Historia del Arte

Neoclasicismo. Romanticismo. Realismo. Impresionismo. Racionalismo. Organicismo. Vanguardias

  • Enviado por: Gonzalo Castillo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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HISTORIA DEL ARTE

1. Del Neoclasicismo al Romanticismo. La Academia. La figura de Goya.

El Neoclasicismo es una corriente artística surgida en Europa a mediados del siglo XVIII como representante del pensamiento ilustrado. Contrapuesta en muchos aspectos al hasta entonces vigente Rococó, es una forma de hacer arte cuyo motor es la búsqueda de la belleza a través de la razón y la imitación del arte clásico, a cuyos cánones los artistas profesarán su admiración frente a la, según ellos, decadencia de las corrientes posteriores.

El Neoclasicismo es concebido como el primer arte puramente burgués. Si bien sus raíces se encuentran en la nobleza ilustrada, en pocos años dependerá de las necesidades e inquietudes de la burguesía, lo cual favorece la aparición de un concepto de artista donde prima el individualismo creador frente a los principios religiosos y políticos, lo que a su vez propicia la aparición de artistas tan independientes como Goya y preludia la función del arte en nuestros días.

En esta época surgen, con el fin de purificar el arte de su influencia barroca, las Academias de Bellas Artes, como la de San Fernando en España. Estas instituciones contaron con los más prestigiosos artistas del momento y cumplieron la función de los antiguos talleres de maestro, aunando la técnica con la teoría.

Los artistas más representativos de este periodo son, en pintura, David (El juramento de los Horacios), en arquitectura, Schinkel (Teatro Nacional de Berlín) y en escultura, Canova (Amor y psique en pie).

A principios del XIX, en Gran Bretaña y Alemania, surgirá el Romanticismo, corriente también de carácter burgués que, no obstante, se inspirará en los modelos medievales y en el exotismo oriental para dar pie a un arte fundamentado en la subjetividad y el sentimiento, que prescinde del carácter moralizante neoclásico y busca el escapismo, la belleza más pasional y la rebeldía: al contrario que el Neoclasicismo, no es un arte identificado con los principios del poder establecido.

Quizá el cuadro más representativo de este periodo sea La Libertad guiando al pueblo, de Delacroix.

A caballo entre los estilos mencionados, siempre con su toque distintivo, se encuentra la figura genial de Francisco de Goya, pintor zaragozano que sintetiza la época convulsa que vivió España desde Carlos III a Fernando VII. Inspirada en Velázquez y en Rembrandt, la pintura de Goya cultiva todos los géneros y todos los temas aportando algo nuevo a cada uno de ellos. Es un pintor, al contrario que los neoclásicos, naturalista: representa la realidad tal cual, sin idealizarla, y con una gran profundidad psicológica en el retrato (La familia de Carlos IV).

En el terreno histórico, analiza, critica y muestra una visión pesimista de las atrocidades cometidas por el hombre (Los desastres de la guerra, Los fusilamientos del 3 de mayo).

Su pintura, al principio colorista y vitalista (El quitasol), se va tornando sombría y desesperanzada a medida que se consolida en España el absolutismo fernandino con el que Goya, afrancesado, no comulgó (Saturno devorando a sus hijos).

Goya será influencia indiscutible de los estilos pictóricos de los siglos XIX y XX. Así, La lechera de Burdeos avanza el Impresionismo; Saturno devorando a sus hijos incoa el Expresionismo; en El sueño de la razón produce monstruos se anticipa el Surrealismo; y en Los fusilamientos del 3 de mayo vemos al pueblo como protagonista: un rasgo típicamente romántico.

2. Del Realismo al Impresionismo. Características generales. Evolución: Impresionismo y Postimpresionismo.

A mediados del siglo XIX en Europa, como reacción al cada vez más agotado Romanticismo, surge un nuevo movimiento artístico llamado Realismo, cuyo principal cometido es la representación objetiva de la realidad. Ideológicamente, discurre parejo al socialismo: los temas trascendentales se cambian por escenas de la vida cotidiana de las clases más bajas como forma de crítica social. Aun así, lo importante es la forma en que se representa la imagen, no su argumento.

Sus principales representantes fueron Courbet (Un entierro en Ornans), Daumier (El vagón de tercera clase) y Millet (El ángelus).

El Realismo se consolidó parejo al asentamiento definitivo de la Revolución Industrial, la cual fue responsable de su fin, pues propugnó la aparición de una nueva forma de ver la vida y entender el arte que buscaba romper, por primera vez, con el legado histórico representado en las Academias. Surgió así, a finales de siglo, a medio camino entre lo figurativo y lo abstracto, el Impresionismo, que tuvo su origen en el cuadro Impresión, amanece de Monet.

