Historia contemporánea de Argentina, siglo XIX

Economía agroexportadora. Colonias agrícolas. Inmigraciones masivas. Régimen oligárquico. Positivismo. Ley Sáenz Peña. Partidos políticos argentinos modernos

  • Enviado por: Alonso Cintia
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 11 páginas
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I. INMIGRACION MASIVA

LA GRAN INMIGRACIÓN

Cuando Alberdi y Sarmiento la caracterizaron como importante factor de progreso- idea recogida por la Constitución de 1853- empezaron a llegar los primeros contingentes organizados, para poblar nuestro territorio.

Durante el gobierno de Avellaneda se sancionó la “Ley de Inmigración” (1876). Dicha ley aseguraba a los inmigrantes una serie de derechos, tales como alojamiento gratuito a su llegada al país durante 5 días, seguridad de trabajar en el oficio que fuera de su grado y pasaje gratuito hasta el lugar donde deseaban radicarse. La política inmigratoria dio resultados: durante la presidencia de Roca entraron en el país medio millón de personas. En las dos últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, la argentina experimento un notable crecimiento de su población.

A la vez, las características de este aumento modificaron la composición de la población y su distribución en el territorio.

LA AFLUENCIA MIGRATORIA

La llegada de inmigrantes europeos a la Argentina fue aumentando paulatinamente, pero se transformó en masiva entre 1180 y 1914. En este periodo ingresaron al país más de tres millones de extranjeros, de los cuales dos tercios se quedaron en nuestro territorio. Esto produjo un enorme impacto demográfico, ya que la población del país se duplicó en solo 20 años.

Entre los integrantes que arribaron al país predominaron los italianos y españoles, aunque también vinieron franceses, alemanes, ingleses, suizos, rusos, polacos y sirio- libaneses, entre otras nacionalidades.

En muchos casos, estas personas dejaban su lugar de origen por falta de empleo y por las dificultades que enfrentaban para sobrevivir. Pero, en general, la decisión de migrar estuvo relacionada con las expectativas de mejorar el nivel de ingresos y lograr así una mejor posición social en el nuevo país de residencia o en el de origen. Otro factor que favorecieron las migraciones fue la disminución en los costos de los fletes marítimos.

DISTRIBUCION GEOGRAFICA DE LOS INMIGRANTES

El 80% y casi el 70% de la población total del país se concentraban en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, sobre todo en las grandes ciudades. Tucumán y Mendoza también recibieron el aporte de inmigrantes y crecieron en población. No ocurrió lo mismo con el resto de las provincias de noreste e incluso algunas disminuyeron su población.

El estado Argentina otorgaba a los inmigrantes aportes como anticipos de pasajes, alojamiento en hoteles, asilos, o concesión de tierras.

Buenos Aires y Rosario principalmente, brindaban a los inmigrantes mejores posibilidades al ser baratos, estos lugares se llamaron conventillos. Eran grades casas con cuantiosas habitaciones comunicadas por un patio central. Estas casas eran familias porteñas ricas. En esas viviendas dañadas y añejas por el abandono se alojaron los inmigrantes, que debieron vivir en la precariedad y aglomeración.

LOS CAMBIOS SOCIALES

Los extranjeros se ubicaron en su mayoría en aquellos rubros ocupacionales desarrollados por el proceso de expansión, es decir, en lugares de trabajo no ocupados. En un primer momento se dedicaron a la agricultura, puesto que la región pampeana carecía de una población asentada estable. No fueron, en cambio, empleados en la producción vacuna, ya q estos inmigrantes no eran hombres “de a caballo”. En esta actividad continuaron predominando los nativos, que se dedicaban tradicionalmente a ella.

EL INMIGRANTE Y LA PROPIEDAD DE LA TIERRA

Sarmiento apostaba no solo al trabajo de los extranjeros sino también a su ascenso social, el cual se lograría por dos canales:

  • accediendo a la tierra y

  • a la educación gratuita y obligatoria

Pero las cosas sucedieron en forma diferente.

El acceso de los inmigrantes a la propiedad rural fue muy limitado: grandes estancias con poderosos terratenientes ofrecían la rentabilidad avícola-ganadera. Sólo se organizaban productivas con contrato de arrendamiento para los inmigrantes.

Esta política económica rural no favoreció el establecimiento de dicha población.

