Historia Moderna o Contemporánea

Antiguo Régimen. Edad Media. Estructura. Coyuntura. Humanismo. Studia Humanitatis. Ratio Studiorum. Cultura. Muerte. Sociedad moderna. Inquisición. Morisco. Órdenes. Democrácia. Orígenes. Monarquias absolutas. Reforma. Religiones. Anglicanismo

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HISTORIA MODERNA por

Humanidades: Historia Moderna. Curso 2001-2002

1.1. Concepto de Historia Moderna. Continuidades y rupturas. (8-10-01).

Conceptos: Antiguo Régimen, Edad.

No se pueden delimitar fechas concretas y concisas acerca de los periodos de la Historia. También, a la hora de delimitar las fechas concretas en que empieza y acaba la Historia Moderna, el conflicto resurge. Vamos a tratar, de todos modos, de los sucesos que ocurren en Europa durante la longitud de unos tres siglos aproximadamente, divididos en tres etapas: el siglo XVI ( la época del Renacimiento, aunque sea ésta una denominación algo etérea y vaga), el siglo XVII ( época del Barroco) y el siglo XVIII, por último ( el siglo de la Ilustración o de las luces). De hecho, en cada país se podrían proponer distintas fechas acerca del comienzo de cada uno de estos periodos, que en pocos o casi ninguno de los Estados coinciden en su fecha real de inicio. Vamos, de todos modos, a tomar las fechas arbitrarias que hoy son fijadas para limitar el campo de acción de la Historia Moderna.

Normalmente, se habla de la toma de Constantinopla por parte de los turcos, en 1453, como la fecha que da comienzo a la era Moderna. El suceso acaba con el Imperio Bizantino, testigo directo del Imperio Romano Oriental, aunque por estas fechas guarde ya pocos elementos clásicos. Además, la caída de la ciudad supone una enorme convulsión, un cataclismo, en toda la cristiandad de la época. Sin embargo, como veremos, estos hechos tremendamente subversivos para la Europa cristiana, tienen relativa resonancia en la Península Ibérica, pues la lejanía de Constantinoble es demasiado grande para que España se sienta amenazada o tan siquiera convulsa. Por este motivo, en España se suelen fijar otras fechas más clave que sí logran indicar un proceso de cambio o transición de la época medieval a la era Moderna. La significación, por ejemplo, de las bodas entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, en 1469, y la posterior unión de ambos reinos, en 1479, son mucho más representativos de la época. Sin embargo, la fecha milagrosa de 1492 supone un punto de inflexión claro, no tanto, como se suele pensar y defender, por el descubrimiento del Nuevo Mundo ( no en vano, recordemos que Colón muere en 1506 aún en la convicción de haber llegado a las Índias), sino por el suceso que tanto más resonancia inmediata adquiere en la Península, como fue el fin real de la Reconquista, después del sitio y toma definitivos de Granada y de que el último infiel dejara el sur de la Península.

En el otro extremo, el fin del periodo que vamos a estudiar se suele terminar, también de manera arbitraria para toda Europa, con la toma de la Bastilla en 1789. Al igual que ocurre con el inicio, el final de la época Moderna en España se debe fijar más tardíamente. En este caso, la fecha de 1808, con el estallido de la Guerra del francés o de la Independencia como hecho, supone el punto de separación con la época Contemporánea, que prosigue aún hoy. Algunos historiadores también han propuesto la fecha de 1833 como datación puente entre una época y otra, año en que muere Felipe V y, arguyen, España se acerca ya de manera irreversible a los movimientos liberales que ya han estallado en toda Europa, claro síntoma que definirá la pos modernidad.

Fijaremos, a modo introductorio, los precedentes inmediatos al comienzo de la era Moderna, y señalaremos, en un principio, las continuidades con la era medieval para saltar luego a las rupturas o mutaciones que se perciben entre uno y otro periodo.

Desde un punto de vista económico, muchos historiadores, especialmente los marxistas, entre ellos, por nombrar alguno, Maurice Dobb, afirman que no existe ruptura alguna entre el sistema económico medieval y el moderno. Aún más, existe una continuidad reconocible, defienden. En toda Europa, como es obvio, debemos establecer distintos ritmos en el desarrollo económico, pero es evidente que la economía, sobretodo la de la primera modernidad, se siente directamente hija del legado medieval. Va a ser, en este sentido, una época que mezclará con curiosidad elementos propios del feudalismo de los S.XI-XIII con elementos que anuncian un primer capitalismo de tipo mercantil.

Desde un punto de vista social, siguiendo lo que afirma Antonio Domínguez Ortiz, la línea continuista respecto de la Edad Media es también palpable. Para este historiador, el dominio de la nobleza, que tan a menudo se ha querido disminuir de manera radical al entrar en la modernidad, no sólo se mantiene en los niveles precedentes, sino que logra ser reforzado y extendido en mayor grado. La aparición de la clase burguesa, otra característica y novedad moderna, es un factor secundario, afirma Ortiz, anecdótico, pues el poder y la influencia que logra en las primeras etapas de la nueva era es todavía muy limitado, hasta el punto que no va a revelarse como fuerza social sólida hasta el estallido de las revoluciones liberales que arrancan con los hechos de 1789. En este sentido, en la época Moderna, señala, valores como la religiosidad o la austeridad son todavía mucho más tenidos en cuenta que la riqueza. Un señor noble tremendamente pobre podía llegar a rechazar una boda con una hija de familia afortunada, pero sin raíces nobiliarias, tan sólo para salvaguardar su honor. La burguesía está sujeta en aquellos momentos a la exclusión de la vida política e incluso social de aquellos que manejan el poder, aun cuando algunas familias burguesas lograran acumular más riqueza que algunas nobiliarias.

En el campo del arte, ya un escritor de la época como fue Huizinga ( El otoño de la Edad Media) afirmaba que nunca se podría comprender la pureza de líneas de Miguel Ángel o de Leonardo sin los precedentes del Trecento o el Quattrocento.

En el aspecto religioso es donde quizá más claramente se percibe una ruptura tangible entre la medievalidad y el nuevo periodo. La escisión cristiana que provoca el luteranismo protestante trastoca todo el orden cristiano de la época anterior. Sin embargo, Delumeau anuncia que es precisamente en el S.XVI cuando se percibe un esfuerzo mayor para unir y cristianizar, a todos los efectos, el territorio europeo, sobretodo después del Concilio de Trento.

A pesar de cuantas continuidades se han señalado respecto del periodo medieval, no debemos olvidar que entramos de lleno en una época en que algo cambia con respecto de la Edad Media, y por tanto se deben señalar cambios y mutaciones que aparecen de nuevo. Es importante señalar que no se debería utilizar la palabra ruptura en estos casos que tratamos, y en general al hablar de Historia, porque es un término que designa brusquedad e inmediatez, algo que en Historia nunca o casi nunca sucede. Todo cuanto se percibe de nuevo, se gesta con tiempo y es un cúmulo de sucesos que se suman hasta llegar a la forma novedosa de la era que empieza.

Uno de los fenómenos primeros y más representativos y extendidos al empezar la modernidad es el creciente proceso de urbanización. Ya a finales de la época anterior el auge de la ciudad era un fenómeno progresivo que podía percibirse en un ritmo muy lento. Su característica esencial en tiempos modernos es su acentuación y acusación a la alza, no su aparición. Se ha fijado que el 99% de la población medieval vivía en el campo y en pequeñas villas. En su contraste, en la época moderna se ha fijado que hasta el 5% de población vive en los burgos o ciudades. Dos de los factores que ayudan a la tendencia son el crecimiento de población y la mejora sustancial de la dieta, dos fenómenos que a la vez se interrelacionan. De este proceso de urbanización es hijo el nacimiento de un grueso de población que no vive directamente de las tareas del campo, y que por tanto puede ocupar su tiempo en tareas artesanas. Será la incipiente burguesía.

A principios del S.XVI, algunas ciudades como Milán ultrapasaban los 100.000 habitantes, con la infraestructura administrativa y con los servicios que demanda una ciudad de tal tamaño. Pensemos tan sólo, por ejemplo, en la red de alcantarillado. Sevilla, a su turno, fue la primera de las ciudades españolas en llegar a semejante cifra de ciudadanos, a causa, directamente, de la exclusiva licencia que guardaba para comerciar con las Américas. Las ciudades mediterráneas ( Venecia, Génova, la misma Barcelona) habían sido, en los años inmediatamente anteriores al descubrimiento, las ciudades que habían monopolizado el comercio marítimo por un mar conocido de antiguo y con unas fronteras bien claras. En esa época, dichas ciudades conocieron periodos de gran florecimiento y desarrollo, que se tornaron en la primera época de modernidad en estancamiento y graves crisis económicas. El océano Atlántico se erigió en un nuevo mercado que explotar y trasladó los actores principales del desarrollo a ciudades de la costa atlántica ( Sevilla misma, a través del Guadalquivir, Lisboa, la Rochelle...) que fletaban sus barcos rumbo a la riqueza que auguraba el Nuevo Mundo.

Otro gran punto de inflexión respecto de la Edad Media viene marcado por los grandes logros de la técnica, que introducen cambios en la vida cotidiana de los europeos. La brújula ( de hecho invento anterior, con orígenes árabes) fue rescatada y reinventada por parte de los portugueses en 1513, para ser aplicada a la navegación. La posibilidad de navegar con ciertas garantías aun cuando el cielo estuviera nublado y sin estrellas representa un apoyo fundamental para las grandes travesías de ultramar rumbo a las Américas, empresas éstas que ya de por si, no lo olvidemos, no dejaban de tener una enorme carga de peligro por su larga duración y de dureza por la escasez de agua y alimentos.

En el mismo sentido de innovación técnica, la pólvora, parece ser que inventada por los chinos para efectos lúdicos, representa una subversión total en el campo militar. La Tormentaria ( el uso de cañones) y la reinvención de las armas de infantería revolucionarán por completo el concepto conocido de guerra. Poseer la pólvora y su dominio va a ser un factor decisivo y determinante frente a los que no la posean.

El tercer invento que marca enormemente la época, y quizá sea también el más conocido, fue la imprenta, ideada en Alemania por un tal Guttenberg. Va a ser una máquina que revolucionará de forma decisiva la vida cotidiana de la época, y de cuyas ventajas va a beneficiarse un campo más amplio de población del que podía hacerlo con la brújula y la pólvora. Los textos empezarán pronto a circular a una mayor velocidad por el territorio, y el precio del libro irá reduciéndose paulatinamente hasta ser un elemento asequible que logrará extender su popularidad. Pero la imprenta permite, sobretodo, la divulgación amplia de un mismo texto, sin las corrupciones que los copistas pudieran introducir al copiarlos. Un mismo texto podía ser leído a la vez por un lector que se encontrara en París y otro que simultáneamente se encontrara en Alcalá. Además, con la imprenta se introducen, por primera vez en la Historia, los signos de puntuación en la escritura, hecho que unificará criterios interpretativos y dejará menos espacio a las posibles lecturas con fines funcionales.

En el campo de la política se percibe una progresiva laicización, que se acentuará clara y definidamente tras la Guerra de los 30 años. En la época medieval el rey era el soberano de Dios en la Tierra; en tiempo moderno se moldeará tal idea hasta una laicización muy clara, como es el caso de Inglaterra y la instauración de una monarquía constitucional, ya en el S.XVII. No sólo los políticos desdeñan en su trabajo de muchos preceptos religiosos, pues los intelectuales empiezan a redactar con claro descaro hacia lo religioso, como Rebelais. Otros aspectos novedosos de la política moderna son el nacimiento de una idea de organización política conocida con el nombre de Estado Moderno y la pérdida de las típicas luchas entre el Papa y el emperador romano-germánico por el control de la cristiandad y el poder real local ejercido por los nobles, respectivamente, tan usualmente reconocible en la Edad Media.

El mapa inmediatamente anterior a la época moderna es de una heterogeneidad clarísima. El imperio romano germánico se ha desmantelado en pequeñísimos reinos en los que el poder es ejecutado por un noble de distinta jerarquía en cada caso. Se ha contabilizado que podían llegar a ser hasta 1000 entidades políticas distintas completamente independientes entre si, muy frecuentemente comprendiendo una sola ciudad. Parecido es el caso de Italia, en que el poder de algunas famosas familias nobiliarias dominaba una ciudad y sus territorios circundantes. El modelo de ciudad-estado tan extendido es uno de los rasgos significativos de Alemania e Italia, países que sólo lograran, por tal motivo, una unificación a finales del S.XIX, y sólo con una previa teorización y organización acerca de la misma. En España, por el contrario, sucede exactamente lo contrario. Si al principio de la época Moderna conviven los reinos de Castilla, Aragón, Navarra y Granada musulmana, en poco tiempo las bodas de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón van a unir ambos reinos, para caer luego el reino musulmán y el navarro. Aunque el plato de Portugal fue muy apetecido, y de hecho perteneció algún tiempo a los monarcas españoles, nunca llegó a fraguarse una unión sólida. En Francia encontramos unas particiones similares. El condado de Borgoña es símbolo de tal heterogeneidad. En las islas británica, Inglaterra, Irlanda y Escocia son condados y realidades distintas que no tienen, además, nada que ver las unas con las otras. *utilizar bibliografía y completar.

2. LAS BASES ESTRUCTURALES DEL ANTIGUO RÉGIMEN.

2.1 Los studia humanitatis y otros detalles sobre la educación en la Época Moderna (10-10-01).

Conceptos: estructura, coyuntura, Humanismo, studia humanitatis, ratio studiorum.

La estructura son las regularidades que se perciben en un sistema durante un periodo amplio de tiempo; por el contrario, la coyuntura engloba periodos más cortos de tiempo dentro del periodo más amplio, y en ella se detectan cambios o variantes en la estructura del sistema.

Dentro de la estructura del sistema de la Época Moderna encontramos:

La 1ª. coyuntura del S.XIV a 1575/1580, en que la peste hace estragos en 1348.

La 2ª. coyuntura de finales de S.XV al S.XVI, fase expansiva.

La 3ª. coyuntura que engloba todo el S.XVII, siglo del Barroco y época de crisis.

La 4ª. Coyuntura y la última, la del S.XVIII, época de expansión y de la Ilustración.

Educación. Estudios de Humanidades.

Este tipo de Estudios se empiezan a desarrollar en Italia a finales del S.XIV y, sobretodo, adquieren gran resonancia en el XV. Son estudios dirigidos mayoritariamente a las élites, como es el caso de Battista Sforza da Montefeltro, familia que dominaba el condado de Urbino, y que es uno de los primeros testimonios que tenemos. Harta de su marido, Battista se refugió en el contrato de intelectuales y artistas para pasar su tiempo libre a través de correspondencia erudita. Entre esta corte de intelectuales, encontramos a Leonardo Bruni ( 1370-1444), autor de Historia del pueblo de Florencia y gran pensador y político. Bruni fue un reconocido humanista laico que apostó, por consiguiente, mucho más por el emperador que por el Papa ( quien de hecho era tan o más poderoso que cualquier signori de Italia). Bruni, en una carta que envia a Battista ( titulada de studiis et litteris) le propone un plan de aprendizaje que nada tiene que ver con la tradicional enseñanza escolástica de la época medieval. El precursor de Bruni fue un tal Pier Paolo Vergerio (1349-1420). En dicha carta pedagógica, Bruni proporciona a Battista las que, bajo su punto de vista, son las claves del aprendizaje adolescente. El conocimiento exhaustivo de los clásicos y el dominio del latín ciceroniano, que es considerado el más erudito y puro de los nunca escritos, se postulan como la base de este nueva enseñanza, dirigida principalmente a formar gobernantes capaces de actuar con destreza y seguridad ante un amplio auditorio.

