Historia de España

Historia. Siglo XVII. República de Hombres Encantados. Conde Duque de Olivares. Felipe II. Carlos II. Política Reformista

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ESPAÑA S. XVII.

UNA REPUBLICA DE HOMBRES ENCANTADOS

Y

EL CONDE DUQUE DE OLIVARES.

INTRODUCCIÓN:

El periodo que vamos a tratar es en términos generales el S. XVII, es decir, desde la muerte de Felipe II hasta el fin del reinado de Carlos II.

Pero debemos enfocar el problema en base a dos puntos fundamentales, que iremos resolviendo a lo largo del planteamiento; son:

  • La República de los hombres encanados en la España del Quijote.

  • El Conde Duque de Olivares y los intentos de la política reformista.

Por supuesto dentro de estos dos puntos fundamentales o principales debemos enmarcar una serie de problemas o fenómenos que se dan en este periodo:

  • La crisis general del siglo XVII.

  • El ideal de vida al que aspira la sociedad.

  • Los validos y su función en el gobierno.

  • La administración del Estado.

  • La importancia de Olivares.

  • El Gran Memorial y la Unión de Armas.

  • La Revuelta de 1640.

  • La sociedad y cultura en general.

Vistos los puntos en los que nos basaremos para la explicación del periodo y en relación a los dos puntos fundamentales que trataremos, iremos explicando tales contenidos en base a los reinados de cada uno de los monarcas principales:

  • Felipe III.(1598-1621).

  • Felipe IV.(1621-1665).

  • Carlos II.(1665-1700).

Hagamos referencia primero, de una forma breve y meramente introductoria, al sentido dado a los dos puntos principales:

  • Una República de hombres encantados en la España del Quijote: Con este enunciado pretendemos hacer referencia al hecho de situarnos ante un territorio en el que la población está de alguna forma fuera de lugar, es decir, sin capacidad de reacción ante los acontecimientos cotidianos, prácticamente sin iniciativa.

La idea plasmada en el Quijote, el mundo de las invenciones, que permite que se constituya una permanente ideal de vida que influirá decisivamente en la vida social y política de los hombres del S. XVII, siendo llevados por la crisis hacia una situación de malestar general, en el que la función de los validos será primordial.

Por supuesto aquí también deberemos tratar el problema de la crisis y relacionarla con el contexto internacional, ya que tal crisis estará generalizada a todo el radio extraeuropeo.

  • El Conde Duque de Olivares y los intentos de la política reformista: Trataremos aquí la política del Conde Duque de Olivares, quien pretendía transformar la orientación de la sociedad, estructurándola de una forma renovadora y original que encauzase la situación de crisis en la que se encontraba España.

Para solucionar tales problemas el Conde Duque recurrirá a la creación del Gran Memorial y la Unión de Armas, que como más adelante explicaremos y profundizaremos finalmente no llegaron a realizarse, aunque, si se mantuvo el ideal de vida y de superación que el Conde Duque estableció.

Pasemos una vez explicado el proceso de trabajo y la introducción a tratar cada uno de los periodos monárquicos:

FELIPE III.

En términos generales podemos decir de la hegemonía dinástica de Felipe III que se basaba en la política pacifista del monarca y de su valido, el Duque de Lerma, y pretendía diplomáticamente, con una política de prestigio y de matrimonios, mantener la supremacía de los Habsburgo.

Así se llegó a la paz con Inglaterra (Jacobo I, Londres 1604), con los Países Bajos (Tregua de los 12 años, 1609) y a los enlaces matrimoniales con Francia (Ana de Austria-Luis XIII). También sin grandes enfrentamientos militares se superaron los problemas del norte de Italia.

La crisis económica impedía a la dinastía aventuras demasiado caras. El sentido de decadencia o de crisis que parece existir en el S. XVII debió iniciarse bien entrada la segunda mitad del S.XVI y parece que en la zona de Castilla, cabeza visible de un gran imperio que en los últimos años del reinado de Felipe II empezó a desfallecer.

En las décadas de 1580 y 1590 parecen ser los años de grandes vuelcos políticos y económicos (bancarrota de 1597) y sociales (hambres y plagas), que enmarcaron a Castilla y a los reinos hispánicos en una nueva fase de crisis.

La gran crisis del siglo XVII podemos clasificarla en tres puntos principales:

  • Manifestaciones de la crisis.

  • Consecuencias sociales de la crisis en la corona de Castilla.

  • Superación de la crisis.

A) Manifestaciones de la crisis: Desde principios del siglo XVII la economía en España, en especial en la Corona de Castilla, se hundió en una profunda decadencia. La lista de elementos negativos es larga. Citaremos algunos:

1. Persistencia de malas cosechas que desencadenan el proceso ya conocido: hambre y peste.

2. Abandono de la agricultura en la Meseta y expulsión de un núcleo de agricultores muy activos: los moriscos.

3. Decadencia de las ciudades industriales y comerciales de la Corona de Castilla; disminución brutal de las cantidades de oro y plata que venían de América y descenso muy fuerte de la demanda de productos hecha por los colonos de América.

