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Historia contemporánea de México (1940-2000)


Etapa civilista del poder (1940-1952). Industrialización. Alfabetización. Milagro mexicano (1952-1970). Desarrollo. Autoritarismo. Crisis del modelo desarrollista (1970-1982). Guerra fría. Modelo neoliberal (1982-2000). Crisis. Magnicidios. Reformas



Historia
 
Historia contemporánea de México (1940-2000)

Historia contemporánea de México (1940-2000)

Historia contemporánea de México (1940-2000)
 



MEXICO CONTEMPORANEO DEL MODELO DEL DESARROLLO ESTABILIZADOR AL NEOLIBERALISMO.

(1940-2000)

Tema 1.

Etapa Civilista Del Poder (1940-1952)

Subtema: Manuel Avila Camacho, Miguel Aleman Valdez

a)La industrialización

b)La economia mexicana y la segunda guerra mundial

c)Politica educativa

d)Las universidades

e)Campaña de alfabetización

f)La urbanización

g)La división de la clase media en México

MANUEL ÁVILA CAMACHO, MIGUEL ALEMÁN VALDEZ

El gobierno de Manuel Avila Camacho (1940 - 1946) se caracterizo por su política de unidad nacional. Durante este periodo presidencial, se consolidaron las metas obtenidas en el gobierno de Cárdenas. En materia laboral, se estableció el Seguro Social Mexicano. En el aspecto educativo se reformó el artículo 3º. Constitucional, suprimiendo el carácter socialista de la educación; se estableció la Campaña Nacional contra el Analfabetismo y se creó la Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica.

Con el fin de institucionalizar la vida política y democrática del país, Camacho, promovió una reforma electoral que permitió regular la existencia de los partidos políticos, la formación del Consejo del Padrón Electoral y la creación de la Comisión Federal de Vigilancia Electoral. Se dio paso a los gobernantes de extracción civil.

En vista de las elecciones, el PRM se transformó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El PRI postuló al licenciado Miguel Alemán Valdés, quien obtuvo el triunfo electoral para su periodo presidencial 1946 - 1952. Su política se centró en impulsar la industrialización del país.

En 1947, a iniciativas del presidente, se modificó el articulo 115 constitucional para otorgar el voto a la mujer en las elecciones municipales.

Durante la campaña de 1952, el general Miguel Enríquez Guzmán abanderó a grupos descontentos con la política del gobierno y fue postulado por la Federación de Partidos del Pueblo (FPP) como candidato a la presidencia para contender contra el candidato del PRI, Adolfo Ruiz Cortines, quien resultó triunfador.

LA INDUSTRIALIZACIÓN

México ha iniciado un plan de industrialización general, abarcando todos los renglones de la agricultura y la industria que necesitan el mejoramiento: la mecanización agrícola, la mecanización industrial, la electrificación y la fundación de nuevas industrias.

El gobierno ha utilizado para este fin los créditos exteriores, que alcanzan más de cuatrocientos millones de dólares; ha expedido una ley de Fomento Industrial con particular protección para las industrias nuevas y ha creado la Nacional Financiera, encargada de la política de fomento económico.

Desde el primer año de la Administración del General Avila Camacho el gobierno mexicano trató de promover la industrialización, habiéndose proseguido esta política con vigor creciente durante el régimen del licenciado Alemán. Se ha hecho de la industrialización la gran meta nacional, confiando en que ha de lograrse una vida mejor para el pueblo mexicano al transformarse México de nación agrícola en país industrial.

LA ECONOMIA MEXICANA Y LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

En 1940 las naciones nazifascistas (Alemania e Italia) declararon la guerra a Francia, Inglaterra y Rusia, y el mundo entero se vio envuelto en esa contienda, en la que luchaban a vida o muerte la democracia y el fascismo.

La guerra fue total; no sólo se luchó en el frente de batalla, sino que también la industria, la agricultura, la ciencia y toda la economía mundial se acondicionaron para la lucha.

Al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos (8 de diciembre de 1941), el gobierno mexicano, cumpliendo los compromisos contraidos en las Conferencias Internacionales, rompió sus relaciones diplomáticas y consulares con el Japón, Italia y Alemania y las reanudó con Inglaterra.

La Segunda Guerra Mundial cambio las relaciones internacionales de México en

muchas formas.

La segunda guerra mundial fue una guerra tota, y su aspecto economico incluyo la

cooperación de paises distantes de los campos de batalla. Las naciones aliadas,

Estados Unidos principalmente, aunmento sus esfuerzos para mantener los paises

de Latinoamérica a su lado.

La poliza del “buen vecino” de Estados unidos, y la inclinación de México en paoyar

las causas por la democracia, fueron las razones principales de que estos dos

paises se brindaron ayuda mutua.

Inmediatamente después del ataque japones Pearl Harbor, México rompio

relaciones con los paises del eje y adopto medidad defensivas, la cooperación de

México con los Estados Unidos aumento. México y Estados Unidos continuaron

negociaciones y ambos paises estableciron acuedos políticos, economicos y

militares par asegurar cooperación mutua. Uno de estos acuerdos fue la creación

de la Comision de Defensa México-Estado Americana.

La extensión del teatro depuse del ataque Pearl Harbor alcanzo a México. A

principios de 1942 los botes-U de Alemania extendieron su area de operaciones,

estas ahora incluian la costa Atlántica de Estados Unidos y el Golfo de México.

Y al ser hundidos por submarinos alemanes los barcos petroleros de matrícula mexicana Potrero del Llano y Faja de Oro (mayo de 1942), el gobierno mexicano se vio obligado a declarar el estado de guerra entre México y los países totalitarios.

Debido a todas estas circunstancias y a perdidas tanto físicas como materiales, México entro en un caos económico el cual afecto a todo el país, disminuyendo así la ayuda que proporcionábamos a Estados Unidos durante esta gran guerra mundial.

POLITICA EDUCATIVA

Conscientes los gobiernos revolucionarios de que una de las tareas básicas consiste en elevar el nivel cultural de los grandes sectores populares, se ha venido impulsando preferentemente la educación primaria, empero, se ha venido impulsando preferentemente la educación primaria; empero, como la población más numerosa del país se halla en el campo, la escuela rural se ha convertido en la institución representativa de la educación popular.

La nueva escuela rural no sólo atiende la enseñanza de los niños, sino que se pone al servicio de la comunidad en general, enseñando el mejoramiento del cultivo de la tierra, el aprovechamiento de los recursos de la región, y fomentando la vida higiénica, cívica y cultural de sus habitantes.

En 1960, a pesar de que existían 32,000 escuelas primarias, resultaban insuficientes para atender la enorme población escolar que queda al margen de la educación; por eso el Gobierno trata de resolver este ingente problema destinando una gran parte de su presupuesto para la formación de maestros y la construcción de edificios escolares, de acuerdo con el plan de “once años” formulado por la Secretaría de Educación, que permite prever que para 1970 ningún niño mexicano quedará sin oportunidad de recibir instrucción elemental.

LAS UNIVERSIDADES

Con el dictamen favorable de las comisiones, paso a Vasconcelos, entonces

secretario de educación, quien solicito que le fuera mostrado el proyecto.

Vasconselos retuvo en su poder el expediente hasta que fue devuelto a la cámara

por su sucesor, Bernardo Gastelum, sin que entonces llegara ya a discutirse.

En el documento de la federación se precisaba que la autonomía supone el

derecho de aprobar los planes de estudio y las demás resoluciones técnicas que el

funcionamiento de las escuelas requiriera; el de nombrar y remover a los

profesores, directores y empleados administrativos, el de ejercer con libertad el

derecho de propiedad de sus bienes y disponer libremente de los bienes que le

sean asignados. Por cuanto a la designación del rector, la federación de

estudiantes que el profesorado y alumnado de la universidad presentaran una

terna al presidente de la republica para que este hiciera el señalamiento final. En

lo que se refiere al funcionamiento interno de la universidad, el secretario de

educación tendría la facultad de hacer llegar sus opiniones y sugerencias al

consejo universitario sin que existiera ningún vinculo entre la universidad y la

secretaria.

La universidad nacional, autónoma.

Gómez morin describe los años y los días que preludiaron al movimiento de 1929 y

el otorgamiento de la autonomía de la universidad nacional como un periodo en

que la gestión ineficaz de las autoridades administrativas se extendió a todos los

sectores de la vida universitaria, rompiendo con sus aspectos más esenciales los

auténticos móviles del trabajo académico y trayendo consigo una serie de

consecuencias secundarias muy graves para la actividad docente.

La educación universitaria.

La versión que los estudiantes de1929 no reclamaron abiertamente la autonomía

parte del documento que, con gran habilidad política, le dirigió el presidente portes

Gil en respuesta al que había recibido del alumno Ricardo García Villalobos. En este

documento el presidente portes Gil dice: “aunque no explícitamente formulado, el

deseo de ustedes es el de ver a su universidad libre...” con esta declaración

pretendió ignorar todos los precedentes que habían sido presentados por los

miembros de la comunidad universitaria en demanda de autonomía, entre los que

figuraba el planteamiento de los propósitos huelguistas habían formulado en enero

durante el congreso de Mérida.

De acuerdo con la ley orgánica de la universidad autónoma nacional de México de

1929, el rector de la universidad seria nombrado por el consejo universitario de

una terna propuesta directamente por el presidente de la republica. Con todo, él

articulo 19 decía que si el presidente no hacia llegar, en él termino adecuado, la

terna al consejo universitario, este designaría a un rector provisional.

La universidad autónoma, privada.

La ley organiza de 1933 privó a la universidad de su carácter nacional, para

enfatizar el grado de autonomía que se le daba a la universidad y su

independencia completa relación al Ejecutivo, señalaba en su articulo 5° que el

rector seria "jefe nato de la institución”.

El carácter de la institución privada también se advertía en lo relativo al

financiamiento. Él articulo 9° estableció que la universidad recibiría una aportación

de diez millones de pesos por parte del gobierno a cambio de subsidio que venia

recibiendo hasta esa fecha.

Con la ley organiza de 1933 el estado aparento atorgar a la universidad su

autonomía económica; pero en realidad trato de venderla “por hambre”.

En Noviembre de 1933 el consejo universitario definió la naturaleza jurídica de la

universidad señalando que era una institución nacional

La educación universitaria.

Resolvió no remitir al congreso de la unión la iniciativa para la creación del concejo

nacional de educación superior y de investigación.

El 30 de octubre de 1935 fue publicado el decreto por virtud del cual se creo el

concejo nacional de educación superior y de investigación científica que seria el

nuevo instrumento del estado para normar la actividad de la enseñanza superior

de México. El consejo tenia carácter de órgano de consulta necesaria del gobierno

y su función ere la de estudiar las condiciones y necesidades del país en materia

educativa y de investigación.

Durante su corta vida, el concejo nacional de educación superior y de investigación

científica auspicio el desarrollos de centros universitarios como el de Guadalajara y

el de Morelia y promovió la unificación de los planes y programas de estudio, lo

mismo que las orientaciones y métodos de los institutos oficiales de cultura

superior de los estados.

La nueva universidad.

El 3 de marzo de 1943, el rector Rodolfo Brito Foucher, mediante el oficio N° 237,

solicito al precedente de la republica que dotara a la universidad de terrenos

ejidales correspondientes a los poblados de Tlalpan, Copilco, Padierna y San

Jerónimo Aculco para construir la ciudad universitaria. La gestión inicial había sido

formulada por el rector Ignacio García Téllez el 25 de septiembre de 1930 en oficio

dirigido al secretario de hacienda y crédito publico, donde expresamente requería a

esa dependencia para que activara los tramites a efecto de que la universidad

pidiera disponer de los “fondos necesarios para construir ciudad universitaria”.

Mediante un decreto publicado en el diario oficial de la nación del 25 de

septiembre de 1946, Manuel Ávila Camacho determino la expropiación de 4733

hectáreas localizadas en el punto solicitado por el rector de la universidad para que

se construyera ahí la ciudad universitaria.

Después del turbulento periodo del rector Rodolfo Brito Foucher y a sugerencia de

Ávila Camacho, el 7 de agosto de 1944 el consejo universitario constituyo una

comisión para entrevistar a los ex - rectores e invitarlos a que integraran una

junta encargada de resolver el problema de la universidad. La junta quedo

integrada por los ex - rectores García Téllez Gómez Morin, Ocaranza, Chico

Goerne, Baz y De La Cueva. A ellos correspondió designar rector a don Alfonso

Caso. De gestión de Caso, que debe considerarse luminosa , resulto la ley orgánica

de 1945 de la universidad nacional autónoma de México, todavía en vigor.

El proceso nacional.

El seminario tridentino conciliar de Sonora, fundado en 1838, fue el centro de

estudios para la juventud de Sonora y Sinaloa. Posteriormente, en 1837, fue

fundado en Sinaloa al Liceo Rosales que en 1918 paso a ser la universidad de

occidente y en 1937 la universidad socialista del Noroeste. En 1941 la universidad

socialista del Noroeste se convirtió en universidad de Sinaloa.