Los inmigrantes que no pudieron trabajar en el campo fueron trabajadores salariados que conformaban la clase urbana. Estos con algún recurso, o con un oficio, formaron la clase media. Hijos de inmigrantes obreros lograron ascender, por una carrera profesional, o por un cargo de administración pública. Entre esos dos sectores había una cercanía. Una franja de la sociedad, que compusieron los sectores populares urbanos. Los llegados podían trabajar en talleres industriales en Buenos Aires, a fines de siglo. Pero muchos quedaron sin trabajo, o no eran mano de obra calificada, y se empezaban a ver mendigos en las calles en condiciones insalubres.

Muchas personas y medios, a pesar de que eran pocos, se dirigían así ante el pueblo:

“...La hospitalidad es generosa, pero ¡guay con los que pretender ser superiores y privilegiados sobre los ciudadanos! La bondad no iría jamás a conceder privilegios al extranjero que los haga superiores al hijo del país”.

IDEALES DE ALBERDI SOBRE LA INMIGRACIÓN

Alberdi tenía enfoques muy diferentes hacia el rol que cumplirían los inmigrantes en nuestro país. Principalmente, tenía el claro que el Estado debe estar manejado por la elite y a ella pertenece exclusivamente la acción política.

¿Cual es el rol de los inmigrantes extranjeros entonces?

Es un gajo vivo de civilización, posee hábitos de trabajo y costumbres de obediencia pasiva.

No interesa su grado de cultura, pues Alberdi tenía sus ojos puestos en el modelo agro exportador y tampoco- mucho menos- por la participación ciudadana. Venían a trabajar, a agradecer la Argentina, y por eso contarían con amplísimos derechos civiles. Pero siempre remarca que el control del Estado no es asunto de ellos y que para esos fines no se los había convocado.

II. LA ORGANIZACION DE LA ECONOMIA PRIMARIO EXPORTADORA

El año 1880 marca el inicio de un periodo de acelerado crecimiento económico y de modernización del país tanto en el campo como en las ciudades. Las transformaciones sociales y económicas se hicieron muy notables, tanto que se conoce a este periodo como el de la Argentina moderna.

Durante esta etapa la Argentina se integro plenamente en el mercado mundial como proveedoras de productos agropecuarios y como importadoras de artículos industriales, capitales y tecnologías provenientes de Europa Occidental, especialmente de Inglaterra.

Dentro de esta inserción dependiente de la Argentina en el comercio internacional pueden reconocerse las siguientes etapas:

  • LA EXPANCION DEL SALADERO. A partir de la década de 1820, la relativa paz de la región pampeana permitió la instalación de saladeros que tenían cono actividad básica la preparación de cueros y de carne salada para su exportación. El latifundio, favorecido por las distintas administraciones provinciales, es el medio en el que se desenvuelve una clase terrateniente caracterizada por su versatilidad y capacidad de lobby sobre el poder político.

  • LA ERA DEL OVINO. A partir de 1850 la cría del ganado de ovino desplaza al bovino, debido a la demanda creciente de la industria textil europea. Loa beneficios obtenidos con la exportación de lana permiten la modernización de la estancia como unidad productiva. Se difunde el uso del alambrado, se instalan molinos y bebederos, se refinan las razas- tanto las ovinas como las ganaderas- mediante la importación de ejemplares europeos. Se funda la Sociedad Rural Argentina

  • EL PREDOMINIO DE LA CARNE CONGELADA Y DE LOS CEREALES. Las nuevas tierras, alejadas del puerto, fueron puestas en valor por la extensión de vías férreas que cubrían la mayor parte de la región pampeana. Desde las últimas décadas del siglo, la carne congelada tuvo acceso a los mercados europeos, cambiando las características de la actividad ganadera. La necesidad de producir carne de calidad llevo a la cría y selección de los animales, incorporando diferentes razas. Se extiende la actividad de invernada, especialmente en las zonas más ricas de Buenos Aires. El engorde de los animales se combinaba con la práctica de la agricultura, favorecida con la disminución de los fletes internos- por el ferrocarril- e internacionales- por la utilización de los navíos impulsados a vapor-. Esta combinación entre ganadería y agricultura recibe el nombre de “estancia mixta” y es propia de la campaña bonaerense. Hacia finales del siglo xix, los cereales y la carne vacuna congelada ocupaban los primeros lugares en las exportaciones argentinas. Le seguían en importancia los derivados del ovino- lana y carne-. La carne salada y los cueros tenían u lugar completamente marginal.

