Historia de la Arquitectura de Roma

Arte clásico, romano o latino. Materiales de construcción. Órdenes arquitectónicos. Ciudades romanas. Templos. Edificios públicos. Teatros. Anfiteatros. Circos. Termas. Escultura. Relieves. Arcos

  • Enviado por: Angela Gentil
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INTRODUCCIÓN

La tradición señala a Rómulo como fundador de Roma en el año 753 a.C. y la arqueología demuestra que los restos mas antiguos del primer recinto urbano son de mediados del siglo VIII a.C.; otra leyenda explica que Roma fue fundada por Eneas cuando huía de la destrucción de Troya, dando origen a una civilización que duro mas de mil años y cuyo poder se extendió sobre un inmenso territorio que hasta entonces ninguna había alcanzado.

· ¿Quienes eran los Romanos?

Eran uno de los numerosos pueblos del Lacio que asentaron sus poblados en las colinas cercanas al curso inferior del Tíber. Se dedicaban a la agricultura y la ganadería, hablaban en lengua latina y formaban parte de una de las muchas tribus de la península Itálica. En el periodo en el que las leyendas atribuyen la fundación de Roma, los etruscos habitaban en el norte de Italia y ejercían su influencia sobre las poblaciones del a Italia central, mientras que los griegos establecieron sus colonias en el sur. Estas dos civilizaciones dejaron su legado en la cultura romana.

Según la historiografía y la tradición, Roma en sus orígenes estuvo bajo la monarquía de siete reyes y el dominio etrusco. Con la caída del último rey en el 509-508 a.C., comienza el periodo de la República y supone la transformación de Roma en una ciudad que ejerce su hegemonía en la zona del Lacio. Progresivamente desarrolla una política de conquista y absorción de la península Itálica al norte y la Magna Grecia al sur hasta alcanzar el dominio de todo el Mediterráneo. Llega su máxima expansión en el siglo II d.C. en la frontera con los partos en las provincias orientales y las fronteras del Danubio y del Rin en las provincias occidentales. A Partir de ese momento se inicia la decadencia del Imperio de Occidente hasta su división y caída en el año 410.

El carácter práctico, un sentido ancestral de la sobriedad y la disciplina pueden explicar que ganaderos y agricultores se conviertan en soldados, excelentes militares y hábiles políticos. A la vez, ello debió facilitar, junto a las ansias de conquista, la organización y administración de un gran imperio y el desarrollo de la idea de Pax romana con la que intentó gobernar las provincias conquistadas. La tolerancia y la dureza represiva son las caras de una misma moneda y las columnas sobre las que Roma estableció su soberanía. Entre toda su herencia cultural el arte se encuentra como una de sus grandes manifestaciones.

· ¿Es fácil definir el arte romano?

La cultura romana es la más accesible de las culturas antiguas por los numerosos restos y documentos que nos han quedado, en contraste con la griega, la egipcia o las civilizaciones mesopotámicas. Los propios romanos, tal y como lo muestran sus textos literarios, dejaron un enorme legado cultural, y muchos monumentos dispersos por el Imperio demuestran el poder que ejercieron sobre un vasto territorio que va desde Centroeuropa a España y desde Oriente Próximo a Gran Bretaña.

Sin embargo, por sorprendente que parezca, los historiadores se han preguntado durante mucho tiempo si puede hablarse de un arte verdaderamente romano. Desde época republicana los romanos decían que no existía el arte romano y Virgilio escribió en unos versos de la Eneida que las artes del romano son las de gobernar a los pueblos de su imperio e imponer la paz, así como someter a los soberbios y conceder el perdón a los vencidos. Parece que el problema sobre la existencia de un arte propiamente romano ya venía de la antigua Roma. Los versos de Virgilio señalaban un espíritu y una actitud que se distanciaba de un interés especifico por representar la belleza o un gusto estético propio, a diferencia de sus vecinos griegos.

Cuando en el siglo XVIII se redescubrió el arte griego, disminuyo el interés por el estudio del arte romano, perdiendo prestigio al mostrarse que muchas de las “obras maestras” romanas eran copias mediocres de obras griegas. La crítica del siglo XIX lo definió como una prolongación del arte griego que fue degenerando al apartarse de las normas del arte clásico. En la actualidad no se acepta este punto de vista.

· ¿Qué es el arte romano?

Sin duda, los modelos y los artistas griegos aportaron mucho al desarrollo del arte romano y la relación con la cultura helénica de las provincias conquistadas contribuyó a su evolución.

Sin embargo, la cultura romana elaboro una nueva ideología y la creación de una organización política, social y económica diferente que proporciono formas propias. En realidad, las obras de arte romanas, en su conjunto, tienen una apariencia distinta al arte griego y si se interpretan desde el punto de vista de que su intención es diferente a las griegas, el arte romano se ve bajo otra luz.

