Historia de la filosofía

Corrientes filosóficas. Filósofos. Presocráticos. Platón. Aristóteles. Helenismo. San Agustín. Santo Tomás de Aquino. Racionalismo. Descartes. Hume. Empirismo. Kant. Nietzsche. Ortega y Gasset

  • Enviado por: Sonia Sanz Illana
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 61 páginas
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1.EL INICIO DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL: GRECIA Y EL PENSAMIENTO PRESOCRÁTICO.

LOS GRIEGOS Y EL MEDITERRÁNEO.

EL MEDITERRÁNEO: SÍNTESIS DE ORIENTE Y OCCIDENTE.

El pensamiento filosófico occidental tiene sus orígenes en el mar Mediterráneo y en las costas del mar Egeo. Grecia estaba formada por un conjunto de ciudades pequeñas (polis o ciudades-estado) que compartían lengua, religión y costumbres. La cuenca mediterránea facilitaba la unidad de los pueblos.

El Mediterráneo puso en contacto a los griegos con culturas orientales como Egipto o Babilonia. Las ciudades-estado más prósperas fueron las que entraron antes en contacto a través del comercio con estas civilizaciones orientales, como fue el caso de Atenas, Corinto y Rodas.

CLAVES HISTÓRICAS: CONFLICTO Y COOPERACIÓN.

Hubo una serie de guerras civiles y además se dieron las guerras médicas (con los persas), en las que las ciudades griegas se empezaron a agrupar en ligas, y las guerras del Peloponeso (entre Esparta y Atenas).

ESCENARIO SOCIAL Y POLÍTICO.

Al principio se dio una organización patriarcal, en la que el patriarca actuaba como un monarca legitimado por un poder que procede de Zeus, pero con el tiempo la monarquía fue sustituida por grupos de poseedores de tierras o guerreros (oligarquía). Durante los siglos VII y VI a.C. aparecieron los tiranos, individuos procedentes de la nobleza que, aliados con campesinos y artesanos, ejercieron el poder de forma autocrática o dictatorial.

ESCENARIO CULTURAL Y RELIGIOSO.

Se rendía culto a diferentes dioses a quienes se les atribuía el origen de los bienes o elementos naturales. Con Hesíodo no solo se plantearon las primeras explicaciones sobre la génesis o nacimiento de la naturaleza (cosmogonías), sino los primeros intentos de buscar las causas o razones últimas de lo que sucede en ella (cosmologías).

LAS NARRACIONES HOMÉRICAS: ILÍADA Y ODISEA.

La Ilíada y la Odisea fueron escritas por Homero hacia la mitad del siglo XVIII a.C.. Son relatos de carácter mítico porque intentan explicar el sentido de la historia propia de los pueblos del Mediterráneo. Sus héroes fueron superados por Sócrates, Platón y Aristóteles. Reúnen la información básica con la que reconstruir el contexto donde aparecerán los primeros filósofos griegos.

Los poemas homéricos recogen dos grandes historias del pasado mítico de los griegos relacionadas con la guerra de Troya. La ciudad de Asia Menor fue asediada por los griegos durante diez años para vengar el rapto de la princesa espartana Helena por parte del príncipe troyano Paris.

La Ilíada: El motivo central es la cólera de Aquiles, el héroe principal de los griegos, y sus terribles consecuencias. Ultrajado por Agamenón, el rey más relevante de los griegos, se retira del combate y provoca numerosas pérdidas, incluida la de su amigo Patroclo.

La Odisea: Su tema principal es el atormentado regreso de Ulises a su patria tras concluir la guerra de Troya. Relata las aventuras del héroe cuando anduvo errante durante diez años por tierras y mares desconocidos.

ESCLAVITUD Y LIBERTAD.

Los griegos fundaron una serie de ciudades-estado en Grecia y en las colonias griegas del sur de Italia y en Eurasia. Los esclavos hacían todo el trabajo físico y los ciudadanos libres podían dedicar su tiempo a la política y a la vida cultural. El individuo podía plantear cuestiones sobre cómo debería organizarse la sociedad, podía hacer preguntas filosóficas sin tener que recurrir a los mitos heredados, un razonamiento basado en la experiencia y la razón. El objetivo de los primeros filósofos era buscar explicaciones naturales a los procesos de la naturaleza.

LAS PRIMERAS ESCUELAS DE PRESOCRÁTICOS: MILESIOS Y PITAGÓRICOS.

Con el inexacto nombre de presocráticos nombramos al conjunto de filósofos que precedieron a Sócrates en la elaboración de sus reflexiones. Una de las formas de clasificar los fragmentos dispersos de estos primeros filósofos es por escuelas.

Habían nacido en localidades comunes donde existían determinadas tradiciones de pensamiento para averiguar o desvelar (alétheia) el origen, principio o fundamento (arché) de la naturaleza (physis).

LA ESCUELA DE MILETO.

TALES (624-546 a.C.)

Astrónomo, geómetra, sabio y hombre práctico a la vez, el primero en formular una hipótesis acerca del principio de la naturaleza (el arché).

Su respuesta fue el agua (o lo húmedo). El agua ya pertenecía como elemento básico a muchas tradiciones de Oriente Próximo. En su teoría decía que la tierra flota sobre el agua e incluye un sentido nuevo: la capacidad para transformarse en los tres estados de la materia (sólido, líquido y gaseoso) y ser principio de vida.

ANAXIMANDRO (610-546 a.C.)

Amigo de Tales, propugna que el arché es lo indeterminado (lo apeirón). Esta materia sigue un cierto juego de opuestos que, en un proceso que llama justicia- injusticia, se unen y separan dando lugar a toda la variedad de la naturaleza o physis.

ANAXÍMENES (586-525 a.C.)

Discípulo de Anaximandro, propone el aire como arché; un elemento más material y concreto que el apeirón, ilimitado como él pero más material y experimentable. Verificó su importancia como elemento vital en la respiración de los seres vivos.

Apoyó la tesis de que la filosofía jónica era claramente materialista pero no es utilizado (el aire o el apeirón) en ese sentido estricto. El aire tenía interpretación de ser principio del alma (quimós o pneuma podían referirse tanto al aliento o al aire como al alma).

LA ESCUELA PITAGÓRICA.

PITÁGORAS (571-496 a.C.)

Pitágoras nació en la isla de Samos y emigró hasta la Magna Grecia (sur de Italia). Está rodeado de un halo de misterio. La escuela pitagórica era una mezcla de escuela filosófica y mística, por lo que proyectaron sobre su fundador leyendas y escritos que seguramente no le pertenecen.

Fueron los primeros en utilizar el término filosofía. El acceso a esa filosofía o conocimiento superior (máthema) estaba muy jerarquizado, como si de una verdad religiosa se tratase. No todos los miembros de la escuela conocían el contenido de las verdades matemáticas y los que lo sabían tenían prohibida su revelación.

El arché es el número, un arché mucho más científico. Los pitagóricos parten de dos principios sin los cuales es imposible entender el sentido del número como arché:

  • Por una parte el cosmos se entiende como Uno, unidad, concepto que los pitagóricos extraen de su estudio de las matemáticas. Armonía global que se manifiesta constantemente en pequeñas armonías como las de la escala musical o la geometría.

  • Dualidad que observamos en la existencia de oposiciones como par-impar, uno-múltiple...

  • Los números eran cualidades de las cosas, no eran símbolos, sino la realidad misma. El uno forma el punto; el dos, la línea; el tres, la superficie; el cuatro el cuerpo.

    El principio básico de la armonía estaba basado en esa perfección matemática del cosmos. Pero no siempre fue así: el descubrimiento del teorema de Pitágoras que revelaba la existencia de números inconmensurables (el fin de la armonía perfecta) produjo una crisis y abrió esperanzadores caminos a la aritmética y la geometría posteriores.

    Tenían la teoría de la metempsícosis o transmigración de las almas: las almas trasmigran de un cuerpo a otro en busca de purificación (de la armonía). La inmortalidad del alma, la dualidad cuerpo-alma, pasará a formar parte del legado de l cultura occidental.

    LOS MAESTROS DEL MOVIMIENTO Y LA QUIETUD: HERÁCLITO, PARMÉNIDES Y ZENÓN.

    HERÁCLITO (siglos VI y V a.C.)

    Nacido en Éfeso. Su pensamiento se sintetiza en cuatro ideas:

    • Un principio básico: todo fluye.

    Cambio contínuo, fluir incesante que no desemboca en el caos (desorden). Un principio que solo se puede explicar mediante aforismos.

    • Una clave para interpretar lo que sucede: la dialéctica.

    La naturaleza se explica por un juego de oposiciones, una lucha de contrarios que recibirá el nombre de dialéctica. Esta tensión está presidida por una inteligencia o logos que reúne lo disperso. El conocimiento de esta unidad de lo disperso es el objeto de la sabiduría.

    • Una inteligencia que reconcilia.

    Este logos es identificado con el fuego, que es movimiento constante, fuerza productora, destructora. En otros momentos está a su vez al servicio del logos (razón. inteligencia)

    • La verdad ama ocultarse.

    Al filósofo le toca el papel de desvelador. Filosofar es descubrir, retirar el velo, des-velar aquello que parece oculto.

    PARMÉNIDES (siglos VI y V a.C.)

    Nacido en Elea. Radicaliza la pregunta por el arché hasta convertirla en la pregunta por el ser, el ser en absoluto identificado con toda la realidad.

    • El cambio es solo aparente.

    Es imposible el cambio, el paso de no-ser al ser. La razón nos fuerza a concluir que ese cambio tiene que ser solo aparente, una ilusión de nuestros sentidos.

    • El ser humano es inmutable.

    No puede cambiar, es eterno, sin principio ni fin, indestructible, igual a sí mismo.

    • Los dos caminos del conocimiento:

    • Camino de la verdad: `El ser es y el no-ser no es. Es el camino de la certeza, ya que acompaña la verdad´.

    • Camino de la opinión: `El ser no es y necesariamente el no-ser es. En este camino nada iluminará tus pasos´.

    ZENÓN (finales del siglo VI y principios del V)

    Discípulo de Parménides, recibiría las críticas de los llamados filósofos pluralistas. Utiliza argumentos paradójicos y chocantes como el de Aquiles y la tortuga. Zenón ideó otro poderoso argumento en contra del camino de la opinión y el testimonio de los sentidos. Todos creemos en la existencia del espacio y Zenón demuestra que es absurdo suponer que existe el espacio.

    LOS PRIMEROS PENSADORES DE LA MATERIA: PLURALISTAS Y ATOMISTAS.

    LA ESCUELA PURALISTA.

    La naturaleza es más compleja de lo que pensaban los milesios: no basta con un único elemento, sino que son necesarios varios para explicar el funcionamiento de la naturaleza.

    EMPÉDOCLES (492-432 a.C. aproximadamente)

    Nacido en Acragas (Agrigento). Cree que conjugar el resultado de la inteligencia con las apariencias es el camino adecuado para desvelar el arché de la physis.

    Si el ser es uno es imposible pensar en un devenir hacia otro, y por tanto debemos volver a la consecuencia de que una cosa es el mundo auténtico (sin movimiento) y otra el aparente (con cambios y movimiento). Si el ser es un conjunto de compuestos, cuya unidad consiste en esa mezcla, y esa mezcla puede mediante ciertas fuerzas contrarias separarse y recombinarse; habremos salvado tanto la unidad del ser (compuesto) como el cambio, entendido ahora como las infinitas mezclas posibles de esos elementos.

    Empédocles habla de tierra, agua, aire y fuego, viejos conocidos del pensamiento mítico pre-filosófico, mientras que las fuerzas capaces de desgajar esa mezcla inicial n son llamadas amor y odio (o discordia).

    ANAXÁGORAS (499-453 a.C. aproximadamente)

    Nacido en Clazomene, comparte con Empédocles el reto de explicar la unidad del ser sin dejar de lado la multiplicidad, para él el fallo estaba justamente en esos cuatro elementos, muy pocos para dar cuenta de todo.

    Introduce una novedad (inspirada en Anaximandro), que consiste en explicar que la materia de la physis (los cuatro elementos de Empédocles incluidos) podría ser dividida (infinitamente) hasta llegar a unas partículas mínimas, sin comienzo y a los que posteriormente Aristóteles llamó homeomerías o semillas.

    La physis entera es una agrupación caótica de esas partículas y los objetos que conocemos se formaron (y se forman) por la separación y ordenación de ellos. Para él `todas las cosas están contenidas en todas las cosas´. Podemos sustituir el polémico devenir (generación desde lo que no se es) por la mera división.

    Introdujo una fuerza externa, una especie de mente del universo (nous) encargada de generar ese orden, aunque no de mantenerlo luego.

    LA ESCUELA ATOMISTA.

    Su propósito es salvar la apariencia del mundo, el movimiento y la pluralidad, y salvar el valor de la percepción sensible. Quieren localizar para ello aquellos elementos más simples, sencillos y básicos con los que explicar el funcionamiento de la naturaleza.

    Los elementos deben ser indivisibles, no se pueden partir y por ello se buscan los átomos o las partículas más básicas de la naturaleza.

    DEMÓCRITO (460-370 a.C.)

    Nacido en Abdera, en realidad fue Leucipo (su maestro) de mitad del siglo V a.C., el iniciador de la teoría del atomismo. Les interesaron casi todos los campos del saber entonces conocidos.

    La physis estaba compuesta por infinitas partículas materiales de tamaño imperceptible que se hallaban en un espacio distinto a ellas (vacío), son iguales entre sí excepto en su figura, en el orden en el que se unen y en la posición que ocupan.

    El arché tiene un nuevo sentido: toda la variedad de sustancias tiene su origen en los distintos modos en que los átomos se unen, según su forma y posición. Chocan entre sí, lo cual provoca su unión o su separación, dando así lugar a los distintos objetos que configuran la realidad.

    Este sistema era simple, permitía extraer conclusiones tales como la existencia de un alma material, o la `expulsión´ del cosmos de toda fuerza ordenadora, llamémosla Dios, Mente (Anaxágoras) o también amor-odio (Empédocles). Los choques son fortuitos, nada obedece a una ordenación hacia un fin determinado.

    El atomismo encontró pronto críticas severas, como Sócrates y Platón, que apostaban por un alma superior, inmaterial e inmortal, o Aristóteles, que sustituiría esa especie de mecánico movimiento de los átomos por su transcendental teoría de las causas.

    El atomismo volvería a resucitar una y otra vez. Fueron de alguna manera atomistas Epicuro (siglo IV a.C.), Gassendi (siglo XVII d.C.), Leibniz, Dalton o Newton (siglo XVIII).


    2. DE LOS SOFISTAS A PLATÓN: BUSCAR LA VERDAD PARA CONSEGUIR LA JUSTICIA.

    LA CUIDAD COMO COMUNIDAD MORAL Y POLÍTICA.

    ORÍGENES DE LAS POLIS O “CIUDAD-ESTADO”.

    La vida se organizó en torno a pequeñas ciudades (polis), que serían llamadas “ciudades-estado” porque alrededor de ellas se estructuraban todas las actividades de un pueblo. Era una población marcada por numerosas migraciones del campo a la ciudad y un fuerte crecimiento demográfico. Se sitúan en las costas del mar Egeo y, posteriormente, en todo el Mediterráneo.

    ESTRUCTURA ECONÓMICA.

    Los griegos vivían de la agricultura, de pequeñas actividades industriales y del comercio. El nombre de polis no describe únicamente al centro urbano, sino al conjunto de tierras de las que también vivían los habitantes de esa ciudad. Predominó el propietario medio que repartía sus cultivos entre el cereal, el vino y el aceite.

    ORGANIZACIÓN SOCIAL.

    Ni todos los individuos de las ciudades eran libres, ni tenían los mismos derechos. La condición de “ciudadano” sólo la tenía un determinado número de individuos libres que procedían de las familias de la ciudad.

    Los “habitantes libres carentes de ciudadanía” eran grupos de extranjeros llamados metecos residentes en la ciudad. Carecían de derechos políticos, aunque tenían obligaciones con la ciudad (económicas y militares)

    Los esclavos realizaban trabajos de todo tipo.

    En cuanto a su organización política, las ciudades griegas tenían tres órganos de gobierno:

  • La Asamblea (ecclesía). Formaban parte de ella quienes tenían el derecho de ser convocados; eran comunidades de ciudadanos. Su composición y número varió en función de la importancia que el Consejo les concedía; por lo general, refrendaban o deliberaban sobre lo que éste les proponía.

  • El Consejo. Era un órgano consultivo compuesto por los ciudadanos nobles y aristócratas, que tenía competencias políticas, y judiciales en casos de homicidio.

  • La Magistratura. Integrada por ciudadanos que desarrollaban funciones de gobierno, antes atribuidas a los monarcas. En Atenas hubo tres magistrados que se distribuían las funciones de gobierno: el arconte, responsable del poder político; el basileus, responsable del poder religioso, y el polemarco, responsable del poder militar. En la Atenas del siglo V diminuyó el poder político de los arcontes, pasando a manos de los estrategos o generales.

  • LA DEMOCRACIA ATENIENSE.

    El ideal de todas las polis griegas era su autonomía. Ante la presión de los persas para someterlas, Esparta y Atenas lideraron la resistencia, obteniendo la victoria en las guerras médicas y consiguiendo grandes ventajas para las colonias de Asia Menor. Atenas impuso sus reglas en el juego de la liga de Delos. Esta sumisión terminó cuando Corinto (rival comercial de los atenienses) arrastró a Esparta contra Atenas, comenzando así la guerra de Peloponeso. Perícles fue el promotor de la Acrópolis y con él llegó el momento álgido de la superioridad política y cultural de Atenas.

    POLITEIA: EL HONOR DE LA CIUDADANÍA.

    El primer modelo de vida democrático lo encontramos en Atenas y las ciudades griegas de estos primeros siglos. El régimen de gobierno de los ciudadanos recibe el nombre de politeia, que designa:

  • el conjunto de ciudadanos que participan en el gobierno de la ciudad;

  • el estatus o condición de “ciudadano” de aquel que participa;

  • la constitución de quienes viven en la polis como constitución vivida.

  • La ciudadanía es la participación en los asuntos comunes. Ser ciudadano es una comunidad política, de forma que participar en la polis no es solo disfrutar de derechos en un Estado, sino compartir los fines de una comunidad política.

    PERICLES Y LA DEMOCRACIA EN ATENAS.

    Atenas es por la obra de Pericles el primer Estado de Grecia, por la madurez de sus instituciones políticas y por sus realizaciones culturales. Se crea una “democracia”.

