La segunda guerra mundial fue también provocada por la necesidad de un reparto del mundo entre las potencias imperialistas.
El imperialismo alemán, que había perdido todas sus colonias en 1918, y el imperialismo japonés, exigían un nuevo reparto del mundo, que correspondiera a sus potencias económicas y militares.
Inglaterra y Francia ensayaron, al principio, de impulsar el expansionismo alemán contra el único país socialista del mundo, la Unión Soviética. Pero, finalmente, la guerra mundial comenzó como una guerra entre las potencias imperialistas por el control de Europa, de los Balkanes y del Medio Oriente. Enseguida, la guerra tomó su verdadera dimensión, cuando los nazis atacaron la Unión Soviética con el fin de destruir el socialismo y de reducir el país al estado de colonia alemana.
Después de la segunda guerra mundial, los Estados Unidos se convirtieron en la única súper-potencia imperialista, y un tercio de la humanidad tomó el camino del socialismo.
Stalin, en 1952, subraya que Gran Bretaña y Francia intentarían, tarde o temprano, de sustraerse al control estadounidense, y que Alemania y Japón se levantarían y tratarían de romper la dominación estadounidense. El peligro de guerra entre las potencias imperialistas continúa vigente, afirma Stalin. A la lectura de estas tesis comprendemos que las ideas revisionistas se estaban desarrollando desde ya al interior del PCUS y que Stalin se veía obligado a reaccionar. La guerra contra la Unión Soviética, país del socialismo, es más peligrosa para el capitalismo que la guerra entre países capitalistas: ... La guerra contra la Unión Soviética necesariamente plantea la cuestión de la existencia misma del capitalismo. «Se dice que se debe considerar como fuera de moda la tesis de Lenin según la cual el imperialismo engendra inevitablemente las guerras, porque poderosas fuerzas populares han surgido ahora, que defenderán la paz contra una nueva guerra mundial. Esto es falso. El movimiento actual por la paz... no tiene como objetivo destruir el capitalismo y establecer el socialismo; se limita a luchar con fines democráticos para la manutención de la paz... Esto no es suficiente para suprimir las guerras inevitables en general entre los países imperialistas: A pesar de todos los éxitos del movimiento por la paz, el imperialismo permanece en pie. Por tanto, las guerras continúan siendo totalmente inevitables. Para suprimir las guerras inevitables, es preciso destruir el imperialismo.
Hoy día, la guerra económica por la conquista de los mercados mundiales y por el control de las materias primas se desarrolla con violencia entre el imperialismo estadounidense, el imperialismo europeo, bajo la dominación alemana, y el imperialismo japonés. Rusia, país totalmente destrozado por la restauración del capitalismo y caído bajo el control del imperialismo estadounidense y alemán, se transformó en un factor de una gran inestabilidad a nivel internacional.
Todas las potencias imperialistas se preparan afiebradamente a intervenciones y a agresiones militares exteriores. La materia inflamable de una tercera guerra mundial se acumula.

La paz armada.

Los estados, bajo la presión de las masas populares, se democratizaron progresivamente y en distinto grado. Las rivalidades económicas y coloniales, junto con el intenso nacionalismo político, condujeron hacia la Primera Guerra Mundial.

Las potencias europeas y Estados Unidos se transformaron económica y socialmente, se modernizaron políticamente con distinta intensidad y organizaron su hegemonía mundial en pocas décadas. Desde 1870 hasta 1914 supieron coexistir en paz. Para la mayor parte de los países occidentales, la guerra era un recuerdo o una realidad trasladada al lejano territorio de algunas posesiones coloniales.

En este periodo se ampliaron los derechos políticos y el sufragio universal masculino y se consolidaron y crecieron los partidos políticos que representaban los intereses de las clases obreras y populares.

Las estructuras políticas eran estables y avanzaban gradualmente. En 1906, con un sufragio universal masculino bastante amplio, pero que negaba el voto a algunos sectores humildes de la sociedad, y coincidiendo con las primeras reivindicaciones de las sufragistas británicas, el Partido Laborista consiguió sólo 29 diputados. En 1908, el Parlamento aprobó una serie de medidas que establecían por primera vez un sistema de seguridad social colectivo: pensiones para la vejez, seguro de enfermedad...

