Historia del Espiritismo

Pseudociencia. Funamentos. Idea de Dios. Existencia de espíritu. Reencarnación. Evolución. Mediumnidad. Medium. Comunicaciones espirituales. España

  • Enviado por: Villanucu
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¿QUÉ ES UNA PSEUDOCIENCIA?

Se llama pseudociencia o falsa ciencia a aquella actividad que sus practicantes denominan científica, llegando a utilizar el lenguaje científico pero sin usar su metodología. Es decir, no se trata de ciencia en absoluto por carecer del principio fundamental de una ciencia que es su refutabilidad.

Algunos ejemplos de pseudociencias son:

HISTORIA DEL ESPIRITISMO

Espiritismo, doctrina según la cual los muertos pueden entrar en contacto con los vivos, por lo general a través de un clarividente o médium; son también las prácticas de quienes profesan esta doctrina.

Aunque el espiritismo se ha practicado bajo una forma u otra desde los tiempos prehistóricos, el espiritismo moderno es el resultado de ciertos sucesos acaecidos en el siglo XIX y la investigación de los mismos. Alrededor de 1848, una supuesta niña médium, Margaret Fox, fue explotada por su hermana y su padre en Estados Unidos, dando origen a una serie de sorprendentes historias que propiciaron la creación de una "religión" espiritista. Esta iniciativa cobró impulso a través de los escritos de otro médium, Andrew Jackson Davis, que afirmaba ser capaz de realizar en estado de trance ciertas proezas intelectuales imposibles en su vida normal. En esa misma época, el cirujano británico James Braid ofreció una explicación científica para el fenómeno de la hipnosis y sentó las bases para la práctica de esta técnica moderna.

En 1872 un ex sacerdote británico llamado William Stainton Moses, comenzó a editar la revista de espiritismo Light y escribió varios libros sobre el particular. Este movimiento quedó públicamente desacreditado tras la aparición de numerosos charlatanes cuyas demostraciones resultaron ser puros trucos de prestidigitación. La propia Margaret Fox, ya adulta, admitió que había empleado trucos para simular los "golpes en la mesa". Sin embargo, prestigiosos investigadores intuyeron que tras los relatos ofrecidos por otros médiums había cierta verdad. La Sociedad para la Investigación de los Fenómenos Físicos, fundada en Inglaterra en 1882, dedicó parte de sus fondos al estudio de este fenómeno.

Estas investigaciones recibieron el apoyo de eminentes personajes, entre los que figuran los escritores británicos, sir Arthur Conan Doyle y sir Oliver Lodge. No hace muchos años, el ex obispo James Albert Pike, en colaboración con un ex ministro de los Discípulos de Cristo y destacado médium, Arthur A. Ford, intentó comunicarse con su difunto hijo.

Una sesión de espiritismo puede practicarse tanto en una iglesia espiritista como en una casa particular. La sesión, en la que el médium intenta entrar en contacto con los espíritus de los muertos a través de un "guía" o espíritu que se supone está en continua comunicación con el médium, suele ir precedida de himnos y oraciones. Hablando con frecuencia, aunque no es necesario, en estado de trance, el médium transmite mensajes de consuelo y saludos de los parientes y amigos muertos; estas sesiones pueden ir acompañadas de manifestaciones físicas, como apariciones y golpes en la mesa.

HISTORIA DEL ESPIRITISMO EN ESPAÑA

Para iniciar esta etapa de la vida espirita en nuestro país, debemos rememorar un hecho muy importante ocurrido en la explanada de la Ciudadela de Barcelona (Cataluña) el 9 de Octubre de 1.861, en el que en un "Auto de Fe" ardieron las revistas y libros enviados por Allan Kardec desde París, a instancias del librero francés afincado en Barcelona Maurice La Chärtre, que habían sido solicitados debido a la notoriedad que el Espiritismo estaba alcanzando en Francia y en el resto del mundo. Después de este suceso, el Espiritismo creció en Cataluña e invadió toda la Península.

Nos aporta César Bogo en su libro "La Gran Señora del Espiritismo" (Editora Espirita Allan Kardec), datos y nombres muy interesantes que vamos a citar en este homenaje a "los sufridos espiritas españoles", héroes que nunca podrán ser olvidados.

Bernardo Ramón Ferrer, nacido en 1.846 en Barcelona, se hizo espirita justamente después de asistir al Auto de Fe, quedando impresionado cuando apenas contaba 15 años. Fue el primer espirita de Barcelona en casarse por lo civil rechazando el acto religioso. A lo largo de su vida espirita, hasta que marchó a Brasil, perteneció al grupo de José María Fernández Colavida, el Vizconde Torres Solanot, Ángel Aguarod y otros muchos.

