Historia agraria contemporánea

Agricultura. Producto agrario. Agroecosistemas. Sistemas agrarios. Aperos de labranza. Economía. Campesinado. Recursos productivos. Revolución agricola. Capitalismo agrario. Maquinaria. Sistemas agrícolas en países asiáticos

  • Enviado por: Adolfo Calatrava
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 76 páginas
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HISTORIA AGRARIA DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO

TEMA 1. CONCEPTOS Y TEMAS DE LA HISTORIA AGRARIA.

1.1. El proceso productivo.

A. Ecosistema y agroecosistemas.

B. Sistema agrario.

C. Factores naturales de los sistemas agrarios.

D. Tipos de sistemas agrarios según la intensidad de uso del suelo.

E. Sistemas agrarios y aperos de labranza.

F. Factores sociales en la evolución de los sistemas agrarios.

a. La evolución de la población.

b. La distribución del excedente.

c. Los cambios técnicos.

1.2. Campesinos y comportamientos campesinos.

A. Caracterización del campesinado.

B. Familia y herencia.

C. La lógica productiva y reproductiva campesina.

D. La cultura campesina.

E. La comunidad y las alianzas suprafamiliares.

F. Los movimientos sociales campesinos.

1.3. La apropiación y la explotación del territorio.

1.4. Mercado y mercantilización en la agricultura.

1.5. Productividades y crecimiento agrario.

1.1. El proceso productivo agrario.

A. Ecosistemas y agroecosistemas.

La producción agraria es la canalización de recursos materiales y energéticos desde los ecosistemas (sistemas de organización de la naturaleza) hacia la sociedad. Hay dos formas de intervención humana en la naturaleza:

1) Recursos naturales obtenidos sin provocar cambios sustanciales en la estructura de los ecosistemas (caza, recogida de leña, etc.).

2) Ecosistemas sustituidos parcial o totalmente por especies vegetales y animales domesticadas y cultivadas bajo condiciones creadas por el hombre (agricultura, etc.).

La diferencia entre ambos es que en los primeros el mantenimiento, la adaptación y la reproducción se realiza de manera autónoma, mientras que los segundos son inestables de manera intrínseca y requieren flujos de energía externa para su conservación.

B. Sistema agrario.

Suele estar definido por dos relaciones:

1) La que hay entre un ecosistema y un agroecosistema.

2) La que vincula a ambos con el espacio social (poblaciones agrarias organizadas en grupos domésticos).

C. Factores naturales de los sistemas agrarios.

Estos se encuentran determinados por el clima y por la naturaleza del suelo. En cuanto al primer factor el clima condiciona los tipos de cultivo y marca el ritmo de la actividad agraria y de las migraciones del ganado (ritmos estacionales).

FALTA UNA HOJA

1) Algunos fenómenos atmosféricos y las bacterias y los microorganismos de plantas, fijan el nitrógeno del aire, vital para la supervivencia de las plantas.

2) Los restos muertos de animales y plantas se convierten en humus oxidado que aporta minerales al suelo para su restitución (mejor circulación de agua y aire y mejor penetración de raíces).

Existen muy pocos suelos con las condiciones suficientes para un cultivo permanente sin fertilizaciones de los cultivadores, por eso, a todo sistema agrario corresponde un método de renovación de la fertilidad (antes se utilizaba el suelo hasta el agotamiento pero esto exige mucha extensión de terreno así que se ha optado por formulas de intensidad de uso del suelo).

D. Tipos de sistemas agrarios según la intensidad de uso del suelo.

1) Cultivo por rozas en monte alto: las parcelas de terreno son aclaradas en los bosques anualmente (mediante el fuego) y sembradas durante uno o dos años. Después se deja en barbecho para que el bosque reconquiste el terreno (entre 25 y 50 años). Este tipo de bosque se denomina monte alto para diferenciarlo del bosque o selva virgen (unos 100 años sin cultivar).

2) Cultivo por rozas en monte bajo: barbecho más corto (6-10 años) por lo que los árboles no se regeneran y la superficie se cubre de matorral. El periodo de cultivo oscila entre 2 y 8 años dependiendo de la fertilidad del suelo.

3) Cultivo de barbecho corto: el barbecho sucede a un ciclo de cultivo inferior al año y es de duración anual (año y vez) o bianual. De esta manera en el barbecho sólo aparecen hierbas silvestres.

4) Cultivo anual: la tierra se cultiva durante una parte del año mientras que el resto del año queda en barbecho. Aquí encontramos los sistemas de rotación que incluyen el barbecho semillado.

5) Cultivo múltiple: dos o más cultivos anuales en la misma parcela y sin descanso. Aquí podemos encuadrar a los cultivos arbustivos y los de árboles aunque la intensidad en trabajo y los rendimientos por unidad de superficie desciendan en gran medida.

Para concluir podemos decir que el barbecho corto, el cultivo anual y el múltiple implican sedentarización de las poblaciones y surge la diferenciación entre terrazgo (tierras cultivadas) y monte (tierras no cultivadas o cultivadas mediante rozas). También podemos decir que los diferentes sistemas no son meras adaptaciones del hombre a los tipos de suelos y climas, sino que ha habido una relación dinámica entre las condiciones naturales y la duración del barbecho (generalmente la destrucción del suelo es muchas veces producto de la intensificación progresiva de los cultivos).

E. Sistemas agrarios y aperos de labranza.

Cada tipo de intensidad en el uso del suelo exige una clase de aperos. El cultivo por rozas en monte alto sólo exige bastones para plantar raíces o enterrar semillas, aunque se ve facilitado por hachas y azadas y cuyo principal fertilizante son las cenizas tras la quema de bosque. El cultivo por rozas de monte bajo si exige la azada porque la vegetación es espesa y hace falta añadir abonos aparte de las cenizas. El cultivo por barbecho corto necesita el arado porque la vegetación herbácea no se puede eliminar por el fuego; el fertilizante suelen ser los excrementos de animales. Los cultivos anuales o múltiples necesitan muchos fertilizantes y obras complejas de irrigación o de abancalamiento de terrenos y labores adicionales.

La diferencia entre clase y fabricación, le permite hablar a Boserup de tres tipos de evolución técnica agrícola:

1) La comunidad cambia de una clase a otra pero sin cambios en el proceso de fabricación.

2) Va de una clase a otra y evoluciona desde herramientas caseras a unas más perfeccionados.

3) Cambios en la fabricación pero no en la clase de utensilios empleados.

La mayor parte de los cambios técnicos en el mundo rural, han sido adaptaciones y mejoras parciales de los aperos y fórmulas preexistentes que sólo a largo plazo daban lugar a transformaciones importantes. Los únicos cambios técnicos rápidos se vincularon a procesos de difusión espacial por migraciones. La revolución técnica en la agricultura, se vincula a la Revolución Industrial y al desarrollo científico con las que se hicieron posibles nuevas formas de fabricación de los aperos y mecanizar ciertas tareas, reduciendo las exigencias de trabajo. La vinculación entre ciencia y técnicas agrarias desde finales del siglo XIX es responsable de los mayores incrementos en las productividades agrarias, pero con el efecto de reducir la productividad energética de la agricultura. Además si los aperos y productos industriales abrieron el mercado a la agricultura, la innovación agronómica hizo a los agricultores dependientes de los centros de investigación y de estos y de las grandes empresas productoras de insumos (en un segundo momento), disminuyendo su control de los procesos productivos y su autonomía y alterando los comportamientos ecológicos (la innovación técnica proviene de fuera de la agricultura).

F. Factores sociales en la evolución de los sistemas agrarios.

a. La evolución de la población. La presión demográfica es un elemento fundamental del cambio agrario ya que superados los niveles de crecimiento del sistema extensivo (rozas en monte alto), dejará paso a una mayor intensidad (rozas en monte bajo) y a su vez dejarán paso a una mayor intensificación (cultivo múltiple, barbecho corto, etc.) que exigen organización, cambios técnicos y condiciones naturales específicas. Sin embargo, la presión demográfica no produce cambios homogéneos y las relaciones socioeconómicas son determinantes en el impacto del crecimiento demográfico y en el potencial de cambio técnico.

b. La distribución del excedente. Toda población agraria tiende a generar un excedente y la evolución y composición concreta del excedente están vinculadas a dos tipos de imperativos sociales (Eric R. Wolf Los campesinos.): el fondo ceremonial que son los elementos simbólicos que componen las relaciones sociales que tienen los hombres entre sí; un segundo tipo habla de las relaciones sociales asimétricas entre géneros, grupos de edad, etc., pero existe un tipo específico de relaciones que obligan a los cultivadores a hacer frente a obligaciones impuestas desde fuera de los grupos domésticos agrupados en comunidades (obligaciones en la base de la constitución del fondo de renta).

Todo tipo de poder supone coacción y violencia pero las relaciones asimétricas se deben fundar en el consentimiento de los dominados a la dominación. Para ver sistemas estables de dominación social, hace falta una comunidad de pensamiento que justifique la división asimétrica de papeles y funciones sociales: el ejercicio de poder debe ser un servicio que rinden los dominantes a los dominados.

1) En el primer plano tenemos los servicios mágico-religiosos destinados al control ritual de la naturaleza domesticada.

2) En segundo lugar el control mediante funciones visibles: la defensa y la organización de la comunidad, la resolución de sus conflictos internos, etc.

3) Según se da la secularización, la inserción del mundo campesino en la sociedad ha pasado a estar mediada por las instituciones políticas y en especial por el Estado nacional, creador de nuevas reglas de funcionamiento de los mercados agrarios.

Las relaciones asimétricas se plasman en los intercambios de bienes o en detracciones específicas por conceptos diversos que se pueden reducir a dos: pagos por el uso de la tierra (rentas) y pagos que expresan la propia dependencia del grupo familiar a un poder superior (tributos). El medio de pago puede ser en bienes (pago en especie), en trabajo (servicios personales) en dinero o combinandolas. La periodicidad del pago es variable pero suele coincidir con el año agrícola.