El 25 de febrero de 1922 fue decretada la creación e la universidad nacional del

sureste con una organización autónoma. esta universidad subsistió hasta 1938,

año en el que cambio su designación por la de universidad ce Yucatán.

En San Luis Potosí el antiguo instituto científico y literario fundado en 1859, se

convirtió en universidad del estado en 1923 y mas tarde, en 1934, en universidad

autónoma .

En 1925 quedo constituida la universidad de Guadalajara. 9 años después fue

clausurada y ese mismo año el nuevo gobernador la reinstituyo en definitiva con el

nombre de instituto socialista de altos estudios a partir de 1937 se denomina

universidad de Guadalajara. En 1930 se fundo la universidad de Nayarit. En

Querétaro el colegio civil del estado, cerrado desde 1914, fue reabierto en abril de

1921 para desparecer una ves mas en 1932 aunque entonces se le confirió

autorización para que siguiera funcionando la escuela de leyes. La universidad

Juárez de Durango, fundada el 21 de marzo de 1957 tiene como antecedente una

institución similar que comenzó a funcionar en 1933.

CAMPAÑA DE ALFABETIZACION

El sistema educativo mexicano, a partir de 1940, tuvo como objetivo principal

incrementar la edu­cación científica y tecnológica para que sirviera de apoyo a la

productividad. Desde entonces, cada gobierno ha establecido los lineamientos a

seguir con respecto a fa educación, en ese sentido, Avila Camacho implantó la

Escuela de Unidad Nacional, mientras que, tiempo después, en el período 19521

958, Ruiz Cortines retomó esa postura nacionalista.

Adolfo López Mateos aplicó el Plan de Once Años, con los objetivos da combatir el

rezago del servicio educativo mediante la permanente expansión, que pretendió

dar atención a la población estudiantil en constante y elevado crecimiento y el

mejoramiento de los planes y programas de estudio, en todos los niveles:

Preescolar, Primaria, Medio y Normal. Sin duda que un logro importante fue la

elaboración de los primeros libros y cuadernos de trabajo gratuitos.

Durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz se continuó con fa aplicación del

Plan de Once Años. La población estudiantil creció cada vez más, las escuelas

fueron insuficientes, la demanda de más y mejor educación fue intensa y

entonces, y para hacer frente a esta situación, el gobierno buscó nuevas formas de

apoyo por parte de la sociedad y decidió hacer uso de los medios masivos de

comunicación en beneficio de la enseñanza. Algunas acciones efectuadas en este

régimen con respecto al campo educativo fueron la organización del Sistema

Nacional de Orientación Vocacional, la aplicación de nuevos métodos de enseñanza

y el intento por unificar los niveles medio básico y medio superior, entre otros.

El sistema educativo nacional continuo su crecimiento en el periodo de gobierno de

Luis Echeverría Alvarez, pero a pesar del incremento en el gasto educativo. la

educación escolarizada fue cada vez más insuficiente, debido entre otras cosas, al

aumento considerable de la población.

La reforma educativa implementada por este régimen originó la modificación de los

planes y programas de estudio correspondientes a la educación básica; se

estableció el sistema de enseñanza por arcas, se diseña en nuevos libros de texto

para primaria; se crearon los Colegios de Ciencias y Humanidades y de Bachilleres

y surgieron los “Acuerdos de Chetumal” que consideraron diversos aspectos. entre

ellos, la evaluación educativa. Es notable la expedición de la Ley Nacional de

Educación para Adultos, en 1971, que indicó la creación de diversas formas de

educación extraescolar y sistemas abiertos que sirvieron de apoyo para remediar

en parte las carencias escolares.

El Plan Nacional de Educación y el Programa Federal del Sector Educativo,

señalaron los objetivos que en ese campo tenía el gobierno de José López Portillo:

satisfacer la demanda de educación básica (primaria y secundaria, principalmente);

la reducción del analfabetismo; el impulso de los sistemas abiertos y el incremento

en el uso de los medios masivos de comunicación como recurso de apoyo para la

educación.

En el período presidencial de Miguel de la Madrid, se aplicó la revolución educativa

cuyos resultados no fueron del todo positivos debido a la intensa crisis económica

que en ese tiempo afectó a todos los sectores de la actividad gubernamental, sin

embargo, en los diversos niveles educativos se hicieron llegar los adelantos

científicos y tecnológicos más modernos, como la computación, incluida en las

secundarias.

En el sexenio 1988-1994, el gobierno ha emprendido el proceso de “modernización

educativa” respuesta a los reclamos sociales y de acuerdo a los objetivos del

desarrollo nacional, pretendiendo mejorar la eficiencia, calidad y cobertura del

servicio educativo. Para esto resulta necesario extender la infraestructura, por lo

que se requiere presupuestos mayores, a fin de construir nuevos edificios

escolares y mantener los ya existentes. Una parte esencial del “Programa de

Modernización Educativa”, fue la conformación de un nuevo modelo educativo,

donde los contenidos habrían de modificarse, además de otras acciones.

Con Manuel Avila Camacho se pretendió combatir al analfabetismo, a partir de

1944. mediante la Campaña Nacional contra el Analfabetismo; el régimen de

Alemán Valdés creó la Dirección General de Alfabetización, buscando el mismo fin;

Ruiz Cortines y López Mateos continuaron la labor tendiente a reducir ¡os índices

de población analfabeta; Díaz Ordaz dispuso iniciar la alfabetización por televi­sión

y formar el Centro de Educación Básica para Adultos, además de otras acciones

que demostraron la decisión real del gobierno de reducir hasta donde fuera posible

los índices de población analfabeta.

Del gobierno de Luis Echeverría en adelante, la educación pública ha logrado

grandes adelantos al conseguir la disminución del analfabetismo. Sin embargo,

debido a muchos factores y a la crisis eco­nómica sucedida en la década de los

años 80, aumentó el rezago educativo, originando la existencia de 4;000,200

personas analfabetas y 20 millones de analfabetas funcionales, o sea, personas

que sola­mente cursaron hasta tercero de primaria. El panorama se torna difícil si

se agrega el hecho de que más de 300 mil jóvenes no tienen la oportunidad de

estudiar la secundaria y que un alto porcentaje de alumnos desertan de las

escuelas.

LA URBANIZACION

La urbanización de nuestro país, se inició prácticamente en la década de los 40;

desde luego que con ello la mancha urbana ha crecido cada vez más, ocupando

extensas áreas rurales transformándo­las y provocando la alteración de su medio

ambiente al construir en ellas casas. fábricas, carreteras y otras obras propias de

las ciudades.

Las recomendaciones dadas por organismos internacionales y los resultados

obtenidos de constantes investigaciones sobre e! problema de la contaminación,

han hecho que el gobierno mexicano aplique las medidas convenientes para

solucionarlo.

Los servicios médicos ofrecidos por todas las instituciones que integran el esquema

de la seguridad social en México, han hecho posible hacer frente a las principales

causas de muerte de la población, lo cual ha hecho posible que en ¡os últimos

años se mantenga una situación equilibrada entre enfermedades transmisibles, las

de tipo degenerativo y accidentes. Las campañas permanentes diseñadas por el

Sector Salud dieron por resultado el control y casi erradicación de enfermedades

como: sarampión, tosferina, tifo, sífilis, tuberculosis y algunas más, así también la

desaparición total de otras, entre ellas, el paludismo.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados, hay enfermedades que aun

persisten ocupando primordiales lugares como causantes de defunciones,

sobresalen las diarreas y las neumonías. Además existen otros padecimientos que

han incrementado su frecuencia, destacan la diabetes, las enfermedades

cardiovasculares y las cerebro vasculares, principalmente.

Como una de las consecuencias del desarrollo económico del país, muchas

regiones vieron modificada su población. Las causas fueron la creación de vías de

comunicación, mejoramiento de las que ya existían, la fundación de nuevas

ciudades, el establecimiento de mejores condiciones de vida en vallas zonas del

país y otras más. Durante el período 1940-1990, el centro de la República siguió

siendo el lugar con mayor concentración poblacional, pero sucedieron también

varios movimientos de personas hacia otros sitios.

Algunos núcleos poblacionales se dirigieron con destino a lugares más adecuados

para las tareas agrícolas, de tal forma que provocaron un considerable aumento de

habitantes en las comarcas agrícolas de La Laguna, en la intersección de los

estados de Coahuila y Durango; del valle de Mexicali, en Baja California; la cuenca

del Río Papaloapan, en Veracruz; la cuenca del Río Tepacaltepec, en los límites de

Jalisco y Michoacán, los valles de los ríos Mayo y Yaqui, en Sonora y otras más.

Otros factores que han influido para que surgieran los cambios en la distribución

de la población son: Desarrollo ganadero, sobre todo en el norte de México; la

realización de obras portuarias y la oportunidad de estar cerca de Estados Unidos.

En los últimos años, la actividad comercial, pero sobre todo la industrial, ha

contribuido para la formación de grandes concentraciones humanas, provocando el

crecimiento de lugares como las ciudades de México, Guadalajara, Monterrey,

Nezahualcoyotl, Tlalnepantla, Naucalpan, León, Puebla. Cd. Juárez, Orizaba y

muchas más. De esta manera. en diversas regiones del país ha disminuido su

población, en otras se ha mantenido estable, mientras que en varias mas se ha

incrementado notablemente.

Tema 2

MILAGRO MEXICANO: (1952-1970)

Subtema: Gobiernos de Adolfo ruiz Cortines, Adolfo Lopez Mateos y Gutavo Diaz Ordaz.

a) El desarrollo estabilizaor

b) La crisis del autolitarismo

b.1) Movimiento magisterial

b.2) Movimiento ferrocarrilero

b.3) Movimiento medico

b.4) Movimiento estudiantil

GOBIERNO DE ADOLFO RUIZ CORTINES, ADOLFO LOPEZ MATEOS Y GUSTAVO DIAZ ORDAZ.

'Historia contemporánea de México (1940-2000)'
'Historia contemporánea de México (1940-2000)'

'Historia contemporánea de México (1940-2000)'

A la muerte del secretario de gobernación de Miguel Alemán, el doctor Héctor

Pérez Martínez, fue nombrado Adolfo Ruiz Cortines su sucesor. En 1951 dejó este

cargo para postularse como candidato a la presidencia. Durante su cargo, Ruiz

Cortines expropió latifundios extranjeros en el norte del país y estableció precios

de garantía para las cosechas. Formó el Programa de Progreso Marítimo, llamado

Marcha Mar; y la Comisión Federal de Electricidad otorgó el servicio a más de

seiscientas localidades. Ernesto P. Uruchurtu regente del Distrito Federal llevó a

cabo grandes obras públicas en la ciudad. Cortines estableció en 1954 el

aguinaldo, que consiste en un mes de salario por cada año de antigüedad del

trabajador; y dio plenos derechos ciudadanos a la mujer (elegir y ser elegida para

cargos públicos).

Una nueva devaluación dejó el tipo de cambio a 12.50 pesos por dólar. Entregó el

cargo presidencial a Adolfo López Mateos.

Durante su periodo presidencial, López Mateos nacionalizó la industria eléctrica y

se declaró el dominio de la nación sobre la plataforma continental y el espacio

aéreo.

Fue creado el Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del

Estado (ISSSTE). Más de trescientas mil hectáreas comenzaron a ser utilizadas

para el cultivo gracias a mil obras pequeñas de irrigación. Se estableció la

repartición de los desayunos escolares y se edificaron cincuenta mil viviendas

populares. En 1964 se terminó la construcción de la Unidad Profesional de

Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, así como el espléndido edificio del

Museo Nacional de Antropología. En 1959 fue reprimida enérgicamente una huelga

de ferrocarrileros que no estuvieron de acuerdo con las resoluciones legales

establecidas por el gobierno.

López Mateos llevó a cabo varios viajes al extrajeron, con el fin de entablar

relaciones de amistad con otros países. Intervino en favor de Cuba cuando éste se

declaró socialista y se opuso a que fuera excluida de la Organización de Estados

Americanos. Negoció con Estados Unidos la devolución de un pequeño territorio

llamado "El Chamizal", que había pasado a manos de los norteamericanos cuando

el Río Bravo cambió su cauce unos kilómetros.

Entregó su cargo a Gustavo Díaz Ordaz el 1° de diciembre de 1964.

Durante el gobierno de Díaz Ordaz se construyó la presa de La Amistad en

Coahuila y se adquirieron dos ferrocarriles de corto tránsito: el Intercaliforniano y

el de Nacorazi.

Se desarrolló la telefonía nacional e internacional; creció la red de carreteras en

14, 200 kilómetros y fueron modernizados y construidos más de cincuenta

aeropuertos.

