Historia de Europa

Crisis de Antiguo Régimen. Imperio colonial. Nacionalismos. Movimientos obreros. Guerras Mundiales

  • Enviado por: León Alma
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 44 páginas

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J02 HISTORIA DE EUROPA

  • LAS TRANSFORMACIONES DE BASE EN LA EUROPA CONTEMPORÁNEA

  • Una división obsoleta de la historia la clasifica en cuatro grandes grupos, denominados edades: Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. En ella, se suele situar el inicio de la Edad Contemporánea hacia mediados del siglo XVIII. La Revolución Francesa de 1789.

  • La crisis del Antiguo Régimen: los cambios estructurales

  • El término Antiguo Régimen fue utilizado por primera vez por los constitucionalistas franceses de 1791. Querían significar con ello, designar a todo un conjunto de normas, instituciones, prácticas, anteriores a la revolución y que esta misma revolución quería acabar con ellas. Aunque este término fue utilizado por los franceses para Francia, fue utilizado posteriormente en el resto de los países.

  • Características de la economía

  • Es una economía básicamente rural, basada en la tierra. La tierra es la principal fuente de riqueza. Esa agricultura tenía unos sistemas de producción muy arcaicos. Existía el feudalismo. La productividad era baja, con lo que de vez en cuando, con bastante frecuencia, se producían los terribles episodios de hambre. Al estar mal alimentada, la población quedaba a merced de las grandes epidemias, que provocaban una disminución de la población, «poda de población o poda demográfica».

    La natalidad era elevadísima pero la mortandad también era muy alta, por lo que la población apenas crece.

    A modo de resumen, se debe tener en cuenta que la tierra es fuente de poder. El poseer la tierra asegura la hegemonía de dos grupos sociales: la nobleza y el clero

  • Características de la sociedad

  • Es una sociedad estamental, por estamentos. Muy estática, no hay movilidad social. El individuo se define social y jurídicamente por su pertenencia a un grupo concreto, al que pertenece por razón de nacimiento.

    Entre los privilegios que tenían estaban los fiscales, no pagaban impuestos, los jurisdiccionales, podían juzgar a sus vasallos, y el clero, además, percibía el diezmo.

    Quienes aseguraban el mantenimiento de la sociedad eran los que trabajaban, la inmensa mayoría de la población, formaban el tercer estado o estado llano. Era un grupo muy heterogéneo, agricultores, campesinos, artesanos, comerciantes, llenos de cargas fiscales.

    Algunos miembros del tercer estado se llegaban a enriquecer con el comercio o las finanzas, pero no por ello podían subir en la escala social.

    Esta burguesía «habitante del burgo» no intentaba cambiar ni esta situación, ni el predominio de la tierra, su objetivo era poder alcanzar una forma de vida similar a la de la nobleza.

  • Características de la forma de gobierno

  • La forma de gobierno era la monarquía absoluta, de origen divino y hereditaria. El Rey acumula todos los poderes: dicta las leyes, aplica la justicia, dispone la paz y la guerra. Su administración era muy ineficiente.

    Esta sociedad profesa un sistema de valores muy marcado por el hecho religioso. Es una sociedad con miedos, supersticiones, inamovible, todo estaba basado en las creencias religiosas. Cuando alguien ponía en duda algún tema de fe, era inmediatamente perseguido y castigado.

    Todo este mundo empieza a derrumbarse a partir de la mitad del siglo XVIII, aunque persisten algunos casos hasta principios del siglo XX.

    Se va a producir como consecuencia de los cambios en el campo económico, la revolución industrial, que se produce en Inglaterra, que implanta un nuevo modo de producir, el modo capitalista. Se produce el ascenso del capitalismo, que implica la propiedad privada de los medios de producción. Esto conlleva que esta clase que acumula y acapara la casi totalidad del capital, se rebele contra los privilegios de cuna. Junto con el ascenso de esta clase social aparece otro grupo, una nueva clase social, el proletariado. Otras características son la total libertad en el comercio y también la aparición de la plusvalía.

    Esa sociedad del Antiguo Régimen va a experimentar una revolución social de masas, revolución burguesa, que quiere expulsar a la nobleza de los centros de poder. También experimenta una revolución demográfica, la población empieza a crecer, una revolución agrícola y sobre todo una revolución intelectual, que critica el absolutismo y sienta las bases del pensamiento liberal, la Ilustración, que proporciona un conjunto de ideas, de valores, que de alguna forma pone en entredicho ese universo del Antiguo Régimen. Ideas como el uso de la razón frente a la tradición, la razón es soberana, se divulgaban a través de los salones de París. En ellos se critica el absolutismo monárquico, los privilegios estamentales, la religión, se exalta la libertad, la igualdad, etc. Hay tres filósofos de la Ilustración: Rousseau (1712-1778), Voltaire (1694-1778) y Montesquieu (1689-1755).

    Todas estas transformaciones marcan el inicio de la edad contemporánea.

  • El inicio de la era de las revoluciones

  • La revolución norteamericana

  • Desde el último tercio del siglo XVIII todas las sociedades occidentales van a entrar en un proceso de cambio que se prolonga hasta mediados del siglo XIX, es lo que se conoce como revoluciones occidentales o atlánticas.

    Sus protagonistas son la burguesía y en el plano ideológico son revoluciones liberales. Las ideas de la Ilustración, libertad, igualdad, reparto de poderes, gobierno representativo, etc., nacen en Europa, pero se plasma por primera vez en Norteamérica, la revuelta de las colonias americanas contra Inglaterra. La revolución americana supone el que triunfara un nuevo modelo político, a la vez que surge un nuevo estado independiente.

    Durante el siglo XVIII las colonias británicas de América del Norte habían progresado muchísimo económicamente, más que las del sur, tenían una gran actividad comercial, en manos de una burguesía comercial, mayoritariamente puritana y no eran colonias democráticas. Las colonias del sur se dedicaban a la agricultura, cultivada en grandes extensiones por esclavos provenientes del norte de Guinea y mayoritariamente anglicanos.

    Existía entre las colonias y la metrópoli lo que se llamaba el pacto colonial. Consistía en que la colonia tenía que proporcionar a la metrópoli las materias primas sin transformar, algodón, etc., el precio de intercambio era fijado por la metrópoli. Estas materias eran transportadas hasta la metrópoli, en donde se transformaban en productos elaborados que las colonias obligatoriamente tenían que adquirir, a un precio también fijado por la metrópoli. Además, el pacto colonial prohibía a las colonias comerciar con otros países, aunque había un cierto relajamiento en su cumplimiento. Pero llega un momento en que Inglaterra, para superar el déficit financiero producido como consecuencia de la Guerra de los Siete Años, perdida frente a Francia, decide restablecer e imponer el pacto con todos sus términos y con todas sus consecuencias.

    Jorge III (1738-1820), decide que las colonias paguen un nuevo impuesto, Stamp Act, impuesto sobre los documentos jurídicos de las colonias.

    Los colonos protestan por no estar representados, por no tener representantes que defiendan sus posiciones. Manifiestan que no era democrático aprobar un impuesto que les afecta sin que estuvieran representados.

    Entre 1767 y 1770 es cuando empieza la polémica entre las colonias y la metrópoli. Fueron encabezadas por la burguesía del norte. Una serie de personajes, que encabezaron la protesta fueron Washington (1732-1799), Franklin (1706-1790), Adams, Samuel (1722-1803) y Jonh (1735-1826) y Jefferson (1743-1826).

    Las colonias no admitían impuestos si éstos no eran aprobados por mayoría y no contaban con sus propios representantes.

    Finalmente el Stamp Act fue retirado, pero se mantuvo el impuesto sobre el té, que perjudicaba el comercio de las colonias.

    Inglaterra manda tropas a las colonias y empiezan los enfrentamientos bélicos, hasta que en 1776 se reúne, en Filadelfia, un Congreso continental, en el que acuden representantes de las trece colonias, que el cuatro de julio de 1776 aprueban la Declaración de Independencia.

    La Declaración fue redactada por Jefferson y es muy importante porque se recogen todos los principios de los ilustrados o enciclopedistas franceses, se recogían las ideas de Voltaire, Diderot (1713-1784), Rousseau. ¿Cuáles fueron estas ideas?

    El principio de libertad, de igualdad jurídica, de separación de poderes, de gobierno representativo, ideas que los enciclopedistas habían defendido en Europa.

    La Declaración supone el nacimiento de los Estados Unidos de América, es una guerra, una revuelta, política, pero también es una revolución social, realizada por un grupo de burgueses liberales y que se enfrenta, por primera vez, con los principios tradicionales que imperan en Europa. En el mismo Congreso se decreta la movilización de los ciudadanos, que fueron dirigidos por Washington.

    No entraremos en el estudio de las distintas etapas de la guerra, simplemente destacaremos dos hechos o batallas importantes.

    Una de ellas, la batalla de Saratoga (17 oct 1777), en la que se internacionaliza el conflicto. A partir de ella, hay una serie de países que se decantan por los colonos, la causa es antibritánica, Holanda, Francia, España.

    Hay una serie de países neutrales, que juntos formaron la Liga Armada de Neutrales, cuyo objeto es básicamente dejar o controlar el bloqueo en el Atlántico, Portugal, Rusia y Suecia.

    La batalla definitiva es la de Yorktown (19 oct 1781), en la que se obliga al Rey Jorge III a reconocer la Independencia de los Estados Unidos.

    La paz se firmó en Francia, es la llamada Paz de Versalles, en 1783. En ella se reconoce, no sólo la Independencia y creación de un nuevo estado, sino, además, el triunfo, por primera vez, de la ideología revolucionaria, el triunfo de la razón sobre la tradición, es el triunfo de la voluntad nacional sobre la legitimidad.

    La Independencia transformó en realidad lo que se intentaba desde hacía muchos años en Europa; y cinco años después de la Declaración de Independencia, se adoptó la primera Constitución Norteamericana, se llamaba Los Artículos de la Confederación.

    El problema radicaba en que el poder central era excesivamente débil, lo que dificultaba la gobernabilidad, hasta el punto de que en 1787 se adoptó una nueva Constitución, que entró en vigor dos años más tarde y es la que, con algunas enmiendas, perdura hasta nuestros días.

    La Constitución Norteamericana organiza la separación de poderes en la teoría, en la idea, de Montesquieu.

    El poder ejecutivo lo ejercía el Presidente, elegido para un mandato de cuatro años. El poder legislativo lo ejercían dos Cámaras, la llamada Cámara de los Representantes, (el Congreso), cuyo número de representantes era proporcional a los habitantes de cada Estado, y la otra Cámara, llamada Senado, compuesta por un número fijo de representantes, dos senadores por cada Estado. El poder judicial se encomienda al Tribunal Supremo.

    Esta Constitución invoca a Dios desde el principio, pero establece por primera vez la separación entre Iglesia y Estado, estado laico. La Constitución intentó evitar la autonomía de los estados y la unidad esencial de la Federación. No lo consiguió.

    Este fenómeno revolucionario, que estalló en América, repercute en Europa. Piénsese en el sistema de comunicaciones de la época. Toda Europa se siente interesada por lo que sucede en América. Son conscientes del momento trascendental que está sucediendo, algo está cambiando.

    El primer medio de comunicación es la prensa, aunque un poco sensacionalista, relataba lo que sucedía. A la vez aparecen muchos libros sobre América, en unos cuarenta años aparecen unos cuarenta libros. Otro de los medios de difusión fue la propaganda que hicieron muchos americanos que llegaron a Europa, que contaban lo que allí ocurría. Jefferson, Adams, Franklin, en los salones de París, daban conferencias.

    Se comienza a leer las Constituciones. En muchos lugares de Europa hubo algún intento revolucionario antes de la Revolución Francesa, Holanda, Suiza, etc., aunque no llegaron a cuajar.

  • La revolución francesa: causas y consecuencias

  • La importancia de la Revolución Francesa (1789), es que es considerada como un modelo de revolución política que supone la conquista del poder por la burguesía y el desplazamiento de la aristocracia. No es sólo una transferencia de poder, sino que cada grupo social presenta unos problemas peculiares.

    La forma de estudiar la Revolución Francesa ha variado. Los primeros estudios sobre la Revolución Francesa tendían a relatar exclusivamente los aspectos más catastróficos, sin analizar los porqués, meros relatos que ensalzaban los hechos más cruentos. Hacia 1840, siglo del romanticismo, Modelet (?-?), Lamartine (1790-1869), centran su atención en el pueblo, es el pueblo ensalzado como protagonista. Hacia 1856 se introducen los datos de los archivos, los registros de las comunas. Comienzan a plantearse hipótesis que los documentos tienen que confirmar. Ya en el siglo XX se introduce el estudio de las fuerzas económicas, hay tres historiadores ha destacar: Lefebvre (1901-1991), Labrousse (?-?) y Godechot (?-?).

    Lefebvre demostró que la Revolución Francesa no es sólo una revolución de la burguesía y no se da sólo en las ciudades: los campesinos también intervinieron. Labrousse comprueba que el factor desencadenante de la Revolución es la subida de precios. Godechot tiende a una historia de la Revolución globalizadora, que incluye la política, la economía y los aspectos sociales.

  • Los orígenes

  • ¿Cuál es el factor desencadenante de la Revolución?

    En primer lugar, nos encontramos con los factores ideológicos, es decir, los filósofos ilustrados aportan las ideas, son el aparato intelectual del proceso. Voltaire hace una crítica a las Instituciones demoledora, sobre todo a la Iglesia, el clero; Rousseau, con su doctrina de la soberanía nacional, el pueblo es soberano, y la separación de poderes, Montesquieu. Son ideas que se encuentran en las constituciones y en las proclamas revolucionarias.

    La segunda de las causas sería los desajustes sociales, la sociedad estaba estructurada de una forma anacrónica. Había importantes contradicciones entre el peso que adquiere la burguesía y la importancia del campesinado, con el fortalecimiento de los privilegios de la aristocracia.

    La oportunidad de rechazar este esquema social surgió cuando el rey de Francia, Luis XVI (1754-1793), convocó los Estados Generales del Reino (8 ago 1788), que no se reunían desde 1614, el tercero de los cuales se convirtió en asamblea constituyente (1789). Los representantes, elegidos a razón de cuatro diputados por cada una de las trescientas jurisdicciones —uno por la nobleza, otro por el clero y dos por el Tercer Estado—, llegaron a París con sus cuadernos de quejas bajo el brazo («Les cahiers de doléances»); en ellos se reflejaba el malestar de los pueblos y ciudades, insistiendo en la situación de los bienes comunales, los impuestos, la justicia o las cargas de los derechos señoriales.

    La tercera de las causas hace referencia a los problemas económicos que se producen a partir de 1770, no sólo en Francia, sino en el conjunto europeo. Labrousse hacía hincapié en los aspectos económicos como desencadenantes de la revolución. Llega a demostrar que en vísperas de la revolución, 1787, los precios del trigo, producto de primera necesidad, alcanza unos precios altísimos, como nunca desde primeros de siglo, debido a la escasez, provocando el hambre. Se producen crisis cíclicas de la agricultura. El hambre empuja a los campesinos a abandonar los campos, éxodos rurales, emigrando en masa a las ciudades. Esto agrava la situación de los obreros industriales. Aumenta el paro industrial.

    La cuarta sería la crisis financiera. El Estado francés sufre un déficit crónico, los gastos son superiores a los ingresos. Las causas del déficit son fáciles de deducir, los nobles y el clero no pagan impuestos, no contribuyen al mantenimiento del Estado. Por otra parte, entre las causas, están, los gastos de la Corte, Palacio de Versalles, a María Antonieta se la conoce como Madame Déficit. La nobleza se ofendía si se le pedía dinero para contribuir a los gastos. Otra causa son las aportaciones a la Guerra de Independencia Norteamericana, alrededor de 2.500 millones de libras se destinan a la Guerra.

    Hubo ministros de hacienda que intentaron acabar con este déficit. Estos intentos pasaban por que nobles y clero pagaran impuestos. Se intenta también que contribuyan con préstamos o donaciones. Pero no sólo no lo admiten, sino que su sola mención les provoca el rechazo y que se rebelen. Es la primera fase de la revolución.

    La quinta es la crisis política, derivada de la crisis financiera. El aparato estatal está envejecido, está paralizado, es poco activo. La figura del Rey estaba muy desprestigiada, gobernaba absolutamente solo, jamás reunía a los Estados Generales y la división de poderes de Montesquieu le parecía un atentado contra su persona.

