Historia de españa

Proceso de hominixación. Pueblos prerromanos. Emirato. Califato. Reinos de Taifas. Legado cultural. Reconquista. Diversidad cultural. Política italiana. Descubrimiento de américa. Imperio Carlos V. Felipe II. Austrias. Inquisición. SIglo de oro

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TEMA 1

EL PROCESO DE HOMINIZACIÓN EN LA P.I. NUEVOS HALLAZGOS.

En el Paleolítico se dio la hominización, un proceso evolutivo y adaptativo en el género Homo debido a los grandes cambios climáticos, que culmina con la aparición del hombre de Cromagnon en el Paleolítico superior. Anteriormente, en el Paleolítico Inferior, encontramos al Homo Antecessor y al Heidelbergensis, cuyos restos podemos encontrarlos en la Gran Dolina y la Sima de los Huesos (ambos en Atapuerca). Este es uno de los grandes yacimientos, donde además encontramos restos del Neanderthal, perteneciente al Paleolítico Medio, con una capacidad craneal mayor y ciertos elementos culturales tales como la organización social y el conocimiento del fuego. En torno a su extinción hay cierta polémica, ya que se desconocen sus causas. Otros emplazamientos de sus restos los encontramos en Girona y Valencia por ejemplo. Por último, el anteriormente nombrado hombre de Cromagnon, convivió con el hombre de Neanderthal y compartió con él elementos culturales como los anteriormente señalados, aunque su cultura estaba más desarrollada, destacando sus obras de arte rupestre como las cuevas de Altamira, obra suya también muy relevante como uno de los yacimientos más importantes de restos de cromagnones, los cuales pueden hallarse por casi toda la P.I.

PUEBLOS PRERROMANOS. COLONIZACIONES HISTÓRICAS.

Los prerromanos fueron los pueblos que habitaban la Península en el primer milenio antes de la llegada romana. Los pueblos del norte, a destacar los celtas, vivían en castros y contaban con una cultura muy pobre y sin escritura, eran salvajes; los pueblos del arco mediterráneo, íberos, eran una cultura, no una unidad política, más desarrollados por su contacto con Oriente, como demuestra entre otros ejemplos su arte, como la Dama de Elche y la de Baza, además dentro de este grupo cabe destacar a los tartessos, con un nivel de desarrollo altísimo y gran riqueza; y los pueblos del centro, los celtíberos, excelentes guerreros con una cultura a mitad de camino entre los celtas y los íberos. Los colonizadores llegaron por diversos motivos: los fenicios por el comercio del metal, los griegos debido a la superpoblación de sus tierras y los cartagineses por su sentimiento imperialista. Todos crearon enclaves como puntos de contacto con los nativos, y así los primeros se asentaron, por ejemplo, en Cádiz y Málaga, los griegos en Ampurias y Rosas, y los últimos en Ibiza y Cartagena. Su colonización tuvo como resultado un proceso de aculturación, económica, social y política, por el cual los pueblos asimilaron su cultura perdiendo la suya. Como resultados positivos encontramos el gran salto cultural e histórico que se experimentó, ya que nos dieron la escritura, la moneda, la sal etc. pero en contra, los intercambios fueron desiguales a su favor, con un sometimiento económico.

PERVIVENCIA DEL LEGADO CULTURAL ROMANO EN LA CULTURA HISPÁNICA.

La llegada romana a la P.I. se da en el s. III a.C. en Sagunto, dentro del contexto de las guerras Púnicas, con el fin de evitar el dominio cartaginés. A su conquista se opusieron, en especial, cántabros, astures y vascos, destacando como símbolos Numancia y Viriato. Los vascos serían derrotados (relativamente) por Augusto (pax romana). Tras la conquista impusieron su dominio mediante guarniciones, pasando a ser una provincia romana, Hispania. Pero para controlar un territorio hace falta cohesionarlo, y a este proceso de cohesión lo llamamos romanización, una suerte de aculturación por la cual impusieron su lengua, su religión (primero romana y después cristiana), su estructura jurídica (con el derecho romano), la estructura administrativa (con la división en provincias y la creación de cargos públicos) y la concesión de la ciudadanía a los nativos, hecho de gran relevancia, ya que algunos hispanos fueron muy relevantes en la cultura romana, como los emperadores Trajano y Adriano y el pensador Séneca. Con respecto a los restos artísticos, en cuanto a arquitectura civil encontramos gran cantidad de obras públicas tales como acueductos o calzadas, destacando la vía Augusta y la de la Plata, en religiosa encontramos primero templos paganos y luego basílicas con la llegada del cristianismo, y también encontramos obras de pintura y escultura.

LAS INVASIONES BÁRBARAS. EL REINO VISIGODO: INSTITUCIONES Y CULTURA.

Ante la debilidad romana, los pueblos vecinos comenzaron a invadir sus fronteras, de manera que los romanos tuvieron que contratar a pueblos mercenarios para expulsarlos. En la P.I. fueron los visigodos los encargados de la expulsión de los suevos, vándalos y alanos pero, tras ser expulsados ellos de su reino de Tolosa en la Galia, decidieron crear un nuevo reino con capital en Toledo en el s. V, aunque no llegaron nunca a controlar la totalidad de la Península, ya que en la zona sur se mantuvieron los bizantinos. Al principio se produjo una dualidad en la sociedad y administración que, junto a las luchas internas y las amenazas exteriores, les debilitaron; por lo que los reyes posteriores intentaron su cohesión mediante unificaciones territoriales, de Leovigildo; religiosas, de Recaredo, que supuso el fin del arrianismo; y legislativas, de Rescesvinto, el fuero juzgo. Además, establecieron una monarquía hereditaria para evitar conflictos sucesorios y crearon órganos consultivos: el aula regia, el officium palatino y los concilios de Toledo, que implicaban a la nobleza y a la Iglesia. Aun así, fue un pueblo poco estable, romanizado y muy influido por la Iglesia. El más alto exponente de su cultura es San Isidoro de Sevilla, cuya inmensa obra, las Etimologías, son un compendio del saber de la época. Además, ocasionaron un gran impacto lingüístico, importando gran cantidad de palabras (en especial de guerra) y antropónimos. Por últimos, con respecto al arte, destacan sus pequeñas iglesias rurales como San Juan de Baños y sus trabajos de orfebrería en piezas como coronas y cruces.