Los Humanistas fueron los primeros en proponer una crítica muy agria contra las enseñanzas aristotélicas, tomistas o escolásticas, todas ellas sinónimas. Estos tipos de educación se basaban en el saber establecido a partir de los llamados “sabios”, sin lograr ir más allá de ellos y su pensamiento. El llamado “espíritu renacentista” intenta superar este tipo de conocimiento, atacando con fiereza la enseñanza de este tipo, críticas que empiezan con la representativa obra Gargantúa y Pantagruel de François Rebelais. La escolástica, desde siempre, había sido pensada por y para el hombre clérigo y el sacerdote, mientras que los humanistas incidirán ante todo en el estudio del hombre, de lo terrestre y lo mundano, aun partiendo, como la escolástica, de lo clásico venerado. En este sentido, la frase de Vergerio “El estudio de las artes liberales, en el sentido que estudiar convierte a los hombres en libres”, se puede establecer como una máxima del humanismo. Ejemplos de antireligiosidad del mismo tipo puede ofrecernos Maquiavelo en su “El Príncipe” , cuando afirma que prefiere compartir el infierno con los paganos antes que ir a un cielo repleto de mendigos. Paralelamente, este sentimiento de paganidad recorrerá también, de un modo u otro, a los discípulos, quien como ya hemos adelantado formaban parte de la élite destinada a gobernar futuramente, con lo que este factor podría en parte explicar la progresiva y tendida tendencia de la política a la laicización.

Los retos del Humanismo son muy claros, y los métodos para llegar a ellos se encuentran definidos. El estudio de las lenguas clásicas ( el latín puro, el griego, incluso el asirio), va a ser en la mayoría de los casos un elemento fundamental. El método de aprendizaje también se trata con exhaustividad en el humanismo, puesto que en última instancia se busca formar a gobernantes que puedan encontrar soluciones a ciertos problemas sólo memorizando el método o deduciendo dicha respuesta, nunca memorizándola, pues se cree que es, el de la memoria, un método ineficaz y olvidadizo.

El estudio, a su vez, de la literatura clásica, va a tomarse muy en serio, y la Historia ( lecturas de Tito Livio, de Julio César y de Salustio, entre otros) va a tomarse como pilar fundamental para el estudio de otras materias, según Bruni. La buena presentación del contenido es conditio sine qua non para que todo cuanto se aprenda sea provechoso. Bruni llegará a afirmar que no tiene en absoluto valor aquello que, aun mostrando gran erudición en cuanto a fechas, nombres o hechos, esté redactado sin gracia y sin organización en el uso de la pluma.

La declamación pública (el trabajo de la elocuencia) también va a ser tenida muy en cuenta, pues encauza el aprendizaje al objetivo último y más importante del gobernante: ganarse al auditorio. El estudio de la Retórica, sin embargo, será dejado a un lado en la enseñanza a mujeres como Battista da Montefeltro, ya que el objetivo final de las damas no es la política sino la erudición como reconocimiento social o como pasatiempo. La Poesía, la Música, el Dibujo, las Matemáticas, la Astronomía, las Ciencias Naturales, la Medicina, el Derecho, la Metafísica y la Teología venían a sumarse a las disciplinas anteriores.

Este tipo de educación se extendió velozmente por toda la Italia del S.XV ( Mantua, Padua, Florencia...). Los mercaderes y los nobles empiezan a desarrollar studia humanitatis porque se considera que aportan conocimientos muy útiles, complementarios a los de la escolástica. A lo largo de este siglo, se fundan escuelas en las que los ricos y nobles llevan a sus hijos ( niños, no niñas) a ser formados humanísticamente por los intelectuales humanistas de la época. Bruni recomienda, para tomar los apuntes ( muchos de los cuales se han conservado, pudiendo conocer más exhaustivamente, gracias a ello, el pensamiento de algunos eruditos de aquel tiempo) escribir citas, metáforas, apuntes básicamente de vocabulario y nunca de una manera automática y copista.

Vittorio da Feltre (1378-1446) creó una Academia para los Gonzaga en Mantua, que recibe el nombre de “casa de la Giocosa” ( de los juegos). Es decir, se pretendía que los estudiantes aprendieran jugando o, como mínimo, no aburriéndose. Esta Academia incluía, en sus programas, clases de gimnasia y excursiones al campo para conocer animales y plantas in situ. También, durante las clases, se organizaban debates constantemente.

Los studia humanitatis tuvieron su apogeo durante el S.XV, sobretodo en Italia, y luego engendraron variantes en Alemania, Paris y los Paises Bajos; en España, los focos estuvieron sobretodo en Alcalá, Barcelona y Valencia. El humanismo cortesano acabará sustituyendo al primer humanismo. El primer teorizador sobre este tipo de humanismo va a ser, ya en el S.XVI, Baltasare Castiglione ( autor de El Cortesano, escrita entre 1513 y 1519). En el S.XVI las cortes reales se sedentarizan y surgen otras necesidades en la enseñanza, que se ven reflejadas en el nuevo Humanismo: la destreza en el baile o al montar a caballo, la erudición en la música y a la hora de manejar los instrumentos, son valores al alza que desplazan en parte enseñanzas anteriores. La obra de Castiglione, de hecho, es un pequeño manual de normas de comportamiento cortesano ideal para progresar dentro de la corte real. Castiglione habla del término sprezzatura como elemento fundamental para ascender en la corte. No hay, en efecto, una traducción precisa del término, pero acercándose a su definición sería, aproximadamente, hacerlo todo como sin esfuerzo pero de manera ficticia, es decir, fingir o disimular que lo que se hace es realizado sin grandes derroches cuando es exactamente lo contrario. No sonrojarse al hablar a las damas, tener en mente siempre una cita de los clásicos para impresionar, tocar y dominar un instrumento como el que nace con tal don, etc., son algunos ejemplos de actuar con sprezzatura, imprescindible para Castiglione si se desea ascender en la corte.

Hay que resaltar que los studia humanitatis existen en el marco de los Estudios Medios, pues las Universidades de la época continuaban enseñando sólo los tres grandes saberes típicos de la medievalida: Jurisprudencia, Medicina y Derecho. Por esta razón, muchos nobles de la época dejaban de ir a la Universidad sin que por ello eliminasen la posibilidad de triunfar. *completar con bibliografía; buscar el término ratio studiorum.

2.2. La cultura popular. Las actitudes ante la muerte. (15-10-01)

Conceptos: cultura.

Desde los años 70, el estudio de la cultura ha encontrado nuevos campos gracias a la aplicación de las ideas de la antropología a la historia. Anteriormente, el estudio de la cultura se había relacionado solamente con las elites, dejando de lado las formas de vida de la mayoría de la población. Se han rescatado, de este modo, fórmulas o prácticas de las sociedad moderna que se habían dejado de la lado como formas de cultura. La cultura llamada popular, mayoritaria, había caído en el olvido para los historiadores, pero desde la fecha que indicamos se han retomado las investigaciones acerca de estos puntos.

Peter Burke es uno de los pocos historiadores que ha sabido tratar la cultura popular y las mentalidades de la época moderna con cierto rigor y objetividad, sin llegar a las frivolizaciones que se dan hoy a la mayoría de publicaciones acerca del término cultura popular. Mijail Bajtin también se trata de un interesante estudioso acerca del tema.

Julio Caro Baroja ( Las formas complejas de la vida religiosa, libro en la biblioteca, es muy interesante acerca del tema de hoy. Habla de religiosidad) Otro de sus libros es Estación de Amor, en el que habla amenamente sobre las fiestas populares en España y Francia en los meses de mayo y junio, hasta San Juan. Empezamos ya con la materia, definiendo dos términos básicos:

Pueblo: el sentido de la palabra pueblo vinculada al término o estudio de cultura popular se limita a las clases subordinadas, a los no privilegiados.

Cultura: el término de cultura es muy complejo y ambiguo. Vamos a definirlo, sin embargo, como el patrimonio colectivo consciente e inconscientemente producido, heredado y sobrevivido a lo largo del tiempo. Hay que distinguir, a su vez, entre prácticas culturales y representaciones culturales. El concepto de práctica cultural es objetivo y generalizable a todas las clases sociales, mientras que la representación cultural es una muestra de comportamientos ilógicos y subjetivos que genera una persona o un grupo muy reducido de personas, pero que forman también parte de la cultura general.

El primer problema que genera el análisis de la cultura popular es saber si el pueblo genera la cultura o es heredera de la cultura que generan y/o imponen las elites. Hay que reconocer que no son ambas culturas realidades distintas y separadas. Hay entre ellas relaciones culturales recíprocas, como dice Bajtin más exactamente, circulares, se aportan mutuamente elementos. Sin embargo, se afirma hoy que las elites tienden a dominar e imponer su cultura.

Durante la E. Media y hasta el año 1563 ( Concilio de Trento) el pueblo impone su cultura sobre la elites. Hasta el Barroco se trasladan los valores de la cultura sabia ( la de las elites) a la del pueblo. El pueblo, pues, recibe en estos momentos valores que no le son propios.

Esta reciprocidad se rompe en el siglo de la Ilustración, cuando se empieza a ver la cultura popular desde la cultura sabia como algo atrasado y relacionado con la superstición. Existe, pues, un importante corte o cesura en esta reciprocidad a finales S.XVI.

El mundo del miedo o la inseguridad ha sido modificado constantemente por la cultura popular. El comportamiento ante el miedo durante la E. Moderna es de los aspectos más interesantes de cultura. Las sociedades preindustriales guardan una fantástica y compleja cultura del miedo. Existe un gran historiador del miedo, Delumeau, que establece los tipos de miedo en tres.

A: los miedos espontáneos, que podían ser permanentes o cíclicos, se asocian con el temor derivado de las tempestades, las epidemias, el frío, la incapacidad de lo que no se puede controlar - que llevó a desarrollar una auténtica cultura de la magia-...). Los individuos de la Edad Moderna, por ejemplo, tenían un tremendo pavor al mar ( al Atlántico sobretodo- el mar llamado “verde” por los árabes) adentrarse a mar abierto era una hazaña, como lo hizo Colón, pues todas las clases sin distinción creían firmemente que en cierto punto el barco caería por un precipicio. Se tenía también pavor a las estrellas, porque se consideraba que tenían estrecha relación para con los vivos, y también pavor a las apariciones nocturnas de las Almas del Purgatorio ( corrían numerosísimas fábulas acerca de los cementerios y las apariciones por las noches). Estos miedos son permanentes. Los miedos cíclicos más comunes son el miedo a morir de hambre y el pavor que causan los ejércitos, que al pasar por un territorio debían ser alojados en casa de los campesinos, con los graneros llenos y las doncellas a su disposición.

B/ Miedos reflejados, característicos de las elites, podían ser el miedo al fin del mundo o a Satán ( se daban sermones constantes a toda la población exhortando a confesarse antes del día del Juicio Final). Son miedos que las elites transmiten al pueblo. Se tenía también miedo a las brujas, a los judíos, a los herejes y a los blasfemos. Los intermediarios culturales son los personajes al pueblo la cultura culta en forma declamada ( léase predicadores).

La comida, al igual que el miedo, es un elemento muy popular. Los hartazgos, al igual que existían épocas de hambre, eran muy comunes y populares cuando había algo que celebrar. Tenemos noticias de personas que fallecieron reventados de tanto comer. Una utopía creada por el pueblo acerca de la comida fue la del País de Jauja, en el que se decía que había jamones que colgaban de los árboles y con la posibilidad de relaciones sexuales con plena libertad.

Este tipo de cultura popular va a ser reprimida progresivamente por el Estado ( que consideraba que los hartazgos iban en contra de su política de ahorrar dinero) y por la Iglesia ( que relacionó estos tipos de celebración con la gula).

Otro tema de alcance vasto y muy popular fue el de la locura ( no hay más que ver como una intelectual tan contrastado como Erasmo escribió un Elogio de la locura)y también el del sueño ( La vida es sueño, Calderón de la Barca). La casa, por el contrario, era considerada como un lugar seguro, al igual que se pensaba que daban seguridad y defensa los rezos y los amuletos. Los mutilados de guerra y los disminuidos físicos eran frecuentes por las calles, pidiendo limosna.

En otoño se celebraban las Romerías, con vestidos muy populares, después de la recogida de la uva, en honor de las vírgenes locales. Era una época de recogimiento, con el primero de noviembre, día de difuntos, en el que se construían unas lámparas con calabazas parecidas a las del actual Halloween. La gente iba a los cementerios durante días, no únicamente el día uno. El cementerio se convierte en un lugar más durante el día ( no causa el miedo de por la noche) y es un lugar de sociabilidad. La Navidad es época de nieves, tranquilidad y sobretodo paz. Poco trabajo en el campo. Durante el fin de año se hacía la Fiesta de los Locos, donde se parodiaba todo lo establecido en unos lugares llamados las Abadías del Desgobierno. Se practicaba el sexo sin pudor, corría el vino... La cultura sexual es muy interesante. Incluso los sacerdotes y los Papas estaban amancebados con mujeres, e incluso algunos regentaban prostíbulos. Después del Concilio de Trento va a haber una preocupación especial por la virginidad, para evitar relaciones sexuales prematrimoniales y evitar también este tipo de fiestas con excesiva libertad amorosa.

El mes de febrero es celebrado el Carnaval, triunfo de Don Carnal, triunfo, pues, de la carne, sobre el Don Cuaresma, que llegaría poco después en forma de época en que todo el mundo es obligado a la confesión y al cumplimiento pascual.

Durante los meses de amor ( mayo y junio) se prepara la cosecha. Es época de alegría, sobretodo si se espera que sea buena. La lluvia en estos tiempos se toma como elemento de bienaventuranza y contento. La cosecha se celebra durante los meses de agosto y septiembre ( tardaban dos meses en cosechar toda Europa cuando en la actualidad la maquinaria lo hace en una semana)Cuando termina la recogida de los campos, se celebra el fin de la tarea con las Romerías, y empieza otro año.

Los Carnavales fueron duramente reprimidos porque podían ser fuentes de revueltas ( como de hecho sucedió en Francia). Todo comenzaba como un juego o una válvula de escape para la población local, y con la juerga y la alegría terminaba la diversión en una revuelta general.

El tema más interesante, junto con el de los miedos, es el de las actitudes que se toman ante la muerte. La muerte es un elemento saturado de prácticas culturales. Hay que tener en cuenta que moría muchísima gente, y todo el mundo estaba muy familiarizado con el asunto. Era vista como una fatalidad. Los bienes materiales y espirituales son los elementos que poseen los historiadores para estudiar las actitudes que se toman ante la muerte.

Los testamentos, para empezar, comienzan siempre con una encomendación a Dios, a la Virgen y a los Santos Patronos. Después de indica el lugar donde se desea ser enterrado. Millares de personas querían, y lo dejaban por escrito, ser enterradas en las iglesias, y a ser posible lo más cerca de los altares. Hasta 1826 no se prohibió definitivamente el entierro en las iglesias. También se editaban unos pequeños libritos en la época que explicaban como se debía morir para llegar a un buen más allá. Muchos se editaron, aquí en Catalunya, en Catalán, el idioma del pueblo, para hacerlos aún más cercanos y populares. Para morir bien se debía llevar una buena vida, y estar preparado en todo momento para una muerte súbita. Se recomendaba confesarse semanalmente, porque la muerte podía azotar en cualquier instante. Incluso se recomendaba escenificar en casa la propia muerte ( estirarse en cama con un cirio en la mano, cubrir las paredes de telas negras...). También se recomendaba ir a visitar después de la plegaria a un enfermo, para familiarizarse más con el fin. Se habla hoy día de la muerte vivida, porque se vivía muriendo.

Cuando la persona era consciente que iba a morir, se llamaba a un sacerdote para que viniera a casa. Permanecía en la estancia llamando al arrepentimiento del enfermo. Se consideraba que en estos momentos el Demonio podía actuar con mayor fuerza sobre el moribundo. Se hacían todos los rituales cristianos ( Se le administraba la eucaristía, la extremaunción...). Una vez el enfermo moría, el sacerdote se situaba delante del cuerpo y gritaba a grito pelado el nombre de Jesús y María. Era toda una escena.

