Historia, derecho y cine

Capitalismo. Crisis del Estado liberal. New Deal. Charles Chaplin. Buster Keaton. Totalitarismos. Autoritarismos. Sergei Eisenstein. Leni Riefenstahl. Segunda Guerra Mundial. Sociedad de consumo

  • Enviado por: Carola
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 17 páginas
publicidad

HISTORIA, DERECHO Y CINE

Temario 1º Bloque 15 al 52 (Un mundo en crisis)

2º Bloque 52-53 al 75

3º Bloque 75 a la actualidad.

1º Bloque 1915 al 1952 Crisis del Estado Liberal. Del Capitalismo Liberal al New Deal.

El cine nace a comienzos del Siglo XX en los EEUU. Nace al mismo tiempo como manifiesto cultural y material. Nace por dos motivos:

1. Se dispone de medios, recursos técnicos y espacios.

2. A comienzos del S. XX EEUU es un país en donde se superponen diversos procesos históricos como:

ð La persistencia de la herida abierta por la guerra de sucesión.

ð La conversión de EEUU en una gran potencia mundial tras derrotar a España en la guerra de Cuba en 1898.

ð La emergencia de una mentalidad racista, xenófoba que se corresponde con el planteamiento WASP como definición única y excluyente de la identidad americana.

WHITE

ANGLO

SAXON

PROTESTANT

Este conjunto de problemas resultan muy motivadores en el ámbito de la creación artística y además representa una actualización de la doctrina Monroe, del destino manifiesto y de la inevitabilidad de la hegemonía estadounidense en el hemisferio occidental, de hecho, EEUU participó en la gran guerra e impulsa la creación de la sociedad de naciones, aunque finalmente decide no ingresar en ella.

En este contexto en 1915 DW GRIFFITH dirige “el nacimiento de una nación”, película que pretende aportar una interpretación evidente sesgada e ideologizada de la historia reciente de los EEUU en donde se exalta la actuación de las organizaciones racistas (Ku Klux Klan).

Sin embargo, los EEUU apostarán durante la década de los XX por el retorno al aislamiento espléndido de acuerdo con la tradición británica, es decir, la doctrina de la no intervención en los asuntos internacionales a no ser que les afecten directamente.

En el cine se produce en los años 20 en EEUU responde a dos fórmulas de éxito:

1. Nacimiento de un género cinematográfico, el western, el que se dirige al gran público y se ofrece una perspectiva moral cerrada en donde existe el bien y el mal; el bueno y el malo.

2. Discurso crítico, alternativo, que se corresponde con las películas que impulsa figuras como Charles Chaplin o Buster Keaton, (cine mudo). De esta forma obras como “El Chico” 1921 se interna en el mundo de la pobreza y de la marginación mientras que “El Maquinista de la General” 1926 somete a crítica la ética doctrina oficial acerca de la guerra de sucesión. Sin embargo, el cine dotado de una nítida vocación de denuncia política y de reproducción de la problemática social no aparece hasta la década siguiente (la década de los 30).

Ello coincide con el acceso a la presidencia tras las elecciones de enero de 1932 de FD. Roosvelt.

Cómo respuesta a la crisis económica de 1929, la mayor en la historia del capitalismo liberal en sentido clásico de la unión e involucrar a los poderes públicos en la adopción de iniciativas que propugnen el equilibrio social, el empleo y el desarrollo de la educación y la sanidad pública, lo que representa una ruptura abierta con la propia filosofía fundadora de la unión.

Roosvelt llega a la presidencia apoyado en una coalición de _____ , destacan los católicos y los negros.

Los primeros han sido decisivos en los grandes lagos y en nueva Inglaterra y los segundos en el sur.

Se trata de un colectivo de clase media y media baja, en el caso de los católicos está integrado por la segunda generación de los inmigrantes de los EEUU y sensibilizadamente la problemática y del totalitarismo en Europa Central y Oriental y por lo tanto se sienten muy comprometidos con los principios fundamentales de la Unión.

El espectador estadounidense está interesado en las películas del genero histórico, especialmente los de la época moderna. Obras como “Reina Cristina de Suecia” de Mamoulian 1934 o “Maria Estuardo” 1936. Ambos se centran en el periodo en el que la monarquía absoluta comienza a ceder sus facultades ejecutivas a los representantes del pueblo. Pero al espectador le interesan las películas ambientadas en la revolución francesa, en su pose álgida al terror. “Historia de dos ciudades” de Jack Conway basada en la “Manuela” de Dickens 1935 o “Maria Antonieta” de W.S. Van Ayke de 1938, ahonda un periodo de la historia donde una potencia europea adopta un papel totalitario y vulnera los derechos y libertades fundamentales, pero el espectador de los 30 la análoga con la Alemania Nazi era más que evidente. En Francia, sin embargo, se _____ una respuesta cinematográfica a este descenso. Apenas meses después de la victoria del frente popular en las elecciones legislativas de 1936 Dea Renour dirige “La Morsellera” una reivindicación del espíritu y los principios de la Francia Republicana.

Al mismo tiempo el cine de New Dale aborda historias más vinculadas con la realidad cotidiana de los ciudadanos de EEUU, en este sentido destaca la obra de tres directores: Frank Capra, John Ford y Leo Maccare.

Los tres presentan muchos rasgos comunes, son figuras de origen humilde que por lo tanto tienen una gran afinidad desde su juventud con un espectáculo popular por excelencia como el cine (el cine es el arte del pueblo).

Capra y Ford son de origen inmigrante (Italia e Irlanda). El propio Capra no nació en EEUU sino en Palermo.

Los tres procesan un ideario liberal avanzado, son votantes del partido demócrata y tienen una gran sensibilidad social. Los tres son católicos conocedores de la doctrina social de las iglesias y católicos conocedores de la doctrina social de la iglesia de la iglesia de la iglesia y algunas de sus películas son un ejercicio de pedagogía social cristiana.

La enseñanza, la política y el sacerdocio suponen el 85% de los personajes positivos de las películas de los años 30 porque tienen virtudes apreciadas en una época.

Este conjunto de rasgos no solo se compadece muy bien con la identidad y los objetivos eminentes sociales del cine del New Dale, Rousvell sabe que el voto católico y particular al de origen irlandés es decisivo, como es decisivo el voto de la clase media, la captación electoral de los espectadores de Frank Capra o de John Ford puede determinar las elecciones presidenciales.

De acuerdo con un conjunto de ideas compartido las películas de estos cineastas manifiestan algunos rasgos comunes:

Primero, el compromiso con las propias características del Estado de Derecho. El sistema democrático se presenta como el único cauce legítimo de participación y sus eventuales crisis obedecen a comportamientos concretos y lesionan el sistema.

La regla básica es que el único problema de la democracia es la ausencia de la democracia misma. La democracia tiene enemigos que aparecen muy nítidamente definidos en las películas de New Dale y son los problemas fáticos y los grupos de presión que pretenden alterar las reglas democráticas en su beneficio con su consiguiente daño para el bien común.

Para la detección y persecución de los enemigos de la democracia es imprescindible el compromiso y participación de los propios ciudadanos. Los héroes de Gettes no pertenecen al género épico sino a la clase media, son como los espectadores que ven las películas pero son también seres honestos capaces de liderar a sus semejantes y de trasformar la realidad. Este planteamiento encaja perfectamente con la tradición política, individualista, fundacional de los EEUU, pero al mismo tiempo la dota de una vertiente solidaria y comunitaria.