Las características del Impresionismo son las siguientes:

1) La representación del paisaje es el tema principal. Se rechazan los temas históricos.

2) Utilizan colores puros, nunca el negro ni el blanco porque en la naturaleza no existen. Son partidarios de la mezcla retinal.

3) La luz es la principal protagonista de sus cuadros. Pintan series de un mismo escenario en momentos distintos del día.

4) Es una pintura “del instante”: los pintores buscan captar un momento efímero, por lo que pintan muy deprisa, con trazos rápidos.

5) Desaparece la línea.

Los pintores impresionistas más importantes fueron Monet (Impresión, amanece), Renoir (El baile del Moulin de la Galette) y Degas (El descanso).

Con el paso de los años, el Impresionismo experimentó una evolución. Surgieron dos corrientes:

1) Puntillismo. Consiste en la representación de escenarios utilizando puntos de diferentes colores que se entremezclan formando sus figuras. Su máximo representante es Seurat (Una tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte).

2) Postimpresionismo. El Impresionismo, al romper las barreras que la tradición había impuesto, abrió las puertas a varios caminos de experimentación que significaron la revisión de sus presupuestos: el Postimpresionismo, compuesto principalmente por Van Gogh y Gauguin (postimpresionistas del color), y Toulouse-Lautrec y Cézanne (postimpresionistas de la línea). La característica que une a todos estos pintores es su entendimiento de la pintura como un mundo aparte donde el artista cumple el papel de Dios, construyéndolo desde sus cimientos sin imitación; para ello se vale del uso personal del color y del abandono de lo superfluo en pro de lo primitivo.

3. Nuevos materiales y nueva concepción del espacio arquitectónico. Introducción. Racionalismo. Organicismo.

Introducción. Durante el siglo XIX los arquitectos tendrán que enfrentarse a nuevos desafíos constructivos para subsanar las nuevas necesidades de la Revolución Industrial, para las cuales no existían precedentes históricos. La proliferación de nuevos materiales constructivos más versátiles como el hiero, el acero y el hormigón, la generalización del uso del vidrio y el desarrollo del armazón, que permitía una mayor altura, abrió un nuevo panorama en el que las posibilidades se ampliaron en gran medida, y surgieron nuevas tipologías para puentes, vías de ferrocarril, invernaderos, salas de exposición, etc.

Al amparo de los nuevos tiempos surgieron movimientos como el Eclecticismo, que sintetizaba lo mejor de todos los estilos arquitectónicos anteriores, siendo su máxima representante la Casa de la Ópera de Garnier, en París; la Escuela de Chicago, que tiene su seno en la reconstrucción de la ciudad de Chicago y que busca la ruptura total con el pasado para realizar edificios más funcionales que estéticos, construyendo los primeros rascacielos como los Almacenes Carson de L. Sullivan; y, por último, el Modernismo, que, como reacción ante la frialdad industrial, aboga por edificios modernos a la par que estéticos, con una decoración profusa, utilizando la naturaleza y la fantasía como fuente de inspiración; en España destaca la figura de Gaudí y su Sagrada Familia.

Racionalismo. Ya entrado el siglo XX, reaccionando frente al decorativismo modernista y el historicismo, aparece el Racionalismo, una corriente que se define en las siguientes características:

1) Simplicidad de formas. Líneas rectas y planta libre.

2) Uso del hormigón armado, el acero, el ladrillo y el vidrio.

3) El muro pierde su función de soporte, dejándosela al armazón de pilares de acero y hormigón, y se llena de ventanas.

4) Interés por los asuntos urbanísticos: viviendas sociales.

Dentro de las ideas racionalistas, aparece en Alemania la Bauhaus, una escuela de arquitectura alemana que defendió estos preceptos a la cual estuvieron ligados los más importantes arquitectos del siglo XX, entre ellos Walter Gropius (Edificio de la Bauhaus en Dressau) y Mies van der Rohe (Pabellón de Alemania en la Exposición Universal de Barcelona). La Bauhaus, además de la arquitectura, se encargaba del diseño de todos los elementos del edificio incluidos los muebles.

También hay que destacar, en el Racionalismo, a la figura de Le Corbusier, arquitecto responsable de la Villa Savoya, la cual define su arquitectura como sigue:

1) Empleo de pilotes para levantar el edificio del suelo.

2) Terraza-jardín.

3) Fachada libre.

4) Grandes ventanas horizontales.

5) Planta libre, que permite una gran funcionalidad.

6) Uso exclusivo del color blanco.

7) Inspiración mediterránea.

