Historia de la economía argentina

Historia argentina contemporánea. Modelos económicos. Modelo agroexportador. Modelo sustitutivo. Modelo aperturista. Hegemonía financiera. Privatización

  • Enviado por: David
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 10 páginas
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El modelo agroexportador (1860-1930)

Introducción:

En los últimos 25 años del siglo XIX, la Argentina se integró a la economía mundial como economía primaria exportadora. Empezó a vender al exterior trigo, maíz, lino, cueros y lana. Y, a principios del siglo XX, se agregó la venta de carne vacuna. Después de que se inventó la refrigeración, los frigoríficos pasaron a ser, desde principios del siglo XX, el sector más dinámico.

Así pasó a ser el principal rubro de exportaciones argentinas. La integración al mercado mundial también dependió de factores como el desarrollo tecnológico, la tendencia de algunos países europeos a invertir fuera de su continente y la infraestructura nacional acorde para poner en marcha el modelo agro-exportador. Este último aspecto se tradujo en la recepción de muchos inmigrantes europeos.

Tenía dos elementos centrales que hacían a su dinámica:

a) La exportación de productos del campo pampeano. Basándose en una propiedad de la tierra extensiva, cuyo reparto finalizó tras la conquista del desierto se comenzó a exportar primero ganado ovino (lo que fue conocido como el “siglo de la lana” ) que finalizó en 1875. Posteriormente comenzó el crecimiento de las exportaciones agrícolas, estabilizadas hacia el 1900 en aproximadamente el 50% del total. En lo que respecta al ganado posterior al ciclo lanero, observó la mejora de las razas ovinas. Hacia el fin de siglo se produjo el reemplazo de la exportación de ganado en pie por los cortes de carne congelada primero, y por el chilled beef (carne enfriada) después.

b)El ingreso de capitales internacionales

La integración argentina al mercado mundial dependió de factores externos. En primer término, el desarrollo tecnológico del siglo XIX acortó las distancias y facilitó las comunicaciones con el avance de la navegación, la extensión del ferrocarril y el telégrafo. Además, se mejoró la producción con invenciones que fueron desde el maquinismo textil hasta la refrigeración.

En segundo lugar, ese progreso tecnológico de los países más desarrollados facilitó la creación en la Argentina de la infraestructura necesaria para la puesta en marcha del modelo agroexportador. En este marco, existió una tendencia de los capitales europeos a invertir fuera de Europa durante la segunda mitad del siglo XIX.

Es un modelo, que se inicia entre 1850 y 1880 y tuvo su apogeo entre 1880 y 1914, año de estallido de la primera Guerra Mundial. Esta fue una oportunidad para los países de praderas fértiles. El país Argentino tuvo la posibilidad de crecer económicamente con el “ciclo de la Lana”. En la segunda mitad del siglo XIX el traslado de granos, de ganado en pie y, más tarde, de carne congelada, se convirtió en un rubro favorable. En esta etapa el comercio internacional cambió su organización: Los alimentos importados desde países lejanos sostuvieron el desarrollo industrial de Europa Occidental, en particular de Gran Bretaña. Entonces se produjo una división internacional del trabajo, ya que algunos países se encargaban de la producción industrial y otros se encargaban de especializarse en la materia prima.

Para crecer como un país agroexportador fueron necesarias las obras de Infraestructura como puertos, vías férreas, edificios públicos y privados. Se realizaron con préstamos e inversiones extranjeras, ya que la Argentina no disponía de capital, la escasez de mano de obra, productos de la baja densidad de población, se soluciono a través de los inmigrantes.

La dinámica del modelo agroexportador se tradujo en la llegada de grandes cantidades de inmigrantes europeos como mano de obra, particularmente, desde Italia y España.

La Pampa Húmeda se convirtió en el principal centro de producción.

Los europeos venían en busca de tierras para trabajar. Pero, a excepción de la provincia de Santa Fe y algunas otras experiencias aisladas, en general, no tuvieron acceso a su posesión.

