Historia de España (S. XV-XVII)

Guerra de sucesión. Santa Hermandaz. Reino de Granada. Política exterior. Descubrimiento de América. Reyes Católicos. Economía. Sociedad. Carlos I. Felipe III. Carlos II. Crisi de 1640

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S. XV

INTRODUCCIÓN

La muerte de Enrique IV situó en el trono de Castilla a su hermanastra Isabel, casada desde hacía cinco años con Fernando, el heredero de la Corona de Aragón Unos años depuse, a la muerte de Juan II de Aragón, padre del novio, Fernando se convirtió en el rey de la Corona de Aragón.

Durante su reinado realizaron la unión personal de las Coronas de Castilla y Aragón; buscaron la unidad ideológica con la expulsión de musulmanes y judíos; renovaron las instituciones; y fueron testigos del descubrimiento de América por parte de súbditos suyos.

La muerte de Isabel en 1504 propició la subida al trono de Castilla de su hija Juana la Loca, casada con Felipe el Hermosos. Tras la temprana desaparición de este último en 1506 y la supuesta incapacidad de la reina Juana, el gobierno recayó, primero en el cardenal Cisneros y después en su padre Fernando de Aragón. Esta política se vio aun mas enturbiada por la peste, y la rapacidad de los consejeros flamencos que Felipe el Hermoso trajo a España.

POLITICA INTERIOR

GUERRA DE SUCESION (1474-1479)

Enrique IV muere en Madrid, el 12 de diciembre de 1474, siendo declarada heredera doña Isabel reina de Castilla. En 1464, Enrique IV se ve obligado a desheredar a la infanta doña Juana.

El rey de Castilla Juan II se había casado dos veces: primero con Maria de Aragón, los cuales tuvieron un hijo, el rey Enrique IV, del segundo con Isabel de Portugal, fruto de este matrimonio nació una hija, la futura reina Isabel, y un hijo, el infante don Alfonso. El testamento de Juan II fijaba así el orden de sucesión al trono:

  • don Enrique y los hijos de este.

  • Don Alfonso y los hijos de este.

  • Doña Isabel.

Don Enrique subió al trono tras la muerte de su padre en 1454. Se casó dos veces: primero c, con Blanca de Navarra, pero que nunca llegó a consumar el matrimonio y luego con doña Juan, hermana del rey Alfonso V de Portugal. En 1462, la reina dio a luz a una hija, doña Juana siendo proclamada heredera del reino. Más tarde comenzaron a extenderse rumores de que doña Juana no era hija del rey, sino de don Beltran de la Cueva, de ahí conocida con el apodo “la Beltraneja”.

El 28 de septiembre de 1646 se censura al rey por haber abandonado la efectividad del poder en manos de un advenedizo, don Beltrán de la Cueva, padrea putativo de la infanta, por lo que el 30 de noviembre se deshereda a la infanta doña Juana y se proclama don Alfonso como sucesor. En junio de 1465 los nobles reunidos en Ávila deponen a Enrique IV y proclaman rey a don Alfonso. Con la muerte de Alfonso, en 1468, empieza el proceso político que va hacer de doña Isabel la reina de Castilla. Los nobles reunidos, en 1468, permiten en acatar la autoridad de Enrique IV, pero exigen de él una concesión capital: que desherede por segunda vez a doña Juana y proclame heredera al trono a su hermana doña Isabel. Por lo que Enrique IV se vio obligado a desheredar a doña Juana. Doña Isabel sacó ventaja para ascender a la categoría de heredera de la Corona y ceñirla.

Algunas ciudades (Ávila, Toledo…) reconocen a doña Isabel como reina, otras, como Burgos, Zamora, y las ciudades andaluzas, prefieren esperar que se aclare la situación.

La boda, celebrada en 1469, había provocado inquietudes en Francia y Portugal. Las hostilidades comienzan cuando Alfonso V se casa con su sobrina doña Juana. Como consecuencia de esto los nobles castellanos hostiles a doña Isabel entran en rebeldía.

Desde el principio, la guerra tiene un carácter doble de guerra civil y de guerra internacional. El partido de doña Juana cuenta con el apoyo de Portugal. La victoria de uno y otro bando significara un desplazamiento del peso político de la nueva monarquía hacía el oeste y el Atlántico o hacia el este y el ámbito mediterráneo. Por lo que está en juego la formación de un bloque Portugal-Castilla, vendría deshacer el bloque Castilla-Aragón en vías de constitución.

En 1479, don Fernando, siendo desde algunas semanas rey de Aragón, derrota a los últimos partidarios de doña Juana en las inmediaciones de Mérida (batalla de Albuera).

El tratado de Alcaçovas, pone fin a la doble guerra, civil e internacional, iniciada después de la muerte de Enrique IV; doña Isabel y don Fernando quedan reconocidos como reyes de Castilla; doña Juana renuncia a sus supuestos derechos y por fin Castilla acepta la expansión portuguesa en África.

LAS REGENCIAS DE DON FERNANDO Y DE CISNEROS

La muerte de Isabel, en 1504, hace que se produzca un periodo de crisis. El equilibrio logrado por lo Reyes Católicos parece resquebrajarse y la unión de Castila y Aragón a punto de romperse.

Fernando deja de ser rey de Castilla, pero la sucesión de Castilla plantea un grave problema dinástico. Los Reyes Católicos fueron poco agraciados en su descendencia. Su hijo, don Juan, muere en 1497, por lo que su nieto Miguel fue jurado heredero de las tres coronas de Castilla, Aragón y Portugal, pero muere en 1500. La sucesión pasaba a otra hija de los Reyes Católicos, doña Juana, casada con Felipe el Hermoso y madre de Carlos V, pero Juana no podía reinar.

Las Cortes de Toro, reunidas en 1505, no pusieron ningún reparo en reconocer a Fernando como gobernador de Castilla. Esta solución no era del agrado de Felipe el Hermoso, que pretendía ejercer solo el poder como rey de Castilla.

Doña Juana y don Felipe desembarcaron en La Coruña en 1506. Pronto se vio claro que Felipe el Hermoso, no estaba dispuesto a compartir el poder con nadie. El rey de Aragón, abandonado por la mayoría de sus vasallos, no tuvo más remedio que marcharse a Aragón. El reinado de Felipe el Hermoso fue muy breve, ya que este murió en 1506. Por consejo del cardenal Cisneros, decidieron escribir a don Fernando para que volviera a hacerse cargo del gobierno. El rey de Aragón accedió y en 1507 regresaba a Castilla para gobernarla en nombre de su hija, doña Juana. Pero la situación de Juana en nada mejoró a la muerte del rey de Aragón, en 1516. Ahora el hijo mayor de Juana, Carlos, debía hacerse cargo del gobierno. Don Carlos fue proclamado oficialmente rey de Castilla y Aragón, la decisión de Bruselas era totalmente ilegal; se trataba de un verdadero golpe de Estado que Cisneros y el Consejo Real aceptaron para no complicar aun más la difícil situación política de Castilla, que causó un profundo malestar. Los consejeros de Carlos querían asegurar el poder de este, pero como vivía en Flandes, apartado de las cosas de España, esto le trajo algunas consecuencias. En cambio, en la península residía su hermano, el cual tenía posibilidad de subir al trono. Los consejeros de Carlos enviaron a España a Adriano para arreglar los intereses de este, los cuales dieron resultados positivos.

Hasta 1517 se suceden una serie de gobiernos provisionales, pero con la llegada de don Carlos I de España a finales de este año, Castilla parece salir de la crisis aunque no del todo. La muerte del rey Católico dio motivo a una nueva oleada de indisciplina señorial y de agitación social. Ante la gravedad de la situación, Cisneros regente del reino, pensó en crear una fuerza armada permanente. Este fue el origen de la llamada “gente de ordenanza”, proyecto que fracaso sobre todo por la alta nobleza castellana que se sintió amenazada. A parte Cisneros intento organizar de nuevo la alta administración. De esta forma se llegó en 1516-17 a una formula de gobierno sumamente preocupante.

Existían dos gobiernos: el uno en Castilla y en torno a Cisneros; el otro en Flandes, bajo la dirección de Chievres. El primero tenía la responsabilidad efectiva de los negocios políticos y el segundo podía rectificar o anular las decisiones tomadas en España. En estas condiciones, el estado quedaba prácticamente paralizado. Era urgente poner fin a la división del poder y esto no se podría conseguir sino con la venida del rey don Carlos a España.

El período de las regencias viene a revelar la fragilidad del equilibrio realizado por los reyes Católicos.

Las Cortes, a las que los Reyes Católicos habían quitado toda importancia política, aparecen como una posible solución a los problemas políticos planteados por la carencia del poder real. Este es el panorama de Castilla cuando el nuevo rey don Carlos se hace cargo del poder.

LA SANTA HERMANDAD

Es la creación de una fuerza de policía llamada “Santa Hermandad” con la intención de pacificar los territorios y de restaurar la autoridad real. Las Ordenanzas de la Santa Hermandad fueron aprobadas en las Cortes de Madrigal de 1476, en las que se fijaban los “cinco casos”, por las cuales entendían sus componentes.

La iniciativa creación de esta policía rural corrió a cargo del contador Alonso de Quintanilla. Se componía de milicias: un jinete por cada 100 vecinos y un peón armado por cada150. Tenía administración de justicia propia formada por dos alcaldes, por cada lugar.

La Santa Hermandad fue un instrumento eficiente para terminar con la anarquía de unos campos donde hasta el advenimiento de los Reyes Católicos no existía la menor seguridad, y los nobles no tuvieron mas remedio que aceptarla y acatarla. Pero poco a poco se fue desprestigiando.

EL REINO DE GRANADA

Terminada la guerra civil, no resulto extraño que pensarán rematar la obra de la Reconquista paralizada desde hacía siglo y medio, emprendiéndose la lucha contra el reino de Granada, situado en una zona bien defendida, con fácil comunicación con el mundo árabe, africano y bien poblado, con más de 800.000 habitantes.

Junto a la actividad militar, se desarrolló otra diplomática, decisiva para el resultado final. La guerra duró once años y se puede dividir en varios periodos:

  • Hasta 1484. En este año comenzó la organización de un ejército dotado: de artillería, zapadores, intendencia y sanidad.

  • De 1486-1489, tuvo lugar la toma de la parte Oriental, quedando lo musulmanes reducidos a la zona de Granada y de las Alpujarras.

  • De 1489-1492, la acción diplomática se impulso a la bélica, obteniéndose como resultado final, la victoria de la guerra para las armas castellanas.

  • POLÍTICA EXTERIOR

    ITALIA

    Por el Tratado de Bayona, en 1462 Juan II de Aragón cedió a Francia en pactó de retroventa el Rosellón y la Cerdeña, a cambio de dinero y tropas armadas.

    Fernando II mantuvo la idea de recuperar aquellas dos comarcas y maniobró diplomáticamente para conseguirlo. Este influido por las ideas renacentistas en política, soñaba con la conquista de Nápoles, para llevar a cabo la cual necesitaba estar en paz con los estados limítrofes: Inglaterra, Alemania y Aragón. Por lo que firmó con los dos primeros los tratados de Etaples (1492) y Senlis (1493).

    Más difícil era la cuestión de Aragón, ya que se hallaba pendiente la cuestión de Rosellón y Cerdeña. El propio Carlos VIII dudo mucho, pero pudo más en él el ansia de gloria y poder que le darían la conquista de Nápoles y al fin se llegó al Tratado de Barcelona, por el que devolvía a Aragón el Rosellón y Cerdeña, con la sola condición de su neutralidad en caso de guerra.