4. Apuros crecientes de la Hacienda del rey, que los resuelve con emisiones continuas de moneda de baja calidad en la Corona de Castilla.

B) Consecuencias sociales de la crisis en la Corona de Castilla: Estos factores conmocionaron a la sociedad española del siglo XVII. Veamos algunos aspectos:

1. La población se estanca o decrece, y el fenómeno de la despoblación afecta tanto a los núcleos rurales como a los urbanos.

2. Los grupos sociales relacionados con la producción fueron los mas duramente atacados por la crisis y el paro y la miseria empujaron a muchos artesanos y campesinos a la mendicidad y a la delincuencia.

3. Los grupos mas poderosos, que vivían de la rentas de la tierra, nobles y grandes propietarios burgueses, aguantaron mejor la crisis y así se

comprende que el modelo de prestigio social en Castilla fuera el del noble que no trabajaba y vivía de sus rentas.

Así se produjo un movimiento de emulación en el que mucha gente compraba al rey “patente de hidalguía” en un intento de ascenso social que implicaba un total desprecio por las actividades productivas. El resultado fue la aparición de una sociedad en la que el que podía, aspiraba a ser hidalgo ocioso y el que no llegaba a esto, solía acabar en pícaro.

C.) Superación de la crisis: Veamos cada una de las coronas:

Por lo que respecta a la Corona de Castilla, en ella se advierte un contraste entre las tierras de la Meseta, que se recuperan con lentitud de la crisis demográficas y económica, y algunas regiones costeras.

Entre ellas destaca Andalucía cuyas viñas producían vinos de gran calidad que penetraban en los mercados europeos y americanos.

Otra región periférica, el País Vasco, inició también su explotación económica basada en la explotación de las minas de hierro y en la renovación de las actividades navales.

En cuanto a la Corona de Aragón, decir que sus territorios, que tenían autonomía financiera y monetaria, no habían sufrido la continuas alteraciones en el valor de la moneda que se habían dado en la Corona de Castilla, fueron los primeros en presentar signos de recuperación.

En Cataluña la economía se puso en movimiento estimulada por la exportación de vinos a Holanda, Inglaterra y Alemania. Este comercio fue un impulso para la plantación de viñas en la zona costera catalana, cuyos campesinos cultivadores disfrutaban del dominio útil de su tierra, lo cual les permitía hacer inversiones a largo plazo sin temor a ser despedidos de la tierra que cultivaban.

Por otra parte, los comerciantes catalanes de fines del siglo XVII manifestaron un interés creciente por el comercio con América, del que habían estado alejados en la época dorada del siglo XVI. Este resurgimiento económico empezó a cambiar la fisonomía económica y social de Cataluña que, durante buena parte de los siglos XVI y XVII había sido un país empobrecido, atacado por la miseria y el bandolerismo.

En Valencia el periodo de fines del siglo XVII coincidió con el final del proceso de repoblación de las tierras que habían sido cultivadas por os moriscos expulsados en 1609. Así se implantaron nuevos cultivos intensivos, relacionados con frecuencia con las grandes corrientes del comercio mundial.

En el pensamiento europeo también estaba enraizado la idea de proceso cíclico infinito por el cual todos los organismos vivientes están sometidos a crecimiento, madurez y decadencia.

Castilla se había creado una imagen de si misma y de su pasado muy grande, la cual la ayudó a trazarse sus expectativas y objetivos, pero las sacudidas y reveses de fines del S.XVI e inicios del S. XVII crearon una crisis de confianza que provocó que Castilla no alcanzara los objetivos militares y religiosos que se había propuesto.

Ante tal declinación las medidas ha adoptar fueron el volver atrás, es decir, el reformar y restaurar la situación existente cuando Castilla era un gran Imperio Universal.

Desde otro punto de vista surgieron ideas de afrontar la decadencia en términos de retraso económico y por lo tanto la respuesta ante tal situación no sería reformar sino innovar, s decir, crear nuevas propuestas para cambiar la estructura del sistema.

Estamos pues ante una sociedad que se sentía mas y mas amenazada y desconcertada a medida que dos corrientes de reforma rivalizaban en captar su atención; una quería volver a las estilos antiguos y la otra deseaba un cambio innovador.

Dentro de este contexto apareció Olivares en la década de 1620, quien s embarcó en un programa e reforma; se limitaron los excesos suntuarios, se ordenó cerrar los prostíbulos, y no se otorgaron licencias para imprimir novelas y comedias debido a su tendencia a corromper las costumbres de los jóvenes, en el periodo de 1625 a 1634.

Pero el gran programa de Olivares de pasar hacia atrás las páginas de la historia para volver a los días heroicos de Felipe II, fracasó.

Puede decirse que la decadencia de España se produce en el reinado de Felipe III y continua en los primeros años del reinado de Felipe IV.

Las causas o factores de la decadencia de España son la progresiva disminución de la personalidad de los gobernadores, la mano muerta y la vagancia, el menosprecio al trabajo manual, el caos monetario y unos impuestos excesivos, el poder de la Iglesia y la necesidad de gobierno, pero debemos tener en cuenta también que el S. XVII es

considerado igualmente en toda Europa como un periodo de crisis económica de contracción comercial y estancamiento demográfico si lo comparamos con los grandes progresos del S. XVI.