En el escenario internacional existían problemas y tensiones. Los conflictos más definidos eran tres: el existente entre Francia y Alemania a causa de la derrota francesa de 187; el contencioso entre Austria y Rusia en las áreas balcánicas y denabianas, y el conflicto que iba emergiendo entre el Reino Unido y Alemania por razones de antagonismo y de rivalidad económica. Al final de la primera década del siglo XX se habían establecido con claridad dos bloques militares, y el camino hacia la guerra se recorrió de forma más rápida y directa. El incremento de los antagonismos económicos y de las rivalidades coloniales, el nacionalismo belicista y la carrera armamentista definieron una etapa de la “paz armada” entre las principales potencias europeas. Los gobiernos se esforzaban por aplicar toda la tecnología de la segunda revolución industrial a la fabricación de armamento.

Primera guerra mundial.

Él término Guerra mundial ha sido empleado para definir los dos mayores conflictos bélicos del siglo XX. El concepto es correcto porque, tanto en la guerra de 1914 a 1918 como en la de 1939 a 1975, estuvieron involucrados los principales estados del planeta.

La primera Guerra Mundial, conocida hasta el estallido de la segunda Guerra Mundial como la Gran Guerra, hizo honor a la denominación que le dieron sus contemporáneos. La humanidad no había presenciado hasta entonces un enfrentamiento de tal envergadura: los países y territorios coloniales afectados se contaban por decenas, los ejércitos, por millones de combatientes, los gastos fueron incalculables y las consecuencias, devastadoras. Europa perdió su hegemonía en el mundo, y nuevas potencias, como estados unidos y Japón, se convirtieron en poderosos estados.

La enemistad entre Francia y Alemania arrancaba de la guerra franco prusiana de 1870. Entre 1871 y 1914, las relaciones y los sistemas de alianzas entre los estados europeos giraron alrededor de estos dos antagonistas y estuvieron condicionadas por el deseo francés de desquite. Durante decenios, la política llevada a cabo por Alemania se aseguraba sé condición de primera potencia del continente, situación que se reafirmó, en 1882, al construir la Triple Alianza con Austria-Hungría e Italia.

En esta situación, Francia encontró el aliado que necesitaba frente a Alemania: Rusia. Ésta precisaba ayuda exterior para poder hacer frente a Austria-Hungría en los Balcanes, al mismo tiempo que requería cuantiosas inversiones para modernizar su economía. En 1892, Francia y Rusia firmaron un acuerdo militar, lo que implicaba la modificación del equilibrio europeo existente.

Las causas profundas de la inminente guerra hay que buscarlas en las rivalidades económicas y en el nacionalismo radical que se enseñoreó de Europa en los años anteriores a 1914. A los fuertes enfrentamientos económicos entre las principales naciones industrializadas se añadió el aumento desmesurado de las tensiones nacionalistas, que afectaron por igual tanto a las pequeñas nacionalidades sometidas como a los grandes estados. Las primeras reindicaban su autonomía o independencia, y eran numerosas en los imperios austrohúngaro, ruso y otomano. En los grandes estados cristializaron los nacionalismos exaltados en defensa de lo propio frente a lo ajeno y contra los presuntos enemigos. Ambos tipos de nacionalismo llevaron al continente a un ambiente general de tensiones que facilitó el camino había la guerra.

Turquía aún tenía suficiente fuerza para combatir con éxito a los pueblos balcánicos por separado. Sin embargo, era demasiado débil para hacer frente a una coalición, Aprovechando este estado de cosas, en 1912, Servia, Montenegro, Grecia y Bulgaria aunaron sus fuerzas para combatir a los turcos. En tres semanas habían logrado una victoria espectacular barriendo a Turquía del continente europeo casi por completo. Europa entera quedó sorprendida con la fulminante derrota turca. Sin perder el tiempo las potencias europeas se dispusieron a tomar cartas en el asunto. En la región se había producido un vacío de poder que muchos quisieron aprovechar. Finalmente, los países balcánicos se dieron cita en Londres para dictar la paz a Turquía. Claro que quedaba por resolver el asunto de la repartición de los territorios ganados. Y en eso estaban cuando Bulgaria decidió tomar la iniciativa... y las armas. Sin previo aviso atacó a Grecia y Servia, dando comienzo a la segunda guerra balcánica. Una vez más, las potencias europeas tomaron partido. Alemania y el Imperio austro húngaro brindaron sus simpatías a Bulgaria, mientras Rusia y Francia se inclinaron por Servia. El conflicto acabó con la derrota búlgara. La paz se firmó en Bucarest, en agosto de 1913. Se dice que las partes no quedaron muy satisfechas con el acuerdo y, de hecho, en el espíritu austriaco siguió latente el deseo de aplastar de una vez por todas a Servia.