También entre los asistentes a dicho acto se encontraba presente el capitán de la marina mercante Ramón Lagier y Pomares, que prometió traer de su próximo viaje los libros que habían conseguido despertar y aumentar la curiosidad pública. Fue la acción propagandística más eficaz en aquella época.

Más tarde, Ramón Lagier comandaba el vapor "El Monarca" cuando contactó con José María Fernández Colavida entregándole uno de los libros que había traído de Marsella, quien muy pronto se entusiasmó, surgiendo en él la idea de hacer una traducción española gracias a estar muy versado en la lengua de Víctor Hugo.

Años después Ramón Lagier se refugia en la zona de Alicante y allí, junto a Manuel Ansó y Ramón Alba, divulga y siembra la simiente del ideal Espirita.

A partir de 1.870 el pueblo comienza a reaccionar a las ideas espiritistas, y surgen grandes hombres, entre ellos Don Alberto Perón, que goza de una ilustre reputación en los círculos filosóficos y literarios, quien estudia detenidamente las obras de Kardec.

Empieza a destacarse José María Fernández Colavida (Tortosa 1.819) casado con Ana Campos que luego se reveló como una gran médium. Tiene con Kardec profundas relaciones de amistad y traduce sus obras. Realiza magníficos trabajos de regresión de la memoria, estimulando al Vizconde Antonio Torres Solanot que crea la "Revista de Estudios Psíquicos" y el "Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos".

Se inician los artículos de Amalia Domingo Soler acariciando las páginas de las revistas y periódicos a partir de 1.872. Comunicándose al mismo tiempo con aquellos que tienen alguna relación con el Espiritismo, en España y en el extranjero. Amalia había despertado al Espiritismo a los 37 años de edad gracias al Dr. Hysern, que trataba médicamente su ceguera, cuando éste le prometió la hoja espirita "El Criterio". Iniciando así su militancia espirita a partir de este instante hasta el 29 de Abril de 1.909 que partió para el mundo invisible. Su lucha incansable basada en sus trabajos literarios, conferencias, coloquios, reuniones y cartas, fueron el alimento de todos los que esperaban con ansia e ilusión sus palabras para encontrar así el consuelo de la Doctrina de los Espíritus, conservando actualmente la misma lozanía en sus escritos.

Miguel Vives y Vives (Barcelona 1.842), hombre importante en el movimiento espirita español, fue fundador de la Federación Espirita del Vallés de la cual surgió la de Cataluña. Fundó también el Centro Espirita Fraternidad Humana, de Tarrasa. Fue Presidente del Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos y como periodista espirita fundó la revista "Unión", más tarde incorporada a la revista "Luz del Porvenir". Llamado el Apóstol del Espiritismo en España, desencarnó en 1.906 en Tarrasa.

Al Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos se incorporan destacándose en 1.873 José Amigó y Pellicer, Quintín López Gómez, el Dr. Sanz Benito, el gran conferenciante Ángel Aguarod y Domingo de Miguel.

Se crea el Centro Espirita barcelonés "La Buena Nueva" siendo su presidente Don Luis Llach quien mantenía contacto permanente con Amalia Domingo Soler.

Corría el año 1.874 cuando un grupo de diputados Espiritas habían propuesto a las Cortes que la Doctrina Espirita fuese incluida en el sistema educacional. El Golpe de Estado del General Pavía no permitió que el proyecto se discutiese. Cerca de doscientos Centros Espiritas realizaban libremente actividades en nuestro territorio.

El año 1.888 fue un año importante para el Espiritismo. Atraído por la "Exposición Internacional de Barcelona" y bajo la iniciativa del Vizconde Torres Solanot y un grupo de personalidades, entre las que citamos a José María Fernández Colavida, el Dr. Huelves Temprano, Amalia Domingo Soler y uno de los más brillantes expositores, el Dr. Víctor Oscáriz y Lasaga, se celebra en el mes de Septiembre el "Congreso Internacional Espírita". A partir de este Congreso fue llamado Fernández Colavida el "Kardec Español".

