Historia del abencerraje y la hermosa Jarifa

Literatura española medieval. Siglo XVI. Narrativa. Novela morisca. Anónima. Romancero. Argumento

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EL ABENCERRAJE

COMENTARIO CRÍTICO

El Abencerraje es una obra capital de la literatura española de los Siglos de Oro. Escrito entre el 1.550 y el 1.560, el Abencerraje y su contemporáneo el Lazarillo de Tormes, son un principio indiscutible en la historia de la literatura europea. Obras breves y anónimas, tenidas por obras maestras, originaron con los años un subgénero nuevo de la narración del Renacimiento y el Barroco. Hay diferencias evidentes entre la semilla originaria, el innovador, y las obras posteriores. Esta diferencia es muy clara en la novela picaresca, es decir, entre el Guzmán de Alfarache y el Lazarillo. Lo mismo en la novela morisca, Guerras de Granada de Ginés Pérez de Hita y el Abencerraje, género al que pertenece esta última.

En su día, llamó la atención de un gran público la figura del noble moro caballeresco y sus hazañas en el escenario de los últimos días del reino musulmán de Granada. Esta figura había sido preparada por numerosos antecedentes medievales, especialmente los romances y las crónicas del siglo XV.

El Abencerraje fue una obra que dejó una continua huella en la literatura española y europea, en esta contribuyó decisivamente la edición llamada Diana, de 1.561, de Jorge de Montemayor, que fue traducida al francés en 1.578, y al inglés en 1.598. En Italia, Francesco Balbi da Correggio, escribe en castellano (Milán, 1.593) la Historia de los amores del valeroso moro Abindarráez y de la hermosa Jarifa basado en el Abencerraje.

El Abencerraje sigue el modelo de la novella italiana breve, muy difundida esta fórmula narrativa. Bocaccio se dio cuenta de la gran variedad posible en los contenidos de la novella al indicar que su propósito fue “raccontare cento novelle o favole o parabole o istorie”. Los narradores españoles del Abencerraje (autor y coautores) se inclinaron por la istorie, y así lo manifiestan cuando dicen que su obra es un cuento en el sentido de lo que se dice, cuenta o sabe por diversos medios. El módulo estructural que se aplica al argumento es obviamente el que procede de la novella italiana: brevedad, parte de un hecho histórico, objetividad narrativa, utilización de prosa artística pero comprensible para que sea leída por un amplio sector de público, uso de unos anecdóticos amores que sirven para la exposición de unos principios morales en una obra ajena a una inmediata intención religiosa.

El hecho es que el autor de la obra conoció muy bien esta técnica de la novella italiana que hacia 1.550 -1.560 era común en la literatura europea. Sin embargo, existe una resistencia de los coautores a la aplicación del término novela. La novelística italiana pudo ofrecer obras que serían la chispa inspiradora del Abencerraje y otras, hasta conseguir un propósito y unos procedimientos como experiencia necesaria para la aparición de la gran novela europea, encabezada por el Quijote.

EDICIONES DEL ABENCERRAJE

Con una diferencia de poco tiempo, una misma “materia literaria” se encuentra en diferentes textos. Diferentes ediciones y cada una enfatiza en algún aspecto determinado.

Por orden de aparición, estas ediciones son las siguientes:

  • Edición Crónica de 1.561. El 12 de octubre de ese año, en casa de Miguel Ferrer, impresor de Toledo, se acabó de imprimir una edición del Abencerraje; el ejemplar conservado está falto de los preliminares y del folio primero. La edición Corónica s.a. casi idéntica, había aparecido pocos meses antes. Se conserva un solo ejemplar incompleto. Ambos libros, se han de considerar como de la misma familia de textos, impresa en dos ocasiones. El autor, o mejor, corrector de la Crónica y la Corónica aragonesa, dedica su trabajo “al muy noble y muy magnífico señor, el señor Hierónimus Ximénez Dembún, señor de Bárboles y Huitara” y a su esposa Doña Blanca de Sessé. La dedicatoria solo nos dice, de Ximénez de Embún, que era el amo del autor, que le había hecho muchas “mercedes” y que las Musas le eran “familiares”.

