Historia del Mundo Contemporáneo

Antiguo Régimen. Revolución Industrial. Revolución Francesa. Liberalismo. Nacionalismo. Revoluciones burguesas. Explosión demográfica. Capitalismo financiero. Movimiento obrero. Imperialismo. Primera Guerra Mundial

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TEMA 1

EL ANTIGUO RÉGIMEN. FUNDAMENTOS ECONÓMICOS

Y ORGANIZACIÓN SOCIOPOLÍTICA

1.- Definición

2.- La economía

2.1.- Predominio de la agricultura

2.2.- Industria artesanal

2.3.- Escaso desarrollo de la economía monetaria y del sector financiero

2.4.- Estancamiento económico

3.- La sociedad estamental

3.1.- La nobleza

3.2.- El clero

3.3.- El tercer estado

4.- El régimen político

4.1.- Monarquía absoluta

4.2.- Despotismo ilustrado

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1.- Definición

El término Antiguo Régimen fue empleado por primera vez en 1790 en la Asamblea Constituyente francesa para referirse al conjunto de las instituciones prerrevolucionarias que se querían suprimir. Hoy se usa para designar a los elementos característicos de las sociedades europeas anteriores a la Revolución francesa (siglos XVI, XVII y XVIII): el absolutismo como forma de poder político, la sociedad estamental como forma de organización social y el mercantilismo como sistema económico.

2.- La economía

2.1.-Predominio absoluto de la agricultura

La agricultura era la actividad económica dominante, tanto por el porcentaje de la población activa dedicada a ella (más del 80 %), como por su participación en la renta nacional y de él dependen los demás sectores socioeconómicos.

La persistencia de métodos y técnicas arcaicas se traducían en unos rendimientos muy bajos: la agricultura es de subsistencia, con pocos excedentes para la comercialización. Sin embargo, en algunas zonas de Europa, como Inglaterra y los Países Bajos, se produce una importante modernización agrícola que contrasta con la situación general.

El predominio de la agricultura origina que la tierra sea el bien más preciado y, por tanto, el más escaso. Su concentración en pocas manos es la característica de la propiedad, que sigue en buena parte bajo el régimen señorial.

2.2.-Industria artesanal

La actividad manufacturera es artesana y presenta pocos avances hasta la segunda mitad del siglo XVIII. Estaba en una situación de dependencia respecto a la agricultura. La ausencia de mecanización, el escaso desarrollo de la división del trabajo y la falta de especialización de la mano de obra determinaban unos niveles de productividad muy bajos.

Las formas de organización industrial era esencialmente dos: la industria artesanal de las ciudades, rígidamente controlada por los gremios de origen medieval, y la industria doméstica rural, el “domestic system”, actividad complementaria de la agricultura. Predomina la industria dispersa sobre la concentrada y la industria textil era la más importante de los sectores industriales.

2.3.-La actividad comercial

El comercio interior se caracteriza por la inexistencia de un mercado nacional. La lentitud y carestía de los transportes terrestres y la pervivencia de aduanas interiores determinan un escaso grado de integración económica. A ello se une el escaso poder adquisitivo de la población y los escasos o nulos excedentes agrícolas.

El comercio exterior es esencialmente marítimo y está en manos de compañías en régimen de monopolio. Aunque con una tecnología tradicional que no permitía un importante volumen de mercancías, en los puertos marítimos que comerciaban con las colonias se formó una rica burguesía comercial.

2.4.-Escaso desarrollo de la economía monetaria y del sector financiero

El sistema monetario del A. Régimen era complicado y arcaico. La moneda metálica estaba sujeta a alteraciones y devaluaciones continuas. El papel moneda tenía un desarrollo escasísimo. La mayoría de la población vivía al margen de la economía monetaria y en los intercambios primaba el trueque.

El sistema bancario también era deficiente. Existían algunos bancos privados muy rudimentarios y al final del A. Régimen se fundan algunos bancos nacionales, pero ninguno de estos bancos será capaz de financiar el desarrollo económico.

2.5.-Estancamiento económico

La escasa productividad de todos los sectores de la economía del A. Régimen y los bajos niveles de vida de la gran mayoría de la población determinaban la existencia de un estado de permanente estancamiento económico. A una etapa de relativo crecimiento seguía otra de graves crisis de subsistencias que hacían retroceder la economía al punto de partida. El ciclo era siempre el mismo: una serie de buenas cosechas seguidas elevaban el nivel de vida y el ritmo de crecimiento demográfico. Sin embargo, una época de malas cosechas provocaban la aparición de las crisis de subsistencias con sus terribles secuelas de hambre, epidemias y mortalidad.

Este círculo vicioso se romperá cuando la producción aumente por delante de la población. Para ello, la economía no podía basarse exclusivamente en la agricultura. Fue el desarrollo industrial el que propició la aparición de un nuevo régimen económico, dando lugar a los cambios que reciben el nombre de Revolución Industrial.

3.-La sociedad estamental

La sociedad del A. Régimen se articula en estamentos: grupos sociales que tienen la misma función en la sociedad y que se rigen por un estatuto jurídico especial. Es una sociedad de grupos cerrados y marcada por la desigualdad jurídica entre los estamentos.

Los estamentos son tres: dos de ellos privilegiados, nobleza y clero, y uno no privilegiado, el tercer estado o estado llano.

3.1.-La nobleza o aristocracia

Es un grupo minoritario pero con gran poder e influencia en la sociedad. Su función, desde antiguo, es la militar y la de aconsejar al rey, bases de sus privilegios. Para ejercer su función recibe posesiones que se vinculan a las familias nobiliarias mediante el mayorazgo. No es un grupo homogéneo, ya que hay diferencias dentro del grupo: la nobleza de sangre, de rancio origen militar, y la nobleza de servicios, altos cargos de la administración, más próxima al rey.

3.2.-El clero

Es un grupo más reducido, pero también goza de gran influencia por las enormes posesiones, el ejercicio de la enseñanza y el cobro de los diezmos. Tampoco es un grupo homogéneo, ya que hay grandes diferencias entre el alto clero y el bajo clero.

3.3.-El tercer estado o estado llano

Es el estamento no privilegiado y al que pertenece la mayoría de la población. En el siglo XVIII destaca dentro de este grupo la burguesía, formada por comerciantes, empresarios y profesionales que tendrán un gran protagonismo en la transición del A. Régimen al liberalismo. Los campesinos son la mayoría de la población y su situación varía según los países, aunque todavía siguen dependiendo del régimen señorial.

4.- El régimen político

4.1.- La monarquía absoluta

La organización política del A. Régimen responde a un modelo básico, la monarquía absoluta de origen divino. El poder del rey tenía un carácter absoluto, recibía la autoridad de Dios y sólo a él debía rendir cuentas. Jean Bodino había formulado en el siglo XVII el principio de soberanía, definida como un poder absoluto y sin límites, aunque no arbitrario, al estar el soberano obligado a hacer justicia y a respetar los contratos. La soberanía se manifiesta en la potestad de otorgar y derogar leyes de acuerdo con la voluntad del soberano. La atribución de la soberanía a los príncipes justificó la tendencia a ejercer un poder absoluto, que estuvieron muy cerca de alcanzar. En el ejercicio del poder los reyes estaban asistidos por colaboradores personales -secretarios, ministros- y por órganos colegiados -Consejos- que no tenían poderes propios ni capacidad de oponerse a la voluntad del soberano.

La participación de los súbditos en las cuestiones políticas era nula, y las instituciones que representaban en alguna medida a la población (Estados Generales en Francia, Cortes en España, Dietas en Centroeuropa) perdieron toda influencia ante el poder creciente de la monarquía, que dejó de convocarlas. Frente a las monarquías absolutas del continente, Gran Bretaña ofrecía la imagen de un régimen en el que los súbditos participaban en los asuntos del Estado a través del Parlamento.

4.2.-El despotismo ilustrado

Es, en la historia de la monarquía absoluta, una época caracterizada por la utilización del poder real para la realización de reformas sociales y económicas sin cambiar el sistema político y sin alterar las bases de la sociedad. Un grupo de grandes monarcas -Federico II de Prusia, José II de Austria, Carlos III de España- desarrollaron programas reformistas, que mejoraron la agricultura, promovieron las manufacturas y el libre comercio.

El empeño reformista de los monarcas ilustrados no correspondió a las expectativas creadas y los sectores más avanzados de la sociedad (burguesía, intelectuales) se inclinaron por la vía revolucionaria para derribar el sistema absolutista e implantar uno nuevo basado en los principios del liberalismo.

TEMA 2

LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

1.- Concepto y significado

2.- Factores de la revolución industrial

2.1.- Crecimiento demográfico

2.2.- Revolución agrícola

2.3.- Transformaciones del comercio

2.4.- Factores financieros

3.- La revolución industrial en Inglaterra

3.1.- La industria textil

3.2.- La industria siderúrgica

3.3.- La era del ferrocarril

4.- Consecuencias y repercusiones

4.1.- Sociedad de clases

4.2.- Proceso de urbanización

4.3.- Problemas sociales

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1.- Concepto y significado

La expresión “revolución industrial” apareció a principios del siglo XIX en Francia (Blanqui) y fue definitivamente utilizada por F. Engels para definir al conjunto de transformaciones económicas que se desarrollaron en Inglaterra a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Hoy el término está plenamente aceptado, aunque no como un fenómeno rápido y sencillo, sino como un conjunto de transformaciones económicas, sociales y políticas de tal intensidad, que se puede considerar a la Revolución Industrial como la transformación más profunda de la sociedad desde la revolución neolítica.

Los rasgos o características de la Revolución Industrial podemos resumirlos en los siguientes:

• Expansión del horizonte económico desde la economía de subsistencia familiar y local a una producción destinada a los mercados nacionales e internacionales en constante y continuo aumento.

• Se pasa de una economía y sociedad rural a una economía y sociedad urbana.

• Desplazamiento de la mano de obra desde la producción de bienes primarios a la de bienes manufacturados (industria) y de servicios.

• Aplicación amplia y sistemática de la ciencia y la tecnología al proceso productivo, sustituyéndose progresivamente el trabajo humano por una maquinaria cada vez más compleja.

• Sustitución del taller artesanal por la fábrica como unidad de producción fundamental.

• Se puede decir que es una revolución porque sustituye y transforma la sociedad, el sistema político y económico del Antiguo Régimen, pasando de una sociedad estamental a una sociedad de clases sociales, del absolutismo al liberalismo y del mercantilismo al capitalismo.

2.- Factores de la revolución industrial

2.1.- Crecimiento demográfico

El aumento de la población actuó de estímulo de la economía porque se vio acompañado de un aumento de la producción al surgir nuevas técnicas y capitales para invertir. Cuando el aumento de la población va acompañado de un aumento de la producción las consecuencias son positivas para la economía. La población creciente se convirtió en un incentivo para la producción, algo que no ocurría en el Antiguo Régimen, en el que el aumento de la población sin un aumento de la producción daba lugar a crisis de subsistencias (hambre, epidemias, mortalidad alta, retroceso demográfico).

El evidente aumento de la población a partir del siglo XVIII, especialmente en Inglaterra, permitió el suministro de mano de obra para la naciente industria, a la vez aumentó la demanda de productos industriales y por lo tanto se amplió el mercado.

2.2.-Revolución agrícola

La importancia de las transformaciones de la agricultura está fuera de toda duda. El historiador M. Niveau lo expresa así: “no hubiese existido revolución industrial en Inglaterra sin la revolución agrícola”.

Los cambios que permitieron el crecimiento agrícola se realizaron fundamentalmente en el siglo XVIII en Inglaterra y se refieren a los siguientes aspectos:

a.- Cambios en la propiedad de la tierra

El proceso de cercamientos de las propiedades agrícolas, las “enclosures”, comienza ya en el siglo XVI y se intensifica a partir de 1760 a raíz del aumento de los precios de los cereales por el crecimiento demográfico. Los cercamientos se legalizaron al aprobar el Parlamento inglés la “General Enclosure Act” (Ley de cercamientos) (1801). Este fenómeno transformó la estructura del campo inglés sustituyendo los “openfield” (campos abiertos) por los campos cerrados. A su vez se, produjo un concentración de la propiedad de la tierra en manos de los terratenientes a costa de las tierras comunales y de los pequeños propietarios, que se vieron obligados a vender sus tierras ante la incapacidad para costear los gastos de cercado y emigrar a la ciudad para convertirse en mano de obra industrial.

b.- Nuevos sistemas de cultivo y progreso técnico

• Se sustituye la práctica del barbecho con la utilización de abonos y con la rotación de cultivos (cultivos nitrogenantes) que enriquecen el suelo, de esta forma la tierra siempre está ocupada y se evita su agotamiento. Es el sistema de Norfolk.

• Se implanta la asociación de agricultura y ganadería con la introducción de plantas forrajeras (remolacha y alfalfa). Se extiende con esto la estabulación del ganado aumentando la producción.

• Las innovaciones técnicas son el arado triangular de Rotherham, la sembradora mecánica de Jetrho Tull y a comienzos del siglo XIX las primeras trilladoras.

La revolución agrícola influyó en la revolución industrial en loas siguientes aspectos:

- El aumento de la producción agraria proporcionó alimentos a una creciente población urbana.

- El fenómeno de los “enclosures” dejó sin tierras a muchos campesinos que emigraron a las zonas industriales urbanas en busca de trabajo (mano de obra).

- El aumento de la capacidad adquisitiva de la población campesina amplió el mercado para los productos de la industria (mercado).

- El alza de las rentas de los grandes propietarios agrícolas proporcionó una parte importante del capital necesario para financiar la industrialización.

2.3.-Transformaciones del comercio

a.- Formación de un mercado nacional

Sin mercado no hay industria. En Inglaterra se produjo una transformación radical en su comercio interior, al pasar de las ferias comarcales y mercados locales a un mercado de ámbito nacional en el que se integran todas las regiones. Los factores que lo hicieron posible fueron la eliminación de las aduanas interiores, el crecimiento de las ciudades, que dio un gran impulso a los intercambios entre éstas y el campo.

Los cambios en la red de transportes fueron fundamentales en la articulación del mercado nacional. Las carreteras, realizadas por iniciativa privada, mejoraron en su calidad al aplicarse nuevas técnicas de construcción y nuevos firmes (según las técnicas de los ingenieros Metcalf, Telford y Macadam). Sin embargo, el transporte por carretera seguía siendo caro y lento, por eso tuvo una enorme importancia la construcción de canales navegables para el transporte de mercancías pesadas. Casi todos se proyectaron para facilitar el transporte de carbón a las ciudades y su efecto fue fulminante, pues el precio del carbón se redujo a la mitad. En 1800 había una tupida red de canales en Inglaterra que conectaba los principales centros mineros del carbón con los núcleos industriales y con los puertos marítimos.

b.- La expansión del comercio exterior

A pesar de la importancia de las transformaciones del mercado interior británico, no fue suficiente para impulsar el proceso industrializador. La ampliación efectiva de la demanda de productos manufacturados hay que atribuírsela especialmente a la expansión del mercado exterior. El comercio exterior inglés experimentó un crecimiento espectacular en su volumen a lo largo del siglo XVIII, con crisis pasajeras a causa de las guerras exteriores, también experimentó cambios en su composición pasando de las exportaciones de tejidos de lana y cereales a la supremacía de las exportaciones de tejidos de algodón, y, por último, se produjeron cambios en la distribución geográfica de las exportaciones. En 1700 el comercio exterior inglés era casi exclusivamente europeo, mientras que a finales del siglo las exportaciones se dirigían a América.

Estos cambios contribuyeron a la industrialización de la siguiente manera:

- Ampliaron el mercado para los productos de la industria inglesa.

- Se accedió a nuevas y abundantes fuentes de materias primas.

- Los beneficios del comercio exterior crearon una acumulación de capital con el que se financió en parte la industrialización.

- Desarrollo del sistema financiero y comercial que contribuyó a mejorar la producción industrial.