Nos narra Óscar García Rodríguez en su libro "Historia del Espiritismo en las Islas Canarias" que con fecha anterior a la llegada de libros a la Península ya se tienen noticias relacionadas con grupos y sociedades constituidas para el estudio espirita. Políticos y grandes hombres brillaron en el firmamento canario; Luis Francisco Benítez de Lugo (Marqués de la Florida), Benigno Carballo Wangüemert, Sebastián Padrón Acosta, Ricardo Ruiz y Benítez de Lugo (sobrino del Marqués de la Florida), Manuel Alonso Martínez, Miguel Miranda y León, fueron pioneros del Espiritismo en España y especialmente en las Islas Canarias, donde desempeñaron labores de divulgación durante varias décadas uniéndose a las actividades llevadas a cabo en la Península por Joaquín Rovira Fradera, Quintín López Gómez, Daniel Suárez Artazú, Bernabé Morera, José Hernández, Manuel Navarro Murillo, Salvador Sellés, Mateo Arnaldo y el Profesor Azmara, entre otros muchos.

Asimismo, deseamos mencionar por su labor llevada a cabo en la zona de Levante a personas que colaboraron en la divulgación del Espiritismo a través de sus escritos y la creación de entidades espiritas, volcándose con gran entusiasmo en unos tiempos realmente difíciles: Ramón Esquembre Marcos, Francisco Marín, José Martínez Fernández.

Se celebra en Barcelona en 1.931 un nuevo "Congreso Espírita Internacional" de alcance mundial y debido al ambiente democrático político y social, el alcalde Don Carlos Pi y Sunyer recibe a los Congresistas ofreciéndoles un vino de honor, siendo Presidente de la Generalitat Don Luis Campanys y cediendo para el Congreso el Palacio de Proyecciones.

Años más tarde, en 1.934 se vuelven a reunir los Espiritistas en Barcelona para llevar a cabo un nuevo Congreso.

Llega el estallido de la guerra civil española (1.936-1939), y desaparece la Federación Espiritista Española, creando un tremendo paréntesis cuyas secuelas se prolongan hasta el mes de Octubre del año 1.981, en que, de la mano de Rafael González Molina recién regresado de Brasil, junto con su esposa Manuela Morata y un pequeño grupo de entusiastas espiritistas, consiguen tras su solicitud en el Ministerio del Interior que sea legalizada la ASOCIACIÓN ESPÍRITA ESPAÑOLA después de incontables obstáculos.

Posteriormente, también consiguen el 10 de Octubre de 1.984 la "Resolución Gubernamental" para constituir la FEDERACIÓN ESPÍRITA ESPAÑOLA. Volviendo a ser Rafael González Molina pieza clave y fundamental de este logro.

A todos aquellos que figuran en esta narrativa y a otros muchos que estamos seguros fueron importantes en el desarrollo del Espiritismo en nuestro País, deseamos agradecerles desde estas páginas su esfuerzo, dedicación y entusiasmo. Gracias a todos ellos en el nombre de los que libremente exponemos nuestras ideas basadas en las enseñanzas de los Espíritus.

FUNDAMENTOS


En el espiritismo hay una serie de principios o fundamentos en los que se asienta, y sobre los que se edificó este conocimiento. Estos son los siguientes:


Idea de Dios

Sobre la base de que no hay efecto sin causa, Dios es para el espiritismo la causa primera de todas las cosas, fuente de amor, justicia, misericordia. En las palabras del escritor espirita francés León Denis: "Definir a Dios sería limitarlo, circunscribirlo y casi negarlo".

No obstante podemos sentirlo como una verdad que guía y da sentido a nuestra vida. La idea espiritista de Dios no puede ser representada, sino concebida como la energía primaria y creadora del Universo y como el arquetipo del Supremo Amor.



Existencia del espíritu

Cada ser humano es un espíritu con un cuerpo biológico. El espíritu es inmortal, indestructible y de origen divino. Vivió antes de habitar en nuestro cuerpo, y seguirá viviendo en el mundo espiritual cuando el cuerpo muera.

Kardec escribía: "(...) uno de los primeros resultados de mi observación fue, que siendo los espíritus no otra cosa que las almas de los hombres, no tenían la soberana perfección ni la soberana ciencia; que su saber estaba limitado por sus grados de progreso".

El espíritu evoluciona, progresa, se perfecciona en cada existencia.



Ley de reencarnación


El objetivo de la vida, de cada vida, es el progreso, la evolución.

Reencarnar significa vivir muchas veces, tantas como nuestra evolución lo necesite. Es una manifestación del amor, la misericordia y la justicia de Dios, que brinda por igual a todos los seres, el tiempo y las oportunidades de progresar que precise.


Ley de la evolución

Todo el universo, tanto material como espiritual, evoluciona, se transforma, progresa, y ese es el objetivo primero y último de la Creación: el progreso. En ese universo inconmensurable, del cual sólo conocemos nuestro pequeño entorno, no estamos solos.

Pensar que somos los únicos sería sobreestimarnos como seres de la creación y subestimar la capacidad creativa y todopoderosa de Dios.