Fue en este periodo que se iniciaron las labores del Sistema de Transporte

Colectivo (Metro) con dos líneas la que va de Pantitlán a Tacubaya, y la de

Taxqueña a Cuatro Caminos.

Sin embargo hubo en este periodo graves problemas a los que no fue fácil

encontrarles solución. Uno fue la migración de muchos campesinos a la ciudad, lo

que causó problemas serios de vivienda.

En Guerrero se hicieron evidentes los problemas en asuntos ejidales y de

cacicazgo. En Sonora hubo fuertes manifestaciones en contra del gobierno local, y

tuvo que intervenir el ejército.

Todas estas situaciones conflictivas se presentaron en un periodo muy delicado,

pues México había sido elegido como sede de la XIX Olimpiada. Los problemas se

agravaron por el surgimiento de un movimiento que aglutinó en numerosas

marchas y manifestaciones al estudiantado de la Universidad Nacional Autónoma

de México y del Instituto Politécnico Nacional, culminando en una matanza durante

un mitin en la plaza de las tres culturas en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.

Marcados por este lamentable acontecimiento transcurrieron los Juegos Olímpicos

y el resto del periodo presidencial de Echeverría.

EL DESARROLLO ESTABILIZADOR

Entre 1950 y 1970 la economía mexicana tuvo un desempeño notablemente

exitoso. Ante este periodo, el Producto Interno Bruto per capita creció de 3 y 4 por

ciento anual con una tasa de inflación promedio de cerca del 1 por ciento. Esos

fueron los años dorados del llamado desarrollo estabilizador de la economía

mexicana, época de industrialización y modernización. Sin embargo, a raíz de

ciertos cambios en la política económica durante la década de los setenta, la

economía se tornó más vulnerable a las condiciones externas; se devino la crisis en

la balanza de pagos: una en 1976 y otra, más severa y prolongada, en 1982. Los

gobiernos ulteriores serían partidarios de optar por la globalización del país,

intentando incertarlo en el mundo regido por los patrones de la competitividad. A

partir de 1988 el criterio teórico que prevaleció hasta el final del mandato del

Presidente Zedillo fue la aplicación de la política neoliberal


Una de las épocas más optimistas para la economía mexicana sin lugar a dudas es

el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, comprendido en las décadas de

los cincuenta a los setenta. El éxito se basó específicamente en concretar el

desarrollo del país en un modelo de crecimiento hacia adentro, prácticamente

ignorando al exterior a través de barreras arancelarias y no arancelarias (aranceles

y contingentes). A manera de ejemplo, de los sesenta a los setenta el número de

artículos que requerían de permiso previo aumentó en un 60%. Con la aplicación

del Sistema de Sustitución de Importaciones (SSI) se propició que el sector

industrial creciera notablemente, ello conllevó al desarrollo de una rápida

urbanización (durante los setenta el número de ciudades de más de 2,500

habitantes creció del 42,6% al 58,7%), con lo que la población se concentró en el

sector industrial y de servicios, quedando relegada la actividad agrícola. De los

cincuenta a los setenta la tasa de crecimiento poblacional alcanzó niveles de casi

3,5% por año. Sin embargo el crecimiento industrial no fue suficiente para

absorber la creciente fuerza de trabajo que se trasladó del campo a la ciudad. La

alternativa, nunca suficiente por supuesto, fue el sector de los servicios, aunque la

remuneración generalmente era inferior a la del sector industrial.

Durante la época del Desarrollo Estabilizador se aplicaron unas políticas

macroeconómicas empeñadas en lograr la estabilidad financiera. Lo más

destacable es que se logró generar un considerable ahorro interno; la política

cambiaria, con relación al dólar, desde 1954 se fijó en $12,50 pesos, paridad que

pervivió hasta mediados de 1976 cuando se devino una crisis en la balanza de

pagos que aniquiló al régimen de tipo de cambio fijo. El deterioro definitivo se

devino fundamentalmente por dos razones:

Debido a que la expansión del gasto público fue acompañada de incrementos en la

recaudación fiscal, y con ello el déficit fiscal creció con el aumento del déficit de

cuenta corriente, y la tasa de inflación.

La retórica de centro-izquierda del Presidente Luis Echeverría Álvarez, terminó por

deteriorar la confianza que los empresarios e industriales habían depositado en el

país.


La fórmula por la que el gobierno apostó tras la desaceleración económica de

principios de los setenta, fue optar por la expansión del gasto público,

incrementando la inversión estatal. Se creyó que si el Estado controlaba

mayormente el desarrollo económico participando activamente en la inversión y

que fuera propietario de sectores estratégicos como el energético, México sería un

país más próspero, más justo y menos vulnerable a las tensiones políticas y

económicas tanto internas como externas (The Macroeconomics of Populism in

Latin America, 1991: 223-262). El gobierno de Luis Echeverría Álvarez consideró

que lo más conveniente era que el Estado tuviera una mayor participación por que

con ello lograría un mayor control, y con un mayor control previsiblemente se

podrían evitar tensiones sociales similares a las acaecidas durante 1968, ya de tipo

estudiantil o de tipo guerrillero, específicamente en el campo (Bazdresch, 1989).

Lo rescatable de este período fue que se incentivó el desarrollo de proyectos de

infraestructura y lo referente a la educación se vio sensiblemente favorecido. En

contraposición hubo un desperdicio extraordinario de los recursos, lo que conllevó,

finalmente, a un incremento del déficit fiscal y a los ya señalados desequilibrios en

la cuenta corriente de la balanza de pagos; ambos problemas fueron financiados a

través del endeudamiento con el exterior. El déficit fiscal aumentó del 2,5% del

PIB en 1971, al 10% del PIB en 1975 (Zedillo, 1986: 968). Asimismo, en ese

mismo período el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos subió de 900

millones de dólares a 4,400 millones de dólares, al tiempo que la deuda pública

aumentó de 6,700 millones de dólares a 15,700 millones de dólares (Macro

Asesoría Económica..., 1990: 562). Finalmente, la tasa de inflación, que en las dos

décadas anteriores había sido el máximo orgullo nacional, aumentó de 3,4% en

1969 a 17% en 1973 (Macro Asesoría Económica..., 1990: 433). Como

consecuencia, la política de la expansión en el gasto público definitivamente se

derrumbó en 1976.

La acción lógica ante tales vicisitudes económicas, y agravadas éstas por el

proceder pro-socialista del gobierno de Echeverría, fue la huida de los capitales

privados hacia Estados Unidos, previendo que el tipo de cambio con relación al

dólar caería todavía más. Ello provocó que las reservas del Banco Central se

agotaran, hasta que en agosto de 1976, ante una situación desesperada y luego

de 22 años de un tipo de cambio fijo, se permitió la libre flotación del peso. La

primera reacción fue la devaluación del peso en una cifra cercana al 40%.

Posteriormente estalló la crisis. El gobierno recurrió al FMI en busca de apoyo

financiero, hecho que se concretizó a finales de 1976 con la firma de un acuerdo.

Sin embargo, coincidiendo con Zedillo, bien es cierto que el mal manejo de las

políticas económicas no fueron el único factor que conllevó a la crisis económica,

también lo fue que la recesión económica sufrida a nivel mundial -específicamente

en virtud de la crisis de los precios del petróleo de 1973- implicaron que el país

entrara en una de sus más agudas crisis económicas (Zedillo, 1986: 965).

LA CRISIS DEL AUTORITARISMO

La crisis auritalista estallada en 1976 tuvo una corta duración. Ya en el ejercicio de

gobierno del Presidente José López Portillo, se descubrieron enormes yacimientos

de petróleo, lo que de nueva cuenta fue un factor determinante en la aplicación de

la política - económica nacional. Las anteriores políticas restrictivas del gasto

rápidamente fueron cambiadas por una política de derroche. La frase que se

convirtió en el estandarte del sexenio fue que México, de entonces y en adelante,

tendría que aprender a Administrar la Abundancia, frase que, como se verá más

adelante, no fue una realidad digna de fiarse. La postura gubernamental era que el

país crecería de forma inmensurable a partir de 1978, pero se desestimó la pésima

administración que tendrían los recursos obtenidos. Se pensó que el desarrollo del

país podría sobradamente estar sustentado en la exportación de petróleo y sus

derivados, y que a partir de la obtención de esos ingresos se podrían reducir las

restricciones de tipo fiscal al tiempo que se pagarían las deudas con el exterior. El

sector privado rápidamente se aprestó a retornar los capitales al país, situación

que se vio todavía más favorecida en 1979, cuando se descubrieron nuevos

yacimientos de petróleo y, añadidamente, el precio del petróleo se incrementó a

nivel internacional.

Con lo anterior todo parecía indicar que en adelante México se vería encumbrado

en la lista de los países más ricos y, tal vez, más poderosos. El Estado sustentó el

crecimiento en el gasto público, lo que impactó sensible y favorablemente en la

producción y en la captación de inversión privada, lo que conllevó a la generación

de empleo. Las cifras revelan la pujanza económica que se vivía en aquellos

tiempos, y específicamente entre 1978 y 1981. A modo de ejemplo, el incremento

del PIB alcanzó cifras del 8,4%, al tiempo que la inversión aumentó al 16,2% y la

generación de empleo creció 5,7%.

Empero, en el transfondo de todo este gran optimismo se vislumbraban agudos

problemas. La dificultad mayor radicaba en la excesiva dependencia en un solo

recurso natural, el petróleo. Mientras se pensaba en Cómo Administrar la

Abundancia se empezó a formar una bomba, la cual no tardaría en explotar.

Primero se empezó a formar un déficit fiscal, agravado por la sobrevaluación del

peso, lo que conllevó a un sensible desequilibrio en la balanza de pagos. El hecho

que desafortunadamente vino a agravar la situación fue la creencia de que los

precios de la gasolina seguirían en aumento, lo que sirvió de justificante para que

el gobierno incrementara el gasto público (World Bank Development Report, 1980:

La creencia resultó un fracaso. En el último tercio de 1981 el déficit fiscal alcanzó

la cifra del 14,1% del PIB. Ya en 1982 la situación se convirtió en una crisis

insostenible.

El camino que el gobierno decidió tomar fue financiar el déficit público a través de

préstamos solicitados al exterior, y más en concreto a algunos bancos. Bien es

cierto que hasta 1980 se manejaban niveles de deuda dentro de los límites de lo

razonable -v.g 3,300 millones de dólares por año, de 1978 a 1980-, pero se

disparó hasta un total de 33,800 millones de dólares. La solución, a la vista del

gobierno, no fue otra que echar mano de los recursos naturales, aunque no ayudó

a paliar los efectos contundentes pues las condiciones ya estaban dadas.

Aparejadamente la balanza comercial rápidamente fue deficitaria, incrementándose

de 1,800 millones de dólares en 1978 a 3,400 millones en 1980.

En muy corto tiempo el país se volvió absolutamente dependiente de sus

exportaciones petroleras, llegando al 72,5% de las exportaciones totales de bienes

y servicios durante 1981, lo que conllevó a que la paridad peso - dólar estuviera

en función de los precios internacionales del petróleo. Por último, y como una

agravante mayor, las tasas de interés del exterior aumentaron, lo que obligó a que

se designaran mayores cantidades de dinero al pago de la deuda. Durante 1981

las tasas de interés del exterior subieron, al tiempo que el precio del petróleo bajó.

La solución seguida ante tal situación: más endeudamiento con el exterior. Con

esto se terminaron de afinar las causas para convertir a la deuda en un problema

de dimensiones inmanejables, esto es, al término Deuda se agregó el de Eterna.

MOVIMIENTO MAGISTERIAL

Independientemente de los antecedentes del MRM, del movi­miento de los maestros bilingües de la Coalición de Promotores 1 que por cierto en 1979 habían llevado a cabo un plantón y la to­ma del edificio mismo de la SEP en el Distrito Federal, de los mo­vimientos de normalistas en Oaxaca, Tuxtepec, Tamazulapan y la participación de muchos maestros normalistas en el Mo­vimiento Democrático Universitario; en la coyuntura de 1980 se presentan, como nuevos ingredientes para el surgimien­to del Movimiento Magisterial Democrático de la sección XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), los siguientes hechos: los salarios castigados por la política económica gubernamental; la discutida elección de Fernando Maldonado como secretario general de la misma <en el congreso celebrado en Huajuapan el 22 de enero) y que grupos de opositores señalaban como una imposición; el nombramiento de éste como secretario general del CDF del PRI (el 24 de abril), que genera el rechazo de diversos núcleos de profesores; los intentos de la policía por detener la protesta del contingente magisterial en la marcha del 1 de mayo del mismo año y de lo que más adelante se responsabilizará al secretario general de la sección; las maniobras de la dirección del sindicato para destituir al delegado de la SEP, Hernán Mo­rales Medina, utilizando el paro magisterial (iniciado el 2 de mayo en demanda de solución al problema de retraso de pa­gos a más de 2 000 mentores) y que tienen como propósito colocar en ese puesto al anterior secretario general de la sec­ción, profesor David Mayrén.