2.4.- Factores financieros

(Preparar)

3.- La revolución industrial en Inglaterra: innovaciones tecnológicas

3.1.- La industria textil

La industria del algodón desplazó a la tradicional industria lanera doméstica. Los tejidos de algodón hasta el siglo XVIII se importaban de la India, pero con el dominio colonial británico sobre esta zona desapareció la competencia ya que el gobierno inglés favoreció las plantaciones de algodón hindúes y arruinó su industria artesanal para poder vender en el enorme mercado de la India sus productos. La industria del algodón fue el motor que impulsó la revolución industrial ya que en ella se aplicaron las primeras innovaciones técnicas entre las que destacan:

• La lanzadera volante de John Kay que ampliaba el ancho de los paños (1730).

• La hiladora de husos múltiples, la spinning-jenny, de J. Hargreaves (1764), movida por un solo obrero multiplicaba la producción por diez.

• La hiladora de hilos continuos, water-frame, de R. Arkwright (1769), movida por agua.

• La mule de S. Crompton (1779), hiladora que multiplicaba por 80 las posibilidades de producción de hilados y permitía la fabricación de hilos más fuertes y finos.

• El telar mecánico de E. Cartwright (1787), que aplica la máquina de vapor de James Watt a la industria textil.

Por último, hay que destacar la concentración geográfica de la industria textil en la región de Lancashire con centros fabriles de la importancia de Leeds, Manchester y Liverpool, con una situación favorable para las comunicaciones, con mercados amplios y con una mano de obra experimentada.

3.2.- La industria siderúrgica

Fue el segundo sector industrial de crecimiento gracias a los inventos técnicos y a la utilización de nuevos combustibles.

• El carbón mineral o hulla sustituyó al carbón vegetal cuando la madera de los bosques ingleses comenzó a escasear a principios del siglo XVIII. En 1709, Abraham Darby consiguió el “coque” eliminando las impurezas fosfóricas y sulfurosas de la hulla que se transferían al hierro en la fundición. El carbón mineral se impone como combustible porque es más barato, más abundante, y posee una mayor potencia calorífica.

• El pudelaje es el nuevo procedimiento de forja descubierto por Henry Cort en 1784, batiendo el hierro fundido con varillas para eliminar el azufre y el carbono del mineral de hierro, obteniendo un hierro más fuerte.

• La aplicación de la máquina de vapor de James Watt se consiguió aumentar la producción de hierro más puro y flexible mediante la inyección de aire.

Nace la industria siderúrgica sobre la base del carbón mineral como fuente de energía y de las innovaciones tecnológicas. El hierro se convierte en un elemento imprescindible, en lo que se llegó a llamar el “pan de la industria”.

3.3.- La era del ferrocarril

En la industrialización de Inglaterra aparecen nuevas materias primas: el algodón y el hierro; también nuevas fuentes de energía, como la hulla y el vapor. Este se aplicó primero a la industria textil y a la siderúrgica, pero sus aplicaciones más trascendentes se consiguen en el transporte con la aparición del ferrocarril.

Desde el punto de vista técnico, los avances se suceden desde los primeros años del siglo XIX. En 1813 se efectúan los primeros intentos de transmitir la fuerza del vapor a una máquina de raíles. George Stephenson investigó durante 10 años el desarrollo de estas máquinas. En 1825 circuló el primer tren minero (13 km) y en 1830 el primer tren de pasajeros entre Manchester y Liverpool. Inglaterra se lanza a la construcción de su red ferroviaria desde los años 30 y en los 40 le siguen los principales países del continente europeo.

Desde el punto de vista financiero, los beneficios de la industria textil y siderúrgica se canalizaron hacia la construcción de vías férreas. Además, el ferrocarril permitió aumentar las posibilidades de desarrollo de la agricultura al dar más fácil salida a sus productos, favoreció el comercio y acercó la ciudad al campo con sus consecuencias económicas y demográficas.

La industria siderúrgica encontró en este campo su posibilidad de expansión ante la gran demanda de hierro y acero: raíles, locomotoras, vagones, puentes y estaciones, las necesidades eran inagotables. Lo mismo ocurrió con el consumo de carbón para las locomotoras. Otros sectores industriales se vieron beneficiados: construcción, madera, textil, vidrio..... Finalmente, el ferrocarril provocó también una considerable ampliación del mercado de trabajo y de la oferta de mano de obra.

4.- Consecuencias y repercusiones

4.1.- Una sociedad dividida en clases sociales

Con la industrialización aparecen nuevos grupos sociales: empresarios y banqueros como elementos innovadores: la burguesía, y obreros industriales como mano de obra: el proletariado. Es una sociedad más compleja. La sociedad preindustrial estaba dividida en estamentos o grupos cerrados, determinados por el nacimiento. La sociedad industrial se divide en clases, la forman grupos abiertos determinados por la fortuna. El dinero es la fuente del poder y determina la posición social del individuo.

4.2.- Una sociedad urbana

La revolución industrial trae consigo el crecimiento de las ciudades. La población se desplaza a las ciudades desde las zonas rurales en busca de trabajo en las fábricas, que exigen mano de obra abundante. Alrededor de ellas proliferan las viviendas y los barrios obreros. Existe, por tanto, una causa-efecto entre industrialización y urbanización.

4.3.- Problemas sociales de la industrialización

El primer capitalismo se basaba en la competitividad, la libertad total para el empresario en la contratación de trabajadores y en la obtención de beneficios rápidos y lo más altos posibles. Es más importante el capital que el trabajo, la inversión que el consumo. Para ello es necesario reducir gastos y aumentar los beneficios (acumulación de capital). Las condiciones de trabajo son ínfimas: las fábricas no reúnen las condiciones mínimas para el obrero, son antihigiénicas, sin ventilación, con humedad, escasa iluminación. El trabajo se rige por normas muy duras en las que los castigos físicos son lo normal. Se multa a los que silben o hablen en el trabajo; el obrero enfermo debe buscar un sustituto o pagar una multa por cada día que falte por “pérdida de energía mecánica”.

La jornada laboral se basaba en unos horarios de 16 y 17 horas sin apenas descanso para comer, incluidos domingos y festivos. A estas condiciones se añaden unos salarios de miseria que apenas cubren las necesidades vitales. La extensión del maquinismo provocó el principal problema, el aumento del paro. El sistema de libertad absoluta permite al empresario despedir al trabajador por cualquier excusa y más cuando se introducen nuevas máquinas que hacen innecesaria tanta cantidad de mano de obra.

La búsqueda de mano de obra barata provocó el trabajo de mujeres y niños en los trabajos más duros ya que se les pagaban salarios más bajos. Se despedía a los hombres para contratar a las mujeres y a los niños de 5 o 6 años incluso. La dureza de los trabajos, la falta de horas de descanso, las malas condiciones de las fábricas hicieron estragos en la población femenina e infantil, y los gobiernos, ante la presión de las asociaciones obreras, tuvieron que legislar para proteger a mujeres y niños aunque de forma tardía. Las condiciones de vida eran infrahumanas: viviendas insanas, húmedas y mal ventiladas, de dimensiones reducidas. El hambre, la suciedad y las enfermedades se cebaban en las familias, que se hacinaban en ellas.

Las consecuencias de toda esta situación fueron una alta mortalidad y baja esperanza de vida entre la población obrera. Ante estas penosas condiciones comienzan a surgir algunas voces de protesta. Pero la única salida a la situación fue la lucha obrera a través de los sucesivos movimientos y asociaciones obreras que se desarrollarán a lo largo del siglo XIX: primero el ludismo, luego el cartismo, el sindicalismo y más tarde el socialismo y el anarquismo.

TEMA 3

LA REVOLUCIÓN FRANCESA

1.- Causas y factores

2.- Fases de la revolución

2.1.- Primeras fases: “revuelta” de los privilegiados y Estados Generales (1789)

2.2.- Asamblea Constituyente (1789-1791)

2.3.- Asamblea Legislativa (1791-1792)

2.4.- La república democrática (1792-1795)

1ª- Convención girondina

2ª- Convención montañesa o jacobina

3ª- Convención termidoriana

2.5.- El Directorio (1795-1799)

1.- Causas y factores

1.1. - Factores sociales

En Francia se produce a finales del siglo XVIII, al igual que en otros países europeos, un aumento demográfico que provocará nuevas necesidades de alimentos que la agricultura de subsistencia no podrá resolver. A lo que hay que añadir una serie de malas cosechas que agravan la situación. El hambre creará una situación de descontento social que será un apropiado caldo de cultivo para el estallido de la revolución.

La sociedad estamental del A. Régimen entra en crisis. La burguesía aumenta en número y en riqueza, pero sigue sin acceder al poder político que ocupa la aristocracia como estamento más influyente y poderoso del A. Régimen. Los privilegios de la aristocracia y del clero irritan a campesinos y burgueses. El “Tercer Estado”, que poseía el poder económico reclama también el poder político. Esto supone acabar con las estructuras del A. Régimen e implantar uno nuevo.

1.2.- Factores económicos

Las malas cosechas de cereales hacen subir los precios del trigo (alimento básico), disminuyendo la capacidad adquisitiva de la gran masa de población campesina. Esta crisis se extiende a la industria al ver restringido su mercado, aumentando el paro y el malestar social.

La vertiente financiera de la crisis se basa en la bancarrota del Estado: los gastos de las guerras exteriores y el inmenso derroche de la Corte no se cubren con los ingresos. La solución al déficit será la subida de impuestos. Pero el pueblo, agobiado por la crisis, no aguanta más y se intenta que paguen la nobleza y el clero. Los privilegiados se rebelan y salta la “chispa” de la revolución (la “revuelta” de los privilegiados).

1.3.- Factores políticos

La monarquía absoluta no tiene respuestas para la nueva situación social (ascenso de la burguesía) y económica (crisis de subsistencias y crisis financiera). Las reformas que intenta para el déficit se encuentran con la oposición frontal de los estamentos privilegiados que no están dispuestos a perder sus privilegios. Las instituciones se encuentran sin respuestas ante una nueva situación basada en una economía industrial y en una sociedad burguesa. La crisis del sistema absolutista desembocara en su sustitución por un régimen liberal.

1.4. - Factores ideológicos

La base ideológica de la Revolución está en la filosofía de la Ilustración que pone en tela de juicio el sistema de pensamiento basado en la tradición.

El precursor de la Ilustración es el inglés John Locke (1632-1704), que propone un sistema de gobierno basado en un contrato o acuerdo entre el soberano y los súbditos para proteger los derechos de éstos.

Ya en el siglo XVIII se desarrolla el pensamiento de Montesquieu (1689-1753), que aporta la teoría de la separación de poderes como básica del liberalismo, frente a la concentración de los poderes del absolutismo. Rousseau (1712-1778) propone el pacto social por el que el pueblo libremente asume la soberanía (soberanía nacional) y expresa su voluntad mediante la ley (constitución). Defiende la democracia directa y en los grandes Estados admite la representación del pueblo por diputados elegidos.

2.- Fases de la revolución

2.1. - Primeras fases: “revuelta” de los privilegiados y Estados Generales (1789)

La crisis financiera y el déficit obligan a establecer un impuesto territorial obligatorio para todos. La nobleza se opone y exige al rey la convocatoria de Estados Generales en los que, con el voto por estamentos, el nuevo impuesto no se aprobaría. Cuando estos se reúnen en mayo de 1789 la burguesía defiende el voto por cabeza y no por estamentos. Ante la oposición de los privilegiados, el Tercer Estado (esencialmente la burguesía) se proclama como único representante del pueblo y se constituye en Asamblea Nacional: este momento representa una verdadera revolución jurídica, pasándose de la monarquía de origen divino a la monarquía constitucional.

Al mismo tiempo el pueblo de París apoya a los representantes de la Asamblea Nacional frente a las amenazas del rey que concentra al ejército en Versalles. El 14 de julio de 1789 se produce la toma de la Bastilla, símbolo del absolutismo. En el campo, los campesinos se movilizan contra el poder feudal de la nobleza asaltando castillos e invadiendo sus tierras de forma violenta (es la “grande peur”, el gran miedo).

2.2. - La Asamblea Constituyente (1789-1791)

La Asamblea Nacional se transforma en Asamblea Constituyente al iniciar la labor de crear un nuevo régimen político y elaborar una Constitución. Las reformas revolucionarias se hicieron en esta etapa.

- Reformas políticas

* Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano

(Agosto de 1789). Se inspira en la Declaración de Derechos de Virginia (EEUU). Tres principios son la base del documento: la libertad, que tiene como límite la libertad de los demás (Art. 4.- “La libertad consiste en poder hacer lo que no daña al otro...”). La igualdad ante la ley de todos, sin privilegios (Art. 1.- “Todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos...”). La propiedad, es uno de los derechos que fundamentan el nuevo régimen fundado por la burguesía. Otros derechos recogidos en la declaración expresan las ideas del liberalismo: el derecho de asociación política (Art.2) y de participación (Art.6). En cuanto a la organización política se establece la división de poderes (Art. 16), la soberanía nacional (Art.3), la constitución (Art. 16).

* Constitución de 1791

La elaboración del texto constitucional duró desde julio de 1789 hasta septiembre de 1791. La Constitución se basa en la Declaración de Derechos que figura como preámbulo de la Constitución. Se proclama la soberanía nacional y la división de poderes. La forma del estado será la monarquía constitucional. El poder legislativo recae en la Asamblea unicameral, elegida por voto censitario. El poder ejecutivo lo tiene el rey, que debe estar sometido a la ley y jurar fidelidad a la Nación y a la Constitución.

- Reformas económicas

Las reformas económicas más importantes se realizan en 1789: el decreto de abolición del feudalismo (4 de agosto) se promulga para satisfacer a los campesinos y ponerlos al lado de la revolución. Desaparecen el diezmo, los títulos de nobleza, la servidumbre y los campesinos y las tierras se liberan de los vínculos feudales. Otras reformas se destinan a implantar la libertad económica suprimiendo los gremios y corporaciones, las aduanas interiores y proclamando la libertad de trabajo y de comercio.

Se ponen en venta los bienes del clero con el doble fin de sanear la Hacienda Pública y aumentar el número de campesinos propietarios para que aumente la producción agrícola.

El sistema monetario se transformó con la creación de los “asignados”, billetes avalados por los bienes nacionalizados del clero, que terminaron convirtiéndose en papel-moneda.

- Reformas administrativas y religiosas

La administración se descentralizó con la división de Francia en departamentos, distritos, cantones y ayuntamientos.

El problema religioso derivó de la nacionalización de los bienes del clero. El Estado se vio obligado a mantener los gastos del clero y se suprimieron las órdenes religiosas (clero regular). La Asamblea promulgó la Constitución civil del clero, que convertía a los clérigos en funcionarios del Estado con la obligación de jurar la Constitución. El Estado controlaba los nombramientos de las jerarquías eclesiásticas lo que provocó el enfrentamiento con el Papa, que perdía el control sobre la Iglesia francesa.

(Las ideas revolucionarias comenzaron a extenderse por Europa y asustaron a los monarcas absolutistas europeos: El rey francés, Luis XVI, intenta huir al extranjero, pero es descubierto con lo que la monarquía se desacredita aún más y se empieza a pensar en la República como forma de Estado. Los reyes europeos preparan la intervención militar para salvar a su colega francés. Austria y Prusia invitan a los reyes europeos a unirse para restablecer el absolutismo en Francia. Frente al peligro de invasión extranjera, los patriotas franceses reafirman su sentimiento nacionalista disponiéndose a defender la revolución y la patria. Nacen así los conceptos de “nación” y de “patria” como algo común a un pueblo).

2.3.- La Asamblea Legislativa (1791-1792)

En septiembre de 1791 se disuelve la Asamblea Constituyente y se elige la Asamblea Legislativa, en la que se aprecian tendencias o grupos:

La derecha de los monárquicos constitucionales, el centro que oscila a un lado u otro según las circunstancias, y una izquierda formada por el grupo de diputados girondinos como fuerza principal y de gran influencia en la Asamblea, representando los intereses de la burguesía comercial, industrial y colonial.