  • LAS COLONIAS AGRICOLAS

    En los comienzos de la expansión agrícola, muchos extranjeros fueron atraídos a la Argentina por la abundancia de tierras fértiles y el sueño de convertirse en colonos, es decir, propietarios de una parcela para cultivar, pero los beneficiados fueron los capitalistas agrarios (terratenientes y comerciantes exportadores).

    La fundación de las primeras colonias agrícolas fue alentada por las autoridades, en especial la de la provincia de Santa Fe, que facilitaron el asentamiento por los inmigrantes y su acceso a la propiedad de la tierra. Posteriormente, la rápida expansión del ferrocarril y la valorización de las tierras que recorría fueron creando condiciones favorables para la extensión de la colonización privada. Esta consistía en la subdivisión de los terrenos en parcelas que propietarios de tierras, comerciantes y compañías vendían a los inmigrantes europeos mediante el otorgamiento de créditos hipotecarios.

    “En la provincia de Buenos Aires, en cambio, en una primera etapa, la expansión de la agricultura de cereales fue provocada por el aumento de exportaciones de carnes.

    Para obtener pasturas artificiales, en un primer momento, los terratenientes bonaerenses utilizan dos sistemas:

  • SISTEMA DE APARCERIA O MEDIERIA. Los estancieros dividían sus latifundios y entregaban parcelas de una extensión variable, según la disponibilidad del capital con que contaran los interesados en trabajar la tierra, que en su mayoría eran extranjeros según este sistema, el terrateniente aportaba el capital fijo y el capital variable necesario para la producción y el productor directo aportaba su trabajo y el de su familia más algunas herramientas. En compensación, el agricultor recibía la mitad del producto de la cosecha, que era considerada propiedad del terrateniente, dueño de la tierra.

  • SISTEMA DE ARRIENDO. El mismo constaba en pagar al terrateniente un arriendo o canon en dinero y disponía del capital suficiente para, además, poner en marcha la producción. Los contratos obligaban tanto a los medieros como a los arrendatarios a realizar una rotación Trienal (cada tres años) de cultivos y sembrar primero lino, luego trigo y por último alfalfa. Fue así como el hecho de trabajar la tierra virgen podía llegar a tener consecuencias en la producción, la misma recaía en los productores directos. “

  • III. EL CAPITAL EXTRANJERO

    Estos llegaron principalmente desde Gran Bretaña: en los primeros años del siglo XX, los capitales ingleses representaban el 81% del total de las inversiones extranjeras del país.

    Entre 1185 y 1890, le periodo en el que se registro el ingreso del mayor flujo de capitales británicos, los principales destinos de estos capitales eran préstamos:

    • Gobierno (35%)

    • Ferrocarriles (32%)

    • Compañías colonizadoras de tierras (24%)

    Luego de 1890 se noto una disminución del flujo de capitales hasta los primeros años del siglo XX. A partir de entonces y hasta 1914, entre las nuevas inversiones disminuyeron los prestamos al Estado, se mantuvieron las colocaciones en ferrocarriles y en compañías de tierras y se registro un notable incremento de las inversiones en el sector bancario y en frigoríficos.

    La participación de capitales extranjeros se invirtió en obras que facilitaban el transporte y la comercialización de los productos argentinos en el mercado internacional, como en el caso de Gran Bretaña, que en 1880 su inversión fue de 25 millones de libras esterlinas, y en 1885 de 45 millones, los cuales fueron utilizados para pagar deudas contraídas con empréstitos anteriores, la creación de bancos y la extensión de vías ferroviarias.

    LA EXTENSIÓN DE VÍAS FERROVIARIAS

    El ferrocarril configuró el sistema de transporte de la Argentina.

    Cumplió un papel muy importante en el desarrollo de la agricultura ya que permitió acortar las distancias, haciendo accesibles el transporte de persona y de productos de zonas que estaban muy alejadas de los puertos y de las grandes ciudades. Con el optimismo propio de la época Julio A. Roca destacaba:

    “…donde el ferrocarril se presenta […] brotan como por encanto los productos de la tierra, el comercio y la población”.