Pero el significado de decadencia o crisis en España se debe a fenómenos diversos, como es el retroceso general en el progreso económico que experimentó Europa a mediados del S. XVII, la relegación de España al rango de potencia de segundo orden que implicó también un descenso en su capacidad de movilizar los hombres y el crédito necesarios para sostener su tradicional primacía en Europa.

A raíz de todos estos acontecimientos parece que se formó en la conciencia de los españoles una sensación de crisis generalizada, sobre todo en Castilla, donde debido a la subida de precios, hambre y plagas, la situación social se volverá en algunos aspectos inestable, de ahí que se intente volver, como hace la reforma de Olivares, a la gran situación de preeminencia económica y militar del reinado de Carlos V y Felipe II, aunque como ya hemos dicho tal reforma fracasó.

Como consecuencia del proceso de cierre social producido en el S.XVI, parece que van a producirse una serie de consecuencias en el S:XVII enfocadas al sistema social y económico imperante en este periodo.

De la grandeza del S.XVI se pasará a una crisis decisiva del periodo español en el S. XVII concentrándose principalmente entre 1598 y 1620, continuando en los años posteriores grandes caídas de la moneda castellana, caída de la unidad ibérica, etc., acontecimientos que no harían sino hundir mas a España en la crisis.

Cervantes reflejará perfectamente en el Quijote la situación de esta sociedad, el ideal de vida al que Sancho intenta llegar y que tras alcanzarlo y ser gobernador se da cuenta de los límites que para él tiene.

Estamos en un periodo en el que en Castilla se producirá un alza de precios en el trigo andaluz y en el castellano, épocas de hambre (1599 a 1601), la peste borbónica, que destruirá gran parte de la población española.

Ya en el sentido económico debido a la perdida de afluencia de plata del Nuevo Mundo producirá también crisis financieras y se producirán además despoblamiento de las ciudades.

Pero en un nivel mas general parece que en esta época se produce un fenómeno de refeudalización, en el que e vuelve en parte al sistema feudal de la Edad Media.

Debido al creciente número y la influencia de los nobles en la corte y su deseo de conseguir cargos importantes se produce un deterioro en la Administración real interpretado a veces como producto de factores personales de los monarcas, quienes en años anteriores vendieron hidalguías y señoríos, (Carlos V y Felipe II) hecho que quizá puedan ser considerados como feudales o caso feudales.

Pero un doble proceso tuvo lugar entre 1570 y 1640: la refeudalización de la guerra y la remilitarización del señorío, que constituyó una baza importante en el proceso de predominio aristocrático en el gobierno y en la sociedad española que caracterizó al S. XVII.

A causa de la venta de oficios y cargos públicos se produjo un retroceso en la marcha del Estado moderno hacia la consecuencia de sus propios fines, pero en España no llegó a formarse una nobleza de toga, bien se vendieron los altos puestos militares. Los cargos vendidos, así todos superfluos, solo tuvieron como resultado crear un grupo de ociosos que se desarrollaban a costa del público.

Hay que decir que los Austrias domesticaron a la nobleza hasta tal punto que admitieron a muchos de los mas altos representantes con alguna relación con los Habsburgos.

El sentido que e le da aquí a la refeudalización no es solo un desplazamiento desde los sectores manufactureros y mercantiles hacia la agricultura o hacia privilegiadas posiciones rentistas, sino en una especie de parálisis secular que afecta a toda la realidad humana, económica y política.

Causa de este proceso fue la venta de cargos y la enajenación e gran parte de territorios de realengo, que fueron formando islotes de poder señorial, y oficios que fomentarían el desarrollo y afianzamiento de unas oligarquías militares, que generaron un patriciado urbano.

Como una de las expresiones de este proceso de refeudalización será el ejercicio de la jurisdicción por el que e produce una privatización de funciones públicas y actividades de tipo gubernativo y judicial.

En este marco se crearán una serie de relaciones feudales entre los señores que irán formando unos grupos privilegiados en varios niveles que tendrán capacidad decisoria independiente del monarca sobre los asuntos relativos con su hacienda en los niveles económicos (impuestos).

Durante el reinado de Felipe III, Felipe IV, la regencia de Doña Mariana de Austria y Carlos II parece que surgió la figura de un personaje que será conocido con el nombre de Valido.

Junto a los secretarios reales aparece en el siglo XVII la figura del valido o privado, como surge también en Inglaterra y en Francia. Este cargo político, que jamás fue institucionalizado y que debe su existencia a la confianza depositada por el rey en un individuo para que gobierne en su nombre, suscitó una viva polémica entre los tratadistas políticos desde el mismo instante de su aparición.

El régimen del valido se inicia cuando Felipe II encomienda a Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, la tarea de gobernar, y se prolonga, tras su caída en desgracia en 1618, en la persona de su hijo, el duque de Uceda, a quien le seguirá, ya en el reinado de Felipe IV, Olivares.