Consecuencias de la guerra.

El balance de la Gran Guerra fue desastroso para Europa por sus enormes pérdidas humanas y materiales, y por los innumerables daños morales y sociales. En los tratados de paz, el presidente norteamericano, Wilson, impuso sus ideas sobre el desarme, La autodeterminación de los pueblos y la creación de la Sociedad de Naciones para dimitir los conflictos mediante el diálogo. Sin embargo, la paz de París dejó tantos temas pendientes que pronto surgieron graves tensiones entre los países europeos, que prepararon el camino hacia la Segunda Guerra Mundial.

Ideas sobre la paz.

Al finalizar la guerra, los militares evidenciaron su resentimiento contra los civiles, pues consideraban que no habían estado al nivel de las circunstancias extremas que ellos habían vivido. En Alemania, propiciaron el surgimiento de grupúsculos extremistas que no aceptan las condiciones de paz impuestas por los vencedores. Uno de estos grupúsculos fue el origen del partido nazi, donde Hitler inició su carrera política.

Entre los vencedores prosperó un nacionalismo agresivo y sediento de venganza contra los vencidos, en especial en Francia, donde el ansia de castigar duramente a Alemania era general. Junto a estas reacciones, se desarrolló también el pacifismo.

Pero las ideas de mayor repercusión fueron las del presidente norteamericano, Thomas Woodrow Wisol. Sus catorce puntos fueron la base de la firma del armisticio y el único documento público que recogía las intenciones de los vencedores. Sus principales ideas eran el derecho de los pueblos a la autodeterminación y la defensa de un desarme general, apoyado en la creación de una asamblea internacional, la sociedad de Naciones.

La paz de los vencedores. Los tratados.

La conferencia de París finalizó con la firma de cinco tratados con los países derrotados: el tratado de Versalles, que afectaba a la paz con Alemania; el tratado de Saint-germain, con Austria; El de Trianon, con Hungría; el de Neully, con Bulgaria; Y el de Sevres, con Turquía.

Lo más significativo de los tratados fue la desaparición de los grandes imperios históricos europeos, y la creación de nuevas naciones, acogidas al principio wilsoniano de la autodeterminación de los pueblos: Finlandia, las tres republicas bálticas, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Austria y Yugoslavia.

Pero el nuevo mapa de Europa contenía numerosos cambios que no correspondían a la filosofía del presidente Wilson. Se prohibió la posible unión entre Austria y Alemania; Checoslovaquia contaba en sus fronteras con una importante minoría alemana y otra húngara; Prusia oriental quedó separada de resto de Alemania por el corredor de Danzig, el imperio colonial alemán fue repartido entre los vencedores, y las posesiones trucas en Asa y África pasaron a ser protectorados británicos o franceses. Los tratados fueron más el resultado de las conveniencias de las grandes potencias que el respecto a los catorce puntos.

Una paz equivocada.

El tratado de Versalles fue la parte más importante de la organización de la paz. En él se trató con especial dureza a Alemania. Quedó estipulada su condena moral y le la declaró responsable del inicio de la contienda. Tuvo que aceptar la evacuación de Bélgica y del territorio ruso, además de ceder Alsacia y Lorena a Francia y amplios territorios a Polonia.

Francia se aseguraba el apoyo militar de Estados Unidos y del Reino Unido en caso de una agresión alemana no provocada.

El tratado de Versalles fue más un acto de odio y de venganza que de paz. El trato que se dio a Alemania se convertía en una de las causas de la segunda Guerra Mundial.

Italia se sintió defraudada al no conseguir todas las promesas territoriales que le fueron hechas en el momento de entrar en la guerra.

