Historia de la Teorías Antropológicas

Antropología Social y Cultural. Historia de las Teorías Antropológicas. Heródoto. Civilizaciones Antiguas. Ilustración. Etapa Colonial. Difusionismo y Evolucionismo. Funcionalismo. Particularismo histórico

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HISTORIA DE LAS TEORÍAS ANTROPOLÓGICAS

Herodoto de Alicarnaso (s.V), griego, ya mostró interés por la costumbres de las tribus bárbaras (fuera de Grecia), y ya reúne cuertas características que lo sitúan entre los pioneros de la antropología. Estudió a egipcios y persas. Egipto se consideraba como centro cultural, contacto importantísimo para los griegos.. Herodoto se desprende del relativismo cultural en cierta medida: parte de la base de que todos los pueblos son etnocéntricos, evalúan los valores culturales desde su punto de vista, así que se debían tolerar las costumbres de cada cultura.

Hubo otros dos filósofos griegos que mostraron especial preocupación por entender los procederes humanos en distintas culturas: Platón y Aristóteles, en la República y en la Política. Aristóteles comparó decenas de Constituciones diferentes como punto de partida para una comparación cualitativa de distintos modos de gobierno. No obstante, su justificación de la esclavitud ha generado indecibles polémicas: la misma naturaleza del hombre determina su rango social. También se interesó por la alimentación, trabajo, gobierno, costumbres… en gran medida. Estos términos definirán durante siglos las culturas como civilizadas o incivilizadas.

Los romanos centraban sus conocimientos sobre otras culturas en la dominación y el provecho del Imperio. Algunos autores van a poder ser considerados entre los predecesores de la antropología. Lucrecio esquematiza la evolución cultural y se plantea la evolución como un proceso cósmico determinado por la evolución cultural: Vegetal - Animal - Humano, el hombre como producto de la evolución. Más tarde, compara la humanidad en edades técnicas: Cobre - Bronce - Hierro. Se relaciona lo tecnológico con lo cultural (determinismo cultural), y plantea dos estadios en la evolución socio-económica:

  • Incivilizada: Sin ley, etapa natural: caza y recolección...

  • Civilizada: Etapa cultural. Sedentarismo y transformación.

Los romanos entendían el progreso humano como lineal: de la naturaleza a la cultura; los griegos, en cambio, entienden la historia como cíclica, en que la cultura crece y vuelve a caer en el estado natural: Edad de oro - Etapa natural - Edad de hierro, etc...

Existía, tanto en Grecia como en Roma, una preocupación sobre las otras culturas, pero la reflexión fue poco profunda. El bárbaro era socialmente inferior a los civilizados, debido al progreso. Los bárbaros eran los extranjeros, y a partir del siglo IV bárbaro va a significar también social y mentalmente inferior. Toda persona ajena a la polis era inferior a cualquier ciudadano: Civilizados e incivilizados.

El término bárbaro implica desconocimiento, no-reconocimiento, etc. es la negación del Yo, desde la perspectiva de la civilización, y da lugar a esclavitud, sumisión, dominación...

Este término evolucionará en la Edad Media con el cambio de sede del Imperio Central; en la edad media se conocerán a los ajenos al Imperio como Paganos. En la Edad Media el hombre está instalado entre Dios y el Mundo, no hay interés por conocer nada fuera del nuevo imperio occidental, y el poco interés que pudiera haber será sepultado por las manos de la Iglesia por la limitación de la cultura a la suya propia. Todos los hombres han surgido de Adán y Eva (monogeísmo), por lo que no hay ambiciones por descubrir distintas formas de entender el origen de la humanidad. Todos los pertenecientes al cristianismo de Roma van a ser los civilizados, y los demás los paganos, todo lo exterior a Occidente. Los paganos con la historia van a evolucionar a Infieles, y más tarde a Idólatras (s. XIII). Se producirá un oscurecimiento tremendo del conocimiento e interés intelectual, que va a durar hasta nuestros días. EL título de persona civilizada se adquiría por conversión, todo lo no-cristiano era peligroso y dañino para el sistema, un enemigo que había que someter o exterminar. Este siglo XIII es un momento importante para analizar la concepción de “los otros”. Se producen los primeros diálogos entre los mongoles y los cristianos, un contacto cultural a través de los viajes de los franciscanos.

Se inicia una etapa de grandes viajes (políticos, comerciales, religiosos). No es una época expansionista, sino más bien cultural, en lo que al estudio de otras tierras respecta. Se divulgan diarios de viajes realmente interesantes, con relatos sobre las costumbres, leyes, ritos, ceremonias, etc... A pesar de la importancia de estos informes, muestran características claras de una visión etnocentrista, occidental, relativista, así que lo que hemos de hacer es desgajarlos para sacar los hechos objetivos.