  • Don Jerónimo Jiménez de Embún, “caballero mesnadero” era señor de Bárboles, Oitura en la ribera del Jalón y otras tierras en Figueruelas y Alagón. Bárboles y Oitura se hallan en la comarca de la Almunia de Doña Godina, que en el siglo XVI estaba poblada casi exclusivamente por moriscos. Tierras fértiles, irrigadas por acequias, cuya prosperidad dependía de la pericia de los labradores moriscos. De ahí los esfuerzos que realizaron los señores aragoneses para proteger sus bienes y evitar su expulsión. Es conocido el proceso de don Sancho de Cardona, almirante de Aragón, perseguido por la Inquisición bajo Felipe II a causa e su simpatía por los moriscos. Jiménez de Embún y la elaboración del texto de la Corónica deben ser situados en esa época y en esa región - “una tierra en al que el mudejarismo ha dejado cierto regusto hasta nuestros días - según explica Caro Baroja -, y en la que en el siglo XVI los moriscos habían vivido fuertemente explotados por sus amos desde el punto de vista económico, pero defendidos también por ellos desde el punto de vista espiritual de un modo más claro y directo que en otros reinos de la Península”.

    Así pues, la maurofilia de Jiménez de Embún, vendría dada al tener moriscos en sus tierras y conocer su nobleza. Recordemos que la rebelión de las Alpujarras no tardaría en detonarse y que eran años cruciales para los desprestigiados moriscos. Con todo, Guillén advierte que el lector indefectiblemente percibirá la literatura idealizante de tema moro -exactamente igual que su contrapartida, la novelita pastoril - como una obra de arte en abierta negación con la realidad que la circundaba.

    Recientemente, sin embargo, un sector de la crítica se ha mostrado aún más suspicaz ante el misterio de esta literatura tan incómoda, y parecería favorecer la hipótesis de que buena parte de los textos maurófilos del Renacimiento español no son sino una solapada literatura de disidentes.

  • Edición Diana, 1.562. En la edición de la Diana, de Jorge de Montemayor, impresa en Valladolid por Fernández de Córdoba, en el libro VI, se intercala un relato sobre el Abencerraje, reelaborado para su integración en el curso del libro pastoril.

  • Edición Inventario, 1.565. Antonio Villegas, en la miscelánea llamada Inventario, impreso en Medina del Campo, publica otra versión. Tiene dos elementos característicos:

  • La interpolación de un cuento folclórico, la Dama antequerana, que sirve para humanizar a la figura de Rodrigo de Narváez y ver como se comporta en el amor.

  • Dos cartas finales, que no existen en las otras ediciones y que centran la acción en la competencia por ser el más generoso, el “más amigo”, el más tolerante.

  • “Libertad corporal y prendimiento del corazón” Somos libres pero estamos atados. Concepto que resume la obra.

    Nos centraremos en la edición Inventario.

    Según Claudio Guillén, hay uniones y disociaciones, lo que se une, luego se separa.

    Imágenes de escisión

    Rodrigo de Narváez es, a la vez, gobernador de Álora y Antequera, repartiendo el tiempo en ambas partes y acudiendo siempre a la mayor necesidad (Pág.132)

    “Dos hierros” tiene la “gruesa y hermosa” lanza del Abencerraje, el número de hierros es igual al de los adjetivos (Pág. 135). Los Abencerrajes fueron expulsados o degollados por el rey de Granada porque este hizo “a dos de estos caballeros, los que más valían, un notable e injusto agravio…” -agravio doblemente grave y adjetivado (Pág. 141).

    Dos caminos que se bifurcan cuando Narváez sale la noche que encuentra a Abindarráez (Pág.134).

    Narváez se diría que está repartiendo su tiempo entre dos personas a quienes debe proteger y amparar, así como más adelante Abindarráez se verá dividido entre la hermosa Jarifa y el propio Narváez. Disyuntiva moral y sentimental en que se funda el argumento de la obra.

    A lo largo de la obra, el autor expresará con insistencia el movimiento por una parte, y por otra, la prisa, la dilación, el tiempo apremiante. La mayor parte de la obra ocupa, como en un drama neoclásico, menos de veinticuatro horas.

    Imágenes de unión

    La soledad del Abencerraje niño, en Coín, queda compensada afectivamente por la compañía de Jarifa, huérfana de madre, en quien descubre a una hermana. La hermana será toda la familia del joven desarraigado. Ese amor fraternal se irá transformando, progresiva y naturalmente, sin seducción, en amor. Siempre juntos, juntos lo hacen todo. La nueva situación de los amantes se hace visible sobre todo en la maravillosa escena de la fuente en la huerta de los jazmines (Págs. 144-145).

    Los enamorados no lograrán por sí solos la reunión y el matrimonio finales. La ayuda inapreciable de Narváez hará posible a la vez la resolución de unos amores y el principio de una gran amistad.

    La lealtad es la piedra angular. Se hace una promesa que si se cumple se alcanzan unos beneficios, si no..

    El protagonista es Rodrigo de Narváez, alcaide de Antequera que a la vez lo es de Álora. Por otro lado están los Abencerrajes, una familia, una casta musulmana. El autor, a pesar de las diferencias de raza, ley o religión los relaciona.

