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Historia mundial


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Historia
 
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'Historia mundial'
HISTORIA DEL MUNDO MODERNO Y CONTEMPORÁNEO

Departamento de Geografía e Historia

4º E.S.O.

TEMA 0. LA EDAD MODERNA (S. XV-XVI-XVII Y XVIII).

TEMA 1. LOS FUNDAMENTOS DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO (1750-1873)

  • Características fundamentales del A. Régimen.

  • Las revoluciones burguesas: características generales. La revolución francesa.

  • La revolución industrial.

  • Orígenes y formación de la clase obrera. Socialismo utópico, marxismo y anarquismo.

TEMA 2. LA EXPANSIÓN IMPERIALISTA Y LOS ORIGENES DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

  • Colonialismo e Imperialismo: concepto y causas.

  • El reparto del mundo: las grandes áreas de expansión europea en Africa y Asia. El imperialismo norteamericano.

  • Las crisis imperialistas y la tensión en Europa Oriental: Causas de la Primera Guerra Mundial.

  • España en el siglo XIX.

TEMA 3. LA REVOLUCIÓN RUSA Y LA URSS

  • Antecedentes: Rusia tras la emancipación de los siervos.

  • La revolución de 1917 y sus repercusiones.

  • El nuevo Estado: Lenin y el estalinismo.

TEMA 4. EUROPA TRAS EL FINAL DE LA GRAN GUERRA. LOS ORIGENES DEL FASCISMO

  • El nuevo orden internacional: los tratados de paz y el pacto de la Sociedad de Naciones.

  • Las repercusiones económicas de la guerra.

  • Los orígenes del fascismo: Mussolini y el Estado italiano.

TEMA 5. DE LA PROSPERIDAD A LA CRISIS. SALIDAS DE LA CRISIS. CAUSAS DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

  • La Gran Depresión: antecedentes y consecuencias.

  • Las salidas de la crisis en las democracias occidentales. Análisis especial del New Deal.

  • La crisis de la república de Weimar y el ascenso del nacionalsocialismo.

  • Causas de la Segunda Guerra Mundial.

TEMA 6. EL MUNDO DE LA POSTGUERRA: DESARROLLO ECONÓMICO Y TENSIONES INTERNACIONALES

  • Las consecuencias de la guerra: el nuevo orden internacional, la ONU. La guerra fría.

  • Evolución de las economías capitalistas y socialistas después de la Segunda Guerra Mundial. La crisis de la economía mundial.

  • Los nuevos movimientos sociales.

TEMA 7. DESCOLONIZACIÓN Y SUBDESARROLLO

  • La descolonización: los movimientos de liberación nacional.

  • Evolución de los países subdesarrollados: de la no alineación a la confrontación Norte-Sur.

  • El problema del subdesarrollo.

  • España en el siglo XX.

EL RENACIMIENTO

'Historia mundial'

El Renacimiento tiene su inicial manifestación en la conciencia que los escritores tienen acerca de la peculiaridad de su época como renovadora del mundo clásico tras una larga y oscura Edad Media. El auge del individualismo, el desarrollo de la burguesía, la exaltación de la razón y las ansias de reforma harán que Europa se configure como una civilización pujante en busca de nuevas fronteras.

Características

  • El cultivo de la personalidad.

  • La paulatina recuperación de Europa. Entre 1450 y 1600 la población pasó de 60 a 104 millones de personas, gracias sobretodo al auge del mundo urbano.

  • Desarrollo del comercio y de las técnicas relacionadas con el mundo de los negocios.

  • La necesidad de encontrar metales preciosos y especias para sus reinos, unido al espíritu de cruzada y a la curiosidad científica, llevó a los exploradores portugueses y españoles acometer la gran aventura de los descubrimientos en las postrimerías del siglo XV.

  • Consolidación de los estados territoriales.

  • Inestabilidad progresiva de la Iglesia.

  • Reforma protestante y reforma católica.

EL HUMANISMO

El termino humanista, acuñado en la época, designa originariamente a la persona que ha recibido una especifica educación literaria, en tanto la forma humanismo, en el sentido actual de interés por los valores humanos, no surgirá hasta comienzos del siglo XIX. El humanismo no implica sin embargo ninguna común doctrina, fuera de la afirmación reiterada del valor del hombre y su individualidad.

El libro fue un elemento fundamental para la difusión de la cultura renacentista. La idea de reunir letras fundidas separadas para componer e imprimir textos fue desarrollada por orfebres, el más conocido de los cuales es Johannes Gutenberg, que trabajó en Estrasburgo y más tarde en Maguncia. La imprenta fue la mayor invención del Renacimiento. En el siglo XVI, los talleres de imprenta se constituyeron en centros de difusión del humanismo.

En el Renacimiento se produjo el redescubrimiento de la Antigüedad clásica. A partir del siglo XIV, Petrarca y Boccaccio iniciaron ese lento movimiento de recuperación de la herencia clásica.

El Renacimiento elaboró una nueva imagen del hombre y del universo, así como de las relaciones entre ambos. El más importante de los humanistas fue Erasmo de Rótterdam.

REFORMA PROTESTANTE Y REFORMA CATÓLICA

Durante la primera mitad del siglo XVI se produce en el seno de la Iglesia una profunda escisión, iniciada por la obra del agustino alemán Martín Lutero. La Europa medieval se romperá en una Europa protestante y otra católica, que durante muchos años se opondrán en sangrientas guerras de religión.

Circunstancias que conducen a la Reforma

La organización de la Iglesia presentaba múltiples defectos. Un gran número de obispos recibían las ordenes sagradas en el momento de recibir su cargo. La disciplina estaba enormemente deteriorada, siendo frecuente la compra de bienes y dignidades eclesiásticas (simonía), la acumulación de estas en una sola persona y el hecho de que sus titulares abandonaran la responsabilidad propia. Para los cargos se proponía, en muchas ocasiones, no a los mejores, sino a los más cercanos y conocidos (nepotismo). Sobre estos defectos se proyecta el racionalismo y el criticismo de la época.

Martín Lutero y su doctrina

Nacido en Eisleben en 1483, estudio en la Universidad de Erfurt, ingreso en 1515 en los agustinos y ocupó la cátedra de Teología de la Universidad de Wittemberg. Dotado de una gran inteligencia, es fundamentalmente un espíritu atormentado y un escrupuloso nato. La preocupa la salvación; sus escrúpulos le llevan al convencimiento de que ésta es imposible, porque no es capaz de dejar de pecar. Hasta que, interpretando subjetivamente un texto de san Pablo, cree encontrar la solución: el justo se salva por la fe y no importan las buenas obras.

En 1517, el papa León X ordenó en Alemania la predicación de unas bulas de indulgencia para los que ayudaran a sufragar los gastos de la construcción de San Pedro del Vaticano. Dicha misión se encomendó a los dominicos, rivales de los agustinos, a los que pertenecía Lutero. Este rebatió el valor de las indulgencias en las 95 tesis escritas, que colocó en la puerta de la iglesia de Wittemberg. Ante la imposibilidad del dialogo, el papa lo excomulgó en 1520. El elector Federico de Sajonia, lo llevó a su castillo de Wartburgo, donde se dedicó a sistematizar y escribir su doctrina, hasta su muerte en 1546.

La doctrina luterana se basa en la salvación por la fe, el libre examen, el respeto a dos sacramentos el bautismo y la Eucaristía, supresión del culto a la Virgen y a las imágenes y la negación del valor de las indulgencias y la existencia del purgatorio.

El calvinismo

Nacido en Francia, Juan Calvino impuso en Ginebra una reforma extrema, caracterizada por una severidad e intolerancia increíbles. Estableció un durísimo control de la vida pública y privada, en nombre de sus principios religiosos, persiguiendo duramente a los disidentes (Miguel Servet). El punto más original de la doctrina calvinista es el principio de la predestinación. El calvinismo se propagó por los Países Bajos, Escocia (presbiterianos), Inglaterra (puritanos) y Francia, donde se les llamó hugonotes.

El anglicanismo

En Inglaterra la Reforma tuvo características propias. Nació en el seno del propio Estado, impulsada por el rey Enrique VIII, y acabó convirtiéndose en la creación de una Iglesia nacional separada del papa y adquiriendo las formas de un cisma: el anglicanismo. Enamorado de una dama de la corte, llamada Ana Bolena, deseaba divorciarse de su esposa Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos. El Papa se negó a la concesión del divorcio. Por medio de la llamada Acta de Supremacía de 1534 se desligaba de la obediencia a Roma.

En el reinado de su sucesor Eduardo VI es cuando las doctrinas protestantes ganan terreno en Inglaterra.

Tras la breve reacción católica establecida en el país durante el reinado de María Tudor, su sucesora, Isabel I, gran enemiga de Felipe II, consolidó definitivamente el anglicanismo.

La Reforma católica

La Iglesia cristiana fiel al Papado, también creyó en la necesidad de una reforma. Así, en el Concilio de Trento (1545-1563), se establecieron la organización y la doctrina de la Iglesia que han llegado hasta el siglo XXI. Se crearon los seminarios para formar a los sacerdotes, se escribió un catecismo para fijar los dogmas de la Iglesia, se organizó la disciplina eclesiástica y, entre otras cosas, se creó un plan de actuación pastoral. Hay que destacar el importante papel que tuvo una nueva orden religiosa: la Compañía de Jesús, creada por Ignacio de Loyola.

La Monarquía Hispánica de los RRCC

Los nobles castellanos no dudaron en desacreditar a la persona del rey Enrique IV para debilitar su poder y acrecentar sus inmensos beneficios económicos, políticos y sociales que le habían proporcionado los disturbios de los reinados precedentes; eso sólo era posible con un poder real débil; se intentó pues debilitarlo más aún. La paradoja, la artimaña de la historia, fue que de esta forma, los nobles contribuyeron poderosamente a instalar en España y por mucho tiempo un Estado fuerte, una monarquía respetada, una autoridad indiscutible. Fernando e Isabel fundan la España moderna.

Tres fechas delimitan esta ascensión:

1469: la infanta Isabel que, el año anterior, ha sido proclamada oficialmente heredera de la corona de Castilla, contrae matrimonio con Fernando, primogénito del rey de Aragón.

1474: a la muerte del rey Enrique IV, Isabel se proclama reina de Castilla.

1479: Fernando sucede a su padre, Juan II, como rey de Aragón; dos de los territorios que componen la península se encuentran reunidos bajo un mismo cetro.

Se escribe y se repite demasiado que la unidad nacional de España data del matrimonio de los RRCC. No es del todo exacto. Los dos grupos de territorios se encuentran simplemente asociados gracias a la unión personal de los soberanos. Hay una diplomacia y una política comunes, pero, por lo demás, los dos Estados conservan su originalidad, sus leyes, sus instituciones y sus costumbres.

La Corona de Castilla debía contar con cuatro millones y medio de habitantes frente a un millón de la Corona de Aragón.

No varia la estructura social a lo largo de la Edad Moderna. Sociedad estamental, donde los privilegiados sólo representaban un 3% (política filonobiliaria, procurando hacerla aliada, quitándole sólo su fuerza política). El 80-85 % se dedican a actividades agropecuarias.

A medida que aumentaban el poder y las competencias del Estado, se desarrollaba su complejidad y se necesitaba una burocracia numerosa y especializada. El Consejo Real, hasta entonces institución meramente consultiva y acaparada por los grandes nobles y eclesiásticos, se convirtió en el órgano de gobierno más importante y todos sus miembros acabaron siendo letrados. El Consejo Real solía reunirse en comités separados según los asuntos que debía tratar y se convirtieron en consejos especializados (Inquisición, Ordenes, Aragón y por encima de todos ellos estaba el Consejo de Castilla).

Los RRCC asentaron las bases para la creación de un estado moderno y representan el final de la tolerancia medieval. Fue crucial el año 1492 (conquista de Granada, expulsión de los judíos y descubrimiento de América).

La Monarquía Hispana de Carlos I y Felipe II

Será Carlos I de España quien introduzca desde 1571 en nuestro país la dinastía de los Austrias.

Sociedad

En Castilla las Cortes no tuvieron fuerza para oponerse al absolutismo regio. Los corregidores representaban en las ciudades el poder central, los regidores estaban nombrados en gran parte por los reyes, que vendieron gran número de cargos municipales. Así se explica que en adelante Castilla fuese un instrumento dócil de la política de los Austrias. Navarra, las provincias vascongadas y los países de la Corona de Aragón conservaron mejor sus antiguas instituciones y su autonomía política (neoforalismo). Los municipios fueron más democráticos y las Cortes más representativas.

Continuaba el sistema jerárquico heredero de la Edad media: dos grupos privilegiados: nobleza y clero, y un estado llano formado por la gran mayoría de la población y en el que había elementos inteligentes y activos que no estaban de acuerdo con la postergación (según D. Ortiz aquel sistema, tan cerrado en teoría, era bastante abierto en la practica).