Todos pertenecen a la aristocracia y han ocupado cargos palatinos al servicio del príncipe, todos intentan gobernar al margen de los consejos, recurriendo a la creación de juntas, y todos procuran apartar a sus posibles enemigos de la Corte y del Consejo de Estado para situar a sus parientes y amigos en los principales cargos, incluidos los virreinatos, aparte de que se rodean de un equipo de hombres eficaces en puestos claves de la administración, como Jerónimo de Villanueva o José Gonzalez, que subirán y bajarán de nivel cuando así lo haga el valido.

Este personaje, el valido, parece surgir según algunas interpretaciones, para cumplir las funciones que no pueden asumir los monarcas debido a su falta de carácter agresivo y enérgico, falta de talento político o de laboriosidad.

Pero el valido a diferencia del ministro parece reunir dos requisitos típicos: la intima amistad con el rey y la intervención directa en el gobierno de la monarquía.

Parece claro desde otro punto de vista que la existencia del valido como confidente y administrador el rey debió formarse como consecuencia de la comodidad o indolencia de los reyes y no como consecuencia de su falta de capacidad.

Si nos referimos al caso de Felipe III parece que este eligió a Lerma debido a que era el cortesano que mas le agradaba y no por ser él mas eficaz en las tareas de gobierno, en cuanto a Felipe IV parece que este busco a alguien en quien apoyarse y encontró en Olivares la suficiente energía y voluntad capaz de poner dureza en su blando carácter el rey.

Pero si comparamos a Lerma con Olivares, es decir a dos grandes validos, vemos que no se parecían en nada, ni en su capacidad política, ni en su personalidad.

Veamos en profundidad cual fue la función y el origen del valido en aquellos momentos.

La figura de los secretarios del rey, importante en el aparato estatal fue desplazada poco a poco por una nobleza cortesana se fue ganando confianza del rey hasta el punto de que este les concedió la capacidad de intervención en las funciones de gobierno, hasta que finalmente adoptaron el nombre de validos.

Pero el origen parece ser que estuvo en el deseo de la nobleza de alcanzar cargos importantes en la administración para así adquirir poder y dominios. De esta forma los validos transforman de manera indirecta las relaciones sociales de poder y condicionan la fuerza del monarca que se ve condicionado por la influencia e estos, a seguir unas pautas políticas con las que a veces no están de acuerdo y los enfrenta hasta el punto de expulsar a los validos de su cargo como ocurrió con Olivares.

Así poco a poco el valido ocupará las funciones del secretario de Estado y se hace auxiliar por estos, de forma que el valido se perfila como un nuevo tipo de

secretario, aunque diferente y mas poderoso, mas cercano a la función del rey que a la del secretario.

Pero a diferencia del secretario, el válido actúa, ordena y dirige la riqueza el estado como ningún secretario llegó a hacerlo nunca.

En la figura del valido se dan también funciones que en la el secretario no se dieron nunca, como es la ambición de mando, alta categoría nobiliaria y la profunda amistad con el rey.

Así podemos decir, que la alta nobleza cortesana, intentaron por medio de los validos asaltar de modo pacifico los escalones político-administrativos del poder, situándose por encima de todos ellos en la dirección del estado.

Por lo tanto de manera inmediata el valido y la función que desempeña se convierten por decirlo de alguna forma en una tradición a seguir por los reyes posteriores, con los que el valido se convertirá en el primer ministro de la nobleza y en un elemento a imitar a la vez que refuerza el papel nobiliario que caracteriza a la sociedad de esta época.

El papel del valido en definitiva parece que da un sentido de refeudalización a esta época, aunque no en un sentido pleno del concepto feudal, pues no se dan las mismas situaciones, aunque si parece existir una especie de relación clientelar entre el rey y el valido.

Como conclusión decir que la función del valido fue muy importante dentro de este nuevo sistema de poder, pues adquirieron importancia relevante dentro de las funciones del estado, debido sobre todo a la influencia que ejercieron en el rey.

FELIPE IV.

Durante su reinado destacar la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que empezó siendo una guerra de religión alemana, entre Católicos y calvinistas, y acabó convirtiéndose en una guerra general cuando intervinieron España, los Países Bajos, Dinamarca, Suiza y Francia.

Las dos ramas de los Habsburgo consiguieron en las primeras etapas éxitos brillantes pero fueron estrepitosamente vencidas tras la intervención de la Francia del cardenal Richelieu. Los Habsburgo de Viena aceptaron la Paz de Westfalia (1648); España, que reconoció allí la independencia de Holanda, prefirió continuar la guerra con

Francia en un intento por recuperar Cataluña, Portugal y mantener de algún modo su prestigio.

Finalmente Felipe IV se vio obligado a firmar la Paz de los Pirineos(1659), en la que se perdía definitivamente el Rosellón y la Cerdeña. Como vimos, la paz con Francia tampoco permitió recuperar Portugal.

Durante la monarquía de Felipe IV nos encontramos con el valido Olivares, quien llevó a cabo su política de reforma, por medio de dos mecanismos, que el mismo planteó.