El paro iniciado el 2 de mayo rebasa a los dirigentes y se vuelve como un bumerang contra ellos cuando intentan dete­nerlo. Se le pide a Maldonado que renuncie a la secretaria del PRI y que encabece la demanda de aumento salarial, a lo que habrá de negarse.

Días más tarde, el 12 de mayo, más de 12 000 maestros realizan una marcha silenciosa en la ciudad de Oaxaca. Se forma la asamblea permanente con 66 secretarios generales de las delegaciones, así como con representantes de diversos centros de trabajo y comités de lucha. Los acontecimientos se desarrollan vertiginosamente. El 13 de mayo es desconoci­do el Comité Ejecutivo Seccional y se nombra una comisión ejecutiva integrada por tres representantes de cada región misma que, por la fuerza que adquiere el movimiento, enca­bezará casi por dos años al magisterio de la entidad. El movi­miento es apoyado por la Federación de Padres de Familia y otras organizaciones del sector disidente entre las que se en­cuentran la COCEO y la COCEI.

El 29 de mayo, más de 24 000 maestros oaxaqueños parti­cipan en una manifestación en la ciudad de México exigiendo un aumento de salarios y el reconocimiento de la comisión ejecutiva. El día 9 de junio vuelven a manifestarse junto con otros 60 000 profesores del Distrito Federal convocados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la que, incluso, realiza un paro en apoyo de los maes­tros de Oaxaca. Los maestros oaxaqueños se quedan en plan­tón indefinido frente a las oficinas de la SEP en la ciudad de México. Corno resultado de estas acciones se obtiene del Co­mité Ejecutivo Nacional del SNTE el compromiso de convocar a un congreso extraordinario para elegir nuevos dirigentes y la aceptación de la comisión ejecutiva integrada por 12 miem­bros de la sección XXII, pero encabezada por un representan­te del Comité Ejecutivo Nacional, responsabilidad que recae en la persona del profesor Hugo Romero Ojeda. Por su parte el gobierno federal otorga un aumento del 22 por ciento a maestros federales y además 500 pesos adicionales a los maestros rurales con lo que concluye finalmente el paro y el plantón frente a la SEP.

Al término de esta primera etapa, en que son desconocidos los dirigentes, queda al frente de la sección XXII una co­misión ejecutiva presidida por un representante del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE que, en dos ocasiones incluso, es reemplazado. La lucha empero no queda ahí, sino que durante cerca de dos años se orientará a lograr la realización del congreso seccional para elegir a sus representantes. A pesar de las dilaciones y negativas del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE el congreso se realiza finalmente en febrero de 1982 saliendo derrotado por abrumadora mayoría el grupo van­guardista y quedando al frente de la sección uno de los miembros de la comisión ejecutiva, el profesor Pedro Martí­nez Noriega.

Consolidado en Oaxaca el movimiento, éste habrá de to­mar nuevos perfiles. La sección XXII, luego de una consulta estatal entre sus miembros, decide integrarse a la Coordi­nadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), levantando nuevas demandas ante la delegación estatal del ISSSTE, de la cual es titular Ericel Gómez Nucamendi, entre ellas: creación de puestos periféricos y clínicas; remoción del director del hospital por despotismo y negligencia; liquida­ción de préstamos y devolución de descuentos; abasteci­miento y ampliación de las tiendas del instituto. El 22 de noviembre de 1982 la asamblea estatal de dicha sección, máxi­mo órgano de dirección del movimiento, acuerda exigir un aumento salarial del 50 por ciento y constituir el Frente Esta­tal en Defensa del Salario y Contra la Carestía de la Vida, para ello amplían sus alianzas con otros grupos del sector disidente: Pedro Martínez Noriega expresa en abril de 1983: “La presente crisis obliga a que numerosos sectores nos aglutinemos para conseguir mejores condiciones de vida, es un momento coyuntural que identifica a los trabajadores, no tanto en coincidencias políticas sino en función de necesidades insatis­fechas que indudablemente llevarán al magisterio oaxaqueño a celebrar alianzas con obreros y campesinos.”

Con la intención anterior se celebra, en octubre de 1983, el Primer Foro de Organizaciones Populares Contra la Carestía y la Austeridad, con la asistencia de 16 organizaciones, entre ellas: la Unión de Colonias Populares de Huajuapan, el SUTIN, la COCEI, el PSUM, el PRT, la Unión de Campesinos Pobres de la Mixteca, el STEUABJO, etcétera, y el 18 del mis­mo mes se lleva a cabo, junto con estas organizaciones y otras en todo el país, el Paro Cívico Nacional. Para este mo­mento las demandas del magisterio se dirigen al ISSSTE, a la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar (USED) y al gobierno del estado. A este último se le pide la aclaración de la muerte de 36 profesores que han sido asesinados en los úl­timos años y la solución del problema de 2 810 maestros fede­ralizados que no pueden jubilarse mientras no sean cubiertas las cuotas que requiere el ISSSTE.

Otros planteamientos de este momento son la negativa de la sección a la llamada “descentralización educativa”, en cu­yo rechazo coincide con los contingentes a los de la Coordi­nadora Nacional de Trabajadores de la Educación que agrupa a la sección VII de Chiapas y a los comités centrales de lucha de diversos estados de la república. En enero de 1983 la CNTE logra del consejo nacional (en el que se elige a Alberto Mi­randa Castro como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE) dos carteras dentro del comité ejecu­tivo que recaen en las personas de Cirilo Rivera de la sección XXII y de Manuel Hernández de la sección VII.

Obviamente el desarrollo del movimiento no es lineal, se enfrenta especialmente a la burocracia sindical nacional que apoya a los miembros de Vanguardia Revolucionaria para re­cuperar el control de la sección XXII. Las fuerzas minoritarias de Vanguardia en Oaxaca la llevan en su impotencia polí­tica, a dar golpes de espectacularidad como el de las “tomas” del edificio sindical y del hotel del magisterio el 24 de octubre de 1983, en un momento en que la sección sindi­cal atraviesa por un fuerte diferendo interno a causa del apo­yo al ayuntamiento popular de Juchitán, desconocido el 3 de agosto del mismo año, y que en el balance político de Van­guardia presenta circunstancias favorables para recuperar el poder. La respuesta, sin embargo, es negativa para ésta, ya que los maestros actúan masiva y unitariamente en defensa de su proyecto sindical que se caracteriza por una amplia par­ticipación de las bases en la toma de decisiones y que ha si­do, hasta el momento, el elemento fundamental de su larga resistencia. El 25 de octubre miles de maestros acordonaron la manzana donde se ubica el edificio sindical, y días más tar­de, los miembros de Vanguardia se ven obligados a desalo­jarlo, protegidos por la policía del estado.

No obstante, los vanguardistas no cejan en su empeño, el 3 de noviembre de ese

año, realizan una asamblea general en Temazcal, Tuxtepec, donde eligen un

Posteriormente las acciones políticas de los maestros de la sección XXII se dirigieron en varias direcciones, entre ellas destacan: la preparación de la sucesión del Comité Ejecutivo Seccional que debió ser relevado en febrero de 1985, la solución de las diversas demandas hechas al gobierno estatal, a la USED y al ISSSTE; el fortalecimiento de la alianza con otros sectores, entre ellas con la sección VII de Chiapas, con la que se habían realizado asambleas estatales conjuntas, la CNTE, los sindicatos independientes y la FSTE, con la cual participó en marzo de 1984 en la toma de las oficinas del SSSTE.

Casi tres años habían transcurrido desde la elección del Comité Ejecutivo de la sección XXII encabezado por Pedro Martínez Noriega y cuando ello, en diciembre de 1984, se ini­ciaron los trámites para que de acuerdo a lo dispuesto por los estatutos del SNTE, el Comité Ejecutivo Nacional diera a co­nocer la convocatoria para el congreso en donde se elegirían a los nuevos representantes. Al hacer, el Comité Ejecutivo Nacional caso omiso del acuerdo, los maestros oaxaqueños decidieron realizar un paro indefinido de labores, en marzo de 1985, e iniciar una caminata de cerca de 1 000 maestros hacia la ciudad de México. Después de varios días, cuando la mar­cha llegaba ya a la ciudad de Tamazulapan, en la víspera de una visita a Oaxaca del Presidente de la República Miguel de la Madrid, con motivo de la celebración del natalicio de don Benito Juárez, el 21 de marzo, y con el apremio de la Se­cretaria de Gobernación, el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE aceptó firmar un convenio con la sección XXII, en el que aquel se comprometía a celebrar el congreso en abril del mismo año y esta última, a levantar el paro y suspender la ca­minata. Llegó abril y los maestros oaxaqueños se quedaron esperando, el CEN dijo, entonces, que el congreso se celebra­ría en junio. Con el argumento de las próximas vacaciones de fin de cursos, el CEN volvió a posponerlo para diciembre, pero tampoco cumplió. En enero de 1986, los maestros reiniciaron la lucha en demanda de su congreso. Su plan de acción in­cluía, como medidas centrales: paro indefinido de labores, reinició de la marcha a México; huelga de hambre en las ciudades de Oaxaca y México; bloqueo de carreteras en el es­tado de Oaxaca; traslado masivo del magisterio oaxaqueño a la ciudad de México. Estas acciones se llevarían a cabo en forma sucesiva.

El paro indefinido y la caminata a la ciudad de México se reiniciaron el día 16 de enero de 1986. En el primero participó más del 90 por ciento de los trabajadores de la sección XXII y sólo unas cuantas escuelas, en manos de vanguardistas, per­manecieron en clases. La caminata la hicieron más de un millar de maestros. A los tres días de iniciadas estas actividades el CEN del SNTE aceptó llevar a cabo el congreso para cl 27 y 28 de enero firmando la convocatoria correspondiente. No obstante ésta, y considerando los antecedentes de convenios similares que no fueron respetados por la dirigencia nacional, los maestros oaxaqueños decidieron continuar con su plan de acción hasta la realización del congreso. Los marchistas recorrieron cientos de kilómetros entre Oaxaca y Puebla llegando a esta última justamente en la víspera de la supuesta realización del congreso. Muchos de ellos lesionados, cansa dos y enfermos tuvieron que ser atendidos en centros hospi­talarios para rehabilitarlos y continuar su recorrido al Distrito Federal en caso de que el congreso no se realizara.

Por su parte, el resto del magisterio se plantó en las prin­cipales plazas públicas de la entidad y continuó realizando actividades político - sindicales entre las cuales destaca la enorme marcha del 25 de enero en la ciudad de Oaxaca, de la que una cronista de El Imparcial decia:

"...mientras la cabeza de la marcha hacia su arribo al zócalo entrando por las calles de Trujano y llegaba a la explanada de catedral, la cola de la serpiente hu­mana era visible en el cruce de García Vigil y More­los. Alrededor de las 5:30 de la tarde el mitin dio prin­cipio y no fue sino hasta las 7:15, cuando la luna ya había aparecido en el horizonte, que el último contingente de maestros de valles centrales entró en la pla­za de la Alameda de León.

Era notorio que el apoyo y la solidaridad que el movimiento magisterial lograba dentro y fuera del estado iba creciendo.

MOVIMIENTO FERROCARRILERO

Entre 1958 y 1959, años del movimiento ferrocarrilero encabezado por Demetrio

Vallejo y Valentìn Campa, militantes del Partido Obrero Campesino Mexicano y del

Partido Comunista Mexicano, respectivamente, y 1961, año en que Fidel Castro

declara el rumbo socialista de la revoluciòn cubana, la izquierda vive un intenso

debate ideològico dentro de cada una de sus organizaciones.

La derrota del movimiento ferrocarrilero habìa llevado a concluir al Partido

Comunista Mexicano que su vieja tèsis de que el socialismo podìa ser alcanzado

profundizando las conquistas sociales, econòmicas y polìticas de la Revoluciòn de

1910 era caduca. La represiòn del gobierno de Lòpez Mateos a los ferrocarrileros y

a los partidos de izquierda habìa sido la constataciòn de que era necesario cambiar

de estrategia.

 

La actuaciòn del PCM dentro del movimiento ferrocarrilero habìa llevado a Josè

Revueltas, Enrique Gonzàlez Rojo, Eduardo Elizalde y otros distinguidos

intelectuales a elaborar una aguda crìtica al Partido Comunista, lo cual les valiò

ser expulsados de la organizaciòn. A lo largo de dos años, Josè Revueltas para

fundamentar teorèticamente la creaciòn de la Liga Comunista Espartaco, una

nueva agrupaciòn comunista, se abocò a escribir El Proletariado Sin cabeza,una de

las obras polìticas màs importantes de la historia del socialismo mexicano.