Sin embargo, cuando la situación política era inestable, se manifestaban entre las clases bajas síntomas de descontento; así sucedió durante las Comunidades (no fue sólo un movimiento político, sino también social; era un enfrentamiento con la alta nobleza y los grandes comerciantes; los comuneros pertenecían a los sectores medios de la sociedad, capas medias urbanas, y se levantaron contra la aristocracia terrateniente y sus aliados; junto al ala política se desarrollo un movimiento antiseñorial radical) y con mayor fuerza aún en las Germanías (protestas sociales espontáneas que planteaban peticiones determinadas, y que nunca llegaron a constituir realmente un programa político) y en Mallorca.

Economía

El siglo XVI fue de gran incremento económico, cuyas causas fueron:

  • Notable aumento de la población, a pesar de las violentas y periódicas epidemias (en 1591 Castilla tenia 6.600.000. habitantes y Aragón 1.000.000, representando 1/8 de la población europea, hoy el porcentaje es de 1/12 ).

  • La unidad peninsular.

  • La paz interior y el orden, rara vez alterado.

  • La colonización de América.

Las décadas centrales de aquel siglo fueron las más florecientes. Después comenzaron a sentirse los primeros síntomas de la depresión que en la centuria siguiente llegaría a ser tan aguda. Los precios se elevaron mucho.

Política

Carlos V (1517-1556)

Sobre Carlos I de España y V de Alemania recayeron una fabulosa cantidad de territorios: De su padre heredo Luxemburgo, Brabante, Flandes, Holanda, Zelanda, Hainaut, Franco Condado y el derecho a Borgoña. De sus abuelos maternos heredo Castilla, América, Aragón, Catalunya, Sicilia, Cerdeña y Nápoles. De su abuelo paterno heredo Austria, Tirol y el sur de Alemania. A estos territorios unió la corona imperial. Aunque España era sólo una parte de este gran conjunto, pronto se convirtió en la parte más importante del mismo. El Imperio alemán proporcionaba mucho prestigio pero poca autoridad efectiva. En cambio, la autoridad de Carlos sobre Castilla se afirmó después del fracaso de las Comunidades.

El Imperio:

  • Como ordenación mundial (adversario Francia).

  • Como concordancia entre los hombres (adversario protestante, Paz de Augsburgo 1555).

  • Como defensor de la fe (adversarios turcos).

Carlos V contaba con una red de embajadas permanentes que había heredado de Fernando de Aragón y que estaban atendidas por uno de los cuerpos diplomáticos más eficaces de Europa. Sin embargo, el elemento último en el que se basaba su política eran sus ejércitos y el dinero que se les podía asignar. El ejercito español destaco por su infantería y su superioridad se mantuvo hasta la Guerra de los Treinta Años (la unidad básica era el Tercio formada por 3000 hombres -10 o 12 compañías- 1500 lanceros, 1000 rodeleros y 500 arcabuceros). Fracaso en recuperar Borgoña y en la realización de una gran cruzada contra Constantinopla (“sueño de juventud”).

Felipe II (1556-1598)

Carlos abdicó a causa de sus enfermedades, dejando a su hijo Felipe la mayor y mejor parte de sus dominios. Durante su largo reinado los conservó a excepción de Holanda y los aumento con la continua extensión del dominio ultramarino, y con al incorporación de Portugal y su vasto imperio colonial.

Aunque Fernando de Austria, hermano del emperador, había heredado los dominios austriacos y el titulo imperial, continuó la colaboración entre las dos ramas de los Habsburgos, ya que sus enemigos eran los mismos: Francia, los protestantes y los turcos. El Imperio hispánico de Felipe II fue tan extenso como el de Carlos V. Ni el uno ni el otro se propusieron la unificación interna de países tan diversos, pero los hicieron colaborar a todos en unos objetivos comunes (Henry Kamen).

  • Tras las victorias de S. Quintín y de Gravelinas ajusto con Francia la paz de Cateau-Cambresis, que fue duradera por que las guerras civiles entre hugonotes y católicos no permitieron una política exterior eficaz.

  • Las guerras de Flandes fueron un verdadero cáncer para la política y la economía españolas. Las provincias del Sur permanecieron católicas, pero las del Norte mantuvieron una resistencia infranqueable ayudados por Isabel de Inglaterra (Armada Invencible).

  • La lucha contra los turcos tuvo un momento más brillante en Lepanto, que alejo los peligros de una incursión pero no los riesgos de la piratería turca y berberisca en el Mediterráneo.

El arte del Renacimiento

EL QUATTROCENTO

LA ARQUITECTURA: BRUNELLESCHI

El 25 de marzo de 1436, el papa consagraba la cúpula de la catedral de Florencia. Aunque no desconocida por los antiguos, la construcción sin cimbras, exigida por la grandiosidad de la cúpula, significaba inventar de nuevo el sistema por el cual ésta se cerraba a medida que subía. Ocho espigones en las aristas del octógono y otras dos en cada paño formaban el armazón que se iba tramando horizontalmente según ganaba en altura. El armazón así no se macizó, sino que se cubrió con un doble casco; uno interior, esférico, y otro exterior, de perfil ojival. El resultado es una cúpula liviana de dos cuerpos, poseedora de la misma rigidez que un cuerpo macizo, rigidez acentuada por la cupulilla o linterna que corona el perfil y que permite dar luz al interior sin dejar el cielo abierto, como ocurre en el Panteón romano.

Otras obras suyas fueron la iglesia de San Lorenzo y la Iglesia del Santo Espirito, en Florencia. La Sacristía vieja de San Lorenzo es uno de los ejemplos más patentes del rigor, del equilibrio y de la difícil simplicidad que impregnan las obras de Brunelleschi. Espacio cúbico cubierto por una cúpula nervada dispuesta sobre pechinas. La Capilla Pazzi es un espacio centralizado por una cúpula gallonada alzada sobre pechinas en una planta rectangular.

LA ESCULTURA: DONATELLO

Para la ciudad de Padua levanta la estatua ecuestre del condotiero Erasmo de Nani, conocido como “el Gattamelata”. Es, sin duda, el reconocimiento más profundo de Donatello al arte antiguo.

Su obra más famosa es David con la cabeza de Goliat. David es el héroe bíblico que se convierte en rey de los judíos al vencer, sirviéndose de la habilidad y la razón, al gigante Goliat, encarnación del pueblo filisteo, enemigo de su patria. La escultura tiene connotaciones humanistas al mostrar el joven cuerpo del vencedor desnudo, pero con botas y un gorro típico de los campesinos toscanos, algo anacrónico en la escultura clásica. En el aspecto moral simboliza el nuevo tipo de héroe individual que, con su virtud, es capaz de vencer a un poderoso enemigo. Políticamente es el emblema de la República florentina que triunfa sobre sus enemigos. Es el primer gran desnudo desde la época clásica.

LA PINTURA: SANDRO BOTTICELLI

Sandro Filipepi, luego llamado Botticelli, nació en Florencia en 1445. La vida de Botticelli y su obra estuvieron inexorablemente enlazadas a los Medicis El neoplatonismo ficiniano y mirandoliano fue una síntesis de los mitos paganos y las verdades cristianas. La decadencia del artista estuvo unida a la muerte de Lorenzo de Médicis en 1492, coincidiendo con la predicación de Girolamo Savonarola, que destruyó el mito neoplatónico con el que Sandro creía poder conciliar la fe cristiana y la leyenda pagana.

La primavera. Temple sobre tabla. Gallería degli Uffizi. (1482)

La escena transcurre en un prado; en el centro, bajo las ramas de los naranjos, se alza un mirto. Venus aparece de frente, conforme al mito clásico del jardín de las Hespérides, como diosa del amor, vestida con una túnica blanca bordada de oro, un collar engarzado con perlas y un rico manto rojo con motivos dorados y forrado de azul con losangres de oro. Venus muestra a las Tres Gracias con la inclinación de su cabeza y de su mano derecha, mientras su hijo Cupido tensa su arco. Las Gracias están plasmadas en el suave movimiento de la danza circular, con los dedos entrelazados, mientras a su lado Mercurio ahuyenta a las nubes que oscurecen el jardín de Venus. Inspirados en los Fastos de Ovidio, se ilustra el rapto de Cloris por Céfiro, al que sigue su casamiento, gracias al cual la ninfa se convierte en diosa.

CINQUECENTO

LA ARQUITECTURA: DONATO BRAMANTE

Fue el verdadero sucesor de Brunelleschi y revitalizador del viejo legado clásico. A partir de 1480 reside en Milán, colaborando con Leonardo. La obra más ambiciosa en Milán fue el crucero y cabecera de Santa maría delle Grazie. La caída de los Sforza, en 1499, obliga a Bramante a abandonar Milán. En 1503 realizó el templete de San Pietro in Montorio. Al año siguiente, Julio II nombró a Bramante inspector e ingeniero general de todos los edificios pontificios. Apenas comenzados los proyectos de San Pedro, en 1513, murieron Julio II, y, un año después, desaparecía Bramante.

LA PINTURA:

LEONARDO DA VINCI

Leonardo nació en Vinci, en las cercanías de Florencia, en 1452. Hijo natural del notario Piero da Vinci, se educó en casa de su abuelo paterno, en su pueblo natal. En 1467 entró en el taller de Andre Verrocchio, en el que permanecería casi diez años. En 1482 se traslada a Milán, donde permanece durante casi veinte años al servicio de Ludovico el Moro. El indiscutible prestigio del que goza en los medios artísticos y humanistas no le impide continuar sus estudios de mecánica y de hidráulica, ni sumergirse en la anatomía, en la óptica y en la botánica y, finalmente, en la geometría y en la física.

Durante su estancia en Milán pinta dos grandes obras: La Virgen de las Rocas y La Última Cena pintada en la pared de un refectorio del convento dominico de Santa María delle Grazie.

Durante su estancia en Florencia pinta la Gioconda, retrato, según Vasari, de Monna Lisa, esposa de Francesco del Giocondo.

A principios de 1517 acepta la invitación del rey Francisco I. Pasa sus últimos años serenamente, poniendo en orden sus documentos para la publicación de grandes tratados y dando forma a una serie de visiones apocalípticas de diluvios y grandes mareas, en las que expresa su dinámica concepción del cosmos.

RAFAEL

Nació en Urbino el viernes santo del año 1483. El padre de Rafael era pintor en la corte de Urbino y advirtió las dotes extraordinarias de su hijo y, con solo once años, en 1494, lo envió al Perugino para que le enseñara. Su marcha a Florencia le ofreció la oportunidad de entrar en el corazón de la cultura artística, no sólo florentina, sino italiana, porque en aquellos años vivían y trabajaban en la ciudad Leonardo y Miguel Angel, junto a otros grandes artistas.

En 1508, gracias a su fama, fue llamado a Roma por Julio II para decorar las Nuevas Estancias de los aposentos papales. La primera Estancia quedó terminada en 1511, con los frescos de la Disputa del Sacramento, la Escuela de Atenas, las Virtudes y el Parnaso. Murió el Sábado Santo de 1520.

LA CRISIS DEL RENACIMIENTO: MIGUEL ANGEL

La Biblioteca Laurentina de Florencia constituye una obra arquitectónica de notable dificultad donde incorpora conceptos arquitectónicos que dan paso a la arquitectura manierista. La convexidad de los escalones crea un ritmo que parece desparramarse hacia el espectador, produciendo un efecto desconocido hasta entonces en la arquitectura, anticipador de la movilidad y la teatralidad del Barroco. En las dos décadas finales de su carrera desarrolló una asombrosa etapa arquitectónica en Roma, a la que proporcionó algunas de sus joyas monumentales más eminentes, empezando por una labor de urbanista ejemplar en la ordenación de la Plaza del Campidoglio. En 1547 el papa le encargó que terminara San Pedro del Vaticano. Recogió la idea de templo centrado de Bramante.

Entre 1498 y 1500 realiza la Piedad del Vaticano. Sobre las rodillas de una madre juvenil y bellísima reposa el cuerpo apolíneo y sereno de Cristo sin rictus alguno de dolor.

El colosal David es de 1502-1504, con el que el escultor logra realmente superar a toda la estatuaria antigua conocida, llegando a la cima del Clasicismo.

Del grandioso proyecto que era la tumba de Julio II, sólo se realizaron algunos esclavos y la estatua sedente de Moisés. No representó al hombre bíblico, sino la idea de indignación y cólera contenida ante la ceguera de su pueblo. Se ha especulado sobre la posibilidad de que sea un autorretrato idealizado del escultor o un retrato de Julio II. Al concluirla, Miguel Angel le golpeó diciendo “¡habla!”.

