MEXICO CONTEMPORANEO DEL MODELO DEL DESARROLLO ESTABILIZADOR AL NEOLIBERALISMO.
(1940-2000)
Tema 1.
Etapa Civilista Del Poder (1940-1952)
Subtema: Manuel Avila Camacho, Miguel Aleman Valdez
a)La industrialización
b)La economia mexicana y la segunda guerra mundial
c)Politica educativa
d)Las universidades
e)Campaña de alfabetización
f)La urbanización
g)La división de la clase media en México
MANUEL ÁVILA CAMACHO, MIGUEL ALEMÁN VALDEZ
El gobierno de Manuel Avila Camacho (1940 - 1946) se caracterizo por su política de unidad nacional. Durante este periodo presidencial, se consolidaron las metas obtenidas en el gobierno de Cárdenas. En materia laboral, se estableció el Seguro Social Mexicano. En el aspecto educativo se reformó el artículo 3º. Constitucional, suprimiendo el carácter socialista de la educación; se estableció la Campaña Nacional contra el Analfabetismo y se creó la Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica.
Con el fin de institucionalizar la vida política y democrática del país, Camacho, promovió una reforma electoral que permitió regular la existencia de los partidos políticos, la formación del Consejo del Padrón Electoral y la creación de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral. Se dio paso a los gobernantes de extracción civil.
En vista de las elecciones, el PRM se transformó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El PRI postuló al licenciado Miguel Alemán Valdés, quien obtuvo el triunfo electoral para su periodo presidencial 1946 - 1952. Su política se centró en impulsar la industrialización del país.
En 1947, a iniciativas del presidente, se modificó el articulo 115 constitucional para otorgar el voto a la mujer en las elecciones municipales.
Durante la campaña de 1952, el general Miguel Enríquez Guzmán abanderó a grupos descontentos con la política del gobierno y fue postulado por la Federación de Partidos del Pueblo (FPP) como candidato a la presidencia para contender contra el candidato del PRI, Adolfo Ruiz Cortines, quien resultó triunfador.
LA INDUSTRIALIZACIÓN
México ha iniciado un plan de industrialización general, abarcando todos los renglones de la agricultura y la industria que necesitan el mejoramiento: la mecanización agrícola, la mecanización industrial, la electrificación y la fundación de nuevas industrias.
El gobierno ha utilizado para este fin los créditos exteriores, que alcanzan más de cuatrocientos millones de dólares; ha expedido una ley de Fomento Industrial con particular protección para las industrias nuevas y ha creado la Nacional Financiera, encargada de la política de fomento económico.
Desde el primer año de la Administración del General Avila Camacho el gobierno mexicano trató de promover la industrialización, habiéndose proseguido esta política con vigor creciente durante el régimen del licenciado Alemán. Se ha hecho de la industrialización la gran meta nacional, confiando en que ha de lograrse una vida mejor para el pueblo mexicano al transformarse México de nación agrícola en país industrial.
LA ECONOMIA MEXICANA Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
En 1940 las naciones nazifascistas (Alemania e Italia) declararon la guerra a Francia, Inglaterra y Rusia, y el mundo entero se vio envuelto en esa contienda, en la que luchaban a vida o muerte la democracia y el fascismo.
La guerra fue total; no sólo se luchó en el frente de batalla, sino que también la industria, la agricultura, la ciencia y toda la economía mundial se acondicionaron para la lucha.
Al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos (8 de diciembre de 1941), el gobierno mexicano, cumpliendo los compromisos contraidos en las Conferencias Internacionales, rompió sus relaciones diplomáticas y consulares con el Japón, Italia y Alemania y las reanudó con Inglaterra.
La Segunda Guerra Mundial cambio las relaciones internacionales de México en
muchas formas.
La segunda guerra mundial fue una guerra tota, y su aspecto economico incluyo la
cooperación de paises distantes de los campos de batalla. Las naciones aliadas,
Estados Unidos principalmente, aunmento sus esfuerzos para mantener los paises
de Latinoamérica a su lado.
La poliza del “buen vecino” de Estados unidos, y la inclinación de México en paoyar
las causas por la democracia, fueron las razones principales de que estos dos
paises se brindaron ayuda mutua.
Inmediatamente después del ataque japones Pearl Harbor, México rompio
relaciones con los paises del eje y adopto medidad defensivas, la cooperación de
México con los Estados Unidos aumento. México y Estados Unidos continuaron
negociaciones y ambos paises estableciron acuedos políticos, economicos y
militares par asegurar cooperación mutua. Uno de estos acuerdos fue la creación
de la Comision de Defensa México-Estado Americana.
La extensión del teatro depuse del ataque Pearl Harbor alcanzo a México. A
principios de 1942 los botes-U de Alemania extendieron su area de operaciones,
estas ahora incluian la costa Atlántica de Estados Unidos y el Golfo de México.
Y al ser hundidos por submarinos alemanes los barcos petroleros de matrícula mexicana Potrero del Llano y Faja de Oro (mayo de 1942), el gobierno mexicano se vio obligado a declarar el estado de guerra entre México y los países totalitarios.
Debido a todas estas circunstancias y a perdidas tanto físicas como materiales, México entro en un caos económico el cual afecto a todo el país, disminuyendo así la ayuda que proporcionábamos a Estados Unidos durante esta gran guerra mundial.
POLITICA EDUCATIVA
Conscientes los gobiernos revolucionarios de que una de las tareas básicas consiste en elevar el nivel cultural de los grandes sectores populares, se ha venido impulsando preferentemente la educación primaria, empero, se ha venido impulsando preferentemente la educación primaria; empero, como la población más numerosa del país se halla en el campo, la escuela rural se ha convertido en la institución representativa de la educación popular.
La nueva escuela rural no sólo atiende la enseñanza de los niños, sino que se pone al servicio de la comunidad en general, enseñando el mejoramiento del cultivo de la tierra, el aprovechamiento de los recursos de la región, y fomentando la vida higiénica, cívica y cultural de sus habitantes.
En 1960, a pesar de que existían 32,000 escuelas primarias, resultaban insuficientes para atender la enorme población escolar que queda al margen de la educación; por eso el Gobierno trata de resolver este ingente problema destinando una gran parte de su presupuesto para la formación de maestros y la construcción de edificios escolares, de acuerdo con el plan de “once años” formulado por la Secretaría de Educación, que permite prever que para 1970 ningún niño mexicano quedará sin oportunidad de recibir instrucción elemental.
LAS UNIVERSIDADES
Con el dictamen favorable de las comisiones, paso a Vasconcelos, entonces
secretario de educación, quien solicito que le fuera mostrado el proyecto.
Vasconselos retuvo en su poder el expediente hasta que fue devuelto a la cámara
por su sucesor, Bernardo Gastelum, sin que entonces llegara ya a discutirse.
En el documento de la federación se precisaba que la autonomía supone el
derecho de aprobar los planes de estudio y las demás resoluciones técnicas que el
funcionamiento de las escuelas requiriera; el de nombrar y remover a los
profesores, directores y empleados administrativos, el de ejercer con libertad el
derecho de propiedad de sus bienes y disponer libremente de los bienes que le
sean asignados. Por cuanto a la designación del rector, la federación de
estudiantes que el profesorado y alumnado de la universidad presentaran una
terna al presidente de la republica para que este hiciera el señalamiento final. En
lo que se refiere al funcionamiento interno de la universidad, el secretario de
educación tendría la facultad de hacer llegar sus opiniones y sugerencias al
consejo universitario sin que existiera ningún vinculo entre la universidad y la
secretaria.
La universidad nacional, autónoma.
Gómez morin describe los años y los días que preludiaron al movimiento de 1929 y
el otorgamiento de la autonomía de la universidad nacional como un periodo en
que la gestión ineficaz de las autoridades administrativas se extendió a todos los
sectores de la vida universitaria, rompiendo con sus aspectos más esenciales los
auténticos móviles del trabajo académico y trayendo consigo una serie de
consecuencias secundarias muy graves para la actividad docente.
La educación universitaria.
La versión que los estudiantes de1929 no reclamaron abiertamente la autonomía
parte del documento que, con gran habilidad política, le dirigió el presidente portes
Gil en respuesta al que había recibido del alumno Ricardo García Villalobos. En este
documento el presidente portes Gil dice: “aunque no explícitamente formulado, el
deseo de ustedes es el de ver a su universidad libre...” con esta declaración
pretendió ignorar todos los precedentes que habían sido presentados por los
miembros de la comunidad universitaria en demanda de autonomía, entre los que
figuraba el planteamiento de los propósitos huelguistas habían formulado en enero
durante el congreso de Mérida.
De acuerdo con la ley orgánica de la universidad autónoma nacional de México de
1929, el rector de la universidad seria nombrado por el consejo universitario de
una terna propuesta directamente por el presidente de la republica. Con todo, él
articulo 19 decía que si el presidente no hacia llegar, en él termino adecuado, la
terna al consejo universitario, este designaría a un rector provisional.
La universidad autónoma, privada.
La ley organiza de 1933 privó a la universidad de su carácter nacional, para
enfatizar el grado de autonomía que se le daba a la universidad y su
independencia completa relación al Ejecutivo, señalaba en su articulo 5° que el
rector seria "jefe nato de la institución”.
El carácter de la institución privada también se advertía en lo relativo al
financiamiento. Él articulo 9° estableció que la universidad recibiría una aportación
de diez millones de pesos por parte del gobierno a cambio de subsidio que venia
recibiendo hasta esa fecha.
Con la ley organiza de 1933 el estado aparento atorgar a la universidad su
autonomía económica; pero en realidad trato de venderla “por hambre”.
En Noviembre de 1933 el consejo universitario definió la naturaleza jurídica de la
universidad señalando que era una institución nacional
La educación universitaria.
Resolvió no remitir al congreso de la unión la iniciativa para la creación del concejo
nacional de educación superior y de investigación.
El 30 de octubre de 1935 fue publicado el decreto por virtud del cual se creo el
concejo nacional de educación superior y de investigación científica que seria el
nuevo instrumento del estado para normar la actividad de la enseñanza superior
de México. El consejo tenia carácter de órgano de consulta necesaria del gobierno
y su función ere la de estudiar las condiciones y necesidades del país en materia
educativa y de investigación.
Durante su corta vida, el concejo nacional de educación superior y de investigación
científica auspicio el desarrollos de centros universitarios como el de Guadalajara y
el de Morelia y promovió la unificación de los planes y programas de estudio, lo
mismo que las orientaciones y métodos de los institutos oficiales de cultura
superior de los estados.
La nueva universidad.
El 3 de marzo de 1943, el rector Rodolfo Brito Foucher, mediante el oficio N° 237,
solicito al precedente de la republica que dotara a la universidad de terrenos
ejidales correspondientes a los poblados de Tlalpan, Copilco, Padierna y San
Jerónimo Aculco para construir la ciudad universitaria. La gestión inicial había sido
formulada por el rector Ignacio García Téllez el 25 de septiembre de 1930 en oficio
dirigido al secretario de hacienda y crédito publico, donde expresamente requería a
esa dependencia para que activara los tramites a efecto de que la universidad
pidiera disponer de los “fondos necesarios para construir ciudad universitaria”.
Mediante un decreto publicado en el diario oficial de la nación del 25 de
septiembre de 1946, Manuel Ávila Camacho determino la expropiación de 4733
hectáreas localizadas en el punto solicitado por el rector de la universidad para que
se construyera ahí la ciudad universitaria.
Después del turbulento periodo del rector Rodolfo Brito Foucher y a sugerencia de
Ávila Camacho, el 7 de agosto de 1944 el consejo universitario constituyo una
comisión para entrevistar a los ex - rectores e invitarlos a que integraran una
junta encargada de resolver el problema de la universidad. La junta quedo
integrada por los ex - rectores García Téllez Gómez Morin, Ocaranza, Chico
Goerne, Baz y De La Cueva. A ellos correspondió designar rector a don Alfonso
Caso. De gestión de Caso, que debe considerarse luminosa , resulto la ley orgánica
de 1945 de la universidad nacional autónoma de México, todavía en vigor.
El proceso nacional.
El seminario tridentino conciliar de Sonora, fundado en 1838, fue el centro de
estudios para la juventud de Sonora y Sinaloa. Posteriormente, en 1837, fue
fundado en Sinaloa al Liceo Rosales que en 1918 paso a ser la universidad de
occidente y en 1937 la universidad socialista del Noroeste. En 1941 la universidad
socialista del Noroeste se convirtió en universidad de Sinaloa.
El 25 de febrero de 1922 fue decretada la creación e la universidad nacional del
sureste con una organización autónoma. esta universidad subsistió hasta 1938,
año en el que cambio su designación por la de universidad ce Yucatán.