La cultura romana era muy tolerante con las tradiciones de los pueblos conquistados, siempre que no atentasen contra la seguridad del Imperio. Su capacidad de asimilación fue tan intensa que hasta absorbió a los dioses y otras creencias que contribuyeron a conformar una religiosidad variada y sincrética.

El arte y la cultura romanos asimilaron tanto la herencia griega como la etrusca, y la helenística de Oriente Próximo y Egipto. Todo esto engendró una sociedad muy abierta, al mismo tiempo que diversa y compleja. Por ello, el arte romano no se presenta de forma compacta, con un estilo rigurosamente diferenciado y definido como el arte egipcio o el griego. El arte romano reúne tendencias diversas que subsisten de forma paralela en un mismo momento o se combinan en una misma obra. Esta cualidad lo individualiza y se puede empezar a hablar de un arte romano con caracteristicas específicas a partir del siglo II a.C.

LA ARQUITECTURA

CARACTERES GENERALES

· Antecedentes de la arquitectura romana. La arquitectura romana es una síntesis de tres grupos distintos de antecedentes: las raíces centroeuropeas representadas por las culturas etruscas, los referentes de los países del Mediterráneo oriental que llegan a través de la arquitectura griega y las producciones mediterráneas que fluyen a lo largo de este mar.

· Nuevos programas arquitectónicos. Se trata de la primera vez que una cultura arquitectónica concreta debe hacer frente a un programa extenso y diversificado, alejado de la inmovilidad y esquemas anteriores. Una arquitectura con sentido práctico: buscan lo útil por encima de lo estético.

· Técnica muy depurada de alto nivel técnico. Uno de los factores fundamentales que hicieron posible el desarrollo de la arquitectura romana fue la adopción de materiales y técnicas constructivas que facilitaron la realización de construcciones y edificios en las condiciones que se necesitaban en aquel momento. Los nuevos edificios necesitaban otros sistemas estructurales, como el arco y la bóveda, cuya complejidad técnica provoco una verdadera revolución en la realización de las obras de arquitectura.

· Materiales y organización. Entre sus construcciones son tan importantes los edificios como las obras públicas y en todos ellos aplican los principios de los materiales y los métodos que conocen. No tienen reparo en construir muros o columnas con materiales baratos y exteriormente recubrirlos para mejorar su aspecto, incluso en villas imperiales. Su interés también era la solidez de las edificaciones, que perduraran en el tiempo, fuera porque tuvieran una finalidad práctica o propagandística.

Distintos tipos de parámetros y opus (obra). Así como en Grecia eran muros de selteria, en Roma hay varios tipos:

- opus quadratum: parámetro regular en piedra.

- opus caementicium: hormigón muy resistente utilizado para rellenar los muros por dentro.

- opus incertum: materiales irregulares, mezcla de elementos.

- opus reticulatum: formado por rectángulos de piedra porosa de origen volcánico clavados en el hormigón.

- opus latericium: paramento de ladrillo.

La combinación de los sistemas constructivos y los materiales empleados conceden a la arquitectura romana una imagen diferente de la griega, y sin duda, esa imagen debió fascinar a quienes la contemplaban.

· Ordenes arquitectónicos.   La asimilación romana de las formas helenísticas pasa por utilizar los "órdenes" establecidos por los griegos. Sin embargo los romanos no son meros imitadores sino que transforman y completan los elementos para que encajen mejor con su estilo y por este motivo modifican y amplían los "órdenes" a cinco tipos básicos.

Aunque siguen utilizando los tres tipos básicos griegos, dórico, jónico y corintio, añaden otros dos: el toscano y el compuesto. El toscano es muy similar al dórico griego pero con basa, el fuste liso y, generalmente, el friso liso y sin decorar (no suelen poner triglifos y metopas).

Finalmente introducen el orden compuesto, muy similar al corintio griego en sus características y dimensiones, pero con un capitel más complejo ya que supone la fusión del corintio (con hojas de acanto) con el jónico (al llevar unas volutas bien desarrolladas).

Los arquitectos romanos utilizaron de forma simultánea los diversos órdenes en un mismo edificio. El resultado final era de gran armonía, como puede comprobarse en la fachada exterior del Anfiteatro Flaviano (Coliseo) de Roma.

LA CIUDAD ROMANA

Roma ensayó un nuevo concepto de imperio que se basó en la exportación de ciertas pautas sociales capaces de hacer participes a las provincias romanas del proyecto global. Exportaron por ejemplo el modelo de organización urbana, a partir del que cada ciudad podía reproducir en la medida de sus posibilidades, las comodidades de una gran metrópoli.

Estructura urbanística

El trazado hipodámico griego fue tomado como punto de partida de los romanos, aunque el que más influyo fue el campamento militar. Según esto, la ciudad se concebía como un cuadrado que se dividía por el centro por una gran calle que corría de norte a sur (el cardo maximus), y otra que lo hacia de este a oeste (el decumanus maximus). El cardo y el decumanus eran las más anchas, y junto a ellas eran frecuentes las callejas estrechas y mal trazadas, sobre todo en las ciudades antiguas. Sin embargo, en otros casos, las calles que se organizaban en torno a las dos principales formaban una cuadricula perfecta. Los romanos, dividieron la calle en un espacio para el tráfico rodado, la calzada; y las aceras para los peatones, pavimentadas con pequeños adoquines o con capas de cemento. En el punto de intersección de las calles principales, se disponía el foro, verdadero núcleo neurálgico de la ciudad en el que se concentraban las sedes del gobierno local y los templos dedicados a las divinidades protectoras.