Se entiende a Oriente quizás como una amenaza, pero por ignorancia y extrañeza ante esas culturas tan radicalmente distintas. Se veía casi como una tierra de leyenda.

La caída de Constantinopla por los turcos (1543) es un momento clave para la entrada de la cultura islámica en el mundo occidental.

A los mongoles se les califica de idólatras. El concepto de pagano evoluciona a idólatra y se extiende a todos esos extraños que alaben a falsos ídolos y no al verdadero y único Dios cristiano.

Una figura clave de la época fue Marco Polo. Fue el primero en visitar China, y abre la etapa de las grandes exploraciones, que alcanzará gran interés en el s. XV. Pone por escrito todos sus viajes. Sus relatos no tendrán verdadero valor cultural hasta pasado el s.XV, pues anteriormente la Iglesia no le atribuía veracidad, éstos hablaban de monstruos que vagaban por esas tierras desconocidas, y a sus ojos eran monstruos, pues eran paganos alejados de Dios.

Colón marca otro importante escalón e la desmitificación de los otros mundos, para empezar a hablar de ellos como auténticos paraísos. No obstante, este es sólo uno de los primeros pasos para la ruptura del esquema mental medieval.

En el Renacimiento se rompe con Dios para dar lugar a una relativa autonomía del hombre. El esquema medieval sobrevive y trasciende, de modo que la consideración del hombre como autónomo y racional sólo es vigente para los cristianos. Se busca una vuelta al hombre clásico como parasigma de hombre ideal, como ejemplo de la relización de las capacidades humanas. El estudio se centra en los viejos griegos racionalistas y sus seguidores en el pensamiento medieval (Platón - Aristóteles - Sto. Tomás) Y ahora, los que en el pasado fueron bárbaros, paganos e idólatras, ahora son salvajes: hombres inferiores y diferentes, en este momento se reconoce el concepto de diferencia, hombres diferentes porque no tienen tradición cultural en la que reflejarse para llegar al hombre ideal.

La conquista y colonización de América va a dar lugar a un espacio antropológico en el que conectar ambas culturas sin prejuicios ni supersticiones. En un principio, no se asimila diferencia alguna entre la gente de América y la de Europa, no se les veía como otra gente con su propio mundo, sino como otra parte del mundo antiguo que debía acatar la ley del Imperio. La entrada fue relativamente pacífica, y el hombre blanco inició su expansión con bastante permisibilidad por parte de los nativos americanos. Este hecho pudo tener cierta carga mitológica, pues los mayas profetizaban la llegada de cierta gente nueva y poderosa, pero no esperaban, desde luego, una conquista tan desgarradora y terrible, donde el humanismo altruista fue derribado con artes demoníacas y mano de hierro.

En Occidente, mientras tanto, crecía el interés por estas criaturas, su tierra y sus costumbres, pero siempre con una lente etnocentrista, subjetivista, y todo era tratado como algo distinto e inferior, salvaje e incivilizable. SIN REY, SIN LEY, SIN FE se decía de los salvajes. Se recurre incluso al bestiario medieval que describe a las criaturas extrañas de las tierras lejanas, que habla incluso de bestias humanas: homúnculos.

En un segundo momento se empezará a entender los territorios descubiertos como nuevos mundos, con sus propias costumbres y estilo de vida. Se pone en duda la Unidad del género humano, y del mundo bajo una misma religión y bandera (s. XVI-XVII). Se plantean temas como el origen de las razas, los atributos humanos, etc cuando se produce el encuentro con civilizaciones evolucionadísimas y estables: mayas, aztecas... y pierde vigencia la idea del salvaje sin fe, sin rey y sin ley, con el que se habian encontrado en las islas y las selvas. Provoca reflexiones sobre la conquista y el planteamiento colonizador y etnocentrista. Se reconocen sus leyes, su fe, su política... al menos como algo existente, aunque sea contrario al Imperio. Se hipotetiza con el origen de estos otros mundos y se resquebraja el esquema medieval cristiano de la unidad del género humano. El cristiano plantea que sea una cuestión de evolución social, donde por supuesto Occidente es la más avanzada.

El reconocimiento de la diferencia obliga a ensanchar el horizonte de “los otros”, el hombre europeo conoce otras formas de vida factibles en religión, política y sociedad. Las cuestiones teológicas de Europa se centraron en la naturaleza de los hombres salvajes y sus atributos; se pone en duda su humanidad, pues pone en peligro la supremacía del hombre blanco. En 1512 los indios son considerados bárbaros, que necesitan de la tiranía para ser gobernados. Los misioneros denunciarán esta situación. En 1537 el Papa Paulo III emite una bula papal: la sublimis deus, que otorga la humanidad a los nativos americanos; y como humanos son capaces de acatar la fe católica, y además deben producir algún beneficio para el Imperio. Las cuestiones de política se centran en buscar justificar la conquista, extorsión y esclavitud.