 

En el movimiento ferrocarrilero, decìa Revueltas, la izquierda mexicana y en

particular el PCM, no supieron ver el contenido polìtico de la huelga que habìa

provocado un enfrentamiento abierto con el conjunto de la burguesìa , para lo cual

los ferrocarrileros no estaban organizativa e ideològicamente armados. La derrota

ferrocarrilera llevò a Revueltas a hablar de “la inoperancia del movimiento

comunista en Mèxico, tal como se encuentra concebido y dirigido”.

 

En El proletariado sin cabeza, Revueltas hizo una puntillosa crìtica del

nacionalismo revolucionario y su influencia en los comunistas mexicanos. Para èl

quedaba claro que la ideologìa de la revoluciòn mexicana era, desde una

perspectiva marxista, inservible para los intereses de la clase obrera.

 

No obstante el rigor intelectual de Revueltas y lo novedoso de sus

planteamientos dentro del pensamiento comunista mexicano, su influencia era

grupuscular y sin trascendencia alguna en un movimiento de masas o en un

frente polìtico amplio. Precisamente cuando el autor de Los bienes terrenales, Los

errores, Los Muros de Agua y El Apando, entre otras obras señeras de la literatura

mexicana, termina El Proletariado sin Cabeza, se gesta un amplio movimiento

polìtico que reivindica centralmente el papel del nacionalismo revolucionario en la

organizaciòn de las clases sociales antiimperialistas de Mèxico.

MOVIMIENTO MEDICO

El movimiento medico de 1964-1965, que demando mejoras en los salarios  y las

condiciones de trabajo, es calificado por el gobierno, como peligroso en el grado

sumo. El movimiento medico es intenso, heroico a su manera, combativo, y por

eso se le reprime con ferocidad, con todo y encarcelamiento.

Recién iniciado el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz, en 1965, surgió un movimiento

de protesta por parte de los médicos miembros de la Asociación Mexicana de

Médicos Residentes e internos cuyos antecedentes provenían desde el año

anterior, siendo reprimido mediante el uso de la fuerza pública. La actitud

autoritaria del presidente Díaz Ordaz se manifestó en diversas ocasiones, por

ejemplo: al oponerse a los proyectos presentados por Carlos Madrazo para

democratizar la vida interior del Par­tido Revolucionario Institucional; al negársele

el registro legal del Frente Electoral del Pueblo; al or­denar la clausura de diversas

revistas como parte de las acciones tendientes a controlar ¡a libre ex­presión

política, entre otras más.

MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

El movimiento estudiantil de 1968 comenzó prácticamente cuando ¡os alumnos del

Instituto Politéc­nico Nacional (IPN) realizaron protestas en contra de la represión

policíaca ejercida el 24 de julio que trajo por consecuencia la ocupación de las

escuelas vocacionales 2 y 5 por parte de los policías. Se organizaron

manifestaciones, algunas de ellas coincidieron con ¡as llevadas a cabo por los

grupos juveniles del Partido Comunista; hubo en­frentamientos entre estudiantes y

policías; in­tervino el ejército en la UNAM el 30 de julio; se formó un Comité

Coordinador de Huelga; se declararon en huelga en la UNAM, el IPN, la

Universidad de Chapingo y algunas universi­dades de otras partes del país y se

unieron al movimiento la coalición de Profesoras de Enseñanza Media Superior, las

universida­des Iberoamericana del Valle de México y el Colegio de México.

En términos generales los participantes so­licitaban una mayor reforma democrática

del sistema político mexicano, amplia libertad de­mocrática y libertad a ¡os presos

políticos. Los sectores participantes en este movimiento fueron: el formado por ¡os

estudiantes radica­les de las escuelas preparatorias y de educa­ción superior que

iniciaron las protestas; los profesoras y estudiantes de tendencias iz­quierdistas y

los Identificados con el Partido Comunista y por último, el integrado por inte­

lectuales, profesores y alumnos próximos a salir, del área de humanidades de la

UNAM, así como del IPN.

Entre las causas que provocaron este movimiento pueden citarse la tendencia del

gobierno por favorecer a las clases privilegiadas económicamente en perjuicio de

las clases medias; la pérdida gradual del sentimiento nacionalista en los jóvenes

estudiantes; la crisis en las relaciones del gobierno con ¡as universidades y la falta

de instituciones y organizaciones políticas que representaran e incorporaran

adecuadamente a los nuevos elementos de la sociedad mexicana como eran los

jóvenes estudiantes y las clases medias.

También influyeron, sin duda, las posturas radicales de los jóvenes que en la

década de los 60 rea­lizaron rebeliones violentas contra los valores y normas de los

países donde vivían: Estados Unidos, Francia y Alemania.

México se preparaba para inaugurar los juegos olímpicos el 12 de octubre de 1968,

pero la situación se fue agravando durante agosto y septiembre, hasta que

finalmente hizo crisis el 2 de octubre, cuando la manifestación conformada por

aproximadamente 15 mil personas, fue reprimida en la Plaza de las Tres Culturas

de la Unidad Habitacional Tlaltelolco, en el Distrito Federal, causando la muerte de

más de 300 gentes e hiriendo a miles de manifestantes, según datos oficiales. Al

año siguiente, en su quinto informe de gobierno el Presidente Díaz Ordaz asumió

totalmente su responsabilidad ante estos sucesos.

Tema 3

CRISIS DEL MODELO DESARROLLISTA: 1970-1982

Subtema 1: Gobiernos de Luis Echeverria Alvarez y Jose Lopez Portillo.

Subtema 2: Relaciones Exteriores

a) La migración México-Estados Unidos

b) Vecinos Distantes

c) Fin de la guerra fria

d) México y la confrontación de los bloques economicos

GOBIERNOS DE LUIS ECHEVERRIA ALVAREZ Y JOSE LOPEZ PORTILLO

'Historia contemporánea de México (1940-2000)'

El periodo de Echeverría aceleró el ritmo de la inversión pública y extremó el

diálogo entre el gobierno y los jóvenes, los obreros y los campesinos.

El desorden económico mundial también se manifestó en México con el fenómeno

que los periodistas llamaron "atomía", que consistió en la rápida y desordenada

elevación de los precios, la escasez de circulante y una fuerte tendencia al

desempleo.

Gracias a la inversión pública creció la producción petrolera, eléctrica y siderúrgica;

se duplicó la red carretera y se construyeron nuevos aeropuertos.

Para solucionar de algún modo la situación económica del país, creó la Comisión

Nacional Tripartita, la cual estaba formada por empresarios, líderes sindicales y

funcionarios públicos. De esta comisión nació INFONAVIT .

Surgieron en este periodo la Secretaría de Turismo, la de Reforma Agraria y la

Comisión de Estudios del Territorio Nacional.

En 1976, año en que entregó su cargo a López Portillo, se produjo una nueva

devaluación, que sería causa más tarde de la crisis nacional.

Unico candidato en su periodo de elecciones, López Portillo tomó el poder el 1° de

diciembre de 1976.

Para beneficiar a los trabajadores con bajo salario, López Portillo modificó algunas

leyes fiscales y se firmaron convenios con 140 empresas privadas para crear

trescientos mil empleos.

Fundó el banco obrero, con un capital de cien millones de pesos.

En el ámbito internacional, López Portillo es un personaje importante en las

relaciones con España, pues fue el primer jefe de Estado mexicano que viajaba a

ese país. Con este hecho, las relaciones se hicieron prometedoras. España compró

una fuerte cantidad de petróleo y azufre mexicanos.

Basó el desarrollo económico en la explotación de bancos petrolíferos y en la

obtención de créditos en el extranjero a partir de ésta, lo que causó serios

problemas cuando se dio una baja mundial en el precio del petróleo. El peso sufrió

varias devaluaciones y la banca fue nacionalizada.

RELACIONES EXTERIORES

Si partimos de la afirmación según la cual la política exterior surge como

consecuencia de un cambio en lo interno o en lo externo que afecta la condición

del Estado, el efecto de los factores internacionales de carácter económico

presentes de 1970 a 1982 llevaron a la crisis del modelo económico sustentado en

la sustitución de importaciones y orientado hacia el desarrollo de la economía

nacional mexicana, entendido éste último como el interés primordial de la nación.

De ahí que la respuesta, fundamentada en el mismo imperativo, habría de plantear

necesariamente acciones consecuentes en dos planos: el interno, en el cual

recaerá en mayor medida la responsabilidad del éxito del Plan Nacional, y el

externo que incluirá el logro de objetivos específicos que habrían de coadyuvar al

logro de las metas propuestas en lo interno.

Es así como a partir de 1982 nos encontramos con la propuesta de un nuevo

modelo económico, calificado por muchos como de corte neoliberal debido a su

identificación con dicha corriente de pensamiento económico, y manifiestamente

orientado hacia la recuperación de los niveles de crecimiento recientemente

perdidos por la economía mexicana con el consecuente deterioro de los niveles de

vida de la mayor parte de la población, ahora por la vía de a inserción de la

economía nacional en la economía mundial.

De aquellos momentos a la fecha han transcurrido 18 años de intensa actividad

gubernamental en ambos planos. Sin perder de vista la relación intrínseca entre

ambas políticas, el planteamiento central nos llevaría a concluir en que medida las

acciones desarrolladas en cada espacio han cumplido con los propósitos que las

animaron y los fines que se les asignaron.

De ello nuestro interés se centrará en la observación, el análisis metodológico con

su correspondiente explicación teórica de los planes implementados de manera

subsecuente durante el período que va de 1982 a 1999 a través de los esquemas

que identificaremos por su correspondencia con la política exterior económica

mexicana, coincidiendo con la afirmación de que los Estados desarrollan tantas

políticas exteriores como objetivos se propongan alcanzar actuando más allá de

sus fronteras.

La hipótesis central a demostrar en esta investigación es que la Política Exterior de

México ha contribuido directamente a enfrentar los problemas económicos del país

al crear las condiciones propicias para la implantación y operación del nuevo

modelo económico cuyos beneficios teóricamente deben recaer en la sociedad

mexicana, fuente legitimadora de las acciones gubernamentales en lo interno y lo

externo y en cuyos términos ha de evaluarse el éxito o el fracaso de las acciones

del Estado.

Para tal fin nos proponemos identificar él o los criterios primordiales fijados por

cada gobierno actuante durante el período en cuestión, en cuyos términos cabría

esperar que el Estado Mexicano juzgaría acerca del efecto de los factores

internacionales de situación y la determinación en torno a la preferencia relativa

que se juzgó conveniente dar a la consecución de fines específicos y el

establecimiento de las formas de conducta adoptadas.

Desde nuestra perspectiva, identificaremos el proceso a partir de su naturaleza

eminentemente social y su característica predominantemente política coincidiendo

en lo que hoy en día resulta axiomático, que las relaciones exteriores, a diferencia

de antaño, han dejado de ser el simple ejercicio burocrático de un número

reducido de peritos políticos, toda vez que, el gran conjunto de ciudadanos se

interesa profundamente en las relaciones con el exterior.

De otra parte, compartimos la apreciación de que los propósitos del Estado

moderno se han vuelto tan amplios y el esfuerzo que requiere su consecución

incluye tantas facetas de la fuerza nacional que ningún estadista con sentido

común se atreve a correr el riesgo de perder el apoyo de sí pueblo para llevar a

buen término sus relaciones con el mundo exterior.

Asimismo, que en los últimos tiempos ha quedado demostrado que por la más

elemental racionalidad, los gobiernos se ven obligados a ordenar esas relaciones

en planes en los que por lo menos se incorpore el sentir de la masa nacional, se

fijen metas claras, se determinen rumbos y se seleccionen métodos para la política

exterior.

Además, las evidencias sobran para afirmar que el sistema internacional continua

siendo en lo esencial un sistema formado por entidades políticas soberanas, razón

suficiente como para que la política exterior sea trazada en función de él y

ejecutada en sus propios confines.

Con el fin de llevar a buen término mi investigación, creo conveniente iniciar

señalando los fenómenos y procesos que manifestaron la ineficacia del modelo

económico basado en la industrialización por sustitución de importaciones durante

el decenio de 1970.

La crisis del modelo se manifiesta en fenómenos como el aumento de la inflación,

el incremento del desempleo, la reducción del ritmo de crecimiento de la

economía, el déficit fiscal, el déficit comercial, el aumento de la deuda externa, las

constantes devaluaciones del peso, etc.

Estos problemas comprometieron el desarrollo del país, obligando al gobierno

mexicano a replantear el modelo económico. A partir de 1982 es clara la vocación

gubernamental por sentar las bases para una nuevo estrategia de desarrollo

económico.

Al conjunto de políticas gubernamentales tendientes a redefinir al modelo

económico se les denomina Ajuste Estructural. Revisar en que consisten estas

políticas será el siguiente paso en mi investigación.