    IV. LAS TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD

    Durante el periodo comprendido entre 1880 y 1914 se produjo una acelerada urbanización asociada al cambio económico y social. Esto significa que las sociedades aumentaron su tamaño y que también creció la cantidad de la población que vivía en ellas; en especial Buenos Aires y Rosario, por ser ciudades portuarias, puertos y cabeceras de la red ferroviaria, y otras como Córdoba, vinculadas a la nueva economía agro- exportadora. De ellas, la ciudad de Buenos Aires, sede del gobierno y de la administración nacional, fue la que más creció en población, actividad económica, construcciones y servicios. En Buenos Aires, Córdoba y Rosario también se desarrollan las pequeñas propiedades agrícolas, talleres y comercios dedicados al abastecimiento de sus necesidades básicas.

    Miles de inmigrantes recién llegados al país se quedaron en Buenos Aires para trabajar, la mayoría, asalariados y algunos por cuenta propia. En 1895, dos de cada tres habitantes de esta ciudad eran extranjeros. El desarrollo del comercio exterior e interior, de los transportes y de las comunicaciones, de la industria de la alimentación, la construcción edilicia, y de obras de infraestructura, como la del puerto, fomentaron el crecimiento urbano y la modernización.

    Sin embargo, los contrastes eran notables. En Buenos Aires, en las suntuosas mansiones y residencias del Barrio Norte y La Recoleta convivían los basurales de Parque de Los Patricios y Nueva Pompeya, y con los ranchos y conventillos que albergaban a buena parte de la población.

    La extensión del empleo asalariado fue conformada un numeroso sector de trabajadores urbanos y rurales, integrado por extranjeros y argentinos La posibilidad de ascenso social, por ejemplo mediante la explotación de pequeños talleres, comercios o chacras contribuyo a la formación de sectores medios tanto en las ciudades como en el campo.

    El crecimiento económico y la modernización afectaron a todos, pero beneficiaron especialmente a los más ricos, que aumentaron sus fortunas y refinaron sus gustos.

    La clase obrera de principio de siglo fue creciendo que al fin se integraron a esta clase obrera los trabajadores de las actividades económicas y de las industrias relacionadas con la expansión de las exportaciones agropecuarias y también las integraban los trabajadores, de talleres manufactureros y gremios de la construcción.

    La cuestión social en esos tiempos fue bien remarcada: los obreros reclamaban por sus derechos, por ser reconocidos, tener mejores condiciones de vida, mejores trabajos o por lo menos tener un sueldo fijo. Su mayor anhelo era que se aplique la democracia.

    IDEOLOGÍAS OBRERAS: Anarquistas, Socialistas y Sindicalistas

    Tren tendencias políticas e ideológicas reclamaban el apoyo de los trabajadores; dos de ellos estuvieron presentes desde los comienzos del movimiento obrero y popular; la tercera, más tardía, habría de tener una presencia mucho más perdurable en el Sindicalismo argentino. Anarquistas, socialistas y sindicalistas diferían en sus ideologías, en los fines que proponían a los trabajadores, en sus estrategias y tácticas. Pero también era diferente el segmento de esa masa de trabajadores al que apelaban; de allí sus diversa eficacia, que fue variando a medida que la sociedad popular evolucionaba y se estructuraba.

    Los Anarquistas básicamente eran artesanos y trabajadores de pequeños talleres, y sobre todo el anarquismo fue aceptado por la masa de trabajadores extranjeros no calificados, analfabetos en su mayoría. Planteaban la acción colectiva a través de sindicatos, la acción directa (huelgas generales), el rechazo a la democracia parlamentaria, la oposición a los partidos políticos, el internacionalismo y el deseo de hacer la revolución. Los anarquistas fueron mayoritarios entre los obreros hasta 1910, y fueron forzosamente perseguidos y marginados.

    Los Socialistas quienes confiaban en mejorar las condiciones de vida de los obreros a través del parlamento y el voto. Solo en segundo plano se llamaban a las huelgas. El Socialismo apelaba a otro sector del mundo del trabajo, y particularmente a los obreros mas calificados, con un empleo estable. Pero además recluto reclutó simpatizantes en otros sectores de las sociedades urbanas: pequeños comerciantes, rentistas entre otros.