En la Piedad Rondanini ha abandonado definitivamente la concepción clásica de la belleza, armonía y proporción que plasmó en la Piedad del Vaticano. Pero también está lejos de la fuerza titánica y la vigorosidad expresada en el Moisés. Crea dos cuerpos alargados de 1,94 metros de altura, escuálidos, casi inmateriales y etéreos, donde predomina la verticalidad. Ambos se fusionan configurando un tronco único, sin seguir ningún esquema compositivo. Su forma presenta una textura áspera, lejos de la pulimentación y perfección anatómica y totalmente despreocupada de la belleza externa. Crea una obra plena de subjetividad, queriendo subrayar aquello que los ojos no pueden ver: la unión espiritual, íntima y total de la Madre con el Hijo. La obra no quedó terminada y el dramatismo y la desolación que trasmite nos sumerge en la misteriosa expresividad de lo inacabado.

El papa Julio II encarga a Miguel Angel en 1508 la decoración al fresco de la Capilla Sixtina. Entre 1536 y 1541 realizó el fresco de la pared del fondo de la Capilla Sixtina con el tema del Juicio Final.

EL RENACIMIENTO EN ESPAÑA

ARQUITECTURA

Las constantes relaciones con Italia durante la Baja Edad Media, hicieron fácil la llegada del Renacimiento a España. El estilo de la primera época es el llamado plateresco. Durante la segunda mitad del siglo XVI va decayendo lentamente el furor decorativo por efecto de la ley del cansancio de las formas y del movimiento depurador del Concilio de Trento. El Escorial es arquitectura pura.

ESCULTURA

Se trata de un arte apasionado y dinámico. Puede dividirse la evolución de la escultura española en el siglo XVI en tres tercios. En el primero pervive un intenso goticísmo. El segundo tercio entraña una aceptación de las formas del renacimiento, pero acoplándolas a un sentimiento ascético, casi angustioso, que origina un arte agitado y convulso. El último tercio significa la vuelta a la calma.

PINTURA

El Renacimiento español es católico. Se produce una tímida asimilación de los modelos italianos. En la segunda mitad del siglo XVI la figura más importante fue el Greco, aunque ya su estilo es manierista.

'Historia mundial'
EL SIGLO XVII

Si el Renacimiento europeo fue un período de grandes progresos y extraordinaria vitalidad, el siglo XVII fue un período de crisis.

A los desequilibrios económicos se sumaron los antagonismos sociales. Los intereses de la nobleza frenaron el ascenso imparable de la burguesía de mercaderes y comerciantes e impusieron nuevas y gravosas cargas al campesinado.

La preponderancia mercantil y el peso económico se desplazaron del sur del continente a los países septentrionales, sobre todo a Inglaterra, Holanda y Suecia.

En la segunda mitad del siglo, Luís XIV, conocido como el Rey Sol, encabezará la política europea y será el indiscutible protagonista.

Las grandes ofensivas de la muerte

La crónica del siglo XVII está repleta de hambrunas, enfermedades y contiendas que incidieron negativamente sobre la población y aterrorizaron a las gentes.

En lo que respecta a las guerras, fue un siglo especialmente belicoso, con un gran número de frentes militares activos. La Guerra de los Treinta Años devastó Alemania.

Aunque la población pasó de 104 millones en 1600 a 113 millones en 1700, la expansión demográfica, que había sido el principal instrumento del crecimiento económico durante la centuria anterior, se había acabado.

Los sistemas políticos

La monarquía absoluta se afirmó en el Continente, especialmente en Francia, con un gobierno personal de Luís XIV y una vida esplendorosa en la Corte (Versalles). El siglo XVII fue el siglo de Francia. En 1648 con el Tratado de Westfalia se pone fin a la Guerra de los 30 años. En 1659 con el Tratado de los Pirineos se inicia la decadencia española y la preponderancia francesa en Europa. En Inglaterra se pusieron los fundamentos de una monarquía constitucional.

Conflictos sociales y refeudalización

La sociedad del siglo XVII estaba profundamente jerarquizada. El campesinado ( 80 - 90 % de la población) sufría el peso de los impuestos.

En la Europa oriental las cargas efectivas sobre los campesinos aumentaron a lo largo de la centuria. También en la Europa Occidental se puede hablar de refeudalización provocando un empobrecimiento del campesinado, que originará revueltas violentas en muchas regiones.

El número de pobres creció de forma considerable desde fines del siglo XVI. Una parte de estos terminó formando contingentes de soldados que engrosaban los ejércitos europeos. Se ha calculado que, durante el siglo XVII, un total aproximado de entre 10 y 12 millones de europeos ejercieron como soldados. Casi todos los combatientes de la época barroca eran, como los del Renacimiento, voluntarios que se alistaban por propia iniciativa.

Cambios en la economía mundial

Si el siglo XVI había sido una época de exploraciones, en el siglo XVII se produjo una lucha encarnizada por el dominio mercantil a nivel planetario. Los holandeses y más tarde los ingleses y los franceses irrumpieron en el comercio ultramarino oriental y occidental que portugueses y españoles habían mantenido en régimen de monopolio durante el siglo anterior.

La política económica que se aplica en algunos países recibe el nombre de mercantilismo. Era una teoría pesimista, cuya raiz es que se veía en el comercio la principal fuente de riqueza, tendente a crear un sistema uniforme para el fortalecimiento del Estado. Lo importante es vender caro y comparar barato.

La Revolución científica

El período barroco fue una época de inseguridad y desconcierto. Pero, puesto que los seres humanos seguían exigiendo seguridad y orden tanto en el universo de las ideas como en el mundo que les rodeaba, el racionalismo y el empirismo designaron dos maneras de entender el conocimiento humano, según se diera primacía a las construcciones de la razón o a los datos de la experiencia. En el siglo XVII estas dos corrientes florecieron en ámbitos geográficos claramente diferenciados. El racionalismo surgió y se asentó en la Europa continental, mientras que el empirismo adquirió su pleno desarrollo sobre todo en Inglaterra. René Descartes fue el mentor indiscutible de la corriente racionalista y Francis Bacon se convirtió en el patriarca reconocido de la corriente empirista. Del cruce de estos dos grandes sistemas filosóficos nació en el siglo XVII la ciencia moderna, que consistió precisamente en la correcta interpretación de lo percibido por la experiencia a partir del aparato matemático elaborado por el racionalismo.

El Arte barroco

La cultura del siglo XVII ( definida magistralmente por José Antonio de Maravall como urbana, masiva, dirigida y conservadora) produjo un arte dramático, exuberante y teatral.

Se engendró en Italia y de ahí se extendió a todos los países europeos, especialmente a Alemania y España. Expresa el barroco el estado de la sociedad de la época. Es un arte brillante y ostentoso. El termino es tan convencional como el de gótico (termino portugués de unas perlas deformes llamadas “barruecas”) y los que lo utilizaban querían expresar algo despectivo, ampuloso y decadente. Hoy, al contrario se considera al barroco como uno de los más grandiosos de la Historia del Arte. Focillon afirma que el barroco es la tercera fase de todo estilo artístico. Lo que mejor define al arte Barroco es la unidad de todas las artes.

ARQUITECTURA: BERNINI

La personalidad artística de Gian Lorenzo Bernini se presenta todavía como el prototipo del artífice renacentista en su triple dimensión de arquitecto, pintor y escultor.

Como arquitecto comenzó a trabajar en 1623 por indicación del papa barberini, Urbano VIII, quien le encargó el baldaquino de San Pedro de Roma.

Alejandro VII le encargó la columnata de la plaza de San Pedro.

LA ARQUITECTURA BARROCA ESPAÑOLA

Hasta muy avanzado el siglo XVII el arte barroco no triunfa en la arquitectura española. La potencia del arte herreriano hace que en todo el país se construya con arreglo a los moldes fríos y de sobria decoración propios del arte escurialense.

En los últimos años del siglo XVII se produce un proceso de activación de las empresas constructivas y la culminación del barroquismo español en todas las regiones. En Castilla, las figuras más significativas son los Churriguera. Su importancia fue tanta, que el termino “churrigueresco” vino a sustituir entre nosotros al “barroco”. José Benito es el autor del retablo mayor de San Esteban de Salamanca y Alberto de la Plaza Mayor. En Valencia se abre la fachada de la catedral, cuyo autor fue Conrado Rodolfo. En Murcia, Jaime Bort realizará la gran fachada de la catedral. En Andalucía, Leonardo de Figueroa es autor de la fachada del Colegio de San Telmo de Sevilla. La catedral de Cádiz es obra de Vicente Acero. En Galicia, la gran fachada del Obradoiro es de Fernando Casas Novoa.

LA ESCULTURA BARROCA: BERNINI

La escultura fue, desde el principio y hasta el final de su carrera la verdadera vocación artística de Bernini.

Apolo y Dafne. Galeria Borghese ( 1622-1624)

El grupo, esculpido en mármol, está realizado con gran virtuosismo. De la superficie pulimentada de las figuras emana una sutil sensualidad. La suave textura del cuerpo de Dafne, que huye del acoso del apasionado Apolo y es convertida en laurel por su padre, el río Peneo, contrasta con la aspereza del árbol en que se está transformando. Apolo persigue a la carrera, apoyándose sobre un sólo pie, a la fugitiva Dafne; en el instante en que ha logrado poner una de sus manos sobre la cintura, comienza a producirse la transformación de la joven en árbol; Apolo se da cuenta del fenómeno que se ha iniciado y, con un incipiente gesto de asombro, frena su mano derecha, mientras parece aflojar la fuerza de la izquierda; Dafne, al sentirse apresada por la mano divina, se vuelve hacia Apolo con la cabellera al vuelo y un gesto de horror, todavía si haberse percatado de su propia mutación: los dedos de sus manos se convierten en ramas y hojas, los de sus pies echan raíces que los atan al suelo, sus piernas y su sedoso vientre se convierten en un tronco del laurel que comienza a hacerla prisionera. Más que la oposición entre el deseo y la fugacidad, se acentúa la oposición entre el carácter huidizo de Dafne y su fijación radical en el terreno. El cardenal Marffeo Barberini, para dar a la obra un sentido moralizante, redactó un epigrama: “Quisquis amans sequitur fugitivae gaudia formae / fronde manus implet baccas carpit amaras” (Aquel que enamorado persigue los gozos de las formas efímeras, llena sus manos con el rocío de las hojas y recoge frutos amargos).

LA IMAGINERIA ESPAÑOLA

El siglo XVII es, verdaderamente, el siglo más glorioso de la escultura española, una escultura que será de madera policromada con dos características muy definidas: la religiosidad y el realismo. España produce una imaginería que se muestra en los retablos de iglesias y conventos, y en los “pasos” de Semana Santa. Es un arte popular que, para conseguir mover a la piedad, recurrirá, ya a finales de siglo, a extremos de realismo como poner pelo a las imágenes, y aplicar ojos de cristal y vestidos de tela, reduciendo la talla a rostros y manos.

El gran maestro vallisoletano es Gregorio Fernández, creador de una serie feliz de temas iconográficos como la “Piedad”.

En Sevilla, el autor más representativo es Juan Martínez Montañés, autor de bellísimos retablos, dulces Inmaculadas o Cristos no exentos también de cierto dramatismo.

En Granada sobresale Alonso Cano. De la misma escuela será también Pedro de Mena.

LA PINTURA BARROCA: VELAZQUEZ

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla el 6 de junio de 1599; su madre, de la cual tomó su apellido artístico, era sevillana; su padre era de origen judío portugués. En 1623 el conde-duque de Olivares lo hizo llamar para pintar el retrato del rey, iniciando una carrera honorífica que comenzó siendo nombrado pintor de cámara en 1623 y terminó con la concesión del hábito de caballero de la orden de Santiago en 1658. La nueva posición le permitió no depender de nadie más que del rey, y le dio la oportunidad de realizar dos viajes a Roma, que señalan las etapas fundamentales de su evolución. En 1660, después de haber organizado la suntuosa ceremonia para la firma dela Paz de los Pirineos, entre Francia y España, aquejado por una corta enfermedad, murió el 6 de agosto.

Las Meninas. Museo del Prado de Madrid. (1656)

La escena es conocida y el título con el cual era designado antes de 1819, El cuadro de la familia, determina el tema. La escena representa a Velázquez mientras está ejecutando el retrato de la familia real: además del autor, a la izquierda, vemos a doña Agustina de Sarmiento, la infanta Margarita, doña Isabel de Velasco , la enana Mari Bárbola y el enano Nicolasito Pertusato. En segundo plano, dos nobles religiosos, doña Marcela de Ulloa y don Diego Ruiz de Azcona; en el vano de la puerta que se abre sobre la pared del fondo, el aposentador, don José Nieto Velázquez, mientras sube los escalones de una corta escalera. En el espejo colocado al lado de la puerta, en la zona central del cuadro, se reflejan los bustos de la reina Mariana de Austria y del rey Felipe IV, evidentemente en pose para ser retratados. El observador no sólo es invitado a “entrar” en el cuadro sino también a atravesarlo.

'Historia mundial'
EL SIGLO XVIII

En Inglaterra se produjo la revolución Industrial que abrió el camino al capitalismo.

