Historia chilena

Historia de América latina en el siglo XX. Chile. Pinochet. Instituciones democráticas. Gobierno. Crisis de 1929

  • Enviado por: Cortesía De Abel De Kaspueñas
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 9 páginas
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Chile

Chile

Chile es la nación parlamentaria con mayor solera de toda América Latina, sus instituciones democráticas han funcionado de forma casi continuada desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, sólo ensombrecidas por la llegada al poder y dictadura de Augusto Pinochet, esa tradición parlamentaria se traduce en un respeto no comparable a ninguno de sus vecinos latinoamericanos, por parte de todos los sectores económicos, políticos y de influencia en Chile, a la democracia, su aislamiento geográfico, la abundancia de importantes materias primas (como el guano y el cobre), hicieron crear un mayor interés en las elites en desarrollar un fuerte mercado interno, ello conlleva la creación de instituciones económicas y políticas sólidas que funcionaron correctamente y propiciaron a Chile una mayor independencia con el exterior y una economía más resistente a las fluctuaciones del mercado internacional (aunque seguía siendo vulnerable), para iniciar el análisis debemos pues, retroceder al inicio del parlamentarismo chileno, la república liberal.

Tras la guerra civil ocurrida en 1859 los liberales se hicieron con el poder, José Joaquín Pérez se hizo con la presidencia de Chile durante diez años, en ese mandato los liberales apostaron, por una parte, restar influencia y poder a la Iglesia, y por otra evitar los gobiernos personalistas, para lo primero los reformadores liberales obtuvieron logros, sobre todo a partir de 1880, como el registro civil de matrimonios, nacimientos y defunciones, antes controlado por la Iglesia y ahora por el Estado, para lo segundo se creó una ley que evitaba la permanencia de un presidente por más de dos mandatos, además ya en 1880 se aplicaba el sufragio universal a todos los varones que supiesen leer y escribir de más de veinticinco años.

En 1886 accede a la presidencia José de Balmaceda, esta fue la prueba de fuego para comprobar la efectividad de las medidas anti-personalistas y pro-parlamentarias de la constitución chilena, pues Balmaceda mostraba síntomas evidentes de corte populista.

La primera crisis del presidente fue la exigencia de los ganaderos chilenos a grabar con aranceles la carne argentina, ya que entraba en dura competencia con la producción de los ganaderos nacionales, las clases medias se movilizaron contra el arancel a la carne argentina y vencieron al sector ganadero, la movilización fue promovida por el ya existente Partido Demócrata.

El populismo de Balmaceda pretendía conseguir el apoyo de las clases medias y bajas urbanas, para agradar así a un mayor electorado, las demandas del presidente y del Partido Demócrata iban encaminadas a la extensión de la educación a toda la población.

Balmaceda pretendía tener una mayor capacidad de decisión en temas económicos, intervenir directamente en la economía, quería desarrollar la construcción de vías de comunicación e impulsar la industria del guano, aunque existía un problema, que tanto en la producción de nitratos como en la construcción de ferrocarriles había entrado profundamente el capital extranjero, Balmaceda quería romper ese monopolio exterior.

Sus planes toparon firmemente con el Congreso, que se situó en contra de sus iniciativas, encabezando la protesta los sectores conservadores chilenos.

La inestabilidad política era muy grande, Balmaceda eligió un sustituto para la presidencia, algo que el Congreso no aceptó imponiéndole a su vez la firma a una ley que prohibía precisamente esa práctica, Balmaceda rechazó firmarla.

Su propuesta de creación de un banco nacional para dominar el capital privado (algo que rechazaban los conservadores) y su actitud personalista frente al Congreso hizo que explotara la revuelta.

Se inició una guerra civil, los propietarios mineros incentivaron la insurrección contra el gobierno, se pertrechó un ejército rebelde que venció a las tropas afines al presidente, Balmaceda acabó suicidándose. Políticamente hablando, el institucionalismo venció al personalismo. Al poco tiempo se nombró un nuevo presidente, Jorge Montt que aceptó la fórmula parlamentaria.