    De este modo volvieron a la corona aragonesa aquellos monarcas, en la que hicieron solemne Fernando e Isabel el 13 de septiembre del mismo año.

    CANARIAS

    La iniciación de la política Atlántica de Castilla se había iniciado en el reino de Enrique III, con unas expediciones de tipo particular, que habían dado como resultado las conquistad de las islas de Lanzarote, Fuerteventura, Gomera y Hierro.

    Los portugueses hacían renuncia expresa a sus pretensiones a las Canarias, por lo que quedaba libre el camino de su conquista.

    Los reyes comisionaron al capitán Pedro de Vera para ocupar la isla de Gran Canaria, conquista que este llevó a cabo den tres años.

    En 1484 comenzaba la colonización, que contó con la venta de indígenas, como esclavos. Los Reyes Católicos procuraron corregir estos abusos, y la isla quedó integrada en el sistema administrativo de Castilla.

    En 1491, Fernando de Isabel pactaron con Alonso Fernández de Lugo la conquista a la isla de Palma que se llevó a cabo entre 1492-93, terminando con éxito. Así el propio Fernández de Lugo emprendió la conquisto de Tenerife, y en 1496 habían sido dominados los principales elementos, convirtiéndose en gobernador de las dos islas y respetando la libertad de los indígenas. Esto no contaba para los indígenas de las cercanas costas africanas, lo que trajo varios problemas. Por este motivo se necesitó protegerlas y se construyó un castillo.

    En conclusión, la cristianización y castellanización de las islas Canarias fue muy rápida. Contribuyendo a ello los numerosos matrimonios de castellanos con mujeres indígenas.

    FRANCIA

    Castilla y Francia habían mantenido siempre relaciones amistosas. La llegada de los Reyes Católicos marca el fin de aquella alianza. Se produce así la amistad con Portugal y con la Casa de Borgoña por medio de lazos matrimoniales.

    Este rombo en la política extranjera de la doble monarquía se debió principalmente a don Fernando, rey de Aragón, adversario de Francia. Tres fueron los puntos de discordia entre Francia y España: Rosellón-.Cerdeña, Italia y Navarra.

    Aragón no había renunciado a sus derechos sobre el Rosellón y la Cerdeña, que ocupaba Francia. Tras largas discusiones se llegó a 1493 a un acuerdo, por el cual Carlos VIII restituía al rey de Aragón el Rosellón y la Cerdeña.

    Por el tratado de Barcelona, los reyes de España se habían comprometido a no entrar en ninguna alianza que se estableciera contra Francia.

    En pocos meses, el Gran Capitán rechazó a los franceses el reino de Nápoles.

    Muerto Carlos VIII su sucesor Luis XII llegó a un acuerdo con Fernando el Católico, sobre la división del reino de Nápoles, pero la hostilidades no tardaron en volver.

    La guerra estalló otra vez en 1511, después de formarse la Santa Liga, cuyo verdadero fin era arrojar a los franceses de Italia. Se hizo patente la gran influencia que España ejercía en los asuntos italianos; el reino de Nápoles quedó unido a la corona de Aragón.

    La rivalidad franco-española también dio motivo oficial a la incorporación de Navarra, al estado español en 1512. Aquel reino enclavado entre las dos potencias tenia que aliarse con una y amenazar a la otra. La incorporación dejó intacta su peculiar organización institucional y fiscal.

    INCORPORACION A NAVARRA

    Fernando II pensó atacar a Francia y solicitó la ayuda Enrique VIII quien le envió un pequeño ejército que traía la pretensión de recuperar Guyena para el soberano británico.

    Fernando II no podía iniciar el ataque a Francia sino contaba con la neutralidad de Navarra y se lo propuso pidiendo que los reyes navarros le entregaran en rehén a su hijo Enrique, pero estos se negaron.

    Los reyes de Navarra estaban en tratos con Luis XII firmando un tratado, llamado “Secreto de Blois”, en el que se comprometían a oponerse al paso de los ejércitos ingleses y sus aliados, a cambio de unos derechos de posesiones feudales.

    Después de la firma comenzó la invasión de Navarra por los castellanos y el día 25 de julio caía la capital Navarra, quedando completamente ocupada.

    LA POLITICA MATRIMONIAL

    Dos ideas encaminaron la realización de los matrimonios. En primer lugar, la unidad nacional y en segundo, el objetivo que consistía en fraguar una serie de alianzas internacionales que aislaran a Francia.

    Para la primera finalidad, se pensó en matrimonios con príncipes y princesas: Navarra y Portugal. Proyectándose el enlace de Juana con Francisco Cebo. Más éxito el deseo de incorporar Portugal. En 1490 se verificaba el matrimonio entre Isabel, con el príncipe Alfonso, heredero del trono de Portugal. Pero este murió. Después se dio el enlace entre la viuda Isabel y el nuevo rey de Portugal, Manuel I el afortunado. Al morir el príncipe Juan, quedaba Isabel como heredera. Se estipulo que el hijo que naciera de este matrimonio heredaría los tres reinos (Castilla, Aragón y Portugal) y en 1498 nació Miguel, el cual fue jurado heredero, pero murió en 1500. Manuel contrajo nuevo matrimonio con María. De este matrimonio nació Isabel, casada con Carlos I, dio pie a los derechos alegados por Felipe II para reclamar a herencia de la corona portuguesa a la muerte del rey Don Sebastián.

    Para aislar a Francia, los reyes Católicos buscaron la alianza matrimonial con príncipes o princesas de Alemania e Inglaterra. Así surgió el matrimonio de la infanta Juana con el archiduque de Felipe de Austria.

    La alianza con Inglaterra tuvo lugar mediante el matrimonio de la última hija de los Reyes Católicos, Catalina con el heredero a la Corona Inglesa, Arturo, pero pronto quedó viuda y volvía de nuevo a contraer matrimonio con el hermano de Arturo, Enrique VIII, donde nació María.

    Toda esta serie de alianzas matrimoniales encajaba con la amplitud de miras internacionales de la política de los Reyes Católicos que había de producir fruto a la larga. Como resultado salieron beneficiarios Carlos I y Felipe II de sus abuelos y bisabuelos.

    EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

    Los portugueses comenzaron a buscar el camino que les permitiera llegar a las riquezas de las Indias. Por ello y porque se desconfiaba de los cálculos de Colón, el rey de Portugal desechó la propuesta de alcanzar las Indias por la ruta del oeste.

    En 1486, Colón presentó su iniciativa a los Reyes Católicos que se resistieron a aceptarla. Pese a todo por insistencia los monarcas acabaron por suscribir con Colón las Capitulaciones de Santa Fe en abril de 1492.

    El 3 de agosto del mismo año, la nao Santa María al mando de Cristóbal Colón y las carabelas, la Pinta y la Niña, salieron del puerto de Palos e hicieron escala en Canarias. El viaje del descubrimiento fue bastante fue bastante rápido.

    Los nuevos viajes:

    En el viaje del descubrimiento influyeron datos e impulsos que los castellanos del siglo XV habían ido acumulando. En los nuevos viajes se amplió el conocimiento de las tierras descubiertas:

    • el ámbito más frecuentado fueron las islas del mar Caribe

    • el segundo, el de las costas orientales del continente sudamericano

    • el tercero, la Florida

    • finalmente, el istmo de Panamá

    Los primeros efectos del descubrimiento

    El descubrimiento trajo numerosos intereses y efectos

    • El Tratado de Tordesillas

    El reparto entre España y Portugal de las áreas de expansión Atlántica fue el resultado más inmediato del descubrimiento de América. Ambos estados habían aceptado las cláusulas del tratado de 1479.

    En el tratado de Tordesillas de 1494, los portugueses consiguieron, la punta oriental de América del sur, que entraba dentro del espacio que se reconocía a Portugal. Ello permitió la instalación portuguesa en Brasil.

    • Las encomiendas

    Para compensar la escasez de mano de obra, se arbitró el procedimiento de las encomiendas: los indios se repartieron entre los colonos y estos se comprometieron a instruirlos. La solución no evitó el trabajo forzoso de los indios en un régimen parecido a la esclavitud.

    • El gobierno de las Indias

    El gobierno y la administración de las Indias se hicieron según patrones de la corona de Castilla.

    Las bases institucionales fueron las Audiencias y los municipios. Más tarde los virreinatos.

    Junto a estas instituciones la monarquía contó con le apoyo de la iglesia como los franciscanos y dominicos.

    • La Casa de Contratación

    Creada en 1503 con sede en Sevilla, era allí donde se centralizaban las relaciones comerciales con las tierras descubiertas y se controlaron las llegadas de metales preciosos. Contó con un equipo de tesoreros y factores. La elaboración de mapas y la fabricación de aparatos que facilitarán la navegación también constituyeron funciones de la Casa de Contratación.

    ECONOMÍA

    AGRICULTURA Y GANADERÍA

    La agricultura y la ganadería constituyeron la principal fuente de riqueza. El problema que se plantea en este sentido es el del desigual reparto de la propiedad. Mientras un 2% de la población detentaba el 96% del suelo y de la propiedad de los ganados, el resto había de limitarse a arrancar miserablemente a la ganadería para mal vivir. Esta situación se hacia en Andalucía y en Castilla.

    Frente a esta falta de equilibrio, en Galicia predominaba el minifundio y en Cataluña la propiedad empezó a verse repartida.

    El latifundismo andaluz y castellano procedía ya de la edad media. Pero además la institución de mayorazgo y las frecuentes uniones entre miembros de la grandeza contribuyeron a repartir entre unas cuantas familias las tierras.

    El ganado en especial en Castilla donde a pesar de la subsistencia de pequeños ganaderos, la mayor parte de las reses se hallaba en manos de pocos propietarios, unidos además para defender sus derechos en una poderosa organización conocida con el nombre de mesta. El resultado del latifundismo agrícola-ganadero fue la falta de cultivo de extensas áreas y la pobreza del campesinado.

    El honrado concejo de la Mesta estaba constituido por ganaderos que practicaban la trashumancia de sus ganados para mejorar su clase.

    La protección real a la ganadería se explica por las divisas que proporcionaba a la corona la exportación de las lanas, hasta el punto de que en la política económica de Castilla se prefería la importación de trigo al incremento de su producción en el interior.

    El predominio de agricultura y ganadería explica que el objetivo principal para la inversión de ganancias fuera de siempre la adquisición de tierras, consideradas como signo de riqueza. Este ideal fue sustituido por la posesión de oro.

    INDUSTRIA

    La importancia de la industria era mucho menor. Se limitaba algunas fundiciones en el norte, a la fabricación de tejidos de lana y seda en Cataluña, Valencia, y algunas ciudades de Castilla y a la producción de algunos objetos de consumo en las principales ciudades. Los reyes Católicos impusieron el establecimiento de medidas proteccionistas. En este sentido, parece oportuno señalar la divergencia económica entre los estados.

    La industria catalana atravesó una larga crisis. Valencia, convertido en capital económica en España a finales del siglo XV hasta que el descubrimiento de América desplazó a Sevilla esta capitalidad sin anularla.

    Los puertos del norte exportaban lana, hierro, alumbre y sal, e importaban trigo y paños. En el interior el lugar comercial más importante fue medina del campo.