A pesar de la preeminencia de las clases privilegiadas la burguesía fue preparando el camino para las revoluciones liberales.

Las monarquías absolutas adoptaron la modalidad del despotismo ilustrado como mecanismo de adaptación a los cambios sociales que se estaban produciendo.

La Ilustración completaba el ciclo abierto en el siglo XVI, extrayendo sus últimas consecuencias del humanismo, el racionalismo y el proceso de laicización de la cultura.

El ascenso de la burguesía

Aunque la burguesía había aceptado siempre su posición subordinada en el conjunto de la sociedad y el sistema de valores impuesto por la nobleza, sin embargo, a lo largo del siglo se despertó su progresiva insatisfacción, al sentirse perjudicada dentro del orden establecido por la monarquía absoluta y el despotismo ilustrado.

El Arte Rococó

Durante mucho tiempo el Rococó se venía estudiando como la exacerbación del barroco, como el epílogo de tal estilo. Sin embargo en la actualidad ha ganado autonomía.

Es un estilo predominantemente decorativo, que gusta de las formas ovaladas y recargadas. Es el estilo de una aristocracia cortesana que vive jornadas de esplendor en sus palacios y residencias, alejadas del trabajo y la política, degustando con fruición todos los placeres sensibles que le brinda la naturaleza.

ARQUITECTURA

Las principales características de la arquitectura Rococó son:

  • Acumulación de elementos decorativos barrocos.

  • Exteriores simples e interiores desbordantes de decoración.

  • Palacios urbanos.

  • Gusto por lo chinesco.

ESCULTURA

El Rococó es un arte íntimo. La naturaleza Rococó no es una naturaleza agreste, desmelenada, furiosa, como será la del Romanticismo, sino una dulce probabilidad de deleite, dentro del marco vegetal natural. Los pequeños animales y los pequeños objetos (florecillas, pájaros), igual que los niños, son temas preferidos por la sensibilidad Rococó. Pretende plasmar la realidad individual de los personajes.

PINTURA

El Rococó es también el estilo suave de la gracia cortesana. En Francia nadie lo expresa mejor que Watteau, un flamenco que vive en los últimos años del siglo XVII. Es el gran cantor de la vida alegre de la Corte francesa. Le agrada mucho pintar paisajes donde coloca sus figuras con ricos vestidos de seda; retrata una aristocracia que se recrea en paisajes o teatros, siempre aparentando una vida fácil y regalada que gusta de fiestas y reuniones. Entre sus obras destaca El peregrinaje a la isla de Cyterea. Fragonard, significa el triunfo del sentimiento decorativo. Con El Columpio logró una de las obras más representativas del arte Rococó. En Inglaterra hay que destacar un grupo destacado de grandes retratistas, cuyos retratos se caracterizaran por su elegancia y distinción.. Gainsborough es el creador del paisaje romántico. Reynolds es pintor cortesano y elegante. Romney es también pintor de retratos y sus personajes aparecen siempre teñidos de una alegría melancólica, típica del Rococó.

CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES DEL ANTIGUO REGIMEN

Se puede definir al Antiguo Régimen como el conjunto de estructuras demográficas, económicas, sociales y mentales propias de la Europa prerrevolucionaria. Fue empleado por primera vez durante la revolución Francesa, a finales del siglo XVIII, para referirse al conjunto de instituciones prerrevolucionarias que era necesario suprimir. Por extensión, en la actualidad designa a todos los elementos característicos de las sociedades europeas anteriores a dicha Revolución y que van desapareciendo a lo largo del siglo XIX.

DEMOGRAFIA

La primera diferencia entre el mundo del Antiguo Régimen y el actual estriba en la muy distinta duración media de la vida humana. En nuestros días la esperanza de vida es en todos los países desarrollados superior a los setenta años, mientras que en la Europa de entonces no llegaba a los cincuenta. La Tierra tenia algo menos de 1000 millones de personas. En 1800, dos de cada tres pobladores del planeta eran asiáticos, uno de cada cinco europeo, uno de cada diez africano y uno de cada treinta y tres americano y oceánico. Los europeos, en su conjunto, eran más bajos y más delgados que ahora. La población, que era en su mayoría era analfabeta

ECONOMIA

Nos encontramos ante economías de subsistencia en las que se dependía de los productos agrícolas y, en especial, de los cereales. Las malas cosechas provocaban escasez y carestía lo que generaba las temidas secuelas de hambre y muerte. La agricultura ocupaba a la mayor parte de la población activa (entre el 80 y el 90 %). Era una agricultura tradicional que salvo en países como Reino Unido o Países Bajos, presentaba escasas innovaciones. Buena parte de la tierra seguía estando bajo el régimen señorial. La actividad artesanal había experimentado pocos avances y seguía estando controlada por los gremios de rigen medieval. El comercio marítimo era la actividad más dinámica, habiendo creado una rica burguesía en las zonas portuarias. La principal forma de expansión de la producción industrial fue la denominada sistema doméstico, por el cual un mercader compraba todos los productos del artesano o del trabajo no agrícola de los campesinos para venderlo luego en los grandes mercados.

SOCIEDAD

En la practica totalidad del mundo la sociedad era rural. En la Europa de 1800, de cada cinco habitantes cuatro eran campesinos, y sólo unos 12 millones de personas (menos del 7% del total) habitaban en ciudades de más de 10.000 habitantes. De hecho, en esa fecha sólo había en Europa dos ciudades que pasaban de 500.000 habitantes. París y Londres.

Las sociedades del siglo XVIII eran de tipo aristocrático, es decir, que una minoría, la nobleza y el alto clero, ejercía una enorme influencia sobre la vida de los demás (el Estado llano), bien como gobernantes, magistrados, grandes propietarios o monopolizando los altos cargos del Ejercito, Iglesia o estado. La sociedad se componía de tres ordenes o estamentos: clero, nobleza y Tercer estado o Estado llano. Cada estamento tenía una condición jurídica diferente, por lo que encontramos una desigualdad social y legal que se trasmite por herencia.

Existía un latente conflicto entre las fuerzas de la vieja sociedad y la nueva sociedad “burguesa”, que no podía resolverse dentro de las armazones de los regímenes políticos existentes, con la excepción de los sitios en donde ya habían triunfado los elementos burgueses, como en Inglaterra.

POLITICA

El sistema político predominante en Europa era la monarquía absoluta y centralizada. Se justificaba en la consideración de que el poder le era delegado por voluntad de Dios.

En aquellos días, los príncipes adoptaron el sobrenombre de “ilustrados” para sus gobiernos, como los de los nuestros, y por análogas razones, adoptan el de “planificadores”. Y como en nuestros días, muchos de los que lo adoptaron en teoría hicieron muy poco para llevarlo a la practica, y algunos de los que lo hicieron, lo hicieron movidos menos por un interés en las ideas generales que para la sociedad suponían la “ilustración” o la “planificación”, que por las ventajas prácticas que la adopción de tales métodos suponía para el aumento de sus ingresos, riqueza y poder.

LAS REVOLUCIONES BURGUESAS: CARACTERISTICAS GENERALES. LA REVOLUCIÓN FRANCESA

LAS REVOLUCIONES LIBERALES

El último cuarto del siglo XVIII puso de manifiesto la incapacidad del Despotismo Ilustrado para superar las contradicciones existentes en el seno del Antiguo Régimen. Las reformas, pese a la brillantez de los planes, resultaron cortocircuitadas por la falta de decisión política para llevarlas adelante. El fracaso de las soluciones reformistas hace que la burguesía adopte un proyecto revolucionario para solucionar la crisis del Antiguo Régimen. La revolución es un fenómeno político (la soberanía se traslada de manos del rey a las de la burguesía a través de la atribución de la soberanía al pueblo soberanía nacional) y un cambio social, que lleva a configurar la sociedad sobre la base de nuevos supuestos conceptuales e ideológicos (igualdad, libertad y propiedad).

Algunos historiadores han hablado de una “era de revoluciones democráticas” de las que la francesa fue solamente una, aunque la más dramática y la de mayor alcance.

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

'Historia mundial'

Caracteres específicos

La revolución que estalló en Francia hacia 1787 puede no haber sido un fenómeno aislado, pero fue mucho más fundamental que cualquiera de sus contemporáneas y sus consecuencias fueron mucho más profundas.

  • Ocurrió en el más poderoso y populoso Estado europeo (excepto Rusia). En 1789, casi de cada cinco europeos, uno era francés.

  • Fue la única revolución social de masas e inconmensurablemente más radical que cualquier otro levantamiento.

  • De todas las revoluciones contemporáneas, la francesa fue la única ecuménica.

  • Las rentas del Estado, aun cuando su insuficiencia fuese una de las causas de la revolución, eran más importantes que las del reino de Gran Bretaña.

  • En el terreno intelectual, la preponderancia de Francia era abrumadora.

En cambio, la situación que ocupaban en el estado la burguesía y el campesinado no correspondía a la función económica ni a la fuerza real de estas dos clases sociales. La situación de la burguesía francesa era muy distinta de la británica, que participaba ampliamente en el gobierno y en la mayor parte de las funciones estatales desde 1640. La burguesía francesa estaba animada por el violento deseo de hacerse con el poder. El alza constante de los precios desde 1730 dificultaba a la nobleza vivir de sus rentas y provocó una autentica “reacción feudal” en Francia. Así, pues, burgueses y campesinos franceses, esgrimiendo diferentes motivos de queja, sentían un odio parecido contra la nobleza y, en general, se coligaran contra ella: esta unión es la característica especifica de la Revolución francesa y la que explica sus éxitos iniciales, su extensión, profundidad y solidez.

Causas particulares

El fuerte impulso experimentado por la economía francesa en el siglo XVIII comenzó a manifestar ciertos síntomas de agotamiento en la década de 1780. La perdida de casi todas las colonias americanas después de la guerra de los Siete Años (1756-1765) ya había afectado seriamente al comercio y la situación se agravó más tarde con la intervención francesa en la guerra de Independencia de las colonias británicas en América del Norte (1777-1783), que produjo considerables gastos y obligó a recurrir a elevados préstamos.

Sin embargo, el problema más grave seguía siendo el abastecimiento de una población que había crecido a mayor velocidad que la producción de cereales. El año anterior a la revolución, en el verano de 1788, la cosecha fue mala, y el invierno resultó inusitadamente riguroso. La catástrofe agrícola cerró el mercado rural y en las ciudades, donde ya existía una abundante mano de obra, el paro se multiplicó y los salarios descendieron.

Todos estos factores se sumaron para provocar una situación desesperada en las finanzas del Estado.

La revuelta aristocrática

En 1783, Charles Alexandre de Calonne, un excelente y experimentado administrador, fue nombrado ministro de Hacienda. Propuso establecer una “subvención territorial”, impuesto que habrían de pagar todos los terratenientes sin excepción. Ni Luis XVI ni su ministro se atrevían a imponer tales medidas por decreto y consideraron más prudente reunir una Asamblea de Notables, designados por el rey, para conseguir su aceptación del proyecto. Los notables se opusieron a las medidas de Calonne, que fue sustituido por el arzobispo de Toulouse, Loménie de Brienne, protegido de María Antonieta y enemigo de Calonne.

Ante la rebelión de la nobleza, Brienne presentó su dimisión y el rey volvió a llamar a Necker, cuya primera medida fue aplazar la reforma, establecer los parlamentos y convocar los estados generales para el 1 de mayo de 1789.

Los Estados Generales y La Asamblea Nacional Constituyente

El decreto real convocando los Estados Generales se difundió ampliamente y fue leído en todas las iglesias. La campaña electoral desempeñó un papel determinante en la formación de la opinión general y en la reflexión sobre los diversos problemas que padecía la sociedad francesa. Cada estamento confeccionaba una relación de peticiones, recogida en los llamados “cuadernos de quejas”, que constituyen un valioso testimonio colectivo de las esperanzas de reforma surgidas en todo el país. Los nobles y el alto clero insistían en la necesidad de conservar la sociedad tradicional, dividida en estamentos, o defendían el fortalecimiento del parlamento frente al absolutismo real. La burguesía, por el contrario, exigía es sus “cuadernos” la eliminación de los privilegios estamentales y de casta, así como la libertad del comercio y de la industria y, sobre todo, poder político para intervenir en la marcha del estado. Por su parte, las peticiones de los campesinos contenían quejas contra el régimen feudal.

El clero estaba formado por 291 diputados (200 curas liberales)

La nobleza estaba formada por 270 diputados

El Tercer Estado estaba formado por 578 diputados (200 abogados)

En la ceremonia de inauguración, el rey pronunció un breve discurso, insistiendo en la necesidad de contribuir al fisco; se quejó del estado alarmante en que se hallaba el país y de las nuevas ideas imperantes y lanzó advertencias contra las innovaciones. Al día siguiente, los nobles y el clero se reunieron por separado para discutir las cuestiones de procedimiento y la forma de votación. Por su parte, el Tercer Estado insistió desde el principio en que las sesiones fueran conjuntas de los tres estamentos, y que la votación no fuera “por orden”, sino “por cabeza” (nominal), a la que se negaron la nobleza y el clero.