El control político desde entonces hasta 1925 correspondió a la oligarquía, que defendía intereses agrícolas y que se agrupaba en la “fronda aristocrática”.

Cada vez con una mayor importancia, el sector obrero inició una serie de protestas contra la política de la oligarquía en el poder, desde 1905 las protestas se sucedieron y cada vez con una mayor organización, estaban dirigidas por anarcosindicalistas que, en un principio, no demandaban un cambio social sino mejoras salariales y laborales para los trabajadores. Tras un primer momento en el que se empleó la violencia para reprimir las marchas, la táctica empleada posteriormente por la patronal fue la mejora de sus condiciones para apaciguar al sector obrero y reducir sus protestas.

Tras un periodo relativamente estable en cuanto a lo laboral, las críticas volvían a aparecer durante la Primera Guerra Mundial, la gran demanda de nitratos provocó altas tasas de inflación, algo que hacía aumentar los precios de los productos, esta movilización tuvo su clímax en 1919, la actitud del gobierno fue negociadora y mediadora entre los sindicatos obreros y los empresarios, algo que rápidamente cambiaría.

El electorado chileno de clase media y baja (sobre todo de los obreros) era cada vez más importante, algo que observaron los políticos burgueses aprovechando la situación Arturo Alessandri, político que representaba los intereses de la clase media, sin olvidarse de la clase obrera, prometió en campaña entre otras medidas, la legalización de los sindicatos.

Venció Alessandri en las elecciones, era la gran esperanza de los grupos obreros, ya que la situación en las calles era preocupante por aquel entonces, grupos ultraderechistas paramilitares hacían cundir el pánico entre la clase baja chilena, el anterior gobierno de Sanfuentes no dudó en emplear la represión, encarcelando a los principales líderes de las cúpulas sindicales.

La llegada de Alessandri posibilitó que su gobierno negociara y respondiera a favor de algunas marchas obreras, pero dejó insatisfechas a todas las partes, empezó a recibir ataques por parte de los obreros y de los sectores conservadores, Alessandri entendió que para la supervivencia de su gabinete interesaba más alinearse con los empresarios en detrimento del electorado que le apoyó, los obreros, reprimiendo drásticamente las protestas obreras.

No obstante, Alessandri impulsó un código laboral para mejorar las condiciones laborales del sector obrero, algo que también encontró la oposición de los empresarios, el constante tira y afloja entre las medidas liberales del gabinete Alessandri y la oposición de los conservadores en el Congreso provocó que en 1924 intervinieran los militares.

Una junta militar se hizo con el control de la situación política, obligaron al Congreso a ratificar un paquete de medidas, entre ellas, una reforma laboral enfocada a los trabajadores, aceptando la existencia de sindicatos aunque controlados de cerca por el gobierno, estas medidas contribuyeron a mejorar las condiciones del trabajador con el objetivo de acabar con la movilización obrera.

Los militares, un año después autorizaron a Alessandri volver al gobierno, de esta manera se legitimarían aún más las medidas tomadas a favor de los trabajadores.

Alessandri obtuvo de nuevo el poder, pero su llegada vino acompañada de una recesión económica en 1927, la coyuntura para las exportaciones no era nada halagüeña, ante las protestas de los obreros derivadas del aumento del desempleo y la recesión económica el gobierno apostó por reprimirlas.

En 1927 Alessandri dimitió y el coronel Carlos Ibáñez fue elegido presidente por el Congreso que ejerció una dictadura hasta 1931, su primera medida, encarcelar a los opositores, centrado especialmente en los dirigentes sindicales.

El gobierno apostó por aumentar su preocupación en la economía, impulsó la construcción de infraestructuras y la mejora del ejército, el dinero necesario para acometer estas medidas vino del extranjero en forma de préstamo o en inversiones mineras.