La presión demográfica crea tendencias a la transformación de las formas de producir y también generan dichas tendencias los cambios en las relaciones sociales dentro de la familia, dentro de la comunidad, entre comunidades, y entre los diversos grupos sociales. La evolución de las relaciones internas en las sociedades campesinas inciden en la fijación de los ritmos de cambio demográfico, por cuanto la reproducción biológica de la población puede ser modulada a través de la regulación social de las relaciones sexuales (edad del matrimonio, etc.), la fecundidad (métodos anticonceptivos) o la limitación de la población infantil y el crecimiento vegetativo contrarrestado por la expulsión de población sobrante. Un crecimiento no sostenible en términos económicos da lugar a procesos catastróficos de reducción de la población (hambre, enfermedad, guerras, etc.). Por ello el aumento de la población debe ser analizado junto al medio agroecológico, los niveles técnicos alcanzados y las formas de distribución del producto. Estas últimas están vinculadas a los marcos institucionales y a sus transformaciones y a las relaciones mercantiles y redistributivas (estas al igual que los intercambios son dinámicos y producto de los conflictos y acuerdos políticos).

c. Los cambios técnicos. Transforman los límites productivos de los agroecosistemas al incidir en la productividad de la tierra y en la productividad del trabajo. El cambio técnico no es independiente de las relaciones políticas y sociales debido a que la transformación de las formas de producir puede alterar la participación en el excedente de los diferentes grupos sociales implicados en la agricultura. Esto puede ser positivo desde el punto de vista global pero puede ser negativo para sectores concretos que si ostentan una posición dominante en la sociedad, tratarán de obstaculizar esas vías de evolución y buscar otras con una mayor eficiencia de clase. Además las modificaciones técnicas no nacen siempre desde las comunidades agrarias y su adaptación es un proceso complejo. Cada cambio técnico suele traer modificaciones de procesos productivos en su conjunto.

1.2. Campesinos y comportamientos campesinos. (por fotocopias).

1.3. La apropiación y la explotación del territorio. (por fotocopias).

1.4. Mercado y mercantilización de la agricultura. (por fotocopias).

1.5. Productividades y crecimiento agrario.

La principal contribución de la agricultura en un proceso de crecimiento económico es la capacidad de generar un excedente productivo. El excedente en términos físicos es igual a la diferencia entre la producción total agraria y el consumo humano y el reempleo de productos agrarios dentro del sector.

TEMA 2. LOS SISTEMAS AGRARIOS EN LAS ECONOMÍAS ORGÁNICAS DE LA EDAD MODERNA.

2.0. Introducción.

2.1. Los sistemas agrarios en la Europa del Antiguo Régimen.

A. Las regiones agronaturales.

B. La posición de los campesinos en la sociedad.

a. La condición social de los campesinos.

b. Los derechos sobre el suelo.

c. Los recursos productivos disponibles.

C. Las técnicas y la organización de los cultivos.

2.2. Las sociedades rurales en Iberoamérica.

2.3. La agricultura de la América anglosajona.

2.4. La agricultura en el Imperio Otomano.

A. La organización del espacio.

a. Clasificación legal de la tierra.

b. Clasificación administrativa-militar de las tierras.

c. Clasificación administrativo-territorial.

d. El sistema de derechos territoriales: una visión de conjunto.

B. Las grandes regiones agrarias.

C. La distribución del excedente.

D. Las técnicas agrarias.

2.5. Los sistemas agrarios de los imperios asiáticos.

A. Rasgos generales de las agriculturas asiáticas en el siglo XVIII.

B. El cultivo del arroz.

C. Japón.

D. China.

E. La India.

2.6. Las agriculturas del África subsahariana.

TEMA 2º. Los sistemas agrarios en las economías orgánicas de la Edad Moderna.

Los sistemas agrarios a fines del XVIII eran muy heterogéneos porque al ser una economía orgánica, vinculada a la naturaleza, varía mucho con el tipo de clima; a lo que se suma la existencia de un amplísimo elenco de derechos sobre el terreno y formas de distribución del excedente. También hay que sumar las grandes diferencias entre el grado de intensidad demográfica sobre el suelo; y también el grado de conexión mercantil.

1- Sistemas agrarios en la Europa de Antiguo régimen.

Se van a dar criterios de clasificación según cómo se aplican:

1.1 Regiones agronaturales:

Definidas, sobre todo, por el clima. Podemos distinguir en Europa cuatro grandes regiones agronaturales, efecto del clima y la altura, y de la acción del hombre. Estas cuatro regiones son (exceptuando al Imperio Otomano):

- Europa Atlántica: Comprende el norte de España, mitad occidental de Francia, los Países Bajos hasta Jutlandia y las Islas Británicas. Posee una elevada pluviosidad, por encima de la capacidad de evaporación del suelo y las temperaturas medias son relativamente elevadas, suaves. Es una área internamente heterogénea; en las zonas con más altura las temperaturas son más extremadas, y en determinados valles y llanuras hay condiciones parecidas al Mediterráneo. En la Edad Moderna se distingue por la ganadería combinada con cereales (trigo, centeno, cebada sobre todo y, a partir del XVIII, maíz). La vegetación normal es bosque de hoja caduca, frondosa.

- Europa nórdica y central: Comprende el norte de los Alpes, el oriente de Francia, Alemania occidental y la península Escandinava. Hay precipitaciones menos elevadas y temperaturas más frías. Hay bosque mixto de frondosas y coníferas, lo que revela las características del suelo y clima, así, sólo los cereales más resistentes (centeno y cebada) aguantes y sólo haya trigo en las regiones más suaves.

- Europa Oriental: Comprende desde los Alpes y Alemania oriental hacia la llanura rusa. Tiene precipitaciones todavía más escasas y un fuerte contraste térmico entre invierno y verano. Los paisajes agrarios son parecidos a los de la Europa central y nórdica, con bosques de coníferas, pero es mucho más productivo para el cereal por sus mejores condiciones, lo que hizo que en la Edad Moderna se cultivase por roza.

- Europa Mediterránea: La característica fundamental son precipitaciones irregulares concentradas en otoño y primavera, con déficit hídrico estival en verano. El relieve es abrupto, lo que hace que haya gran diversidad de condiciones naturales, desde desiertos a pantanos; el problema principal es reducir el déficit hídrico. El cereal sigue siendo lo predominante, pero lo acompañan el viñedo y el olivar, básicamente dirigidos al comercio; y casi siempre hay huertas.

1.2 La posición del campesinado en la Europa Moderna:

Hay tres subórdenes:

- La condición personal del campesino: La sociedad se divide en grupos sociales definidos en términos jurídicos y desiguales entre si. De entre estos grupos, los más amplios son los estamentos y en prácticamente todas las sociedades europeas los campesinos pertenecían al tercero o, siendo más realistas, a la población sin estamento, por lo que están subordinados a los demás: nobleza y clero. Pero esta subordinación tenía un contenido diverso según la sociedad: en un extremo estarían los campesinos libres, que no estaban sometidos personalmente a unas autoridades que no fueran políticas. En la mayor parte de la Europa occidental incluso los campesinos que vivían en algún señorío (vasallos) eran reconocidos como sujetos libres. En el otro extremo estarían los siervos y los esclavos (algo muy marginal en Europa, donde sólo en Rumania con los gitanos y en el sudeste español con alguna población negra de forma coyuntural; fue un fenómeno más ligado al servicio doméstico). La servidumbre sí estaba más presente, sobre todo de los Alpes y el Elba hacia el este, zona de preeminencia servil. La única diferencia entre un esclavo y un siervo es que el segundo posee titularidad legal y el primero es un objeto. Pero los siervos podían ser comprados, vendidos, cedidos... En general, cuando se vendían entraban en el lote de los señoríos aunque la ley permitía que se vendieran separadamente, incluso de sus familias y existen bastantes ejemplos de esto.

En Europa occidental los escasos siervos se localizaban en algunas localidades del Imperio Alemán (sobre todo en el Franco Condado) y sólo se distinguían de los demás en que no podían disponer de sus tierras sin el consentimiento de sus señores pero, no tanto por la libertad de movimientos, porque sí podían abandonar su lugar de residencia (previo pago); otra disposición es que no heredaban, entre otras, como que la servidumbre se traspasaba por vía materna.

En Europa oriental era distinto, distinguiéndose dos zonas: una de servidumbre estricta, donde los señores disponían plenamente de sus siervos (Rusia, Dinamarca, Ucrania, Pomerania, Scheswig, Holstein, Mecklenburg...) y otra donde estaban más protegidos, el Imperio Austríaco y el electorado de Sajonia. Aquí hubo cambios en el s. XVIII poniendo límites al trabajo, a las rentas que pagaban (sernas, correos...), se crearon mecanismos para asegurar el cambio de residencia previo pago y se confirmaron a los siervos la herencia de sus tenencias que explotaban. Fuera de este área ser siervo era casi igual que esclavo, se debía trabajar para el señor tanto como éste decidiera; las tierras de los siervos eran suyas de facto y no jurídicamente, pudiendo ser expulsados por el señor (en Rusia se llegó a tener siervos del Estado o de la Casa Real, siendo creados en el XVIII a partir de campesinos libres y de antiguos siervos de instituciones eclesiásticas, confiscados en 1764; sin embargo, tenían una situación ligeramente mejor que los siervos de la nobleza con mayor autonomía, aunque se vendían en situación de apuro económico).

- Derechos sobre el suelo: En la situación de partida de la Edad Moderna, hay una organización de la tierra en la que existen tierras llamadas "alodiales" y otras "señoriales" que, a su vez, se dividen en reserva señorial y mansos o tenencias campesinas. Los mansos, en principio, eran mayoría y en torno a ellos se crea una teoría jurídica de los derechos sobre la tierra que distinguen entre dominio eminente o directo del señor; y el dominio útil, que es la posesión de tierras cedidas por el señor (a cambio de algo). Un alodio es donde el dominio directo y útil está en manos de un campesino y las reservas igual, pero en manos del señor.

