Historia del Periodismo Comparado

Análisis periodístico. Marshall McLuhan. Sistema sociocomunicativo. Sociedades. Imprenta. Periódicos. Antecedentes

  • Enviado por: Satchmo
  • Idioma: castellano
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Historia del Periodismo Comparado

TEMA 1.- INTRODUCCIÓN A LA “HISTORIA DEL PERIODISMO”

1.1.- Fundamentos epistemológicos y metodológicos

de la historia del periodismo

A diferencia de otras muchas, la HISTORIA DE LA COMUNICACIÓN es una disciplina joven. El interés por la historia de la comunicación despierta con la PRENSA. Debido a su juventud, se plantean numerosas perspectivas y métodos de análisis, y también muchas preguntas. Si bien la historia de la comunicación es una especificidad de la historia, guarda también relación con otras áreas de la comunicación. En esta simbiosis entre COMUNICACIÓN e HISTORIA se produce un trasvase de claves. El OBJETO DE ESTUDIO de la historia de la comunicación no es la historia, sino la comunicación desde una perspectiva histórica.

Las primeras historias de la comunicación surgieron a mediados del s.XIX y estuvieron focalizadas en el periódico, en el contexto del positivismo. Esta tendencia a tomar el periódico como objeto de estudio no va a cambiar mucho a lo largo del s.XX. Ello se justifica por el hecho de que es necesario delimitar el objeto de estudio y reducir el campo de análisis. En los primeros estudios de la comunicación de masas, se establece una relación causa-efecto entre el modo histórico y el medio de comunicación dominante en él. Un ejemplo es el de Marshall McLuhan cuando afirma que la historia de la humanidad se puede dividir en tres etapas, atendiendo al medio de comunicación predominante en ellas: 1) la sociedad oral o era pre-alfabética, 2) la sociedad alfabética o era de la escritura y 3) la era de la electrónica, determinada por los medios electrónicos a partir del telégrafo.

Sin embargo, no se puede dar por válida la teoría de que los medios de comunicación determinan el contexto sociológico. El periódico constituye una categoría histórica que no determina el contexto histórico, sino que está determinada por el ascenso de una clase social: la BURGUESÍA. El periódico proporciona la información y el conocimiento para la acumulación de capital, condición indispensable para el paso de una sociedad feudal a una capitalista. Así pues, el PERIÓDICO cobra carácter de ELEMENTO ECONÓMICO y también cobra significación como INSTRUMENTO POLÍTICO. En efecto, se convierte en un instrumento fundamental para la propagación de nuevas ideas y valores que inevitablemente surgen con el ascenso de la burguesía.

De este modo, el periódico cristaliza en todas aquellas publicaciones subversivas que se enfrentan a la monarquía absoluta y se erige en toda manifestación regular de información llevada a cabo por la burguesía o por sus contrarios sociales, desde el mismo momento en que el cambio empezó a darse a favor de la burguesía.

En contra de las tendencias positivistas, se impone un método de análisis cualitativo, es decir, que relacione, interprete y reflexione, ya que un análisis cualitativo es, por ende, un análisis histórico que permite comprender la forma en que el contexto económico, político y social determinan al medio.

Por otra parte, la historia se ha limitado a utilizar la prensa como FUENTE SECUNDARIA de información para su labor científica. Sin embargo, es indudable que la prensa presenta algunas ventajas: constituye un testimonio directo de la historia, combina lo informativo y lo interpretativo, ofrece fuentes de primera mano y muestra las corrientes de opinión más relevantes del momento. Atendiendo a esto, muchos historiadores han superado la desconfianza hacia la prensa. No obstante, la prensa tiene también inconvenientes a la hora de considerarse un material verosímil, debido a la rapidez de su desarrollo y a la inexactitud de sus fuentes.

En 1641, Renaudot creó el primer periódico: La Gazette. Y sostiene que a la gente le cuesta diferenciar entre la realidad y lo que dice el periódico, ya que la gente aún no tenía conciencia del entramado y toma como cierto todo lo que dice la ciencia. La gente no es capaz de diferenciar porque no conoce los mecanismos y las características del medio que se acaba de crear.

En los estudios históricos del s.XIX, se empezó a tomar la prensa como objeto de estudio, con lo que se dio una cierta reconciliación y revalorización del medio prensa. Esto fue muy importante para las ciencias de la información. También fue importante para la ciencia histórica, que mantiene una relación más estrecha con todos los ámbitos de todas las sociedades en las que se inscribe el periódico. Fue una especie de simbiosis entre la PRENSA y la CIENCIA HISTÓRICA. Se va a tratar de unos estudios muy cuantitativos que no entran en la reflexión ni en la interpretación.

Paralelamente, a finales de siglo, surgen otros estudios que se van a centrar en la influencia de la prensa en la sociedad. Este tipo de estudios se completa con recopilaciones legislativas sobre el derecho de prensa e imprenta. Este es uno de los aspectos básicos de la historia del periodismo. Se descubre el marco jurídico que permite conocer la potencialidad de la prensa.

Por otra parte, hay que señalar el carácter esencialmente sincrónico de los estudios de comunicación social, un sincronismo justificado por el hecho de que la comunicación masiva es un fenómeno eminentemente del s.XX. Sin embargo, los métodos de investigación de estos modelos sincrónicos pueden ser extrapolados al pasado para conseguir un punto de vista diacrónico (histórico) de la comunicación social. Por tanto, la comunicación social y la historia confluyen en la historia de la comunicación social.

La comunicación social y los medios a través de los cuales se lleva a cabo son un aspecto esencial de la sociedad, con una función estructural en la misma. Se habla de SISTEMA SOCIOCOMUNICATIVO, que puede definirse en base a tres factores:

1.- Legislación de prensa e imprenta.

2.- Relaciones sociales en torno a los medios de comunicación.

3.- Producto acabado (periódico en sí).

Por tanto, esta perspectiva de sistema sociocomunicativo introducida por Jesús Timoteo nos conduce a una comprensión de la historia de la comunicación social desde el punto de vista de la teoría de sistemas. Al igual que expone el materialismo histórico, esta teoría sostiene que hay una sucesión de sistemas: el sucesor surge paulatinamente sin que el anterior desaparezca bruscamente (ambos conviven juntos durante un tiempo hasta que el anterior desaparece). Esta sucesión se produce a partir de algún cambio sustancial en alguno de sus parámetros, muchos de los cuales no se encuentran en el medio en sí sino en la sociedad.

Por tanto, desde este punto de vista podemos identificar varias etapas en la historia de la comunicación:

1.- COMUNIDAD O COMUNISMO PRIMITIVO. No existe desigualdad social ni división del trabajo, por lo que se da una “comunicación necesaria”.

2.- SOCIEDAD ESCLAVISTA. Es una sociedad dividida en clases donde los explotadores se apropian de los medios de producción y que establece una división social del trabajo, destinando a los esclavos al trabajo manual, mientras que otros, los ciudadanos, se dedican al cultivo de la palabra.

3.- SOCIEDAD FEUDAL. La comunicación se reduce al feudo. El poder religioso y el poder político son los que determinan la estrechez comunicativa del período feudal, constituida por la exclusiva relación entre señor y campesino, que ha de cumplir la voluntad del primero.

4.- SOCIEDAD CAPITALISTA. El nacimiento de la burguesía sobre los pilares de un nuevo sistema de producción hace que la oferta pública y los beneficios se conviertan en requisitos imprescindibles del sistema de comunicación. Esta circunstancia hace necesario que los medios, a través de los que se genera la comunicación social, se transformen de una manufactura de documentos a una producción en serie. Por tanto, el surgimiento de la imprenta junto con la actividad económica de la burguesía van a propiciar la aparición de la información como valor de cambio.

TEMA 2.- ANTECEDENTES DEL PERIODISMO EN LAS

EDADES ANTIGUA Y MEDIA

2.1.- Antecedentes de la opinión pública: Egipto y Mesopotamia

En Egipto, sólo quedan algunos restos de los documentos que se hicieron, casi todos INSCRIPCIONES PANEGÍRICAS o LAUDATORIAS (especie de cantares de gesta donde se realzan las virtudes del faraón). Destacan la estela del Meneptah, bajo relieves de Luxor y de Abu Simbel. Se daba una identificación absoluta entre los faraones y los mismos dioses, es decir, los primeros eran considerados como tales. Otro bloque de documentos son las COMUNICACIONES OFICIALES. Desde el 2.400 a.C. funcionó en Egipto un sistema postal que estaba al servicio del faraón o de los gobernadores de los territorios. La función era hacer llegar a todos los sitios las decisiones del Gobierno.

En Mesopotamia, pasa algo similar. Se diferencia en que la cultura mesopotámica es una cultura urbana y en que es más importante para la economía el comercio y la industria artesanal, pero coinciden en que el centro de la vida social es la RELIGIÓN. El TEMPLO va a ser el centro religioso del país y el PALACIO va a ser el centro teocrático y de administración. Ambos, templo y palacio, constituyen el centro del Estado y de la vida pública en Mesopotamia.

Así pues, se distinguen 2 formas de comunicación:

  • Del poder político (Código de Hammurabbi: se basa en la Ley del Talión): incluye obligaciones y derechos del ciudadano, leyes…

  • Del poder religioso: el soberano cumple un papel fundamental al ser el enviado de Dios en la tierra.

  • Algunos autores han querido ver en estas sociedades indicios de una opinión pública contraria a las directrices político-religiosas. Un ejemplo son las Memorias de Sinhué. Pero esto no es un hecho comprobado. De haber existido este tipo de opinión atea, es muy probable que estuviera vinculada a la Corte, por lo que más que opinión pública serían corrientes de pensamiento contrarias al poder.

    Todos los sistemas de comunicación que se dieron en Egipto y Mesopotamia estuvieron controlados por y para el poder, sin dar pie en ningún momento a ningún precedente de la opinión pública.

    2.2.- La civilización griega

    En esta “fase”, se da un salto cualitativo en las formas de comunicación. La principal aportación de la cultura griega es el CLASICISMO, que se caracteriza por los siguientes factores:

    1.- DESACRALIZACIÓN: la única forma de acercarse al hombre respetando los valores humanos es dejando a un lado los valores teocráticos.

    2.- RACIONALIZACIÓN: se da una búsqueda racional de las leyes de la naturaleza, una búsqueda que constituye la ciencia (de la observación de la naturaleza nacen las leyes que organizan el cosmos y ordenan al hombre: LOGOS).

    3.- HUMANISMO: el individuo, apoyado sobre su razón y no sobre normas teocráticas, se convierte en el centro y medida de todas las cosas, a través de sí mismo y no de otros.

    Estas características incidirán directamente en las formas de comunicación pública. De esta manera:

  • Desaparecerán las formas de comunicación características de los imperios orientales (la político-religiosa).

  • El escenario de la comunicación va a ser el ÁGORA. Surgen escuelas de oratoria y logógrafos (personas que escribían discursos por encargo ajeno), dada la importancia de hablar en público. El ágora, que era el centro de la polis, se convierte también en el centro de la comunicación. Así, la PALABRA se erige en un derecho del ciudadano que se denomina en griego PARRHESIA (“todo decir”, hacer público todo el pensamiento a través de la palabra).

  • Desarrollo de nuevas formas literarias y, sobre todo, el surgimiento de los esbozos de una opinión pública contraria a la oficial. Esto tiene su origen en la COMEDIA GRIEGA, que estaba alejada de la intención didáctica y moral y que basaba su fuerza y su prestigio en su capacidad crítica y satírica a costa de los personajes públicos de la polis, incluso a costa de los mismos Dioses. Así pues, se demuestra que la RISA CRÍTICA es una manifestación de la inteligencia humana. Más tarde, a partir del s.V a.C, la comedia se degenera con insultos bajos, falseadores…Para combatir esto, se crea la figura del ASTINOMOS, encargado de cuestionar los excesos de la opinión pública. En efecto, esta LIBERTAD DE EXPRESIÓN de los griegos se va a ver luego coaccionada a partir de la regulación del derecho de la palabra. Se empezaron a castigar delitos de malidicencia y aún más los de impiedad (burlarse de los dioses…). Por tanto:

    • Desaparición de las formas de comunicación social propias del Antiguo Régimen (política, religiosa).

    • Formas de comunicación pública; discusión en el ágora.

    • Desarrollo de formas específicas de comunicación pública.

    2.3.- La civilización romana

    Los romanos siguieron el espíritu griego para crear dos grandes bloques de comunicación social:

    1.- MEDIOS DE INFORMACIÓN PÚBLICA OFICIAL (público). En lo público, la administración se encargará de crear una estructura viaria y de comunicaciones muy compleja. Roma va a generar, así, determinados medios de información pública:

    • Annali Maximi (Anales Máximos o Anuarios de los Pontífices): eran tablas cronológicas escritas sobre planchas de madera en las que el máximo pontífice recogía anualmente los sucesos más relevantes acaecidos en Roma con un estilo breve y simple. Distinguía entre los “fastos” y los “nefastos” (hechos más desgraciados o negativos).

    • Acta Senatus (Actas del Senado): son resúmenes del diario de sesiones del Senado expuestos en los tablones públicos. Julio César fue el primero que mandó a elaborar estas actas e incluyó en ellas su propio discurso.

    • Acta Diurna: se recogían los sucesos más recientes e importantes sucedidos en todo el imperio (es decir, a lo largo del mismo). También las encargó Julio César, por lo que no es ilógico que se elaboraran de tal forma que sirvieran a sus intereses políticos.

    • Acta Florensia, Acta Militaria o Bellica, Actas judiciales, civiles

    2.- MEDIOS DE INFORMACIÓN DE PROFESIONALES LIBRES (privado). En lo privado, aparecen profesionales libres de la información. El PRAECO era el encargado de pregonar las disposiciones públicas. El STRILLIONI era pagado por los comerciantes para pagar sus productos. Los NOMENCLATOR eran esclavos o libertos que informaban al amo sobre aspectos de la vida diaria que le debían interesar. Los SUBROSTANI se dedicaban a vender información más o menos escabrosa y sensacionalista.

    Como CONCLUSIÓN de Grecia y Roma, cabe decir que en el mundo clásico en general encontramos las características de una incipiente OPINIÓN PÚBLICA y, sobre todo, de un nuevo sistema de información de capacidad crítica y en el que la información también es un objeto libre de negocio (en Roma se llegaba a pagar por ella).