    LOS SOFISTAS: PROFESIONALES DE LA EDUCACIÓN Y LA ELOCUENCIA.

    ATENAS Y LA ILUSTRACIÓN GRIEGA.

    La educación primaria que tenían los jóvenes (basada en la lectura, la escritura y el conocimiento de las matemáticas) era insuficiente para participar como ciudadano en el gobierno de la ciudad. La preparación la adquirían los atenienses contratando los servicios de unos expertos que se proponen “hacer sabios” a quienes estén dispuestos a pagarles. Les proporcionan una amplia cultura general y les enseñan a argumentar con hábiles razones y conmover al interlocutor. Conocen muy bien toda la cultura de su época y acuden por temporadas a la ciudad de Atenas.

    Los sofistas sustituyen a poetas y rapsodas, se pasa a una formación técnica, basada en una cultura que exige conocer la diversidad de puntos de vista con los que se puede responder a los grandes problemas de la vida humana. Se afanarán por buscar y analizar estas respuestas.

    LA SOFÍSTICA.

    Para triunfar en el ágora o plaza pública, no basta con tener una cultura general, es necesario ser hábiles en la oratoria y elocuencia para utilizar la pluralidad y diversidad de los puntos de vista con los que los hombres enfocan sus problemas. Los sofistas proporcionan técnicas y recursos para hablar bien, argumentar, persuadir y convencer. Este conjunto de técnicas lingüísticas y habilidades recibe el nombre de sofística.

    La sofística merece una valoración ambigua: positiva, porque facilita la búsqueda de razones para exponer los pros y los contras en una deliberación pública; negativa, porque supone que los valores, fines y metas por los que se guía el hombre son puramente arbitrarios.

    EL PODER DEL LENGUAJE: NATURALEZA Y CONVENCIÓN.

    Naturaleza para ellos es aquello que no tiene su origen en las acciones de los hombres y que nos encontramos dado, lo contrario es lo convencional.

    LUCES Y SOMBRAS DE LA OPINIÓN PÚBLICA.

    La democracia griega es un precedente importante de la vida parlamentaria y de la función que en nuestras sociedades contemporáneas tiene la “opinión pública”. Anticipan la importancia de la opinión pública como un espacio compartido de libertad donde se desvela (y oculta) la verdad de los asuntos comunes. Las opiniones pueden ser más o menos aceptadas, pero no hay opiniones falsas. El valor de la vida pública: razonar y discutir.

    EL JUICIO DE SÓCRATES: TESTIMONIO DE PALABRA Y VIDA.

    PRIMEROS PASOS DEL UNIVERSALISMO MORAL.

    Lo que sabemos de Sócrates nos ha llegado de Aristófanes, Jenofonte, Platón y Aristóteles. Según los dos primeros autores es un sofista más, pero Platón y Aristóteles nos lo muestran como adversario de la sofística, ya que no presume de sabiduría sino que busca, anhela y ama esta sabiduría, y por ello no es sabio, sino filósofo, “amigo de la sabiduría”.

    Esta búsqueda le distancia de quienes creen que todas las opiniones son igualmente verdaderas. La búsqueda de la verdad exige buscar lo esencial y una justicia universal que no esté sometida a las arbitrariedades de las asambleas.

    EL MÉTODO SOCRÁTICO.

    Es el diálogo, tiene dos partes:

  • Ironía, o arte de hacer preguntas de tal forma que el interlocutor descubra su propia ignorancia. Quien cree saber cae en la cuenta de que no sabe, y puede hallar entonces el camino de la verdad.

  • Mayéutica, o arte de hacer preguntas para que el interlocutor averigüe la verdad de sí mismo gracias a la mediación del otro. El verbo griego mayieuo significa “dar a luz”, como hacen las comadronas. El maestro nada sabe, pero puede hacer como la partera, ayudar a que el otro sepa.

  • ¿ES POSIBLE ENSEÑAR LA VIRTUD?

    Para Sócrates la virtud es una forma de conocimiento y se puede enseñar a los jóvenes a ser virtuosos. Sólo por ignorancia se obra mal. Con este planteamiento se inicia en la historia de la ética una corriente filosófica que recibirá el nombre de intelectualismo moral. Son intelectualistas quienes consideran que la realización del bien moral depende del conocimiento que los hombres tengan del mismo. Aristóteles y el cristianismo demostrarán que la acción humana es más compleja pues no siempre quienes conocen el bien actúan correctamente.

    EL JUICIO DE SÓCRATES.

    Sócrates aceptó su condena. Fue condenado a beber cicuta por impiedad (por no honrar a los dioses de la ciudad) y por introducir en las mentes de los jóvenes dioses extraños. Rehúsa la huida que le habían preparado sus amigos porque no quiere quebrantar el compromiso de cumplir las leyes, si lo hiciera, cometería injusticia. Esta inquebrantable decisión hace de él un personaje admirado.

    EL EJERCICIO DE LA CIUDADANÍA Y LA OBEDIENCIA DE LAS LEYES.

    Sócrates vive en sus propias carnes la injusticia que su ciudad comete con él. Antes de cometer una injusticia rebelándose o escapándose de la jurisdicción de la ciudad, Sócrates prefiere padecerla (“No cesaré de filosofar aunque me lo ordene la asamblea”)

    EL PROYECTO FILOSÓFICO DE PLATÓN: VIDA Y OBRA.

    UN ARISTÓCRATA DE ANCHAS ESPALDAS.

    Platón se llamaba en realidad Aristocles, pertenecía a una familia aristocrática, nació aproximadamente en el 427 a.C. A los veinte años conoció a Sócrates, del que no se separó hasta la muerte del maestro.

    MARCO FILOSÓFICO DEL PENSAMIENTO DE PLATÓN.

    Discutir sobre temas filosóficos era usual. Las teorías de Heráclito y Parménides eran conocidas y defendidas por sus discípulos, Crátilo y Zenón. LO mismo sucedía con Anaxágoras y con las doctrinas pitagóricas. Platón entraría en contacto con esta escuela durante su primer viaje a Siracusa.

    Sócrates solía pasear por la ciudad rodeado de jóvenes con los que hablaba y discutía sobre temas éticos. Empleaba la misma habilidad que los sofistas en el arte de dialogar para intentar demostrar las definiciones que proponía como verdaderas.

    Platón es el creador de la Academia, primera Universidad del mundo. Se dedicaría a la formación de los futuros gobernantes, enseñándoles matemáticas durante diez años y luego, durante cinco, filosofía.

    INFLUENCIAS RECIBIDAS POR PLATÓN.

    El gran maestro de Platón fue Sócrates. Platón intentará plasmar las ideas de su maestro, con mayor fidelidad al principio, y luego transformándolas de manera más acorde con su pensamiento.

    El legado fundamental de Sócrates es la importancia dada al concepto. El deseo de Sócrates de aplicar al campo de la moral el mismo método que usaban los geómetras (intentaban reducir las múltiples formas sensibles a unas pocas figuras -triángulo, circulo, etc.- que definían tales formas) le llevo a concebir el logos (el concepto). Pretendía obtener una definición de las virtudes y de las conductas que vendría dada por el concepto de cada una de ellas. Platón creó un neologismo: la idea. La filosofía no contaba con una terminología técnica propia para expresar sus conclusiones y tenía que recurrir a dar significados nuevos a palabras ya existentes o crear nuevas palabras. En idea se encuentra, no sólo el conjunto de caracteres que definen una cosa, sino también la afirmación de la existencia real de esa cosa. Platón fue el gran iniciador de la terminología filosófica.

    Otra influencia de Sócrates en Platón es la importancia que aquél daba a la moral y que éste asumió en toda su obra. La moral era importante para el individuo y para la sociedad porque la aspiración fundamental era el bien y Sócrates defendía que era posible aprender a actuar bien y se podía enseñar a ser buenos. La influencia de esta idea en el Menón es evidente, pues uno de los problemas que plantea esta obra es precisamente el de si es enseñable o no la virtud.

    Los pitagóricos le comunicaron su interés por las matemáticas (caso del servidor que aparece en el Menón). La refutación del movimiento tal como lo entendía Heráclito le impulsó a crear la teoría de las ideas. La manera de entender la realidad de Parménides le llevó a asumir de él dos elementos: la identificación que hizo Parménides entre el pensar y el ser condujo a Platón a admitir la importancia fundamental que la razón, como instrumento idóneo, tenía para la filosofía y para la comprensión de la realidad; y la división platónica del mundo en dos, uno sensible y otro inteligente, en la que venían incluidas la desconfianza hacia los sentidos como medios para captar la verdadera realidad y la valoración del pensamiento, de la razón, como el más eficaz y seguro para tal fin.

    Zenón le transmitiría la importancia de la dialéctica como el mejor instrumento para aquilatar los conceptos y para poder obtener una más completa conclusión.

    LOS VIAJES DE PLATÓN.

    Tras la muerte de Sócrates y después de los desórdenes políticos de Atenas se refugia en Megara, donde estaba la escuela socrática fundada por Euclides. Luego estuvo en Egipto y en Cirene.

    En Sicilia se puso en contacto con los pitagóricos que influirán en temas como la importancia de las matemáticas para la ordenación del conocimiento científico, la relación entre el alma y el cuerpo, la inmortalidad y el valor de la vida comunitaria para la formación del pensamiento.

    Tras regresar de Atenas, acudirá otras dos veces a Sicilia seducido por la idea de que la filosofía puede desempeñar un papel importante en el gobierno de la ciudad. Al volver a Atenas tras el tercer viaje está desilusionado porque los gobiernos (Dión de Siracusa y sus herederos) no llevan a la práctica su modelo de ciudad.

    FUNDADOR DE LA ACADEMIA Y ESCRITOR DE DIÁLOGOS.

    A la vuelta de su primer viaje de Sicilia fundó la Academia. Platón crea no sólo un espacio de reflexión, sino una comunidad de vida donde el conocimiento, las artes y la filosofía preparan la formación del ciudadano. Este espacio de formación aparece en toda su obra, escrita siempre en forma de diálogo.

    Suelen ser diálogos cuyo protagonista es Sócrates, siendo difícil discernir en ellos cuál era el pensamiento propio de Platón. Los diálogos se ordenan en cuatro etapas y suelen tener el nombre de un sofista o personaje con el que se inicia la conversación:

  • Diálogos socráticos o de juventud (399-389 a.C.)

  • Diálogos de transición (388-385 a.C.)

  • Diálogos de madurez (384-370 a.C.)

  • Últimos diálogos (369-347 a.C.)

  • LA FORMACIÓN INTEGRAL DEL CIUDADANO.

    Le da importancia a la educación y a la política. Frente a los sofistas que capacitan para el uso y abuso del lenguaje compartido, Platón busca en ese lenguaje el camino para conocer lo esencial, para aproximarse a la verdad y para hacer frente al relativismo o escepticismo del que hacían gala los sofistas. La formación del ciudadano tiene que orientarse a buscar la verdad y preparar el alma, para conseguir que la armonía que rige el cosmos presida la organización de la vida individual y social.

    EL RIESGO DE ENSEÑAR EN TIEMPOS DE RETÓRICA Y SOFÍSTICA.

    “La sabiduría ya no es ciencia: es simplemente algo puesto al servicio de la educación (...) El razonamiento quedará sustituido por el discurso...”

    LA FORMACIÓN EN LA PALESTRA.

    Para él los mitos son mal ejemplo y presentan acciones indignas de la divinidad.

    LA TEORÍA DE LAS IDEAS: CONOCER CÓMO RECORDAR Y PERVIVIR.

    LAS IDEAS: CONOCIMIENTO Y ACCIÓN.

    La “teoría de las ideas” evoluciona con la propia maduración de Platón, aparece de una forma clara en “La República” cuando describe el mito o alegoría de la caverna. En ella se describe la respuesta platónica al problema de la verdad y al de la justicia.

    Para los sofistas las respuestas dependen de los intereses de los interlocutores pero Platón busca el modo de evitar el relativismo y el escepticismo que se desprenden de esa postura. La teoría de las ideas quiere satisfacer la necesidad humana de encontrar un punto firme donde anclar el conocimiento y descubrir cómo son las cosas en sí mismas, no como aparecen para nosotros. Responde a una intención práctica, moral y política: sentar las bases de una ética universalista que permita resolver la confusión entre lo justo y lo conveniente.

    LA NATURALEZA DE LAS IDEAS.

    En la construcción de su teoría, Platón toma como modelo las matemáticas: las figuras geométricas son realidades universales e independientes de los matemáticos que las estudian, al igual que las ideas tienen un carácter objetivo y universal, independiente de las circunstancias de quienes las contemplan. Un cuadrado o un triángulo no son algo relativo a los intereses del matemático y la belleza y la justicia tampoco a los nuestros. Evita el relativismo de los sofistas.

    Siempre buscaba definiciones exactas y distinguía entre el uso que se hace de una palabra y su esencia o definición universal. Platón demuestra que cuando buscamos una definición estamos suponiendo que hay algo así como esencias universales, verdades objetivas.

    Considera que es con la inteligencia como captamos esas esencias. A través de los sentidos percibimos solo cosas concretas, particulares, pero no ideas universalmente válidas. Las ideas son de naturaleza intelectual, no material.

    Busca lo común de lo diferente y lo explica con el concepto, al igual que los presocráticos lo hacían con el arché.

    Sócrates descubre el concepto y Platón la idea.

    Sócrates asegura que para explicar la virtud en todos los casos debe haber una definición, una característica común y Platón dice que la idea es el contenido del concepto (realidades objetivas que el llama ideas)

    Acciones humanas:

    CARACTERÍSTICAS DE LAS IDEAS.

    • No son cosas que se puedan ver a simple vista, solo la inteligencia humana las ve, por eso son ideas. Este término significa “algo que se ve” (eidos) o “descubre”.

    • No existen en las cosas, sino que existen separadas; son realidades trascendentes (exterior a, mientras que su contrario es inmanente) que, hallándose más allá del mundo material, nos permiten explicarlo y conocerlo.

    • Las cosas se relacionan con las ideas mediante la participación o mediante la imitación: decimos que una estatua es bella porque participa o imitan la idea de belleza.

    • Las ideas están de alguna manera presentes en las cosas; son su causa, paradigma o modelo.

    • Tienen un carácter normativo: no describen cómo son las cosas sino cómo deben ser. Las ideas son objeto de una definición y de ciencia. Sobre las cosas materiales, en cambio, solo podemos tener un conocimiento imperfecto.

    • Están jerarquizadas y ordenadas. La idea suprema es la idea del bien, a la que se subordinan las ideas morales (justicia, virtud), las estéticas (belleza), etc.

    CONOCER Y PERVIVIR..

    La teoría de las ideas tiene su base en una teoría de acción y una reflexión radical sobre la naturaleza humana.

  • Conocer es recordar: Conocer una cosa es re-conocer su esencia o recordarla. Recibe el nombre de teoría de la reminiscencia. Para que se produzca este recuerdo, el alma humana tiene que haber conocido antes su existencia terrenal; tiene cierta afinidad con ellas por haber “habitado” entre ellas. El conocimiento sensible sirve como ocasión para el recuerdo (anamnesis). El alma humana y las ideas, en otros casos, pertenecen a un mismo mundo que es diferente al mundo de los sentidos en el que se sitúa el cuerpo.

  • El cuerpo “cárcel” del alma: dualismo antropológico: Platón deja de lado al cuerpo. Da una explicación dualista al ser humano, donde el alma es la facultad que nos permite conocer las ideas y participar de su mundo y el cuerpo es una prisión que lastra los vuelos del alma humana. Esta proximidad del alma al reino de las ideas hace que tenga un carácter inmortal, pues las ideas están más allá del tiempo, liberadas de caducidad. Cree que el alma es inmortal porque conocemos y eso quiere decir que en algún momento hemos estado en contacto con las ideas.

  • Platón profesa la doctrina pitagórica de la reencarnación, el alma vive sucesivas vidas para perfeccionarse, para conseguir retornar al reino de las ideas, del que procede. Lo explica con mitos como el de la caída y la ascensión (Fedro) y del juicio final de las almas (Gorgias).

  • Del diálogo a la dialéctica: El conocimiento de las ideas no se logra por uno mismo, sino por la mediación del otro y del diálogo. El alma humana tiene que realizar un gran esfuerzo para no dejarse llevar por lo sensible y las imágenes. Cuando se produce esta atención y esfuerzo, entonces se avanza en el conocimiento de las cosas poco a poco, a través de peldaños (en griego, hipótesis); el diálogo se convierte en una práctica sistemática y rigurosa, y recibe el nombre de dialéctica.

  • Platón describe el camino dialéctico del alma hacia la verdad como una línea dividida en cuatro sectores: en un primer momento, el alma no se ocupa ni siquiera de cosas, sino de imágenes de ellas; a continuación, conoce la existencia de objetos, un conocimiento que aún es solo opinión, pues no es demostrable ni exacto; si persevera en la dialéctica, pasará ya al ámbito de lo inteligible, para lo cual ha de familiarizarse con las formas matemáticas, y entonces ya podemos hablar de pensamiento; por último, ascenderá a la inteligencia de las Ideas, y especialmente al de la Idea suprema: la idea de Bien. Con ello habrá retornado a su origen; y no solo habrá alcanzado la cima del conocimiento especulativo, sino también la perfección moral.

    LA ARMONÍA DEL ALMA Y LA UTOPÍA DE UN ESTADO JUSTO.

    EL HOMBRE, UN ANIMAL COMUNITARIO.

    La ética política de Platón está presidida por las nociones del orden y la armonía, que explican el funcionamiento de la vida individual, cósmica y de la ciudad. Esto significa que el ser humano no es pensado de forma aislada o individual, sino como un animal comunitario.

    La organización justa de la vida comunitaria es el problema más importante del filósofo como amante de la sabiduría, la política es una actividad que exige conocimiento y de la que puede haber ciencia.

    LA JUSTICIA COMO RACIONALIZACIÓN DE LA VIDA COMUNITARIA.

    Platón propone una estructura social que se rige por dos principios:

    • La correlación estructural entre el alma y el Estado. La constitución de un Estado no se limita a poner normas a unos individuos, sino que expresa la forma de vida que estos adoptan.

    • La especialización funcional. No todos los individuos pueden hacer de todo; cada individuo y cada clase social tienen que hacer aquello que les corresponde. El Estado debe organizar que cada individuo cumpla la función que le es más propia, cada individuo debe recibir la educación que mejor se ajuste a sus dones naturales.