  • Las fases de la revolución

  • Primera fase.- La revuelta de los privilegiados (1787-1789)

    Las clases que se beneficiaban de casi toda la riqueza del país no pagaban unos impuestos acordes con sus ingresos y, lo que era más grave, se resistían a ello por considerarlo propio de las clases inferiores, es decir, del tercer estado exclusivamente. Esta situación, en realidad, se venía arrastrando desde mucho antes, podría decirse que desde la época en que el cardenal Richelieu (1585-1642), era consejero de Luis XIII (1601-1643).

    Esta resistencia obligó al gobierno real a buscar una salida para la situación. Ya al comienzo del reinado de Luis XVI el economista Turgot (1727-1781), interventor general de finanzas, había propuesto suprimir el privilegio de no pagar impuestos del que gozaban los nobles y el clero. Pero la mayor parte de sus reformas fueron suprimidas, y la misma suerte corrió el programa económico de Necker (1732-1804), su sucesor.

    En 1783, Charles Alexandre de Calonne, un excelente y experimentado administrador, fue nombrado ministro de Hacienda para que acometiese la solución del problema, cuando ya no quedaba otra salida que transformar la Hacienda Pública y su política fiscal, o bien declararse en bancarrota y no pagar las deudas contraídas, lo cual significaba no volver a obtener nuevos empréstitos.

    Calonne propuso establecer una «subvención territorial», impuesto que habrían de pagar todos los terratenientes sin excepción; también planteó la supresión de aduanas interiores y de varios impuestos de consumo, así como la liberación del comercio de granos, la confiscación de algunas propiedades de la Iglesia y, por último, es establecimiento de Asambleas Provinciales con representación de los tres estamentos.

    Calonne sabía que era muy difícil su aceptación por los organismos jurídicos, que estaban controlados por los sectores aristocráticos. Ni Luis XVI ni sus ministros se atrevían a imponer tales medidas por decreto y consideraron más prudente reunir una Asamblea de Notables, designados por el Rey, para conseguir su aceptación del proyecto. Pero la asamblea resultó menos dócil de lo que se esperaba. Los notables se opusieron frontalmente a las medidas de Calonne y la opinión general reaccionó con estupor ante la magnitud de la crisis financiera y la resistencia de la nobleza a ponerle remedio. El conflicto terminó con la destitución de Calonne. Le sustituyó el arzobispo de Toulouse Loménie de Brienne, protegido por la reina María Antonieta y enemigo de Calonne.

    Brienne obtuvo de los nobles un empréstito que permitió evitar de momento la bancarrota. Pero, a cambio, los nobles exigieron la convocatoria de los Estados Generales, mediante los cuales podían controlar a la monarquía. La nobleza pidió el restablecimiento de sus propios Estados Provinciales, en el Delfinado los nobles decidieron restablecerlos por su cuenta.

    Ante la rebeldía de la nobleza, Brienne presentó su dimisión y el rey volvió a llamar a Necker, cuya primera medida fue aplazar la reforma, establecer los parlamentos y convocar los Estados Generales para el 1 de mayo de 1789.

    Algunos historiadores han calificado de «revolución aristocrática» este período de 1787 a 1789. Y, en efecto, durante estos años de crisis y enfrentamiento con los parlamentos, el protagonismo corrió a cargo de los magistrados y la nobleza, que defendían los derechos parlamentarios frente al absolutismo. Pero, en la práctica, el restablecimiento de los Estados Generales suponía volver a 1614, a una asamblea de carácter feudal, cada estamento tenía un solo voto final, por lo que el resultado siempre era el mismo, dos votos, correspondientes a los estamentos superiores, frente a uno, del tercer estado. A pesar de todo, la convocatoria de los Estados Generales significaba en aquel momento que la monarquía dejaba de ser absoluta.

    Era un paso importante, casi una revolución, pero la intervención de la burguesía y la defensa de sus intereses por parte del tercer estado hicieron cambiar su sentido inicial.

    Segunda Fase.- La Asamblea constituyente (1789-1791)

    El decreto real convocando los Estados Generales se difundió ampliamente y fue leído en todas las iglesias. La campaña electoral desempeñó un papel determinante en la formación de la opinión general y en la reflexión sobre los diversos problemas que padecía la sociedad francesa.

    Los nobles y el alto clero insistían en la necesidad de conservar la sociedad tradicional, dividida en estamentos, o defendían el fortalecimiento del parlamento frente al absolutismo real. La burguesía, por el contrario, exigía en sus «cuadernos» la eliminación de los privilegios estamentales y de casta, así como la libertad del comercio y de la industria y, sobre todo, poder político para intervenir en la marcha del Estado. Por su parte, las peticiones del pueblo, especialmente las de los campesinos, contenían abundantes quejas contra el aumento de las cargas feudales, de los impuestos y del alto precio de los arriendos, y también contra la injusticia de los tribunales y la intransigencia de los señores que se apropiaban de sus tierras.

    Pero a los Estado Generales sólo se enviaron los «cuadernos de quejas» de las circunscripciones más importantes; la burguesía urbana y rural efectuaba previamente una selección, eliminando los que contenían reivindicaciones populares y campesinas que afectaban a sus intereses.

    Como estaba previsto, los Estados Generales se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789. En la ceremonia de inauguración, el rey pronunció un breve discurso, insistiendo en la necesidad de contribuir al fisco. Al día siguiente, los nobles y el clero se reunieron por separado para discutir las cuestiones de procedimiento y la forma de votación. Por su parte, el tercer estado insistió desde el principio en que las sesiones fueran conjuntas de los tres estamentos y que la votación no fuera por orden, sino por cabeza.

    Tras varias semanas de negociaciones, el tercer estado comenzó por su cuenta a verificar los poderes o credenciales de los diputados de los tres estados. Varios representantes de la nobleza y del clero se incorporaron al estamento burgués. Cuando terminaron de pasar lista y a propuesta del abate Sieyès (1748-1836), el tercer estamento se declaró «representante de la nación», constituyéndose en una asamblea a la que denominaron Asamblea Nacional, declarando que el rey no tenía derecho a vetar sus decisiones.

    El rey intenta disolver la Asamblea Nacional, pero la Asamblea continuó, y pese a la prohibición del rey, muchos diputados de la nobleza se fueron incorporando a ella.

    La nueva Asamblea Nacional decidió por votación definirse como Asamblea Constituyente. La importancia de esta decisión era fundamental, porque con ello la Asamblea se atribuyó un poder de la hacía superior al monarca: redactar una constitución llamada a regular la organización y distribución de los poderes.

    La Asamblea Constituyente comenzó sus sesiones en un momento de grave situación económica.

    El 12 de julio se supo en París que el rey había destituido a Necker, la noticia se consideró como una prueba del «complot aristocrático». En la noche del 14 al 15 de julio se produjo la toma de la Bastilla. La insurrección de París y la caída de la Bastilla supusieron el comienzo de la revuelta general.

    Desbordado por los acontecimientos, el rey se resistía a dar la orden de una ofensiva militar contra París, y ordenó la retirada de las tropas. Necker fue restituido.

    La Asamblea declaró la noche del 4 al 5 de agosto la abolición del régimen feudal. El 26 de agosto hizo pública la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano. Aparte de la Constitución misma, se procedió a una reorganización administrativa general.

    En cuanto a la Iglesia, la Asamblea aprobó la llamada Constitución Civil del Clero en 1970, provocando un grave conflicto con el papado. Con el fin de obtener dinero para el erario, los bienes de la Iglesia fueron confiscados y puestos a la venta como bienes nacionales.

    El 20 de junio de 1791 la familia real logra huir pero fue localizado y devuelto a París. El 17 de julio, una gran manifestación se concentró en le Campo de Marte de París, exigiendo la abdicación del rey y su entrega a los tribunales. Fue disuelta por orden de la Asamblea, al frente Lafayette (1757-1834), que abrió fuego causando un elevado número de muertos y heridos. Esta tragedia provocó una división entre las diversas tendencias políticas de la Asamblea.

    La Asamblea Constituyente se disolvió el 30 de septiembre de 1791, después de haber concluido la Constitución, que fue firmada por el rey. Con ella se instaura una monarquía constitucional.

    Tercera Fase.- La Asamblea legislativa (1791-1792)

    Antes de la disolución de la Asamblea Constituyente, se había acordado que ninguno de sus miembros podría formar parte de la nueva Asamblea Legislativa. Los diputados elegidos, todos ellos ciudadanos activos, eran más jóvenes y formaban una asamblea más revolucionaria que la anterior, con muy escasos representantes de la antigua derecha aristocrática. La derecha la constituía ahora el partido de los fuldenses. La izquierda la representaban los diputados jacobinos, en cuyo club se decidía la actitud que debían de tomar sus afiliados. Muchos de ellos habían sido elegidos por el departamento de la Gironda, de ahí que fueran conocidos con el nombre de Girondinos.

    Ante esta nueva institución representativa, el rey manifestó una actitud hostil, que se acentuó a medida que la Asamblea fue adoptando sistemas más radicales para controlar la situación: confiscación de bienes, severos castigos a los contrarrevolucionarios y privación de sus sueldos a los sacerdotes que se negaran a prestar juramento de fidelidad a la Constitución.

    Luis XVI, haciendo uso de sus prerrogativas, vetó éstas y otras medidas y dirigió todos sus esfuerzos a intensificar sus contactos internacionales, confiando en que una intervención exterior podría fortalecer el trono francés.

    Durante la primavera de 1792, la carestía de alimentos hizo aumentar los desórdenes en las ciudades. Entre los monarcas europeos se creó una corriente de opinión a favor de Luis XVI, basada sobre todo en el miedo a que el fervor revolucionario fuese algo contagioso.

    En el sentir popular y en el club de los jacobinos, la idea de la guerra como único medio de salvar a los pueblos de la opresión prendió con fuerza. Por su parte, el rey consideraba que era un buen medio para recabar ayuda de las potencias extranjeras, sobre todo de Prusia y Austria. También los políticos girondinos veían en la guerra una solución para los problemas internos. Si la Constitución no podía funcionar porque el rey paralizaba todas las medidas del legislativo con su derecho de veto, la guerra forzaría a Luis XVI a actuar lealmente o, de lo contrario, se expondría a ser acusado de alta traición, lo cual permitiría someterle a juicio.

    El 20 de abril de 1792, el rey propuso a la Asamblea la declaración de guerra al rey de Hungría y Bohemia y sólo una minoría, de acuerdo con Robespierre (1758-1794), votó en contra.

    Los partidarios de la guerra pensaban que ésta sería rápida y decisiva, pero se equivocaron: pronto se produjeron las primeras derrotas y desde 1792 Francia entró en un período de guerras que duró hasta 1815.

    La situación empeoró aún más debido a que la reina, hermana del emperador de Austria, había informado a los austríacos de los planes militares del ejército francés. El ardor patriótico y el impulso revolucionario dieron fama a los destacamentos armados de Marsella, cuyo himno, La Marsellesa, se convirtió en emblema nacional.

    El manifiesto prusiano confirmó todas las sospechas sobre el acuerdo del rey con sus aliados exteriores. Se organizó un amplio movimiento popular, cuyo poder iba a desbordar a la propia Asamblea Legislativa. En el Ayuntamiento de París, se eligió un Comité Municipal Revolucionario, la Comuna, cuyo programa incluía reivindicaciones económicas, además de una serie de exigencias políticas, destitución del rey, convocatoria de una nueva Asamblea.

    El 10 de agosto de 1792, las fuerzas revolucionarias tomaron el palacio, el rey fue despojado de sus funciones y recluido en la Torre del Temple.

    Derrocada la monarquía y vacante el gobierno, la Asamblea Legislativa designó un consejo ejecutivo presidido por Roland. El 20 de septiembre las tropas francesas derrotan al ejercito prusiano en la batalla de Valmy. Terminaba así una fase decisiva de la Revolución, pero se iniciaba una nueva etapa, mucho más conflictiva y violenta.

    Cuarta Fase.- La Convención

    La victoria de Valmy coincidió con la apertura de la Convención, nombre que recibió la nueva Asamblea elegida por sufragio universal masculino y cuya principal misión era elaborar una nueva constitución: la Constitución del Año I. En la primera sesión, septiembre de 1792, la Convención se pronunció por la «abolición de la realeza». Al día siguiente se ordenó que las actas y documentos oficiales «serán fechados con la indicación Año I de la República Francesa». La Convención definió la República como «una e indivisible», y para reforzar esta fórmula se estableció la pena de muerte contra cualquiera que intentara romper la unidad de la República Francesa. La Convención estaba representada por tres tendencias políticas bien definidas: los girondinos, que constituían la mayoría; los jacobinos, llamados ahora montañeses, por ocupar sus diputados los lugares más altos del recinto. Entre ambos, un amplio grupo de diputados que formaban la «llanura» o el «pantano», no vinculados a ninguno de los anteriores.

    Las posturas políticas de la Convención estuvieron condicionadas por la presión de una tercera fuerza que actuaba desde fuera de la propia Asamblea, en las calles y barrios de París, los sans-culottes. Eran sectores populares urbanos, que representaban a los habitantes de las ciudades que vivían de su trabajo y que sufrían más directamente las dificultades de aprovisionamiento y la crisis de subsistencia.

    Uno de los primeros problemas que hubo de afrontar la Convención fue el procesamiento de Luis XVI. Los girondinos intentaron evitar este proceso, pero el 20 de noviembre de 1792 se descubrió en el palacio de las Tullerías un «armario de hierro» donde el rey guardaba sus papeles secretos.

    Estos documentos permitieron acusarle de alta traición y tras largos debates, la Convención se pronunció por la culpabilidad del rey, que fue guillotinado el 21 de enero de 1793.

    La ejecución del rey provocó una oleada de estupor en toda Europa y a la coalición contra Francia se sumaron nuevos aliados, España, el reino de Nápoles, los príncipes alemanes y, sobre todo, Inglaterra.

    Los reveses de la guerra, la insurrección de la Vendeé, agravaron las tensiones entre girondinos y montañeses, mientras los sans-culottes iban adquiriendo cada vez mayor protagonismo.

    El 2 de junio de 1793 fueron arrestados 29 diputados girondinos. Por primera vez una insurrección popular desplazaba del poder a un partido. La nueva Convención, controlada ahora por los montañeses, comenzó el 2 de junio de 1793 y concluyó el 27 de julio de 1794.

    Durante la Convención montañesa se elaboró una nueva constitución, que suponía un avance con respecto a la Constitución monárquica de 1791. En ella se reconocía el sufragio universal masculino. Fue proclamada el 10 de agosto de 1793, sin embargo, dada la situación del país, su entrada en vigor quedó aplazada «hasta que se alcance la paz».

    La política conciliadora de la Convención montañesa no pudo evitar la extensión de la guerra en su doble frente interior y exterior. La caída de los girondinos desencadenó una nueva guerra civil, provocada por la rebelión de los federalistas de las provincias contra el centralismo de París.

    La Convención decretó la leva masiva el 27 de agosto de 1793, todos los ciudadanos entre 18 y 25 años. El 17 de septiembre se aprobó una amplia ley represiva dirigida contra los «sospechosos». Tras las jornadas de septiembre comenzaron los grandes procesos, la citada ley incluía a los ex nobles y sus parientes, así como a quienes no hubieran obtenido un certificado de civismo del Comité de Vigilancia Municipal. La reina María Antonieta fue guillotinada el 16 de octubre. Hubo más de 16.000 ejecuciones entre marzo de 1793 y agosto de 1794. Uno de los fenómenos característicos de este período del Terror fue el llamado «movimiento de descristianización», caracterizado por su violencia anticlerical.

    En octubre de 1793 se implantó en Francia el calendario republicano, que iniciaba una nueva era a partir de la abolición de la monarquía el 22 de septiembre de 1792.

    A lo largo del otoño de 1793, el Comité de Salvación Pública fue consolidando su autoridad en el seno de la Convención y en todo el país. El cambio favorable de la situación de la guerra, llevó a muchos franceses al convencimiento de que ya era innecesario seguir soportando el gobierno dictatorial del Comité y la disciplina económica impuesta por el Terror. Surgieron los primeros enfrentamientos internos, y Robespierre y Saint-Just fueron acusados de ridículos dictadores.

    A primeros de abril de 1794 fue ejecutado Danton, el 15 de julio Robespierre dejó de asistir a las sesiones de los Comités y a la Convención. Reapareció el 23, el 26 subió a la tribuna y expuso su programa, el 27 fue acusado de dictador y arrestado, el 28 fue ejecutado en la guillotina junto a sus amigos del ala radical, entre ellos el alcalde de París.