    2.4.- La Edad Media

    Este período se identifica a través de tres factores:

    1.- FEUDALISMO: el señor propietario tiene la tierra y los siervos la trabajan sin poseerla. Estamos ante una forma económico-social que sucede a la sociedad esclavista.

    2.- DECADENCIA DE LAS INSTITUCIONES: la propiedad privada se impone a la vida pública.

    3.- La Iglesia impone su VOLUNTAD ANTI-CLÁSICA en favor de la espiritualidad, lo que supone un factor muy importante.

    La Iglesia hereda el Imperio Romano de Occidente y va clericarizando su estructura, imponiendo su rechazo al espíritu clásico de Grecia y Roma, un rechazo que se adapta muy bien al nuevo modelo feudal. Ya en el s.VII d.C., no quedaban en Europa más escuelas que las catedralicias. Los monasterios van a ser los únicos centros culturales de Europa.. En torno al s.X, las iglesias se habían convertido en el núcleo predominante de la sociedad occidental, y desde ese predominio la Iglesia va a establecer un complejo y eficaz sistema de comunicación de manera que no tiene competencia alguna, sobre en todo sus efectos positivos sobre los iletrados. Hay, pues, una estructura piramidal que es la base del éxito del sistema comunicativo que la Iglesia tiene sobre los iletrados. Esta estructura piramidal creada por la Iglesia es continuadora de la del Imperio Romano.

    El sistema de información eclesial utiliza 2 grandes bloques de comunicación, que son los siguientes:

  • COMUNICACIÓN ORAL. Tiene varias formas:

    • Predicación. La Iglesia crea un cuerpo especializado de predicadores (Órdenes Mendicantes, Dominicos…) con la finalidad de cubrir las lagunas de la doctrina, que se producían en parte por la escasa preparación de los clérigos rurales. También se pretendía con ello evitar la excesiva distorsión de los mensajes de la Iglesia. Pero este poder de predicar también tuvo su contrapartida para la Iglesia, pues dio lugar a las herejías (Hussitas, Catazos…). La Iglesia recurre entonces a dos medidas coercitivas: la Inquisición y el brazo armado del Estado.

    • Confesiones. Las confesiones a clérigos e integrantes del entramado eclesial surgen como una nueva alternativa oral para la Iglesia.

    • Campañas especializadas de difusión del mensaje evangélico, con el objetivo de movilizar a toda la cristiandad (desde los mendigos hasta los nobles y los reyes) en pro de unos ideales religiosos (la conquista de los santos lugares: Jerusalén).

    • Formas populares. Son formas de apoyo a las anteriores formas de comunicación oral. Ejemplo: Misterios, Letanías…

  • COMUNICACIÓN VISUAL. También tiene varias formas:

    • Arte. Fue utilizado como instrumento educativo y de difusión, dada la conciencia de que el arte era la literatura del iletrado. Funcionaba: primero, como medio de información ocupando los espacios arquitectónicos libres; y segundo, como manifestación del poder de Dios, de la Iglesia.

    • Liturgia y simbología visual. Eran componentes de la “majestuosa misa”, como los gestos del cura y el resto de la ceremonia.

    2.5.- Sistemas de comunicación de las élites culturales: s.XII-XV

    1.- UNIVERSITARIAS. Las Universidades surgen del desarrollo de las escuelas catedralicias a las que van llegando obras de copistas y otros autores…A partir del 1.100, aparecen las primeras universidades en Europa que buscan defender sus propios intereses frente al obispo, que pretende contralor la dirección de esas escuelas. También defienden sus intereses enfrentándose al poder civil. Se trata de FOMENTAR LA RAZÓN: es una cultura opuesta a la cultura eclesiástica dominante. Además, fundamentalmente la Universidad crea dos cosas:

  • Lenguaje culto que luego va a influir como alternativa al lenguaje oficial.

  • Instrumentos lógicos elementales para el desarrollo científico.

  • La Universidad, en definitiva, va a someter el pensamiento a la racionalidad ya crear nuevas formas laicas, más precisas y concretas, de comunicación del pensamiento.

    2.- FORMAS DE COMUNICACIÓN LITERARIAS, MERCANTILES, HUMANISTAS Y POLÍTICAS. Se desarrollan de forma paralela en el contexto de las élites culturales (s.XII-XV).

    • Comunicación literaria. Aparecen obras en romance ya despegadas del latín que suponen las primeras muestras de comunicación literaria.

    • Comunicación mercantil. En varias ciudades italianas había mercaderes, juristas (profesiones muy lucrativas)…que no están de acuerdo para nada con la cultura eclesiástica y fundan sus propias escuelas privadas para impartir en ellas las asignaturas que consideran estrictamente necesarias para ejercer la profesión (derecho civil, cálculo…). Con el tiempo, muchas de estas escuelas se convierten en universidades (Ejemplo: la de Bolonia).

    • Comunicación humanística. A partir del s.XIII, surgen los primeros escritores humanísticos, que alcanzan su máximo esplendor con Erasmo de Rotterdam en el s.XV. Estaban al margen de la Universidad, lo que les dotaba de mayor libertad en la difusión de nuevos valores humanistas, desacralizados, racionales, laicos…

    • Comunicación política. La evolución de la teoría política a partir del s.XIV va a permitir el desarrollo de nuevas formas de comunicación y de propaganda. La teoría política se asentaba sobre la teocrática. Pero, bajo presiones como el desarrollo del derecho…, se fue amoldando y dio origen a una doctrina distinta de la de la Iglesia cuyo resultado va a ser el DERECHO POLÍTICO del Estado moderno.

    2.6.- Formas de comunicación pre-periodísticas

    La baja Edad Media se caracteriza por un resurgir de las ciudades, del comercio y por la imitación del modelo clásico grecolatino, así como por el surgimiento de una nueva clase social: la burguesía. Ésta se convierte en el sector dominante de la vida urbana, no por ser la mayoría, sino por controlar la nueva economía del mercado, de la que obtendría riqueza económica y también poder político.

    La burguesía se ve obligada a desarrollarse frente a los poderes establecidos y va imponiendo lentamente sus modelos de sociedad, antagónicos a los del feudalismo (lo superará totalmente en el s.XVIII, con las revoluciones liberales burguesas). Para ir imponiendo sus valores, crean sus propios instrumentos de acción y de poder, basado en la racionalización (objetivos claros y definidos), en el dinero (negocio y búsqueda de beneficios) y en la cultura escrita. Así, los géneros pre-periodísticos surgen vinculados a la burguesía y a sus necesidades de información para el buen desarrollo de sus negocios. Las formas de comunicación pre-periodísticas son:

    1.- FOGLI A MANO (también llamados avissi, o gacetas). En el s.XII, con el auge de la navegación por el Mediterráneo motivada por la actividad bélica de la zona oriental (cruzadas), los comerciantes tienen que estar al tanto de lo que pasa por el mar, para no arriesgar su mercancía. Así, aparecen mercaderes de noticias, más conocidos como MENANTI. La obra de estos mercaderes se caracteriza por:

    • Cuatro páginas tamaño cuartilla sin título y sin firma.

    • Nombre de la ciudad y fecha al principio.

    • Estaban redactadas de una forma muy elemental.

    Al principio, estos “avisos” se vendían en los puertos y servían como información del Mediterráneo Oriental recogida por marineros y peregrinos. Tuvieron mucho éxito en toda Europa, partiendo de Venecia, potencia comercial de la época. En Francia, se las llamó Nouvelle, y en Alemania se las denominó Geschrieble Zitunge.

    El signo más evidente del éxito de estas hojas informativas es la rapidez y la urgencia con que el poder y las autoridades de toda Europa las censuraron. Ya en 1275 aparecen en Inglaterra ordenanzas reales contra los preparadores de “bulos” y falsas noticias. Los demás monarcas de Europa van a tener una actitud muy parecida. Todo ello culminará cuando el Papa Pío V (fue el Papa de la contrarreforma, en el s.XVI) crea el Índice de Libros Prohibidos (Index Librorum Prohibitorum).

    A partir de 1569, además del índice mencionado, el Papa impulsó duras medidas desde la Iglesia contra los impulsores de noticias que fueran contrarias a obispos, papas… Constitutio contra scribentes et dictantes monita vulgo dicta avissi et ritorni fue una bula que significó la consolidación de esta política represiva contra los informadores. Esta actitud de Pío V será mantenida por su sucesor, Gregorio XIII, con la bula “Ea est”, y también por Sixto V, que fue especialmente duro con los “menanti”, a quienes consideraba gente avariciosa movida únicamente por el ánimo de ganancias.

    La llegada de la imprenta a mediados del s.XV (1456) hizo desaparecer poco a poco los escritos a mano, pero las fórmulas de los “avissi” no desaparecieron, sino que pasaron a ser impresos (es decir, no perdieron la forma ni el nombre de “avissi”). Así pues, incluso con la imprenta, los géneros manuscritos pervivieron hasta el s.XVIII. Para entonces, habían cobrado una gran consideración y un más que notable desarrollo técnico, con oficinas bien organizadas con corresponsales fijos de las que salían “avissi” para sus lectores fijos.

    2.- CRÓNICA CÍVICA. Son las continuadoras directas de los Annali Maximi romanos, ya que se ocupan de dejar constancia de las glorias y desventuras de una ciudad en concreto…Más tarde, fueron utilizadas para justificar la actitud del grupo dominante de la ciudad frente a la oposición crítica.

    3.- CARTAS DIARIO. Son un grupo de publicaciones relacionadas con los informes que los agentes de los grandes comerciantes enviaban a sus sedes centrales. Destacan los FUGGER, banqueros alemanes cuya sede central tenía a su servicio a elaboradores de estas cartas que estaban presentes en las diferentes ferias y mercados. Los informes se limitaban a los precios de referencia de los productos y las materias primas. A partir de 1510, cuando Jacob Fugger se hace cargo del grupo, es cuando pasan a ser propiamente “cartas diario”. Se trata, pues, de escritos personales con información de todo tipo, aunque primase la referencia al negocio. Por tanto, el éxito de los “fugger” se basó en gran medida en la información.

    4.- PRICE CURRENS. Son herederos directos de los “avisos” y, como ellos, nacen en los alrededores de los puertos y del comercio marítimo, con la diferencia de que están más especializados, ya que su contenido se limita al precio de las mercancías en el mercado internacional. El primero se imprimió en Amsterdam en 1585, aunque los manuscritos circularan mucho antes.

    5.- ALMANAQUES. Eran tipos especializados de calendarios que incluían datos astronómicos, informaciones meteorológicas…y que ya eran utilizados por egipcios, griegos y romanos. Con la cultura renacentista, los almanaques empiezan a incluir horóscopos y previsiones. En 1485, Sixto V publica la bula Coeli et terra, en la que condena la astrología diferenciando dos tipos: la aplicada a la medicina, que no era condenable, y la astrología de pronósticos, también llamada “judiciaria”, que sí era moralmente perjudicial. Es a partir de 1600 cuando se inicia el auge de estos calendarios, una edad dorada que durará hasta finales del s.XVIII.

    A raíz de estas fórmulas de comunicación pre-periodísticas que se dan en la Baja Edad Media, podemos extraer las siguientes conclusiones:

    • Interés por la noticia, de ahí la creación de un mercado para la información, que ya circula como producto.

    • Presencia de la información como mercancía, como un bien de uso y de consumo, con la consiguiente aparición del negocio informativo.

    • Potencial político de la información, que hace que los poderes públicos se movilicen para neutralizarlo (censura).

    • Surgimiento de un “submundo” en torno a la información, compuesto por mensajeros oficiales, casas de correos privadas, estudiantes que venden información, peregrinos que vienen de las cruzadas…

    TEMA 3.- LA IMPRENTA, “AGENTE DE DESPEGUE” DEL

    SECTOR INFORMATIVO

    3.1.- La imprenta: factores y cambios estructurales

    La imprenta significó un paso adelante en la configuración del mundo europeo, que aún combinaba hábitos medievales con una mentalidad moderna. La acción política de los incipientes estados modernos, la extensión de nuevas formas económicas y el desarrollo de novedosas doctrinas religiosas tienen su auge con la imprenta. Ésta surge ante la necesidad social de nuevas formas de comunicación; se hizo imprescindible la multiplicación de los textos, con fundamentos previos en China, antes del s.XV. Las condiciones de Europa y la necesidad de un nuevo medio técnico que canalizara la demanda y la oferta de información fueron los gérmenes de la imprenta.

    Existen 3 macro-factores que promueven la imprenta:

    • Recuperación de Europa (1350-1450), después de la gran depresión experimentada por el viejo continente en la Baja Edad Media.

    • Creación e institucionalización del correo.

    • Tecnología (ya desde el s.XIV).

    La conmoción de Occidente se deriva de la guerra, el hambre, la peste (1348)… A partir de 1450 se consolida la recuperación, merced a diversas transformaciones estructurales:

    1.- SOCIO-DEMOGRÁFICOS: aumento de la población y diseño progresivo del orden estamental (fraccionamiento de la aristocracia: pierde el poder político frente al rey soberano, aunque mantiene una posición privilegiada // consagración de la burguesía como una de las minorías urbanas // ampliación del número de hombres libres; freno a la servidumbre y aumento de la presencia del hombre en las ciudades).

    2.- ECONÓMICOS: producción. Crece la producción (oferta), pues aumenta la demanda. Se amplían los circuitos comerciales desde el Mediterráneo hasta el Atlántico, gracias a la proyección portuguesa. Asimismo, crece la movilidad del mercado interior, con disminución de los aranceles. También se adoptan fórmulas monetarias capitalistas en las actividades mercantiles y financieras (auge de los banqueros o “fugger”, como los genoveses).