Mediumnidad

Es una facultad del espíritu que permite la comunicación de los espíritus que habitan el mundo espiritual con nosotros, seres que habitamos el mundo material. Es un fenómeno natural que ha existido siempre en la historia de la humanidad, en todas las civilizaciones y bajo diferentes denominaciones.


Conocimiento de sí mismo


La meta del espíritu es la evolución, y evolución es experiencia en la materia.

El conocimiento de la personalidad no es para condolernos de las propias carencias o falencias, sino para luchar por superamos, moral, espiritual y materialmente. Para que nos fijemos metas apoyándonos en nuestras condiciones positivas y proyectarnos en la familia, el trabajo, la ayuda solidaria..., en forma generosa, desinteresada, altruista.

El conocimiento de nosotros mismos, de la esencia de nuestro espíritu, de las facultades de nuestra alma, es una puerta que todos podemos abrir a la libertad, al amor y a la felicidad.

COMUNICACIONES ESPIRITUALES

Sabemos que todo vibra é irradia en el universo, porque todo es vida, fuerza, luz. La naturaleza, en sus menores átomos, está penetrada de una energía infinita, manantial de todos los fenómenos. Así también, cada espíritu libre ó encarnado, tiene, según su estado de adelanto y de pureza, una radiación cada vez más intensa, más rápida, más luminosa.

La ley de las atracciones y de las correspondencias rige todas las cosas; las vibraciones, al atraer vibraciones similares, aproximan y unen los corazones, las almas, los pensamientos.

Nuestras codicias, nuestros malos deseos, crean en torno nuestro una atmósfera fluídica malsana, favorable á la acción de las influencias del mismo orden, mientras que las aspiraciones elevadas atraen las vibraciones poderosas, las radiaciones de las esferas superiores.

Tal es el principio de la evolución; el ser, posee la facultad de acumularse las fuerzas misteriosas de la naturaleza para elevarse con su auxilio y remontarse, de grado en grado, hacia la causa de las causas, hacia la fuente inagotable origen de toda vida.

La escala ascensional comprende planos sucesivos y superpuestos; en cada uno de ellos los seres están dotados del mismo estado vibratorio; de medios de percepción análogos que les permiten reconocerse unos á otros, en tanto que continúan invisibles, y aún muchas veces incognoscibles para ellos, los seres de los planos superiores, á consecuencia de su estado vibratorio más rápido y de sus condiciones de vida más sutiles y más perfectas.

Esto es lo que sucede entre los espíritus según sus diferentes grados de purificación, y lo mismo entre nosotros respecto á ellos. Pero, así como se pude ensanchar el campo de la visión humana con ayuda de los instrumentos de óptica, así mismo se puede aumentar ó disminuir el número de vibraciones hasta conseguir un estado intermedio, en que los modos de existencia de dos planos distintos, se combinen y entren en relación.

Para comunicar con nosotros, el espíritu tiene que disminuir la intensidad de sus vibraciones y activar al mismo tiempo, las nuestras. el hombre puede ayudarse con su voluntad; el punto que debe alcanzarse constituye para él el estado de mediumidad. Sabemos que la mediumidad, en la mayor parte de aplicaciones, es la propiedad que poseen ciertas personas de exteriorizarse á diversos grados, de desprenderse de su envoltura carnal, y de dar mayor amplitud á sus vibraciones psíquicas. Por su parte, el espíritu á quien la muerte .ha libertado, se envuelve en materia sutil y amortigua sus propias radiaciones para ponerse al unísono con el médium, Aquí son necesarias cifras explicativas. Admitamos, á ejemplo de algunos sabios, que las vibraciones normales del cerebro humano sean de número de 1,000 por segundo. En el estado de trance ó de desprendimiento, la envoltura fluídica del médium vibra con mayor energía y sus radiaciones llegan á la cifra de 1500 por segundo. Si el espíritu, libre en el espacio, vibra al mismo tiempo bajo la influencia de 2,000 vibraciones, le será posible, mediante una materialización parcial, rebajar este número á 1,500. Desde entonces, los dos organismos vibran simpáticamente y pueden establecerse relaciones, el mensaje del espíritu será percibido y transmitido por el médium en estado de trance.

Esta armonización de las incorporaciones tanta precisión y limpieza. En los demás estados de mediumnidad, el pensamiento del espíritu podrá comunicarse, igualmente, por medio de vibraciones correspondientes, aunque menos intensas que las vibraciones iniciales, así como una nota se repite de octavas en octavas, desde la clave más alta de la vibración armónica hasta la más baja.