Los graves problemas determinarán la corta duración de esta etapa:

- El movimiento revolucionario se radicaliza impulsado en la calle por los sans-culottes, que exigen mayor igualdad y reformas sociales. El malestar popular continúa por el aumento del coste de la vida y la escasez de alimentos.

- La guerra exterior comienza a amenazar de forma seria las fronteras de Francia con los acuerdos de Austria y Prusia y la amenaza del austriaco duque de Brunswick de arrasar París. El rey sigue conspirando con las potencias extranjeras y sus planes comienzan a ser descubiertos. Ante el peligro se produce la sublevación popular de París (agosto de 1792) que exige la destitución del rey, la creación de un ejército popular de voluntarios, la persecución de los enemigos de la revolución y medidas para controlar los precios de los alimentos.

La Asamblea se ve impotente ante la gravedad de la situación en el interior y en el exterior, vota la suspensión del rey y convoca una nueva Asamblea, la Convención.

(El avance de las tropas extranjeras (Prusia) es frenado en Valmy por un ejército de voluntarios de la revolución).

2.4.- La república democrática (1792-1795)

Se divide en tres etapas:

1ª.- Convención girondina (septiembre de 1792-junio de 1793)

En la nueva Asamblea, llamada Convención Nacional a imitación de los norteamericanos, se perfilan tres grupos: la Gironda, representando a la burguesía. La Montaña (ocupaban los escaños más altos del local) o jacobinos, representantes de la burguesía media y de las clases populares, y la Llanura, (diputados situados en los escaños bajos), que presta apoyo en un principio a los girondinos.

La Convención abolió la monarquía y proclamó la república. El rey fue detenido y el juicio terminó en condena a muerte (enero de 1793).

- En el exterior se forma la Primera Coalición (G. Bretaña, España, Austria, Prusia, Portugal, estados alemanes y reinos italianos) contra Francia. Las derrotas francesas frente a los ejércitos coaligados europeos socavan el poder de los girondinos.

- En el interior los problemas son también graves para la Convención. En el oeste de Francia se produce la insurrección de “La Vandée”, promovida por los clérigos refractarios (contrarios a la revolución) y por antiguos aristócratas.

Ante los fracasos exteriores y la sublevación interior, las masas populares (los sans-culottes) reclaman medidas contra la crisis y la Gironda comienza a perder el control de la situación. Robespierre y Marat al frente de los jacobinos consiguen expulsar a los girondinos de la Convención. Los montañeses (jacobinos) apoyados por la Llanura dirigen la Convención. Comienza una nueva etapa.

2ª.- Convención jacobina o montañesa (junio de 1793- julio de 1794)

Las medidas más importantes tomadas por los jacobinos bajo la presión de los sans-culottes fueron:

* Constitución del Año I o de 1793: Es una constitución más democrática basada en el sufragio universal, se emprenden reformas sociales (educación pública, asistencia a los pobres), consulta al pueblo mediante el referéndum. La Constitución no entró en vigor por causas de la guerra exterior.

* El gobierno revolucionario se basa en una serie de organismos que controlan el poder:

- Comité de Salud Pública: en el que recae el poder ejecutivo, controla la guerra y la economía (Destacan entre sus miembros Robespierre, Dantón y Saint-Just).

- Comité de seguridad general: dirige la policía y controla la represión de los sospechosos.

- Otros órganos revolucionarios: los Representantes en misión, con gran poder, los agentes nacionales, los comités de vigilancia el tribunal revolucionario.

* La política del Terror se implanta bajo la presión de los sans-culottes con el fin de aplastar a los enemigos de la revolución (Ley de sospechosos). Es la época de las grandes ejecuciones: entre 35000 y 40000.

* Las reformas económicas consistieron en la promulgación de la Ley del máximo general de precios y salarios con el fin de evitar la subida de los precios y establecer unos salarios mínimos.

* La política de descristianización: se ejecuta a los clérigos refractarios, se sustituye el cristianismo por una religión de la razón, se implanta un nuevo calendario y las fiestas revolucionarias.

La expansión del terror soliviantó a los franceses, la crisis económica se agravó y colocó a los sans-culottes contra los jacobinos y la contrarrevolución seguía latente en el interior (La Vandée). Los problemas acaban con el poder de los jacobinos.

3ª.- Convención termidoriana (julio de 1794-octubre de 1795)

La caída de Robespierre y los jacobinos supuso la vuelta al poder de la burguesía moderada y de los principios del liberalismo. Las reformas más importantes fueron:

* La Constitución del año III o de 1795: Se basa en la división de poderes y el poder legislativo residirá en dos cámaras: el Consejo de los Quinientos y el Consejo de los Ancianos. El ejecutivo recae en un Directorio de cinco miembros.

Los problemas internos de la nueva Convención siguieron siendo las sublevaciones de los sans-culottes y la de los realistas (monárquicos). Ambas fueron reprimidas por el ejército, que empieza a tener protagonismo en la vida política.

En el exterior sigue la guerra contra la Primera Coalición: las victorias francesas obligan a Prusia, Austria y Rusia a firmar la paz. Con las victorias militares la República dependerá cada vez más del ejército.

2.5.- El Directorio (octubre de 1795 - noviembre de 1799)

La convención termidoriana se disuelve en octubre de 1795 y comienza una nueva etapa republicana con el Directorio. Los problemas siguen siendo los mismos:

En el interior la conspiración de “los iguales de Babeuf” y la oposición de los realistas (la Vandée), que son aplastadas por el ejército.

En el exterior la guerra contra Austria e Inglaterra. Las victorias de Napoleón en el norte de Italia le dan una gran popularidad entre los franceses. Se forma la Segunda Coalición (Inglaterra, Rusia, Austria y Turquía) contra Francia.

El Directorio termina con el golpe del 18 de Brumario (noviembre) de 1799, dado por Napoleón. El Directorio se convierte en Consulado de tres miembros con Napoleón como principal cónsul. Es el fin de la república liberal termidoriana y el comienzo del poder personal de Napoleón que desembocará en la etapa del Imperio.

TEMA 4

LIBERALISMO Y NACIONALISMO.

LAS REVOLUCIONES BURGUESAS.

1.- El liberalismo: fundamentos ideológicos

2.- Las revoluciones burguesas

2.1.- La oleada revolucionaria de 1820

2.2.- Las revoluciones de 1830

2.3.- Las revoluciones de 1848

3.- El nacionalismo: ideas fundamentales

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1.- El liberalismo: fundamentos ideológicos

El liberalismo es la ideología de la burguesía del siglo XIX y tiene sus raíces en la filosofía de la Ilustración del siglo XVIII, basada en los conceptos del derecho natural de Locke, en la división de poderes de Montesquieu y en el contrato social de Rousseau. Estos fundamentos doctrinales serán la base, a finales del siglo XVIII, de la Revolución Francesa y del proceso de independencia de EEUU, expresados por primera vez en la Declaración de los Derechos del Hombre, en la Declaración de Independencia y en la Constitución de los Estados Unidos de América.

Las ideas fundamentales del liberalismo son las siguientes:

• Defensa de la libertad del individuo como principio supremo. Libertad que debe quedar garantizada frente a cualquier poder por los derechos fundamentales del hombre (libertad de expresión, de prensa, de cultos, derecho a la propiedad privada...). También se propone la igualdad ante la ley, aunque es algo sólo teórico, ya que no se garantiza la igualdad económica o la de instrucción (enseñanza).

• La soberanía nacional (la soberanía reside en la nación) implica la limitación de los poderes del rey mediante constituciones en las que se recogen los derechos y libertades individuales y reflejan la división de poderes, que no deben concentrarse en manos del rey (Thiers formula en 1830 la teoría de que “el rey reina pero no gobierna”).

• La participación de los ciudadanos en los asuntos del estado, mediante la elección de sus representantes en el Parlamento que elabora las leyes (poder legislativo) y controla al Gobierno (poder ejecutivo). En principio, las elecciones serán mediante sufragio censitario (liberalismo doctrinario) y tras las revoluciones del 48 se va imponiendo el sufragio universal (liberalismo democrático).

• La libertad económica será otra forma de limitar el poder del Estado, postulando la no intervención estatal en la economía. Es la doctrina del laissez faire, laissez passer (dejad hacer, dejad pasar), según la cual la actividad económica se regulará mediante la ley de la oferta y la demanda.

El liberalismo es por una parte una ideología revolucionaria ya que implica la destrucción del antiguo orden político, la monarquía absoluta. Y por otra parte es una ideología conservadora ya que se desentiende de los problemas sociales y se convierte en la ideología de una clase social, la burguesía, al no contemplar los derechos de una gran parte de la población, los obreros, y olvidarse de la justicia social.

2.- Las revoluciones burguesas

2.1.- La oleada revolucionaria de 1820

La oleada revolucionaria comienza en Alemania y se extiende por España (pronunciamiento de Riego, seguido del “Trienio Liberal”), Nápoles, Piamonte y Portugal. En todas las zonas la revolución comienza mediante el pronunciamiento militar y la insurrección popular y tiene un carácter político exigiendo una constitución y el fin del absolutismo. Pero las potencias absolutistas europeas reprimen estos movimientos por la fuerza mediante la intervención militar (intervención francesa en España con los “Cien mil hijos de San Luis”).

Sin embargo, la revolución triunfa en Grecia donde tiene un carácter nacionalista y liberal en la que confluyen diversos factores: la resistencia de los griegos frente a la dominación del Imperio turco y la intervención de diversas potencias europeas como Inglaterra o Rusia. La independencia griega frente a la dominación del Imperio turco supuso dos hechos importantes: uno, el impulso de los nacionalismos frente a los Imperios, y otro, el comienzo de la descomposición del sistema del Congreso de Viena.

2.2.- Las revoluciones de 1830

Francia

Las causas de la revolución en Francia son diversas: la crisis financiera que afecta a la industria, una grave crisis agraria o de subsistencias por malas cosechas que provocan descontento social y una crisis política provocada por las medidas antiliberales del gobierno de Carlos X. El descontento general estalla en París en las “Tres jornadas gloriosas” (27, 28 y 29 de julio) con barricadas en las calles y la petición de instaurar la república. Ante el cariz radical que toma la situación, la alta burguesía propone a la Asamblea al duque de Orleans como nuevo rey. Se aprueba una nueva Constitución que consolida a la alta burguesía financiera como beneficiaria de la revolución.

Bélgica

Aquí el movimiento revolucionario es esencialmente nacionalista ya que se trata de independizarse de Holanda, a la que Bélgica estaba unida artificialmente por el Congreso de Viena desde 1815. Ambas naciones no tenían casi nada en común: distinta lengua y religión, distinta política económica y además los belgas son discriminados políticamente por los holandeses. Al descontento belga se añade la crisis económica que agrava la situación del pueblo.

Un gobierno provisional declara la independencia belga e inicia la guerra contra Holanda. Las potencias absolutistas (Rusia, Austria y Prusia) apoyan a Holanda, mientras que Francia ayuda a los belgas. Lo mismo hace Inglaterra por su rivalidad comercial con Holanda. Ante esta situación, una conferencia internacional reconoce la independencia de Bélgica que se regirá por una monarquía constitucional.

La revolución en el resto de Europa

En Italia la revolución empezó en el centro (Parma y Módena), pero el ejército austriaco la sofocó fácilmente.

En Alemania los revolucionarios consiguen constituciones liberales en distintos estados, pero el nacionalismo, que intenta crear unos Estados Unidos de Alemania, es derrotado fácilmente por Metternich (primer ministro austriaco).

En Polonia la revolución tiene también un carácter nacionalista, pero fracasa ante la represión de los imperios vecinos (Prusia, Austria y Rusia) que se habían repartido Polonia en el Congreso de Viena.

El balance final de las revoluciones de 1830 es el siguiente: Europa sale dividida en dos: la Europa liberal (Francia, Bélgica, Inglaterra y España) y la Europa autoritaria dominada por los imperios tradicionales de carácter absolutista (Austria, Rusia y Prusia).

2.3.- La revolución de 1848

Causas generales:

- Causas económicas: en 1847 se produce una crisis económica que no es sólo agrícola, sino también financiera que generan descontento entre el campesinado y entre la burguesía y el proletariado, que aparece ya como uno de los protagonistas de la revolución.

- Causas políticas: la situación en Europa es de inestabilidad: división en bloques, guerras civiles, endurecimiento de los regímenes autoritarios y crisis en los regímenes liberales. El liberalismo ya no es suficiente, ahora se reclama la democracia que abarque a todas las capas de la sociedad.

Francia

La monarquía de Luis Felipe de Orleans era apoyada solamente por la alta burguesía defraudando las aspiraciones de las clases medias y del proletariado. El gobierno se niega a ampliar el sufragio y provoca el levantamiento popular ante la prohibición del derecho de reunión. A finales de febrero se producen en París las jornadas revolucionarias que provocan la caída de la monarquía y la proclamación de la II República con un gobierno provisional que convoca elecciones generales mediante sufragio universal. La nueva Constitución aprobada establece una república con el poder legislativo que recae en la Asamblea y el ejecutivo en un presidente con amplios poderes. Es elegido presidente Luis Napoleón, con el que triunfan los conservadores y desaparecen las conquistas sociales conseguidas por los revolucionarios de febrero.

La revolución en Europa

En el Imperio Austro-húngaro, formado por un conglomerado de pueblos (alemanes, checos, polacos, húngaros, búlgaros...), se producen movimientos que exigen mayor autonomía dentro del Imperio.

Los movimientos liberales y nacionalistas consiguen la caída del canciller Metternich, principal artífice de la Europa del Congreso de Viena en 1815, y que comienza a desaparecer en estos momentos.

En Italia, Lombardía y Piamonte consiguen expulsar a los austriacos, provocando el contagio revolucionario en Nápoles y Roma. Pero la reacción austriaca se impone y las aguas vuelven a su cauce.

En Alemania la burguesía liberal exige constituciones y un parlamento único para toda Alemania, pero Prusia acaba con estas aspiraciones y fracasa el movimiento revolucionario.

El balance de las revoluciones del 48 es de relativo fracaso, aunque quedan para el futuro conquistas que no desaparecen como el sufragio universal en Francia, constituciones liberales en Piamonte (Italia), abolición de la esclavitud en las colonias, y se perfilan los movimientos nacionalistas que unificarán Italia en torno al reino del Piamonte y Alemania en torno a Prusia.

3.- El Nacionalismo: ideas fundamentales

El nacionalismo fue la otra gran fuerza política que influyó decisivamente en la evolución del siglo XIX. La idea de nación no aparece con claridad hasta finales del XVIII. Hasta ese momento, en la Edad Media y Moderna, la nación se identificaba con la monarquía: pertenecían a una misma nación los que eran súbditos de un mismo monarca. Con la Revolución francesa y el Imperio napoleónico renace el nacionalismo. Frente a la invasión napoleónica de Europa surgió entre los habitantes de los diferentes espacios europeos la conciencia de pertenecer a una nacionalidad distinta con una lengua, cultura e historia propias y diferentes de las del invasor francés. El levantamiento de los diferentes pueblos europeos frente a la ocupación francesa será el germen del nacionalismo del siglo XIX.

En el siglo XIX se dieron dos concepciones diferentes del nacionalismo:

La de los pensadores alemanes, como Herder o Fichte (en sus Discursos a la Nación alemana), que consideraban a la nación como un ser vivo que crece bajo la inspiración de un genio nacional, el espíritu del pueblo, y que estaría formada por todos los que tuvieran la misma lengua y cultura, una historia común y los mismos rasgos físicos (la raza).

La de los pensadores latinos, entre ellos Mazzini, que consideran a la nación como la asociación libre de los que, agrupados por la misma lengua o por ciertas condiciones geográficas o históricas, tienen conciencia de pertenecer a ella. En este caso, el nacionalismo es compatible con el liberalismo ya que se basa en la soberanía nacional, en el derecho de autodeterminación y en la libertad.