Edificios religiosos

- Templos

El templo toma lo esencial de Grecia pero con modificaciones causadas por la estructura etrusca. En Roma el templo tenía el podio, especie de basa elevada con una escalera frontal que conducía al vestíbulo, generalmente con columnas, que daba a la cella (la naos de los griegos) que se dividía en tres partes dedicadas a la triada de dioses romanos: Júpiter, Juno y Minerva. La parte más cuidada del templo era la fachada. A veces añadieron una segunda fila de columnas al vestíbulo y adosaron a los costados pilares semicirculares que simulaban columnas.

El orden mas empleado en la columnata fue primero el toscano, derivado del dórico, pero con basa y fuste liso; y el compuesto (mezcla de jónico y corintio), que ha dejado como muestra, sobre todo, bellos capiteles.

El contacto con otras culturas y otras divinidades van a hacer que se den nuevas estructuras de templos como el templo de forma circular dedicado a Vesta en Roma.

Para construir los templos emplearon la piedra y el ladrillo. Con este pudieron añadir a sus construcciones elementos arquitectónicos curvados, como el arco, la bóveda y la cúpula.

El ejemplo mas asombroso es el Panteón de Agripa, también en Roma, cuya estructura se compone de un inmenso cilindro articulado por ocho machones cubierto por una cúpula hemisférica y precedido por un pórtico rectangular de columnas. La enorme cubierta de 43 metros de diámetro esta perforada en su cenit por un óculo circular, a través del cual se ilumina el espacio interior.

El edificio actual fue construido por el emperador Adriano entre los años 118 y 128, sobre otro pequeño panteón construido en el año 27 a.C. por mandato de Agripa, un ministro del emperador Augusto.

Edificios públicos

- Foros

Era la zona más interesante de cualquier ciudad situada en el cruce de las dos calles más importantes. Es semejante al ágora griega pero más estructural. Es el centro de reunión de toda la ciudad donde se encuentran los edificios más importantes. Existe clara simetría en la composición y estructuración de espacios. El foro de Trajano del siglo II d.C. tenía mercado, basílica, galería de columnata y curia. También se solían colocar esculturas conmemorativas y arcos triunfales en el comienzo del foro.

- Basílicas

Eran los lugares donde se impartía justicia, viene de basileus que significa juez. Era el centro político y económico, donde se reunían los senadores. Su estructura se componía de un recinto rectangular dividido en tres naves; la central de mayor anchura y las dos laterales. Rematada en uno de sus extremos por un ábside semicircular con gradas en los extremos que presidía el juez, se accedía a trabes de un atrio en la fachada opuesta.

En el 313 d.C. se utilizaron estos edificios para la construcción de iglesias (planta basilical). Podemos destacar como más importantes la del emperador Majencio y la Basílica Ulpia.

Arquitectura para la diversión

Los juegos y los espectáculos públicos tuvieron una gran importancia en la sociedad romana. El estado, además de subvencionar la organización de los mismos, levantó grandes obras arquitectónicas adecuadas a sus finalidades como los teatros, anfiteatros y circos. Además, patrocinó la construcción de termas, espacios lúdicos de ocio, descanso y ejercicio físico. En todos estos edificios se desarrollaron soluciones constructivas originales.

- Teatros, Anfiteatros y Circos

El diseño del teatro romano fue el mismo que el de los griegos, aunque le añadieron algunas novedades. Así en la construcción de las gradas ya no había por que utilizar la pendiente de una montaña, sino que lo habitual era construirlas con un sistema de bóvedas de hormigón y galerías.

La orquestra era semicircular, los actores ya no actuaban en ella ni tampoco el coro y solía estar destinado a dar asiento a los personajes mas ilustres. El lugar reservado a los espectadores coincidía con el semicírculo de la orquestra y a el se accedía por las escaleras interiores. La escena era más alta. Por detrás se añadía un muro, que servía para impedir que la voz se perdiera y que tenía un decorado permanente.

Los romanos añadieron también el telón, que a diferencia de los actuales se bajaba al empezar la representación y se subía cuando acababa. Aunque eran edificios descubiertos, los días de mucho sol se tendía el velum, especie de toldo para proteger a los espectadores. Sin embargo, quizá por su carácter más culto, los teatros no alcanzaron la popularidad y el sentido multitudinario de los circos y anfiteatros.

Destacaremos el teatro Marcelo en Roma y el de Mérida construido en época de Augusto en el año 8 a.C.