El comportamiento de los héroes de GETTES responde siempre a un sustrato profundamente moral y a una concepción de la vida desde los valores de la civilización. Los héroes de Judy pretenden lo bueno, lo justo y lo honesto, pueden existir matices en torno a sus móviles o a sus expectativas humanas pero el héroe del cine del reformismo demócrata cumple siempre con su deber. En el caso concreto de Frank Kapra su función más representativa se desarrolla entre 1936-48 en donde dirige películas como “Juan nadie”, “Caballero sin espada”, “Que bello es vivir”, “Arsénico por compasión” y “Estado de la unión”. Todas las películas responden a un mismo planteamiento, un hombre de pueblo accede a una posición ------------ en la escena política, económico, al servicio de un poder fáctico, pero antes de vulnerar las reglas del sistema se revela y denuncia comportamiento que vulnera tanto la legalidad como el espíritu. En “Caballero sin espada” por ejemplo el senador interpretado por Janes Stewet practica el obstruccionismo parlamentario leyendo a sus compañeros la constitución.

Spencer Tracy en “Estado de la unión” interpreta a un candidato de la presidencia de EEUU que concluye por denunciar los manejos de los grupos que le respaldan.

En definitiva, el mensaje pretende apelar directamente a la conciencia política de los espectadores.

En el caso de la obra de John Ford los objetivos son más ambiciosos y abarcan tres vertientes:

En primer lugar, John Ford examina otros procesos históricos contemporáneos como el irlandés adaptando al del autor de “Lian O'Flaley”, y la obra teatral “El arado y de las estrellas” de John O,casey.

Las películas de ambiente irlandés son una constante en el cine estadounidense y particularmente en el de New Dale debido a su interés político.

En segundo lugar, las películas ambientadas en el lejano oeste como “La Diligencia”, “Pasión de los fuertes” o “Ford apache” reconstruyen la conversión de un espacio de frontera y sin ley en un espacio ganado por el derecho y para la civilización a la mayor gloria de los EEUU.

En tercer lugar, comprende las películas ambientadas en las crisis económicas y en la respuesta de los ciudadanos comunes a sus efectos. La primera de estas películas es “Las uvas de la ira” (1940) basada en la novela de STEINBECK. La película protagonizada por James Fonda narra la historia de la familia boa, el hijo mayor Tom, acaba de salir de la cárcel en donde fue internado varios años por robar comida, la familia decide entonces abandonar el medio oeste muy afectado por la gran depresión y dirigirse a California, en el camino el abuelo fallece y es enterrado junto a la carretera, sin embargo, al llegar a California la familia es internada en un campo de trabajo bajo un régimen casi carcelario. Tom Bou decide entonces marcharse cuando su madre le pregunta cómo podrá encontrarle, dice que en cualquier parte porque es estará en todas partes porque él es el pueblo y el pueblo están en todas partes. Este mensaje casi coincide en el tiempo con el plano final del joven Lincon también de John Ford y también protagonizada por Jane Fonda, la película concluye con una lista del mausoleo de Lincon en Washington en donde está grabado el discurso de GETTESBURG en donde se define a la democracia como el poder pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

En 1941 finalmente, Ford rodará “Qué verde era mi valle”, basado en la novela de Richard Lewellyn. La película narra la historia de una familia minera del sur de Gales narrada por su hijo pequeño y su enfrentamiento a la crisis del carbón en los últimos años del S. XIX y los primeros del S. XX con los consiguientes despidos y la respuesta a la crisis se articula en torno a tres discursos que conforman el discurso político del cine de John Ford y su extensión del New Dale. El primer discurso es el de la vertebración política en este caso sindical, los mineros responden a los despidos a través de la unidad, no exenta de conflictos pero al fin y al cabo unidad.

El segundo discurso es el discurso familiar. La familia se convierte en la institución portadora de afecto y de valores formativos pero también en el componente básico de la primera concepción solidaria y fraterna de la vida y del vínculo público.

Y finalmente, el discurso de los valores esencialmente ligados a una concepción religiosa de la vida que constituye la fuerza motriz del comportamiento público de los miembros de la comunidad.

Leo Mccarey es el último cineasta del New Dale (irlandés), quién se reveló en 1933 con “Sopa de Ganso” y la película protagonizada por los hermanos Marx que construye una crítica ácida del militarismo y de la carrera de armamentos en los años 30. Sin embargo, las películas de Maccarey que recogen el sentido del New Dale son “siguiendo mi camino” y “las campanas de santa maría” en 1944 y 1945. El protagonista de ambas es el padre O'makey, un sacerdote de origen irlandés interpretado por Bim Cosby que se enfrenta a los poderes fácticos y a los espectadores en defensa del bien común; se cumple así el perfil típico de las películas del New Dale, el protagonista desempeña una profesión reconocida por gran parte de los espectadores, su procedencia conecta con la identidad de muchos de ellos y además sus ideas y sus creencias responden a una profunda vocación social.

De hecho la carrera de Mccarey como la de Capra y en menor medida la de Ford se oscurece tras el New Dale. Sus problemas y sus inquietudes no disfrutarán del respaldo y del reconocimiento de la crítica y solo en la década de los 60 y sobre todo la de los 90 se produce una actualización explícita del discurso político y social de estos cineastas.

TEMA 2 CINE POR LA ALTERNATIVA TOTALITARIA Y AUTORITARIA.

Los regímenes totalitarios que se establecen en Europa en el periodo de entreguerras privilegian al cine como una forma de transmisión de ideas y de creencias preferencial. El cine permite (totalitarismo) aportar una reinterpretación de la historia, asequible a amplios contingentes sociales, no necesariamente formados académicamente, y transmitir y explicar conceptos políticos básicos.

Estas posibilidades propagandísticas del cine las detecta en principio en régimen del antiguo régimen zarista ruso. Tras la revolución de octubre de 1917, tras la que muere Lenin. La victoria del bando soviético y la reconversión de Stalin en el primer mandatario de la URSS, hace que el principal objetivo del régimen sea la adhesión de los ciudadanos, quienes en su mayor parte desconocen el proceso histórico revolucionario y la naturaleza y objetivos del sistema soviético.

Un joven cineasta, Sergei Eisenstein, es encargado por Stalin de relatar las fases de la revolución a los ciudadanos: Eisenstein provine de familia acomodada e ilustrada, y contempla la revolución rusa como la típica revolución liberal y romántica, con la particularidad que se trata de la última y definitiva.

Partiendo de estas premisas, la primera revolución que lleva al cine es la de 1905. Ese año se subleva la flota del Mar Negro, y a pesar de que el movimiento es sofocado violentamente, el imperio zarista se convierte en una Monarquía parlamentaria que afronta reformas. Eisenstein se centra en la peripecia del Potemkin, cuyos marineros se amotinaron y ejecutaron a sus oficiales iniciando un movimiento que segundo el pueble de Odessa. La pugna entre marineros y oficiales se convierte, según la película, en un episodio de la lucha de clases. Igualmente, se detecta el respaldo del cineasta a la ideología revolucionaria de acuerdo con una propugna liberal y reformista.

En su siguiente película, narra la revolución bolchevique con absoluta convicción. La película bajo el nombre de Octubre es un encargo personal de Stalin que pretende conmemorar el décimo aniversario de la revolución. Eso explica la manipulación de los hechos por parte del director, desapareciendo protagonistas como Frotsky.