    3.- POLÍTICOS: se da una decadencia de los poderes universales: Estado e Iglesia, Imperio y Papado. Paralelamente, hay un avance del autoritarismo monárquico legitimado dinásticamente, en un ámbito nacional (de ahí se evolucionó a la Monarquía Absoluta con posterioridad). Así: poder del rey, territorio unificado por el idioma. Ejemplos: Dinastía de los Túdor, los Trastámara, los Valois…

    4.- RELIGIOSOS: existen deseos de reforma en el seno de la Iglesia, que resulta insatisfactoria para atender a la espiritualidad, confundida en lo litúrgico, lo dogmático… Aparecen nuevas órdenes religiosas y diversas herejías a finales del s.XIV; éstas culminan en la REFORMA LUTERANA, que es el mayor cisma de la historia de la Iglesia (1517: reacción contra la corrupción eclesiástica, el exceso del culto a las imágenes…). Se da, pues, una nueva concepción de la cristiandad. Además, se adoptan las lenguas vernáculas (las propias de cada país) en la misa, en detrimento del latín.

    5.- CULTURALES: se experimenta un declive de las universidades como centros únicos del saber, frente a la consagración de los métodos y valores del humanismo, que surge como alternativa para concebir el hombre y el mundo. Se llega a una expresión laica de la vida, a una nueva visión del mundo y de la capacidad racional del hombre, y surgen nuevas inquietudes pedagógicas que propiciaron la purificación de las lenguas clásicas y la regulación de las vernáculas como instrumentos eficaces para la comunicación. Además, se potencian las diferenciaciones nacionales en los ámbitos religioso y literario.

    6.- ENSEÑANZA Y EDUCACIÓN: van a cobrar un gran interés. A finales del s.XIV, existen ya 45 universidades en Europa Occidental y, durante el s.XV, se fundaron 33 más. En este siglo, aumenta el número de personas que aprenden a escribir, así como la aplicación de la enseñanza primaria. Para Tomás Moro, había un 60% de londinenses alfabetizado (cifra superior en ciudades como Florencia o Rotterdam en estas fechas: s.XV). Pero no debemos confundir el saber leer o escribir con la capacidad de leer libros y extraer ideas de ellos. Y es que, salvo excepciones, la enseñanza consistía en recursos memorísticos que se copiaban al pie de la letra. Además, esto chocaba con el hecho de que los libros manuscritos eran muy caros, con lo cual se acentuaban las distancias entre letrados e iletrados. El libro manuscrito era almacenado en las nuevas bibliotecas, tanto privadas como universitarias, y ya se le tenía una gran admiración al oficio del copista.

    EN RESUMEN, todos estos factores constituyen un conjunto de rasgos particulares propios de la vitalidad y las características propias de esta inquieta y activa Europa de. s.XV. Con tales características, se podría ya acoger el fenómeno de la imprenta en este siglo.

    7.- FACTOR DE LA INFRAESTRUCTURA COMUNICACIONAL: el correo. El CORREO es otro de los elementos que potenció la acción de la imprenta. Fue la primera infraestructura comunicacional que cubría toda Europa y cuyas claves eran: los correos reales, las casas de postas y los impresores. Luis XVI en Francia en 1464, en 1478 Eduardo IV de Inglaterra, en 1502 Maximiliano I del Santo Imperio y posteriormente los demás monarcas europeos establecieron correos regulares en sus respectivos territorios, y los organizaron bien independientes de la casa real o bien encomendándolos de forma exclusiva a alguna de sus personas de confianza (en España, se encomendó a García de Cevallos, en 1492). Así, se sentaban los cauces para el intercambio y gestación de información de origen y naturaleza variada. El correo estaba, pues, al servicio del poder político, pero también era utilizado por personas privadas, dado que la gente encargada de las casas de postas eran personas perfectamente informadas y que no dudaban en vender la información que conocían a príncipes y particulares.

    El correo va a ser un factor clave en la forjación del Estado Moderno, de acuerdo con la tendencia de éste a la centralización y a la racionalización. El Estado Moderno necesita, pues, de recursos comunicativos, es decir, de una estructura comunicacional para reducir las distancias y transmitir órdenes, medidas, imposiciones…Los protagonistas de este proceso son los reyes: Enrique VIII (Inglaterra), Maximiliano I, Carlos VII, Luis XI y Carlos VIII (Francia), Juan I y Juan II (Portugal), los Reyes Católicos… Y es que estaban convencidos de la importancia suprema de su rango, de su condición soberana, sin importarles las consideraciones morales; apoyados económicamente por la burguesía y por las minorías del clero y la nobleza, estos reyes van a combatir el poder político de las instituciones feudales para concentrarlos ellos. Así es como se va gestando la MONARQUÍA AUTORITARIA, que después en el s.XVII se hace ABSOLUTA en un nuevo paso hacia la concentración del poder.

    Por tanto, los reyes iniciaban el camino de la legitimidad del poder monárquico, que va a ser único, incontestable, soberano e independiente. Estos monarcas van a enfocar la ley a su favor y comienzan a desarrollar una estructura de dominio a través de las distintas instituciones medievales y también de instituciones nuevas. Todos estos pasos irán encaminados a la CONFIGURACIÓN DEL ESTADO MODERNO.

    8.- FACTORES TECNOLÓGICOS: había un clima apropiado de receptividad hacia los adelantos técnicos que se desarrollan en el s.XV. La ciencia se supedita a la utilidad, a la racionalidad y al hallazgo de instrumentos útiles que reduzcan el costo (tiempo y dinero).

    3.2.- Orígenes y extensión de la imprenta

    En esta perspectiva del s.XV, la IMPRENTA no se inventó de forma azarosa. El papel ya se conocía en China y fue introducido en Europa por los musulmanes (por ello, ya lo conocíamos al menos desde el s.XII). También era conocida la XILOGRAFÍA (técnica de tallado). La invención de la imprenta surgió de descomponer las palabras en subsílabas y letras, fundirlas en matrices metálicas y componer moldes de planchas imprimibles con tinta grasa en papel mediante un sistema móvil de opresión en plano. Se pretendía, por un lado, reproducir textos continuos y, por otro, la xilografía y el papel habían creado el clima propicio para nuevos avances en ese contexto, pero tales avances no se llegaron a producir de momento.

    Durante todo el s.XIV, se van a suceder en Europa una serie de invenciones que culminaron con la aparición de la imprenta en el s.XV. Son:

    • Conocimiento de la orfebrería, con la que se realizaban inscripciones en monedas…y otros muchos objetos.

    • Uso de una aleación de plomo, estaño y antinomio para crear los tipos metálicos (el resultado era un material flexible para la impresión y al mismo tiempo duro para resistir la presión de la prensa y el uso constante).

    • Existencia de la prensa doméstica, con conocimientos técnicos relevantes de cara a su aplicación posterior.

    *** Por tanto, la IMPRENTA marcó un punto y final en un largo proceso de aprendizaje de las técnicas de escritura en Occidente.

    Ahora bien, ¿a quién se atribuye la invención de la imprenta? A Johan Gutenberg, que imprimió el primer libro: Biblia de las 42 líneas. También se ha atribuido la invención de la imprenta a: Procopio Waldfogel (checo), Janszoom Coster (holandés) y Pamfilo Castaldi (italiano).

    Desde 1438, Gutenberg formó una sociedad con el rico comerciante Johan Fust, que lo ayudó económicamente, y con el copista Peter Schöfer. La ciudad alemana de Maguncia fue la que vio nacer a la imprenta, una ciudad que contaba con los elementos financieros e intelectuales mínimos para que surgiera el invento.

    En cuanto a los rasgos físicos de los primeros libros impresos, muestran la voluntad de parecerse lo más posible a los manuscritos (sus rivales más directos), dado el rechazo de la nobleza y el alto clero a la hora de incluir los libros impresos en sus bibliotecas, ya que, mientras éstos podían ser vulgarmente reproducidos, por contra el libro manuscrito era más auténtico y gozaba de más prestigio. Sin embargo, con el paso del tiempo los textos impresos van a ir adquiriendo independencia respecto de los manuscritos. Fueron tantas las ventajas que aportó para la comunicación que, ya desde el s.XVI, el editor, el impresor, comenzó a enorgullecerse de su obra y a marcar con el logotipo de su taller los impresos que editaba.

    La imprenta se expandió con gran rapidez por toda Europa Occidental con una aplicación cada vez más amplia. En 1467, llega a Brujas y a Roma. En el 64, llega a Venecia. En 1470, lo hace a Francfort, Lübeck, Lapzig, Augsburgo, Utrecht y Lyon. En 1474, llega a Barcelona y Valencia y en el 76 a Londres. Esta expansión de la imprenta se dio por una dualidad de factores:

    1.- FACTORES ESTRUCTURALES:

    • Incipiente capitalismo, que dota de los medios económicos necesarios.

    • Existencia de ferias, redes comerciales que hicieron posible la divulgación de productos e ideas.

    • Progresiva importancia de las lenguas vernáculas con respecto al latín.

    • Aumento general de la instrucción y la riqueza entre los laicos, es decir, los no religiosos.

    2.- FACTORES COYUNTURALES. Destacan dos:

  • Una vez que conocieron los secretos de la imprenta, los oficiales que habían trabajado con Gutenberg quisieron establecerse por su cuenta. Fueron apareciendo en ciudades del sur de Alemania y, desde 1464, hubo impresores dedicados al arte de la imprenta. Johan Fust, el sociocapitalista, y Peter Schöfer, copista también colaborador de Gutenberg, se establecieron en París.

  • En 1462, Maguncia es asaltada por el príncipe elector Adolf Von Nassan, que prohibe la instalación de imprentas, lo que obliga a los tipógrafos de la ciudad a expandirse por Europa.

  • Hasta tal punto llegó la rapidez de la difusión que distintos autores han hablado de simultaneidad en la aparición de las imprentas. Antes de que terminase el s.XV, en Alemania había ya 15 ciudades con imprentas. En el resto de Europa, también destacó Italia, segundo país en importancia en este sentido (Roma, Venecia…). En estos primeros años de la imprenta, Italia tenía más de 70 ciudades con imprenta y era el país que más obras editaba. En Francia sobresale París, que tuvo su primera imprenta en 1470, fecha relativamente tardía. Fue tan rápida la expansión en Francia que, en 1500, sólo en París había ya 70 imprentas. En el resto de Occidente también destacaron los Países Bajos, Suecia, Flandes e Inglaterra.

    La imprenta va a llegar a España más o menos pronto en relación con otros lugares. Se instalaron en las ciudades de más actividad económica y de comercio floreciente. Durante el s.XV, 26 ciudades tenían imprenta, un número que pronto aumentó cuando se instalaron imprentas en ciudades universitarias como Salamanca, o comerciales como Sevilla. De nuestra ciudad saldrá, en 1533, una imprenta rumbo a México, lo que significa la introducción de la imprenta en el continente americano.

    Pero, ¿qué va a suponer la invención y expansión de la imprenta?

    1.- Va a suponer una respuesta en términos de producción para cubrir la demanda creciente de un mercado informativo en expansión, debido a la rápida difusión de las ideas religiosas e intelectuales, así como a las necesidades económicas y políticas.

    2.- Acotación de la figura del editor-impresor, que dentro de los oficios burgueses va a ser el catalizador del desarrollo cultural, difusor del pensamiento y la ciencia y responsable en gran medida del humanismo y del secularismo. Como profesional burgués, el impresor va a ser el ejemplo del espíritu urbano, un ser racionalista movido por beneficios económicos, en contraste con los decadentes valores feudales y medievales.

    3.- Organización de una industria cultural que va a ser más rentable y fluida que la de los “menanti”. Se caracteriza por dos elementos:

    • Tendencia a la univocidad: se pretende que el mismo texto o la misma imagen puedan ser vistos igual por muchos lectores, con lo que se pueden modificar y corregir errores colectivos.

    • Espacio cultural uniforme: un espacio capaz de desplazar a las formas de comunicación dominantes en la Edad Media mediante la popularización de la cultura. Esta popularización de la cultura elimina la necesidad de los elementos visuales (catedrales, arte, vidrieras…) como literatura del iletrado (aunque no desaparecen del todo).

    4.- Ruptura con la transmisión oral que dominaba la comunicación medieval. Ahora se reorganizan y acumulan los textos impresos.

    5.- Paralelamente a esto, la imprenta consagra 2 sistemas de comunicación:

    • Comunicación Política, en respuesta a las necesidades del ejercicio político para alcanzar los objetivos del autoritarismo monárquico.

    • Comunicación Económica, en respuesta a la nueva necesidad de información que requiere la nueva clase burguesa urbana para un eficaz funcionamiento de sus negocios.

    3.3.- Repercusión de la imprenta en los géneros pre-periodísticos

    Los efectos de la imprenta sobre los géneros pre-periodísticos fueron más bien escasos. La imprenta no rompe con estos géneros, sino que, por contra, supuso para ellos la posibilidad de multiplicarse mediante la difusión de gran número de ejemplares. Por tanto, los géneros pre-periodísticos manuscritos siguen coexistiendo con los impresos hasta el s.XVIII. Paralelamente a este aumento de la tirada, y gracias a la ampliación del mercado informativo, estos géneros generaron otros productos informativos. Se inicia, pues, el camino hacia la periodización y la regularización: el camino hacia el periodismo. Tales productos informativos nuevos son:

  • OCASIONALES. Son publicaciones eventuales sacadas a la luz con motivo de algún hecho excepcional. Los más antiguos datan de 1470 (Bolonia) e informaban sobre las guerras contra los turcos en el Mediterráneo Oriental. Tienen su origen en los “avissi”, ya que éstos tenían la costumbre de publicar una sola noticia cuando lo espectacular del acontecimiento lo requería. Por tanto, partiendo de este precedente, los “ocasionales” van a desarrollarse de forma paralela, pues los “avissi” no desaparecen de golpe. Estos ocasionales empiezan narrando novedades importantes…pero pronto van a empezar a ser publicados por los gobiernos, que los usan de forma que favorezcan sus intereses políticos. Así se dan a conocer los descubrimientos de Colón, la toma de Granada por los Reyes Católicos…

  • Los “ocasionales” también van a ser utilizados como instrumentos de propaganda por parte del Estado. En tiempos de Enrique VIII (Inglaterra), se publican “ocasionales” en defensa del divorcio, por ejemplo. Así pues, estos “ocasionales” podían ser promovidos por individuos aislados o bien por el gobierno con intenciones persuasivas o claramente propagandísticas.