El Gran Memorial parece ser una de tantas instrucciones para príncipes que forman un tipo de literatura arraigada en España desde la Edad Media, de hecho la instrucción de Olivares pertenece en parte a ese genero literario aunque presenta alguna diferencia importante.

El Gran Memorial es al mismo tiempo una breve introducción a su reinos e instituciones de gobierno y una serie de pautas políticas, casi un programa para introducir al monarca en el arte de la política en relación con problemas concretos.

Parece por tanto que solo existieron dos documentos, uno en poder del rey y el otro en poder del ministro, debido al carácter privado y al máximo secreto de sus planteamientos. Pero hay algunos indicios que nos conducen a la posibilidad de que fueran un documento “abierto”, fruto de sucesivas adiciones de papeles.

Olivares como autor principal se había tomado muy en serio sus deberes como mentor el joven rey, como lo demuestra su famosa reprimenda de septiembre de 1626 y no hay razón para dudar de que fuera él el autor de estos consejos.

Difícil es saber si Olivares redactó todo el documento, o si contó con ayuda, no está del todo claro. Pero lo cierto es que existen en la Gran Memorial aparados de contenido bastante mecánico, las descripciones e los Consejos por ejemplo, que tal vez pudieran haber sido obra de ayudantes o secretarios.

Olivares dedica aquí una gran extensión del texto a la ciudad de Sevilla, al os consejos de Indias, oposición de los grandes, proposiciones para dar dinero de la Iglesia, teorías sobre la limpieza de sangre, Cristianos nuevos portugueses, sobre Puertos secos, etc..

Parece por tanto que Olivares hubiese encargado varias de las partes de este documento, de manera especial lo tocante a los organismos administrativos, a uno o

más colaboradores y después las retocará por su cuenta; y el resto mas comprometido y necesitado de secreto, hubiera corrido de su mano.

En lo referente al contenido decir que el Gran Memorial toca cuatro temas principales: Castilla y sus problemas de política y gobierno, las instituciones e gobierno y justicia, los demás reinos peninsulares y el engrandecimiento del rey.

Por tanto el Gran Memorial ha de entenderse no solo como la introducción de un joven rey al conocimiento de su estados, sino también como todo un programa político para su reinado que convenía guardar en el mayor secreto. El objetivo principal de este programa era hacer e Felipe IV un autentico rey, Felipe el Grande, el soberano mas poderoso de la tierra.

Otro de los objetivos de Olivares era la Unión e Armas, quizá el mas grande de toda su carrera política.

Desde 1621, abrigaba la idea de unión militar entre la distintas partes de la Monarquía y esperaba solo el momento mas apropiado para proponerla.

Debemos considerar la Unión de Armas como la primera parte de gran proyecto expuesto en el Gran Memorial que era la unificación de España.

Peor la Unión de Armas tenia también fines mas inmediatos, como era conseguir alivio para una Castilla que comenzaba ya a no poder dar mas de sí.

Olivares esperaba el momento oportuno y las noticias sobre la posibilidad de un inminente ataque de la armada inglesa fue el escenario perfecto para revelar su gran proyecto y el 15 de octubre redactó lo que serian sus ideas sobre una unión de armas.

En sus planteamientos Olivares tomo el sistema del Imperio, pero no todos los reinos estaban de acuerdo con Olivares, como Cataluña que no envió soldados ni dinero, pero a pesar de estos inconvenientes el rey prosiguió el proyecto y el 25 de julio de ese año un real decreto proclamó la Unión de Armas.

Debido a las propuestas de Olivares los intereses de la nobleza se vieron en peligro debido a que su programa intentaba restarles poder político y económico.

Decir como conclusión que las propuestas de Olivares prácticamente no se cumplieron ninguna, como el caso de la Unión de Armas que finamente no fue aceptada, y sus sucesores posteriores tampoco continuaron el proyecto de este gran valido.

Al igual que en el resto de Europa a la monarquía hispánica también le sucedió la crisis de 1640 que para el caso de España se inició en Cataluña con la guerra dels Segador, guerra que no terminará hasta 1652.

Podemos decir de la revuelta catalana de 1640 que es una episodio histórico apasionante y cautivador, donde se plantea el problema de las relaciones y de la articulación politico-social y constitucional entre Cataluña y el estado español nacido de los tiempos modernos.

Como han narrado los historiadores modernos de cariz romántica del S. XIX la revuelta de 1640 se convertirá en el episodio que mejor simbolizará la lucha del pueblo catalán contra la absorbente política de Madrid.

De acuerdo con esta visión la guerra dels Segadors estaría provocada por el conde-duque con el objetivo de realizar su ideal castellanista y unificador, por tanto aquí la figura e Olivares representará emblemáticamente la agresión del poder central contra Cataluña.

Desde otros puntos de vista la revuelta será interpretada como una “revuelta separatistas” preparada y conducida por un grupo de sediciosos movidos por bajos intereses y resentimientos personales, pero desde otro puntos de vista hay que interpretar la revuelta de 1640 cono u intento de resistencia y separación del sector de los grupos dirigentes que no se habían integrado en el bloque hispánico y que se sentían marginados y perjudicados a causa de la posesión socio-política y económico-fiscal del nuevo estado hispánico-castellano, cuyo desarrollo había alterado la estructura e la formación social-catalana.