Eisenstein se basó por la novela de John Redd “Diez días que conmovieron al mundo”, para dotar de guión a un proceso del que apenas existían imágenes documentales originales, lo que permite que las imágenes de la película suplanten a las que no existieron nunca para ser la memoria visual de la revolución de octubre. Tras el rodaje de Octubre, que se convertiría en la película más vista en la historia de la URSS y en años la vista por la humanidad, Eisenstein cayó en desgracia ante Stalin y decidió marchar a EEUU y México, en donde rodó un documental sobre la revolución mexicana, e igualmente fue el maestro de una generación de documentalistas.

En 1936, retorna a la URSS, en donde se encuentra con una amenaza de apertura de expediente, que supera a condición de rodar la película sobre Elexandre Neurki. Éste a principios del S. XIII derrotó a los caballeros Teutores.

El propósito de Stalin es advertir al pueblo ruso acerca del peligro del expansionamiento alemán, e insta a su unidad frente a toda amenaza externa. La película igualmente exalta la identidad religiosa ortodoxa de Rusia, frente al catolicismo de los germanos.

La película, sin embargo, no llegó a estrenarse por el pacto entre Hitler y Stalin en el verano de 1939 (23 de agosto). Stalin no consideró prudente irritar a Alemania con una película en donde se describía su derrota por Rusia. De la misma forma con la invasión de los nazis en la URSS (1941) la película se estrenó en todas sus repúblicas. En plena invasión, Stalin comprobó que el recurso a la historia, a la espiritualidad y a la tradición de Rusia era un agente cohesionador, de gran utilidad en plena agresión externa, por eso reaparecieron el mito de la madre Rusia, los religiosos ortodoxos celebraron oficios, e igualmente Stalin encargó a Eisenstein que rodara una película sobre el zar, “Iván el terrible” (fundador de la Rusia moderna). Este zar era un personaje muy atractivo para la tradición liberal y romántica rusa, era un príncipe del renacimiento, cultivado, refinado, autoritario y dubitativo al mismo tiempo. Que había conseguido dominar a la nobleza y establecer un poder central fuerte. Stalin le admiraba por estos motivos, pero Eisenstein prefirió rodar una especie de versión rusa de Hamlet. Por este motivo la película decepcionó a Stalin, y a pesar de que la segunda parte (“La conjura de los Boyardos”) aplicó la doctrina Stalinista acerca del aplastamiento de la aristocracia rusa, ambas películas apenas llegaron a estrenarse en 1946, mientras se abría un proceso contra Eisenstein que no se completó por su prematuro fallecimiento en 1948.

En el caso del cine nazi, el objetivo propaga oolítico y las estrategias de formación y de manipulación de la opinión pública en las mismas pero distinta de la metodología. En el cine Stalinista, la creación se convertía en historia, sin embargo, en el cine de Leni Riefenstahl la historia se convierte en creación.

Ello es consecuencia de la aportación de Riefenstalil, actriz y fotógrafa, que se convirtió en directora de cine. Se había educado en el ambiente refinado e ilustrado en la Alemania de Wimar, y en la tradición romántica e historicista del liberalismo alemán. Riefenstahl habría de sostener siempre, que ella nunca había sido nazi, pero que eran tres las cualidades que como creadora más estimaba; la belleza, energía y armonía; y que había encontrado esas cualidades en el nazismo.

Tras el acceso de los nazis al poder, el propio Hitler, le encarga que ruede una película sobre el congreso que el partido nazi celebrará en Nuremberg en 1934. La película deberá ser vista por todos los ciudadanos alemanes, y su objetivo o trasladarles las “ventajas” del nuevo régimen con un claro contenido pedagógico.

Hitler le pide a Riefenstahl un documental didáctico, pero ésta decide rodar una película con protagonista (el propio Hitler) y con argumento, la concesión del nazismo como ______ política del establecimiento de la Alemania Imperial. La película es una descripción épica y grandiosa de un proceso histórico que desde un principio se valora como una realidad providencial. La película comienza en el cielo, en el avión de Hitler, que sobrevuela los tejados de Noremberg proyectando su sombra como si de un águila se tratara. La película prosigue en las calles de Noremberg, donde se apiña una multitud ordenada y disciplinada que aguarda Hitler. Algunos primeros planos permiten contemplar a personas de aspecto rubicundo, que denotan un perfil étnico ajustado al ideario racista del nazismo. La película se cierra con fragmentos del propio congreso, en donde se reafirma formalmente el mensaje que las imágenes han venido construyendo en la mente del espectador.

Tras el éxito de “El triunfo de la voluntad” Hitler propone el rodaje de la película oficial de los JJOO de Berlín de 1936.

Hitler pretende utilizar la gran celebración atlética para transmitir al mundo una imagen fraterna y pacífica del nazismo, y presentarlo como un sistema basado en la disciplina, el esfuerzo, el orden y el afán de la superación. Para Riefenstalil, “Olimpia” es el símbolo de la de la antigua Helades, estableciendo un discurso de continuidad con la tradición romántica y clasista alemana, que representaban figuras como Goethe y Holderlin. Por eso la directora divide la película en dos:

- La fiesta de la belleza: examen de las diversas disciplinas atléticas, exaltando valores (energía, coordinación) y consagración de atleta (al entrenamiento, competición y éxito).

- La fiesta de los pueblos: disección antropológica de las diversas culturas, naciones que concurren a las pruebas olímpicas.

En síntesis, Riefenstahl propone una Alemania idílica, festiva y optimista, donde no existen problemas ni conflictos; sino una voluntad de apertura fraterna hacía todos los pueblos. Los JJOO fueron un éxito y la película causó un gran impacto en todo el mundo. Solo a partir del conflicto de los Sudetes (1938) y de la ocupación de Bohemia por Alemania (principios del 1939) la imagen exterior del nazismo comenzó a resentirse definitivamente.

TEMA 3 CINE PARA LA CONFRONTACIÓN ENTRE DOS MODELOS POLÍTICOS.

Con el estallido de la segunda Guerra Mundial, el enfrentamiento entre Estado de Derecho y Totalitario, determina una profunda renovación de los objetivos y términos propagandísticos del cine. Existen magníficas películas del ambiente bélico como “Objetivo Birmania” de Raul Walsh, que trata de reforzar la moral de la retaguardia, pero sobre todo tratan de satisfacer 3 objetivos:

1.- Justificar la propia participación en el conflicto;

2.- Razonar la superioridad moral del bando propio frente al enemigo; y

3.- Transmitir al espectador la certeza de la victoria final.

De entre las películas que se grabaron durante la II Guerra Mundial, dos son las que recogen estos tres planteamientos: “La Sra. Minivir” (W. Wyler) y “Enrique V” (L. Olivier).

La película de Wyler “La Sra. Minivir” esta ambientada a comienzos de la II Guerra Mundial donde reside la acomodada familia Miniver. El estallido de la guerra obliga a todos l os integrantes la adopción de su propia vida en el esfuerzo bélico.

Al final de la película en una iglesia destruida por los bombardeos nazis, el vicario del pueblo, exhorta a sus feligreses a combatir en defensa del derecho justo en contra de la tiranía y en defensa de la causa del pueblo. Este discurso impreso en pasquines se arrojó tras las líneas alemanas durante la campaña de Europa y Wiaston Churchill sostenía que la Sr. Miniver había contribuido a la victoria de los enemigos más que una flota de destructores la película es una obra para el consumo de la retaguardia y para el sostenimiento de la moral de guerra en su momento más dramático.