Estos dos tipos de dominio no ponen término a los derechos sobre la tierra, pero son los básicos. A lo largo de la Edad Moderna se puede decir casi que es un periodo de tensión sobre los derechos que hay sobre la tierra, habiendo una lucha por ella con diferentes soluciones, ya que estos conceptos no estaban acreditados o registrados sino impuestos por la fuerza o la tradición y, además, son ideales, y luego se plasman de formas muy diferentes. En esa lucha por la tierra hay tres soluciones básicas:

· Sobre todo en Inglaterra, pero también en parte de la Península Ibérica e Itálica: Se produce en despojo de los campesinos por parte de los señores, de manera que estos recuperan la entera disposición de la tierra en enajenaciones. Lo que ocurre tras esto es que ceden sus tierras pero no bajo esas fórmulas de derecho feudal sino por contratos temporales en propiedad de la tierra.

· Parte de la Europa Central y Oriental: Más desfavorable a los campesinos ya que se reúnen los dos derechos en manos de los señores pero éstos no tienen que ceder contratos de cesión en la tierra sino que ceden de hecho parcelas a los campesinos que pueden retirar cuando quieran sin garantías.

· Otras comarcas europeas: Ocurre que la pugna se decanta por el campesino y consolida su dominio útil en forma de posesión perpetua de las tierras, de forma que, sobre todo en los casos en que se paga alto a los que tienen el dominio eminente, éste es muy pequeño debido a los grandes procesos inflacionistas. Aparecen una serie de campesinos (solariegos en Castilla, Ténenuer en Francia y Besitzer en Alemania).

Estas son las tres soluciones nítidas, pero en otras regiones europeas se llega al XIX con difusión entre los dominios, sin cesión perpetua de la tenencia a los campesinos, pero también con rigideces que tampoco permiten a los detentadores del dominio evidente disponer como quieran de la tierra. Esta situación en el XIX será muy rara y anómala para los liberales y les llamarán contratos arcaicos (foro en Galicia o censos emphitéuticos en Castilla y Aragón y Copy-hold en Inglaterra).

Las tierras vecinales, colectivas o comunales fueron objeto de pugna en la Europa Moderna. Allí donde había señoríos de jurisdicción el señor podía usar y organizar la utilidad de las tierras; en Inglaterra las tierras son, incluso, del señor. Estas tierras era sobre todo para el aprovechamiento del ganado, que era un bien escaso, con un impacto desigual.

La vecindad en el Antiguo Régimen era una cuestión de derecho, había que ser reconocido como vecino, por lo que algunos residentes no lo eran. Estas tierras estuvieron en permanente pugna, por lo que hubo soluciones diversas: en Gran Bretaña los señores tenían derecho a apropiarse toda la tierra comunal que no fuera estrictamente necesaria para el ganado de los pueblos; en Francia se aceptaba un derecho de uso por los vecinos; en Castilla y Aragón había enfrentamientos por la apropiación de baldíos y comunales; y al este del Elba eran parte integrante de los estados nobiliarios. Los poseedores del dominio útil podían ceder el dominio a otras personas mediante contratos, cuyos modelos básicos eran el arrendamiento y la aparcería: el primero tenía una cantidad fija y un plazo variable y en el segundo el dueño cede la parcela a cambio de un porcentaje de la cosecha. En general, el arrendamiento y la aparcería se hacían en dinero o especie.

- Los recursos productivos disponibles: En el Antiguo Régimen los campesinos están sometidos a diversas cargas que les forzaban a transferir gran parte de su excedente a la Iglesia, nobleza, aparatos políticos y burocráticos. Una de las cargas eran los servicios en trabajo (sernas, prestaciones para terceros...) que eran desiguales en las diferentes regiones europeas. Se dejaba a la familia el mínimo trabajo para que pudiera sobrevivir. En las áreas donde no había servidumbre eran, a veces, cargas en trabajo de carácter simbólico que indicaban la subordinación.

En Europa occidental con cosas tales como guardar los campos, mensajería, transporte de las rentas del señor, colaboración en las partidas de caza, reparación de puentes y caminos...

En Europa oriental las sernas eran las transferencias por excelencia. En algunos casos había una regulación por tareas, en otros por jornadas. La regulación era un tanto diáfana: mientras que en occidente eran unos 15 días en Europa oriental llegaban hasta los 360 días al año. Las jornadas extraordinarias se pagaban menos y aveces había un suministro extra de niños en calidad de criados.

También había cargas en dinero y especie de carácter heterogéneo, con tres tipos básicos:

1- Derechos de origen feudal, vinculados al dominio evidente y señorío. Los que eran en dinero eran casi simbólicos pero en especie no, llegando a ser muy altos (10-40%).

2- Derechos de transmisión. Eran derechos cobrados por los señores cuando había transmisiones en el dominio útil. En áreas donde los campesinos consolidaban su dominio útil éste era el principal "impuesto".

3- Diezmos. Era la décima parte del producto, destinado a sufragar los gastos de la Iglesia. Solían ser menos e iban a parar a diferentes instituciones.

Pero había otros tipos de cargas vinculadas a los aparatos políticos de monarquías y señores:

1- Tributos de la Corona.

2- Prestaciones personales al rey: como mantenimiento, alojamiento de tropas o trabajo gratuito en obras públicas.

3- Existencia de una jurisdicción señorial que tenía sus propios tributos (monopolios como el molino, el horno, derechos de justicia...).

El 30-40% del conjunto del producto campesino había de transferirse. Sin embargo hay una gran desviación respecto a esta media

1.3 Las técnicas y la organización de los cultivos:

La tecnología agraria europea tiene cambios en la alta Edad Media, con una organización de aperos que se mantiene hasta la nueva agricultura de los siglos XIX-XX. Hay unos cambios graduales (innovación "incremental"), desplazamientos en el espacio... Las técnicas dependen del conjunto de la actividad productiva, así como de facilidades de recambio o cuestiones sociales.

Aperos: Para eliminar la hierba, la azada, grada o rastrillo; el arado, que puede ser de ruedas, un invento altomedieval, más pesado para profundizar en la tierra y se da en la Europa septentrional. Para la cosecha la hoz y guadaña y para separar la paja del grano los trillos.

Como abonos están los excrementos animales, bien solos o mezclados con hierba o paja (estiércol) que son los más utilizados. También hay abono verde, que son diferentes tipos de plantas que se entierran hasta su putrefacción; cenizas y turbas, una especie de carbón.

Los métodos de cultivo sufren grandes diferencias pero, en la Europa preindustrial, podemos hablar de cuatro métodos: cultivo temporal, alternativo (al tercio, barbecho bruto, año y vez...), rotación de cultivos (cultivo anual, explotación trienal a base de cereal de invierno, de primavera y un barbecho semillado) que daban lugar a un conjunto de productos más variado que sistemas anteriores y facilita el mantenimiento del ganado; o cultivos permanentes donde la tierra se cultiva sin descanso, son tierras fértiles como los huertos y regadíos mediterráneos.

Organización social de la producción: Se basa en el sistema de campos abiertos u openfields, donde la producción se organizaba colectivamente; en Alemania, Francia o Gran Bretaña se dio en menor medida que en España, Italia o Europa oriental. No existen límites físicos entre las parcelas y éstas tienen una organización colectiva en doble sentido: división en "lajas" con un diverso número de parcelas, que se cultivan según el método elegido previamente en comunidad Así mismo, la costumbre o la comunidad, elige lo que se siembra. La siembra y la cosecha se hace de forma colectiva al mismo tiempo y el ganado, al no haber cercas, se alimenta de los restos, fertilizando la parcela con sus excrementos.

La regulación de las actividades estaba en manos de las autoridades locales de cada aldea. En algunos casos este régimen obstaculizaba la modernización: presentaba rigideces al cambio pero no lo impedía.

El período moderno sí trae cambios técnicos, como diferentes formas de aprovechar el suelo y una muy concreta: la Revolución Agraria, que se da sólo en algunas regiones de Inglaterra, el norte de Francia y los Países Bajos; donde se desarrollan las rotaciones de cultivos hasta eliminar el barbecho suponiendo una mayor producción (sobre todo en forraje). El sistema más conocido es el Norfolk pero hay muchos más. En las demás regiones hay cambios técnicos pero no de esta índole y tendrán que esperar hasta el siglo XIX o XX.

2- La sociedad rural en Iberoamérica.

Cuando se produjo la conquista de América existían sociedades muy heterogéneas en el continente, con sociedades altamente organizadas políticamente, con elementos aristocráticos, guerreros y una burocracia político-religiosa, que vivían del excedente campesino gracias a una agricultura intensiva con fórmulas de propiedad colectivas. Los dos ejemplos más característicos son los de los imperios Inca y Azteca pero hay más. También había sociedades tribales, algunas de ellas cazadoras-recolectoras, aunque la mayoría lo compatibilizaba con agricultura itinerante (sobre todo roza en monte alto). Un rasgo común es que todas las culturas desconocían el arado, lo que supone limitaciones, y que, a excepción de los Andes, carecían de animales de tiro y transporte. Pese a todo, en determinadas zonas las productividades de la tierra eran bastante elevadas gracias al intenso trabajo en el cultivo y a un sistema más o menos complejo de infraestructuras agrarias.

Los conquistadores castellanos no alteraron inicialmente estos sistemas. El objetivo fundamental era la búsqueda de yacimientos mineros y no su establecimiento como agricultores. Y, por otra parte, la Corona recurría a dos instituciones para la colonización con impacto limitado sobre los sistemas agrarios: El primero era la encomienda, que en sí no afecta a los encomendados que dirigen lo que antes se daba a otras autoridades a los colonos. La segunda fórmula estuvo más vinculada a la ciudad, donde se atribuyó a los colonos lotes de tierra, son las peonías y caballerías; supuso crear cultivos alrededor de estas ciudades pero no tuvo un gran impacto en la producción agraria en conjunto.