La crisis de 1929 precipitó la caída de Ibáñez que dimitió en 1931, las exportaciones de minerales cayeron de una manera drástica, la situación económica era tan delicada que las protestas contra el gobierno venían de la mayoría de los sectores de la sociedad.

En 1932 se convocaron elecciones en las cuales Alessandri volvió a ser elegido presidente, en nuevo gabinete actuó con dureza contra las protestas y la ola de huelgas que asoló Chile.

Alessandri decidió centrarse en política económica para aliviar la difícil situación provocada por la crisis del 29, redujo el gasto público, a ello acompañó un aumento grande de la demanda minera chilena, la mejora económica repercutió en un descenso muy importante del desempleo, descendiendo de 262.000 personas en 1932 a tan sólo 16.000 en 1937.

Las elecciones de 1939 trajeron importantes novedades, sobre todo en la izquierda, se alentó a todas las organizaciones comunistas mundiales desde la celebración de la Kommintern a coaligarse con partidos de izquierdas y centro para evitar un auge del fascismo, Chile siguió esta sugerencia, tanto comunistas como radicales chilenos se aliaron en una misma formación, el Frente Popular, liderado por Pedro Aguirre Cerda, que venció las elecciones por un estrechísimo margen.

Pero la heterogeneidad del grupo, con importantes diferencias ideológicas entre la coalición se puso en evidencia en la práctica política, los radicales tenían una mayor representación que comunistas y socialistas y centraron sus esfuerzos en el desarrollo económico y no en el bienestar social, además, las rivalidades entre comunistas y socialistas y el estrecho margen de la victoria electoral hacía que los conservadores controlaran el Congreso.

Las medidas del Frente Popular se concentraron en aumentar el papel del gobierno en la economía, se creó para este fin el CORFO, una corporación destinada a aumentar el desarrollo económico con fondos públicos destinados a industria y sectores estratégicos, a Cerda le sustituyó (por problemas de salud) en el gobierno Juan Antonio Ríos, al cual le tocó lidiar con un problema más importante, mantener la neutralidad en la II Guerra Mundial, rompiendo ya en 1943 relaciones con el Eje.

Siguió en la presidencia a Ríos, Gabriel González Videla, otro radical que nada más acceder al poder se encontró con una serie de problemas, en primer lugar una serie de huelgas protagonizadas por mineros del norte que rápidamente se extendieron por todo el país, Videla no vaciló y actuó con dureza, declarando el estado de sitio.

Ante el auge del voto comunista (18% en estas últimas elecciones) tanto el gobierno como los conservadores decidieron actuar, los radicales, aliados en el poder con los comunistas en el frente popular decidieron cancelar la unión y aliarse con los conservadores, la izquierda atacó al Gobierno, que decidió ilegalizar el partido en 1948.

La rivalidad política en Chile era muy grande, las elecciones fueron muy reñidas ello implicaba la formación de coaliciones, además el sistema era muy democrático, esto implicaba que el movimiento obrero chileno estuviera muy identificado con varios partidos, por último hay que añadir en este sentido la alta participación en las elecciones (votando el 80% del electorado, viéndose la importancia y creencia del pueblo chileno en la democracia), además, los resultados electorales eran aceptados y acatados por la mayoría de los chilenos.

En estas elecciones de 1952 Carlos Ibáñez fue el triunfador, aunque no le respaldó una mayoría en el Congreso.

El principal problema que tuvo que afrontar Ibáñez a la llegada a la presidencia fue la alta inflación, para encontrar solución a esta eventualidad, el antiguo general recurrió a la ayuda exterior, en concreto, acudió al FMI para conseguir apoyo económico con el fin de paliar la alta inflación, pero era una contraprestación, a cambio de los fondos recibidos Chile debía dejar supervisar la economía nacional al FMI, la mayoría de los chilenos veía en el FMI una extensión del poder económico y político de los EE-UU.

Ibáñez sabía de sobra que si recurría al FMI recibiría una respuesta contundente por parte de la izquierda, pero pocas opciones más le quedaban.