    Es un “sueño de tolerancia”, en palabras de Claudio Guillén. ¿Cómo se consigue? Respetando al otro. Son considerados iguales. Presenta unos valores éticos por encima de la política. La ética habla de ponerse en el lugar del otro, siendo magnánimo, tolerante.

    Se hace una comparación entre la virtud y el diamante, este, engarzado en oro, plata o plomo tiene valor “per se”. La virtud, aunque se de en un “dañado” sujeto, resplandece., es decir, la virtud se presenta hasta en un musulmán.

    Personajes:

    • Rodrigo de Narváez

    • Abindarráez

    • Jarifa

    • El padre de Jarifa

    • El rey de Granada

    Comienza en tercera persona, habla como si se tratara de una leyenda: “Dice el cuento que en tiempos del rey Fernando…”, pero en un momento determinado se suma la primera persona: “Yo nací…”

    Luego aparecen tres cartas. Hay un diálogo epistolar. Una carta es la mitad de un diálogo.

    • Tercera persona

    • Primera persona

    • Diálogo epistolar

    Parte de un hecho imaginariamente histórico -era posible el encuentro, el contacto, en una zona fronteriza-.

    Son reales los personajes, la topografía. No es real la situación de tolerancia.

    ¿Qué rasgos tenían en común las novelas caballerescas, pastoriles o moriscas?

    • Hay una historia de amor.

    • Idealización de los personajes.

    • Arquetipos que se van humanizando paulatinamente.

    • Presencia de la fortuna.

    • Hay elementos geográficos identificables -Álora, Antequera, Cártama, Coín, Granada- son sitios a los que se puede ir.

    • Se mueve en cuatro momentos cronológicamente consecutivos.

    • Se ajustan al contenido topográfico. Abindarráez, nacido en Granada, niñez en Cártama, enamorado en Coín y fronterizo en Álora.

    La estructura de la obra se compone de 5 cuerpos o núcleos. Según Gimeno Casalduero estos núcleos son:

    • Núcleo I. Presentación de Narváez y escaramuza. La historia de Narváez no es cronológicamente consecutiva. Primero su vertiente guerrera. La escaramuza de Abindarráez con los 5 escuderos y con el propio Narváez, es aprovechada para introducir a un nuevo protagonista. Al moro se le dibuja con elegancia mesurada, se alude a su gentileza y su valentía. A través de una retrospección que aparece en el núcleo cuarto se vuelve a la Dama antequerana, episodio amoroso de don Rodrigo.

    • Núcleo II. Historia de Abindarráez

    En el episodio anterior había cantando el moro una canción que resume la segunda historia:

    Nacido en Granada,

    criado en Cártama,

    enamorado en Coín,

    frontero de Álora.

    Magnificado Abindarráez ante el lector por su valor al enfrentarse y vencer a los 5 escuderos de Narváez, cuando este le vence a su vez, aparece la historia amorosa de Abindarráez, “matarme si podrás, pero no podrás vencerme si no el que una vez me venció”, suspira el moro y aquí explica quien le venció, su amor, Jarifa.

    Hay una situación de amor por elección, no por imposición - Jarifa escoge a Abindarráez a pesar de la oposición de su padre -.

    • Núcleo III. Narváez y Abindarráez. Es como una bisagra, muy breve. Es el centro físico de la novela. Separa las dos partes (núcleos I-II y núcleos IV-V) a la vez une las dos historias, al hacer depender el éxito de Abindarráez de la intervención de Narváez. El núcleo tercero diferencia la actitud de los dos protagonistas al contraponer la virtud de don Rodrigo a la Fortuna ruin de Abindarráez. Por tanto ilumina los núcleos anteriores y explica el motivo de Fortuna.

    • Núcleo IV. Abindarráez (Coín), Narváez (Antequera) La unión en Coín. El matrimonio clandestino. Este matrimonio ni tiene un sentido religioso ni se le atribuye un poder sobrenatural determinado; de ahí que no asegure éste la felicidad de la pareja. Abindarráez hasta ahora se había dejado llevar por los sucesos, se había sometido al impulso aciago o benevolente de Fortuna. Ahora se independiza de Fortuna y decide su camino. Regresa a Antequera. En el camino de regreso se intercala la historia de la Dama antequerana en boca de un viejo caminante.