    JUSTICIA Y VIRTUDES: LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA RACIONAL.

    La justicia es el orden resultante de que cada elemento del alma realice la función que naturalmente le corresponde. Se realiza a través de tres virtudes en la realización del bien:

    • Prudencia: es una virtud intelectual y su objeto es el conocimiento de la ciudad.

    • Fortaleza: también es conocimiento, el de lo que debe ser temido o realizado.

    • Templanza: moderación, autocontrol y armonía de las propias pasiones.

    Estas virtudes del alma deberían caracterizar igualmente las tres clases sociales de la ciudad ideal, respectivamente:

    • Los gobernantes: filósofos, elegidos de entre aquellos que muestren aptitudes dialécticas, que serán sometidos a un severo y largo aprendizaje.

    • Los guardianes: defensores de la ciudad.

    • Los artesanos y labradores: dedicados a tareas productivas.

    Los artistas realizan actividades que sólo se ocupan de las imágenes y que nunca van a ascender hacia las ideas. Platón opina que habrá que expulsarlos de las ciudades.

    CARGAR CON LA RESPONSABILIDAD DE LA FELICIDAD DE TODOS.

    Para organizar la ciudad y realizar la justicia, los filósofos deben tener en cuenta aquello que constituye la felicidad para cada clase de ciudadanos. El filósofo no puede conformarse con una organización política donde no se puedan armonizar justicia y felicidad, debe trabajar para que tal utopía empiece a ser posible.

    Platón está en contra de la propiedad y afirma que sólo la justicia proporciona una vida feliz.

    EL PLATONISMO: ACONTECIMIENTO HISTÓRICO Y FILOSÓFICO.

    LA ADAPTACIÓN TEOLÓGICA: NEOPLATONISMO Y AGUSTINISMO.

    Recibe el nombre de platonismo la recuperación del proyecto filosófico de Platón que se ha realizado a lo largo de la historia occidental. La primera recuperación tiene lugar en los primeros siglos de la era cristiana, los apóstoles inician una predicación en el Mediterráneo y explican que Dios se hace hombre con palabras griegas.. Las “Cartas de San Pablo” van dirigidas a comunidades griegas donde se vivían tradiciones pitagóricas, platónicas, aristotélicas o helenísticas. Tiene que usar categorías gramaticales propias de estas filosofías para describir la relación entre la ley y la naturaleza, el alma y el cuerpo, los sentidos y la razón. Se produce una primera adaptación del cristianismo a la cultura griega. Le seguirá después la adaptación de esos mismos conceptos al latín, por ser la lengua propia del Imperio romano.

    Esto no va a ser fácil porque el modo de entender ciertas cuestiones es diferente en las religiones greco-romanas y en el cristianismo.

    Aparecerá así, entre los siglos III al V una tradición filosófica que recibirá el nombre de neoplatonismo, donde destaca la figura de Orígenes. San Agustín construirá sus reflexiones dentro de este planteamiento, por lo que será difícil entenderle sin conocer a Platón.

    EL RENACIMIENTO COMO PLATONISMO.

    Es un período cultural donde los cánones de Grecia vuelven a estar de moda y por ello se vuelve a dirigir la mirada hacia Platón. Su presencia es constante en Marsilio Ficino, Pico della Mirándola, Fray Luis de León, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. La ascética y la mística cristiana de los siglos XV y XVI no se puede entender sin la teoría del alma, del conocimiento y del amor de Platón.

    NIETZSCHE Y LA INVERSIÓN DEL PLATONISMO.

    A finales del siglo XVIII y principios del XIX se produce una recuperación de Platón en el mundo de la filología que tendrá efectos importantes en la filosofía del siglo XX. En la tradición filosófica esta recuperación la realiza Schleiermacher pero será Nietzsche, a finales del siglo XIX, quien elabore un pensamiento que pretende darle la vuelta e invertir el platonismo. Para él, el platonismo no es solo la filosofía de Platón, sino una forma de entender el mundo.

    HEIDEGGER: HUMANISMO COMO PLATONISMO.

    Heidegger es un pensador del siglo XX que exige una nueva forma de pensar que parte de la inversión realizada por Nietzsche. Para pensar bien los problemas que tiene el hombre del siglo XX no podemos seguir utilizando los criterios del platonismo, ha traído como consecuencia el humanismo, una idealización del hombre donde la idea abstracta ha sustituido a la realidad humana o existencia. Tanto el platonismo como el humanismo se han olvidado del hombre de carne y hueso y han dado prioridad a su esencia sobre su existencia.


    3. ARISTÓTELES: MAESTRO EN LOS PRINCIPIOS UNIVERSALES Y LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD.

    EL IMPERIO DE ALEJANDRO MAGNO Y LA EXPANSIÓN DE LLA CULTURA GRIEGA.

    MACEDONIA: UN PUEBLO EN BUSCA DE UNA SALIDA AL MAR.

    Macedonia era uno de los reinos del norte de Grecia, un pueblo que se consideraba griego y presumía de ser descendiente del mismo hijo de Zeus (Makedon). Tenían una organización de carácter aristocrático y sus gobernantes poseían un acusado espíritu guerrero; sus éxitos en política exterior se debían a su organización militar. Durante los siglos V y IV a.C. vivieron un momento de esplendor bajo el gobierno de Arkelao I y, posteriormente, de Filipo II.

    EL IMPERIO DE ALEJANDRO MAGNO.

    Los recelos de los atenienses frente a Macedonia se confirmaron cuando Alejandro Magno, hijo de Filipo, logró formar el más grande imperio hasta entonces conocido. Alejandro, con apenas 18 años, empezó una campaña de conquista y unificación que le llevó hasta la India, Anatolia, el Oriente Próximo, Egipto y el Imperio persa. La finalidad de sus expediciones era alcanzar los confines meridionales y orientales de las tierras hasta entonces conocidas.

    LA FUSIÓN DE LOS PUEBLOS PERSA Y MACEDONIO.

    Alejandro concedió a los persas los mismos derechos (entre ellos el de ciudadanía ! koinonia) que ya disfrutaban los griegos. Al principio la fusión se consigue con el sometimiento del pueblo persa, Alejandro inició una política de reconciliación tras casarse con la princesa persa Roxana. Implantó un sistema monetario unificado, sustituyendo el oro por la plata, con lo que se creó un gran espacio comercial.

    También se fundaron más de setenta ciudades destinadas no solo a albergar las guarniciones, sino a difundir la cultura griega, de manera que el griego se convirtió en la lengua universal (coiné).

    AMBICIÓN POLÍTICA E IMPERIO CULTURAL.

    Además de los títulos de rey de Persia y Macedonia, Alejandro ostentó el título de príncipe o emperador (hegemón) de los helenos. Tras decretar l amnistía de los exiliados políticos griegos, y hallándose en la preparación de nuevas campañas contra Cartago y el Mediterráneo occidental, murió en Babilonia.

    ARISTÓTELES: ALUMNO AVENTAJADO Y MAESTRO DE HOMBRES SABIOS.

    EL PRECEPTOR DE ALEJANDRO.

    Aristóteles nació en Estagira, pequeña polis cercana a Macedonia. Perteneció a una familia de médicos. huérfano desde muy joven, fue llevado a Atenas para terminar su educación; allí ingresó en la Academia donde permaneció veinte años.

    En Assos se dedicó al estudio y catalogación de animales y plantas. Fue requerido por Filipo II para convertirse en el preceptor de su hijo Alejandro. Fue la oportunidad de volver a intentar la empresa en la que su maestro Platón fracasó; la de educar a un filósofo rey.

    DE LA ACADEMIA A LA CREACIÓN DEL LICEO.

    Aristóteles decidió no volver a la Academia de su maestro y creó su propia escuela, el Liceo, donde introdujo su interés por las investigaciones biológicas, aportando su metodología basada en la observación, la inducción y la demostración.

    La temprana muerte de Alejandro volvió a cambiar el panorama griego, y el sentimiento antimacedón provocó que Aristóteles fuera acusado de impiedad. Abandonó la ciudad “para que los atenienses no pecaran de nuevo contra la filosofía”.

    LA REVISIÓN DE LA FILOSOFÍA RECIBIDA.

    Aristóteles conoció la filosofía presocrática, fue su primer gran historiador, comentarista y crítico. Comprendió el problema del arché y del cambio, escogiendo la crítica a Parménides, negando el inmovilismo del ser y afirmando la posibilidad de cambio.

    Emprendió la crítica contra la tesis central del platonismo: la teoría de las ideas. Comenzó dándole la razón acerca de la existencia de conceptos universales, en ellos basó toda posibilidad de ciencia. Criticó la manera de llegar hasta ellos como si estuvieran separados del mundo sensible.

    Para Aristóteles, las ideas están en las cosas mismas y se pueden llegar a conocer a través de una investigación (él busca los primeros principios y las últimas causas de las cosas). Considerar que las ideas están separadas del mundo sensible podría traer graves dificultades para la ciencia:

    • La realidad quedaría duplicada inútilmente en una división jerarquizada entre u8n mundo auténticamente real y otro copia imperfecta de él. Para Aristóteles sólo existe un mundo.

    • ¿Cómo explicar que el fundamento de las cosas ni es ellas mismas ni están en ellas?

    • Es muy impreciso explicar que la relación entre ideas y objetos es una relación de participación.

    • No sería posible explicar el problema del movimiento.

    LA FÍSICA COMO CIENCIA DE LA NATURALEZA.

    EL NACIMIENTO DE LA FÍSICA COMO CIENCIA.

    El objeto de la física es el estudio de la naturaleza o physis, que ya era preocupación de los filósofos presocráticos. Para Aristóteles, en la physis encontramos la diversidad y multiplicidad del ser, a través de los fenómenos del cambio (metabolé) y del movimiento (kinesis) de forma que tenemos que ampliar constantemente el conjunto de expresiones con las que describimos la physis. La física entiende y explica estos procesos.

    HILEMORFISMO: MATERIA Y FORMA.

    Aristóteles llamó al arkhé sustancia (lo que existe por sí mismo) porque estaba interesado en encontrarlo, ese sustrato último que permanece en los cambios y el devenir.

    • La materia es el sustrato físico de los seres, de lo que están hechos, individualiza al objeto, lo hace concreto.

    • La forma es lo que ordena, estructura y configura la amteria, permitiéndonos no solo reconocer el objeto sino definirlo universalmente. Es la definición de la cosa, aquello que es y además es el principio que rige todo su desarrollo. La idea platónica se halla en la misma materia, y no en el entendimiento de los hombres.

    LA EXPERIENCIA DEL TIEMPO: DESTRUIR Y PERFECCIONAR.

    En la física de Aristóteles el tiempo no tiene entidad propia, es simplemente el resultado de los cambios y el movimiento.

    Esta física se basa en la vivencia negativa del tiempo: el tiempo es concebido como el proceso de generación, destrucción y desintegración de la amteria, o mejor dicho: de las formas que forma la materia.

    El tiempo físico-cósmico destruye la naturaleza humana.

    En la ética, Aristóteles se basará en una vivencia positiva del tiempo como maduración: es la vivencia de un tiempo físico-moral con capacidad para forzar el carácter, perfeccionando al hombre como ser moral.

    LOS TRES PRINCIPIOS DEL MOVIMIENTO.

    El cambio y el movimiento de la naturaleza deben explicarse por tres principios:

  • El sustrato: la materia, lo que permanece constante en el cambio.

  • La forma: propiedad del sustrato que aparece con el cambio. Es el camino hacia el que se dirige el cambio. Es principio y fin, origen y meta.

  • La privación: destrucción de la forma o estado inicial de la amteria o sustrat0, dando lugar a la nueva forma. Entonces se planteó una pregunta, ¿cómo una forma que no era llega a ser? Eso sucede porque el cambio es una transición de lo que es en potencia a lo que se es en acto, no el paso del no ser al ser ni viceversa. La privación puede ser la posibilidad de llegar a ser algo. El niño y la piedra no son hombre, tienen privación pero el niño puede llegar a ser hombre y la piedra no.

  • POTENCIA Y ACTO.

    según Aristóteles, debemos distinguir entre ser en potencia y ser en acto.

    Ser en potencia es tener la capacidad de adquirir una nueva forma. Un niño es un hombre en potencia.

    Ser en acto puede darse de dos maneras:

  • Energeia: cuando comienza el acto alcanzo el fin. Actualización de una potencia en cuanto a potencia sin perseguir ningún fin exterior. Pasear por pasear.

  • Entelequia: es la forma ideal. El perfeccionamiento de lo que estaba en potencia. Pasear con el fin de llegar a algún sitio.

  • Para Aristóteles, el movimiento es el paso de la potencia al acto.

    El mundo físico nunca llega a ser en acto.

    TEORÍA DE LAS CUATRO CAUSAS.

    Para poder llegar a conocer las cosas tenemos que averiguar sus causas (como el médico averigua las causas de una enfermedad). Esto también lo hacemos para encontrar solución a los problemas que se nos plantean.

    Aristóteles considera que hay cuatro tipos de causas (causa es aquello de lo que procede una cosa: es cristal es la causa de la ventana) que explican los fenómenos y que se clasifican de diferentes maneras:

  • Causas extrínsecas: explicaciones del cambio desde fuera de las cosas mismas.

    • Causa eficiente: el iniciador del cambio. Quién lo crea.

    • Causa final: el sentido final del cambio. Para qué.

  • Intrínsecas: explicaciones del cambio desde dentro de las cosas.

    • Causa material: sustrato sin el cual no sería posible el cambio. De qué está hecho.

    • Causa formal: a lo que tiende el cambio. Qué es.

    Aristóteles dará especial importancia a las causas extrínsecas y dirá que la naturaleza parte de una causa porque tiene una finalidad, a lo que llamará teleología.

    LA ÉTICA DEL CARÁCTER Y LA FELICIDAD.

    Aristóteles dice que es impensable que un hombre viva aislado y que el hombre es una animal social y político por naturaleza. En la ética a Nicómaco, la reflexión sobre la felicidad, la virtud y la justicia aparece como un saber autónomo, no subordinado a la física o a la metafísica.

    TODOS LOS HOMBRES PERSIGUEN LA FELICIDAD.

    El objetivo de la ética es averiguar qué hacer, el fin al que dirigir nuestra vida.

    Aristóteles considera que el fin de todos los hombres es conseguir la felicidad, la cual constituye el Bien Supremo. Pero cada individuo encuentra la felicidad de una forma.

    FORJAR EL CARÁCTER: LA VIRTUD, UN HÁBITO RACIONAL.

    Aristóteles observa que todos los seres tienden a cumplir el fin propio de su naturaleza, cumplimiento que les proporciona satisfacción. La felicidad del ser humano estaría en realizar las posibilidades que le son más propias, y lo más propio es la razón. El fin supremo de la vida humana es vivir de manera racional.

    Aristóteles insiste en que esa felicidad, la vida racional, no llega por sí sola, sino por el esfuerzo consciente para conseguirla, al ser racionales tenemos que decidir. Nuestra elección no suele ser completamente libre, está condicionada por nuestro carácter; nuestras decisiones van formando en nosotros hábitos que determinan nuestra acción.

    El carácter es algo que forjamos, significa nuestro modo de ser, nuestra actitud real ante la vida. La felicidad humana está en forjar el propio carácter adquiriendo hábitos de acción racionales (virtudes).

    LA JUSTICIA: IGUALDAD, PROPORCIONALIDAD Y EQUIDAD.

    Justicia es una virtud relacionada con la igualdad: por un lado con la igualdad aritmética, que dará lugar a la justicia conmutativa o contractual; por otro lado con la igualdad proporcional, de la que nacerá la justicia distributiva.

    - Justicia conmutativa: Regula la igualdad o proporción que debe haber entre las cosas cuando se dan o se cambian unas por otras.

    - Justicia distributiva: Establece la proporción con que deben distribuirse las recompensas y los castigos.

    Cuando se trata de la distribución de bienes sociales la igualdad debe ser sustituida por el criterio de la excelencia y el mérito de los ciudadanos. Este criterio indica la existencia de un principio de distribución. La prudencia nos lleva a la justicia.

    LA ÉTICA A NICÓMACO.

    LAS ÉTICAS DE ARISTÓTELES.

    En las obras de Aristóteles hay tres obras de ética: Ética a Nicómaco, Ética a Eudemo y Magna Moralia.

    QUIÉN ERA NICÓMACO.

    Nicómaco era hijo de Aristóteles. Ética a Nicómaco es un cuaderno de notas destinado a la difusión interna del Liceo que Teofrasto, preceptor de Nicómaco, utilizó para instruirle, cooperando activamente en su difusión.

    UN MANUAL DE CIUDADANÍA.

    Ética a Nicómaco es una introducción a la ética y un ensayo de filosofía política.

    La Ética a Nicómaco nos proporciona un conjunto de reflexiones para unir felicidad y justicia, y así podemos decir que se trata de un manual de ciudadanía.

    CONVENCIONALISMO POLÍTICO Y DERECHO NATURAL.

    Aristóteles rompe con el convencionalismo como criterio jurídico, apuntando hacia un concepto de justicia más allá de las convenciones locales.

    No subordina la justicia a las leyes, sino éstas a la aplicación y realización histórica de la justicia. Una ley es justa porque la gente que la sigue así lo cree.

    LOS LÍMITES DEL INTELECTUALISMO MORAL.

    “Quien conoce el bien y piensa bien, entonces actúa bien”. Para Aristóteles, la práctica de la virtud depende tanto del conocimiento como del carácter y del juicio, modos de ser que deben adquirirse con esfuerzo y poco a poco. La prudencia sustituye a la Idea del Bien.


    4. LA FILOSOFÍA COMO ACTITUD Y FORMA DE VIDA: DEL HELENISMO AL IMPERIO ROMANO.

    EL HELENISMO: ENTRE EL IMPERIO DE ALEJANDRO Y EL DE ROMA.

    Se llama helenismo el período que va desde la muerte de Alejandro Magno hasta que el emperador romano Rómulo Augusto ocupa Egipto, último reducto del mundo libre (30 a.C.). La influencia de las escuelas helenísticas se extendió por todo el Imperio y los romanos llegaron a ser destacados representantes de ellas (Séneca, Marco Aurelio, Epicteto).

    EL FINAL DEL IMPERIO DE ALEJANDRO MAGNO.

    La prematura muerte de Alejandro Magno acabó con un gran imperio que se desmembró en tres partes, Macedonia, Asia Menor y Egipto, que fueron gobernadas por reyes y caudillos que obedecían al interés de los poderosos. Surgieron nuevos focos urbanos, como Alejandría, pero desapareció la idea de una comunidad política local que había favorecido la reflexión filosófica.