El nacionalismo es causa de los movimientos revolucionarios porque oponen el principio de nación al de legitimidad monárquica. Además, va a cambiar el orden internacional impuesto en el Congreso de Viena (1815) que ignoró el principio de las nacionalidades al unir naciones distintas (Bélgica y Holanda, Imperio austrohúngaro, Imperio turco) o separar otras que deseaban estar unidas (Alemania, Italia, Polonia). El liberalismo y el nacionalismo van a cambiar a Europa haciendo desaparecer el absolutismo y el ordenamiento político de Europa impuestos por las potencias absolutistas en el Congreso de Viena.

La unificación alemana (1867-1871) se realizó desde el poder ejercido de forma autoritaria por Bismarck, canciller de Prusia, en torno a la que se creó la federación de estados que dieron lugar a Alemania, o mejor, al Imperio Alemán (el II Reich), basado en un Estado federal fuerte y en un poderoso ejército que implanta el “militarismo prusiano” del que se impregna el nuevo estado y la sociedad germánica.

La unificación italiana (1859-1870) estuvo más ligada a la lucha contra el absolutismo. De esta manera, a la vez que se crea la “nación” italiana se implanta un régimen liberal, siguiendo las teorías del ideólogo y revolucionario Mazzini. Los italianos consiguieron su unidad en torno al reino del Piamonte (Victor Manuel II), dirigida por su primer ministro Cavour. La lucha se centró contra el dominio del imperio austro-húngaro en los estados del norte de Italia (Lombardía y Véneto), contra los Borbones del sur (Nápoles y Sicilia) y contra el dominio del Papa en el centro (Estado Pontificios).

TEMA 5

REVOLUCIÓN DEMOGRÁFICA.

LA ESTRUCTURA SOCIAL DEL

SIGLO XIX

1.- La revolución demográfica

1.1.- La población europea

1.2.- Estructura de la población

1.3.- Éxodo rural y proceso de urbanización

1.4.- Migraciones

2.- La estructura social

2.1.- De la sociedad estamental a la sociedad de clases

2.2.- La aristocracia

2.3.- La burguesía

2.4.- El proletariado y el campesinado

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1.- La revolución demográfica

1.1- La población europea

Desde finales del siglo XVIII Europa entra en una nueva fase demográfica caracterizada por un fuerte crecimiento vegetativo debido al descenso de la mortalidad y al mantenimiento de altas tasas de natalidad. Se pasa del ciclo demográfico antiguo (estancamiento) al ciclo moderno (crecimiento). Esto se debió básicamente a las mejoras en la alimentación gracias a los avances de la agricultura y ganadería, a la desaparición de las grandes epidemias, y a los avances de la medicina (vacunas, microbiología, pasteurización) y de la higiene (abastecimiento de agua potable, alcantarillado, aseo personal).

Este crecimiento vegetativo es más importante en los países industrializados como Gran Bretaña, Francia, Alemania o Bélgica, mientras que los países de economía mas atrasada no alcanzan esta fase demográfica hasta finales del XIX o principios del XX.

Las consecuencias más inmediatas fueron la emigración masiva de europeos a otros continentes, el aumento de la esperanza de vida, que pasa de 30 años a 50, el cambio en la estructura de la población activa y el fuerte crecimiento de la población urbana.

1.2.- Estructura de la población

El desarrollo económico y el incremento de la industria y del comercio producen cambios importantes en la estructura de la población activa. Hacia 1900 la población de G. Bretaña tiene prácticamente su configuración actual, con bajísimos porcentajes de población dedicada al sector primario, mientras que es mayoritaria la población dedicada al secundario o industrial. El resto de los países ha visto descender el porcentaje de población agrícola y el aumento del sector industrial con distinto ritmo, según su grado de industrialización. Francia aún conserva a finales del siglo un 40 %. España no disminuirá su población agrícola de forma apreciable hasta 1960 (40 %) o en 1970 en que bajará al 30 %.

1.3.- Éxodo rural y proceso de urbanización

Otro rasgo importante de la demografía del XIX será el trasvase de población rural a las ciudades y por tanto el crecimiento de estas en número y en tamaño. El grado de urbanización depende directamente del grado de industrialización. En 1815 menos del 2 % de los europeos viven en ciudades de más de 100.000 habitantes. En 1910 estas agrupan a más del 15 % del total de la población.

La urbanización no se limita a los países industrializados, sino que aparece por todo el mundo. En Latinoamérica surgen grandes urbes como Buenos Aires o Río de Janeiro, que reciben grandes contingentes de emigrantes europeos. La vida de las ciudades se modifica: aparecen los barrios residenciales en los que vive la burguesía y las clases medias con buenas condiciones higiénicas y los barrios o suburbios obreros totalmente degradados.

1.4.- Migraciones

La segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX contemplan el mayor movimiento de personas de la historia: 50 millones de europeos abandonan el viejo continente, más otros 10 millones de asiáticos. Entre las causas destacan el crecimiento de la población, los difíciles comienzos de la industrialización y las crisis económicas cíclicas que sacuden a Europa a partir de 1848. Entre los motivos que inciden en la elección de los lugares de destino estarían la lengua, las costumbres, la emigración anterior de familiares o vecinos, el clima, los medios de transporte o el descubrimiento de minas de oro, etc.

En una primera etapa, hasta 1845, la emigración es sobre todo británica (irlandeses e ingleses) hacia América del Norte.

Desde 1845, aunque siguen en cabeza los británicos, se incorporan emigrantes de otras naciones europeas. La crisis económica de 1848 fue decisiva en esta oleada migratoria.

A partir de 1880 el signo varía y, aunque la emigración británica sigue siendo elevada, serán los emigrantes procedentes del sur (italianos, españoles y portugueses) y del este de Europa (polacos, ucranianos y húngaros) quienes aporten los mayores contingentes.

El primer país receptor de emigrantes fue EEUU (más de 25 millones entre 1840 y 1914). Otros países receptores fueron Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Norte de África, Brasil, Argentina.

2.- La estructura social

2.1.- De la sociedad estamental a la sociedad de clases

Como consecuencia de la industrialización y de las revoluciones liberales, se consolidó una nueva estructura social distinta a la sociedad del Antiguo Régimen.

El cambio más importante correspondió a la desaparición de los privilegios estamentales del período anterior, sustituidos ahora por una nueva organización social fundamentada en la igualdad de todos ante la ley. Con ello, la sociedad estamental dio paso a una nueva sociedad de clases en la que las diferencias derivan de la desigualdad económica y no de situaciones de privilegio heredadas o adquiridas. Es una sociedad abierta, al menos en teoría, en la que hay posibilidades de ascenso social para todos los que consigan recursos económicos o los conocimientos que permitan el acceso a puestos más elevados. Tal transformación no se produjo al mismo tiempo en todos los países europeos, ni supuso un declive brusco de los antiguos grupos sociales dominantes como la nobleza.

2.2.- La aristocracia

Cuando se habla de clases acomodadas en el XIX se incluye tanto a la nobleza procedente del Antiguo Régimen, que ha conservado sus tierras, aunque no sus privilegios, como a las nuevas capas burguesas enriquecidas por el comercio, la industria o el ejercicio de cargos políticos y administrativos.

Durante el siglo XIX, ambos sectores sociales se fueron acercando hasta mezclarse y confundirse mediante alianzas matrimoniales o la participación nobiliaria en actividades empresariales. De esta forma, las familias burguesas podían conseguir títulos nobiliarios y ascender en la escala social ya que la condición de noble siguió representando el punto más alto del prestigio social. Por ello, en toda Europa, la vieja élite aristocrática siguió ocupando los puestos sociales más elevados. Ya no eran señores con privilegios jurídicos, pero formaban una aristocracia cuya posición dominante se apoyaba en sus considerables recursos económicos y en la ocupación de altos cargos políticos. A esta pervivencia de la aristocracia contribuyeron las instituciones políticas, como las monarquías europeas que garantizaban la permanencia de la nobleza en puestos clave de la vida política y social, además de conceder nuevos títulos de nobleza a la nueva oligarquía financiera. También contribuyó la existencia de las cámaras altas (el Senado) no electivas en los Parlamentos formando parte del poder legislativo, integradas por miembros de la nobleza, menos representativas que las cámaras bajas (congreso de los diputados), pero con el mismo poder.

2.3.- La burguesía

La nueva clase burguesa, principal impulsora del desarrollo económico del siglo XIX, ha sido considerada como la protagonista fundamental de la sociedad decimonónica. Aunque su protagonismo no fue tan intenso y a la larga una de sus aspiraciones fue integrarse en la élite aristocrática.

La burguesía del siglo XIX no es una clase cohesionada. En su seno se observan notables diferencias derivadas de sus diversas actividades y de las diferencias de sus fortunas.

La gran burguesía estaba formada por un reducido número de banqueros, grandes comerciantes e industriales. Procedían en muchos casos de familias acaudaladas del Antiguo Régimen y en algunos casos de antiguos artesanos que consiguieron beneficiarse de la industrialización. A lo largo del siglo XIX la alta burguesía se aproxima a la élite nobiliaria y se aleja progresivamente de las capas burguesas mas bajas.

La pequeña burguesía era mucho más numerosa. La formaban propietarios de pequeños talleres familiares de objetos de consumo, como el textil, el cuero, el calzado y los muebles. También se incluía en este grupo a los tenderos y pequeños comerciantes de telas y ultramarinos, cuyo número creció considerablemente con el desarrollo urbano y la revolución industrial. Esta masa de pequeños artesanos y comerciantes vivía en condiciones sólo ligeramente mejores que las de los campesinos y obreros y estaban muy alejados de las capas superiores de su propia clase. De aquí que adoptaran posturas sociales y políticas a favor de planteamientos democráticos radicales participando activamente en las luchas políticas del siglo XIX.

En el siglo XIX comienzan a desarrollarse otros sectores sociales que pronto recibirán el nombre de clase media, denominación confusa ya que a lo largo del siglo se refiere a distintos grupos, pero al final acabó aplicándose al sector de profesionales liberales y funcionarios públicos. Los avances económicos, científicos y técnicos originaron un aumento de abogados, médicos, ingenieros, profesores. Estos profesionales tenían un título académico que les otorgaba ciertos privilegios frente al resto de la población. Este grupo adopta posiciones distintas en los acontecimientos políticos del siglo XIX, desde las más revolucionarias, hasta las más conservadoras.

2.4.- El proletariado y el campesinado

El desarrollo de la economía urbana trajo consigo la caída en el número y la importancia económica de la población del campo. Aunque el declive campesino fue lento e irregular, excepto en el Reino Unido, la agricultura seguía siendo el sector económico predominante en las economías europeas y la población campesina aún representaba un porcentaje elevado.

Las condiciones de vida de los campesinos variaban de unos países a otros como consecuencia de las diferentes vías de transformación del régimen señorial hacia el nuevo sistema liberal. En Francia abundaban los pequeños propietarios independientes beneficiados por la abolición del feudalismo en la Revolución. En el Reino Unido el proceso de concentración de la tierra previo a la revolución industrial empujó a los campesinos al trabajo en la industria. En la Europa del este y el imperio zarista el régimen de servidumbre pervivió hasta bien entrado el siglo XIX.

El proletariado industrial es la clase social que caracteriza y otorga sus rasgos más visibles a la nueva sociedad decimonónica. Todavía predominan los obreros que trabajan en pequeños y medianos talleres artesanales, aunque los gremios desaparecieron con la implantación de las fórmulas económicas del liberalismo. La situación de los obreros industriales de las fábricas era sensiblemente distinta. La actividad laboral estaba sometida a largas y duras jornadas laborales y al ritmo impuesto por las máquinas, que también permitieron a los empresarios emplear a mujeres y niños con sueldos más bajos.

El distinto ritmo en el proceso de industrialización introdujo diferencias considerables entre los países. La situación de miseria en las condiciones de trabajo y de vida de los obreros industriales comienza a variar en Inglaterra a mediados de siglo con reducciones considerables en la jornada laboral. En la segunda mitad del siglo ya se aprecia dentro de la clase obrera inglesa: un 30 % eran obreros especializados, un 40 % semiespecializados y un 30 % obreros sin cualificación. Los salarios de los primeros subieron notablemente (la “aristocracia obrera”). El resto apenas vio mejoras económicas, aunque sí laborales. En Francia, más lentamente industrializada, las condiciones eran parecidas a las descritas para Inglaterra en la primera industrialización. En el territorio alemán el desarrollo de una clase obrera moderna es más tardío, aunque su ritmo de crecimiento fue más rápido en las décadas finales del siglo XIX y principios del XX. En esos años se crea una poderosa industria siderúrgica con miles de obreros que mejoran sus salarios y condiciones de vida gracias al desarrollo de un sistema de seguros de enfermedad y vejez impulsado por el gobierno.

TEMA 6

LA 2ª REVOLUCIÓN INDUSTRIAL:

INNOVACIONES TECNOLÓGICAS.

CAPITALISMO FINANCIERO

1.- Rasgos característicos

2.- Innovaciones y progreso tecnológico

2.1.- Nuevas fuentes de energía

2.2.- Nuevos metales

2.3.- La industria química

2.4.- Avances de los transportes

2.5.- Las comunicaciones

3.- El capitalismo financiero

4.- Concentración financiera y empresarial

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1.- Rasgos característicos

Cien años después del comienzo de la revolución industrial en Inglaterra una serie de avances técnicos y la expansión del capitalismo dan lugar a una nueva transformación del sistema industrial, de tal forma que puede hablarse de una Segunda Revolución Industrial, que abarcaría desde mediados del siglo XIX hasta bien avanzado el siglo XX.

Los rasgos fundamentales de esta nueva revolución industrial son:

- Aparición de nuevas fuentes de energía: en la etapa anterior fueron el carbón y el vapor, en ésta nueva serán la electricidad y el petróleo.

- Protagonismo de nuevos metales (industria siderúrgica) y nuevas industrias como la química, fruto de la intensa relación entre la ciencia y la industria a través de la investigación y la enseñanza.

- Esta etapa se caracteriza también por la expansión del sistema capitalista, que de capitalismo industrial se transforma en capitalismo financiero.

- El mapa industrial se transforma: termina el predominio industrial británico y surgen nuevas potencias industriales como Alemania, EEUU o Japón.

2.- Innovaciones y progreso tecnológico

2.1.- Nuevas fuentes de energía

La aparición de nuevas fuentes de energía no significó la desaparición de las anteriores. La máquina de vapor permitió una auténtica revolución en los transportes (ferrocarril y barco de vapor). Su expansión se puede relacionar con la producción de carbón que permanecerá hasta nuestros días como una de las primeras fuentes de energía. La segunda mitad del siglo XIX contempla la aparición de nuevas fuentes de energía características de la segunda revolución industrial y llamadas a tener una gran incidencia en el mundo actual: la electricidad y el petróleo.

- La electricidad: Su existencia se conocía desde siglos anteriores, pero su aplicación industrial se produce a finales del siglo XIX, tras el aprovechamiento de los inventos relativos a la producción, distribución y aplicación.

En la producción destaca el acumulador de Plante (1859). En 1869 el belga Gramme inventa la dinamo, que transforma la energía motriz en eléctrica. A. Berges inventa las centrales hidroeléctricas para producir energía eléctrica, comenzando la expansión de este tipo de energía.

La distribución y transporte de la electricidad se consigue con la invención de transformador por M. Deprez (1897), que consigue transportar la corriente por cables de alta tensión, llegando desde las centrales hasta los centros de consumo.

Las aplicaciones son numerosas: la iluminación se hizo posible con la invención de la lámpara incandescente (la “bombilla”) por Edison (1879). En los transportes se emplea en los tranvías y ferrocarriles. También en la metalurgia y en la industria química (electrólisis). En las comunicaciones a larga distancia la electricidad es la base del telégrafo, el teléfono y la radio.

En esa época nacen las grandes compañías fabricantes de material eléctrico: Philips en Holanda; Siemens y A. E. G. en Alemania; General Electric y Westinghouse en EEUU.