En San Luis Potosí el antiguo instituto científico y literario fundado en 1859, se
convirtió en universidad del estado en 1923 y mas tarde, en 1934, en universidad
autónoma .
En 1925 quedo constituida la universidad de Guadalajara. 9 años después fue
clausurada y ese mismo año el nuevo gobernador la reinstituyo en definitiva con el
nombre de instituto socialista de altos estudios a partir de 1937 se denomina
universidad de Guadalajara. En 1930 se fundo la universidad de Nayarit. En
Querétaro el colegio civil del estado, cerrado desde 1914, fue reabierto en abril de
1921 para desparecer una ves mas en 1932 aunque entonces se le confirió
autorización para que siguiera funcionando la escuela de leyes. La universidad
Juárez de Durango, fundada el 21 de marzo de 1957 tiene como antecedente una
institución similar que comenzó a funcionar en 1933.
CAMPAÑA DE ALFABETIZACION
El sistema educativo mexicano, a partir de 1940, tuvo como objetivo principal
incrementar la educación científica y tecnológica para que sirviera de apoyo a la
productividad. Desde entonces, cada gobierno ha establecido los lineamientos a
seguir con respecto a fa educación, en ese sentido, Avila Camacho implantó la
Escuela de Unidad Nacional, mientras que, tiempo después, en el período 19521
958, Ruiz Cortines retomó esa postura nacionalista.
Adolfo López Mateos aplicó el Plan de Once Años, con los objetivos da combatir el
rezago del servicio educativo mediante la permanente expansión, que pretendió
dar atención a la población estudiantil en constante y elevado crecimiento y el
mejoramiento de los planes y programas de estudio, en todos los niveles:
Preescolar, Primaria, Medio y Normal. Sin duda que un logro importante fue la
elaboración de los primeros libros y cuadernos de trabajo gratuitos.
Durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz se continuó con fa aplicación del
Plan de Once Años. La población estudiantil creció cada vez más, las escuelas
fueron insuficientes, la demanda de más y mejor educación fue intensa y
entonces, y para hacer frente a esta situación, el gobierno buscó nuevas formas de
apoyo por parte de la sociedad y decidió hacer uso de los medios masivos de
comunicación en beneficio de la enseñanza. Algunas acciones efectuadas en este
régimen con respecto al campo educativo fueron la organización del Sistema
Nacional de Orientación Vocacional, la aplicación de nuevos métodos de enseñanza
y el intento por unificar los niveles medio básico y medio superior, entre otros.
El sistema educativo nacional continuo su crecimiento en el periodo de gobierno de
Luis Echeverría Alvarez, pero a pesar del incremento en el gasto educativo. la
educación escolarizada fue cada vez más insuficiente, debido entre otras cosas, al
aumento considerable de la población.
La reforma educativa implementada por este régimen originó la modificación de los
planes y programas de estudio correspondientes a la educación básica; se
estableció el sistema de enseñanza por arcas, se diseña en nuevos libros de texto
para primaria; se crearon los Colegios de Ciencias y Humanidades y de Bachilleres
y surgieron los “Acuerdos de Chetumal” que consideraron diversos aspectos. entre
ellos, la evaluación educativa. Es notable la expedición de la Ley Nacional de
Educación para Adultos, en 1971, que indicó la creación de diversas formas de
educación extraescolar y sistemas abiertos que sirvieron de apoyo para remediar
en parte las carencias escolares.
El Plan Nacional de Educación y el Programa Federal del Sector Educativo,
señalaron los objetivos que en ese campo tenía el gobierno de José López Portillo:
satisfacer la demanda de educación básica (primaria y secundaria, principalmente);
la reducción del analfabetismo; el impulso de los sistemas abiertos y el incremento
en el uso de los medios masivos de comunicación como recurso de apoyo para la
educación.
En el período presidencial de Miguel de la Madrid, se aplicó la revolución educativa
cuyos resultados no fueron del todo positivos debido a la intensa crisis económica
que en ese tiempo afectó a todos los sectores de la actividad gubernamental, sin
embargo, en los diversos niveles educativos se hicieron llegar los adelantos
científicos y tecnológicos más modernos, como la computación, incluida en las
secundarias.
En el sexenio 1988-1994, el gobierno ha emprendido el proceso de “modernización
educativa” respuesta a los reclamos sociales y de acuerdo a los objetivos del
desarrollo nacional, pretendiendo mejorar la eficiencia, calidad y cobertura del
servicio educativo. Para esto resulta necesario extender la infraestructura, por lo
que se requiere presupuestos mayores, a fin de construir nuevos edificios
escolares y mantener los ya existentes. Una parte esencial del “Programa de
Modernización Educativa”, fue la conformación de un nuevo modelo educativo,
donde los contenidos habrían de modificarse, además de otras acciones.
Con Manuel Avila Camacho se pretendió combatir al analfabetismo, a partir de
1944. mediante la Campaña Nacional contra el Analfabetismo; el régimen de
Alemán Valdés creó la Dirección General de Alfabetización, buscando el mismo fin;
Ruiz Cortines y López Mateos continuaron la labor tendiente a reducir ¡os índices
de población analfabeta; Díaz Ordaz dispuso iniciar la alfabetización por televisión
y formar el Centro de Educación Básica para Adultos, además de otras acciones
que demostraron la decisión real del gobierno de reducir hasta donde fuera posible
los índices de población analfabeta.
Del gobierno de Luis Echeverría en adelante, la educación pública ha logrado
grandes adelantos al conseguir la disminución del analfabetismo. Sin embargo,
debido a muchos factores y a la crisis económica sucedida en la década de los
años 80, aumentó el rezago educativo, originando la existencia de 4;000,200
personas analfabetas y 20 millones de analfabetas funcionales, o sea, personas
que solamente cursaron hasta tercero de primaria. El panorama se torna difícil si
se agrega el hecho de que más de 300 mil jóvenes no tienen la oportunidad de
estudiar la secundaria y que un alto porcentaje de alumnos desertan de las
escuelas.
LA URBANIZACION
La urbanización de nuestro país, se inició prácticamente en la década de los 40;
desde luego que con ello la mancha urbana ha crecido cada vez más, ocupando
extensas áreas rurales transformándolas y provocando la alteración de su medio
ambiente al construir en ellas casas. fábricas, carreteras y otras obras propias de
las ciudades.
Las recomendaciones dadas por organismos internacionales y los resultados
obtenidos de constantes investigaciones sobre e! problema de la contaminación,
han hecho que el gobierno mexicano aplique las medidas convenientes para
solucionarlo.
Los servicios médicos ofrecidos por todas las instituciones que integran el esquema
de la seguridad social en México, han hecho posible hacer frente a las principales
causas de muerte de la población, lo cual ha hecho posible que en ¡os últimos
años se mantenga una situación equilibrada entre enfermedades transmisibles, las
de tipo degenerativo y accidentes. Las campañas permanentes diseñadas por el
Sector Salud dieron por resultado el control y casi erradicación de enfermedades
como: sarampión, tosferina, tifo, sífilis, tuberculosis y algunas más, así también la
desaparición total de otras, entre ellas, el paludismo.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, hay enfermedades que aun
persisten ocupando primordiales lugares como causantes de defunciones,
sobresalen las diarreas y las neumonías. Además existen otros padecimientos que
han incrementado su frecuencia, destacan la diabetes, las enfermedades
cardiovasculares y las cerebro vasculares, principalmente.
Como una de las consecuencias del desarrollo económico del país, muchas
regiones vieron modificada su población. Las causas fueron la creación de vías de
comunicación, mejoramiento de las que ya existían, la fundación de nuevas
ciudades, el establecimiento de mejores condiciones de vida en vallas zonas del
país y otras más. Durante el período 1940-1990, el centro de la República siguió
siendo el lugar con mayor concentración poblacional, pero sucedieron también
varios movimientos de personas hacia otros sitios.
Algunos núcleos poblacionales se dirigieron con destino a lugares más adecuados
para las tareas agrícolas, de tal forma que provocaron un considerable aumento de
habitantes en las comarcas agrícolas de La Laguna, en la intersección de los
estados de Coahuila y Durango; del valle de Mexicali, en Baja California; la cuenca
del Río Papaloapan, en Veracruz; la cuenca del Río Tepacaltepec, en los límites de
Jalisco y Michoacán, los valles de los ríos Mayo y Yaqui, en Sonora y otras más.
Otros factores que han influido para que surgieran los cambios en la distribución
de la población son: Desarrollo ganadero, sobre todo en el norte de México; la
realización de obras portuarias y la oportunidad de estar cerca de Estados Unidos.
En los últimos años, la actividad comercial, pero sobre todo la industrial, ha
contribuido para la formación de grandes concentraciones humanas, provocando el
crecimiento de lugares como las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey,
Nezahualcoyotl, Tlalnepantla, Naucalpan, León, Puebla. Cd. Juárez, Orizaba y
muchas más. De esta manera. en diversas regiones del país ha disminuido su
población, en otras se ha mantenido estable, mientras que en varias mas se ha
incrementado notablemente.
Tema 2
MILAGRO MEXICANO: (1952-1970)
Subtema: Gobiernos de Adolfo ruiz Cortines, Adolfo Lopez Mateos y Gutavo Diaz Ordaz.
a) El desarrollo estabilizaor
b) La crisis del autolitarismo
b.1) Movimiento magisterial
b.2) Movimiento ferrocarrilero
b.3) Movimiento medico
b.4) Movimiento estudiantil
GOBIERNO DE ADOLFO RUIZ CORTINES, ADOLFO LOPEZ MATEOS Y GUSTAVO DIAZ ORDAZ.



A la muerte del secretario de gobernación de Miguel Alemán, el doctor Héctor
Pérez Martínez, fue nombrado Adolfo Ruiz Cortines su sucesor. En 1951 dejó este
cargo para postularse como candidato a la presidencia. Durante su cargo, Ruiz
Cortines expropió latifundios extranjeros en el norte del país y estableció precios
de garantía para las cosechas. Formó el Programa de Progreso Marítimo, llamado
Marcha Mar; y la Comisión Federal de Electricidad otorgó el servicio a más de
seiscientas localidades. Ernesto P. Uruchurtu regente del Distrito Federal llevó a
cabo grandes obras públicas en la ciudad. Cortines estableció en 1954 el
aguinaldo, que consiste en un mes de salario por cada año de antigüedad del
trabajador; y dio plenos derechos ciudadanos a la mujer (elegir y ser elegida para
cargos públicos).
Una nueva devaluación dejó el tipo de cambio a 12.50 pesos por dólar. Entregó el
cargo presidencial a Adolfo López Mateos.
Durante su periodo presidencial, López Mateos nacionalizó la industria eléctrica y
se declaró el dominio de la nación sobre la plataforma continental y el espacio
aéreo.
Fue creado el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del
Estado (ISSSTE). Más de trescientas mil hectáreas comenzaron a ser utilizadas
para el cultivo gracias a mil obras pequeñas de irrigación. Se estableció la
repartición de los desayunos escolares y se edificaron cincuenta mil viviendas
populares. En 1964 se terminó la construcción de la Unidad Profesional de
Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, así como el espléndido edificio del
Museo Nacional de Antropología. En 1959 fue reprimida enérgicamente una huelga
de ferrocarrileros que no estuvieron de acuerdo con las resoluciones legales
establecidas por el gobierno.
López Mateos llevó a cabo varios viajes al extrajeron, con el fin de entablar
relaciones de amistad con otros países. Intervino en favor de Cuba cuando éste se
declaró socialista y se opuso a que fuera excluida de la Organización de Estados
Americanos. Negoció con Estados Unidos la devolución de un pequeño territorio
llamado "El Chamizal", que había pasado a manos de los norteamericanos cuando
el Río Bravo cambió su cauce unos kilómetros.
Entregó su cargo a Gustavo Díaz Ordaz el 1° de diciembre de 1964.
Durante el gobierno de Díaz Ordaz se construyó la presa de La Amistad en
Coahuila y se adquirieron dos ferrocarriles de corto tránsito: el Intercaliforniano y
el de Nacorazi.
Se desarrolló la telefonía nacional e internacional; creció la red de carreteras en
14, 200 kilómetros y fueron modernizados y construidos más de cincuenta
aeropuertos.
Fue en este periodo que se iniciaron las labores del Sistema de Transporte
Colectivo (Metro) con dos líneas la que va de Pantitlán a Tacubaya, y la de
Taxqueña a Cuatro Caminos.
Sin embargo hubo en este periodo graves problemas a los que no fue fácil
encontrarles solución. Uno fue la migración de muchos campesinos a la ciudad, lo
que causó problemas serios de vivienda.