    La coalición que había conducido con éxito el llamado «golpe de Termidor», junto a los diputados de la llanura, intentó gobernar desde una posición de centro, distanciándose de la contrarrevolución realista y de los jacobinos. El control de la situación estaba ahora en manos de la burguesía que había defendido la política de la primera Asamblea Constituyente.

    La asamblea termidoriana recuperó el poder ejecutivo y redujo todos los comités a su control, depuró el tribunal revolucionario y llevó sus miembros más significados al patíbulo. Su orientación política implicaba la represión de los jacobinos, en noviembre de 1974 se clausuraron los clubes y las secciones populares. En la primavera de 1975 se produjo una nueva crisis de subsistencias que incrementó el descontento popular. La represión termidoriana despertó las esperanzas de los contrarrevolucionarios, que veían ahora más próxima una restauración monárquica. Las matanzas de los terroristas más notorios, en lo que se ha dado en llamar el «terror blanco», se realizó sin apoyo alguno en leyes ni en decretos.

    En París, la agitación realista adquirió mayores proporciones cuando la Asamblea, después de aprobar un nuevo texto constitucional, estableció las futuras normas electorales. Sólo podían ser elegido uno de los tres tercios de la Asamblea, con lo que los contrarrevolucionarios veían menguadas sus expectativas de obtener la mayoría en la Asamblea. Su reacción no se hizo esperar, los «jóvenes dorados» provocan la insurrección armada el tres de octubre de 1795 (13 de Vendimiario). Las tropas del gobierno, mandadas por el joven general Bonaparte, redujeron el motín realista y restablecieron el orden. Poco después, consolidados en su posición los diputados termidorianos disolvieron la Asamblea (26 de octubre de 1795).

    Quinta fase.- El directorio

    El régimen político del Directorio (26 de octubre de 1795 - 10 de noviembre de 1799), surgió de la nueva Constitución del año III (1795). Inspirada en gran parte en los planteamientos de la Asamblea Constituyente de 1791, establecía una completa separación de poderes. El legislativo recaía en dos Asambleas, para evitar los excesos revolucionarios de una sola Cámara: el Consejo de Senadores o de los Ancianos y el Consejo de los Quinientos. Ambas Cámaras elegían al ejecutivo, llamado Directorio, formado por cinco miembros, renovables uno cada año.

    En cuanto a la Constitución, se mantenía la organización administrativa de 1791 y el sistema electoral respondía al mismo criterio censitario considerablemente reforzado: el sufragio universal fue suprimido y los ciudadanos «pasivos» continuaron sin tener derecho al voto: para ser elector era necesario poseer tierras o una casa, de valor variable según las localidades.

    Reducida así la representación a una sexta parte de la población, el gobierno del Directorio estaba constitucionalmente en manos de la burguesía moderado, más concretamente, de los propietarios importantes, tanto urbanos como rurales. Tras las vicisitudes de la Revolución, a la burguesía sólo le preocupaba rehacerse económicamente, en un momento en que empezaban a producir rendimientos los «bienes nacionales» adquiridos cinco o seis años antes. El Directorio fue para algunos una época de opulencia, para otros muchos lo fue de privaciones. Debido a la inestabilidad, el Directorio estaba amenazado constantemente por golpes de estado de uno u otro signo.

    El nuevo gobierno inició sus actividades durante el invierno de 1795-96, en medio de una desorbitada subida de precios y de una desesperante escasez. Fue precios contener la inflación de forma enérgica, imponer el requisamiento de los cereales y proceder a su distribución a precio reducido. Sin embargo, la atención preferente del Directorio estaba centrada en reprimir las insurrecciones realistas. En medio de este clima de conflictividad se produjo la conspiración de Babeuf, cuyo descubrimiento dio nuevo impulso a la oposición realista contra el Directorio.

    En 1797 tuvieron lugar unas nuevas elecciones que llevaron al cuerpo legislativo a una mayoría de los elementos ultramoderados y monárquicos, que consiguieron derogar la legislación contra los emigrados y los sacerdotes antirrevolucionarios. Los miembros republicanos del Directorio, sintiendo la amenaza de una nueva conspiración, solicitaron y obtuvieron el auxilio de Bonaparte para proceder a un golpe de estado. Dispusieron la anulación de las elecciones en varios departamentos. En las elecciones siguientes, los diputados jacobinos obtuvieron una importante representación y se recurrió al mismo procedimiento. En realidad, este nuevo golpe del 22 Floreal (11 de mayo de 1798) fue una maniobra ya prevista: suprimieron las elecciones de los departamentos que no les habían sido favorables. Sin más objetivo que permanecer en el poder, los miembros del Directorio iban sorteando las dificultades de gobierno, en medio de la indiferencia y el hastío general.

    Desde la etapa de la Convención, la guerra en las fronteras había condicionado el desarrollo de la propia Revolución, apresurando o retrasando su marcha.

    Pero durante el Directorio, la importancia de la guerra fue muy superior a la de los acontecimientos internos. La expansión exterior se convirtió en una operación de prestigio que permitía al régimen subsistir en parte, gracias al saqueo de los países conquistados.

    Ello provocó que la autonomía del ejército se hiciese cada vez mayor y que los mandos militares se subordinaran de hecho, no al poder civil, sino al mando del general que conducía al éxito: Napoleón Bonaparte.

    El Directorio autorizó en mayo de 1798 la invasión de Egipto, provocando la intervención del Imperio otomano, Egipto, Rusia, protectora de Malta, el Rey de Nápoles. El emperador Austríaco autorizó el paso de tropas rusas por su territorio, lo que suponía una grave infracción de las reglas de neutralidad. El Directorio declaró la guerra el 12 de marzo de 1799 y de esta manera se formó una nueva alianza antifrancesa, conocida como la Segunda Coalición.

    La República Francesa se vio de nuevo envuelta en una guerra generalizada, que esta vez le resultó desfavorable. Bonaparte recibió las malas noticias y supo que en la propia Francia la situación del Directorio era muy inestable, los jacobinos inquietaban al gobierno, cuyo máximo representante era el viejo Sieyès, miembro ahora del Directorio.

    Napoleón abandonó Egipto y desembarca en Francia a mediados de octubre de 1799. Se le aclamó como un héroe. Todos intentaban atraerse su apoyo. La burguesía venía exigiendo un poder fuerte, capaz de neutralizar a los realistas y a los jacobinos. Para satisfacer estas demandas había que modificar la Constitución en un sentido autoritario, lo que exigía a su vez el apoyo militar para dar un nuevo golpe de estado. Bonaparte era, pues, el hombre que reclamaban las circunstancias, y en menos de un mes se organizó el golpe, financiado por los banqueros de París. El objetivo era coaccionar a los Consejos para que nombraran tres cónsules, investidos con el poder de otorgar una nueva constitución a Francia.

    El 18 Brumario (9 de diciembre de 1799), el Consejo de Ancianos y el de los Quinientos, por exigencia de Napoleón, trasladaron sus sesiones a Saint-Cloud, una pequeña localidad cercana a París. Al día siguiente Napoleón apareció allí con sus tropas y disolvió ambos Consejos: los miembros del Directorio fueron destituidos y confiaron el ejecutivo a tres cónsules provisionales: Bonaparte, Sieyès y Ducos. En realidad, Napoleón Bonaparte era el dueño de la situación, y toda Francia, confiando en su genio, esperaba de él la victoria y la paz, con una nueva forma de República, a la que Napoleón llamó el Consulado.

    Sexta Fase.- El Consulado

    Nacido en Córcega en los tiempos en que la isla había pasado de Génova a Francia, Napoleón había de representar a partir de entonces un papel importantísimo en la historia de Europa. Tenía un afán desmedido por convertirse en el centro del mundo. Se creía destinado a salvar a Francia, a la manera de los emperadores romanos, que imponían su ley a los pueblos bárbaros. Como todos en su época, sentía gran admiración por el protagonismo histórico de la antigua Roma y lo que aquélla supuso para la humanidad: la supremacía sobre la barbarie. La revolución, en cierta medida, volvía a recuperar el sentido racional de las cosas contra la arbitrariedad de los señores feudales y los monarcas autocráticos.

    Consideraba necesario un poder fuerte para defenderse de los reyes absolutistas enemigos de Francia, y al mismo tiempo, para encauzar a un pueblo tantos años sometido a normas y formas de poder autoritarios, que no podía fácilmente asimilar la camaradería que suponía la difusión del nombre de «ciudadano» a todas las personas con uso de razón.

    Todo había comenzado el 18 de Brumario (19 de noviembre de 1799), con la desaparición del Directorio y el nombramiento de los tres cónsules: Bonaparte, Sieyès y Ducos. Se redactó una nueva constitución —la del año VIII—. El legislativo quedó muy fraccionado con el establecimiento de cuatro asambleas; sus proyectos debían emanar de la iniciativa del primer cónsul (Napoleón), que tenía el auténtico poder ejecutivo, con una duración de diez años.

    El Consulado le sirvió a Napoleón para reforzar sus planes de hacerse con el control del gobierno; duró desde enero de 1800 hasta el 18 de mayo de 1804, momento en el que decidió coronarse emperador.

    Sólo tenía treinta y cinco años y ya se le consideraba un genio de la estrategia militar.

    Séptima Fase.- El imperio

    Su pretensión era tranquilizar los ánimos de la sociedad francesa, cansada de tantas vicisitudes y convulsionada por la inestabilidad y la debilidad de sus sucesivos gobiernos. Las Asambleas Legislativas o Convenciones surgidas durante la Revolución pretendían ser la expresión de la voluntad popular y habían intentado que los gobiernos actuaran según los dictados de aquéllas. Ahora, Napoleón imponía una autoridad que recordaba en muchos aspectos a la de los antiguos soberanos.

    El emperador respetó numerosas conquistas revolucionarias y elaboró un nuevo Código Civil, que después inspiró las nuevas recopilaciones legislativas de derechos y deberes en numerosos países europeos. Igualmente, contribuyó a la creación de la enseñanza pública, instaurando los liceos para la enseñanza secundaria, controlada por el Estado, que serían la base para la formación de una elite que contribuyera al engrandecimiento de la nación.

    Al principio, Bonaparte adquirió fama y prestigio por toda Europa, pero la guerra, que se extendió más allá de sus fronteras significaba también, al margen de la gloria, heridos, muertos, campos y ciudades arrasados. Para que el resto del continente respetara a Francia había que derrotar y someter a sus monarquías absolutas y aislar a Inglaterra, que mantenía el dominio de los mares e impedía la salida de los productos franceses. Nelson (1758-1805) había derrotado a la flota franco-española en Trafalgar (1805). En los primeros años parecía que los primeros planes de Napoleón se cumplían, Austerliz (1805), Jena (1806) o Wagran (1809). Su poder empezó a declinar en España, con la derrota de Bailen y el hostigamiento de grupos «guerrilleros» —vocablo que adquirió difusión internacional desde entonces— que no pudieron ser aniquilados. Rusia debilitó profundamente al emperador. La retirada desde Moscu (19 oct 1812) es uno de los episodios más trágicos de la historia contemporánea.

    En 1813 los principales países europeos (Inglaterra, Prusia, Rusia, Austria) formaron una coalición. Después de la batalla de Leipzig los acontecimientos se precipitaron, y aunque su resultado fue incierto, el ejército napoleónico sufrió numerosas bajas. Los aliados entraron en París el 30 de marzo de 1814. El emperador fue sustituido por un gobierno provisional, presidido por Talleyrand (1754-1838), en nombre de Luis XVIII (1755-1824). Napoleón abdicó en Fontainebleau, asignándosele la isla de Elba como residencia, y Francia vio reducidas sus fronteras a las que tenía en 1792.

    Sin embargo, aún haría Bonaparte otro intento de recuperar el poder. En 1815 escapó de Elba y regresó a París, aclamado por muchos franceses, mientras el rey Borbón huía del país. Napoleón se mantuvo al frente de la nación durante cien días. La derrota infligida a su ejército por las tropas inglesas y prusianas, mandadas por el general británico Wellington (1769-1852), en Waterloo (18 jun 1815), acabó definitivamente con su carrera. De nuevo, renunció al trono el 22 de junio y partió al destierro de la isla de Santa Elena, donde murió, al parecer envenenado, el 5 de mayo de 1821

  • Los primeros decretos de la asamblea constituyente

  • Lo primero que hace es abolir el régimen feudal y la proclamación de la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley. Otra de las disposiciones fue la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en agosto de 1789. Se establecen los principios básicos por los que la nueva sociedad deberá regirse, derecho de libertad, definido como el derecho a hacer todo lo que no perjudique a otro; el principio de igualdad, el derecho de propiedad, la soberanía nacional y la Constitución de 1791.

    Esa Constitución se basa en la separación de poderes. El poder ejecutivo se confía a un Rey hereditario, pero debe prestar juramento a la nación, a la Constitución, a la ley. Conserva algunas prerrogativas, declarar la guerra, revocar el nombramiento de un ministro. El poder judicial lo ejercían magistrados y jueces, era un poder independiente. El poder legislativo, pertenecía, lo ejercía, la Asamblea, que aprobaba las leyes, y, muy importante, aprobaba, votaba, los impuestos. En la Asamblea residía la plena soberanía de la nación.

    Los diputados se elegían por sufragio restringido, censatario, no puede votar todo el mundo. Pueden votar los que tienen un mínimo de fortuna. Los que la Constitución denomina ciudadanos activos, que podrán ocupar altos cargos.

    Otras de las primeras disposiciones de la Asamblea constituyente, fueron destinadas a salvar la situación del déficit. Para acabar con él, toman la decisión de nacionalizar los bienes de la Iglesia, conventos, colegios, etc., sin ningún tipo de indemnización.

    Estas medidas no gustaron a todo el mundo, unos se separaron del movimiento revolucionario y otros se sintieron más cerca de él. Esta medida originó un problema religioso, que se agrava cuando se aprueba lo que se llamó la Constitución civil del clero. Se pretendía que los sacerdotes fueran declarados funcionarios, se les obligó a jurar la Constitución. Implicaba que los altos cargos podían ser nombrados por el Estado.

    Se originó una división en la sociedad francesa, más acentuada cuando el Papa condenó esta constitución civil del clero y también condenó toda la revolución. Se crea un cisma entre el Papado y Francia.

    Hubo parte del clero que juró la Constitución, los llamados juramentados, por contraposición a los llamados refractarios que no la juraron. Los primeros fueron atendidos por el Estado para cubrir sus necesidades, los segundos eran atendidos por la caridad del pueblo francés.

  • Consecuencias

  • ¿Qué supuso para Europa la Revolución Francesa?

    En la vida política nace una Europa totalmente nueva, comienzan a circular palabras como constitución, que limita el poder del rey, partido político, elecciones, la prensa libre, la herencia de los seis años de la revolución va a marcar el futuro de Europa.

    La primera consecuencia es que la sociedad europea se divide en dos grupos diferentes, y esas diferencias eran hostiles, enfrentados. Los partidarios de la revolución se llamaban patriotas; los que no estaban de acuerdo se llamaban contrarrevolucionarios.

    Esa división no fue visible en un principio, no se manifestó desde un principio. Tras la toma de la Bastilla la revolución fue bien acogida por todos. Excepciones si las hubo, hubo países que no comulgaron con la revolución desde el principio, Rusia, la Zarina Catalina la Grande (1729-1796), España, Carlos IV (1748-1819), Suecia. En Inglaterra fueron medianamente partidarios. Uno de los dirigentes, Burque, en 1791-2, se manifestó en contra. Incluso el emperador de Austria José II (1741-1790), hermano de la Reina de Francia, la consideró buena.

    Acontecimientos más importantes del mundo de entonces

    Poco a poco, el curso de la revolución se volvió más violenta y la opinión comenzó a variar. Existía un temor entre todas las clases que tenían algo que perder, las clases privilegiadas, era auténtico pánico ante lo que ocurría en Francia.

    Las reformas radicales atemorizaron a las clases dominantes en Europa. Muchos nobles emigraron de Francia y narraban lo ocurrido, corregido y aumentado. En 1790 Burque publica en Inglaterra un libro «Reflexiones sobre la Revolución Francesa», que se convirtió en el libro sagrado de los contrarrevolucionarios. Burque condenaba la Revolución desde el primer momento, en su totalidad, no salvó nada, todo fue condenado, nada era positivo, se quejaba de la destrucción del pasado.

    Criticaba la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano, con ella los franceses, no sólo habían conseguido demoler toda la estructura social de Francia, sino también la de toda Europa.

    Entre los partidarios de la revolución, los grupos sociales que participan en ella, la burguesía, la clase media, los comerciantes; los enemigos, la nobleza, el clero, la monarquía absoluta.