- El petróleo: Desde la antigüedad se ha utilizado el petróleo para la obtención de pez para los barcos, pero hasta que se perforan los primeros pozos en Ohio (EEUU) en 1859 y en Bakú (Rusia) en 1860 no comienza su uso de forma industrial. Al principio se utilizará en la iluminación doméstica y urbana. Al avanzar las técnicas de refinado se obtienen los derivados (gasolina, gasóleo, fuel-oil, queroseno) se aplicará de forma masiva con los inventos del motor de explosión de gasolina (Daimler y Benz, en 1885), y el motor de gasoil (Diesel, en 1897). En las primeras décadas del siglo XX se dispara la fabricación de automóviles que serán los que impulsen la escalada en la producción de petróleo. Así mismo, comienza a emplearse en motores para barcos desplazando lentamente al carbón como combustible.

2.2.- Nuevos metales

La industria textil siguió teniendo peso en la industrialización mejorando su tecnología y aprovechando las nuevas fuentes de energía. Pero será la industria siderometalúrgica una de las protagonistas gracias a los progresos técnicos, que permiten la producción de metales de buena calidad y en grandes cantidades.

- El acero: Desde 1870 se generaliza el uso del coque. Los avances más destacados son el convertidor de Bessemer (1856), que permite aumentar considerablemente la producción de acero. El horno de Martin-Siemens (1865) produce un acero de mayor calidad, más barato y ahorra energía. El procedimiento de Thomas-Gilchrist hace posible la utilización de mineral de hierro fosforoso, importante para yacimientos como los de Lorena (Francia) que no eran rentables hasta entonces. El hierro, convertido en acero, es el metal más importante de la revolución industrial y se extiende su aplicación a la construcción (estructuras metálicas de grandes edificios) y en la industria de guerra (artillería, vehículos blindados). Los enormes costos de inversión que exigen las plantas siderúrgicas contribuyen a su concentración industrial en grandes empresas como United Steel (EEUU) o Krupp y Thyssen (Alemania).

- El cobre: en los nuevos sectores industriales encuentran aplicación metales tradicionales como el cobre, que adquiere gran importancia en la industria eléctrica.

- El plomo, estaño y zinc amplían el campo de utilización en sectores como las conservas, techos y pinturas.

- El níquel en aleación con el acero producirá acero inoxidable.

- El aluminio es el metal más característico de esta revolución industrial. Se obtiene de la bauxita por la aplicación de la electrólisis y se extiende su uso gracias a su poco peso y a la resistencia a la oxidación.

2.3.- La industria química

Es la que caracteriza el capitalismo industrial de finales del XIX. Los grandes costos de producción exigen importantes medios de financiación y la concentración en grandes empresas, muchas de las cuales será grandes multinacionales en el siglo XX. Los productos químicos más importantes fueron:

- La sosa (carbonato sódico). El procedimiento empleado por el belga Solvay permitió la fabricación de sosa a bajo costo y en grandes cantidades. Con la sosa se desarrollarán las industrias de jabón, detergentes, cristal, textil y papelera.

- Los colorantes sintéticos o artificiales sustituyen a los naturales, que eran insuficientes para atender la demanda creciente de la industria textil. La química orgánica obtendrá los colorantes de los subproductos del petróleo (alquitrán, naftas, benzol).

- Importante fue la fabricación de abonos minerales, como los fosfatos, la potasa, los nitratos sódicos, el ácido fosfórico, que tan gran influencia tuvieron en la producción agrícola.

- Los explosivos avanzan con el descubrimiento de la dinamita por Alfred Nobel en 1866, permitiendo un gran desarrollo de la industria de guerra, la minería o las obras públicas.

- También aparece la industria farmacéutica (la aspirina de Bayer en 1893), las primeras fibras textiles artificiales y la fabricación del caucho sintético, con tanta incidencia en la industria del automóvil.

Las grandes empresas químicas actuales nacen en el último tercio del XIX: Bayer, BASF, Hoechst, Dunlop, Good Year, Firestone, Solvay, Nobel. Comienzan vinculadas a un apellido familiar para convertirse en grandes compañías que monopolizarán el mercado.

2.4.- Avances de los transportes

A mediados del siglo XIX, comienza a generalizarse la utilización de los inventos recientes que dan a los transportes dos nuevas ventajas: la rapidez y la mayor capacidad de carga en los transportes de hombres y mercancías.

- El ferrocarril: Su expansión se produce a partir de 1850. La construcción de la red ferroviaria se consideró como un instrumento necesario para la industrialización, el desarrollo agrícola y como el símbolo de un Estado moderno. En un primer momento unía solamente dos ciudades o centros industriales. En un segundo momento pone en conexión los principales centros económicos de cada país, para más tarde trazar los grandes ejes transcontinentales que comunican a unas naciones con otras y contribuyen a la colonización de nuevas tierras. Entre las grandes líneas transcontinentales destacan el ferrocarril entre Nueva York y San Francisco (1864) -que redujo el viaje de seis meses a siete días. En Rusia se construyó el transiberiano a partir de 1890, desde Moscú a Vladivostok, en la costa del Pacífico, con 8155 km. En Europa se construyen los grandes túneles (San Gotardo, 15 km, y Simplón, 20 km) que atraviesan los Alpes comunicando el norte con el sur y este europeo.

- La navegación: La aplicación del vapor a los barcos fue progresiva, a la vez que se aplican los adelantos técnicos: aplicación de la hélice, turbina de vapor, empleo del acero en los cascos y los primeros motores diesel. Estos avances permiten la construcción de barcos de gran tonelaje, aumentando la capacidad de carga y la rapidez en las comunicaciones marítimas. La construcción de los canales de Suez y de Panamá acortó notablemente las distancias y abarataron los transportes.

- El automóvil: Se intentó sin mucho éxito aplicar el vapor al automóvil y luego la electricidad. Será el empleo del motor de explosión (Daimler y Benz) y la cubierta neumática (descubierta por los hermanos Michelin), los que permitan construir un automóvil práctico elevándose la producción en las primeras décadas del siglo XX. Los apellidos de los grandes fabricantes de automóviles van unidos a las grandes marcas hasta la actualidad: Los hermanos Renault en Francia, Agnelli (Fiat) en Italia, Ford en EEUU, son nombres que hoy nos resultan familiares.

2.5.- Las comunicaciones

- El correo se verá beneficiado por el desarrollo de los transportes terrestres y marítimos. El control del correo por el Estado permite la expansión de este sistema de comunicación a larga distancia.

- El telégrafo: El inventor del telégrafo fue el americano Samuel Morse y significó un avance prodigioso en las comunicaciones. En la segunda mitad del siglo XIX las líneas telegráficas se extienden por toda Europa y lo cables submarinos permiten la comunicación entres Europa y América.

- El teléfono fue otro invento más de los muchos de T. Edison. Supuso un nuevo paso en las comunicaciones entre las personas que ha llegado hasta hoy.

- La radio: Basándose en el descubrimiento de las hondas magnéticas por Hertz (hondas hercianas), Marconi consigue poner a punto la radio que tendrá efectos importantes después de 1914.

- Los periódicos surgen como otra consecuencia más de la rapidez de las comunicaciones. Las noticias se transmiten desde cualquier parte del mundo recogidas por las agencias de prensa, entre las que destaca la agencia Reuter. El trabajo se ve facilitado por la introducción de la máquina de escribir y la rotativa, que permitía imprimir por las dos caras, aumentar las tiradas y abaratar los precios, llegando a un público más amplio.

3.- El capitalismo financiero

El capitalismo es el sistema económico caracterizado por la propiedad privada de los medios de producción, la libertad de empresa y la regulación de la actividad económica por la ley de la oferta y la demanda. Es el liberalismo económico o librecambismo, la llamada doctrina del laissez faire que glorifica la libertad total de la economía sin ninguna intervención del Estado, en la libertad de trabajo y en la libre concurrencia... Según esto, el mercado se regula por la libre concurrencia o competencia. Las leyes del mercado, basadas en el libre juego de la oferta y la demanda, son la mano invisible que rige el mundo económico y equilibra la producción y el consumo. Cualquier obstáculo que dificulte las leyes del libre mercado debe ser abolido.

Los principales teóricos del liberalismo económico fueron Adam Smith (La riqueza de las naciones), fundador de esta doctrina y defensor de la libertad económica. Le siguen David Ricardo y Malthus.

El capitalismo pasa por distintas etapas hasta llegar a la era del gran capitalismo:

Durante los siglos XVI y XVII domina el capitalismo comercial, en el que son los comerciantes los que estimulan la producción de manufacturas. A partir del siglo XVIII y primera mitad del XIX la primera revolución industrial da lugar al capitalismo industrial, producto del librecambismo basado, como ya hemos visto, en la libertad económica. Es todavía una época en la que los empresarios eran capaces de financiar a escala familiar.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, los altos costos financieros de la segunda revolución industrial dan lugar al gran capitalismo o capitalismo financiero. Las innovaciones técnicas, las nuevas máquinas, la investigación científica y la búsqueda de nuevos mercados obligan a las empresas a buscar nuevas fuentes de financiación. La empresa capitalista experimenta un crecimiento gigantesco y aparece la necesidad de las sociedades por acciones en las que los socios de esas empresas, dueños de las acciones o participaciones, tenían una responsabilidad limitada respondiendo sólo con las acciones invertidas. Las empresas tienen cada vez mayor número de accionistas y necesitan disponer de un capital más elevado. Los bancos se convierten en bancos de negocios o de crédito para financiar las empresas, produciéndose la concentración financiera e industrial, característica del gran capitalismo o capitalismo financiero caminando el sistema hacia un sistema de monopolio, bien diferente de la libre concurrencia postulada por el liberalismo.

4.- Concentración financiera y empresarial

El capital financiero surge de la fusión entre el capital de la industria y el bancario. De esta forma un mismo grupo de grandes capitalistas domina al mismo tiempo bancos e industrias. El continuo crecimiento industrial exige un crecimiento del capital para financiarlo. Este capital lo proporcionarán los bancos que controlarán las industrias adquiriendo acciones de las empresas, produciéndose la fusión del capital bancario con el industrial y el control de numerosas empresas anónimas por los bancos, que además de sus acciones gestionan las de los pequeños accionistas.

La necesidad de grandes capitales destinados a adquirir maquinaria y propiciar la investigación de nuevos sistemas productivos hace que sólo las grandes empresas puedan hacer frente a tan elevadas inversiones, así como a la negociación en igualdad de condiciones con los grandes bancos, búsqueda de mercados para la producción cada vez mayor y la utilización racional del maquinismo. Por todo ello se tiende a la concentración que abarate el proceso de producción y evite la competencia del mercado.

La concentración se llama horizontal si se trata de empresas dedicadas a un mismo tipo de actividad; mientras que se denomina vertical cuando une empresas de productos diferentes y complementarios (por ejemplo: una empresa metalúrgica pesada se fusiona con empresas de minas de las materias primas (carbón y hierro), las de metalurgia diferenciada (mecánica) y las de ferrocarriles).

Hacia finales de siglo aparecen formas de organización económica tendentes a limitar la competencia, la baja de los precios y los peligros de la superproducción:

El cártel es el acuerdo de empresas de un mismo producto para controlar el mercado, la producción y los precios, pero sin perder cada una su independencia. La finalidad es eliminar la competencia entre sus miembros. Por ejemplo, el cártel hullero alemán que agrupó a cien empresas mineras del sector.

El trust es la agrupación de varias empresas de un mismo producto bajo una sola dirección que gestiona la producción de todas ellas. Estas siguen siendo distintas pero no independientes. El trust abunda en Estados Unidos.

El holding es un grupo de empresas de distintos sectores de la producción controlado por una sociedad financiera que adquiere la mayoría de sus acciones.

Todas estas agrupaciones empresariales tienden al monopolio controlando la producción, los precios y el mercado, amenazando de explotación al consumidor y al trabajador, y desapareciendo el ideal del liberalismo económico: la libertad de mercado y la libre competencia. Sus poderes son tan grandes que pueden incluso utilizarse como medio de presión ante los Estados. De ahí las leyes antitrust que se promulgan en EEUU para evitar este peligro. El gran capitalismo está lejos, pues, de los primitivos principios ideológicos del librecambismo.

Esta sociedad capitalista crea un arquetipo, el hombre de empresa, que a veces desde una posición humilde se convierte en el fundador y motor de grandes empresas o concentraciones de empresas. Tenemos los ejemplos de Rockefeller, el gigante del petróleo, Carnegie del acero, Morgan de la Banca. Otros nombres se han convertido en clásicos de diversos sectores económicos: Ritz en la hostelería, Hearst en el periodismo, Krupp y Thyssen en la siderurgia, etc. Las dimensiones universales que adquiere la industria sustituyen las antiguas ferias por las exposiciones internacionales y las ciudades gobiernan mundialmente un producto: El algodón lo monopoliza Liverpool, la seda Milán, los cereales Amberes, Londres y Nueva York se convierten en los centros financieros del mundo. Los grandes trusts salvan todas las fronteras y se convierten en nuevas formas de poder desconocidas y preocupantes para los gobiernos.

TEMA 7

MOVIMIENTO OBRERO

1.- Los comienzos del movimiento obrero

2.- El marxismo

3.- El anarquismo

4.- Diferencias entre marxismo y anarquismo

5.- La Iª Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores (1864-1876)

6.- La IIª Internacional (1889-1914)

7.- El movimiento obrero en la 2ª mitad del siglo XIX

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1.- Los comienzos del movimiento obrero

La revolución industrial y el capitalismo originan una serie de problemas para la nueva clase social que surge: el proletariado industrial. Esta clase social constituye una gran masa de población que sufre larguísimas jornadas laborales, ínfimas condiciones de trabajo en las fábricas, salarios de miseria e inhumanas condiciones de vida: viviendas insanas, hacinamiento en pequeños habitáculos, enfermedades, falta de higiene. etc.

Ante estas penosas condiciones de vida y de trabajo comienzan a alzarse algunas voces tímidas, sobre todo de médicos y clérigos. La única posibilidad de salida o de mejoras está en la lucha obrera, que exige una previa toma de conciencia de la situación y la unión de los propios trabajadores. Esta lucha se conoce con el nombre de movimiento obrero.

Los inicios del movimiento obrero se localizan en un movimiento mecanoclasta, de destrucción de máquinas, a las que se achaca la culpa del paro. Es el denominado “luddismo”, recordando a uno de sus principales líderes, Ned Ludd. Se trataba de la acción de grupos aislados y reducidos que muy pronto fueron controlados por la reacción de los gobiernos.

El siguiente paso del movimiento obrero fue el asociacionismo, que se concreta en el “cartismo” británico centrado en la lucha política parlamentaria con el fin de realizar reformas desde el Parlamento, exigiendo como primer cambio el sufragio universal. El movimiento se disolvió poco a poco bajo la represión del gobierno.

El obrerismo inglés desembocará en el sindicalismo que tiene su máxima expresión en la creación de las Trade Unions, organizaciones formadas en un principio por obreros cualificados.

En la primera mitad del siglo XIX surgen en Francia los primeros pensadores que exponen teorías sobre la sociedad y sus problemas y proponen soluciones ideales que más tarde Marx calificaría de utópicas. Son los socialistas utópicos: Saint-Simon, Fourier, Luis Blanc o el británico Owen. Todos ellos critican el sistema capitalista como injusto y defienden la evolución de la sociedad frente a la revolución, confiando en la bondad del hombre para solucionar los problemas. Presentan proyectos concretos como los “falansterios” de Fourier o lo Talleres Nacionales de Blanc, pero a la larga fracasan porque partían de un desconocimiento de la realidad

1.- El marxismo

La doctrina socialista alcanza su máxima expresión con Karl MARX (1818-1883), que contó con la estrecha colaboración de Friedrich ENGELS (1820-1895). Hasta 1844 Marx se mueve en ambientes liberales, pero 1848 va a marcar el punto de partida de su obra: las revoluciones burguesas de ese año le mostrarán que el liberalismo no satisface las aspiraciones políticas y sociales del proletariado y concibe la idea de una revolución socialista realizada por el proletariado implantando un nuevo sistema político, económico y social. Ese año ve la luz “El manifiesto comunista” en el que se recogen las ideas clave del socialismo científico, desarrolladas más tarde ampliamente en “El Capital.