En Guerrero se hicieron evidentes los problemas en asuntos ejidales y de
cacicazgo. En Sonora hubo fuertes manifestaciones en contra del gobierno local, y
tuvo que intervenir el ejército.
Todas estas situaciones conflictivas se presentaron en un periodo muy delicado,
pues México había sido elegido como sede de la XIX Olimpiada. Los problemas se
agravaron por el surgimiento de un movimiento que aglutinó en numerosas
marchas y manifestaciones al estudiantado de la Universidad Nacional Autónoma
de México y del Instituto Politécnico Nacional, culminando en una matanza durante
un mitin en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.
Marcados por este lamentable acontecimiento transcurrieron los Juegos Olímpicos
y el resto del periodo presidencial de Echeverría.
EL DESARROLLO ESTABILIZADOR
Entre 1950 y 1970 la economía mexicana tuvo un desempeño notablemente
exitoso. Ante este periodo, el Producto Interno Bruto per capita creció de 3 y 4 por
ciento anual con una tasa de inflación promedio de cerca del 1 por ciento. Esos
fueron los años dorados del llamado desarrollo estabilizador de la economía
mexicana, época de industrialización y modernización. Sin embargo, a raíz de
ciertos cambios en la política económica durante la década de los setenta, la
economía se tornó más vulnerable a las condiciones externas; se devino la crisis en
la balanza de pagos: una en 1976 y otra, más severa y prolongada, en 1982. Los
gobiernos ulteriores serían partidarios de optar por la globalización del país,
intentando incertarlo en el mundo regido por los patrones de la competitividad. A
partir de 1988 el criterio teórico que prevaleció hasta el final del mandato del
Presidente Zedillo fue la aplicación de la política neoliberal
Una de las épocas más optimistas para la economía mexicana sin lugar a dudas es
el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, comprendido en las décadas de
los cincuenta a los setenta. El éxito se basó específicamente en concretar el
desarrollo del país en un modelo de crecimiento hacia adentro, prácticamente
ignorando al exterior a través de barreras arancelarias y no arancelarias (aranceles
y contingentes). A manera de ejemplo, de los sesenta a los setenta el número de
artículos que requerían de permiso previo aumentó en un 60%. Con la aplicación
del Sistema de Sustitución de Importaciones (SSI) se propició que el sector
industrial creciera notablemente, ello conllevó al desarrollo de una rápida
urbanización (durante los setenta el número de ciudades de más de 2,500
habitantes creció del 42,6% al 58,7%), con lo que la población se concentró en el
sector industrial y de servicios, quedando relegada la actividad agrícola. De los
cincuenta a los setenta la tasa de crecimiento poblacional alcanzó niveles de casi
3,5% por año. Sin embargo el crecimiento industrial no fue suficiente para
absorber la creciente fuerza de trabajo que se trasladó del campo a la ciudad. La
alternativa, nunca suficiente por supuesto, fue el sector de los servicios, aunque la
remuneración generalmente era inferior a la del sector industrial.
Durante la época del Desarrollo Estabilizador se aplicaron unas políticas
macroeconómicas empeñadas en lograr la estabilidad financiera. Lo más
destacable es que se logró generar un considerable ahorro interno; la política
cambiaria, con relación al dólar, desde 1954 se fijó en $12,50 pesos, paridad que
pervivió hasta mediados de 1976 cuando se devino una crisis en la balanza de
pagos que aniquiló al régimen de tipo de cambio fijo. El deterioro definitivo se
devino fundamentalmente por dos razones:
Debido a que la expansión del gasto público fue acompañada de incrementos en la
recaudación fiscal, y con ello el déficit fiscal creció con el aumento del déficit de
cuenta corriente, y la tasa de inflación.
La retórica de centro-izquierda del Presidente Luis Echeverría Álvarez, terminó por
deteriorar la confianza que los empresarios e industriales habían depositado en el
país.
La fórmula por la que el gobierno apostó tras la desaceleración económica de
principios de los setenta, fue optar por la expansión del gasto público,
incrementando la inversión estatal. Se creyó que si el Estado controlaba
mayormente el desarrollo económico participando activamente en la inversión y
que fuera propietario de sectores estratégicos como el energético, México sería un
país más próspero, más justo y menos vulnerable a las tensiones políticas y
económicas tanto internas como externas (The Macroeconomics of Populism in
Latin America, 1991: 223-262). El gobierno de Luis Echeverría Álvarez consideró
que lo más conveniente era que el Estado tuviera una mayor participación por que
con ello lograría un mayor control, y con un mayor control previsiblemente se
podrían evitar tensiones sociales similares a las acaecidas durante 1968, ya de tipo
estudiantil o de tipo guerrillero, específicamente en el campo (Bazdresch, 1989).
Lo rescatable de este período fue que se incentivó el desarrollo de proyectos de
infraestructura y lo referente a la educación se vio sensiblemente favorecido. En
contraposición hubo un desperdicio extraordinario de los recursos, lo que conllevó,
finalmente, a un incremento del déficit fiscal y a los ya señalados desequilibrios en
la cuenta corriente de la balanza de pagos; ambos problemas fueron financiados a
través del endeudamiento con el exterior. El déficit fiscal aumentó del 2,5% del
PIB en 1971, al 10% del PIB en 1975 (Zedillo, 1986: 968). Asimismo, en ese
mismo período el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos subió de 900
millones de dólares a 4,400 millones de dólares, al tiempo que la deuda pública
aumentó de 6,700 millones de dólares a 15,700 millones de dólares (Macro
Asesoría Económica..., 1990: 562). Finalmente, la tasa de inflación, que en las dos
décadas anteriores había sido el máximo orgullo nacional, aumentó de 3,4% en
1969 a 17% en 1973 (Macro Asesoría Económica..., 1990: 433). Como
consecuencia, la política de la expansión en el gasto público definitivamente se
derrumbó en 1976.
La acción lógica ante tales vicisitudes económicas, y agravadas éstas por el
proceder pro-socialista del gobierno de Echeverría, fue la huida de los capitales
privados hacia Estados Unidos, previendo que el tipo de cambio con relación al
dólar caería todavía más. Ello provocó que las reservas del Banco Central se
agotaran, hasta que en agosto de 1976, ante una situación desesperada y luego
de 22 años de un tipo de cambio fijo, se permitió la libre flotación del peso. La
primera reacción fue la devaluación del peso en una cifra cercana al 40%.
Posteriormente estalló la crisis. El gobierno recurrió al FMI en busca de apoyo
financiero, hecho que se concretizó a finales de 1976 con la firma de un acuerdo.
Sin embargo, coincidiendo con Zedillo, bien es cierto que el mal manejo de las
políticas económicas no fueron el único factor que conllevó a la crisis económica,
también lo fue que la recesión económica sufrida a nivel mundial -específicamente
en virtud de la crisis de los precios del petróleo de 1973- implicaron que el país
entrara en una de sus más agudas crisis económicas (Zedillo, 1986: 965).
LA CRISIS DEL AUTORITARISMO
La crisis auritalista estallada en 1976 tuvo una corta duración. Ya en el ejercicio de
gobierno del Presidente José López Portillo, se descubrieron enormes yacimientos
de petróleo, lo que de nueva cuenta fue un factor determinante en la aplicación de
la política - económica nacional. Las anteriores políticas restrictivas del gasto
rápidamente fueron cambiadas por una política de derroche. La frase que se
convirtió en el estandarte del sexenio fue que México, de entonces y en adelante,
tendría que aprender a Administrar la Abundancia, frase que, como se verá más
adelante, no fue una realidad digna de fiarse. La postura gubernamental era que el
país crecería de forma inmensurable a partir de 1978, pero se desestimó la pésima
administración que tendrían los recursos obtenidos. Se pensó que el desarrollo del
país podría sobradamente estar sustentado en la exportación de petróleo y sus
derivados, y que a partir de la obtención de esos ingresos se podrían reducir las
restricciones de tipo fiscal al tiempo que se pagarían las deudas con el exterior. El
sector privado rápidamente se aprestó a retornar los capitales al país, situación
que se vio todavía más favorecida en 1979, cuando se descubrieron nuevos
yacimientos de petróleo y, añadidamente, el precio del petróleo se incrementó a
nivel internacional.
Con lo anterior todo parecía indicar que en adelante México se vería encumbrado
en la lista de los países más ricos y, tal vez, más poderosos. El Estado sustentó el
crecimiento en el gasto público, lo que impactó sensible y favorablemente en la
producción y en la captación de inversión privada, lo que conllevó a la generación
de empleo. Las cifras revelan la pujanza económica que se vivía en aquellos
tiempos, y específicamente entre 1978 y 1981. A modo de ejemplo, el incremento
del PIB alcanzó cifras del 8,4%, al tiempo que la inversión aumentó al 16,2% y la
generación de empleo creció 5,7%.
Empero, en el transfondo de todo este gran optimismo se vislumbraban agudos
problemas. La dificultad mayor radicaba en la excesiva dependencia en un solo
recurso natural, el petróleo. Mientras se pensaba en Cómo Administrar la
Abundancia se empezó a formar una bomba, la cual no tardaría en explotar.
Primero se empezó a formar un déficit fiscal, agravado por la sobrevaluación del
peso, lo que conllevó a un sensible desequilibrio en la balanza de pagos. El hecho
que desafortunadamente vino a agravar la situación fue la creencia de que los
precios de la gasolina seguirían en aumento, lo que sirvió de justificante para que
el gobierno incrementara el gasto público (World Bank Development Report, 1980:
La creencia resultó un fracaso. En el último tercio de 1981 el déficit fiscal alcanzó
la cifra del 14,1% del PIB. Ya en 1982 la situación se convirtió en una crisis
insostenible.
El camino que el gobierno decidió tomar fue financiar el déficit público a través de
préstamos solicitados al exterior, y más en concreto a algunos bancos. Bien es
cierto que hasta 1980 se manejaban niveles de deuda dentro de los límites de lo
razonable -v.g 3,300 millones de dólares por año, de 1978 a 1980-, pero se
disparó hasta un total de 33,800 millones de dólares. La solución, a la vista del
gobierno, no fue otra que echar mano de los recursos naturales, aunque no ayudó
a paliar los efectos contundentes pues las condiciones ya estaban dadas.
Aparejadamente la balanza comercial rápidamente fue deficitaria, incrementándose
de 1,800 millones de dólares en 1978 a 3,400 millones en 1980.
En muy corto tiempo el país se volvió absolutamente dependiente de sus
exportaciones petroleras, llegando al 72,5% de las exportaciones totales de bienes
y servicios durante 1981, lo que conllevó a que la paridad peso - dólar estuviera
en función de los precios internacionales del petróleo. Por último, y como una
agravante mayor, las tasas de interés del exterior aumentaron, lo que obligó a que
se designaran mayores cantidades de dinero al pago de la deuda. Durante 1981
las tasas de interés del exterior subieron, al tiempo que el precio del petróleo bajó.
La solución seguida ante tal situación: más endeudamiento con el exterior. Con
esto se terminaron de afinar las causas para convertir a la deuda en un problema
de dimensiones inmanejables, esto es, al término Deuda se agregó el de Eterna.
MOVIMIENTO MAGISTERIAL
Independientemente de los antecedentes del MRM, del movimiento de los maestros bilingües de la Coalición de Promotores 1 que por cierto en 1979 habían llevado a cabo un plantón y la toma del edificio mismo de la SEP en el Distrito Federal, de los movimientos de normalistas en Oaxaca, Tuxtepec, Tamazulapan y la participación de muchos maestros normalistas en el Movimiento Democrático Universitario; en la coyuntura de 1980 se presentan, como nuevos ingredientes para el surgimiento del Movimiento Magisterial Democrático de la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), los siguientes hechos: los salarios castigados por la política económica gubernamental; la discutida elección de Fernando Maldonado como secretario general de la misma <en el congreso celebrado en Huajuapan el 22 de enero) y que grupos de opositores señalaban como una imposición; el nombramiento de éste como secretario general del CDF del PRI (el 24 de abril), que genera el rechazo de diversos núcleos de profesores; los intentos de la policía por detener la protesta del contingente magisterial en la marcha del 1 de mayo del mismo año y de lo que más adelante se responsabilizará al secretario general de la sección; las maniobras de la dirección del sindicato para destituir al delegado de la SEP, Hernán Morales Medina, utilizando el paro magisterial (iniciado el 2 de mayo en demanda de solución al problema de retraso de pagos a más de 2 000 mentores) y que tienen como propósito colocar en ese puesto al anterior secretario general de la sección, profesor David Mayrén.