Con el tiempo hay una transición hacia otras fórmulas. La primera novedad es que fue un subproducto para la minería: para abastecer a las minas algunos españoles recibieron haciendas que se destinaban a cultivos y a ganaderías. Este tipo de explotación también se desarrolla a partir de encomiendas porque algunos encomenderos transformaban sus relaciones en propiedad de la tierra. Algunos colonos extendieron sus peonías o caballerías por la fuerza o mediante la compra a indios u otros colonos. Fuera cual fuera la vía, entre 1560 y 1600 hay un proceso de concentración de tierra que genera el latifundio por todo el continente. Este proceso se vio favorecido por dos factores: El desplome da la población india que dejó muchas tierras vacantes y las crisis de las actividades mineras al principio del XVIII, lo que condujo que muchos mineros y comerciantes invirtiesen capitales en la agricultura.

El hecho es que el latifundio se extendió y diversificó sus productos. Al principio se concentraron en la ganadería y, a medida que creció el número de haciendas, algunas se especializaron en productos agrícolas. En los valles centrales de México se cultivó trigo y continuó el maíz y en Perú se especializaron en haciendas costeras del norte, donde se dio la caña de azúcar, en el centro la vid y el olivar y en los Andes los cereales. En Chile las estancias se dedicaron al trigo y maíz para exportar al Perú; y en el sur del Perú y en Chile el vino para suministrar a las ciudades.

La apropiación de tierras era un elemento clave pero no podía subsistir sin mano de obra. Debido a la catástrofe demográfica se buscaron mecanismos anteriores como la encomienda: los encomenderos se aseguraron que los indios trabajaran como peones en sus haciendas; la institución se suprimió en 1720 pero en algunos lugares aislados se mantuvo hasta fines del XVIII. El repartimiento de indios era anterior: en los imperios ya había formulas de trabajo reglado; las autoridades españolas impusieron jornadas de trabajo para estos campesinos sobre todo en minería (basándose en que sólo 100 días al año por varón adulto bastaban para asegurar la vida en la comunidad india) donde trabajaban entre 30-66 días al año. Esto se trasladó a las haciendas (por ejemplo en Ecuador). La tercera fórmula eran los yanaconas, indios que se colocaban a sí mismos como siervos de los europeos para poder ser aceptados como vecinos de los nuevos pobladores. Se insistió en que eran hombres libres pero se dio la práctica de asimilarlos a los siervos. La última fórmula fue la esclavitud; en algunos casos fueron indios (sobre todo en Brasil), pero el contingente más importante fue de África y se dedicaban a la agricultura en plantaciones.

Todas estas fórmulas, salvo los esclavos, fueron perdiendo eficacia por lo que las haciendas crearon nuevos tipos de relaciones con las comunidades de indios para que les dieran un flujo continuo de trabajadores. Ante la catástrofe demográfica, la Corona en la segunda mitad del XVI creó colonias de indios, congregaciones, reducciones o repúblicas; y a estas colonias de indios se les dieron unas tierras "de resguardo" que se dividían en "comunes" (en México "egidos") y otras de propios, explotadas conjuntamente en beneficio de la comunidad. En tercer lugar, había tierras trabajadas por familias no repartidas antes (tierras de repartimiento) y, al margen de las tierras de resguardo, cada familia tenía una parcela de posesión perpetua. Es una mezcla de sistema europeo e indígena. En otras comunidades se combinaban agricultura de autoconsumo con técnica pre-hispana, de aprovechamiento intensivo y otra con cultivos orientados al mercado de forma que así pagaban las detracciones como el tributo o los diezmos. Desde el punto de vista tecnológico las técnicas castellanas se daban en los cultivos orientados al mercado las indígenas en los cultivos de autoconsumo. Estas repúblicas, que sobreviven algunas hasta ahora, fueron el elemento clave para el suministro de trabajadores para las haciendas, ya que muchos de estos indios trabajaban como jornaleros en dichas haciendas (gañanes) continuando viviendo en sus pueblos con su condición y sometidos a la administración de su localidad; por lo que pagaban tributo indígena. Así, los hacendados se aseguraron mano de obra y se apropiaron del tributo indígena permitiendo aplazamientos de pagos creando deuda y así asegurándose su trabajo. Esta fue la fórmula más numerosa, pero había otras como el crédito, que se devolvía con trabajo, tiendas que también vendían a crédito (a veces se pagaba a los jornales con vales canjeables sólo en estas tiendas)... Todo para que no pudiesen abandonar las haciendas. Esta vía se vio acompañada por la presión sobre las tierras de las comunidades, de forma que los campesinos debían trabajar parcialmente como jornaleros (incluso con emigraciones temporales). Es la estrategia de apretar pero no ahogar ya que de estos pueblos extraían su mano de obra.

En el XVIII se puede decir que las haciendas logran su triunfo pleno porque a fines del XVII hay una expansión demográfica fuerte en la América hispana lo que proporciona salidas a los productos de las haciendas y que, además, facilita la adquisición de mano de obra. En este siglo se recurrió a diferentes fórmulas para reclutar mano de obra: concedieron parcelas en arriendo o aparcería que tenían además obligaciones de trabajo; en segundo lugar recurrieron a la concesión de parcelas sin contrato especial a los peones que se quedasen fijos (acasillados) y, además, a los colonos y peones se les permitió acceso a los espacios incultos o baldíos (para pastar, por ejemplo). Con esto, los hacendados fijaron trabajadores en su seno (con las fórmulas anteriores también) y con esta mano de obra las haciendas lograban tener un amplio espacio cultivado de administración directa y cuyos cultivos se orientaban al mercado.

Algunos autores asimilan las haciendas a feudos porque orientaban su producción al mercado pero procuraban comprar poco y tendían a la autarquía, con oficios propios, tiendas, pueblo... Otro rasgo son los comportamientos de los hacendados que vivían como aristócratas en las grandes ciudades (pero es que allí se conectaban con las redes comerciales y políticas, manteniendo a sus familias en las haciendas).

Pero las haciendas no excluyen a las propiedades medianas, como los ranchos en México y, junto a ello, subsisten las repúblicas de hasta más allá del período colonial. En zonas muy periféricas también hay comunidades prehispánicas. Así hay tres niveles: gran propiedad, europea; mediana propiedad, mestiza en sus caracteres o india; y en tercer lugar agriculturas marginales indias (Chiapas hasta el s. XX o el Amazonas).

La plantación es algo muy distinto. Es un complejo social y agrario orientado a la exportación y, en general, explotada por mano de obra esclava. Las plantaciones surgieron en el XVII en Brasil y en el XVIII se extendieron a zonas del Caribe hispano, francés o inglés. Los portugueses descubrieron que en Brasil las tierras costeras eran muy fértiles y podían tener monocultivos para la exportación; el primero de ellos fue el Palo del Brasil, para los tintes y, progresivamente, se pasaría a la caña de azúcar. En estas plantaciones lo que se hizo cada vez más fue incluir una parte del proceso productivo en la propia explotación, de forma que lo que acababan siendo las plantaciones fueron una explotación agraria que administraba la materia prima a las industrias de la plantación incluso trayendo más de otros sitios; esto es así porque no todos los propietarios podían tener sus propias industrias ("ingenios" para el azúcar) que exigían medios financieros y técnicos poco asequibles. La mano de obra básica era esclava, procedente de África que, en algunos casos recibían parcelas y dos días para su mantenimiento semanal, comiendo por parte de la plantación. La diferencia con las haciendas es que éstas tratan de ser autosuficientes y las plantaciones están directamente conectadas con el mercado y deben comprar la caña a otros plantadores más pequeños para rentabilizar los "ingenios". Es el prototipo de empresa capitalista.

El modelo portugués se extendió a las islas francesas, como la Martinica, Guadalupe, Haití; a las holandesas, sobre todo Curaçao; a las inglesas como Jamaica; así como a las españolas Cuba y Puerto Rico. La extensión del modelo trajo problemas a los brasileños, favoreciendo la acumulación de tierras y la diversificación de los productos como el café, otros tintes, incluso frutas tropicales (pero menos debido al transporte).

Es un modelo más criticado que el de las haciendas porque supone que toda la producción vaya a ultramar e implica importaciones alimentarias lo que crea vinculación entre estas economías y el mercado exterior. Por otra parte un sólo cultivo modificó la ecología como la deforestación para extender el modelo, el empobrecimiento del suelo y la desaparición de cultivos alimentarios para las poblaciones locales. A estos problemas hay que sumar otros de índole social ya que tiende al dualismo: plantadores y trabajadores y, encima, se solapa un dualismo étnico: europeos y esclavos claramente diferenciados.

América anglosajona:

Hay tres rasgos:

1º- La colonización responde a un sistema menos centralista políticamente y, por ello, más heterogéneo, con menor intervención de la Corona.

2º- Los territorios colonizados tenían menos densidad de población y con modelos agrosociales menos desarrollados que el imperio español en México.

3º- El peso de los modelos campesinos era menor porque un alto porcentaje no era campesino sino artesanos o comerciantes, no llevan consigo un modelo agrario sino que se improvisa.

Existen tres tipos de colonización:

1- Grandes concesiones a nobles y comerciantes.

2- Concesiones de tierras a grupos, sobre todo comunidades religiosas.

3- Creación de ámbitos donde cada colono recibía una cantidad concreta.

Los primeros y los últimos acabaron, en la práctica, siendo bastante parecidos. Para los primeros era una especie de réplica del Viejo Continente, fórmula imposible ante la falta de gentes: nadie optaba voluntariamente a estar en dicha situación. Los nobles y comerciantes decidieron dividir sus tierras y venderlas a los emigrantes, siendo un resultado muy parecido al último. Frente a esos modelos, el segundo (sobre todo en Nueva Inglaterra) tenía un carácter diferencial: casi todos los núcleos de población tenían tierra comunal; distribuyeron prados y mieses (campos para cereal) en función de la inversión y capacidad para ocupar las tierras. Instituyeron tierras de aprovechamiento vecinal. Los openfields eran diferentes a los europeos porque había menos gente y menor posibilidad de diferenciación interna.

Los campesinos eran propietarios libres de la tierra, sin tener que hacer frente a demasiadas cargas.