    En Bélgica la revolución se ve bastante bien; en Inglaterra al principio si pero luego no; Polonia, Irlanda y otras apoyan.

    Entre los que habían mostrado su rechazo, España. Es el país que menos recibió la influencia de la revolución. ¿Por qué? En principio la clase media era bastante débil numéricamente, estaba menos preparada, menos madura y el campesinado, aquí, era más pobre que en Francia y mucho más analfabeto. En Francia se hablaba de Constitución, de división de poderes, libertades; aquí el campesinado grita por las calles «viva las cadenas», añorando a Fernando VII (1784-1833), estabamos estancados y contentos. La nobleza no tenía motivos de descontento, era un país muy controlado por el clero, el norte más industrializado, el sur más agrario. No llegan las ideas de la Ilustración. El libro de Burque fue condenado por la Inquisición. ¿Había demócratas? Sí, como lo demuestra que la primera Constitución fue la de 1812, que era muy liberal.

  • Los cambios socioeconómicos: Inglaterra pionera de la Revolución Industrial

  • Lo primero a tener en cuenta es que los cambios socioeconómicos que se producen a lo largo de la historia, son procesos de largo alcance, muy difíciles de circunscribir a unas fechas concretas. Cuando hablamos de las transformaciones socioeconómicas que suceden en Europa, vamos a situarnos entre unas fechas, desde 1770 hasta 1870. En Europa, entre 1770 y 1870, se producen dos hechos importantes: La implantación del capitalismo como sistema económico (propiedad privada, trabajo remunerado, etc.) y el ascenso de la burguesía como clase social. ¿Cuáles son las palabras claves para definir esta época? Capitalismo y burguesía.

    En este período se va a producir la modernización de la sociedad europea. ¿Qué significa modernidad?

    Significa crecimiento demográfico. ¿Por qué? Razones: reducción de la mortalidad, sobre todo la infantil. Causas: avances de la medicina. Jenner (vacuna contra la viruela), desarrollo de la higiene, desaparecen las epidemias, sobre todo la tan temida peste.

    Significa también transformaciones en la agricultura, la denominada revolución agrícola, eliminar el barbecho, conseguir varias cosechas al año, avances técnicos, del arado romano de madera al arado de hierro, crece la población por lo que se incrementa la demanda de productos agrícolas. No se sabe qué es primero y qué es consecuencia de qué. Si el aumento de población se debe a que hay más cantidad de alimentos o si hay más cantidad de alimentos porque hay más población.

    Significa la industrialización, la aparición de fábricas, industrias. Consecuencias, desaparecen los talleres artesanales y aparece la fábrica, con todo lo que conlleva, máquinas que nunca han visto, horario estricto de trabajo, algunos capataces adelantan los relojes para provocar las sanciones y descuentos a los trabajadores. Niños trabajando en las minas, ruptura del núcleo familiar, las mujeres y los niños cobran mucho menos que los hombres. Las ciudades no estaban preparadas para la avalancha de gente, se les recoloca como pueden, en condiciones míseras, hacinados, varias familias en una sola habitación.

    También significa la revolución del transporte, poner en contacto regiones distintas, se abre un nuevo mercado de ámbito nacional.

    Significa la urbanización, el crecimiento de las ciudades, el sistema de economía mundial.

    En el centro de todos estos cambios hubo la Revolución Industrial. Se inicia en Inglaterra y pasa a Europa, pero no todos los países se industrializan al mismo tiempo, y de Europa pasa a todo el mundo. Su núcleo fundamental lo constituyó la aplicación de una serie de innovaciones técnicas que sustituyeron la habilidad manual por la máquina y la energía humana y animal por la inanimada, el carbón. La tierra pierde importancia ante la primacía del capital.

    La sociedad estamental fue sustituida por la sociedad de clases. Aparece la burguesía y el proletariado. No toda Europa se industrializó al mismo tiempo. Hubo pervivencias feudales, del Antiguo Régimen.

    ¿Por qué Inglaterra? Tenía unas condiciones especiales. Había una acumulación de capital, había dinero, era un país rico. Se recurría a los libros de viajes para tener una visión de los países. Cuando se escribe «…hasta los pobres calzan zapatos…», se está dando una visión de la riqueza general del país. ¿De dónde venía el capital? Fundamentalmente de tres lugares:

    • De su imperio colonial.

    • De la trata de esclavos.

    • De la privatización de las tierras comunales.

    • El imperio colonial

    • Pasa por descubrir lo que está más allá de Europa. Cuando se descubren nuevas tierras se descubren nuevos productos, y se hace indispensable el control de la producción de esos productos.

      La primera etapa de la colonización es la creación de un imperio colonial, consiste en la explotación de bienes, el robo, el pillaje, de los territorios coloniales, bienes y personas, imponer el dominio. Los primeros colonizadores llevan armas para conquistar, sacerdotes para evangelizar, a destacar la figura de Fray Bartolomé de las Casas, que defendió los derechos de la población indígena, a cambio de llevar mano de obra africana, importar esclavos.

      La segunda etapa consiste en conseguir el dominio colonial y la tercera la explotación de los productos, así surge el pacto colonial.

      Inglaterra va a consolidar su impero colonial después de la llamada Guerra de los Siete Años contra Francia. Acaba en 1763 y Francia tiene que ceder a los ingleses lo que ahora sería Canadá y las colonias de Francia en la India. ¿Qué tenía la India? Además de tener mucha población, tenía un producto no conocido en Europa, el algodón.

      Inglaterra lo monopoliza, lo trae a la metrópoli y en su industria textil lo transforma, con lo que convierte su industria textil en una industria puntera. El algodón es más barato que la lana, desmantelan todo el sistema artesanal textil hindú, telares, ruecas, se les impide producir en la India. Se industrializa Inglaterra, lo que supone la no industrialización de las colonias.

    • La trata de esclavos

    • Se desarrolla a partir del siglo XVI, una figura importante fue Fray Bartolomé de las Casas, fue uno de los que difundieron la sustitución de los indígenas americanos por africanos, no lo consiguió, aunque ante la falta de mano de obra en EE.UU., se intentó conseguir mano de obra de esclavos africanos.

      La esclavitud, durante la edad media, cayó en desuso, pero en los siglos XVII y XVIII se revitalizó. Se utiliza mano de obra esclava, se establece un comercio de esclavos que tiene su centro en la costa de Guinea, que se le llama Costa de los esclavos.

      Los barcos ingleses y portugueses partían hacia Guinea. Lo que ocurría era que la captura de esclavos era muy costosa, en tiempo y recursos. Se recurrió a la compra de esclavos a los propios pueblos indígenas. En sus guerras con las tribus rivales, capturan a sus enemigos y los venden a los barcos. Ya los tenían preparados para la llegada de los barcos. ¿Cómo se efectuaba la compra? Era muy variopinta, se compraban a cambio de productos que en Europa no tenían ningún valor, pero sí en África, bolitas de cristal, conchas marinas, espejos, etc. También aprovechan para venderles armas, con lo que estos pueblos se encuentran en situación dominante sobre sus enemigos, lo que significa más esclavos.

      Una vez que el barco estaba lleno, partía hacia América. Los armadores sabían que entre un 15 y un 20% no iban a llegar vivos a América, morían en el trayecto debido a las malas condiciones en que viajaban. Esto lo asumían, asumían estas pérdidas porque era muy rentable.

      Cuando llegaban a América, los esclavos eran puestos a la venta, subastados y vendidos al mejor postor para trabajar en grandes plantaciones. En la fase de conquista había desaparecido la población indígena americana, por eso necesitaban esclavos.

      Con la ganancia de la venta de esclavos, compraban productos en las colonias, ultramarinos, coloniales, que en Europa no eran conocidos, el café, el azúcar, el cacao, el tabaco, que, cuando se vendían adquirían un precio extremadamente alto. Con la carga de todos estos productos, el barco partía hacia Europa. El trayecto era Londres-Lisboa-Guinera/Guinea-América/América-Londres, el Triángulo de la Trata.

      En Europa estos productos tenían muy buena salida, un precio muy alto y se obtenían muchos beneficios. Hubo mucha gente en Inglaterra que se enriqueció con la trata de esclavos, se reinvertía las ganancias en la trata, o bien se invertía en la industria manufacturera. La trata era un negocio que no estaba socialmente mal visto, como anécdota, la máquina de vapor de Watt (1736-1819), fue financiada con la venta de esclavos. Ciudades enteras se dedicaban a la trata, como Manchester.

    • La privatización de las tierras comunales

    • En el sistema feudal los campesinos trabajan la tierra de los señores, a cambio de protección y de entregar dinero o parte de la cosecha. Además, existen las tierras comunales, tierras de uso y aprovechamiento común, en las que los campesinos tenían derechos adquiridos sobre ellas.

      Con la revolución industrial, una de las medidas que se tomaron fue los denominados cercamientos, enclosures, de las tierras comunales, para poder ser vendidas, convertirse en propiedad privada. ¿Quién compra esta tierra? Los que tenían posibilidades económicas, la burguesía. ¿Qué efectos tiene la privatización de esas tierras? Tiene dos efectos, uno de tipo económico y otro de tipo social.

    • El efecto económico

    • En las tierras cercadas, adquiridas por la burguesía, no se escatima nada para conseguir que la tierra produzca mucho y de gran calidad. Todas las innovaciones técnicas se ponen en marcha, con el objeto de vender esos productos que alcanzan en el mercado esos precios tan altos. Muchas industrias fueron financiadas con la venta de los productos agrarios.

    • El efecto social

    • ¿Qué ocurre con los campesinos que no pueden ocupar estas tierras? Los campesinos son expulsados de las tierras, no las pueden comprar y, para poder comer, tienen que convertirse en asalariados, vender su fuerza de trabajo para poder vivir. Se produce lo que se llama éxodo rural.

      Son tantos los que llegan a la ciudad en busca de trabajo que los salarios se abaratan, hay mucha mano de obra disponible y de ahí se derivan los problemas que genera la industrialización. Vamos a analizar que no todo fue positivo.

      La industria representó un gran cambio en la vida de los trabajadores. Pensemos cuál era el estilo, la forma de trabajo del taller artesanal. La relación entre patrono y sus trabajadores era una relación muy familiar. Se trabajaba de sol a sol, aunque era mucho más llevadero. En el taller artesanal los trabajadores realizaban todo el proceso de producción, era un trabajo muy completo, estaban contentos con su trabajo, al final podían ver el fruto de su esfuerzo. Con la industria los talleres artesanales desaparecen, no pueden competir con la gran industria, que produce mucho más y más barato.

      Aparece un nuevo lugar; un nuevo espacio de trabajo que es la fábrica. Cambia totalmente la forma de trabajo, se sigue trabajando de sol a sol, pero el ritmo de trabajo es diferente. El lugar es inhóspito, mal ventilado o sin ventilación, luz de gas, con un capataz que no tiene nada que ven con la figura del dueño, con el jefe del taller, una disciplina muy rígida.

      Engels (1820-1895) cuenta en su libro que algunos capataces adelantaban los relojes para que constara como que llegaban tarde y, de esa manera, poder establecer sanciones y ahorrarse salarios. El trabajo artesanal era completo, ahora, en la fábrica, el trabajador forma parte de una cadena de producción, no ve el producto final de su esfuerzo, se puede pasar de catorce a dieciocho horas haciendo siempre el mismo trabajo repetitivo, la misma función, ni el trabajo es creativo ni sirve para sentirse realizado. La diferencia con el mundo artesanal era enorme. El trabajo de las mujeres y de los niños se remunera con el 50% del salario de los hombres.

      Lo negativo, en estos primeros años supera, con mucho, todo lo positivo.

    • La Europa de la Restauración y las revoluciones democráticas burguesas

    • La Europa de la Restauración se sitúa cronológicamente entre 1815 y 1848. Empieza un momento clave para Europa después de la derrota de Napoleón. El término Europa ha variado por completo. Primero la revolución francesa y después el imperio napoleónico, romperán el orden político, social y económico de Europa.

      Las potencias vencedoras de Napoleón, Inglaterra, Holanda, Imperio Austríaco, Rusia, Prusia, se reúnen para intentar imponer de nuevo el Antiguo Régimen. Son potencias absolutistas que quieren restaurar el Antiguo Régimen. Quieren que todo lo que significó la revolución desaparezca. De entrada, lo consiguen, pero van a producirse bastantes revoluciones, revoluciones liberales, burguesas, que estallan en torno a tres fechas, en 1820, en 1830 y en 1848.

      ¿Qué ocurre en Europa? En principio las potencias vencedoras se reparten Europa. No fue fácil, había muchas rivalidades y no se respetaron los nacionalismos —derechos de los pueblos a su autodeterminación—.

      América se pierde definitivamente para las potencias coloniales europeas. Estas potencias tratan de compensar esa pérdida con su expansión por otros continentes, África y Asia.

      Aunque la agricultura ocupa el primer lugar en la producción, hay un desarrollo industrial importante. Empiezan los movimientos obreros. Francia está destrozada, pierde su papel predominante, España y Portugal están en plena decadencia. Italia y Alemania no habían conseguido todavía su unificación.

      Volvamos a 1815. Todos los soberanos de Europa, los vencedores de Napoleón, envían sus delegados a un congreso, llamado de Viena, centro de Europa y centro de la contrarrevolución, entre los delegados figuran Metternich en representación del Imperio Austríaco, y el Zar en representación de Rusia.

      Metternich repudiaba las ideas revolucionarias y los nacionalismos. El Congreso tiene como misión reorganizar el mapa Europeo, repartirse Europa, y conseguir una paz duradera y uno de los más importantes, redistribuir lo conquistado por Napoleón. No se respetan los nacionalismos y repone en sus tronos a todos los monarcas que habían sido destronados. ¿Qué principios inspiraron el Congreso de Viena? Hay tres principios que inspiran el Congreso:

      • El principio de legitimidad monárquica. Frente a la idea de soberanía nacional. El rey no puede estar frenado por ninguna constitución.

      • El principio de equilibrio. El mantenimiento del equilibrio político, poder político, europeo, entre las grandes potencias, que nadie fuera más grande, más importante, que no sobresaliera sobre los demás.

      • El principio de solidaridad. Solidaridad entre los estados monárquicos de Europa, con una política común para evitar la revolución. Frente a la revolución liberal hay que unirse todos «el orden o desorden interior de un país no es algo que preocupe exclusivamente a ese país, porque puede contagiar a sus vecinos. De ahí que es lícito, es conveniente la intervención para evitar o restaurar a un soberano que, ilegítimamente, ha sido destronado».

      Se crea la Santa Alianza, Iglesia y Soberanos. Lo firma Austria, Prusia, Rusia. Inglaterra no lo firma. Se convierte en el destino de los liberales continentales.

      En 1820, a Fernando VII se le obliga a jurar la Constitución, un ejercito de la Santa Alianza entra en España para reponerle en su lugar, y lo consigue.

    • Las revoluciones de 1848

    • Las revoluciones de 1848 son movimientos revolucionarios más democráticos.

      Sus ideas

      Son la petición del sufragio universal, la soberanía popular, todo tipo de libertades y una nueva forma de gobierno, la república, se cree que es el sistema político que mejor pone en práctica todo lo anterior. Romper con el Antiguo Régimen.

      Sus causas

      Causas económicas, problemas sociales, situación de pobreza entre el proletariado, Manifiesto comunista de Marx (1818-1883), hay conciencia de que realmente existe un problema social. Surgen los primeros pensadores socialistas Marx y Engels. El nacionalismo también será considerado como causa de la revolución.

      Sus consecuencias

      Las revoluciones liberales fracasaron. ¿Por qué? Hay grietas entre los revolucionarios. La situación económica empieza a resolverse, a mejorar. Los campesinos consiguen la abolición del feudalismo y de la servidumbre y tenían miedo que la revolución del 48 perjudicara su situación. La burguesía, que era revolucionaria, teme al proletariado, por lo que deja de apoyar la revolución, se vuelve conservadora. Existía un principio de solidaridad entre los monarcas absolutos. Pero sí que se consigue que algunos países mantengan constituciones, sufragio universal, desaparición del feudalismo (Rusia, 1861).

    • El comienzo de los nacionalismos

    • Es un fenómeno, una corriente, que surge en el siglo XIX. Está ligado a una determinada clase social, la burguesía, porque tiene interés en construir un moderno estado-nación. Va ligado al modo de producción capitalista.

      Después de la revolución del 48, surge un nuevo movimiento político, que es el nacionalismo. ¿Qué designamos con la palabra nación? Con la palabra nación empezó a designarse a un conjunto de hombre, libres ya de las diferencias políticas, sociales, de la época del Antiguo Régimen, que el A R impuso a la sociedad, y que se preparaban para llevar a cabo una empresa común.