En 1944, Laurence Olivier dirige una adaptación cinematográfica del Enrique V de Shakespeare. La obra del dramaturgo inglés narra la historia de un joven rey que al frente de un joven y reducido ejército pelea contra un.......... de la potencia del continente (Francia) a la que derrota en la batalla de Azincourt. De nuevo se realiza la analogía entre Francia y Alemania, pero choca para destacar el espíritu de servicio y abnegación de las guerras de las islas, y su compromiso de la causa del derecho. Esfuerzo recompensado con victoria. Para cualquier británico en 1944, el significado motivador y patriótico de la película resulta evidente.

A pesar de la hostilidad de los grandes magnates de la prensa y de la iglesia, se mantiene el puesto practicando una política de la proximidad. Sin embargo, los poderes fácticos deciden valerse de la televisión para lanzar la candidatura de un joven sin experiencia política pero que gracias al más marketing electoral obtiene la victoria.

El mensaje de Ford es nítido: “NO puede sustituirse la democracia de la cercanía por la democracia de la tv”. Si los procesos electorales se convierten en campañas publicitarias en donde compiten diversos productos, la democracia se resiente gravemente.

Esta película anuncia algunas de las inquietudes básicas del cine estadounidense de los años siguientes y particularmente las que se suscita cuando en 1960 obtiene la presidencia un político demócrata que no pertenece a lo que Eisenhower denominaba el “Complejo Militar Industrial”.

Entre 1962 y 1964 la hipótesis de que el orden constitucional puede ser alterado de manera violenta o fraudulenta se convierte en el discurso central del cine político. En este sentido John Frankenheimer dirige el “Candidato del miedo” y “7 días de mayo” y Otto Preminger dirige “Tempestad sobre Washington”.

Las primeras películas de Franknheimer relata el intento de los servicios de inteligencia soviéticos de alterar el resultado de unas elecciones presidenciales valiéndose de un ciudadano estadounidense que ha sido sometido a un lavado de cerebro durante la guerra de Corea. En “7 días de mayo” es un general anticomunista quien decide de poner al presidente y convertirse en dictador.

En el caso de la película de Preminger se describe las tensiones que origina que un presidente demócrata de los EEUU proponga como candidato a la secretaria de Estado a un miembro del ala izquierda del partido a quien interpreta Henry Fonda.

La oposición al nombramiento liderada por un senador de Carolina del Sur a quien da vida Charles Laughton descubre de manera fraudulenta que el candidato es un antiguo comunista, pero sus partidarios chantajean al presidente de la comisión del Senado que investiga el caso amenazando con revelar su pasado homosexual. De la película de Preminger sale un mensaje muy nítido: “El bien común no es el objetivo de la policía Estadounidense” que ha reducido al servicio público a una mera lucha por el poder. De esta forma cuando los canales democráticos y constitucionales se vulneran el sistema se expone al triunfo de prácticas arbitrarias y fraudulentas.

Esta secuencia cinematográfica y política concluye en 1972 con el candidato de Michael Ritchie protagonizada por Robert Redford. La película recoge la historia de un periodista que tras constatar la corrupción de la clase política decide presentar su candidatura al Senado de los EEUU y obtiene la victoria, sin embargo, en ese mismo momento descubre que carece de programa y que en realidad es ya un nuevo representante de las mismas prácticas viciadas que el pretendía denunciar en su candidatura.

Junto al análisis de los riesgos y los problemas que aquejan a la praxis política democrática la cinematografía de este tiempo presta una especial atención al gran fenómeno político característico de la tercera y cuarta parte del siglo XX que es la descolonización.

Probablemente la película más representativa a este respecto sea “Laurence de Arabia” de David Lean. La película se centra en el proceso de emancipación de los pueblos árabes, del dominio turco durante la 1ª Guerra Mundial y en la participación de un oficial de los servicios de inteligencia británicos, Thomas Eduard Lorens en ese proceso.

Los aliados prometen a los árabes la independencia y la creación de una federación que agrupa a todos sus pueblos si se revela contra el imperio otomano. Sin embargo, cuando la guerra concluyen las promesas se incumplen y Francia y Gran Bretaña se dividen en territorios en mandatos de la sociedad de naciones con el fin de explotar sus recursos petrolíferos.

David Lean aporta una mirada sumamente critica acerca de la actuación de la Gran Bretaña en el próximo Oriente, una mirada que disfruta de una enorme vigencia y que constituye el comienzo de un género cinematográfico que explica y ahonda en los abatores de los procesos de descolonización n. Un genero que tendrá especial importancia en la época de los 80 como la película “El año que vivimos peligrosamente”, “Gandhi” y “Grita Libertad” de Richard Attenbough.

De esta forma el cine de temática política ofrece un nuevo ámbito de análisis y de reflexión que en los últimos decenios del S. XX adquiere una formulación prioritaria. El propio David Lean en su última película “Pasaje a la India” incide en este mismo terreno que constituirá uno de los escenarios más relevantes de la creación cinematográfica.

De este género a su vez se desgajan dos subgéneros: el cine bíblico, con películas como “los 10 mandamientos” (B. Mille) y “Benhnur” (Wyder) y el género petum del género romano.

Las películas de romanos sin embargo, experimentan una profunda revisión de sus conceptos, de sus motivaciones y de sus objetivos con el rodaje de dos películas a comienzos de los 60. “Espartaco” (Stanley Kubrick) y “Cleopatra” (J.L. Mankiewicz).

Hasta entonces, las películas ambientadas en la antigüedad proponían una revisión de la identidad cristiana de la cultura occidental por oposición a las formas esclavistas precedentes. “Espartaco” sin embargo, es una película que aporta una interpretación más ambiciosa de la historia. La película rememora la mayor sublevación antiesclavista de la historia y es en primero lugar un canto a la grandeza de la libertad humana.

En la América de la lucha por los derechos civiles el contenido de “Espartaco” disfrutaba de una enorme vigencia, pero en segundo lugar “Espartado” es también una reflexión acerca de la crisis de la república romana y el surgimiento de la presidencia imperial, una crisis que se desarrolla en paralelo con la crisis de la república americana y el nacimiento de república imperial.

Finalmente la película permite a Kubrick denunciar la caza de brujas y reivindicar el principio de la libertad de conciencia y de expresión como fundamento de todo orden político legítimo. El guionista de la película “Trumbo” había sido perseguido por la “Caza de brujas”. Cuando al final de la película tras la batalla de las faldas del Vesubio, Craso pretende que los esclavos delanteros a Espartaco, éstos prefieren autoinculparse. Ese final permite a Kubrick denunciar a los delatores y reivindicar la memoria de cuantos se opusieron a la caza de brujas.

Los años 50 y 60 son un periodo de cambio político y de progreso económico. Es también tiempo en el que se somete a revisión el conjunto de las raíces definidoras del mundo occidental y aquellos procesos que más han contribuido a su contemporánea conformación.