El paro iniciado el 2 de mayo rebasa a los dirigentes y se vuelve como un bumerang contra ellos cuando intentan detenerlo. Se le pide a Maldonado que renuncie a la secretaria del PRI y que encabece la demanda de aumento salarial, a lo que habrá de negarse.
Días más tarde, el 12 de mayo, más de 12 000 maestros realizan una marcha silenciosa en la ciudad de Oaxaca. Se forma la asamblea permanente con 66 secretarios generales de las delegaciones, así como con representantes de diversos centros de trabajo y comités de lucha. Los acontecimientos se desarrollan vertiginosamente. El 13 de mayo es desconocido el Comité Ejecutivo Seccional y se nombra una comisión ejecutiva integrada por tres representantes de cada región misma que, por la fuerza que adquiere el movimiento, encabezará casi por dos años al magisterio de la entidad. El movimiento es apoyado por la Federación de Padres de Familia y otras organizaciones del sector disidente entre las que se encuentran la COCEO y la COCEI.
El 29 de mayo, más de 24 000 maestros oaxaqueños participan en una manifestación en la ciudad de México exigiendo un aumento de salarios y el reconocimiento de la comisión ejecutiva. El día 9 de junio vuelven a manifestarse junto con otros 60 000 profesores del Distrito Federal convocados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la que, incluso, realiza un paro en apoyo de los maestros de Oaxaca. Los maestros oaxaqueños se quedan en plantón indefinido frente a las oficinas de la SEP en la ciudad de México. Corno resultado de estas acciones se obtiene del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE el compromiso de convocar a un congreso extraordinario para elegir nuevos dirigentes y la aceptación de la comisión ejecutiva integrada por 12 miembros de la sección XXII, pero encabezada por un representante del Comité Ejecutivo Nacional, responsabilidad que recae en la persona del profesor Hugo Romero Ojeda. Por su parte el gobierno federal otorga un aumento del 22 por ciento a maestros federales y además 500 pesos adicionales a los maestros rurales con lo que concluye finalmente el paro y el plantón frente a la SEP.
Al término de esta primera etapa, en que son desconocidos los dirigentes, queda al frente de la sección XXII una comisión ejecutiva presidida por un representante del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE que, en dos ocasiones incluso, es reemplazado. La lucha empero no queda ahí, sino que durante cerca de dos años se orientará a lograr la realización del congreso seccional para elegir a sus representantes. A pesar de las dilaciones y negativas del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE el congreso se realiza finalmente en febrero de 1982 saliendo derrotado por abrumadora mayoría el grupo vanguardista y quedando al frente de la sección uno de los miembros de la comisión ejecutiva, el profesor Pedro Martínez Noriega.
Consolidado en Oaxaca el movimiento, éste habrá de tomar nuevos perfiles. La sección XXII, luego de una consulta estatal entre sus miembros, decide integrarse a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), levantando nuevas demandas ante la delegación estatal del ISSSTE, de la cual es titular Ericel Gómez Nucamendi, entre ellas: creación de puestos periféricos y clínicas; remoción del director del hospital por despotismo y negligencia; liquidación de préstamos y devolución de descuentos; abastecimiento y ampliación de las tiendas del instituto. El 22 de noviembre de 1982 la asamblea estatal de dicha sección, máximo órgano de dirección del movimiento, acuerda exigir un aumento salarial del 50 por ciento y constituir el Frente Estatal en Defensa del Salario y Contra la Carestía de la Vida, para ello amplían sus alianzas con otros grupos del sector disidente: Pedro Martínez Noriega expresa en abril de 1983: “La presente crisis obliga a que numerosos sectores nos aglutinemos para conseguir mejores condiciones de vida, es un momento coyuntural que identifica a los trabajadores, no tanto en coincidencias políticas sino en función de necesidades insatisfechas que indudablemente llevarán al magisterio oaxaqueño a celebrar alianzas con obreros y campesinos.”
Con la intención anterior se celebra, en octubre de 1983, el Primer Foro de Organizaciones Populares Contra la Carestía y la Austeridad, con la asistencia de 16 organizaciones, entre ellas: la Unión de Colonias Populares de Huajuapan, el SUTIN, la COCEI, el PSUM, el PRT, la Unión de Campesinos Pobres de la Mixteca, el STEUABJO, etcétera, y el 18 del mismo mes se lleva a cabo, junto con estas organizaciones y otras en todo el país, el Paro Cívico Nacional. Para este momento las demandas del magisterio se dirigen al ISSSTE, a la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar (USED) y al gobierno del estado. A este último se le pide la aclaración de la muerte de 36 profesores que han sido asesinados en los últimos años y la solución del problema de 2 810 maestros federalizados que no pueden jubilarse mientras no sean cubiertas las cuotas que requiere el ISSSTE.
Otros planteamientos de este momento son la negativa de la sección a la llamada “descentralización educativa”, en cuyo rechazo coincide con los contingentes a los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que agrupa a la sección VII de Chiapas y a los comités centrales de lucha de diversos estados de la república. En enero de 1983 la CNTE logra del consejo nacional (en el que se elige a Alberto Miranda Castro como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE) dos carteras dentro del comité ejecutivo que recaen en las personas de Cirilo Rivera de la sección XXII y de Manuel Hernández de la sección VII.
Obviamente el desarrollo del movimiento no es lineal, se enfrenta especialmente a la burocracia sindical nacional que apoya a los miembros de Vanguardia Revolucionaria para recuperar el control de la sección XXII. Las fuerzas minoritarias de Vanguardia en Oaxaca la llevan en su impotencia política, a dar golpes de espectacularidad como el de las “tomas” del edificio sindical y del hotel del magisterio el 24 de octubre de 1983, en un momento en que la sección sindical atraviesa por un fuerte diferendo interno a causa del apoyo al ayuntamiento popular de Juchitán, desconocido el 3 de agosto del mismo año, y que en el balance político de Vanguardia presenta circunstancias favorables para recuperar el poder. La respuesta, sin embargo, es negativa para ésta, ya que los maestros actúan masiva y unitariamente en defensa de su proyecto sindical que se caracteriza por una amplia participación de las bases en la toma de decisiones y que ha sido, hasta el momento, el elemento fundamental de su larga resistencia. El 25 de octubre miles de maestros acordonaron la manzana donde se ubica el edificio sindical, y días más tarde, los miembros de Vanguardia se ven obligados a desalojarlo, protegidos por la policía del estado.
No obstante, los vanguardistas no cejan en su empeño, el 3 de noviembre de ese
año, realizan una asamblea general en Temazcal, Tuxtepec, donde eligen un
Posteriormente las acciones políticas de los maestros de la sección XXII se dirigieron en varias direcciones, entre ellas destacan: la preparación de la sucesión del Comité Ejecutivo Seccional que debió ser relevado en febrero de 1985, la solución de las diversas demandas hechas al gobierno estatal, a la USED y al ISSSTE; el fortalecimiento de la alianza con otros sectores, entre ellas con la sección VII de Chiapas, con la que se habían realizado asambleas estatales conjuntas, la CNTE, los sindicatos independientes y la FSTE, con la cual participó en marzo de 1984 en la toma de las oficinas del SSSTE.
Casi tres años habían transcurrido desde la elección del Comité Ejecutivo de la sección XXII encabezado por Pedro Martínez Noriega y cuando ello, en diciembre de 1984, se iniciaron los trámites para que de acuerdo a lo dispuesto por los estatutos del SNTE, el Comité Ejecutivo Nacional diera a conocer la convocatoria para el congreso en donde se elegirían a los nuevos representantes. Al hacer, el Comité Ejecutivo Nacional caso omiso del acuerdo, los maestros oaxaqueños decidieron realizar un paro indefinido de labores, en marzo de 1985, e iniciar una caminata de cerca de 1 000 maestros hacia la ciudad de México. Después de varios días, cuando la marcha llegaba ya a la ciudad de Tamazulapan, en la víspera de una visita a Oaxaca del Presidente de la República Miguel de la Madrid, con motivo de la celebración del natalicio de don Benito Juárez, el 21 de marzo, y con el apremio de la Secretaria de Gobernación, el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE aceptó firmar un convenio con la sección XXII, en el que aquel se comprometía a celebrar el congreso en abril del mismo año y esta última, a levantar el paro y suspender la caminata. Llegó abril y los maestros oaxaqueños se quedaron esperando, el CEN dijo, entonces, que el congreso se celebraría en junio. Con el argumento de las próximas vacaciones de fin de cursos, el CEN volvió a posponerlo para diciembre, pero tampoco cumplió. En enero de 1986, los maestros reiniciaron la lucha en demanda de su congreso. Su plan de acción incluía, como medidas centrales: paro indefinido de labores, reinició de la marcha a México; huelga de hambre en las ciudades de Oaxaca y México; bloqueo de carreteras en el estado de Oaxaca; traslado masivo del magisterio oaxaqueño a la ciudad de México. Estas acciones se llevarían a cabo en forma sucesiva.
El paro indefinido y la caminata a la ciudad de México se reiniciaron el día 16 de enero de 1986. En el primero participó más del 90 por ciento de los trabajadores de la sección XXII y sólo unas cuantas escuelas, en manos de vanguardistas, permanecieron en clases. La caminata la hicieron más de un millar de maestros. A los tres días de iniciadas estas actividades el CEN del SNTE aceptó llevar a cabo el congreso para cl 27 y 28 de enero firmando la convocatoria correspondiente. No obstante ésta, y considerando los antecedentes de convenios similares que no fueron respetados por la dirigencia nacional, los maestros oaxaqueños decidieron continuar con su plan de acción hasta la realización del congreso. Los marchistas recorrieron cientos de kilómetros entre Oaxaca y Puebla llegando a esta última justamente en la víspera de la supuesta realización del congreso. Muchos de ellos lesionados, cansa dos y enfermos tuvieron que ser atendidos en centros hospitalarios para rehabilitarlos y continuar su recorrido al Distrito Federal en caso de que el congreso no se realizara.
Por su parte, el resto del magisterio se plantó en las principales plazas públicas de la entidad y continuó realizando actividades político - sindicales entre las cuales destaca la enorme marcha del 25 de enero en la ciudad de Oaxaca, de la que una cronista de El Imparcial decia:
"...mientras la cabeza de la marcha hacia su arribo al zócalo entrando por las calles de Trujano y llegaba a la explanada de catedral, la cola de la serpiente humana era visible en el cruce de García Vigil y Morelos. Alrededor de las 5:30 de la tarde el mitin dio principio y no fue sino hasta las 7:15, cuando la luna ya había aparecido en el horizonte, que el último contingente de maestros de valles centrales entró en la plaza de la Alameda de León.
Era notorio que el apoyo y la solidaridad que el movimiento magisterial lograba dentro y fuera del estado iba creciendo.
MOVIMIENTO FERROCARRILERO
Entre 1958 y 1959, años del movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio
Vallejo y Valentìn Campa, militantes del Partido Obrero Campesino Mexicano y del
Partido Comunista Mexicano, respectivamente, y 1961, año en que Fidel Castro
declara el rumbo socialista de la revoluciòn cubana, la izquierda vive un intenso
debate ideològico dentro de cada una de sus organizaciones.
La derrota del movimiento ferrocarrilero habìa llevado a concluir al Partido
Comunista Mexicano que su vieja tèsis de que el socialismo podìa ser alcanzado
profundizando las conquistas sociales, econòmicas y polìticas de la Revoluciòn de
1910 era caduca. La represiòn del gobierno de Lòpez Mateos a los ferrocarrileros y
a los partidos de izquierda habìa sido la constataciòn de que era necesario cambiar
de estrategia.
La actuaciòn del PCM dentro del movimiento ferrocarrilero habìa llevado a Josè
Revueltas, Enrique Gonzàlez Rojo, Eduardo Elizalde y otros distinguidos
intelectuales a elaborar una aguda crìtica al Partido Comunista, lo cual les valiò
ser expulsados de la organizaciòn. A lo largo de dos años, Josè Revueltas para
fundamentar teorèticamente la creaciòn de la Liga Comunista Espartaco, una
nueva agrupaciòn comunista, se abocò a escribir El Proletariado Sin cabeza,una de
las obras polìticas màs importantes de la historia del socialismo mexicano.
En el movimiento ferrocarrilero, decìa Revueltas, la izquierda mexicana y en
particular el PCM, no supieron ver el contenido polìtico de la huelga que habìa
provocado un enfrentamiento abierto con el conjunto de la burguesìa , para lo cual
los ferrocarrileros no estaban organizativa e ideològicamente armados. La derrota
ferrocarrilera llevò a Revueltas a hablar de “la inoperancia del movimiento
comunista en Mèxico, tal como se encuentra concebido y dirigido”.