Fuera de esta zona hay una variación en función de la adaptación del comercio. Desde Conecticut hacia el sur el principal problema era la escasez de mano de obra:

a) La solución inmediata era aumentar la natalidad.

b) Recurrir a trabajadores semilibres, a lo que se dedicaron diversas compañías.

c) Adquisición de esclavos negros, los primeros en Virginia y se ve un endurecimiento de la legislación esclavista.

Las formas condicionaban una prácica de baja productividad. No merecía la pena sustituir el barbecho, ya que el problema era la mano de obra. Por ello, se dedicaron a la ganadería extensiva. En áreas con agricultura de subsistencia, los campesinos la combinaban con la caza, pesca o ganadería. En las zonas litorales, de peores suelos, se crearon mercados especializados. Hacia el sur se dirigieron a la exportación: Maryland, Virginia... Exportaban tabaco a Europa y tambiém arroz y algodón. Se consolidaron las grandes ficas trabajadas por esclavos.

La agricultura en el Imperio Otomano:

Geografía: Hay una división en función del relieve dividida en valles bajos, llanos (Nilo y Eúfrates), cadenas montañosas cerca del litoral...

Regiones agronaturales:

1- Llanuras litorales de Anatolia: suelos fértiles y temperaturas templadas, con precipitaciones medias suficientes excepto en época estival. Hay un cultivo del cereal combinado con otros como el algodón, el olivo, la vid o el tabaco. El sistema dominante era el çift-hame, aunque también había tierras de propiedad plena así como fundaciones religiosas. En los Balcanes hay un amplio número de despoblados explotados por aparceros.

2- Meseta central de Anatolia: Hay un clima más extremado, con precipitaciones medias bajas. Se da el trigo y el cereal de secano. La única exportación agrícola era el opio. Hacia el este de Anatolia había una dedicación más importante de la ganadería. En el límite oriental hay grupos de ganaderos nómadas (Kurdistán).

3- Litoral Sirio-libanés: Precipitaciones abundantes y más o menos regulares. Cultivo de trigo, cítricos y desde el XVIII-XIX el maíz. Valles especializados en productos concretos (vid, tabaco...) y hay partes del Líbao especializadas en la morera para gusano de seda.

En la costa magrebí es similar, combinando explotaciones familiares con çift-hame, y grandes propiedades libres.

4- Interior de Siria, alta meseta de Aleppo a Damasco: precipitaciones similares a Anatolia. Sólo se podía cultivar un cereal de invierno. En Palestina había pueblos con dominio útil que redistribuían entre los campesinos la tierra de forma periódica.

5- Zona del Nilo: Es una estrecha franja a ambos lados del río. Las precipitaciones son escasas y el Nilo se desborda inundando los campos de las márgenes. En otoño hay siembra de cereal de invierno, que se recoge en primavera y se espera en barbecho al nuevo desborde. En algunas zonas se regaba con métodos primitivos y existía el regadío en el delta. Se da el sistema çift-hame con un gran número de milta. En alto Egipto existían fórmulas de propiedad comunal como en Palestina.

6- Tigris-Eúfrates: Hay rápidas crecidas que a veces destruía los campos sembrados en el invierno; el cauce del río se podía modificar con gran facilidad de unos años a otros. Los pobladores tenían desventajas con respecto a la navegación, que era difícil por ambos ríos y los puertos tenían escasa utilidad debido a las variaciones de curso. La ventaja era que los numerosos brazos y canales facilitaban la irrigación. Las tribus controlaban las tierras regadas por los ríos, combinando una vida ganadera con actividades junto a los ríos.

Sobre los excedentes de la población vivían una serie de grupos, como el sultán, la burocracia militar y los notables. Existía un modelo ideal otomano, el çift-hame, un pago de tributos que se distribuye en diferentes segmentos.

En el XVIII, sobre todo, hay una serie de élites provinciales que intentan romper este esquema centralizador. Lo logran por dos vías: arrendando impuestos con contrato permanente con el sultanato para su recaudación; y con la consolidación de los patrimonios territoriales. Aunque existen excepciones en algunas zonas: habitualmente predominaban los pequeños campesinos con diversas fórmulas de resistencia:

- Ocultación de tierras a los agentes fiscales

- Apoyando a notables locales para que fueran más benévolos.

- Hay migraciones importantes en el XVIII, en especial en los Balcanes hacia Ucrania y, a veces, hacia el imperio de los Salzburgo.

- Existía una amenaza de rebelión por parte de grupos no musulmanes.

- Dar respaldo a grupos de bandidos, contrabandistas, que permiten recuperar parcialmente el excedente..

Si la transferencia era en especie (casos de Anatolia, Egipto, Palestina y Siria), no había que cambiar los cultivos, sino dividir el producto. Por el contrario, si era en dinero (Balcanes y Egipto) es que había un arrendatario. Entonces hacía falta acudir al mercado para pagar los impuestos, lo que provoca la ampliación de los cultivos más notables.

A cambio de los excedentes, los campesinos recibían escasos servicios como la función de la seguridad o la escasa capacidad de mantenimiento de los sistemas de regadío (donde los hubiera). El nivel técnico de la agricultura era bajo en general, con escaso excedente y hambrunas habituales; junto a períodos de barbecho bastante largos. Los aperos, así mismo, eran bastante sencillos.

El cultivo principal era el cereal de invierno con aprovechamientos secundarios de algodón, tabaco, vid y opciones de cultivos orientados al mercado lo que exigía desembolsos iniciales.

Los sistemas agrarios de los Imperios asiáticos:

Hay que comentar la importancia del arroz:

a) planta que se puede cultivar en secano o inundación, lo que constituye la fórmula más productiva. Para cultivarlo en agua, al inicio de la estación de lluvias, hay que arar los campos sembrándose a mano o mediante viveros de arroz desde donde se trasplanta. Una vez plantado, el agua va siguiendo el crecimiento del arroz. Se puede abonar o no, limpiar el campo de hierbas o no, según sea necesario. Antes de la cosecha se drena el campo para que quede lo más seco posible.

b) Tiene ciertas ventajas, como es su sabor agradable sin grandes transformaciones, su fácil digestión y su aporte nutritivo.

c) Cultivado en agua es una planta muy productiva, con una elevada relación semilla-producto: un 50-100 por 1.

d) Con el arroz se pueden hacer varias cosechas en un mismo campo. Si se combina, los otros productos producen unos niveles superiores a la media por el proceso de nitrificación que produce.

e) tiene una enorme densidad de variedades. Tiene ventajas si hay interés en minimizar riesgos mediante la plantación de diversas variedades para no perder toda la cosecha por un motivo, adaptándose a las condiciones locales de clima.

f) Si se cultiva en agua de nuevo, los suelos ganan en fertilidad con el paso del tiempo. El agua en superficie altera la estructura de los estratos del suelo.

g) Los primeros arrozales fueron probablemente en pantanos, zonas inundadas de forma natural. En las marismas no se puede controlar el nivel de agua, por lo que se empezaron a construir "arrozales": de superficie plana con diques para que el agua no se escape y mecanismos de entrada y salida de la misma. Las zonas más habituales para ello son las cuencas de los ríos y a medida que se amplían las zonas las obras son más complicadas (con bancales, pozos...)

h) Son frecuentes las organizaciones suprafamiliares para la coodinación del proceso.

El sistema más atrasado es cultivar arroz en parcelas con claros desniveles, un cultivo a mano y directo (a boleo), sin la utilización de fertilizantes y escasa o nula selección de semillas o eliminación de hierbas. Pero hay sistemas más perfeccionados con control cuidadoso del agua, selección de semillas (viveros), plantío en hileras, abonado y limpieza general de las hierbas.

Hasta fechas recientes este cultivo no presenta economías de escala. No son más eficaces los trabajadores pese a que aumente el terreno. El cultivo responde a una dirección centralizada de las operaciones; la existencia de supervisores no incrementa la producción, porque el conjunto de técnicas de cultivo exigen una mano de obra muy cualificada y su supervisión es casi imposible al existir la división. Aumentar la superficie métrica es muy difícil al tener un coste muy elevado. Todas estas razones explican que casi hasta nuestros días la especialización arrocera de las comarcas haya tendido hacia la fragmentación de las explotaciones.

Japón.

El período decisivo es el de Tokugawa (1600-1860). La sociedad estaba estamentada, con la existencia de una aristocracia feudal por cuanto que recibían rentas de sus territorios, pudiendo transmitir sus rentas a los herederos. Tienen el monopolio de las armas y los puestos políticos, mediando con la corte el cobro de impuestos. Por debajo existía una sociedad rural bastante heterogénea. Hacia 1600 se levantan catastros del país (parcelas) y dan a conocer la estructura de las aldeas. Todas tienen un esquema similar: pocas grandes propiedades, más medianas y muchas pequeñas. La región de Kinai era la más urbanizada (Kioto, Osaka) con una estructura distinta: las grandes propiedades eran más pequeñas y las pequeñas tenían más peso. Muchas fincas estaban cedidas a arrendatarios. Este esquema se fue imponiendo en las demás regiones.

Las relaciones entre propietarios y arrendatarios eran el resultado del cambio en la célula básica japonesa: el tezulemi. Es la institución básica, una red social que tenía como centro una familia nuclear que podía tener unas 4-5 personas. Esa familia nuclear podía encargarse de cultivar una pequeña explotación con la ayuda de los vecinos. Si las explotaciones eran más grandes no bastaba con la familia nuclear sino que necesitaban más gente, lo que proporcionaba la familia extensa (personas que no eran parientes por sangre o matrimonio). Los familiares de los grandes propietarios incluían a hijos casados... Mientras que las pequeñas se deshacen de los hijos. Las familias campesinas se adaptaban al trabajo que les hacía falta y por ello alteran su tamaño y composición. Las personas de fuera de la familia eran de dos tipos:

- jenin: siervos.

- najo: colonos serviles.