    Los Sindicalistas que se basaban en el papel revolucionario del sindicato y en la huelga pero, sin descartar la acción parlamentaria. Estos apelaban a los trabajadores incluidos en los gremios numerosos y calificados, como los ferroviarios y los marítimos, también los portuarios. En ellos predominaban los trabajadores que empezaban a ascender socialmente, en casos se trataba de inmigrantes o hijos de ellos radicados.

    El primer manifiesto socialista promulgaba:

    ”...La situación de la clase obrera en la republica Argentina es tan mísera como la de nuestros hermanos en Europa, y ya que ellos nos dan ejemplo de entereza de carácter y de amor a la emancipación, sin reparar en los miles obstáculos que tienen que vencer y en la guerra obstinada que les hace la burguesía, no debemos pasar nosotros ese día sin lanzar una protesta unánime contra la clase capitalista que detenta la riqueza que nosotros creamos...”

    CONFLICTOS SOCIALES Y POLITICOS

    Algunas de las leyes sancionadas por el Estado durante el gobierno de Roca tuvieron como objetivo enfrentar las protestas de los trabajadores, que reclamaban mejores condiciones laborales. En 1903, el gobierno sanciono la Ley de Residencia que permitía a al Estado expulsar a los extranjeros sospechosos de promover la realización de huelgas o atentados. Las dificultades para mantener el orden social generaron también conflictos entre los dirigentes del partido gobernante, que terminaron con la división del Partido Autonomista Nacional.

    El Centenario marco el momento más alto de la movilización obrera impulsada por los anarquistas. La de 1910 fue la más importante de las huelgas generales, pero también la ultima por muchos años. Estos grupos dirigentes intentaron mostrar a los visitantes de todo el mundo la modernización que había experimentado el país. Para asegurar la paz social el gobierno suspendió las garantías constitucionales, limito el derecho de reunión y sanciono la Ley de Defensa Social, que agravaba las penas a los agitadores. Valiéndose de esta ley, el gobierno pudo encarcelar a los principales dirigentes obreros y cerrar sus diarios. De esta manera los festejos del Centenario se desarrollaron sin agitaciones políticas o sociales

    En este periodo las mujeres y niños también trabajaban en la misma cantidad de horas que cualquier obrero pero su salario era muchísimo menor al de un hombre adulto trabajando en la misma industria y trabajo.

    El proceso la educación impartida por el Estado tenía su función que era apuntar al la enseñanza de la historia argentina ya que creían que era lo conveniente. Y también apuntaron hacia las celebraciones de las fechas patrias como por ejemplo del 21 al 25 de mayo y del 5 al 9 de julio propusieron que se suspendieran las actividades habituales y éstas fueran reemplazadas por lecturas, recitaciones y cantos patrióticos relacionados con las fechas.

    La enseñanza tradicional en Argentina había sido siempre de corte cristiano; era la que había recibido los primeros colonizadores de estas tierras, la que habían aprendido sus hijos, la que habían estudiado nuestros próceres de Mayo y Julio.

    Toda la enseñanza primaria, secundaria, espacial y universitaria había sido obra de la Iglesia Católica durante 300 años.

    LA LEY

    En 1882 se reunió en Buenos Aries un Congreso Pedagógico cuyas resoluciones sirvieron de antecedente a la Ley que se aprobó el 8 de Julio de 1884 y que lleva en número de 1420.

    • Dicha ley, llamada Enseñanza Común, estableció la enseñanza laica, gratuita y obligatoria para los niños de seis a catorce años.

    • Creó también un Consejo Nacional de Educación, dependiente del Ministerio de Instrucción Pública, para el control de la enseñanza y de los fondos escolares.

    Por su laicismo, que aventaba de cuajo too carácter religioso en la enseñanza, la ley 1420 suscitó apasionadas polémica, no sólo dentro del Parlamento sino también en la prensa.

    V. EL REGIMEN OLIGARQUICO DE GOBIERNO

    Entre 1980 y 1916 la dirección política de la Argentina estuvo en manos de un grupo minoritario de personas, que pensaban que el país debía ser gobernado sin la participación de la mayoría de los ciudadanos en la vida política.

    Por estas razones se hablaba de “gobiernos conservadores” para referirse a los gobiernos que se sucedieron en el poder entre dichas fechas.

    Esta minoría, que ejercía la dirección de la política y la economía del país, era conocida con el nombre de OLIGARQUIA, palabra de origen griego que significa “el gobierno de unos pocos”.