    • Núcleo V. Álora Tiene dos momentos: prisión y desenlace. El primero en el hecho de volver, la realización de la promesa, certificando la virtud de Abindarráez; el segundo mediante la intervención de don Rodrigo, a la demanda del Abencerraje, con la carta al rey de Granada, que asegura a los enamorados el perdón del padre de Jarifa. No concluye aquí la obra, sin embargo; añade el autor dos cartas (una de Abindarráez y otra de don Rodrigo) que completan la composición y al significado trascendencia.

    ESTUDIO DETALLADO DE LA OBRA

    En el primer párrafo se habla de los hechos guerreros de Narváez en la conquista de Antequera en 1.410. Nótese el anacronismo de ser Narváez alcaide de Antequera y Álora al tiempo, cuando Álora se conquistó en 1.482 y Narváez murió en 1.424.

    La caída en desgracia de los Abencerrajes de Granada y su ejecución ocurrió hacia el 1.462.

    Como ejercicio habitual y para mantener ocupada a la tropa, Narváez sale una noche de luna llena, con nueve de los suyos, en busca de algún moro con el que tener una escaramuza.

    En cierto momento, los 5 escuderos se separan de Narváez y 4 más y acuerdan avisarse mediante un cuerno si uno de los grupos está en apuros. Los 5 escuderos encuentran a Abindarráez, montado en un caballo ruano y vestido de púrpura, con el grabado de su dama en una de las mangas, cabalga feliz, canturreando (nacido en Granada, criado en Cártama, enamorado en Coín, frontero en Álora), en la mano una lanza de dos hierros - de dos puntas - y traía una darga y cimitarra. Los escuderos atacan a Abindarráez y este les vence, el último, tocó el cuerno pidiendo ayuda. Llega Narváez y como el moro y su caballo estaban heridos y Narváez venía de refresco - aquí deja en buen lugar a Abindarráez - le vence. “Caballero, date por vencido; si no, matarte he” “Matarme bien podrás,- dice el moro- que en tu poder me tienes, pero no podrás vencerme si no quien una vez me venció…” . Pág. 137.

    Llevan a Abindarráez prisionero y el moro suspira. Narváez había visto su valor y cree que sus suspiros no son por causa de las heridas y le pregunta. Abindarráez pregunta a su vez quien es su vencedor y, al decírselo, alaba las virtudes de Narváez que eran conocidas en la frontera y le pide hablar a solas para confiarle sus confidencias y la causa de sus suspiros, y comienza la confesión.

    Primero le habla del grupo al que pertenece, de su linaje, los Abencerrajes, “flor de todo el reino”, y de su caída en el favor del rey por una falsa información y la ejecución de todos los Abencerrajes, excepto dos, el padre de Abindarráez y un tío, pero sus descendientes debían vivir fuera de Granada. Y aquí, Abindarráez, habla de los cambios repentinos de la fortuna en un instante, “cuánto tarda la fortuna en subir un hombre, y cuán presto le derriba; cuánto tarda en crecer un árbol, y cuán presto va al fuego; con cuanta dificultad se edifica una casa, y con cuánta brevedad se quema”. Pág. 142 - en la edición Crónica se dice - “cuánto tarda un árbol en crecer y cuán presto un viento lo derriba”.

    Luego viene el texto en primera persona y habla de su vida, de que para cumplir el mandato del rey de Granada su padre lo manda a casa del alcaide de Cártama, al que le unía amistad y que tenía una hija, “casi de mi edad, a quien amaba más que a sí, porque allende de ser sola y hermosísima, le costó la mujer, que murió de su parto. Esta y yo en nuestra niñez siempre nos tuvimos por hermanos porque así nos oíamos llamar. Nunca me acuerdo haber pasado hora que no estuviésemos juntos. Juntos nos criaron, juntos andábamos, juntos comíamos y juntos bebíamos. Nasciónos de esta conformidad un natural amor, que fue siempre creciendo con nuestras edades. Acuérdome que entrando una siesta en la huerta que dicen de los jazmines, la hallé sentada junto a la fuente, componiendo su hermosa cabeza. Miréla vencido de su hermosura y parescióme a Sálmacis, y dije entre mi: “¡Oh, quien fuera Troco para parecer ante esta hermosa diosa!”. Págs. 142-143.

    Hay unos elementos bucólicos como contrapunto a los conflictos, la guerra, las dificultades.

    En el Abencerraje aparece el motivo de la unión. Se les calificaba y consideraba hermanos. “Juntos nos criaron, juntos andábamos, juntos comíamos y juntos bebíamos”.

    En Dafnis y Cloe: “Todo lo hacían juntos” “sus juegos eran los propios de pastores y de niños” “En fin, antes se habrían visto dispersas sus ovejas que separados Dafnis y Cloe”.