Las ideas básicas del marxismo relacionadas con el movimiento obrero son las siguientes:

* El materialismo histórico: Marx basa la historia en un proceso de producción material de la vida, partiendo de que en toda sociedad o “estructura” social existe una “infraestructura” material, que es la economía, sobre la que se apoya la sociedad y que condiciona la “superestructura” jurídico-política e ideológica que rige esa sociedad. Su visión económica de la historia se desenvuelve en la tesis que afirma la relación dialéctica, o de tensiones y contradicciones, entre la base económica (infraestructura) y la ideología jurídico-política correspondiente (superestructura). La economía es la base de la historia y la sociedad se monta sobre las “relaciones de producción”. Un cambio en la economía provoca un cambio en la superestructura, cambiando por tanto la ideología, las leyes, el Estado. A una economía capitalista (infraestructura) le corresponde un sistema liberal (superestructura) que es el régimen político de la burguesía.

* La lucha de clases:El manifiesto comunista” empieza afirmando: “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases”. La lucha de clases es el motor de la historia. En la historia, los hombres no actúan aislados sino en grupos sociales, que condicionan a los individuos. Al estar organizada la sociedad por relaciones de producción, la función del individuo viene definida por la división del trabajo y los que se encuentran en las mismas condiciones forman una clase social unida por los mismos intereses de clase; tienen idéntica relación con los medios de producción: unos los poseen (la nobleza o la burguesía) y otros son los desposeídos (esclavos, campesinos, siervos, el proletariado). La lucha de ambos, la lucha de clases es la palanca revolucionaria que mueve la historia y produce los cambios revolucionarios. Esta lucha derribará al capitalismo e implantará el socialismo. El triunfo de la revolución socialista llevará al proletariado al poder estableciendo la dictadura del proletariado como etapa de transición hasta conseguir una sociedad socialista en la que no habrá clases y desaparecerá el Estado.

* La teoría del valor y de la plusvalía: En su voluminosa obra “”El Capital” Marx analiza profundamente el funcionamiento del sistema capitalista, rechazando el papel determinante que le atribuye el liberalismo económico al mercado como regulador de la economía. El valor de un objeto es el del trabajo que haya costado producirlo, más el de su materia prima. La forma de medirlo es evaluar la cantidad de “tiempo de trabajo necesario”. La plusvalía es, literalmente, el “exceso de valor”: el obrero vende al capitalista su mercancía, es decir, su fuerza de trabajo, por la que recibe un salario, que no se corresponde con la totalidad del trabajo realizado. En realidad el obrero trabaja unas horas más por las que no recibe salario alguno. La plusvalía será la diferencia entre las horas trabajadas y las pagadas por el salario. Esta cantidad de trabajo no pagada al obrero, la plusvalía, es el beneficio del patrono y genera la acumulación de capital. Marx propone convertir la propiedad privada de los medios de producción en propiedad colectiva, de manera que los obreros sean los propietarios de los medios de producción para evitar que se genere la plusvalía y la acumulación de capital.

* Mientras llegaba la revolución socialista, Marx propone la participación en el juego político de cada país mediante la creación de partidos políticos obreros que se presentarían a las elecciones y tendrían diputados en los parlamentos de cada país e incluso podrían llegar a formar parte del gobierno. Ya a finales de siglo los partidos obreros lograron una representación parlamentaria importante en algunos países como Gran Bretaña, Alemania y Francia.

2.- El anarquismo

Es una corriente ideológica poco homogénea doctrinalmente, en la que caben desde fanáticos de la violencia hasta predicadores de la no violencia. Su precursor fue Proudhon (socialista utópico francés) y sus máximas figuras teóricas fueron Bakunin, Kropotkin, Max Stirner y Malatesta. Sus ideas principales se pueden resumir en lo siguiente:

* El anarquismo defiende por encima de todo la libertad del hombre, pero entendida socialmente: Sólo soy un hombre libre, cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres” (Bakunin). La libertad, como vemos, es para los dos sexos, por lo que defiende la igualdad entre el hombre y la mujer. La libertad se basará en el conocimiento de las posibilidades humanas al que se llegará a través de la instrucción y la educación, necesarias para cambiar la sociedad.

* Otra idea fundamental es la negación de cualquier tipo de poder o autoridad estatal o eclesiástica, por lo que la aspiración máxima es la desaparición del Estado y de las instituciones que lo mantienen: ejército, burocracia, justicia, policía, dinero, etc... El anarquismo es una ideología antiautoritaria. La autoridad supone el poder y dominio de un hombre sobre el resto coartando su libertad, por tanto, hay que eliminar cualquier tipo de poder. Por lo tanto, los anarquistas se oponen a cualquier participación en política, lo que explica la inexistencia de partidos políticos de ideología anarquista.

* Los anarquistas niegan la propiedad privada de los medios de producción, que deben ser socializados, aunque hay diferencias entre distintos pensadores: los anarco-colectivistas encabezados por Bakunin, que defienden la colectivización de los instrumentos de trabajo, el capital y la tierra (medios de producción), pero no de los frutos y productos (“a cada uno según su trabajo”). Los anarco-comunistas encabezados por Kropotkin, que proponen la colectivización total de los medios de producción y de los productos (“a cada uno según sus necesidades”).

* Para conseguir estos cambios en la sociedad es necesaria una revolución espontánea de las masas trabajadoras y campesinas. Tras el triunfo de la revolución se creará una sociedad anarquista en torno a unas comunas autogestionarias que se unirán libremente formando federaciones a escala regional y mundial.

* Los métodos para llegar a la revolución son diferentes entre los propios anarquistas: Los hay que optan por el terrorismo (la “propaganda por el hecho”) y los que prefieren la actividad sindical para conseguir mejoras para los obreros y campesinos. En este ámbito se desarrolla el sindicalismo anarquista, el anarco-sindicalismo.

3.- Diferencias entre marxismo y anarquismo

Las diferencias ideológicas entre marxismo y anarquismo salen a la luz desde el momento de la entrada de los anarquistas o bakuninistas en la Iª Internacional, y serán la causa fundamental de la crisis final de esta organización obrera. La rivalidad no es sólo ideológica. Existían también un enfrentamiento personal y una incompatibilidad de caracteres entre Marx y Bakunin, que se reflejaban en las ideas y planteamientos de cada uno de ellos y de sus seguidores.

Las diferencias ideológicas más destacadas entre marxistas y anarquistas son:

Diferente concepción de la historia: Marx concibe la historia como un proceso de fuerzas suprapersonales, cuya fuerza y motor son las clases sociales, no los individuos aislados. Bakunin centra su atención en el hombre concreto, al que considera capaz de vencer las fuerzas de la historia.

En las relaciones sociales, Bakunin defiende los derechos individuales. Marx antepone lo colectivo o social a lo individual.

En cuanto a la posición ante la propiedad de los medios de producción, ambas teorías son partidarias de la colectivización, desapareciendo la propiedad privada, pero para el marxismo la propiedad pasará a manos del Estado y para el anarquismo la propiedad irá a las colectividades de obreros y campesinos.

Para Marx, la revolución será protagonizada por el proletariado industrial, tras una primera fase de preparación. Bakunin confía en las acciones individuales para llegar a la revolución de forma espontánea, en la que los campesinos tendrán una importancia decisiva.

El triunfo de la revolución culminará con la conquista del poder y la implantación de un Estado autoritario, la dictadura del proletariado, según Marx. Bakunin se opone a todo poder o autoridad y por tanto rechaza cualquier forma de Estado. Los anarquistas se denominan “socialistas antiautoritarios”, mientras los marxistas son “socialistas autoritarios”.

La postura ante la práctica política es radicalmente distinta. Marx es partidario de la creación de partidos políticos obreros (partidos socialistas) para intervenir en las elecciones y participar en el juego político parlamentario de cada país. Bakunin rechaza frontalmente la participación en política. Los anarquistas, por tanto, no crean partidos políticos ni participan en las elecciones, sino sindicatos para participar activamente en el campo laboral.

A pesar de su punto en común, que era la destrucción de la sociedad burguesa y del sistema capitalista, el resto son diferencias radicales entre el marxismo y el anarquismo que culminarán con la expulsión de los anarquistas de la Iª Internacional, siguiendo caminos distintos y enfrentados ambas corrientes del movimiento obrero.

5.- La Iª Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores (1864-1876)

Desde las revoluciones de 1848 se produce un estancamiento o retroceso del movimiento obrero, debido al fracaso y la represión posterior al 48 y al desarrollo económico de los años cincuenta. Es una etapa en la que las ideas de Marx y de Bakunin se extienden por los principales países europeos, aunque siguen siendo más influyentes las ideas de Proudhon. Los socialistas, y sobre todo Marx, crean un ambiente favorable a la asociación obrera que se ve favorecida por los contactos entre sindicalistas ingleses y franceses con motivo de la Exposición Universal de Londres de 1862.

Estos contactos dan lugar a que en septiembre de 1864 se produzca en Londres el mitin de Saint Martin's Hall en el que se funda la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) o Iª Internacional, en el que participan, además de sindicalistas ingleses y franceses, representantes de organizaciones obreras belgas, alemanas y de otras nacionalidades. Marx se encarga de redactar el Manifiesto fundacional y dirige la redacción de los estatutos de la Internacional, que se organizaría en secciones nacionales dirigidas por un Consejo General. El fin último del movimiento obrero internacionalista debía ser la transformación del sistema capitalista en un sistema socialista.

En los primeros congresos anuales (Ginebra, 1866; Lausana, 1867; Bruselas, 1868; Basilea, 1869) se producen los enfrentamientos entre las dos corrientes ideológicas predominantes: los marxistas, partidarios del intervencionismo del Estado en materia laboral y social, para regular las condiciones de vida y de trabajo, frente a los proudhonianos franceses que se oponen a cualquier intervención estatal y a la participación obrera en la política. Los seguidores de Proudhon son expulsados de la Internacional en el congreso de Basilea de 1869.

Por estas fechas la Internacional tenía una cierta resonancia en la opinión pública y empieza a inquietar a los gobiernos europeos que desencadenan una persecución y represión contra los afiliados a la organización, declarándola en muchos lugares fuera de la ley al considerarla peligrosa para el orden social y económico vigente.

Sin embargo, el origen de la crisis de la Internacional será el duro enfrentamiento entre marxistas y anarquistas. Bakunin se opone a la participación del movimiento obrero en política propugnada por Marx, así como al carácter autoritario de la ideología marxista.

Otros factores vienen a debilitar a la Internacional: por un lado, la guerra franco-prusiana de 1870, que no logra evitar la Internacional pese a los llamamientos al internacionalismo proletario frente al nacionalismo. Y por otro, el fracaso de la revolución de la Comuna de París, que terminó con una grave represión del movimiento obrero francés y de otros países europeos derivando en grandes dificultades de desarrollo para la Internacional.

En el Congreso de la Haya de 1872, los seguidores de Bakunin son expulsados de la Internacional y Marx decide trasladar la sede de la AIT a Nueva York, donde se disolvió en 1876.

6.- La IIª Internacional (1889-1914)

Los últimos años del siglo XIX y los primeros años del XX se caracterizan por el aumento del número de obreros industriales y por la concentración empresarial, factor que influye en unas condiciones más favorables para la organización obrera. Aumentan los sindicatos y los partidos socialistas nacionales. Estas circunstancias favorables para el desarrollo del movimiento obrero plantean la posibilidad de reanudar las relaciones entre los distintos grupos obreros a través de una nueva organización internacional.

En 1889, con motivo de la celebración del primer centenario de la Revolución Francesa, se funda en París la II Internacional, con participación de los principales dirigentes socialistas europeos: el francés Guesde, el alemán Bernstein, el español Pablo Iglesias... Frente a la heterogeneidad de la Iª Internacional, la IIª se caracteriza por su homogeneidad al estar constituida por partidos socialistas de ideología marxista, quedando fuera otras ideologías del movimiento obrero.

Uno de los primeros acuerdos tomados por la IIª Internacional fue la proclamación del 1 de mayo como día internacional del trabajo para exigir la jornada laboral de ochos horas. Sin embargo, el problema interno más importante se presenta en los debates entre dos corrientes: el marxismo ortodoxo y el revisionismo. El revisionismo se plantea revisar el marxismo para adaptarlo a los cambios producidos en el sistema capitalista que no caminaba hacia su desaparición, como había dicho Marx. El enfrentamiento violento entre burguesía y proletariado no era inevitable, el capitalismo podía ser reformado gradualmente y los trabajadores podrían alcanzar sus objetivos por la vía pacífica y democrática. Además, el revisionismo proponía la colaboración con otras clases sociales para evolucionar hacia el socialismo abandonando la vía revolucionaria y la lucha de clases, bases fundamentales del marxismo. Esta revisión de la ideología marxista fue defendida por el alemán Eduard Bernstein siendo la base de lo que hoy se entiende por socialdemocracia, que será la práctica seguida por los partidos socialistas y los sindicatos obreros de Europa occidental.

Otros problemas tratados en los diferentes congresos de la IIª Internacional fueron la condena del imperialismo como expresión de la explotación económica de unos países por otros. Los intentos para evitar la guerra entre las naciones serán inútiles y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 fue la causa principal del fracaso de la IIª Internacional y su práctica desaparición.

7.- El movimiento obrero en la segunda mitad del siglo XIX

El desarrollo de los partidos socialistas y de los sindicatos obreros se produjo a partir de la década de los ochenta.

En Gran Bretaña el sindicalismo está representado por las poderosas Trade Unions que llegan a los dos millones de afiliados a finales del siglo. Del interior de estos sindicatos nace el Partido Laborista británico que llega al millón de afiliados y consiguió pronto una importante representación parlamentaria. Tanto los sindicatos como el partido laborista inglés se inclinan desde muy pronto por la vía reformista, abandonando la línea revolucionaria.

El gran desarrollo industrial de Alemania da lugar a un gran incremento del movimiento obrero en este país. Fruto de esto será la gran importancia del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). Doctrinalmente, era un partido marxista ortodoxo, pero muy pronto surge en él la corriente revisionista de Bernstein frente al la línea oficial de Kaustky. Más a la izquierda surge incluso una línea más radical y revolucionaria encabezada por Rosa Luxemburg.

En Francia se crea en 1895 el sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) y en 1905 se crea un sólo Partido Socialista como resultado de la fusión de dos grupos, el encabezado por Jean Jaurés, reformista, y el dirigido por Jules Guesde, marxista ortodoxo.

En España Pablo Iglesias funda en Madrid en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de ideología marxista. Unos años más tarde nace del mismo núcleo socialista la Unión General de Trabajadores (UGT) como sindicato muy unido al partido. El anarquismo tuvo gran arraigo en Cataluña y Andalucía donde consiguió un gran número de afiliados el sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

TEMA 8

EL IMPERIALISMO

1.- Imperialismo y colonialismo

2.- Causas del imperialismo

2.1.- Económicas

2.2.- Demográficas

2.3.- Políticas

2.4.- Ideológicas

2.5.- Científicas y técnicas

3.- Administración y explotación de las colonias

3.1.- Sistemas de administración

3.2.- Explotación

4.- Efectos y consecuencias del imperialismo

5.- El reparto de África: mapa

6.- Los imperios coloniales

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1.- Imperialismo y colonialismo

La expansión imperialista es la realizada por las potencias europeas en el último tercio del siglo XIX y principios del XX, coincidiendo con la segunda revolución industrial y la época del gran capitalismo. Los antecedentes de esta oleada colonial se encuentran en los imperios coloniales creados por Portugal, España e Inglaterra a partir del siglo XV. Sin embargo, en esta nueva fase imperialista participan también otras potencias europeas y se incorporan otras extraeuropeas como Japón y EEUU.

Los términos imperialismo y colonialismo se suelen utilizar indistintamente, aunque hay diferencias entre ambos. El imperialismo consistiría en la explotación económica de un territorio (la colonia) en beneficio de una potencia colonial (la metrópoli), sin necesidad de ocuparlo físicamente o dominarlo de forma directa. El colonialismo sería una forma de imperialismo, es decir, la explotación económica de la colonia mediante su ocupación y dominio por la fuerza por parte de la metrópoli.