    LA FILOSOFÍA COMO SABER DE SALVACIÓN.

    La situación de incertidumbre e inseguridad exigía una nueva filosofía menos sistemática pero más práctica, existencial, vital y cotidiana. Se convirtió en un instrumento para orientarse en la vida. Las escuelas helenísticas pusieron en práctica la exigencia platónico-aristotélica del ejercicio compartido de la reflexión. Junto a la Academia y el Liceo, que pervivieron hasta el 529 d.C., cuando Justiniano cierra las escuelas no cristianas, surgieron nuevos centros del saber como el Jardín o la Stoa.

    LA CIENCIA HELENÍSTICA.

    El geómetra Euclides elaboró “Elementos”, que ha sido el libro de texto de los geómetras hasta el siglo XIX; el astrónomo, matemático y geógrafo Eratóstenes defendió la esfericidad de la Tierra; el astrónomo Aristarco de Samos elaboró la primera teoría heliocéntrica. También destacan el físico Arquímedes y el médico Herófilo, descubridor del cerebro como centro del sistema nervioso.


    5. SAN AGUSTÍN: ENCUENTRO ENTRE LA FILOSOFÍA Y EL CRISTIANISMO.

    La religión cristiana se fundaba, desde sus comienzos, sobre la enseñanza de los Evangelios, es decir, sobre la fe en la persona y en la doctrina de Jesucristo. No hay ni una palabra de filosofía en ellos. El cristianismo se dirige al hombre para aliviarle de su miseria, mostrándole cuál es la causa de esta y ofreciéndole el remedio. Es una doctrina de salvación, y por ello precisamente es una religión. La filosofía es un saber que se dirige a la inteligencia y le dice lo que son las cosas; la religión se dirige al hombre y le habla de su destino, ya sea para que se someta a él, como la religión griega, ya sea para que lo realice, como la religión cristiana.


    6. SANTO TOMÁS DE AQUINO: EL DESAFÍO INTELECTUAL DE ARMONIZAR LA RAZÓN Y LA FE.

    EL SIGLO XIII Y EL ESPLENDOR INTELECTUAL DE LA EDAD MEDIA.

    PODER FEUDAL, REAL Y PAPAL.

    Durante el siglo XIII se produjo en Europa un fortalecimiento del poder real frente a los poderes feudales. A medida que se centralizaba el gobierno, la autoridad del rey intervenía para poner paz entre nobles enfrentados, con lo que el poder real fue adquiriendo una progresiva importancia. Con el auge de la caballería como cuerpo del ejército, surgió alrededor de la Corona un nuevo grupo social: los caballeros, entre los que el rey distribuyó feudos y honores por los servicios prestados. Ambos grupos sociales formaron la alta nobleza.

    En la cúspide del poder feudal apareció el poder del papa, que intentó imponerse al poder secular, como en las luchas por conseguir la hegemonía política frente al emperador Federico II.

    DE LOS MONASTERIOS A LAS UNIVERSIDADES.

    Desde el siglo XI los estudiosos se congregaban en el entorno de los monasterios y las catedrales, que se convirtieron en centros de formación científica y cultural donde las órdenes religiosas buscaban la autenticidad de la vida cristiana. Se fundaron así las escuelas monacales, que transmitieron un conocimiento basado en las Escrituras y la cultura greco-latina. El clero secular instituyó las escuelas catedráticas. Se unificó la educación en centros que se situaron en las grandes ciudades y que fueron llamados:

    • Universidades: A las que acudía el clero secular y regular de todas las órdenes y de todas las provincias. La enseñanza se impartía en latín y se estructuraba en grados: bachiller, licenciado, maestro y doctor.

    • Studium Generale: Centro de formación de los alumnos procedentes de todas las provincias de una orden religiosa.

    • Studium Particulare: Centros de formación de una provincia de una orden.

    Las universidades se convierten en el foco del desarrollo cultural urbano. La primera y más importante es la de París. Tanto la Corona como el papado fomentan y favorecen la institución universitaria: los reyes, por el prestigio que suponía; los papas, porque veían en la Universidad un instrumento estratégico de poder que podía estar al servicio de la Iglesia. El propio Tomás de Aquino fue profesor universitario, desarrollando allí su tarea.

    MARCO FILOSÓFICO DEL PENSAMIENTO DE SANTO TOMÁS.

    La Iglesia y el cristianismo inundaban todo el pensamiento europeo y el ciudadano que disentía de ese pensamiento era sometido a la persecución.

    Aparecieron monasterios en los que se fomentaba la austeridad, el trabajo manual y el retiro del mundo. Surgen los dominicos (orden a la que pertenecía Santo Tomás) y los franciscanos (San Buenaventura y Guillermo de Occam). Los franciscanos sentaron las bases sobre las que con el tiempo aparecerían los pensamientos de Galileo, Newton y Descartes.

    Intelectualmente, la riqueza creativa de los pensadores derivó muchas veces en la herejía con cierto asentamiento popular. La Iglesia reaccionaba tanto con la predicación como con las Cruzadas y la Inquisición.

    A partir del siglo XI, las antiguas escuelas monacales fueron sustituidas por las Universidades, que satisfacían la curiosidad y el deseo de saber de numerosos ciudadanos. Las Universidades eran grupos de maestros y escolares dirigidos por un canciller y luego por un rector. Al principio del siglo XIII se fundó la de París, protegida tanto por el rey de Francia como por el Papa.

    El pensamiento de esta época se denominó la Escolástica y era de carácter principalmente teológico y filosófico. Constaba de un núcleo común de ideas que los distintos pensadores iban desarrollando, como se hace en la actualidad. Los textos que servían de base para la enseñanza escolástica eran la Biblia y los escritos de los Santos Padres de la Iglesia y de filósofos de diversas épocas. Surgieron diferentes obras y destacaban las Sumas, especies de compendios del conocimiento adquirido (Summa Theologica de Santo Tomás).

    Los problemas sobre los que versaba eran teológicos, pero éstos generaban otros problemas de índole filosófico que pretendían sobre todo comprender racionalmente el contenido del dogma. La filosofía medieval adquiría un estilo y contenidos distintos de los que había desarrollado la filosofía griega.

    En el siglo XIII, a través de los árabes, se conoció la obra de Aristóteles. La labor de la asimilación la llevaron a cabo fundamentalmente San Alberto Magno y Santo Tomás. En la traducción de la obra tuvo importancia la Escuela de Traductores de Toledo.

    Uno de los problemas que planteaba para el cristianismo la filosofía de Aristóteles era que constituía fundamentalmente una metafísica, una filosofía generada en un ámbito intelectual distinto del cristianismo y cuya aceptación creaba problemas profundos.

    INFLUENCIAS RECIBIDAS POR SANTO TOMÁS.

    Las grandes fuentes del pensamiento de Santo Tomás son el pensamiento cristiano, recibido en clave platónica y agustiniana, y Aristóteles, a quien Santo Tomás, junto con San Alberto Magno, logrará incorporar al pensamiento cristiano. Guillermo de Moerbeke le proporcionará obras traducidas de algunos comentaristas aristotélicos, como Alejandro de Afrodisia y Simplicio. Conoció el pensamiento de San Agustín del que tomará algunos conceptos, sobre todo en la ética y e la teoría del conocimiento. Recibió influencias del pensamiento de algunos filósofos estoicos, del Pseudo Dionisio, de San Isidoro de Sevilla, de Abelardo, del que tomará algunas ideas para elaborar su filosofía de la ley y el derecho, de Averroes, de Boecio y de San Buenaventura.

    VIGENCIA Y REPERCUSIÓN DEL PENSAMIENTO DE SANTO TOMÁS.

    Constituyó una innovación radical de la Escolástica. El planteamiento tradicional, inspirado en Platón y San Agustín, se rebeló de la mano de los franciscanos y de los dominicos. La jerarquía eclesiástica condenó algunas tesis tomistas. Pero el tomismo terminaría siendo aceptado y defendido por la Iglesia, que en 1323 elevó al de Aquino a los altares.

    Hasta el siglo XVI, las ideas de Santo Tomás ejercieron gran influencia en el pensamiento filosófico y eclesiástico, sobretodo su teología. En el siglo XIX volvió a resurgir una filosofía neotomista de la mano de la Iglesia. El foco más importante fue la Universidad de Lovaina (representativos fueron Jacques Maritain, Joseph Maréchal y Etienne Wilson. En nuestros días buena parte del pensamiento oficial de la Iglesia se sustenta en ideas.

    EL PROYECTO INTELECTUAL DE SANTO TOMÁS Y EL APOGEO DE LA ESCOLÁSTICA.

    EL ITINERARIO DE UN INTELECTUAL REFORMISTA.

    Su itinerario se caracteriza por la voluntad de ordenación y reforma de los estudios filosófico-teológicos de la época. Tuvo que enfrentarse a su familia y un ambiente dominado por tradiciones franciscanas y doctrinas averroístas que presentaban la filosofía de Aristóteles incompatible con la fe cristiana.

    Era necesario desvelar y rebatir en los foros académicos las equivocaciones del averroísmo o los comentaristas árabes y poner la inteligencia al servicio de la experiencia de fe y disponer de una buena edición de las obras de Aristóteles.

    El proyecto intelectual de Santo Tomás es una referencia obligada de todos los centros de formación, escuelas y universidades.

    LA FILOSOFÍA ESCOLÁSTICA.

    La escolástica, en la que englobamos a Santo Tomás y la mayoría de los filósofos medievales, era un método de enseñanza. La etimología del término remite a las scholas (escuelas eclesiásticas, decisivas para la conservación y transmisión de la cultura clásica), y más concretamente al maestro (scholasticus).

    Bajo el término escolástica entendemos las diferentes enseñanzas que se podían recibir en las escuelas medievales; un método, un espacio de formación y un lugar de encuentro de tradiciones para afrontar problemas filosóficos y teológicos.

    Los escolásticos impartían sus enseñanzas alternando lecciones (clases magistrales) y discusiones. En la lectio, el maestro exponía y comentaba oralmente un texto significativo de filosofía o teología. En la disputatio, el maestro mantenía un debate con los alumnos; se proponía una tesis, y a continuación se examinaban todos los posibles argumentos a favor y en contra.

    RAZÓN Y METAFÍSICA: UNA FILOSOFÍA SISTEMÁTICA.

    FE Y RAZÓN

    Muchos pensadores habían adoptado la teoría averroísta de la doble verdad: la fe y la razón, la teología y la filosofía, son dos verdades diferentes que pueden llevar a resultados contradictorios. En último término había que aceptar la verdad de la fe. La verdad racional de la filosofía venía a ser (sostenían los averroístas) una especie de entretenimiento intelectual. La teoría de la doble verdad se convirtió en un subterfugio en el que podían escudarse afirmaciones completamente contrarias a la doctrina de la Iglesia, que condenó el averroísmo y persiguió a sus defensores.

    Los seguidores de San Agustín otorgaban primacía absoluta a la fe, transmitida a través de las Escrituras y del contacto interior con Dios, de manera que tendían hacia el irracionalismo.

    Santo Tomás concilió fe y razón en un sistema filosófico. Parte de que solo puede haber una verdad y, si en ocasiones la razón parece contradecir a la fe, tiene que haber algún fallo en sus argumentaciones.

    Ni la fe ni la razón proporcionan un conocimiento completo de la realidad. Podríamos dividir las verdades en tres grupos:

    • Verdades que solo podemos saber por fe (el mundo es eterno o no...): no es discernible racionalmente, pues existen buenos argumentos a favor de las dos opciones; pero gracias a la revelación conocemos que el mundo tuvo un comienzo (la creación divina).

    • Verdades a las que llegamos racionalmente: sin que la fe tenga nada que ver sobre ellas (los conocimientos de la física de Aristóteles...).

    • Verdades a las que podemos acceder por ambos caminos (que Dios exista...).

    LA FILOSOFÍA, SIERVA DE LA TEOLOGÍA.

    El pensamiento cristiano medieval limitaba la función de la filosofía afirmando que es la esclava de la teología, asignándole un papel auxiliar para explicar o aclarar contenidos de fe.

    Santo Tomás renuncia en su obra e hacer uso del saber revelado y utiliza solo métodos racionales. La filosofía se subordina de esta manera a la teología y, en último término, al fin supremo de la vida: la salvación; pero al mismo tiempo queda firmemente establecida la autonomía del saber filosófico, que puede y debe emplear sus propios criterios.

    EL ORDEN RACIONAL DE LA CREACIÓN.

    Santo Tomás comienza distinguiendo tajantemente entre el orden del ser (lo que las cosas son en sí mismas) y el orden del cocimiento (el modo en que nuestra razón va descubriéndolas). Puesto que solo puede haber una única verdad, ambos órdenes coincidirán siempre que el conocimiento haya razonado sin cometer errores, y sin embargo, discurren en direcciones inversas.

    Así, Dios es lo primero en el orden del ser (pues ha creado todos los demás seres), pero es último en el orden del conocimiento (ya que, como concepto, es el más difícil, el resultado final de una laboriosa investigación).

    EL ORDEN DEL SER.

    Santo Tomás propone una vuelta rigurosa al aristotelismo, retomando sus distinciones esencia/ existencia, materia/forma y acto/potencia.

    Dios se define como acto puro: no puede tener ninguna potencia aún por realizar. Tras él en el orden de la creación se sitúan las inteligencias angélicas que no tienen materia, sino sólo forma; sí puede distinguirse en ellas lo que son en acto de lo que son en potencia. El ser humano ocupa una posición intermedia entre los seres inmateriales (sobrenaturales) y los materiales (naturales).

    Estos últimos están siempre compuestos de materia y forma. La materia no es más que pura potencia indeterminada; la forma (llamada species intelligibilis) da la existencia al ente material en que se actualiza, le hace ser lo que es ser algo en general. Las especies son el principio activo de la naturaleza. Son la causa eficiente de los seres materiales y también su causa final: manifiestan el orden que Dios ha creado en el universo, que es teleológico, tiene una finalidad y un sentido.

    EL ORDEN DEL CONOCIMIENTO.

    Nuestro conocimiento avanza en orden inverso al del ser. El punto de partida del entendimiento es siempre la experiencia sensible: nada hay en el intelecto que antes no haya estado en los sentidos se convirtió en un enunciado clásico de la teoría del conocimiento tomista.

    A partir de los datos sensibles, el entendimiento, por abstracción, llega al conocimiento propiamente dicho: el de las especies (las formas aristotélicas, las ideas platónicas); y por analogía conoce las formas inmateriales (el alma, Dios). Los agustinianos criticaron duramente este empirismo, pues para ellos el alma, en su interior, podía captar directamente a Dios y a sí misma.

    LA ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA Y EL ORDEN MORAL.

    El cristianismo ha de tener en cuenta que el hombre ha sido creado por Dios, que interviene en la historia. La reflexión cristiana sobre el hombre integra conceptos teológicos como pecado, gracia e imagen de Dios (conceptos que no tienen sentido en el mundo griego). Santo Tomás recurre a la antropología y la ética de Aristóteles.

    EL SER HUMANO: ENTRE EL ORDEN NATURAL Y EL ORDEN SOBRENATURAL.

    La vida humana no puede explicarse únicamente en términos naturales como pensaba Aristóteles. En tal caso, estaríamos atendiendo solo al orden natural, incurriendo en el error que la Iglesia llama naturalismo. Debemos tener en cuenta también el orden sobrenatural. Ello no significa desatender el ámbito natural, pues entonces caeríamos en el extremo contrario, es decir, el fideísmo, que consiste en negar cualquier validez al orden natural de la existencia humana, por considerarlo completamente destruido por el pecado.

    Entre ambos extremos se halla el racionalismo de Santo Tomás, que afirma que el hombre es un ser plenamente natural, pero abierto a la gracia y al orden sobrenatural; es decir, que la naturaleza humana tiene aptitudes para perfeccionarse, para elevarse y (por medio de la gracia) alcanzar finalmente el reino.

    Santo Tomás elabora una antropología dinámica, en la que cuerpo y alma no son dos entidades distintas de cuya unión accidental resulta el hombre (como en el platonismo), sino los términos que explican cómo la naturaleza del ser humano está abierta estructuralmente al orden sobrenatural divino. El alma es forma y el cuerpo materia, y entre ambos forman un único ser. Santo Tomás niega la concepción del alma de los agustinianos, para los cuales esta consta de materia y forma para él, es solo forma indisolublemente unida a la materia del cuerpo.

    El alma es incorpórea y espiritual, y confiere el ser a la materia (el cuerpo físico) con la que se une. Para Santo Tomás, como para Aristósteles, las formas son principios de actividad y también de finalidad, causa eficiente y causa final: el alma hace al cuerpo ser lo que es e imprime en él una finalidad, lo pone en camino hacia el fin que le es propio.

    Alma y cuerpo forman una sola sustancia. Cobra un sentido pleno la afirmación del Nuevo Testamento (que la concepción platónico-agustiniana no podía explicar brevemente): que los muertos resucitarán en cuerpo y alma.

    LA ÉTICA: EL ORDEN MORAL.

    La vida humana se desarrolla en un orden moral que abre un tránsito entre el orden natural. Santo Tomás adapta la ética de Aristóteles profundizando su análisis.

    • El fin supremo de la ética es la felicidad. Aristóteles la identificaba con el ejercicio de lo que es más propio al hombre (la razón); Santo Tomás rectifica y añade que ese fin propio del hombre y de la razón es Dios. La felicidad está en ejercer la voluntad de manera que nos acerquemos a Dios.

    • A las virtudes morales e intelectuales Santo Tomás añade las virtudes teologales de la tradición cristiana (fe, esperanza, caridad). La naturaleza humana no puede adquirir por sí misma estas virtudes teologales, que son un don otorgado por la gracia divina.

    LA RAZÓN: FUNDAMENTO DEL ORDEN SOCIAL Y POLÍTICO.

    CONCEPTO DE LEY.

    Santo Tomás parte de que lo propio de la razón es ordenar con vistas a algún fin. Eso es lo que hacen las leyes, por lo cual la ley (sea divina o humana, moral o política) debe ser esencialmente racional.

    En materia política, Santo Tomás también recurre a la distinción entre orden natural, en el que es suficiente la razón, y orden sobrenatural, que requiere la revelación. Tiene en cuenta los dos sentidos del término ley: la ley positiva (el puro mandato promulgado por la autoridad, sea divina o humana) y la ley conforme a la razón, buena en sí misma. Hay que distinguir entre los siguientes conceptos de ley:

    • Ley eterna: Expresión de la voluntad (la razón) de Dios; es válida universalmente, para todo tiempo y lugar. Algo de la ley eterna se manifiesta en nuestra razón, recibiendo el nombre de ley natural (lo que después se llamó derecho natural o ley moral).