    Como complemento de esta base económica hay que citar, en fin, el establecimiento de los Consulados de Burgos y de Bilbao sobre el modelo de los ya establecidos en Barcelona y Valencia. E igualmente la unificación de la moneda llevada a cabo por los Reyes Católicos. Estas monedas eran de oro y llevaban los bustos coronados y encarados de Isabel y Fernando y en el reverso un águila.

    En cuanto a la banca, subsistieron los ya tradicionales establecimientos de la Corona de Aragón: la Taula de canvi de Barcelona fundada en 1401. Estas fundaciones emitían letras de cambio y conocemos sus operaciones financieras por haber llegado bastante completos hasta nosotros sus archivos.

    SOCIEDAD

    España era de unos ocho millones y medio de habitantes a comienzos del siglo XVI. Castilla contaba con más de siete millones, le seguía Aragón con algo más de un millón. Navarra solo tenía unos cien mil habitantes. La primera observación de esta distribución es el peso demográfico de Castilla.

    A pesar de que durante este periodo de transición que supone el reinado de los Reyes Católicos se registró una constante emigración a las ciudades.

    Sevilla creció gracias al descubrimiento de América, al establecerse allí la cabecera del comercio. Les seguía Barcelona, que atravesaba una crisis económica y también Toledo, Murcia, Salamanca, Córdoba, Valladolid y Granada. En el reino de Aragón, después de Valencia y Barcelona, figuraban Palma de Mallorca y Perpiñan.

    CLASES SOCIALES

    La mayor parte de la población era indígena: castellanos, gallegos, vascos, aragoneses, catalanes, navarros, valencianos, en general “cristianos viejos”.

    Tras la expulsión de judíos y mudéjares, los que prefirieron convertirse se llamaron “moriscos” y “conversos” y eran más de medio millón.

    Había un grupo de extranjeros en las ciudades comerciales “gitanos” o “egipcianos”, procedentes de Francia y que se dispersaron por toda la geografía hispana.

    Frente a la base social, destacaba la de los campesinos ya que era muy numerosa, con más de siete millones, el 83% de la población, su condición en general era miserable.

    En Castilla se concedía plena libertad a los solariegos para que pudieran llevar consigo sus vienes, ganados y frutos. La tierra estaba repartida en señoríos. Los señores continuaron extralimitándose contra solariegos y villanos y el resultado fue la emigración a las ciudades. Existía un reducido grupo de ricos labradores.

    En Aragón Fernando el Católico procuró corregir los “malos usos” de tradición feudal sin gran resultado. Por otro lado los “villanos de parada” continuaron sometidos a la jurisdicción de los señores. En cambio los “payeses de remensa” catalanes, tuvieron mejor trato. Estos eran campesinos sometidos a los “malos usos” que llevaba a que se produjera numerosas revueltas.

    El proletariado urbano denominado menestrales o artesanos, así como jornaleros, siempre asalariados sumaba un millón de personas, la sexta parte de las cuales eran moriscos integrados en gremios de tradición medieval.

    Los artesanos tenían condición social superior a los campesinos, aunque continuaban sometidos a la jurisdicción nobiliaria, en muchos casos. Sus sueldos no eran muy elevados.

    La burguesía representaba muy poco en el conjunto de la población, apenas un cuarto de millón, lo que supone un 3%. En ella se integraban mercaderes, industriales, caballeros, funcionarios y eclesiásticos. Entre ellos había extranjeros, judíos y conversos.

    En la cumbre de esta pirámide se hallaba el 2% restante de la población, compuesto pro el patriciado urbano, los magnates y grandes terratenientes y el alto clero .Estos conservaron íntegros sus privilegios económicos, siendo la clase dominante en España.

    Los grandes terratenientes sumaban alrededor de medio millar de familias. La alta nobleza, formada por duques, marqueses y condes, que solía estar vinculada familiarmente con las casas reinantes y se unían entre sí mediante matrimonio. Tenía poderosos medios económicos. A veces se convertían en protectores de artistas y literarios. Junto a ellos el clero disponía también de recursos extraordinarios. Pero en este estamento habría que distinguir a los altos cargos cuyos nombramientos recaían en segundones de la grandeza, y una especia de “clase media”, formada por abades y canónigos, elementos en general reaccionarios. Por el contrario las más altas jerarquías del clero seguían las orientaciones de los reyes.

    S. XVI

    INTRODUCCIÓN

    En 1517, un hijo de Juana la loca y Felipe el Hermoso, el rey Carlos I, llegó a España. Nació en Gante en 1500, heredaba un considerable número de territorios.

    • Por parte de su madre, la Corona española, los territorios del sur de Italia incorporados a ella y las inmensas posibilidades de América.

    • Por parte de su padre, era el titular de unos extensos dominios que comprendían parte de las actuales Bélgica, Holanda, Alemania y el norte de Italia.

    En 1519, el rey fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico con el nombre de Carlos V.

    Su programa político fue el de un emperador germánico empeñado en la defensa de los intereses de la casa de Austria, que consideraba vinculados a los de la cristiandad. La ruptura de ésta, provocada por la Reforma protestante, promovió la identificación de Carlos V con los destinos del catolicismo, que defendió con progresiva intransigencia en diversos escenarios europeos. Ello obligó a mantener una corte itinerante.

    Del tiempo que había perdurado su reinado, paso diecisiete años en tierras españolas, de las cuales mas de doce en la Corona de Castilla, a la que regresó para morir en el monasterio cacereño de Yuste en 1558.

    POLÍTICA INTERIOR

    FERNANDO EL CATÓLICO

    Nació el 10de mayo en una localidad de Zaragoza, en concreto en Sos.Es hijo del rey aragonés Juan II y de la castellana Juana Enríquez y en 1461 las Cortes de Catalayud le otorgaron heredero de la Corona de Aragón.

    Fue un hombre que mantuvo muchas aventuras amorosas antes de su matrimonio y como resultado de estas aventuras tendrá dos hijos: Alfonso y Juana, aunque durante el matrimonio continuaba manteniendo relaciones de las cuales tuvo dos hijas llamadas María de Aragón que fueron llevadas a un convento de agustinas de los alrededores de Madrid.

    En 1468 mueres su madre, doña Juana Enríquez, y el príncipe Alfonso es nombrado corregente del reino aragonés y rey de Sicilia, con intención de asignar Alfonso de un reino por el que fortalecer con Isabel de Castilla, princesa de Asturias. El 7 de enero se firma un protocolo entre los esposos por el cual Fernando se compromete a actuar de acuerdo con Isabel y adoptar las decisiones en común. Fernando parte a tierras castellanas en octubre de ese año y el día 19 se celebrará el matrimonio. Los meses siguientes serán de aislamiento para los esposos mientras que los nobles toman partido por la infanta Juana como heredera del trono castellano.

    En 1471 se producen las primeras adhesiones a los príncipes. El País Vasco elige a Isabel y Fernando al mismo tiempo que la familia de los Mendoza se coloca a su lado.

    El 12 de diciembre de 1474 muere Enrique IV por lo que Isabel subirá al trono como reina de Castilla y esta proclamación pillara por sorpresa en Aragón. Se proclama el único descendiente de Enrique IV que se presentara como candidato al trono de Castilla. Esta actuación motivara a los esposos de la concordancia de Segovia por la que estos esposos se presentan como un bloque consolidado apoyado por nobles, ciudades y villas que quieren la creación de un buen gobierno, y obligan a los monarcas a llevar a cabo una política de consolidación del poder real.

    La participación de Fernando en la Guerra de Sucesión será determinante puesto que Aragón apoya a los esposos oponiéndose Alfonso V de Portugal y Luis XI que se apoyan por Juana.

    El avance portugués fue frenando tras tomar Fernando Zamora y obtener una victoria en la Batalla de Toro. En fin de la Guerra acaba con la firma de los tratados de Alcobas.

    El restablecimiento de la Inquisición en la Corona de Aragón trajo consigo problemas graves que llevaron al asesinato del inquisidor Pedro de Arbués. La respuesta fue contundente y la Inquisición se afianzo en la Corona.

    Frente a la política exterior Fernando demostró su capacidad política. Uno de los primeros objetivos fue el fin de la Reconquista, en esos momentos el Reino Nazarí daba muestra de crisis y decadencia. La Guerra duro 10 años y en 1492 Boadhil entregaba las llaves de la Ciudad acabando con la presencia musulmana en España. También participó en la aventura americana donde Colón descubrió un nuevo continente (América) que llevo a ser uno de los valores de las Capitulaciones de Santa Fe.

    En el Norte de África se conquista importantes territorios: Melilla, Mers-el-kebir y Orán. En Italia la Corona de Aragón controlaba Cerdeña y Sicilia mientras que Nápoles quedaba gobernado por Ferrante. Carlos VIII de Francia también tenia intereses en España y llego a un acuerdo con Fernando: La devolución del Rosellón y la Cerdaña. Años después Luis XII firma con Fernando el Tratado de Granada por el que se reparte Nápoles. Este tratado trajo unas consecuencias por el cual estallara de nuevo la guerra, obteniendo don Gonzalo dos importantes victorias en Ceriñola y Garrellano, habiéndose incorporado el reino de Nápoles a la Corona Aragonesa dos años después.

    En 1505 Fernando da muestras de su inteligencia política y firma con el rey francés la paz de Blois por la que Luis renunciaba los derechos sobre Nápoles y Fernando obtenía el matrimonio con Germana de Foix (sobrina del monarca francés). El matrimonio se celebró en 1506 y poco después Fernando abandona Castilla con dirección a Aragón, evitando cualquier problema con su hija Juana y Felipe. La muerte de Felipe, conocido como el Hermoso, vuelve a poner a Fernando en Castilla ya que Juan tenia problemas mentales y en la península domina la anarquía por lo que los Cisneros deciden llamar a Fernando en calidad de Regente produciéndose la segunda regencia que arranca entre 1507 y 1516, que impondrá fuertes castigos a la nobleza.

    En 1509 se encierra a Juana en Tordesillas al ser declarada loca.

    La excomunión de Julio II al Monarca Francés se le hizo extensiva a Navarra y Fernando ordeno al duque de Alba la invasión que terminó con la derrota de Pamplona en 1512. Antes de morir Fernando escribió dos testamentos: En el primero dejaba al infante Fernando como regente en espera de la llegada de Carlos I pero este testamento fue modificado tras asignar al Cardenal Cisneros como regente de Castilla.

    Fernando tras un delicado estado de salud emprendió un viaje a Andalucía para crear una armada contra los turcos pero antes de llegar a su destino el rey Fernando falleció en 1516 y las coronas de Castilla y Aragón fueron a parar a Carlos quien se proclamo rey de Bruselas (1516).

    CARLOS I

    Nació el 24 de febrero de 1500 en Gante, Carlos I de España y V de Alemania. Es hijo de Felipe de Habsburgo, más conocido como Felipe el Hermoso, archiduque de Austria y doña Juana de Castilla, heredera de la corona castellana y aragonesa. Nieto de los reyes Católicos y los paternos del Emperador Maximiliano y doña Maria de Borgoña.

    Carlos fue uno de los primero que impulsaron la idea de Unificación Europea. Desde los 9 años siempre estuvo apoyado por Guillermo de Croy quien consiguió la confianza del príncipe y el cual hizo que se convirtiera en un hombre de Estado, acercándole a los secretos del gobierno.