Por el contrario, se consolidó una estructura latifundista -gran concentración de las tierras en pocas manos- fundamentalmente en Buenos Aires. Esta provincia estaba controlada por un grupo terrateniente de familias criollas.

Según el historiador británico David Rock, su núcleo “estaba formado por 400 familias, estrechamente entrelazadas a través de ciertos clubes y asociaciones privadas menos de 2.000 personas poseían en la Argentina tanta tierra como la superficie de Italia, Bélgica, Holanda y Dinamarca juntas".

Los grupos dirigentes que desde 1853 se hicieron cargo del país, estaban dispuestos a fomentar la agricultura. Como la población era escasa y sin experiencia en dichas tareas, se impulsó la llegada de inmigrantes extranjeros.

A partir de 1880, luego de la conquista del Desierto, los Terratenientes también se interesaron en emplear inmigrantes conocedores de las tareas rurales.

Entre 1850 y 1930 la Argentina recibió más de 6 millones de personas, de éstos casi cuatro millones se establecieron en el país definitivamente.

Los factores que contribuyeron a éste flujo migratorio fueron dos principalmente:

Factores de expulsión: desocupación masiva, bajos salarios, crisis política y guerras.

Factores de atracción: Argentina y toda América era una promesa de futuro para ellos y sus descendientes.

La inmigración fue parte de una modernización y transformación global tanto en lo social como en lo económico, político y cultural. Es así que entre 1880 y 1914 se forja en nuestro país una nueva sociedad. Ningún otro país del mundo recibió un impacto inmigratorio tan grande como la Argentina.

Se concentraron en la región económica dinámica de la Argentina : La Pampa Húmeda, aquí 3 provincias Bs. As. - Sta. Fe - E.Ríos congregaron el 87% de la inmigración total. A su vez Bs. As. Representaba la radiación del 50% de dichos extranjeros

La principal herramienta legal fue la Ley de Inmigración y Colonización, conocida como Ley Avellaneda de 1876.

Esta Ley definió al inmigrante, especificando derechos y deberes y daba una propuesta de colonización sobre tierras públicas.

A partir de ciclo de exportación de lanas comenzó a formarse en nuestro país una economía Capitalista, que se desarrollaría en las siguientes décadas.

A partir de la década de 1880, la demanda de alimentos superó a ala de insumos textiles. La Argentina poseedora de tierras fértiles que se las considera las mejores del mundo aprovecha la oportunidad de desarrollar la producción de dos nuevos rubros para la exportación: carne y cereales.

La frontera agrícola no traspasó la pampa húmeda, ya que hacerlo habría significado producir modificaciones tecnológicas y de organización que la clase dominante de la época no estaba dispuesta a asumir

De esta manera, así como las lanas fueron el rubro de exportación principal hasta aprox. 1875, a mediados de la década de 1870 apareció el trigo que luego tuvo gran éxito. La primera producción que se exportó provenía del grupo de las colonias agrícolas ubicadas en el centro de la ciudad de Santa Fe. Estas demostraron ser exitosa, luego la zona pampeana tomó la delantera en la producción de cereales y llevaron a la Argentina a convertirse en el “Granero del Mundo”.

La etapa de producción del trigo en su expansión fue más amplia que la de la producción de lana (Bs. As. - Santa Fe - Nordeste de la Pampa - Córdoba). Las primeras exportaciones de ganado en pie, desde 1880 comenzaron a construirse y a perfeccionarse buques especiales disponían de los medios necesarios para mantener las carnes en frío durante su traslado a través de océano. Una vez logrado este avance tecnológico, apareció en la Argentina una importante y fundamental industria para el crecimiento de la economía la industria agroexportadora. El ganado vacuno se fue mejorando a través del tiempo por medio del mestizaje ya que las carnes de este ganado vacuno eran muy duras, este problema de calidad se solucionaría. Luego la siembra de ganado se combinaría con la cría de bovinos.