  • RELACIONES. Eran empresas anónimas de no más de 4 hojas que narraban sucesos variados con una periodicidad en principio irregular. Se trataba de un conjunto de episodios dignos de divulgarse por su carácter extraordinario o polémico (ello provocó la aceptación del público). Estas “relaciones” nacen de la periodicidad del almanaque y de la fórmula de la crónica. En España, proliferaron desde 1493 con el nombre de Cartas Nuevas, Hojas de Noticias y Hojas Volantes. Pero su elaboración sistemática no cristaliza hasta el s.XVI, de la mano sobre todo del noble austríaco Michael Von Aitzing, que empieza a recopilar estas “relaciones” y, aprovechando las ferias anuales de Francfort, comienza a lanzar desde 1587 dos volúmenes por año.

  • A imitación de las crónicas, estos volúmenes recogían los principales hechos ocurridos en Europa en esos 6 meses que separaban una feria de otra. Se les llamó Mess Relationen y tuvieron un gran éxito, ya que antes de morir este noble le salieron muchos imitadores, sobre todo en Alemania. Su rentabilidad provocó una lucha por el dominio de estas “relaciones”, hasta que Fernando II otorga ese privilegio exclusivo de publicación en las ferias de Francfort a la viuda del librero Latomous. Además, muchos imitadores intentaron repetir el éxito pero con una periodicidad semanal, naciendo así las GAZETAS.

    3.4.- Relaciones del poder político y religioso con la imprenta

    Tanto el poder político como el religioso reaccionaron muy pronto frente al peligro que suponía la imprenta. Con ella y el consiguiente aumento del comercio informativo, la información pasa a ser un instrumento al servicio del cambio religioso y político, ya que el impreso es un instrumento para consolidar el nuevo estado-nación. El peligro para el poder político está en que la imprenta es también un enemigo potencial que puede difundir ideas nuevas. Para luchar contra ello, tanto el poder político como el religioso crean instituciones que afectarán a las comunicaciones:

    • Oficialización del correo, con una adecuada regulación (día, horas…).

    • Instituciones o mecanismos que controlan la actividad de la imprenta: censura previa, identificación del autor…

    Ya en 1475 se anunciaron en Colonia duras advertencias contra la imprenta, que tendrán su continuación en 1482 en Wurzburgo y Basulea. En 1486, el arzobispo de Maguncia teoriza sobre la censura en estos términos. En 1487, el Papa Inocencio VII emite la bula Contra impressores librorum reprobatorum, prohibiendo la impresión de todo papel que no llevase el permiso eclesiástico. En el 88, Inocencio VIII firma la bula Inter Multiplices, primer precedente de la censura previa. Ya en el 1515, en el contexto de la guerras de religión del s.XVI, León X se vio obligado a establecer la censura previa en toda la cristiandad. En efecto, tras la ruptura de Lutero con la Iglesia ésta adoptó medidas cada vez más restrictivas con la imprenta.

    En 1521, Francisco I en Francia y Carlos V en España promulgaron decretos que prohibían la publicación de libros censurados por la Iglesia. En 1524, Clemente VII veta la difusión de las obras de Lutero. En 1542, se crea la Congregación del Santo Oficio, con la función principal de la lectura, el estudio y el castigo de libros inmorales. En 1559, se publica el primer Índice de Libros Prohibidos, elaborado por la Santa Congregación del Índice, que nace del Concilio de Trento (Papado).

    En 1569, Pío IV publica la bula Dominici Gregis, que contenía un catálogo de textos prohibidos y un decálogo sobre la censura. Gregorio XVI condenaría más tarde a los “menanti” que recogieran información sin sello papal, y Sixto V ordenó castigos corporales a quienes infringieran esa ley.

    LA REFORMA PROTESTANTE. NO EXAMEN (las fotocopias, sí los apuntes)

    TEMA 4.- PERIODISMO Y FORMACIÓN DE LA EUROPA MODERNA

    4.1.- La Reforma Protestante

    El Renacimiento es el resultado artístico y cultural de un gigantesco cambio de creencias en Europa, cambios que se suceden entre el s.XIII y el s.XVII. Este período de tiempo constituye el paso de la Edad Media a la Edad Moderna, que se produce por rupturas o crisis: una ruptura económica que se inicia en el s.XIII y se consolida en el XV; y una ruptura artística que surge en el s.XIII y se propaga por Europa en el XIV.

    En este contexto, la religión sufre una gran crisis que explota en el s.XVI con una fuerte crueldad y violencia, ya que la religión estaba fuertemente ligada al poder del Estado. El deseo de poder de los papas se hace imperial (Adriano VI es el último Papa con estas intenciones en el s.XVI). Luego, se inicia un período de dominio territorial. Era tal la corrupción del papado que acceder al poder eclesiástico era cuestión de dinero; e incluso los papas tenían “cortesanas”. Por ello, las órdenes eclesiásticas estaban desprestigiadas y perdían el respeto del pueblo. Tan sólo gozaban de cierto prestigio los Dominicos, por ser los encargados de la Inquisición, con la que acusaban a todos los no sometidos a la fe cristiana (hechiceros, etc.).

    Por aquél entonces, la imprenta ya tenía gran importancia. Así, entre 1457 y 1517 se publicaron más de 400 ediciones de la Biblia. Esto produjo un florecimiento de la lectura en la burguesía y la nobleza, lo que motivó un espíritu de tolerancia, ya que en principio la primera publicación se componía de textos religiosos y de reformismo moral y religioso entre las clases altas. Erasmo de Rotterdam representa esa apertura moral, pero no rompió con la Iglesia. Sí lo hizo, en cambio, Martín Lutero, hombre del s.XV y procedencia humilde, que se hizo agustino y catedrático de teología por su empeño (ya que por su condición social era difícil). Lutero era amigo de las reformas, pero conservadoras (nada aperturistas).

    Por entones, León X vendía indulgencias, encargadas a los Dominicos, que las comisionaron a los Fugger, la familia de banqueros más importante de Augsburgo. En 1515, Lutero protestó contra esa práctica sin que apenas se le hiciera caso desde la Iglesia. En 1520, y viendo que su protesta no encontraba la reacción esperada, cuestionó la inviolabilidad de los Concilios y el Papa le excomulgó.

    Lutero vivía en ALEMANIA, donde había 2 grandes malestares:

    • Obreros revolucionarios, como fue su propio padre.

    • La pequeña nobleza, que se resistía a aceptar el absolutismo monárquico y vio en Lutero un esperanzador respaldo.

    Lutero escribió un manifiesto en el que reivindicaba los derechos de la iglesia nacional frente a la romana. Ante ello, León X respondió con una bula a Lutero, a la que éste a su vez contestó con la presentación en Wintemberg de sus 25 tesis. Se produjo, por tanto, una ruptura total entre la Iglesia católica y la teoría de Lutero. A partir de entonces, empezó a escribir en los idiomas autóctonos (no en latín), para que la lectura fuera más accesible para todos.

    La obra de Lutero triunfó por ser ambivalente y confusa, adaptable a diversas interpretaciones. Satisfizo a los nobles alemanes, los obreros revolucionarios…Pero sin el desprestigio a la Iglesia el eco de la teoría luterana hubiese sido menor. Además, dado el malestar que explicamos más arriba, los príncipes alemanes se pusieron del lado de Lutero para tener una base moral con que enfrentarse a la Iglesia, consiguiendo dos cosas: la obtención de los bienes eclesiásticos y desprenderse del emperador Carlos V.

    En 1525, el gran maestre de la orden teutón se hizo luteranista. Le siguieron muchos nobles, porque Lutero trasladaba la responsabilidad de la Iglesia a los monarcas (era rígido y pensaba que había que controlar al pueblo moralmente, a través de un rey). Como consecuencia de todo esto, en 1529, Carlos V autoriza el luteranismo en las zonas donde ya está consolidado, pero bajo la prohibición de que se difunda más allá de tales límites. Los luteranos van a protestar por ello (por eso se les llama “protestantes”) desde la dieta de Spira.

    En INGLATERRA, esta reforma fue diferente. Los ingleses no querían el centralismo de Roma, y en el s.XVI además veían peligrar su integridad territorial por el imperialismo de Carlos V. Reinaba entonces Enrique VIII, que en un principio se apoyaba en la Iglesia para consolidarse. Sin embargo, tras el peligro que suponía para Inglaterra el ataque alemán a Francia, Enrique VIII se enfrentó a Carlos V, y enfrentándose a él lo hacía también a la Iglesia, que apoyaba al emperador germano. Ello y su relación personal (su mujer era estéril) hicieron que la Iglesia inglesa reconociera a Enrique VIII como cabeza de su iglesia, lo que hacía que los bienes de la Iglesia romana pasaran a él.

    En FRANCIA, Federico I, pese a su hostilidad hacia Carlos V, no adoptó la reforma luterana, al tener influencia de la Iglesia y porque recibía privilegios del propio Carlos V, al estar sometido a él y a Roma. Era, por tanto, poco aperturista. Es en este contexto cuando surge la figura de Juan Calvino, artífice de la segunda reforma. Calvino, un erudito humanista procedente de una familia noble y rica, tenía tan solo 24 años cuando publicó su obra Institución cristiana, que es la base de su reforma. En ella:

    • No admite mediación entre Dios y el hombre.

    • Sólo admite los sacramentos del Bautismo y la Eucaristía.

    • No admite sacerdotes ni imágenes, y rechaza la sacralización de estos sacerdotes y los poderes sobre las masas.

    • Concibe al cristiano como el intérprete de la Biblia.

    • Cree que la fe es el único camino hacia la salvación.

    • Cree en la predestinación.

    La reforma de Calvino va a ser más eficaz, al ser más moderna y racionalista. Esta reforma es la que da lugar en el s.XVIII a la explosión racionalista. La reforma calvinista pretende someter al Estado a las condiciones religiosas. El calvinismo va a ser una doctrina universal y abierta a todos, y su sede va a estar en Ginebra. Esta ciudad estuvo sometida a la religión a través del Congreso de Ciudadanos, que elegía a los cargos religiosos y públicos y tenía derecho a excomulgar por motivos religiosos. En el s.XVI, se crea la Academia Ginebrina, con el fin de enseñar (la enseñanza obligatoria data del s.XVI).

    El calvinismo se dio más en países mercantiles, donde la burguesía tenía más fuerza. En Inglaterra, donde eran llamados presluterianos, fue donde tuvo más arraigo. En Francia, se les llamó hugonotes (los hugonotes se agrupaban en el Sur), hasta que Enrique IV renunció a ser hugonote para subir al trono, lo que hizo que se permitiese la libertad de culto, aunque el reino era catolicista.

    En este punto es cuando se va a dar la CONTRARREFORMA. Al principio, la Iglesia se calla, al sentirse culpable. Durante la primera mitad del s.XVI, se deja llevar por la política de Carlos V, que la utiliza para amedrentar al pueblo. Pero, en la segunda mitad del siglo, la Iglesia decide endurecer la Inquisición y penar el desarrollo artístico o científico del hombre. Entre 1547 y 1560, Paulo III convoca el Concilio de Trento, formado sobre todo por teólogos españoles e italianos, y llega a posturas doctrinales que hacen imposible el diálogo con los reformistas. Con este concilio, el Papa recupera su poder sobre todas las categorías eclesiásticas, asegurando la unión católica.

    Además, la Iglesia va a crear la Compañía de Jesús, que en principio se inspira en la disciplina militar para someter la autoridad absoluta al Papado. Asimismo, la Iglesia toma conciencia de que la mejor forma de difundir sus ideas es la educación, por lo que lleva a los jesuitas a las mejores universidades (un ejemplo de la importancia de la formación es que de una de estas escuelas de jesuitas salió Descartes).

    Por tanto, tras el s.XVI el mapa era el siguiente:

    • Los romanizados tendieron más al catolicismo o al calvinismo, que tenían rasgos comunes entre sí. Los pueblos del catolicismo han tendido al absolutismo, y los del calvinismo al liberalismo parlamentario.

    • Los menos romanizados tendieron al luteranismo (y donde arraiga el luteranismo se tiende al nacionalismo).

    4.2.- Influencia en los medios de la época

    Lutero es un gran elemento propagandístico de la época, fruto de 3 corrientes comunicativas. Son las siguientes:

    1.- Heredero de los predicadores (dominaba la oratoria).

    2.- Hereda los sentimientos de los humanistas.

    3.- Es hijo de la revolución de la imprenta y la utiliza para difundir sus ideas.

    En su labor divulgativa, atiende a tres frentes sociales:

    • Publica para las élites. Para ellas escribe los tres manifiestos: el de la nobleza cristiana, el de la cautividad babilónica de la Iglesia, y el manusrito sobre la Libertad Interior del Cristiano.

    • La población culta, para la que utiliza en sus 95 tesis un lenguaje más nuevo y otorga amplias concesiones a la interpretación propia (Lutero llegó al extremo de pedir una Biblia para cada creyente, pero ello no convenía a la Iglesia, a la que le interesaba que existiera una única lectura).

    • El pueblo llano, al que se dirige con himnos, sermones…traducidos a las lenguas vernáculas. Esta acción rompe todos los moldes del sistema informativo eclesial, reformando la forma de comunicación oral. Así, el sermón será el centro de difusión oral de sus ideas. Y también rompe con las técnicas: ilustra con dibujos explicativos de los mensajes…En todo caso, predomina fuertemente la palabra con respecto a las artes.

    Entre 1517 y 1520, se vendieron unos 300.000 ejemplares de 30 obras de Lutero. Para escribir los panfletos, se traducían a las lenguas vernáculas, lo que producía toda una movilización social. En efecto, la reforma planteaba sus reivindicaciones en la lengua vernácula de cada cual, pero nunca se paró a pensar en las posibles consecuencias de esta difusión (el hecho de que el pueblo se culturizase). Al principio, arrastró a la burguesía y a las clases urbanas medias, y luego también a campesinos, clases urbanas bajas…

    Los medios que utilizó la reforma para la difusión de sus ideas fueron:

    • Amplio uso de la imprenta, para difundir panfletos de Lutero. Pero estos panfletos sólo llegaban a las clases altas (las cultas), así que para las clases más bajas se diseñaban textos teológicos de contenidos reformistas, con ilustraciones, obras dramáticas, lecturas populares…

    • Uso de las caricaturas (Papa, eclesiásticos…), que fue proliferando.

    • Se adaptó el lenguaje a formas grotescas dotándolo de una vulgaridad que ayudaba la intención divulgativa. Pierre Virit defiende el uso del lenguaje vulgar para extender la palabra de Dios, diciendo que esa palabra no es tan seria como la pinta la Iglesia (1544, antes del Concilio de Trento).