TEMA 2

EVOLUCIÓN POLÍTICA. CONQUISTA, EMIRATO Y CALIFATO DE CÓRDOBA.

Los musulmanes entraron en la P.I. en el 711 por el ímpetu expansivo del Islam y por intereses económicos, aprovechando las luchas entre visigodos. La conquistaron en 5 años gracias a las capitulaciones de los nobles como Teodomiro, comenzando con la victoria en el Guadalete del ejército de Tarik y Muza. Pasó a ser un Emirato Dependiente de Damasco llamado Al-Andalus, exceptuando la zona norte, comandada por don Pelayo. Tras un golpe de Estado abbasí, Abd al-Rahman I huye a Al-Andalus donde inició el Emirato Independiente, política y militarmente, de Córdoba. Abd al-Rahman III se autoproclamó califa en el s. X, siendo así independientes también en cuanto a religión, suponiendo el máximo esplendor político, igual que su hijo Al-Hakam II lo sería de lo cultural y artístico. Los siguientes califas fueron delegando autoridad en los visires, entre los que destaca Almanzor por sus numerosas razias, campañas militares de saqueo de ciudades contra los cristianos, como en Santiago. Fue debido a su heterogeneidad social y étnica que sufrieron numerosos problemas internos, además de las rivalidades políticas, que, a la muerte de Almanzor, supusieron la desintegración del Califato.

LA CRISIS DEL SIGLO XI: LOS REINOS DE TAIFAS

El Califato se dividió en el s. XI debido a su debilidad en pequeños Estados independientes, las taifas, volviéndolos aún más vulnerables frente a los cristianos, que aprovecharon la situación. Los musulmanes pidieron ayuda al pueblo almorávide, que derrotaron a los cristianos en Sarajas y unificaron las taifas bajo un dominio muy estricto que al final supuso su expulsión, formándose las segundas taifas en el s. XII. Esta vez pidieron ayuda a los almohades, pero estos consiguieron unificar menos territorio y fueron vencidos en 1212 en las Navas de Tolosa por Alfonso VIII, perdiendo, además, Córdoba. Tras ellos se formaron las terceras taifas, conquistadas por los cristianos exceptuando el reino de Granada, bajo el mando nazarí que se mantuvo por su cohesión, su hábil gestión diplomática y la llegada de más musulmanes. A pesar de todo, tuvo que jurar vasallaje a Castilla y terminó siendo conquistada en 1492 por los RRCC aprovechando su debilidad, durante el reinado de Boabdil. En un principio se les permitió quedarse, pero en el s. XVI fueron forzados a convertirse o partir.

LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL.

La sociedad de Al-Andalus era muy heterogénea y compleja, determinada por criterios étnicos y religiosos, de manera que se dividía en tres grupos: musulmanes, dentro de los cuales se dividían étnicamente, originando problemas, en árabes, bereberes y muladíes; esclavos, del norte de África y eslavos; y no musulmanes, judíos y mozárabes. Este último grupo fue disminuyendo al convertirse para no pagar impuestos. Los problemas anteriormente mencionados los hacían inestables, ya que los árabes estaban mejor considerados socialmente a pesar de que su religión los definía a todos como iguales.

Su economía era desarrollada, mercantil, urbana y monetaria, con dos monedas. El sector primario se dedicaba a la ganadería, a la minería, por herencia romana, y a la agricultura, destacando la implantación de nuevos cultivos y sistemas de regadío. El secundario se dedicaba a la artesanía, tanto de productos de lujo, como el cristal y la seda, como para el consumo. Por último, en el sector terciario, se potenciaron tanto el comercio interior, en los zocos, como el exterior, suponiendo de esta manera un punto de contacto tecnológico e ideológico con Oriente, además de una puerta entre este y Europa.

EL LEGADO CULTURAL.

La cultura andalusí, muy condicionada por su estricta religión, fue influida por la cultura hispanogoda. Córdoba, con la construcción de bibliotecas y mezquitas, fue el centro cultural del mundo tras el impulso califal, en especial de Abd al-Rahman III y Al-Hakam II. Se desarrollaron numerosas disciplinas científicas, como las matemáticas y la medicina; así como la historia y la literatura, donde destaca la poesía, dentro de la que cabe mencionar a Ibn Hazn, autor del “El collar de la paloma”. Esta cultura fue la vía de transmisión a Occidente de las ciencias griega y árabe. En los reinos de taifas también se fomentaron las artes y las ciencias, destacando las figuras de los filósofos Averroes y Maimónides (judío), los cuales intentaron conciliar el pensamiento aristotélico con sus ideas religiosas. Con respecto a la lengua, se hablaba el árabe y una mezcla de este con el romance, en el que se escribieron el zéjel y las moaxajas.

A pesar de todo el impulso cultural, hubo algunas épocas, como en la de Almanzor, en las que se dieron la represión y la persecución científica por la intransigencia de los mandatarios fundamentalista y ortodoxos.

LA MEZQUITA Y EL PALACIO EN EL ARTE HISPANO-MUSULMÁN.