      Pero la idea de nación surge en 1789, en la Revolución Francesa, ¿por qué? Porque surge cuando la burguesía, en su lucha con la sociedad estamental, necesitaba unificar, alrededor de ella, al pueblo, y de esta manera romper la dependencia que pudiera existir entre el pueblo y el rey. La burguesía defendió la igualdad de todos los hombres y los elevó a la categoría de ciudadanos, los unificó en torno a la idea abstracta de pueblo, de nación. Se cambia el «¡viva el rey!» por «¡viva la nación!». Se ha dicho que el nacimiento de las naciones fue consecuencia de la Revolución Francesa y de la expansión napoleónica.

      También existe otro tipo de nacionalismo conservador, que surge en Alemania, como reacción a las conquistas francesas. Se potencia lo que se llamó el «volk», el espíritu del pueblo. Se apela a las tradiciones, a la cultura, a la lengua, nacieron como movimientos de resistencia ante el avance francés.

    • Movimientos sociales: los inicios del Movimiento Obrero en Europa

    • Para salir de la situación en que se encontraba el proletariado, nivel de vida, condiciones de trabajo, los abusos, el proletariado va a iniciar un amplio movimiento obrero que pasa por tres etapas (Engels).

      • La primera forma que tiene el obrero de demostrar su descontento, luchar contra la desigualdad, es delinquir, robar.

      • La segunda forma es el ataque, la destrucción de las máquinas, ludismo (Ned Ludd). Es una forma de protesta muy primitiva, irracional, cree que la máquina es la culpable, por lo que quema la máquina, la fábrica. Se da en toda Europa, en España en Alcoy, Gerona. Desaparece cuando el obrero se da cuenta que no es la máquina, sino el uso que se hace de la máquina, que el burgués, el propietario, hace de la máquina. Costó muchas vidas, se castigaba, con la pena de muerte, el destruir máquinas. Lord Bayron, protestaba contra la decisión de aplicar la pena capital.

      • Por último, la tercera forma de protestar es la asociación. Las primeras fueron las sociedades de socorro mutuo, lo que se llama el mutualismo, apartaban parte de su sueldo, en las llamadas Cajas, para socorrerse en caso de que un obrero estuviera condenado al paro, cuando estaba enfermo se le ayudaba, en caso de fallecimiento. Eran tolerados por el Estado, no los consideraban peligroso. Después aparecen los Trade Union, surgen a la luz, tolerados, en 1824, cuando se aprueba la primera ley sindical, que permite el asociacionismo obrero. Se establecen por todo el país. Su objetivo es mejorar las condiciones económicas, sociales, tratar con los patronos. Es cuando nacen los sindicatos y surgen los partidos políticos socialistas, con los mismos objetivos de los sindicatos.

      • Tipología del movimiento obrero

      • Los movimientos obreros de carácter sindical

      • Los objetivos son la defensa de los trabajadores frente a la burguesía y entre sus fines está el fijar los salarios, pactar con los patronos. Entre los medios para conseguirlo está la petición, la negociación, pero si estas medidas no dan su fruto, tienen previsto la huelga.

        Sindicatos

        Partidos Obreros

        Objetivos inmediatos: mejorar la situación de los trabajadores

        Los sindicatos le dan más importancia a los objetivos inmediatos, objetivos de mejora, comparten con los partidos obreros la misma filosofía social y política. Presionan sobre el Estado, con su fuerza pueden transformar el Estado.

        Objetivos más amplios: transformación de la sociedad; más justicia; buscan más el interés general

        Dan a sus reivindicaciones un marco político, pretenden la conquista del poder y transformar la sociedad por medio de la conquista, del control, del Estado

      • Movimientos obreros de carácter político

      • Son asociaciones de obreros, pero que se organiza en partidos políticos de carácter socialista, con ideología marxista. Generalmente son posteriores, nacen después de los sindicatos, aprovechan, a veces, su fuerza. El primer país en donde se dan es en Inglaterra. El llamado Cartismo (1838), nace derivado de un documento, «La Carta del Pueblo», redactado por unos líderes obreros, que fueron, Lovet y Watson. Lovet se da cuenta de que las mejoras laborales que esperan, jamás se podrán llevar a cabo si la clase obrera no tiene representación en le Parlamento. Lo argumentaba afirmando que, sólo cuando la clase obrera esté representada en el Parlamento, podrá legislar, hacer leyes que les sean favorables, para conseguir sus reivindicaciones.

        ¿Qué reivindica el cartismo? Reivindicaban el sufragio universal, secreto, idéntico para todos los hombres; demandan también remuneración parlamentaria, un sueldo para los obreros que tengan que dejar su trabajo; que no se tenga que presentar un certificado de propiedades para ser miembro del Parlamento; que se renueve anualmente el Parlamento; estas son las principales. Pretenden democratizar la vida política inglesa. Va a estar presente en Inglaterra hasta el 48, con todo, consiguieron cosas importantes, como la jornada laboral de 10 horas, pero sucumbió debido, sobre todo, a problemas internos. Hay un grupo dentro del Cartismo más radical, O'Connor (1796-1855), O'Brian (1803-1864), que son partidarios de la fuerza física, Watson y Lovet eran más moderados, no hay entendimiento y desaparece. Los obreros participaron en el nacimiento del futuro partido laborista.

      • Las Internacionales Obreras. 1ª AIT y 2ª AIT

      • La idea de formar una organización internacional se remonta a la Revolución Francesa. Los primeros intentos formales de internacionalizar el movimiento obrero se puede decir que ocurre en la primera mitad del siglo XIX.

        En París, en 1826, se crea lo que se llamó la «Liga de los Justos», una sociedad secreta formada por exiliados alemanes. De París pasaron a Londres y, bajo la influencia de Marx (joven alemán exiliado), cambian el nombre y pasan a denominarse la «Liga de los Comunistas». En 1847 (Londres), en uno de sus congresos encargan a Marx y a Engels que elaborarán lo que después fue el Manifiesto Comunista. Este documento puede considerarse como el primer programa de lo que sería el movimiento obrero organizado.

        La Liga Comunista se disolvió y después de varios intentos por unir al mundo obrero por fin se consigue. En septiembre de 1864 se funda la AIT.

        La Primera Internacional

        La AIT, desde su inicio, estuvo formada por un abanico de tendencias, con lo que era muy difícil conjugar los intereses de todo el mundo. Marx fue el encargado de redactar los Estatutos y, a través de ellos, trató de expresar su ideología comunista. Lo que Marx dejó claro, desde el principio, fue la defensa a ultranza de que los trabajadores formaran parte de los partidos políticos, para conseguir, por ellos mismos, su propósito de emancipación.

        Organizar la Internacional fue bastante difícil y no se hizo muy bien. Estaba formada (la organización) por un Comité Central (Consejo General). Tenía su sede en Londres y desde allí se dirigían las distintas secciones nacionales de cada país. Celebró varios congresos, normalmente anuales, y, ya antes del primer congreso, se vio que aquello acabaría mal, se percibían muchas desavenencias. Se celebró en Ginebra, en 1866, hay ya enfrentamientos graves, entre los seguidores de Proudhon (1809-1865), socialista utópico francés, y los seguidores de Marx.

        Lo que se vio desde un primer momento es que aquellos países que tenían un mayor desarrollo industrial, un desarrollo importante, eran seguidores de Marx, mientras que los países menos desarrollados industrialmente, los países más agrícolas, se decantaban por Bakunin (1814-1876) y el anarquismo.

        Se celebra otro Congreso en Lausana (1867), se debate sobre el papel de la lucha política de la clase obrera; en Bruselas (1868) y en Basilea (1869). En este Congreso aparece la figura de Bakunin por primera vez. El enfrentamiento acabará con la Internacional.

        Diferencias de pensamiento:

        Eran tantas las diferencias que parecía que no pertenecían al mismo momento histórico.

        Marx

        Bakunin

        Diferente procedencia

        Procedía del medio urbano.

        Procedía del medio rural. Es hijo de un terrateniente ruso y había vivido el despotismo en estado puro.

        Diferente concepción de la historia

        Para él, las piezas básicas de la historia eran las clases sociales.

        Es más individualista y centra su atención en el hombre. El hombre es capaz, de forma individual, de vencer a las fuerzas de la historia.

        Diferencias con respecto al método

        Propone la conquista, por los obreros, del Estado, para que el Estado posea todos los medios de producción y, una vez en el poder, legislar a favor de los trabajadores (dictadura del proletariado), para conseguir una sociedad socialista. Se acabaría con la propiedad privada, y al no existir la burguesía, la sociedad sería una sociedad sin clases.

        Proponía el control directo de la industria por parte de los obreros y de la agricultura por los campesinos.

        Diferencias con respecto a la centralización

        La centralización estatal era imprescindible.

        Toda centralización asfixia la libertad individual.

        Diferencias con respecto al Estado

        Parte de la base de que el proletariado ha de organizarse, en sindicatos, partidos políticos e incluso participar en el sistema parlamentario burgués.

        No pretende la sustitución del Estado burgués por el Estado del proletariado. Hay que destruir el Estado. Cualquier medio es válido para llevar a cabo la revolución social, atentados directos, Liceo de Barcelona, contra Alfonso XIII el día de su boda, la procesión del Corpus de Barcelona. Son medios que considera lícitos.

        Al fina, las diferencias se agrandan y se produce el abandono, la ruptura, en el Congreso de La Haya (1872). Supone, prácticamente, el final de la Internacional, aunque Marx trasladó la sede a Nueva York, en un intento de neutralizar su influencia, desapareció en 1876. Sobre la desaparición de la AIT hay que hacer una consideración: ¿por qué desaparece? Está claro que una de sus causas, la causa clave es la división, pero también hay causas externas que la hunden.

        Sobre todo las consecuencias de la guerra franco-prusiana de 1870 y más que la guerra en sí, la Comuna de París (1871). La Comuna es la primera vez que los obreros se hacen con el control de una ciudad, se mantiene durante dos meses, es una revolución obrera, que en el ámbito internacional va a tener grandes consecuencias. Se considera a la AIT responsable de los acontecimientos de la Comuna. Todos los gobiernos culpan a la AIT y la declaran ilegal.

        La Segunda Internacional

        Se funda en París (1889) y renace federando a organizaciones socialistas de ámbito nacional y que ya estaban arraigadas en sus países. A ésta se la llamó la Internacional Obrera. Presenta muchas diferencias con respecto a la Primera.

        Frente a la heterogenización de la Primera, la Segunda es una confederación que agrupaba a partidos políticos semejantes, ideológicamente son socialistas, de inspiración marxista. No era centralista y tuvo una mayor proyección social. De ella son el establecimiento del Primero de Mayo y el himno «La Internacional».

        También celebró varios congresos, y de ellos sólo cabría resaltar a su posición con respecto al colonialismo. Hay varias posturas al respecto dentro de la Internacional:

        • Los que consideran que el colonialismo es un hecho positivo y aspiran únicamente a humanizarlo.

        • Los que denuncian sus excesos y pretenden darle una orientación emancipadora.

        • Y por último, los que consideran que es una explotación destructiva, que es consustancial al capitalismo y lo condenan sin paliativos.

        Ésta fue la postura que se adoptó en el Congreso de Stuttgart (1907). Con respecto a la guerra, que todavía no había estallado, pero que se veía venir, se consideraba inevitable, se tomó un acuerdo general de que la guerra emanaba del sistema capitalista. Hay diferencias de cómo actuar. Para detener la guerra se apela a la huelga, huelga contra los gobiernos, los obreros no ganarán nada con la guerra, sólo les tocará luchar y morir en ella. Hay que protestar ante nuestros gobiernos.

        Dentro de la Internacional hay un grupo de izquierda revolucionaria, entre los que se encuentran Rosa Luxemburg (1870-1919) y Lenin (1870-1924), que pretenden transformar esa guerra inevitable capitalista en una insurrección socialista, aprovechar la guerra para hacer la revolución. En el Congreso de Copenhague (1910), la Internacional se pronunció contra la guerra, pero cuando estalló, en 1914, el sentimiento patriótico de determinadas naciones, Francia, Alemania, etc., puede más que el antibelicista y los partidos políticos obreros votan créditos a favor o para apoyar económicamente a sus gobiernos «La Unión Sagrada». El comienzo de la guerra supone el final de la Segunda Internacional.

      • CAPITALISMO, DEMOCRACIA E IMPERIALISMO (1870-1919)

      • Las bases socio-económicas de la expansión europea

      • Hacia la mitad del siglo XVIII, 1770, es cuando se produce en Europa el fenómeno de la Revolución Industrial. El período, (cien años después), 1879-1914, inicio de la Primera Guerra Mundial, se identifica por la plenitud en Europa de la industrialización. La instalación definitiva del capitalismo en Europa, mayoría de edad del capitalismo, es el período que los historiadores denominan Segunda Revolución Industrial.

        En esta nueva fase de industrialización, en los países que ya habían comenzado una transformación económica importante, se consolida, algunos países pasan a ser potencias industriales de primer orden, Reino Unido, Francia, Alemania, que ha conseguido su unificación y, fuera de Europa, los EE.UU.

        La industrialización llega a zonas hasta donde entonces no había llegado, la Europa Oriental, Rusia, la Europa Mediterránea. Una consecuencia lógica, derivada de la expansión económica, va a ser el imperialismo. El expansión de Europa por todo el planeta, supone la internacionalización de la economía y, también, la interdependencia económica. En ese período, 1870-1914, aparecen multitud de inventos, la electricidad, el teléfono, el ferrocarril, el petróleo, etc.

        Realmente no empezó con unas perspectivas muy buenas, muy halagüeñas, pues ya en 1873 se produce una pausa en el desarrollo, en el crecimiento económico, fue algo que los contemporáneos llegaron a denominar como la gran depresión. Fue una gran crisis económica, justificada la denominación por un gran pesimismo, que invade el área de los negocios, hay una modesta economía en estos años, ruina de muchos agricultores, pero lo que está claro es que aquella depresión fue, en realidad, una crisis de crecimiento de la economía capitalista. Una pausa que la economía se tomó antes de dar el gran salto.

        Para salir de aquella crisis, había que buscar soluciones, entre ellas, la primera que se tomó fue la concentración empresarial, trust, holding, cártel, para rentabilizar beneficios. Al mismo tiempo empezó a expandirse a otros lugares, en busca de mercados, la conquista de las colonias. Había que exportar capitales de Europa hacia las colonias. En lo que denominamos imperialismo, fue el preámbulo de la Primera Guerra Mundial. Una de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial es que se acabó con la preponderancia y con la hegemonía de Europa.

      • El reparto del mundo

      • Imperialismo y colonialismo

      • Introducción

      • El colonialismo es una realidad que se impuso en el mundo, en el último tercio del siglo XIX. Esta realidad implicaba la explotación económica y la dominación política de los países de Asia y Africa, por parte de las potencias europeas; como la culminación del expansionismo iniciado en el siglo XV. Sin embargo, el término «colonialismo», no aparece hasta principios del presente siglo, con un sentido eminentemente polémico, por cuanto engloba a todas las doctrinas que pretenden justificar el dominio de Europa sobre otros pueblo técnicamente más retrasados.

        El concepto de colonialismo, se confunde a veces con el de imperialismo, en parte como consecuencia de las consideraciones marxistas acerca del fenómeno comercial. Lenin lo extrajo de las últimas doctrinas elaboradas por Marx sobre la acumulación de capital y denunció el imperialismo como «estadio superior del capitalismo». El imperialismo que aparece a finales del siglo XIX, trata de crear marcos supranacionales, formados por la metrópoli y los territorios de ella dependientes.

        El imperialismo y el colonialismo surgieron en la segunda mitad del siglo XIX, cuando la industria había alcanzado un alto nivel de desarrollo, que impulsó la búsqueda de nuevos mercados para los productos, materias primas más abundantes y baratas y un espacio económico en el que invertir los capitales excedentes.

        La explotación colonial ha adoptado formas muy diversas, pero se puede definir por algunos caracteres esenciales:

      • Dominación por parte de una minoría extranjera, la cual ejerce una superioridad racial y cultural sobre una mayoría nativa materialmente inferior.

      • Contacto entre dos civilizaciones muy distintas: una de religión cristiana, de economía industrial; y la otra, no cristiana, carente de técnica y acondicionada a una estructura agraria.

      • La civilización europea avanzada y tecnificada se impone en todos los órdenes, sobre la cultura nativa, a través de diversas formas de organización y administración.