La sociedad de Naciones, que debía velar por el mantenimiento de la paz y por el desarrollo de la cooperación entre los pueblos, nació con serias limitaciones.

La paz que puso fin a la Primera Guerra Mundial dejó tantos temas pendientes y tantas incógnitas que difícilmente podía asegurar un largo periodo sin violencias ni agresiones: la mal disimilada venganza francesa, el resentimiento alemán, la existencia de un elevado número de minorías en las nuevas fronteras, la marginación de Alemania y de la URSS del sistema de paz, la automarginación norteamericana, la debilidad de la Sociedad de Naciones... Todas estas cuestiones no resueltas iban a ensombrecer el futuro y fueron preparando el camino hacia la Segunda Guerra Mundial.

Revolución de 1848

El asunto que será tratado en esta disertación es la naturaleza histórica de la Revolución Rusa de 1917. El objetivo es delinear lo que se entiende por perspectivas actuales de esta Revolución, mostrando sus diferentes condicionamientos históricos. Durante buena parte del siglo XIX y en particular, durante las Revoluciones de 1848, el problema era que Rusia había permanecido al margen de las grandes convulsiones que se produjeron en Europa. Como revolucionarios que analizaron esta trayectoria de manera muy especial, Marx y Engels entendían que las grandes revoluciones democráticas que tuvieron como escenario a Europa Central en 1848, sólo podían completar su misión histórica lanzando una guerra mundial contra el imperio zarista, que era visto como bastión de la contrarrevolución. Creían que este imperio sólo sería aplastado desde el exterior con el auxilio de las armas; por este motivo.

Marx y Engels fueron cambiando de opinión en función de las condiciones ulteriores del desenvolvimiento capitalista. Su posición pasó a ser que el desmantelamiento del imperio zarista sería obra, no de una guerra externa, sino de una revolución interna. Marx y Engels ya veían expresiones de tendencias revolucionarias en Rusia, desde la nobleza hasta los intelectuales. Comprobaron también que el capitalismo occidental se había desarrollado en tales proporciones que había dejado de ser un factor revolucionario frente al zarismo, y que se había vuelto un factor de conservación del mismo.

La Inglaterra capitalista tenía importantes acuerdos con el zarismo, y lo mismo ocurría con las potencias centrales de Europa. Ya no era posible imaginar que el capitalismo europeo occidental pudiese llevar adelante una guerra revolucionaria contra Rusia y, además, el desarrollo de contradicciones en Rusia permitía establecer que el imperio zarista sería derribado por una revolución que se originaría en sus propias fuerzas interiores.

Se puede decir que la naturaleza histórica de la Revolución Rusa, expuesta hasta aquí por los pensadores más audaces de este período, es percibida y caracterizada como la conclusión de las revoluciones burguesas democráticas que comenzaron en Francia en 1789, y que continuaron después en Europa en 1848. En el período posterior, el más firme teórico de la revolución burguesa en Rusia fue Lenin. Él combatió, con mucho rigor y energía, la idea de que en Rusia se pudiera realizar algo diferente a una revolución burguesa. Así, en el transcurso de los debates de la socialdemocracia rusa, quedaron establecidas "dos tácticas" (título de un libro de Lenin): la primera planteaba la alianza de la clase obrera rusa con la burguesía liberal, y la segunda, la de Lenin, la alianza de la clase obrera rusa con la burguesía revolucionaria rusa, encarnada en los campesinos.

Sin embargo, quien llegó más cerca de la realidad histórica para caracterizar la naturaleza de la Revolución Rusa en esta época fue León Trotsky, aunque sin trascender la idea de que la Revolución Rusa completaría el ciclo de las revoluciones burguesas democráticas.

La revolución Rusa

La revolución Rusa de 1917 es uno de los grandes hechos del siglo XX. De ella surgió un estado que transformó los modelos de la sociedad y de la política de la época. Significó el primer triunfo del movimiento obrero organizado en un país, constituyéndose el primer Estado anticapitalista. Y fue el modelo que seguirían muchos partidos políticos, organizaciones y personas que, en todo el mundo, consideraban injusticia la sociedad liberal y capitalista.