    • Ley divina: Preceptos que Dios ha dado a los hombres a través de la revelación para que logren la salvación. El paralelo es la ley humana, las normas vigentes de los Estados.

    El orden social no está regido únicamente por el orden legal (ley humana), sino por el orden moral (ley natural). Cuando se organiza la sociedad teniendo en cuenta únicamente el orden legal o positivo nos encontramos en una teoría que recibe el nombre de positivismo o formalismo jurídico; cuando se organiza la sociedad orientando el orden legal según el orden moral la teoría recibe el nombre de iusnaturalismo (ius=ley; naturalis=natural). Natural se entiende aquí como lo propio al fin de la naturaleza humana que es el ejercicio de la recta razón (idea aristotélica).

    LOS DOS PODERES.

    El problema político central para el pensamiento cristiano fue el de las relaciones entre Iglesia y Estado, entre poder temporal y poder espiritual. Según los primeros teólogos patrísticos, el creyente solo debía obediencia a la Iglesia, como resultaba lógico afirmar en una época en que el Imperio la prohibía y perseguía. Cuando el cristianismo fue aceptado esta postura se moderó y recibió su formulación clásica en la teoría de las dos ciudades de San Agustín.

    Santo Tomás sigue la teoría política de Aristóteles que afirma que el hombre vive necesariamente en comunidades, que deben tener una organización, el Estado, pero con la diferencia de que el fin último de la sociedad es ahora la salvación eterna de las almas.

    La postura de Santo Tomás acerca de la relación entre poder temporal y espiritual se caracteriza por un racionalismo muy semejante al que manifiesta acerca de la relación entre filosofía y teología. El Estado debe subordinarse a la Iglesia siempre que los fines temporales de los que se ocupa tengan implicaciones espirituales. Cuando los asuntos civiles no tengan que ver directamente con la salvación, Santo Tomás reconoce a los Estados la facultad de gobernarse y administrarlos. La filosofía quedaba supeditada a la teología, pero adquiría al tiempo su autonomía, los análisis políticos de Santo Tomás subordinan el Estado a la Iglesia, pero delimitan para él un ámbito racional de actuación.

    LAS CINCO VÍAS DE SANTO TOMÁS.

    Santo Tomás considera necesario acudir a la observación. El esfuerzo que hace nuestro entendimiento para probar la existencia de Dios puede realizarlo cualquier persona que observe con atención la naturaleza y realice el esfuerzo de ordenarla bien.

    PRIMERA VÍA.

    En el mundo hay cosas que se mueven. Todo lo que se mueve es movido por otra cosa, ya que nada se mueve más que en cuanto está en potencia respecto a aquello hacia lo que se mueve. Es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y este es el que todos entienden por Dios.

    SEGUNDA VÍA.

    La segunda vía se basa en la casualidad eficiente. Hallamos en este mundo de lo sensible hay un orden determinado entre las causas eficientes; pero no hallamos que cosa alguna sea su propia causa, pues en tal caso habría de ser anterior a sí misma, y esto es imposible. Es necesario que exista una causa eficiente primera, a la que todos llaman Dios.

    RESUMEN DE LAS VÍAS TERCERA Y CUARTA.

    La tercera vía parte de que hay seres necesarios (es decir, que no pueden no ser: las Ideas de Platón) y contingentes (que pueden ser o no ser, y de hecho están continuamente generándose y destruyéndose: nosotros).

    Santo Tomás argumenta que los seres contingentes, en último término, remiten a un ser absolutamente necesario, que tiene causa en sí mismo y en ningún otro ser y que es la causa de todos los demás seres. La cuarta vía parte de los grados de perfección que hay en los seres. Puesto que de hecho los hay más perfectos y menos perfectos, tiene que existir un ser perfectísimo que es el origen y la explicación de esas perfecciones parciales de los seres imperfectos.

    QUINTA VÍA.

    Hay cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, pero que obran por un fin. Lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, y a este llamamos Dios.


    7. EL UNIVERSO RACIONALISTA: DESCARTES.

    DESCARTES O LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD.

    EL PUNTO DE PARTIDA.

    Es su actitud crítica ante todo el saber de su época que provenía fundamentalmente de la filosofía escolástica. El único que se salvará de su critica serán las matemáticas, pues estas son claras y evidentes.

    La filosofía que había estudiado se presentaba como un conjunto de disputas entre distintas escuelas y teorías en las que todos pretendían tener razón.

    La situación de la filosofía era, desde la perspectiva cartesiana, lamentable, pues se hallaba en una posición de continua oscilación, duda e incertidumbre.

    Para Descartes la filosofía es la base del conocimiento y del saber, y si la filosofía se halla en una situación de duda y de incertidumbre, también estará todo el saber y todas las ciencias. El saber unitario y si esta se resiente, se manifiesta en todo el saber.

    OBJETIVO Y FINALIDAD DE SU EMPRESA FILOSÓFICA.

    El objetivo de la filosofía de Descartes va a ser claro: fundamentar la ciencia y el conocimiento en general, para lo cual se precisa una nueva filosofía.

    En el Discurso del método, propone una comparación muy significativa: todo el saber de su época es como un edificio en ruinas.

    No valdrá el saber escolástico, ni las autoridades tradicionales, ni la formación de los sentidos.

    Descartes utilizará la razón, sólo admitirá como verdadero aquello que se ajuste a las exigencias de la razón. Se trata de probar si lo anterior merece o no conservarse.

    El proyecto de Descartes va a suponer una reconstrucción del saber desde sus mismas raíces, lo cual conllevará la unificación de todas las ciencias en una sola a partir de un único elemento: el método.

    LA IMPORTANCIA DEL MÉTODO.

    La forma de llevar a cabo esa reforma de la filosofía y así la fundamentación del saber es mediante el uso del método adecuado.

    El uso del método responde a una perplejidad de Descartes. Si la razón es la misma en todos los seres humanos, ¿por qué hay opiniones contradictorias?¿Por qué la filosofía está envuelta en disputas y constantes conflictos? La respuesta es que no empleamos bien la razón. No basta con tener capacidad racional, hay que utilizarla bien. El método es la forma de dirigir bien la razón. El ser humano alcanzará la verdad, más allá de los avatares de la historia y de las diferentes circunstancias.

    Si la filosofía sigue un método adecuado, podrá desarrollarse tanto como lo ha hecho la ciencia. El triunfo de una disciplina se encuentra en el cómo lo estudia.

    El método de Descartes es un procedimiento de incorporación matemática; consiste en ir de lo más simple y evidente hacia lo más complejo. Hay que seguir este orden si lo que se quiere es lograr la verdad. El objetivo del método es alcanzar un principio verdadero, evidente. Algo es evidente si es claro y distinto. Para encontrar ese principio, Descartes va a emplear un recurso revolucionario: la duda metódica.

    LA SÍNTESIS ENTRE EL REALISMO E IDEALISMO.

    La duda radical es el proceso que usa Descartes para hacer una crítica de las opiniones admitidas hasta entonces como verdaderas. No se trata por tanto de una duda escéptica (el escepticismo es la negación de toda posibilidad de conocimiento verdadero). Y hay que dudar de todo, y hay muchas razones para ello:

  • Hay que dudar de los datos de los sentidos. Estos nos engañan en numerosas ocasiones. Se podría decir que esta experiencia no nos ocurre normalmente, es algo excepcional. El conocimiento de los sentidos es solo probable y lo probable es dudoso, y lo dudoso no puede fundamentar el saber.

  • Hay que dudar de muchos de los usos que hacemos de la razón.

  • Nadie puede distinguir con claridad cuándo está despierto y cuándo está soñando. Este motivo de duda pone en cuestión todo lo que procede de la experiencia, relativiza toda la información que nos llega del mundo externo.

  • Podemos pensar que los sentidos nos engañan o que todo o es más que un sueño; pero, soñemos o no, lo que es cierto es que la matemática es indudable, que dos más dos son cuatro. Descartes pondrá en duda hasta las mismas matemáticas. Podemos imaginar que puede existir una especie de genio maligno que me haga creer que lo que experimento o que las propias matemáticas son ciertas. Descartes no cree en “genios malignos”, pero para alcanzar un principio indubitable hay que considerar esta hipótesis.

  • EL MÉTODO DE DESCARTES.

    Resolvió ir tan despacio y emplear tanta circunspección en todo que le guardaría al menos muy bien de tropezar y caer. No quiso empezar a deshacerse por completo de ninguna de la opiniones que pudieron antaño deslizarse en su creencia, sin haber sido introducidas por la razón, buscando el verdadero método para llegar al conocimiento de todas las cosas que de su espíritu fuera capaz.

    Había muchos y buenos preceptos y tantos otros nocivos o superfluos y separarlos era difícil. En lo tocante al análisis de los antiguos y álgebra de los modernos, el primero estaba siempre tan constreñido a considerar las figuras, que no podía ejercitar el entendimiento sin cansar grandemente la imaginación; y en la segunda, tanto se habían sujetado sus cultivadores a ciertas reglas y a ciertas cifras, que habían hecho de ella un arte confuso y oscuro, bueno para enredar el ingenio, en lugar de una ciencia que lo cultive. Había que buscar algún otro método que juntadse las ventajas de esos tres, excluyendo sus defectos. La claridad es captar algo separado de lo demás y la distinción es captar todos los elementos que constituyen una realidad sin confusión entre ellos.

    En lugar del gran número de preceptos que encierra la lógica, creyó que le bastarían los cuatro siguientes:

  • No admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo era, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en sus juicios nada más de lo que se presentase tan clara y distintamente en su espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda.

  • Dividir cada una de las dificultades en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.

  • Conducir ordenadamente sus pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.

  • Hacer en todo unos recuerdos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada.

  • EL COGITO CARTESIANO: LA CERTEZA COMO PUNTO DE PARTIDA.

    EL PRINCIPIO DE LOS PRINCIPIOS: PIENSO, LUEGO EXISTO.

    La duda metódica no desemboca en el escepticismo. Si dudo, si pienso, aunque mis pensamientos sean erróneos, hay algo de lo que no puedo dudar, y es que estoy dudando, que estoy pensando; y si pienso, existo: cogito, ergo sum. Esta es la primera verdad. Sobre esta verdad, la verdad del pensamiento, de la conciencia humana, Descartes fundamentará toda la filosofía. El ser humano es un ser cuya esencia es pensar. Comienza así la llamada filosofía de la conciencia y la filosofía moderna.

    DIOS COMO GARANTÍA.

    No podemos dudar de la existencia de la propia conciencia. Descartes tiene que demostrar que existe un Dios, y no un genio maligno, que es bueno y poderoso, y que no permite que me engañe. Descartes no se queda encerrado en sí mismo (solipsismo), y puede pasar de la afirmación de la propia conciencia a la existencia del mundo externo. Dios es un recurso en la filosofía de Descartes: garantiza que pueda aplicar el criterio de certeza y permite salir del yo y conocer el mundo.

    Descartes demuestra la existencia de Dios a partir de las representaciones o ideas. A diferencia de Platón, para Descartes las ideas son subjetivas, son contenidos mentales. La idea de Dios es una idea de un ser perfecto. Esta idea no puede provenir del mundo externo (idea adventicia) ni ser producto de mi imaginación (idea facticia). Se trata de una idea innata (ya se encuentra en mi interior). El ser capaz de producir la idea de perfección es el ser perfecto, Dios. Dios garantiza el conocimiento que tenemos de la realidad.

    UNA METAFÍSICA ANTIGUA PARA UNA FILOSOFÍA NUEVA.

    Tres realidades constituyen su metafísica. Descartes se basó en la idea de sustancia (nos remite a Aristóteles) de la tradición escolástica para hablar de las tres realidades que intuye nuestro intelecto: Dios, res cogitans (el ser humano) y res extensa (el mundo). Si consideramos que la sustancia es aquello que no necesita de otra cosa para existir, en sentido propio solo se puede hablar de sustancia en el caso de Dios; de las otras dos realidades podemos decir que son sustancia en sentido impropio. Cada una de estas tres sustancias tiene un atributo principal (la perfección, que es una idea medieval; el pensamiento o la extensión) y unos modos o formas en los que esta sustancia se dispone.


    8. HUME Y EL EMPIRISMO: EL PRIMADO DE LA EXPERIENCIA.

    HUME, O EL EMPIRISMO RADICAL.

    UNA NUEVA FILOSOFÍA.

    Hume parte de la necesidad de elaborar una nueva filosofía. Observa que todas las ciencias y conocimientos avanzan, pero no sucede lo mismo con la filosofía. Se impone una nueva filosofía y un cambio radical.

    EL ESTUDIO DE LA NATURALEZA HUMANA.

    Todas las ciencias encuentran su razón de ser en determinadas facultades humanas. El conocimiento de la naturaleza humana es la tarea que Hume prescribe a la filosofía, que se puede definir como el saber de la naturaleza humana, el saber del ser humano. Hume está elaborando una filosofía partiendo del sujeto, contribuyendo así al llamado giro antropológico de la filosofía moderna (antes todo estaba centrado en lo divino, ahora el fundamento de cualquier cosa es la razón del ser humano). Muchas de sus ideas cuestionan la misma noción de yo, sujeto o identidad personal.

    El método es atenerse a la experiencia y a la observación. Son las claves de la ciencia moderna, en concreto la desarrollada por Newton. Hume se llama a sí mismo el Newton de la filosofía.

    La naturaleza humana puede ser estudiada desde dos puntos de vista, según se considere al hombre como un ser racional, que conoce, que busca el conocimiento, o, por otra parte, como un ser que actúa. Teoría del conocimiento y ética son los dos grandes pilares de la propuesta filosófica de Hume.

    EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO.

    Para Hume, todo contenido mental es una percepción (lo que Descartes llamaba idea). Toda percepción es o bien una impresión o bien una idea (para Platón las ideas eran exteriores a nosotros y para Descartes estaban en nosotros). Las impresiones son los datos de los sentidos. Las ideas son impresiones debilitadas. La diferencia entre ambas está en el grado de intensidad: las impresiones son muy intensas, las ideas son más débiles.

    Todos los contenidos mentales o son impresiones o se derivan de las impresiones (ideas), y las impresiones proceden de la experiencia. El origen del conocimiento es la experiencia, criterio de validez de todo conocimiento: un conocimiento es válido si y solo si es una impresión o podemos señalar de qué impresión procede. Solo las matemáticas y sus enunciados escapan de este criterio.

    ¿MÁS ALLÁ DE LA EXPERIENCIA?.

    Formamos ideas gracias a dos facultades, la memoria y la imaginación. Las ideas que provienen de la memoria son más fiables, más intensas que las producidas por la imaginación, aunque no alcanzan la intensidad de las impresiones. La imaginación puede ser muy poco fiel a las impresiones originales y trastocarlas.

    La imaginación asocia las impresiones que solemos percibir conjuntamente y las une en una relación de causa, lo cual hace posible la ciencia y el conocimiento cotidiano. La imaginación consigue que vivamos en un mundo, y no en una mera inmediatez.

    LOS LÍMITES DEL CONOCIMIENTO.

    Todo el conocimiento humano se reduce a cuestiones de hecho (cuyo único criterio es la experiencia) y a relaciones entre ideas. Estas últimas son aquellas verdades formales (vacías de contenido empírico) que conocemos a priori, independientemente de la experiencia; son las proposiciones de carácter matemático o lógico.

    Cualquier otro tipo de conocimiento es incierto o falso, un pseudoconocimiento. Todos estos conocimientos no son ciertos, sino solo probables, al no estar basados en una impresión real, firme y contundente, sino en la creencia, el hábito o la imaginación.

    UNA FILOSOFÍA CRÍTICA: CAUSA, SUSTANCIA, IDENTIDAD.

    CRÍTICA DE LA CASUALIDAD.

    Nuestro conocimiento utiliza la noción de causa, aquella conexión necesaria entre un suceso y otro posterior, llamado efecto. La gran novedad filosófica de Hume es el examen crítico a que somete la idea de causa.

    Ese concepto no es una relación entre ideas, pero tampoco podemos derivarla de ninguna impresión.

    Para Hume, la idea de causa procede de un proceso de asociación de ideas cuyo único fundamento es que habitualmente observamos que a un suceso le sigue otro. La conexión entre lo que llamamos causa y efecto podría ser de otro modo. La base de este conocimiento (pensar que las mismas conexiones observadas hasta ahora se darán en un futuro) solo es el hábito, la costumbre, principal guía del ser humano. La filosofía de Hume lleva al escepticismo.

    Este escepticismo también cuestiona la propia ciencia que Hume quiere fundamentar y explicar. Destruye la teoría aristotélica de las cuatro causas o las cinco vías tomistas. ¿Qué futuro le aguarda a una ciencia, la física, que se define precisamente por la determinación de la causa eficiente?.

    CRÍTICA DE LAS IDEAS DE “SUSTANCIA”, “YO” Y “DIOS”.

    ¿De qué impresión procede la idea de sustancia? De ninguna. Tenemos impresiones aisladas (color, dureza...) que producen ideas simples, pero la unión de ellas es solo obra de la imaginación. La idea de sustancia no tiene detrás una impresión, solo un uso de la imaginación, la costumbre y el lenguaje, pues designamos a la sustancia con un nombre y parece así que le damos consistencia.

    También se elimina la idea de un yo sustancial, una conciencia o identidad personal que sirva de soporte a la sucesión de estados de ánimo o percepciones. Lo que llamamos yo no es más que un conjunto de percepciones asociadas por la imaginación. La idea de Dios tampoco puede ser derivada de ninguna impresión, por tanto nos encontramos ante otra pseudo-idea o ficción.

    UNA ÉTICA DEL SENTIMIENTO.

    La ética es el segundo pilar de la ciencia del hombre que Hume pretende fundar. El hombre no solo conoce, sino que también actúa, por más que su conocimiento sea tan limitado. La ética trata del estudio de la bondad o maldad de las acciones humanas, que, para Hume, no se basan en la razón, sino en los sentimientos.

    INSUFICIENCIAS DEL RACIONALISMO MORAL.

    La ética se pregunta por el fundamento de los juicios morales. La ética occidental ha sido partidaria del intelectualismo moral, en mayor o menor medida.