En El proletariado sin cabeza, Revueltas hizo una puntillosa crìtica del
nacionalismo revolucionario y su influencia en los comunistas mexicanos. Para èl
quedaba claro que la ideologìa de la revoluciòn mexicana era, desde una
perspectiva marxista, inservible para los intereses de la clase obrera.
No obstante el rigor intelectual de Revueltas y lo novedoso de sus
planteamientos dentro del pensamiento comunista mexicano, su influencia era
grupuscular y sin trascendencia alguna en un movimiento de masas o en un
frente polìtico amplio. Precisamente cuando el autor de Los bienes terrenales, Los
errores, Los Muros de Agua y El Apando, entre otras obras señeras de la literatura
mexicana, termina El Proletariado sin Cabeza, se gesta un amplio movimiento
polìtico que reivindica centralmente el papel del nacionalismo revolucionario en la
organizaciòn de las clases sociales antiimperialistas de Mèxico.
MOVIMIENTO MEDICO
El movimiento medico de 1964-1965, que demando mejoras en los salarios y las
condiciones de trabajo, es calificado por el gobierno, como peligroso en el grado
sumo. El movimiento medico es intenso, heroico a su manera, combativo, y por
eso se le reprime con ferocidad, con todo y encarcelamiento.
Recién iniciado el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en 1965, surgió un movimiento
de protesta por parte de los médicos miembros de la Asociación Mexicana de
Médicos Residentes e internos cuyos antecedentes provenían desde el año
anterior, siendo reprimido mediante el uso de la fuerza pública. La actitud
autoritaria del presidente Díaz Ordaz se manifestó en diversas ocasiones, por
ejemplo: al oponerse a los proyectos presentados por Carlos Madrazo para
democratizar la vida interior del Partido Revolucionario Institucional; al negársele
el registro legal del Frente Electoral del Pueblo; al ordenar la clausura de diversas
revistas como parte de las acciones tendientes a controlar ¡a libre expresión
política, entre otras más.
MOVIMIENTO ESTUDIANTIL
El movimiento estudiantil de 1968 comenzó prácticamente cuando ¡os alumnos del
Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizaron protestas en contra de la represión
policíaca ejercida el 24 de julio que trajo por consecuencia la ocupación de las
escuelas vocacionales 2 y 5 por parte de los policías. Se organizaron
manifestaciones, algunas de ellas coincidieron con ¡as llevadas a cabo por los
grupos juveniles del Partido Comunista; hubo enfrentamientos entre estudiantes y
policías; intervino el ejército en la UNAM el 30 de julio; se formó un Comité
Coordinador de Huelga; se declararon en huelga en la UNAM, el IPN, la
Universidad de Chapingo y algunas universidades de otras partes del país y se
unieron al movimiento la coalición de Profesoras de Enseñanza Media Superior, las
universidades Iberoamericana del Valle de México y el Colegio de México.
En términos generales los participantes solicitaban una mayor reforma democrática
del sistema político mexicano, amplia libertad democrática y libertad a ¡os presos
políticos. Los sectores participantes en este movimiento fueron: el formado por ¡os
estudiantes radicales de las escuelas preparatorias y de educación superior que
iniciaron las protestas; los profesoras y estudiantes de tendencias izquierdistas y
los Identificados con el Partido Comunista y por último, el integrado por inte
lectuales, profesores y alumnos próximos a salir, del área de humanidades de la
UNAM, así como del IPN.
Entre las causas que provocaron este movimiento pueden citarse la tendencia del
gobierno por favorecer a las clases privilegiadas económicamente en perjuicio de
las clases medias; la pérdida gradual del sentimiento nacionalista en los jóvenes
estudiantes; la crisis en las relaciones del gobierno con ¡as universidades y la falta
de instituciones y organizaciones políticas que representaran e incorporaran
adecuadamente a los nuevos elementos de la sociedad mexicana como eran los
jóvenes estudiantes y las clases medias.
También influyeron, sin duda, las posturas radicales de los jóvenes que en la
década de los 60 realizaron rebeliones violentas contra los valores y normas de los
países donde vivían: Estados Unidos, Francia y Alemania.
México se preparaba para inaugurar los juegos olímpicos el 12 de octubre de 1968,
pero la situación se fue agravando durante agosto y septiembre, hasta que
finalmente hizo crisis el 2 de octubre, cuando la manifestación conformada por
aproximadamente 15 mil personas, fue reprimida en la Plaza de las Tres Culturas
de la Unidad Habitacional Tlaltelolco, en el Distrito Federal, causando la muerte de
más de 300 gentes e hiriendo a miles de manifestantes, según datos oficiales. Al
año siguiente, en su quinto informe de gobierno el Presidente Díaz Ordaz asumió
totalmente su responsabilidad ante estos sucesos.
Tema 3
CRISIS DEL MODELO DESARROLLISTA: 1970-1982
Subtema 1: Gobiernos de Luis Echeverria Alvarez y Jose Lopez Portillo.
Subtema 2: Relaciones Exteriores
a) La migración México-Estados Unidos
b) Vecinos Distantes
c) Fin de la guerra fria
d) México y la confrontación de los bloques economicos
GOBIERNOS DE LUIS ECHEVERRIA ALVAREZ Y JOSE LOPEZ PORTILLO

El periodo de Echeverría aceleró el ritmo de la inversión pública y extremó el
diálogo entre el gobierno y los jóvenes, los obreros y los campesinos.
El desorden económico mundial también se manifestó en México con el fenómeno
que los periodistas llamaron "atomía", que consistió en la rápida y desordenada
elevación de los precios, la escasez de circulante y una fuerte tendencia al
desempleo.
Gracias a la inversión pública creció la producción petrolera, eléctrica y siderúrgica;
se duplicó la red carretera y se construyeron nuevos aeropuertos.
Para solucionar de algún modo la situación económica del país, creó la Comisión
Nacional Tripartita, la cual estaba formada por empresarios, líderes sindicales y
funcionarios públicos. De esta comisión nació INFONAVIT .
Surgieron en este periodo la Secretaría de Turismo, la de Reforma Agraria y la
Comisión de Estudios del Territorio Nacional.
En 1976, año en que entregó su cargo a López Portillo, se produjo una nueva
devaluación, que sería causa más tarde de la crisis nacional.
Unico candidato en su periodo de elecciones, López Portillo tomó el poder el 1° de
diciembre de 1976.
Para beneficiar a los trabajadores con bajo salario, López Portillo modificó algunas
leyes fiscales y se firmaron convenios con 140 empresas privadas para crear
trescientos mil empleos.
Fundó el banco obrero, con un capital de cien millones de pesos.
En el ámbito internacional, López Portillo es un personaje importante en las
relaciones con España, pues fue el primer jefe de Estado mexicano que viajaba a
ese país. Con este hecho, las relaciones se hicieron prometedoras. España compró
una fuerte cantidad de petróleo y azufre mexicanos.
Basó el desarrollo económico en la explotación de bancos petrolíferos y en la
obtención de créditos en el extranjero a partir de ésta, lo que causó serios
problemas cuando se dio una baja mundial en el precio del petróleo. El peso sufrió
varias devaluaciones y la banca fue nacionalizada.
RELACIONES EXTERIORES
Si partimos de la afirmación según la cual la política exterior surge como
consecuencia de un cambio en lo interno o en lo externo que afecta la condición
del Estado, el efecto de los factores internacionales de carácter económico
presentes de 1970 a 1982 llevaron a la crisis del modelo económico sustentado en
la sustitución de importaciones y orientado hacia el desarrollo de la economía
nacional mexicana, entendido éste último como el interés primordial de la nación.
De ahí que la respuesta, fundamentada en el mismo imperativo, habría de plantear
necesariamente acciones consecuentes en dos planos: el interno, en el cual
recaerá en mayor medida la responsabilidad del éxito del Plan Nacional, y el
externo que incluirá el logro de objetivos específicos que habrían de coadyuvar al
logro de las metas propuestas en lo interno.
Es así como a partir de 1982 nos encontramos con la propuesta de un nuevo
modelo económico, calificado por muchos como de corte neoliberal debido a su
identificación con dicha corriente de pensamiento económico, y manifiestamente
orientado hacia la recuperación de los niveles de crecimiento recientemente
perdidos por la economía mexicana con el consecuente deterioro de los niveles de
vida de la mayor parte de la población, ahora por la vía de a inserción de la
economía nacional en la economía mundial.
De aquellos momentos a la fecha han transcurrido 18 años de intensa actividad
gubernamental en ambos planos. Sin perder de vista la relación intrínseca entre
ambas políticas, el planteamiento central nos llevaría a concluir en que medida las
acciones desarrolladas en cada espacio han cumplido con los propósitos que las
animaron y los fines que se les asignaron.
De ello nuestro interés se centrará en la observación, el análisis metodológico con
su correspondiente explicación teórica de los planes implementados de manera
subsecuente durante el período que va de 1982 a 1999 a través de los esquemas
que identificaremos por su correspondencia con la política exterior económica
mexicana, coincidiendo con la afirmación de que los Estados desarrollan tantas
políticas exteriores como objetivos se propongan alcanzar actuando más allá de
sus fronteras.
La hipótesis central a demostrar en esta investigación es que la Política Exterior de
México ha contribuido directamente a enfrentar los problemas económicos del país
al crear las condiciones propicias para la implantación y operación del nuevo
modelo económico cuyos beneficios teóricamente deben recaer en la sociedad
mexicana, fuente legitimadora de las acciones gubernamentales en lo interno y lo
externo y en cuyos términos ha de evaluarse el éxito o el fracaso de las acciones
del Estado.
Para tal fin nos proponemos identificar él o los criterios primordiales fijados por
cada gobierno actuante durante el período en cuestión, en cuyos términos cabría
esperar que el Estado Mexicano juzgaría acerca del efecto de los factores
internacionales de situación y la determinación en torno a la preferencia relativa
que se juzgó conveniente dar a la consecución de fines específicos y el
establecimiento de las formas de conducta adoptadas.
Desde nuestra perspectiva, identificaremos el proceso a partir de su naturaleza
eminentemente social y su característica predominantemente política coincidiendo
en lo que hoy en día resulta axiomático, que las relaciones exteriores, a diferencia
de antaño, han dejado de ser el simple ejercicio burocrático de un número
reducido de peritos políticos, toda vez que, el gran conjunto de ciudadanos se
interesa profundamente en las relaciones con el exterior.
De otra parte, compartimos la apreciación de que los propósitos del Estado
moderno se han vuelto tan amplios y el esfuerzo que requiere su consecución
incluye tantas facetas de la fuerza nacional que ningún estadista con sentido
común se atreve a correr el riesgo de perder el apoyo de sí pueblo para llevar a
buen término sus relaciones con el mundo exterior.
Asimismo, que en los últimos tiempos ha quedado demostrado que por la más
elemental racionalidad, los gobiernos se ven obligados a ordenar esas relaciones
en planes en los que por lo menos se incorpore el sentir de la masa nacional, se
fijen metas claras, se determinen rumbos y se seleccionen métodos para la política
exterior.
Además, las evidencias sobran para afirmar que el sistema internacional continua
siendo en lo esencial un sistema formado por entidades políticas soberanas, razón
suficiente como para que la política exterior sea trazada en función de él y
ejecutada en sus propios confines.
Con el fin de llevar a buen término mi investigación, creo conveniente iniciar
señalando los fenómenos y procesos que manifestaron la ineficacia del modelo
económico basado en la industrialización por sustitución de importaciones durante
el decenio de 1970.
La crisis del modelo se manifiesta en fenómenos como el aumento de la inflación,
el incremento del desempleo, la reducción del ritmo de crecimiento de la
economía, el déficit fiscal, el déficit comercial, el aumento de la deuda externa, las
constantes devaluaciones del peso, etc.
Estos problemas comprometieron el desarrollo del país, obligando al gobierno
mexicano a replantear el modelo económico. A partir de 1982 es clara la vocación
gubernamental por sentar las bases para una nuevo estrategia de desarrollo
económico.
Al conjunto de políticas gubernamentales tendientes a redefinir al modelo
económico se les denomina Ajuste Estructural. Revisar en que consisten estas
políticas será el siguiente paso en mi investigación.
Las políticas de Ajuste Estructural fueron diseñadas para contrarrestar los
problemas de la economía mexicana (inflación, déficit comercial, déficit fiscal,
endeudamiento, etc.) a partir de la revisión de las funciones del Estado y la
reinserción de México en la economía internacional.
Con el Ajuste Estructural se fue configurando lentamente a lo largo de los años un
nuevo modelo económico radicalmente distinto al de sustitución de importaciones.