La revolución Rusa ofreció una de las tres opciones que han llenado la vida política y social del siglo XX; las otras dos serian democracia liberal y la dictadura se convirtieron en una referencia obligada de los acontecimientos ocurridos desde 1917 hasta prácticamente nuestros días. El título del libro sobre la revolución de octubre del dirigente comunista norteamericano de este acontecimiento: Diez días que estremecieron al mundo.

A comienzos del siglo XX, el Imperio Ruso era, al mismo tiempo, una gran potencia europea, por el número de sus habitantes y por sus riquezas, y el país más atrasado de nuestro continente. El zarismo impedía el desarrollo normal de la vida política. La revolución de 1905 fue un antecedente de la revolución de 1917.

La industria se había desarrollado muy tardíamente y dependía en gran medida de los capitales extranjeros; estaba muy concentrada en grandes fábricas y en pocas ciudades.

A comienzos del siglo, el imperio Ruso seguía siendo una anacrónica monarquía absoluta. La autoridad del soberano no tenia ninguna limitación, su voluntad era ley y sus ministros sólo respondían ante él. El zarismo controlaba el país por medio de una solidaridad burocracia, una policita todopoderosa y una iglesia ortodoxa íntimamente vinculada al poder.

Los grupos sociales más dinámicos, sobre todo las nuevas clases medias urbanas, se sentían incómodos en un sistema que consideraban del pasado.

El descontento rural fue encauzado políticamente por el Partido Socialista Revolucionario, mayoritario en las zonas rurales, que empleó al mismo tiempo el terrorismo y la acción política a favor de reparto de la tierra.

La izquierda machista se agrupó en el Partido Obrero Socialdemócrata Ruso, fundado en 1898, que se desarrollo en los medios obreros urbanos y entre los intelectuales radicales. En el congreso de Bruselas de 1903, el partido SD se dividió entre bolcheviques, o minoritarios y mencheviques o minoritarios.

Los bolcheviques, dirigidos por Lenin, preconizan la existencia de un partido centralizado, formando por militantes disciplinados y organizados, prestos a la insurrección, al tiempo que negaban cualquier alianza con la burguesía para derrocar el zarismo. Los bolcheviques, más moderados, aceptan una posible colaboración con los grupos demócratas y un posible periodo liberal, anterior a la revolución socialista.

Una manifestación pacifica de obreros que acudía a presentar al zar una suplica para mejorar las condiciones laborales fue disuelta por las armas. Las huelgas se extendieron por las ciudades y surgieron nuevas organizaciones obreras.

El retorno a la autocracia no podía ocultar las limitaciones del régimen. Nicolás II era de una personalidad mediocre, con su prestigio minado por la represión del 1905 y por un entorno familiar impopular. Su esposa alemana de nacimiento, con una gran influencia sobre él, nunca se integró en el mundo ruso. Encerrados en la corte, permanecían alejados de la realidad del país. Su desprestigio aumentaba a su consecuencia del papel que ejercía dotado de poderes milagrosos. Aunque los años siguientes a 1905 fueron de desarrollo económico y relativa paz social, los problemas de fondo persistieron.

Consecuencias de la II Guerra Mundial.

Alemania fue acusada y sometida a una rendición incondicional. Checoslovaquia y Austria se desmembraron y recuperaron la independencia. Alemania fue dividida en cuatro zonas( norteamericana, Rusa, inglesa y francesa) sin gobierno central y sometida a un mando militar. Con la zona ocupada por la URSS nació la Republica democrática Alemana. Tuvo enormes perdidas territoriales y sus dirigentes fueron condenados en Nuremberg.

Italia perdió territorios coloniales e islas. Japón desocupó los territorios conquistados. China quedó libre y recupera su formación. Corea queda bajo ocupación Ruso-norteamericana. Estados unidos ocupó islas estratégicas.

Los movimientos revolucionarios de 1820

La primera oleada revolucionaria tuvo lugar en el Mediterráneo.

En España, las tropas que iban a embarcarse hacia América insurrecta se sublevaran en Cádiz al mando del comandando Riego en 1820. Fernando VII se vio obligado a ceder y tuvo que jurar la constitución liberal de 1812. En julio de 1820 estallaba una revuelta liberal en Nápoles, que adoptó provisionalmente la constitución Española de 1812. En agosto se producía un movimiento liberal en Portugal, y en marzo del siguiente año en Piamonte.