La principal manifestación del arte hispano-musulmán es la arquitectura, ya que, debido a las estrictas leyes islámicas, la arquitectura y la pintura estaban condicionadas y, en consecuencia, subordinadas a ésta. El arte era más pujante en tanto más poderosa era la sociedad, así como en los periodos de mayor flexibilidad y expansión de las mismas. Podemos distinguir tres etapas: la califal (Córdoba), donde se edifican la Mezquita y Madinat al-Zahra; las taifas (Sevilla), donde encontramos la Torre del Oro y la Giralda, antiguo minarete; y el reino nazarí (Granada), destacando la Alhambra, un complejo recinto amurallado.

De esta manera podemos establecer dos edificios representativos: en arquitectura religiosa, la mezquita, el edificio principal religioso, que consta de diversas partes como el sahn, el mihrab y la quibla. La obra más representativa sería la Mezquita de Córdoba, iniciada por Abd al-Rahman I y finalizada por Almanzor, de la que destacan su riqueza ornamental y su doble arcada. En cuanto a la arquitectura civil, destaca el palacio, residencia de los gobernantes, donde destaca la Alhambra de Granada, con sus pabellones organizados en torno a numerosos patios y jardines. Dentro del conjunto de los palacios o alcazabas también destacan el de Madinat al-Zahra y el de la Aljafería. Debido a su prohibición de retratar la figura humana, los motivos decorativos se alternaban entre lo geométrico y lo vegetal.

TEMA 3

LOS PRIMEROS NÚCLEOS DE RESISTENCIA.

Los primeros núcleos cristianos son dos: el cantábrico y el pirenaico, los cuales comenzaron a ampliar su territorio a partir del siglo VIII. El primero se inicia con la victoria de don Pelayo en Covadonga en el 722, creando el reino de Asturias. Sus sucesores hicieron ampliaciones en el territorio hasta la bajada al valle del Duero por Alfonso III. De éste surgirá el reino de Castilla cuando Fernán González se independice. El segundo núcleo se dividía en: Pamplona, reino surgido con la familia Arista que extenderán Sancho I y Sancho III al incorporar Sobarbe y Ribagorza y Castilla en el s. XI creando el reino de Navarra, el cual se partiría a su muerte; el condado de Aragón, incorporado a Pamplona en el s. X; y el condado de Barcelona. Estos tres formaban parte de la “Marca Hispánica” creada por Carlomagno como defensa frente a los musulmanes, pero fueron independizándose poco a poco. En los condados catalanes esta independencia se debió a Vilfredo el Velloso.

PRINCIPALES ETAPAS DE LA RECONQUISTA.

El proceso de la Reconquista, por el cual los cristianos fueron recuperando el territorio a los musulmanes, se divide en tres partes. En la primera, que comienza en el s. XI con las primeras taifas, Sancho III cobra las primeras parias y anexiona Castilla y Aragón, en la zona cantábrica Alfonso VI toma Toledo y en los Pirineos toman Tarragona. En la segunda, s. XII, debido a la unificación almorávide, los progresos son escasos, aunque Alfonso I toma Zaragoza y con las segundas taifas Fernando II toma Alcántara y Alfonso VIII, Cuenca; mientras que, en la zona pirenaica, Ramón Berenguer toma Lérida tras unir los condados catalanes y el reino de Aragón y Alfonso II, Teruel. En el s. XII se producen las grandes conquistas, tras el freno producido por los almohades, que comenzarán en la victoria de las Navas de Tolosa en 1212: Alfonso IX toma Extremadura; Fernando III, Córdoba y Sevilla; Alfonso X, Murcia y Jaime I conquista Baleares y Valencia. Solo permanecerá el reino de Granada, pero en el s. XIV se dio una crisis en la Reconquista. Por último, en cuanto a la tecnología de guerra, los cristianos se vieron favorecidos por la modernización del armamento y el uso de caballos.

MODELOS DE POBLACIÓN Y ORGANIZACIÓN SOCIAL.

La repoblación, fruto de la Reconquista, supuso una estructuración de la propiedad que aún se mantiene: latifundios al sur y minifundios en el norte. En los Pirineos y al norte del Duero se dio la presura, entregando las tierras a campesinos libres para que se hicieran cargo total de ellas y contrarrestar así el poder señorial, que originó la pequeña y mediana propiedad. Entre el Duero, Montes de Toledo y el valle del Ebro, la repoblación fue concejil, siendo las tierras comunales en poder de un Concejo. En el sur, el rey repartió la tierra entre la nobleza y el clero, dándoles grandes latifundios; mientras que a las Órdenes Militares se les dieron grandes latifundios ganaderos en la zona de la Mancha y Macizos de Teruel. Además, se colonizó el interior para asegurar las fronteras y explorar la tierra. Todo este reparto de tierras se realizó mediante fueros, cartas puebla y repartimentos, documentos que cedían las tierras con sus respectivas leyes y privilegios. La sociedad quedaba, de esta manera, dividida en estamentos, en los que la nobleza se encontraba en la cúspide, seguida del clero, los grupos urbanos y por último, los campesinos, divididos en libres y siervos de gleba. Los judíos eran o bien artesanos o bien comerciantes, mientras que los moriscos eran normalmente campesinos.

DIVERSIDAD CULTURAL: CRISTIANOS, MUSULMANES Y JUDÍOS.

La convivencia posibilitó el intercambio entre las culturas judía, cristiana y musulmana, aunque en las ciudades se daba la segregación espacial por religión; así con una minoría cristiana procedente de otras partes de Europa. Hay una gran mezcla cultural debido a esta convivencia, que, aunque forzada, fue muy fructífera; encontrándose los centros culturales en el monasterio, dentro del campo, y en las catedrales y universidades, dentro del contexto urbano. Las lenguas romance avanzaron; se desarrolló la literatura con jarchas, cantares de gesta, “Los milagros de Nuestra Señora” de Berceo y la lírica trovadoresca; se crean Escuelas de traducción en Castilla, como la de Toledo y Tarazona, impulsadas por Alfonso X en las que se traducía al latín obras árabes, orientales y griegas sobre ciencia y filosofía; y en Aragón aparecen los escritores Arnan de Vilanova y Raimón Llul, autor de “Llivre del gentil” y “Arbre de Sciencia”. De este modo se difundió gran parte de la ciencia islámica y de la antigüedad griega.