Los anfiteatros, edificios de planta elipsoidal donde se celebraban los combates de gladiadores (ludi) , las luchas contra las fieras salvajes (venationes) y, a veces, combates navales (naumachiae). Estos locales, destinados a contener grandes multitudes, respondían todos ellos a un esquema general, derivado en definitiva, del anfiteatro Flavio o Coliseo de Roma.

La arena central estaba delimitada por un alto podio revestido de lastras de mármol. Este podio tenía cuatro entradas, una al final de cada uno de los ejes mayores, y otras secundarias y de servicio en un número variable. Los graderíos recibían el nombre de maeniana, y se dividían, como en los teatros en tres zonas separadas entre si, por pasillos circulares (praecintiones) y en sectores (cunei) por medio de escaleras radiales. Cada una de estas zonas se ocupaban en función de las distintas clases sociales. Las puertas de salida y acceso eran llamadas, como en los estadios deportivos de la actualidad, vomitorios (vomitoria).

Debajo de la arena solía estar clavada la fossa vestiaria y toda una serie de dependencias donde no solo se albergaba las fieras en sus jaulas cuando se celebraban venationes, sino donde se encontraban los vestuarios de los gladiadores, salas de estar y las salas de curas de urgencia. En algunos anfiteatros, sobre todo en los de mayor importancia, solía haber una terraza anular utilizada para el manejo de los toldos que, al igual que en el anfiteatro Flavio, sostenidos por mástiles, se tendían sobre el recinto en los días de sol implacable.

El más famoso es el ya nombrado Anfiteatro Flavio o Coliseo en Roma. Fue empezado por el emperador Vespasiano en el año 71 d.C., e inaugurado por Tito en el año 80 d.C., pero no estuvo terminado definitivamente hasta la época de Domiciano, sucesor de Tito. La construcción tiene una planta elíptica y disponía de un aforo para 50.000 espectadores, lo que indica sus grandes dimensiones.

El exterior se ordena en cuatro pisos. Los tres primeros son galerías arqueadas con pilares y columnas ornamentales según los tres órdenes arquitectónicos (dórico, jónico y corintio), el piso superior es un ático, originalmente de madera y más tarde reemplazada por piedra en el año 223. La estructura del edificio se levanta sobre una red compleja de pilares que sostienen bóvedas transversales y radiales en relación con la zona central de la arena. En toda la construcción se utilizo piedra de travertino y se recubrieron las paredes con placas de mármol.

En el circo, el espectáculo rey entre los romanos fue el de las carreras de caballos, por que en él, a la emoción de la propia carrera, se añadía la de las apuestas de fuertes sumas de dinero. De los edificios en las que éstas se celebraban, poco son los restos que hasta nosotros han llegado, ya que la gran extensión de su arena ha hecho inviable su respeto. No obstante, conocemos perfectamente su estructura interna, porque han sido representados en muchos mosaicos y relieves, así como la organización y desarrollo de las carreras a través de los testimonios de los autores clásicos que las comentan y describen.

A imagen del gran circo Maximo de Roma, la estructura de estos recintos era siempre la misma: una extensa y larga planicie, la arena, dividida longitudinalmente por la espina, un largo anden central de unos 4 o 6 metros por 1'5 de alto y longitud variable, que servían de línea divisoria entre las dos pistas. En ella se alzaban distintos monumentos y altares; no solía faltar la diosa Cibeles cabalgando sobre un león y una Victoria en cada extremo, con la palma y la corona de los vencedores en cada mano. También a cada lado, se colocaban sobre unos determinados dispositivos, los siete huevos dorados o los siete delfines que servían para contabilizar las vueltas superadas.

Por ultimo, las metae: tres columnas puntiagudas de bronce dorado, colocadas sobre alto pedestal, que cumplían entre el polverío la función de “semáforos”, avisando a los aurigas del lugar donde tenían que efectuar el giro de su cuadriga. La cabecera de la arena se remataba en una curva semicircular, en cuyo centro se abría la llamada puerta triunfal, un arco monumental al que acudía el auriga vencedor a recibir su premio y los aplausos de la multitud. En el otro extremo donde estaban las caballerizas, la curva era más suave. A ambos lados de la arena se levantaban los graderíos para los espectadores y disponía de una tribuna reservada a las autoridades en uno de sus lados. El aforo de los circos siempre se pensó a nivel multitudinario, no siendo extraño que alcanzara cifras entre 20.000 y 30.000 espectadores.

El mas famoso de los circos se hallaba en Roma en el Palatino, el Circus Maximus. Su fuerte connotación política se expresa tanto en sus dimensiones, tenía una capacidad para 300.000 espectadores, como en la mayor asiduidad de las competiciones por la presencia frecuente de los emperadores.

-Termas

Los lugares adecuados para la práctica del ejercicio físico y los baños fueron las termas. Estos edificios tuvieron un gran desarrollo durante el Imperio, si bien se conocen precedentes de finales de la época republicana en Stabias.