La situación global de España es de época de transición de ls estructuras y la revuelta de 1640 parece darse en un momento crucial de eta transición donde la ruptura política de Cataluña se circunscribe al deseo de garantizar los intereses y la libertad nacional frente a la apetencia del gobierno central.

Nos interesa por tanto dilucidar cuales fueron lo sectores hegemónicos que propiciaron la ruptura con la corte de Madrid. Sobre este punto parece reforzar la idea de que en las décadas inmediatas y anteriores al estallido revolucionario de 1640, la oligarquía de la ciudad de Barcelona controlaba y guiaba la política de las instituciones catalanas y las amenazas de Olivares de reformar las instituciones catalanas si estas no servían ni colaboraban en sus objetivos militares habían envenenado sobremanera las relaciones entre la ciudad Condal y la corte de Madrid.

Olivares y Richelieu opinaban que Barcelona era el núcleo neurálgico de la tensión con el gobierno central y la base del movimiento separatista.

Todo apuna al a hipótesis de que la principal base social del movimiento separatista se encontraría en la nueva clase dirigente que desde finales del S. XV se había ido formando en Barcelona, este grupo dirigente era el fruto de la fusión entre una nobleza provincial que se había urbanizado y la antigua oligarquía de los ciudadanos honrados, donde los dotados y los juristas habían cobrado mayor protagonismo progresivamente.

El núcleo del movimiento revolucionario serían los sectores aristocráticos marginados del feudalismo hispánico y de un cuerpo pujante de juristas que apartaron la herramienta del pactismo constitucional, entendido no como ideología o espíritu, sino como practica política por la defensa e unos intereses, a veces particulares, a veces generales.

El alzamiento campesino y popular de mayo-junio de 1640 dará una nueva dimensión al conflicto político-constitucional.

Los grupos menos favorecidos de la sociedad catalana responderán violentamente a la opresión de los alojamientos y del fisco del estado hispánico-castellano, pero también contra los cargos señoriales y la prepotencia de las oligarquías urbanas, debido a la desarticulación de la administración real, coronada con la muerte del virrey y la persecución de los ministros de la Audiencia, junto con el hostigamiento e ls tercios acantonados en el Principado, precipitando que Madrid se inclinase por la represión armada.

Ante lo inevitable la Junta General de Brazos convocó una reunión para legitimar y organizar la resistencia armada contra los criados de Felipe IV, pero pronto se percataron del fracaso de sus esfuerzos, había sido incapaces de formar un cuerpo militar eficaz para haber frente a las fuerzas de un estado hispánico.

Tras una serie de acontecimientos políticos de diversa índole finalmente todo volvió a su normalidad, superándose hoy día el mito de la “comunidad catalana” durante la guerra Dels Segadors.

CARLOS II.

Durante El reinado de Carlos II (1665-1700), España, agotada económica y militarmente, apenas si pudo mantener sus posesiones frente a los ataques de la Francia de Luis XIV, que pretendía imponer su hegemonía en Europa.

Su pobre papel, junto a Inglaterra, holanda, Suecia y los Habsburgo de Viena, fueron los principales aliados frente a Luis XIV, que hizo perder a España muchas ciudades fronterizas de los Países Bajos y el Franco-Condado.

Mas aún, las cancillerías de los estados europeos empezaron a programar, en secreto, el reparto del imperio español previendo la muerte del enfermizo Carlos II, del que se suponía no iba a tener descendencia.

Tras la guerra de Sucesión, se impuso en la paz de Utrecht (1713), el espíritu de Westfalia, a través de la teoría política, patrocinada por Inglaterra, del equilibrio de poderes.

Pero si bien la nueva dinastía mantuvo el imperio colonial, España perdió todas sus posesiones en Europa, que fueron repartidas entre Austria (Países Bajos, Milanesado, Nápoles-Sicilia) y Saboya (Cerdeña) y se confirmó definitivamente el fracaso del sueño hegemónico de los Habsburgo.

También durante su reinado se dio una nueva orientación a la política económica del país. Veamos dos medidas significativas:

  • En 1679 se creó la Junta de Comercio cono organismo del gobierno para estimular el desarrollo de la industria española. Con ello se pretendía evitar que contin8uara la invasión de productos europeos que, desde mediados del siglo XVI, habían arruinado la producción industrial española. Aunque los resultados de la acción de la Junta no fueron muy brillantes esta interesa porque indica un cambio en la mentalidad de los gobernantes españoles. Además, este cambio es paralelo a la aparición de una nueva actitud en muchos industriales, que iniciaron trabajosamente el proceso de modernización de sus empresas.

  • Pero la actuación económica mas eficaz de los gobiernos de Carlos II fue el reajuste monetario que tuvo lugar entre 1680 y 1686. En estos años se elimino la moneda de mala calidad que había circulado en la Corona de Castilla durante todo el siglo; con ello se puso la base de la recuperación económica que arranca en torno a 1690.

  • El reinado de Carlos II parece se el peor reinado de toda la historia de España, el gobierno se encontraba en una situación de estancamiento administrativo y político.