Luego venía el recuerdo, mediante la misa. Los testimonios dejan escritas miles de misas con el deseo y la encomendación de que se cite su nombre, con el objetivo de reducir el tiempo que el alma pasaría en el Purgatorio. En los entierros se contrataban “lloronas” y se llegaban a gastar hasta 15 kilos de velas en los tres días que duraban los funerales.

2.3. La sociedad en la Época Moderna. ( 17/10/01)

conceptos: cliente, converso, Inquisición, linaje, morisco, nobleza, sociedad de órdenes, siervo, dote.

Hablaremos de la sociedad en la Época Moderna sólo en términos genéricos. Fundamentalmente se dividía en tres órdenes: oratores ( los que rezaban), laboratores ( los que trabajaban), velatores ( los que guerreaban).

Una característica fundamental es que cada individuo debe vivir en su orden de nacimiento, porque el tránsito entre órdenes es considerado hasta peligroso. Existe en este sentido una gran inmovilidad social.

Los grupos sociales están, a su vez, jerarquizados según valores muy distintos a los actuales, como son la Estima, el Honor y la Dignidad, que pueden o no tener relación directa con la riqueza del individuo. Estos valores vienen determinados por una especie de consenso entre la opinión pública y de elementos visuales ( símbolos sociales, alimentación, pertenencia a un orden específico, educación, forma de vivir, de tratar a subordinados, relaciones con individuos iguales...). Todos estos elementos creaban una opinión pública más o menos consensuada acerca del individuo, y que lo situaba en una parte u otra de esta jerarquía social.

Los elementos que singularizaban al Clero eran la Tonsura ( el rapado) y la forma de vestir ( sotanas de distinto color o con distintos adornos para franciscanos, jesuitas, obispos, cardenales...). Aunque todo el estamento tenga el elemento distintivo del rapado, no se trata ni mucho menos de un orden uniforme.

En este orden encontramos los Cardenales ( encargados de elegir al Papa y sus máximos consejeros), los Arzobispos ( que dominaban un territorio amplio) , los Obispos ( que controlaban ciudades o territorios mucho más pequeños), los Canónigos ( clero catedralicio o de las colegiatas), los Beneficiados ( introducidos en la iglesia por familias que han dado dinero a la iglesia para cierta abadía o capilla), las Órdenes Regulares ( monjes y monjas, los únicos que forman parte del clero regular, todos los demás forman el Clero secular, cambiante), y por último los curas de Parroquia ( más ricos o pobres dependiendo de la Parroquia que regentan).

Existían diferencias económicas abismales entre unos y otros ( el arzobispado de Toledo ganaba, por ejemplo, 2000.000 ducados/año, mientras que el obispado ganaba 1.300 ducados/año). En Castilla, a principios del S. XVII, había unos 15.000 curas de parroquia, pero existía una gran descompensación respecto de los territorios que regentaban ( en Salamanca 24 parroquias, en Toro, ciudad relativamente pequeña, 20 parroquias). Esto creaba mayor/menor riqueza a cada parroquia, según el territorio y el número de habitantes que les concernía.

El cura era el psicólogo del Antiguo Régimen. La gente iba a hablar al cura de todos sus problemas particulares, y este sabía de todos los secretos de los habitantes, lo que suponía cierta ventaja moral respecto de todos. Los hijos segundones de la nobleza ocupaban los cargos eclesiásticos más altos. Los hijos segundones de los otros órdenes ocupaban los otros puestos, en forma descendente. Un hijo campesino aspiraba como máximo a ser Canónigo. Hay determinadas familias que adquieren el derecho a nombrar un beneficiario ( por ejemplo, si cierta familia da una dote para la construcción de una nueva parroquia, entonces tienen el derecho de nombrar alguien de su familia para que se beneficie del dinero que ganará la parroquia). Este tipo de nombramiento es utilizado para eliminar la tensión en las familias que tenían hijos segundones ( no herederos) sin colocar en ningún sitio).

Elementos que distinguen también a los religiosos, a parte de la Tonsura y las sotanas, son el báculo, para los cargos más altos, el anillo que llevaban y que los niños se aprestaban a besar al pasar el clérigo por la calle, y los epítetos con los que se hacían llamar ( Reverendísimo, Ilustrísimo...) según su condición. Los manuales para escribir cartas en la época incluían este tipo de epítetos. Las mujeres sólo pueden entrar en el Clero Regular, en los conventos como monjas.

El estamento de la Nobleza también tiene una jerarquización delimitada. En lo lato el Príncipe ( el rey), seguido de los Parientes del Soberano ( el heredero, hoy llamado Príncipe, las infantas y los infantes), luego la Alta Nobleza ( los Grandes), los Duques, los Marqueses, los Condes, los Barones, los Caballeros ( los “gentileshombres”), y los Hidalgos ( muy menores).

Los Hidalgos son el escalafón más bajo y se podía llegar a esta condición a través de dos medios.

Por Dinero ( a través de la venta de títulos de nobleza, para ganar dinero el Estado. Son los llamados Hidalgos de Botera).

Los Hidalgos de Bragueta ( un poco más complicados. Eran concedidos a aquellos individuos que tenían una descendencia superior a 12 hijos varones. A estos individuos se les podía eximir de los pagos de impuestos y conseguían la hidalguía).

Los Grandes son la crema de la Nobleza. En España, Carlos I en 1520 distinguió 20 familias con el nombre de Grandes de España, que les daban ciertos privilegios que los nobles corrientes no poseen. No postrarse ni descubrirse ante el rey, sentarse en la capilla en misa, no ir nunca a la Guerra sino es en condición de jefe de los ejércitos.

Conseguir el título de Grande de España era como una carrera. Entroncar a los hijos con familias de mayor posición social era una práctica muy típica en la época. Todos los nobles acostumbraban a tener grandes rentas, provinentes de tierras y vasallos. A modo indicativo, la Casa de Alba ganaba al año unos 100.000 ducados, mientras que el sueldo anual de un jornalero era de 30.

Las familias nobles, sin embrago, también debían hacer frente a numerosísimos gastos, a causa de las demostraciones de fuerza, las bodas, las fiestas... Muchas casa, de hecho, se arruinaron, y tuvieron que devolver el dinero a plazos anuales. Pagaban en dinero porque sus tierras no podían ser embragadas, pues estaban amortizadas. Por eso hemos dicho al principio que la nobleza o la posición social no va ligada con la riqueza. A los gastos se sumaban, además, el altísimo número de criados. El Duque de Olivares, cuando va a estudiar a Salamanca ( y era el segundón de la familia) se llevó a 13 criados. En una carta ( en el Promptuari) de Vilallonga ( la carta de Mataró) exhorta a su nieto a no caer en la rueda de los gastos, con grandes fiestas y juegos.

La Nobleza se distingue por sus escudos sellados, porque son los únicos que pueden llevar espada, porque tienen derecho a ser saludados por los plebeyos, y porque están exentos de pagar impuestos, entre ellos las Tallas ( tipo de impuesto que se recaudaba en tiempos de guerra entre los cabezas de familias plebeyas- a menos población que paga, más pagan los que pagan ( el tercer estado)-. Los nobles no tienen tampoco la obligación de alojar al ejército en sus casas y pueden pasar cuentas con quien quieran mediante un duelo ( nunca con plebeyos), aunque los duelos se prohibirán más adelante ( Richelieu en Francia por la muerte de su hermano en un duelo precisamente). Los nobles no son castigados tan rigurosamente como los plebeyos, y no son maltratados con los Castigos Infames ( la horca y el látigo). Si tienen que morir, siempre se les corta la cabeza con una espada. Perdían la condición de nobles si participaban en actividades para lucrarse y no podían hacer nada de trabajos manuales. También se debía dirigirse hacia ellos con los típicos epítetos ( Excmo., Ilmo.,Para el rey y los Grandes). El resto incluía el epíteto Don delante del nombre.

Los ciudadanos del 3r. Estado son muy heterogéneos entre ellos. La cúspide empieza con los funcionarios de la administración en general y algunas profesiones burguesas ( de justicia, financieros, médicos, abogados, escribanos...). Aquí se engloban todos los individuos que han conseguido el título de bachiller y los funcionarios.

Luego tenemos individuos dedicados a trabajos manuales pero que no tienen la degradación social de los trabajos manuales puros. No tienen gran uso de las manos, como son los farmacéuticos, los médicos, los mercaderes...).

Luego vienen todos los tipos de trabajos manuales puros, que engloban a todo tipo de artesanos ( peleteros, tejedores, carpinteros, herreros...). Son los llamados Trabajos Viles.

Luego, y por último, encontramos las personas que no poseían ningún tipo de habilidad. Son los más Viles de la sociedad ( jornaleros, mendigos, pordioseros, vagabundos, braceros...). El tercer Estado tiene el orden jerárquico determinado por el nivel de Destreza.

El estado más alto del tercer Estado pugna por dar el salto a la nobleza, a la hidalguía, porque dotaba de privilegios fundamentales y terriblemente ventajosos, como la exención de pagar impuestos y el no alojamiento del ejército en casa.

Por lo que se refiere a la cantidad de población que pertenece a cada orden, podemos decir que el clero, en Francia, a principios del XVII constituía un 7% de población. En Castilla era un poco más del 5%. El estado eclesiástico fue atacado por los ilustrados que los veían como unos parásitos de la sociedad, pero este hecho va por coyunturas. Hay políticas contradictorias acerca de atacar o defender al clero. La nobleza también constituye poca población: 2%. Estaban divididos por zonas. Por ejemplo, en Burgos 1/3 de la población se declaraba noble, y en zonas de Santander y Asturias, todo el mundo se declaraba noble ( no es verdad). El tercer estado es el resto de % que nos queda. Es en este punto que la Historia tendría que tratar más hondamente la vida real de este 90 y tanto % de población, y no centrarse tanto en el estudio de esas elites que al fin y al cabo dirigen todos los campos de la vida política, económica y social, pero no son representativos de la mayoría.

2.4. La Demografía de la Época Moderna. 22/10/01.

Vamos a hablar ante todo de Demografía Histórica. Se divide en época pre-estadística ,época proto-estadística y época estadística. La época Moderna, que vamos a estudiar a fondo, se encuentra dentro del período proto- estadístico. Existen ya recuentos de poblaciones, pero no son muy exhaustivos ni rigurosos. Estos recuentos se realizan ante todo para contar almas y contribuyentes y el encargo de realizar uno de ellos era prueba de la solvencia del Estado. Muchas veces, el pueblo declaraba menor población de la que en realidad existía; llegados a este punto, si el Estado sospechaba del fraude, acudía a la Iglesia para conocer el número de almas, que era el modo más fiable de hacerlo, aunque no exacto. En la Época Moderna, los contribuyentes eran sólo los cabezas de familia ( los llamados pecheros o, más asiduamente, fuegos). El Estado estaba interesado en contabilizar con la mayor exactitud posible el número de fuegos o contribuyentes; pero con recuentos a este fin, no se divagaba en hacer el recuento total de población, con lo que los historiadores deben acudir a un multiplicador para conocer el número aproximado de habitantes a partir del número de cabezas de familia.

El Régimen Demográfico Antiguo se caracteriza ante todo por la altísima mortalidad. Inglaterra y Holanda terminaron antes esta fase demográfica para pasar a la siguiente, alrededor del S.XVII, mientras que otros países como España o Italia la siguieron arrastrando hasta finales del S.XVIII. Lograr la vejez en esta época era, como acertadamente se suele afirmar, un feliz accidente. La tasa de mortalidad se puede fijar entre 30-40X1000, como dato general para toda Europa, con sus variaciones regionales y coyunturales. El principal factor que determina tan altísima mortalidad es la tasa de mortalidad infantil y juvenil. Más de la mitad de nacidos no llegan a superar los 20 años de vida. En Francia, de mil nacidos, sólo llegan a cumplir 1 año 712; cuando se deben cumplir los 5 años, quedan sólo 567. Al cumplir los diez, contamos solamente 529, y a los 20 años restan 489. Más de un 50% se queda en el camino. La esperanza de vida es bajísima.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la esperanza de vida es variable entre clases y que también es más alta en el campo que en la ciudad. Hay dos períodos de especial mortalidad: el otoño y el final de la primavera ( las aguas estancadas y en proceso de desecación por los primeros calores causan plagas, y si además falta trigo porque la cosecha del año anterior fue justa con el excedente, la epidemia y la hambruna se extienden con suma facilidad)- recordemos que la siega empieza en junio.

La tasa de natalidad es extraordinaria: 35-50X1000. Si la correlacionamos con la tasa de mortalidad, obtenemos una tasa de crecimiento vegetativo alrededor del 5-10X1000, aunque sea este un resultado relativo y teórico, porque la aparición de la peste, las constantes y variables guerras y las periódicas hambrunas se encargaban de nivelar la tasa de crecimiento vegetativo. De hecho, el crecimiento real de población resulta casi nulo. Según las distintas coyunturas que enumeramos el primer día, podría servirnos este gráfico de crecimiento poblacional:

La natalidad puede ser considerada en esta época como natural o automática, es decir, no existía ningún medio ce contracepción, aunque algunos historiadores han querido ver en algunos lugares de Suiza algún tipo de prehistórico preservativo. Algo tenía que existir, porque la Demografía detecta a partir del S.XVIII un claro cambio en la natalidad que indica la existencia de cierto control.

Las mujeres, antes de la existencia de estos primeros y rudimentarios métodos anticonceptivos, tenían hijos de manera divina. De esta manera, podemos fijar con bastante exactitud el número de hijos por mujer, si tenemos en cuenta los períodos intergenésicos ( en los que si la mamá daba directamente de mamar el niño no podía quedar embarazada nuevamente) y que sólo podía quedarse encinta durante el matrimonio. Precisamente este último es el primer método anticonceptivo conocido para controlar la natalidad: el matrimonio. La lactancia, como ya hemos avanzado, es el segundo método, puesto que la mujer suele dar del pecho al niño durante 18-22 meses, tiempo en el cual la mujer tiene remotísimas posibilidades de quedar embarazada. El periodo intergenésico puede durar unos tres años ( casi dos de lactancia y otro más de gestación) con lo que el número total de hijos de la mujer se reduce considerablemente cuando ésta llega al fin de su fertilidad. Como ejemplo, si tenemos en cuenta que el periodo de fertilidad de la mujer es entre los 15 y los 45 años, y pongamos por caso que se casa a los 22, deduciremos que tiene 23 años para concebir hijos. Si tenemos ahora en cuenta que el Periodo Intergenésico dura 3 años aproximadamente, deduciremos que tendrá unos 7 hijos, de los cuales, aplicando la tasa de mortalidad y siendo muy optimistas, sobrevivirán 4.

En época de expansión sucede aproximadamente algo así. Sin embargo, en época de recesión las mujeres se casan más tarde, por la dificultad mayor de la familia para encontrar una dote para el casamiento. En este caso, consideremos que se realiza el matrimonio cuando la mujer cuenta 26 años. El periodo apto para concebir hijos es ya solamente de 19 años, con lo que sólo podrá concebir esta vez 6 hijos. Volviendo a ser optimistas - recordemos que esta vez estamos en recesión, y las plagas y las epidemias circulan con mayor facilidad- diremos que sobreviven 3. Si se tiene en cuenta este modelo para todas o la mayoría de familias campesinas en épocas de crisis, se observará un descenso demográfico relevante con respecto periodos de mayor bonanza.

El caso de las familias nobles suele ser algo distinto. En la mayoría de los casos todas las familias nobles conciben más hijos, principalmente por dos motivos muy claros: uno es la enorme riqueza de las familias, que de esta manera pueden reunir una dote mayor y con suma facilidad, con lo que las bodas de sus hijas se llevan a cabo cuando estas cuentan unos 18-19 años. El segundo de los motivos es la posición ante la lactancia. Sabemos que las noblas no dan de mamar a sus hijos, sino que se permiten pagar a una mujer campesina que había perdido a su hijo para que realizara este trabajo. Observamos que el Periodo Intergenésico se reduce notablemente, con lo que la concepción de hijos se produce mucho más asiduamente, aproximadamente un año y dos entre hijo e hijo.