Las termas públicas, de plantas y dimensiones variadas, se constituyeron en un centro de la vida social, de ocio y descanso, pero también en las casas, villas y palacios existían baños, vestuarios y zonas de ejercicio destinados al uso particular. Tanto los baños públicos como privados contaban con la característica común de poseer una sala fría, una templada y una caliente.

Las grandes termas publicas, a pesar de su variedad, desarrollaron técnicas constructivas con la aplicación del hormigón a gran escala y se edificaron a partir de un trazado simétrico. La entrada daba a un patio de ejercicios y en el interior del edificio se encontraban las salas fría y caliente como zonas principales. Las salas caliente y templada disponían de un suelo hueco por donde corría el calor. El descubrimiento de esta técnica permitió la calefacción por horno y la sustitución de los braseros. Además de estas dependencias, las termas contaban con piscina, salas de conferencias y deportes, paseos, jardines, fuentes y hasta bibliotecas, lo que contribuía al esparcimiento, la relajación y las actividades culturales. Los interiores estaban ricamente ornamentados con pavimentos de mosaico, revestimientos de mármol en los muros y columnas y estatuas, ofreciendo un ambiente agradable; mientras que el exterior carecía de decoración.

Durante el gobierno de Caracalla y Diocleciano, en el siglo III, se construyeron en Roma las mayores termas.

Edificios conmemorativos

- Arcos de Triunfo

Una construcción típicamente romana son los arcos que conmemoraban triunfos militares. Su finalidad era la exhibición desde época republicana, pero la construcción provisional, en madera y otros elementos perecederos, no ha permitido su conservación. A partir de Augusto es cuando estos edificios experimentan una gran evolución y es posible encontrarlos muy bien conservados en muchas ciudades de las provincias.

Lo mismo se hallan aislados que dentro de los recintos, como en los foros de Roma, donde después de una batalla victoriosa los generales y su ejercito pasaban bajo los arcos desfilando con los prisioneros y los botines.

El tipo más simple es una puerta exenta y monumental con un arco de medio punto apoyado en pilares y encuadrado en un marco rectangular con un amplio entablamento superior llamado ático. El arco de Tito, de finales del siglo I d.C., tiene un solo vano. Por cada una de sus dos caras el arco esta flanqueado por una columna a cada lado adosada al pilar y otra columna en cada uno de los extremos de los pilares.

La parte superior del arco dispone de relieves con figuras de la victoria, sobre este sobresale una cornisa ornamentada y en la parte del ático se halla grabada una inscripción con el nombre del emperador y sus predecesores.

El arco fue evolucionando hacia formas más complejas y ricas en decoración. En Roma, además del arco de Tito, los mejor conservados son el de Septimio Severo, de finales del siglo II, y el de Constantino, del siglo IV, localizables en los foros. Los dos presentan tres vanos, el arco central mayor y dos arcos menores abiertos en los pilares. Toda la estructura es más ancha y el intradós de los arcos forma bóvedas de cañón. Estaban profusamente decorados con revestimientos de placas de mármol y con relieves de escenas todavía conservadas que narran episodios de acontecimientos históricos, esculturas en el ático a la altura de las columnas inferiores y la inscripción que relata el motivo de su edificación.

Los arcos constituyeron el símbolo del poder del imperio, pero también se concibieron otros tipos de monumentos como las columnas conmemorativas, los altares y los trofeos.

Obras públicas

Roma supuso la consolidación definitiva de dos conceptos territoriales: la ciudad y el Imperio. La ciudad aparece ahora como una compleja organización, perfectamente estructurada, que necesita de determinados servicios para funcionar con corrección. Por otro lado, el Imperio adquiere una nueva consideración como lugar de circulación de personas e intercambio de ideas y mercancías.

Ante estas nuevas condiciones, la sociedad romana no duda en plantear a sus arquitectos (architecti) y maestros de obras (magíster operis) unas necesidades desconocidas hasta entonces: las ciudades requieren acueductos para el abastecimiento de agua, y las calzadas, puentes, muelles y otras estructuras similares deben facilitar el transito de personas y productos a lo largo y ancho del Imperio. De este modo, se incorporan nuevos modelos de construcción a la arquitectura.

- Vías

La primera calzada empedrada fue llevada a cabo por el censor Apio Claudio en el año 312 a.C., y partía de Roma hasta Capua con un trazado de 180 km y es la primera vía que lleva el nombre de una persona, en vez de ser denominada por su destino o su función. Varios tramos de la Via Appia se conservan en muy buen estado. Es la calzada más antigua y más larga de todas por su progresiva ampliación durante el siglo III a.C. Esta vía debió de servir como modelo de construcción de las calzadas romanas.

Las vías solían tener unos 4 metros de ancho y estaban cubiertas con grandes losas de piedra colocadas sobre varias capas de grava y cemento. Las losas estaban perfectamente encajadas y colocadas de forma ligeramente convexa para evitar los charcos de agua.