Bartolomé de las Casas: Habla de los indios como niños, menores de edad que debemos supervisar y evangelizar. Denuncia la acción de los europeos en América a partir de la colonización. Los indios son mejores personas que nosotros, pues hemos actuado terriblemente con ellos. Inventa una gradación en el nivel de desarrollo de los nativos. Cree en la unidad de la especie humana, pero los niveles de evolución son distintos en las diferentes culturas. Todas las culturas fueron primitivas en un principio: las diferencias no son psicológicas, sino culturales. El mayor logro del dominico fue, quizás, la valoración de la vida de los indios desde su propio contexto, y el convencimiento de la evolución de las culturas.

Fray Bernardino de Sahagún permaneció en América desde 1540 a 1590. Era lingüista, y su trabajo era crear frailes, y al estar profundamente interesado por conocer la lengua nativa como medio para comprenderlos, todos sus discípulos hablaban nahuatl. Su obra “Historia general de las cosas de Nueva España” será la primera etnografía sobre los indios mexicanos.

José de Acosta era jesuita. Escribe “Historia natural y moral de las Indias”, iniciando una discusión filosófica sobre el origen del hombre americano; de temática evolucionista al estilo de Bartolomé de las Casas, y de reflexión antropológica sobre la diferencia cultural.

A finales del s. XVI ya son estables los términos de salvaje - bárbaro - civilizado para determinar la evolución del hombre. En el s. XVII los misioneros jesuitas van a realizar descripciones muy detalladas sobre su trabajo en los pueblos americanos. Lafiteau establece paralelismos entre todas las culturas de América y otras culturas antiguas, dándole gran valor y nobleza a estas gentes a ojos de los europeos.

En el s. XVIII, en el ámbito intelectual, tienen gran trascendencia Locke y Hobbes por un lado, y Rousseau y el buen salvaje por otro. En la ilustración acaban los planteamientos medievales y cambian las perspectivas intelectuales.

Ilustración (s. XVIII). Se generaliza la fe en el progreso y en el utilitarismo: todo derivado del racionalismo y empirismo del s. XVII. Nace la ciencia social: para los ilustrados hay leyes que rigen la vida en sociedad, que son observables y analizables racionalmente. Hay quien analiza la sociedad en términos de causa-efecto; se siguen usando grados para determinar el desarrollo de una sociedad, donde el nivel tecno-económico es el más importante. En el periodo desde la publicación del trabajo de Locke hasta la Revolución ilustrada se sitúa el trabajo de la antropología política. Los principios a los que se liga hablan de educar al individuo para convertirlo en civilizado. Se mantiene el interés primordial por la razón y el progreso, se busca un método lineal para explicar el mundo, poniendo como meta el bienestar. Lo que califica a la civilización de una sociedad es el determinismo tecno-económico. La organización racional de la socieda se hace en términos de progreso: se pueden aplicar leyes físicas al estudio del hombre (modernidad) y al estudio de la sociedad (antropología política).

El salvaje es el estadio inicial de la humanidad, y el lado opuesto es Europa, cuyos antepasados serían salvajes, de los cuales los salvajes actuales son testimonio vivo.

La condición del salvaje no evoluciona con los años, siguen siendo objeto de esclavitud y tiranía para los europeos, que son los mejores por ser más civilizados; los más etnocentristas, que en vez de estudiar las culturas para conocerlas, humillan y explotan a las gentes con el beneplácito de la comunidad intelectual y de las autoridades.

La contrapartida a la Ilustración viene de los humanistas y posmodernistas, que defienden la vida salvaje y el libre albedrío. Rousseau va a ser el más grande representante del modo de vida del salvaje. Se critica asimismo la sociedad europea, el cristianismo y demás elementos de dominación.

Los jesuitas y los cuáqueros fundan sociedades religiosas en América que rechazan los esquemas colonialistas y expansionistas, para crecer como ciudades modelo bajo autoridades no-dictatoriales. El buen salvaje sirve como punto de partida para la crítica a las instituciones europeas.

Las primeras teorías antropológicas de la modernidad estudian al hombre salvaje como primitivo y objeto inevitable del proceso de civilización, es decir, que ha de civilizarse porque es humano; y lo evalúan, y a su sociedad, en términos tecno-económicos (europeos), de modo que su validez objetiva es dudosísima y siempre en beneficio de Occidente.

De modo que la crítica más gorda del momento a la civilización, y a favor del salvaje fue Rousseau: crítica extendida a las instituciones y a su labor de perpetuar el estilo de vida de la civilización occidental, y su supremacía en la dominación y explotación de la especie humana. Su “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres” es un llamamiento a aceptar nuestra condición animal, una vuelta al hombre primitivo: natural y no-corrompido.