Las medidas iniciales fueron disminuir el gasto público y aumentar los impuestos indirectos (los que hacían poco a poco aumentar las desigualdades entre los ciudadanos), uno de esos aumentos fue en el transporte público lo que le acarreó no pocas quejas.

En las elecciones de 1958 venció y se colocó en la presidencia Jorge Alessandri, hijo del anterior presidente, obtuvo un 31,6% de los votos, su máximo rival en las urnas fue Salvador Allende, por parte de la alianza socialista-comunista con un significativo 29% de los votos.

El nuevo presidente inició una política económica conservadora, atacó la inflación a base de recortes presupuestarios y atracción del capital externo, intentando convencer a las compañías mineras estadounidenses en aumentar sus inversiones en Chile, traería más dinero a Chile, pero también traería la oposición de los nacionalistas defensores de la nacionalización del sector minero, a pesar de los esfuerzos del presidente, las inversiones apenas si llegaron.

Las medidas antiinflacionistas tuvieron éxito, ya en 1961 la inflación bajó al 8%, fue entonces cuando Alessandri apostó por iniciar proyectos de obras públicas financiados por fondos extranjeros. A pesar de esto, no se lanzó un programa estructural que atajara los graves problemas de desigualdad económica que sufría Chile, las medidas antiinflacionistas de estabilización incluso las aumentaron.

El espectro político para las próximas elecciones era de lo más variado, a la derecha se alineaban liberales y conservadores, en el centro se situaban los radicales y otra formación, los demócratas cristianos, a la izquierda quedaban socialistas y comunistas.

En las elecciones de 1964 la izquierda era de nuevo representada por Allende, criticaban duramente la simpatía del gobierno hacia las inversiones extranjeras.

Ante la continua subida del voto de la izquierda y temiendo un gobierno formado por socialistas y comunistas, los partidos de derechas se coaligaron y presentaron a Eduardo Frei como candidato a la presidencia. Visto el fracaso de la política conservadora de Alessandri, Frei se presentó como alternativa a un cambio en lo económico, con una intervención del Estado, eso sí, limitada, prometieron una reforma agraria expropiando tierras inactivas y ejercerían un mayor control sobre las compañías extranjeras, además, Frei contaba con el apoyo y financiación de la campaña por parte de empresas estadounidenses, realmente temían una victoria de la izquierda.

Frei acabó ganando las elecciones consiguiendo un 56% de los votos frente a un 39% de Allende, se quería ver ahora la puesta en la práctica de las promesas electorales de Frei.

La estrategia del nuevo presidente fue colocarse en un camino intermedio entre los nacionalistas izquierdistas y el sector conservador, Frei dio una importancia fundamental a la política económica.

El gabinete del presidente entendía que una nacionalización por compra era demasiado cara, el país no estaba preparado para desembolsar grandes cantidades de dinero en la compra de determinadas industrias, apostó por comprar parte de las compañías y estimular la producción, la izquierda cuestionó esta actitud, apostaban directamente por la expropiación de las empresas extranjeras.

A pesar de los intentos de aumento de la producción, ésta apenas superó el 10%, aunque eso sí, el precio del cobre en el mercado internacional estaba bastante alto, lo cual benefició los ingresos del Estado, pero benefició mucho más a las empresas que seguían enriqueciéndose con las materias primas nacionales, para indignación de la izquierda.

La segunda cuestión a resolver era la reforma agraria, impulsada en 1967, en un primer momento se estimó distribuir tierra a unos 100.000 campesinos, finalmente los números no se cumplieron, al final de su mandato se crearon 28.000 nuevas granjas, cantidad insuficiente dadas las enormes esperanzas y expectativas depositadas en la reforma agraria.

Un tercer objetivo era atraer más a las clases bajas al Gobierno, desarrollaron un programa cooperativo y de autoayuda para las clases obreras, sustituir así a los sindicatos, plenamente controlados por la izquierda.