    El fundamento ideológico del régimen oligárquico fue: El orden y el progreso; basado en el POSITIVISMO.

    EL FRAUDE

    La continuidad de este sistema político restrictivo durante 36 años fue posible porque los conservadores controlaban las elecciones, y porque los ciudadanos tenían escasas participación en los comicios y en la vida política en general.

    Los conservadores se basaban en las ideas de muchos pensadores del siglo XIX- como el tucumano Juan Bautista Alberdi-, que creían que solo algunos ciudadanos estaban capacitados para elegir sus gobernantes y para ser elegidos como tales. Estos pensadores consideraban que la mayoría de la población, que carecía de riqueza, educación y prestigio social, no tenía la capacidad suficiente para participar en las elecciones.

    Por esta razón pensaban que el sufragio universal significaba el “TRIUNFO DE LA IGNORANCIA UNIVERSAL”.

    El control de las elecciones se realizaba a través de varios mecanismos ilegales que permitían garantizar el resultado deseado.

    Uno de esos mecanismos consistía en vigilar el empadronamiento de los ciudadanos. Para poder votar, era necesario anotarse en un registro electoral, o padrón, y las comisiones empadronadoras podían decidir quienes reunían las condiciones para ser inscriptos en el padrón, y así, habilitar o impedir el voto e de determinadas personas.

    Además de no ser obligatorio, el voto era “cantado” o publico, lo que permitía a los partidarios del gobierno presionar a los ciudadanos comunes, tanto para que votaran por determinados candidatos como para que dejaran de hacerlo.

    También era frecuente que durante las elecciones se enfrentaran grupos armados, que se amenazaran a los opositores para impedirles votar, que se robaran documentos de identidad o se compraran votos; asimismo era habitual que una misma persona votara varias veces el mismo día, que se usara documentación de personas muertas y que se modificaran los resultados.

    Estos mecanismos bloqueaban la posibilidad de os opositores de acceder a los cargos gubernamentales a través de la competencia electoral. También limitaba los derechos de los votantes y atentaba contra las expectativas de los ciudadanos de incidir en los resultados. Por esas circunstancias, la mayoría de los ciudadanos prefería no ir a votar los días de elecciones.

    Por otra parte, quienes votaban no elegían directamente a todos sus representantes, como sucede en la actualidad. En ese entonces se elegían electores, que integraban juntas electorales en cada provincia y un Colegio Electoral nacional. Estos electores eran libres de elegir a su candidato y, en la práctica, el apoyo de los electores a un candidato dependía de las negociaciones entre los gobernadores de las provincias y otros dirigentes conservadores.

    LA ELITE TRADICIONAL

    El sector de mayor poder económico y social estaba integrado por familias criollas tradicionalmente vinculadas con el comercio de exportación de cereales y carnes.

    Dicho grupo no era homogéneo, ya que el poder político y la riqueza no estaban distribuidos de igual forma entre sus miembros. El núcleo principal de la elite estaba formado por unas 400 familias, fuertemente ligadas entre si por sus intereses económicos, por pautas culturales comunes y por relaciones establecidas en ámbitos sociales exclusivos, como clubes o asociaciones privadas.

    En 1880, con la expansión económica esta se amplió. Aparecieron nuevos sectores de comercio de exportación comerciantes, financieros y banquitas.

    POSITIVISMO: GARANTÍA DEL PROGRESO
    El Positivismo Argentino se inspiró en el Darwinismo. El Positivismo ofreció respuestas a los Problemas planteados por los que se dio en llamar la irrupción de las multitudes en la historia Argentina. El concepto que se tenía de multitudes era el de una fuerza fenomenal, pero carente de inteligencia y raciocinio. Esto se dio en toda A. Latina; Donde la ciencia logró constituirse como la forma dominante de conocimiento, y sus avances intentaron explicar las desigualdades Sociales. Llego a implementarse la frase: "El Gobierno de los Aptos". Donde se consideraba apto a los ricos o grandes terratenientes.

    “LA GENERACION DEL 80 ERA LIBERAL Y CONSERVADORA”

    Era una de las formas de nombrar al conjunto de hombres

    Que tuvieron a su cargo la dirección económica, política y cultural del país entre 1880- 1890. Dicha generación formaba parte de la clase social más elevada que por entonces era llamada elite y por supuesto del gobierno en las presidencias de Roca y Juárez. A la generación del 80 se la conocía como un grupo determinante ya que aunque no compartían siempre las mismas opiniones sobre algún asunto en particular, podíamos identificarlos por sus coherentes principios e ideas fundamentales.