    • El uso del púlpito como lugar de oratorio (el sermón llegó a convertirse en un elemento principal y, además, Lutero hizo que ese sermón se imprimiera).

    Ante este derroche de medios, a partir de 1521 la Iglesia va a apoyar la aparición de fuerzas culturales alternativas a las reformistas, precisamente con la finalidad de contrarrestar el mensaje de la reforma. Así, en 1572 esa reacción se intensifica, se hace más fuerte y la Iglesia crea la Congregation de Propaganda Fide, que organiza la cotrapropaganda. Esta institución tenía 29 cardenales, gozaba de agentes por todo el territorio católico y cumplía tres funciones principales:

    • Captación de información.

    • Planificación y control de la doctrina (desde Roma).

    • Acción educativa y propagandística.

    La contrarreforma trató de distinto modo a las diferentes clases:

    • A las élites les hizo pensar en el escaso nivel intelectual de las tesis protestantes.

    • A los menos selectos les dio libros, panfletos, grabados…aunque no supo separarlos de los textos de las élites y terminó publicando textos medios (accesibles para élites y clases un poco más bajas). Se prestó más atención a obras de arte (pintura, etc.) que a la escritura, al contrario que Lutero.

    Por tanto, la Iglesia perfecciona su sistema informativo del Antiguo Régimen. Antes del Concilio de Trento hubo pocas medidas, pero siempre se tenía a la imprenta en el punto de mira. A comienzos del s.XVI, León X ya impuso condiciones de impresión (represiones). La utilización de la imprenta por la Iglesia hizo que se uniformara el culto; los clérigos más pobres iban aprendiendo y todos se ceñían a la interpretación del Papado, incluso se publicaron “manuales de predicación”, en los que decía como se tenían que decir las cosas. Más tarde, la Iglesia empezó a crear su propia literatura.

    La vinculación entre Estado e Iglesia va a dar sus frutos entonces en las dietas (lista de libros que no se podían publicar). Así, en España los Reyes Católicos no pusieron cortapisas, pero, cuando la reforma empieza a triunfar y se le empieza a temer, Felipe II dicta la Real Pragmática (1558), que establecía un rígido control sobre la impresión (lo controlaba la Inquisición). El mismo Felipe II publica en 1558 su Ley de Sangre, por la que condena a pena de muerte a la persona que permita entrar en el reino un libro sin firma eclesiástica o real, escrito en lengua romance, así como a quien lo tuviera o escribiera dentro del reino. El primer Índice de Libros Prohibidos fue el de la Sorbona (1544). En España, el primer índice de libros prohibidos es de 1559.

    4.3.- El Estado Moderno: la monarquía absoluta,

    empresa de comunicación

    El Príncipe, Maquiavelo. Resulta clave dominar el Estado, cueste lo que cueste; el fin justifica los medios, y uno de los medios es el Ejército (fiel, fuerte y poderoso); además, el rey debe instruirse y prepararse para la guerra en períodos de paz (con la cacería…). En efecto, el rey tiene que parecer virtuoso, siendo audaz, fuerte, decidido (es mejor ser temido que amado, pues así se evita cualquier intento de sublevación). Maquiavelo concluye que el príncipe no puede tener todas las virtudes que se le atribuyen, ya que lo concibe como un ser humano. Pero, basándose en el principio de mantenimiento del orden, el príncipe puede hacer lo que quiera. Así, vicios como la avaricia pueden ser positivos en el príncipe, pues puede hacerle parecer más fuerte e invulnerable. Y ese parecer significa comunicar, proyectar una imagen al pueblo (se trata de una comunicación vertical). Por tanto, el príncipe pasa de ser el primer privilegiado a ser el único.

    Hacia el 1500, hay una fuerte efervescencia comunicativa. Los estados producen cuerpos complejos de informadores. Así, nos encontramos con diferentes medios de comunicación, aglutinados en información oral (revistas que eran cantadas…), con un fuerte peso aún, y en comunicación manuscrita e impresa (conviven las cartas diario con los panfletos, ocasionales…). Poco después aparecerán las gacetas. También van a convivir algunas publicaciones privadas controladas por el Estado.

    España fue pionera en este sentido, ya que al ser un territorio tan amplio necesitaba comunicación administrativa. Las medidas que se adoptaron fueron las siguientes:

    1.- Multiplicar todas las formas posibles de comunicación, ya fuera a través de funcionarios o de personas privadas. Ejemplo: cartas diario, de las que se hacían copias por ser información de interés general. Las informaciones llegaban a la Corte desde diferentes lugares: de los virreinatos o sedes diplomáticas, de los jesuitas…Estas cartas informaban al Estado de los acontecimientos.

    2.- Los reyes establecieron un sistema de correo, que era del Estado o se entregaba a particulares. En el caso de España, se entregó en régimen de monopolio a Franz von Taxis (1504), que se comprometía en llevar el correo oficial de Granada a Bruselas en 15 días en verano y en 18 en invierno. En 1518, Taxis se comprometió a mantener informados al día a todos los secretarios, consejeros y al rey, allí donde estuviesen. Era un paso importante en la evolución del correo.

    3.- La intervención legal en el mundo informativo. Se crearon las normas de control y censura elementales para que no se publicara lo que no interesaba. En 1502, se limitó la difusión de ideas y la publicación de libros. En 1521, se produce el Edicto de Worms, que limitaba la publicación de obras en todo el sacro imperio. En Francia, el privilegio real sobre la imprenta se recordaba todos los años; desde mediados de siglo, también se haría en Inglaterra (también lo hizo la Iglesia con Sixto V).

    4.- Ocasionales y relaciones, para establecer en el pueblo llano una nueva imagen. En esta época, el número de ocasionales y relaciones era enorme. Normalmente, se utilizaban para contar informaciones sobre el descubrimiento de América. Fueron muy frecuentes, y el estilo narrativo fue cambiando (se va haciendo más sensacionalista). Esta forma de dar a conocer al público los acontecimientos se completó con otras relaciones orales, que tuvieron tanto éxito que se prolongaron hasta comienzos del s.XVIII.

    Todo ello significa que la información juega un papel clave, y los reyes ven en ella un enemigo potencial, por lo que crean estrategias de control tanto defensivas como ofensivas:

    • DEFENSIVAS. Se exige la previa autorización del Estado para las publicaciones (se exigen licencias a cualquier publicación). Además, el Estado pide medidas fiscales como finanzas previas, impuestos sobre el papel prensa, la publicación, el correo…(por tanto, la publicación no era nada lucrativa por aquél entonces). Otras medidas eran más represivas. Algunas eran ordinarias y venían de la ley, y otras del Estado a modo de advertencias (a la tercera advertencia real, se cerraba el periódico). Asimismo, el Estado controlaba la información contenida: no se podía criticar debates parlamentarios, ni recoger informaciones del extranjero (por la reforma)…Tampoco se podían publicar noticias falsas (el concepto de falso lo establecía la ley), y se persigue a los autores y distribuidores de textos clandestinos.

    • OFENSIVAS. Los mismos estados se convierten en periodistas, creando el doble de periódicos que nadie, y se hacen a sí mismos contrapropaganda para hacer ver que existían publicaciones de la oposición. Era una forma de evitar las críticas a fondo, distrayendo la atención de los principales problemas. Este pragmatismo era también aderezado con noticias sobre los grandes principios (los principios del Estado, los derechos del hombre…), en función del interés del emisor. El lenguaje utilizado era barroco y enrevesado y se usaba mucho el juego de las comparaciones (con regímenes anteriores, de otros países…), siempre para ensalzar el Estado propio. Como dice Maquiavelo, el príncipe debe rodearse de publicistas, administradores, hombres de acción

    En efecto, esta era la única forma de combatir la literatura alocada: la información debía ser sometida al control del Estado absoluto, desde 3 perspectivas:

  • La sabia utilización de la censura y las normas legales.

  • La posesión de la infraestructura comunicativa necesaria.

  • La posesión de un bloque suficiente de medios que compita con el resto.

  • 4.4.- Función del periodismo en la difusión del liberalismo:

    la pensa clandestina

    A partir del s.XVII, van a tener su auge los fenómenos comunicativos que se habían originado en los siglos XV y XVI (ocasionales…). Los Estados y las monarquías tendrán grandes modelos de propaganda, no solo para las élites, sino también para el pueblo o el Tercer Estado. Este tercer estamento descubre así la revolución de los medios en el s.XVII, y es a partir de ahora cuando proliferan los documentos clandestinos (no sólo los que se imprimían sin permiso, sino también los textos que por motivos políticos e ideológicos se leían en la clandestinidad). Pues bien, tanto los documentos oficiales como los clandestinos dan lugar a diferentes tipos de propaganda:

    • Oficial, a través de cartas, libros y los periódicos oficiales, así como de la “cultura panfletaria” hecha por la Corte para las clases bajas.

    • Propaganda de la oposición, basada en documentos de destinos y hojas sueltas. Menéndez y Pelayo llama a esta información baja prensa (…). Sin embargo, tuvo gran difusión y éxito por tener no un lenguaje barroco, sino el lenguaje de la calle. Generó una opinión pública, una conciencia colectiva.

    La fuente de los dos sistemas era la misma: la élite (oficial: corte; clandestina: altas clases sociales), y el destinatario siempre es el pueblo, bien para que sea fiel, bien para que se subleve.

    En el caso de la propaganda clandestina, la presencia liberal, de élites, era evidente. Se distribuía por canales no oficiales (ferias…). En este sentido, podemos distinguir dos tipos de publicaciones:

    1.- Una con fines políticos, hecha por y para los liberales, y que es la punta de lanza contra la monarquía. Tiene el lenguaje culto de la época, el francés, y se les llamará Hojas o Gacetas Holandesas.

    2.- Otra con fines económicos, y más tarde también con una intención política latente. Se suelen editar en varias lenguas y van dirigidas a un público de clase baja y sin cultura (ocasionales, relaciones, “avissi”…).

    Los OCASIONALES comenzaron a publicarse en el s.XVI, y en el XVII no cambian ni el contenido. Este tipo de libros va ampliando su tirada, e incluso aparecen variaciones como los CANARDS, que utilizan un lenguaje mucho más popular y superan a los ocasionales en el s.XVIII. Esta modalidad trataba temas sensacionalistas que no tenían que ver con la realidad (milagros, monstruos…) y daban interpretaciones religiosas a los fenómenos. Esta tendencia a lo sensacional es buena muestra de que se dirigían a un mercado popular, el mismo que se había dedicado a la compra de almanaques, que tuvieron su máximo auge en los s.XVI y XVII (el mismo público de los almanaques es el que ahora lee los Canards). En suma, lo que hacía popular al Canard era la forma en que se contaban las historias: con un lenguaje muy llamativo, sensacionalista, acompañado de grabados, caricaturizaciones del enemigo (para algunos Lutero, para otros el Papado)…

    También es la época de mayor difusión de los almanaques, algunos traducidos a varias lenguas. Ejemplo de canard: la prodigiosa e increíble historia de un espíritu que abusó de una joven dama española (era una historia española traducida al francés, 1617). Ejemplo de ocasional: breve discurso de la tempestad acaecida en la ciudad de Londres (fue traducido a todas las lenguas populares). Por su parte, las gacetas u hojas holandesas iban haciendo otro público: el liberal culto.

    A partir de 1605, ciudades como Amsterdam se convierten en centros de impresión para toda Europa de impresos contrarios a regímenes totalitarios (tras la independencia de Carlos V, se cuenta con dinero y personal cualificado). Estas publicaciones son a veces simples avisos, y otras veces son gacetas. Al ser clandestinas, el mercado en el que se distribuyen son las ferias, a las que llegan por medio de editores o de comerciantes interesados en la actividad política. Estaban escritas en francés (el lenguaje culto) y normalmente recogían los hechos políticos más importantes (revueltas…) y las ideas principales de las teorías contrarias a la monarquía absoluta. Tales publicaciones tuvieron mucha importancia como catalizadoras del liberalismo.

    4.5.- La Prensa Oficial

    La prensa oficial convivía con la clandestina. Las gacetas estaban a medio camino entre lo popular y lo liberal. Tenían una periodicidad semanal. En 1597, se intenta hacer con más rigor en Florencia y Augsburgo, pero en principio esta periodicidad no cuaja. Por su parte, las relaciones tuvieron ya cierta regularidad en 1609 y proliferaron mucho (las primeras relaciones, que surgieron con una periodicidad difusa, se llamaron también “gacetas”).

    Siguiendo la fórmula de los avisos y de las relaciones, las gacetas tenían un formato pequeño y una portada bien decorada. Recogían varias informaciones, con el nombre de la ciudad, la ficha, el nombre de la gaceta, y al final también se incluía publicidad. A medida que se fueron multiplicando, la forma más simple de rellenar una gaceta eran los textos de otras gacetas, por lo que se producía una información muy homogénea.

    Inicialmente, las gacetas fueron impresas por editores privados, pero el Estado va a empezar a controlarlas en cuanto se percata de su poder. Así, fue el propio Estado el que dio pie a la diversificación de las publicaciones. En efecto, en el primer tercio del s.XVII el Estado se limita a vigilar (base defensiva), pero después pone todo su poder al servicio de estas publicaciones (base ofensiva), lo que producirá una diversificación de modelos, eso sí, muy limitada: el modelo continental, donde destaca Francia, y el modelo inglés. Ambos tienen en común la misión de favorecer al poder político dominante, al Estado. Esta diversificación va a consistir en diferentes formas de actuar (control) del poder absoluto con respecto a la prensa:

    • En Francia, todo producto que saliera de la imprenta estaba sometido a censura real (hasta 1789) y se le concedía el permiso como “privilegio real”.

    • En Inglaterra, desde 1586 todo lo impreso estaba sometido al control de las Cortes, de la Cámara Estrellada, que limitaba el número de publicaciones y de permisos para distribuir en una u otra ciudad.