Las divisas que generaban esos dos elementos dinámicos eran utilizadas para la importación de bienes de consumo, asi como insumos y bienes de capital. Sin embargo no todos pudieron disfrutar tan claramente de las bondades del modelo, los inmigrantes que entraron masivamente al país después de 1880 se encontraron con que tenían cerrado el acceso a la tierra

El crecimiento repercute en otras áreas: trabajo, consumo y urbanización. El desarrollo del modelo agroexportador dinamizó otras áreas de la economía Argentina. Esta situación se reflejaba en el elevado nivel de consumo de la clase dominante Argentina, pero también alcanzaban al resto de la población, beneficiada por el dinamismo constante en la demanda de trabajo. Además una parte de los recursos orientaban a las importaciones, una porción de las ganancias se volcaron en obras públicas, particularmente Bs. As. Podemos decir que la economía Argentina de este período resultaba muy vulnerable al financiamiento externo. El más grave problema que la Argentina enfrentaba a este respecto era que los pagos por servicios resultaban muy elevados, pues se fijaban en relación con el valor de los ingresos por exportaciones. Las inversiones extranjeras fueron destinadas a propiedades e hipotecas, al tendido de ferrocarriles, a la instalación de servicios (gas, luz, agua corriente). A partir de 1890, la inversión en ferrocarriles dominó el panorama. Pero, entre 1904 y 1910 se produjo una oleada de nuevas inversiones británicas y, particularmente, a frigoríficos. Las inversiones británicas no fueron las únicas que llegaron a la Argentina, aunque fueron las predominantes. También vinieron a nuestro país capital alemanes y franceses. Así el ferrocarril y el frigorífico fueron los rubros predominantes de la inversión extranjera en esta etapa.

Las vías ferroviarias siguieron expandiéndose por lo que provocó una rebaja radical en el precio de los fletes.

En 1907 llegó al país el capital estadounidense que se orientó a la industria de carne. Las exportaciones Argentinas de carne comenzaron aumentar rápidamente y en gran cantidad.

La industria local de la época estaba compuesta por un conjunto de industrias vinculadas directamente con el mercado externo (frigoríficos, ferrocarriles, puertos, etc.), y una porción de industrias vinculadas directamente al mercado interno (metalúrgica, textil, etc.)

El Modelo sustitutivo de importaciones

Introducción:

La crisis mundial de 1930 impactó fuertemente sobre el funcionamiento de la economía argentina. Los precios de las materias primas cayeron abruptamente. Se cerraron los mercados para las exportaciones. Finalizó el ingreso de capitales. Este hecho tuvo efectos importantes sobre la sociedad, como la desocupación. Sin divisas por exportación ni ingresos de capitales, fue imposible continuar con la importación de bienes de consumo. Comenzando el periodo denominado de la sustitución de importaciones.
Comenzó a producirse dentro del país generando una industria nacional que perduraría por años.
Protegiendo de hecho a la naciente industria de bienes de consumo, que trajo aparejado una ola migratoria desde el interior hacia la zona de Buenos Aires, naciendo así un clase obrera que se constituyó en la principal base de consumo interno, consolidándose el modelo sustitutivo de importaciones.

Primera parte (1932-1952)

La crisis mundial de 1930 impactó fuertemente sobre el funcionamiento de la economía argentina. Los precios de la materia prima exportada por el país; fundamentalmente los cereales y las carnes; descendieron abruptamente. Se cerraron los mercados para las exportaciones argentinas. Al mismo tiempo finalizó el ingreso de capital desde Inglaterra.

Este hecho tuvo efectos muy importantes sobre la sociedad, ya que por primera vez se produjo un asenso importante de la desocupación. A la vez, el año 1930 asistió a la primera ruptura del orden constitucional, con el golpe de Uriburu contra el gobierno de Irigoyen. Sin divisas por las exportaciones ni ingreso de capital, resultaba imposible continuar con las importaciones de bienes de consumo.