El cine de los 50 y 60 dedica una gran atención preferente a la antigüedad, sobretodo, a la tradición bíblica y la irrupción del cristiano. El planteamiento de estas películas, es que existe una antigüedad despótica y esclavista que determina la aparición del cristianismo como política liberadoras. Películas como “Tierra de farcones “ (Howard Hamwksjo) “Sinohe el Egipcio” (Michael Ortiz) presentan un perfil autoritario del Egipto farcónico. De la misma forma “Quo Vadis?” o “La túnica sagrada” atribuyen esa misma naturaleza despótica al mundo romano y además inciden en el problema que suscita la persecución religiosa contra los cristianos.

Las películas ambientadas en la Edad Media (“Iranhoe”, “Los caballeros del Rey Arturo” o “El príncipe valiente”), se ruedan en la segunda mitad de la década de los 50, y por lo tanto el comienzo de la Guerra fría y en plena hegemonía política de conservadores (Gran Bretaña) y República (USA). Son películas que atribuyen a la Edad media valores muy concretos, como discurso político dominante.

Pero, en este mismo contexto aparece también una nueva mirada más critica y rigurosa sobre la Edad Media, reflejada en dos películas “Los vikingos” (K. Flerscher) y “El señor de la guerra” (Franklin Schiffher).

La primera narra las pugnas de poder entre Normandos y los reinos sajones de Inglaterra a lo largo de la plena Edad Media, pero la película no se contenta con una descripción de esas relaciones, sino que examina con rigor histórico las formas de vida, costumbres, órganos política, tácticas militares y los ritos funerarios de los vikingos, a los que se presenta como los antecesores de los europeos del norte.

En “El señor de la guerra” de un planteamiento similar se relata la historia de Estragón, un Sr. Feudal al que se le encomienda la diferencia de una torre que protege el litoral Norte de los vikingos. A lo largo de la película se describe con detalle y rigor los caracteres básicos de la sociedad feudal, ritos de vasallaje, actividades agrarias y la importancia de los ciclos naturales de la Edad media, sin embargo, padece en el cine una caracterización estática, como una edad “oscura”, renuente a las innovaciones. Sin embargo, la Edad Moderna es considerada como la edad de cambio por excelencia (cultural, científico, artístico y político), y estos son los ámbitos en los que se centras las películas ambientas en la Edad Moderna que se rueda en este tiempo.

En cuanto al cambio cultural, cabe destacar “El tormento y el éxtasis” (Carol Reed). La obra relata la elaboración del repertorio iconográfico de la bóveda de la capilla sextina con Miguel Ángel por encargo del Papa Julio II. Inicialmente, el Papa contrata al escultor Florentino para que trabaje en su mausoleo, pero después le encarga que se ocupe de completar las pinturas de la capilla sextina. Finalizando el trabajo iniciando por el Perugino. Tras comenzar el trabajo, Miguel Ángel decide cambiar la propuesta inicial del Papa y le solicita en primer lugar, poder trabajar con plena libertad; y en segundo lugar que la obra no se contemple hasta que esté concluida.

La aceptación de Julio II representa el primer gran triunfo de la creación sobre el poder político de todo el renacimiento.

Una segunda expresión de este mismo conflicto pero de acuerdo con una aceptación mucho más dramática, se corresponde con el enfrentamiento entre la relación de Estado y la libertad de conciencia y el supuesto más representativo es el enfrentamiento entre Enrique VIII y Tomás Moore en Inglaterra de comienzos del S. XVI.

La película “Un hombre para la eternidad” describe la pugna desigual entre un rey absoluto y un intelectual y humanista preceptor del Rey que ha llegado a Canciller de Inglaterra como consecuencia de su sabiduría y de su preocupación por el bien común. La película dirigida por Zwnemann a partir de la obra de Robert Bolt describe el enfrentamiento entre razón de Estado y libertad de conciencia. Enrique VIII decid separarse de la obediencia romana y fundar su propia iglesia, la iglesia anglicana y Thomas Mora no le secunda por lo cual es juzgado y ejecutado. Durante el juicio Thomas Moro defiende que los poderes públicos no están legitimados para imponer las creencias y las convicciones a los súbditos del reino y que la libertad de conciencia es el valor que debe ostentar la primacía en todo ordenamiento jurídico que se pretenda legítimo.

La película, probablemente porque su directos es un antiguo fugitivo del nazismo, exalta la libertad de conciencia y el deber de enfrentamiento contra toda forma de gobierno tiránico como fundamentos de Estado de Derechoy convierte a Thomas Moro en uno de sus precursores.

Finalmente, merece una especial atención las películas centradas en las revoluciones que constituye la génesis del mundo contemporáneo comenzando por “Scaramouche” (Ricard Torpe) basada en la Revolución Francesa y “Cronwell” (Kent Hughes) basada en la revolución inglesa.

Sin embargo, la película que de manera más rigurosa afronta los procesos de cambio y al mismo tiempo de pervivencia del antiguo régimen que acompaña a la revolución liberal es “El gatopardo” (Luchino Visconti), la película se basa en la novela de Lampedusa y describe los abátales del resurgimiento en el reino de las dos Sicilias que tras “La expedición de los 1000” (Garibaldi) se incorpora al reino de Italia.

En Sicilia, sin embargo, a pesar de la abolición del absolutismo y la implantación del Estado Liberal subsisten las mismas formas políticas de dominación de siempre.

El protagonista de la película “el príncipe de Salina” (interpretado por Burt Lancaster) representa una aristocracia contempla con melancolía un tiempo en el que como sostiene su sobrino “Todo tiene que cambiar para que todo siga igual”, se trata de una idea que el propio Visconti había ya desarrollado en senso y que se encuentra muy ligada a las sociedades democráticas europeas de posguerra. Los conflictos del S. XX y la irrupción y triunfo del totalitarismo son consecuencia de la insuficiencia de las revoluciones burguesas y de la escasa profundidad de las reformas políticas y sociales realizadas durante el S. XIX.

TEMA 6

A lo largo de las décadas de los 50 y 60 el género del cine de juicios se convierte en uno de los escenarios preferentes de la cinematografía.

En esos años dirigen películas de juicios todos los grandes: John Ford, Orson Welles, Billy Wilder, Robert Mulligan, Fred Zinnemann, Otto Preminger.

Esta tendencia obedece a una atmósfera de cambio político que se corresponde con tres grandes planteamientos:

1. La lucha pro los derechos civiles y de la minoría que disfruta de una especial intensidad en los EEUU.

2. La defensa del Estado de Derecho, las instituciones democráticas legítimas y el derecho justo frente a los abusos del totalitarismo.

3. La exaltación de una profesión que se identifica con el cometido racionalizador del Estado de Derecho que es la profesión de la abogacía.

Con lo que respecta al cine contemporáneo, a la lucha por los derechos civiles esta representada por dos películas: “El Sargento negro” (John Ford) y “Matar a un ruiseñor” (Robert Mulligan).

Ambas películas parten de un mismo supuesto, un ciudadano negro es juzgado por agresión sexual contra una ciudadana blanca sin ningún tipo de prueba o de evidencia en su contra.

A lo largo del juicio se pone de manifiesto el racismo y la discriminación a las que los poderes públicos someten a estos ciudadanos por el mero hecho de no ser blancos, y en ambos casos, la película denuncia la sistemática del Estado de Derecho. Y es que ningún ciudadano es culpable a no ser que se demuestre y ninguno es ninguno.

Un segundo ámbito de reflexión de las películas relacionadas con el mundo del derecho es el que afecta a la contraposición del derecho natural y el derecho positivo. En este sentido, la película más representativa es “vencedores y vencidos” de (S. Kramer). La película relata los juicios que se celebraron en Nuremberg contra los juristas de la Alemania nazi.