    En el MODELO FRANCÉS o absolutismo perfecto, se parte de la idea de que la verdad radica en el centro del poder, en la monarquía, no en el pueblo. Los reyes empleaban la prensa para informar al pueblo sólo de lo que ellos consideraban que tenían que informar. Este modelo francés se rige por un sistema de privilegios, que se concedía en régimen de monopolio. Había una serie de trámites (proceso administrativo) por los que la monarquía hacía las concesiones, con la garantía de no tener competencia. Esto limitaba la libertad de las publicaciones, que quedaban al servicio de la corona (ésta proporcionaba incluso el material).

    Existía, además, una censura basada en un listado de temas prohibidos que no podían ser tratados por las publicaciones (el que lo hiciera sería penado). Si los comparamos con los ingleses, más liberales e informativos, los impresos europeos eran más literarios. Había tres publicaciones importantes: la Gazette, Le Journal de Savants y Mercure Galant.

    La Gazette data de 1631, a partir de un privilegio conseguido por Theophraste Renaudot. Aparece con una periodicidad semanal, un formato muy pequeño y una extensión de tan sólo 4 páginas. Su contenido era de noticias del extranjero, diplomáticas y militares. Desde las 6 semanas, incluyó noticias de la Corte. Y todo ello con carácter exclusivo y perpetuo (se concedió como un privilegio hereditario) y con una pensión, una financiación de 800 libras. Renaudot se convierte, así, en el primer periodista profesional (que cobraba por su trabajo). Y eso a pesar de ser médico (intrusismo profesional desde el principio. ¡¡Jaarl!!). Renaudot abrió también un Despacho de Direcciones y Encuentro, una pequeña agencia de información que hacía muchas cosas: desde la publicidad hasta la cobertura de las conferencias de medicina. Gracias a su indiscutible capacidad empresarial, consiguió también el monopolio de los anuncios.

    La información de la Gazette era de gran utilidad. Debido a su tremendo éxito, en 1642 duplica su número de páginas y comienza a editar extraordinarios. En su mayor esplendor, imprimía 12.000 ejemplares en París y provincias, que se vendían sobre todo por suscripción. Había dos tipos de suscriptores: los recomendados (gobernantes…), con derecho a recibir la gaceta fresca (en 7 días), y los no privilegiados, que no recibían el ejemplar hasta 14 días después.

    La Gazette introdujo dos grandes novedades:

    • Desde 1650, usó vendedores ambulantes para números extraordinarios.

    • Creó ediciones regionales (germen de los periódicos provinciales).

    En cuanto al estilo, esta publicación solía ser bastante breve y diplomática, y su aspecto era muy monótono.

    En definitiva, la gaceta se convierte en un órgano de difusión de la Corte, al servicio del poder, aunque se otorgase el privilegio a un particular. Era el germen del BOE. En 1762, la gaceta fue nacionalizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, con motivo de la imagen que había dado Francia en la guerra de los 7 años (con esta medida, se pretendería mejorar esa imagen).

    El segundo gran periódico característico del modelo francés fue Le Journal de Savants. Este periódico apareció en respuesta a una necesidad de la época, a raíz de una vertiginosa sucesión de inventos y avances científicos. Ante la necesidad de un mecanismo de comunicación que permitiese generalizar los inventos y dar a conocer los avances de la ciencia, un ministro de Luis XIV respaldó la aparición de esta publicación periódica, que nacía con la seria pretensión de controlar la vida intelectual, del mismo modo que el Estado controlaba la vida política.

    El 5 de enero de 1665 sale a la luz pública el primer número de este periódico, que estaba dirigido por Denis de Sallo, consejero del parlamento francés y gran científico de la época. En general, el modelo era un recopilatorio de libros en el que se incluía un resumen de cada uno de ellos (libros de matemáticas, ciencia, teología...). Se presentaba, pues, la visión francesa del mundo científico y cultural. Gracias a esta revista, París volvería a convertirse en el centro de la vida social y cultural, y sobre todo científica. Dado el éxito de esta cabecera, recibió incluso el respaldo de la Academia de la Ciencia.

    En sus inicios, fue una publicación de periodicidad semanal. A partir de 1724, ya en el s.XVIII, pasó a tener una difusión mensual. La gran acogida que esta revista tuvo entre los intelectuales se debió a:

    • La necesidad de un mecanismo que comunicara y diera a conocer los avances de la ciencia, que se sucedían a ritmo vertiginoso.

    • La posesión del monopolio y la exclusividad de publicación, aspectos que garantizaban el éxito del rotativo.

    El tercer gran periódico destacable fue Mercure Galant. El Mercure François había sido un suplemento de la Gazette de Renaudot. Más tarde, Luis XIV apoya a Donné de Vizé para que cree el Mercure Galant, en 1672. Surge, pues, a partir de una iniciativa del rey, que convierte a Vizé en uno de sus historiógrafos. Sería una publicación que se caracterizaría por tocar temas frívolos y de escasa trascendencia para el Estado. Se publicaba mensualmente con unas 200 páginas (solidez de contenidos) y sus crónicas solían ser, según Moliére, “comentarios triviales”. Moliére criticaba no solo la forma, sino también los contenidos de la revista. Pero esta publicación estaba dirigida a un público concreto que la encontraba apropiadísima para sus necesidades. Y, por eso, de nada sirvieron las críticas: se prolongó hasta el s.XVIII.

    El gran éxito de esta cabecera le llevó también a crear ediciones provinciales. Además, dentro de los contenidos de una revista aparentemente noble, se mezclaban crónicas de la Corte y también otros temas con intencionalidad soterrada, lo que significaba que no era una revista tan frívola e ingenua como parecía. También se incluían consejos sobre moda, relatos sensacionalistas, consejos sobre cómo debía comportarse la nobleza...así como la burguesía que pretendía emular a esa alta sociedad.

    En los mejores momentos, Mercure Galant llegó a vender unos 100.000 ejemplares. Sus beneficios procedían directamente de las suscripciones y su éxito hizo que el Ministro de Exteriores, al igual que ya hiciera con la Gazette, se hiciera cargo de la publicación, poniéndole el nombre de Mercure de France.

    Estas tres publicaciones (Gazette, Le Journal de Savants y Mercure Galant) constituyen el eje del sistema absolutista francés de los siglos XVII y XVIII. Su éxito se deberá a dos factores fundamentales: 1. La acción represiva del Estado contra las publicaciones clandestinas; 2. El régimen de monopolio con que eran publicados estos periódicos. La competencia a este régimen de monopolio no va a surgir hasta el s.XVIII. El monopolio se rompió al tiempo que lo hizo la monarquía absoluta (ambos pilares se sostenían mutuamente).

    En este modelo continental sólo hay cabida para dos tipos de prensa rentable: a) La prensa oficial, que vive del privilegio real; b) La prensa popular o clandestina, que se distribuye en ferias y mercados. Este sistema francés de absolutismo perfecto se repite en casi todos los países con monarquía absoluta, pero en ningún lugar se dio con tanta perfección como en Francia. El modelo español, por su parte, también fue muy parecido al francés (no vamos a profundizar en él: ya lo veremos en la asignatura del Segundo Semestre).

    El MODELO INGLÉS o absolutismo imperfecto. Desde el punto de vista de la historia, el adjetivo de “absoluto” aplicado al modelo inglés está justificado (pese a las apariencias de liberalismo), pues todos los gobiernos y formas de régimen político que se sucedieron en Inglaterra durante su revolución política tuvieron como aspiración alcanzar o conseguir la estabilidad del modelo francés. Pero esto no se consiguió. Mientras el modelo continental se desarrollaba con un riguroso control estatal (excepto en Holanda: hojas holandesas), los periodistas, escritores y editores ingleses solían trabajar al servicio de una causa política. Es decir, en los ingleses primaba la lealtad a unos ideales políticos, que se mezclaba con el servicio a unos lectores anhelantes de información. Así pues, había que conjugar estos dos factores, algo que no se planteaba en el modelo continental. Las coordenadas fundamentales de este modelo inglés son, pues, el intento de control del Estado, la fidelidad a un ideal político y la demanda del pueblo lector.

    La Guerra Civil comienza en Inglaterra a mediados del s.XVII (concretamente en 1642) como consecuencia de un enfrentamiento entre la corona y el parlamento (poder ejecutivo contra poder legislativo). Esta guerra hizo inútil las pretensiones reales de mantener el privilegio de control de la difusión de la información e hizo también que cambiara el gusto de los lectores, que se cansan de las informaciones extranjeras y de índole política. Así, frente al deseo de la corona, las calles se llenaron de todo tipo de publicaciones de tintes populares: ocasionales, relaciones... que solían atacar a uno de los dos bandos implicados en la guerra.

    Sin embargo, las pretensiones de los contendientes no eran antagónicas: ni siquiera el parlamento británico era favorable a la libertad de prensa total, sino que también era partidario de un control de la información. El parlamento se manifestó en contra de la petición de Stationer´s Company, compañía que solicitaba que se regulara el mundo editorial. No solo se negó a regularlo sino que pidió una ordenanza que significaba una nueva censura. Ello tuvo una importante reacción por parte de John Milton, en un discurso llamado Aeropacítica a speech of Mr. John Milton for the Liberty of unlicencied priting, to the Parlament of England. Este discurso de Milton en el Parlamento inglés se puede considerar la primera defensa razonada de la historia de la libertad de expresión, y además es uno de los textos básicos del liberalismo clásico inglés.

    Dentro del absolutismo reinante en la época en todo el continente se va a producir en Gran Bretaña, entre 1649 y 1660, un paréntesis liberal. Se trata del Gobierno de Cromwell, quien a pesar de no ser un monarca absoluto, actuó prácticamente como si lo fuera. En efecto, aunque cambió el sistema, se mantuvo el sistema restrictivo en lo referente a la información. Cromwell organizó su sistema de información en torno a la Stationer´s Company y al señor Nedham, que quedó encargado con un sueldo de 100 libras al año de la defensa de Cromwell y su Gobierno. Y lo hizo a través de dos publicaciones: Mercuris Policus y Public Intelligences, que fueron prácticamente las dos únicas publicaciones que se autorizaron durante este gobierno.

    Por su parte, la Stationer´s Company quedó encargada de la concesión de licencias, pero se trataba de un privilegio bastante restringido. Prueba de ello es que, en 1665, el Gobierno encargó a Nedham que nombrara un censor particular para cada publicación.

    La restauración de la monarquía absoluta en Gran Bretaña se produjo en 1660, y se prolongó hasta 1688. Con ella, llegó la Licensing Act, aprobada en el 62. Pero mucho más peso que esta ley, que nunca fue realmente efectiva, tuvo el hombre de confianza del rey, Sir Roger L'Estrange, un antiguo exaltado realista autor de numerosos panfletos que defendían la monarquía absoluta (es decir, tenía una ideología completamente afín al régimen). El rey lo nombró supervisor de la prensa, por lo que se convirtió en el auténtico censor de la monarquía. Este señor se dedicaba a limitar cada vez más los temas que se podían tratar en las publicaciones (censura temática), e incluso ofrecía recompensas a quienes delataran a los autores o editores de publicaciones clandestinas, que podían acabar condenados a la horca. Su actuación fue tan exagerada que finalmente tuvo no sólo que abandonar el cargo, sino incluso huir al extranjero.

    Llega entonces la paz entre el Parlamento y la Corona, a raíz de lo cual se establece un período de monarquía constitucional. La Licensing Act se mantuvo hasta 1665, y con ella desaparece el privilegio real: ahora, no era el rey quien detentaba el privilegio de la libertad de expresión, si bien el objetivo seguía siendo el de controlarla. Dos años después de abolir la Licensing Act, la cámara británica de los comunes aprobaba la creación de un impuesto con carácter provisional, pero que acabaría siendo permanente.

    De esta manera, se establece una regulación indirecta, que no nace de un decreto prohibitivo. Ya en el s.XVIII, concretamente en 1712, se aprobó la Stamp Act. Desde entonces y hasta el s.XIX se ponen de moda los impuestos como medida de censura (no se dará ningún otro tipo de medidas restrictivas). La Stamp Act supuso la más importante subida de impuestos, una ley según la cual cada propietario de una publicación debía pagar un penique por hoja impresa y un chelín por anuncio. Así pues, para sacar una publicación era necesario ser solvente, tener dinero. De este modo, se limitaba no sólo el número de publicaciones, sino también la extensión de las mismas, al tiempo que el Estado ganaba dinero con la publicidad.

    Las razones que llevaron a adoptar esta medida fueron, sobre todo, políticas (más que económicas). Un régimen recién establecido no podía permitir que llegara al público cualquier tipo de panfleto, pero tampoco podía practicar la censura previa, mecanismo que se identificaba con el régimen anterior. Así pues, el objetivo era el mismo (controlar la información), pero se cambiaron los medios. En efecto, un informe de John Locke ya advertía de que el control previo de la información revertía en contra de ese control, pues incitaba a que se crearan panfletos fuera de la ley. Era prefreible, por tanto, un control económico antes que un control ideológico. Por eso, no se utilizó una medida agresiva contra la opinión, sino contra la capacidad de imprimir, de manera que un periódico no lo editaba quien quería, sino sólo quien podía.

    En 1722, a las órdenes de Nicholas Paxton, que cobraba 200 libras anuales del tesoro público, se crearon grupos de agentes por Inglaterra y Escocia que se dedicaban a analizar el contenido de los periódicos. Estos agentes, conocidos como mensajeros reales, tenían mucho poder, con una gran libertad de acción (potestad para imponer sanciones…). Pero el problema de estos agentes era que actuaban en el marco de esa línea difusa que separa lo legal de lo ilegal. A pesar de ello, funcionaron durante casi 25 años.

    En 1721, Whigs Walpole había llegado al poder, donde se mantuvo hasta 1742. Este Primer Ministro fue realmente el que diseñó el sistema inglés de control de la información, un sistema consistente en la imposición de impuestos y la existencia de una vigilancia no reconocida (los mensajeros reales); además, era un sistema muy corrupto (primas, sobornos…). Esta corrupción se concebía como una estrategia alternativa a la prohibición. Tras la caída de Walpole, se descubrió que se había gastado una fortuna en pagar sobornos clandestinamente (para evitar que se publicaran informaciones que no interesaban, etc.). Él fue quien estableció las bases de esa mala fama que hoy día tenemos en la profesión los periodistas.