Una línea de crítica similar surge de las teorías biológicas y antropológicas, que sitúan al hombre en la escala de los seres vivos, al mismo nivel que los animales, y peligrosamente cerca de los primates. Estas teorías naturalistas rompen los esquemas monogeístas vigentes, expandidos por el cristianismo para la justificación de sus medios y la defensa de su estilo de vida. Aparece el determinismo biológico o racial, que por un lado atribuye distintos orígenes y atributos a las distintas razas, pero por otro grada las razas en una escala vertical que las determina como supriores o inferiores. Esta idea permanece presente hasta la filosofía contemporánea, que con la contribución de la antropología hace evolucionar el determinismo biológico a determinismo cultural: las diferencias no están en las razas ni las personas, sino en las culturas. Esta metamorfosis conlleva el cambio de visión de la evolución: de Lineal o unilineal a Multilineal.

A parte de viajes con fines científicos, también abundan los de contenido romántico. En busca de lo auténtico, de las raíces, de culturas primitivas en contacto con la naturaleza y esas cosas... Se escribe mucha literatura sobre estas culturas (Gautier, etc); se escribe también sobre las tradiciones, el folklore… España es un punto obligatorio de visita, sobre todo Andalucía: “Sueños de la Alhambra”, Grazalema, las Alpujarras, etc.

La lucha entre el hombre civilizado y el hombre natural da pie al surgimiento de la antropología científica del s. XIX.

Bibliografía: Marvin Harris.

J. Berstard & Contreras: “Bárbaros, paganos, salvajes y primitivos”, una introducción a la antropología

Textos copistería: Giovela: sobre la antropología y el colonialismo (lectura tema 2)

TEMA 2: LA ANTROPOLOGÍA EN LA PRIMERA ETAPA COLONIAL: DIFUSIONISMO Y EVOLUCIONISMO.

Del s. XVI en adelante Europa descubre que existen otros mundos, con otras políticas, otras creencias religiosas, distintas concepciones de la moral, distinta organización social y distintas costumbres, etc. y esta reflexión resquebraja el esquema medieval cristiano. Otro factor que contribuye es el de los descubrimientos arqueológicos, que refutan el argumento sobre el origen de las especies del cristianismo.

En términos filosóficos, se enfrenta la filosofía esencialista (teología natural) con el pensamiento de la Ilustración (naturalismo experimental). Esta visión del mundo es un intento de estudiar la naturaleza como un todo, en busca del lugar del hombre en el mundo, su función en la naturaleza, y está abiertamente aceptado en la teoría evolucionista de Darwin. Las criaturas del mundo ya no actúan conforme a un Dios, sino a la interacción natural de los elementos del planeta.

Nace una ética positivista, empírica, con gran interés científico, racionalista, centrada también en el progreso tecnológico en aras de la universalidad de la comunicación. En términos religiosos, se rinde culto a la diosa Razón, dando autonomía al conocimiento humano, aunque esto acabe desarraigando al hombre de la madre naturaleza.

El evolucionismo biológico y el evolucionismo cultural son dos ideas más patentes que nunca; de lo que surge el determinismo racial: la raza como factor definitivo y determinante > lo que da lugar a una gradación de las razas > lo que conduce al racismo y la esclavitud. La colonización es, en su primer momento, una forma de parasitación del modelo de desarrollo de la cultura dominante a todos los rincones del mundo.

EL EVOLUCIONISMO CULTURAL: es la primera escuela antropológica derivada de la influencia de las teorías evolucionistas en la sociedad. Sus más importantes representantes son Tylor y Morgan. El objetivo principal de esta escuela era llevar a cabo una reconstrucción de la historia de la humanidad, prestando especial atención a las etapas de la evolución social y en base a la cultura. Su visión de la evolución es unilineal: las etapas de desarrollo de una cultura están predeterminadas, así como los estadios fijos que los que se sitúan las culturas particulares: esta distinción da respuesta al dilema de las diferencias culturales (evolucionista). Asimismo, defienden la unidad psíquica del género humano, lo que explica la universalidad del proceso de desarrollo, así como las semejanzas en rasgos culturales independientes: factor fruto de la evolución paralela de las culturas (paralelismo cultural): culturas alejadas, con desarrollos evolutivos distintos, pueden llegar a los mismos estadios. Lo malo es que esta teoría fue usada para justificar supremacías de unas culturas sobre otras debido a su nivel de desarrollo; le dieron demasiada rigidez a la teoría diciendo que la única evolución posible es la paralela.

La contrapartida es la convergencia cultural: que de culturas distintas con variables y factores distintos, ciertos sentimientos convergen, auto-proclamándose, si lo merecen, universales.

La escuela enemiga del evolucionismo es el difusionismo cultural. Las diferencias culturales viene del legado de complejos rasgos que aparecen de la relación entre culturas, del contacto entre territorios. El fomento de la difusión de caracteres culturales atenta, por el lado negativo, contra la originalidad propia del ser humano.