      • Las teorías sobre el imperialismo, en la proyección de Europa sobre otros continentes, constituyen uno de los fenómenos clave de la historia contemporánea. Ahora bien, ¿cuál es el motor de esta europeización del mundo, de la formación de imperios coloniales al servicio de las grandes potencias industriales? Se han buscado dos tipos de interpretaciones: las que buscan la primacía en el factor económico y las que piensan que es el factor político.

        • Interpretaciones económicas. Los historiadores marxistas han puesto de relieve la necesidad de inversión de capitales. La obra de Lenin «El imperialismo, estadio supremo de capitalismo», constituye el clásico de esta explicación. Algunos autores han entendido el colonialismo, no tanto como un campo de inversión, sino más bien como una competencia por los mercados (Charles A. Julien).

        • Interpretaciones políticas. Sin negar la importancia del factor económico, otros historiadores han subrayado la importancia de otros factores, como Langer que ha señalado que: «al principio, las colonias eran más una carga que un negocio». Aron ha señalado que, «los estados buscaban poder, gloria, expansión territorial, misionerismo religioso», criticando así la tesis de Lenin.

        • Los inicios de la expansión colonial

        • Durante la primera mitad del siglo XIX, las colonias no tuvieron muchos partidarios en los gobiernos y en la opinión pública. Las colonias eran meras dependencias económicas de la metrópoli, y esto se constató con la revolución independentista de Estados Unidos y por el proceso de emancipación de América Latina. Gran Bretaña, que iba completando su Revolución Industrial y que no tenia que soportar la competencia de otros estados europeos, consideró que el liberalismo económico, cuyos teóricos eran Adam Smith y Turgot, convenía más a sus intereses, fundados en la idea del dominio de los mares. Estos teóricos eran anticolonialistas.

          Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, más concretamente en 1870, se inició el gran salto hacia la expansión colonialista europea. En menos de treinta años, la fiebre colonial llegó a todos los confines del globo. Gran Bretaña y Francia extendieron y consolidaron sus dominios en Asia, al mismo tiempo que se lanzaron a la gran aventura africana. La Alemania de Bismarck, espoleada por su desarrollo económico sin precedentes, patrocinó el reparto de Africa. Los holandeses perfeccionaron sus métodos de explotación en Insulindia (puente entre el continente asiático y Australia, Indonesia), y el rey Leopoldo II de Bélgica hizo instalar en el Congo un «estado independiente», bajo su soberanía. Estados Unidos se apoderó de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y desencadenó su expansión imperialista. En España, las empresas africanas se consideraron una cuestión de prestigio y ofrecieron a la opinión pública conservadora, la impresión de que la reconquista proseguía más allá del estrecho de Gibraltar.

          En 1875, los países europeos dominaban tan sólo, el 11% del territorio africano; en 1902, su dominio se había extendido al 90%.

        • Causas y consecuencias

        • Causas de la expansión colonial

        • ¿Por qué se produjo un cambio tan espectacular? Se han señalado diversos factores:

          Factores económicos

          La gran expansión colonial de finales de siglo, se produjo en una coyuntura económica de recesión, que favorecía el retorno a un moderado proteccionismo. El desarrollo industrial de Francia y Alemania, principalmente, se configuró como una amenaza para los británicos, los cuales empezaron a considerar a las colonias como puntos de apoyo imprescindibles.

          La crisis económica de 1873 y la recesión de precios, inclinó a las potencias hacia el proteccionismo, con lo que se suscitan las necesidades de encontrar nuevos mercados que no estén protegidos por barreras aduaneras; así pues, expansión colonial y proteccionismo suelen encontrarse juntos.

          Por otra parte, la búsqueda de materias primas, contribuye a la expansión colonial; los belgas encuentran en el Congo, enormes riquezas mineras; los franceses se abastecen de seda de Extremo Oriente; los ingleses buscan el algodón egipcio; los holandeses hacen de Insulindia (Indonesia) un imperio de industrias de extracción.

          En último extremo, la expansión colonial tuvo efectos beneficiosos desde el punto de vista social: la expansión colonial evita la recesión económica de la metrópoli y el paro laboral, bajando las tensiones sociales internas. Por último, las mejoras en las condiciones de vida de los trabajadores europeos, incita a invertir en las colonias donde el trabajo esta mucho peor remunerado.

          Factores demográficos

          Algunos especialistas han hablado de la presión demográfica europea, que produjo una emigración ultramarina de un millón y medio de personas por año, pero en verdad, si se exceptúa el caso de Gran Bretaña, el colonialismo fue ensalzado y propugnado por países que no contaban con un excedente demográfico.

          Factores políticos

          Estos factores están ligados a la estrategia geográfica, bien para asegurar rutas o bien para controlar territorios mayores. El prestigio internacional, que va unido en ocasiones al olvido de problemas internos, formó parte como excusa o causa de muchas acciones coloniales.

          Factores ideológicos

          A veces se aluden a nostalgias del pasado, como el caso del Imperio Romano en Italia, etc. Otros aluden a la misión civilizadora de carácter puramente humano, que suele tener tintas racistas. Se trata de la llamada «responsabilidad del hombre blanco, que, en su superioridad, está obligado a llevar a otros pueblos los avances de su civilización y cultura». Otro tema es la misión evangelizadora religiosa: es la idea de extender al cristianismo por Africa y Asia. Los escritores e intelectuales hablan de una misión civilizadora blanca, que lleva a otros pueblos, la mejora del nivel de vida, mejora de la arquitectura, la ingeniería y la sanidad europea.

        • Modalidades de la colonización

        • Tres fases se pueden distinguir en la formación de una colonia:

          • Fase de conquista. La conquista no resulta difícil, para países que poseen adelantos militares, que penetran en territorio aborigen, que no cuenta con armamento moderno ni una organización. Junto con las tropas normales se enviaban tropas especiales que, con el barco de vapor, permitían remontar los ríos y adentrarse a cualquier parte de la zona a conquistar. Los progresos en la navegación fueron un instrumento muy valioso para el descubrimiento y la ocupación.

          • Fase de organización. La fase de organización de la colonia ocupada plantea diversos problemas administrativos. No pueden tomarse todas las decisiones desde la metrópoli, por lo que se acumulan poderes a los gobernadores. En algunos casos se resucita el sistema de Compañías Privilegiadas (sociedad privada encargada de organizar la colonia y explorar sus recursos).

          Pero más frecuente es la implantación de una Administración estatal con modalidades varias. Los historiadores han clasificado en dos grupos los sistemas de organización de las colonias, el inglés y el francés, aunque a veces tienen bastantes aspectos en común.

          El sistema británico

          El sistema británico es de tres tipos:

        • Los dominios

        • Establecido en colonias con alto porcentaje de población blanca. En ellos se instaura un autogobierno, con Parlamento propio, aunque sólo atiende a la política interior. La exterior queda en manos de Londres. Ejemplo de este tipo es Canadá.

        • Los protectorados

        • El gobernador o representante del gobierno metropolitano administra la colonia, valiéndose para ello de jefes indígenas. Por ejemplo Sierra Leona y Egipto.

        • Las colonias de explotación

        • La administración es dirigida en exclusiva por un gobernador y funcionarios ingleses. Es el tipo más abundante. Por ejemplo, en Africa Negra y la India.

          El sistema francés

          En el sistema francés hay también tres tipos:

        • Asimilación

        • Consistía en ir asimilando poco a poco territorios coloniales a departamentos franceses, a cuyo frente existía un gobernador, que debía enviar representantes al Parlamento de París.

        • Protectorado o Administración directa

        • Sistemas muy parecidos a los británicos.

        • Explotación económica

        • La explotación es la primera preocupación de los colonizadores. Se produce siempre una asimilación aduanera, los productos entre la colonia y la metrópoli circulan libres de aranceles, mientras tarifas proteccionistas mantienen alejados productos de otras naciones. Pero el «pacto colonial», no es una relación comercial entre iguales en un ámbito de preferencias mutuas. La colonia se encuentra en inferioridad, de proveedora de materias primas y compradora de productos industriales de la metrópoli; no se le permite industrializarse y se ve obligada a comprar transformados los mismos productos que ella ha vendido a bajo precio en bruto. Por ejemplo, la India vende algodón a Inglaterra y compra tejidos de algodón a los ingleses.

        • El imperialismo inglés y francés

        • El Imperio Inglés

          Inglaterra se anticipa a las restantes potencias en la toma de posesiones. Hacia 1850 dispone:

          • Puertos de escala, conquistados en su mayoría a franceses, holandeses y españoles, durante los siglos XVIII y XIX.

          Mediterráneo

          África

          Asia

          Malta

          Islas Jónicas (Grecia)

          Gibraltar

          El Cabo

          Mauricio (Índico)

          Egipto

          Ceilán (hoy Sri Lanka, isla de Asia)

          Singapur

          Hong-Kong

          Malasia

          Birmania

          • Establecimientos comerciales en las costas africanas: Sierra Leona y Gambia.

          • Colonias de plantación que suministran productos tropicales: Antillas, Honduras y Guayana.

          • Colonias de poblamiento blanco, destinadas por sus condiciones climáticas a absorber excedentes de población emigrante: Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Africa del Sur.

          • Una colonia de explotación: La India, administrada desde 1777 por la Compañía de las Indias Orientales, y que representa un papel creciente en la economía británica, especialmente como proveedora de algodón. Inglaterra se afana en controlar sus accesos, por eso, en 1875, compra acciones del Canal de Suez, y se preocupa de aislarla de otras colonias europeas con estados tapones.

          La India, con sus 5 millones de Km2 y 300 millones de habitantes, es la más importante de las colonias inglesas. A mediados de siglo XIX se sustituye la administración de la Compañía de las Indias Orientales por la directa de la metrópoli. Aparte de algodón, la India suministra también a Gran Bretaña yute, aceite, té y algunos minerales, pero el hambre y la ruina de algunos artesanos indígenas, que no pueden competir con los productos de la metrópoli provocan un movimiento nacionalista: la revuelta de los cipayos en 1857. A causa de la rebelión, Inglaterra asume el gobierno directo de la India. En 1885, surge un movimiento independentista y se crea un partido político llamado: «Congreso Nacional Indio», dirigido por Gandhi, que consigue la independencia en 1947.

          • Africa del Sur, supone también un capítulo aparte en la historia colonial inglesa. Los descubrimientos de minas de diamantes y oro atrajeron a los ingleses, desde sus establecimientos de El Cabo y Natal (provincia de la República Sudafricana), aquí se encontraban colonias de blancos “boers” (descendientes de holandeses), que eran agricultores puritanos, hostiles al capitalismo industrial. Se organiza una guerra con los boers que va a durar tres años, pero finalmente Inglaterra consolida su hegemonía en el Sur de Africa.

          Sobre estas bases, Inglaterra emprende su expansión colonial, que se generaliza a partir de la crisis de 1882, en la que confluyen años de malas cosechas. La competencia de productos baratos de otros países, hace crear una corriente migratoria y cada año salen de Inglaterra de 200.000 a 300.000 personas, primero hacia los Estados Unidos y más tarde hacia las colonias. Así, a principios de siglo, Inglaterra dispone de un imperio de 33 millones de Km2, con 450 millones de habitantes; aproximadamente ¼ parte de la población mundial.

          El Imperio Francés

          Francia es la otra potencia que consiguió formar un imperio colonial de importancia mundial. La población francesa tendía menos a emigrar de su país; sólo 20.000 franceses salían anualmente a fines de siglo XIX. Ninguna de sus colonias ofrecía la importancia económica semejante a la de Canadá, Australia o la India.

          La expansión francesa se orienta en primer lugar al control del Africa mediterránea, Argelia (1830) por Carlos XI, Tunicia, Marruecos (protectorado hispano-francés, en 1906) y Madagascar en el Índico. También se establecen en el suroeste asiático, Indochina, (Laos, Tonkín, Annam y Camboya).

          Así, Francia entra en el siglo XX con un imperio que supone el control de algunas líneas comerciales y la abundancia de materias primas y alimentos.

        • El reparto del mundo: las grandes áreas de expansión europea en África y Asia. El imperialismo norteamericano.

        • El reparto de África

          Mientras América se emancipa y Asia presenta zonas de colonización delimitadas (los ingleses en el sur, los franceses en el sudeste), Africa en el siglo XIX, es el continente más apetente de todas las potencias colonizadoras; es el continente del reparto, no exento de tensiones y choques. En África, además de franceses e ingleses, también se asientan belgas, italianos, portugueses y españoles.

          Africa en 1880, es un continente prácticamente inexplorado y los europeos sólo ocupan una serie de posiciones costeras, sin embargo, en 1914 se encuentra totalmente repartido entre las potencias europeas, excepto dos estados independientes Liberia y Etiopía.

          Características del reparto de África:

          • Ocupación inicial de la costa, desde las zonas costeras se penetrará hacia el interior. El objetivo ideal era alcanzar la costa opuesta y formar un imperio continuo, ambición que sólo estuvo a punto de conseguir Inglaterra.

          • Aspecto legal, ¿es el descubrimiento o la ocupación la que otorga el derecho de explotar un territorio? A esta pregunta responde la Conferencia de Berlín de 1885, presidida por Biscmarck y encargada de repartir África, inclinándose ésta por la ocupación. Todo esto, hará que se acelere el ritmo de la colonización y la aparición apresurada en el mapa africano de los países que todavía no habían iniciado la formación de un imperio.

          Historia de Europa

          • Penetración por el valle de los ríos. Con la ocupación del valle, se considerará que se tiene derecho a la ocupación de la cuenca entera y a la formación de una colonia en ella. Es el caso del Nilo, Níger y Congo.

          • La ocupación es paulatina y lenta; al principio no se piensa en colonias, sino en factorías, en bases costeras de aprovechamiento. La doctrina imperialista es tardía en África.

          La conferencia de Berlín de 1885, convocada por Bismarck, sirvió para delimitar el reparto de África. Dicho reparto estaba propiciado por motivos económicos, atrajo primordialmente a potencias europeas que carecían de colonias y tenían muy poca influencia comercial para poder asegurar la venta de sus productos industriales y manufacturados. La conferencia de Berlín concluyó con la elección de Leopoldo II de Bélgica como soberano del Congo y el compromiso de someter los conflictos coloniales al arbitraje internacional.

          El reparto se realizó en los siguientes términos:

        • Costa mediterránea

        • Parece ser una zona reservada a Francia hasta la aparición de los ingleses en Suez. Los franceses habían iniciado la ocupación de la costa argelina en 1830, bajo Carlos X. Va a ser una colonia de poblamiento europeo; en 1870 viven en Argelia 250.000 franceses, en 1914 son 800.000. Sobre Tunicia volcaban las apetencias francesas, inglesas y alemanas, tras la construcción del Canal de Suez (1869), son los franceses los que consiguen establecer un protectorado. La presencia de los ingleses en Suez se produce en 1878, cuando Egipto no puede pagar los intereses de las acciones inglesas y francesas de Canal, y se ve obligado a confiar la gestión de sus finanzas a las dos potencias europeas. Un movimiento nacionalista provoca una matanza de europeos en Alejandría, es el momento esperado por Inglaterra para la ocupación militar del país, con la ficción del mantenimiento de la administración egipcia.

        • Costa occidental africana

        • Tres ríos señalan la penetración de tres países: por el Congo se expansionan los belgas; por el Senegal los franceses y por el Níger ingleses y franceses. Francia se queda con Níger y Gran Bretaña con Nigeria.

          Las cuencas del Senegal y del Níger no presentan problemas, pero sí hay un problema en el Congo, los portugueses se han establecido en el enclave de “Cabinda” (zona límite entre Angola y el Congo). Estas disputas sobre la colonización del Congo, provocan la convocatoria del Congreso de Berlín, en donde se declara a Cabinda como estado libre del Congo y se delimita la zona del Congo belga, de la zona del Congo francés. Después del Congreso de Berlín, la mayor actividad corresponde a la zona dominada por la colonización francesa; con la penetración hacia el interior se empieza a pensar en la unión con la costa mediterránea y en la construcción de una África occidental francesa.

        • Costa oriental africana

        • Aquí no hay grandes estados ni un comercio intenso, a excepción del marfil, transportado por esclavos, la presencia alemana en el puerto de Zanzíbar (Tanzania), incita a los ingleses a defender sus bases y a declarar que los puertos de Mombasa (Kenia) y Zanzíbar son vitales para las comunicaciones con la India. Salisbury y Bismarck se dividen en 1886 la zona oriental: el norte para los ingleses y el sur para los alemanes.