Tras varias semanas de negociaciones infructuosas, el Tercer Estado comenzó, por su propia cuenta, a verificar los poderes o credenciales de los diputados de los tres estamentos. Varios representantes de la nobleza y del clero se incorporaron al estamento burgués, que se vio considerablemente aumentado. Cuando terminaron de pasar lista y a propuesta del abate Sieyès, el Tercer Estado, ampliamente mayoritario, se declaró “representante de la nación”, constituyéndose en una Asamblea a la que denominaron Asamblea Nacional, declarando que el rey no tenía derecho a vetar sus decisiones.

Tres días más tarde, cuando la Asamblea iba a reunirse, encontró cerradas por parte del rey las puertas del recinto donde tenían lugar las sesiones. Los diputados se trasladaron a un salón próximo destinado al juego de la pelota y allí pronunciaron el solemne juramento de no abandonar la sala hasta concluir la elaboración de una constitución para Francia.

La Asamblea Constituyente (Julio de 1789 - Octubre de 1791) comenzó sus sesiones en un momento de grave situación económica. La crisis de subsistencias, la escasez de alimentos y la subida de precios exacerbaban a las clases populares, empujándolas a movilizarse. El rey aparentaba transigir con la existencia de la Asamblea, pero en realidad había decidido disolverla por medio de la fuerza. Las tropas reales comenzaron a avanzar hacia Versalles y París, mientras el pueblo y los diputados seguían con inquietud las medidas del gobierno. El 12 de julio se supo en París que el rey había destituido a Necker, ministro del gobierno partidario de las reformas. La noticia se consideró como prueba de que se estaba gestando un “complot aristocrático”, y una gran manifestación de protesta se extendió por las calles y plazas de la capital. En la noche del 14 al 15 de julio comenzaron a correr rumores de que la Bastilla, la vieja fortaleza medieval que venía siendo utilizada como prisión, se disponía a disparar sus cañones. Una muchedumbre enfurecida se dirigió a la fortaleza, dispuesta a asaltarla. Después de varias horas de sangriento asedio, el comandante de la prisión fue muerto y la guarnición se rindió.

La insurrección de París y la caída de la Bastilla supusieron, en cierto modo, el comienzo de una insurrección general. Hasta entonces, los múltiples motines y enfrentamientos ocurridos desde 1787 no habían tenido mucha relación entre sí, pero a partir de este momento la mayoría de las ciudades y pueblos de Francia comenzaron, con inusitada rapidez, a imitar a la capital. El temor a un complot aristocrático, que había estado latente desde el principio, se fue extendiendo, cargado de negros presagios, hasta constituir lo que se ha dado en llamar “la gran peur”, un gran miedo que avanzaba imparable, poniendo en pie de guerra a la mayoría de los campesinos. A finales de julio, en las ciudades y pueblos se ocupaban los ayuntamientos; se formaban comités permanentes y milicias urbanas, que más tarde tomaron el nombre de guardias nacionales. En las zonas campesinas, del mismo modo que los parisienses habían asaltado la Bastilla, los labriegos asaltaban los castillo, irrumpían en las tierras, se repartían los pastizales y los bosques de los señores y exigían, para quemarlos, los viejos títulos en los que estaban inscritos los derechos feudales de propiedad de la tierra.

Desbordado por los acontecimientos, el rey se resistía a dar la orden de una ofensiva militar contra París, y ordenó la retirada de las tropas. Necker fue restituido en su cargo y el aristócrata Lafayette, destacado general de la Guerra de la Independencia norteamericana, recibió el nombramiento de comandante de la Guardia Nacional.

Mientras los campesinos trataban de destruir por la fuerza el régimen señorial, la Asamblea Constituyente llegaba a la conclusión de que únicamente la abolición oficial de este régimen tan odiado podía restablecer el orden y la paz. Durante la noche del 4 al 5 de agosto, la Asamblea declaró “El feudalismo queda abolido”. El 26 de agosto hizo pública la Declaración de derechos del Hombre y del Ciudadano, en el que se exponen los fundamentos de una nueva sociedad y se condena toda la estructura política y social del Antiguo Régimen.

El 5 de octubre se produjeron tumultos en los mercados de París, provocados por los sectores populares más afectados por la escasez y la subida del pan. Al día siguiente, una gran muchedumbre se dirigió a Versalles, sitio el palacio real y obligó al rey a trasladarse a París, donde podría ser vigilado para evitar su huida.

Entre 1789 y 1791 la burguesía moderada victoriosa emprendió la gigantesca obra de racionalización y reforma de Francia. La mayoría de las realizaciones duraderas de la revolución datan de aquel periodo, como también sus resultados internacionales más sorprendentes, la instauración del sistema métrico decimal y la emancipación de los judíos. Su política respecto al campesinado fue el cercado de las tierras comunales y el estimulo a los empresarios rurales; respecto a la clase trabajadora, la prescripción de los gremios; respecto a los artesanos, la abolición de las corporaciones.

La Constitución de 1791 evitaba los excesos democráticos mediante la instauración de una monarquía constitucional fundada sobre una franquicia de propiedad para los “ciudadanos activos”.

La Constitución Civil del clero, del 12 de julio de 1790, un mal interpretado intento de destruir, no a la Iglesia, sino su sumisión al absolutismo romano, llevó a la oposición a la mayor parte del clero y de los fieles y contribuyó a impulsar al rey a la desesperada y suicida tentativa de huir del país. Fue detenido en Varennes el 20 de junio de 1791, y en adelante el republicanismo se hizo una fuerza masiva, pues los reyes tradicionales que abandonan a sus pueblos pierden el derecho a la lealtad de sus súbditos.

El 4 de marzo de 1791 la Ley Allarde estableció la libertad de trabajo y el 14 de junio la Ley Chapelier la prohibición de huelga y asociación.

El 17 de julio de 1791, una gran manifestación se concentró en el Campo de Marte de París, exigiendo la abdicación del rey y su entrega a los tribunales. Por orden de la Asamblea, un destacamento de la Guardia nacional, al mando de Lafayette, disolvió la manifestación abriendo fuego contra los concentrados y causando un elevado número de muertos y heridos.

La tragedia del Campo de Marte provocó la división abierta entre las diversas tendencias políticas de la Asamblea. El club de los jacobinos sufrió una escisión cuando los partidarios de la monarquía constitucional, agrupados en torno a Lafayette, formaron su propio club, el de los fuldenses. La dirección del club jacobino la ocuparon los partidarios de la República y de continuar la revolución democrática, bajo el liderazgo de Robespierre y Brissot.

La Asamblea Constituyente se disolvió el 30 de septiembre de 1791, después de haber concluido la Constitución, que fue firmada por el rey.

Antes de la disolución de la Asamblea Constituyente, se había acordado que ninguno de sus miembros podría formar parte de la nueva Asamblea legislativa (octubre de 1791 - Agosto de 1792). Los diputados elegidos, todos ellos ciudadanos activos, eran más jóvenes y formaban una asamblea más revolucionaria que la anterior, con muy escasos representantes de la antigua derecha aristocrática. La derecha la constituía ahora el partido de los fuldenses. La izquierda la representaban los diputados jacobinos, en cuyo club se decidía la actitud que debían adoptar sus afiliados. Muchos de ellos habían sido elegidos por el departamento de la Gironda; de ahí que fueran conocidos con el nombre de “girondinos”. Los llamados “demócratas” el sector más radical de los jacobinos, ejercían su influencia por medio del club; su líder, Robespierre, actuaba indirectamente sobre la Asamblea, aunque no fuera diputado por haberlo sido ya en la Constituyente.

A lo largo de todo el país se fueron formando destacamentos de voluntarios que acudían a la defensa de París. El ardor patriótico y el impulso revolucionario dieron fama a los destacamentos armados de Marsella, cuyo himno de Roger de L´Isle, se convirtió en emblema nacional. El 3 de julio de 1792, el diputado Vergniaud, en un célebre discurso, denunció la traición del rey, y unos días más tarde, la Asamblea declaró solemnemente “la Patria está en peligro”. La alarma cundió en toda Francia; se distribuyeron armas a la población civil y los batallones de voluntarios marcharon al frente de batalla.

Mientras tanto, el duque de Brunswick, comandante en jefe de los ejércitos prusianos, hizo público un manifiesto en el que amenazaba con la represión más implacable si la familia real sufría algún daño y si no se restauraba el poder de la monarquía francesa que representaba Luis XVI. Seguidamente, estos mismos ejércitos, junto a las milicias de emigrados franceses, comenzaron desde Coblenza la ofensiva contra París.

El manifiesto prusiano confirmó todas las sospechas sobre el acuerdo del rey con sus aliados exteriores. Se organizó entonces un amplio movimiento popular, a través de las secciones o asambleas de barrio, cuyo poder iba a desbordar a la propia Asamblea legislativa. En el Ayuntamiento de París, se eligió un Comité Municipal Revolucionario, la Comuna, cuyo programa incluía reivindicaciones económicas, derivadas de la carestía de los alimentos, además de una serie de exigencias políticas que ya habían adoptado las secciones: destitución del rey, convocatoria de una Asamblea elegida por sufragio universal y renovación de las administraciones locales y provinciales, también elegidas por sufragio universal.

El 10 de agosto de 1792, después de un primer intento, las fuerzas revolucionarias tomaron el palacio de las Tullerias, pero el rey y su familia ya no estaban allí; Luis XVI se había refugiado en la Asamblea, pidiendo protección. Tras intensos debates, el rey fue despojado de sus funciones y recluido, junto con su familia, en la Torre del Temple.

El 20 de septiembre de 1792, las tropas francesas, mucho peor equipadas, derrotaron al poderosos ejercito prusiano en Valmy, iniciándose una nueva etapa más conflictiva y decisiva.

Fase exaltada de la revolución (1792 - 1795)

Sin la guerra no habría existido jamás el Terror. Pero sin la guerra y sin el Terror, la victoria quizás habría sido imposible; y sin la victoria la revolución no habría triunfado tan pronto en Francia y fuera de ella.

La victoria de Valmy coincidió con la apertura de la Convención, nombre que recibió la nueva Asamblea elegida por sufragio universal masculino y cuya principal misión era elaborar una nueva constitución. En la primera sesión (septiembre de 1792), la Convención Girondina (septiembre 1792 - junio 1793) se promulgo por la “abolición de la realeza”.

La Convención estaba representada por tres tendencias políticas bien definidas: los girondinos, que constituían la mayoría; los jacobinos (llamados ahora “montañeses”, por ocupar sus diputados los lugares mas altos del recinto); entre ambos, un amplio grupo de diputados que formaban la “llanura” o el “pantano”, no vinculados a ninguno de los anteriores.

La mayoría de los diputados girondinos procedían de las grandes ciudades portuarias de Francia: Por el contrario, los diputados montañeses tenían su origen e implantación en las plazas fuertes del jacobinismo, especialmente en París y su provincia. Al margen de su procedencia social, para los girondinos lo primero era el orden, para los jacobinos o montañeses lo más importante era la defensa de la Revolución contra el peligro aristocrático, lo que les obligo a dar satisfacción a las exigencias sociales del movimiento popular en las calles y barrios de París, el de los sans-culottes (vestidos con pantalón, su prenda de trabajo, y no el culotte, prenda utilizada por las clases acomodadas; se cubrían la cabeza con un gorro frigio y se acompañaban siempre del sable o la pica para “poder defender la revolución”). A través de periodistas como Marat y Hébert, a través de oradores locales, también formulaban una política, tras la cual existía una idea social apenas definida y contradictoria, en la que se combinaban el respeto a la pequeña propiedad con la más feroz hostilidad a los ricos, el trabajo garantizado por el gobierno, salarios y seguridad social para el pobre, en resumen, una extremada democracia igualitaria y libertaria, localizada y directa. En realidad, eran una rama de esa importante y universal tendencia política que trata de expresar los intereses de la gran masa de “hombres pequeños” que existen entre los polos de la “burguesía” y del “proletariado”, quizá a menudo más cerca de éste que de aquélla, por ser en su mayor parte muy pobres. Pero el “sans-culottismo” no presentaba una verdadera alternativa. Su ideal, un áureo pasado de aldeanos y pequeños operarios o un futuro dorado de pequeños granjeros y artesanos no perturbados por banqueros y millonarios, era irrealizable. La historia lo condenaba a muerte. Lo más que pudieron hacer (y lo hicieron entre 1793 y 1974) fue poner obstáculos en el camino que dificultaron el camino de la economía francesa. En realidad, el “sans-culottismo” fue un fenómeno de desesperación cuyo nombre ha caído en el olvido o se recuerda sólo como sinónimo del jacobinismo, que le proporcionó sus jefes.