Para los evolucionistas son muy importantes las supervivencias: huellas, vestigios de culturas anteriores, que perviven en nosotros, y que pueden ayudarnos a comprender mejor las culturas desaparecidas. El sentimiento romántico hacia la edad de oro es un guía habitual en la formación de la cultura renacentista. También lo es el estudio de los salvajes contemporáneos para el conocimiento de nuestros antepasados, y viajar hasta lo más remoto que podamos asimilar.

El Método histórico comparativo es el mejor para descubrir leyes universales; lo malo es el relativismo cultural de los subjetivistas antropólogos europeos, derivado de la falta de miras en este gran asunto que es el de las diferencias culturales: en vez de hacer trabajo de campo, trabajaban con material escrito (posiblemente subjetivista). Su proyecto era elaborar una especie de Historia Universal de la Humanidad. Insisten en la acumulación de datos, pero no creen necesaria la verificación personal. Centran su interés en el Derecho, el Parentesco y la Religión.

Escuela evolucionista alemana: Representantes: el antropólogo G. Klemn, el psicólogo Waitz, A. Bastian, el viajero; el filósofo Bachofen y el geógrafo Ratzel.

Bachofen hablaba del matriarcado. No hay datos sobre las supuestas culturas matriarcales, sí se han encontrando rasgos y vestigios de sociedades matrilineales; el poder directo lo tiene el hombre, pero las funciones esenciales de la vida las lleva la mujer.

La escuela evolucionista inglesa está representada por el jurista H. Maine, también partidario de la matrilinealidad, y que entiende el parentesco como principio básico de la organización social. Mc Lennan trató la endogamia y la exogamia. Y el más célebre representante de esta escuela es (el considerado padre de la antropología académica) Tylor. En su obra “La cultura primitiva” (1871) hace un análisis de las culturas y las religiones. Está especialmente interesado en el mundo azteca. Cree en la evolución Salvajismo - Barbarie - Civilización, común a todas las culturas. Es también apdre de la antropología religiosa, a la que contribuyó con la creencia en el animismo (creencia en seres espirituales) como religión natural y primitiva, de lo que se pasa al politeísmo (varias deidades), y de éste al monoteísmo (Dios) como religión última y más desarrollada.

La escuela evolucionista norteamericana tiene como mayor representante a Morgan, considerado padre de la antropología estadounidense. Trabajó con cuarenta tribus iroquesas y escribió sobre ellas una completa monografía: “La liga de los iroqueses”. Se interesó principalmente por el parentesco, de lo que surgió su segunda obra: “Sistemas de consanguinidad y afinidad de la familia humana”, donde incluye una nueva tipología de terminología de parentesco. Y de su amor por Darwin surge su afición por el evolucionismo, plasmado en su obra “La sociedad antigua”, donde afirma que todos los primitivos están emparentados y representan un estadio de la evolución, y proponiendo el nuevo esquema evolutivo que subdivide las etapas clásicas (salvajismo - barbarie - civilización) en tres niveles: inferior- medio y superior (9 en total), cada estadio con sus respectivas características y componentes.

EL DIFUSIONISMO CULTURAL es la contrapartida al movimiento evolucionista, y se basa en el estudio de las diferencias y semejanzas de las culturas. Cree en la igualdad de los hombres y en la desigualdad de las culturas, como el evolucionismo, pero atribuye estas diferencias al núcleo geográfico y social en que se desarrolla una cultura: en vez de atribuirle los orígenes y el desarrollo a cada cultura autónomamente, la evolución social viene desde fuera, del contacto cultural y las relaciones territoriales; y no de una evolución interna y unilineal. Las sociedades se desarrollan de la imitación y el choque. En lugar de estudiar el origen de las desigualdades entre las culturas, se estudia la expansión de los caracteres culturales entre sociedades. La geógrafa adquiere un papel más relevante: aparece la noción de focos o núcleos culturales, puntos desde los que se difunde la cultura, creando círculos y áreas de influencia cultural.

En la primera etapa difusionista hay dos tendencias fuertes: el hiperdifusionismo inglés y la escuela difusionista alemana.

El hiperdifusionismo inglés o Heliocentrismo defiende que los rasgos culturales se expanden desde focos altamente influidos por conflictos históricos. Según sus tesis, hay un primer foco, del que todas las demás culturas se han impregnado: Egipto (es por esto por lo que gana el nombre de heliocentrismo). Esta teoría es la que más críticas ha recibido, pues rechaza la idea del progreso autónomo, y su radicalismo y rigidez le restan fundamento. Los representantes más importantes son Elliot Smith y James Perry. Smith escribió “El origen de la civilización”, donde defiende que el primer y único foco cultural ha sido Egipto. Su colaborador Perry escribió “Los hijos del Sol”, donde se introducía la cultura egipcia en todas las demás culturas.