8) Uso de rampas interiores.

Organicismo. En oposición a la arquitectura racionalista se desarrolló una arquitectura preocupada por la imitación de las formas de la naturaleza para ponerlas al servicio del hombre. Frank Lloyd Wright es su creador, y su obra más importante, La casa de la cascada, donde se recogen las características de su arquitectura:

1) Línea curva, en oposición al Racionalismo.

2) Uso de materiales naturales.

3) Continuidad entre interior y exterior.

4) Unidad con la naturaleza y las distintas partes del edificio.

4. Las vanguardias artísticas: introducción. Cubismo, Surrealismo, Expresionismo y Abstracción.

Introducción. Las vanguardias son movimientos artísticos breves pero intensos. Surgidos en Francia en los años anteriores al estallido de la I Guerra Mundial, defendían la lucha contra el academicismo, la ruptura total con el legado histórico, la libertad creadora y la experimentación subjetiva hasta extremos cada vez más herméticos para el público.

Recogida en manifiestos, con las vanguardias comienza una visión del arte distinta, al margen de las instituciones y del mercado. El arte es el producto personal del individuo que necesita expresarse, el cual plasma en él su visión subjetiva del mundo, con sus propias leyes y alejada de todo contexto artístico previo, aunque ello suponga, en algunos casos, la marginalización y el descontento del espectador. Por tanto, el arte se hace más libre y amplía sus fronteras: es el comienzo del arte de nuestros días.

No obstante, para entender las vanguardias es preciso fijarse en su contexto histórico, pues no están exentas de carga política. Entre sus objetivos políticos están afrontar la mentalidad burguesa de su tiempo y promover la evolución de la sociedad ligándose íntimamente, al contrario que el arte anterior, a sus vivencias y preocupaciones.

Entre las vanguardias, destacaremos las siguientes:

Cubismo. Comienza con dos pintores, Picasso (Las señoritas de Aviñón) y Braque, quienes fueron los primeros en buscar formas nuevas de expresión alejadas del academicismo. Para ello se inspiraron en el arte románico, el africano y Cézanne, entre otros. Las claves del cubismo son la modificación total de la perspectiva: el cuadro abandona el estatismo renacentista (una sola imagen) para amalgamar toda una serie de perspectivas distintas que el espectador debe descubrir recorriendo el cuadro; y, asimismo, la simplificación de las formas hasta el motivo geométrico.

El cubismo atraviesa dos fases: analítica, caracterizada por el uso de múltiples planos geométricos que descomponen los objetos en tonos ocres y grises, y sintética, que resumen los objetos en sus aspectos más esenciales y que se vale del uso del collage.

Surrealismo. Trata de expresar el inconsciente y la imaginación del hombre sobrepasando la realidad y los valores morales, culturales y científicos. Se vale, para ello, del mundo de los sueños a raíz de las interpretaciones de Freud, y hace defensa de la dimensión irracional del pensamiento. Se dividen en figurativos (Dalí, con La persistencia de la memoria, y Magritte, con La condición humana) y abstractos (Miró y su El carnaval del arlequín). Entre sus técnicas utilizadas, se encuentra la desorientación del espectador, la ambigüedad de interpretación y la descontextualización de objetos.

Expresionismo. Surgido en Alemania, su objetivo principal es la representación subjetiva de los sentimientos del artista, de su angustia vital y su visión crítica del mundo moderno, que aliena a los hombres. Es, por lo tanto, una inversión del Impresionismo: del estudio de la realidad externa se pasa al estudio de la realidad interna.

Para potenciar su mensaje, hace uso de la distorsión y la exageración: formas retorcidas, perspectivas asfixiantemente deformadas, colores puros y arbitrarios, composiciones agresivas, luces irreales… Siempre se huye de la representación objetiva de la realidad.

Entre los pintores más importantes están Munch (El grito), Kirchner y Kandinsky.

Abstraccionismo. La característica principal de esta corriente es la prescindencia de los elementos figurativos del cuadro: ya no se interpreta la realidad, se destruye, y tras ella sólo quedan formas y colores que desarrollan un lenguaje visual autónomo sin conexión con la naturaleza, los cuales expresan, de forma parecida a como lo hace la música, los sentimientos del autor.

La primera corriente que hizo aparición fue la Abstracción Lírica, de la mano de Kandinsky (Arco negro), cuyo principal motor era la representación de las emociones sin preocuparse por racionalizarlas ni darles un tema. Luego se pasó al Neoplasticismo de Mondrian (Composición 4), que defendía un arte más esencial con el uso de la línea recta y colores primarios para formar retículas en composiciones asimétricas pero equilibradas.