El 20 de noviembre de 1792 se descubrió en el Palacio de las Tullerías un “armario de hierro”, donde el rey guardaba sus papeles secretos. La Convención se pronunció por la culpabilidad del rey y Luis XVI fue guillotinado el 21 de enero de 1793.

La ejecución de Luis XVI provocó una oleada de estupor en toda Europa y a la coalición contra Francia se sumaron nuevos aliados: España, Nápoles, los príncipes alemanes y, sobre todo, Inglaterra, que se sentía además amenazada por la anexión francesa de Bélgica. En abril de 1793, el comandante en jefe de los ejércitos del Norte, el general girondino Dumouriez, desertó y se paso a los austríacos. El curso de la guerra comenzó a cambiar y los franceses acumularon derrota tras derrota.

Los descalabros bélicos se agravaron al abrirse un frente interno de guerra civil, provocado por la insurrección de la Vendée contra el gobierno revolucionario.

El 2 de junio de 1793, una gran manifestación se dirigió a la Convención y tras un dramático debate desarrollado bajo el control de las milicias urbanas, fueron arrestados 29 diputados girondinos. Esta jornada puso en evidencia la creciente influencia de los sans-culottes que, de este modo, parecían controlar a la Asamblea a través de los montañeses.

La nueva Convención, controlada ahora por la Montaña (Convención Montañesa), comenzó el 2 de junio de 1793 y concluyó el 27 de julio de 1794.

Al mismo tiempo, durante la Convención montañesa se elaboró una nueva Constitución de 1793 que suponía un avance con respecto a la Constitución monárquica de 1791. En ella se reconocía el principio del sufragio universal masculino, así como la responsabilidad de la sociedad de proporcionar a sus miembros trabajo y medios de subsistencia y de poner la educación al alcance de todos los ciudadanos. La Constitución fue proclamada el 10 de agosto de 1793 (día del aniversario de la caída de la monarquía), en la fiesta de la “Unidad e Indivisibilidad de la República”. Sin embargo, dada la situación del país, su entrada en vigor quedó aplazada “hasta que se alcance la paz”.

El Comité de Salvación Pública, creado en abril de 1793, se convirtió en el verdadero impulsor del gobierno de la Convención. El Comité de seguridad Nacional era el encargado de las actividades policiacas y de represión. Las víctimas del terror procedían de todas las clases sociales.

En octubre de 1793 se implantó en Francia el calendario republicano, que sustituía la tradición por la razón, el culto a una naturaleza idealizada y la ruptura con el cristianismo mediante la supresión de las festividades religiosas.

Perdida la influencia de Danton (hombre poderoso, disoluto y probablemente corrompido), el Comité ganó a Maximiliano Robespierre, que llegó a ser su miembro más influyente. No fue un individuo agradable, e incluso los que en nuestros días piensan que tenía razón prefieren el brillante rigor matemático del arquitecto de paraísos espartanos que fue el joven Saint-Just. No fue un gran hombre y a menudo dio muestras de mezquindad. Pero es el único (fuera de Napoleón) salido de la revolución a quien se rindió culto. Ello se debió a que para el, como para la historia, la República jacobina no era un lema para ganar la guerra, sino un ideal: el terrible y glorioso reino de la justicia y la virtud en el que todos los hombres fueran iguales ante los ojos de la nación y el pueblo el sancionador de los territorios. No tenia poderes dictatoriales, ni siquiera un cargo, siendo simplemente un miembro del Comité de Salud Pública, el cual era a su vez un subcomité de la Convención. Su poder era el del pueblo las masas de París); su terror, el de las masas. Cuando ellas le abandonaron, se produjo su caída. Si Robespierre ganó el apoyo de los moderados eliminando la corrupción, sus posteriores restricciones de la libertad y la ganancia desconcertaron a los hombres de negocios. Por último, no agradaban a muchas gentes ciertas excursiones ideológicas de aquel periodo, como las sistemáticas campañas de descristianización y la nueva religión cívica del Ser Supremo de Robespierre, con todas sus ceremonias, que intentaban neutralizar a los ateos imponiendo los preceptos del “divino” Rousseau. Cuando a finales de junio del mismo año los nuevos ejércitos de la República demostraron su firmeza derrotando decisivamente a los austríacos en Fleurus y ocupando Bélgica, el final se preveía. El nueve de Thermidor (27 de julio de 1794), la Convención derribó a Robespierre. Al día siguiente, él, Saint-Just y Couthon fueron ejecutados.

La reacción termidoriana y el Directorio

La consigna del momento era proclamar que “la Revolución ya está hecha” y, por tanto, que eran inútiles los mecanismos que se habían creado para asegurarla.

La Asamblea termidoriana recuperó el poder ejecutivo y redujo todos los comités a su control. Poco a poco fueron saliendo de las cárceles los presos detenidos por sospechosos: los diputados girondinos supervivientes se reintegraron a la Asamblea.

En París un antiguo y conocido “terrorista” que se había pasado a la reacción, se convirtió en el ídolo de una de las bandas violentas, pertenecientes a la llamada “juventud dorada”, que asaltaban los barrios obreros de París y se vengaban cruelmente de los sans-culottes.

Las jornadas de Germinal y Pradial (abril y mayo de 1795) señalan el final de la presión popular sobre la Asamblea. Al fracaso de las jornadas le siguió una sistemática represión antijacobina, mediante un prolongado proceso de detenciones y ejecuciones de diputados del anterior gobierno revolucionario. En los departamentos del Mediodía las bandas monárquicas iniciaron las matanzas de los terroristas más notorios, en lo que se ha dado en llamar el “terror blanco”, sin apoyo alguno en leyes ni decretos.

El 13 del Vendimario (3 de octubre de 1795) los “jóvenes dorados” provocaron una insurrección armada contra la Asamblea, pero fueron derrotados por la decidida actuación de un joven y desconocido general corso llamado Napoleón Bonaparte, que redujo el motín realista y restableció el orden. Poco después, consolidados en su posición, los diputados termidorianos disolvieron la Asamblea el 26 de octubre de 1795.

El régimen político del Directorio (26 de octubre de 1795 - 10 de noviembre de 1799) surgió de la nueva Constitución del año III (1795). Inspirada en gran parte en los planteamientos de la Asamblea Constituyente de 1791, establecía una completa separación de poderes. El legislativo recaía en dos Asambleas, para evitar los excesos revolucionarios de una sola cámara: el Consejo de Senadores o de los Ancianos, compuesto de 250 hombres “mayores de 40 años”; y el Consejo de los Quinientos; estos proponían resoluciones y aquellos as elevaban a la categoría de leyes. Ambas cámaras elegían al ejecutivo, llamado Directorio, formado por cinco miembros, renovable uno cada año. El sufragio universal fue suprimido y los ciudadanos “pasivos” continuaron sin tener derecho al voto; para ser elector era necesario poseer tierras o una casa, de valor variable según las localidades.

Un núcleo de demócratas radicales, dirigidos por Babeuf, en cuyo periódico “Tribuna del Pueblo” se predicaba abiertamente una especie de comunismo, pedía el sufragio universal. El Directorio ordenó cerrar el club y a partir de entonces Baboeuf comenzó a organizar la llamada “Conspiración de los Iguales”. La conspiración proponía el “comunismo de distribución” que rechazaba el reparto agrario igualitario para proponer una organización colectiva del trabajo fundada en la comunidad de bienes. Los babeuvistas fueron arrestados el 10 de mayo de 1796. El 26 de mayo de 1797, Baboeuf y sus compañeros fueron condenados a muerte por la Suprema Corte de Justicia.

Napoleón Bonaparte

Tras el Tratado de Campoformio, Napoleón volvió de Italia como héroe conquistador y decidió iniciar una campaña contra la India para arrebatar a Inglaterra su más valiosa posesión, y para ello empezó la invasión de Egipto, que resulto desfavorable.

La burguesía venia exigiendo un poder fuerte, capaz de neutralizar a los realistas y a los jacobinos y llevar con éxito la guerra contra la Segunda Coalición. Pero para satisfacer estas demandas se hacía necesario modificar la Constitución en un sentido autoritario, lo que exigía a su vez el apoyo militar para dar un nuevo golpe de Estado. Bonaparte era, pues, el hombre que reclamaban las circunstancias, y en menos de un mes se organizó el golpe, financiado por los banqueros de París.

El 18 Brumario (9 de diciembre de 1799) Napoleón disolvió ambos Consejos y se inició el Consulado con tres miembros Bonaparte, Sieyés y R. Ducos.

REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Las condiciones preparatorias para el industrialismo habían sido elaboradas como resultado de un comercio en expansión y de una economía orientada hacia el mercado, a lo largo de muchos siglos. Especialmente favorecidos a este respecto se encontraban los países del noroeste europeo, que se convirtieron en el centro neurálgico de los lazos comerciales con otros continentes, establecidos desde finales del siglo XV.

La extensión de los nuevos conocimientos, y la puesta en cuarentena de antiguas creencias religiosas y rigideces sociales, hizo aparecer una receptividad al cambio y la innovación sin paralelo en la historia anterior del género humano.

LA INDUSTRIALIZACIÓN BRITÁNICA

Los elementos necesarios para la revolución fueron:

  • la acumulación de capital

  • la existencia de una fuerza de trabajo libre, de gente capaz y deseosa de asumir ocupaciones y trasladarse a aquellas áreas donde era solicitada

  • nuevas maquinas y nuevas fuentes de energía

  • el empresario que obtenía beneficios, abrigado a acumular para mantenerse en línea en esta carrera competitiva y sensible

En otros países no estaban del todo ausentes las condiciones aptas para la industrialización, pero la antigua trama institucional permanecía intacta casi en su totalidad. Las oportunidades para el empresario ávido de beneficios se veían reducidas por el lento crecimiento del mercado interior y por el ininterrumpido dominio social de la nobleza terrateniente. La razón suprema que nos explica la mayor lentitud transformativa del Continente europeo está en el mantenimiento de las estructuras tradicionales agrarias. Lo que distinguió al desarrollo británico, y al inglés particularmente, del de Europa continental, fue el hecho de que las relaciones agrarias feudales empezaron a resquebrajarse antes y, por tanto, con mayor rapidez y exhaustividad.

En Inglaterra, la industrialización no formó parte de un plan o programa preconcebidos y sin la ayuda del Estado. Los empresarios eran independientes de los bancos y de la ayuda financiera externa cada empresario debía hallar, por tanto, su propio capital a través de su fortuna personal o familiar, de prestamos con garantía personal o hipotecaria, o formando asociación con quien dispusiera de medios financieros.

Hay que entender la Revolución Industrial como un fenómeno global en el proceso de maduración y afirmación del capitalismo. No afecta sólo a la industria, sino que se extiende también a los aspectos demográficos, la agricultura y el comercio. Sin embargo, la transformación más espectacular se produjo en dos ramas de la actividad industrial: la textil y la siderúrgica.

Revolución demográfica

En las sociedades preindustriales existía un “equilibrio natural” entre natalidad y mortalidad. Un aumento de la natalidad era restablecido por factores externos como la guerra, las crisis agrícolas y las epidemias. En 1740 se produce en Inglaterra un cambio demográfico al aumentar la natalidad y descender la mortalidad.

Un factor primordial fue la eliminación de la peste (al parecer por razones biológicas), junto a razones de tipo económico y alimentario.

Revolución agrícola

Se produjeron cuatro cambios muy importantes que permitieron esta revolución:

  • Climáticos

  • Tecnológicos (sustitución del buey por el caballo, de la hoz por la guadaña y la aplicación de arado de Norfolk)

  • Renovaciones agrícolas (la rotación de cultivos permitió un aumento de la calidad y de la cantidad)

  • Cambios de la estructura agraria (paulatina ampliación de los cercamientos “enclosures acts”)

Las nuevas técnicas alteraron el viejo sistema de posesión de tierra, ya que los nuevos sistemas sólo eran adecuados en grandes fincas rodeadas de cercados y con grandes inversiones de capital, sólo al alcance de los grandes propietarios. Los campesinos desposeídos tuvieron que alquilarse como jornaleros o emigraron a los grandes centros industriales.

La revolución del comercio y de los transportes

Aunque se construyeron nuevas carreteras (Mac Adams), el auge que experimentó el comercio en el siglo XVIII se apoyó, básicamente, en la utilización intensiva del transporte marítimo. Inglaterra se convierte en un gran centro reexportador (Londres será la primera potencia de capitales, con el desarrollo de los bancos y la difusión de las letras de cambio y del papel moneda).

Con la aplicación de la maquina de vapor por Stephenson aparece el transporte más importante del siglo XIX, el ferrocarril.

La revolución de la industria textil

A principios del siglo XVIII, la fabricación de tejidos era la rama de la industria que absorbía mayor cantidad de mano de obra. Aunque el tejido de lana era el tradicional, desde el siglo XVIII (1760-70) se plantearon la posibilidad de fabricar tejidos de algodón para competir con los de exportación indios. La materia prima se podía importar de América, pero el verdadero problema era la fabricación de hilo (no se disponía de una técnica para producir un hilo tan fino y resistente como el de los productos hindúes).