LAS MANIFESTACIONES ARTÍSTICAS.

Encontramos un arte con predominancia de la arquitectura, subordinando a esta la escultura y pintura. En un primer periodo encontramos el arte prerromano o asturiano, en la zona cantábrica, libre de los musulmanes. Se construyeron pequeñas iglesias rurales con escasos huecos en los muros de piedra como en el caso de Sta. Mª del Naranco. A continuación, del s. X al XII/XIII se desarrollará el Románico, que entrará por el Camino de Santiago, desarrollándose solo en la zona norte, con características comunes al estilo anterior como el uso de la bóveda de cañón y el arco de medio punto, aunque encontramos iglesias mayores, como San Martín de Fromista. Destacan especialmente las iglesias de peregrinación, como la Catedral de Santiago. En escultura, en general, destacan los relieves en las fachadas con un fin didáctico destinado a la mayoría analfabeta, además de para atemorizarles. Concretamente, en el Románico, los relieves, igual que la pintura, son hieráticos, destacando el Pórtico de la Gloria de Santiago. En cuanto a la pintura, se utilizan frescos para cubrir muros y bóvedas, destacando la figura del pantocrátor rodeado de los tetramorfos, como en la iglesia de Tahull.

La siguiente corriente, el Gótico, se dio en casi toda la P.I. en las ciudades. En cuanto a arquitectura civil destacaremos los palacetes urbanos de la nobleza, mientras que en la religiosa destacan las catedrales, que, debido a la utilización de contrapesos, dotaban de mayor ligereza a los muros, lo que permitió el uso de vidrieras. También destacarán en escultura los relieves, que adquirirán mayor realismo, al igual que la pintura, donde destacarían los retablos. En este estilo aparecerán distintas escuelas con influencias italianas y flamencas. De esta manera observamos que el arte es un reflejo de la sociedad: el románico, en pleno feudalismo, es rural; mientras que el gótico, con el que cobra importancia lo urbano.

TEMA 5

LA UNIÓN DINÁSTICA.

Tras la boda de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469, se produjo, en 1479, la unión dinástica al heredar Fernando la corona de Aragón y ganar Isabel la guerra civil a su sobrina, Juana la “Beltraneja”, por la corona de Castilla, abriendo una nueva etapa del imperio hispánico de los s. XVI y XVII. En sus inicios la unión fue personal, pero fue evolucionando hacia política debido a tres factores: la centralización del poder, el dominio de la P.I., la unidad religiosa y reduciendo la influencia de los nobles, que protagonizaron revueltas y sublevaciones; pero la unión no se dio ni territorial ni institucionalmente, ya que cada reino mantuvo su cultura (lengua y tradiciones), moneda e instituciones; así como los asuntos externos, también independientes. A la muerte de Isabel, receloso de que Juana y Felipe unificaran todo el territorio, Fernando se casa con Germana de Foix, demostrando la fragilidad de la unión, también reflejada en la exclusión aragonesa del mercado americano.

CONQUISTA DE GRANADA Y ANEXIÓN DE NAVARRA.

Con los RRCC se finalizó la conquista de toda la P.I. con la toma, por razones tanto religiosas como políticas, del reino nazarí de Granada, el cual se mantuvo como vasallo de Castilla desde mediados del s. XIII; aunque esta conquista duró más de lo previsto a pesar de la guerra civil entre los musulmanes, finalizando, tras nueve años, con las capitulaciones de Santa Fe, donde se pactan condiciones de tolerancia y respeto con Boabdil. Pero siete años más tarde, debido a la Inquisición y a la acción del Cardenal Cisneros en su guerra contra el Corán (1499), terminará el periodo de tolerancia, ocasionando el problema morisco, que a su vez conllevará graves problemas económicos y demográficos. La anexión del reino de Navarra, bajo la influencia francesa, también era codiciado por los RRCC, y cuya anexión al territorio hispano se produjo tras la muerte de Isabel, en 1512, tras su rivalidad con Francia, con la condición de respetar los fueros, instituciones y autonomía tras su conquista.

LA INTEGRACIÓN DE LAS CANARIAS Y LA APROXIMACIÓN A PORTUGAL.

Dentro de la proyección exterior de los RRCC, además de continuar sus líneas de expansión tradicionales, comenzaran su expansión por el Atlántico. Fueron rivales con Portugal sobre los derechos de conquista del archipiélago hasta que en 1479 este renuncia a él debido al tratado de Alcaçovas, por el cual se les cedía África occidental y sus mares. De esta manera pudieron conquistar Canarias, empezando por Lanzarote para terminar en Tenerife. El proceso de conquista resultaría un ensayo de lo que se haría más adelante en América: se utilizaron recursos humanos y económicos aportados por particulares que reconocerían la soberanía real, llegaron inmigrantes procedentes de Andalucía, Génova etc., se introdujo la caña de azúcar, que pasaría a ser su principal fuente de riqueza, así como las instituciones administrativas castellanas. Pero el hecho más relevante fue el exterminio de los nativos, los guaches, maltratados física y culturalmente, muchos muertos a causa de enfermedades europeas y por la dura esclavización, dando lugar a un desastre demográfico. Con respecto a Portugal, utilizaron una política matrimonial de manera sistemática, destacando el casamiento de su hija Isabel con el primogénito del rey, y, a su muerte, con el siguiente heredero. Pese a que no tuvieron resultados inmediatos, permitirá que, en 1580, Felipe II reclame el trono portugués.

LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO. INSTITUCIONES DE GOBIERNO.