    Su proyecto con respecto a la economía causo el desarrollo y organización de la misma, desde 1880 así como también influyo en el desarrollo de la Argentina.

    VI. LA CRISIS DEL REGIMEN OLIGARQUICO Y EL SURGIMINETO DE LOS PARTIDOS POLITICOS MODERNOS

    En junio de 1890, el gobierno anuncio que dejaría de pagar los intereses de la deuda externa y, como consecuencia de este anuncio, se desató una profunda crisis económica: algunos bancos cerraron sus puertas, se paralizaron las obras públicas, los salarios de los trabajadores bajaron y aumento la desocupación y la pobreza.

    Debido a esta situación muchos inmigrantes decidieron retornar a sus países de origen.

    Unos meses antes, a fines de 1889, se había formado en Buenos Aires una nueva agrupación política, la Unión Cívica de la Juventud, que dirigía Leandro N. Alem, Bartolomé Mitre y José Manuel Estrada. La Unión Cívica- tal como se la conoció desde 1890- se oponía a la política de Juárez Celman y a la manera en que los conservadores restringían la participación de los ciudadanos en la vida política.

    En junio de 1890 aprovechando la crisis económica y además que el régimen gobernante no encontró una solución política adecuada a las transformaciones económicas y sociales, este grupo unidos a otros disconformes y apoyados por algunos militares, llevo adelante una revolución armada contra el gobierno, conocida como la Revolución del Parque o también llamada Revolución del ´90.

    Aunque la revuelta fue aplastada, Juárez Celman renuncio a la presidencia y el vicepresidente Carlos Pellegrini se hizo cargo del gobierno.

    LOS PARTIDOS POLITICOS MODERNOS

    Durante la década de 1890 comenzaron a formarse dos partidos que aun existen en la actualidad: la Unión Cívica Radical y el Partido Socialista. Estas agrupaciones fueron las primeras en tener una organización interna, que aspiraban a perdurar más allá de un acto eleccionario y que tenían un programa preestablecido, sobre el que confiaban su acción.

    Hasta ese momento no había partidos de este tipo en la política argentina. Los conservadores eran solo una alianza entre distintos grupos sin una estructura organizativa fija.

    LA UNION CIVICA RADICAL

    Liderada por Alem, la Unión Cívica Radical (UCR) fue creada en 1891, cuando se separo la Unión Cívica porque algunos de sus dirigentes se habían aliado con el gobierno que encabezaba Pellegrini. El resto de la Unión Cívica, conducida por Mitre, paso a denominarse Unión Cívica Nacional (UCN).

    El radicalismo se organizo por medio de clubes partidarios denominados comités, los cuales se instalaron en diferentes lugares del país. En las ciudades recibió el apoyo de profesionales, universitarios, artesanos y comerciantes, los cuales eran nietos o hijos de inmigrantes. En el campo eran apoyados por chacareros y algunos terratenientes.

    En el año de 1893, durante la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) el radicalismo encabezo varios levantamientos revolucionarios que no lograron tener éxito. Luego del suicidio de Alem, en 1896, el partido quedo bajo la dirección de su sobrino, Hipólito Irigoyen

    La conformación y objetivo de la Unión Cívica Radical eran entre otros:

    • En sus orígenes. La dirigencia radical estaba integrada por miembro de la elite

    • Sus principales demandase se referían a la eliminación del fraude y no se proponían reformas significativas del orden socioeconómico o una redistribución importante del ingreso

    Esta unión adopto como base de organización institucional el sistema de convenciones, que era la estructura institucional de los partidos políticos de los Estados Unidos. Según dicho sistema, los candidatos a ocupar los cargos electivos eran elegidos por los delegados del partido, que representaban a las diferentes regiones del país, reunidos en una convención. Además buscaron nuevas formas de comunicarse con la sociedad y así lograron q se adhieran un sector bastante importante: los centros urbanos.

    Desde los principios la base social de la UCR se mantuvo una coalición que incluía tanto a los sectores medios como a miembros del grupo de los terratenientes, de por si con mucho poder.