    En 1516 fallece don Fernando el Católico, dejando vacante la Corona de Aragón, mientras que la Corona de Castilla esta bajo manos de Juana que mas tarde fue llevada a Tordesillas por problemas mentales. Esto hará que Carlos pase a ser regente del reino de Castilla. Carlos embarco a Flandes con destino a la península ibérica. El cardenal Cisneros, regente de Castilla acudió a recibir al nuevo rey pero falleció en Roa antes de su encuentro con Carlos.

    Al llegar a España Carlos fue a ver a su madre. El encuentro entre ambos fue emotivo, aunque el motivo por el que fue era la legitimación de la decisión de coronarse rey cuando la legitima propietaria de Castilla no había fallecido.

    Una camarilla flamenca iba con Carlos a la cual le surgió un problema con Fernando (hermano menos de Carlos), con una amplió numero de partidarios dispuestos a coronarle. Para eliminar problemas, Chievres decidió enviar a Fernando a Bruselas, pero las Cortes se opusieron a esa decisión exigiendo que permaneciera en España hasta que Carlos tuviera descendencia. Pero Chievres consiguió su objetivo, saltándose la decisión de la asamblea.

    Carlos juro respeto a las leyes castellanas y consiguió un crédito. Superado el escollo castellano, Carlos se dirige a Aragón donde había complicaciones. En las Cortes Aragonesas Había un grupo los cuales querían nombrar heredero a Fernando, sin embargo tras varios meses de debate se reconoce a Carlos como rey y se le ortega un préstamo de ducados.

    A continuación puso rumbo a Cataluña, donde estuvo un año ya que en Barcelona llegó la noticia de su elección como emperador. Este nombramiento encenderá los ánimos en Castilla, al considerar que los gastos de

    Carlos aumentaría. Pronto se esparcieron las protestas desde Toledo a las Cortes donde se recomendase al monarca que no se marchara del país. Las Cortes fueron convocadas en Santiago de Compostela. Los procuradores eran desobedientes frente a las propuestas que les hacia los consejeros de Carlos por lo que Gattinara decidió solamente trasladar la reunión a La Coruña, donde Carlos se trasladaba a Alemania. El Cardenal Adriano de Utrecht quedaba como regente de un país en rebeldía. Desde que Carlos se marchó a Alemania hasta su regreso en Castilla sucedieron en España dos episodios muy importantes: la revuelta de las comunidades en Castilla y la rebelión de las germanías en Valencia. Carlos hizo escala en Inglaterra, llegando a Aquisgran donde fue coronado Rey de Romanos. Al recibir el nombramiento se compromete a mantener los derechos de los príncipes, restaurar el Consejo de regencia y convocar una Asamblea de los Estados, denominado Dietas que tuvieron lugar en Worms en 1521.

    Fernando es nombrado regente del Imperio y elevado al nombramiento de Archiduque.

    En 1522 Carlos se pone en marcha hacia España, haciendo una escala en Inglaterra para firmar un acuerdo con Enrique VIII con el fin de establecer la defensa de ambos países contra Francia. Por esta razón se le considera a Carlos como uno de los primeros impulsores de la Unión Europea, provocando una serie de obstáculos. El primero fue Francia, cuyas fronteras estaban rodeadas por los territorios de los Habsburgo.

    Entre 1521 y 1544 Carlos va a involucrarse en cuatro guerras con Francisco I de Francia. Muerto Francisco I será su sucesor, Enrique II, quien continúe el conflicto. Con el fin de fortalecer sus relaciones con Portugal, Carlos eligió como esposa a Isabel, hija de los Reyes Católicos. La boda se realizó en Sevilla el 19 de marzo de 1526, podríamos decir que el amor nació de forma inmediata a pesar de que Carlos ya tenía una hija, fruto de su relación Con Margarita, cuyo nombre asignado es Margarita de Austria. Un momento muy importante para Carlos fue su coronación como emperador que tuvo lugar en Bolonia e 1530.

    Carlos recibió dos duros golpes en 1539: El fallecimiento de su esposa provocando su hundimiento. Cuando ya parecía recuperado le llegó la noticia del motín que se produjo en Gante. El levantamiento había sido provocado por la negativa de los ciudadanos a pagar impuestos para sufragar las guerras contra Francia. Para sofocar la rebelión, Carlos cruzó Francia invitado por Francisco y al llegar la revuelta se sofocó, con tan solo su presencia.

    Carlos se enzarzó con una empresa: la expedición contra Argel en 1541. La operación resultó un fracaso y el emperador ordenó reembarcar. La cuestión protestante activará un gravísimo problema en Alemania, consiguiendo imponer el emperador la fuerza en la batalla de Muhlberg. Sin embargo, esta euforia no fue duradera ya que los alemanes se habían aliado con Enrique II de Francia, el cual tomó las plazas imperiales de Metz, Toul y Verdún, al mismo tiempo que los turcos tomaban Trípoli y Mauricio de Sajonia traicionaba la confianza de Carlos y le atacaba. Las amenazas fueron continuas y las dificultades financieras aún peores, por lo que Carlos, cansado decidió abdicar dejando el trono en manos de su hijo Felipe.

    El 21 de septiembre de 1558 fallecía Carlos I en Yuste.

    FELIPE II

    Nació en Valladolid el 21 de mayo de 1527, hijo del emperador Carlos V y doña Isabel de Portugal. Las fiestas que se celebraron quedaron interrumpidas con la noticia que irritó a la cristiandad: el saqueo que Roma por las tropas imperiales. Felipe será jurado como heredero de la corona de Castilla en 1529. La educación del príncipe quedará en manos de doña Isabel debido a los continuos viajes del emperador. El príncipe tenía casa propia y don Juan de Zúñiga fue designado su ayo.

    Las relaciones de Felipe con su madre fueron muy estrechas por lo que el fallecimiento de Isabel supuso un duro golpe para Felipe. Ese mismo año inicia tareas políticas ya que queda como regente del Reino. Cuando Felipe tuvo 17 años recibió la estrecha colaboración de un Consejo de Regencia.

    Su primer matrimonio fue en 1543 con su prima María Manuela de Portugal. La duración del enlace fue aproximadamente un año ya que falleció Maria Manuela tras el parto del príncipe Carlos. El año 1554 será el de su segunda boda, siendo la reina de Inglaterra, María Tudor. Felipe recibe el título de rey en Nápoles y duque de Milán, trasladándose a Londres para celebrar su boda.

    Asuntos del Estado le llevaron a Flandes, donde en 1555 recibía de su padre la soberanía de los Países Bajos. El trato con los holandeses y alemanes que muy estrecho, convirtiéndose en su monarca querido por sus súbditos. Al año siguiente Carlos abdicaba, lo que hacía a Felipe dueño del Imperio. Su tío Fernando recibió el Imperio Alemán y los estados patrimoniales de los Habsburgo.

    En 1557 regresaba a Inglaterra convertido en rey de España y pasa algunos meses e compañía de su esposa intentando engendrar el tan deseado hijo. En julio regresó a los Países Bajos para conseguir una victoria militar de su reinado: la batalla de San Quintín. El triunfo provocaba el fin de la guerra con Francia y la firma de un acuerdo de paz, el Tratado de Cateau-Cambresis. El Tratado se sellaba con el matrimonio de Felipe con la joven Isabel de Valois ya que Felipe nuevamente había enviudado. De este enlace nacerán las dos hijas que el monarca mantendrá una estrecha relación: Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaelo.

    A su llegada a España en 1559, inició una serie de cambios como será el establecimiento de la Corte permanente en Madrid, la reforma de la audiencia de Sevilla o la creación del Consejo de Italia y de las audiencias de Charcas.

    Felipe II conseguía cerrar un frente de lucha y poder centrarse en los conflictos atlánticos, en concreto en la Guerra de los Países Bajos. La muerte de Isabel de Valois, el príncipe Carlos y la invasión del príncipe de Orange en los Países Bajos motivó que el año 1568 fuese considerado como el “agnus horribilis” del reinado de Felipe.

    En 1570 volverá a contraer matrimonio siendo con su propia sobrina, doña Anna de Austria. El matrimonio tendrá 5 hijos que solo consiguió sobrevivir el que será heredero a la corona, Felipe III. Doña Anna falleció en 1580 y el rey no volvió a casarse, quedando viudo.

    El desastre de la armada en 1588 iniciará la etapa de declive tanto política como física del reinado de Felipe II que vendrá marcada pro la progresiva dejación de funciones del monarca ya que sus achaques y enfermedades le impedían controlar todos los asuntos como era de su agrado. Para colaborar con las decisiones del monarca se crea la Junta de Noche.

    Los deseos de situar a su hija Isabel Clara Eugenia al trono francés no se vera satisfechos. La paz de Vervias puso fin a la lucha hispano-francesa y dejaba los Países Bajos en manos de Isabel Clara Eugenia, casa con el archiduque Alberto. Al cabo del tiempo la salud de Felipe II se iba deteriorando y los ataques de gota se repetían con mayor frecuencia. A finales del mes de junio de 1598 sufrió unas fiebres tercianas que le llevaron a estar en la cama sufriendo dolores tan intensos que era imposible moverle hasta su muerte en 1598.

    PROBLEMA MORISCO

    Los conflictos religiosos formaron parte sustancial de las tensiones sociales del siglo XVI. Las minorías religiosas fueron objeto de discriminación e incluso, de persecución. En España con el reinado de los Reyes Católicos presento un hito para la definición de una política de uniformidad religiosa. La expulsión de los judíos en 1492 culminaba de forma traumática un largo proceso de intolerancia por dramáticos episodios de violencia popular antisemita. Aunque no constituyó en medida de racismo, sino religioso, en tanto como aquellos que se convirtieron al cristianismo fueron autorizados a permanecer en territorio español. Muchos judíos y musulmanes se bautizaron presionados por las circunstancias aunque siguieron practicando en secreto su religión.

    La Inquisición sirvió también para perseguir los brotes de filo-protestantismo y todas aquellas ideas y actitudes, sospechosas de opinar con los dogmas oficiales.

    Las sangrientas luchas de religión que asolaron el territorio europeo, en las que a los problemas de estricta índole ideológico-confesional se unían causas de tipo político y socioeconómico que representan la negación del espíritu tolerante y pacifista que el Humanismo renacentista predicó. Las persecuciones religiosas llevaron a provocar emigraciones forzadas, originando focos de refugiados en diversas zonas de Europa. Las minorías etnias padecían una presión social y oficial.

    Otro problema fue el de los esclavos. La esclavitud no estaba prohibida, representando una forma extrema de miseria jurídica. La presencia de esclavos se hallaba muy limitada, aunque andando el tiempo serían introducidos en América esclavos negros capturados en África para sustituir la mano de obra indígena, sobre todo se dedicaban al servicio doméstico, no siendo aplicados a tareas agrarias o artesanales. En muchas ocasiones recibían la libertad de sus dueños, pasando a la condición de libertos.

    POLÍTICA EXTERIOR

    FRANCIA

    Para Francia en la guerra de los Cien Años había supuesto una de las etapas más críticas en su historia, en la que su propia identidad nacional se había visto amenazada. Pero tras su finalización se produjo una recuperación en todo el país que en el terreno político, donde se plasmaría una consolidación de la autoridad monárquica y en la construcción de un Estado soberano, libre de injerencias extranjeras, una vez superadas las oposiciones internas, sobre todo la poderosa nobleza y las relativas frustraciones de la política exterior.

    Todo esto estuvo a punto de perderse en la segunda mitad del Quinientos, debido a la profunda división religiosa, social y política de los franceses, que trajo consigo la tragedia de la guerra civil, con sus consecuencias de odio, muerte y destrucción, el hundimiento de la soberanía monárquica que estuvieron a punto de derribar la inestable construcción estatal.