La Escuela difusionista alemana se inspira en el geógrafo Ratzel. Fue muy influyente en Malinowski. Señaló la importancia de los movimientos migratorios en la difusión y desarrollo de los humanos. Este proceso civilizador hace que unas culturas se impongan a otras. Admitían, pues, la existencia de diferentes focos de difusión cultural, que en principio fueron pocos, y que el tiempo ha ido aumentando. Y ya que se ha expandido también en distintos momentos históricos, se habla también de distintos estratos de difusión.

En América, Boas funda la escuela del Particularismo Histórico, en defensa del difusionismo y claramente anti-evolucionista. En las primeras décadas del s. XX surgió otra escuela difusionista en América, representada por el discípulo de Boas: Kroeber, defensor acérrimo de que las características culturales de una zona provienen de un centro cultural geográfico donde se desarrollaron, y más tarde se difundieron a otras zonas. De este modo, si una característica se encontraba en varios lugares, se fijaban en el tiempo que llevaba difundiéndose, es decir, que en cuántos más sitios apareciera, más tiempo llevaba en difusión. Un rasgo obvio para nosotros, pero que Kroeber pasó por alto es el modo en que se habría desarrollado en cada zona y bajo unas condiciones distintas.

TEMA 3: FUNCIONALISMO

  • Funcionalismo Británico: Funcionalismo biológico de Malinowski (cultura como un ser vivo); y Funcionalismo estructural de Radcliffe-Brown (cultura como una estructura).

  • Escuela sociológica francesa: Emile Durkheim y Marcel Mauss.

  • En Estados Unidos: Evolucionismo cultural o histórico de Franz Boas; y la Escuela de cultura y personalidad de los herederos del particularismo.

[Aquí supongo que falta Malinowski y Radcliffe Brown, que están en fotocopias aparte]

De la escuela sociológica francesa, Durkheim toma la filosofía de Comte para escribir “El suicidio” (1857), donde trata el auto-homicidio en distintas sociedades como fruto de la religión y otros factores; también escribe “La división del trabajo en la sociedad”, donde defiende la cooperación y la especialización. Habla de la religión como un hecho social con función de cohesión. Es impuesta, y sobrenatural: se basa en la existencia de una divinidad y en la visión bipartita del universo en lo físico (lo profano) y lo metafísico (lo sagrado).

Mauss, de la escuela sociológica francesa, habla de los fenómenos sociológicos y psicológicos como íntimamente unidos, así como sucede con los fenómenos económicos y religiosos. Y remarca el trueque como pauta presente en todas las sociedades.

Los hijos de Radcliffe-Brown son también la tercera generación de antropólogos británicos funcionalistas. En 1940 surge la antropología política moderna con el trabajo de Meyers Fortes y Evans Prittchard “Sistemas políticos africanos”. El principal representante de este periodo de transición es Evans-Prittchard (fall. En 1973); fue profesor y maestro antropólogo difusor, africanista defensor del trabajo de campo; y representante y defensor (funcionalista) del colonialismo.

Su tesis versa sobre la Sincronía, sobre África, y sobre los sistemas cerrados: Estructuralismo clásico.

Escribe “Los Nuer”, “Magia, brujería y oráculos entre los azande”, “Instituciones de la sociedad primitiva” (antropología social), “Parentesco y matrimonio entre los nuer”...

Evans-Prittchard modera el estructuralismo funcional ortodoxo: la antropología no es una ciencia, sino una disciplina de humanidades, muy cercana al arte o la filosofía. No se trata de construir leyes, sino paradigmas. Defiende el recurso a la historia.

Compadres de Evans-Prittchard fueron Edmund Leach, que saca a la antropología de África con el trabajo “Sistemas políticos en la alta Birmania”, y propone el conflicto y el cambio como variable importantísima en el desarrollo de una cultura. O Max Gluckman, que en “Orden y rebelión en la África tribal” remarca la importancia del conflicto como fenómeno definitivo en estas culturas. El conflicto es la materia prima de la cohesión social, mueve y renueva el sistema social. Es una figura de la transición, arraigado al funcionalismo, pero con plena predisposición hacia el dinamismo.

TEMA4: EL PARTICULARISMO HISTÓRICO

En esta corriente antropológica se va haciendo cada vez más importante la cultura en detrimento de la sociedad, aunque se mantiene la diacronía en las investigaciones. La cultura es un factor dominante en la socialización del individuo (modelar su comportamiento). Lidera Franz Boas en Estados Unidos. Se institucionalizará la disciplina, formando antropólogos y fomentando investigaciones. La escuela se sitúa en los años 1920-30´, y, al igual que el funcionalismo, es una reacción contra el evolucionismo. No se rechaza que la antropología como ciencia pueda establecer leyes, pero es fundamental el trabajo de campo previo al análisis. La labor a que se dedican es al estudio histórico de la cultura, haciendo una distinción entre áreas culturales por la posesión de determinadas características. Se centran en las poblaciones indígenas, Boas hace un estudio de los kwakiutl y sus discípulos Lowie y Kroeber de los (...).