    LA UCR Y LA UCN

    Las principales diferencias que podemos encontrar entre ambas ideologías van a ser que la Unión Cívica Nacional, dirigida por Mitre, propuso una especie de “acuerdo” con el gobierno y luego de unos años sus dirigentes y partidarios formaron parte de los gabinetes y se ocuparon como legislativos y en la administración del Estado.

    En cambio la Unión Cívica Radical, dirigida por Alem, se oriento hacia la “intransigencia”.

    Sus dirigentes legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legislaban y decidieron mantenerse ligados a la resistencia. Y es así como para concluir que la Unión Cívica Radical va a de alguna manera va a buscar que la sociedad mantenga una relación de abstencionista con el gobierno y la Unión cívica Nacional va a preferir una relación entre la sociedad y el Estado de concurrencia.

    EL PARTIDO SOCIALISTA

    El partido socialista fue fundado en el año de 1896, y se lo considera como la unión de varios grupos de obreros que ya participando desde algunos años atrás.

    Liderados por Juan B. Justo, los socialistas que proponían llegar al congreso para poder sancionar leyes que mejoraran la situación laboral y social de los trabajadores con este objetivo se preocuparon por organizar a los trabajadores en sindicatos y comienzos del siglo XX empezaron a participar con sus propios candidatos en las elecciones a diputados y a tratar de convencer a los extranjeros de que obtuvieran la ciudadanía argentina para poder votar.

    A pesar de su capacidad para poder organizarse el socialismo no obtuvo mucho apoyo por parte de la sociedad. Su mayor influencia la ejerció en la ciudad de Buenos Aires. El poder electoral del partido socialista residía fundamental en los obreros, pero sus dirigentes provenían de sectores medios urbanos y en su mayoría eran profesionales. El PS apoyo desde el punto de vista económico a la consolidación y expansión del modelo agrario exportador, haciendo así que la llamada “abstinencia” consuma por medio de la estrategia o patrón de distribución de la riqueza a favor de los sectores populares urbanos. De este modo los socialistas buscaron conformar una alianza urbana entre los obreros y los sectores medios que obtuvieran ingresos bajos como por ejemplo los empleados del transporte, el comercio y la industria. Cuando nos referimos a su plataforma política hablamos de que el partido propuso nuevas normas obreras tales como la jornada de ocho horas para el trabajador, aumento de salarios, reconocimiento sobre el derecho de huelga y un régimen especial sobre el trabajo ejercido por mujeres y niños.

    Los principales pensadores de dicho partido en al argentina fueron: Juan B. Justo y

    Alfredo Palacios.

    VII. LA LEY SÁENZ PEÑA (1912)

    Roque Sáenz Peña ni bien asumió la presidencia, en su primer mensaje ante el Congreso Nacional, manifestó sus ideas sobre el sufragio libre, obra que se proponía concretar.
    La Reforma Electoral proyectada por el Ministro del Interior, Dr. Indalecio Gómez, requería una Ley de Enrolamiento General de los ciudadanos nativos y naturalizados y la confección de un nuevo padrón electoral.
    Con estas medidas el Poder Ejecutivo perdía la posibilidad de preparar los padrones electorales, como lo venía haciendo, a su beneficio. El enrolamiento estaba a cargo ahora del Ministerio de Guerra y el Poder Judicial tendría que indicar quienes organizarían las elecciones y quienes estarían en condiciones de votar.
    El proyecto de Ley electoral estuvo listo a fines de 1910 y fue aprobado luego de arduos debates. La Ley Sáenz Peña, puesta en vigencia en 1912, establecía:

    • Voto secreto, libre, individual, obligatorio.

    • Sistema de lista incompleta: la mayoría obtenía 2/3 de los cargos y el tercio restante lo ocuparía la primera minoría.

    El radicalismo abandonó su actitud abstencionista y triunfó en las elecciones de Santa Fe de 1912 y en las elecciones para diputados nacionales de ese mismo año, por la capital.
    Los partidos políticos, como consecuencia de la Ley Sáenz Peña, tuvieron que reorganizarse: revisar sus Cartas Orgánicas, crear centros seccionales o comités, convocar a convenciones o congresos y elaborar plataformas electorales.

    BIBLIOGRAFÍA

    • Marcos Ketz, Sociedad y Estado, Buenos Aires, Soluciones Universitarias, 2004

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