    El absolutismo monárquico presentó dos fases. Una de avance y otra de retroceso. La primera se caracteriza por el afianzamiento de la soberanía de la Corona, por el control de ésta sobre los poderes locales y estamentales, por la fijación y ampliación de s espacio territorial, por la creación de una fiel administración pública , centralizada y operativa, y de una haciendo que supo aportar los recursos materiales necesarios para llevar a cabo una ambiciosa intervención en los conflictos internacionales, acción a la que no fue ajena la formación de un poderoso ejército real. La fase siguiente, es la correspondiente al período de las guerras de religión, las cuales se definiría por la inversión de estos factores, por una evolución contraria a la que hasta entonces e había venido produciendo, marcada por la debilidad de la Monarquía, por la pérdida del prestigio que ésta había sabido labrarse, la descomposición del aparato estatal , la inoperatividad de la burocracia, la división social y las luchas entre grupos, en conclusión, por los efectos variados de la profunda crisis general.

    EL IMPERIO OTOMANO

    El desarrollo de grandes construcciones imperiales llevarían a convertirse en potencias de primerísimo fila en el plano de las relaciones internaciones, gracias a la construcción de una maquinaria de poder, sobre la que sustentar su expansionismo y la superioridad en amplias zonas.

    Durante el Quinientos logró su máximo esplendor, en un dominio que se extendió por tres Continentes. La creación de este vastísimo conjunto territorial se produjo por efecto de conquistas que iniciadas en el Medievo se continuaron a lo largo de varios siglos hasta alcanzar su mayor extensión en el siglo XVII.

    Originarios del Asia Central, los turcos otomanos se establecieron en la península de Anatolia a raíz de la destrucción. En poco tiempo, la belicosa tribu de los turcos otomanos, ya asentada tras su marcha hacia el Oeste, apoderándose de núcleos importantes en el Asia Menor, volcando su esfuerzo contra los grupos eslavos balcánicos. A finales ocupando la zona griega, puesto en el cerco a Constantinopla, capital de los que quedaba del ya casi desaparecido Imperio Bizantino. Con su prolongada estancia en el poder establecería una característica que se repetiría con frecuencia en el transcurso de esta época de avance otomano, pues la mayor parte de los sultanes que se sucederían gozaron de largos periodos de mandato.

    Vivieron tres grandes décadas del gobierno, con Mohamed II, ya iniciadas una de las conquistas más importantes: la toma de Constantinopla e 1453. Murad II había sido el creador de esa fuerza incontenible de las llamadas tropas nuevas, de los jenízaros. Los éxitos de Mohamed II fueron repetidos y destacados: en 1456 ocuparía Belgrado, aunque de forma provisional; en 1463 el ejército otomano destruyó el Reino de Bosnia; en 1480 ocurrió la tan temida por Occidente entrada en Italia con la toma de Otranto que amenazaba directamente a Venecia y al Papado.

    ITALIA

    La no creación de un único Estado absolutista que uniría los distintos poderes fragmentados y opuestos entre sí, venían definiendo lo conocido como el mosaico italiano, formado por múltiples organizaciones políticas. Una vez concluidas las guerras de Italia, el mapa se simplificó mucho, tanto por la existencia desde entonces de cinco o seis núcleos políticos importantes (Nápoles, el Estado pontifico, Toscaza, Saboya, Venecia, Milán…), como por el dominio ejercido por la Monarquía hispana sobre la mayor parte del territorio peninsular e insular italiano, sin olvidara que el triunfo contrarreformista dotó a Italia una cierta unificación religiosa que alcanzó a expulsar los fantasmas de la división confesional que tantos conflictos estaba causando en muchos otros ámbitos.

    La Italia de los Quinientos presenta un notable contraste entre sus dos mitades cronológicas. Durante la primera mitad de la centuria se sucedieron los enfrentamientos bélicos, mezclándose las luchas entre los Estados italianos que provocó allí la rivalidad hispano-gala, produciéndose un largo período de inestabilidad política. La segunda mitad del siglo destaca por la ausencia de guerras, la gran tranquilidad que se extendió por la península, la permanencia e incluso fortalecimiento de los principales poderes estatales, por una sobresaliente estabilidad política.

    NORTE DE ÁFRICA

    Marruecos permaneció independiente del imperio otomano, aunque le afectaron las malas relaciones de éste con las Monarquías ibéricas y el temor que en el mundo cristiano inspiraba el Islam. Fue esta zona la que primero soportó el avance de portugueses y españoles, que obstaculizaron su comercio por el deseo de buscar una ruta alternativa a la mediterránea para llegar a Oriente.

    En 1415 conquistó Ceuta, donde se conectaron con la ruta del otro que subía desde el África subsahariana hasta las plazas mediterráneas. El tratado hispanolusitano de Alcaçovas-Toledo de 1480, reservó a los portugueses la expansión por las costas africanas. En consecuencia ocuparon Tánger, Añadir y Safi. El avance lusitano fue facilitado por la inestable situación interior.

    La corrupción de la diplomacia permitía a los portugueses conseguir a colaboración local de los llamados “moros de paz”, para satisfacer la entrada y el comercio.

    Marruecos sufrió una renovación religiosa. Existían sufis místicos y santos investidos de efluvio sagrado y se multiplicaron los santones locales, sobre todo predicadores del Jihab o guerra santa, los cuales organizaron escuelas cada vez más influyentes, las “zawiyas” Bajo la dirección del “Sharif”.Los tifus buscaban elevarse de la practica literal de la Ley hasta la realidad divina por una serie de etapas psicológicas.

    Cuando los soberanos de Fez se manifestaron incapaces de controlar la anarquía, las “zawiyas” fueron los organismos fuertemente estructurados capaces de aportar una renovación política.

    Tras el triunfo de los “sherifes”, tuvo lugar al margen de ellas, en la segunda mitad del siglo XVI. Los Banu Saad tomaron como tales la jefatura de la guerra santa contra los portugueses. Esto los enfrentó con la dinastía Wattasida.

    En 1535 vencieron al ejército del sultán que había acudido en defensa de Fez. En 1549 ocuparon Fez y en 1553 consiguieron ocupar la dinastía Wattasida por la Sardina. Una vez en el poder, el ciclo vuelve a comenzar, desde el Sur se impone una nueva dinastía, hasta que otra nueva invasión procedente del Sur la suplante y continúe la cadena. Ello mismo ocurrió con los sardianos. Su rechazo del refinamiento del Fez les hizo trasladarse, donde impusieran contribuciones a los montañeses para mantener su ejército y la Corte, provocando sublevaciones y levantamientos. Una vez en el poder se vieron obligados a pactar con los españoles, a quienes cedió Vélez en 1569.

    Su política filoeuropea, que se completó con acuerdos comerciales con Inglaterra, les atrajo la enemiga de los jefes religiosos. El enfrentamiento con los turcos, las disensiones entre los miembros de la familia real, las ambiciones portuguesas le llevaron en 1578 a la batalla de Alcazarquivir, la batalla de los tres reyes, donde murió el rey portugués, el soberano sardiano Mohamed y su tío Abd el Malik, usurpador del trono. De ella salió victorioso el nuevo rey Abdul Abbas Ahmed llamado Almanzor.

    En su reinado se realizó la organización administrativa marroquí, que perdurará hasta el siglo XX, sobre la base de una federación de las tribus unidas por el “Makhzen”, compuesto por ministros, personal del palacio, oficiales y gobernadores. El territorio queda dividido en dos partes, el “bled-el-makhzen”, las tierras de las tribus musulmanas sometidas al impuesto territorios, y el “bled-el-siba”, tribus montañesas, beréberes, que permanecen sin orden. En el reinado de Almanzor se estableció ventajosas relaciones con los países europeos.

    Se pactó en 1589 con España, una paz duradera, necesaria para las ocupaciones de ambas potencias en otros frentes. Con Inglaterra y Holanda se mantuvieron relaciones comerciales. La importancia del oro en el comercio marroquí, incitó a Almanzor a apoderarse del Sudán occidental y a asegurarse una producción que obtenían a cambio de sal.

    Desde el siglo XV se había extendido la colonización musulmana hacia el Sur, a pesar de ello Almanzor decidió su conquista, lo que consiguió en 1591 con la toma de Tombuctú gracias a las armas de fuego, proporcionando abundante oro, lo que permitió a Almanzor añadir a su nombre el de El Dorado, y esclavos negros.

    Desde la muerte en 1603 de Almanzor se sucedieron los enfrentamientos por el poder entre familiares: fueron asesinados ocho sultanes de entre los 11 que hubo. Los moravitos fueron aumentando y con ellos el sentimiento xenófobo, animando ahora aun más por los moriscos expulsados de España, que se integraron mal en un sistema económico-social. La desorganización posibilitó que los corsarios moriscos e ingleses se declarasen república independiente en 1627, y desde allí castigaron a los navíos que cruzaban el estrecho de Gibraltar y que frecuentaban las rutas que iban hacia las Indias Orientales y Occidentales. Esto no aprovechó al resto de Marruecos, aunque perjudicó notablemente a España y Portugal. Tras la sumisión del resto del territorio, Mulay Ismael se asentó como nuevo sultán de Marruecos, consolidado a la nueva dinastía y reorganizando el ejército. Reanudó de nuevo las relaciones diplomáticas con los países europeos, regulándose el comercio y el rescate de los cautivos con Francia.

    Muley Ismael también fue un jefe militar duro, que en 1661 conquistó Tánger, entregada por Portugal a Carlos II de Inglaterra como dote de la infanta Catalina de Braganza. Del continuó la guerra santa contra las plazas españoles, conquistando Mamora, Larache y Arcila. En manos cristianas solo quedaban las plazas españolas de Ceuta y Melilla y la portuguesa de Mazagán. Al finalizar el siglo XVII había conseguido afirmar sus posiciones frente a las potencias cristianas y al Imperio otomano, que tenía bastante con conservar sus propios límites.

    PAÍSES BAJOS

    La república de Holanda destacó como la primera potencia mercantil de Europa, Su papel fue intervenir indirectamente en el monopolio comercial español de América.

    Desarrolló un activo comercio continental y extraeuropeo y fundo a su capital, Ámsterdam, como el principal centro mercantil y financiero mundial.

    Los holandeses desarrollaron un nuevo tipo de barco mercante con gran capacidad de carga, el “fluir”, que les permitió bajar gastos y abaratar el precio de los fletes. Al mismo tiempo, desarrollaron sistemas de participación en empresas mercantiles que les permitió obtener capitales de pequeños inversionistas empleados en la explotación comercial de los barcos.

    Los buques holandeses predominaban por su número en los principales puertos mercantiles de Europa. Ello explica la defensa que Holanda realizó de la política de libertad de mares frente al proteccionismo de otras potencias.

    El comercio holandés tuvo durante este periodo de auge, dos vertientes: una europea y otra extraeuropea. En el Continente, Holanda jugó un activo papel en el aprovisionamiento de grano a los países mediterráneos afectados por las duras crisis frumentarias del momento, papel que aprovechó para abrirse mercados en la zona. También abrió para sus productos el mercado ruso. Muy importante fue, el circuito triangular que los comerciantes holandeses establecieron entre sus puertos mercantiles, los del Báltico y los del golfo de Vizcaya.