    Tras la muerte de Felipe IV en 1665, que dejaba en perspectiva a un niño como monarca de España, de esta forma la reina madre se convirtió en regente, controlando el gobierno durante mas de una década.

    Carlos II nació el 6 de noviembre de 1661 en el viejo Alcazar de Madrid, era el fruto de una unión incestuosa, ya que Baltasar Carlos había tenido que casarse con la hija e la hermana de Felipe; María, esposa de Fernando III, y tras la inoportuna muerte del príncipe, el propio Felipe se casó en 1649 con la viuda, su sobrina María de Austria, contando tan solo ella con catorce años.

    Carlos II mostraba ciertos rasgos de anomalías médicas, que eran visibles desde su mas tierna infancia, ya que por ejemplo no camino hasta pasados los cuatro años de edad, ya que poseía unas piernas demasiado débiles, al a edad de nueve años todavía no podía leer ni escribir a pesar de los esfuerzos de los preceptores que tenia.

    Carreño hizo de él un retrato en el que presenta a Carlos II como un muchacho claramente retardado, diciendo además que a los veinte no había progresado demasiado.

    Por tanto se puede decir que deducimos tres grandes consecuencias de su carácter; no podía dominar su personalidad, no podía ganarse el respecto de quienes mantenían el mas íntimo contacto con él, principalmente castellanos, y su impotencia para procrear un heredero dio pábulo a variadas disputas internacionales sobre su sucesión.

    La salud delicada que tenía le impidió viajar, de modo que sol realizó tres viajes largos: uno para abrir las Cortes de Zaragoza y dos para recibir sus esposas extranjeras.

    Carlos II en alguna ocasión demostró una independencia y una iniciativa notables. Pero nunca reino en sentido estricto. Durante la mayor parte de su reinado no asistió a las reuniones de los consejos, no despacho con los ministros, no ratificó con su firma las deliberaciones de los consejos, siendo posible que a lo largo de todo su reinado no llegara a tomar ni una sola decisión de importancia.

    Tales acontecimientos no significaban que el estado de la monarquía fuera caótico, pero si debemos tener en cuenta que tener un rey débil era una invitación descarada a las disputas partidistas y a la rivalidad por el poder entre los ministros.

    El gobierno de los Consejos estaba organizado por el de Estado, al que le seguí el de Guerra y luego había siete consejos superiores o supremos que funcionaban con

    independencia de los demás y que solo estaban sometidos a la supervisión del Consejo de Estado.

    Por lo que respecta a su política debemos decir que Carlos II fue el único rey de España que ejerció un mando directo cercano al absolutismo.

    Durante el reinado de Carlos II el valido siempre detentó el cargo de presidente de Castilla, lo que significaba la categoría de primer ministro, que pasó a un segundo plano.

    Los ministros mas importantes que figuran en el reinado de Carlos II fueron José de Feytia Linage, Manuel Francisco de Lira, Juan de Angulo, Juan Larrea y Antonio de Ubilla.

    Durante su reinado parece que proliferaron los cargos llamados de capa y espada, es decir, aquellos que se habían formado de la venta de cargos, y como los cargos de capa y espada no exigían preparación formal, como en el caso de los letrados, fueron mas vulnerables a la compra y a la proliferación. Así se originó una burocracia superflua, cuyos orígenes parecen remontarse al siglo XIV.

    La venta de cargos permitió que los cargos mas influyentes del gobierno local cayeran en las manos de una pequeña oligarquía local y al mismo tiempo que los municipios se mantuvieran independientes de Madrid, lo que en unas pocas poblaciones condujo a la corrupción.

    Por lo que respecta al tercer estado debemos decir que el grueso de la sociedad española tanto en su reinado como en el de Felipe III y Felipe IV, debemos decir que lo constituían principalmente campesinos. A diferencia de los grupos privilegiados, estaban sujetos a impuestos directos y tenían que satisfacer el diezmo a la Iglesia y rentas señoriales en los lugares de señorío, todo lo cual representaba por término medio la mitad del producto de las cosechas y de los ganados, según fueran o no propietarios de sus tierras.

    En general se pueden establecer tres tipos de campesinos en función de su riqueza. En la cúspide estaban los acaudalados o principales, propietarios de tierras y ganados, de los aperos de labranza, de los lagares, molinos, mesones y tabernas, con una fortuna media superior a los mil ducados, que contrataban jornaleros y que compaginaban la explotación de sus propiedades con la administración de los bienes de la nobleza y del clero, e incluso con un oficio concejil.

    En un segundo plano, y localizados preferentemente en Galicia, País Vasco, Navarra, Cataluña, cornisa cantábrica y meseta norte, encontramos labradores propietarios de medianas y pequeñas parcelas de cultivo, así como de bestias de labor que alquilaban a veces para completar sus ingresos, cuando no arrendaban tierras ajenas, y ganaderos dueños de rebaños de ganado menor, casi siempre estantes, cuya fortuna puede oscilar entre mil y treinta ducados, cantidad esta última lindando con la pobreza.