Para su éxito, requería de una serie de condiciones tanto internas como externas
que no estaban presentes en 1982. Para crearlas, se tornó imperativo revisar y
volver a definir las políticas estatales tanto en lo interno como en lo externo.
En esta investigación sólo estudiaré las acciones gubernamentales con relación al
ámbito externo, aquellas vinculadas a la Política Exterior, cuyo objetivo primordial
es generar las condiciones propicias para el establecimiento y funcionamiento del
modelo económico. Señalaré la manera en que la Política Exterior de México ha
planteado objetivos y líneas de acción acordes con las necesidades del nuevo
modelo económico, que se traducen en una serie de acciones, actitudes y
decisiones a la hora de que México se interrelaciona con los demás Estados
miembros de la comunidad internacional. Finalmente examinaré acciones tales
como la firma de acuerdos de libre comercio con otros países, la apertura
comercial, el fomento a la industria exportadora, la renegociación de la deuda
externa, la participación en organismos internacionales de corte económico (GATT-
OMC), etc. a partir de las necesidades impuestas por el nuevo modelo económico.
LA MIGRACIÓN MÉXICO-ESTADOS UNIDOS
Las migraciones internas de nuestro país posteriores a la Revolución Mexicana, se
intensificaron desde el tiempo en que arrancó el período de desarrollo económico y
la aplicación de Ja política social implementada por los gobiernos
postrevolucionarios.
Los movimientos migratorios, se incrementaron entre 1 940y 1960, siendo los
destinos más pretendidos la ciudad de México, el norte, noreste y noroeste del
territorio nacional. De 1940 a 1950, el noroeste y el Distrito Federal, ocuparon un
lugar predominante como zonas de atracción, mientras que las otras registraron
variaciones en cuanto a la recepción de migrantes, solamente la ciudad de
Monterrey se mantuvo estable, pues a ella llegaron considerables cantidades de
personas provenientes de diferentes partes del país.
En el período 1950 a 1960, la capital mexicana siguió siendo el principal polo de
atracción, pero ya no propiamente del Distrito Federal, sino los municipios
colindantes, pertenecientes a los estados de México y Morelos. También surgieron
como nuevos centros atrayentes, diversas zonas costeras o estados litorales, entre
ellos: Nayarit y Colima, que recibieron flujos de migrantes gracias a su progreso
agrícola.
Hasta 1970 se apreciaron los movimientos migratorios al interior de las grandes
zonas atrayentes, por ejemplo: dentro de la zona noroeste, mucha población de
Coahuila y Tamaulipas se trasladó a Nuevo León y en el noreste, de Sinaloa
salieron emigrantes hacia Baja California y Sonora. En Veracruz hubo un flujo de
emigrantes que llegaron a él debido al auge petrolero.
En los años recientes la capital del país sigue siendo un punto importante de
atracción, sin embargo, la población migrante ha hecho crecer la mancha urbana
hacia los municipios del Estado de México, por esa razón esta entidad resulta ser,
según el censo de 1990, la que recibió mayor cantidad de emigrantes. Por su
parte, las ciudades norteñas han llegado a una situación de atracción estable,
mientras que en algunos estados la emigración rural se ha dirigido hacia sus
propias capitales, como es el caso de Puebla y Guadalajara.
De vital importancia es el movimiento migratorio que de 1940 a 1990 ha sucedido
en nuestro país en virtud del cual, una buena cantidad de población rural se ha
trasladado hacia las grandes ciudades. Destaca, además, la constante migración
mexicana hacia Estados Unidos, provocando que, por ejemplo: en 1959 se
registraran aproximadamente 400 mil “braceros y 300 mil en 1963", hasta llegar a
cantidades mayores en los años siguientes. Se presume que en la actualidad hay
en norteamérica más o menos entre 3 y 6 millones de mexicanos, emigrados
clandestinamente, la mayoría de ellos originarios de los estados del norte y centro
occidente del país: Zacatecas, Durango, Jalisco, Michoacán y Guanajuato.
Las grandes ciudades mexicanas, transformadas en polos de desarrollo debido
sobre todo al progreso industrial, reciben amplias cantidades de migrantes,
surgiendo entonces la explosión demográfica” algunas de ellas se fundaron como
centros mineros, otras por ser puntos de intercambio comercial y varias más por
su situación geográfica estratégica para las comunicaciones.
Después de 1965, se ha acelerado el crecimiento de las ciudades, destacando las
metrópolis de la ciudad le México, Guadalajara y Monterrey. en ellas se encuentra
la mayor actividad económica. Industrial, política y cultural del país. También fue
notable el progreso en las ciudades de tipo medio, entre las que figuran Puebla,
chihuahua, León, Aguascalientes, Torreón, Cd. Juárez y varias más. Por otro lado,
hubo algunas que presentan un estancamiento relativo, tal es el caso de Mérida,
Oaxaca, Chilpancingo, Jalapa y otras.
VECINOS DISTANTES
En muchas ocasiones, cuando se analiza el periodo de nuestra historia que parte
de la consumación de la independencia hasta la invasión estadounidense iniciada
en 1846, suele descuidarse el contexto internacional que rodeaba a la joven
república mexicana y que en más de una ocasión influiría de forma bastante
significativa en su proceso histórico. Desde el mismo momento en que la guerra de
independencia tuvo su culminación, México tuvo que dirigir su mirada al extranjero
buscando el aval de la comunidad internacional respecto a su autonomía y
rastreando cualquier suceso que de alguna manera afectara al país.
Así, es indudable que la postura de enemistad que España adoptó durante la
primera década y fracción de vida independiente hacia su ex colonia, fue un
catalizador importante de diversos acontecimientos, al acercar a esta última a
aquellas naciones con políticas menos conservadoras y con las que, al menos
inicialmente, se tenía cierta simpatía y afinidad. Ni que decir de lo sucedido en la
década de 1830, cuando México tuvo que hacer frente a la desmembración de su
territorio con la pérdida de Texas, así como a la posibilidad de graves conflictos
con los Estados Unidos, con su creciente política expansionista, y con Francia, y
sus interminables sueños de un imperio ultramarino.
Asimismo, el estudio del periodo antes mencionado en cuanto a las relaciones
diplomáticas entre México y los Estados Unidos suele darse con base en el análisis
de problemas específicos que se han dado a lo largo de los casi 175 años de
vinculo oficial. La firma de tratados, las rupturas de relaciones, los intereses
económicos y/o políticos detrás del trato diplomático, así como la labor de los
representantes mexicanos o estadounidenses, son los temas más comunes
abordados por la historiografía nacional.
Tomando en cuenta estas dos ambivalencias en cuanto al estudio de las relaciones
México-Estados Unidos entre 1822 y 1847, se pensó realizar una búsqueda que
nos permitiera, por un lado, aproximarnos a estas relaciones bilaterales desde una
perspectiva diferente y, por otro, estar al tanto del complejo panorama
internacional en el que México se vio inmerso durante los primeros veinte años de
vida independiente. Afortunadamente los materiales localizados en el archivo de la
Embajada de México en los Estados Unidos (AEMEUA) del Archivo Histórico de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, en la sección específica conocida como
Correspondencia encuadernada, nos permitió hacerlo. A continuación explicaremos
en que se basa esta investigación.
La revisión del archivo antes mencionado, y la reflexión acerca de sus
documentos, nos permiten concluir que el desempeño informativo de los
diplomáticos mexicanos entre 1822 y 1844 (en este año aparece el último de los
despachos incluidos en la Correspondencia encuadernada hasta antes de la guerra,
suscrito por Juan Nepomuceno Almonte) fue una de las tareas más importantes
que desempeñaron entonces. Dejan también apreciar la extraordinaria labor de
aquellos funcionarios en el exterior que, por alguna razón desconocida, han
pasado casi inadvertidos en la historia diplomática mexicana, que ni siquiera
merecieron el rango de representantes oficiales, pero que fueron vehículos
eficientes en la construcción de un mecanismo de obtención de noticias.
Por supuesto, esta búsqueda de novedades se concentró principalmente en
aquellas naciones que, de alguna manera, se vinculaban con México. Fue por ello
que, a pesar de que no faltaron informes sobre países sudamericanos y de casi
toda Europa, el hincapié de esta investigación se encuentra en aquellos materiales
que trataban los acontecimientos de cuatro países en particular: a saber, España,
Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, naciones con quienes México compartió la
parte más relevante de sus relaciones exteriores entre 1821 y 1844.
Igualmente, la documentación propició la separación de este periodo en dos
etapas: una primera, concentrada en la década de 1820, en la que el núcleo de la
problemática externa de México estuvo, por un lado, en la búsqueda del
reconocimiento por parte de Inglaterra y Francia, las principales potencias de
Europa y, por el otro, en la preocupación por contrarrestar los temidos intentos
respecto a los planes de reconquista españoles. La segunda etapa, que se
extiende de 1830 a las vísperas de la guerra con Estados Unidos, fue más
conflictiva. El asunto de las reclamaciones y presiones expansionistas
norteamericanas, los problemas diplomático-económicos con Francia y la perenne
rebelión texana así lo indican.
En ambas etapas, México recurrió a todos los medios a su alcance para solucionar
estos problemas. De la misma manera, su legación en Washington usó uno de sus
escasos recursos: la información. En el medio de los conflictos, y aun en
momentos de calma, cualquier suceso, rumor, noticia o punto de vista que se
consideraba oportuno merecía una reseña y era transmitido a cualesquiera de los
gobiernos mexicanos que ocuparon el poder en ese tiempo.
Tanto la una como los otros mantuvieron esta relación como una constante, a
pesar del continuo y aparente desinterés o desarticulación entre ambos. Aparente
pues, en la mayoría de las ocasiones, más que falta de interés por resolver las
necesidades económicas o atender a la labor informativa de quienes nos
representaban en el país del norte, lo que se daba en las administraciones
mexicanas era impotencia o incapacidad para enviar recursos o actuar en
concordancia con los informes que le llegaban y, a veces, aun con las propuestas y
deseos que se le manifestaban. También sucedía, sin embargo, que la misión en
Washington no fuera en ocasiones muy consciente de la verdadera magnitud de
los problemas que enfrentaba el país.
Entre los asuntos que la legación notificaba a sus superiores se hallaban, de
manera importante, algunos que no parecían guardar conexión directa con México
y que se referían a los asuntos domésticos de Estados Unidos. Si bien es lógico
que hubiera mucho que decir sobre el país en donde se residía y trabajaba, esto
respondía también, quizá en un grado alto, a la ambivalente valoración que los
mexicanos hacían de sus vecinos. En efecto, estos últimos representaban un ideal
y un ejemplo a seguir en muchos aspectos (ambos países eran ex-colonias
independizadas así como sociedades que trataban de romper con el viejo molde
conservador europeo) a la vez que una amenaza a la soberanía nacional.
Por ello, cualquier acontecimiento destacado resultaba irresistible a los ojos de los
servidores mexicanos, y digno de mención. Ni qué decir que los momentos de
especial agresividad expansionista de Washington estimularon de manera especial
a la legación, que puso su mejor esfuerzo en enterarse cuanto antes de cualquier
noticia o rumor que pudiera ayudar a sus gobiernos en el proceso de toma de
decisiones. De esta manera, México era puesto al tanto, siempre y en forma
cuidadosa, de los problemas externos y conflictos internos así como de los logros
estadounidenses.
En concordancia con estos elementos, una preocupación de la política exterior
mexicana de entonces, y de quienes debían aplicarla en los Estados Unidos, fue la
promoción de una imagen positiva de la nación, utilizando para ello a la opinión
pública estadounidense para conseguirlo. Se trataba de manejar las noticias de tal
forma que se crease la impresión de que México era un país en desarrollo y en
paulatina prosperidad. Con ello se favorecía, antes que nada, la obtención del
reconocimiento, tanto de las potencias europeas como de los mismos Estados
Unidos, pero también, cuando se hizo evidente que la visión idílica no era del todo
exacta y que Estados Unidos era más un enemigo que un aliado, se satisfacía la
necesidad de agradar a Washington y, aún más que eso, de agradar a la opinión
pública, que en muchas ocasiones se consideraba más importante. Lo último era
un medio de convencimiento, que en realidad no dejaba de ser defensivo.