Dado que el viejo sistema artesano no servía para fabricar el hilo de algodón que se precisaba, a partir de 1760 se empezaron a ofrecer premios a quienes inventaran un mecanismo que permitiera fabricar mucho hilo de algodón en poco tiempo.

La primera hiladora mecánica la inventó, en 1764, Heargraves: la spinnig-jenny.

En 1769, Arkwright presentó un nuevo tipo de hiladora mecánica: la water-frame. Su hilo era más fino y resistente, pero necesitaba la fuerza hidráulica de los ríos, y a partir de 1785 se le empezó a aplicar la maquina de vapor de Watt.

A principios del siglo XVIII había aparecido un sencillo mecanismo: la lanzadera volante. Pero a finales del siglo XVIII, los telares con lanzaderas volantes no daban abasto para tejer la enorme cantidad de hilo que proporcionaban las hilanderas mecánicas.

En 1785, Cartwright patentó el primer telar mecánico. Primero fue movido por caballos, después por la maquina de vapor.

La revolución siderúrgica

Hasta el siglo XVIII, la obtención del hierro precisaba de un procedimiento largo y laborioso del que sólo se obtenían pequeñas cantidades de este metal (hierro forjado o dulce).

A partir del siglo XIV, los hornos para la fabricación del hierro fueron aumentando de tamaño: pasaron de tener dos metros de altura hasta medir ya ocho metros en el siglo XVIII: por eso se les empezó a llamar altos hornos.

Ante la carestía de carbón vegetal, los siderúrgicos británicos empezaron a buscar algún tipo de carbón apto para los altos hornos, que fuera más barato.

El carbón mineral ardía con dificultad y, además el hierro obtenido tenía demasiado azufre por lo que era muy frágil. La solución la dio Darby, al utilizar, a principios del siglo XVIII (1709), en vez de carbón vegetal un derivado de éste: el coque (destilación seca de la hulla).

Hacia 1775, la construcción de maquinas de vapor, solucionaron el problema de generar corrientes de aire para activar la combustión.

Aún quedaba por solucionar el problema del exceso de azufre que contenía el hierro de los altos hornos. Por fin, en 1784, el británico Henry Cort inventó la pudelación (remover y batir la masa de hierro fundido dentro del alto horno de forma que esta masa se aireara plenamente y, como consecuencia, perdiera el exceso de azufre que contenía) y se obtuvo una combustión más perfecta.

Al ser un producto de consumo con una demanda inelástica, tardo más en despegar que el algodón.

En el año 1855 Bessemer obtuvo acero.

ORIGEN Y FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA. SOCIALISMO UTÓPICO, MARXISMO Y ANARQUISMO

La restricción del consumo hasta la miseria fue el precio de los comienzos de la industrialización. Las economías capitalistas pudieron dar preferencia a la inversión sobre el consumo puesto que los empresarios tuvieron la posibilidad de pagar unos salarios de hambre a una mano de obra abundante y desorganizada. Menos miseria ó más justicia social habrían frenado el ritmo de industrialización.. Tanto el capitalismo del siglo XIX como el colectivismo soviético, acumularon capital a costa de restricciones impuestas a los obreros.

Las condiciones materiales y sociales de los proletarios eran muy duras (insalubridad de los locales, dureza de la labor, prolongado esfuerzo y horario, vigilancia casi militar, inexistencia de seguridad y protección, alojamientos lúgubres, alimentación deficiente...). Si caía enfermo un trabajador, además de estar obligado a llevar un sustituto, debía pagar una multa por cada día que faltase. En 1900 se empezó a reglamentar en Francia el descanso dominical.

Los inicios del movimiento obrero

Tuvieron un carácter violento y casi visceral contra el instrumento que dejaba a los hombres sin trabajo y los esclavizaba a un proceso de producción: las maquinas. Es conocido con el nombre de luddismo y se dio por primera vez en Inglaterra (en 1758 en Lancashire se ataca a las maquinas). En 1769 el Parlamento ingles condena con la pena capital a quien atente contra las maquinas.

La revolución francesa

Con el estallido de la revolución los trabajadores intentaron alcanzar el derecho de asociación, pero el predominio de la burguesía en la Asamblea Constituyente permitió promulgar la Ley Chapelier (junio de 1791) que dictaba las ordenanzas de prohibición para coaligarse, asociarse y declararse en huelga a los obreros.

Baboeuf fue el primer hombre surgido de la revolución que se planteo la organización de una sociedad contraria a la recién nacida, y además no sólo teorizo sino que intentó tomar el poder. Según él, el pueblo debe tomar el poder, acabar con las distinciones y formar una sociedad de tipo comunista. Una vez tomado el poder por medio de una vanguardia organizada en células secretas era necesaria una dictadura temporal que denominaba comunismo. Planteo una sociedad en la que cada hombre tuviera sus medios de producción (postura rusoniana, muy cercana a los intereses de los sans-culottes).

El sindicalismo

En 1824 el parlamento inglés vota el derecho de asociación. Surge el primer movimiento sindicalista: el Unionismo (Trade Unions), cuyo programa constaba de tres puntos:

  • Lucha contra la baja de salarios

  • Organización de cajas de resistencia para los huelguistas

  • Reducción de la jornada de trabajo

Sus lideres fueron Doherthy, Owen y Fielden.

El poco éxito obtenido con las reivindicaciones exclusivamente laborales condujeron a un nuevo planteamiento. Se pretendía enlazar la lucha de los trabajadores con la política, al estimarse necesarias determinadas conquistas de libertades, de sufragio, etc., para alcanzar los fines últimos del movimiento obrero. La concreción de estos intentos fue la Peoples Charter (1838) origen del Cartismo, que tenia como propósitos el sufragio universal, el voto secreto, las elecciones anuales, la igualdad para los distritos, la remuneración de los diputados y la supresión del sistema censitario.

El socialismo utópico

Sus características son:

  • Desconocen el materialismo histórico. Su pensamiento de la historia es abstracto y crea el concepto de “hombre” protagonista de la Historia. Creen en el orden natural bueno (Rousseau).

  • Ignoran el papel que según el marxismo juega la lucha de clases en la Historia.

  • Parten de que en la sociedad hay contradicción entre justicia social y la realidad fustrante.

  • Va a ser la base del socialismo científico:

Saint-Simón

De familia noble y especulador durante la Revolución francesa elabora un socialismo aristocrático e “industrial” que apoya su construcción sobre la ciencia y el progreso económico, en la organización antidemocrática fundada sobre la jerarquía social; en la sociedad cada orden era definido desde lo alto, el elemento activo era representado por la clase industrial.

Fourier

Parte de la injusticia del mundo capitalista (el fracasó en los negocios). Al gobierno del Estado en manos de algunos parásitos que representaban un instrumento de opresión y dominación sobre las clases trabajadoras, sustituía su sociedad fundada sobre a armonía de los intereses de todos, donde la capacidad de todos contaba. La sociedad falansterica representa la principal construcción social que se opone al capitalismo durante el periodo de la Restauración. Proclama la igualdad de derechos del hombre y de la mujer (Saint-Simón decía que el hombre podía tener varias mujeres).

El marxismo

El socialismo científico, denominado así por sus creadores Carlos Marx y Federico Engels, se opone al socialismo utópico como una ideología revolucionaria que es capaz de transformar la sociedad. En la obra El Capital dan una visión global de la ideología marxista, estudiando las graves contradicciones del capitalismo y presentando una serie de soluciones alternativas. El estudio profundo del liberalismo económico les permitirá realizar una critica profunda de la sociedad burguesa. En obras como Tesis sobre Feuerbach (1845), Miseria de la Filosofía (1847) y el Manifiesto Comunista (1848), junto con El Capital, encontramos las bases ideológicas de entre las que destacan:

  • El materialismo histórico. Es una interpretación de la Historia según la cual la evolución de las sociedades está determinada por la estructura económica. Existe una tensión entre la infraestructura (base económica) y las superestructuras (instituciones, cultura...) que producen transformaciones en la estructura del Estado; así es como la Humanidad ha pasado por varias etapas: la sociedad depredadora, esclavista, feudal y capitalista. Esta última está llena de contradicciones y debe llevar inevitablemente a la etapa socialista.

  • La plusvalía y la ley de acumulación capitalista. El obrero nunca ha recibido el valor total de su trabajo, porque de lo contrario los empresarios no se hubieran enriquecido. Así pues, el empresario se apropia de una parte del trabajo obrero a lo que se denomina plusvalía.

  • La lucha de clases es para Marx y Engels una premisa indiscutible ya que siempre han existido dos grupos antagónicos: los que detentan el poder (opresores) y los que no lo tienen (oprimidos). Su enfrentamiento viene a ser el motor de la historia.

  • La dictadura del proletariado. Conquistado el Estado burgués por un movimiento revolucionario, se trata no de destruirlo, sino de controlarlo para transformar la sociedad. Una vez esto se haya conseguido, el proletariado abandonará esta dictadura para acceder a una sociedad sin clases, fin último al que se debe llegar. En dicha sociedad comunista, con todos los medios de producción socializados, el estado tan sólo será un instrumento administrativo que tenderá a desaparecer.

El anarquismo

Es una ideología revolucionaria que tendrá su máxima difusión en los países agrarios mediterráneos y de Europa oriental. Considera que el Estado y sus instituciones han destruido la felicidad del ser humano por lo que deben desaparecer en beneficio de la libertad del hombre y la cooperación con sus semejantes.

La ideología nace con Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865). Defiende la lucha contra el Estado y un ataque sistemático contra la Iglesia; proclama la igualdad y solidaridad entre los ciudadanos que conduzca a un federalismo político y mutualismo social. Junto con Tolstoi o Godwin representa la tendencia más pacifista al considerar que los objetivos propuestos se deben alcanzar por la vía de la ayuda mutua y no de la fuerza.

Miguel Bakunin (1814-1876) supone la base más firme del anarquismo. Al contrario que su maestro Proudhon, propugna la eliminación de la herencia y de la propiedad privada.

COLONIALISMO E IMPERIALISMO: CONCEPTO Y CAUSAS

Un concepto polémico

Muchos historiadores han insistido en la función determinante desempeñada por el factor económico, tal y como era manifestado por la mayoría de los contemporáneos, como es el caso de Jules Ferry o Chamberlain. Historiadores liberales como Hobson insistieron en esa línea, si bien la formulación más completa fue realizada por los autores marxistas, especialmente a partir de la publicación en 1916 de la obra de Lenin “El imperialismo, fase superior del capitalismo”.

Otros historiadores, sin embargo, han tratado de desligar el imperialismo del desarrollo capitalista, insistiendo más en factores sociales o políticos. Así Geoffrey Barraclough, ha indicado que fueron las transformaciones sociales provocadas por la industrialización las que obligaron a las clases dominantes a buscar en las conquistas coloniales una salida a las presiones sociales cada vez más amenazadoras. W. Langer ha visto en el imperialismo una rivalidad nacional como desencadenante del mismo.

Causas del imperialismo

Factores económicos

  • La necesidad de nuevas materias primas.

  • La necesidad de nuevos mercados.

  • El desarrollo del capital financiero.

Factores demográficos

La Revolución Industrial y el crecimiento económico impulsaron un fuerte crecimiento de la población europea. Esta fuerte presión demográfica provocó una fuerte corriente migratoria desde Europa hacia el mundo extraeuropeo. Se calcula que salieron unos 40 millones de europeos en el siglo XIX.

Factores políticos

Si bien los aspectos políticos no explican por sí mismos el imperialismo, el paso de la expansión económica a la colonización y ocupación de un territorio siempre fue el resultado de una decisión política favorecida por:

  • Razones de prestigio (política apoyada sobre todo por el ejercito)

  • Razones estratégicas (para asegurar rutas marítimas o vigilar las zonas de vital importancia).

  • El deseo de paz social de los gobiernos (desviar la atención de los problemas internos).

  • La ideología colonial, popularizada a través de:

  • El desarrollo del nacionalismo.

  • El romanticismo colonial.

  • Los grupos de presión, vinculados a los grandes intereses económicos.

  • Los grupos misioneros, tanto católicos como protestantes.

  • La divulgación de la teoría de “la misión histórica del hombre blanco”.

EL REPARTO DEL MUNDO

La expansión europea se produjo a lo largo de todo el siglo XIX, si bien el gran auge imperialista tuvo lugar a partir de 1870-1880. Hasta esas fechas, la expansión fue emprendida sobre todo por Inglaterra y por Francia. Gran Bretaña consolida las posesiones que había adquirido desde el siglo XVI en las principales rutas comerciales que se dirigían desde Europa hacia América del Sur, la India y China, así como las colonias de poblamiento blanco (Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Africa del Sur) y, por supuesto, el dominio sobre la India. Francia era la otra potencia europea que había conseguido formar un imperio colonial de importancia: desde 1830 se había establecido en Argelia, a partir de 1841 en algunas zonas costeras de Africa negra y desde 1858-60 en Indochina. En el periodo 1870-1880 se aceleró la expansión imperialista, incorporándose nuevos países.