Los RRCC eran monarcas autoritarios con interés en crear instituciones que restaran poder a las clases más dominantes y comenzaron la unificación territorial, creando así el primer Estado Moderno. Los reyes elegían a los cargos eclesiásticos, daban cargos a los nobles en las nuevas instituciones creadas, controlaban a la burguesía por medio del corregidor y se autoproclamaron Gran Maestre de las Órdenes Militares; consiguiendo disminuir el poder de estos estamentos, los más poderosos. Crearon nuevos organismos de poder como un ejército permanente, un cuerpo de diplomáticos, las Audiencias, los consejos (distintos en Castilla y Aragón) y la Inquisición, de la cual se sirvieron para obtener la unidad religiosa, llevando a cabo una intensa persecución que desencadenó muchas muertes y expulsiones. También establecieron la figura del almirante y el Gran Capitán, además de la Santa Hermandad, destinada a mantener el orden público.

POLÍTICA ITALIANA Y NORTEAFRICANA.

Durante el reinado de los RRCC (1476-1504) la política exterior sigue las líneas tradicionales de Aragón y Castilla: la primera por el Mediterráneo y juntos por el norte de África. Aragón y Francia tenían proyectos expansionistas en Italia, pero las victorias en Ceriñola, Garellano y Gaeta en las campañas militares del Gran Capitán permitieron la conquista de Nápoles, asegurando el sur de Italia a Aragón, el norte a Francia y situándose entre medias los Estados Pontificios. No asegurar la costa africana, como señalaría Isabel, podía suponer un problema para las comunicaciones con Italia, por lo que se llevaron a cabo unas campañas destinadas a controlar al Imperio Otomano, con un ideal de cruzada. La expansión por esta zona comenzó en 1497 con la toma de Melilla, y después, ayudado por Cisneros, Fernando lanzó expediciones en las que se consiguió, entre otras cosas, la toma de Orán, Trípoli y el sometimiento de Argel, pero tras la derrota en las islas Gelbes solo quedarán algunas plazas fuertes. Esta expansión mediterránea tuvo como consecuencia la piratería berberisca asentada en el norte de África, auspiciada por el Imperio Otomano para defender sus tierras, donde destacarán los hermanos corsarios Barbarroja.

TEMA 6

EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA.

Tras el dominio por parte de los turcos de las rutas mediterráneas, se necesitaban otras nuevas para acceder a Asia. Esta fue una razón para que los RRCC aceptaran, tras la toma de Granada, la propuesta de Colón. Además, debido al tratado de Alcaçovas para reducir la rivalidad luso-castellana, su influencia se limitaba a las islas Canarias; de forma que garantizaron a Colón en las capitulaciones de Santa Fe, en caso de tener éxito, los títulos de almirante y virrey junto con muchos beneficios económicos. Partieron el 3 de agosto de 1492, de Palos, La Pinta, La Niña y La Santa María, que llegarían el 12 de octubre a la isla de Guanahaní (Antillas), descubriendo, antes de volver, Cuba y Haití. Con el tratado de Tordesillas entre España y Portugal se delimitaron las áreas de influencia, pero debido a un error de cálculo, los lusos colonizaron Brasil. Colón realizó tres viajes más antes de su muerte, siempre creyendo que había llegado a costas asiáticas, pero más adelante Americio escribirá sus teorías de que se trata de un nuevo territorio. Este descubrimiento supuso el fin de la Edad Media y tuvo una repercusión tanto política y social como económica, cuestionando las bases científicas y filosóficas de la época.

CONQUISTA Y COLONIZACIÓN.

Con Carlos I se opta por adentrarse en el territorio tras los viajes colombinos y explorarlo en vez de continuar a las Indias. Todo el territorio conquistado pasaba a ser del rey, que otorgaba riquezas y virreinato al conquistador. Este solía ser una persona sin fortuna o de baja condición social que vieron en estos viajes la posibilidad de enriquecerse y subir de estamento, resultando ser visionarios pero crueles y fanáticos. Las conquistas más importantes son las del Imperio Azteca por Cortés (virreinato de Nueva España), del Imperio Inca por Pizarro (virreinato de Perú), la fundación de Buenos Aires por Mendoza y la exploración de Orellana del Amazonas. Estas se facilitaron con los pactos con los pueblos sometidos a los imperios indígenas, el impacto por los mitos nativos y sus ventajas materiales como las armas y los caballos. Se organiza a los indígenas en mitas y encomiendas, donde eran forzados a trabajar con algo de remuneración, y en reducciones, donde se les encerraba y adoctrinaba en la religión. De esta manera no se respetó ni su lengua ni su cultura ni su religión. La sociedad era una copia de la castellana, pero mestiza, organizada por la pigmentocracia. Montesinos y las Casas denunciaron la situación, ya que eran obligados a trabajos forzados y esclavitud, como en las minas de Zacatecas y Potosí, además de que muchos murieron tanto por enfermedades como por la explotación, lo que explica la llegada más adelante de africanos para trabajar. Estas denuncias supusieron la aprobación de las Leyes Nuevas por Carlos V, aunque no resultaron efectivas.

GOBIERNO Y ADMINISTRACIÓN.

Al deberse el descubrimiento a Castilla, esta ejerció un monopolio sobre América intentando sacar el máximo beneficio de las tierras. Para controlarlo crearon la Casa de Contratación en Sevilla, que organizaba y controlaba el comercio y la navegación, y el Consejo de las Indias, que gestionaba los asuntos del territorio español, ambos dependientes de Castilla. Los territorios fueron considerados una prolongación del territorio castellano, por lo que la administración política fue una copia de su modelo. Los virreinatos, con autonomía política, privilegios, prestigio y poder (destacando el de Perú y Nueva España), eran los representantes del rey; las gobernaciones, regidas por un gobernador militar; los corregimientos, en un territorio más pequeño; los municipios, administraciones locales regidas por cabildos españoles; y las Audiencias, tribunales superiores de justicia con un poder paralelo al de los virreyes. La monarquía española realizaba viajes de vez en cuando a América, las visitas y residencias, para controlar los abusos contra los nativos, aunque no sirvieron de mucho, ya que debido a los largos periodos entre ellas y la gran distancia, los virreyes tenían una gran autonomía, por lo que había una gran corrupción por la que entregaban cargos y privilegios escapando de este control.