Los procesos se encontraban con varias dificultades objetivas, en primer lugar, los acusados se habían limitado a aplicar el derecho vigente en la Alemania nazi además, la pretensión de que un ciudadano Alemán fuera juzgado en el territorio Alemán por un tribunal extranjero representaba una violación del derecho internacional sin precedentes. Se decidió entonces crear una jurisdicción especial y establecer una conducta punible que hasta entonces no estaba tipificada y que se denominó “Crímenes contra la humanidad”.

De acuerdo con los argumentos de la acusación, no existe Estado un ordenamiento legítimo que pueda vulnerar los derechos y libertades fundamentales comenzando por la vida e integridad física y moral, ese es el argumento de la acusación y bajo la presidencia de un modesto juez estadounidense que interpreta Tracay. A lo largo del juicio se desarrollan ambas posiciones. Al final de la película el más relevante de los acusados, un antiguo presidente del Tribunal Supremo Alemán que interpreta Burn Lancaster reconoce la complicidad de los juristas en los crímenes de los nazis. Finalmente, una vez emitida la sentencia, el jurista Alemán, llama a su celda al juez americano y le dice: “Yo no pensé que se podría llegar a esto”. Este le responde: “A esto se llegó la primera vez que usted dictó una resolución injusta a sabiendas”.

TEMA 7 ESPLENDOR Y OCASO DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO

A comienzos de los 70, el cine se enfrenta a la hegemonía de la televisión, que se encuentra presente en una gran parte de los hogares occidentales. La necesidad de captar espectadores concede a loa realización de grande superproducciones en torno a catástrofes (“el coloso en llamas”, “aeropuerto 75”, etc) Dentro de este planteamiento, algunos géneros clásicos como la ciencia ficción o aventuras, ofrecen nuevas posibilidades gracias al desarrollo de los medios tecnológicos, sobretodo los efectos especiales.

A los efectos especiales recurre G. Lucas, cuando en 1977 dirige la primera entrega de "La guerra de las galaxias". Sin embargo ésta, no es solo una película futurista, sino que está impregnada de un discurso moral muy fuerte, influido por la filosofía cristiana y oriental en torno a las relaciones entre el bien y el mal.

El género que experimenta una renovación más profunda es el de aventuras, gracias a la producción de Steven Spilberg y a películas como "tiburón", "Encuentros en la tercera fase" y "En busca del arca pérdida" Spilberg no se limita a la aplicación de las fórmulas propias de un sólo genero, sino que realiza una síntesis de aventura, thriller y cine fantástico. En "tiburón" el enemigo es un escualo gigantesco. "Encuentros en la tercera fase" retorna a las películas de marcianos de los años 50, aunque esta vez los marcianos son buenos y vienen en son de paz. "En busca del arca perdida" acude nada menos que al hallazgo del arca de la alianza para ilustrar el combate entre el bien y el mal (arqueólogo y nazis).

Sin embargo, el director más interesante del periodo es Francis Ford Coppola. La década los 70 es una década de crisis económica en todo occidente, y en USA es la década de la finalización traumática de la guerra de Vietnam, y algunos directores como Marylin Scorsese y Michael Cimino ilustran muy bien la conciencia de la generanción de Vietnam. Pero Coppola con la trilogía de "El padrino", interpretada por Marlon Brando, Robert de Niro y Al Pacino, pretende componer un auténtico tratado sobre la naturaleza humana. "El Padrino" es una síntesis de historia del S. XX, y por lo tanto de la violencia, codicia, afán de poder y crisis de valores y principios que no sólo aqueja a la familia Corleone sino a toda una sociedad. Coppola, además, es el responsable de adaptar una novela de Joseph Conrad "El corazón de las tinieblas" y de convertirla en la película "Apocalipse Now". La película está protagonizada por Marlon Brando, quien interpreta a Kuitz, un militar estadounidense que se convierte en un lider para muchos nativos del sureste asiático, que por este motivo deber ser eliminado. La película permite a Coppola, no ya mostrar las consecuencias de la guerra de Vietnam, sino del imperialismo y el colonialismo.

Con "Apocalipsis Now" comienza una nueva sensibilidad del cine occidental hacía cultural y civilizaciones distantes en el espacio y en los perfiles de identidad. En 1982 Peeter Wier dirige "El año que vivimos peligrosamente" y este mismo año Richar Attenbereugh dirige "Gandhi". En 1985 David Lean dirige "Pasaje a la India" y Rolando Joffé "La admisión", ambientadas en la Malasia de la decadencia, en la Indica que pelea por la independencia , o en las relaciones jesuitas de Paraguay del S. XVIII. Pero todas coinciden en denunciar el tratamiento que occidente depara a cultural ancestrales como consecuencia de su afán colonialista y explotador.

Este ciclo de películas se completa en 1987 con "Grita libertad" de R. Attenborough. La película narra la detención, tortura y ejecución de Stephen Biko, uno de los líderes del congreso nacional africano en la Sudáfrica del "Apartheid".

De manera paralela al examen de vida y cultura de los pueblos del tercer mundo, se detecta un paralelo interés, con las raíces de la forma de vida y cultura de occidente. En este sentido es particularmente significativa "Excalibur" de John Boorman. Ésta se basa en las fuentes literarias para recrear la historia del primero de los soberanos de Bretaña y su lucha por la unidad de las tierras, por la paz y por la justicia; esa historia junto a la épica castellana constituye una de las bases de la novela como tal género literario. Pero el Rey Arturo de Boorman no es el mismo de las películas de aventuras de los años 50, sino un hombre que acepta que la acción del gobierno se compone de imaginación tanto como de razón, un hombre que convive con la naturaleza y que pretende aplicar a comienzos del S. V d.d. los planteamientos ecologistas y pacifistas que ese mismo año se extienden pro Europa ante el recrudecimiento de la Guerra fría.

Al año siguiente se publica "El nombre de la rosa" de Humberto Eco que ne 1986 es adaptada al cine por J.J. Annaud, y en 1984 Ricahrd Donner dirige "Lady Halcón".

En apenas 3 años la Edad Media se convierte en un escenario privilegiado para la ubicación de películas que pretenden acudir a las raíces de la identidad de occidente y al mismo tiempo desarrollar todo un discurso mágico, ubicado entere el cine de aventuras y la recreación libre de la historia.

A lo largo de los años siguientes ese discurso se consolidad, la Edad Media es el escenario de nuevas versiones del mito de Robin Hood, de la vida de figuras como "Juan de Arco". La Edad Media sigue siendo también escenario propicio para las películas infantiles o de animación.

Se inicia una tendencia que se acentúa a lo largo de los 90, a la revisión de las grandes figuras protagonistas de la historia, que en muchos casos son también de la historia del cine.

De manera simultanea al “El club de los poetas muertos” de Branagh procede a realizar una adptación del Enrique V de Shakespeare . La obra había sido ya llevada al cine por “Lorena” y la película de Branagh se rueda en los últimos estertores (compases, últimas bocanadas de aire) de la Guerra Fría.