Las calzadas facilitaban la comunicación de los territorios conquistados sucesivamente y permitían una mayor velocidad de desplazamiento, especialmente para el movimiento de tropas. Pero las vías no solo sirvieron para el uso del ejército sino también para toda la población civil, lo que favoreció el desarrollo del comercio, así como la actividad y control administrativo del Imperio desde la capital.

- Acueductos y puentes

Los acueductos era un tipo de obra de ingeniería cuya finalidad era la conducción de aguas a las ciudades y el abastecimiento de las mismas. Acueductos a destacar son “El Pont du Gard” y el acueducto de Segovia.

El primero construido en el año 19 a.C. para abastecer de agua a la ciudad de Nimes, es una de las construcciones romanas más espectaculares de la Provenza con cerca de 300 metros de longitud y 50 metros de altura máxima sobre el curso del río. Una imponente obra que se resuelve a partir de la superposición de tres ordenes de arcos, los dos inferiores de iguales dimensiones y el tercero de luces claramente más reducidas. El segundo construido en la época de Trajano se resuelve mediante dos niveles de arcos, de luces mas reducidas que en Nimes pero apoyados sobre pilastras mucho mas esbeltas que en el acueducto galo. En su construcción se recurre a grandes bloques de granito local, asentado sin argamasa.

Los puentes fueron construidos para salvar los accidentes geográficos. Se levantaron centenares de puentes a lo largo y ancho del Imperio que facilitaban la movilidad por toda la tupida red de vías. El puente romano de Mérida es quizás el ejemplo mas destacado con una topología de puente sobre diversos arcos de grandes dimensiones.

La vida privada

La familia era la base de la unidad domestica de la antigua clase patricia y la casa era el centro de la vida familiar. El pater familias, el padre, es el individuo con máxima autoridad tanto en los asuntos religiosos como económicos; es el responsable del bienestar de la familia. Con el tiempo, la madre fue asumiendo la organización y el mantenimiento del orden domestico, hasta compartir y ayudar al marido en sus responsabilidades. Las construcciones destinadas a la vida familiar evolucionan según el poder adquisitivo y el lugar.

- La casa romana: la domus

El origen de la casa se encuentra en las antiguas construcciones de cabañas de los primitivos pobladores de Roma. Las casas eran de planta circular o cuadrada y tenían un agujero en el centro del techo para dejar salir el humo del hogar. Estas cabañas eran de madera y materiales perecederos. Cuando Roma se fue convirtiendo en una ciudad y se utilizaron materiales mas seguros y permanentes, las casas urbanas tradicionales se construyeron con habitaciones (dormitorios, cocina, baño, etc.) dispuestas alrededor del atrio, sala cuadrada o rectangular con una abertura en el tejado que permitía la entrada de luz. El tejado estaba inclinado hacia el interior y también facilitaba la entrada del agua de la lluvia que se recogía en el impluvium. Al principio, el atrio era el centro de la casa, la entrada daba a esta sala y en ella también se encontraba el armario con los retratos de los antepasados. La habitación más importante era el tablinum que hacia las veces de comedor y sala de recepción. Al cruzar el atrio, en el extremo opuesto, había un pequeño jardín.

Esta estructura evolucionará y el jardín se convierte en un patio helenístico con peristilo, un patio con columnas de influencia griega y se le suman otras habitaciones alrededor. Ejemplo de ello son muchas casas de Pompeya y Herculano, cercanas al volcán Vesubio, que después de la erupción del volcán en el año 79 d.C., quedaron completamente sepultadas por la lava y las cenizas.

- Las insula

Cuando Roma se convirtió en una gran ciudad, la falta de terreno para la construcción y el elevado precio de las casas para las clases menos acomodadas dio paso a otro tipo de casas denominadas insulas o “manzanas”. Eran edificios sobre todo de ladrillo con vigas de madera, y su estructura puede recordar los apartamentos actuales. Podían tener hasta cinco pisos, se construían alrededor de un pequeño patio central y en la planta baja se disponían tabernas, comercio y negocios que daban a la calle. Las viviendas estaban en los pisos superiores y también daban a la calle a través de balcones. Las escaleras eran toscas y empinadas, y los pisos pequeños y no disponían de agua corriente ni estufas para calentarse, ni lugar para hacer fuego. Con el fin de evitar los incendios solo se utilizaban hornillos o braseros.

El edificio podía albergar hasta trescientas personas, las condiciones de estos lugares eran insalubres y malsanas, especialmente en Roma, y solo las familias acomodadas podían permitirse el lujo de vivir en una casa y mantener su intimidad.

- Las villas y palacios

La aristocracia romana y las familias acomodadas construyeron segundas residencias fuera de la ciudad, lejos de la aglomeración de la metrópoli. Aunque siguen el esquema básico de la casa, evolucionan y se elaboran estructuras más complejas, según la riqueza de los propietarios. Una villa como la “casa del Fauno” en Pompeya, tiene un segundo atrio y un pórtico en la parte trasera de la casa, al final del jardín.