IMPACTO DE AMÉRICA EN ESPAÑA.

Las consecuencias fueron muy variadas y desiguales. Lentamente se va cambiando la mentalidad y hay que estudiar y documentar todos los hechos diferentes al mundo conocido (geografía, antropología y cartografía); como el cambio en la configuración geográfica al descubrir que la Tierra no era plana. Fue una gran fuente de intercambios comerciales, exportando trigo, vid etc., e importando productos agrícolas desconocidos (como la patata) y oro y plata, mercancías que dominaron el comercio americano causando una revolución en los precios. Solo benefició a los ricos y poderosos que se dedicaron a comprar tierras (bienes no productivos). Los precios se multiplicaron y no benefició a la economía porque se da una política económica errónea, además de por el enorme gasto del oro en operaciones militares o invertida improductivamente en bienes de lujo importados. Se venden materias primas a precio variable y se compran manufacturas, de manera que el “monopolio americano” queda solo en la teoría, ya que entran productos a través de estas, razón por la que no se renueva la artesanía. Aumenta tanto el poder de la monarquía como el de Castilla frente a Aragón; significando el inicio de los imperios portugués y español, financiado con los metales americanos. Todo este comercio americano significó la decadencia del Mediterráneo. Además, cabe destacar que el nuevo continente significó una válvula de escape para la población que no encontraba su hueco en la sociedad española (aventureros, desempleados etc.)

EL IMPERIO DE CARLOS V. LOS CONFLICTOS INTERNOS.

Con él se inicia la dinastía de los Habsburgo y el nacimiento del Imperio Español. Recibió una gran herencia: Castilla y todos sus territorios por parte materna y las zonas del Sacro Imperio con el título de emperador por el paterno. Tenía una mentalidad medieval y defendía la Universitas Cristiana (hegemonía del emperador y del Papa). Su defensa del catolicismo unía al Imperio, pero la implantación de flamencos en altos cargos, su desconocimiento del idioma y el despilfarro continuo de oro americano para sus guerras permanentes hicieron que se le considerara un rey extranjero y perjudicial para los intereses castellanos, como un detonante de las Comunidades y las Germanías. Las primeras se dan en Castilla y las protagonizaron los ciudadanos, que además de lo anterior reclaman más poder para las Cortes y poder exportar oro etc. Fueron derrotados en Villalar y se ejecutó a los líderes Padilla, Bravo y Maldonado. Las segundas, protagonizadas por campesinos, artesanos y bajo clero en Aragón, fueron revueltas anti señoriales ante la difícil situación económica, que también supuso la ejecución de sus líderes. Tras estas derrotas, Carlos V acrecentó el autoritarismo y cambió su manera de pensar: aprendió el idioma, tuvo actitud de escucha y respeto a las Cortes, nombro ministros nativos y permanecía más tiempo en Castilla.

LA MONARQUÍA HISPÁNICA DE FELIPE II. LA UNIDAD IBÉRICA.

Es hijo de Carlos I, el cual le cede España y las Indias. Este monarca, símbolo de la contrarreforma, era sedentario y burócrata, que dirigió el Imperio desde Castilla, situando la Corte en Madrid, donde se situó la capital. Su gobierno, además de absolutista y católico, fue belicista y centralizado, tomando él mismo las decisiones, algunas de las cuales le llevaron a múltiples batallas, como la de los turcos en Lepanto, donde su victoria frenará el avance del Imperio Otomano, y contra Inglaterra con la Armada Invencible, donde perderá. Su política es expansiva, continuando durante todo su reinado la expansión del imperio por el Atlántico y Pacífico, financiado con el oro americano, que arruinará a Castilla, produciéndose tres bancarrotas. Los conflictos internos a destacar son la sublevación en las Alpujarras de los moriscos, derrotados y reubicados, y el caso de Antonio Pérez, su secretario, que al huir a Aragón crea un conflicto que termina con la restricción de los fueros aragoneses. Con la muerte del rey luso sin descendencia, Felipe II reclamará su derecho al trono, obteniéndose la unidad ibérica tan buscada por los RRCC, causando el recelo entre la nobleza y burguesía lusas. De esta forma la monarquía hispánica alcanzaba su máxima extensión, pero se da una crisis en 1640 cuando Felipe IV y su valido el conde-duque de Olivares pretenden cambiar el esquema, originando sublevaciones y su independencia tras la rebelión liderada por el duque de Bragança.

EL MODELO POLÍTICO DE LOS AUSTRIAS. LA UNIÓN DE REINOS.

El modelo era absolutista limitado debido a que los reinos y señoríos casi independientes limitaban su poder. Se fortaleció, castellanizó y centralizó la administración (con capital en Madrid desde Felipe II), que se organizaba en: monarca, cúspide del sistema; cancilleres o secretarios reales, de amplios poderes; Consejos (de Estado, ocupado de la política exterior y grandes cuestiones de Estado; territoriales, específicos en cada territorio; y temáticos, como la Inquisición); virreinatos (en América) y Audiencias, Tribunal Supremo, distintas en Aragón y Castilla. El sistema de Consejos garantizaba una considerable autonomía a las diferentes partes del imperio, pero complicaba la coordinación y la toma de decisiones, alcanzando un índice tan elevado de burocratización que requería un gran número de funcionarios como los corregidores y los vegueres. El poder real se reflejaba en un ejército permanente, un complejo sistema de diplomáticos, numerosos funcionarios (organismo muy caro y corrupto) y muchos impuestos, tanto directos como indirectos, como la alcabala, en los que se basaba el sistema fiscal, pero que no servían por el creciente aumento de la deuda. De esta derivaron bancarrotas, préstamos y subidas de intereses.