Entonces comenzó el periodo denominado de la sustitución de importaciones. Se empezaron a producir localmente la mayoría de los bienes de consumo que no se podían importar.

La crisis del campo y la oportunidad de nueva industrialización comenzaron, a la vez, a crear una ola migratoria desde el interior hacia la zona de Buenos Aires. Asi nació una nueva clase obrera, que tuvo un rol central a partir de la década de 1940, tanto en lo político, como en lo económico, ya que se construyó en la principal base de consumo interno.

El peronismo

Al fin de la segunda guerra mundial planteaba para el país un dilema.

Su metrópolis desde el punto de vista económico. Gran Bretaña, salía debilitada. Los Estados Unidos, la nueva potencia en ascenso, habia colocando sus intereses geopolíticos sobre Latinoamérica.

Las corrientes de la capital desde Gran Bretaña se habían interrumpido durante la década del treinta. Más aun, la segunda guerra mundial, genero el hecho de que Argentina vendiera cereales a crédito a los aliados. al final de la guerra nuestro país era acreedor de Gran Bretaña, pero con escasas posibilidades de cobrar esa deuda en efectivo. Ese es uno de los motivos que provocaron la nacionalización de servicios públicos al comienzo del gobierno peronista.

En el país sin deudas, mas aun con saldo acreedor, el peronismo produjo un conjunto de cambios, en lo político y en lo social que sin duda repercutieron fuertemente sobre la estructura económica. El gobierno apostaba al crecimiento industrial. Se basaba en aumentar la capacidad de consumo, fundamentalmente de las clases populares.

La industria de bienes de consumo crecía y se consolidaba. Sin embargo, y a pesar de algunos intentos desde el propio estado, no se llegaría a desarrollar a fondo una industria de bienes de capital ni de extracción de insumos. El problema que ello generaba consistía en que la industria de bienes y consumos requería maquinas, petróleo y otros recursos que el país no producía. Habia por lo tanto que adquirirlos desde el extranjero. Pero la industria de bienes de consumo no estaba en condiciones, ni por calidad ni por precio, de exportar sus productos: era una industria para el consumo interno. Entonces resultaba que las divisas para comprar esos bienes de capital debían provenir del único sector con capacidad exportadora: el viejo sector agroexportador. Pero este nunca recupero su pujanza anterior a 1930. Y rápidamente iba a mostrarle sus límites al modelo.

Segunda etapa (1952-1975)

Estrangulamiento de la balanza de pagos

A partir de 1952, la recuperación europea tras la guerra condujo a una baja en el precio de los productos de agroexportación. De tal manera que por primera vez 1930, no alcanzaron las divisas para comprar los equipos e insumos necesarios para sostener el crecimiento de la industria de bienes y consumos. No existía una industria de bienes de capital, denominada en ese tiempo como “industria pesada”, se dependía del campo y de sus divisas, que ya no alcanzaban para seguir el sendera de la industrialización y consumo masivo.

Todavía durante el gobierno peronista, se hicieron los primeros experimento para resolver esto se conoció como “estrangulamiento de la balanza de pagos”. Perón intento un acercamiento con los Estados Unidos, aprobaron una ley de garantías de inversión extranjera y firmo un acuerdo de explotación petrolera con la Compañía California. Estos intentos fracasados abrieron el camino de lo que se conoció como la propuesta desarrollista.

El desarrollismo

El modelo desarrollista fue un intento de resolver la crónica falta de divisa como producto de la ausencia de industria pesada. en 1958 el presidente Arturo Frondizi se largo a alcanzar el autoabastecimiento petrolero, abriendo a las multinacionales del sector, con lo que se firmaron importantes contratos, un negocio que hasta entonces era monopolizado por YPF. Este fue el primer paso de una política que apuntaba a la industrialización en base a la industrialización pesada, a partir del aporte de empresas de carácter multinacional. Ingresaron en gran cantidad las más importantes empresas estadounidenses. Sin embargo no se logró el efecto buscado, ya que estas empresas no aportaron industria pesada sino que se asentaron en lo que se denomina industria de bienes de consumo durable como por ejemplo automotrices y electrodomésticos. Si bien estos sectores modernizaron el parque industrial, no resolvieron el problema. Por lo contrario lo profundizaron, ya que a su vez requirieron más importaciones, que se sumaron a los anteriormente requeridas por las empresas argentinas de consumo masivo. En general no proveyeron divisas, sino que se las llevaron por medio de la representación de utilidades a sus países de origen, con los que firmaron importantes contratos pagos de partes y marcas.