Con todo, tener hijos era considerado un regalo divino. La misma noche de bodas se trabajaba en este sentido y la sociedad entera daba por hecho que a los nueve meses de realizarse el matrimonio nacería un hijo.

Para la mayoría de familias era una enorme preocupación asegurar su patrimonio. A pesar de tener hijos constantemente, muchas familias tenían problemas para tener un heredero estable. Tener descendencia femenina o no tener sucesor claro comportaba conflictos jurídicos importantes, que podían llegar a partir la herencia en algunos casos o incluso a traspasar el patrimonio a otra familia que lo absorbía.

3. LOS ORÍGENES DEL MUNDO MODERNO.

3.1. El estado moderno y la formación de las monarquías absolutas.

La institución política no ha sido igual a lo largo del tiempo. No se puede hablar, por ejemplo, de estado burgués hasta el S.XIX. Lo mismo pasa con el nacimiento del término Estado, que se irá gestando durante el principio de la Época Moderna.

En el marco que estudiamos, hay que tener en cuenta que el Papado jugaba un papel central en los asuntos políticos y en las sociedades medievales tardías; podía cuestionar la labor del mismo rey - que podía llegar a morir por orden del Papa- y desacreditaba a los no bautizados, que eran tratados como animales o herejes. El Papado se proclama como un enlace legítimo entre lo terrenal y lo celestial. El Papado podía excomulgar y permitir o prohibir la entrada de algún individuo al cielo. Desde el coronamiento de Carlomagno en 800, el Imperio y el Papado van ligados, no sin roces y enfrentamientos durante diversas épocas.

La Iglesia aumentó sus tierras mediante conquistas y sobretodo mediante las tierras que los nobles iban donando. El dueño de las tierras, normalmente daba una porción de terrenos a la Iglesia, que construía un monasterio cuyas monjas vivían principalmente de arrendar las tierras a los campesinos. El beneficio que obtenía el propietario inicial era el de “gestor de la tierra”, mediante el nombramiento de los máximos encargados de dirigir el monasterio, que solían ser elegidos entre alguno de sus hijos segundones, pese a ser laicos tanto padre como hijos. Este fenómeno de individuos laicos que dirigían monasterios y administraban bienes religiosos se tradujo en no pocos conflictos conocidos como Sacronías.

La solución de estos conflictos nobles contra religiosos no llegó, aunque de manera tampoco definitiva, hasta el siglo XV. , en que tanto el Papado como el Emperador y sus cargos llegaron desgastados. Cisma de Occidente 1378 (buscar y ampliar).

El Sacro Imperio Romano-Germánico tenía ya sus límites establecidos a finales del S.XIV, lo que demuestra la incapacidad de su emperador de absorber nuevas tierras, principalmente por la fuerte presión del Imperio Turco. La elección del emperador era tarea del Rey de Bohemia, del Margrave de Brandenburgo, del Duque de Sajonia, del Conde del Palatinado y de los Arzobispos de Naguncia, de Polonia y Treves (¿?).

Otro elemento de la demografía de la época Moderna es la estaticidad de la sociedad. No existen migraciones grandes. Sólo a partir del S.XVII van a repuntarse las migraciones del campo a la ciudad ( donde se encuentra la Corte). Al igual pasa con los pequeños pueblos, de los que se fuga mucha gente hasta las capitales de Corregimiento). También encontramos emigraciones exclusivamente masculinas de Castilla al Nuevo Mundo.

Otro elemento que controla la natalidad es el celibato, es decir, todas las personas que no llegan a casarse nunca: monjes y monjas. El celibato, sin embargo, es un elemento muy utilizado y valorado en época de crisis, porque cuesta muy poco pagar la dote para el convento. Sobretodo llegaban mujeres, que de este modo se apartaban del mundo y también de la posibilidad de tener hijos.

Por otro lado, las relaciones extramatrimoniales eran frecuentes, aunque resultaran una carga peyorativa enorme. Como ejemplo, cuando se realizaba cualquier escrito dirigida a cualquier persona del estamento que fuera, se estaba obligado a escribir que se era hijo “natural y legítimo de...” También, sino eran reconocidos estos hijos extramatrimoniales, podían entrar en un hospicio para niños, que de hecho era la antesala del cementerio. La mortalidad en estos lugares se ha tasado en el 95%. Las situaciones de los hospicios y los recursos debieron ser tan precarios que la práctica totalidad de bebés y niños que llegaban morían en poco.

Malthus (inglés) descubre que existe un desfase entre la productividad y la producción, y el crecimiento desmesurado de la población, e interrelaciona estos tres fenómenos. La tesis marxista no pone límites ni problemas al crecimiento demográfico, sino que afirma que no existe una ley universal de población y que el reto del hombre es superar los límites con los que se encuentra. La Ley de Rendimientos Decrecientes de Malthus no existe para Marx, que incluso considera que la necesidad de aumentar la productividad incentiva el progreso y la habilidad del campesino.

24/10/01.

Los gobiernos siempre se mostraron muy poblacionistas y nunca aprobaron ni aplicaron las leyes de control de natalidad de Malthus.

Las actividades agrícolas, comerciales e industriales.

Si tenemos en cuenta que un 90% de población vivía en el campo, se comprenderá que la agricultura y el mundo rural eran el foco y centro de la vida en la época moderna. El medio rural era el que proporcionaba el alimento, también el de las ciudades. El producto estrella en el campo era el cereal de todo tipo, pero especialmente tienen mucho valor en la época los panificables ( trigo, centeno). También de allí se saca el alimento para el ganado, principalmente gracias a las bellotas de encina y al algarrobo. No se invertía prácticamente en viñas y olivos porque el cereal era más calórico por hectárea cultivada. Además, debemos tener en cuenta que son productos no especialmente alimenticios y mayormente destinados a la exportación y al comercio, ambas operaciones muy degradadas y reducidas en la época. Como curiosidad, podemos decir que los pobres comían una variedad de pan moreno que se tenía por el peor de todos. El pan era pues la base de la dieta en todos los ámbitos.

En el S.XVIII se generalizan los cultivos americanos de la patata y el maíz. La patata se usaba, en un primer momento, como decoración para los jardines ( aunque su flor no sea especialmente decorativa), pero más tarde se descubrieron sus fantásticas propiedades nutritivas. En Irlanda se llegó a convertir incluso en el alimento esencial, y cuando apareció allí el escarabajo de la patata muchos irlandeses tuvieron que emigrar a E.E.U.U.

En el campo también se encuentran los bosques, que dotan de setas, caracoles, castañas, espárragos y todo tipo de caza. También de ella se recoge la madera, que recordemos que es el único modo de calentarse en esos tiempos, y la piedra, esencial para las construcciones. El campo es la fuente de riqueza de la época, de donde los señores extraen la fortuna que luego gastan en la ciudad.

La mayor diferencia agrícola con respecto de la época medieval es que el conreo se torna extensivo y la productividad crece algo con esta técnica. Las mejores tierras para el cultivo son las regadas con agua -cerca de los ríos- y con estiércol - excrementos de animales que sólo se encontraban si había tierras de pastoreo en los alrededores- y también las tierras de los valles. La principal técnica utilizada fue el barbecho, con lo que el 50% de tierras permanecían sin producción alguna. Será en Inglaterra donde se empezará a desarrollar el sistema de cultivo trienal. Se empezará a introducir la rotación de cultivos partiendo las tierras en tres partes, cultivando en una cereales de invierno (trigo), en otra cereales de verano ( la avena, que se utilizaba para las vacas, pero que en época de carestía - falta de grano- también se comía) y en el tercer terreno barbecho.

Lo que se ha dado en llamar Escaso Desarrollo de las Fuerzas Productivas limitaba mucho la productividad de las tierras. Como ejemplo, digamos que el arado que se utilizaba continuaba siendo el de los romanos, muchas veces construido en madera y no en hierro, con lo que se dañaba más rápidamente. La productividad de las tierras era tan baja que muchas veces el campesino, para no pasar hambre, debía comer la simiente del año próximo.

29/10/01. Actividades comerciales e industriales. Final de actividades agrícolas al principio de la sesión.

Las 3 formas de propiedad en el Antiguo Régimen son:

  • Área de propiedad privada.

  • Área de propiedad comunal.

  • Área de propiedad señorial.

Área de propiedad privada es considerada aquella tierra que posee un campesino sin pagar a nadie. Es el caso del campesino pequeño propietario, como sucede en la actualidad, aunque en el Antiguo Régimen este tipo de tierra ocupaba un % muy bajo.

La propiedad comunal podía tener dos formas:

  • Comunales

  • Propios

Los comunales son parcelas de tierra que pertenecen a los municipios. Durante el S.XVI son terrenos bastante grandes que el municipio ponía a disposición de sus habitantes para el pastoreo y la recolección de leña cuando se podaban los árboles; sin embargo, sobretodo en el S.XVII van a reducir enormemente su tamaño.

Los propios más que tierras se pueden considerar edificios de uso público, tales como los molinos. En realidad, aunque estos edificios son propiedad del común, son arrendados a otros individuos a condición de alquiler. Estos arrendatarios pagaban el alquiler al común, ingresos con los cuales sufragaban el sueldo de un maestro o de un médico para la población. Si no existía la posibilidad de arrendar un propio, el pueblo se quedaba sin médico o sin maestro.

El tercer tipo de propiedad en el Antiguo Régimen es la propiedad señorial o la también llamada jurisdicción señorial o señorío. Este tipo de dominio territorial era el más extendido y suponía la base económica del Antiguo Régimen. De todo el terreno señorial que era propiedad del señor noble, él mismo se guardaba un pequeño terreno llamado Coto, que no solía sobrepasar nunca el 10%. Este tipo de tierra era trabajado por el señor directamente para si con sus propios medios, entiéndase con sus propios criados. El resto de tierras del señorío son llamadas Tenencias Campesinas, arrendadas mediante distintos tipos de contrato a los campesinos. Se puede dar el caso que dentro de la jurisdicción señorial se encuentre un pequeño trozo de propiedad privada campesina. El señor no tiene derechos arrendatarios sobre estas tierras, pero sí que conserva los derechos jurisdiccionales.

Los señoríos siempre se encontraban Vinculados ( no se podían vender en ningún caso, continuaban siendo del Señor, pues el campesino es sólo el usufructuario). En el caso de la Iglesia, las tierras son llamadas Amortizadas o Manos Muertas ( tampoco se pueden vender -recordemos que estaban destinadas a la plegaria por las Almas del Purgatorio).

También existen distintos grados y tipos de señorío:

Los señoríos eclesiásticos, que se creaban por medio de donaciones particulares y por parte de donaciones reales ( regalías).

Los señoríos nobiliarios, que son los más importantes. En España, este tipo de señorío va muy ligado al fenómeno de la Reconquista. No es de extrañar que los más grandes señoríos de este tipo se encuentren en el sur de la Península, porque el rey se vio obligado a ir recompensando mediante tierras las empresas guerreras de los nobles que avanzaban contra los moros. En el Norte, por el contrario, no se encuentran ni mayorazgos ni grandes propiedades.

Los señoríos reales, que eran las tierras particulares del rey, fueron gobernadas según la misma división de tierras que el señorío nobiliario ( es decir, Coto Y Tenencias Campesinas).

Por último, nos encontramos con el señorío comunal, que pertenecía al pueblo. Muchas veces estos señoríos comunales fueron aprehendidos por los otros señoríos por cuestiones jurídicas. Es el tipo de señorío más débil y que irá desapareciendo a lo largo de la Época Moderna. Este fenómeno causó un grandísimo revuelo entre la población, porque muchos campesinos confiaban casi completamente su subsistencia al explote de estas tierras cuando las cosechas no acababan de ir como esperaban.

El concepto de dominio de los señoríos hace referencia a los derechos de que se goza por una y otra parte.

En primer lugar existe el Dominio útil, que es el conjunto de derechos de que goza un campesino, siempre y cuando se atenga a las condiciones del contrato. Este tipo de derechos sólo hacen referencia al uso del trabajo de la tierra. El llamado Dominio Útil Directo se producía cuando un señor ofrecía una tenencia indefinida a un campesino, por la que pagaba un precio o renta fija para los tiempos de los tiempos. Es decir, que en cuanto los precios subían, el campesino continuaba pagando la misma renta, que no se revisaba según esta alza, con lo que salía beneficiado. El proceso inverso se da en épocas de gran aumento de población: al existir un gran número de candidatos a la Tenencia, los contratos son más cortos y por tanto con rentas revisables. Si a un campesino no le gusta hay muchos más esperando para trabajar la tierra, aunque ello les cueste pagar una renta desorbitada.

El otro tipo de Dominio es el Dominio Eminente, que designa el conjunto de derechos que están por encima del Dominio Útil de la tierra, y de los cuales goza evidentemente el señor. Dentro de estos derechos se engloban todos los que hacen referencia a la propiedad de la tierra ( como el dictamen de leyes o el pedido periódico de las rentas).

Durante la época Moderna se va a realizar un enorme esfuerzo por parte de los señores para abolir el Dominio Directo a favor del Dominio Útil, que permite revisar las rentas que se cobran y acrecentarlas en cuanto la subida de los precios es notable. El contrato a largo plazo fue atacado sistemáticamente hasta el fin de la Edad Moderna.

Un tipo extendido de contrato a largo plazo fue el de enfiteusis, que no es más que la cesión de tierras a perpetuidad a un colono a cambio de un pago fijo, normalmente en especies.

En contra de este tipo de contrato fueron apareciendo formas de contrato a corto plazo. El más común es el de arrendamiento, por el cual el señor se asegura una renta fija modificable cada año, independientemente de si la cosecha es mejor o peor. Es decir, que dependiendo de los cereales recogidos, el campesino podía hacer frente al pago o no, y muchas veces, si era capaz de pagar luego era incapaz de autoalimentarse con el excedente sobrante.

Otro tipo de contrato a corto plazo fue el de Aparcería ( típico de la masoveria en Catalunya o del Metayage en Francia). Según este, un señor cede una parcela de tierra para que sea explotada por el campesino, pero el mismo señor colabora con el campesino mediante animales de tiro, útiles de trabajo e incluso adelanto de simiente. El reparto de la cosecha suele realizarse normalmente al 50%. Si la cosecha es buena, ambos se benefician; si es al revés, los dos salen perjudicados.

Otras formas de contrato que se quedarían entre el largo y el corto plazo serían el Foro Gallego y la Rabassa Morta. El primero es típico de Galicia y del Bierzo; es un contrato que viene determinado por la vida de la persona establecida en el contrato: es decir, el contrato acaba cuando muere la persona especificada, que puede ser el mismo campesino, el obispo, el señor, el rey actual... El segundo contrato es típico de Catalunya, sobretodo durante el S.XVIII, y afecta a las plantaciones de viña, que era el producto estrella para exportar. El campesino plantaba una viña y se repartía la cosecha a partes iguales con el señor. El contrato terminaba cuando moría la viña, aproximadamente a los 45-50 años de haberse plantado.

5/11/01. Los orígenes del Mundo moderno. El Estado Moderno y la formación de las monarquías absolutas.

El Estado no ha sido la única institución política a lo largo de la historia. Sacronía: conflicto entre los intereses laicos y los religiosos. Se daban frecuentemente en el marco del Imperio ( recordemos que cuando escribimos Imperio nos referimos al Romano Germánico) y el Papado, que desde que coronó a Carlomagno en 800 como emperador va ligado al destino del Imperio y su emperador. Cisma de Occidente 1378. Ampliar con bibliografía. Concilio de Constanza ídem.

A finales del S.XV el Sacro Imperio Romano Germánico tiene sus límites perfectamente establecidos, hecho que demuestra la incapacidad del emperador para absorber nuevas tierras, sobretodo por el empuje del Imperio Turco. El emperador era elegido por el rey de Bohemia, el margrave(¿?) de Brandenburgo, el Duque de Sajonia, el Conde del Palatinado, y los Arzobispos de Maguncia(¿?), Polonia y Treves(¿?), todos por consenso.