Las políticas de Ajuste Estructural fueron diseñadas para contrarrestar los

problemas de la economía mexicana (inflación, déficit comercial, déficit fiscal,

endeudamiento, etc.) a partir de la revisión de las funciones del Estado y la

reinserción de México en la economía internacional.

Con el Ajuste Estructural se fue configurando lentamente a lo largo de los años un

nuevo modelo económico radicalmente distinto al de sustitución de importaciones.

Para su éxito, requería de una serie de condiciones tanto internas como externas

que no estaban presentes en 1982. Para crearlas, se tornó imperativo revisar y

volver a definir las políticas estatales tanto en lo interno como en lo externo.

En esta investigación sólo estudiaré las acciones gubernamentales con relación al

ámbito externo, aquellas vinculadas a la Política Exterior, cuyo objetivo primordial

es generar las condiciones propicias para el establecimiento y funcionamiento del

modelo económico. Señalaré la manera en que la Política Exterior de México ha

planteado objetivos y líneas de acción acordes con las necesidades del nuevo

modelo económico, que se traducen en una serie de acciones, actitudes y

decisiones a la hora de que México se interrelaciona con los demás Estados

miembros de la comunidad internacional. Finalmente examinaré acciones tales

como la firma de acuerdos de libre comercio con otros países, la apertura

comercial, el fomento a la industria exportadora, la renegociación de la deuda

externa, la participación en organismos internacionales de corte económico (GATT-

OMC), etc. a partir de las necesidades impuestas por el nuevo modelo económico.

LA MIGRACIÓN MÉXICO-ESTADOS UNIDOS

Las migraciones internas de nuestro país posteriores a la Revolución Mexicana, se

intensificaron desde el tiempo en que arrancó el período de desarrollo económico y

la aplicación de Ja política social implementada por los gobiernos

postrevolucionarios.

Los movimientos migratorios, se incrementaron entre 1 940y 1960, siendo los

destinos más pretendidos la ciudad de México, el norte, noreste y noroeste del

territorio nacional. De 1940 a 1950, el noroeste y el Distrito Federal, ocuparon un

lugar predominante como zonas de atracción, mientras que las otras registraron

variaciones en cuanto a la recepción de migrantes, solamente la ciudad de

Monterrey se mantuvo estable, pues a ella llegaron considerables cantidades de

personas provenientes de diferentes partes del país.

En el período 1950 a 1960, la capital mexi­cana siguió siendo el principal polo de

atrac­ción, pero ya no propiamente del Distrito Fe­deral, sino los municipios

colindantes, per­tenecientes a los estados de México y More­los. También surgieron

como nuevos centros atrayentes, diversas zonas costeras o esta­dos litorales, entre

ellos: Nayarit y Colima, que recibieron flujos de migrantes gracias a su progreso

agrícola.

Hasta 1970 se apreciaron los movimientos migratorios al interior de las grandes

zonas atrayentes, por ejemplo: dentro de la zona noroeste, mucha población de

Coahuila y Tamaulipas se trasladó a Nuevo León y en el noreste, de Sinaloa

salieron emigrantes ha­cia Baja California y Sonora. En Veracruz hu­bo un flujo de

emigrantes que llegaron a él debido al auge petrolero.

En los años recientes la capital del país sigue siendo un punto importante de

atracción, sin embargo, la población migrante ha hecho crecer la mancha urbana

hacia los municipios del Estado de México, por esa razón esta entidad resulta ser,

según el censo de 1990, la que recibió mayor cantidad de emi­grantes. Por su

parte, las ciudades norteñas han llegado a una situación de atracción estable,

mientras que en algunos estados la emigración rural se ha dirigido hacia sus

propias capitales, como es el caso de Puebla y Guadalajara.

De vital importancia es el movimiento migratorio que de 1940 a 1990 ha sucedido

en nuestro país en vir­tud del cual, una buena cantidad de población rural se ha

trasladado hacia las grandes ciudades. Des­taca, además, la constante migración

mexicana hacia Estados Unidos, provocando que, por ejemplo: en 1959 se

registraran aproximadamente 400 mil “braceros y 300 mil en 1963", hasta llegar a

cantidades mayores en los años siguientes. Se presume que en la actualidad hay

en norteamérica más o menos entre 3 y 6 millones de mexicanos, emigrados

clandestinamente, la mayoría de ellos originarios de los estados del norte y centro

occidente del país: Zacatecas, Durango, Jalisco, Michoacán y Guanajuato.

Las grandes ciudades mexicanas, transformadas en polos de desarrollo debido

sobre todo al progreso industrial, reciben amplias cantidades de migrantes,

surgiendo entonces la explosión demográfica” algunas de ellas se fundaron como

centros mineros, otras por ser puntos de intercambio comercial y varias más por

su situación geográfica estratégica para las comunicaciones.

Después de 1965, se ha acelerado el crecimiento de las ciudades, destacando las

metrópolis de la ciudad le México, Guadalajara y Monterrey. en ellas se encuentra

la mayor actividad económica. Industrial, política y cultural del país. También fue

notable el progreso en las ciudades de tipo medio, entre las que figuran Puebla,

chihuahua, León, Aguascalientes, Torreón, Cd. Juárez y varias más. Por otro lado,

hubo algunas que presentan un estancamiento relativo, tal es el caso de Mérida,

Oaxaca, Chilpancingo, Jalapa y otras.

VECINOS DISTANTES

En muchas ocasiones, cuando se analiza el periodo de nuestra historia que parte

de la consumación de la independencia hasta la invasión estadounidense iniciada

en 1846, suele descuidarse el contexto internacional que rodeaba a la joven

república mexicana y que en más de una ocasión influiría de forma bastante

significativa en su proceso histórico. Desde el mismo momento en que la guerra de

independencia tuvo su culminación, México tuvo que dirigir su mirada al extranjero

buscando el aval de la comunidad internacional respecto a su autonomía y

rastreando cualquier suceso que de alguna manera afectara al país.

Así, es indudable que la postura de enemistad que España adoptó durante la

primera década y fracción de vida independiente hacia su ex colonia, fue un

catalizador importante de diversos acontecimientos, al acercar a esta última a

aquellas naciones con políticas menos conservadoras y con las que, al menos

inicialmente, se tenía cierta simpatía y afinidad. Ni que decir de lo sucedido en la

década de 1830, cuando México tuvo que hacer frente a la desmembración de su

territorio con la pérdida de Texas, así como a la posibilidad de graves conflictos

con los Estados Unidos, con su creciente política expansionista, y con Francia, y

sus interminables sueños de un imperio ultramarino.

Asimismo, el estudio del periodo antes mencionado en cuanto a las relaciones

diplomáticas entre México y los Estados Unidos suele darse con base en el análisis

de problemas específicos que se han dado a lo largo de los casi 175 años de

vinculo oficial. La firma de tratados, las rupturas de relaciones, los intereses

económicos y/o políticos detrás del trato diplomático, así como la labor de los

representantes mexicanos o estadounidenses, son los temas más comunes

abordados por la historiografía nacional.

Tomando en cuenta estas dos ambivalencias en cuanto al estudio de las relaciones

México-Estados Unidos entre 1822 y 1847, se pensó realizar una búsqueda que

nos permitiera, por un lado, aproximarnos a estas relaciones bilaterales desde una

perspectiva diferente y, por otro, estar al tanto del complejo panorama

internacional en el que México se vio inmerso durante los primeros veinte años de

vida independiente. Afortunadamente los materiales localizados en el archivo de la

Embajada de México en los Estados Unidos (AEMEUA) del Archivo Histórico de la

Secretaría de Relaciones Exteriores, en la sección específica conocida como

Correspondencia encuadernada, nos permitió hacerlo. A continuación explicaremos

en que se basa esta investigación.

La revisión del archivo antes mencionado, y la reflexión acerca de sus

documentos, nos permiten concluir que el desempeño informativo de los

diplomáticos mexicanos entre 1822 y 1844 (en este año aparece el último de los

despachos incluidos en la Correspondencia encuadernada hasta antes de la guerra,

suscrito por Juan Nepomuceno Almonte) fue una de las tareas más importantes

que desempeñaron entonces. Dejan también apreciar la extraordinaria labor de

aquellos funcionarios en el exterior que, por alguna razón desconocida, han

pasado casi inadvertidos en la historia diplomática mexicana, que ni siquiera

merecieron el rango de representantes oficiales, pero que fueron vehículos

eficientes en la construcción de un mecanismo de obtención de noticias.

Por supuesto, esta búsqueda de novedades se concentró principalmente en

aquellas naciones que, de alguna manera, se vinculaban con México. Fue por ello

que, a pesar de que no faltaron informes sobre países sudamericanos y de casi

toda Europa, el hincapié de esta investigación se encuentra en aquellos materiales

que trataban los acontecimientos de cuatro países en particular: a saber, España,

Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, naciones con quienes México compartió la

parte más relevante de sus relaciones exteriores entre 1821 y 1844.

Igualmente, la documentación propició la separación de este periodo en dos

etapas: una primera, concentrada en la década de 1820, en la que el núcleo de la

problemática externa de México estuvo, por un lado, en la búsqueda del

reconocimiento por parte de Inglaterra y Francia, las principales potencias de

Europa y, por el otro, en la preocupación por contrarrestar los temidos intentos

respecto a los planes de reconquista españoles. La segunda etapa, que se

extiende de 1830 a las vísperas de la guerra con Estados Unidos, fue más

conflictiva. El asunto de las reclamaciones y presiones expansionistas

norteamericanas, los problemas diplomático-económicos con Francia y la perenne

rebelión texana así lo indican.

En ambas etapas, México recurrió a todos los medios a su alcance para solucionar

estos problemas. De la misma manera, su legación en Washington usó uno de sus

escasos recursos: la información. En el medio de los conflictos, y aun en

momentos de calma, cualquier suceso, rumor, noticia o punto de vista que se

consideraba oportuno merecía una reseña y era transmitido a cualesquiera de los

gobiernos mexicanos que ocuparon el poder en ese tiempo.

Tanto la una como los otros mantuvieron esta relación como una constante, a

pesar del continuo y aparente desinterés o desarticulación entre ambos. Aparente

pues, en la mayoría de las ocasiones, más que falta de interés por resolver las

necesidades económicas o atender a la labor informativa de quienes nos

representaban en el país del norte, lo que se daba en las administraciones

mexicanas era impotencia o incapacidad para enviar recursos o actuar en

concordancia con los informes que le llegaban y, a veces, aun con las propuestas y

deseos que se le manifestaban. También sucedía, sin embargo, que la misión en

Washington no fuera en ocasiones muy consciente de la verdadera magnitud de

los problemas que enfrentaba el país.

Entre los asuntos que la legación notificaba a sus superiores se hallaban, de

manera importante, algunos que no parecían guardar conexión directa con México

y que se referían a los asuntos domésticos de Estados Unidos. Si bien es lógico

que hubiera mucho que decir sobre el país en donde se residía y trabajaba, esto

respondía también, quizá en un grado alto, a la ambivalente valoración que los

mexicanos hacían de sus vecinos. En efecto, estos últimos representaban un ideal

y un ejemplo a seguir en muchos aspectos (ambos países eran ex-colonias

independizadas así como sociedades que trataban de romper con el viejo molde

conservador europeo) a la vez que una amenaza a la soberanía nacional.

Por ello, cualquier acontecimiento destacado resultaba irresistible a los ojos de los

servidores mexicanos, y digno de mención. Ni qué decir que los momentos de

especial agresividad expansionista de Washington estimularon de manera especial

a la legación, que puso su mejor esfuerzo en enterarse cuanto antes de cualquier

noticia o rumor que pudiera ayudar a sus gobiernos en el proceso de toma de

decisiones. De esta manera, México era puesto al tanto, siempre y en forma

cuidadosa, de los problemas externos y conflictos internos así como de los logros

estadounidenses.

En concordancia con estos elementos, una preocupación de la política exterior

mexicana de entonces, y de quienes debían aplicarla en los Estados Unidos, fue la

promoción de una imagen positiva de la nación, utilizando para ello a la opinión

pública estadounidense para conseguirlo. Se trataba de manejar las noticias de tal

forma que se crease la impresión de que México era un país en desarrollo y en

paulatina prosperidad. Con ello se favorecía, antes que nada, la obtención del

reconocimiento, tanto de las potencias europeas como de los mismos Estados

Unidos, pero también, cuando se hizo evidente que la visión idílica no era del todo

exacta y que Estados Unidos era más un enemigo que un aliado, se satisfacía la

necesidad de agradar a Washington y, aún más que eso, de agradar a la opinión

pública, que en muchas ocasiones se consideraba más importante. Lo último era

un medio de convencimiento, que en realidad no dejaba de ser defensivo.