ECONOMÍA Y SOCIEDAD. ESPAÑA S. XVII.

Se da un crecimiento demográfico, en especial en Castilla (a pesar de las pestes y migraciones), lo cual aumenta la demanda, sin que esto signifique el aumento de la productividad debido a la producción ampliada extensiva y a las roturaciones. La Mesta sigue manteniendo su poder, por lo que la ganadería no termina de despegar, mientras que la artesanía es incapaz de satisfacer la demanda y competir con Europa, y al no poder satisfacer la demanda americana se debe recurrir a la importación. Carlos V y Felipe II endeudaron el Estado, lo que llevó a bancarrotas y a multitud de impuestos (como el estanco de la sal, propiedad de la corona, o la alcabala) y grabaciones en las exportaciones. Este esfuerzo económico es asumido por Castilla, e hizo a la Hacienda deficitaria. En esta sociedad aun estamental, y debido a las deudas, los reyes vendían títulos, comprados por los burgueses, imitadores de lo peor de la nobleza, sector dominante con prestigio social, originando un grave problema de mentalidad; son los gestores de la vida política den las ciudades, donde también hay artesanos agrupados en gremios, criados y mendigos que vives de la caridad pública. El campo, por su parte, es el sector más numeroso y es diferente según la zona y el reino (partiendo de la situación derivada de la Reconquista y los pactos debidos a las sublevaciones). Después de la expulsión de los judíos, convivían cristianos, judíos conversos y moriscos, aunque debido a los Estatutos de Limpieza de Sangre se establece una marcada diferencia entre los viejos cristianos y los nuevos.

CULTURA Y MENTALIDADES EN LA ESPAÑA DEL S. XVI. LA INQUISICIÓN.

El s. XVI fue un periodo de esplendor cultural general en España. La fundación de la Universidad de Alcalá, la publicación de la Biblia políglota, el inicio del Derecho internacional (Francisco de Vitoria), el auge del pensamiento económico, la penetración de las tendencias literarias y artísticas procedentes de territorios italianos. En la primera mitad de siglo se publicó la primera gramática castellana (Nebrija), destacó la lírica de Boscán y Garcilaso, el teatro (“La Celestina”) y la novela picaresca (“El Lazarillo de Tormes”). En la segunda mitad, la intolerancia religiosa hizo retroceder la cultura humanística aunque apareció la literatura mística (Fray Luis de León, S. Juan de la Cruz) que corre pareja al espíritu contrarreformista. Se desarrollan nuevos estilos arquitectónicos: el isabelino plateresco (Universidad de Salamanca), renacentista y el clásico herreriano (Monasterio de El Escorial). En pintura destaca el Greco; y en escultura, manierista, Berruguete. Durante el s. XVI la vida cotidiana sufrió grandes transformaciones: el interés por las noticias procedentes de tierras lejanas, cambios en las costumbres alimentarias por los nuevos productos llegados de América, y el abandono del carácter religioso del teatro que evoluciona hacia temas de diversión y comedias. El Tribunal de la Santa Inquisición fue creado por los RRCC para castigar los delitos de herejía (1478). A lo largo del s. XVI, la Inquisición se consolidó como una poderosa herramienta para la cohesión religiosa del reino. Actuó severamente contra los judeoconversos, segó cualquier posibilidad de arraigo del protestantismo en España y estableció una homogeneidad ideológica en torno al catolicismo de Trento. Fue empleada como instrumento político por la Corona y fue el eje fundamental de la propaganda antiespañola (Leyenda Negra). AL TENER JURISDICCIÓN EN TODOS LOS REINOS ERA LA ÚNICA INSTITUCIÓN QUE PODÍA UTILIZAR LA CORONA SIN LÍMITES EN TODOS LOS REINOS. EXISTÍO HASTA SU ELIMINACIÓN DURANTE EL TRIENIO LIBERAL.

TEMA 8

GOBIERNO DE VALIDOS Y CONFLICTOS INTERNOS.

En el s. XVII comienza la decadencia del imperio español, que perderá su hegemonía europea. Los encargados de la administración del Estado eran los validos, pertenecientes a la nobleza con cargos en la Corte. Principalmente mediaban entre el rey y el reino. Se hicieron ricos y poderosos por su influencia en el rey, que confiaba en ellos, y por la clientela entre la que repartían cargos y prebendas, aumentando la corrupción y la desconfianza del pueblo en el monarca por desentenderse de los asuntos de Estado. Como un ejemplo de su poder, sustituyeron los Consejos por las Juntas, más rápidas en la toma de decisiones. Durante el reinado de Felipe III, su valido fue el duque de Lerma, y se dio una época de intransigencia religiosa decretando la expulsión de los moriscos de Aragón, Valencia y Castilla, los cuales, a pesar de rebelarse, perdieron sus tierras en favor de la nobleza al ser derrotados, agravando una grave crisis económica y de la agricultura. Con Felipe IV, cuyo valido fue el conde-duque de Olivares, se pretendió unificar y centralizar el Estado según el modelo castellano, pero el rechazo llevó a la independencia de Portugal mientras que en Cataluña y Nápoles se negoció no cambiar la planta del Estado. Con esto también pretendían sostener el ejército proporcionalmente (Proyecto de Unión de Armas). Carlos II, un monarca enfermizo e incapaz de gobernar, tuvo como valido más destacado a Juan José de Austria. En su reinado hubo tensiones internas por reivindicaciones campesinas (el motín de los Gatos) y su muerte sin descendencia desembocaría en la Guerra de Sucesión.

CRISIS DE 1640.