Las características más relevantes de la formación de un estado genuinamente moderno son:

  • territorio: estado ligado al territorio, con gran importancia de las fronteras y la posibilidad continua de expansionarse. Muchas relaciones internacionales con los estados circundantes, los extranjeros ( llamados dieríjeros(¿?) en la época).

  • Conciencia nacional: política de unificación de conciencias; se exige al pueblo el máximo deber a la patria, morir por ella. Antes se llegaba a morir por el señor o la cristiandad.

  • Iglesia: para la formación de un estado fuerte debe mantenerse al margen de los asuntos políticos y debe poder ser controlada por el emperador en todo momento, tanto sus bienes como los mandatarios que los administran.

  • Organización de un buen ejército: muy importante la defensa del territorio. Un 90% de las ganancias se destinaban a pagar al ejército.

  • Administración: cada vez más numerosa y compleja. Se establecerá un centro o capital a mediados del siglo XVI para organizar la administración desde un punto concreto.

  • Relaciones internacionales: que antes se llevaban a cabo por el Papa y a partir del S.XV son llevadas a cabo por embajadores con carácter permanente.

  • Razón de Estado: ligado a Maquiavelo.

12/11/01. La Europa de las Cortes. 1500-1660.

(1660 es fecha clave por el inicio de reinado del rey Sol, por la Restauración Inglesa después de la revolución de Cronwell y por la Paz de Oliva).

Ahora se entiende el concepto de Corte como el conjunto de personas que dominan la política, no sólo como la historia del rey en particular.

Hasta después de las Cortes de Cádiz, Estado y rey no irán de la mano en España, pues antes de esta fecha el rey representa ante todo un señor propietario de sus bienes patrimoniales.

Norbert Elías, en El proceso de civilización, afirma que la Corte ( el ejército de personas que controlará el aparato del estado) es una válvula de escape para los nobles de Europa y fortalecerá la realeza.

En la Corte se deciden los asuntos que atañen a la monarquía y al reino. La segunda definición que Elías da respecto de la Corte afirma que la Corte no es más que la casa y la economía domésticas amplificadas de los reyes y sus allegados y todos los que de un modo u otro permanecen ligados a ella. Ejemplos de Cortes típicas en la época son Versalles con Luis XIV y el Escorial con Felipe II.

Durante el XVI y el XVII triunfa el absolutismo en Europa. El soberano, el monarca, dictaba la voluntad y la decisión última en esta época, pese a existir primeros ministros o validos.

Monarquía Hispánica ( no española).

En los siglos XVI y XVII existía el concepto de España como realidad geográfica - para designar la península- no como realidad política. La Península se trataba por entonces de lo llamado como monarquía compuesta, con varios reinos aunque con homogeneidad dinástica.

Los Reyes Católicos habían concertado una unión tan sólo dinástica; cada reino continuaba siendo independiente, con su moneda, sus fronteras, sus ejércitos...). Cuando mueres Isabel de Castilla, incluso su marido Fernando no es aceptado como regente en Castilla y tiene que volverse a Aragón - será Juana la Loca con Felipe el Hermoso quien se hará con el trono.

El sucesor será Carlos I, cuyo patrimonio comprenderá la actual BeNeLux, el condado de Borgoña, más territorios de los Habsburgo en el Imperio, más Aragón, Catalunya, Valencia, Baleares, Nápoles, Cerdeña, Sicilia y luego las Canarias y los territorios del Nuevo mundo. Todo en una sola persona. Se vuelve a poner en boga en esta época la idea del Imperio al modo Romano.

Carlos I se pondrá pronto de bando de los católicos frente a las reformas luteranas. Al cumplir los 56 años abdicará en Felipe II y se retirará al monasterio de Yuste, donde firmó el testamento que partía su patrimonio en dos partes. A Felipe II le tocó en suerte la parte Oeste del patrimonio ( Países Bajos, Borgoña, Nápoles, Milán, Sicilia, territorios de Aragón, Cataluña, Canarias,, Castilla y el Nuevo Mundo). Su hermano Fernando I se quedó con el patrimonio de losa Habsburgo en el Imperio y con el título imperial. Por lo tanto, Felipe II no fue emperador, título que recayó a favor de su hermano.

Felipe II es un rey funcionario. No participó en ninguna batalla a diferencia de su padre que participaba de la idea medieval de rey guerrero. (Parker. Felipe II). En este libro se cuentan los aspectos personales del rey. Se sabe que era muy aplicado, madrugón y un trabajador hasta altas horas de la noche. Junto con su padre Carlos I forman la época llamada de los Austrias Mayores, porque España conoció un gran auge en esta época. Felipe II se casó cuatro veces. La más sonada de sus bodas fue con María Tudor de Inglaterra. Fue un matrimonio eminentemente político y sin frutos de descendencia. El matrimonio fue muy mal visto en Inglaterra porque Felipe era considerado la mano guerrera del Papa, e Inglaterra se acababa de separar de la causa católica.

Los Austrias Menores, con la decadencia de España, empiezan con la muerte de Felipe II y la subida de su hijo Felipe III al trono. Estaba más dedicado al ocio que a los asuntos del reino. En este mandato hicieron acto de presencia los validos ( primeros ministros) porque la vastedad del reino y su complejidad no permitían al rey solo una dedicación eficaz. Los validos actuaban con plenipotencia. Durante el reinado de Felipe III, el favorito del rey fue el Duque de Lerma, personaje muy corrupto. Durante su control del poder, la monarquía firma numerosas paces con la mayoría de monarquías europeas. Es el periodo conocido como de la Pax Hispánica. Fue una época de grandes cantidades de oro en el puerto de Sevilla. Las constantes corrupciones del Duque de Lerma le llevaron a la destitución y a la inclusión de otro valido.

Felipe IV fue un rey despreocupado después de suceder a su padre. Su valido fue Don Gaspar de Guzmán, el Conde Duque de Olivares. Hubo una polémica muy fuerte entre Quevedo y Olivares. El poeta le criticó muchísimo y tuvo que pasar alguna temporada desterrado en León. En 1643 Olivares se retira a Toro (Zamora), después de haber caído en desgracia ( en términos cortesanos). El primer ministro estaba condenado a terminar su mandato de manera trágica, pues no dejaba de ser un escudo a la sacralidad del rey. Jugó una partida de ajedrez con su homónimo francés Richelieu. (Elliot. Richelieu y Olivares.).

Carlos II es la bárbara consanguinidad que los Austrias desarrollaron durante generaciones, muchos de ellos casados continuamente con primas y familiares cercanos. Fue un retrasado mental ( empezó a hablar a los 5 años). Era débil de cuerpo y de espíritu y tuvo que delegar las tareas de gobierno primero en su madre y después en sus favoritos, que se sucedieron a gran velocidad.

El gran problema fue que no podía tener hijos, a pesar de casarse dos veces. Fue llamado “El hechizado”, hechizo que se intentó desactivar varias veces. Murió sin descendencia, con lo que se inició una guerra de Sucesión que acabaría con la victoria de los Borbones, que acecharán Cataluña e impondrán el Decreto de Nueva Planta.

Monarquía francesa.

Francisco I ( príncipe muy renacentista) luchó duramente para doblegar a los nobles franceses. El problema más importante que se desataría a su muerte fue la separación religiosa en Francia. La monarquía va a mantenerse fiel a los católicos, mientras que la zona sur, el Delfinado y la Costa Azul van a sumarse a la causa luterana y sobretodo calvinista. Va a desatarse una guerra civil en la que se sucederán reyes muy rápidamente. Después de la muerte de Enrique III, aparece Enrique IV con la reina Margot, con lo que los Borbones se introducen en Francia. Más extenso otro día. Después vendría Richelieu en el reinado de Luis XIII y después el Rey Sol. Peter Burke. La fabricación de Luis XIV.

Monarquía inglesa.

Enrique VIII e Isabel I fueron lo más destacado. Enrique VIII es el credor del anglicanismo. El móvil de la creación del anglicanismo es el rechazo del Papa a concederle el divorcio de Ana Bolena ( hermana de Juana la Loca). Más extenso cuando hablemos de los Tudor y los Estuardo.

19/11/2001. La Reforma.

Cuadro sinóptico aparte. Preparar con la lectura de las fotocopias de Jean Delumeau, La Reforma.

21/11/2001. La Reforma ( continuación).

El edicto de Worms (de 31 de mayo de 1521) establece que Lutero será perseguido. Ya en estas fechas se establece un sistema de censura en contra de las nuevas ideas religiosas que surgen; en este sentido, la censura de los libros no es exclusivo del sur de Europa; también en el Norte ésta impide las malas palabras sobre los soberanos y salvaguardan de ataques a la Religión.

Después del Edicto de Worms, la Reforma se extenderá por todo el Imperio, y cobrará especial vigor en los reinos del Norte. Habrá numerosos soberanos de esas aproximadamente mil entidades políticas que constituyen el Sacro Imperio que romperán frontalmente con Roma y al mismo tiempo van a empezar a alzarse las primeras revueltas campesinas en el Sur de Alemania y en Alsacia y Lorena en contra de los luteranos ( acontecidas entre 1524 y 1525) alentadas por las predicaciones de Tomás Müntzer. Este campesino predicador adoptó posturas muy radicales a favor de la Reforma. Proclamó entre sus adeptos la próxima instauración del Reino de Dios, que habría de eliminar las desigualdades sociales y comunizar todos los bienes. Esta nueva teoría encontró especial apoyo entre los más desgraciados. Müntzer también predicaba el sacerdocio universal ( cada individuo podía acercarse a la Bíblia de manera particular) recogiendo la inicial idea de Lutero, a la vez que se defendía la teoría de la Predestinación y de los pobres como el verdadero ejército de Dios. Los príncipes reprendieron estas revueltas con mano dura, y luteranos y católicos, sin distinción participaron en la represión. 1/3 de Alemania quedó devastada y murieron más de 100.000 campesinos, entre ellos el propio Müntzer.

Carlos V reunía diversos problemas para controlar con eficacia todos sus territorios. El pirateo turco en el Mediterráneo, la rivalidad con Francisco I de Francia, y sobretodo la vastedad de su Imperio se lo impedían. Incluso en Castilla se levantaron voces contrarias y revueltas antifiscales en contra de la política del rey, entre ellas las ocurridas en Castilla y Valencia, conocidas respectivamente con los nombres de Comunidades y Germanías. Estas protestas nobiliares venían motivadas a su vez por otra crítica que se hacía al rey en ese tiempo: Carlos V era un monarca que no estaba nunca. Estos sucesos impidieron que la represión de Carlos V a la Reforma no pudiera realizarse de inmediato y tuviera que posponerse.

Dos sucesos fundamentales van a propiciar finalmente el desplazamiento del interés político a la represión de la Reforma. Estos son la derrota francesa de 1525 en Pavía, en que el mismo rey Francisco I fue hecho prisionero, y que por tanto dejaba en inferioridad a su más grande enemigo; y el Sacco de Roma, saqueo de la ciudad por parte de las tropas imperiales de Carlos V, que duró dos meses, a causa del recelo del Papa por el poder que ostentaba Carlos V, y sobretodo porque los soldados no habían cobrado. A partir de estos dos puntos de inflexión, la represión de la reforma va a precipitarse.

La financiación y la administración de la paga en el plazo fijado se convirtió en un problema principal para la monarquía. Por este motivo se sucedieron numerosos motines, sobretodo consecuencia directa del retraso con que a veces llegaba el oro procedente del Nuevo Mundo. La monarquía acostumbró a pedir prestado el dinero a los hombres ricos, hecho este que extendió el sistema de préstamo a banqueros acaudalados. Aquí también debe fijarse un principio de la pérdida de poder económico de la monarquía, que muchas veces, ante la imposibilidad de devolver los préstamos a altísimo interés, se veía obligada a declarar la bancarrota. Era entonces cuando parte de la renta fija que cobraba el Estado en conceptos de impuestos era otorgada de por vida al prestamista, que de esta operación esperaba recuperar el dinero que previamente había dejado, y que de hecho no sólo recuperaba sino que superaba, constituyéndose así en una forma extra de beneficio que además guardaba carácter hereditario para la familia a la que perteneciese.

En 1529 es una año importante en el Reinado de Carlos V. Se firma el Tratado de Barcelona con el Papa y el Tratado de Cambrai o De las Damas con los franceses. Solucionados estos dos frentes políticos que le habían mantenido ocupado, el emperador va a retomar la lucha contra el hereje en Alemania. En la Dieta de Spyra de ese mismo año, Carlos V prohibió cualquier innovación en el rito luterano y la obligación que los católicos que no se convirtieran a la nueva ola religiosa fueran respetados. La minoría evangélica o luterana, como quiera llamársela, no aceptó estas medidas, y a partir de las protestas que sucedieron a éstas son conocidos como “protestantes”.

Al año siguiente, 1530, Carlos V convocó la Dieta de Augsburgo, en que renovó el Edicto de Worms, con el añadido que se exigía la restitución de todos los bienes de la Iglesia que habían sido confiscados por la facción luterana. Hay que recordar que muchos hombres pobres y desamparados de la época se convirtieron a la doctrina luterana por este motivo, pues veían en la toma de las posesiones la Iglesia una salida a su situación. Evidentemente, y precisamente porque ello les volvería a su situación anterior nada privilegiada, los protestantes se negaron a restituir lo que habían tomado.

Los protestantes, conscientes de que el próximo paso que daría Carlos V era el comienzo de la lucha armada, se organizaron en la Liga de Esmalcalda en Febrero de 1531, unión que tuvo el apoyo de los franceses, no porque la monarquía francesa apoyara la causa luterana, sino porque en esos momentos prevalecía en Francia el interés de la causa política, esto era, controlar y reducir el poder de Carlos V, que había resultado un hueso que los galos no podían roer y en el que se veía tanta hegemonía concentrada que se temía a una nueva constitución del Antiguo Imperio Romano. En efecto, la supervivencia política de Francia era en esos momentos más importante que la causa religiosa.

Carlos V se vio obligado a posponer esa lucha inminente, porque el conflicto Mediterráneo con los turcos cobró una vez más nuevo vigor y dejó el alzamiento de la Reforma como un conflicto secundario. En los años 40 del mandato de Carlos V, se abrieron dos vías de solucionar el conflicto religioso: una vía diplomática y otra militar. Un suceso que alentará la segunda vía de resolución va a ser la invitación a los luteranos para participar en el Concilio de Trento, que empezó en 1545 y acabó en 1563, invitación que los dirigentes luteranos rechazarían. Las conclusiones de las conversaciones religiosas del Concilio fueron, en parte por este motivo, profundamente católicas y frontalmente opuestas a las ideas luteranas. Empezaba la Contrarreforma.

Viéndose que el conflicto militar iba a ser la vía con que el conflicto habría de ser resuelto, Carlos V se desplazó con sus tropas a Alemania e inició las batallas contra la Liga Esmalcalda, que sucumbió en la célebre batalla de Mülberg que inmortalizó Tiziano en un cuadro que representaba al Emperador. En los años posteriores, Carlos V reconoció la imposibilidad de doblegar a los luteranos y muy a su pesar tuvo que dejar el problema abierto cuando abdicó en 1556, dejando Alemania a su hijo Fernando y Castilla su otro hijo Felipe.

Presidida ya por Francisco I, se vuelve a convocar la Dieta de Augsburgo, en la que de hecho se viene a afirmar la imposibilidad de acabar con la herejía. Se determina que cada territorio tenga una religión “oficial”, determinada por el príncipe que lo gobierne, y aquellos individuos que no estuviesen de acuerdo con la religión impuesta por su príncipe, debían emigrar. Después de la dieta, la Alemania Sur quedó católica mayoritariamente, y la Alemana Norte quedó mayoritariamente luterana. Está división religiosa será el foco de la Guerra de los 30 años a principios del S. XVII. Hay que recordar que a partir de 1640 coexistirá con estas dos una tercera religión en discordia, el calvinismo, que romperá la paz religiosa establecida. Además, la Dieta de Augsburgo establece que en las ciudades Imperiales podrían cohabitar las dos religiones. Para Carlos V la paz religiosa de Augsburgo es una derrota en toda regla; cuando abdica en 1556, Carlos V es una sombra de lo que era, y con la derrota religiosa se patentiza también la división de su Imperio: Felipe II, apropiado de Italia, Milán, Países Bajos, Franco Condado, Castilla y el Nuevo Mundo; Fernando I, apropiado de los territorios de los Habsburgo en el Imperio y del Título Imperial.