En el hombre, la inteligencia y el desarrollo de cerebro están en correlación íntima. La una no puede manifestarse sin el otro. A medida que el se asciende en la escala humana, desde el más salvaje al más civilizado, la frente crece, el cráneo se ensancha, al mismo tiempo que la inteligencia se desenvuelve. Cuando el desarrollo exterior ha alcanzado su apogeo, el pensamiento aumenta el poder intenso del cerebro multiplicando sus líneas y trazando surcos. Dibuja estrías, circunvoluciones innumerables, eleva cimas. Hace del cerebro un mundo maravilloso y complicado, hasta el punto de que el examen de este Órgano, en el cual vibran aún las impresiones de la vida que acaba de huir, es uno de los espectáculos más cautivadores para el fisiólogo.

En esto tenemos una prueba de que el pensamiento trabajo y moldea el cerebro y de que hay entre ellos una íntima relación. El cerebro es el instrumento admirable, la clave de donde el pensamiento hace brotar todas las armonías de la inteligencia y del sentimiento. Pero, ¿cómo ejerce su acción sobre la materia cerebral? Pero el movimiento el pensamiento imprime á las moléculas del cerebro movimientos vibratorios de variada intensidad.

Ya lo hemos visto, todo en la naturaleza se resume en vibraciones, perceptibles para nosotros siempre que están en armonía con nuestro propio organismo, pero que nos escapan tan luego como son demasiado rápidas ó demasiado lentas. Nuestra facultad de visión y de audición es muy limitada; pero más allá del término que nos traza, las fuerzas de la naturaleza continúan vibrando con una rapidez vertiginosa sin que nosotros podamos percibirlo. Pues bien; lo mismo que los sonidos y la luz, los sentimientos y las ideas se expresan en vibraciones que se propagan, por la extensión, con intensidades diversas. Los pensamientos de odio y de ira, los tiernos llamamientos del amor, el lamento del desgraciado, los gritos de la pasión, los arranques de entusiasmo, van á través del espacio diciendo á todos la historia de cada uno y la historia de la humanidad. Las vibraciones de los cerebros pensantes, de hombres ó de espíritus, se cruzan y se entrecruzan hasta lo infinito sin confundirse jamás. En torno nuestro, en todas partes, en la atmósfera, giran y pasan como ríos sin fin, corrientes de ideas, oleadas de pensamientos que impresionan á los sensitivos y son á menudo causa de perturbación y de error en las manifestaciones.

Decimos hombres ó espíritus. En efecto, lo que el cerebro humano emite bajo forma de vibraciones, el cerebro fluídico del espíritu lo irradia en forma de ondas más extensas, de radiaciones que vibran con un ritmo más amplio y más potente, porque las moléculas fluídicas, más flexibles, más maleables que los átomos del cerebro físico, obedecen mejor á la acción de la voluntad.

Sin embargo, ese cerebro mortal, estos poderes dormitan ó vibran débilmente y alcanzan en los espíritus su máxi mun de energía. Una comparación nos hace comprender mejor este fenómeno.

Esta comparación, se encuentra en un bloque de hielo donde se hallan contenidas en estado latente todas las potencialidades que mantienen unidos los cristales de que se compone. Sometiendo el bloque á la acción del calor, desprenderéis de él fuerzas que irán en aumento hasta que llegando al estado de vapor, haya recobrado y manifestado todas las energías que en él se contenían. Nuestro cerebro puede compararse á ese bloque de hielo, vibrando débilmente bajo la acción limitada del calor, y el del espíritu al vapor que se ha hecho invisible porque vibra é irradia con demasiada rapidez para que nuestros sentidos puedan percibirlo.

La diferencia de los estados se complica con la variedad de las impresiones. Bajo la influencia de os sentimientos que los animan, desde la tranquilidad del estudio hasta los tormentos de la pasión, las almas y los cerebros vibran á diversos grados siguiendo diferentes rapideces; la armonía no puede establecerse entre ellos sino cuando sus ondas vibratorias se igualan como sucede con los diapasones idénticos ó en las placas del teléfono. Un cerebro de impulsiones lentas y débiles no puede armonizarse con otro cuyos átomos están animados por un movimiento casi vertiginoso.

Así, pues, en las comunicaciones espiritistas, la dificultad consiste en poner de acuerdo vibraciones y pensamientos diferentes. En la combinación de las fuerzas psíquicas y de los pensamientos entre. El médium y los experimentadores, por una parte, entre éstos y los espíritus por otra, reside toda la ley de las manifestaciones.