Las casas aristocráticas urbanas y las villas rurales estaban decoradas con ricos mosaicos y pinturas, esculturas en el atrio, el jardín y el peristilo, poseían muebles y objetos ornamentales de bronce, terracota, cerámica o vidrio, y disponían de todas las comodidades para el disfrute de una vida relajada.

El palacio representa el poder del emperador. El origen del palacio, al igual que el propio término, se encuentra en Roma. La “Domus Tiberiana” de Tiberio y la “Domus Transitoria” de Nerón (desaparecida en el incendio del año 64 d.C.) fueron fastuosos palacios con múltiples estancias.

Estos palacios y villas imperiales contrastan con el palacio de Diocleciano (finales del siglo III y principios del IV) en Split, el cual tiene apariencia de fortificación militar. Es una arquitectura propia de un momento en que se impone la absoluta autoridad del emperador que se cree un dios.

LA ESCULTURA

La escultura romana, lo mismo que la arquitectura, es original en el espíritu de su finalidad, pero en ella pesan mucho las aportaciones formales etruscas y griegas (helenísticas).

Las obras están hechas preferentemente en mármol y en menor medida en bronce u otros materiales.

En cuanto a los tipos, son frecuentes el retrato y el relieve histórico narrativo, en los que los romanos fueron grandes creadores.

El retrato romano

El retrato podía ser de cuerpo entero o solo busto, sedente o de pie, vestido con la toga de patricio o con coraza y atributos militares, con atributos de pontifex maximus o divinizado (semidesnudo coronado con laurel). Son numerosísimos los retratos de todo tipo conservados de los emperadores y sus familiares, caracterizándose por la evolución desde el realismo republicano a las formas más idealizadas de origen helenístico del Imperio y, desde estas se agudizan las tendencias esquemáticas y faltas de movilidad en las obras de los siglos II al IV.

En la época republicana, desde que Roma conquista Grecia, se constituye en la ciudad del Tíber una escuela helenística formada por muchos artistas griegos que emigran a Roma con el objeto de abastecer los gustos de los grandes patricios. Reprodujeron los modelos de Praxíteles, de Lisipo y obras clásicas del siglo V a.C. En esta escuela "Neoática de Roma" destacó entre otros el escultor Pasiteles originario de la Magna Grecia, aunque convertido en ciudadano romano.

Fue famosa la recopilación que hizo en un catálogo de las esculturas más famosas del mundo. Como escultor se le atribuyen un Júpiter en oro y marfil y numerosas obras en bronce. Los retratos de esta época republicana, influidos por la plástica etrusca, son de un penetrante realismo y dureza expresiva, aunque no exentos de un cierto idealismo, destacando en este sentido los retratos de César y Pompeyo.

Durante la época de Augusto, la escultura en general alcanza una mayor idealización en sus formas y aumenta el sentido propagandista del arte.

El emperador Augusto se convierte en el modelo arquetípico de belleza y constitución humana. Sus retratos más conocidos son el de Prima Porta y el de Augusto como pontifex maximus en el museo de las Termas de Roma, escultura en mármol de 2,17 m. de altura hecha posiblemente entre el año 10 a.C. y el 10 d.C., en la que se representa al emperador revestido con la túnica de sacerdote, de finísimo plegado que lo cubre hasta la cabeza.

En cuanto al primero, Augusto Prima Porta es también una estatua de mármol labrada después de su muerte en el año 14 d.C., pero tomando como modelo alguna efigie anterior, aunque a decir verdad, esta copia que se admira en los Museos Vaticanos es copia del original en bronce que su esposa Livia mandó levantar en la villa "Prima porta" después de la muerte de Augusto.

El emperador está representado como jefe del ejército en el momento de la arenga a las tropas. Lleva el manto de general y la coraza adornada con relieves. A sus pies tiene un delfín que simboliza a la estirpe de Augusto procedente de Venus. En el original no estaba representado descalzo, como un dios, sino con las sandalias militares. Parece que el escultor, desconocido, debió de tomar el Doríforo de Policleto como modelo estatuario, pero la ornamentación de la coraza con relieves es algo verdaderamente original. Entre otros motivos de carácter mitológico, en la armadura está representada la restitución a Tiberio del estandarte romano por el rey de los Partos, hecho ocurrido en el año 20 a.C., ante la representación de las provincias y de los dioses Apolo y Artemis. La mezcla de elementos religiosos con acontecimientos históricos es una muestra del carácter divino del poder romano.

En los momentos posteriores del siglo I de nuestra era, se continúa con la tradición idealista en los retratos divinizados de Claudio, en tanto que en la era Flavia, segunda mitad del siglo, se torna a las formas realistas republicanas como vemos en los retratos de Vespasiano, Tito, Domiciano.

Es muy curioso en los retratos femeninos el tratamiento del peinado; se describe con todo detalle las modas en la forma de peinarse: recogido en un moño (retrato de Agripina), con gran cantidad de rizos y bucles.