Supuso el comienzo del fin del conde-duque de Olivares, que pierde la confianza del rey y es desterrado. Con su Proyecto de Unión de Armas se dio una crisis política debido a las rebeliones. Entre estas destacan las revoltas catalanas, que buscaban una república castellana independiente. Se producen atropellos a las tropas castellanas y Barcelona se convierte en el símbolo de la revuelta. Además, los catalanes se niegan a combatir fuera de Cataluña y a subvencionar batallas europeas, consiguiendo evitar la Unión de Armas, pero sin lograr independizarse como en el caso de Portugal, tras la rebelión dirigida por el duque de Bragança. Esto se unió a la crisis económica debido al mal comercio, tanto interior como exterior, la caída de la producción agrícola y un ciclo regresivo en la ganadería y artesanía; además de la crisis demográfica, ocasionada por factores estructurales y coyunturales (como las guerras), por las malas cosechas unidas a la peste se causa un desastre demográfico. Como consecuencias destacan las económicas, como las bancarrotas y la emisión de mala moneda (que lleva a su devaluación y posterior inflación); y las sociales, como el aumento del poder de la nobleza y las oligarquías y el aumento de las cargas feudales sobre los campesinos. La periferia peninsular se recuperará más rápidamente que el interior.

EL OCASO DEL IMPERIO ESPAÑOL EN EUROPA.

Felipe III y su valido, el duque de Lerma, conscientes de que la economía y la situación interna no podían mantener una política belicista, optaron por la vía diplomática con paces con Francia (Paz de Vervins), Inglaterra (Paz de Londres) y Holanda (Tregua de los Doce Años) y el matrimonio de Ana de Austria con Luis XIII de Francia. Pero buscando recuperar el prestigio exterior frente a las potencias emergentes, Felipe IV y Olivares, su valido, llevaron a cabo un enorme esfuerzo bélico, causa de la devaluación monetaria, y que no impediría que sus enemigos impongan sus intereses; la guerra de los Treinta Años termina con la hegemonía de los Habsburgo, Holanda se independiza y la guerra con Francia se extiende hasta el s. XVII, imponiendo su derecho a importar sin aranceles tras la Paz de los Pirineos (fin también de la guerra con Cataluña), siendo, con esta derrota, imposible mantener el poder sobre América. Con el reinado de Carlos II, el principal problema fue su sucesión a su muerte, que los llevó a ser víctimas francesas (que aprovecharon para conseguir territorios) y a la Guerra de Sucesión, conflicto civil e internacional, que concluyó con más pérdidas y la nueva dinastía borbónica en el poder.

EVOLUCIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL.

La economía, tras la crisis de 1640, las guerras, el descenso demográfico por las hambrunas etc., la menos llegada de metales americanos, las malas cosechas etc., se encontraba en una aguda crisis, acrecentada y justificada también por la política exterior. La periferia tuvo una recuperación más rápida, igualada y no tan penosa como en el interior. Con respecto a la agricultura, se introduce con buenos resultados el maíz en el norte y en Cataluña y Valencia se expande la viticultura, morera y cultivos especializados con vocación comercial como el arroz. El crecimiento demográfico fue mayor en el norte, seguido de la costa mediterránea, mientras que el resto perdió un 12%, reflejando esto la situación económica. Aumenta el grupo de rentistas no productivos y la presión sobre los productores en aspectos fiscal y feudal, ya que debían generar más para mayores ingresos por el aumento de los impuestos. La expulsión de los moriscos perjudica a la agricultura y agudiza la crisis demográfica, la cual, además, disminuyó la demanda aumentando los precios, causando hambrunas y no pudiendo competir con las importaciones. La mala situación, fruto también de errores políticos, aumentó el número de pobres, mendigos y bandoleros, así como de nobles debido a los títulos vendidos por el rey y de eclesiásticos como una solución a la crisis. Estos últimos gozaban de riqueza y poder.

EL SIGLO DE ORO.

Si en el ámbito de la ciencia y del pensamiento podemos hablar de un siglo de decadencia, como corresponde a una población mayoritariamente analfabeta, donde el acceso a la cultura seguía siendo minoritario, con la enseñanza controlada por las órdenes religiosas y basada en las autoridades y escritos admitidos por la Iglesia, que a través del Índice de libros prohibidos filtraba cualquier tesis que se opusiera a las verdades admitidas, no ocurre lo mismo con la literatura y el arte. En tales campos la calidad es tan espectacular que justifica la denominación de Siglo de Oro.

Era una sociedad que estaba marcada por los valores aristocráticos y religiosos de la mentalidad colectiva en la centuria anterior, pero acentuados; el “honor” y la “dignidad” fueron reivindicados por todos los grupos sociales, lo que llevaba al rechazo a los trabajos manuales, considerados “viles”. Toda esta mentalidad debe enmarcarse, además, en un contexto de pesimismo y de conciencia de la decadencia del país.

Sin embargo, por contradictorio que pueda parecer, en el ámbito cultural en este siglo España vivió una época de auge sin precedentes.

En el terreno de la literatura el siglo se inicia con la publicación, en 1605, de la primera parte de El Quijote. En esos mismos años estaba en pleno apogeo la poesía de Luis de Góngora y, poco después, saldrían a escena autores como Lope de Vega y Francisco de Quevedo. A otra generación perteneció Calderón de la Barca.

Lo mismo cabe decir del arte, pero no sólo de la pintura, también la arquitectura y la escultura tuvieron grandes artistas. En pintura destacan entre otros Murillo, Zurbarán y, en especial, Velázquez, pintor de la corte y autor de “las Meninas”. No hay que olvidar que el arte barroco es el de la Contrarreforma por lo tanto se opone a la sencillez ornamental de los reformistas, siendo muy recargado y ostentoso (estilo churrigueresco), lo que significa un arte al servicio de la Iglesia y de la Monarquía que la amparaba y con la que compartía valores e ideología.