Las condiciones de experimentación son favorables cuando el médium y los asistentes constituyen un grupo armónico, es decir, cuando piensan y vibran al unísono. Por lo contrario, cuando los pensamientos emitidos, cuando las fuerzas irradiadas divergen, se contrarrestan, se anulan recíprocamente. El médium, entre estas corrientes contrarias, experimenta una turbación, un malestar indefinible; llega, á veces, hasta sentirse paralizado, aniquilado. En este caso, para que se produzca el menor fenómeno, se necesita una poderosa intervención oculta.

Cuando la armonía es completa entre las fuerzas emanadas de los asistentes, cuando los pensamientos convergen hacia un mismo fin, se presenta otra dificultad. Esta unión de fuerzas y de voluntades puede ser suficiente para provocar efectos físicos y aun fenómenos intelectuales que, con sobrada frecuencia, son atribuidos á la intervención de personalidades invisibles. He aquí, porque es prudente no creer en esta intervención sino cuando esté fundada en hechos precisos.

Muchas personas se asombran y vacilan ante las primeras dificultades que encuentran en sus tentativas para comunicar con los espíritus. Se preguntan por qué su intervención es cosa tan rara, tan poco concluyente, y por qué la humanidad entera no está familiarizada con un hecho de tanta importancia. Otras personas, prosiguiendo sus investigaciones, obtienen pruebas satisfactorias y se convierten en adeptos convencidos. Sin embargo, todavía objetan que los seres del espacio que les son especialmente queridos, parientes y amigos difuntos, á pesar de sus deseos ardientes y de sus llamamientos reiterados, no les han dado nunca el menor testimonio de su presencia, y esta decepción les deja un resto de duda, de incertidumbre penosa.

Ahora bien, todo experimentador ilustrado se explicará fácilmente la causa de que esas esperanzas hayan sido frustradas. Vuestro deseo de comunicar con un espíritu y un deseo igual por parte de éste, no bastan. Es menester, además, que otras condiciones determinadas por la ley de las vibraciones, se hallen reunidas. Sin la armonía de las vibraciones, no puede haber cambio de pensamientos.

Vuestro amigo invisible oye vuestros llamamientos y procura responderos. Sabe que para poder comunicar con vosotros, es necesario que vuestro cerebro físico y su cerebro fluídico vibren al unísono. Esta es la primera dificultad. Su pensamiento evoluciona con demasiado rapidez para que vos otros podáis percibirlo. Su primer cuidado será, pues, moderar sus vibraciones. Para esto será necesario un estudio más ó menos prolongado, y las probabilidades de éxito variarán según las aptitudes y la experiencia del operador. Si nada consigue, toda comunicación directa será imposible, y tendrá que confiar á un espíritu más fuerte y más hábil la transmisión de sus mensajes. Esto es lo que sucede frecuentemente en las manifestaciones. Creéis recibir el pensamiento directo de vuestro amigo, cuando no os llega sino con el auxilio de un intermediario espiritual. De ahí nacen ciertas obscuridades ó inexactitudes, imputables al transmisor y que os dejan perplejos, mientras que la comunicación, en su conjunto, presenta todos los caracteres de la autenticidad.

En la hipótesis de que vuestro amigo del otro mundo posea las facultades necesarias, tendrá que buscar un médium cuyo cerebro, por sus movimientos vibratorios, sea capaz de armonizarse con el suyo. Pero la variedad es tau grande entre los cerebros como entre las voces y los rostros, la identidad absoluta no existe. El espíritu tendrá que contentarse con el instrumento menos impropio para el resultado que se propone. Una vez hallado el instrumento, procurará desarrollar sus cualidades sugestivas. Podrá ser que lo logre en poco tiempo, pero, á veces, se necesitarán meces y años para llevar al médium al grado de sensibilidad necesario.

O bien vosotros mismos podéis ser los médium, los sensitivos. Si tenéis conciencia de vuestras facultades, si os prestáis á la acción del espíritu, llegaréis ciertamente al objeto que él quiere alcanzar. Para esto se necesitara á la vez paciencia, y perseverancia, continuidad y regularidad de esfuerzos. Estas cualidades ¿y las tendréis? ¿vuestra fuerza de voluntad será siempre igual, tendrá siempre la misma tensión? Si procedéis con incoherencia, hoy con ardor, mañana débilmente, de tal manera que, las vibraciones de vuestro celebro varíen en proporciones considerables, no tendréis porque admiraros de la diferencia, ni aún de la nulidad de los resultados.