2.- Causas del imperialismo

En la expansión imperialista influyen factores muy diversos aunque no siempre se dan todos simultáneamente para que el imperialismo se produzca.

2.1.- Económicas

Al comenzar los años setenta del siglo XIX, la mayor parte de los países europeos occidentales habían puesto en marcha su propio proceso de industrialización, lo cual provoca una fuerte competencia y una saturación de los mercados. Las potencias industriales buscan en otros continentes campos de inversión para sus capitales en la construcción de ferrocarriles, puertos, explotación de recursos mineros... Es el aspecto financiero del imperialismo. La crisis económica de 1873 provoca la adopción del proteccionismo en Europa, por lo que las potencias industriales buscarán nuevos mercados que no tengan barreras aduaneras para dar salida a sus productos. Se plantea también la necesidad de materias primas básicas para el desarrollo industrial europeo: metales africanos, seda de Oriente, algodón egipcio, oro sudafricano, petróleo de Oriente Medio...Así pues, las grandes potencias industriales se ven obligadas a salir del estrecho marco continental en busca de espacios más amplios para su economía. Las causas o factores económicos están en la base de la expansión imperialista: nuevos campos de inversión, necesidad de mercados, búsqueda de materias primas.... empujan a los europeos a la expansión colonial.

2.2.- Demográficas

El elevado crecimiento demográfico europeo provoca una fuerte presión cuya válvula de escape será la emigración a otros continentes. Desde comienzos del siglo XIX hasta 1930 cincuenta millones de europeos abandonaron el viejo continente para instalarse en las colonias convirtiéndose en el movimiento migratorio más importante de la historia humana. La superpoblación llegó a plantear problemas sociales internos en algunos países europeos, con la imposibilidad de ofrecer trabajo a una población creciente, especialmente en momentos de crisis económica en los que el paro se convierte en una fuente de tensiones sociales. La emigración en masa contribuirá a aliviar estas tensiones.

2.3.- Políticas

Suelen ir unidas a otras de tipo psicológico. Para Francia la expansión colonial supone no solo una colonización económica o demográfica, sino la recuperación del prestigio internacional perdido tras la derrota sufrida en 1870 en la guerra frente a Alemania. En otros casos son razones de estrategia mundial, como el caso de Inglaterra que le llevan a dominar los puntos estratégicos clave en las rutas marítimas mundiales como Gibraltar, Malta, Suez, Chipre, Hong-Kong, Singapur... El nacionalismo se sitúa en algunos casos en la raíz del expansionismo imperialista: se exalta el poder y el orgullo de la propia nación para lanzarse a la carrera imperialista y conseguir más territorios que las demás potencias. El nacionalismo se convierte en agresivo y se transforma en expansión imperialista.

2.4.- Ideológicas

También son importantes en el fenómeno imperialista. El hombre europeo se siente superior y se considera llamado a realizar una “misión civilizadora” en el mundo. Considera a otras razas y pueblos inferiores y necesitados de protección y se lanza a llevarles su cultura, su lengua, sus ideas y su religión. Esta idea encubre el carácter real de dominio sobre otros pueblos basándose en la idea de la superioridad de la raza blanca. En Inglaterra se extendieron las teorías sobre la superioridad anglosajona sobre los pueblos colonizados. Por lo tanto, el racismo justificó en algunos casos la expansión. También tuvo un papel importante la idea de la evangelización misionera por católicos y protestantes, de manera que en muchas ocasiones los misioneros fueron avanzados en territorios sin explorar, contribuyendo a abrir caminos inexplorados.

2.5.- Científicas y técnicas

Fueron propagadas por las sociedades geográficas y científicas (National Geografic) que difundieron los nuevos descubrimientos sobre la flora, fauna, geografía, antropología....

Aplicado al campo militar que permite una manifiesta superioridad sobre los pueblos colonizados. Los avances de los transportes permitirán el desplazamiento de grandes contingentes humanos, el transporte de mercancías y materias primas entre las metrópolis y las colonias, y la penetración y colonización del interior de las tierras ocupadas. Las grandes compañías navales o ferroviarias actuaron como grupos de presión ante los gobiernos para favorecer la expansión colonial.

Sin embargo, no sólo hubo factores favorables al imperialismo. Hubo grupos como los liberales ingleses contrarios al imperialismo, defendido por los conservadores encabezados por el primer ministro Disraeli. En Francia, frente a la política imperialista del primer ministro Jules Ferry, los radicales se opusieron a esta expansión. Como organización internacionalista, la Segunda Internacional se opuso al imperialismo como una expresión más del capitalismo que derivaba en explotación inhumana de otros pueblos y representaba una fuente de tensiones internacionales que podían conducir a la guerra entre las potencias, como así ocurrió al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914.

3.- Administración y explotación de las colonias

3.1.- Sistemas de administración

Tras la conquista viene la etapa de organización de la colonia, que creará diversas administraciones, tanto en las metrópolis como en el territorio colonial. A partir de finales del siglo XIX las potencias coloniales se hicieron cargo de forma directa de la administración de las colonias adoptando diferentes sistemas cuyos ejemplos más importantes fueron el británico y el francés.

• El sistema británico puede ser de tres tipos:

- Los dominios, establecidos en colonias con alto porcentaje de poblamiento blanco emigrado de Inglaterra. En ellos se instala un autogobierno con parlamento y gobierno propios para la política interior. Son los casos de Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica.

- Protectorado en el que el gobernador o representante del gobierno metropolitano administra la colonia utilizando las autoridades indígenas. Por ejemplo, Sierra Leona, en África.

- Colonias de explotación: son administradas directamente por la metrópoli a través de un gobernador y funcionarios ingleses. Es el caso de la India y casi toda el África negra.

• El sistema francés en un principio se basó en la asimilación. Consistía en ir asimilando poco a poco los territorios coloniales y convertirlos en departamentos franceses, con un gobernador y con representantes en el Parlamento de París. Con el tiempo las nuevas colonias se administran siguiendo los sistemas de protectorado o administración directa, parecidos a los británicos.

3.2.- Explotación

La explotación es el fin primordial del Imperialismo. Para ello era necesaria una mínima infraestructura de puertos y ferrocarriles que llegó a alcanzar redes importantes en algunas colonias. Las grandes inversiones procedían del Estado y de empresas privadas que rentabilizaron con creces el capital invertido.

El comercio colonial se basó en la aplicación del liberalismo inglés, seguido también por Bélgica y Holanda, y proteccionismo francés, utilizado también por Alemania y España.

Los intercambios consistieron al principio en las importaciones de materias primas por las metrópolis, que a finales del siglo XIX se convirtieron en vendedoras de manufacturas en los nuevos mercados en que se convirtieron las colonias.

4.- Efectos y consecuencias del imperialismo

Al término de la fase imperialista se pueden apreciar luces y sombras entre los resultados de la colonización.

Entre los resultados positivos para los pueblos colonizados merecen destacarse:

La expansión demográfica debida a las mejoras sanitarias aportadas por los europeos consiguiendo las primeras victorias sobre las enfermedades epidémicas y endémicas y reduciendo las altas tasas de mortalidad.

Lo mismo ocurre con el desarrollo de la enseñanza gracias a la labor de misioneros, escuelas y periódicos que hicieron retroceder el analfabetismo y alcanzar estudios superiores a las élites indígenas.

En el orden económico los beneficios se notaron en la construcción de infraestructuras como ferrocarriles, puertos, carreteras. La agricultura experimentó avances con el fomento de cultivos comerciales y la incorporación de los nuevos pueblos a la economía monetaria y a los circuitos económicos mundiales.

Los resultados negativos predominan sobre los positivos. Las sociedades indígenas experimentaron transformaciones profundas:

El impacto de la cultura occidental provocó la “aculturación” o pérdida de identidad de las culturas indígenas perturbando sus creencias y tradiciones. Las viejas civilizaciones fueron destruidas, sus lenguas desaparecieron, se produjo la segregación racial y la marginación de los indígenas bajo una política paternalista por parte de los dominadores.

En el campo económico, se produjo la explotación exhaustiva de estos países mediante la confiscación de sus tierras que pasan a manos de grandes compañías que se adueñan de sus recursos naturales explotándolos al máximo, el abuso de la mano de obra indígena. Y sobre todo, la proyección de la actividad económica de las colonias en beneficio de la metrópoli que, además de monopolizar la explotación de las materias primas, frena el establecimiento de industrias para eliminar cualquier competencia.

Para las potencias europeas la colonización permitió la colocación de sus excedentes demográficos, la venta de sus productos industriales y la obtención de materias primas, posibilitando la consolidación de la segunda revolución industrial y la del capitalismo financiero.

En el aspecto internacional, la carrera imperialista se convierte en una fuente de tensiones y rivalidades entre las potencias que desembocará en un conflicto general, la Primera Guerra Mundial.

5.- El reparto de África: (libro y mapa)

6.- Los imperios coloniales (libro)

TEMA 9

LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

1.- El mundo antes de la guerra: 1871-1914

1.1.- El sistema de alianzas de Bismarck: 1871-1890

1.2.- Los cambios de alianzas: 1890-1914

* Las relaciones internacionales: 1890-1904

* Formación de los bloques antagónicos: 1904-1914

2.- Conflictos anteriores a la guerra

2.1.- Las crisis marroquíes

2.2.- Las crisis balcánicas

3.- Causas de la guerra

3.1.- Rivalidades territoriales

3.2.- Rivalidades económicas

3.3.- Rivalidades psicológicas

4.- Evolución de la guerra: esquema

5.- Consecuencias de la guerra

2.1.- Consecuencias demográficas, materiales y sociales

2.2.- Cambios territoriales: los tratados de paz

6.- El mundo después de la guerra

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1.- El mundo antes de la guerra: 1871-1914

1.1.- El sistema de alianzas de Bismarck: la “paz armada”, 1871-1890

Los intereses encontrados de las principales potencias europeas en el último tercio del siglo XIX transforman la política internacional europea en una auténtica encrucijada. Zonas de tensión son en el oeste la frontera franco-alemana (Las regiones francesas de Alsacia y Lorena son alemanas desde la guerra de 1870), y en el Este el enfrentamiento de los imperios austrohúngaro y ruso serán los protagonistas de las tensiones en los Balcanes. Las nuevas naciones, Alemania e Italia, exigen un mayor protagonismo en la política europea.

El canciller alemán Bismarck tiene dos caminos en su afán hegemónico europeo: Expansión hacia el este de Europa o colonialismo. En la primera opción el choque con Rusia sería inevitable, y en la segunda el enfrentamiento con Gran Bretaña sería seguro. Estas dos premisas las tuvo presentes Bismarck al tejer la complicada “tela de araña” de su política internacional, cuyos objetivos eran aislar a Francia (enemigo secular de Alemania por occidente) y atraerse la amistad rusa sin romper el equilibrio europeo. Para completar el cerco a Francia, Bismarck se asegura las alianzas con el Imperio Austro-húngaro y con Italia. De esta forma culminaría su operación de convertir a Alemania en árbitro de Europa.

Para ello elaboró un sistema de alianzas entre 1871 y 1890:

1º sistema, 1871-1878: Acuerdo de los “Tres emperadores”: Alemania-Austria-Rusia.

2º sistema, 1879-1885: “TRIPLE ALIANZA”: Alemania-Austria-Italia.

3º sistema, 1887-1890: Sigue vigente la “Triple Alianza” (acuerdo militar) y, por otra parte, Alemania llega a acuerdos políticos con Rusia e Inglaterra.

1.2.- Los cambios de alianzas: 1890-1914

* Las relaciones internacionales: 1890-1904

El sistema de alianzas de Bismarck apenas sobrevive tras su desaparición, excepto la “Triple Alianza”, que se reduce en realidad a una alianza austro-alemana. Rusia, enfrentada a Austria en los Balcanes, busca la aproximación a Francia recibiendo ayuda económica, armamento y cooperación naval francesas. En 1893 se firma la alianza franco-rusa. Es el primer paso de la república francesa para romper el aislamiento impuesto por Bismarck, poniéndose de manifiesto la debilidad de la diplomacia alemana tras la desaparición del “canciller de hierro” (Bismarck).

Otro paso importante se produce con el acercamiento franco-italiano: para superar anteriores diferencias, Francia da luz verde a la expansión italiana en el norte de África (Libia) y termina la “guerra aduanera” entre ambos países. En 1902 se llega a un acuerdo de neutralidad por parte de Italia en una posible guerra franco-alemana, a pesar de que Italia renueva su compromiso con Alemania en la “Triple Alianza”.

* Formación de los bloques antagónicos: 1904-1914

Desde finales del siglo XIX la hegemonía económica inglesa comienza a verse amenazada por Alemania, sobre todo en la industria siderúrgica y química. Por otra parte, la política naval del kaiser (emperador alemán) Guillermo II confirma el relanzamiento de la flota alemana al servicio de una política de prestigio de alcance mundial, que pone por primera vez en peligro el tradicional predominio inglés en los mares. Ante este panorama, Inglaterra dispone de dos opciones: o unirse a la alianza franco-rusa o negociar con Alemania. Dada la tradicional rivalidad franco-británica en el mundo colonial, la primera opción parece difícil, pero la negativa alemana a reducir su flota rompe las negociaciones anglo-alemanas e Inglaterra escoge la amistad con Francia y Rusia.

En 1904 Gran Bretaña y Francia firman la “Entente Cordiale” y en 1907 se une Rusia al acuerdo dando lugar a la “TRIPLE ENTENTE” formada por Inglaterra, Francia y Rusia como bloque enfrentado a la “TRIPLE ALIANZA”, integrada por Alemania, Imperio Austro-húngaro e Italia.

2.- Conflictos anteriores a la guerra

2.1.- Las crisis marroquíes: 1905 y 1911

En 1905 el kaiser Guillermo II visita la ciudad marroquí de Tánger y critica duramente los pactos entre España y Francia sobre el reparto de Marruecos. Francia protestó duramente y se produce la primera crisis marroquí en las que se puso de manifiesto la rivalidad franco-alemana. El problema se resolvió en la Conferencia de Algeciras en la que Alemania reconoce la presencia de Francia y España en Marruecos.

La segunda crisis marroquí (1911) se desata a raíz de la intervención francesa en el interior de Marruecos para reprimir una rebelión indígena. El cañonero alemán “Panther” aparece ante las costas marroquíes desembarcando tropas alemanas. El enfrentamiento armado pudo ser evitado con la mediación inglesa: Alemania reconoce definitivamente el derecho de Francia sobre Marruecos, Francia cede una parte importante del Congo francés a Alemania y ésta cede a Francia una parte del Camerún alemán. El conflicto entra dentro de la rivalidad colonial entre las potencias.

2.2.- Las crisis balcánicas: 1908, 1912, 1913 y 1914

El laberinto balcánico fue, y sigue siendo en la actualidad, un conglomerado de etnias y pueblos difícilmente cohesionados por los imperios vecinos. Los conflictos balcánicos tienen su origen en el declive del imperio turco en la zona, los expansionismos ruso y austriaco y la ebullición de los nacionalismos de todo tipo (Serbia, Bulgaria, Croacia, Bosnia, Montenegro, Macedonia, Rumanía, Albania, Grecia...).

Para el imperio austro-húngaro la presencia en los Balcanes es vital y comienza con la anexión de Bosnia-Herzegovina (1908) que le proporciona salida al Mediterráneo, pero se enfrenta a los intereses de Serbia, aliada de Rusia. La guerra se evitó por la falta de apoyo de Francia (aliada de Rusia).

Primera guerra balcánica: Los intentos de Turquía de asimilar al máximo los territorios que aún conserva bajo su control encuentran la oposición de los países vecinos, que apoyados por Rusia forman la “Primera Liga Balcánica” (Bulgaria, Serbia, Montenegro y Grecia), que en octubre de 1912 declara la guerra a Turquía a la que derrotan fácilmente.

Segunda guerra balcánica: El reparto territorial tras la 1ª guerra no satisface a los vencedores y se desata una nueva guerra balcánica en el verano de 1913. Serbia y Grecia se enfrentan a Bulgaria que sale derrotada. La gran vencedora es Serbia que sale fortalecida y provocará el conflicto siguiente.