          Una mueva potencia va a intervenir en África Oriental, Italia, que desde el puerto de Massawa en el mar Rojo, se expansiona hacia Eritrea (más tarde incorporada a Etiopía) y posteriormente hacia Etiopía, lo que provoca el recelo inglés ante la aproximación hacia el Valle del Nilo. Se obliga a Italia a detener su expansión, aunque se le reconoce como compensación parte del territorio de Somalia, además de Eritrea.

          Todavía existe una zona sin ocupar que es el Sudán, pero después de muchas disputas entre ingleses y franceses (crisis de Fashoda, donde se enfrentan el general Kitchener de las tropas inglesas con Marchand de las tropas francesas, y que finalmente estas últimas, tienen que retirarse de Fashoda). El valle del Nilo queda exclusivamente para Inglaterra, con la constitución de un imperio casi continuo, norte-sur, únicamente interrumpido por el África oriental alemana.

          África había sido repartida y los ingleses se llevaron la mejor parte: el control de las zonas más preciadas económicamente, es decir, el valle del Nilo con su algodón y el sur del continente con el oro y los diamantes.

          Los franceses consiguen un imperio sólido en el África Occidental.

          Los belgas se reservan una colonia de inmensas riquezas: el Congo.

          Los portugueses establecen dos colonias: una en Angola y otra en Mozambique, pero no pueden unirlas por vía terrestre, porque los ingleses los frenan por Rhodesia. Es el conflicto de un imperio que quiere extenderse de oeste a este con otro que lo hace de norte a sur.

          El reparto de Asia

          En 1870 el único país que mantienen posesiones importantes en Asia es Inglaterra, que cuenta con la India (llamada la Joya del Imperio), como centro de sus posesiones en esta parte del globo. Junto a éstas, cabe citar también, Singapur, Hong Kong, Malasia y Birmania.

          En Oceanía, Gran Bretaña poseía dos grandes colonias, Nueva Zelanda y Australia; mientras que las Indias Holandesas (Indonesia) pertenecían a Holanda.

          La apertura del Canal de Suez aumentó las posibilidades de acceso y el interés por estas tierras. A partir de 1870, Inglaterra y Francia quieren aumentar sus posesiones y crean imperios importantes, junto con Rusia que se quiere extender por todo el norte de Asia, Corea y Manchuria. Los rusos (1898) ocupan Port Arthur, pero ahí chocan con los intereses japoneses, lo cual los lleva a un enfrentamiento armado y, derrotada Rusia, pierde Port Arthur y pone fin a sus pretensiones sobre Corea.

          El imperio francés en Asia, estableció un protectorado en Camboya y ocupó en Annam, Tonkin y Laos que formarían la Unión Indochina, zona de gran riqueza agraria (arroz) y materias primas muy requeridas por las nuevas industrias (caucho, carbón, estaño).

          El imperialismo norteamericano

          Inicia la incorporación de nuevos territorios después de la Guerra de Secesión (1861-1865). Su política imperialista está basada, en el control económico de otros países, en los que interviene militarmente sólo cuando peligran los propios intereses. Las causas de su imperialismo han sido discutidas, aunque se aceptan las de tipo económico, que parten de su gran desarrollo industrial, así como las del prestigio y la continuación, fuera de sus fronteras, del espíritu de conquista producido con la colonización del Oeste dentro del propio país. También cabría citar como causa el desarrollo demográfico y la calma política debido a la alternancia de republicanos y demócratas en el poder, en el último tercio del siglo XIX. En esta etapa se llevará a cabo la doctrina del «navalismo», es decir, la primacía del poder naval sobre el terrestre, que convertirá a EE.UU. en una gran potencia naval y pone de relieve su peculiar visión del fenómeno imperialista. Un gran defensor de dicha teoría será Alfred Mahan y su programa del navalismo comprenderá cuatro puntos:

        • Formación de una gran escuadra naval.

        • Ocupación de bases en el Pacífico.

        • Hegemonía en el Caribe.

        • Construcción de un canal en la zona de Centroamérica.

        • Historia de Europa

          El área de intervención, se reduce en principio al continente americano y sus islas, y se amplia con posterioridad a los territorios del Pacifico. La serie de intervenciones en países iberoamericanos entre 1850 y 1914 es muy amplia, y, destacan en ella, los casos de Cuba, Nicaragua, Uruguay y Chile en algunos de los cuales las actuaciones norteamericanas se repiten en varias ocasiones. La incorporación de nuevas zonas se va a realizar de cuatro formas:

          • Mediante compra: Alaska es adquirida a los rusos en 1867 por siete millones de dólares.

          • La guerra: la llevada a cabo con España en 1898, que concluye con la Paz de París, proporciona a Norteamérica, Filipinas, Puerto Rico y Guam (isla del grupo de las Marianas en el Pacifico) y un cierto protectorado sobre Cuba.

          • Otros sistemas: el tratado utilizado con Panamá para la adquisición del Canal y territorios adyacentes en 1903. El interés sobre dicho canal, viene dado porque la obra evitaba la circunnavegación del continente americano. La obra es iniciada en 1889 por una sociedad francesa y fracasa; y es cuando EE.UU., aprovechando la ocasión, presta ayuda a la nueva sociedad, coincidiendo con la independencia de la provincia colombiana de Panamá (1903), y en cuya operación intervino el gobierno norteamericano. Por tanto, Panamá da toda clase de facilidades a EE.UU. para construir el canal y disfrutar de su uso y control, que será a partir de 1914.

          • Protectorados: En 1875 estableció un protectorado sobre las islas Hawai, garantizando la independencia hawaiana sobre cualquier otro país y obteniendo privilegios comerciales y la base naval de Pearl Harbor, pero la isla quedó anexionada al Estado americano en 1898.

          El resultado final en 1914, nos da una ocupación directa y reducida, pero con una zona de mucha influencia y control, tanto económico como político. Para justificar este control, los norteamericanos encuentran su explicación en la doctrina del «panamericanismo» y su complemento en la «diplomacia del dólar». La primera impulsada durante la etapa de Roosevelt, hace que EE.UU. defienda la colaboración de todos los estados del continente, así como, sus intereses políticos. La segunda propugna explotar los recursos naturales por ser patrimonio de la humanidad, cuando el estado de subdesarrollo no lo permitiera.

        • Consecuencias del imperialismo

        • Consecuencias del imperialismo en las colonias

          La presencia europea en Africa y Asia, con independencia del juicio moral que nos merezca la actuación de los colonialistas, provocó una auténtica revolución en los países colonizados, pues alteró un equilibrio social milenario. Las sociedades indígenas, de las que algunas no conocían siquiera la agricultura, se vieron convulsionadas.

          Ya en el siglo pasado, Marx consideró que Gran Bretaña tenia una doble misión en la India: destructiva de aniquilamiento de la vieja sociedad asiática, y constructiva, en la medida que consolido la unidad política y contribuyó al surgimiento de una elite culta. Siguiendo este razonamiento, se ha llegado a la conclusión, de que la destrucción de la identidad indígena fue fructífera, en contra de las tesis mantenidas por el anticolonialismo más virulento, según el cual no se logrará la verdadera liberalización de los pueblos descolonizados hasta que previamente no se haya destruido el último vestigio de la herencia colonial.

          Así pues, la repercusión sobre los países colonizados fue inmensa. Miege dice: surge una nueva geografía «el impacto de Europa se deja sentir, en primer lugar, en las costas, donde se construyeron puertos con instalaciones modernas; más tarde en el interior, al que se accede por vías férreas. Surge una estructura de las comunicaciones». En todas partes se intentó fomentar un cultivo básico, por ejemplo, caucho, en Indochina, cacao en Nigeria, etc. La producción aumentó. En Argelia los viñedos se multiplican por cuatro. Las colonias compran productos manufacturados en la metrópoli, la economía de mercado suscita la necesidad de papel moneda, con lo que la economía monetaria se yuxtapone a la de subsistencia, característica del periodo precolonial.

          En el orden demográfico las mejoras sanitarias reducen notablemente la mortalidad; pero al mismo tiempo, el progreso de las comunicaciones permite una difusión más rápida de las epidemias, y el contacto con los europeos provocó en algunas sociedades una disminución de la población, aunque en general, el descenso de la mortalidad con el mantenimiento de una natalidad alta, permitió el incremento de la población.

          Las sociedades indígenas experimentaron transformaciones profundas. La vida urbana rompió las estructuras tribales. Una burguesía de comerciantes y funcionarios se instaló en los niveles más altos de la escala social. Incluso en el campo se introdujeron cambios, con la introducción de nuevas plantas y la extensión de la agricultura comercial y la moneda. En la sociedad urbana aparece una segregación racial y social con barrios claramente diferenciados. Culturalmente la consecuencia más destacable es el cambio mental, fruto de la evangelización y la enseñanza. Los misioneros llevan a cabo una profunda influencia en todos los campos de la vida, que va desde la higiene hasta la religión. Todo esto contribuye a que se produzca una aculturación indígena, con un fuerte retroceso de las lenguas, costumbres y culturas autóctonas. Por último, hay que resaltar un lento proceso de difusión de ideas políticas y la aparición de un anticolonialismo, productos de los abusos en la explotación y la miseria en la que quedan sumidos los indígenas. Este fenómeno varía mucho en intensidad y duración según los países. Se va a hacer patente en revueltas de muy distinto signo y en resistencias armadas o pasivas. Y, aunque los movimientos nacionales organizados que a mediados del siglo XX logran la independencia, son muy posteriores, hay que pensar que tienen su origen aquí.

          Consecuencias del colonialismo en la metrópoli

          En el ámbito económico las colonias suponen un fuerte gasto del presupuesto oficial (por ello, algunas potencias dudan de la conveniencia de lanzarse por la ruta del imperialismo) y grandes inversiones privadas, por lo menos en una primera fase, para crear la infraestructura necesaria que permita la posterior explotación de las mismas. A pesar de ello, esta dedicación presupuestaria resulta un paso obligado que normalmente se ve compensado con creces con el paso del tiempo. Pronto las colonias aportan grandes cantidades de materias primas, minerales o agrícolas, tras la creación de grandes plantaciones de monocultivo. Además, permite la salida de fuertes contingentes de productos manufacturados de las industrias metropolitanas. Aunque todas las potencias tienen un activo comercio con las colonias, sólo Inglaterra logra unos porcentajes importantes, cercanos al 50% del total de su comercio exterior. En el resto de los casos el porcentaje es muy inferior. Todo ello, permite a las potencias mantener un ritmo de crecimiento más o menos continuo, que sólo se verá roto de forma importante en la década 1920.

          En el campo demográfico y social las colonias son una válvula de escape para la presión demográfica, porque, al facilitarse la emigración, disminuyen los problemas sociales e incluso políticos, que podrían derivarse del aumento de la población.

          Políticamente permiten olvidar o dejar en segundo término los problemas interiores o externos, con lo que se alivian las tensiones socio-politicas. Los jefes políticos, así como las naciones, cobran mayor prestigio en el ámbito internacional.

          A pesar de todo, las colonias suponen una nueva fuente de conflictos internos, pues en todos los países aparecen focos de tensión.

        • La I Guerra Mundial: causas y consecuencias

        • Situación: 1914-1918; en medio la Revolución Rusa, 1917; a partir de 1918 período de entre guerras; 1939-1945 II Guerra Mundial.

          Tanto la I como la II Guerra Mundial, han sido los dos conflictos bélicos mayores del siglo XX. Estuvieron implicados los principales países del planeta y, aunque el escenario principal fue Europa, el campo de batalla, intervinieron países de todos los continentes.

          La I Guerra Mundial fue una guerra que sorprendió por la magnitud que adquirió. Era algo que se veía venir, pero se esperaba una guerra corta. Fue la Gran Guerra.

          Es la primera vez que se enfrentan ejércitos muy numerosos, hay millones de bajas, tanto de la población civil como militar. Muchos gastos. Europa queda totalmente destrozada. La consecuencia más importante fue que si Europa era una potencia importante, una gran potencia, antes de la Guerra, después de ella, pierde la hegemonía, la Europa todopoderosa se esfuma y nacen dos potencias, que van a tomar el relevo, EE.UU. y Japón. El mundo que surgió después de la Guerra es el mundo actual.

          Las fronteras que surgieron después de la guerra son las actuales, los problemas que surgieron en ese momento siguen existiendo. La independencia de los países bálticos, Yugoslavia, los conflictos étnicos de Europa central y oriental provienen de los tratados que se firmaron.

        • Los precedentes del conflicto

        • A finales del XIX y principios del XX había tensiones que explican la guerra. Hay tres grandes problemas en las relaciones entre países. Problemas que condicionaron el estado prebélico.

        • El enfrentamiento, la rivalidad, franco-alemana.

        • Las diferencias germano-británicas.

        • La situación en Los Balcanes.

        • El enfrentamiento franco-aleman

        • Ese enfrentamiento entre Francia y Alemania viene de lejos y, concretamente de la guerra franco-prusiana de 1870. La guerra acaba con el triunfo de Prusia, se crea el estado alemán, y una consecuencia muy grave de esa guerra fue que Francia tuvo que ceder parte de sus territorios. Dos territorios muy queridos e importantes para Francia, Alsacia y Lorena.

          Aquella pérdida supone para Francia un desastre, además de económico emocional, una auténtica tragedia, una humillación. Desde esta fecha Francia va a intentar reconquistar esos territorios que había tenido que ceder. A partir de entonces, todos los sistemas de alianzas entre potencias europeas, hasta 1914, girarán alrededor de estos dos polos antagónicos, Francia y Alemania.

          Estas relaciones se hacen más profundas hacia 1911, a causa del intento de las dos potencias de controlar Marruecos.

          Marruecos era un país sin control, pero, poco a poco, los franceses se habían ido introduciendo en Marruecos. En 1911 se produce en Marruecos un levantamiento de la población en Fez, contra el Sultán de Marruecos. Francia aprovecha esta ocasión para, con la excusa de consolidar en el trono al Sultán, ocupar militarmente Marruecos, con lo cual Francia violaba uno de los acuerdos franco-alemanes sobre Marruecos, de la Conferencia de Algeciras de 1906.

          Alemania envía barcos de guerra, dos acorazados, a Marruecos, a la ciudad de Agadir, con la esperanza de que Francia, a cambio de Marruecos, le cediera una parte del Congo francés, que los alemanes esperaban se convirtiera en germen de una futura Alemania en el centro de África.

          El envío de barcos de guerra fue considerado como una respuesta excesiva, brutal, y se llegó a pensar en una provocación para una guerra abierta con Francia. Desde entonces, Francia contará con el apoyo de Inglaterra y Rusia. A finales de 1911 se llega a un acuerdo: Francia consolida su poder en Marruecos, cede parte del Congo francés, pero a cambio, los alemanes tuvieron que ceder la colonia alemana de Togo. No se puede hablar de un éxito y se comienza a considera que hay que estar armado para mantener un equilibrio, una buena armada de guerra, por ejemplo.

        • Las diferencias germano-británicas

        • Alemania considera que para que un estado sea respetable, fuerte, es necesaria una buena flota de guerra. Lleva a cabo una política dedicada a ampliar su flota. Esto amenaza la posición de Inglaterra. A partir de 1906 comienza una carrera armamentística. Esta amenaza hace que incluso se pida que no se autorice la construcción de más buques a Alemania. Esta petición no tiene ningún éxito y, Alemania, sigue la construcción de su gran armada.

        • La situación en Los Balcanes

        • El tercer conflicto fue el del enfrentamiento por el dominio de Los Balcanes. En Los Balcanes es donde se produce, donde se enciende la mecha de la guerra.

          Los Balcanes era una región en la que había intereses contrapuestos de las distintas potencias. Austria-Hungría quería ampliar sus fronteras, de hecho anexiona Bosnia-Herzegovina (1908). Otro país es Rusia, que también tiene intereses, quiere controlar dos estrechos, El Bósforo y Los Dardanelos, para poder pasar su flota del Mar Negro al Mediterráneo.

          El Imperio Turco intentaba conservar algunas de sus últimas posesiones que tenía allí. Hay una serie de pequeños estados que se han desgajado del Imperio Turco, como Bulgaria, que quería consolidar su independencia.

          La guerra estalla en junio de 1914, con el asesinato en Sarajevo del heredero del Imperio Austro-Húngaro. Fue un nacionalista bosnio, antiaustríaco, pero se establece que detrás del atentado estaba Serbia, aliada de Rusia. Austria emprende las acciones contra Serbia. Se inicia la enemistad de Austria con Rusia. La guerra estalla entre Austria y Serbia en un primer momento y a continuación Alemania declara la guerra a Rusia y, exige a Bélgica el paso de sus tropas por su territorio para atacar a Francia.