    Por último, la mayor parte de los campesinos, sobre todo los que vivían en la meseta sur, Andalucía y Aragón, eran jornaleros, sin animales ni tierras o con pedazos de tan reducida extensión que no les permitían vivir de la labranza, y que por su trabajo, a veces fuera del lugar de residencia, recibían de salario dos reales o dos reales y medio al día, aparte de la comida que se les proporcionaba. En las villas y pueblos de cierta importancia, es decir, con una población de trescientos o mas vecinos, muchos individuos para poder subsistir compaginaban las labores agrícolas con el ejercicio de algún oficio, como albañil, carpintero, herrero, zapatero, tejedor, cardador, alfarero y babero.

    Ya en un plano cultural debemos destacar el fenómeno del Barroco en todos sus ámbitos y circunstancias, desde el pensamiento filosófico hasta el arte pasando por la literatura, la arquitectura o la escultura, donde destacan autores tan importantes como El Greco, Velázquez, Murillo, José de Ribera, etc..

    Pero en el plano científico también debemos destacar a profesionales como Pedro de Medina, Díaz del Castillo, López de Gomara y en medicina el nombre de Miguel Servet.

    Como conclusión del periodo de Carlos II, debemos decir que estuvo afectado por el deseo extraeuropeo de hacerse con el poder de su territorio en muchos sentidos, que le obligaron a mantener una política peculiar y característica.

    CONCLUSIÓN FINAL.

    Como conclusión final debemos primero esbozar los acontecimientos ocurridos, para luego llegar a una conclusión.

    Entre 1598, año en que accede al trono Felipe II, y 1700, fecha de la muerte de Carlos II, le hegemonía política y militar de España se derrumba ante el acoso de las potencias europeas, émulas de su grandeza, mientras el esfuerzo realizado por la Corona en defensa de los territorios de su soberanía obstaculiza la ejecución de las reformas económicas solicitadas reiteradamente por los arbitristas y desencadena la oposición de las oligarquías que gobiernan los reinos, contrarias a nuevos sacrificios fiscales, provocando enfrentamientos y roces que deviene finalmente en rebeliones, en medio de una crisis demográfica y económica, de desigual intensidad y cronología, que afecta a todos los reinos hispánicos.

    Pero el siglo XVII español no debe valorarse sólo por los fracasos militares o las rebeliones de los reinos, ni tan siquiera por el declive demográfico y económico. Si así hiciéramos, el lector perdería de vista los rasgos positivos del periodo, los logros institucionales y los proyectos reformistas que se elaboran y tratan de aplicar en tiempos de Felipe IV y de Carlos II, así como las transformaciones que afectan a la economía y los cambios que se producen en la sociedad, cada vez mas polarizada entorno al dinero, cada vez menos estamental, difuminada la frontera, siempre móvil, entre el noble y el plebeyo, entre el eclesiástico y el seglar.

    En todo este documento hemos intentado responder a las preguntas plantadas al inicio del mismo siguiendo un esquema temático y general dentro de cada uno de los reinados correspondientes, dando mayor importancia a unos temas que a otros dependiendo del reinado.

    Como conclusión a todo lo planteado decir, que hemos intentado responder al sentido del ideal de vida al que aspira la sociedad del siglo XVII y a la política reformista de Olivares, en una sociedad en la que en una situación general de crisis del siglo XVII, España intentará seguir adelante en base a una política interior que se basará principalmente el la función del valido.

    CRONOLOGIA FUNDAMENTAL.

    • 1598 : Advenimiento al trono de Felipe III.

    • 1599 : Matrimonio de Felipe con Margarita de Austria. El duque de Lerma privado de Felipe III.

    • 1603 : Jacobo I Estuardo rey de Inglaterra.

    • 1605 : Nacimiento de Felipe IV.

    • 1612 : Felipe III legitima la posición de Lerma en los Consejos.

    • 1618 : Caída de Lerma. Ascenso de Baltasar de Zuñiga.

    • 1621 : Muerte de Felipe III y ascenso al trono de Felipe IV.

    • 1622 : Privanza del conde-duque de Olivares.

    • 1624 : El Gran Memorial del conde-duque de Olivares.

    • 1626 : La Unión de Armas.

    • 1627 : Primera bancarrota de Felipe IV.

    • 1643 : Caída del conde-duque de Olivares.

    • 1645 : Muerte del conde-duque de Olivares.

    • 1654 : Crisis de la hacienda castellana.

    • 1665 : Muerte de Felipe IV y regenia de Mariana de Austria.

    • 1666 : Valimiento de Nithard.

    • 1673 : Valenzuela favorito de Mariana de Austria.

    • 1675 : Mayoría de edad de Carlos II.

    • 1679 : Matrimonio de Carlos II con María Luisa de Orleans.

    • 1680 : Gobierno del duque de Medinaceli.

    • 1686 : Ministerio de Oropesa.

    • 1696 : Muerte de Mariana de Austria.

    • 1698 : Testamento de Carlos II a favor de José Fernando de Baviera.

    • 1699 : Muerte de José Fernando de Baviera.

    • 1700 : Muerte de Carlos II. Hereda el trono Felipe de Anjou.

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