Las elecciones presidenciales de 1970 iban a ser diferentes a las anteriores, los conservadores entendieron que podían vencer por sí mismos, sin formar de nuevo la coalición con el centro cristiano, la derecha presentó a Alessandri como candidato a la presidencia, la figura de Frei era muy importante para los democristianos pero la constitución impedía la reelección consecutiva, finalmente presentaron como candidato a Radomiro Tomic, comunistas y socialistas presentaron de nuevo a Salvador Allende, unidos bajo Unidad Popular.

Los resultados fueron sorprendentes, los cálculos de la derecha fallaron y Allende se colocó como el líder más votado, con un 36,3% de los votos, seguido de cerca por Alessandri con un 34,9% y de Tomic con un 27,8%, la derecha veía en Allende una seria amenaza y no tardó mucho en conspirar contra el nuevo gobierno.

Y es que la coalición izquierdista empezó con las pilas cargadas, a pesar de su escaso margen en el Congreso estaban decididos a acabar con el sistema imperante capitalista.

La primera medida de Allende fue de carácter populista, congeló los precios y subió los salarios, provocando una redistribución de la renta, con el fin de conseguir un amplio apoyo de la sociedad chilena.

Poco después decidió atacar las inversiones extrajeras, Allende sostuvo que no se debía indemnizar a las empresas extranjeras debido a los altos beneficios cosechados durante ya muchos años, algo que provocó la indignación del centro cristiano.

Se nacionalizó el sector del carbón, el acero y un 60% de los bancos extranjeros, esta actitud no gustó nada en Washington, el gobierno estadounidense decidió articular un bloqueo económico “invisible” contra Chile, esta actitud del gobierno chileno frenó en seco las inversiones extranjeras en el país.

Chile se alineó con el bloque socialista ruso que prometía la llegada de fondos y ayuda para el desarrollo que paliara el bloqueo estadounidense, tardaría demasiado en llegar estos fondos.

En cuanto al sector rural las expropiaciones se iniciaron de inmediato, pero de una manera desordenada, los campesinos ocupaban la tierra por su cuenta, la respuesta de los terratenientes fue la contratación de guardias armados.

Una de las principales consecuencias de toda política populista es el aumento de la inflación, las subidas de los salarios y las subvenciones de productos y servicios de primera necesidad crearán un déficit importante entre los ingresos y los gastos del Estado.

Los sectores conservadores, latifundistas, comerciantes estaban decididos a acabar con Allende, el resultado de la economía Chilena en 1973 era realmente malo, la inflación aumentó hasta el 150%, los bajos precios del cobre en el mercado internacional no ayudaron como Allende esperaba a la economía estatal, el déficit presupuestario era muy grande, el problema fundamental de Allende es que nunca tuvo el control total del poder, quería llevar a cabo una transición como en Cuba, pero en Chile, el escaso margen que tenía en el Parlamento se lo impedía.

A pesar de esto, en las elecciones locales de 1970, la formación de Allende recibió el 49,7% del voto, la mejor cifra nunca alcanzada por la formación, la confrontación política era máxima en Chile.

A la ya de por sí debilitada en el Congreso alianza socialista-comunista, hay que sumar escisiones dentro de las propias filas, el sector más radical de la coalición se escindió, apostaban por hacerse con el poder total del gobierno gobernando por decreto y endureciendo su posición contra la oposición.

En 1972 las movilizaciones en contra y a favor de Allende se sucedían por todo el país, los partidarios de Allende eran muchos, la mayoría de la población de las clases populares apoyaba al gobierno, pues subvencionaba gran parte de los productos de primera necesidad y aumentaba los salarios.

En 1973 la oposición intentó inhabilitar en el Congreso al presidente, algo que no logró, además en las elecciones de 1973 la coalición de izquierdas aumentaba todavía más su ventaja sobre la oposición.

Las clases medias, los conservadores, la clase empresarial, veían un peligro total a Allende sobre todo en lo correspondiente a la propiedad privada. A las protestas y contraprotestas de unas y otras partes hay que unir incidentes terroristas.