          ALIADOS

          Triple Alianza

          Triple Entente

          Imperio Austro-Húngaro

          Alemania

          Italia (más tarde)

          Bulgaria

          Turquía

          Francia

          Gran Bretaña

          Rusia

          Bélgica

          Serbia

          EE.UU.

          Italia (en un principio)

          Japón

          Portugal

          […]

        • Consecuencias de la Guerra

        • La guerra acaba con la derrota de la Triple Alianza, los Estados Centrales. Hay una pérdida demográfica muy importante, de nueve a diez millones de muertos. Económicamente, Europa deja de ser el centro económico del mundo, a favor de EE.UU. y parte a Japón.

          Hay un número importante de transformaciones sociales: se incorpora la mujer al mundo del trabajo; crecen las ciudades; desempleo masivo.

          Europa está empobrecida, entra en crisis la democracia, el sistema liberal, los movimientos de extrema izquierda van a adquirir importancia y también la extrema derecha, la mayoría excombatientes.

          También se producen transformaciones territoriales, nacen nuevos países.

          Se suele llamar sistema de Versalles al orden internacional que surge después de los tratados de paz firmados en París, entre 1919 y 1920. Los representantes de los aliados se reúnen en París para hablar del orden internacional. Los representantes que acuden a la firma de los tratados son: Lloid George, Clemenceau, Wilson, Orlando [...].

          Clemenceau es el artífice del tratado duro para los vencidos y Wilson quería restaurar la paz, el orden, basándose en la comprensión. Se firmaron cinco tratados de paz, cada uno de los países derrotados con las potencias vencedoras. El Tratado de Versalles fue considerado bueno por unos y muy malo por otros. Tiene enfrente a todo el pueblo alemán.

          La reconstrucción de Europa produjo un orden europeo ineficaz, fragil, débil, basado en las imposiciones unilaterales a los vencidos, que los alemanes nunca llegaron a aceptar, lo denominan «Dictado de Versalles»..

          Se les atribuye todos los males, todas las responsabilidades en la guerra, art. 231 «Alemania es única y totalmente responsable de la guerra». El Tratado de Versalles ha sido, calificado como el tratado que mejor colabora para el desarrollo del Imperio Alemán. Alemania tiene ciertas ganas de revanchismo, las cláusulas nunca fueron aceptadas por Alemania, que hará todo lo posible para no cumplir nada de lo acordado.

          El nuevo orden internacional se pretendía levantarlo sobre los principios de igualdad de los Estados, derechos de los pueblos a disponer de sí mismos, solidaridad internacional. Se crea la Sociedad de Naciones, basándose en las ideas de Wilson, para mantener la paz y garantizar la soberanía de toda Europa.

          ¿Qué se hace con Alemania? Alemania no había sufrido directamente la guerra, permanecía intacta, era una nación fuerte, era la nación más poderosa de Europa. La fijación de fronteras fue importante, había algo que estaba claro, Alsacia y Lorena pasan a Francia; el Sarre, cuenca de carbón, no se restituye a Francia, sino que se establece que se cree un territorio autónomo, que se va a denominar La Cuenca de Sarre. Las minas, durante quince años, van a ser explotadas por Francia, después se establece que habrá un plebiscito para preguntar a sus habitantes si quieren formar parte de Alemania o de Francia. Si optan por Alemania, ésta deberá comprar las minas a Francia.

          El problema principal fue el de las fronteras occidentales de Alemania. En el Tratado, la orilla izquierda del Rin, fue uno de los temas más debatidos. La experiencia había descartado que la neutralidad de Bélgica era peligrosa. Alemania la había invadido sin ningún problema. Clemenceau llegó a pedir la desconexión de esa zona de Alemania, (Renania), formar un estado libre con ese territorio bajo control de la Sociedad de Naciones. Francia seguía temiendo un ataque sorpresa como el que se había producido.

          Se trataba de hacer una barrera de estados. Hubo oposición a estas peticiones, no se llegó a realizar. Lo que sí se hizo fue ocupar militarmente, por los aliados, esa zona durante quince años y, a la vez, desmilitarizar por completo a los alemanes. Se le prohibe, se le obliga, a que una franja de 50 Km desde el margen del Rin esté libre de armas.

          En 1918, Rusia, después de la Revolución, había firmado la paz con Alemania por separado. La retirada de Rusia de la guerra dejaba en manos de Alemania unos territorios muy importantes, que habían pertenecido a Rusia, que englobaban todo lo que se denominaba Polonia rusa, Lituania, Estonia, Letonia, Ucrania, Finlandia, […]. Después de la derrota de Alemania, los polacos pidieron libertad para establecer un estado independiente. Alemania perdía, en beneficio de Polonia, alrededor de 56.000 Km2 y en habitantes más de dos millones. Al finalizar la guerra, Alemania había cedido el 13% de su territorio, había perdido todas sus colonias, había perdido el 10% de su población y no hablemos de las cláusulas económicas. Se fija, en concepto de reparaciones de guerra, una cifra aproximada de 220 millones de marcos,. Es una cantidad tan alta que Keynes se queja, es imposible que puedan pagarla.

          Se desarmó completamente a Alemania. Los efectivos se reducen muchísimo, se suprime el Estado Mayor Alemán, se ordena que entreguen la flota. Estaban también las cláusulas morales: responsable de todo; país enemigo de la paz; no se le permite acceder a los organismos internacionales, como la Sociedad de Naciones. Se producen manifiestos de intelectuales.

          Entre las disposiciones del Tratado está el nacimiento de Yugoslavia, la desaparición del Imperio Austro-Húngaro, se desmembra en varios estados, a los que se les prohibe volver a unirse a Alemania.

        • LA EUROPA DE ENTREGUERRAS (1919-1945)

        • La revolución rusa de 1917

        • La Rusia del siglo XIX y principios del XX

        • Rusia es un país desconocido para Europa ¿cómo era la Rusia del siglo XX?

          Rusia es una gran nación, que tenía unas características generales que son:

          • Un fuerte desarrollo demográfico, se pasa de 125 a 174 millones en apenas catorce años.

          • Una estructura social de grandes desigualdades, el campesinado es la parte mayoritaria de la población, es un país agrícola. En 1861, una ley del Zar Alejandro II (1818-1881), abolía la servidumbre y distribuía, entre los campesinos, tierra comprada a los grandes propietarios. La pobreza ayuda muy poco a que fueran desapareciendo estas desigualdades. Otro grupo es el proletariado industrial, un grupo muy pequeño. Está muy localizado, en San Petesburgo, los Urales, el Cáucaso, pero no en todo el país. Las condiciones de los trabajadores eran pésimas, por lo que toman enseguida conciencia de clase. La burguesía, tipo Europa occidental, es escasa en número y recursos. Luego están los grandes terratenientes, con sus siervos.

          • Sus estructuras políticas son autoritarias, no hay división de poderes. Existe la monarquía absoluta, el Zar, que gobierna mediante reales decretos, ukaz, ucases. Cuenta con el apoyo del ejército, el clero, la aristocracia y esta forma de gobierno cambia (1905), con una revolución democrática, que fracasa, pero que fue un intento de convertir a Rusia en una democracia, con la creación de la Duma.

          • Multitud de nacionalidades. En Rusia hay una gran variedad de etnias, pueblos, de ahí que se realice una política de rusificación, con la imposición de la lengua. Pero con una tendencia separatista, que siempre ha sido un foco de tensiones y problemas. La diferente situación social, provoca huelgas, levantamientos, etc.

          • La revolución rusa. Cronología

          • Se produce en febrero de 1917. Como consecuencia de la revolución rusa, el Imperio del Zar cae completamente, desaparece. Es una revolución burguesa, de corte liberal, en un principio, para acabar en la revolución bolchevique. Pretende establecer una república democrática, a imitación de las de la Europa Occidental. Esas capas medias, esa burguesía liberal, se vio desbordada, en el mes de octubre de 1917, por los bolcheviques, partido liderado por Lenin, que implanta un nuevo orden social y económico.

            Los bolcheviques son acosados, tanto desde el interior, una parte de la ciudadanía no comparte, no admite, sus intransigencias; como desde el exterior, desde las potencias occidentales.

            Estalla la guerra civil, entre los defensores del bolchevismo se forma el ejército rojo, y entre los detractores, el ejército blanco. La guerra civil se extiende hasta 1921, en que triunfan los bolcheviques.

            Es un país enorme, en plena guerra, tiene grandes carencias; el Zar no hace nada por evitar o mejorar la situación; se produce la revolución burguesa de febrero y la revolución bolchevique en octubre; en 1921 acaba la guerra civil con el triunfo del bolchevismo.

            Rusia, ese gran país, atrasado, va a convertirse en una potencia mundial de primer orden.

          • Causas de la revolución rusa

          • Después de la emancipación de los siervos (1861), los «mir», las aldeas, van a ejercer un control exhaustivo sobre la tierra, sobre las cosechas, los campesinos rusos viven en la miseria, no tienen absolutamente nada. La escasez, la penuria, provoca un estado, una situación, de prerrevolución.

            La situación del campesinado contrasta con la situación en la industria, que es más boyante, que necesita mano de obra. Desde 1880, el Estado ruso, promueve la industrialización, ferrocarriles, carreteras, industrias, etc., aunque la industria está sustentada casi exclusivamente por capitales extranjeros.

            El primer choque grave protagonizado por los campesinos contra las posiciones del Zar, Nicolás II (1868-1918), se produce después de la derrota rusa frente al Japón, en la Guerra Ruso-Japonesa, por unos territorios orientales (1904). No esperaba Rusia que Japón derrotara a su ejército. Esto conlleva el episodio conocido como «domingo rojo o domingo sangriento», en enero de 1905, cuando un importante grupo de campesinos y obreros, dirigidos por un patriarca de la iglesia ortodoxa, compuesto en su mayoría por mujeres y niños, se reúnen en las puertas del Palacio del Zar, para reclamar una serie de mejoras, pan, trabajo, etc. Bajo ningún concepto se podría definir como un grupo violento o peligroso, sólo demandaban medidas sociales para los campesinos. La respuesta del Zar fue totalmente violenta, arremetió contra ellos y causó numerosas víctimas.

            A partir de 1905 comienzan una serie de huelgas, manifestaciones, etc. contra el Zar, y comienzan a implantarse, en las grandes ciudades, San Petesburgo o Petrogrado, Moscú, los soviets, compuestos por soldados y campesinos. Su creador fue Lenin (1870-1924).

            El programa de los soviets.- (entro otros)

            • Establecer una república democrática.

            • Una amnistía para los presos ideológicos.

            • Implantar la jornada de ocho horas.

            • Desaparición de la policía política del Zar.

            • La creación de las milicias populares.

            Los campesinos toman la tierra de los señores, las queman, destruyen las cosechas y, en octubre de 1905, se llega a una situación irreversible, una huelga general, con una gran repercusión, ferrocarriles, bancos, periódicos, etc., hasta que el Zar se vio obligado a publicar, lo que se llamó el «manifiesto de octubre».

            ¿Qué promete el Zar? El Zar promete una Constitución, libertades civiles, la creación de un parlamento, Duma, elegido por todas las clases sociales. La Duma empezó a funcionar pero, poco a poco, le fueron recortando las funciones, hasta que prácticamente se vació de contenido, fue una ficción democrática que duró hasta 1917.

            En plena Guerra Mundial, la propia guerra produce una situación revolucionaria; hay deserciones en el ejército; hunde económicamente al país y la escasez de alimentos es aquí mucho más grave que en el resto de los países en contienda. El Zar es incapaz de solucionarlo.

            Los motines suelen producirse siempre por la falta de alimentos. Del motín a la insurrección política no hay nada, pero de ahí a la revolución tampoco.

            Crece la oposición al Zar. En estas circunstancias se llega a febrero de 1917. Estalla la huelga general en Petrogrado, motivada por la falta de alimentos, y el 12 de marzo (calendario europeo occidental), febrero en el calendario ruso, se produce una revolución y los insurrectos ocupan el arsenal, se arman, y exigen la abolición, el fin, de la autocracia zarista.

            Al mismo tiempo las tropas del Zar se niegan a disparar contra los manifestantes, contra la población. El Zar presenta la dimisión y aparecen en Rusia dos poderes, diferentes y opuestos.

            Estos dos poderes son, por un lado la Duma, que forma un gobierno provisional, y que intenta una revolución de signo liberal, con dos personajes claves, el Principe Luov y Kerenski (1881-1970). Por otro lado, los soviets de Petrogrado, partidarios de la revolución marxista, los bolcheviques.

            El gobierno provisional, marzo de 1917, establece la república democrática, decreta una amnistía, abole la pena de muerte, pero continúa, mantiene a Rusia en la Guerra Mundial, en contra de la posición de los bolcheviques. Tampoco puede frenar la subida de los precios, las presiones y problemas que generan los distintos nacionalismos (polacos, ucranianos, etc.). Los bolcheviques utilizan todos los medios a su alcance para desestabilizar, entre ellos los periódicos (Pravda).

            En octubre, la revolución es la revolución bolchevique. Aparece Lenin, personaje clave en la revolución. Cuando estalla la revolución no se encuentra en Rusia, por lo que cuando llega a San Petesburgo, la revolución ya ha estallado. Llega para defender las tesis de la ocupación, la toma del poder mediante la insurrección armada.

            Mantiene que el gobierno provisional representa y defiende los intereses de la burguesía, había continuado en la guerra. Lenin defendía las tesis de la Internacional de que la guerra era un arma al servicio del capitalismo y que el proletariado sólo podía participar de las guerras revolucionarias.

            El gobierno debía ser sustituido por una nueva configuración del Estado: los soviets de los diputados obreros; y al mismo tiempo se debía imponer la dictadura del proletariado.

            El 24 de octubre de 1917, toman los puntos clave de la ciudad de Petrogrado y con la ayuda de las tropas, que se les unen, consiguen detener a todo el gobierno provisional, que estaba reunido en el Palacio de Invierno. Tras el bombardeo y asalto al Palacio, el gobierno dimite y, el 25 de octubre, se reúne el Segundo Congreso de los Soviets, que confía el poder a un Consejo de los Comisarios del Pueblo, dirigidos, por supuestos, por Lenin.

            ¿Qué hace Lenin? Lo primero que hace es confiscar, expropiar, todas las tierras de la Iglesia, terratenientes, señores, de todos los grandes propietarios del país, que inmediatamente se ponen a disposición de los soviets rurales. En segundo lugar, establece el control obrero de las fábricas, los propietarios tienen que doblegarse ante las decisiones que toman los obreros. Otras medidas son el establecimiento de la igualdad y soberanía de todos los pueblos de Rusia; la nacionalización de todos los bancos y su fusión en un solo banco, controlado por los soviets.

            En política internacional la primera medida es la oposición a la guerra, insiste en que el proletariado sólo debe meterse en luchas revolucionarias, no en guerras capitalistas. Firma un tratado de paz, por separado, con Alemania. Destaca la figura de Trosky (1870-1940) en la firma. Otras medidas son la confiscación de los capitales extranjeros; la anulación de toda la deuda externa; la creación de la checa (Tcheka), policía política; entrega la tierra a los campesinos, etc.

            En 1918 estalla la guerra civil entre los rusos blancos y los rusos rojos, que finaliza en 1921 con el triunfo de los rusos rojos, haciéndose los bolcheviques con el poder. A la vez, intenta exportar la revolución al resto de los países, que la revolución salga de Rusia y se expanda por todo el mundo: Proletarios del mundo, ¡uníos!

            En el resto de Europa se consolidan las democracias.

          • La crisis del 29: consecuencias sociales, políticas y económicas

          • Las crisis de las democracias europeas: el ascenso de los fascismos

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          • LA EUROPA DE LOS BLOQUES

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          • LA EUROPA ACTUAL

          • El Mercado Común europeo

          • El Consejo de Europa y la OTAN

          • La Perestroika y los planteamientos de Gorvachov

          • La caída del muro de Berlín

          • El tratado de Mastrich de 1992

          • La guerra en Yugoslavia

          • Bibliografía básica

            General:

            Asa Brigg: Historia de las civilizaciones. El siglo XIX. Alianza Editorial. Capítulos del 1 al 6, 8 y 12

            G Mammarella: Historia de la Europa contemporánea (1945-1990). Ariel. Barcelona, 1990

            J F Deniau y G Druesne: El Mercado Común. Oikos-tau. Barcelona. 1990

            C Hill: La revolución rusa. Ariel. Barcelona. 1971

            Otros

            Cada manual indica una fecha diferente para el 18 Brumario

            Diplomatura en Gestión y Administración Pública

            J02 Historia de Europa (Grupo F)

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