    La obtención de plata española era otro de los objetivos de este comercio, ya que servía como medio de pago del grano importado desde el Báltico. Holanda logró equilibrar en parte su déficit con el área báltica mediante exportaciones de mercancías, entre ellas productos coloniales. De esta manera consiguió liberarse de la necesidad de transferir plata española. La penetración que llevó a cabo en el ámbito asiático se aprovechó de la debilidad del imperio portugués.

    En 1619 los holandeses estaban ya asentados en Batavia. Unos años después en 1624, controlaban Formosa. En 1641, Deshima, en Japón. Y a mediados del siglo Ceilán. En África obtuvieron dos puntos estratégicos, Mauricio y la Ciudad del Cabo. La explotación del área comercial extremo-oriental superaba las posibilidades de las antiguas sociedades mercantiles. Solicitaban importantes inversiones y una considerable disponibilidad e capital, llevando a las compañías por acciones. Por lo que en 1602 se creo una capital inicial, la “Verenidge Oostindische Compagnie”, cuyas acciones se cotizaron en la bolsa de valores de Ámsterdam. El objetivo primordial de la Compañía fue el comercio de la pimienta, adquirida en Asia a cambio de metales preciosos. La rivalidad con otras compañías condujo hacia mediados d siglo a una saturación del mercado europeo de la pimienta y al consecuente derrumbe de los precios de esta especia. A las importaciones de pimienta se unieron desde entonces las de té, café, cobre, seda y tejidos de algodón. Obtuvieron ventajas de su participación en el tráfico intra-asiático, que les permitió librarse de la dependencia de exportar grandes cantidades de metales preciosos.

    La crisis del Imperio hispánico ofrecía facilidades para el establecimiento de intercambio al margen del monopolio español. Surgió así la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, réplica para el comercio con América. Ambas dispusieron de un enorme potencial económico y político. La de las Indias Occidentales, en actitud agresiva contra los portugueses, se apoderó en 1637 del noroeste de Brasil y de los principales puertos negreros de la Costea de Oro africana. Unos años más tarde La Compañía Holandesa contribuyó a crear en América un modelo de economía colonial distinta de la española.

    Los holandeses iniciaron una economía de plantaciones, basada en la producción de azúcar y tabaco., Para ello necesitaron de una mano de obra abundante y barata, que hallaron en los esclavos negros africanos. Llevaron a cabo el diseño de un circuito triangular que potenciaba enormemente la posibilidades de obtener beneficios de su economía colonial, Los barcos partían de Holanda se dirigían hacía la costa atlántica del África negra, allí obtenían esclavos a cambio de otros materiales como telas, armas, pólvora y licores. Cargados de negros y de manufacturas holandesas llegaban a sus posesiones americanas. Este producto era luego transportado a Holanda. Este productivo comercio triangular sería también practicado pro Inglaterra. La supremacía comercial cayó como consecuencia de los efectos de las guerras navales que mantuvo con Inglaterra. La de 1672, que vino acompañada de una invasión francesa, resultó negativa para Holanda.

    ECONOMÍA

    Frente a la economía, el dinero permitía levantar y mantener ejércitos y costear ambiciosos programas de gobierno. Mostraba interés por el poder político en intervenir en los asuntos económicos, particularmente los comerciales.

    A la economía derivada de conceptos se le conoce con el nombre de mercantilismo, que no constituye exactamente un pensamiento económico, sino que trata de un conjunto de ideas y prácticas en el plano de la política económica.

    El fomento de la economía nacional y la defensa de los intereses propios subyacen en el programa de política mercantilista, tratándose de un política económica proteccionista e intervencionista, pues se entendía que era la propia acción del poder político, ejercida mediante leyes y prohibiciones, el mas eficaz medio de conseguir los objetivos trazados. Tal intervencionismo, lejos de estorbar a la burguesía mercantil y financiera, constituyó una práctica favorable para sus negocios en esta fase inicial de desarrollo del capitalismo.

    Se asignó al metalismo, en los objetivos de la política mercantilista, que según la mentalidad económica de la época procederían a una vulgar identificación entre riqueza y posesión de metal precioso. En función de este prejuicio, se orientaría la acción económica del Estado. Enriquecer al príncipe consistiría básicamente en lograr atraerla mayor cantidad posible de otro y plata. La disputa con el resto de los países por asegura la posesión de la mayor parte se hacía inevitable, aunque esta visión se vio superada en el siglo XVI.

    El comercio se consideraba la forma más eficaz de promover la riqueza de la nación. La política económica mercantilista se orientó, a garantizar una balanza de pagos favorable para la economía nacional mediante la promulgación de medidas legales de carácter proteccionista. Las leyes aduaneras desempeñaban un importante papel como medio de conseguir este objetivo, el cual trataba de favorecer la exportación de mercancías manufacturadas producidas en el propio país y de impedir la importación de las producidas en los países extranjeros. Exportar más que importar era una regla de otro, queriendo llevar a cabo lograr mediante una política de tasas aduaneras que penalizara las mercancías foráneas para hacer poco rentable su comercialización de perder capacidad competitiva respecto a las manufacturas nacionales. Esta política se completaba con medidas de signo contrario referidas a las materias primas.

    El pensamiento y la policita mercantilista se orientaron hacia la postura de favorecer el crecimiento poblacional y la inmigración de elementos productivos. El colosalísimo, representa otra de las principales características de la política mercantilista. El comercio ventajoso alcanzaba sus mayores posibilidades mediante el control efectivo de áreas coloniales.

    La subordinación económica de extensas áreas coloniales extraeuropeas constituyo una condición del desarrollo capitalista de la economía occidental. La rivalidad de los países por intereses mercantiles dio lugar a la aparición de un fenómeno relativamente nuevo. las guerras económicas. Produciéndose enfrentamientos por causas económicas como las protagonizadas por Inglaterra y Holanda en el siglo XVII, pasaron a aumentar el panorama de la conflictividad internacional.

    SOCIEDAD

    BURGUESÍA

    Las principales ciudades portuarias y mercantiles constituyeron el ámbito natural de desarrollo de esta burguesía negociante. El gran comercio ponía en estrecha relación mercados distantes, lo que originó la constitución de numerosas y activas colonias extranjeras en las principales ciudades mercantiles europeas.

    La burguesía mercantil formaba un grupo de experto en el manejo de las complicadas técnicas comerciales y que controlaba las redes del tráfico internacional de mercancías. A veces mostró interés por la producción industrial, ideando incluso formas originales y rentables de romper con el rígido monopolio gremial.

    La inversión industrial burguesa se mantuvo por el momento en límites moderados. Un sector menos productivo desde el punto de vista del desarrollo económico general fue el préstamo de dinero a interés, en la doble vertiente de créditos. La adquisición de tierras, a menudo consideraba como un medio de inmovilizar el capital mercantil y de asegurar el ascenso social imitando a la nobleza terrateniente.

    La burguesía urbana rica se convirtió en prestamista para el resto de las clases sociales. La alta nobleza no siempre supo jugar bien los dispendios ocasionados por su elevado tono de vida con una buena administración de su hacienda. Ello la condujo con relativa frecuencia a la necesidad de pedir préstamos a la burguesía. Los campesinos se veían también constreñidos a endeudarse a fin de poder realizar las inversiones necesarias par hacer producir sus tierras.

    Los préstamos del Estado presentaron otro objetivo inversor de la burguesía. Los monarcas se encontraban a menudo con problemas de liquidez para hacer frente a sus obligaciones, especialmente cuando concurrían circunstancias de guerra. De esta manera se veían también obligados a recurrir a empréstitos, incentivados mediante intereses. Los monarcas españoles del siglo XVI acudieron a este mecanismo de financiación como expediente hacendístico ordinario.

    En la segunda mitad del siglo XVI, acarreó serios problemas a los prestamistas. Otra forma rentable de relación con la haciendo real fue para la burguesía la recaudación de impuestos. Los monarcas se sirvieron frecuentemente de elementos burgueses par la ejecución de esta tarea. Una fórmula cómoda de recaudación era el arrendamiento de las rentas reales.

    NOBLEZA Y CLERO

    Coincidieron dos sectores diferenciados por su origen social. La vieja nobleza feudal representaba la continuidad de los antiguos linajes medievales, elevados a os cuadros de la aristocracia por servicios militares y herederos de una mentalidad en la que el estamento se autorrepresentaba como clase por excelencia guerrera. Tales linajes se distinguían por su fuerte poder económico, de base territorial, por la acumulación de señoríos y por su grado de influencia político-social.

    La vieja nobleza guerrera se enfrentaba ahora la ascensión de una nueva nobleza, cuya vía hacia el ennoblecimiento vino representada por el privilegio real, dispensando en ocasiones como forma descompensación de servicio al Estado. La joven maquinaria estatal requería servidores útiles y capaces de formación jurídica y universitaria, cuyos servicios se pagaron a veces mediante la concesión del estatuto de nobleza. Estos nuevos nobles lo eran, por privilegio real, pues solo al rey correspondía la facultad par hacer nobles.

    En el siglo XVI se produjo una dialéctica en países como Francia, Italia o entre escritores que mantenían una cierta teoría racista de la nobleza y otra que defendían una nueva ética fundada en los ideales renacentistas, según los cuales la nobleza derivaba de las virtudes individuales como la educación o el servicio al Estado. Otras veces se trataba simplemente del ascenso de la burguesía enriquecida que utilizaba su fortuna como palanca de promoción social. Una vieja nobleza del feudalismo tardío creció una nueva nobleza de privilegio.

    POBREZA

    La definición de la pobreza crea algunos problemas. Normalmente el pobre ha venido siendo identificado con el indigente de solemnidad, el pedigüeño vagabundo cuya imagen es inseparable del paisaje urbano de la época. La pobreza alcanzaba a muchos individuos sin tan siquiera respetas las fronteras de los grupos privilegiados. Gran parte de la población rural era pobre. Jornaleros, pequeños arrendatarios y propietarios aparceros subsistían a menudos en condiciones límite de malnutrición.

    Muchos asalariados urbanos padecían grandes necesidades. La pobreza como peligro potencial de subversión social fue observada con preocupación creciente por las clases dominantes, después de los grandes estallidos de revuelta popular. El miedo a los hambrientos errantes, a los que cada vez mas se consideró elementos antisociales, se extendió a partir de la segunda mitad del siglo XV. Una consecuencia de ello fue la aparición en el siglo siguiente que insistía en la falsedad par la comisión de delitos.

    Los extremos alcanzaron por e fenómeno del vagabundeo y la mendicidad propiciaron la promulgación de disposiciones por los poderes públicos par limitar estas practicas. Se trataba de medidas por lo general represivas que quedaron muchas veces sin efecto por las numerosas dificultades existentes para su aplicación. El denominador común de esta política consistió normalmente en la prohibición de mendigar y la obligación de trabajar par todos los pobres que no estuvieran físicamente impedidos par ello. Al mismo tiempo se intentaba racionalizar la beneficencia institucionalizando la caridad pública y centralizando los fondos destinados a atender las necesidades básicas de los menesterosos.

    Los reformadores religiosos compartieron la idea del trabajo como deber y condenaron severamente la pereza. En España, subsistía de forma bastante extendida el concepto medieval de la pobreza, enfrentando a las nuevas ideas humanistas. El dominico Domingo de Soto, defendió la libertad tanto para mendigar como para ejercer individualmente la caridad, entendiendo la pobreza como elección y rechazando toda la reglamentación.