    Algunos filósofos se han inclinado a una ética naturalista pero siguen siendo racionalistas. Pues con la razón conocemos la naturaleza y ese conocimiento es el que nos guía y nos sirve de criterio en nuestro comportamiento. Siendo la naturaleza el criterio o fundamento de la moral, la razón es la facultad humana que, al permitir su conocimiento, nos va a posibilitar ser morales.

    Hume critica este racionalismo ético, según el cual el conocimiento de la naturaleza puede determinar nuestra voluntad. Si el conocimiento es solo de hechos los juicios morales no tienen sentido. Puedo ver un asesinato, mas no puedo decir que el asesinato es malo. El fundamento de los juicios morales no es la razón ni el conocimiento de la naturaleza; ¿cuál es?.

    EL MUNDO DE LOS SENTIMIENTOS: EMOTIVISMO MORAL.

    La razón o el conocimiento nos pueden informar sobre hechos, pero para que aparezca el valor moral de un juicio se precisa algo más: este algo más es obra del corazón. Cuando el conocimiento nos presenta una determinada situación son los afectos o sentimientos que se despiertan en nosotros al contemplarla los que nos hacen calificar esa acción como malvada.

    El único fundamento de nuestros juicios morales son las emociones de aprobación o desaprobación que una determinada acción despierte en nuestro interior. Nos puede llevar al relativismo extremo. Pero Hume piensa que el sentimiento moral es el mismo en todos los seres humanos, y se basa ante todo en la búsqueda de la felicidad para toda la humanidad.


    9. KANT: NATURALEZA Y LIBERTAD.

    LA ILUSTRACIÓN ALEMANA: LA AUFKLÄRUNG.

    Christian Wolf (“educador” filosófico de la Alemania de su tiempo) fue el primero en utilizar el término Aufklärung (acto de iluminar, Ilustración), que pasó a designar una época en la que florecieron la racionalidad, el espíritu crítico y el afán renovador en pos del progreso.

    La filosofía recibió un gran impulso y se desarrolló la obra de Kant, que puede considerarse uno de los filósofos más influyentes de la historia del pensamiento.

    PRUSIA.

    En el siglo XVIII no existía la actual Alemania. En su lugar, había un conjunto de estados desmembrados desde antes de la paz de Westfalia que puso fin a la guerra de los Treinta Años y fue el origen de la hegemonía de Francia en Europa. Uno de ellos era el prusiano, cuyo poder fue creciendo hasta convertirse en el Estado germánico más poderoso después de Austria. En 1701, Federico I fue coronado primer rey de Prusia.

    EL DESPOTISMO ILUSTRADO.

    En el siglo XVIII, muchos reyes, manteniendo el poder absoluto, desarrollaron una política ilustrada e intentaron gobernar según la razón. Federico II de Prusia asumió la máxima de este despotismo ilustrado: “Todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

    Además de Federico II, los principales representantes del despotismo ilustrado fueron Catalina de Rusia, el emperador José de Austria y Carlos III de España.

    Federico Guillermo II, llamado el Grande y también el Rey Filósofo, gobernó despóticamente mientras se rodeaba de filósofos y hombres de letras, contando entre sus amigos con personajes como Voltaire. Intentó favorecer el desarrollo de las artes, implantó la enseñanza primaria obligatoria y abolió la tortura.

    EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS.

    El siglo XVIII trajo una producción artística riquísima. Las ideas ilustradas abrían un nuevo espacio de renovación, de esperanza en la educación de los seres humanos, de libertad de pensamiento, de progreso. Estas ideas se muestran en los filósofos y hombres de letras y también en los científicos, literatos, pintores y músicos.

    Si la época inmediatamente anterior nos había proporcionado personajes como Velázquez, Rembrandt, Cervantes, Lope de Vega, Shakespeare, Moliere y Quevedo, ahora nos encontramos, en el campo de la música, a Vivaldi, Bach, Mozart y Beethoven; y en la literatura a Goethe.

    Francisco de Goya, el gran pintor de la época, representó el final desengañado de las esperanzas del siglo XVIII en su grabado El sueño de la razón produce monstruos.

    LOS DERECHOS DE LA MUJER.

    Los ilustrados como Kant abogaron con énfasis por la emancipación de los individuos pero se olvidaron de las mujeres, que además de sufrir las mismas tinieblas que los varones, se enfrentaban a prejuicios y prácticas sociales adicionales que dificultaban su desarrollo como personas.

    MARY WOLLSTONECRAFT Y LA VINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER.

    Mary Wollstonecraft fue una firme defensora de los ideales de la Ilustración, especialmente del derecho a la educación de la mujer. Reclamaba que se reconociera que sus capacidades racionales son iguales a las de los varones.

    Su obra fundamental y más controvertida es la Vindicación de los derechos de la mujer (1792), que expone cómo las mujeres han sido condenadas a la ignorancia y a la exclusión, por medio de una enseñanza basada en la docilidad.

    Considera que esta esclavitud es inaceptable y que la igualdad social debe obtenerse extendiendo los derechos y la ilustración a las mujeres, que son iguales a los hombres.

    Piensa que mientras sean absolutamente dependientes de sus maridos, serán astutas, mezquinas y egoístas.

    ¿QUÉ ES LA ILUSTRACIÓN? ATRÉVETE A SABER.

    La Ilustración es salir de la minoría de edad. Consiste en buscar la verdad por uno mismo, en un proceso, siempre inacabado, de autocrítica y autoconstrucción.

    EL ATREVIMIENTO DE LA RAZÓN.

    El conocimiento, para los ilustrados, hará que la humanidad progrese y realice sus ideales de renovación. Los ilustrados tienen una conciencia muy viva de estar asistiendo a un momento histórico, en el que es necesario dar un impulso decisivo en dirección hacia una sociedad ilustrada.

    Kant toma como consigna la frase latina sapere aude (atrévete a saber), pues hace falta atreverse para no conformarse con el pensamiento dogmático y cuestionarlo todo con espíritu crítico.

    RACIONALISMO Y EMPIRISMO EN KANT.

    Kant afronta la tarea de analizar las posibilidades del conocimiento, cuestión clásica de la Modernidad, a la que da una respuesta original: ni el dogmatismo de los racionalistas (Descartes es racionalista), que están convencidos de que la razón puede alcanzar por sí misma el conocimiento de la realidad; ni el escepticismo de los empiristas (Hume), que solo confían en los datos obtenidos en la experiencia; él hará una síntesis de ambas perspectivas para aportar una nueva luz.

    Para Kant, aunque todo nuestro conocimiento comience en la experiencia, no por ello procede todo él de la experiencia. Los empiristas tenían razón al afirmar que sin la experiencia no hay conocimiento, pero también la tenían los racionalistas al negar que todo fuera experiencia.

    La formación filosófica de Kant, influido por las obras de Leibniz y Wolf, lo situaba en la tradición racionalista. Lo despertó de este “sueño dogmático” la lectura de Hume, y en especial la crítica que este somete a la idea de causalidad. Tal crítica llevó a Kant a cuestionarse la posibilidad de la metafísica, lo cual constituye el arranque de su reflexión.

    Kant tuvo fuerte interés por la ciencia, por eso su teoría del conocimiento toma como modelo la física de Newton.

    KANT: LA FILOSOFÍA CRÍTICA.

    LA CONFIANZA EN LA RAZÓN.

    Como dirá el filósofo Hegel, “desde Kant, la independencia absoluta de la razón debe ser considerada como un principio esencial de la filosofía y como una de las creencias de nuestro tiempo”. Con la obra de Kant, la filosofía adquiere un tono optimista, por la confianza en una razón que tiene sus límites.

    Esa confianza en la razón proviene de la influencia de Wolf, que representa el ideal de renovación y educación de la ilustración alemana y que influyó fuertemente en el pensamiento kantiano. La formación pietista que recibió Kant le llevó a una posición ética muy rigorista.

    El día que llegó a sus manos la obra de Rousseau El contrato social impresionó a Kant y se reflejó en su propuesta ética.

    CARACTERÍSTICAS DE LA FILOSOFÍA DE KANT.

    La propuesta filosófica kantiana es determinante para la historia del pensamiento por conjugar una serie de características originales:

  • Universalidad: Es universal en el sentido de que aborda todos los grandes problemas de la filosofía, enfocados desde una nueva perspectiva.

  • Sistematicidad en la aplicación de un método crítico. Kant se propone revisar tanto las posturas racionalistas como las empiristas, buscando una síntesis que constituirá su aportación original. Esto le lleva a cuestionar la validez de la ciencia. Supuesto que el conocimiento es posible, Kant se pregunta por las condiciones que lo posibilitan. Lo relativo a las condiciones de posibilidad del conocimiento se denomina trascendental, un ámbito completamente nuevo para la reflexión filosófica.

  • Primacía de la teoría del conocimiento, tarea principal de la filosofía. Sobre ella se fundamentan todos los demás campos de estudio.

  • Giro copernicano de epistemología. La teoría del conocimiento kantiana afirma que no conocemos una realidad ya constituida, sino que es el conocimiento quien la construye. La actitud del sujeto al conocer no es pasiva, sino activa: hace posible ese mismo mundo.

  • Tres preguntas. El propio Kant resume el objetivo de su filosofía en tres grandes preguntas:

    • ¿Qué puedo conocer?, respondida por la metafísica.

    • ¿Qué debo hacer?, respondida por la ética.

    • ¿Qué me cabe esperar?, respondida por la religión.

    A su vez, estas tres preguntas remiten a otra ulterior, que las resume todas: ¿qué es el ser humano?, a la que habrá que responder una antropología. Es la cuestión del ser humano la más importante y la que articula todas las demás.

  • Una filosofía-puente. La filosofía kantiana tiene una importancia capital por sintetizar las corrientes anteriores: el racionalismo y el empirismo, la ciencia de Newton, la filosofía de Rousseau y la Ilustración. Abre el camino de nuevas filosofías que se irán desarrollando posteriormente: el idealismo, el positivismo, la filosofía de Marz o la fenomenología.

  • Unidad entre razón pura y razón práctica. No se trata de dos razones diferentes, sino de dos usos o aplicaciones de la misma razón. La razón en su uso teórico se aplica a la especulación, al conocimiento; e su uso práctico, a las cuestiones morales.

  • LA TEORÍA DEL CONOCIMIENTO.

    En 1781 Kant publica la Crítica de la razón pura, su primera gran obra, dedicada a examinar el uso teórico de la razón y elaborar una teoría del conocimiento. Intenta discernir lo que sabemos por experiencia y lo que conocemos a priori, lo que aporta el mismo sujeto. Busca una síntesis entre empirismo y racionalismo.

    LA METAFÍSICA Y LA CIENCIA.

    Kant comienza analizando la situación en que se halla la metafísica, un saber imprescindible para el hombre pero que muchos desprecian por considerarlo inútil, ya que no puede ser un conocimiento científico. Kant critica la metafísica que se ha realizado en el pasado pero no renuncia a ella, a sus aspiraciones.

    Es preciso someter la razón a crítica, aunque dicha crítica tenga que ser realizada por la propia razón. Kant se remite a las ciencias, cuya validez considera incuestionable. Se pregunta cuáles son las condiciones de posibilidad de la ciencia como conocimiento válido. Una vez averiguado cómo es posible la ciencia, solo será necesario analizar si en la metafísica se dan tales condiciones, para determinar si puede ser un conocimiento científico.

    LOS ELEMENTOS DEL CONOCIMIENTO.

    La influencia dl empirismo, especialmente a través de Hume, lleva a Kant a afirmar que la fuente del conocimiento es la experiencia. Kant observa que no puede ser la única fuente. El conocimiento obtenido a partir de la experiencia es meramente probable mientras que las ciencias consiguen un conocimiento necesario y universal. Lo cual quiere decir que tienen que beber de otra fuente diferente de lo empírico, independiente de la experiencia. Esa otra fuente se halla en la facultad de conocer del sujeto, se trata de los elementos a priori.

    El conocimiento comienza por la experiencia pero no queda reducido a ella, hay una combinación de dos elementos: los datos empíricos, que son obtenidos a partir de la experiencia, por tanto son a posteriori, y lo que aporta el sujeto que conoce, que es a priori.

    La metafísica es el conocimiento de la realidad a través de conceptos y sin acudir a la experiencia. Sus temas son el mundo, el alma y Dios. Newton ha desarrollado un conocimiento universal de la naturaleza.

    Por ejemplo, las gafas son elementos del conocimiento pues no provienen del sujeto pero hacen posible el conocimiento y el giro copernicano nos hace lo mismo.

    UNA INVESTIGACIÓN TRASCENDENTAL.

    Analizar estos elementos a priori del entendimiento supone hacer una investigación trascendental (referida a las condiciones de posibilidad del conocimiento). La teoría del conocimiento descubre así un ámbito nuevo al que debe aplicarse la razón.

    Nociones trascendentales son el espacio, el tiempo, la sustancia y la casualidad. Antes de experimentar cualquier fenómeno, conocemos a priori que ese fenómeno ocurrirá en un espacio y en un tiempo determinados; sabemos que el fenómeno sucederá a algo (una sustancia) y que tendrá necesariamente una causa. Estas nociones son a priori y no las conocemos por la experiencia pero sabemos con toda certeza que se manifestarán en cualquier experiencia que hagamos. Son trascendentales porque sin ellas el conocimiento no sería posible.

    El giro copernicano dice que el sujeto gira alrededor del objeto pero can dice que es al revés, el sujeto impone las condiciones y el objeto será conocido a partir de los elementos a priori que da el sujeto.

    LOS JUICIOS DEL CONOCIMIENTO.

    El conocimiento se expresa en forma de juicios, afirmaciones sobre lo que conocemos. Un juicio dice algo (predicado) de otro algo (sujeto). Los juicios se divide en dos clases:

    • Juicios analíticos: El predicado explica o analiza el sujeto sin añadir nada nuevo a su significado. La verdad de estos juicios es universal y necesaria, pero aportan poco porque están vacíos de contenido, no nos dicen nada que no estuviera ya en el sujeto: “los ingleses son naturales de Inglaterra”.

    • Juicios sintéticos: El predicado expresa una propiedad del sujeto que no está contenida en él. Los juicios sintéticos sí aumentan nuestro conocimiento con nuevas afirmaciones: “los ingleses son el pueblo europeo que más viaja”. Conociendo perfectamente qué significa el sujeto “los ingleses”, no sabíamos a priori en qué medida son o no viajeros.

    ¿QUÉ JUICIO EMPLEA LA CIENCIA?

    Los juicios analíticos son a priori (para saber su verdad no necesitamos recurrir a la experiencia) y los juicios sintéticos son a posteriori (debemos comprobarlos empíricamente).

    Kant descubre que los juicios que dan al saber científico su certeza son de otro tipo: son juicios sintéticos a priori. Sintéticos, porque informan de propiedades que no estaban contenidas en el concepto del sujeto; a priori, lo cual les hace universales y necesarios, no meramente probables.

    ¿CÓMO SON POSIBLES LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI?

    Construimos juicios sintéticos a priori a partir de la estructura misma de nuestra razón, a partir de esquemas innatos que condicionan nuestro conocimiento.

    Kant analiza la sensibilidad a través de la cual recibimos directamente los datos que proporcionan los sentidos. La sensibilidad procesa las sensaciones, ordenándolas en el espacio y el tiempo. Ambas son formas puras de la intuición sensible. A priori, porque no son empíricas: no percibimos el espacio ni el tiempo. Si absolutamente todas nuestras percepciones se dan dentro de ellos es porque los ponemos nosotros, son la estructura de nuestra sensibilidad.

    Kant analiza el entendimiento, al que llegan las percepciones desde la sensibilidad y ya ordenadas espacio-temporalmente. El entendimiento aplica filtros, por los que tienen que pasar necesariamente: son las categorías o conceptos puros del entendimiento. Se encuentra, por ejemplo, la categoría causa-efecto, un relación en la que siempre entrarán los fenómenos que observemos.

    Las categorías del entendimiento las estableció Aristóteles para explicar la naturaleza. La innovación de Kant estriba en considerar que estas categorías se hallan en el sujeto que conoce, no en el mundo.

    LA IMPOSIBILIDAD DE LA METAFÍSICA COMO CIENCIA.

    Las ciencias construyen sus juicios sintéticos a priori basándose en las formas puras de la intuición y las categorías. A partir del espacio, la razón elabora los copnceptos geométricos; la intuición del tiempo da lugar al concepto puro de sucesión, base de la aritmética. Y sobre este aparato matemático, la física aplica además las categorías (sustancia, causa).

    Kant mantiene que el conocimiento de la realidad (no el trascendental, que versa sobre sí mismo) procede exclusivamente de la experiencia. La física es ciencia porque, además de usar la categoría de causa, recurre a la experiencia y busca en ella la causa concreta de un suceso concreto.

    Cuando Santo Tomás o Descartes demuestran la existencia de Dios cometen un grave error: usan las categorías en el vacío, en abstracto, sin concretar empíricamente. Las categorías pertenecen a nuestro conocimiento, pero no podemos saber si también a la realidad. La metafísica es imposible, la ciencia sólo puede serlo de lo empírico.

    LAS IDEAS DE LA RAZÓN.

    Kant observa cómo nuestra razón tiende a formar tres grandes conceptos:

    • El alma: No tenemos ninguna percepción de nuestro yo. Suponemos su existencia como base última de todos nuestros conocimientos y sensaciones, como sujeto de los fenómenos internos.

    • El mundo: No tenemos ninguna percepción ni del ser en sí ni del ser como totalidad, pero suponemos la existencia del mundo, de la realidad en sí, como sustrato último de los fenómenos externos.

    • Dios: Tampoco nuestra percepción podrá nunca captarlo, pero tendemos a pensar en este ser absoluto y necesario, concepto supremo que sintetizaría todo lo existente, tanto como los fenómenos internos (el alma) como los externos (mundo).

    Los tres conceptos son a priori, trascendentales. Nos es imposible hallarles un correlato empírico: es ese el error de la metafísica. Kant los llama ideas de la razón: no tienen valor de conocimiento, pero sí un valor orientativo, señalando a la razón hacia dónde debe seguir investigando. Muestran lo más noble del ser humano, sus más profundos anhelos. La metafísica de Platón, Aristóteles o Descartes puede no tener validez para el conocimiento, pero nos enseña aquello a lo que siempre aspirará nuestra razón.

    Kant juzga que su teoría del conocimiento supone un auténtico giro copernicano, un cambio total de perspectiva. La filosofía se ocupará, a partir de Kant, ante todo del sujeto, de su modo de conocer.