Puede suceder que, sintiéndose incapaz de activar suficientemente, durante el estado de vigilia, las vibraciones de vuestro cerebro, vuestro amigo invisible recurra á la trance y procure, mediante el sueño, aceros inconsciente. Entonces vuestro espíritu se exterioriza; sus radiaciones se acrecientan, se extienden; la transmisión se hace posible; expresáis el pensamiento del espíritu. Pero, al despertar, no conservaréis ningún recuerdo, y serán los demás los que os enteren de lo que vuestra boca ha proferido.

Todos estos fenómenos están regidos por leyes rigurosas; cualesquiera que sean vuestras facultades, vuestros deseos, si no podéis satisfacerlos, vuestros parientes, vuestros amigos difuntos y todas las legiones invisibles procurarían en vano influir sobre vosotros. Pero he aquí personas desconocidas, hombres ó mujeres, que la casualidad parece poner en vuestro camino. Nada saben de estas cosas. Pueden no tener la menor, idea de la ciencia del Más Allá, y sin embargo, poseen un organismo que vibra armónicamente con el pensamiento de vuestros deudos, de vuestro hermano, de vuestra madre, y por su mediación, podéis tener con ellos conversaciones verdaderamente íntimas. A título de ejemplo, puedo citar el hecho siguiente. En medio de una conversación, se puede llegar a dormir con un sueño espontáneo y en estado de duerme vela y sin buscarlo podéis estar en contacto con algún ser espiritual que fuera de nuestra dimensión se acerca a saludarnos podéis sentir con gran sorpresa como se manifiesta, dando las más irrecusables pruebas de identidad, y con una efusión llena de ternura, que expresa las sensaciones, las emociones profundas que nunca habéis experimentado desde la hora de la separación de aquel ser querido pero ¡cuidado!. Sin buscar la situación ni provocarla pues solo se comunicaran estos familiares ya difuntos si tienen permiso de arriba por eso no podemos forzar la situación ya que seres indeseables haciéndose pasar por ellos nos pueden confundir o confundir al médium.

Del conjunto de los estudios sobre las vibraciones armónicas de los cerebros, se desprende una certeza. Esta es que, por la orientación y la persistencia de nuestros pensamientos, podemos modificar las influencias que nos rodean y ponernos en relación con fuerzas é inteligencias similares. Este hecho no es solamente exacto respecto á los sensitivos y á los médium; lo es también para todo ser pensante. Las influencias del Más Allá pueden irradiar sobre nosotros, sin que haya comunicación consciente con los seres que lo pueblan. No hay necesidad de creer en la existencia del mundo de los espíritus, ni de querer conocerle para sentir sus efectos. La ley de las atracciones es ineludible, y todo en el hombre, está sometido á ella. Por lo tanto, la crítica que se dirige á los espiritistas solo y exclusivamente á ellos, por sus prácticas, las fuerzas maléficas del universo, se desvanecen ante el hombre dependiendo de recibir las inspiraciones más diversas, desde las más sublimes hasta las más groseras. Nuestro estado mental es como una brecha por la cual pueden penetrar en nosotros amigos y enemigos. Los sensuales atraen á sí espíritus sensuales que se asocian á sus deseos, á sus actos, acrecentando su intensidad; los criminales llaman a los espíritus del asesinato que les impulsan más adelante en la senda del mal. El inventor es ayudado por los buscadores del Más Allá. El orador percibe imágenes que fijará en formas de lenguaje propias para conmover á las multitudes. El pensador, el músico, el poeta, recibirán las vibraciones de las esferas donde se rinde Culto á lo bello y a lo verdadero; almas poderosas les traerán los tesoros de la inspiración, el soplo que pasa por las frentes soñadores y comunica el talento y el genio.

Así, de un plano á otro, el espíritu responde a los llamamientos del espíritu. Todos los planos espirituales están ligados entre sí. Los instintos de odio, de crueldad, de libertinaje, atraen á los espíritus del abismo. La frivolidad atrae á los espíritus ligeros, pero la oración del hombre de bien, su llamamiento á los espíritus celestes, se eleva y repercute de nota en nota, en ascendente escala, hasta las más altas esferas, al mismo tiempo que, de las regiones profundas del infinito, descienden sobre él las ondas vibratorias, los efluvios del pensamiento eterno que le penetran de una corriente de fuerza y de vida. El universo entero vibra bajo el pensamiento de Dios.

ESPIRITISMO EN LA SOCIEDAD ACTUAL

El espiritismo supone la supervivencia de los difuntos en forma de espíritus; tesis evidenciada por fenómenos sin causa física aparente (cosas que se mueven solas), y por fenómenos parapsicológicos (hipnosis, telepatía, clarividencia). Filosóficamente, los espiritistas sustentan una concepción tripartita del ser humano: cuerpo corruptible, espíritu incorruptible y una sustancia de naturaleza mixta (peri espíritu) que tras la muerte permanece unida al espíritu y le permite comunicarse con los vivos hasta que el difunto consigue su perfección total.