    REBELIÓN SOCIAL

    La pobreza alcanzaba a muchos individuos sin tan siquiera respetar las fronteras de los grupos privilegiados. La pobreza como peligro potencial de subversión social fue observada con preocupación creciente por las clases dominantes, pero lo que mas preocupo a la sociedad del momento fue la cantidad creciente de vagabundos.

    El control político no se concebía sin una uniformidad ideológica que no dejara fisuras a la disidencia. En estas circunstancias, las minorías religiosas fueron objeto de discriminación e incluso de persecución. Pero la represión de la disidencia religiosa no se limito a España ni al mundo católico. Las persecuciones religiosas provocaron emigraciones forzadas.

    Las minorías étnicas padecieron una constante y en ocasiones implacable presión social y oficial. Sobre un fondo general de profundas diferencias sociales, las causas detonantes mas frecuentes de las revueltas eran los abusos señoriales, la presión fiscal y las carestías. En las ciudades, la escasez de alimentos y la protesta contra los impuestos constituyeron los principales precipitantes de los levantamientos populares, causados por tensiones previas y mezclados en ocasiones con problemas religiosos. Los levantamientos sociales se dotaron por lo general de una organización espontánea y actuaron por objetivos concretos a corto plazo. Si la revuelta representó la manifestación colectiva de la tensión social, el bandidísimo constituyo un conducto de escape individual para la misma.

    S. XVII

    INTRODUCCIÓN

    El siglo XVII se caracterizó por dos aspectos fundamentales.

    • La crisis económica que afectó a casi toda Europa, siendo también un periodo de gran esplendor cultural y científico.

    • La lucha política entre los monarcas, que intentaron aumentar su poder, los Parlamentos y los nobles, que trataron de evitarlo.

    En este siglo se estableció un nuevo equilibrio internacional, que supuso el final de la hegemonía española en Europa.

    Entre 1618 y 1648 se desarrolló en Europa la guerra de los Treinta Años, en la que confluyeron la lucha entre los príncipes alemanes y el imperio; los conflictos religiosos entre católicos y protestantes.

    La paz de Westfalia, supuso la independencia de Holanda, así como ampliaciones territoriales para Francia y Suecia.

    La población se estancó, como consecuencia de las guerras y de las epidemias de peste.

    La economía travesó también una profunda crisis. El Mediterráneo dejó de ser el centro de la economía europea en beneficio de los países atlánticos, perjudicando a los Estados italianos. Por otro lado, la escasa demanda de productos españoles en las colonias y las numerosas guerras perjudicaron la situación económica del imperio español. En cambio, se produjo el auge de Inglaterra y Holanda como grandes potencias ultramarinas.

    Inglaterra representó la excepción al absolutismo. Las revoluciones de 1640 y 1688 impusieron la monarquía parlamentaria.

    POLÍTICA INTERIOR

    FELIPE III

    Nacido en 1578, hijo de Felipe II y de Ana de Austria. En 1582 se le designo heredero al trono. Ese mismo año contrajo matrimonio con la archiduquesa Margarita, hija del archiduque Carlos y de María de Baviera. Su afición a la caza le hizo delegar el gobierno en manos de los validos, el principal de ellos el duque de Lerma.

    Existieron algunas iniciativas emprendidas para reformar determinados ámbitos de la administración y de búsqueda de soluciones a los problemas de la nación, los más principales de ellos el deterioro de la paz interior.

    En 1602 se realizo una visita para evaluar y conocer las deficiencias y problemas de la administración, demostrando la existencia de una amplia y generalizada corrupción funcionarial en el seno del Consejo de Hacienda. Como solución, se fijaron nuevas ordenanzas para eliminar competencias entre los distintos organismos que formaban el Consejo de Hacienda. Por otro lado, se intentó solucionar el retraso en las actuaciones administrativas haciendo que el Consejo de Indias dictaminase en días separados los asuntos relativos al gobierno, la guerra, la hacienda y la justicia. Para proteger el comercio, se creó la Junta de Guerra de Indias, surgiendo también otras Juntas como las de Desempeño, la Hacienda de Portugal, que no supusieron una fuerte reforma de las instituciones y cuyo objetivo fue reducir las competencias de los Consejos.

    Con Felipe III las Cortes debieron ser convocadas con frecuencia para atender asuntos de fiscalidad, con lo que su importancia creció. Se encargaban de colaborar en la elaboración y vigilancia del presupuesto de la Hacienda Pública, control que la Corona trató de evitar recurriendo a su poder sobre las ciudades mediante la distribución de patronzago y su influencia sobre procuradores y poderes locales castellanos. En consecuencia, se intensificó el dominio efectivo del trono sobre el territorio.

    En 1619 el duque de Lerma pierde el poder y con él cae la figura del valido plenipotenciario.

    La crisis económica y el consejo de los arbitristas llevaron a cabo una política de no confrontación con el enemigo tradicional, Inglaterra y con Holanda que se plasmo en la paz firmada en 1604, y en la Tregua de los Doce Años firmada en 1609. La política pacifista se asentó en una mejora de las relaciones con Jacobo I de Inglaterra y en una política de enlaces matrimoniales, que unió a Luis XIII con una infanta española y al futuro Felipe IV con Isabel de Borbón. Pronto la tendencia se vio rota al observar el aprovechamiento holandés del tratado de paz, produciéndose un conflicto con Italia y al inicio de la Guerra de los Treinta Años. El final del reinado sucedió en medio de graves enfrentamientos con las Cortes. Felipe III falleció en 1621.

    FELIPE IV

    Nació en Valladolid en 1605, hijo de Felipe III y de su esposa Margarita de Austria. En 1621 alcanzó el trono. Se casó dos veces con Isabel de Borbón y con Mariana de Austria, de cuyos matrimonios nacieron doce hijos. Además tuvo un hijo fuera de sus matrimonios, don Juan José de Austria, el cual oficialmente será reconocido pero al mismo tiempo rechazado.

    Dejó su poder en el poderoso valido conde-duque de Olivares, con el fin de realizar un ambicioso proyecto de reforma que afectaba a buena parte de las instituciones, Su primera labor se centró en la Hacienda, en la que se intentó, el control sobre el gasto publico, el ordenamiento, etc. En lo económico, se intento importar el modelo mercantilista holandés y se presento el proyecto de la Unión de Armas.

    La cantidad decreciente de oro llevada a Sevilla, la oposición de las regiones a ala Unión de Armas y el enfrentamiento de los consejos al Conde-Duque y a sus juntas, provoco la primera quiebra de a monarquía en 1627. Además, la intervención de Bohemia y la no renovación de la tregua de Amberes, viciaron la política exterior y supusieron un quebradero más de cabeza para el gobierno de Olivares. Las medidas no hicieron sino oprimir la situación: la abolición de los millones por parte de Felipe IV y el incremento excesivo del monopolio de la sal provocaron la rebelión en Vizcaya.

    En 1635 se inicia la guerra con Francia, el cual ahondara la crisis de la monarquía, obligada a recurrir a la venta de regalías y patrimonio de la Corona. La necesidad de fondos incrementa la presión sobre una nobleza ya endeudada, sobra la que recaerá las tropas y la defensa del reino, mientras que es alejada de la Corte por Olivares.

    Se formo un gobierno de emergencia, tutelado por Felipe IV, quien ya no volverá a dar el mismo grado de poder a ningún valido. La guerra prosigue y con ella la excesiva presión fiscal, que dará lugar a una nueva quiebra en 1647. La guerra con Francia se había vuelto insostenible, por lo que se hace un cambio de política. La caída de Barcelona permitirá al rey recuperar parte del prestigio y le facultarán la recuperación de Portugal.

    Falleció el 17 de septiembre de 1665 dejando una monarquía en profunda recesión y crisis.

    CARLOS II

    Su madre actuó de regente hasta 1675. Débil e incapaz para el gobierno fue objeto de presiones políticas y diplomáticas. Llamado “el Hechizado”, su reinado coincidió con la depresión del s. XVII.

    La derrota internacional y la quiebra de estado de Felipe IV había inmerso a Castilla en una depresión profunda. Ante la falta de descendencia del rey se nombró sucesor al Duque Felipe de Anjou, que sería en la rama dinástica española Felipe V de Borbón.

    CRISIS DE 1640

    La contracción de los envíos de plata a España, condujo a elaborar su hipótesis de la crisis económica americana en el siglo XVII.

    POLÍTICA EXTERIOR

    FRANCIA

    La historia francesa muestra durante el siglo XVII dos grandes fases, aunque en el transcurso del Quinientos se correspondió al robustecimiento del Estado y a la afirmación monárquica, sufriéndose una profunda crisis de poder con las guerras de religión. En el nuevo siglo continuarían las secuelas de los enfrentamiento internos y de las luchas por el control del aparato político, teniendo graves problemas sociales y alteraciones diversas, mientras que superados los años centrales se abrió el gran periodo de apogeo del absolutismo francés, su época dorada.

    La monarquía francesa tuvo que recorrer un duro camino plagado de dificultades, contando con la colaboración especial de destacadas personalidades que aparecieron en los momentos oportunos.

    INGLATERRA

    Durante el siglo XVII, a la muerte de Isabel quedó proclamado como rey Jacobo I. El nuevo monarca glutinaba las dos entidades territoriales enfrentadas entre sí que permanecerían unidas aunque manteniendo cada una de ellas sus peculiaridades, lo que supondría una nueva fuente de conflictos para las aspiraciones centralistas y unificadoras de la Monarquía.

    Los puritanos, siguieron manteniendo sus críticas al autoritarismo de los obispos y al poder que los utilizaba en su propio beneficio; los defensores del parlamentarismo vieron con temor la decidida inclinación real al mas puro absolutismo, apoyándose en un circulo de favoritos y recurriendo a una serie de arbitrios sin contar con el parlamento.

    La política exterior, no quiso participar en la alianza contra la Casa de los Austeras y realizo un claro acercamiento a España, pretendiendo el casamiento de Carlos, con la infanta María. Fracasado este matrimonio no dudó n llevar a cabo otro compromiso, que sí efectuaría entre Carlos y otra princesa católica, Enriqueta de Francia, aumentando así el malestar de muchos ingleses que no aceptaban este cambio.

    La primera manifestación clara y rotunda de la animosidad contra el monarca fue la llamada Conspiración de la pólvora en 1605, cuando un grupo de exaltados católicos planearon volar el Parlamento con el rey en su interior. Negado el complot de exigir a los católicos, la reacción regia fue la de exigir un juramento y rechazar la intromisión del Pontífice de Roma en los asuntos del Reino. Respecto a los puritanos continuó la persecución contra ellos.

    La oposición del los parlamentos se mostró muy palpable ante las maneras de gobierno que se estaban dando, cuya evidencia mas destacada era la figura del recién nombrado duque de Buckingham.

    Carlos I subió al trono, aunque muy pronto los problemas de fondo comenzaron a minar el prestigio de la Monarquía. El encargado de llevar a cabo la política religiosa deseada por la corona fue Laud, hombre eclesiástico, que actuó de forma decidida y dura para imponer a todo el sometimiento de la autoridad espiritual del monarca y a la de los obispos que sostenían la estructura absolutista deseada por los Estuardos. La medida que mas consecuencias importantes iba a traer fue la decisión a la que los presbiterianos hasta el punto de expulsar a los delegados anglicanos.