La película narra la historia de Enrique V, rey de Inglaterra, quién derroto a Francia en Azincourt y consiguió que su hijo y heredero se convirtiera en el prior y único Rey de Inglaterra y de Francia de la historia. La película suscribe su campaña en Normandía en 1415. La campaña de un ejército integrado por jóvenes caracterizados por su escaso conocimiento político y su inexperiencia militar, sin embargo, esos jóvenes derrotan al ejército más poderoso del mundo y eso es lo que le importa al director. La película describe la capacidad humana para superar la dificultad y convertir el problema en oportunidad, pero sobre todo, exalta a la comunidad, el trabajo en equipo, la ilusión compartida, la amistad y la generosidad y la película de Laurens Olivier era en Inglaterra y su Rey los protagonistas. En la película de Branagh son los soldados de las islas y el Rey es uno más de ellos empapado y cubierto de barro y de sangre. La película, en primer lugar, reafirma el valor del vínculo fraterno y de los valores de solidaridad, de equidad y de ejemplaridad del servidor público que denotan el nuevo discurso político que se abre camino en Occidente a finales de los años 80 en contra del paradigma neoliberal dominante. Pero en segundo término, la historia de Enrique V es también una historia de superación, de exigencia, de audacia.

Durante su juventud el príncipe Enrique fue la antitesis del hombre de estado, y sin embargo, al hacerse cargo de las tareas de gobierno se convirtió en una de las figurar más importantes de la historia de Inglaterra.

El planteamiento de K. Branagh prosigue en algunas de sus siguientes películas como son: “Los amigos de Meter” y “Mucho ruido y pocas nueces”. “Los amigos de Meter”, sin embargo, presenta una óptica mucho más escéptica y desesperanzada que narra la historia de seis licenciados en arte dramático que se reúnen 10 años después de finalizar la carrera para descubrir que ninguno de ellos ha cumplido sus sueños y además Meter, el organizador de la reunión, padece una misteriosa nueva enfermedad llamada sida. En apenas 2 años las enormes expectativas que despertó el desmoronamiento del bloque soviético y el triunfo del sistema democrático se ven defraudadas y el escepticismo se convierte en la actitud mayoritaria de toda una generación. Pero la película más representativa de esta posición es JFJ de Oliver Stone. La película no se centra tanto en el asesinato de Kennedy como en el único juicio que se celebró contra uno de sus presuntos responsables llamado Clay Shaw en New Orleáns y ostentando la acusación el fiscal J. Garrison (Kevin Costner).

El fiscal Garrison esta convencido de que se ha producido para perpetrar lo que constituye un auténtico golpe de estado y vulnerar la Constitución, colocando en la presidencia de los EEUU a un hombre dócil a los mandatos de los que el presidente Eisenhower denominaba el complejo militar industrial. Garrison se enfrenta a la desaparición o el silencio de los testigos, a dificultades familiares y a una campaña sistemática de descrédito contra él, pero consiguió que en 1969 se abra un juicio aunque sus pruebas evidencias que ha podido producirse más de 3 disparos y por tanto ha podido existir un segundo tirador, pero no demuestra en absoluto la implicación de Shaw en el magnicidio de Dallas.

TEMA 8 LA REACCIÓN DE LA CONCIENCIA OCCIDENTAL.

En los años centrales de los 80, el mundo occidental se caracteriza por la coexistencia no hegemónica de diversos discursos políticos. El discurso conservador predomina en el mundo anglosajón, el social demócrata en el latino y el democristiano en Alemania e Italia.

A partir de la llegada de M. Gorvachov al poder de la URSS en 1985, el proceso de cambio político en Europa Oriental es muy visible y desemboca en el desmoronamiento del bloque soviético tras la caída del muro de Berlín y el consiguiente final de la guerra fría.

El proceso coincide con un periodo de expansión económica y prosperidad particularmente notable en Europa Occidental.

Las producciones de cine de años como 1987-8 se caracterizan todavía por una posición muy crítica hacía la complacencia del sistema democrático, con los últimos residuos del totalitarismo. En 1987 Louis Malle dirige "Adiós muchachos", una película que contiene una profunda crítica hacía la Francia de Vichy colaboracionista con los nazis. Pero la película más representativa de esta tendencia es "La caja de música" de Costa-Gauras, en donde Jessica Lange incorpora a una abogada estadounidense, hija de un exiliado húngaro. Cuando su padre es acusado de perpetrar crímenes contra la humanidad en la 2ª Guerra Mundial, la hija se encarga de la defensa, hecho que la lleva a un profundo conflicto moral.

En los años siguientes, y coincidiendo con el desmoronamiento del muro de Berlín , el optimismo se apodera del pensamiento político, que considera que la democracia ha triunfado frente al totalitarismo; ese optimismo que recuerda los conceptos humanísticos y la sensibilidad social del New Deal y sobretodo, de autores como Capra es muy visible en películas de final de la década como "El club de los poetas muertos" (Peter Wer). La película protagonizada por Robert Williams se desarrolla en un internado de la Costa Este de USA en 1959. El colegio ha formado sucesivas generaciones bajo el lema "Tradición, honor, disciplina". Pero ese año llega al colegio un nuevo profesor de literatura, Keating. Frente a las directrices de la institución Keating propone a los alumnos que exploren su creatividad y se conviertan en los únicos dueños de sus vidas y conciencia. Se plante así un conflicto que se resuelve trágicamente con el suicidio de uno de los alumnos y la expulsión de Keating de la escuela. Sin embargo, la marcha de profesor provoca la primera explicita rebelión de los alumnos contra la arbitrariedad de los métodos del alumnado.

La película representa un auténtico manifiesto general y se convierte en un auténtico fenómeno de opinión. La convicción del pensamiento del final de la década de que es posible operar cambios significativos en el mundo y ensanchar los espacios de originalidad, de creatividad y de innovación que caracterizan históricamente a la cultura occidental.

De manera simultánea a “El club de los poetas muertos”, Branagh procede a realizar una nueva adaptación del Enrique V de William Shakespeare. La obra había sido ya llevada al cine por Lorens Olivier en 1944 en pleno final del la Segunda Guerra Mundial y la película de Branagh se rueda en los últimos estertores (compases, últimas bocanadas de aire) de la guerra fría.

La película narra la historia de Enrique V, rey de Inglaterra, quién derrotó a Francia en Azincourt y consiguió que su hijo y heredero se convirtiera en el primer y único Rey de Inglaterra y de Francia de la historia. La película describe su campaña de Normandía en 1415. La campaña de un ejército integrado por jóvenes caracterizados por su escaso conocimiento político y su inexperiencia militar, sin embargo, esos jóvenes derrotan al ejército más poderoso del mindo y eso es lo que le importa al director. La película describe la capacidad humana para superar la dificultad y convertir el problema en oportunidad, pero sobre todo exalta a la comunidad, el trabajo en equipo, la ilusión compartida, la amistad y la generosidad. La película de Laurens Olivier era una Inglaterra y su Rey los protagonistas.

En la película de Branagh son los soldados de las islas y el rey es uno más de ellos empapado y cubierto de barro y de sangre. La película, en primer lugar, reafirma el valor del vínculo fraterno y de los valores de solidaridad, de equidad y de ejemplaridad del servidor público que denotan el nuevo discurso político que se abre camino en Occidente a finales de los años 80 en contra del paradigma neoliberal dominante. Pero en segundo término, la historia de Enrique V es también una historia de superación, de exigencia, de audacia.

Durante su juventud el príncipe Enrique fue la antítesis del hombre de Estado, y sin embargo, al hacerse cargo de las tareas de gobierno se convirtió en una de las figuras más importantes de la historia de Inglaterra.