    El conjunto de la teoría kantiana recibe el nombre de idealismo trascendental: idealismo porque afirma que no conocemos cosas, sino ideas de cosas; trascendental por lo relativo a las condiciones de posibilidad del conocimiento.

    LA LIBERTAD COMO CONDICIÓN DE LA MORAL.

    La filosofía kantiana distingue el uso teórico y el uso práctico de la razón. La empleamos para llegar a u conocimiento (para hacer teoría) y también la aplicamos para saber qué hacer con nuestra libertad. El uso teórico exige grandes esfuerzos, el uso práctico se halla repartido: cualquier ser humano conoce dentro de sí la ley moral.

    La Crítica de la razón práctica reabre con la libertad, la dimensión moral del hombre; el camino cerrado por la Crítica de la razón pura.

    ¿QUÉ DEBO HACER? UNA PREGUNTA PRÁCTICA.

    Si no hay un patrón moral seguro, ¿todo está permitido? Hume busca la respuesta en los sentimientos, una opción con la que Kant no puede darse por satisfecho, ya que ese emotivismo hace de la ética algo puramente subjetivo y arbitrario.

    Kant acepta la crítica de Hume a la falacia naturalista (deducir el deber-ser, es decir, afirmar una norma de acción a partir de una cuestión de hecho): la ética (sus proposiciones utilizan el verbo debe ser) no puede fundamentarse en conocimientos teóricos (que emplean el verbo es); la ética no puede fundamentarse ni en la antropología, ni en la teología, ni en la física. Sólo queda fundamentar la ética en la propia razón, buscando los principios puros, a priori de la razón práctica.

    Lo propio de la razón es hallar principios, explicar por medio de leyes de validez universal (como las de las ciencias). Kant intenta buscar los principios de la acción libre, sometiéndola a un examen racional.

    OBRAR POR DEBER.

    La bondad o la maldad de una acción reside en la intención que la guía.

    Una acción está ejecutada con buena voluntad cuando esa acción es conforme al deber. Si uno no obra por el deber mismo, sino por otras razones, no se trataría de buena intención en estado puro. La buena voluntad se da cuando obramos conforme al deber y motivados únicamente por respeto al deber, sin tener en cuenta ninguna otra razón.

    El deber moral se expresa en imperativos o mandatos (no hagas aquello). Los imperativos morales han de ser categóricos y universales, necesarios, absolutos. Los imperativos hipotéticos son imperativos de la habilidad, dan reglas de acción para conseguir un fin determinado en una ocasión determinada. Dependerían de la experiencia, y no serían, a priori, incondicionados.

    La moral racional solo puede expresarse en un imperativo categórico, sin condiciones, en todas las circunstancias (“haz esto”).

    LAS FORMULACIONES DEL IMPERATIVO CATEGÓRICO.

    El planteamiento ético kantiano es formal: expone cómo ha de ser un imperativo válido, pero no qué ha de mandar en concreto.

    Kant intenta determinar el contenido del imperativo moral sin abandonar su procedimiento puramente racional, a priori, por principios. Llega a una primera formulación del imperativo categórico: “Obra por máximas que, al mismo tiempo, puedas querer que se conviertan en leyes universales”.

    Las reglas que elijamos para regir nuestra acción no deben ser particulares y personales, sino válidas para cualquier otro ser racional. Se sigue otra formulación que resulta ser una prueba para comprobar si nuestras máximas son buenas o malas (o sea, racionales o no): “Obra según máximas que fuera posible que se convirtieran en leyes de la naturaleza”.

    La voluntad racional solo puede querer cosas racionales, posibles. Kant consigue dotar de contenido concreto al imperativo categórico.

    Uso práctico de la razón = Autonomía de la razón = Buena voluntad = Comportamiento que actúa conforme al deber (respeto) = Comportamiento conforme al imperativo categórico.

    LOS POSTULADOS DE LA RAZÓN PRÁCTICA.

    En la Crítica de la razón pura, Kant había concluido que la metafísica no podía ser una ciencia. Sin embargo, el alma o la existencia de Dios son cuestiones fundamentales para el ser humano, aunque no puedan ser asequibles al conocimiento objetivo. Y Kant cree que existe una vía (práctica, no teórica) que nos posibilita el acceso a estas sustancias.

    Son postulados de la razón práctica la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios. La moralidad, la obligación de obrar por el deber, supone la libertad (obrar sin estar obligado por causa externa). La inmortalidad del alma se establece como postulado porque la aspiración a la perfección en el cumplimiento del deber (la virtud) no puede alcanzarse completamente en el tiempo de la vida humana, sino que exige un tiempo infinito. Y la existencia de Dios es un requisito para garantizar que es posible salvar la distancia que observamos en el mundo entre el ser y el deber ser; la garantía de que la virtud será premiada con la felicidad.

    UNA ÉTICA ILUSTRADA: LA AUTONOMÍA DE LA RAZÓN.

    Kant exige de la ética que sea racional, que sea el individuo quien se de a sí mismo sus leyes. La razón se da a sí misma sus leyes. Carecen de cualquier valor las acciones de una persona que respetase las normas éticas pero sin haberlas reconocido como tales. La voluntad racional debe regirse por sí misma, con autonomía; aceptar cualquier principio ajeno a sí misma y dejarse guiar por él (heteronomía) imposibilita la buna voluntad, y la convierte en inauténtica.

    Esta afirmación de la autonomía de la voluntad es un a de las aportaciones fundamentales de la ética kantiana, que ha influido en las concepciones ético-político-sociales de Occidente hasta la actualidad.

    LA DIGNIDAD EN FORMA DE IMPERATIVO.

    EL HUMANISMO KANTIANO.

    “Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”.

    La razón no puede admitir fines ajenos, pero sí posee un propio fin: ella misma. La ley moral obliga a respetar a los seres humanos porque tienen un valor absoluto: son fines en sí, no meros medios para otra cosa.

    Esa condición de los seres humanos procede de su libertad: los seres racionales son seres libres, y por ello ostentan una dignidad específica, que demanda respeto.

    DIGNIDAD Y NO PRECIO.

    La capacidad racional para el ejercicio de la libertad los coloca en una peculiar situación que no se da en ningún otro ser de la naturaleza. Antes de la Modernidad, la dignidad era un merecimiento, algo que se obtenía por haber realizado una acción valerosa o importante. O bien las autoridades eran personas con dignidad.

    Ahora la dignidad es intrínseca al ser humano, se tiene por el mero hecho de ser humano y genera una obligación de respeto. Las personas no pueden ser instrumentalizadas, ni consideradas como una mercancía de cambio, ni una herramienta para conseguir algo. Los seres humanos tienen dignidad y no precio.

    De alguna forma las personas igualmente son medios: el profesor es un medio para que los alumnos adquieran conocimientos. La clave está en no tratarnos solo como medios, pues todos poseemos una dignidad que requiere respeto y consideración.

    LA PERSONA: DIGNIDAD Y AUTONOMÍA.

    La autonomía es el fundamento de la dignidad humana. Los seres racionales merecen un trato diferente del que se da al resto de los seres. Esos seres racionales son las personas, algo valioso por sí mismo. Esta es una perspectiva antropocéntrica (centrada en la persona) típicamente ilustrada.

    Se aprecia el giro copernicano del pensamiento de Kant: la moral está dentro de nosotros, es el sujeto quien la descubre. No es una libertad incondicionada y total la que sustenta la moral, porque las personas están sometidas a múltiples circunstancias y situaciones que limitan la libertad.

    Del mismo modo que el conocimiento era un resultado de lo que el entendimiento aporta y de los datos de la realidad, en la moralidad hay unos condicionantes reales y una construcción racional, libre y autónoma del imperativo que guiará la acción.


    10. NIETZSCHE: VIDA E INTERPRETACIÓN.

    EL VITALISMO: LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XIX.

    ESCENARIO SOCIOPOLÍTICO: NACIONALISMO Y MOVIMIENTOS SOCIALES.

    La segunda mitad del siglo XIX estuvo marcada por el auge de los nacionalismos. Algunas naciones se constituyeron como estados, como es el caso de Italia y el de Alemania, que se unificó en 1871 bajo la hegemonía de Prusia.

    Los ideales nacionalistas se extendieron rápidamente fomentados por corrientes como el idealismo alemán, el romanticismo o el tradicionalismo. Nietzsche vivió el ambiente nacionalista de su patria y reaccionó contra él, rechazándolo hasta el extremo de adoptar la nacionalidad suiza.

    Se desarrollaron los movimientos sociales, entre los que destacaron los de corte socialista y anarquista, que lucharon por mejorar las condiciones de vida de las clases sociales más desfavorecidas y la extensión de los derechos sociales a todas las personas, lo que supuso una reivindicación de mayor justicia e igualdad.

    Nietzsche también reaccionó contra estos movimientos sociales por creer que lo único que hacían era extender una moral de esclavos y de rebaño. Se defendía un igualitarismo que implicaba un empobrecimiento cultural y vital.

    ESCENARIO CULTURAL Y ARTÍSTICO.

    Se desarrolló la ciencia, que se impuso como el conocimiento más perfecto y que motivaba el triunfo del positivismo. No se trataba solo de un conocimiento teórico, sino que podía aplicarse a la vida cotidiana y transformarse en técnica. Ofrece la posibilidad de una vida más confortable. El fin del siglo XIX y los comienzos del XX muestran una confianza absoluta en la ciencia y en la técnica.

    Una teoría científica hará tambalearse gran parte de la ciencia establecida y muchas de las creencias más asentadas en la tradición occidental: el evolucionismo de Darwin, que supuso una sacudida a los cimientos de nuestra cultura.

    El resto de las ciencias, el arte o la propia filosofía se hicieron eco de esta teoría: el biologismo, el descubrimiento de la vida, no dejaron de influir en la filosofía de Nietzsche.

    En el mundo del arte, la literatura y las artes plásticas, predominó el estilo realista: Dickens, Tolstoi, Dostoievski o Balzac.

    MARCO FILOSÓFICO.

    No estudió filosofía. Sus estudios y su ocupación fueron la filología, el análisis de los clásicos desde una perspectiva humanista. Su pensamiento es autobiográfico y se suele encuadrar en la llamada Filosofía de la vida o vitalismo. Se distinguen rasgos románticos.

    Desde el punto de vista filosófico, el mundo del siglo XIX en el que vivió había sufrido un giro desde el idealismo alemán hacia el materialismo, como fruto de los avances científicos y técnicos, de la sociología y de la fe en el progreso. Alrededor de 1.860, tuvo lugar una vuelta a Kant y un auge del positivismo de Comte. Surgió una postura antimetafísica, lo que no impedirá que queden restos de actitudes metafísicas, como las de Bolzano, Brentano y la neoescolástica.

    Marz y Engels son de esta época. Nietzsche, Marx y Freud son llamados “maestros de la sospecha” porque entrevieron algo oculto detrás de la metafísica cristiana, Charles Darwin defendió un materialismo científico a través de su obra El origen de las especies por la selección natural, en la que introdujo el concepto de evolución tomado en un sentido biológico, distinto del que propondrá Nietzsche para la aparición del superhombre. Feuerbach influyó en Wagner.

    Los que mayor influencia tuvieron fueron Schopenhauer y Wagner.

    INFLUENCIAS RECIBIDAS.

    Fue estudioso y gran conocedor de la antigüedad clásica. Homero, Heráclito, Demócrito y los grandes trágicos griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides.

    Ejercieron una influencia directa Schopenhauer (de él adoptará su visión del mundo como voluntad de existir, como ,manifestación de un fondo irracional, la inteligencia como algo dirigido por los instintos, su desconfianza hacia el poder del progreso y la importancia del arte en el descubrimiento de la realidad) y Wagner (de él tomará la libertad que expresaba en su música y a través de la cual se dejaba entrever un concepto de hombre trágico, apasionado, lúcido, heroico e impetuoso frente a los clásicos valores cristianos. Cuando Wagner abandonó estos idealies, Nietzsche se sintió traicionado).

    REPERCUSIONES DEL PENSAMIENTO DE NIETZSCHE.

    Invita a la reflexión y a la posible respuesta desde que se entra en contacto con él. La obra genuina y auténtica de Nietzche, tal como él la escribió, se editó alrededor de 1.950. Las versiones anteriores llevaron a los ideólogos nazis a considerar al autor como inspirador de su pensamiento.

    Ya en el siglo XX, la influencia de Nietzsche se advierte el tres ámbitos. En el estético, se parte de sus propios estudios sobre la tragedia griega y cuyo máximo representante será el poeta lírico alemán Stephan George. El punto central será la idea de Dionisios como símbolo de la vida. En el ámbito político, se valora la idea de voluntad del poder, defendiéndose un sentido de la vida basado en la lucha como lo más genuinamente humano, hasta vencer de forma heroica, como lo hacían los personajes trágicos griegos. El tercer campo es el de la interpretación existencialista de Nietzsche. Destacan aquí Jaspers (hace un intento de comprender al autor sin hacer interpretaciones, sino procurando situarse en la propia óptica nietzscheana. Lo que encuentra es un Nietzsche que se ve forzado a empezar siempre de nuevo para poder existir, haciendo de él un filósofo de la existencia) y Heidegger (reflexiona sobre el nihilismo. Según él Nietzsche adoptó al principio una postura antimetafísica representada en su Dios ha muerto, pero luego intentó buscar otros dioses. A su juicio, Nietzsche en el fondo no entendió el nihilismo que él mismo había proclamado).

    Pensadores franceses como Deleuze y Foucault realizaron interpretaciones del pensamiento del autor. Fernando Savater ha ayudado a acercar al autor al público español.

    Tal repercusión no se ha limitado al ámbito estrictamente filosófico, sino que se ha extendido al de la literatura y al de toda la cultura en general.

    VIGENCIA ACTUAL DEL PENSAMIENTO DE NIETZSCHE.

    Nietzsche es un criterio para analizar lo que significa el hombre, la vida y el mundo. Los problemas que el autor consideró se mantienen y sigue estando fresca la visión que opone Nietzsche.

    Nadie puede plantarse hoy el sentido de la vida ni los mecanismos que se pueden usar para vivir sin tener en cuenta las propuestas de Nietzsche.

    El individuo había falseado su verdadero ser, olvidándose de que tenía que ser él mismo creativo y que tenía que superarse, desembocando así en la inactividad. La sobrevaloración de la sociedad ha hecho que el que puede no tenga poder y sí, en cambio, sea favorecido el mediocre, el que se adapta a la generalidad a cambio de anular al que destaca.

    Estos síntomas pueden mantenerse hoy aumentados y situados en la aldea global, dominada por la ciencia y la tecnología, en donde el hombre puede verse como una simple pieza de una enorme maquinaria que lo reduce y que lo anula.

    Nietzsche constató que Dios había muerto y construyó una severa crítica de la religión como el gran engaño del hombre, creada por el hombre débil para huir de su debilidad y tener que fabricarse su propia vida. El hombre tendrá que preguntarse por su vida, por el sentido de su vida. La pregunta de si la religión es fruto de la impotencia humana tendrá que ser siempre respondida en algún sentido.

    NIETZSCHE: UNA FILOSOFÍA CRÍTICA DESDE LA VIDA Y PARA LA VIDA.

    UNA FILOSOFÍA TRANSFORMADORA.

    Es una filosofía difícil y compleja por los temas que se plantea y por la forma de analizarlos. Para él, la ambición del rigor y del sistema deja escapar la vida, la realidad.

    Hay un verdadero trabajo filosófico y un gran esfuerzo por expresar se una forma adecuada y sincera la realidad y las cosas mismas. La realidad es polifacética, inagotable y ambigua; para responder a este ser de la realidad y de la vida hay que cambiar la forma de decir y argumentar, hay que darle la vuelta a la filosofía. Va a diluir los límites clásicos y tradicionales entre verdad y ficción, realidad y apariencia, bien y mal...

    UNA FILOSOFÍA HERMENÉUTICA Y VITALISTA.

    Se trata de un planteamiento filosófico que pretende superar los límites de lo que la tradición filosófica ha entendido por racionalidad. Busca ampliar el propio concepto de razón, profundizando y racionalizarlo determinadas tradiciones filosóficas como son la cartesiana (la duda como principio) y la kantiana (la necesidad de una crítica de la razón).

    Descubre la interpretación como método filosófico y contribuye a lo que se ha llamado transformación hermenéutica de la filosofía. Las teorías, las ideas y los conceptos tienen un origen y son fruto de determinadas interpretaciones históricas; no son fijos ni inmutables, sino que responden a unos intereses y necesidades.

    Reconoce el carácter interpretativo de la vida, lo que le llevará a una filosofía hecha desde la vida, con temas como el cuerpo y el lenguaje, descartados por las tradiciones más idealistas.

    CRÍTICA DE LA CULTURA OCCIDENTAL Y DE LA FILOSOFÍA.

    El gran error de toda cultura occidental, y de la filosofía, es que ha olvidado la vida o ha tenido miedo de asumirla y reconocerla en su carácter abierto, difícil y complejo. La vida es devenir pero nos hemos negado a reconocerlo por miedo, pues la vida es sufrimiento. Toda cultura occidental es una autoengaño, un montaje y una ilusión para hacernos soportable la vida.

    Él plantea estas ideas a partir de su interpretación del mundo griego. La cultura antes de Sócrates está presidida por dos principios: el espíritu de la serenidad, del orden y del equilibrio (apolíneo) y el espíritu de la exaltación, la creatividad, la espontaneidad (dionisiaco).

    Estos dos espíritus se encuentran unidos en la cultura griega y constituye el modelo de una cultura vital, enérgica y poderosa. Pero pronto se va a reprimir el lado dionisiaco y este error lo comete Sócrates. Tras él, Platón, el cristianismo y Kant. Lo mismo se podría aplicar a buena parte de la ciencia moderna.

    La filosofía ha dividido el mundo en dos, uno aparente y otro verdadero, y ha dado más valor al considerado “verdadero”; pero resulta que el único mundo real es el aparente. La tarea que se impone es la de una transvaloración, una interpretación diferente que asuma la vida en su complejidad, en su riqueza y en su ambigüedad.

    CRÍTICA DE LA MORAL.

    La moral se ha opuesto a la vida y a los instintos vitales. La moral occidental es una moral antinatural. Se ha centrado en referencia a otro mundo, a uno más allá, a un mundo de las idea, un paraíso o una conciencia de deber. Nietzsche lleva a cabo una genealogía de la moral.