La filosofía espiritista, sin cualquier posibilidad de dudas, informa que el ser humano debe vivir y ser útil dentro de la sociedad a la cual pertenece.

No hace parte de sus enseñanzas el alejamiento de un miembro de la sociedad por cualquier razón que sea, pues entiende el Espiritismo que es en la misma sociedad que el hombre tiene la oportunidad de aprender y vivir el que ha aprendido en contacto con sus semejantes, al enfrentarse con los desafíos que le harán desarrollar sus potencialidades y capacidades.

Ese uno de los motivos del Espiritismo no poseer una jerarquía sacerdotal con destaque de algunos hombres especiales en relación a otros. Los que se dedican al estudio, práctica y divulgación de la Doctrina Espiritista son seres humanos comunes, sin privilegios o distinciones, pues no pertenecen a una clase especial. El que les caracteriza es su dedicación al prójimo por amor fraternal y al estudio serio y continuado. Como cristianos, saben que solamente serán reconocidos como discípulos de Jesús por mucho se amar unos a otros. Saben que el verdadero espiritista es reconocido por el perfume de caridad que esparce por donde pasa. Por eso hacen todo el esfuerzo para domar sus inclinaciones malas a la vez que buscan su constante transformación moral.

Así, no pueden dejar de trabajar por ser útiles a la sociedad donde han recibido la oportunidad de estar en esta vida que comprenden ser tan solo una etapa de una Vida más amplia y espiritual. Con la visión de que todo en la Tierra es transitorio, buscan contribuir para el perfeccionamiento de todo a comenzar de la mejoría de si mismos para ser, cada vez mas, ciudadanos útiles y productivos en las comunidades a las cuales pertenecen.

Delante de los problemas que agobian a los demás, se olvidan de sus propios dolores para se dedicar al bien de aquellos que no han tenido la oportunidad de conocer la realidad que ya conocen. Saben callar los desentendimientos entre familia, compañeros de trabajo y entre los hermanos de ideal. Saben también trabajar en silencio por la unión de todos en el ideal de la fraternidad que debe empezar entre los que profesan el mismo ideal y, después, esparcir por entre todos aquellos con quienes conviven.

No están preocupados en hacer prosélitos del Espiritismo porque saben que si “las palabras convencen, los ejemplos arrastran” y no adelanta recomendar a los demás aquello que no hacen. Serian como palabras tiradas al viento que pueden llamar la atención por un momento, pero que pasan breves sin dejar marcas. Al revés, si viven las enseñanzas que saben ser las mejores para todos, tienen la seguridad que, aún que no sea de inmediato, pero con el tiempo, sus vidas dejaran señales indicativos del camino que los demás pueden seguir, si lo desearen.

Tienen la certeza de que ese camino no es siempre de flores, pero que vale la pena herirse momentáneamente en las púas, pues el producto del esfuerzo será un inigualable perfume deseado por todo aquel que ya puede vislumbrar la sociedad del futuro, cuando los hombres, bajo la inspiración y asistencia de los Espíritus superiores, hubieran construido, en la Tierra, el mundo imperecedero que es el reino del Espíritu, venidero después de la digna y productiva vida en la sociedad actual que se transforma progresivamente en el sentido de la mas amplia fraternidad.

Para esos no importan las creencias, razas, posiciones sociales, grados de intelectualidad de los demás, todos utilizados como instrumentos para separar y alejar a las gentes del ideal de comprensión y entendimiento.

El verdadero espiritista sabe que ni toda la sociedad será espirita, pero tiene la convicción de que los conceptos de esa Doctrina, porque son los mismos enseñados por Jesús, o sea, están inseridos en el contexto de la propia Ley de Dios, esos si alcanzaran a todas las gentes. Trabaja, por lo tanto, por su propia transformación moral y para vivir cada vez más ampliamente el bien. Camino ese seguro que lo llevará a la perfección, por le hacer ciudadano útil a si mismo, a la familia y a la sociedad.

Al revés de alejarse, su impulso es siempre de ampliar su circulo de relaciones dentro de la sociedad aumentando el campo de actuación de los buenos Espíritus que tienen en él un instrumento para la concretización del bien del semejante.

Empero, todo eso solamente es posible, si el espiritista supera sus perjuicios personales y grupales y se une a los demás del mismo ideal para la potencialización de las fuerzas actuantes que pueden así ejercer más amplia influencia social.