Con las contradicciones propias de un periodo de aguda inestabilidad política (proscripción del peronismo, golpes de Estado de 1963 y 1966) el diagnostico desarrollista siguió vigente casi hasta el fin del periodo. En algunos momentos se volvía a la idea de que el Estado podía asumir la generación de la inexistente industria pesada y extraer los insumos claves como el petróleo.

Otras veces particularmente durante la dictadura de 1966 y sobretodo en el periodo de Adalberto Krieger Vasena como ministro de Economía, se volvió a poner énfasis en resolver el problema a través de la entrada de capital multinacional, especialmente norteamericano.

El modelo aperturista con hegemonía financiera(1975-1983)

Del “Rodrigazo” a la dictadura militar

Durante los últimos años del gobierno de Maria Estela Martínez de Perón, en 1975, asumió el Ministro de Economía Celestino Rodrigo. Si bien su propuesta no pudo consolidarse por la fuerte oposición que generó, es importante destacar porque el primer intento de plantear un modelo, favorable a la acumulación financiera, que genero oposición en los sectores industriales, de la misma características de la que el año siguiente se impondría en Argentina. Se ponía en cuestionamiento la existencia de la industria argentina, fijando como objetivo implícito dejar de protegerla.

La dictadura militar que asalto el poder en 1976 tuvo desde el comienzo el apoyo de la comunidad financiera internacional que le facilitó los fondos para resolver los desequilibrios fiscales y de balanza de pagos que se arrastraba desde el fracaso del “rodrigazo”. Fue designado como ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz, una figura de la vieja oligarquía.

Una vez resuelta la urgencia financiera y resultada la “credibilidad internacional” de la economía argentina, Martínez de Hoz se centro en dos temas: modificar el funcionamiento del sistema financiero y producir la apertura acelerada de la economía. La modificación del sistema financiero se realizo a partir de la reforma instaurada en junio de 1977, con el permiso para la apertura de centenares de bancos y financieras. Antes de esa reforma, las tasa de interés que se obtenía colocando plata en los bancos era negativa, su rédito era menor que la inflación. A partir de ese momento paso a ser más negocio especular colocando dinero en un banco que desarrollar cualquier actividad industrial o comercial.

La apertura económica, permitió el ingreso en gran escala de bienes importados de consumo masivo, lo que destruyó gran parte de la industria nacional. A partir de 1979 artículos de consumo importados invadieron el mercado local. Estos productos terminaron provocando la quiebra de muchas empresas. Al mismo tiempo, se mantuvo una política de “dólar barato”, que hacia que esos productos entraran aun más fácilmente en Argentina. Se hizo popular que sectores de clase media viajaran países limítrofes, para comprar desde electrodomésticos hasta bienes de consumo insólitos, antes que comprarlos en el país. Mientras tanto, crecía y se desarrollaba un inmenso sistema financiero que se endeudaba a costa de la garantía del Estado. El final de la dictadura militar, mostraba un país endeudados con alta inflación y donde aparecía un fenómeno que no se veía desde 1930, el desempleo.

Los planes de estabilización

La restauración democrática, en 1983, que llevo al poder al presidente Raúl Alfonsín, de la unión cívica radical (UCR), se realizó en un contexto en el que el modelo de acumulación sustitutivo de importaciones ya habia prácticamente desaparecido. La industria nacional estaba devastada, con sectores enteros quebrados.