En el reinado de Adriano (178-138) la técnica escultórica se perfecciona mediante el uso de la talla a trepano que permite crear zonas con claroscuros de gran realismo, sobre todo en las barbas, moda en la estética de los varones, a la vez que se intensifican las formas clásicas pero plenas de sentimentalismo e idealización. La estatua retrato de Antínoo, labrada después de su muerte, es el mejor ejemplo de la época adriana.

A finales del siglo se produce otra creación romana, el retrato ecuestre, destacando la estatua ecuestre de Marco Aurelio, obra en bronce, hecha hacia el año 173 d.C., en la que se representa al emperador sobre un caballo que tenía a sus pies a un bárbaro vencido ( hoy no existe). Esta escultura ecuestre, situada desde el año 1538 en el centro de la plaza romana del Capitolio, tuvo un gran influjo en la escultura del Quattrocento de Florencia.

En los siglos posteriores, los primeros signos de decadencia se aprecian en la estética escultórica, ya desde la época de los Severos en el siglo III.

El retrato de Caracalla, aunque mantiene elementos del realismo anterior se introduce simplificaciones esquemáticas y de cierta rigidez que durante los siglos IV y V, en el Bajo Imperio, se generalizarán evolucionando hacia formas abstractas, interesando más la sensación del conjunto que los detalles. En este sentido destaca la colosal Cabeza de Constantino, (Museo de los Conservadores de Roma), cuyas características se transmiten al mundo cristiano y desde éste a la escultura bizantina.

El relieve histórico

Por lo que se refiere al relieve de carácter histórico se interpretó como un medio instructivo al servicio de la política; se narra con gran realismo los hechos bélicos y civiles en los que se ensalza al emperador.

El relieve imperial: el Ara Pacis

Los altares fueron un tipo de monumento conmemorativo y el Ara Pacis de Augusto se construyó en el año 13 a.C. a propuesta del Senado, para celebrar el retorno victorioso de Augusto por el establecimiento de la paz en Hispania y la Galia después de las guerras civiles.

Los restos mas importantes conservados son los relieves sobre placas y frisos que se hallaban en los muros tanto en el interior como en el exterior del recinto que albergaba el altar.

La parte interior estaba decorada con frisos de motivos florales y la exterior se hallaba dividida en dos partes; el zócalo inferior también consistía en decoración floral y la parte superior era un largo friso donde se desarrollaba un hecho histórico, excepto en los paneles de las dos entradas cuyos temas eran mitológicos y alegóricos. Los relieves históricos fueron realizados por artistas griegos en estilo neoatico, típico de la moda que había aparecido en Grecia durante esta época y que recuperaba los modelos del periodo clásico, de los siglos V y IV a.C., mientras que en las escenas mitológicas se representaron un tipo de paisajes propios del estilo helenístico.

El friso histórico debió narrar la procesión que tuvo lugar el día de la consagración del altar, pues muestra un desfile de sacerdotes y funcionarios junto al propio Augusto y los miembros de la familia imperial. El friso es continuo. No hay separación entre las diferentes escenas como en otras representaciones de relieves romanos anteriores, y las figuras se disponen en dos o tres planos de profundidad. Además, las figuras están labradas según los modelos clásicos, lo que evidencia el estilo neoatico.

Tanto el relieve histórico como los de tipo floral y mitológico muestran una gran calidad técnica, muy depurada y precisa. Pero la falta de articulación entre los temas, en los que no existe una unidad o relación, los diferentes estilos entre el friso histórico y el resto de paneles y la combinación de relieves figurativos con los de motivos florales, suponen una manera nueva de representar.

La columna Trajana y los relieves históricos

Trajano hizo construir entre los años 110-113 d.C., la primera columna conmemorativa de unas características sin precedentes. El fuste es un largo cilindro de unos 40 metros de altura y casi 4 metros de diámetro enrollado por un friso de relieves, como una cinta en espiral, de 200 metros de largo que asciende desde la base hasta el capitel.

La columna tenia las funciones de guardar las cenizas de Trajano en el interior de la base y conmemorar la victoria del emperador contra los Dacios. El relieve es de tipo continuo y la lectura es ascendente. Las escenas se suceden sin interrupción, excepto en algunos parajes donde el cambio de escena viene señalado por algún elemento del paisaje o de tipo arquitectónico. Los relieves, con la presencia del emperador, que aparece retratado varias veces, representan asedios, movimientos de tropas, construcciones de puentes o desfile de prisioneros.

La técnica en bajorrelieve es muy precisa y los detalles de los fondos, en los que aparecen paisajes, edificios o figuras, a veces están grabados. El ilusionismo se acentúa con los escorzos y el movimiento contorsionado de las figuras.

Arco de Tito

Aspecto de capital importancia son los relieves del arco de Tito en los que se narra, con un gran sentido espacial casi pictórico, la marcha triunfal de las tropas que llevan el botín de los símbolos de la religión hebrea: el Arca de la Alianza y el Candelabro de los 7 brazos obtenidos del saqueo del templo de Jerusalén realizado por Tito.

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Arte clásico: Roma

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