Felipe II es un personaje lastrado por una leyenda negra, a diferencia de la leyenda rosa que se generó con su padre. El reinado de este monarca (1556-1598) tiene dos etapas: la primera, 1556-1560, donde se resuelven de manera positiva los asuntos que había dejado pendientes Carlos V; la segunda, 1560-1598, en la que Felipe II organiza su visión personal de la política monárquica y la vertebra mediante dos ejes: el eje mediterráneo y el eje atlántico.

El eje mediterráneo va a estar dominado por las luchas contra el turco ( no hay que olvidar la revuelta morisca en la sierra de las Alpujarras, en la misma Península o el episodio de la defensa de Malta). Estas luchas se acabarán saldando a favor de la monarquía. En el eje atlántico, los problemas a la postre más acuciantes van a ser la constante presencia de los piratas y corsarios ingleses ( Drake va a ser el más famoso) y el control de la sublevación en los Países Bajos ( 1567), que se convertirá en un conflicto principal y crónico, que no va a terminarse sino en 1648 con la firma de la Paz de Westfalia tras la Guerra de los 30 años. La dificultad principal con que va a encontrarse Felipe II va a ser la distancia entre la situación de las tropas ( Castilla o Norte de Italia) y los Países Bajos.

Durante el periodo de 1556/1560 la calma reinó en el Imperio porque Felipe II adoptó una actitud pacifista. Fue un rey nada imperialista al que le bastó con mantener y defender los territorios heredados. A favor de tomar esta actitud pacifista estaba la delicada situación económica de la monarquía, situación que se patentizará en 1557, cuando Felipe II declara la bancarrota del estado, cosa que hará dos veces más durante su reinado. En estos casos, la monarquía vendía Juros a los nobles, que invertían así en deuda pública. Si el importe del Juro no era devuelto al noble en el plazo fijado, que oscilaba entre los 5 y los 6 meses, la cifra debía ser devuelta al noble de manera permanente, mediante la entrega de parte de los impuestos. Por este motivo la renta ordinaria de que gozaba la monarquía de manera regular, disminuyó en gran medida en esta época. Se recuerda otra bancarrota sonada un año antes de morir Felipe II que fue, como se ha anunciado, la tercera que sufría el monarca desde que había subido al trono.

En parte por estos preocupantes problemas económicos, Felipe II firmó con Francia la Paz de Cateau- Cambresis (1559). Durante la segunda parte de este siglo XVI no habrá ningún conflicto declarado con Francia, y por este motivo va a propiciarse la llegada de miles y miles de franceses a Catalunya y el País Vasco, franceses que huían de las guerras de religión y que emigraban atraídos por los salarios más altos de la Península.

En lo que hace referencia a la política mediterránea, los piratas turcos no tenían tanto nombre como los ingleses, pero eran muy numerosos y más perseverantes que estos últimos. Fueron una auténtica plaga en esto siglo, y Venecia también puede dar buena prueba de ello. Después de cerrar el conflicto francés, Felipe II se dedicó ante todo a contener la piratería berberisca.

En el año 1568 estalló la revuelta morisca de las Alpujarras. Ante la creencia generalizada que se trataba de un anuncio de una inminente invasión turca, la represión con que se respondió fue durísima, hasta el punto bien conocido de la expulsión de los moriscos de la Península en 1609. La más famosa batalla contra la piratería berberisca de esta época es la batalla de Lepanto, que fue liderada por la fuerza española pero que también contó con el apoyo de la Santa Sede y tropas venecianas.

En cuanto al del Atlántico, durante la segunda mitad del XVI Inglaterra fue la gran enemiga de la monarquía española. Felipe II propuso matrimonio a Isabel I varias veces con el objetivo de eliminar esta oposición, pero como es bien sabido, la reina inglesa no se casó nunca, y menos con Felipe II, que fue visto como lo fue su padre como la mano armada del Papa, enemigo religioso desde la instauración del anglicanismo de Enrique VIII. El tema de la piratería inglesa llegó a ser un problema muy serio para España, y por tanto también lo fue Inglaterra, que además de tolerar y apoyar la piratería se dedicó a financiar las rebeliones holandesas a partir de su estallido en 1567.

En 1588, la política formalmente opuesta y poco colaboracionista de Inglaterra para con España propició la conocida decisión de Felipe II de invadir la isla. Se organizó un ejército enorme - no en vano se lo considera el más grande que tuvo la edad moderna-, que ha pasado a la Historia con el nombre de la Armada Invencible. Las tormentas y la ineptitud de algunos altos mandos de la flota llevaron a la mayor parte del contingente a quedar destruido o dañado en el Canal de la Mancha.

Hablando ahora del conflicto holandés, empecemos por afirmar su complejidad. En el territorio de los Países Bajos existía un declarado calvinismo y una clara voluntad de independencia. Carlos V había nacido en Gante y se le consideró siempre oriundo de la zona, con lo que gozó de cierta tolerancia entre los nobles de la zona. No así es el caso de su hijo Felipe II, que al argumento que daban los holandeses de ser en efecto un rey foráneo, se unía otro más fuerte si cabe: el desconocimiento del idioma. Estas mismas reacciones que se dan en Holanda en 1567 serán semejantes a los argumentos que presentará más tarde Aragón, que también vio en la monarquía un poder extranjero.

Más que en 1567, la revolución clave en los Países Bajos se da en 1566 liderada por la nobleza. Las reivindicaciones son la demanda de mayor autonomía y la instauración de una libertad de culto, ambas imposibles de conseguir mientras en el poder permaneciera Felipe II. El mayor problema que tuvo el monarca para sofocar la rebelión fue, como se ha comentado, la distancia. Dado que sólo se podía llegar por tierra puesto que lo ingleses cerraban el Canal de la Mancha, sólo existían dos corredores terrestres para que el ejército subiera desde el Sur hasta los Países Bajos. Uno nacía en Génova, ciudad aliada con la monarquía, seguía hasta Baviera y entraba en Alemania, desde donde se entraba en el territorio holandés por el Este. La otra vía nacía en la Península, pasaba por la Saboya atravesando la región alpina, llegaba a Alsacia y atravesaba Luxemburgo para adentrarse finalmente en los Países Bajos. Ambos caminos fueron llamados en la época Caminos Españoles. Estas dos vías de acceso y su estado fueron la clave del conflicto con los holandeses.

Pese a que se intentó llegar a un acuerdo para que no estallara la rebelión, Felipe II rechazó ceder a las demandas holandesas y optó por la represión. En 1567 se envió al Duque de Alba al mando de 18.000 veteranos para reprimir la rebelión, un comando que al llegar al territorio no escatimó en matanzas y vejaciones, y que instauró un Tribunal Militar ( llamado Tribunal de Tumultos, formado por nueve magistrados de los que siete eran españoles) y un impuesto nuevo que gravaba un 10% del valor de las transacciones. Se ejecutaron a más de 1000 personas y se confiscaron los bienes de más de 10.000.

A pesar de la represión, sobrevivió una dura resistencia en la zona. Estas continuas rebeliones se materializaron en los años 70 con una división real del país. Gracias en parte a la ayuda inglesa y a las facciones protestantes, el territorio del Norte (aproximadamente desde Brabante hasta el mar del Norte) quedó en manos de los rebeldes, que se unieron en la Unión de Utrecht, declarándose a partir de este punto calvinistas y con Guillermo de Orange como líder, hasta su asesinato a manos de sicarios de Felipe II. El frente de Guerra se establece en Flandes, puesto que las Provincias del Sur se van a unir poco tiempo después en la Unión de Arras, en la que se declaran católicos y partidarios de Felipe II.

Doctrina eclesial de Calvino

  • Elegidos/ no elegidos. Idea de la predestinación de la salvación o no salvación del hombre. El individuo ya tiene asignado un lugar en cielo o infierno al nacer.

  • Idea de la Iglesia visible ( Dios)/ Iglesia invisible (la Iglesia de la Tierra). La verdadera Iglesia es la de Dios, no la que el hombre ha querido instaurar en la Tierra. Se trata de una ideología más política que no teológica.

  • La idea de predestinación de Calvino fue vista por el sociólogo Max Weber como un capitalismo inicial, porque la gente trabaja libremente sin pensar en hacer buenas o malas obras para ganarse el cielo. Se ha demostrado, sin embargo, que Calvino no tenía idea alguna que se acercase a un protocapitalismo. Tampoco las comunidades calvinistas señalan un aumento de los bienes materiales.

  • Para Calvino, ser rico es un claro signo de Dios que indica predestinación a la salvación. Los pobres lo tienen bastante mal para ganarse el cielo en la teoría calvinista.

  • Luteranos y calvinistas se llevan a muerte ( recordemos que el protestantismo es muy secundado por los pobres, mientras que acabamos de decir que los pobres tienen poca esperanza de vida eterna para el Calvinismo).

  • El Calvinismo va a ser el móvil de la Guerra de los 30 años, que se inicia en 1618 y termina con la paz de Westfalia en 1648.

3/12/2001. Guerras de Religión en Francia y Anglicanismo en Inglaterra.

La Reforma francesa tuvo la capacidad de desestabilizar el país sin llegar a consumarse dicha reforma. Donde el estado se encuentra más absolutizado y es más sólido, como en el caso de la monarquía española, la Reforma es fácilmente reprimida. No es el caso del Imperio Romano- Germánico, y tampoco lo es el de los Países Bajos, ambos territorios dados a la penetración y auge de las ideas reformistas.

En Francia, la época de la Reforma está presidida por los reinados de Francisco I y de Enrique II. Son dos reyes que dotan de estabilidad al país, lo que no representa que no existieran conatos de contaminación, que provenían del cercano Imperio. En los ambientes universitarios se habían repartido diversos libros de Lutero, y la Sorbona acabó por censurar y prohibir el luteranismo. De entrada, Francia rechaza la reforma.

Sin embargo, Francisco I, que era un rey humanista ( admirador a su vez de otros humanistas como el erasmista Lefevre) mantuvo una posición ambigua. A pesar de esta ambigüedad, durante la época de los 30 inició una represión contra las corrientes reformistas, que sin embargo no logró que las ideas calvinistas no se hubieran adentrado en Francia hacia 1541. En esta década de los 40, la secta reformista más importante de Francia era ya la calvinista, que se situaba y tenía especial fuerza en el Sur y el Delfinado. Entre los franceses, los calvinistas fueron llamados HUGONOTES. La represión contra los Hugonotes prosiguió y se agravó en los años siguientes, con el reinado de Enrique II, que estaba casado con una Médicis.

Durante el reinado de Enrique II, se promulgarán acciones contra el calvinismo. Se perpetuaron ejecuciones y se llevaron a cabo numerosas confiscaciones de bienes, además de establecerse un control de imprenta muy severo. El Edicto de Chateaubriand ( 17 de junio de 1551) creaba un tribunal para castigar la herejía, y puesto que se utilizaba la hoguera para perpetuar la pena capital se le conoció con el nombre de Chambre Ardent ( cámara ardiente). En 1557, con el Edicto de Compiègne ( 27 julio), una persona acusada de herejía era penada automáticamente con la muerte.

A pesar de esta intensa represión que propició muchas víctimas ( se declararon 500 herejes en 3-4 años, todos ellos ejecutados), la herejía se extendió. No eran raras las reuniones hugonotes clandestinas, como la que realizó la iglesia Hugonote a finales del 50 en París. Por estas fechas existen dos facciones enfrentadas que mezclan religión y política:

  • El partido católico, que giraba entorno a la familia Guisa, liderado por Francisco Duque de Guisa y Carlos Cardenal de Lorena.

  • El partido Hugonote o protestante, que giraba entorno a la casa de Borbón, liderado en un principio por Antonio Duque de Borbón, que a su muerte en 1562 será reemplazado por el almirante Coligny, quien a su vez será remplazado por Enrique de Navarra, futuro rey, a la muerte del almirante durante la matanza de la noche de San Bartolomé de 1572.

Después de la muerte accidental de Enrique II, cuando cayó accidentalmente de su caballo durante los actos de celebración de la Paz de Cateau- Cambresis, se suceden los reyes con enorme rapidez. Francisco II, el primero de sus sucesores, es un rey enfermizo. El control real del poder fue de los Guisa, que llevaron a cabo algunas sonadas represiones contra los hugonotes, la más conocida la Conjura de Amboise. Es el año 1560, y se organiza una marcha de Hugonotes hacia Amboise para pedirle al rey, que allí se encontraba, la libertad de culto. Corre la voz entre el frente católico que la intención última de la marcha es secuestrar al rey y se produce una masacre de campesinos. La matanza de Amboise crea un precedente que va a permanecer muy despierto en los próximos años de conflicto, y el partido católico se designará desde entonces también como partido dévot.

Cuando muere Francisco II, los Guisa están muy bien colocados para hacerse con el poder y de hecho presionan fuerte para ello, pero la regencia será conseguida finalmente por la madre del rey muerto, Catalina de Médicis, que trabajará duro durante este periodo para reducir el poder y la influencia de los Guisa en la corte. Michel de l'Hôpital, un hugonote, trabajó codo a codo con la reina para apartar a los Guisa y a los católicos del poder. Catalina de Médicis no tenía especial interés en favorecer las ideas hugonotes, pero su colaboración con ellos obedece antes a criterios políticos que no a convicciones religiosas. En esta época se redacta un Edicto de Tolerancia religiosa, que provoca que un miembro de los Guisa lleve a cabo la masacre de Vais ( 1 de marzo de 1562), en la que mueren cientos de hugonotes que estaban oficiando ritos religiosos. Se inicia la Guerra Civil.

Los historiadores franceses cuentan a partir de esta fecha hasta 8 guerras civiles, que rompen continuamente pequeños periodos de tregua. La pérdida humana y material que padece Francia es numéricamente comparable a la qua habrá de vivir el país en la Revolución Francesa. Se atraviesan momentos muy complejos y de gran tensión, y Francia termina por replegarse sobre si misma y por olvidarse de la coyuntura internacional de la que antes participaba activamente como una punta de lanza a tener en cuenta.

Un instante para retener de esta Guerra Civil lo encontramos en la matanza de San Bartolomé, acontecida la Noche de San Bartolomé ( 24 de agosto) de 1572. Todo ocurre así. Catalina de Médicis había perdido poder en la corte a favor de Coligny, al que mandó matar durante la celebración de la boda de la hija de la misma Catalina ( futura reina Margot) y Enrique de Navarra. Coligny se salvó de caer asesinado por los pelos.

Ante el temor que contrajo Catalina de una posible sublevación del pueblo de París en cuanto corriera la noticia que la reina había conspirado para matar al dirigente del partido hugonote, la reina decidió adelantarse a los acontecimientos y ordenó una masiva matanza de hugonotes, que efectivamente ocurrió la noche del 23 al 24 de agosto del año 1572. Murieron sólo en París 2000 hombres, y las simétricas matanzas que se produjeron en el resto de las ciudades francesas sumaron 10.000 víctimas más. Es el inicio de lo que los historiadores franceses llaman la 4ª Guerra Civil.

Carlos IX, hijo de Catalina de Médicis, ya es rey por estas fechas, aunque la que propone la política y las acciones a seguir es su madre. Es, como se ha dicho, un rey enfermizo y débil. A su muerte en 1574 es sucedido por su hermano Enrique III. Paralelamente, ascienden las figuras de Enrique de Navarra, que ha escapado a la Noche de San Bartolomé, y la de Enrique de Guisa, que también lucha por ensombrecer al rey y hacerse con el poder para continuar la represión hugonote. Este es el conflicto de los 3 Enriques, que entronizará a Enrique de Navarra, convertido en Enrique IV, una vez Enrique de Guisa ha sido asesinado, al igual que lo será el actual rey Enrique III por un dominico fanático y el mismo Enrique IV en 1610.