    Pero, por contra de lo que pueda parecer, la información no sólo era controlada por el Ejecutivo, sino que también el Parlamento ejercía un cierto control. En efecto, hasta bien entrado el s.XVIII se mantuvo un exhaustivo control sobre las discusiones parlamentarias; tan sólo se daban a conocer las que se creían convenientes y se trataba de mantener la “intimidad” del Parlamento, con una fuerte represión sobre las filtraciones (los filtradores podían incluso tener penas de cárcel).

    Ya a finales del s.XVIII, en 1792, el Parlamento aprobó la Libel Act, que fue la primera ley de prensa liberal, y en ella se perseguía el libelo y se reconocía el derecho de los impresores y editores a la libertad de expresión. Sin embargo, se mantenían los impuestos. Y es que se trataba de una ley liberal que, de alguna manera, consolidaba el sistema establecido por la monarquía parlamentaria.

    Por otra parte, en el s.XVIII, en período de monarquía constitucional, hubo escritores y periodistas que reaccionaron contra muchas de las acciones estatales. Las actuaciones de estos señores, en general, fueron positivas, pues colaboraron a confirmar el sistema de prensa inglés. En efecto, durante la Guerra Civil un bloque de escritores había adoptado una actitud que permitió que la opinión pública desacralizara los valores absolutos de la Iglesia y el Estado. Entre estas importantes figuras que rompieron con el sistema absolutista y establecieron nuevas fórmulas de información destacan:

    Daniel Defoe. Publicó panfletos, por supuesto ilegales, en defensa de Guillermo de Orange, y cuando fue capturado lo condenaron a cárcel, lo que no hizo sino que aumentara su prestigio entre sus seguidores, que acabarían por sacarlo de la prisión. Si no puedes con tu enemigo, alíate con él. Eso fue lo que hizo la oposición (la misma que lo había encarcelado), que le puso sobre la mesa una oferta para que publicara una revista: Revue. Fue una publicación muy política en la que apenas se incluía información y en la que se arremetía contra cualquiera que fuera extremista. Defoe había sido siempre un radical, por lo que estaba renunciando a sus anteriores valores, y sus ex partidarios de los Win, que lo habían sacado de la cárcel, lo acusaron de hereje y lo condenaron de nuevo a la cárcel. Sin embargo, con sus magistrales argumentaciones, convenció también a los Win, que de nuevo lo indultaron y le pusieron una nueva publicación: Mercator. El mérito de este señor estaba en que era un experto argumentando sobre la moderación, a pesar de que se consideraba radical, y evitaba con ello la política agresiva (tenía una gran capacidad para “cambiarse de chaqueta”). Jonathan Swift editó The Examiner.

    PRÁCTICA: Relación y The London Gazette.

  • RELACIÓN: el texto, impreso en Sevilla, se acerca a la literatura épica. Se corrobora la historia mediante la utilización de varias fuentes, si bien el estilo periodístico es diferente al actual. Se aprecia el conflicto entre la reforma y la contrarreforma: el poder utiliza fuentes contrarias a las reformistas. Así pues, todo va en beneficio del Rey. El último párrafo es muy interesante, por cuanto muestra la exclusividad de la publicación.

  • THE LONDON GAZETTE: la periodicidad es de lunes a jueves, aunque los hechos tienen fechas más variadas. Se pone la ciudad europea de la que parte la información, donde se producen los hechos, y la fecha. La información recibida, lo que dicen “las cartas”, es moldeada, como actualmente se hace con los teletipos. Se deduce la situación bélica de Europa, así como la postura ideológica del medio, que señala pautas a seguir por los implicados. Se incluyen anuncios tipo Cambalache.

  • DIFERENCIAS ENTRE AMBAS:

  • 1.- Una cuenta una historia y la otra varias, aunque estén relacionadas.

    2.- La Relación está titulada, mientras que en la Gaceta no hay títulos, sólo lugar y fecha de la información.

    3.- La Relación presenta una crónica de los hechos más apasionada. La Gaceta presenta un estilo más frío, seco y severo; era el germen del periodismo anglosajón actual, bastante más frío que el latino.

    4.- Interpretación, opinión, pasión / lenguaje frío, apariencia rígida.

    5.- Se exalta al monarca, su voluntad y la exclusividad de la publicación más en la Relación que en la Gaceta.

    Estas publicaciones se agrupan en dos bloques:

    1.- La prensa moral, cuyos orígenes tienen lugar en Inglaterra en el siglo XVII, aunque se extiende durante el XVIII. Se caracteriza por abandonar cualquier política militante, la citación de personas concretas y las alusiones directas. Escribe sobre cosas ambigüas, ideales, divagaciones, etc. The Tatter (1701) y The Expectator (1711) son ejemplos de este tipo de prensa. Su éxito fue muy alto y su formato fue imitado en toda Europa.

    2.- La prensa que se opone abiertamente a la situación política y se enfrenta a los poderes públicos. Dentro de esta destacaron las figuras de Edward Cave y Junios. Cave era un hombre con recursos que, en 1727 y sin pedir ningún tipo de permiso, comenzó a publicar informes detallados de las sesiones del Parlamento, lo que le costó una reprimenda pública. Su respuesta es reducir riesgos, creando en 1731 una revista, The Gentleman's Magazine, alejada de los avatares diarios del Parlamento y centrada en temas de fondo, con un carácter amable. Así, Cave dio origen al género de los magacines. Tal y como los entendía Cave, el magacín era un conjunto de tres elementos: información y crónica política, crónica social y de variedades y espacio dedicado al divertimento y los pasatiempos. En la información política sólo aparecían las iniciales de los parlamentarios, pero el Parlamento tampoco lo aceptó, por lo que Cave decidió imaginar un parlamento ficticio, el Senado de Liliput, cuyos parlamentarios tenían nombres de la zoología o extraños pero identificables con los reales.

    La verdadera identidad de Junios aún no ha sido descubierta. Publicó, bajo ese seudónimo, 38 cartas en distintos periódicos. Los historiadores creen que se trata de un whig, con un lenguaje político autoritario pero no demagógico y que recordaba al rey Jorge III y a los conservadores de la época lo que fue la revolución del siglo anterior, amenazando con una nueva revolución si insistían en sus hábitos absolutistas. Insistía en que debía existir una prensa sin trabas. Con este panorama, no es raro que en Inglaterra se alcanzaran cotas de libertad de expresión que no se alcanzan en el continente hasta las revoluciones burguesas del siglo XVIII.

    En el primer tercio del siglo XVIII existían, sólo en Londres, 70 impresores, cada uno de ellos con dos o más personas que ejercían como oficiales o ayudantes. A finales del siglo, el número de impresores se había doblado y la mayoría tenía capacidad para editar regularmente varias publicaciones. En esas fechas existían en Londres cinco diarios, 6 publicaciones que salían tres veces por semana, cinco semanales y otros sin periodicidad fija. La circulación de prensa, sólo en Londres, era de 100.000 copias a la semana.

    En 1702 aparece en Gran Bretaña el primer periódico diario del mundo: el Daily Courant, creado por Samuel Buckeley. Este entendió que existía un gran interés en Europa por la guerra de sucesión española y que la opinión pública inglesa debía entender la actitud de su país en dicho enfrentamiento. Su intención manifiesta es dar noticias diaria e imparcialmente. El Daily Courant se mantiene en el mercado hasta 1735, con una circulación de hasta 1.500 ejemplares diarios.

    También florecieron los periódicos de anuncios, herederos directos de los antiguos pregoneros y de las hojas de ofertas. Estos periódicos avanzaban lo que sería la Revolución Industrial y un cambio de mentalidad en el negocio informativo. Limitándose a la información mercantil evitan la censura y sobreviven sin problemas durante el siglo XVIII. También acaban incluyendo la parte de ocio de los magacines. Esto fue lo que hicieron los hermanos Woodfall, que incluyeron artículos de actualidad y cartas de lectores. Henry Woodfall dirigió el Public Advertiser, en el que aparecieron algunas cartas de Junios. Su hermano William Woodfall fundó en 1769 el Morning Chronicle and London Advertiser, que se convirtió en un periódico de transición entre la prensa del sistema absolutista imperfecto y la prensa del siglo XIX.

    En las colonias americanas se daban algunos fenómenos particulares: las noticias tardaban mucho en llegar y la presión del Estado, en la lejana metrópoli, era menor. Además, muchos disidentes emigraban a las colonias. Se instaura por ello un sistema parecido al británico pero con un margen de maniobra mucho mayor. Las características de la prensa americana son:

    • Los periódicos son locales o de limitada difusión territorial.

    • Estaban alejados de los temas políticos.

    • Estaban muy vinculados al comercio.

    TEMA 5.- PERIODISMO Y OPINIÓN PÚBLICA EN EL S.XVIII

    En el siglo XVIII una parte importante de la población es consciente del momento político en que se vive y participa en él. Es decir, que se genera una conciencia política de crítica del régimen existente. Existe también una gran explosión de los medios de la época. Las causas de este nacimiento de la opinión pública europea son:

    • La reforma protestante

    • El renacimiento

    • El humanismo como forma de entender el mundo

    • La existencia de corrientes de opinión moderadas dentro del absolutismo

    • El interés exagerado de las monarquías absolutas por dar una imagen de omnipresencia

    • La difusión de ideas del movimiento liberal

    La cultura rural e iletrada urbana había estado capitalizada por la Iglesia durante toda la Edad Media. Los únicos que van a hacer mella en el casi perfecto sistema de comunicación eclesiástico van a ser los liberales a través de la literatura de cordel o de buhonero. Esta literatura se materializa en publicaciones como los ocasionales, las relaciones, los libelos y, sobre todo, los almanaques, que eran la única vía alternativa al emporio de la Iglesia y el Estado.

    Los almanaques no son importantes sólo por su continuidad en el tiempo o por sus tiradas, sino por su propio personalidad. Al tratarse de publicaciones que no pueden catalogarse como políticas, de evasión o religiosas, los pronósticos que incluían se podían adaptar a cualquier terreno. Así, se pueden encontrar almanaques proféticos (los más famosos, los de Nostradamus), de fantasía, agenda, instructivos, de propaganda, políticos, etc.

    Entre 1637 y 1687 se publicaban en Massachusetts 44 almanaques, de los cuales 41 estaban escritos por graduados en Harvard que se autodenominaban filomatemáticos. A partir de 1687 aparece otro tipo de autores que publican los farmer almanacs, que compiten con los anteriores. En este período se trataba de impresores y hombres de negocios que cubrían las necesidades religiosas de los pioneros. Este tipo de autores predomina hasta bien entrado el siglo XIX.

    En Francia, así como en el resto de Europa, los autores de almanaques se presentaban, no como magos o astrólogos, sino como licenciados y científicos.

    En cuanto a su estructura, los almanaques son los herederos de los fasti romanos. En el caso de los españoles, tenían cinco apartados:

    • Título: era un claro reclamo publicitario en el que se calibraba la capacidad creativa del autor (p.e. El hospital de los locos de Zaragoza; Los carboneros de la calle de la Palma).

    • Dedicatoria: era una enumeración de elogios al protector elegido para el almanaque con dos intenciones: que lo financiase o que influyese para evitar la censura.

    • Licencias y censuras: el volumen de estas dependía de la importancia del autor del almanaque. También era un elemento codiciado del mercado, de manera que, a mayor número de licencias, mayor seguridad para evitar la Inquisición. La inclusión de la fe de erratas y la tasa que paga el editor, así como el precio legal de venta, era obligatoria.

    • Introducción al juicio del año: es una presentación, en forma de pronóstico astrológico, de lo que va a pasar durante el año.

    • Juicio del año: es un análisis más detallado del año, agrupado por estaciones, meses y días.

    En la reiteración de temas se encuentra la trascendencia de los almanaques:

    • Se convierten en recopilatorios de la cultura popular, incluyendo refranes.

    • Son una vía de culturización liberal sobre el mundo rural, porque trastocan el orden de valores sociales y muestran un aprecio por lo material y el dinero que no existía en la época. Además, el lenguaje satírico tendrá consecuencias importantes: se encarga de someter a la razón todo lo divino y lo humano, se produce una secularización de lo religioso y de la cultura y se ejerce una fuerte crítica sobre todo lo que significaba el Estado.

    Los liberales, a través de estas publicaciones, consiguieron difundir un claro cuadro de ideas que da origen a todas las revoluciones europeas.

    Los almanaques intervienen directamente en las luchas políticas contra el absolutismo, abiertamente a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Por esta razón, ya en el siglo XVII, los príncipes europeos se encargaron de controlarlos. En Francia, se prohibió en 1579 a los autores hacer predicciones políticas; en 1682, Luís XIV amenazó con el destierro a los autores de almanaques que ejercieran de astrólogos, magos o encantadores; en 1600 se obligaba a que los almanaques ingleses estuviesen sometidos a la censura del arzobispo de Canterbury o del obispo de Londres.

    En definitiva, los almanaques son un espécimen propio dentro de la literatura de cordel. En su afán de ser un producto de consumo se convierten en recopilaciones de refranes populares y casi en antecedentes de algunos medios de comunicación masivos. Fueron obra de liberales, la elite cultural e ideológica de la época, que los usaron para difundir su visión del mundo. En una evolución que alcanza su cenit con las revoluciones atlánticas, los almanaques ejercen funciones de propaganda política a favor del liberalismo.

    Las revoluciones de finales del siglo XVIII y principios del XIX fueron más que revoluciones políticas. Es cierto que supusieron un asalto al absolutismo y su sustitución por regímenes liberales, pero, además, empieza a gestarse la Revolución Industrial, que va a suponer la consolidación de la burguesía y un cambio en la mentalidad económica que a su vez va a generar una nueva clase social, el proletariado, que protagonizará las revoluciones de los siglos XIX y XX.

    Los medios de comunicación no sólo generan estos fenómenos, sino que también son el espejo en el que se reflejan. Los medios de la época van a producir un corte radical con los modos de información que existían previamente. La ruptura mayor se va a producir en el terreno de la producción y la organización económica.

    Desde el antiguo régimen se hereda una información supeditada a cuatro elementos:

    • Fuerte dominación estatal.

    • Estructura de la información bastante precaria.

    • Infraestructura precaria.

    • Formato de las páginas informativas bien definido.