    En el Abencerraje. Están en la huerta de los jazmines, junto a la fuente. Hablan de que todos les consideran hermanos, y él le dice: “Y si no lo fuéramos, ¿quisiérasme tanto? ¿No ves, dijo ella, que a no serlo, no nos dejara mi padre andar siempre juntos y solos? Pues si ese bien me habían de quitar, dije yo, más quiero el mal que tengo. ¿Y que pierdes tú, me dijo, en que seamos hermanos? Pierdo a mí y a vos, dije yo. Yo no te entiendo, dijo ella, más a mí me parece que sólo serlo nos obliga a amarnos naturalmente. A mi sola vuestra hermosura me obliga, que antes esa hermandad paresce que me resfría a veces.”

    Y con esto bajando mis ojos de empacho de lo que le dije, vila en las aguas de la fuente al proprio como ella era, de suerte que donde quiera que volvía la cabeza, hallaba su imagen, y en mis entrañas la más verdadera”. Pág.144.

    Apreciación platónica de la belleza: a) imagen real que el enamorado ve junto a sí; b) la imagen reflejada en el agua; c) la imagen verdadera en las entrañas del alma.

    “Y decíame yo a mi mismo, y pesárame que alguno me lo oyera: Si yo me anegase ahora en esta fuente donde veo a mi señora, ¡cuánto más desculpado moriría yo que Narciso!”

    Alude a la fábula de Narciso, que murió ahogado en la fuente contemplando su propia belleza, el moro contempla en la fuente la hermosura de Jarifa, impresa por el amor en su alma, de manera que quedan confundidas ambas naturalezas.

    “Y si ella me amase como yo la amo, ¡qué dichoso sería yo! Y si la fortuna nos permitiese vivir siempre juntos, ¡qué sabrosa vida sería la mía!

    “Diciendo esto levantéme, y volviendo las manos a unos jazmines de que la fuente estaba rodeada, mezclándolos con arrayán hice una hermosa guirnalda y poniéndola sobre mi cabeza, me volví a ella, coronado y vencido. Ella puso sus ojos en mí, a mi parescer más dulcemente que solía, y quitándomela la puso sobre su cabeza. Parescióme en aquel punto mas hermosa que Venus cuando salió al juicio de la manzana…”. Pág.145. “…y volviendo el rostro a mí, me dijo: ¿Qué te paresce ahora de mí, Abindarráez? Yo la dije: Parésceme que acabáis de vencer el mundo y que os coronan como reina y señora de él”.

    En Dafnis y Cloe aparece, la corona de jazmines. “Cloe puso la corona en la frente de Dafnis y besó sus cabellos”

    Y el tema del cautiverio amoroso. Cloe no “ve imperfección alguna”. Se besan los objetos porque se asimilan a la persona. Ella comparaba a Dafnis con el mirto por ser negros sus cabellos y él el rostro de Cloe con una manzana por ser blanco y sonrosado.

    El rey de Granada, para mejorar en cargo al alcaide de Cártama, lo envió a Coín, que era frontero de Álora y ordenó que Abindarráez se quedara en Cártama. Pág. 146. “Sabida esta desastrosa nueva por mi señora y por mi -supone la separación de los enamorados - juzgad vos, si algún tiempo fuiste enamorado, lo que podríamos sentir”.

    Aquí aparece una variante entre la edición de Villegas y la Crónica:

    Ella me dice: a mí se me sale el alma en apartarme de ti…..” ”…llegada a Coín, donde ahora voy con mi padre, en teniendo lugar de hablarte o por ausencia o indisposición suya, que ya deseo, ya te avisaré” (Edición Villegas).

    En la edición Crónica, Jarifa no desea la indisposición de su padre.

    Evocación de los lugares donde fueron felices. Andaba todas las estaciones (el vía crucis, su calvario). Pág. 148.

    De nuevo texto preciosista. Dice Abindarráez: “Yo iba de Cártama a Coín, breve jornada, pero el deseo lo alargaba mucho” .Pág.148. “…déjame, pues, cristiano, consolar entre mis suspiros, y no los juzgues a flaqueza, pues lo fuera muy mayor tener ánimo para sufrir tan riguroso trance”. El contrapunto: “Narváez quedó espantado y apiadado del estraño acontecimiento..”. Piedad. “Abindarráez, quiero que veas que puede más mi virtud que tu ruin fortuna”. Pág.149.

    “¿Vos prometéisme, como caballero de volver a mi castillo de Álora a ser mi prisionero dentro de tercero día?” ..”Sí prometo”. Núcleo III. Pág.150.

    “¿En qué os habéis detenido señor mío? Que vuestra tardanza nos ha puesto en gran confusión. Mi señora ha rato os espera; apeaos y subiréis donde está”.