De cierta forma, la legación distinguió entre el pueblo de Estados Unidos (por lo

menos aquel que tenía voz y voto) y su gobierno. En los momentos de mayor

conflicto bilateral se buscó incluso ganar al primero, haciéndole llegar el punto de

vista mexicano acerca de las injusticias cometidas por el segundo, y así ejercer

presión sobre éste. El hecho de que noticias favorables a la situación del país (aun

siendo falsas o inexactas) aparecieran en periódicos estadounidenses era recibido

con gusto por los diplomáticos mexicanos, más que nada por el deseo de que

éstas tuvieran, en su momento, un efecto positivo sobre el gobierno de

Washington. El medio principal para que estas notas aparecieran en los diarios

mencionados fue la compra de espacios periodísticos, de forma que, a cambio de

una «gratificación» en efectivo, los editores permitían la inserción de artículos

propicios a México.

En este sentido, puede afirmarse que la labor informativa del encargado de

negocios o del ministro extraordinario y enviado plenipotenciario de México en

Washington era difícil, constante y exigente. Difícil porque la legación debió haber

sido casi invisible e incluso menospreciable para el Departamento de Estado y el

ambiente diplomático de Washington. Constante pues era una tarea cotidiana, que

no se podía dejar de lado en ningún momento. Exigente porque quienes la

realizaban dependían, en la mayoría de los casos, de su propio criterio para

informar sobre un asunto y dejar otro fuera, para crear una imagen o para estar

prevenidos de un ambiente externo que, en general, había sido hostil para México.

Se trató entonces de acciones sobresalientes en el trabajo de los representantes

de aquel país en el vecino del norte, que complementaba aquellas que suelen

considerarse como propias de la diplomacia, así como los otros deberes

«menores» de intermediación comercial.

Los informes y perspectivas de estos funcionarios mexicanos en el exterior son, de

tal forma, una herramienta para saber cómo fue que México entendió al mundo

que lo rodeaba. Y no sólo eso, sino también la forma en que ese entendimiento,

esa «visión», cambió con el paso del tiempo y el devenir de los hechos. Así, el

temor y el rencor hacía España se transformó en un paulatino pero creciente

desinterés hacia lo que se había constituido en un «obstáculo» superado; el

constante respeto por Gran Bretaña se vio interrumpido en ocasiones por la

desilusión ante su cautelosa y a veces fría (desde el punto de vista mexicano)

política exterior hacia México; la incertidumbre respecto de Francia pasó al

convencimiento de que ésta constituía más una amenaza que un punto de apoyo

y, por último, el eterno y contradictorio sentimiento de atracción y rechazo,

identificación y recelo frente a los estadounidenses se mantuvo, pero, en el

periodo trabajado, la desconfianza y al mismo tiempo la conciencia de que Estados

Unidos constituía un enemigo al que debía temerse aumentaron en forma

inexorable. Estos temores se vieron ratificados, en forma abrumadora y definitiva,

en 1846, cuando la amenaza que significaba el país del norte estalló en pleno

rostro de México.

De tal suerte, investigar la labor informativa de los diplomáticos mexicanos permite

adentrarse en el México de principios y mediados del siglo XIX y en la forma en

que se encaró entonces el contexto internacional, vinculando así los problemas

externos e incluso internos del país con los de otras naciones. En concordancia con

esto, podemos también, formarnos una idea de la presencia de la delegación

mexicana en los Estados Unidos, junto con las enormes dificultades económicas,

administrativas y diplomáticas que enfrentaba, revalorizando a la vez, la labor de

quienes, tal vez por no haber sido enviados oficiales, o por no aparecer en algún

momento coyuntural espectacular de las relaciones México-Estados Unidos, han

pasado desapercibidos en la historiografía tradicional. De esta forma, no se

pretende más que aclarar un aspecto desconocido en la historia de las relaciones

entre ambos países y contribuir, de tal modo, a su mejor comprensión.

FIN DE LA GUERRA FRIA

Un nuevo proceso de reno­vación surgió en la Unión Soviética, llevado a la práctica

por el presidente Mijail Gor­bachov que tomó el poder en el año de 1985. La

reestruc­turación o “Perestroika” en el gobierno soviético incluía la política de

apertura y mayor transparencia en la informa­ción, conocida como “glas not”.

Gorbachov propuso este programa de reformas políti­cas, económicas y sociales

para aplicarse no sólo en su país, sino en todo el bloque so­cialista. A nivel

internacional sus objetivos estaban dirigidos a lograr el desarme de las grandes

potencias proponiendo una estrategia basada en relaciones de cooperación y de no

enfrentamiento con los Estados Unidos. Esta postura soviética contribuyó en gran

medida a la reducción de las tensiones provocadas durante mucho tiempo debido

a las duras y difíciles relaciones sostenidas con el bloque capitalista sobretodo con

Norteamérica.

Los presidentes Mijail Gorbachov de la firmaron en Washington el 1 de julio de

alcance, de prohibición de la fabricación de armas químicas y destrucción de los

arsenales nucleares. Asimismo, varios paí­ses miembros del bloque so­cialista

iniciaron un proceso de democratización mediante la aplicación de una política de

apertura que los ha llevado, entre otras cosas, a establecer relaciones con países

capitalistas. Esto trajo por conse­cuencia el término de la Gue­rra Fría y

simbólicamente este hecho se representa con la destrucción del Muro de Ber­lín,

Alemania en 1989.

La caída del muro de Berlín proclama el fin de la Guerra Fría, de la cual uno de sus

frentes era el Oriente Medio.

En 1989, el gobierno israelí adopta una iniciativa de Paz basada en los Acuerdos de

Camp David. Los puntos de la propuesta eran:

**Elecciones libres y democráticas en el Margen Occidental y Gaza.

**Negociaciones directas de Paz entre los estados árabes e Israel.

**Colaboración internacional para solucionar el problema de los refugiados árabes.

**Estrechar los vínculos con Egipto para aplicar la visión de paz contenida en los

Acuerdos de Camp David.

En el verano de 1990 Iraq invade Kuwait y en el mes de febrero de 1991 una

coalición internacional, en aplicación de las resoluciones 660 y siguientes del

Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, expulsa a las tropas iraquíes del

territorio de Kuwait.

Durante la Guerra del Golfo Israel es bombardeado con misiles de largo alcance

desde Iraq.

La OLP se pone del lado de Iraq lo que produce el descalabro político de Yasser

Arafat que sólo logra superar con posiciones de moderación y acatamiento de

precedentes como las previsiones de los Acuerdos de Camp David.

 MÉXICO Y LA CONFRONTACIÓN DE LOS BLOQUES ECONOMICOS.

La dureza con que los cambios históricos recientes en Mexico y en el mundo han

golpeado a los trabajadores, a los sectores más desposeídos; la profundidad y

extensión de las derrotas sufridas por las fuerzas progresistas de la humanidad en

las últimas 2 décadas han sido aprovechadas por los publicistas de los vencedores

para proclamar el fin de la historia. Se pretende borrar la memoria, acentuar el

desaliento y someter por la ignorancia a los pueblos. Este siglo habría demostrado

que el único sistema económico-político viable y posible es el capitalismo y la

inconsistencia de quienes luchan por superarlo.

La verdad de las cosas es más compleja. Lo cierto es que el capitalismo, desde que

emergió sobre la base de la revolución industrial y el mercado mundial, ha sido un

sistema atravesado por contradicciones económicas y sociales que periódicamente

lo ponen en cuestión, en crisis. Las crisis ponen fin a las fases de expansión del

sistema y derivan en fases de recesión del mismo, configurando así, entre ambos

tipos de fase un movimiento de ciclo u onda.

Desde la revolución industrial se han sucedido varios ciclos largos de una duración

de alrededor de 50 años; caracterizados cada uno por una fase expansiva seguida

de una fase recesiva, cada una de las cuales ha durado alrededor de un cuarto de

siglo. Precediendo cada una de las fases expansivas del capitalismo, la historia

registra un conjunto de importantes innovaciones tecnológicas, por un lado, y la

existencia de una abundante mano de obra barata, por otro; factores ambos que

permiten un aumento de las tasas de ganancia.

Las fases de expansión se caracterizan por la tendencia al aumento de la

producción y de las utilidades, crece el empleo, crece la inversión. Junto con ello, a

lo largo de estas fases, el movimiento social y político de los trabajadores se

reconstituye y fortalece, alcanzando progresivos avances.

Las crisis se desatan ante una baja persistente de la tasa de ganancia, por el

agotamiento de las innovaciones tecnológicas y las crecientes presiones salariales

que se van generando a medida que el sistema se acerca al pleno empleo.

Durante las fases recesivas, por ello, bajan las tasas de crecimiento, aumenta el

desempleo, se agudiza la concentración del ingreso y la centralización del capital y

cae la inversión.

Las crisis son momentos decisivos, llenos de tensiones y peligros, que reflejan la

incapacidad de continuidad del sistema bajo las pautas tecnológicas, económicas,

sociales y políticas que lo sustentan. En presencia de la crisis, se producen

violentas convulsiones políticas, en las que se ponen en juego distintas salidas

históricas, reformuladoras o revolucionarias del sistema.

Hasta ahora, el capitalismo ha logrado salir de estas crisis, operando profundas

transformaciones políticas, económicas y tecnológicas en su seno, por una parte, e

inflingiendo derrotas sucesivas a los trabajadores en la lucha de clases, por otra.

Sin embargo, el doloroso aprendizaje del movimiento revolucionario no se ha

detenido y ello se ha revelado en su capacidad de cuestionamiento cada vez más

global del sistema.

En un rápida mirada a los ciclos y crisis del capitalismo, cabe recordar una primera

onda larga entre 1790 y 1848. Apoyado en las invenciones de la máquina de vapor

y el telar mecánico, este ciclo se reflejó políticamente en la revolución francesa e

inglesa, en la independencia de los EE.UU. y de América Latina, entre otros hechos

significativos. La crisis se presentó a partir de 1817, al calor de la cual surgió la

Primera Asociacion Internacional de los Trabajadores y el marxismo.

El siguiente ciclo abarcó desde 1849 hasta 1895, con crisis a partir de 1873. El

imperialismo británico se afirmó como centro motor del sistema apuntalado por el

desarrollo de los ferrocarriles, los transatlánticos a vapor, el telégrafo y la industria

siderúrgica. En medio de la crisis, los trabajadores protagonizaron una primera

experiencia de gobierno obrero, al capturar por algunas semanas el control de la

Comuna de París.

Un tercer ciclo se extendió desde 1896 hasta 1945. La invención del motor de

combustión interna, la aparición de la industria automotriz, los motores y la

iluminación eléctrica, el desarrollo de la infraestructura urbana y de las industrias

afines, dinamizaron la expansión. La crisis que se presentó a partir de 1913

desembocó en las dos guerras mundiales, al calor de las cuales se produjeron las

primeras dos revoluciones triunfantes, en Rusia y China, que emprendieron sendos

intentos por superar el capitalismo.

Así llegamos al ciclo que ha cubierto los últimos 50 años.

Su fase expansiva, que duró hasta 1967 aproximadamente, se basó en la

expansión de la industria automovilística, de la aeronáutica, la petroquímica y los

comienzos de la tecnología electrónica y nuclear.

En el plano económico-institucional, el capitalismo se vió necesitado de empujar al

Estado a una actuación reguladora del sistema y promotora de la demanda para

salir de las crisis y prevenirlas. Se dió paso así a los estados de bienestar -

proveedores de bienes y servicios publicos extendidos- y al capitalismo de estado,

como marco de actuación del capital, encabezado ya para entonces por grandes

empresas transnacionales.

Ante la aparición de fuertes movimientos socialistas, que aprovechaban las lacras

del sistema para promover su cambio, la reformulación capitalista se dirigió a

corregir los excesos del mercado y a temperar las violencias del sistema; para

cerrar así el paso al avance de la revolución.

El Estado se presenta como el refugio contra lo arbitrario y lo injusto y es él, bajo

la presión de las luchas sociales, quien mediante leyes y decretos morigera las

brutalidades del capitalismo. Se desarrolla así la legislación del trabajo, el aumento

continuo del gasto público y de los sistemas de redistribución. El Estado, además,

se preocupa de combatir la recesión y el desempleo -mediante su capacidad de

compra y contratación-. Maneja con tal intención su presupuesto.

El mundo de la post-guerra, se caracterizó políticamente por el desarrollo de la

llamada Guerra Fría, entre un campo capitalista liderado política, económica y

militarmente por los EE.UU., y un campo "socialista" encabezado por la Unión

Soviética. Confrontación en función de la cual se alinearon las fuerzas políticas en

la mayor parte del planeta.

En este contexto internacional, el capitalismo chileno adoptó también hacia 1940

una nueva configuración histórica. En lo económico, se dió paso a un proceso de

industrialización del país, protegiendo a las nacientes empresas nacionales de la

competencia de importaciones, que eran de esta manera sustituídas. El estado

asumió en ese proceso un rol de motor y guía del desarrollo nacional, acometiendo

directamente la inversión y la gestión productiva en diversas actividades

consideradas estratégicas, así como en la provisión de bienes y servicios públicos

(educación, salud, vivienda, seguridad social, energía, comunicaciones, transporte,

etc.)