Los primeros accedían a su condición de dos maneras: por nacimiento o por períodos largos de su vida. Las dos condiciones se originaban cuando una familia pobre regalaba los hijos que le sobraban. Vivían con el propietario y este se encargaba de mantenerlos, educarlos, de su conducta pública y bienestar. Un 10% de la población eran jenin.

Los najo eran distintos porque tenían su propia casa y parcelas de cultivo que les eran cedidas por el propietario a cambio de prestaciones en trabajo. Se casaban y sus hijos eran najo o jenin. Las tierras aparecen a nombre de los propietarios y, junto a éste, el del najo para demostrar sus derechos. No eran propietarios ni reconocidos como tales, los impuestos los paga el propietario, no eran vecinos de propios derechos. no tienen derecho sobre el agua ni ocupan cargos, estando subordinados a la familia. Su número variaba entre el 30 y el 60%, excepto en Kinai donde no hay. Todos los medios de producción se los proporcionaba la familia. Sus parcelas no eran suficientes para alimentar a una familia, por lo que debían sobrevivir con otras fuentes de ingreso: las familias les cedían terreno en arrendamiento. No habñia días fijos para trabajar para la familia, y ésta podía obligarles los días que quisieran fijando las necesidades del señor. A partir del XVII y XVIII por la constitución se estipulaba un tope.

Los campesinos libres tenían la necesidad de reproducir el sistema: ¿qué hacer con los hijos? En el derecho japonés no se rechaza la posibilidad de dividir la herencia. La división no era igualitaria para todos los hijos y la jefatura de la familia no era divisible. El jefe de familia otorgaba las herencias y los hijos no podían marcharse por su voluntad. Los repartos de tierra estaban precisados por la lógica de beneficiar el linaje. El derecho japonés ponía dificultades para la división:

- Para crear una nueva familia había que cumplir requisitos: el número de familias de cada aldea era fijo.

- La partición de una propiedad exigía la voluntad del jefe de familia.

- No había reglas generales para dividir una propiedad, aunque como mucho se podía segregar un tercio.

- Las tierras comunales se repartían más desigualmente, o bien esos derechos quedaban en manos de la línea principal que podía compartirlos.

- El espacio de vivienda no se solía dividir porque era un complejo integrado con diferencias especiales. El espacio era muy reducido y las casas representaban a la unidad familiar.

- La aldea tiene propiedad sobre las aguas. A través de las aldeas los señores se implican en la política. La aldea paga impuestos, no cada campesino, sino que tiene identidad propia.

Este sistema llevaba a que hubiesen ramas principales y laterales que mantenían vínculos. Además, en determinados momentos se cubrían todas las necesidades de trabajo. En la época de trasplante colaboraba toda la aldea. Esta cooperación no es entre iguales, hay viejas y nuevas familias, existiendo un jefe de la aldea: los alcaldes pueden ser elegidos, cambiados o hereditarios (cuando el pueblo origina en una familia).

Transformaciones sociales: Los Tukugawa desde los aparatos políticos ponen en marcha medidas de fomento del desarrollo económico vinculadas a las necesidades fiscales del imperio. El desarrollo va en dos direcciones: ciudades exentas de impuestos por el desarrollo y el fomento del desarrollo agrario por obras de riego. En esta actitud se van a respaldar en la nobleza, que procede a importar técnicas de cultivo chinas. En 1697 se publica el "Nogyo Zensho", manual de agricultura. Estas medidas van a converger en una extensión progresiva del arroz, que se convierte en la comida del campesino y la sociedad urbana, dominando al secano progresivamente abasteciendo a las ciudades. A la artesanía urbana le surge la artesanía dispersa: comerciantes que se desplazan al campo. Aparece una nueva fuente de ingresos para el campesino que tiene como resultado inmediato la desaparición de los siervos.

Hay tres factores de cambio:

1- Comercialización de la agricultura japonesa: A lo largo del XVII y XVIII se produjo un rápido proceso de urbanización en Japón y esta ampliación de las ciudades fomentó la comercialización de la agricultura porque amplió el mercado de alimentos y, por ello, se ponen en marcha procesos de especialización regional; casi todas las áreas se situaron en el arroz y otros productos.

2- Desarrollo de la industria rural: Al aumentar la población urbana y la comercialización, crece la demanda de productos manufacturados, sobre todo de textiles. Se responde con el aumento de talleres urbanos y en que la producción doméstica rural se dirige también al mercado, por lo que se desarrolla la industria rural.

3- Cambios técnicos: No se trata de inventos o novedades sino de la progresiva extensión de técnicas ya conocidas en algunas regiones. Se trata sobre todo de técnicas chinas. El manual de Nogyo Zensho (1697) pone esto de manifiesto: es un manual para la difusión entre los propietarios feudales y luego, por difusión, al resto de la sociedad. Los cambios técnicos que se mencionan se caracterizan por: primero, son técnicas adaptadas a la familia campesina, casi todas las propuestas implican más mano de obra e intensificación en su uso; segundo, resultan inseparables del desarrollo comercial y urbano del imperio. El tipo de abonos que se sugieren serán el pescado muerto (con lo que tiene que haber vías entre el interior y la costa) y las basuras urbanas (lo que implica más transporte); tercero, estas tecnologías tenían un alto impacto potencial sobre los recursos comunales, proponen la subordinación de esas tierras a las explotaciones familiares.

Estos cambios pusieron en marcha en el XVII y XVIII un cambio estructural hacia la reducción de las explotaciones en el campo japonés. Primero, porque con estas técnicas menos tierra podía mantener a una familia y segundo porque implicaban más trabajo; cada familia tenía que restringir la superficie a sus fuerzas.

El que no hubiera un desarrollo rural por la vía de la gran explotación tiene dos factores derivados del cultivo del arroz, ya que estas técnicas requieren labores más artesanales lo que supone que hay que supervisar el trabajo ajeno de forma muy difícil; y cuanto mayor es el número de trabajadores mayor es la dificultad del control sobre la calidad. También, el cultivo del arroz no tiene economías de escala, con el doble de tierra hace falta el doble de trabajo. A esto podemos agregar un tercer factor y es que lograr trabajadores se fue haciendo más difícil y caro.

El desarrollo de la industria rural y el crecimiento de las ciudades supuso que se secara el manantial de siervos porque podían ponerse a trabajar en las ciudades o en los campos. Las autoridades feudales intentaron contener el éxodo rural pero las cosas fueron cada vez más difíciles y los siervos casi desaparecieron. Ante ello, hubo que recurrir a una nueva figura: los Hokonin, trabajadores contratados por períodos limitados, casi nunca por más de diez años. Había muchas variantes locales pero con dos tipos básicos: los procedentes de deudas y otros jornales más modernos. En un principio se parecían a los jenin (siervos) porque había algo de subordinación, pero fueron desapareciendo esos rasgos asimilándose más a los asalariados y sus jornales empezaron a crecer. En esa circunstancia de menos mano de obra y más cara, los grandes propietarios se encontraron en desventaja con los pequeños propietarios que no tenían que pagar mano de obra. Su respuesta fue arrendar más tierra visto que explotar grandes superficies era poco rentable; y, con ello, necesitaban menos a sus Nago, por lo que estos se acabaron convirtiendo en colonos.

Todo esto condujo a la desaparición de las grandes explotaciones pero sí existía la gran propiedad pero eran rentistas.

El aspecto social es que la familia extensa (Tuzukuri) se convirtió en algo casi simbólico y se fue imponiendo la familia nuclear. Además, supuso una redefinición de las relaciones entre clases, hay más grandes propietarios rentistas, clases urbanas que invierten en tierras... Parte de los antiguos grandes propietarios acercan su forma de vivir a la de los samurais, intentando participar en política y además en el campesinado se produce una cierta jerarquización interna. Mientras que en Europa y América se asiste a la gran explotación, en Japón y China es al contrario con otras consecuencias. De entrada supone que la mecanización de las labores agrícolas pasara a ser imposible porque la mano de obra les es muy barata (familiar). La sociedad rural pasó a estar formada por una clase campesina más o menos homogénea (mucho más que en occidente). El desarrollo agrario en Japón y China no pasó por la ruptura de la comunidad aldeana; esta se debilitó por la desamortización comunal pero se extiende el regadío por la cooperación de los vecinos al igual que en otras tareas que hacen que los vínculos aldeanos se mantuviesen. También se consolida a la familia como centro de la producción agraria. El desarrollo agrario (antes y con los Meiji) implica un éxodo rural reducido y el mantenimiento de la población agraria (en términos absolutos, que no relativos)

China.

Las analogías con Japón, en la Edad Moderna, son pocas ya que eran muy distintas las sociedades china y japonesa; entre otras razones porque China tiene rasgos más parecidos a las del Imperio Otomano que a las del feudalismo japonés: en China había una organización jurídica dividida en órdenes sociales (como en Japón y occidente), pero había estamentos especiales, uno de los fundamentales era el de los Shih o mandarines, que eran los encargados de la administración y se accedía a ellos por oposiciones, escalando de igual forma dentro de la "organización". Junto a ellos había otros estamentos como los campesinos, comerciantes y aristocracia (familiares del emperador). Cada grupo tenía sus fueros, con sus funciones, frente al emperador tanto en pagos como en trabajo. Entre estos grupos la vía de movilidad estaba en la entrada en los shih, pero con barreras: los comerciantes no podían opositar para el funcionariado.

Las diferencias con Europa y Japón son que los estamentos no daban derechos sobre la tierra. Para los principales funcionarios y más altos aristócratas había fincas como fuente de renta pero no se heredaban. Y en las tierras no vinculadas a ningún cargo político (casi todas) se daban formas de propiedad familiares muy libres, con plena capacidad de disposición (compra-venta...).

Las regiones más pobladas y ricas eran las tres grandes cuencas fluviales, sobre todo cerca de la costa: valle del Si Kiang (al sur), el de Yangtze (en el centro) y la cuenca del Río Amarillo (al norte). La distancia entre ellos, de 1.600 Km., da lugar a diferentes áreas de especialización; la más al sur tiene un clima tropical con veranos cálidos y lluviosos e inviernos secos y templados. La del centro tiene veranos parecidos pero con mayor amplitud térmica con respecto al invierno. La norte (donde está Peking) tiene inviernos largos, fríos y secos y frecuentes sequías estivales. Estos tres ámbitos se dividen con dos grandes modelos: el del sur, el del norte y el centro es una mezcla. En el norte se cultivaba el trigo y el sorgo, y en el sur existía una agricultura arrocera de regadío.