    Núcleo IV. Matrimonio clandestino con el único testigo de la dueña. “..y llamando a la dueña se desposaron.. . Recuperamos los motivos caballerescos después de ver los motivos pastoriles. Eran frecuentes que en los libros de caballerías se celebrasen este tipo de matrimonios. Hasta 1.564, con el Concilio de Trento, se aceptaron los matrimonios clandestinos. A partir de esa fecha, los matrimonios debían hacerse públicos. “..y siendo desposados se acostaron en su cama, donde con la nueva experiencia encendieron más el fuego de sus corazones. En esta conquista pasaron muy amorosas obras y palabras, que son más para contemplación que para escriptura” - elegante y elocuente elipsis- Pág. 153.

    Abindarráez suspira, Jarifa le pregunta por qué: “..si soy todo tu bien y contentamiento como me decías, ¿por quién sospiras?; y si no lo soy, ¿por qué me engañaste? Si has hallado alguna falta en mi persona, pon los ojos en mi voluntad, que basta para encubrir muchas; y si sirves otra dama, dime quién es para que la sirva yo; y si tienes otro dolor secreto de que yo soy ofendida, dímelo, que o yo moriré o te libraré de él”. Pág.153.

    Abindarráez le ha explicado a Jarifa el motivo de sus suspiros, y esta le dice: “No te acongojes, Abindarráez, que yo tomo el remedio de tu rescate a mi cargo, porque a mí me cumple más”. Aquí hay una imitación voluntaria de un estilo literario. Imita a los textos de los tratados de Treguas. “Yo digo así: que cualquier caballero que diere la palabra de volver a prisión, cumplirá con enviar el rescate que se le puede pedir”. Pág.154.

    Abindarráez rechaza ese rescate y quiere cumplir la palabra dada. Jarifa decide acompañarle como prisionera a su vez porque: “Pues nunca Dios quiere -dice Jarifa- que, yendo vos a ser preso, quede yo libre, pues no lo soy”. Pág.155.

    Solo en la edición de Villegas aparece la Dama antequerana, para introducir la vida amorosa de Narváez. Es un cuento de camino. Abindarráez y Jarifa van de regreso a Álora. Encuentran a un viejo caminante que les dice que va a Álora por negocios que tiene con el alcaide: “.. que es el más honrado y virtuoso caballero que yo jamás vi” - Jarifa le dice: “Decid, hermano: ¿sabéis vos de ese caballero alguna cosa que haya hecho notable? Muchas sé -dijo él - más contaros he una por donde entenderéis todas las demás. Este caballero fue primero alcaide de Antequera, y allí anduvo tiempo enamorado de una dama muy hermosa, en cuyo servicio hizo mil gentilezas que son largas de contar….”

    El viejo termina el relato en el que Narváez rechaza a la dama, después de enterarse de que su marido le tiene en mucha estima, con estas palabras: “Por cierto, señora, yo os quiero mucho y os querré de aquí en adelante, más nunca Dios quiera que a hombre que tan aficionadamente ha hablado de mí, haga yo tan cruel daño..”. Y prosigue el viejo: “la dama debió de quedar burlada; y cierto, señores, el caballero a mi parecer usó de gran virtud y valentía, pues venció su propia voluntad”. Págs. 157-158.

    “El Abencerraje y su dama quedaron admirados del cuento y alabándole mucho él dijo que nunca mayor virtud había visto de hombre. Ella respondió: “… yo no quisiera servidor tan virtuoso, más él debía estar poco enamorado, pues tan presto se salió fuera y pudo más con él la honra del marido que la hermosura de la mujer

    Hay que solucionar el problema. El padre de Jarifa no sabe del matrimonio clandestino. Abindarráez ha cumplido su palabra: “Rodrigo de Narváez, mira si te cumplo bien mi palabra, pues te prometí de traer un preso y te trayo dos…”. Pág.158.

    Núcleo V. Estamos en Álora, Abindarráez reclama la ayuda de Narváez para conseguir el consentimiento del padre de Jarifa.

    ¿Cómo lo hace? Con una carta al rey de Granada.

    Carta que se halla en las tres ediciones. Es un texto que resume toda la obra. Está escrita por un guerrero, así que no hay florituras literarias.