Por el momento, Enrique IV sobrevive al juego cruzado de asesinatos en los que mueren los otros dos Enriques, y siendo el más legítimo candidato al trono, es proclamado rey junto a su esposa Isabel de Valois, la reina Margot, aunque más tarde habrá de casarse con una Médicis. Enrique IV formaba parte del partido Hugonote, hasta que en 1593, de la noche a la mañana, se convierte a la religión católica, pronunciando aquella famosa frase de “ París bien vale una misa”. Aun habiéndose convertido al catolicismo, Enrique IV seguirá profesando el calvinismo - su conversión estuvo motivada por cuestiones políticas-, y este equilibrio religioso dotó de cierta estabilidad al país, que por fin gozó de un cierto periodo de paz. La redacción del Edicto de Nantes, de 1598, estabilizaba el país d manera definitiva y ponía fin a la Guerra Civil.

Sin embargo, Enrique IV correrá la misma suerte que los otros dos Enriques y será asesinado en 1610, hecho que paralizará las operaciones militares que se estaban preparando para arremeter contra España, unas operaciones que se han querido ver retomadas en Richelieu en la década de los 30. El Edicto de Nantes que firmó Enrique IV restablecía la religión católica en todo el reino, pero los protestantes recibían libertad de culto público, derecho a recibir diezmos y garantías suficientes para llegar a ser funcionarios. Además, el Edicto reconoce la pertenencia de más de 100 fortalezas a los hugonotes, entre ellas La Rochelle, que había sido un foco sólido y persistente de calvinismo durante las Guerras de los años inmediatamente anteriores y que traería de cabeza años más tarde a Richelieu.

El Edicto de Nantes no hacía más que evidenciar la debilidad que mostraba la monarquía francesa para erradicar de Francia el movimiento hugonote. Sólo con Luis XIV, Rey Sol, y su poder absolutista, el Estado logrará con el Edicto de Fontenebleau (1685) la expulsión de más de 400.000 hugonotes, que huirán hacia los Países Bajos y Alemania.

Inglaterra y el Anglicanismo.

A comienzos del siglo XVI, Inglaterra está atravesando una situación ruinosa, a causa de la Guerra de las Dos Rosas, en que la Casa de York y la Casa de Lancaster se habían enfrentado largamente en el periodo inmediatamente anterior a la reforma inglesa. Después de esta lucha, el líder de la Casa de Lancaster sale vencedor; es Enrique VII, que llevará desde entonces una política de pacificación - no en vano se casará con una York- y se apoyará en la naciente burguesía y no en los nobles para abolir definitivamente el carácter feudal de la sociedad. Uno de los primeros pasos que se dan en esta dirección es la eliminación de la figura medieval del sheriff, que era la representación de la justicia de los señores feudales, hecho que se toma como clave para aumentar el control real sobre todo el país.

Enrique VII subió al poder en 1509, tuvo 6 esposas y durante su reinado ejecutó a casi 1000 personas, entre ellos a varios personajes de alto prestigio social ( duques, barones, el mismo Tomás Moro, 77 abades...). Su sucesor fue Enrique VIII, que a causa de su carácter especial propició la ruptura religiosa con Roma.

Todo se inició con las disputas matrimoniales que surgen de la petición de divorcio que hace el rey para separarse de Catalina de Aragón, hija de Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Esta petición, realizada en 1529, es rechazada de inmediato por el Papa, pues el tío de Catalina era el mismo Carlos V, que se oponía a la separación, y el Papa no podía enemistarse con el que era el brazo armado de todo el catolicismo. Los motivos que alegó Enruique VIII para solicitar el divorcio son fundamentalmente por la dificultad de Catalina de concebir hijos y por un problema sucesorio, pues la hija que tenían siempre era vista más débil y moldeable que si se hubiera logrado un varón para la sucesión. Había un tercer motivo para pedir el divorcio: los amores de Enruique VIII con Ana Bolena, mujer que además manifestó repetidamente su inconformidad por ser la segundona del rey; ella quería ser reina.

Clemente VII, el Papa que mandaba en ese momento, no cedió a las peticiones y no otorgó el divorcio. Enruique VIII descubrió un párrafo de la Biblia donde se legitima la boda de un hombre con la esposa de su hermano y el rey le pide al canciller Wolsey, hombre de confianza, que tramite las gestiones de divorcio con el Papa a partir de este argumento. Wolsey volverá de Roma con las manos vacías, y el enfado del rey lo mandará ejecutar y formará un nuevo equipo de gobierno: Tomás Moro, autor de Utopía, Thomas Cranmer, consejero de asuntos religiosos, y Thomas Comwell, secretario de estado.

En estos momentos, tras la ejecución de Wolsey y con la manifiesta voluntad que manifiesta el rey, el camino hacia la ruptura con Roma está cantado. En 1531, Enruique VIII hace reconocerse por el Parlamento Inglés como la autoridad religiosa última del Estado. Es el nuevo Papa de la Iglesia Inglesa. El clero es obligado a partir de este momento a jurar obediencia al rey, y el cariz que toma la ruptura llegará a descontentar en tal medida a Tomás Moro que éste dejará su puesto n el gobierno, hecho que le llevará a la ejecución en 1535.

En 1533, Cranmer declarará nulo el matrimonio entre Catalina y Enrique VIII y legalizará la boda del rey con Ana Bolena, que se celebrará en junio con la nueva reina encinta. En septiembre nacerá Isabel, futura Isabel I. En 1534, el rey firmará El Acta de Supremacía de 3 de noviembre, en que se consuma el cisma religioso al ordenar que todos los individuos contrarios a la nueva religión serán tildados de disidentes y ejecutados, hecho que provoca la excomulgación de Enruique VIII. Se empiezan a producir los primeros levantamientos ( el Peregrinaje de la Gracia) a favor de la unión eclesiástica y en contra del cisma. Algunos luteranos, entre ellos el mismo Cromwell que acabará ejecutado en 1540, también empezarán con las protestas ante la incumplida promesa de Enrique VIII de instaurar una religión protestante.

A partir de 1536 , en que se produce la Confesión en 10 capítulos, se empiezan a vender todos los bienes de la Iglesia católica en Inglaterra, que son monopolizados por la gentry, la nobleza inglesa. Por esta causa, la gentry apoyó muy unánimemente la escisión con Roma y además será por esta misma razón que muchos de ellos se lanzarán a la aventura industrial de instalar fábricas en las nuevas tierras que adquieren, hecho que aventajará Inglaterra del resto de Europa en desarrollo industrial.

5/12/2001. El anglicanismo y la monarquía de los Tudor ( continuación); El concilio de Trento.

Después de la muerte de Enrique VIII subió al trono Eduardo VI, que va a tener un corto reinado dominado por la regencia. El parlamento, mucho más influyente en la política de los monarcas que en otras partes de Europa, forcejeará en esta época por la consecución del poder, agrupados básicamente en tres facciones religiosas:

  • protestantes luteranos, que no estaban contento con la reforma de Enrique VIII y querían ir más allá.

  • Católicos, llamados “Papistas”despectivamente por los ingleses, que querían volver al estado anterior al Acta de Supremacía.

  • Los moderados, que querían conservar la Reforma del Enrique VIII tal como estaba.

El partido que tuvo más influencia en la Corte fue el partido luterano, bajo cuya influencia se van a promulgar una serie de documentos bajo el consentimiento de Eduardo VI, entre ellos uno que abole el celibato eclesiástico. Existen otros dos documentos que suponen una luteranización relevante del anglicanismo:

  • El primero de estos es el Prayer Book de 1549 aprobado bajo la influencia luterana de Thomas Cranmer, que tiene un carácter claramente protestante. Incluye una serie de obligaciones, como son la asistencia al servicio dominical y guardar la compostura.

  • Al año siguiente, 1553, se publica quizá el más importante de los dos documentos, conocido como los 42 artículos. El sacerdote va a ser designado como el interpretador de la palabra de Dios y de las Sagradas Escrituras - se trata de la aplicación del sacerdocio universal de Lutero-. Los sacerdotes no van a estar obligados a llevar una vestimenta especial desde este momento, aunque se va a tender a vestir de oscuro. Además, los 42 artículos desvinculan ya definitivamente el anglicanismo de la ortodoxia cristiana al afirmar la inexistencia del Purgatorio, de las invocaciones, y la inutilidad de las Reliquias y las indulgencias. Por último, estos artículos también hacen una breve referencia ala teoría de la predestinación de Calvino. En definitiva, no sólo se guiñaba el ojo al luteranismo, sino que también agradaba algún aspecto calvinista, por lo que el anglicanismo aparece como un híbrido luterano y calvinista. Este punto calvinista del anglicanismo derivará más tarde en la formación de un grupo numeroso y activo de calvinistas que serán llamados Puritanos.

Al final del periodo de regencia de Eduardo VI subirá al poder Maria Tudor, que reinará de 1553 hasta 1558. Va a ser un lustro de revueltas en que la reina, nieta de los reyes católicos y educada por tanto en la fe católica, va a llevar una política de retorno al catolicismo ortodoxo. Influirá en el Parlamento para que se abola el Prayer Book y los 42 artículos. Sin embargo, al conseguir que el Papa reconozca que los bienes de la Iglesia inglesa ya estaban perdidos en manos de la gentry, conseguirá retener una posible oposición noble a su política.

En 1554 se casa con Felipe II, su primo, al que le faltaban todavía dos años para reinar en España. Para esta boda, Carlos V regalará Milán a la monarquía inglesa como regalo de boda. Este matrimonio prohispánico será la gota que colmará el vaso en Inglaterra - recordemos que los españoles eran vistos como la mano armada del Papa, con el que se había hecho enemistad declarada- y la chispa que encenderá las protestas en contra de la vuelta al catolicismo ortodoxo de Roma. Las revueltas protestantes se van a multiplicar por todo el país, y la tolerancia del principio del reinado se convertirá rápidamente en una represión sangrienta, por la que se conocerá a María Tudor como Bloody Mary, María la sanguinaria. La reina, para bien de los ingleses, no tuvo hijos con Felipe II, quien por otra parte sólo estuvo casado con ella 18 meses y sólo dos veces piso la isla.

Al no existir sucesores directos, la corona pasó a manos de la hermanastra de Mría Tudor, Isabel, la hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Fue una niña que pasó por una infancia difícil. Sólo por ser candidata a la corona estuvo de pequeña a un paso de la muerte. Esto forjó su carácter duro y autoritario, carácter que pudo influir en su decisión de no casarse nunca, como así lo hizo, aunque tuviera numerosos amantes. Pretendientes no le faltaron para una boda, como el mismo Felipe II o los Valois de Francia, pero la reina siguió firme en su posición.

Su reinado fue extremadamente largo, de 1558 a 1603, y está considerado como el periodo más glorioso de Inglaterra, época en la cual se sientan las bases de la futura potencia que habrá de ser Inglaterra. Isabel va actuar de manera permanente como auténtica antagonista de los intereses españoles, sobretodo en el mar ( recordemos el eje atlántico de Felipe II y su intento de invasión con la Armada Invencible). El gran problema de Felipe II fue tratar de establecer una ruta segura por mar en el Canal de la Mancha para conectarse directa y rápidamente con Flandes, empresa que Isabel I intentó evitar a toda costa. Al eje de la Mancha se suman las incursiones de los corsarios en el Atlántico, que atacaban los navíos españoles cargados de oro y plata. Pocas veces los corsarios atacaron directamente los puertos españoles, solamente Drake lo hizo en dos ocasiones. Los problemas marítimos de Felipe II se convirtieron en un auténtico hueso para la logística, como por ejemplo le va a suceder al tratar de sofocar las rebeliones en los Países Bajos, en que los Caminos Españoles van a estar a expensas de ser cortados en cualquier momento por los franceses. El caso de América es distinto, pues no había otra solución que pasar las cargas de un continente a otro mediante el mar. Este hecho instó a Felipe II a dotar de escolta a todos los convoyes, hecho que aumentó el precio de las mercancías y el tiempo de transporte, ya que había que reunir más naves para la travesía del Atlántico y habían de encontrarse en La Habana todas juntas para partir.

Esta tensión en el mar llegó a tal punto que Felipe II resolvió invadir Inglaterra en 1558 para limpiar de corsarios el Atlántico y para llegar a Flandes por mar. La Armada Invencible fue enviada al Canal de la Mancha, pero sucumbió. La mala mano de los capitanes y las tempestades destrozaron casi la mitad de fuerzas del contingente. La flota había partido de la Coruña y se dice que rodeó Inglaterra entera hasta su cabo más al norte. Se trajeron hasta barcos que operaban en América para la invasión, pero la flota regresó a España con numerosísimas pérdidas.

De todos modos, pese a resultar un incordio para Felipe II, Inglaterra estaba todavía lejos de representar una oposición real y frontal a España, papel que sí desarrollaba en aquel tiempo la Francia de Enrique IV. El gran auge de Inglaterra como gran fuerza a tener en cuenta en el panorama europeo va a realizarse en el siglo XVII, en que además de una incipiente industria va iniciarse la colonización inglesa desde las costas de California.

Durante este largo reinado de Isabel I se restituyeron el Prayer Book y los 42 artículos y se asistirá al ascenso y consolidación del Puritanismo. El Parlamento inglés ( formado por la cámara de los Lores- escogidos por el rey de ente la alta nobleza- y la cámara de los Comunes - escogidos por sufragio censatario y llamados notables-) tenía mucha más influencia y poder sobre las decisiones del rey que en cualquier otro punto de Europa en esta época. Si tenemos en cuenta las tendencias Puritanas del Parlamento en esta época, se comprenderá que la fuerza del Puritanismo fuera a más en este tiempo.

En el plano económico existió una relación directa entre los intereses de Isabel y los del Parlamento, hecho que propició que la reina reinara como monarca absoluta. Fue un periodo de extenso crecimiento económico, en que la producción agrícola aumentó considerablemente a causa del empleo de las enclosures, el cercado de los campos para que los animales no entren en ellos y los destruyan, y por el uso racional del trabajo del campesino, mucho más encaminado a la búsqueda de la productividad. Consecuencia de este crecimiento en la producción de los alimentos es también el ascenso demográfico que se registra, y la consecuente emigración de hombres del campo a la ciudad para trabajar en las incipientes industrias. Esta bonanza económica creará velozmente una gentry que se enriquecerá y un aumento progresivo de emigración hacia el Nuevo Mundo, un hecho que ha sido visto como un punto negativo de esta bonanza.

Durante el reinado de Isabel va a asistirse un auténtico take off. El puerto de Londres se convertirá en un punto muy floreciente de comercio y de referencia en toda Europa. Los piratas, desde allí, contrabandeaban y se hacían trueques con los comerciantes ingleses, que de no haber existido este contrabando se hubieran visto obligados a comprar los productos del Nuevo Mundo en Sevilla, lo que encarecía enormemente su precio. Todas estas circunstancias crearán una gentry enormemente rica, que junto con su credo Puritano levantarán voces en contra del poder absoluto del monarca y anunciarán su más activa participación futura en la política.

La reina, que como se ha dicho tuvo amantes pero no se casó nunca, murió sin descendencia en 1603. El nuevo monarca será un Estuardo, hijo de la reina de Escocia María Estuardo: Jacobo I. Este rey tendrá tendencias pro-católicas muy claras, hecho que provocará un abierto enfrentamiento con el Parlamento.

El Concilio de Trento.

El siglo XVI es época de Reformas, pero aunque se sobreestiman a menudo las reformas luteranas y calvinistas también acontece una reforma de la fe cristiana ortodoxa, que ha sido llamada despectivamente “Contrarreforma”.