Estudian las relaciones de la cultura y la personalidad, dando así una importancia única a la psicología, y surge así una sub-escuela del particularismo de manos de Mead y Benedict.

La figura de Franz Boas es clave en el particularismo. Como uno de los padres de la antropología estadounidense, adherirá muchos discípulos y escuelas. Su contribución metodológica defiende el método inductivo sobre el clásico método comparativo, y lo expresa en “La limitación del método”, de gran espíritu anti-evolucionista; y “Los métodos de la etnología”.

Como partidario del trabajo de campo, da gran importancia a la anotación inmediata y detallada de todo lo observable. El etnólogo no debe explicar los actos independientemente, sino globalmente. Crea el registro sonoro de las lenguas nativas para traducir de primera mano, y le da mucho valor al entorno cultural.

Boas aporta su definición propia de cultura: Cultura incluye a todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, así como las reacciones del individuo en la medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en el que viven.

Resalta la importancia del factor emic: observación participante para lograr el punto de vista del nativo, frente al ethic. Es partidario del relativismo cultural, pues entiende que los elementos culturales deben ser entendidos y saturados dentro de la cultura de la que forman parten. Se promueve el estudio de determinadas áreas culturales: el evolucionismo no tiene en cuenta la originalidad creativa de los pueblos. En “Raza, lengua y cultura” ataca al nazismo con el argumento de la imposibilidad de establecer diferencias formales entre razas, los factores materiales no son suficientemente importantes. Estudian la personalidad desde el punto de vista de la cultura, es decir, comparan a un grupo de individuos con otro de similares características y de otra cultura. Analizan pautas que moldean a las personas, se elabora un inventario tipológico de psicologías que responden a una serie de patrones. La sociedad y la cultura es lo determinante en la diferenciación cualitativa.

La escuela de la cultura y la personalidad tiene dos etapas, una primera pre-freudiana (Mead & Benedict), y una segunda freudiana (Kandiner & Limber). Estudian las relaciones ente el individuo y la cultura; la cultura de cada sociedad configura y marca al individuo.

Margaret Mead, acérrima feminista y pionera de la antropología de género, introduce un juego de roles asociado. Ruth Benedict fue la pionera de este juego psicológico-cultural. Escribe “Crisantemo y Espada, patrones de la cultura japonesa”. Se presenta a las culturas en una tipología contrapuesta entre apolineos (control y equilibrio, paz y conformidad de los indios zañi), y dionisíacos (agresión e individualismo, carentes de control de los indios kwakiutl) en la obra “Hombre y Cultura”.

Mead establece un determinismo cultural basado en el determinismo biológico. El proceso de enculturación y los modelos de transmisión cultural son relevantes en la asimilación individual de la sociedad. Hace una monografía en Samoa sobre los adolescentes que lleva por título “Adolescencia, sexo y cultuta en Samoa”, y en Nueva Guinea “Sexo y temperamento en las sociedades primitivas”. Su tesis afirma que existen crisis de adolescencia y actitudes más positivas frente al sexo. Estudia la dicotomía hombre-mujer como algo donde lo natural y lo biológico son muy influyentes en los rasgos culturales consecuentes.

A la muerte de Boas se origina una decrepitud del indealismo boasiano frente a posiciones materialistas como el neo-evolucionismo de Leslie White, la ecología cultural y el materialismo cultural de Marvin Harris.

[De las fotocopias sobre el texto de Boas extraemos las siguientes críticas al autor]

Boas, Críticas:

  • Demasiado pretencioso: pues su método quiere abordar demasiadas áreas.

  • Excesiva cautela ante las generalizaciones: lo que supone un difícil avance científico.

  • Rechazo del materialismo, con el que está enfrentado y desde el que se le lanzan críticas a mansalva.

  • Sibaritismo metodológico: no parece sentirse cómodo ante ninguna generalización.

  • En los años 60´ entra en crisis la antropología, es una década caracterizada por esta desmotivación. Los estudios antropológicos se centran en la situación de los países víctimas de la colonización, y los temas sobre los que se construyen los estudios son la economía, la ecología, la política, etc.

    Tras la segunda guerra mundial renace el evolucionismo, pero con talantes divergentes y bajo el nombre de neoevolucionismo. Cuando hablamos de esta teoría, aunque no sea unitaria, entendemos a Leslie White como precursor y modelo. Los neoevolucionistas establecen pautas generales de evolución y cambio de las culturas. Observan esta evolución como causa-efecto, indagando en lo esencial y previendo el futuro. El antropólogo se auto-denomina ministro de la evolución, pues la entiende y es capaz de guiar a los pueblos hacia la dirección que ellos quieran tomar (las críticas ya se las haremos).