    “Muy alto y muy poderoso

    Rey de Granada:

    Rodrigo de Narváez, alcalde de Álora, tu servidor, beso tus reales manos y digo así: Que el Abencerraje Abindarráez el mozo, que nasció en Granada y se crió en Cártama en poder del alcaide de ella, se enamoró de la hermosa Jarifa, su hija. Después tú, por hacer merced al alcaide, le pasaste a Coín. Los enamorados por asegurarse de desposaron entre sí. Y llamado él por ausencia del padre, que contigo tienes, yendo a su fortaleza, yo le encontré en el camino, y en cierta escaramuza que con él tuve, en que se mostró muy valiente, le gané por mi prisionero. Y contándome su caso, apiadándome de él, le hice libre por dos días; él se fue a ver a su esposa, de suerte que en la jornada perdió la libertad y ganó el amiga. Viendo ella que el Abencerraje volvía a mi prisión, se vino con él y así están ahora los dos en mi poder. Suplícote que no te ofenda el nombre de Abencerraje, que yo sé que este y su padre fueron sin culpa en la conjuración que contra tu real persona se hizo; y en testimonio de ello viven. Suplico a tu real alteza que el remedio de estos tristes se reparta entre ti y mí. Yo les perdonaré el rescate y les soltaré graciosamente; solo harás tú que el padre de ella los perdone y reciba en su gracia. Y en esto cumplirás con tu grandeza y harás lo que de ella siempre esperé”.

    El padre de Jarifa va a Álora (rasguños, pinceladas de personajes secundarios, en el cuadro principal que son los dos personajes, Narváez y Abindarráez).

    Segunda carta. Abindarráez escribe a Narváez. Esta y la siguiente, solo aparecen en la edición de Villegas.

    “Si piensas, Rodrigo de Narváez, que con darme libertad en tu castillo para venirme al mío, me dejaste libre, engañaste, que cuando liberaste mi cuerpo, prendiste mi corazón; las buenas obras, prisiones son de los nobles corazones, Y si tú por alcanzar honra y fama, acostumbras hacer bien a los que podrías destruir, yo, por parecer a aquellos donde vengo, y no degenerar de la alta sangre de los Abencerrajes, antes coger y meter en mis venas toda la que de ellos se vertió, estoy obligado a agradecerlo y servirlo. Recibirás de este breve presente la voluntad de quien le envía, que es muy grande, y de mi Jarifa, obra tan limpia y leal que me contento yo de ella”.

    Hay dos puntos a considerar:

  • Libertad corporal, prendimiento de corazón.

  • Ante la piedad, yo, que no soy menos, lo agradezco y lo sirvo.

  • Abindarráez envía a Narváez seis mil doblas zaenes, cuatro hermosos caballos, cuatro lanzas con los hierros y cuentos -parte opuesta a la empuñadura- de oro y otras cuatro dargas. El padre de Jarifa les dice a ambos: “…tenedle de aquí en adelante por amigo, aunque las leyes sean diferentes”. Pág.162.

    Tercera carta. Narváez escribe a Jarifa.

    “Hermosa Jarifa: No ha querido Abindarráez del verdadero triumpho de su prisión, que consiste en perdonar y hacer bien; y como a mí en esta tierra nunca se me ofresció empresa tan generosa y tan digna de capitán español, quisiera gozarla toda y labrar de ella una estatua para mi posteridad y descendencia. Los caballos y armas recibo para ayudarle a defender de sus enemigos. Y si en enviarme el oro se mostró caballero generoso, en rescibirlo yo paresciera cobdicioso mercader; yo os sirvo con ello en pago de la merced que me hecistes en serviros de mí en mi castillo. Y también señora, no acostumbro robar damas, si no servirlas y honrarlas.”

    . “Y con esto les volvió a enviar las doblas” “Jarifa las recibió y dijo: Quien pensare vencer a Rodrigo de Narváez de armas y cortesía, pensará mal”.

    “De esta manera quedaron los unos de los otros muy satisfechos y contentos y trabados con tan estrecha amistad, que les duró toda la vida.” Pág.164.

    BIBLIOGRAFÍA

    GIMENO CASALDUERO, Joaquín. Nueva revista de filología hispánica. Tomo XXI (1.972).

    GUILLÉN, Claudio. El primer siglo de oro. Editorial Crítica. Barcelona. 1988

    LÓPEZ-BARALT, Luce, Universidad de Puerto Rico. 2005 http://www.alyamiah.com/cema/modules.php?name=News&file=article&sid=432

    LÓPEZ ESTRADA, Francisco. El Abencerraje (Novela y romancero). Editorial Cátedra. Letras hispánicas. Madrid. 2005.