El reparto de África

En 1870, África era un continente desconocido para los europeos, que sólo habían ocupado algunas posesiones costeras de valor comercial o estratégico. En 1914, el continente estaba ya totalmente repartido entre las potencias europeas y sólo subsistían dos pequeños estados independientes: Liberia y Etiopía.

Este reparto no estuvo exento de tensiones y conflictos, como ocurrió en 1898 en Faschoda, donde se encontraron el ejercito francés, que avanzaba desde el África Occidental hacia el Indico, y el británico, que por el valle del Nilo avanzaba por el Sudán hacia el Sur. El roce estuvo a punto de desencadenar una peligrosa fricción entre ambas potencias coloniales.

En el Africa del Sur también se produjo un grave conflicto entre Gran Bretaña y las repúblicas de Orange y Transvaal, pobladas por colonos de origen holandés, los boers, especialmente desde el descubrimiento de minas de oro en su territorio. Las presiones británicas sobre las repúblicas boers condujeron a la guerra, que finalmente estalló en 1899, y se prolongó hasta 1902, cuando GB pudo por fin dominar la situación bóer. En 1910, los ingleses fundaron la Unión Sudafricana, que incluía todos los territorios situados al sur de Bechuanalandia.

El reparto de Asia

El interés de las potencias europeas por este continente aumentó con la apertura del Canal de Suez, y culminó con el establecimiento de un total dominio económico y político sobre el continente asiático, con la excepción del Japón.

LAS CRISIS IMPERIALISTAS Y LA TENSIÓN EN EUROPA ORIENTAL: CAUSAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

LAS RELACIONES INTERNACIONALES ENTRE 1870 Y 1914

Alemania, que había concluido su unificación en 1870, se convirtió en la primera potencia continental gracias a su peso demográfico; a su progresivo crecimiento económico, favorecido por la incorporación de Alsacia y Lorena y por el pago de las indemnizaciones francesas (Guerra Franco-Prusiana); y a su potencia militar. A todo ello se añadía su creciente exaltación nacionalista, un profundo sentimiento de superioridad germánica. La diplomacia alemana, dirigida por Bismarck, tenía una preocupación fundamental: el aislamiento de Francia para evitar que intentara el desquite. Francia, después del desastre de Sedán, tuvo que enfrentarse a la pérdida de Alsacia y Lorena y al pago de 5000 millones de francos de indemnización a Alemania. Las duras condiciones impuestas por Alemania generaron en parte de la población una exaltación nacionalista revestida de deseos de desquite y venganza. Rusia, con un enorme capital humano (75 millones en 1871), mantenía una situación de atraso económico y un sistema político autocrático. Sin embargo, y pese a su ejército frágil y anticuado, orientó su política exterior a buscar una salida al mar Mediterráneo a través de los estrechos del Bósforo y de los Dardanelos. Sus pretensiones chocaron con los intereses de Austria, que también tenía en los Balcanes su única vía de expansión, y de Inglaterra, que no deseaba ningún otro competidor en el Mediterráneo. El Imperio Austro-húngaro, era una inmensa amalgama de territorios y nacionalidades. Marginada del reparto colonial, su única posibilidad de expansión eran los Balcanes, lo que hacía inevitable el conflicto con Rusia. Gran Bretaña, vivía en pleno esplendor victoriano y se mantenía como primera potencia económica mundial gracias a su inmenso imperio colonial. El equilibrio continental preservaba su dominio sobre los mares. El Imperio Otomano, mantenía una posición cada vez más precaria en la península Balcánica debido al desarrollo de los movimientos nacionalistas. Así, se habían desmembrado a lo largo del siglo XIX los principados de Serbia y Montenegro y el reino de Grecia. Las regiones todavía sometidas a los otomanos (habitadas por serbios, búlgaros, griegos y rumanos) mantenían un estado de agitación nacionalista permanente.

En 1889, la subida al poder del Káiser Guillermo II, provoca la dimisión del canciller Bismarck, y con ello la ruptura de su sistema de alianzas que dará lugar al acercamiento entre Rusia y Francia. Alemania se lanzó a una política expansiva, intentando lograr mayores concesiones en el reparto colonial.

Las relaciones internacionales a partir de 1890 iban a estar determinadas por los conflictos imperialistas y por la polarización de las potencias en dos bloques enfrentados: la Triple Alianza (G.B., Francia y Rusia) y la Triple Entente (Alemania, Austria e Italia).Entre 1905 y 1914, se sucedieron una serie de crisis que contribuyeron a agudizar la tensión internacional y el enfrentamiento entre los bloques.

CAUSAS DE LA GUERRA

Conocida por sus contemporáneos como la “Gran Guerra”, fue fruto de sus adelantos y de las tensiones que había vivido Europa en el siglo XIX. Hoy se tiende a pensar que la responsabilidad es compartida, ya que fueron muchas las causas que explican el desarrollo de los acontecimientos:

Causas económicas. Tesis de los economistas e historiadores marxistas. Defienden la idea de que la competencia económica y colonial mantenida por las potencias imperialistas, como Alemania e Inglaterra, sería el desencadenante de la guerra.

Causas militares y diplomáticas. Según esta tesis, los dos bloques beligerantes se habrían formado a partir de la rivalidad entre Francia y Alemania por los territorios de Alsacia y Lorena, de la competencia naval entre Alemania y G.B. y del enfrentamiento entre Austria-Hungría y Rusia por los Balcanes.

Causas históricas y psicológicas. Las causas históricas y psicológicas tuvieron para muchos historiadores una incidencia decisiva. En este sentido, la reivindicación del sentimiento nacional de muchos pueblos sometidos a la dominación extranjera fue uno de los elementos esenciales de la época. Esa era la situación en los Balcanes.

Finalmente, son muchos los partidarios de la pluralidad de causas, ya que resulta insuficiente una explicación basada en un factor único.

LA ESPAÑA DEL SIGLO XIX

EL REINADO DE CARLOS IV: ABSOLUTISMO Y LIBERALISMO

Se distinguen tres fases en la política exterior:

  • Prevención y neutralidad (1789-1792. Cuando accedió al trono Carlos IV mantuvo como primer ministro a Floridablanca, cuya política interior estuvo marcada por la represión contra la propaganda revolucionaria francesa y de vigilancia y neutralidad hacia Francia.

  • Ascenso de Godoy y guerra contra Francia (1793-1795). La revolución francesa había iniciado una fase de radicalización y había abolido la monarquía. La política de Godoy respecto a la revolución francesa se orientó, en un primer momento, a salvar la vida del monarca francés, Luis XVI, aunque no sirvió de nada, ya que fue guillotinado en 21 de enero de 1793. Poco después, el 7 de marzo, Francia declaraba la guerra a España, y se iniciaba una contienda que quiso presentarse desde España como una autentica cruzada contra las fuerzas del mal encarnadas en la Francia revolucionaria. La inferioridad de las tropas militares españolas obligó a finalizar la guerra. En la paz de Basilea (1795) se restablecieron a España los territorios conquistados durante la guerra por los franceses; España, a cambio, cedió a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo.

  • La alianza con la Francia revolucionaria (1796-1808). En 1796 se firmó el primer Tratado de San Ildefonso, que representaba una renovación de los Pactos de Familia, por los que España se vinculaba a Francia en una política de colaboración y defensa mutua, y asumía, por tanto, el enfrentamiento contra Inglaterra y su aliado Portugal, que eran enemigos principales de Francia. La rivalidad con Inglaterra, a causa de la alianza con Francia, trajo consigo graves consecuencias para España, entre ellas: los ataques ingleses a barcos españoles en el comercio con América o, muy especialmente, la derrota francoespañola de Trafalgar (1805), que representó el hundimiento de España como potencia marítima.

  • El motín de Aranjuez (1808). En 1807 Godoy firma con Napoleón el Tratado de Fontenebleau, en virtud del cual se permitía a las tropas francesas su paso por España para conquistar Portugal, país aliado de Inglaterra, con la que Francia estaba, una vez más, en guerra. El objetivo era dividir Portugal en tres partes, de las cuales una se constituiría como principado para el propio Godoy. Con este pretexto, Napoleón dispuso sus tropas en distintas partes de España, lo que levantaba sospechas de su intención de ocupar la península. Godoy, al comprender el peligro que se avecinaba, pretendió trasladar a la familia real a Andalucía, desde donde se podría iniciar la resistencia al avance napoleónico; pero en marzo de 1808 estalló el motín de Aranjuez, donde se encontraba la corte. El origen del motín debe buscarse en el partido que se había formado en torno al príncipe heredero, futuro Fernando VII, radicalmente opuesto al excesivo poder y protagonismo de Godoy. Este partido fomentó el descontento entre grupos populares, que fueron quienes protagonizaron el motín, asaltando el palacio de Godoy. Carlos IV se vio obligado a destituir a Godoy y abdicar a favor de su hijo Fernando. Sin embargo, Carlos IV comunicó a Napoleón lo ocurrido y reclamó su ayuda para recuperar el trono.

  • REINADO DE FERNANDO VII

    La guerra de la Independencia

    Las vergonzosas abdicaciones de Bayona tuvieron lugar el 5 y el 6 de mayo de 1808. Unos días antes, concretamente el día 2 de ese mismo mes, se había producido el levantamiento contra los franceses en Madrid. Con él daba comienzo la Guerra de la Independencia.

    Cuando Fernando VII partió desde Madrid hacia Bayona, nombró una junta de Gobierno presidida por el infante don Antonio e integrada por cuatro ministros de su, hasta entonces, efímero reinado. Esta Junta sería depositaria de una soberanía que no será capaz de ejercer a satisfacción de los españoles que demandaban una actitud firme frente a los invasores franceses. El descontento de la población ante el descrédito que le merecía la Junta, sería el desencadenante del conflicto. El incidente que hizo estallar la crisis fue el traslado del infante don Francisco de Paula, el único de los hijos de Carlos IV que aún permanecía en Madrid. Algunos historiadores han insinuado la posibilidad de que el levantamiento del 2 de mayo no fuese tan espontáneo como tradicionalmente se había pensado.

    Podemos distinguir tres fases en al guerra:

  • Una primera fase de la guerra tuvo lugar durante la primavera-verano de 1808. El general Bessières no pudo ocupar Zaragoza, defendida bravamente por Palafox. Las tropas que fueron enviadas en su ayuda desde Catalunya tuvieron que volverse al ser detenidas en el Bruch en dos ocasiones. La expedición a Valencia también fracasó al pie de sus murallas: Pero el mayor fracaso del ejército francés se produjo en Andalucía. El general Dupont, tras saquear Córdoba, se encontró aislado en Andujar. La Junta de Sevilla improvisó un ejercito que, al mando del general Castaños, hizo sufrir a los franceses, que no se adaptaron ni al calor ni al terreno, una estrepitosa derrota. Era la primera vez que un cuerpo del ejercito de Napoleón se rendía ante el enemigo en campo abierto. Así pues, en la primera fase de la guerra fallaron los planes de Napoleón.

  • Una segunda fase de la guerra comprende desde finales de 1808 hasta 1812, algo más de tres años en los que se despliega el dominio más aplastante de los franceses sobre el territorio español. Napoleón, que se hizo consciente de las dificultades que presentaba la ocupación de la Península a causa de la hostilidad y la resistencia del pueblo español, lanzó a 250.000 hombres al sur de los Pirineos. Además, estos hombres no eran ya novatos, sino soldados con experiencia, curtidos en los campos de batalla europeos y capaces de enfrentarse a las situaciones más comprometidas. El propio Napoleón acudió a la Península para dirigir personalmente las operaciones que se fueron desarrollando en esta fase. En estos años fue precisamente en los que se generalizó esa forma tan peculiar de entender la guerra, como fue la guerrilla. Los guerrilleros se reunían en partidas, que consistían en grupos no muy numerosos de combatientes y que hacían gala de una gran movilidad y de una extraordinaria eficacia. Sus jefes eran con frecuencia militares que habían sido vencidos con sus unidades y por eso habían decidido echarse al monte para combatir por su cuenta. Los que se unían a ellos podían ser soldados o civiles de todas clases: campesinos, pastores, estudiantes, contrabandistas y bandidos, algún que otro noble y bastantes clérigos. Se convirtieron en guerrilleros a veces por puro patriotismo, pero a veces también para reparar algún daño sufrido a manos de los franceses o por deseo de vengar alguna afrenta personal. Es lógico que entre los guerrilleros hubiese también elementos anárquicos, o simples criminales, y éstos no sólo luchaban contra los franceses, sino que se aprovechaban de las circunstancias por las qu