    Las revoluciones provocan una ruptura con el pasado. La primera ruptura fue hacer desaparecer el monopolio y la prepotencia estatal de los sistemas absolutistas, dando lugar a un equilibrio entre libertad y presión. Aparecen entonces dos grandes bloques de medios:

    1.- Periodismo liberal: se caracteriza por la utilización de los medios como arma política. Este grupo de periódicos va a cumplir importantes funciones para la consolidación del sistema política liberal y el desarrollo de las sociedades democráticas contemporáneas.

    2.- Prensa de negocios: se desarrolla paralelamente al periodismo liberal y se caracteriza por tener unos objetivos más inmediatos, que se traducen en la obtención de beneficio económico.

    La primera diferencia entre los dos grupos es temporal: la prensa política domina durante el siglo XVIII y la primera mitad del XIX, mientras que la económica se gesta a finales del siglo XVIII y se consolida en la segunda mitad del siglo XIX y XX. Pero no son fórmulas antitéticas: un periódico económico no está al margen de las ideologías y un periódico ideológico también da beneficios.

    5.1.- La prensa política

    Gran parte de responsabilidad en el nacimiento de la sociedad contemporánea la tiene la prensa política, ya que fue responsable del éxito de los regímenes liberales. Se encargó de defender la libertad popular, generó y amplificó la opinión pública, se transformó en canal independiente de comunicación entre gobernantes y gobernados y apoyó la libertad de mercado, la publicidad y el dinero libre.

    Durante los siglos XVII y XVIII, el movimiento liberal utilizó como pudo los medios de comunicación, sobre todo para difundir su ideología y su postura opuesta al absolutismo. Cuando llega la revolución, los periódicos creados previamente se convierten en lugar común para la opinión pública. La prensa llama a la población a la acción, coordina la lucha e incluso compra y reparte armas.

    5.1.1.- La revolución en Estados Unidos

    Entre 1730 y 1770 se produce una transición entre un sistema informativo absolutista y un sistema liberal. El modelo americano deriva de un modelo absolutista imperfecto, pero con aportaciones propias: con la distancia del poder de la metrópoli, los americanos pueden permitirse innovaciones.

    Los impresores disidentes llevan a cabo una revolución ideológica en varias fases:

    La primera fase se desarrolla desde comienzos del siglo hasta 1735 y se caracteriza por ser una oposición desordenada al absolutismo inglés. Los hermanos Franklin se dedican a exponer las ideas de Milton, Locke o Smith, así como las de los enciclopedistas y de la prensa moral.

    J.P. Zeugen, editor del New York Weekly Journal, osó en 1733 atacar a un gobernador, por lo que fue llevado a juicio. Poco tiempo después fue absuelto en nombre de expresar la verdad justificable y de la libertad de expresión como derecho inalienable de la persona.

    Un segundo período abarca desde 1735 hasta 1765, en el que se producirá una oposición organizada a la Stamp Act. Empezó a aparecer una propaganda a favor de la sublevación. Aparecen frases de unidad o muerte contra Inglaterra.

    La tercera fase se produce entre 1765 y 1775. Los periódicos llevan a cabo la revolución, bien organizando grupos de acción, bien generando propaganda. Por ejemplo, George Washington se dedicó a organizar y motivar a sus tropas leyéndoles panfletos de Paine; Thomas Jefferson escribió la Declaración de Independencia y Benjamin Franklin se dedicó a organizar campañas anti - inglesas en Francia a través de la revista Affaire.

    La cuarta fase es a partir de 1775, cuando se asienta el régimen basado en la libertad de expresión y en la prohibición explícita de legislar en un futuro sobre ella.

    La guerra de independencia abarca desde 1770 hasta 1783, año en que se firma la Paz de París. En ese mismo año surge en Pennsylvania el Pennsylvanian Evening Post. Este periódico se va a convertir en el primer diario de los Estados Unidos. En 1790 se publicaban ocho diarios y en 1800 ya eran 24.

    En la Constitución de 1787 no se hace mención a la libertad de prensa, pero sí en la Primera Enmienda, aprobada por el Congreso el 25 de septiembre de 1789. Este mismo año, la mayoría federalista del Congreso creó dos leyes de carácter restrictivo, la Alien Act, que extendía el período de residencia necesario para nacionalizarse de 5 a 14 años y daba poderes al presidente para expulsar a aquellos extranjeros que considerara subversivos, y la Sedition Act, dirigida contra la prensa anti - federalista, aunque admitía la veracidad de la información como argumento de la defensa y quedaba a decisión de un jurado establecer si el acusado era autor del texto o no y si el texto era sedicioso o no. En 1800 Jefferson llega al poder y deroga inmediatamente las dos leyes, ya que era un gran defensor de los medios de comunicación.

    En los primeros lustros del siglo XIX la prensa norteamericana tuvo un desarrollo espectacular. En 1820 se imprimían 512 periódicos, de los cuales 24 eran diarios, 66 bisemanales o trisemanales y 422 eran semanarios. Aunque las tiradas eran pequeñas y no solían circular muy lejos de donde se publicaban. En 1810 existían 375 imprentas en los Estados Unidos y en 1825 triplicaban este número. En estos años, la circulación de periódicos superaba en tres millones a la de Gran Bretaña.

    En esta sociedad surge la prensa de masas tal y como hoy se conoce.

    5.1.2.- La revolución en Francia

    La revolución francesa sí que logró la desaparición del sistema informativo absolutista, pero fracasó en el establecimiento de un sistema informativo liberal como el estadounidense. La prensa previa a la revolución se agrupaba en cuatro bloques:

    • La prensa moral, de características similares a la prensa moral británica, sobre todo al modelo de The Spectator (estilo epistolar, narrador ficticio, lenguaje directo y animado, información neutra). Dentro de este tipo de prensa destaca Le Spectateur Français, de Marivaux, que aparece entre 1721 y 1724. Al principio tenía intención semanal, pero los problemas con las autoridades lo llevaron a una periodicidad irregular. Marivaux tuvo el acierto de introducir el humor en la reflexión moral, sin comprometer con ello esa reflexión.

    • La prensa crítica literaria se presenta como radicalmente diferente a lo que había existido hasta entonces, usando un estilo acusador, abierto y directo, muy agresivo. Es utilizada, sobre todo, por los adversarios de los enciclopedistas, que defendían el régimen y las ideas tradicionales. Destacaron en este tipo de prensa Desfontaine y Freron. El primero editó Observation sur les écrits modernes en 1736, que se ganó en seguida la orden de cierre, aunque Desfontaine recurrió a la treta de presentar su obra como si fuese extranjera y que no pudiese así ser censurada. Freron publica L'année literaire en 1754 y 1776, moderando el tono de sus críticas, lo que le sirvió para mantenerse más tiempo en el mercado e incrementar sus beneficios.

    • La prensa noticiosa cubre la necesidad de información de los franceses. Quien cubre esta necesidad es Charles - Joseph Panckoucke, que además se convierte en un hombre clave para la prensa francesa del siglo XVIII. En 1772 crea el Journal historique et politique, que se imprime en París pero se distribuye como si viniese de Génova. Obtuvo mucho éxito y dos años después creó el Journal de Bruxelles, aunque también impreso en París. Panckoucke se convierte en el primer magnate de la prensa francesa, porque en 1778 compra el Mercure de France, al que añade una sección política para modernizarlo. En 1785 también incluye en su grupo de medios la Gacette de France. El Journal de Génova y el Journal de Bruxelles no llegaron a ser diarios. El primer diario es el Journal de Paris, que aparece en 1777 de la mano de Pierre - Antoine de la Place, inspirado en el London Evening Post. Este periódico recibe alguna suspensión, por lo que aparta los temas políticos y consigue sobrevivir hasta 1789.

    • La prensa publicista está formada por publicaciones dedicadas exclusivamente a anuncios. Surge en Francia porque, a diferencia de Inglaterra, los anuncios no tenían cabida en la prensa política. Es un ejemplo L'affiche de Paris, conocido como Les petites affiches. Tenía carácter diario y su éxito, unido a la neutralidad política, consiguió que viviese más allá de la revolución.

    La incidencia de la Revolución Francesa en el periodismo es fundamental por varias razones:

    • Por primera vez se ponen en práctica los grandes principios de la libertad de prensa.

    • Se afianza la relación entre prensa e ideología.

    • Aparece la propaganda moderna, caracterizada por la existencia de una intervención constante.

    • La Revolución Francesa supone un impulso cuantitativo importante en el número de publicaciones. Entre 1789 y 1800 aparecen 1.350 títulos.

    Desde que se reúne la Asamblea de Notables en 1787, Francia se inunda de panfletos. Será cuando se reúnan los Estados Generales cuando se produzca el boom de las publicaciones, de forma que, en sólo un año, se editan cerca de 1000 publicaciones sin que los editores esperen la autorización previa. Entre ellas predominan los panfletos, que influyen en la redacción de los cahiers de doleance. Algunos panfletos alcanzaron tanta celebridad que llegaron a estar recogidos en las constituciones. Uno de ellos será el de Mirabeau, Sur la liberté de la presse. Ante la avalancha de impresos, el poder tiene que ceder y el sistema de control se desmorona y se hunde al tiempo que cae la monarquía absoluta.

    El artículo 11 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, aprobada en 1789, establece la libertad de prensa al tiempo que fija sus límites en otros derechos fundamentales. Este artículo viene corroborado por el establecimiento de la libertad de empresa y de profesión. En la práctica, esta libertad de prensa se acota para evitar abusos. Así, se establece una censura a las caricaturas y se imponen castigos para los escritos que inciten a la desobediencia a las leyes establecidas.

    Con este nuevo marco legal, surgen formas periodísticas de lo más variopinto, pero todas con unas características comunes:

    • Tienen una vida muy breve, condicionada por los cambios en el poder.

    • Tienen tiradas muy pequeñas, entre los 300 y los 500 ejemplares.

    • Se emplea un tono de extrema violencia, porque son reflejo de una revolución.

    Las publicaciones pueden agruparse en tres bloques:

    1.- Prensa diaria de información: la constituyen periódicos conservadores cuya tendencia es la evolución hacia la monarquía constitucional. Su estilo es anticuado y sigue las pautas de la prensa del Antiguo Régimen. Esta es la trayectoria que siguió La Gacette de France, que en 1771 volvió a ser un órgano oficioso del Ministerio de Asuntos Exteriores francés y cambió su nombre por el de Gacette Nationale de France, con una periodicidad diaria. En este grupo se incluye también la iniciativa de tres diputados del departamento de Auvernia que, en 1789, se dedicaban a informar de lo que pasaba en la Asamblea a sus electores mediante cartas. Estos decidieron crear Le Journal des Débats et des Décrets, el cual acabó convirtiéndose en la mejor forma de informarse de lo que ocurría en las sesiones. Fue confiscado por Napoleón.

    Panckoucke edita Le moniteur universel, que también se dedicaba a reseñar los debates de la Asamblea, a lo que añade sucesos de París y provincias, información del exterior e incluso fragmentos de obras literarias. Puesto que no sigue posturas radicales, se mantiene en el mercado durante bastante tiempo. La carrera de Panckoucke termina cuando se hace con el control de Le Journal des Débats et des Décrets bajo el imperio napoleónico.

    2.- Hojas revolucionarias: pueden considerarse casi el verdadero motor de la revolución. Se centran en temas políticos y sirven de aglutinadoras de las diferentes tendencias. Suelen estar redactadas por un único hombre, se editan en París y tienen una gran audiencia (se distribuían y se voceaban). En su contenido predominan los comentarios políticos y los ataques personales: el periodista se convierte en agitador, no cuenta lo que pasa, sino que lo provoca.

    Hay hojas revolucionarias moderadas, que son las más importantes durante el período de la Asamblea. Destaca Le Courrier de Provence, de Mirabeau, que puede calificarse de revista, porque nunca bajaba de las 80 páginas. Se vendía tres veces en semana por suscripción.

    Otra publicación importante es Le Patriote Français, de Brissot, que se ajusta más al concepto de periódico: es diario, con cuatro páginas, incluye títulos pequeños, ocasionalmente se acompañaba de suplementos y cuenta con una sección de cartas al director y otra de colaboraciones.

    También hay hojas revolucionarias de extrema izquierda, muy atrayentes para el público. Una de ellas fue Les revolutions de France, que era un panfleto semanal escrito por Camille Desmoulins. Su tono era apasionado pero sin caer en la vulgaridad.

    Una institución dentro de estas publicaciones es L'ami du Peuple, de Marat, que inaugura un género de publicaciones sensacionalistas y demagógicas, de forma que no habrá movimiento de masas posterior que no tenga una publicación parecida. L'ami du Peuple dedica sus ocho páginas a filosofar sobre la revolución: no contiene información, sino prolongaciones de los mítines que Marat daba en la Asamblea. Tampoco cae en lo vulgar, pero el tono culto no evita el carácter popular o las llamadas a la violencia.

    3.- Prensa de extrema derecha: destacan dos nombres, Gautier y Rivarol. Gautier se manifiesta a favor de la revolución en un primer momento, pero después empieza a publicar para Journal de la Cour et de la Ville, de corte absolutista y que él mismo se encarga de radicalizar. Desde el punto de vista profesional, Gautier incorpora la novedad de dos ediciones, una para abonados y otra para la venta callejera que incluye un sumario para ser voceado.

    Rivarol colabora en el Journal Politique et Nationale, que tiene una periodicidad de tres veces a la semana. En este periódico tampoco hay información, sino que predominan los comentarios. Rivarol atacó los cimientos de la Revolución, pero como no conseguía adeptos creó Actas d'Apôtres, que eran sólo ataques directos a personas y a las instituciones surgidas con la Revolución.

    Cuando se radicaliza la revolución, sus efectos también se dejan notar en el periodismo. Uno de las primeras medidas de la Convención girondina es la supresión de la prensa realista, justificándose en la guerra que se ha iniciado con Prusia y Austria.

    En julio de 1793 los jacobinos dan un golpe de estado, respaldados por los sans - culottes, y se aprueba una nueva constitución que reconoce el derecho a manifestar las opiniones a través de cualquier medio y sin restricciones. Sin embargo, Robespierre considera después que el interés de la República puede exigir ciertas medidas para reprimir revoluciones que se inciten desde la prensa. En septiembre de 1793 se aprueba una ley de suspensión de escritos y los autores podían llegar a ser condenados a muerte. Robespierre no consiguió una prensa uniforme, pero sí mayoritariamente jacobina.

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