De cierta forma, la legación distinguió entre el pueblo de Estados Unidos (por lo
menos aquel que tenía voz y voto) y su gobierno. En los momentos de mayor
conflicto bilateral se buscó incluso ganar al primero, haciéndole llegar el punto de
vista mexicano acerca de las injusticias cometidas por el segundo, y así ejercer
presión sobre éste. El hecho de que noticias favorables a la situación del país (aun
siendo falsas o inexactas) aparecieran en periódicos estadounidenses era recibido
con gusto por los diplomáticos mexicanos, más que nada por el deseo de que
éstas tuvieran, en su momento, un efecto positivo sobre el gobierno de
Washington. El medio principal para que estas notas aparecieran en los diarios
mencionados fue la compra de espacios periodísticos, de forma que, a cambio de
una «gratificación» en efectivo, los editores permitían la inserción de artículos
propicios a México.
En este sentido, puede afirmarse que la labor informativa del encargado de
negocios o del ministro extraordinario y enviado plenipotenciario de México en
Washington era difícil, constante y exigente. Difícil porque la legación debió haber
sido casi invisible e incluso menospreciable para el Departamento de Estado y el
ambiente diplomático de Washington. Constante pues era una tarea cotidiana, que
no se podía dejar de lado en ningún momento. Exigente porque quienes la
realizaban dependían, en la mayoría de los casos, de su propio criterio para
informar sobre un asunto y dejar otro fuera, para crear una imagen o para estar
prevenidos de un ambiente externo que, en general, había sido hostil para México.
Se trató entonces de acciones sobresalientes en el trabajo de los representantes
de aquel país en el vecino del norte, que complementaba aquellas que suelen
considerarse como propias de la diplomacia, así como los otros deberes
«menores» de intermediación comercial.
Los informes y perspectivas de estos funcionarios mexicanos en el exterior son, de
tal forma, una herramienta para saber cómo fue que México entendió al mundo
que lo rodeaba. Y no sólo eso, sino también la forma en que ese entendimiento,
esa «visión», cambió con el paso del tiempo y el devenir de los hechos. Así, el
temor y el rencor hacía España se transformó en un paulatino pero creciente
desinterés hacia lo que se había constituido en un «obstáculo» superado; el
constante respeto por Gran Bretaña se vio interrumpido en ocasiones por la
desilusión ante su cautelosa y a veces fría (desde el punto de vista mexicano)
política exterior hacia México; la incertidumbre respecto de Francia pasó al
convencimiento de que ésta constituía más una amenaza que un punto de apoyo
y, por último, el eterno y contradictorio sentimiento de atracción y rechazo,
identificación y recelo frente a los estadounidenses se mantuvo, pero, en el
periodo trabajado, la desconfianza y al mismo tiempo la conciencia de que Estados
Unidos constituía un enemigo al que debía temerse aumentaron en forma
inexorable. Estos temores se vieron ratificados, en forma abrumadora y definitiva,
en 1846, cuando la amenaza que significaba el país del norte estalló en pleno
rostro de México.
De tal suerte, investigar la labor informativa de los diplomáticos mexicanos permite
adentrarse en el México de principios y mediados del siglo XIX y en la forma en
que se encaró entonces el contexto internacional, vinculando así los problemas
externos e incluso internos del país con los de otras naciones. En concordancia con
esto, podemos también, formarnos una idea de la presencia de la delegación
mexicana en los Estados Unidos, junto con las enormes dificultades económicas,
administrativas y diplomáticas que enfrentaba, revalorizando a la vez, la labor de
quienes, tal vez por no haber sido enviados oficiales, o por no aparecer en algún
momento coyuntural espectacular de las relaciones México-Estados Unidos, han
pasado desapercibidos en la historiografía tradicional. De esta forma, no se
pretende más que aclarar un aspecto desconocido en la historia de las relaciones
entre ambos países y contribuir, de tal modo, a su mejor comprensión.
FIN DE LA GUERRA FRIA
Un nuevo proceso de renovación surgió en la Unión Soviética, llevado a la práctica
por el presidente Mijail Gorbachov que tomó el poder en el año de 1985. La
reestructuración o “Perestroika” en el gobierno soviético incluía la política de
apertura y mayor transparencia en la información, conocida como “glas not”.
Gorbachov propuso este programa de reformas políticas, económicas y sociales
para aplicarse no sólo en su país, sino en todo el bloque socialista. A nivel
internacional sus objetivos estaban dirigidos a lograr el desarme de las grandes
potencias proponiendo una estrategia basada en relaciones de cooperación y de no
enfrentamiento con los Estados Unidos. Esta postura soviética contribuyó en gran
medida a la reducción de las tensiones provocadas durante mucho tiempo debido
a las duras y difíciles relaciones sostenidas con el bloque capitalista sobretodo con
Norteamérica.
Los presidentes Mijail Gorbachov de la firmaron en Washington el 1 de julio de
alcance, de prohibición de la fabricación de armas químicas y destrucción de los
arsenales nucleares. Asimismo, varios países miembros del bloque socialista
iniciaron un proceso de democratización mediante la aplicación de una política de
apertura que los ha llevado, entre otras cosas, a establecer relaciones con países
capitalistas. Esto trajo por consecuencia el término de la Guerra Fría y
simbólicamente este hecho se representa con la destrucción del Muro de Berlín,
Alemania en 1989.
La caída del muro de Berlín proclama el fin de la Guerra Fría, de la cual uno de sus
frentes era el Oriente Medio.
En 1989, el gobierno israelí adopta una iniciativa de Paz basada en los Acuerdos de
Camp David. Los puntos de la propuesta eran:
**Elecciones libres y democráticas en el Margen Occidental y Gaza.
**Negociaciones directas de Paz entre los estados árabes e Israel.
**Colaboración internacional para solucionar el problema de los refugiados árabes.
**Estrechar los vínculos con Egipto para aplicar la visión de paz contenida en los
Acuerdos de Camp David.
En el verano de 1990 Iraq invade Kuwait y en el mes de febrero de 1991 una
coalición internacional, en aplicación de las resoluciones 660 y siguientes del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, expulsa a las tropas iraquíes del
territorio de Kuwait.
Durante la Guerra del Golfo Israel es bombardeado con misiles de largo alcance
desde Iraq.
La OLP se pone del lado de Iraq lo que produce el descalabro político de Yasser
Arafat que sólo logra superar con posiciones de moderación y acatamiento de
precedentes como las previsiones de los Acuerdos de Camp David.
MÉXICO Y LA CONFRONTACIÓN DE LOS BLOQUES ECONOMICOS.
La dureza con que los cambios históricos recientes en Mexico y en el mundo han
golpeado a los trabajadores, a los sectores más desposeídos; la profundidad y
extensión de las derrotas sufridas por las fuerzas progresistas de la humanidad en
las últimas 2 décadas han sido aprovechadas por los publicistas de los vencedores
para proclamar el fin de la historia. Se pretende borrar la memoria, acentuar el
desaliento y someter por la ignorancia a los pueblos. Este siglo habría demostrado
que el único sistema económico-político viable y posible es el capitalismo y la
inconsistencia de quienes luchan por superarlo.
La verdad de las cosas es más compleja. Lo cierto es que el capitalismo, desde que
emergió sobre la base de la revolución industrial y el mercado mundial, ha sido un
sistema atravesado por contradicciones económicas y sociales que periódicamente
lo ponen en cuestión, en crisis. Las crisis ponen fin a las fases de expansión del
sistema y derivan en fases de recesión del mismo, configurando así, entre ambos
tipos de fase un movimiento de ciclo u onda.
Desde la revolución industrial se han sucedido varios ciclos largos de una duración
de alrededor de 50 años; caracterizados cada uno por una fase expansiva seguida
de una fase recesiva, cada una de las cuales ha durado alrededor de un cuarto de
siglo. Precediendo cada una de las fases expansivas del capitalismo, la historia
registra un conjunto de importantes innovaciones tecnológicas, por un lado, y la
existencia de una abundante mano de obra barata, por otro; factores ambos que
permiten un aumento de las tasas de ganancia.
Las fases de expansión se caracterizan por la tendencia al aumento de la
producción y de las utilidades, crece el empleo, crece la inversión. Junto con ello, a
lo largo de estas fases, el movimiento social y político de los trabajadores se
reconstituye y fortalece, alcanzando progresivos avances.
Las crisis se desatan ante una baja persistente de la tasa de ganancia, por el
agotamiento de las innovaciones tecnológicas y las crecientes presiones salariales
que se van generando a medida que el sistema se acerca al pleno empleo.
Durante las fases recesivas, por ello, bajan las tasas de crecimiento, aumenta el
desempleo, se agudiza la concentración del ingreso y la centralización del capital y
cae la inversión.
Las crisis son momentos decisivos, llenos de tensiones y peligros, que reflejan la
incapacidad de continuidad del sistema bajo las pautas tecnológicas, económicas,
sociales y políticas que lo sustentan. En presencia de la crisis, se producen
violentas convulsiones políticas, en las que se ponen en juego distintas salidas
históricas, reformuladoras o revolucionarias del sistema.
Hasta ahora, el capitalismo ha logrado salir de estas crisis, operando profundas
transformaciones políticas, económicas y tecnológicas en su seno, por una parte, e
inflingiendo derrotas sucesivas a los trabajadores en la lucha de clases, por otra.
Sin embargo, el doloroso aprendizaje del movimiento revolucionario no se ha
detenido y ello se ha revelado en su capacidad de cuestionamiento cada vez más
global del sistema.
En un rápida mirada a los ciclos y crisis del capitalismo, cabe recordar una primera
onda larga entre 1790 y 1848. Apoyado en las invenciones de la máquina de vapor
y el telar mecánico, este ciclo se reflejó políticamente en la revolución francesa e
inglesa, en la independencia de los EE.UU. y de América Latina, entre otros hechos
significativos. La crisis se presentó a partir de 1817, al calor de la cual surgió la
Primera Asociacion Internacional de los Trabajadores y el marxismo.
El siguiente ciclo abarcó desde 1849 hasta 1895, con crisis a partir de 1873. El
imperialismo británico se afirmó como centro motor del sistema apuntalado por el
desarrollo de los ferrocarriles, los transatlánticos a vapor, el telégrafo y la industria
siderúrgica. En medio de la crisis, los trabajadores protagonizaron una primera
experiencia de gobierno obrero, al capturar por algunas semanas el control de la
Comuna de París.
Un tercer ciclo se extendió desde 1896 hasta 1945. La invención del motor de
combustión interna, la aparición de la industria automotriz, los motores y la
iluminación eléctrica, el desarrollo de la infraestructura urbana y de las industrias
afines, dinamizaron la expansión. La crisis que se presentó a partir de 1913
desembocó en las dos guerras mundiales, al calor de las cuales se produjeron las
primeras dos revoluciones triunfantes, en Rusia y China, que emprendieron sendos
intentos por superar el capitalismo.
Así llegamos al ciclo que ha cubierto los últimos 50 años.
Su fase expansiva, que duró hasta 1967 aproximadamente, se basó en la
expansión de la industria automovilística, de la aeronáutica, la petroquímica y los
comienzos de la tecnología electrónica y nuclear.
En el plano económico-institucional, el capitalismo se vió necesitado de empujar al
Estado a una actuación reguladora del sistema y promotora de la demanda para
salir de las crisis y prevenirlas. Se dió paso así a los estados de bienestar -
proveedores de bienes y servicios publicos extendidos- y al capitalismo de estado,
como marco de actuación del capital, encabezado ya para entonces por grandes
empresas transnacionales.
Ante la aparición de fuertes movimientos socialistas, que aprovechaban las lacras
del sistema para promover su cambio, la reformulación capitalista se dirigió a
corregir los excesos del mercado y a temperar las violencias del sistema; para
cerrar así el paso al avance de la revolución.
El Estado se presenta como el refugio contra lo arbitrario y lo injusto y es él, bajo
la presión de las luchas sociales, quien mediante leyes y decretos morigera las
brutalidades del capitalismo. Se desarrolla así la legislación del trabajo, el aumento
continuo del gasto público y de los sistemas de redistribución. El Estado, además,
se preocupa de combatir la recesión y el desempleo -mediante su capacidad de
compra y contratación-. Maneja con tal intención su presupuesto.
El mundo de la post-guerra, se caracterizó políticamente por el desarrollo de la
llamada Guerra Fría, entre un campo capitalista liderado política, económica y
militarmente por los EE.UU., y un campo "socialista" encabezado por la Unión
Soviética. Confrontación en función de la cual se alinearon las fuerzas políticas en
la mayor parte del planeta.
En este contexto internacional, el capitalismo chileno adoptó también hacia 1940
una nueva configuración histórica. En lo económico, se dió paso a un proceso de
industrialización del país, protegiendo a las nacientes empresas nacionales de la
competencia de importaciones, que eran de esta manera sustituídas. El estado
asumió en ese proceso un rol de motor y guía del desarrollo nacional, acometiendo
directamente la inversión y la gestión productiva en diversas actividades
consideradas estratégicas, así como en la provisión de bienes y servicios públicos
(educación, salud, vivienda, seguridad social, energía, comunicaciones, transporte,
etc.)