Sur: Se implanta y extiende la agricultura arrocera. Se convertirá en el centro económico del imperio bajo la dinastía Song, que va desde el 960 al 1279. Ya antes de ellos, en el s. VIII y IX, ya había habido ampliación de obras públicas lo que multiplicará el arrozal hasta ser el principal cultivo, pero con ellos se amplían los problemas en el norte porque en torno al 1000 en China tiene lugar una presión de los pueblos de Asia central sobre ellos, lo que conduce a migraciones hacia el sur; con lo que los Song tienen que hacer frente a una población mayor en un espacio más reducido y, además, tienen que buscar recursos para defender el norte. Esto llevó a la administración imperial a una actividad decidida en pro de nuevas técnicas para ampliar recursos alimenticios y económicos. La propia administración se dedicó en el s. X y principios del XI a la búsqueda de nuevas técnicas, en concreto nuevas variedades de arroz más productivas, de maduración rápida, lo que permitió dos cosechas anuales de arroz o una de arroz y otra de un cultivo diferente. Pero no bastó e hicieron falta nuevos fertilizantes y fueron difundiéndolo, en el escalón más bajo de los Shih, los Nong Shih (campesinos letrados); en realidad no trabajaban la tierra sino que poseían tierras. Difundieron las innovaciones contenidas en manuales y cartillas y que fueron impresas por la propia administración. Ejecutaron proyectos importantes de riego, con infraestructuras o regulando cursos de agua, ofrecieron créditos baratos para los campesinos y eximieron de impuestos a los baldíos roturados.

Todo esto condujo a que en el XI se extendieran por una parte del sur de China un cultivo arrocero muy desarrollado y siguió extendiéndose hasta el XIV con la invasión y el paréntesis mongol, pero en el XVIII todas las áreas arroceras estaban muy desarrolladas.

Como resultado, lo más evidente es que se multiplica la producción agraria y con ello los excedentes de las explotaciones campesinas lo que permitieron que una parte creciente de dicho excedente fuera al mercado, con lo que hay un crecimiento urbano, y desarrollo de la industria rural. Hasta el XV la industria rural será de seda y luego compartirá espacio con el algodón. Poco a poco en el sur se ven mercados locales (muchos) que intercambian arroz con productos como especias tales como té, soja, azúcar, tabacos (XVII)... Esta comercialización unida a los arrozales, condujo a la desaparición de las grandes fincas de gestión directa: la China meridional estaba formada por explotaciones familiares pero también se fragmenta la propiedad violentamente porque la administración impuso el reparto igualitario de las herencias (para evitar la concentración).

Así, en el XVIII había una minoría de propietarios intermedios (6 Ha.) que cedían sus tierras en arrendamiento o aparcería; y una enorme mayoría de pequeñísimos propietarios que debían arrendar tierras para alimentar a sus familias. También creció algo el número de campesinos sin tierra.

Norte: Es muy diferente, el país de la pasta, donde predominan el trigo y el sorgo. Otra característica es que en el XIII fue el centro político del imperio con la capital en Pekin. Y este hecho y el cereal hace que las propiedades prebendales, por cargo, se mantuvieran mucho más que en el sur. De hecho, aquí, con sucesivos flujos y reflujos, hay muchos grandes propietarios hasta el XVII y sólo con el paso de los Ming a los Qing (1650-1700) es cuando hay una transformación acelerada de esta agricultura. Este paso de dinastía es un conflicto entre 1650 y 1700 que produjo una gran caída de la población (25-30%), lo que hizo que la burocracia Qing tuviera que proceder en el XVIII a poner en práctica un modelo de colonización de la zona que parecía tener como modelo la agricultura del sur, pero adaptada al norte. Así se repartieron baldíos entre campesinos sin tierra, prohibiendo la conversión de los campesinos en siervos (algo frecuente a fines de los Ming). Pero los Qing también tenían que asentarse y concedieron grandes fincas a los que les habían apoyado, aunque vinculándolas a los cargos políticos.

El s. XVIII el norte de China se caracteriza por la estabilidad política y comercio. La agricultura aumenta con una orientación hacia el comercio, aumentando también la población campesina con cierta diferenciación interna: los campesinos libres acaparan las tierras utilizando a otros campesinos como mano de obra. Este proceso se completa con la transformación en una propiedad cada vez más familiar. Los grandes propietarios tendieron a ceder en arrendamiento sus tierras.

A finales del XVIII la estructura de la porpiedad es así: un 25% de la población no tiene tierras, un 35% tiene pequeñas propiedades, en general insuficientes; un 25% posee tierras suficientes para mantener a sus familias y un 15% son propietarios mayores con fuerza de trabajo asalariada o mediante aparcería, con un crecimiento de la mano de obra en el mercado por:

a) Una agricultura orientada al mercado: como la dedicación de tierras al algodón y con salidas hacia las poblaciones urbanas; es un producto más productivo que el cereal en términos monetarios, permitiendo mayores beneficios; incrementando el trabajo en la explotación algunos campesinos pudieron acumular capital haciéndose más ricos. Por otro lado, los riesgos son también mayores, hacía falta un capital inicial mayor, dependiendo siempre de la fluctuación del mercado. A medio plazo se produce una mayor especialización en el algodón por parte de los campesinos ricos, mientras que los pobres se dedicaban al cereal; pero este proceso no desemboca en una mayor diferenciación entre muy ricos y muy pobres ya que el sistema de herencia obligaba a una división igualitaria de las tierras, siendo difícil el mantenimiento de grandes explotaciones.

b) Los pequeños campesinos subsisten con una mezcla de cultivo dirigido al autoconsumo, venta de mano de obra y extensión de la industria en el campo con telares manuales.

En el s. XVIII se produce una expansión de las actividades agrarias con una tendencia a la especialización zonal. En el norte y sur se produce la comercialización gracias a la consolidación de un amplio campesinado propietario o tenente, que explotaba suelos con gran intensidad y que tenía que transferir el excedente productivo vía tributos. El norte, sin embargo, poseía dos peculiaridades:

- Especialización productiva con menores cambios técnicos que en el sur.

- El campesinado del norte se diferenció más internamente que el del sur.

Para algunos autores, en China hay una "involución" agraria: a fines del XVIII se había agotado la tierra roturable, lo que no se compensaría con un cambio técnico o un éxodo rural masivo que evitara la trampa malthusiana. Quizá, la administración imperial hubo de intervenir de manera activa para conseguir un mayor desarrollo agrario o que reinvirtiera en la tierra o que aparecieran focos industriales que atrajesen a la población rural. Lo que se recomendó, sin embargo, fue mantener el modelo tradadicional con una mayor austeridad y laboriosidad, fomentando la autarquía regional o comarcal.

La estructura imperial se dedicó a asegurar la situación, pensando con que bastaría con una mayor producción y no con un cambio cualitativo.

India.

En la primera mitad del XVI los mogoles, grupo de tribus musulmanas, logran crear en el valle del Ganges un sistema político que se superpone a los anteriores. En el XVII se convirtió en el imperio Mogol islámico, aun siendo el 15% de la población de dicha religión (el resto eran hindúes). El emperador era el "rey de reyes" (Shah-an-Shah), teniendo por debajo a una serie de reyes hindús (Rajás), sultanes y jefes tribales. Su poder era grande en el XVII, creando una estructura similar a la del imperio Otomano: otorgando territorios a los funcionarios con rentas sobre sus delegados, a cambio de mantener el ejército, siendo como intermediarios.

Los rajás, mantenedores del sistema de castas, era sumos sacerdotes hindúes, viendo limitado su poder por la existencia de círculos de notables intermediarios entre ellos y el campesinado. Son tres niveles de poder, pero en el XVIII el poder de los mogoles se hunde pasando el emperador a ser simbólico, siendo destronado por los ingleses en la primera mitad del XIX. Entonces hay nuevas configuraciones políticas con los marajás a la cabeza, por encima del reio hindú.

En el s. XVIII la decadencia del imperio Mogol se ha entendido como una crisis que llevará a la llegada inglesa, así como a la integración por ésos de la India: Bayly cree que la crisis fue una invención de los historiadores ingleses para justificar la intervención, señala que el imperio Mogol murió de éxito, a través de sus redes fisclaes se fue consolidando una especie de estrato social nuevo que acabaría poniendo fin al imperio. Aparecen los magatos (con los marajás a la cabeza); las élites rurales llevan a cabo una redistribución de los recursos que no impidió que hubiera un crecimiento relativo a lo largo del siglo. Los zamindar serán los arrendatarios locales de impuestos.

Élites rurales: En un principio son recaudadoras y luego arrendatarias de impuestos. En la India meridional y occidental, los pueblos tienen familias ("patel", cabeza de familia) y un contable o registrador, vinculado al patel. Ambos tienen un papel decisivo en la vida agararia en pueblos con el espacio cultivado en manos de los campesinos propietarios y campesinos sin tierra que podían utilizar los espacios colectivos. Las decisiones de los contenciosos las tomaban el patel y el contable, además de ser los protagonistas de los actos religiosos e, inicialmente, recaudadores de tributos. Luego, muchos se convierten en recaudadores por cuenta propia. Los patel recibían una remuneración de los campesinos y, en medio de este proceso, el cargo pasó a ser "vendible".

En el norte las cosas son distintas por cuanto había una casta de señores de la tierra que controlaban los baldíos, las aguas de sus aldeas, además de tener el dominio eminente de las parcelas de los campesinos, cobrando, por ello, una renta.

Sociedad de castas: Pese al aparato político musulmán, la religión hindú establecía un sistema de castas. Éstas eran un sistema de denominaciones de grupo dependiendo del territorio. En cada uno había un número variable de castas, a su vez ordenadas internamente. Hay algunos elementos comunes a toda la India:

- Son hereditarias, por general endogámicas.