    El inicio de las hostilidades estaba servido, como se puso de manifiesto en la lucha que se originó, a la que Carlos I para poner fin aceptó la paz de Berwick. Pero el rey no cesó y quiso continuar adelante con su política proanglicana. Sus deseos no se vieron cumplidos y ante la negativa recibida disolvió rápidamente el Parlamento. El que se reunió en 1625 fue pronto disuelto al presentar los diputados una serie de quejas por las arbitrariedades de la Corona. Al año siguiente ocurrió algo parecido ante las críticas de los parlamentarios que se volverían a repetir en 1629, con mayores consecuencias, por lo que el rey decidió prescindir en la medida posible de la Asamblea pasando a gobernar sin su colaboración, hasta que no tuvo mas remedio que volver a reunirlo con el objetivo de buscar el auxilio para combatir a los presbiterianos escoceses, formándose el llamado Parlamento corto de 1640.

    LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS

    Fue la situación en el Imperio, debido a su situación geográfica donde confluían los intereses con el resto de Europa. La guerra de los Treinta Años se entrecruzara con la guerra de los Ochenta Años entre los Países Bajos y España. De ahí la facilidad con que el conflicto abierto en 1618 pasara de guerra imperial a guerra europea, que no terminara hasta 1660.

    Causas del conflicto: la guerra de los Treinta Años es una guerra religiosa, en la que estaba en juego la coexistencia de las tres religiones (católica, luterana y calvinista).

    En el siglo XVII estaba de nuevo en ebullición. A pesar de la política religiosa conciliadora de Maximiliano II, el contrarreformismo se había extendido profusamente por los territorios de Habsburgo. El sucesor de Maximiliano, Rodolfo II, alentó el contrarreformismo con un empeño que solivianto los ánimos.

    Los hermanos de Maximiliano II, habían desarrollado una activa política contrarreformista, al igual que otros Estados del Imperio.

    En África, los protestantes habían alcanzado un sólido papel en las dietas territoriales y las finanzas, pero se hallaban debilitados por las disputas entre calvinistas

    y luteranos. Como resultado es la formación de la Unión Evangélica, por los príncipes alemanes, que cuenta con ala ayuda de Francia, Inglaterra y Provincias Unidas.

    Los sucesores de Maximiliano II, demostraron una especial torpeza ara tratar temas tan delicados, lo cual provoco a Rodolfo II la sublevación de las Dietas locales que impone fuertes medidas contra la herejía.

    La debilidad manifestada por los Habsburgo contribuyó a la extensión europea del conflicto. Por un lado se encontraba España, inquieta por el desfallecimiento de la rama austriaca, cuya alianza necesitaba para mantener la comunicación entre los eslabones de la cadena interrumpida que formaban sus territorios de Milán a los Países Bajos.

    La política francesa se encontraba en permanente alerta para crear dificultades a sus enemigos Habsburgo. El control que, ejercía Italia, va a convertí a la península italiana en el escenario de los enfrentamiento franco-españoles. Los intentos españoles de estrangulamiento del comercio holandés en el Báltico acabaran involucrando a Suecia y Dinamarca. Por otra parte la extensión de la Reforma luterana será un nuevo factor de unión entre ambas orillas.

    HOLANDA

    En 1621 se puso fin a la tregua de los doce años y se reanudó la guerra con Holanda. Varios factores determinaron el comienzo de las hostilidades.

    Por una parte, el recelo español ante el crecimiento del poderío económico y marítimo de Holanda. Los comerciantes holandeses habían aprovechado la tregua para penetrar en las redes comerciales españolas y portuguesas en África, India e Indonesia.

    Por otra parte, la postura contraria a la tregua se vio favorecida por los éxitos de las tropas españolas e imperiales en la primera fase de la guerra de los Treinta Años.

    Aunque las motivaciones religiosas seguían siendo importantes, el enfrentamiento con Holanda adquirió a partir de 1621 un nuevo carácter. Se trataba de una pugna por frenar el poderío comercial y colonial holandés.

    Se pueden distinguir tres fases:

    • En la primera fase, la guerra se desarrolló fundamentalmente en tierra, y se produjeron los grandes éxitos de los tercios españoles. Se tomaron algunas plazas importantes, como Breda tras un asedio de nueve meses.

    • En la segunda fase, los españoles se convencieron de que era necesario quebrar el poderío marítimo holandés. A partir de entonces, la guerra fue básicamente de carácter naval y comercial.

    • Por último, la guerra diplomática emprendida por los holandeses les llevo a firmar los distintos acuerdos internacionales de colaboración.

    El final de la guerra entre estas dos potencias, supuso la independencia de Holanda, que se logró tras la firma de la Paz de Westfalia de 1648.

    ECONOMÍA

    La crisis del XVII alcanzó también al sector industrial. En distintos países las manufacturas sufrieron un importante retroceso y el volumen de la producción cayó.

    Sin embargo, en otros la evolución fue de signo positivo, como en Inglaterra.

    En el 17 la industria halló formas eficaces de adaptación a las circunstancias de crisis e incluso salio reforzada de ellas. Italia pasó de ser el país más industrializado y urbanizado de Europa a convertirse en una zona típicamente campesina y retrograda.

    El caso español viene marcado por una severa decadencia económica en el siglo XVII, que afectó a la industria. La crisis de la manufactura arranca a mediados del siglo XVI. El sector textil que representaba el núcleo más importante no pudo resistir los impactos derivados de la concatenación de un conjunto de factores de carácter negativo. La falta de competitividad de la producción propia frente a la extranjera se vio aumentada, ya que en España se padeció de forma más aguda que otros países, las consecuencias de la coyuntura inflacionaria del XVI. La ausencia de una autentica mentalidad inversora, los estragos causados por la creciente presión fiscal y el atraso de las estructuras dañaron el desarrollo de la manufactura española. En el siglo XVII estas circunstancias se vieron oprimidas por el endurecimiento de la coyuntura comercial y por caos monetario que contribuyó a desalentar las inversiones.

    Comercio: El comercio marítimo conoció en el siglo XVII in periodo de expansión coincidiendo con la época de mayor auge del mercantilismo. La idea de una crisis comercial que afecto a las principales área y a las mas significadas rutas del sistema mundial de intercambios.

    En el siglo XVII el Mediterráneo selló un proceso de decadencia y se transformo en un ámbito cerrado, con dominio en Portugal y España, atravesaban por serias dificultades. Mientras tanto, los Países Bajos e Inglaterra tomaban el relevo y se constituían en el centro de la tela de araña del comercio mundial. Estos países iniciaron una penetración agresiva en las áreas coloniales, repartiéndose los despojos del imperio portugués en Asia y disputando a España áreas de influencia economía en América.

    Francia, aunque en menor grado, se sumaron a la tendencia.

    El proteccionismo a ultranza de los intereses nacionales provoco serios choques, que llegaron en ocasiones a la guerra abierta, las disputas políticas tuvieron un trasfondo de clara naturaleza económica.

    Comercio con América: La decadencia del tráfico americano y la del comercio Báltico han oficiado cómodos de los principales puntales de la teoría de la crisis del siglo XVII.

    Hamilton demostró que las remesas de metal precioso americano arribadas a España sufrieron una grave contracción a partir de 1620, apuntando que el tonelaje de los barcos de la carrera descendió en el s. XVII. La combinación de amabas observaciones conducían a un diagnostico: la disminución del volumen de mercancías llevadas a América y la correspondiente caída de la cantidad de metal reexportado.

    Morineau sembró dudas al contrastar los registros oficiales de la Casa de Contratación, las gacetas mercantiles del siglo XVII, reflejan una situación distinta quedando aun más reforzada de los informes consulares y de la propia correspondencia de los mercaderes.

    Los registros de mercancías eran muy defectuosos y se empezó a sentir enojo, tanto de la ocultación de los mercaderes como de la connivencia de los oficiales de la Casa de Contratación, dominante en la Carrera.

    Las ventajas extranjeras aumentaron de forma muy notable pues la penetración de mercancías procedentes de otras potencias en los mercados de la América colonial española a través de agentes españoles o nacionalizados eludía los fastidios de la vigilancia española sobre el comercio en sus colones; realizándose de forma oculta a cargo de mercantes. Los criollos descubrieron las delicias del comercio.

    Las manufacturas sustituyeron en buena medida a los productos de transformación agraria, la llegada de metales preciosos americanos a Europa se mantuvo alta durante la primera mitad del siglo XVII. A partir de entonces la importaciones de plata subieron alcanzando records hasta entonces desconocidos. El comercio Báltico estuvo lleno de achaques en el XVII, constituyendo una de las zonas clásicas del comercio europeo bajomedieval.

    Durante el siglo XVI los puertos de Prusia Oriental fueron testigos de un fluido intercambio de mercancías con los puertos mercantiles del mar del Norte. Las exportaciones de grano hacia los Países Bajos, habían constituido su actividad más característica. Los barcos que hacían esta ruta debían pasar por el estrecho del Sund. El rey de Dinamarca aprovechaba esta circunstancia para cobrar peaje a las naves.

    En 1620 se reflejó una caída del tráfico de navíos a través del estrecho de Sund, prologándose durante el resto del siglo XVII y XVIII. Esto ha sido interpretado como una crisis comercial. Este hecho pudo depender más de un aumento que de una ausencia contracción del volumen de mercancías traficadas. Por lo que el Báltico dejo de ser una zona que respondía a un esquema de economía colonial.

    SOCIEDAD

    CLASES POPULARES

    Las clases populares sufrieron con mayor grado los efectos del endurecimiento de las condiciones de vida.

    En las ciudades el artesanado acusó las consecuencias de la contracción de la demanda de manufacturas y el paro aumentó. Los gremios no alcanzaron adaptarse a las nuevas circunstancias y la respuesta a la crisis consistió en la reacción corporativa que cerraron filas en la exigencia de hacer valer sus privilegios.

    En el ámbito rural los campesinos hubieron de enfrentarse a los graves problemas por lo que atravesó la producción agraria pero también a la ofensiva señorial. Las malas cosechas y las deudas arruinaron al pequeño campesinado. Los señores presionaron sobre sus vasallos al tiempo que los privaban de tierras de disfrute comunal. Muchos campesinos quedaron en la miseria y alimentaron el ejército de vagabundos que caía sobre las ciudades, en busca de medios de subsistencia.

    La industria domiciliaria mejoró, si bien a gustos de una mayor inversión en horas de trabajo complementarias, que incrementó el grado de explotación del campesinado. La guerra significaba la destrucción y la desorganización de la vida económica. La demanda de hombres para la tropa se conjugaba mal con la escasez de recursos humanos resultante de la crisis demográfica. Consecuencia de todo ello fue la apelación por parte del estado a la movilización obligatoria de contingentes. La guerra trajo también el aumento de los impuestos que recayó sobre una población menos numerosa. El resultado de factores desde la perspectiva condiciones de vida del pueblo llano fue doble. Por un lado la agudización del problema del pauperismo y por otra la intensificación de la conflictividad que se materializo en gran numero de revueltas y rebeliones.

    NOBLEZA Y BURGUESÍA

    En el siglo XVII se experimentó un proceso de acumulación como efecto del endurecimiento de la coyuntura económica. El conjunto de la sociedad se empobreció aunque algunos sectores sacaron provecho de las circunstancias y consiguieron crecer económicamente.

    Los frecuentes motines y revueltas afectaron tanto al ámbito urbano como al rural, constituyendo la exteriorización visible del creciente malestar. El reforzamiento de la autoridad absoluta de la Monarquía, resultó un buen antídoto contra cualquier cambio y contribuyó al mantenimiento del orden establecido.

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