Si bien la producción minera continuó teniendo por destino fundamental a los

mercados externos, la producción industrial estaba volcada al mercado interno y

era éste el que dinamizaba al conjunto de la economía. No obstante, claro está, los

dólares necesarios para importar las maquinarias y los bienes intermedios para la

industria continuaron proviniendo, fundamentalmente de las exportaciones de

cobre -y de la inversión extranjera, luego de 1950-.

En lo político, amparado en la Constitución de 1925, se estructuró un "estado

nacional desarrollista", o "estado de compromiso" entre la burguesía industrial, las

capas medias y la clase obrera de la gran industria, cuyos partidos hegemonizaron

el control del poder político.

Hacia fines de la década del 60, diversas evidencias mostraron el inicio de una

nueva crisis estructural del capitalismo a nivel mundial. Las tasas de ganancia

había venido declinando en los EE.UU., una vez más, como consecuencia del

agotamiento del patrón tecnológico y de las crecientes presiones salariales. El

síntoma específico fue la aparición de la llamada "estanflación"; esto es,

estancamiento -bajo crecimiento del producto- con inflación.

A partir de ese momento, una serie de hechos fueron jalonando la crisis y

revelando su proceso de generalización desde los países núcleo y cabeza del

sistema hacia los países dependientes, e incluso hacia los llamados países

"socialistas".

El primero de tales acontecimientos fue la crisis monetaria internacional, hacia

1971, cuando EE.UU., presionado por Francia, anuncia el término del patrón oro-

dólar (convertibilidad y respaldo del dólar por reservas en oro), que había sido uno

de los acuerdos básicos -acuerdo de Bretton Woods- para el restablecimiento del

comercio internacional luego de la II Guerra Mundial.

En 1973 estalla la crisis del petróleo, provocando una agudización de las

tendencias recesivas e inflacionarias en los países capitalistas avanzados y

derivando en una enorme acumulación de capital en los países productores de

petróleo, especialmente los árabes -surgen los "petrodólares"-.

Todo ello en el marco de una extensión de los movimientos populistas,

nacionalistas, reformistas y revolucionarios en todo el mundo capitalista, que

tienen lugar con singular fuerza a partir de 1968.

Revueltas obrero-estudiantiles en Francia y Alemania, el movimiento hippie, por los

derechos civiles y contra la guerra de Vietnam en EE.UU., el rebrote guerrillero en

América Latina y en Africa, el ejemplo movilizador del Che y de la Revolución

Cubana, el Concilio Vaticano Segundo y la emergencia de movimientos de

cristianos comprometidos con el pueblo; son algunos de los hechos que reflejan la

tendencia del cambio, haciéndose presente en el escenario de la crisis.

Hacia 1979, la crisis se extendió hacia toda Europa y Japón. La contracción de la

producción y del comercio se acentuó, en tanto se expandió aceleradamente el

capital financiero y la especulación. La banca internacional, a la que fueron a parar

una buena parte de los petrodólares, los recicló hacia los países dependientes y

hacia los países "socialistas". Fue la época del "dólar barato", en que se multiplicó

el endeudamiento, insuflando oxígeno prestado a estas economías.

En lo político, mientras en el Cono Sur de América Latina las dictaduras militares

ponían término al ascenso popular, en otras regiones del mundo, otros pueblos

rompían con la dominación colonial y la presencia del imperialismo: Vietnam, Laos

y Camboya, en Asia; Angola, Mozambique, Cabo Verde y Guinea Bissau, en Africa;

Nicaragua, en Centro América.

1982 marca un momento de viraje: estalla la crisis de la deuda externa. El

gobierno norteamericano fuerza su recuperación con altas tasas de interés que

atraen los dólares de todo el mundo hacia los EE.UU., provocando una elevación

del precio del dólar que sumerje en la insolvencia y en la recesión a todos los

países previamente endeudados.

En América Latina, la crisis remeció a las dictaduras militares. Económicamente, los

80' serían la "década perdida"; políticamente, estarían marcados por los procesos

de "transición a la democracia" en el Cono Sur y de "guerra de baja intensidad" y

posterior "pacificación" en Centro América.

Generando enormes déficits en su balanza comercial y en su presupuesto, Reagan

impulsó hacia adelante la demanda y la inversión en los EE.UU. poniendo al

complejo militar-industrial a la cabeza de su recuperación económica. La "Guerra

de las Galaxias" o Iniciativa de Defensa Estratégica, cumplió así un rol tanto

económico como de arma central de una feroz ofensiva político-militar desatada

por los EE.UU. Al término de los 80', muchos de sus objetivos se habían cumplido.

Desde 1982-83, se verifica una fase de ajuste y reestructuración del sistema

capitalista internacional, en que se van creando las bases tecnológicas, económicas

y políticas de superación de la crisis y de inicio de un nuevo ciclo.

En el plano tecnológico, la introducción de la microelectrónica, la cibernética, la

robótica y la biotecnología, abren nuevas fronteras al desarrollo de las fuerzas

productivas; configurando una verdadera Tercera Revolución Industrial. Entre la

microelectrónica y la cibernética, fundamentalmente, se ha dado paso a una

"revolución de las comunicaciones" -las telecomunicaciones y la autopista de la

información- con enormes implicancias para la movilidad y la integración planetaria

del capital y para la dominación política e ideológica de los pueblos.

La nueva era tecnológica sitúa al conocimiento como factor decisivo de la

producción; relativizando la importancia de las materias primas y de la mano de

obra sin calificación.

En el plano económico, se han sentado las bases objetivas para una acumulación

del capital a escala planetaria. Ese es el transfondo esencial de lo que se ha dado

en llamar globalización o transnacionalización: la etapa de desarrollo del

capitalismo en que el ámbito más dinámico de acumulación pasa a ser el mercado

mundial. Esto ya es así en el plano del capital financiero, especialmente el de

carácter especulativo; pero empieza a plantearse también en algunas ramas

productivas como la automotriz y la electrónica.

El patrón de acumulación resultante de la Segunda Guerra Mundial se desarrolló

teniendo como eje y base a los mercados nacionales y como complemento esencial

al proceso transnacional de acumulación. Es esto lo que empieza a cambiar.

Como reflejo de esta tendencia, se acentúa la mayor velocidad de crecimiento del

comercio mundial respecto del producto mundial. La proporción de su producto

que los países centrales vuelcan al comercio mundial aumenta considerablemente:

por ejemplo, EE.UU, de un 4,5% del PIB en 1950, al 10,7% del PIB en 1990.

Alemania, del 13,5% al 33,2% del PIB durante el mismo período.

La economía mundial va dejando de ser sólo un agregado de economías nacionales

vinculadas por flujos de comercio e inversión, para convertirse progresivamente en

una red única de mercados y producción.

El proceso de globalización podría definirse como un sistema de producción en el

que una fracción cada vez mayor del valor y de la riqueza es generada y

distribuida mundialmente por un conjunto de redes privadas relacionadas entre sí y

manejadas por las grandes empresas transnacionales, aprovechando plenamente

las ventajas de la globalización financiera, núcleo central del proceso.

El proceso de globalización representa, por ello, la etapa más avanzada de la

tendencia a la internacionalización, a la máxima movilidad, que es consustancial al

capitalismo.

Esta etapa del desarrollo del capitalismo enarbola su propio discurso, su propia

ideología y política económica. Es el Neoliberalismo, que invade el planeta en los

últimos 15 años.

Estrangulados los países por la deuda externa, las transnacionales y la banca

internacional utilizaron al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional para

imponerles los llamados Programas de Ajuste .

Tema 4 Modelo Neoliberal:(1982-2000)

Subtema 1: Gobiernos de Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de Leon.

a)Perdida de la autosuficiencia alimentaria b)El desempleo c)Dependencia tecnologica

Subtema 2: Rompimiento estado y empresarios

a)Nacionalización de la banca

Subtema 3: Pactos estabilizadores

a)Propuesta y crisis “Cambiar Todo Para Quedar Igual”

Subtema 4: Ilegitimidad de las intituciones políticas

Subtema 5: Radiografia de la pobreza y las políticas de solidaridad y bienestar social

Subtema 6: Reformas Contitucionales

Subtema 7: 1994 al que vivimos (2000)

a) EZLN b) Magnicidios c) EPR d) La cuarta declaración d ela selva lacandona e) Narcotrafico

GOBIERNOS DE MIGUEL DE LA MADRID HURTADO, CARLOS SALINAS DE GORTARI Y ERNESTO ZEDILLO PONCE DE LEON.

De la Madrid recibió al país en una grave situación económica, empeorada por la

deuda externa y las circunstancias políticas y económicas a nivel mundial.

Con una política austera enfrentó problemas económicos muy fuertes, como el

descenso del precio del petróleo a nivel mundial.

En el ámbito internacional, cooperó con un grupo diplomático encargado de

procurar la paz en Centroamérica.

Un viaje por varios países europeos trajo como consecuencia un intercambio más

intenso a nivel comercial, político y cultural.

A finales de su gobierno una muy fuerte devaluación afectó nuevamente la ya

quebrantada economía mexicana.

Dejó su cargo a Carlos Salinas de Gortari, y actualmente funge como director del

Fondo de Cultura Económica.

Asumió la presidencia el 1° de diciembre de 1988, en un periodo extremadamente

complicado para México, pues la crisis continuaba afectando la economía nacional.

A través de lo que los especialistas llamaron "Terrorismo fiscal", Salinas obtuvo

más ingresos; y se deshizo de muchas empresas propiedad del gobierno que

funcionaban como pérdidas para reducir los gastos.

Renegoció la deuda externa reduciéndola en un 26% e incluso, en 1991, se

reportó el primer superávit en muchos años.

Durante su sexenio, la red de carreteras se reestructuró y se puso en marcha el

Programa Nacional de Solidaridad, que se encargó de dotar de agua, electricidad,

o banquetas a pueblos lejanos de la ciudad.

A nivel internacional se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y

Canadá y se lograron muchos intercambios comerciales y culturales con diversos

países.

En enero de 1994 se inició en Chiapas un levantamiento armado indígena que

provocó una seria crítica internacional contra su gobierno. A partir de ello,

sobrevinieron varios acontecimientos que desembocaron en la estrepitosa caída

del peso al final de su mandato presidencial.

De este modo quedó empañado su buen desempeño presidencial, el cual había

hecho declarar a la prensa, tanto nacional como internacional que era el mejor

gobernante de México en los últimos años. Entregó el poder a Ernesto Zedillo y se

retiró al extranjero.

Ernesto Zedillo siendo Secretario de Educación Pública en 1988, renuncia a su

cargo para incorporarse a la campaña presidencial de Luis Donaldo Colosio.

El candidato fue asesinado y Ernesto Zedillo fue postulado por el PRI para

contender en la elección presidencial. Resulta electo por un amplio margen para

ocupar la Presidencia de 1994 al 2000.

Su administración se caracteriza por el gran impulso que se le ha dado a la

democracia con la reforma a las leyes electorales. En la actualidad, la oposición

gobierna diversos estados, como el Distrito Federal, y también tiene una

participación significativa tanto en la Cámara de Diputados como en la de

Senadores.

Al inicio de su gestión el país se enfrentó a una de las peores crisis económicas de

su historia, pero con su programa de gobierno logró una estabilidad importante,

que ninguno de sus últimos antecesores habían podido conseguir. Su gobierno le

ha dado un gran impulso a la exportación y al comercio, por que se han firmado

diversos tratados internacionales.

En estos años se han estrechado los lazos y la relación de México con los países

latinoamericanos, europeos, y de todo el mundo en general. En el aspecto social,

el gobierno implementó el programa "Progresa" para ayudar a familias en pobreza

extrema. También durante su gobierno, el país se ha visto afectado por numerosas

catástrofes naturales, como sismos, sequías e inundaciones, en todos los casos el

Presidente Zedillo giró instrucciones y supervisó personalmente la ayuda a los

damnificados.

MODELO NEOLIBERAL

Los Planes Nacionales de Desarrollo tienen sus antecedentes en la programación

sectorial surgida en los años setenta como un intento de racionalizar las acciones

del sector público, surgieron programas en educación, agricultura, industria, etc.

Posteriormente, a principios de los años ochenta, en el régimen de López Portillo

se elabora el Plan Global de Desarrollo. Con estos precedentes en el sexenio de De

la Madrid y en el de Salinas de Gortari se elaboran los Planes Nacionales de

Desarrollo. Sin embargo, hay que considerar que dichos planes no eran un mero

ejercicio técnico, sino que subyace en los dos últimos la concepción política

neoliberal como resultado de que representantes de esa