Allende propuso una alianza a los centristas cristianos, alianza que éstos desecharon, veían como poco a poco el gobierno iba perdiendo el control de la situación, crecía en los sectores principales el enfado contra Allende y no querían hundirse con ellos.

Tras no lograr el apoyo de algún general en defensa del socialismo chileno, el 11 de septiembre se dio un golpe de estado, Allende decidió quedarse y luchar en lugar de ir al exilio, se bombardeó el palacio presidencial y Allende se suicidó.

Los mandos militares creían que los seguidores del gobierno opondrían más resistencia, pero no contaban con armas, al menos 2.000 personas murieron en una brutal represión llevada a cabo por el general Pinochet, el general golpista. La cohesión de las clases altas y medias de la sociedad chilena posibilitó su victoria sobre las clases populares, sin olvidar el indudable apoyo que recibieron los golpistas por parte de los Estados Unidos.

Con el golpe militar se impuso en Chile un régimen autoritario, la primera misión de los golpistas era destruir todo lo relacionado con el sistema político, se disolvió el Congreso y se suspendió la Constitución, la junta impuso el estado de sitio, en 1974, el general Pinochet anunció que los militares permanecerían en el poder hasta por lo menos 1979.

Junto con los generales se alinearon una serie de tecnócratas eminentemente capitalistas, emprendieron un camino de estricta ortodoxia económica, acabaron con todas las anteriores subvenciones, se redujo al máximo el gasto público y se pasó a privatizar todas las empresas nacionalizadas, de 1976 a 1982 la inflación bajó del 180% al 10%, ayudó también el buen comportamiento de las exportaciones del cobre, pero toda esta mejora económica a nivel estatal tuvo un enorme costo social.

La quiebra de México en 1982 arrastró a Chile más que a ningún otro país latinoamericano a una importante crisis (el efecto tequila), ese año el PIB cayó un 14%, fue el momento en el que Pinochet decidió formar un nuevo gabinete de tecnócratas todavía más conservadores, se dedicaron a estimular la inversión extranjera, aumentaron las exportaciones y redujeron el desempleo, las excesivas privatizaciones privaron a muchos chilenos sin lo esencial para vivir.

El régimen no toleró ningún acto de desorden por parte de la izquierda, la represión en este sentido era realmente brutal, además de una creciente oposición interna, el rechazo internacional al régimen era muy grande, asociaciones de derechos humanos denunciaron al régimen la brutalidad de la represión.

Pero en 1988 iba a ocurrir algo realmente sorprendente, ante la presión internacional, Pinochet decidió celebrar un plebiscito para que Chile decidiese sobre su gobierno personalista, toda la oposición se unió en una campaña para conseguir el no, que triunfó (incluso colaboraron a favor de ese no los Estado Unidos, protagonistas secundarios en su día de apoyo al general), Pinochet aceptó la derrota y dejó el poder, se convocaron elecciones en 1989 donde vencieron los demócratas cristianos, respaldados por el centro izquierda, el presidente pasó a ser Patricio Aylwin.

Aylwin se comprometió a restaurar las instituciones democráticas y a investigar las posibles violaciones de los derechos humanos durante el anterior régimen, aunque se enfrentaba a una amenaza realmente seria, el Ejército, atento a cualquier incidencia y encabezado por Pinochet.

La coalición en el gobierno se mantuvo hasta las elecciones presidenciales de 1993 donde se presentó como líder demócrata cristiano de nuevo Eduardo Frei, las elecciones mandaron al ostracismo al Partido Comunista, tras ellas hubo una aceptación general de las reglas del juego democrático.

El notable logro chileno fue su rápido crecimiento económico, entre 1986 y 1993 la economía chilena creció un 6,3% de media, a pesar de eso, las desigualdades en el ingreso entre los ciudadanos de distintas clases siguen siendo notables, a pesar que la sanidad pública y la educación funcionan.

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