El planteamiento de K. Branagh prosigue en algunas de sus películas como son: “Los amigos de Peter”, “Mucho ruido y pocas nueces”.

“Los amigos de Peter”, sin embargo, presenta una óptica mucho más escéptica y desesperanzada, narra la historia de 6 licenciados en arte dramático que se reúnen 10 años después de finalizar la carrera para descubrir que ninguno de ellos ha cumplido sus sueños y además Peter, el organizador de la reunión, padece una misteriosa nueva enfermedad llamada Sida. En apenas 2 años las enormes expectativas que despertó el desmoronamiento del bloque soviético y el triunfo del sistema democrático se ven defraudadas y el escepticismo se convierte en la actitud mayoritaria de toda una generación. Pero la película más representativa de esta posición es JFK de Oliver Stone. La película no se centra tanto en el asesinato de Kennedy como en el único juicio que se celebró contra uno de sus presuntos responsables llamado Clay Shaw en New Orleáns y ostentado la actuación el fiscal J. Garrisón (interpretado por Kevin Costner).

El fiscal Garrison está convencido de que se ha producido para perpetrar lo que constituye un auténtico golpe de Estado y vulnerar la constitución, colocando en la presidencia de los EEUU a un hombre dócil a los mandatos de los que el presidente Eisenhower denominaba el “Complejo Militar Industrial”. Garrison se enfrenta a la desaparición o el silencio de los testigos, a dificultades familiares y a una campaña sistemática de descrédito contra él, pero consigue que en 1969 se abra un juicio oral aunque sus pruebas evidencian que ha podido producirse más de 3 disparos y por lo tanto ha podido existir un segundo tirador, pero no demuestra en absoluto la implicación de Shaw en el magnicidio de Dallas.

La conclusión de la película es ambivalente, por un lado, el director denuncia la manipulación sistemática de la verdad por parte de los poderes de la unión, pero al mismo tiempo reivindica que la observancia de la Constitución, el cumplimiento de las leyes y el funcionamiento ordenado de la administración de justicia, constituyen las mejores garantías para la subsistencia del sistema democrático y la persecución de sus enemigos. Apenas unos meses antes de la victoria de los demócratas y la persecución en las elecciones presidenciales de 1992, por lo tanto se reivindica el mensaje político del New Deal y se recuperan los planteamientos de directores como Frank Capra, ese es el clima en el que se desenvuelve el cine de los 90.

TEMA 9 DE VUELTA HACÍA LAS GRANDES POLÍTICAS.

¿Cuál es el coste de la justicia y de la libertad?

En términos cinematográficos la década comienza con JFK, pero comienza también con una película de 1992 que trata de aportar una nueva lectura de los viejos conceptos del New Dale y de la nueva frontera que se llama “Philadelphia” (J. Demme). La película recuerda mucho las obras del género de juicios de los 60, pero esta vez los grandes conceptos como la libertad o la justicia disfrutan de un tratamiento distinto. La historia que se narra es la de un abogado despedido de un bufete por negligencia profesional, él plantea en cambio una acción civil alegando que ha sido despedido en represalia por su opción homosexual. La estrategia de la defensa se basa en que el demandante ha ocultado a los miembros del bufete que padece el sida, lo cual, alega la defensa ha lesionado sus intereses. A eso, responde la parte demandante que la enfermedad es un hecho que pertenece a la esfera íntima de cada ciudadano y por lo tanto sustentar un despido en el hecho de ocultar el padecimiento de una enfermedad significa vulnerar el derecho a la intimidad.

En los años siguientes se rueda un conjunto de películas donde figura el héroe, pero esta vez dotado de unos perfiles más complejos que en el cine clásico de aventuras y muy vinculado a los clásicos no menos reales ideales de la justicia y de la libertad.

El primero de ellos es William Wallace en “Braveheart” de Meg Gilbson. La película no se plantea como un clásico conflicto entre el bien, representado por Wallace y el mal, representado por Eduardo I de Inglaterra.

El proceso histórico que describe la película, que es un proceso verídico, narra el acceso de Robert Bruce al trono escocés pero sólo después de conocer y utilizar en su propio beneficio de acuerdo con la película en beneficio del bien, las estrategias y los procedimientos del enemigo de acuerdo con la película del mal. De esta forma, Wallace es descrito como uno de esos personajes (de esos nuevos prometeos) que sacrifican su vida al servicio de un ideal superior y de acuerdo con la película la consecución de ese ideal, de la libertad, de la justicia es siempre el fruto de la personalidad y del sacrificio de los seres humanos y no una suerte, una especie de adquisición accidental. El mensaje de Meg Gilbson es que la libertad cuesta la vida, pero merece la pena.

El segundo supuesto de combate por la justicia y por la libertad es el que plantea “En el nombre del Padre” de Sheridan. Narra la historia de G. Conlon, un joven del Belfas encarcelado por la justicia británica como consecuencia de un crimen que no cometió y encarcelado a sabiendas de que no era culpable. En la cárcel se reúne con su padre, condenado por el mismo delito no cometido, y desde el principio, su comportamiento escenifica las dos formas clásicas de enfrentarse con la justicia; la primera de ellas es tratar de vencerla a través de la injusticia misma y por eso Jerry Conlon se une a la cédula de Ira que actúa dentro de la cárcel, la segunda es utilizar los mecanismos del Estado de Derecho y emprender una larga y costosa batalla judicial (vía de Giuseppe Colon), en medio de esa batalla, el padre, fallece y su hijo prevalece a través de los mismos tribunales que un día le condenaron injustamente.

El mensaje de Jim Shereman es triple; en primer lugar a la arbitrariedad se le derrota siempre desde los instrumentos democráticos; en segundo lugar el ideal de justicia y libertad se identifica muchas veces con se3res humanos concretos; el valor del testimonio y del ejemplo del padre resulta decisivo para la transformación de las ideas y de las convicciones de su hijo y en tercer lugar, la lucha por la libertad y por la justicia ofrece un valor añadido que es la propia transformación del ser humano que decide afrontarla. Jerry Conlon es originariamente un ladrón en el Belfas de los 70, termina por convertirse en un defensor elocuente de los derechos humanos.

Finalmente, un tercer supuesto, también extraído de la historia es el que plantea la película “Michael Collins” de Neal Jordan. La película narra la estrategia de lucha terrorista desarrollada por el fundador del Ira a partir de la proclamación de la república de Irlanda por los parlamentarios irlandeses en 1919 y su no reconocimiento por el gobierno del Reino Unido..

Collins, diputado efecto por el Sinn Fein (nosotros solos), está convencido de que la Gran Bretaña no abandonará pacíficamente Irlanda y que se debe acudir, no a la guerra convencional o a la guerra de guerrillas, sino al asesinato de los principales responsables del poder británico en la isla. Nos enfrentamos así pues a un supuesto inédito de héroe, y es el hombre que conociendo la naturaleza criminal de sus actos, no vacila en ejecutarlos en aplicación de la teoría del mal menor o del mal necesario. Lo sorprendente es que el director de la película parece respaldar esta interpretación y convierte a Michael Collins en un estadista (hombre de Estado) y en el fundador de la Irlanda contemporánea.

De esta forma se define una última tipología heroica que es la de héroe que a su pesar “debe” acudir a la violencia para conseguir sus objetivos.

“Nunca se remedia una injusticia con otra injusticia”

6