    El origen de la moral occidental es el resentimiento contra la vida. Los débiles (no han aceptado el sufrimiento) se han defendido de los fuertes produciendo algo incomprensible a lo bueno (acrecentador de la vida) lo han llamado malo, y a lo malo (el olvido de la vida) lo han llamado bueno.

    Es una transvaloración moral que se ha dado en el judaísmo, recogida por el cristianismo y fundamentada por la historia de l filosofía y el propio discurrir de la cultura occidental. Se necesita una nueva moral más radical que esté atenta a nuestra propia realidad.

    CRÍTICA AL LENGUAJE.

    En la crítica al lenguaje se resumen todas las críticas anteriores. El origen de la negación y olvido de la vida es el funcionamiento del lenguaje. Todo el lenguaje es conceptual.

    Al utilizar conceptos tendemos ya de una forma automática a esquematizar y a dar una imagen falsa y empobrecedora de la vida. Nietzsche propone un lenguaje poético y metafórico, más atento a lo diverso y a lo plural.

    DE LA CRÍTICA CULTURAL A UNA NUEVA FILOSOFÍA: LOS GRANDES TEMAS DE LA FILOSOFÍA NIETZSCHEANA.

    UNA NUEVA SITUACIÓN: NIHILISMO.

    El término nihilismo hace referencia a una situación histórica concreta en la que los valores ya no valen, es decir, aquello en lo que el ser humano había puesto su confianza se derrumba. Acontece tras la muerte de Dios, cuando los valores que creíamos más seguros han mostrado su inconsistencia. Nos encontramos ante una etapa de vacío y de desorientación.

    Presenta una cara negativa al perder los valores en los que habíamos creído ya no sabemos qué hacer, estamos desorientados y perdidos; y una cara positiva al manifestarse la falta de valor de aquello en lo que creíamos, cuando es posible adoptar una posición creadora, innovadora.

    LA VOLUNTAD DE PODER O LA EXPRESIÓN DEL DEVENIR.

    La voluntad de poder significa afirmación de la vida y aceptación del devenir, aceptar el elemento dionisiaco de nuestra existencia.

    Nace del propio cuerpo y se expresa creativamente; es afirmación de nuestra propia energía y motor de la creación de nuevos valores. Es la expresión máxima de la autonomía humano. Aceptándola podrá aparecer el superhombre.

    Para Nietzsche, las características propias de la vida aparecen con la muerte de Dios como voluntad de poder. La voluntad de poder consiste en crear, es decir, en proyectar metas determinadas y en superarlas elevándose por encima de todo lo pasado y buscando lo porvenir.

    La vida como voluntad de poder es inquietud y movimiento constante en el que cada posición alcanzada se convierte en base para un nuevo proyecto y un nuevo futuro. La voluntad de poder no consiste en detenerse en una posición ya alcanzada, sino en un proceso de autosuperación y sobredominio.

    La existencia de Dios llevaba consigo la desvalorización del tiempo al ser considerado sólo como un medio para alcanzar la verdadera vida y la verdadera realidad. Con la muerte de Dios se afirmará la existencia del tiempo en sí mismo como el cauce propio en el que se proyecta eternamente la voluntad de poder.

    EL SUPERHOMBRE.

    El superhombre es el hombre que, tras pasar por el nihilismo, es capaz de asumir la vida tal y como es, y hacerlo de manera alegre y jovial. Se atreve a asumir riesgo.

    Es capaz de guiarse por sí mismo y no aceptar normas impuestas. Crea sus propias normas, más allá del bien y del mal, sobretodo porque estos conceptos han perdido su sentido y valor; está obligado a crear valores y para ello ha de asumir la voluntad de poder, la fuerza, la energía. Será posible desde la ingenuidad y la inocencia.

    Será capaz de aceptar las victorias y las derrotas (las aceptará con seriedad). Nace cuando se ha superado el hombre-camello (que busca seguridad en la tradición) y el hombre león (reconoce el nihilismo), encuentra su mejor imagen en el niño, y su forma de vida en el juego y en el riesgo.

    Es capaz de vivir el tiempo también de manera diferente a como lo ha entendido y vivido la tradición occidental. El tiempo para él no tiene sentido lineal, sino que es un continuo volver y retornar. El tiempo de superhombre es el del eterno retorno, a un tiempo en el que cada momento tiene un valor infinito y en el que alcanza, aunque solo sea moralmente, la inmortalidad.


    11. LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA. UNA FILOSOFÍA DE LA RAZÓN Y DE LA VIDA: ORTEGA Y GASSET.

    LA SITUACIÓN ESPAÑOLA.

    ESCENARIO POLÍTICO Y SOCIAL.

    La filosofía de Ortega, al ser elaborada desde la vida y las circunstancias concretas, está muy relacionada con su contexto histórico, político y cultural. Su pensamiento se desarrolló a lo largo de la primera mitad del siglo XX, marcada por las tensiones que culminaron en la guerra civil.

    Muchos de los filósofos de esta época consideran la cuestión nacional como algo fundamental, por este motivo se plantean el problema de España.

    EL RELATO DE UN SIGLO.

    España vive la pérdida de sus últimas colonias. El progreso científico y técnico también se deja sentir en nuestro país, trayendo progreso, problemas económicos (necesidad de inversión), sociales (conflictos obreros, mecanización del trabajo) y culturales (cultura poco preparada para la invención y el conocimiento científico).

    Faltaba una cultura política que encauzara las dificultades de convivencia y fuera capaz de proponer soluciones airosas. Así pasó con la monarquía de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera o las esperanzas y decepciones de la II República; la guerra civil fue el momento más triste de la difícil convivencia. El triunfo de Franco empeoró la situación. Se unió una experiencia dramática: el exilio. La época de Franco, desde 1.939 hasta 1.975 tuvo, en general, un vacío cultural debido a la falta de libertad. Tras la transición democrática España ha adquirido una cierta normalidad.

    FILOSOFÍA DE LA POLÍTICA: UN EJEMPLO.

    La filosofía ha intentado profundizar en la interpretación de los hechos políticos utilizando categorías del pensamiento filosófico.

    ESPAÑA Y EUROPA.

    Algunos reclamaban el valor de la propia tradición, oponiéndose a Europa y a la modernidad, otros defendían el proceso de modernización rechazando cualquier forma de vida tradicional. Ortega defiende la integración sin perder el anclaje en las propias creencias y usos sociales. Muchas de las ideas actuales de la UE ya estaban esbozadas en su pensamiento. Leer sus meditaciones sobre Europa y España es abrir el presente al futuro contando con el pasado.

    MARCO FILOSÓFICO DEL PENSAMIENTO DE ORTEGA.

    La filosofía europea de mediados del siglo XIX estaba dominada por el positivismo de Comte, que defendía la necesidad de atenerse rigurosamente a los hechos. Uno de los riesgos era el de reducir el pensamiento a ciencia y considerar la filosofía como una mera teoría del conocimiento. Surgieron en Europa corrientes de pensamiento que volvían a reconsiderar filosofías pasadas, como las de Kant, Hegel y la Escolástica. Junto a ellas, descollaban las figuras de Nietzsche y Dilthey.

    En el siglo XX surgió, de la mano de Edmund Husserl, la fenomenología. De sus fuentes beberán Bergson, Scheler, Jaspers, Heidegger, Sartre y Ortega. Se suituaban otras de indudable interés, como la filosofía analítica, que se preocupará fundamentalmente de los problemas del lenguaje, el neopositivismo, surgido a partir del Círculo de Viena, y el marxismo.

    En la II República había surgido un grupo de pensadores e intelectuales de importancia que, junto con algunos discípulos de Ortega como Julián Marías o María Zambrano, formaron la llamada escuela de Madrid. Tuvieron que exiliarse.

    Durante los años del régimen del general Franco que coincidieron con la vida de Ortega, el panorama filosófico español bajó mucho del nivel alcanzado, sin que surgiera ninguna figura de renombre.

    INFLUENCIAS RECIBIDAS POR ORTEGA.

    Uno de los ideales de Ortega era el de una europeización de España que superara el individualismo, el regionalismo y el retraso del país. Hizo suyas algunas tesis del regeneracionismo y del krausismo.

    Fue defensor de la necesidad de conocimiento de la historia de la filosofía. Consideraba interesantes las filosofías griega y europea, sobre todo, la alemana.

    El norteamericano Nelson R. Orringer encuentra influencias de hasta once filósofos alemanes (los neokantianos P. Natorp y H. Cohen). Se había producido en Alemania una vuelta a Kant.

    Influencias de la fenomenología de Husserl, de las filosofías de la vida de Nietzsche y de W. Dilthey y del existencialismo de M. Heidegger.

    REPERCUSIÓN Y VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE ORTEGA.

    Ortega es la figura más importante de la filosofía española del siglo XX. Su pensamiento no tuvo una acogida demasiado entusiasta, salvo por el grupo de sus discípulos.

    Ortega nunca quiso separar su actividad profesional e intelectual de la circunstancia que vivía España. Se fundó la Revista de Occiedente, que aún se publica en la actualidad, y aparecieron importantes obras de filósofos españoles y extranjeros.

    Ortega logró formar un buen número de discípulos: Juan Marías, José Gaos, Manuel Granell, Francisco Ayala y María Zambrano. Se vieron obligados a exiliarse a países americanos, especialmente Méjico.

    Desde que estalló la Guerra civil, Ortega guardó silencio. Fue criticado por los dos bandos y sólo sus discípulos continuaron su pensamiento. El pensamiento metafísico de Ortega fue considerado como algo antiguo frente al auge que iban tomando la filosofía analítica o el marxismo.

    Más aceptación tuvo en el extranjero, sobretodo en América, donde sus discípulos difundieron sus ideas en Universidades y a través de publicaciones. Sobre todo en Alemania y Francia se tradujeron sus obras y las conferencias de sus últimos años de vida tuvieron mucho éxito.

    La herencia vigente de hoy de Ortega consiste en la aportación al debate sobre la crisis de la modernidad de su concepto de razón vital, que es una crítica al racionalismo europeo. Es el creador de buena parte de la terminología actual y el que más ha contribuido a dar a conocer el pensamiento filosófico español.

    ORTEGA Y GASSET: UNA FILOSOFÍA DE LA VIDA Y LA RAZÓN.

    EL SENTIDO DE UNA FILOSOFÍA.

    Ortega es el educador de un pueblo y de una generación, pues su filosofía tiene una clara intención pedagógica. Se trata de una respuesta a la circunstancia en que vive la España del siglo XX. “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo” expone lo más nuclear de su filosofía, presenta de manera contundente y clara su intención filosófica. La labor del filósofo consiste en salvar la circunstancia y lo primero que hay que hacer es comprenderla e iluminarla.

    LA RAZÓN AL SERVICIO DE LA VIDA: LA RAZÓN VITAL.

    La forma de comprender la circunstancia y salvarla es a través de la razón, la cual es el instrumento humano más potente y el fundamento de la cultura y del desarrollo vital de los pueblos. Pero no una razón abstracta, fría y desencadenada tal como la han dibujado el racionalismo europeo, y tras él la ciencia.

    La razón nace de la vida y su uso y ejercicio ha de procurar que vivamos la vida más plenamente; por eso la razón pura racionalista tendrá que convertirse en razón vital. Entender es poner en contexto, relacionar, asociar; la razón vital es una razón narrativa e histórica. Dar cuenta de la vida no puede ser más que contando la vida.

    Por esta insistencia en la vinculación entre razón y vida se ha caracterizado a la filosofía de Ortega como raciovitalismo. Tras los vitalismos es necesario dar un paso más: pensar la vida, poner la vida en conceptos, poner la vida en evidencia.

    LA REALIDAD RADICAL: LA VIDA.

    UN NUEVO CAMINO, UN NUEVO HORIZONTE.

    Toda la filosofía de Ortega gira en torno a la vida. Su filosofía es profundamente sistemática, no hay filosofía sin sistema. Se trata de una obra muy diversa que puede dar impresión de dispersión, pero no es así, es un sistema que se hace vida.

    El libro más sistemático, claro y quizá más importante de Ortega es ¿Qué es filosofía?. El autor utiliza su método de aproximaciones sucesivas: son giros que profundizan y se adentran en una cuestión fundamental.

    Ortega es consciente de la importancia de lo que está diciendo, pues está descubriendo un nuevo campo para el quehacer filosófico y señalando la forma de superar el idealismo y, en general, la modernidad, está indicando la manera de que la filosofía siga caminando.

    También es consciente de que en este descubrimiento no está solo, este nuevo camino de la filosofía es el que lleva a cabo la fenomenología.

    NI ANTIGUOS NI MODERNOS.

    La innovación de Ortega se presenta como una superación de las filosofías tradicionales, las cuales solo han descrito una parte de la realidad, pero no la realidad tal y como es, de una forma sincera.

    Para los antiguos (griegos, medievales) la realidad eran las cosas, el mundo físico, algo independiente del sujeto.

    Para los modernos (desde Descartes hacia delante) la realidad viene dada por la subjetividad, por la conciencia; es la tesis idealista.

    Ortega propone una reforma en el concepto de ser, una nueva forma de entender la realidad que sea más fiel a las cosas mismas y al hombre en el mundo.

    INNOVACIÓN METAFÍSICA: LA VIDA, REALIDAD RADICAL.

    La realidad radical, aquella que el filósofo busca y describe es la conciencia del mundo y el mundo en la conciencia. La realidad radical es la coexistencia, interdependencia y correlación entre el mundo y yo, y esto es la vida humana. Realidad solo lo es la vida. Es lo primario, lo más originario; todo lo demás estará situado y radicado en mi vida.

    VIDA BIOLÓGICA Y VIDA BIOGRÁFICA.

    Ortega emprende la tarea de describirla y caracterizarla. Hacen falta nuevos conceptos.

    Ortega señala repetidamente en muchas de sus obras que la vida como realidad radical no es la vida biológica; que las ciencias naturales nos pueden decir muy poco sobre la vida en el sentido radical. La vida hay que entenderla en un sentido biográfico, la vida es lo que vamos haciendo y viviendo.

    Para los griegos vida en sentido biográfico era denominada bios, y para el sentido físico utilizaban el término son. Una filosofía de la vida como la que Ortega propone tendría que ser biología pero este nombre está reservado para una ciencia natural. Si la vida no es algo físico y natural, ¿qué es la vida?

    ¿QUÉ ES LA VIDA?

    • Vivir es darse cuenta: Es percatarse. Por tener este sentimiento podemos hacer nuestra vida personal. La locura, la enajenación mental, es precisamente perder esta capacidad. El vivir, el ir haciendo la vida, conlleva un saberse y un comprenderse originarios.

    • Vivir es encontrarse en el mundo: El mundo no es lugar físico ni un mero espacio, es una forma de estar con las cosas y de estar las cosas en mí. El mundo es la circunstancia, todo aquello quien nos hace y deshace. Aquí Ortega hace alusión explícitamente a los análisis de Heidegger.

    • Vivir es encontrarse viviendo: Nadie nos ha preguntado si queríamos o no vivir. El encontrarnos viviendo es como si a una persona dormida, de repente, la lanzan al escenario, a un teatro, ¿qué hacer ahora? La vida en su totalidad y en cada uno de sus instantes tiene algo de pistoletazo que nos es disparado a quemarropa.

    • Vivir es decidirse: La vida también es problemática y dramática. Algo tenemos que hacer. Estamos forzados a elegir entre varias posibilidades; estamos condenados a ser libres. Nuestra vida, lo que vamos decidiendo y haciendo, es nuestro ser; nuestra existencia o nuestra historia vital nos construye. Ese tener que hacer algo nos llena de pesadumbre y de angustia.

    • Vivir es ser en el tiempo y ser tiempo: Vivir es ir decidiendo qué vamos a hacer, hacer proyectos. El tiempo de nuestra vida no es eterno. De ahí el drama y también la alegría.

    ¿CÓMO HACEMOS LA VIDA?

    LA VIDA COMO PERSPECTIVA.

    Mi visión de las cosas responde siempre a un punto de vista, a una perspectiva, a partir de la cual accedo a la realidad, a las cosas o a la sociedad. El conocimiento humano es siempre perspectiva, y si queremos alcanzar un conocimiento completo y verdadero debemos contar con otras perspectivas. El conocimiento verdadero es aquel que resulta de la integración de perspectivas. La búsqueda de la verdad es un proceso abierto e histórico.

    Ortega se aleja del dogmatismo, que considera que una perspectiva (la propia) es la única y excluye las demás, y del escepticismo, que niega la existencia de la verdad.

    LA PRESENCIA DE LOS OTROS.

    La vida para Ortega no es la vida en general, sino la concreta, la mía. En ella aparecen los otros, otras vidas, otras perspectivas, con los cuales se establece una relación que aparece como una solidaridad de soledades. Somos diferentes desde una igualdad humana. Por eso la convivencia humana es conflictiva, aunque capaz de mediar en los conflictos y aunar soledades en proyectos de convivencia.

    LA reivindicación de la soledad radical y del ensimismamiento se convierte en una reivindicación ética, puesto que la vida en sociedad no puede suponer una pérdida de sí. Cuando la radical soledad se pierde corremos el riesgo de que desaparezca la responsabilidad.

    VITALIDAD SOCIAL Y POLÍTICA.

    Los proyectos de convivencia se van sucediendo unos a otros a través de generaciones, las cuales pueden definirse como un grupo de personas que comparten una misma sensibilidad, unos problemas y una serie de soluciones básicas. Habrá generaciones ascendentes (defensoras de valores creativos) y descendentes (poco creativas), conformistas e inconformistas...

    Para Ortega, el gran acontecimiento social del siglo XX es la irrupción de las masas sociales, cuyo gran peligro es la desorientación. Esta desorientación puede producir rebeliones o que surjan hombres que quieran aprovecharse de la situación; de aquí nacen los totalitarismos y las dictaduras. Para que no se produzca es necesario que aquellas personas que tienen la responsabilidad de educar, formar y orientar a un pueblo (una minoría selecta) no deleguen esta tarea y no caigan en la irresponsabilidad. La cultura pide creatividad, esfuerzo y valor, y ahí no valen los criterios de la mayoría, ni las estrategias políticas.

    PARA HACER LA VIDA: IDEAS Y CREENCIAS.

    La vida, en todas sus dimensiones, es un que hacer que se ha de realizar, porque algo tenemos que hacer con ella. Las ideas y creencias son los instrumentos que contamos en esta difícil y arriesgada aventura. La distinción entre ideas y creencias es fundamental a la hora de explicar la razón vital y, sobretodo, de utilizar esta como método de exploración del mundo de la vida.