Esta reestructuración está liderada por el Papa y por la mayoría de países mediterráneos católicos. Las sesiones del Concilio fueron abiertas en Trento, Norte de Italia, en 1545, y no terminaron hasta 1563. En él se habló de la Reforma luterana y de la necesidad de reforzar la fe de la ortodoxia católica. La celebración del Concilio fue muy mal vista por algunos máximos mandatarios de la Iglesia, entre ellos el mismo Papa, porque no en vano en el Concilio de Constanza, anterior a este, se había consumado el Cisma de la Iglesia de Oriente. Hay que tener en cuenta que durante el transcurso de las sesiones se sucedieron tres Papas ( Pablo III, Julio III, Pío IV).

La respuesta que dio del Concilio de Trento al luteranismo fue la lucha directa contra el rebelde ( recordemos Mülberg). Las sesiones fueron larguísimas, en las que los predicadores y los altos cargos de la Iglesia discursaban sobre teología y exponían sus ideas. España aportó la mayoría de participantes al Concilio y tuvo un peso importante en la toma final de las decisiones. La mayoría de estos oradores eran de Compañía de Jesús, la orden religiosa que había fundado Ignacio de Loyola. Eran todos hombres muy medievales que quisieron imponer un dogma de religión muy rígido, que además se quería único y verdadero, lo que consideraba heréticos todos los otros credos. En la redacción de las conclusiones del Concilio se tuvieron en cuenta los dogmas y cánones de la tradición y los escritos de los Papas, que tanto habían criticado los luteranos.

Los resultados de las sesiones se dividieron en grados de obediencia.

  • Los cánones, que eran dogmas inmutables y de obligado cumplimiento para todo cristiano. Su no práctica convierte en hereje. Estos son:

  • La obligatoriedad de asistir a misa.

  • Reconocer que la comulgación ( la ostia sagrada) es el cuerpo de Cristo.

  • El reconocimiento de la existencia de los 7 sacramentos. La obligatoriedad de su administración para ganarse el cielo y la administración de éstos por parte de un sacerdote son igualmente obligados.

  • La recomendación de comulgar ( la comunión) regularmente, y la obligatoriedad de confesarse como mínimo una vez al año, pero sobretodo después de Pasqua.

  • El reconocimiento del libre Albedrío, negando la teoría de predestinación de Calvino. El cristiano nace con pecado pero puede salvarse en el transcurso de su vida gracias a las buenas acciones. El cielo se gana.

  • Reconocimiento del valor de las indulgencias, del culto a la Virgen y los Santos, y la existencia del Pecado Original, que se borra a través del Bautismo.

Hasta aquí encontramos los aspectos dogmáticos que se reafirman en el Concilio. El hombre que no los cumple o que los desautoriza y atenta contra ellos es un hereje.

  • Encontramos en segundo lugar de obediencia los Decretos de Reforma, que atañen a ciertas prácticas que quieren ser reformadas. Su no cumplimiento implica que el individuo sea tildado de cismático o rebelde.

  • Se reafirma, a modo general, la jerarquía existente de la Iglesia y la obligación de obediencia a las autoridades superiores.

  • Creación de un sistema para prender a ser sacerdote ( para paliar en parte la crítica que había hecho Erasmo en su Elogio de la locura sobre la incultura del clero). Con este fin se fundan seminarios, normalmente uno por diócesis, y a partir de este momento cientos de jóvenes vana estudiar para ejercer de sacerdote.

  • El sacerdocio obliga también a llevar una vida pastoral, es decir, que se obliga al sacerdote a vivir en la parroquia. Muchas veces un sacerdote tenía su parroquia a más de 30 kilómetros de donde vivía, y esto había generado muchas críticas entre los fieles. Además, el sacerdote está obligado a dar al menos una misa por semana y a dar catequesis. Se reafirma el celibato.

  • Se obliga a los obispos a hacer visitas periódicas a las parroquias para saber de su funcionamiento y de su estado.

  • Se prohíbe la acumulación excesiva de beneficios en un solo individuo, y también la recepción de éstos antes de cumplir los 14 años. Se obliga también a llevar hábitos a los sacerdotes y a la presentación por parte de éstos de un Concurso de Méritos cuando se solicita ascender ( una especie de currículo eclesiástico).

  • Creación de los Sínodos Diocesanos, en que deben reunirse cada año todos los miembros de la Diócesis para explicar el funcionamiento y el estado de la diócesis en el año próximo y las reformas que se deben llevar a cabo. Además, cada tres años deberá celebrarse un Concilio Diocesano, y cada parroquia estará obligada a tener los libros de bautismo, matrimonio y defunción al día.

  • La autoridad del Papa se refuerza, y es en última instancia el depositario de la última palabra acerca de los dogmas y de dirigir las Cuestiones Disciplinarias ( el Tribunal de Justicia Eclesiástica, que en Roma se llamó “ de la Rota”).

El Concilio se cierra en 1563 con estos acuerdos. Lo que no se va a cerrar va a ser el conflicto religioso, que continuará generando guerras y disputas. A pesar de todo, progresivamente las luchas armadas se van a iniciar más por problemas políticos que no por controversias religiosas, como se afirma que sucedió con la Guerra de los 30 años, que empezó por cuestiones religiosas y terminó desarrollándose por cuestiones políticas.

10/12/2001. Los primeros 20 años del siglo XVII.

Muere Felipe II el 13 de septiembre de 1598. Su sucesor será Felipe III, monarca de salud delicada, no excesivamente inteligente, manirroto ( gastaba mucho) y muy gandul. Su padre había concertado anteriormente su matrimonio con su prima Margarita de Austria. Se casaron en 1599 y tuvieron 8 hijos, de los cuales 5 no llegaron a adultos. Margarita murió en 1608 a los 26 años.

Felipe III heredó de su padre un imperio mundial, una diplomacia extensa y un ejército enorme. Vamos a hablar de la organización del imperio.

1.- Los Consejos Territoriales, de los cuales el consejo de Castilla es el que tiene más peso, son los órganos principales de gobierno. El Consejo de Castilla no tiene jurisdicción sino sobre Castilla y nunca sobre otros territorios de la monarquía, pero su papel dentro de la monarquía era preeminente, puesto que Castilla sola daba más impuestos que el resto de territorios de la monarquía juntos.

2.- El Consejo de Indias, que tenía absoluta jurisdicción en lo concerniente a los territorios ultramarinos y americanos.

3.- El Consejo de Aragón, que se ocupaba de los 3 reinos en que estaba dividida la Corona de Aragón.

4.- El Consejo de Italia.

5.- El Consejo de Flandes.

6.- El Consejo de Portugal, sólo operativo de 1580 hasta la revuelta contra la monarquía española en 1640.

Los Consejos de Aragón, Italia, Flandes estaban prácticamente subordinados al de Castilla. Junto a los enumerados anteriormente existían los llamados Consejos Temáticos:

1.- El Consejo de la Inquisición, que tenía jurisdicción en lo que respecta a la fe religiosa y a la moral de los súbditos y sobre el control de la pureza de la sangre de los individuos que iban a ostentar un cargo público. Era de extraordinario poderío porque tenía jurisdicción en todos los territorios del imperio.

2.- El Consejo de Estado, que estaba por encima de todos los demás Consejos y que se ocupaba de los grandes temas de política superior presidido por el rey. Más tarde se crearon apéndices de este Consejo, como el Consejo de Guerra o el de Hacienda, los dos supeditados al de Estado. Sin embargo, estos dos consejos apéndices tenían estrecha ligazón entre ambos por ser uno el recaudador y el otro casi el único gastador.

El imperio estaba dotado de una administración extraordinariamente lenta, principalmente por la dejadez del rey, que dejaba montones de papeles por firmar en su mesa. Durante el reinado de Felipe III algunos conflictos de emergencia no fueron despachados hasta 6 o 8 meses más tarde. Durante este reinado el rey delegó sus competencias a un Valido ( Favorito o Privado), equivalente hoy a 1r. Ministro.( BENIGNO. La sombra del rey. Alianza 94/ ELLIOTT. El mundo de los validos. Taus 99.). Un Valido es ante todo un miembro de la Nobleza con íntima amistad con el rey y que influye en las decisiones políticas que éste toma. No detenta la SOBERANÍA, es solo un DELEGADO. Muchas veces se ha visto la figura del Valido como un escudo a la Sacralidad del rey, es decir, cumple la función de cubrirle las espaldas a la monarquía en caso de producirse un desastre o una mala gestión. Cuando se producen acciones favorables, en cambio, el mérito es todo del monarca.

La figura del Valido está muy disputada y sólo puede ser odtentada por hombres muy preparados y ambiciosos, que se enzarzan en luchas internas en la Corte para hacerse con el poder. Todas las monarquías utilizarán Validos en la mitad del siglo XVII.

El Favorito de Felipe III es Don Francisco Gómez de Sandoval, Marqués de Denia y más tarde Duque de Lerma. Aunque este personaje era un Grande de España, no tenía la riqueza que otros tenían. Consiguió granjearse la confianza del monarca cuando aún éste era un príncipe niño. Durante su mandato, el Duque de Lerma se dedicó a ahuyentar todos los personajes que habían detentado el poder durante el reinado de Felipe II. Muchos caballeros de palacio fueron desterrados mediante la estrategia más habitual, que era nombrarles embajadores en capitales europeas. A partir de aquí colocó a miembros de su familia en los máximos cargos y estableció un Sistema de Clientes que daban informaciones de espionaje de primera mano. Alrededor del rey creó una enorme corte de gran dispendio. En 1618 perdió el favor del rey por su escandalosa corrupción. El nuevo Valido en ganarse la confianza del rey fue el Duque de Úceda, personaje mucho más discreto que gobernó hasta su muerte en 1621.

Los dos Validos de este reinado impulsaron una política Pacifista, a diferencia de lo que sucedería inmediatamente después con el Conde Duque de Olivares, que propugnaría una política Reputacionista o Belicista. Este contraste Pacifista/Bélico será característica entre los validos de Felipe III y los de Felipe IV.

La política de la época de Felipe III se puede dividir en tres focos.

  • Las relaciones con Francia ( Enrique IV).

  • Los Países Bajos e Inglaterra.

  • Italia ( Saboya y Venecia).

Felipe III además heredó de su padre 2 guerras directas ( Francia e Inglaterra) y un conflicto abierto en los Países Bajos, además de la bancarrota de la monarquía.

Las maniobras de la monarquía eran pocas y las deudas ahogaban. En esta época en Castilla se dan muestras de desfallecimiento económico y de la dependencia del tesoro americano, indicios que llevarán a la política Pacifista de esta época y a la firma de la paz en los conflictos en curso.

Con Enrique IV se va a firmar la paz de Vervins (1598), después de la cual en Francia se llevó a cabo una militarización para enfrentarse abiertamente a la monarquía española, que con el asesinato de Enruique IV se suspenderá hasta 1624, ya con Richelieu en el poder. Al menos, las buenas relaciones se van a mantener durante este periodo, lo que está ejemplificado por las bodas entre monarquía española y francesa ( Luis XIII ya rey con Ana de Austria - hija de Felipe III-, por ejemplo. Estos intercambios de esposos se hacen en Figueres.

Existen sin embargo dos puntos de tensión en la política de esta época. Inglaterra y los Países Bajos. Después de la derrota de la Armada Invencible, la flota española tuvo que mantenerse defensiva en el Atlántico. En esta época se va a llevar a cabo un segundo intento de invasión a la isla desembarcando en Irlanda, país que era católico y que estaba enfrentado bélicamente con Inglaterra. El intento fracasó, y con la subida al trono de Jacobo I se llegó a la paz de Londres (1604) después de las conversaciones mantenidas con los embajadores españoles en la capital inglesa. A partir de aquí y momentáneamente el frente inglés va a quedar aparcado.

El frente más sangrante de esta época es el de los Países Bajos. La guerra abierta en el país se llevaba a cabo mediante periódicos sitios de ciudades, sitios que en caso de victoria siempre eran muy sudados y tan sólo proporcionaban una ganancia de terreno ínfimo. Había muchos descontentos en el Flandes español por los continuos motines y saqueos del ejército. Spinola, jefe de los tercios españoles, convenció finalmente al rey para que firmara la paz. Llegó una tregua de 12 años (1609-1621), después de la cual Olivares desautorizará el armisticio y reabrirá el conflicto.

Este periodo Pacifista es conocido como Pax Hispánica, y es a la vez la época en la que la cultura española se extiende por toda Europa y domina las modas de la época.

En lo que se refiere al foco italiano, los territorios que allí se dominaban eran claves para la monarquía, que necesitaba a toda costa mantenerlos bajo control para mantener abiertos los Caminos Españoles hacia Flandes. El caso de Saboya es especial. Carlos Manuel I era el rey por entonces de este territorio; era un personaje ambicioso que hizo lo posible por tocarle las narices al Imperio Francés, hasta que los franceses invadieron Saboya entera y cortaron los caminos españoles, un gran contratiempo para la monarquía hispánica.

En 1600, los tercios españoles de Italia lucharon contra los franceses en Saboya, lucha que terminó con un armisticio presidido por el Papa. Se acordó que el Camino Español pasara por el Valle de Crézy y por el puente de Crésin, que cruzaba el Ródano. Este acuerdo proporcionó a la monarquía francesa la posibilidad de destruir el puente en cualquier momento e hipotecar el tránsito de tropas y dinero a Flandes.

Venecia era una república independiente en esta época. En las costas del Adriático se librará una lucha no declarada entre los venecianos y los piratas USKOKS, que atacaban tanto a venecianos como a españoles como incluso a las naves turcas. Cuando era asaltada una nave turca, éstos pensaban que era una acción promovida por venecianos y españoles y arremetían contra sus convoyes en el Mediterráneo. Esta situación fue aprovechada por la monarquía hispánica para promover una revuelta en Venecia. 3 hombres ( duques) en acuerdo con los USKOKS pretendieron derribar la República veneciana e incorporarla a la monarquía española ( episodio conocido como Conjura Veneciana).

Después de Lepanto, los piratas turcos quedaron reducidos al Mediterráneo Oriental, y en el Occidental sólo quedará el foco de piratas Berberiscos con base en Argel. En esta época no todo el mundo estuvo de acuerdo con esta política de paz; se crearon dos grupos enfrentados en la Corte:

1.- Los Arbitristas, que analizan la situación económica y buscan explicaciones al estado de las arcas. Concluyen que el tesoro americano es una lacra para el imperio, porque el noble gana más invirtiendo en Juros que no en potenciar la Industria.

2.- Los Reputacionistas, corriente política que capitanea Don Gaspar de Guzmán Duque de Olivares en la que se defiende que el Imperio está posición óptima para recuperar los antiguos territorios de la monarquía y defenderlos.

Paralelamente a estos sucesos, durante el reinado de Felipe III va a iniciarse la Guerra de los 30 años (1618-1648) en el Sacro Imperio Romano - Germánico. Esta Guerra tiene sus precedentes en la paz de Augsburgo, que no había contemplado que a partir de la segunda mitad del siglo XVI el calvinismo entraría en conflicto con las dos otras grandes religiones existentes. Muchos príncipes se pasaron al calvinismo y antes del estallido de la Guerra ya se sabía que los territorios alemanes eran un polvorín.

El motivo religioso y las Ligas de carácter político ( la Unión Evangélica o Protestante y la Unión Católica) fueron los detonantes de la lucha. La causa última fue que el rey de Bohemia ordenó derribar unas iglesias luteranas erigidas de manera ilegal. Convocó una asamblea de luteranos en la que envió a dos de sus representantes, que durante el transcurso de las conversaciones fueron defenestrados en Praga. La tensión estalló definitivamente con este hecho y se inició la primera fase de la Guerra, la llamada fase Alemana. Desde el principio, en la monarquía española se adoptó una posición intervensionista, que se tradujo en el envío de más de 25.000 hombres y grandes cantidades de dinero ( unos 6 millones de ducados).

S.XVI

S.XVII

S.XVIII

Take off -despegue- en países que inician la industrialización.

Cristianismo

(hasta 1517

religión única)

Catolicismo

Papistas

( dévot en Francia)

Luteranismo

Protestantes

Evangélicos

Europa del Sur

Europa Báltica

Calvinismo

Puritanismo

Presbiterianismo

Suiza, Países Bajos.

Inglaterra

Escocia