A las empresas multinacionales presentes en el país desde comienzo de la década de 1960, a la presencia tradicional de los sectores agroexportadores pampeanos y al creciente poder del sector financiero se le sumó la aparición de grupos económicos locales que crecieron bajo su condición de proveedores de Estado y rápidamente se diversificaron a numerosas actividades. Estos sectores van a aparecer como preponderantes para la toma de decisiones en la política económica de la década de 1980. A partir de 1982, el problema de la deuda externa se transformó en uno de los ejes centrales para entender los límites de acción de los gobiernos. A partir de mediados de 1984 se entendió que no era posible retornar el sendero del crecimiento basado en la industria y el mercado interno que habia dominado los cincuenta años anteriores. Ante la inflación y la imposibilidad del Estado de hacer frente al pago de los vencimientos de la deuda externa, se impusieron las políticas de ajustes, también conocidas como planes de estabilización.

El mecanismo de lanzamiento de un plan de estabilización funcionaba de la siguiente forma:

  • El gobierno elaboraba un “programa” que buscaba frenar la inflación, aumentar las exportaciones, reducir el déficit fiscal y asegurar el cumplimiento de los compromisos externos

  • El programa era aprobado por el Fondo Monetario Internacional, tras lo cual este prestaba una cantidad de dinero, pero ello era, a su vez, una señal para que el conjunto de los bancos refinanciaran la deuda externa argentina.

  • Normalmente estos programas, de los cuales los dos mas importantes en la década de 1980 fueron los denominados Plan Austral (1985) y Plan Primavera (1987), funcionaban durante un breve período de tiempo, mientras tanto se reducía la inflación y se obtenía durante ese corto período, la “confianza” de organismos y bancos internacionales.

    En 1989, la serie de planes fracasados, la deuda externa en ascenso y la presión de los contratos con proveedores a los que tenía que hacer frente el estado llevaron la situación a un quiebre. Esto se tradujo en el aumento de nivel de precios a valores siderales, fenómeno que es conocido como “hiperinflación”. La Argentina vivió un fenómeno que se dio pocas ocasiones en el mundo: que los precios aumenten por hora y el dinero deje de ser aceptado como medio normal de pago.

    Convertibilidad y privatización (1990-2004)

    A partir se 1989 se desarrolló un programa tendiente a estabilizar la economía tras el proceso hiperinflacionario. El eje fue reducir drásticamente las erogaciones del Estado mediante la venta de empresas públicas que aparecían como fuertemente deficitarias y, al mismo tiempo, lograr el ingreso de capitales externos que “aliviaran” un poco los vencimientos inmediatos de la deuda externa. Asi se vendió, en el plazo record, casi la totalidad de las empresas públicas argentinas.

    El otro eje de salida para la crisis fue la “convertibilidad”, consistió en que la moneda argentina, rebautizada como “peso” fuera clocada a un cambio de uno a uno con el dólar.

    El plan de convertibilidad creado por Cavallo, logro un triunfo aplastante contra la inflación, reduciéndola a prácticamente cero a partir de 1993. Pero la fuete apertura económica que lo acompañó (con la nueva bajada de aranceles de importación) y la sobre valorización del peso con respecto al dólar, provocaron el cierre de muchas empresas, elevando la desocupación hasta un nivel record de mas de 18%. La privatización de la seguridad social en Junio de 1994, que derivó en los aportes jubilatorios de los trabajadores a la nueva administración de fondos y pensiones (AFJP). Redujo los ingresos de Estado, ayudando a provocar un creciente déficit fiscal que fue financiado con la emisión de bonos de la deuda pública.

    El modelo económico iniciado en abril de 2002, ha permitido revertir paulatinamente los desequilibrios macroeconómicos y sociales acumulados durante la convertibilidad y agudizados con su derrumbe.

    A poco más de tres años de una sostenida expansión, la economía ya ha recuperado la totalidad de la caída, y hoy el país se encuentra en la etapa de consolidación del crecimiento.