    LÓPEZ ESTRADA, Francisco. El Abencerraje (Novela y romancero).Ed, Cátedra. Letras hispánicas. Madrid. 2005. Págs. 24 -26

    GUILLÉN, Claudio. El primer siglo de oro. Editorial Crítica. 1988 Págs. 130,131

    LÓPEZ-BARALT, Luce, Universidad de Puerto Rico. 2005 http://www.alyamiah.com/cema/modules.php?name=News&file=article&sid=432

    GUILLÉN, Claudio. Opus cit. Pág. 139

    GUILLÉN Claudio. Opus cit. Págs. 140-147

    GIMENO CASALDUERO, Joaquín. Nueva revista de filología hispánica. Tomo XXI (1.972). Págs. 3-22.

    LÓPEZ ESTRADA, Francisco. El Abencerraje (Novela y romancero).Ed, Cátedra. Letras hispánicas. Madrid. 2005. Todas las páginas citadas son de esta edición.

    Sálmacis y Troco son personajes de una fábula de las Metamorfosis de Ovidio, en su libro IV, y que narra que esta ninfa, Sálmacis, se enamora de Hermafrodito que se bañaba en la fuente que ella presidía, por la gran belleza de este hijo de Hermes y Afrodita, y pidió a los dioses que fundieran sus cuerpos en uno solo. Hermafrodito recibía los nombres de Andrógino (por su sus dos naturalezas) y Troco (probablemente asociado de manera confusa con trocar, cambiar). Abindarráez quiere sólo ser Troco con la esperanza de que él despierte algún amor en Jarifa.

    Metamorfosis de Ovidio

    “Vosotras ignoráis por qué tiene mala fama la fuente Sálmacis, y por qué sus aguas hacen a los hombres afeminados y blandos; lo ignoráis, pero yo os lo voy a revelar ahora. Las ninfas del monte Ida criaron a un niño nacido de Venus y Mercurio (Afrodita y Hermes en la mitología griega); niño que reunía en sí las gracias y belleza de su madre y los ardides y talentos de su padre. Fue llamado Hermafrodita, nombre compuesto del de su padre: Hermes o Mercurio, y del de su madre: Afrodita o Venus. Cuando llegó a la edad de 15 años. Abandonó, para viajar, los patrios montes y a las ninfas que le habían guardado amorosamente. Le reconcomía un afán de tierras nuevas, de nuevos mares. Visitó las ciudades de Licia y los pueblos de Caria; y aquí encontró una fontana deliciosa de transparentes aguas. Creyéndose solo, se paseó alrededor de ella; después metió los pies, y la frescura que experimentó fue aliciente para desear un baño por entero. Una ninfa, Sálmacis, tenía su aposento allí; enamorada de Hermafrodita y viéndole desnudo, loca de pasión, se arrojó al estanquillo con ánimo de ser poseída. Y lo mismo que la hiedra se enrosca al tronco y el pólipo a la piedra de mar y como la serpiente al águila que la eleva, así se abrazó ella al hijo de Venus, que permanecía indiferente. Inútilmente le exigió la ninfa - con besos, caricia y posturas - el acto de infinita pasión. Hermafrodita se negaba con igual insistencia. “¡Oh dioses! - prorrumpió la hembra ardiente - ¡Haced que jamás nada ni nadie me pueda separar de él!” Debiéronla escuchar los poderes celestes, porque, poco a poco, los dos cuerpos entrelazados se fueron confundiendo en uno solo. Una única cara, entre femenina y viril. Un único torso de pechos pequeños, pero enhiestos. Un solo ser que no dejaba de ser una suma en que los sumandos se apreciaban claramente: los sexos.

    Y parece ser que Venus y Mercurio concedieron una virtud a la fontana aquella: la de que cambiara de sexo quien en ella bebiere.”

    Basados en los textos del siglo II de LONGO. Dafnis y Cloe. Duchnik editores. Barcelona. 1.982

    Se refiere al episodio del juicio de Paris, en el que Juno, Minerva y Venus se disputaron la manzana que debía ser entregada a la más bella a juicio de Paris.

    En la versión de Villegas trae la dueña como testigo, en las otras basta la mutua palabra; en la Crónica menciona las prendas cambiadas, y en la Diana no.

    Lo de ofrecerse Jarifa para servir a la otra dama, no hay que ver relación con la poligamia coránica; expresiones semejantes se encuentran en otros escritos, y significa que el enamorado o enamorada, no solo quiere al otro si no a todo lo que él quiere.

    CERNUDA, en las Playas prohibidas, dice: “No conozco libertad más de que la de ser preso de alguien”.

    La mujer, en este caso, no comprende la virtud del caballero

    Este término es una forma popular arcaizante, lo mismo que el artículo. En la ortografía actual su uso requiere que la a- sea tónica para el uso de el con femenino.

    Narváez proyecta hacia el futuro su propia fama y la crea con las acciones del presente

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    Literatura española - EL ABENCERRAJE - Comentario crítico