Si bien la producción minera continuó teniendo por destino fundamental a los
mercados externos, la producción industrial estaba volcada al mercado interno y
era éste el que dinamizaba al conjunto de la economía. No obstante, claro está, los
dólares necesarios para importar las maquinarias y los bienes intermedios para la
industria continuaron proviniendo, fundamentalmente de las exportaciones de
cobre -y de la inversión extranjera, luego de 1950-.
En lo político, amparado en la Constitución de 1925, se estructuró un "estado
nacional desarrollista", o "estado de compromiso" entre la burguesía industrial, las
capas medias y la clase obrera de la gran industria, cuyos partidos hegemonizaron
el control del poder político.
Hacia fines de la década del 60, diversas evidencias mostraron el inicio de una
nueva crisis estructural del capitalismo a nivel mundial. Las tasas de ganancia
había venido declinando en los EE.UU., una vez más, como consecuencia del
agotamiento del patrón tecnológico y de las crecientes presiones salariales. El
síntoma específico fue la aparición de la llamada "estanflación"; esto es,
estancamiento -bajo crecimiento del producto- con inflación.
A partir de ese momento, una serie de hechos fueron jalonando la crisis y
revelando su proceso de generalización desde los países núcleo y cabeza del
sistema hacia los países dependientes, e incluso hacia los llamados países
"socialistas".
El primero de tales acontecimientos fue la crisis monetaria internacional, hacia
1971, cuando EE.UU., presionado por Francia, anuncia el término del patrón oro-
dólar (convertibilidad y respaldo del dólar por reservas en oro), que había sido uno
de los acuerdos básicos -acuerdo de Bretton Woods- para el restablecimiento del
comercio internacional luego de la II Guerra Mundial.
En 1973 estalla la crisis del petróleo, provocando una agudización de las
tendencias recesivas e inflacionarias en los países capitalistas avanzados y
derivando en una enorme acumulación de capital en los países productores de
petróleo, especialmente los árabes -surgen los "petrodólares"-.
Todo ello en el marco de una extensión de los movimientos populistas,
nacionalistas, reformistas y revolucionarios en todo el mundo capitalista, que
tienen lugar con singular fuerza a partir de 1968.
Revueltas obrero-estudiantiles en Francia y Alemania, el movimiento hippie, por los
derechos civiles y contra la guerra de Vietnam en EE.UU., el rebrote guerrillero en
América Latina y en Africa, el ejemplo movilizador del Che y de la Revolución
Cubana, el Concilio Vaticano Segundo y la emergencia de movimientos de
cristianos comprometidos con el pueblo; son algunos de los hechos que reflejan la
tendencia del cambio, haciéndose presente en el escenario de la crisis.
Hacia 1979, la crisis se extendió hacia toda Europa y Japón. La contracción de la
producción y del comercio se acentuó, en tanto se expandió aceleradamente el
capital financiero y la especulación. La banca internacional, a la que fueron a parar
una buena parte de los petrodólares, los recicló hacia los países dependientes y
hacia los países "socialistas". Fue la época del "dólar barato", en que se multiplicó
el endeudamiento, insuflando oxígeno prestado a estas economías.
En lo político, mientras en el Cono Sur de América Latina las dictaduras militares
ponían término al ascenso popular, en otras regiones del mundo, otros pueblos
rompían con la dominación colonial y la presencia del imperialismo: Vietnam, Laos
y Camboya, en Asia; Angola, Mozambique, Cabo Verde y Guinea Bissau, en Africa;
Nicaragua, en Centro América.
1982 marca un momento de viraje: estalla la crisis de la deuda externa. El
gobierno norteamericano fuerza su recuperación con altas tasas de interés que
atraen los dólares de todo el mundo hacia los EE.UU., provocando una elevación
del precio del dólar que sumerje en la insolvencia y en la recesión a todos los
países previamente endeudados.
En América Latina, la crisis remeció a las dictaduras militares. Económicamente, los
80' serían la "década perdida"; políticamente, estarían marcados por los procesos
de "transición a la democracia" en el Cono Sur y de "guerra de baja intensidad" y
posterior "pacificación" en Centro América.
Generando enormes déficits en su balanza comercial y en su presupuesto, Reagan
impulsó hacia adelante la demanda y la inversión en los EE.UU. poniendo al
complejo militar-industrial a la cabeza de su recuperación económica. La "Guerra
de las Galaxias" o Iniciativa de Defensa Estratégica, cumplió así un rol tanto
económico como de arma central de una feroz ofensiva político-militar desatada
por los EE.UU. Al término de los 80', muchos de sus objetivos se habían cumplido.
Desde 1982-83, se verifica una fase de ajuste y reestructuración del sistema
capitalista internacional, en que se van creando las bases tecnológicas, económicas
y políticas de superación de la crisis y de inicio de un nuevo ciclo.
En el plano tecnológico, la introducción de la microelectrónica, la cibernética, la
robótica y la biotecnología, abren nuevas fronteras al desarrollo de las fuerzas
productivas; configurando una verdadera Tercera Revolución Industrial. Entre la
microelectrónica y la cibernética, fundamentalmente, se ha dado paso a una
"revolución de las comunicaciones" -las telecomunicaciones y la autopista de la
información- con enormes implicancias para la movilidad y la integración planetaria
del capital y para la dominación política e ideológica de los pueblos.
La nueva era tecnológica sitúa al conocimiento como factor decisivo de la
producción; relativizando la importancia de las materias primas y de la mano de
obra sin calificación.
En el plano económico, se han sentado las bases objetivas para una acumulación
del capital a escala planetaria. Ese es el transfondo esencial de lo que se ha dado
en llamar globalización o transnacionalización: la etapa de desarrollo del
capitalismo en que el ámbito más dinámico de acumulación pasa a ser el mercado
mundial. Esto ya es así en el plano del capital financiero, especialmente el de
carácter especulativo; pero empieza a plantearse también en algunas ramas
productivas como la automotriz y la electrónica.
El patrón de acumulación resultante de la Segunda Guerra Mundial se desarrolló
teniendo como eje y base a los mercados nacionales y como complemento esencial
al proceso transnacional de acumulación. Es esto lo que empieza a cambiar.
Como reflejo de esta tendencia, se acentúa la mayor velocidad de crecimiento del
comercio mundial respecto del producto mundial. La proporción de su producto
que los países centrales vuelcan al comercio mundial aumenta considerablemente:
por ejemplo, EE.UU, de un 4,5% del PIB en 1950, al 10,7% del PIB en 1990.
Alemania, del 13,5% al 33,2% del PIB durante el mismo período.
La economía mundial va dejando de ser sólo un agregado de economías nacionales
vinculadas por flujos de comercio e inversión, para convertirse progresivamente en
una red única de mercados y producción.
El proceso de globalización podría definirse como un sistema de producción en el
que una fracción cada vez mayor del valor y de la riqueza es generada y
distribuida mundialmente por un conjunto de redes privadas relacionadas entre sí y
manejadas por las grandes empresas transnacionales, aprovechando plenamente
las ventajas de la globalización financiera, núcleo central del proceso.
El proceso de globalización representa, por ello, la etapa más avanzada de la
tendencia a la internacionalización, a la máxima movilidad, que es consustancial al
capitalismo.
Esta etapa del desarrollo del capitalismo enarbola su propio discurso, su propia
ideología y política económica. Es el Neoliberalismo, que invade el planeta en los
últimos 15 años.
Estrangulados los países por la deuda externa, las transnacionales y la banca
internacional utilizaron al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional para
imponerles los llamados Programas de Ajuste .
Tema 4 Modelo Neoliberal:(1982-2000)
Subtema 1: Gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Leon.
a)Perdida de la autosuficiencia alimentaria b)El desempleo c)Dependencia tecnologica
Subtema 2: Rompimiento estado y empresarios
a)Nacionalización de la banca
Subtema 3: Pactos estabilizadores
a)Propuesta y crisis “Cambiar Todo Para Quedar Igual”
Subtema 4: Ilegitimidad de las intituciones políticas
Subtema 5: Radiografia de la pobreza y las políticas de solidaridad y bienestar social
Subtema 6: Reformas Contitucionales
Subtema 7: 1994 al que vivimos (2000)
a) EZLN b) Magnicidios c) EPR d) La cuarta declaración d ela selva lacandona e) Narcotrafico
GOBIERNOS DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO, CARLOS SALINAS DE GORTARI Y ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON.
De la Madrid recibió al país en una grave situación económica, empeorada por la
deuda externa y las circunstancias políticas y económicas a nivel mundial.
Con una política austera enfrentó problemas económicos muy fuertes, como el
descenso del precio del petróleo a nivel mundial.
En el ámbito internacional, cooperó con un grupo diplomático encargado de
procurar la paz en Centroamérica.
Un viaje por varios países europeos trajo como consecuencia un intercambio más
intenso a nivel comercial, político y cultural.
A finales de su gobierno una muy fuerte devaluación afectó nuevamente la ya
quebrantada economía mexicana.
Dejó su cargo a Carlos Salinas de Gortari, y actualmente funge como director del
Fondo de Cultura Económica.
Asumió la presidencia el 1° de diciembre de 1988, en un periodo extremadamente
complicado para México, pues la crisis continuaba afectando la economía nacional.
A través de lo que los especialistas llamaron "Terrorismo fiscal", Salinas obtuvo
más ingresos; y se deshizo de muchas empresas propiedad del gobierno que
funcionaban como pérdidas para reducir los gastos.
Renegoció la deuda externa reduciéndola en un 26% e incluso, en 1991, se
reportó el primer superávit en muchos años.
Durante su sexenio, la red de carreteras se reestructuró y se puso en marcha el
Programa Nacional de Solidaridad, que se encargó de dotar de agua, electricidad,
o banquetas a pueblos lejanos de la ciudad.
A nivel internacional se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y
Canadá y se lograron muchos intercambios comerciales y culturales con diversos
países.
En enero de 1994 se inició en Chiapas un levantamiento armado indígena que
provocó una seria crítica internacional contra su gobierno. A partir de ello,
sobrevinieron varios acontecimientos que desembocaron en la estrepitosa caída
del peso al final de su mandato presidencial.
De este modo quedó empañado su buen desempeño presidencial, el cual había
hecho declarar a la prensa, tanto nacional como internacional que era el mejor
gobernante de México en los últimos años. Entregó el poder a Ernesto Zedillo y se
retiró al extranjero.
Ernesto Zedillo siendo Secretario de Educación Pública en 1988, renuncia a su
cargo para incorporarse a la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio.
El candidato fue asesinado y Ernesto Zedillo fue postulado por el PRI para
contender en la elección presidencial. Resulta electo por un amplio margen para
ocupar la Presidencia de 1994 al 2000.
Su administración se caracteriza por el gran impulso que se le ha dado a la
democracia con la reforma a las leyes electorales. En la actualidad, la oposición
gobierna diversos estados, como el Distrito Federal, y también tiene una
participación significativa tanto en la Cámara de Diputados como en la de
Senadores.
Al inicio de su gestión el país se enfrentó a una de las peores crisis económicas de
su historia, pero con su programa de gobierno logró una estabilidad importante,
que ninguno de sus últimos antecesores habían podido conseguir. Su gobierno le
ha dado un gran impulso a la exportación y al comercio, por que se han firmado
diversos tratados internacionales.
En estos años se han estrechado los lazos y la relación de México con los países
latinoamericanos, europeos, y de todo el mundo en general. En el aspecto social,
el gobierno implementó el programa "Progresa" para ayudar a familias en pobreza
extrema. También durante su gobierno, el país se ha visto afectado por numerosas
catástrofes naturales, como sismos, sequías e inundaciones, en todos los casos el
Presidente Zedillo giró instrucciones y supervisó personalmente la ayuda a los
damnificados.
MODELO NEOLIBERAL
Los Planes Nacionales de Desarrollo tienen sus antecedentes en la programación
sectorial surgida en los años setenta como un intento de racionalizar las acciones
del sector público, surgieron programas en educación, agricultura, industria, etc.
Posteriormente, a principios de los años ochenta, en el régimen de López Portillo
se elabora el Plan Global de Desarrollo. Con estos precedentes en el sexenio de De
la Madrid y en el de Salinas de Gortari se elaboran los Planes Nacionales de
Desarrollo. Sin embargo, hay que considerar que dichos planes no eran un mero
ejercicio técnico, sino que subyace en los dos últimos la concepción política
neoliberal como resultado de que representantes de esa