    Ello se ha logrado gracias a una política económica consistente que ha posibilitado una recuperación de los equilibrios macroeconómicos básicos. Esto se tradujo en una importante recuperación de la inversión, un superávit comercial récord -merced a exportaciones que también se encuentran en su máximo histórico-, una moderada inflación, y una sustancial mejora de los indicadores sociales.

    Uno de los aspectos distintivos del modelo en marcha es el profundo cambio que se produjo en los precios relativos, que favorece a los sectores transables, la producción, el trabajo nacional y la inversión, y que dinamiza la demanda determinando una nueva estructura productiva, ocupacional y de distribución del ingreso.

    Situación económica actual (2004-2008)

    La producción agraria y alimenticia, que sigue siendo la rama económica más importante de Argentina, creció cerca de 10% en 2007. Este crecimiento se debe primordialmente al alto nivel de precios agrarios internacionales y a la fuerte demanda de productos alimenticios. El motor del crecimiento fue el consumo interno, sobre todo por la fuerte demanda de computadoras y artículos del hogar, que aportó más del 2/3 del PBI. En especial crecieron el sector automotriz (25,4%) y la industria metalúrgica (9,5 %). El rubro de la construcción no creció tanto como el año pasado.

    El gobierno aumentó en el año electoral 2007 al gasto público (+ 40%) en forma marcada, impulsando más aún a la demanda global.

    Sin lugar a dudas, el entorno internacional favorable contribuyó a esta expansión, como ser: un fuerte crecimiento de la economía mundial con bajas tasas de interés en países influyentes, altos precios de productos primarios y una notable recuperación de la región. Simultáneamente, la capacidad ociosa de la industria y un fuerte impulso del consumo interno permitieron acelerar este crecimiento económico. En especial se registraron fuertes evoluciones en el sector de los servicios y el sector agrario.

    Este crecimiento continuado tuvo efectos sobre los precios. La agencia estadística oficial INDEC calculó la tasa de inflación de 2007 en 8,5%. Sin embargo, los cálculos de expertos del sector privado estiman que la tasa rondaría entre el 15 y 25%.

    La expansión económica logró bajar la tasa de desempleo (sin considerar los receptores de los planes sociales) del 2007 a 7,5% (2006: 8,7%).

    Expertos independientes pronostican un crecimiento económico del 6-7% para el 2008. Dada la estructura de exportación y su escasa correlación con los mercados financieros internacionales, la mayoría de los economistas opina que Argentina por ahora está relativamente bien protegida contra las consecuencias de la actual crisis financiera internacional.

    Para poder mantener este crecimiento económico consecutivo, Argentina necesitará nuevas inversiones. A pesar de que la cuota de inversión alcanzó en 2007 su volumen más alto desde los años 70 (32% del PBI), sigue habiendo gran necesidad de inversiones en bienes de capital, sobre todo en el sector energético y de infraestructura.

    Situación financiera

    Los resultados sólidos en las cuentas fiscales también influyeron en el crecimiento de la economía argentina.

    Con respecto al presupuesto nacional, 2007 fue un año récord. Los ingresos públicos de 1998 (cerca a 63,22 US$) crecieron un 33,2% por encima del año pasado y superaron las previsiones en un 118%. Estos ingresos elevados fueron resultado del cobro del Impuesto al Valor Agregado (+37%), del Impuesto a las Ganancias (+36%) y de las retenciones a las exportaciones (+106%).

    El gasto público fue dominado por gastos sociales y por subvenciones a las empresas prestadadoras de servicios públicos, como ser las eléctricas y de transporte: 34% fue al sector social, 33% a subvenciones, 17% fueron costos internos/administrativos y el 15% inversiones públicas. En el 2008 se espera obtener un superávit primario del 4% (2007: 3,21% ).

    El Banco Central continúa con su política de tres columnas, manteniendo el cambio del dólar en $ 3,15 - 3,20 mediante la absorción de las devisas del mercado, aumentando las reservas de divisas para poder hacer frente a crisis futuras y esterilizando la base monetaria “sobrante” para frenar la inflación. En enero 2008, las reservas alcanzaron un nuevo récord histórico con más de 50 mil millones de dólares.