    Las diferencias socioculturales proceden de la selección biológica, y una cultura evoluciona a medida que crece la cantidad de energía disponible por individuo y año, y la eficiencia y demás crece por arrastre. La cultura es un mecanismo para crear energía, y esta energía se canaliza a través de la cultura y mueve la sociedad. Es una horrenda visión tecno-económica de la cultura. Se entiende la cultura como un mecanismo económico humano, y la evolución desde la intensificación de la agricultura para crear excedente, para pasar a la propiedad privada, de ésta a la especialización, para llegar, a través de la distinción entre poseedores y no-poseedores, a la sociedad de clases, meta última de la evolución social.

    El materialismo se llama así porque entiende el desarrollo cultural en términos de “progreso” tecno-económico. Otras tendencias materialistas son la ecología cultural o el materialismo cultural, ambos entienden el desarrollo en términos de adaptación tecno-económica al nivel del Imperio.

    La ecología cultural, cuyo representante directo es Julian Steward, estudia la cultura en términos materialistas, pero presta atención al deterioro de los campos de producción. Ejemplo ilustrativo es el de la gran piara (en Estados Unidos), que crea masivamente, pero al llegar a un punto deteriora el terreno y se pierde la posibilidad de continuar produciendo, así que una vez al año hacen una matanza masiva de cerdos, con lo que obtienen excedente para cubrir las necesidades de pueblos circundantes con peores condiciones económicas, y sin soluciones como la de la producción masiva y las matanzas (seguro).

    El materialismo cultural, la otra tendencia que dijimos, tiene como creador y propulsor al famoso Marvin Harris, que hasta su muerte en 2001, fue el representante de lo que ha sido la antropología de enfoque materialista en la segunda mitad del s. XX. Su teoría discierne entre el carácter ethic (de fonético) y emic (de fonémico) de los estudios de antropología. El ethic es lo que la gente hace, la infraestructura, y éste es prioritario sobre el emic, lo que la gente piensa, la superestructura, que no significa que no se retroalimenten. Caracteriza lo propio de una cultura como lo particular, y propone la teorización de estas regularidades.

    Aspecto de valor en el estudio del autor es su carácter no-evolutivo. Su interés va de los rasgos específicos, a los aspectos menos generales, pero más significativos quizás. “la principal tarea de la antropología es ofrecer explicaciones causales acerca de las diferencias y similitudes en aspectos y comportamientos de los grupos”.

    El materialismo cultural es una tarea de investigación centrada en dar explicaciones causales. Esta tarea se facilita estudiando las limitaciones materiales a que está sujeta la raza humana (trabajo, comida, vivienda, sociedad, etc), separándose de otras limitaciones que no son materiales (arte, religión, pensamiento…). Las causas más probables de variación en las condiciones mentales, religiosas, ideales… son las limitaciones materiales: Determinismo tecno-ambiental.

    Bibliografía:

    • “El desarrollo de las teorías antropológicas”

    • “Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura”

    • “Caníbales y reyes”

    • “Materialismo cultural” (la Biblia)

    Criticas le van a llover a raudales, ejemplo ilustrativo sea Max Weber, cuando habla de cómo esta visión de la evolución propició que sociedades distintas se precipitaran a “elegir” el curso inevitable del progreso. El caso que usa se centra en los calvinistas especialmente.

    Otro ejemplo puede ser la antropología no-materialista norteamericana, sino idealista. El gran autor que va a cerrar el programa es Clifford Geertz, y su antropología simbólica o interpretativa.

    Geertz realizó muchos trabajos de campo en EE.UU., Indonesia y Marruecos. La descripción densa que propone es una descripción… “mas detallada” y simbólica de los hechos culturales que la que usan habitualmente los antropólogos. Creador de la antropología simbólica (años 60´, 70´) abre las nuevas puertas del conocimiento y la interpretación en estos campos faltos de comprensión, estancados en el eterno discurso de las luchas entre las escuelas antropológicas de la historia, con la publicación de “La interpretación de las culturas” en 1973.

    Las críticas le vienen de la antropología post-moderna, aunque él mismo está imbuido en la crítica a la antropología anterior (“El antropólogo como autor”). Su enfoque se puede llamar interpretativo, su comprensión se llevará a cabo a través del contexto: símbolos, procesos… y auto-traducido por los nativos.

    La antropología no es una ciencia experimental en busca de leyes, sino una interpretación en busca de significados. El camino de la comprensión es describir e interpretar. La cultura es un conjunto de símbolos compartidos en lo vivo de la cultura. Es muy hermenéutico, el antropólogo debe prestar atención a lo cotidiano, y no teorizar malamente, para tratar de comprender el mundo conceptual en que se mueve ahora, lo que piensan y sienten. La descripción densa es pareja a este método, se caracteriza por ser interpretativa, resultado de una doble hermenéutica de asociación a un mundo, y explicación en términos de otro mundo.