Las potencias autorizan a los austriacos para que aplastasen el movimiento liberal napolitano, a la vez que apoyaban a los partidarios del absolutismo en España.

El congreso de Verona dejó vía libre para la intervención en España. Se acabó con el Trienio Liberal y restableció a Fernando VII en el poder absoluto. Los griegos se levantaron en armas contra los turcos en 1821 y su lucha despertó simpatía y apoyo en la opinión publica europea. Rusia, que llevaba años enfrentándose a Turquía, y las potencias occidentales impusieron al sultán la completa independencia de Grecia(1830. Años antes, en 1815, le habían obligado a reconocer la autonomía de Serbia.

Las revoluciones de 1830

La ola revolucionaria se extendió por Francia, Bélgica, Polonia, Italia y Alemania en demanda de mayor libertad política e independencia nacional. El movimiento se originó en Paris y se extendió por Europa alarmando a Austria y Rusia. Carlos X suspendió la libertad de prensa y disolvió la recién elegida. En 1830, el pueblo de Paris se echó a la calle y atrincherado en barricadas, consiguió derrotar al ejercito real.

Carlos X tuvo que exiliarse y los diputados nombraran rey a Luis Felipe de Orleáns. Francia se dotó de una constitución más liberal. Luis Felipe fue la encarnación de una monarquía burguesa.

En agosto se inicio en Bruselas una revuelta contra el dominio holandés. El movimiento permitió declarar la independencia de Bélgica. Una asamblea constituyente promulgó un texto constitucional. Gran Bretaña promulgó la Ley de Reforma de 1832, por la que se doblaba él numero de ciudadanos votantes.

En Polonia hubo alzamientos liberales y nacionalistas en 1830 que fueron duramente reprimidos por las tropas rusas. Lo mismo sucedió en Modena, Parma, Bolonia y los dominios sublevaciones. Estos movimientos se extendieron también por los estados germánicos.

En España, la muerte de Fernando VII abrió un periodo de transformaciones liberales y de guerra civil( cartistas y liberales moderados)

Alrededor del mar del Norte, en Francia, Inglaterra y Bélgica, había sistemas políticos similares, con instituciones liberales y parlamentarias representativas de los intereses de la burguesía. El liberalismo avanza lentamente en Europa occidental, mientras que el inmovilismo y la represión seguían negando la libertad en la Europa oriental (Austria, Prusia Rusia.)

El nuevo estado de Israel

En 1920, Palestina se disgregó del Imperio Otomano y se convirtió en protectorado británico. Las presiones de los grupos judíos sionistas, muy influyentes en Occidente, ya habían logrado que Inglaterra reconociera, en 1917, el derecho del pueblo judío a disponer de un territorio propio. Los judíos compraron tierras en Palestina y emigraron en masa. Los palestinos, alarmados ante la llegada de miles de inmigrantes judíos, se opusieron a esa implantación y protagonización continuos ataques contra las autoridades británicas. Tras la segunda Guerra Mundial, los judíos residentes en Palestina protagonizaron una guerra abierta contra las autoridades británicas, que no permitían la entrada de más judíos. Así en 1947, las Naciones Unidas permitieron la división de Palestina en dos territorios: uno árabe y el otro judío. Un año después, el Reino Unido concedió la independencia a Palestina, y los judíos proclamaron, por su cuenta, el estado de Israel.

Entre 1948 y 1939, poco después de que los judíos proclamaran el Estado de Israel de forma unilateral, se produjo la primera de las cuatro guerras que asolaron el territorio. Miles de palestinos huyeron de los territorios conquistados. Las dos últimas guerras, árabe-israelíes fueron muy breves. La tercera, llamada Guerra de los seis días, Israel ocupó, una acción relámpago, el Sinaí. Tras la victoria Israelí, miles de palestinos huyeron a Siria y Líbano. La cuarta también fue una guerra relámpago. Los egipcios atacaron las posiciones judías del Sinaí y los sirios lo hicieron en Galilea, la frontera oriental de Israel. Egipto entabló relaciones diplomáticas con Israel que, como contrapartida, abandonó el Sinaí.

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