    El bajo y artificial valor cambiario del peso, que según estimaciones independientes debería ubicarse en 2,50$/USD, compensa - por medio de una valuación indirecta -al valor de la moneda nacional, ejerciendo presión sobre la tasa inflacionaria.

    Los créditos bancarios del sector privado muestran una fuerte recuperación, pero se limitan por lo general a créditos de corto plazo.

    La deuda pública alcanzó en 2007 un importe de alrededor USD 144,7 mil millones.(2006: USD 129,6 mil millones). Sigue pendiente la situación de los acreedores, que no aceptaron en su momento la oferta de reestructuración de la deuda (USD 20.000 mil millones) y el acuerdo con el Club de Paris con respecto a la financiación de la deuda pendiente.

    Sector agrario y alimenticio

    El sector agrario, inclusive la industria y el comercio de productos alimenticios, aporta alrededor del 20% al PBI. En 2007, el crecimiento real del producto agrario fue del 9,7%, por lo que el sector tuvo una expansión mayor a la de la economía total argentina. Esto se debe en primer lugar al comportamiento de precios y la demanda de los commodities agrarios.

    Igualmente, en el período 2007/08 se estima que la producción de cereales y oleogenosas alcanzará un nuevo récord con 95 millones t (entre ellos sobre todo la producción de soja con 47 millones t, de maíz con 21 millones t y de trigo con 15 millones t). En contraposición, la producción animal, en especial la vacuna, sintió más la influencia estatal sobre el precio. La exportación de carne vacuna cayó de 0,77 millones t. en 2005 a 0,57 millones t en 2006 y a 0,54 millones t en 2007. Alemania sigue siendo el principal mercado receptor de la carne vacuna argentina con una participación del 23% del volumen total exportado.

    La exportación avícola tuvo un fuerte aumento, cuadruplicándose desde la crisis 2001/02 (46.000 t) a 183.257 t en 2007.También la exportación de vinos, de frutas con carozo y miel registró un crecimiento dinámico en los últimos años. La producción láctea en cambio sufrió un retroceso desde 2005, dado que sus productores se volcaron hacia otras actividades agrarias buscando mayor rentabilidad. La fijación de precios máximos para la exportación de la leche en polvo influyó en esta recesión, dado que la cadena industrial no pudo aprovechar enteramente al aumento del precio internacional.

    La producción futura de biocombustibles, en especial del biodiesel, podrían darle un nuevo impulso al cultivo, Un buen indicio para ello es el aumento de la capacidad de producción que se está observando en el sector. Habrá que esperar si el aumento en la retención a la exportación del biodiesel del 5% al 20% impuesta a partir de marzo 2008 no reducirá la competibilidad en los mercados internacionales.

    Comercio Exterior

    Argentina alcanzó en 2007 un nuevo récord exportador con US$ 55,9 mil millones (21% más que en el 2006). Pero las importaciones crecieron más aún, de 32,4 en 2006 a 42.6 mil millones de dólares en el 2007 (+30%).

    Dominan en la exportación argentina los productos primarios agrícolas y el rubro alimenticio, responsables del 57% del ingreso en la balanza comercial (principalmente soja y sus derivados). El volumen de exportación de los productos industriales, que conforman aprox. el 31%, se mantuvo constante.

    Los principales importadores de los productos argentinos fueron en 2007 el Mercosur (22,3%), la Unión Europea (17,7%) y NAFTA (11%).

    Las importaciones de 2007 siguieron con su tendencia alcista de los últimos cuatro años. El 36% de las importaciones totales vinieron del Mercosur, en especial de Brasil (32%). Las importaciones provenientes de la UE conforman el 17% del volumen total importado, seguido por los provenientes del NAFTA (16%). Las importaciones de Alemania (5% del total) crecieron un 38% en 2008.