La “crisis final” llega el 28 de junio de 1914 con el asesinato en Sarajevo (capital de Bosnia) del archiduque y heredero de Austria y de su esposa por un estudiante bosnio, miembro del partido proserbio “la joven Bosnia”. El gobierno austriaco responsabiliza a Serbia y le presenta un ultimátum. Austria declara la guerra a Serbia el 28 de julio y las alianzas de ambos extienden el conflicto balcánico al resto de Europa: Rusia apoya a Serbia y declara la guerra a Austria. Alemania, aliada de Austria, declara la guerra a Rusia y a su aliada Francia. La violación del territorio belga por el ejército alemán para invadir Francia provoca la entrada de Inglaterra en la contienda al lado de Rusia y Francia. Los bloques enfrentados entran en juego: La “Triple Alianza” (o”Dúplice Alianza” de Alemania y Austria, o Potencias Centrales) contra la “Triple Entente” (Francia, Rusia y Gran Bretaña, o Aliados).

3.- Causas de la guerra

Ante las tensiones internacionales en el mundo colonial y sobre todo en los Balcanes, los bloques de potencias se consolidan. Las causas profundas de la guerra estarán latentes en cada uno de los conflictos anteriores y solamente haría falta una chispa para provocar el incendio. Esta chispa fue el atentado de Sarajevo, pero las causas de la guerra venían preparando el conflicto desde hacía tiempo. La rivalidad entre las potencias es de índole territorial, económica y psicológica.

3.1.- Rivalidades territoriales

Desde la guerra franco-prusiana de 1870 Francia reivindica los territorios de Alsacia y Lorena en poder de Alemania, que intenta germanizar a la población provocando incidentes violentos. La rivalidad franco-alemana, por tanto, se manifiesta en este grave problema fronterizo.

La rivalidad naval entre Inglaterra y Alemania es otro motivo de tensión. El Reino Unido ve peligrar su hegemonía marítima frente a la construcción de una potente flota de guerra por Alemania.

Otra zona de tensión es la división de Polonia entre los imperios vecinos. En la zona polaca austriaca el nacionalismo polaco es tolerado, mientras que en la Polonia rusa los nacionalistas polacos son duramente perseguidos. Los nacionalistas polacos se refugian en Galitzia (zona austriaca) y reivindican la reunificación de Polonia. Esto será un motivo de rivalidad entre Rusia y Austria.

Un lugar destacado, como hemos visto, lo ocupan los Balcanes como zona de tensiones y enfrentamientos. El mosaico de etnias, pueblos y religiones es una fuente continua de conflictos, agravados por el choque de intereses e influencias de los imperios vecinos: Austria-Hungría, Rusia, Turquía.

Otro foco de tensión es la cuestión del control de los Estrechos (Bósforo y Dardanelos) de vital importancia para la flota rusa frente al rearme del ejército turco por parte de Alemania.

Este panorama de tensiones y rivalidades entre las potencias muestra la existencia de una situación explosiva que sólo precisa un pretexto para arrastrar a los bloques de potencias a una guerra general.

3.2.- Rivalidades económicas

Son consideradas fundamentales por los historiadores marxistas (basados en la obra de Lenin “El imperialismo, fase superior del capitalismo”), pero según otros historiadores no hubieran sido suficientes para desencadenar la guerra si no hubiera habido otras causas de tensión.

Sin embargo, es necesario recordar que la potencia industrial y económica inglesa comienza a ser amenazada y superada por el rápido crecimiento industrial alemán y los productos alemanes comienzan a conquistar los mercados europeos. Por otra parte, el Reino Unido sigue defendiendo una política librecambista (libertad de mercados), mientras que Alemania cierra su mercado interior con un fuerte proteccionismo aduanero. Estos enfrentamientos y la rivalidad financiera contribuyen a aumentar la tensión entre las potencias.

3.3.- Rivalidades psicológicas

Entre las causas profundas que mueven a la guerra están los estados de ánimo colectivos, producidos por distintas circunstancias. Hay que destacar la carrera de armamentos ya que todas las potencias aumentan desmesuradamente sus ejércitos con unos efectivos que eran excesivos para tiempos de paz, por lo que evidentemente se estaban preparando para la guerra. Para conseguir una opinión pública favorable al aumento de los gastos militares, los Estados Mayores de los ejércitos y los gobiernos organizan campañas de prensa, en las que se hacen invocaciones al nacionalismo y al patriotismo hablando del riesgo de guerra y de las provocaciones del posible enemigo. (Frases como “la hora de ajustar cuentas está próxima”, en Francia con respecto a Alemania, crean una opinión revanchista proclive a la guerra). El ambiente se caldea hasta el punto que cuando se declara la guerra se producen manifestaciones de apoyo en algunos lugares y los que se oponen son considerados traidores y antipatriotas.

Con este clima de exaltación bélica, las corrientes pacifistas estaban condenadas al fracaso. Destaca la II Internacional, cuyos intentos por detener el estallido de la guerra fueron inútiles y lo mismo ocurrió con los esfuerzos de la Iglesia católica por parar la guerra. Los sentimientos nacionalistas de las masas se impusieron sobre los ideales de fraternidad internacionalista.

1.- Evolución de la guerra: esquema

(Utilizaremos un esquema para explicar la evolución de la guerra. Para conocer más ampliamente las fases y los detalles de la guerra se puede consultar el libro de texto: páginas 204 a 209).

A -Las estrategias previas:

- Alemania: “Plan Schlieffen”: ataque rápido a Francia, para, inmediatamente, atacar Rusia. - Francia: “Plan XVII”: ataque en tromba sobre Alsacia y Lorena.

B -Cambios ante el fracaso de las estrategias:

· táctica de ruptura

· táctica de desgaste

· táctica de diversión (diversificación o multiplicación de los frentes)

C -Fases de la guerra:

1ª.- Guerra de movimientos: 1914

- frente occidental: - El ejército alemán (general Moltke) invade Francia, pero es detenido su avance hacia París en la batalla del Marne (general Joffre).

- frente oriental: - Los rusos son derrotados en Tannenberg por los alemanes (mariscal Hindenburg).

- Austria retrocede en los Balcanes frente a Serbia y Rusia.

2ª.- Guerra de posiciones: 1915-1916

- frente del oeste: - “guerra de trincheras”: batalla de Verdún (Francia)

- frente del este: - retroceso ruso y frente italiano

- frente marítimo: - guerra submarina y batalla naval de Jutlandia

3ª.- La crisis de 1917: hechos decisivos

- revolución rusa: firma de la paz ruso-alemana (tratado de Brest-Litovsk): desaparición del frente oriental.

- intervención de Estados Unidos

4ª.- Las grandes ofensivas finales: 1918

- últimas ofensivas alemanas dirigidas por Lunderdoff en Francia

- derrotas alemanas en Francia: segunda batalla del río Marne (mariscal Foch)

- derrotas austriacas en los Balcanes y en el frente italiano (Vittorio Veneto)

- final: firma del armisticio de Rethondes: derrota de las Potencias Centrales

5.- Consecuencias de la guerra

2.1.- Consecuencias demográficas, materiales y sociales

Las consecuencias de la guerra son de todo tipo. Demográficamente las pérdidas fueron cuantiosas: Los muertos se calculan entre 9 y 10 millones. Alemania y Rusia sufren el mayor número de víctimas. Se trata de hombres jóvenes lo cual provoca un importante descenso de la natalidad. Los heridos y mutilados superaron al número de muertos. El descenso de la población activa masculina se reemplaza con la incorporación de la mujer al trabajo. Otros problemas son el alto número de huérfanos y un descenso de las clases medias.

Las destrucciones materiales fueron cuantiosas: viviendas, industrias, comunicaciones (puentes, carreteras, ferrocarriles, puertos) y campos de cultivo. Para los vencidos, la pesada carga de las indemnizaciones económicas impuestas por los vencedores impide cualquier recuperación económica. Los vencedores se encuentran con el problema del fuerte endeudamiento producido por los préstamos pedidos para financiar los gastos de la guerra. Inglaterra y Francia deben devolver grandes sumas a Estados Unidos, que junto a Japón, se imponen como primeras potencias económicas mundiales aprovechando el hundimiento de Europa. La inflación y la devaluación monetaria son medidas frecuentes ante una situación económica desastrosa. El nivel de vida de la población baja y la escasez es general. Se impone un intervencionismo estatal en la economía que necesita reconvertirse y pasar de una economía orientada hacia la guerra a una economía de paz.

Las consecuencias sociales y políticas no son menos importantes. El deterioro del nivel de vida discurre en paralelo a una grave crisis de adaptación a la situación de paz con problemas de reinserción de los combatientes al medio laboral, familiar y social. El pesimismo y el escepticismo serán corrientes dominantes en la inmediata postguerra. Surgen, como consecuencia, tipos sociales nuevos como los “excombatientes” con problemas para adaptarse a la vida civil, con una mentalidad de culto a la violencia, fidelidad a los compañeros muertos (los “caídos”) y denuncia de la política parlamentaria a la que culpan de todos los males. Este grupo es la base de los movimientos ultranacionalistas que serán el germen de los primeros grupos fascistas y nazis. En el polo social opuesto están los “nuevos ricos” enriquecidos durante la guerra con el tráfico de armas y la especulación en general.

2.2.- Cambios territoriales: los tratados de paz

Los vencedores, entre los que destacan Francia, Gran Bretaña y EEUU, inician en enero de 1919 en París la conferencia de paz para imponer sus condiciones sobre los vencidos, Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria y Turquía, con los que se firman cada uno de los cinco tratados que reordenaron el mapa de Europa. Los fundamentos de la paz se encuentran en la doctrina del presidente norteamericano Wilson, expuesta en los célebres “14 puntos” y resumida en los siguientes principios:

el principio de las nacionalidades, que crea nuevos Estados en el centro y este de Europa (Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia).

el democratismo, que supone la desaparición de los imperios europeos (alemán, ruso y austro-húngaro) y su división en varios estados independientes.

el sacrificio de Alemania, considerada como responsable y culpable de la guerra.

Estas ideas serán la base de los tratados de paz que remodelan el mapa de Europa y condicionan el futuro del continente, dando lugar a nuevas tensiones que conducirán a la Segunda Guerra Mundial. En 1919 se inicia en París una conferencia de paz en la que se firman los cinco principales tratados:

a. Tratado de Versalles

En él se firma la paz con Alemania y comprende las siguientes cláusulas o apartados:

- Cambios territoriales: Alsacia y Lorena vuelven a Francia: Las ciudades de Eupen y Malmedy pasan a Bélgica y Schleswig a Dinamarca. Polonia se reconstruye e independiza con los territorios alemanes de Posnania, Prusia occidental y Alta Silesia, y consigue salida al mar por el pasillo de Danzig, que dividía los territorios alemanes en dos. Los territorios del Sarre y la margen izquierda del Rin son ocupados durante un tiempo por Francia. Alemania pierde sus colonias (África suroccidental, África oriental, Camerún...)

- Sanciones militares: Se desarma al ejército alemán reduciéndolo a 100.000 hombres, se limita la artillería, la aviación y la marina.

- Sanciones económicas: se obliga a Alemania a pagar fuertes indemnizaciones en dinero y en especie, que provocan el hundimiento de la economía alemana. Los propios aliados comprendieron la gravedad de las sanciones y rebajaron posteriormente las cifras con la oposición de Francia, que pretendía que Alemania pagara los daños de la guerra. En 1929 se aliviará el pago de las sanciones alargando los plazos de pago.

- Responsabilidades penales: Se hace responsable de la guerra a Alemania y a sus dirigentes, incluido el Kaiser, que son juzgados por un tribunal Aliado.

b. Tratado de Saint Germain

En este tratado se impone la desintegración del Imperio austro-húngaro, del que surgen naciones nuevas como Austria, Checoslovaquia, cediendo territorios a Serbia que formarán la nueva Yugoslavia, a Rumanía, Polonia e Italia. (Ver mapas de la pág. 215). Austria queda reducida a un territorio de ocho millones de habitantes y condenada al pago de indemnizaciones.

c. Tratado de Trianon

Firmado con Hungría, que nace como estado independiente, aunque debe ceder territorios como Croacia a Yugoslavia, Transilvania a Rumanía y Eslovaquia a Checoslovaquia. También debe pagar sanciones económicas.

d. Tratado de Neuilly

Firmado con Bulgaria que pierde parte de Macedonia en favor de Yugoslavia y la costa de Tracia que pasa a Grecia.

e. Tratado de Sèvres

Turquía ve reducidos sus territorios europeos a la ciudad de Estambul. El imperio turco en Oriente Próximo se reparte entre Francia (Líbano) e Inglaterra (Siria, Palestina, Irak, Arabia...)

Tras estos tratados, el mapa de Europa será totalmente distinto al de 1914. Desaparecen los viejos imperios (Ruso, Austro-húngaro, Turco), se forman en su seno numerosas naciones fragmentándose el centro y este de Europa aún más, sin resolverse los viejos problemas étnicos, nacionalistas y religiosos.

6.- El mundo después de la guerra

Desde el punto de vista internacional tras la Primera Guerra Mundial se produce el declive de Europa, que pierde su hegemonía mundial, desplazándose el centro de gravedad del mundo fuera de Europa, surgiendo EEUU como nueva potencia mundial.

Las naciones intentan evitar nuevas guerras creándose la Sociedad de Naciones como organismo mundial que garantizara la independencia política y territorial de los Estados y resolviera los conflictos mediante la negociación y el diálogo, aunque no pudo evitar los graves conflictos del período de entreguerras ni, por supuesto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

La paz de Versalles, por la que se terminaba la Primera Guerra Mundial, fue una paz inestable por la dureza con que se impusieron las condiciones a los vencidos y, además, no resolvió los graves problemas que fueron su causa: el reajuste territorial de Europa, las minorías étnicas desplazadas, el triunfo de la revolución soviética y su expansión y el espinoso tema de las reparaciones de guerra que Alemania debía pagar a los vencedores.

La cuestión de las nuevas fronteras tras el reajuste territorial en Europa era tal vez el problema más grave. En Europa central, Polonia (Mapa, pág.308) tenía conflictos territoriales con sus vecinos, sobre todo con Alemania (Alta Silesia y el pasillo polaco de Danzig). Los nuevos Estados surgidos del desmembramiento del Imperio Austro-húngaro luchan por mantener su frágil independencia (Hungría, Checoslovaquia, Rumanía, y Yugoslavia) (Mapa, pág.301). La creación de estados-tapones para aislar a la URSS (Finlandia, Lituania, Letonia, y Estonia). Y finalmente, las aspiraciones italianas sobre los territorios yugoslavos de Istria y Dalmacia (Mapa, pág.308).

Por otra parte, las dos grandes potencias aliadas en la guerra discrepan con respecto al ordenamiento territorial europeo y a las sanciones impuestas a Alemania: Gran Bretaña mantuvo un cierto aislamiento con respecto a los problemas territoriales europeos y es más benévola sobre las deudas de guerra de Alemania, mientras que Francia mantiene sus recelos respecto a Alemania y reclama el pago de las sanciones para reconstruir su economía tras la guerra.

La cuestión étnica agravó el problema territorial ya que muchas minorías habían quedado desplazadas al trazarse las nuevas fronteras, quedando dentro de los nuevos Estados y con graves problemas de integración: minoría húngara en Rumanía y Checoslovaquia, albaneses en Yugoslavia, alemanes en Checoslovaquia, Hungría, Repúblicas bálticas y Polonia, turcos en Bulgaria y Yugoslavia, etc.

Fuera de Europa, los Estados Unidos y Japón marcarán la pauta en las relaciones internacionales. EEUU rechazó el Tratado de Versalles y no entró en la Sociedad de Naciones, practicando una política aislacionista con respecto a Europa y volcándose su actividad en Hispanoamérica y el Pacífico. Japón se convierte en una gran potencia mundial bajo el autoritarismo imperial e inicia su expansión hacia China.