- Todas las castas están ordenadas jerárquicamente.

Cada casta tenía asociadas una serie de funciones. Se mantiene una regla de separación, vinculada a la idea de lo "puro" e "impuro". Las castas superiores son élites de guerreros y sabios. En el XVIII el sistema de castas es más abierto que en el XIX, cuando son los ingleses los que las convierten en derecho escrito y, así, más rígido. Los modelos de comportamiento se basan en los recursos materiales. Las castas inferiores se componen de jornaleros y sirvientes, pero no bastaba con la simple imposición, sino que debían recurrir a estrategias de endeudamiento y utilización de los poderes con mediación religiosa.

La India es un subcontinente con la población desigualmente repartida, obligada a ciertos equilibrios. Todo se asienta sobre una agricultura heterogénea respecto a la producción:

- Estrechas franjas de litoral, valle del Ganges; son zonas con poblamiento relativamente denso y donde el régimen de lluvias y egadío permitían una agricultura intensiva. Incluía el arroz al sur y el cereal en el resto, junto a otros cultivos como el algodón o plantas opiáceas.

- Resto del país: amplios espacios incultos y presencia de la ganadería. La agricultura orientada al comercio es minoritaria pero en crecimiento, frente a la de subsistencia, que es mayoritaria.

En la India, en el XVIII, hay que diferenciar dos relaciones entre el hombre y la tierra:

- Relaciones fiscales: que tienen su centro en el dominio político central y luego el segundo nivel, los zamindar, que son un estrato amplio de la población, minoritario, que intermedian las relaciones fiscales con el Estado, algo así como una gentry, y tienen capacidad recaudatoria propia, siendo también arrendatarios. Existen aún más niveles tributarios.

- Derechos sobre la tierra en sí: que seguían esquemas muy diferentes en las distintas regiones indias, pero que se pueden resumir en dos tipos: Norte, donde hay un conjunto de propietarios de la tierra desiguales entre sí, que son de castas superiores, y por debajo de ellos hay campesinos sin tierra. En algunos casos los grandes propietarios son de otra casta. Y sur, donde se mantienen derechos comunales con redistribuciones periódicas de tierra.

Los grandes tipos de agricultura en la India siguen unos esquemas: hay una agricultura intensiva en las costas y valles Ganges e Indo, y la de las mesetas; es un modelo bipolar entre agricultura comercializada y de subsistencia. En el XVIII era mayoritaria la de subsistencia pero hubo expansión de la comercializada, ya que todo apunta a que en el XVIII hubo una expansión de la economía india con crecimiento (desequilibrado) y ello no estuvo vinculado a la anarquía, sino a la sustitución del imperio Mogol por otras fórmulas estatales. Se aceleró la especialización regional, hubo nuevos cultivos, se alcanzaron las fronteras del espacio agrario indio con roturaciones y aumentó la intensificación del trabajo agrícola. Todo esto estuvo acompañado de una mayor diferenciación del campesinado y de un crecimiento de los flujos comerciales, con mayor acumulación de rentas en dos sectores: el comercio y los zamindar.

A partir de esta nueva visión del XVIII hay que explicar lo que ocurre a fines del XVIII y principios del XIX, caracterizados por las hambrunas: sobre todo la de 1769-70 donde murieron 1/3 de la población de Bengala. Ocurre que el número de crisis fue aumentando. Hay dos teorías para explicar esto:

- La que atribuye la culpa al colonialismo inglés (indios y marxistas): la idea es que el crecimiento del XVIII se vio frenado a medida que la Compañía de Indias Orientales tomó políticas que alteraron la vida india. El objetivo de estas políticas era aumentar la comercialización de la agricultura en parte para suministrar productos a la Compañía, para aumentar el dinero que se movía en el campo, lo que daría mayores impuestos y demanda de productos ingleses. La actividad de la Compañía se plasma en que va imponiendo por ley una visión de la propiedad de la tierra conforme al modelo inglés; de forma que si antes había derechos sobre la tierra y fiscales, ahora los zamindar tienen también la propiedad sobre la tierra. Y esa aparición de nuevos propietarios crea la posibilidad de la compra/venta de parcelas. La Compañía se ve en la necesidad de buscar apoyos en la sociedad rural para tener un cierto consenso y lo que hace es apoyar a la gente de influencia en las comunidades aldeanas tendiendo a favorecer, con derechos privilegiados de propiedad, consolidando sus derechos sobre los oficios municipales. En tercer lugar, apuestan por la conversión en dinero de todos los tributos y, además, introducen plazos fijos de los pagos de los tributos. Y una cosa y otra condujo a que creciera de forma masiva el crédito rural para pagar los impuestos. Y junto a la aparición de los concesionarios de crédito aparece en endeudamiento de los campesinos. En cuarto lugar impone el cultivo de plantas comerciales como el índigo, el opio, yute, caña de azúcar... A veces mediante acuerdos y aveces indirectamente con obras hidráulicas, obligando a que los futuros beneficiarios pasen a cultivar plantas comerciales. Supone una creciente desigualdad en la población rural en el XIX, acompañada por la consolidación de la rigidez de los costes y además es una agricultura muy orientada al mercado con lo que la capacidad de alimentación es menor.

- Interpretación revisionista: que coincide con la actuación de la Compañía y en que la administración británica seguirá luego esa línea, pero subraya que esas políticas no tuvieron ni efectos tan rápidos ni generales que expliquen las crisis de mortandad por si solas. Dicen que las causas hay que buscarlas en el período precolonial, antes de que llegaran los británicos (1757) ya se estaba produciendo un proceso de comercialización de la agricultura y vinculado a ello había surgido una clase amplia de comerciantes que disponían de importantes sumas de capital. Afirman que estos pre-capitalistas tenían importancia también en zonas donde la agricultura era de autoconsumo por la existencia de los zamindar que adelantaban el dinero a los dirigentes y luego cobraban impuestos en especie que debían colocar en el mercado. En segundo lugar esta visión afirma que antes de que triunfasen los británicos ya se había iniciado un proceso de transformación de los derechos prebendales, se estaban convirtiendo en patrimoniales. Y esa transformación debilitó a las comunidades rurales porque supuso el avance de la riqueza privada y hereditaria, también porque parte de los recursos de las comunidades aldeanas empezaron a privatizar. En definitiva, frente a la visión de un mundo rural inmóvil, lo que hay es un mercantilismo asiático que se encuentran los británicos a su llegada, y es lo que refuerzan en los años siguientes.

TEMA 3. LA REVOLUCIÓN AGRÍCOLA EN LA EUROPA NOROCCIDENTAL.

3.1. Debate sobre la producción agrícola.

A. Modelo clásico de la revolución agrícola.

B. Revisión al modelo.

a. Revisión al modelo en Inglaterra.

b. Revisión al modelo en Holanda.

c. Revisión al modelo en Francia.

C. Tesis del capitalismo agrario.

a. La mano de obra.

D. Tesis campesinista.

3.2. Las innovaciones técnicas.

A. Las nuevas rotaciones.

B. Maquinaria.

C. Razones de los cambios en las rotaciones y cambios técnicos.

3.3. Los cercamientos (enclosures).

3.4. La propiedad de la tierra.

3.1. Debate sobre la producción agrícola.

A. Modelo clásico de la revolución agrícola.

A lo largo del siglo XIX hay muchos autores que hablan de las grandes transformaciones de la agricultura inglesa antes del mismo siglo XIX. A principios del siglo XX el autor de la expresión “Revolución Industrial", Toynbee, utilizó también la expresión “Revolución Agraria” ligando ambos fenómenos. Pero la obra clásica acerca de la revolución agrícola fue publicada en 1912 por Lord Ernle. La visión de este autor es que desde mediados del siglo XVIII (1760), una serie de propietarios innovadores apostaron en Inglaterra por la gran explotación generosamente dotada de capital. Y estos pioneros lograron crear un estado de opinión en la sociedad inglesa que, ya para el siglo XIX, se había transformado en una generalización de las prácticas agrarias. A la actividad de estas gentes se sumaba una actividad política, los enclosures, que a través de decisiones parlamentarias se aceleraron en los años 60 del siglo XVIII completando unas estructuras agrarias con mercantilización plena y crecimiento acelerado de la productividad. El resultado fue un crecimiento asombroso de la agricultura inglesa que acompaña y hace posible la revolución industrial, ya que logra alimentar a la población proporcionando mano de obra a la industria en expansión (incluso proporcionando ahorro para invertir). Así, se acaba con las formas de producción colectivas, entre las cuales dos se consideran especialmente negativas: las tierras comunales y la “derrota de mieses” .La primera evita su mejor uso posible y la segunda, que es el sistema tradicional por el que el terrazgo se divide en hojas de rotación, evita el uso intensivo y el cambio de cultivo ya que decide una colectividad.

El otro elemento en el discurso de Ernle son los cambios técnicos en sí distinguiendo cuatro tipos:

1) Durante esos años se adoptan nuevos cultivos, sobre todo dos, los nabos y el trébol, que tienen la doble ventaja de servir de forraje y reponer nutrientes en el suelo, por lo que sustituyen al barbecho y permiten alimentar al ganado.

2) También habla de nuevas rotaciones de cultivo; se prolonga la rotación y se eliminan tiempos muertos aumentando la producción global de las parcelas.

3) Aparecen nuevos aperos y sobre todo máquinas agrícolas.

4) También tenemos mejoras en la selección del ganado.

Otra de las cosas que hace Ernle es nombrar a una serie de protagonistas entre los que destacamos a los cinco grandes innovadores que son Jethro Tull, Lord Townsend, Bakewell of Dishley, Arthur Young y Coke of Norfolk. Estos grandes propietarios serían los que provocarían las innovaciones, es decir, serían los grandes difusores de las innovaciones técnicas. Jethro Tull trajo la sembradora mecánica y fue un propagador de las labores de azada para limpiar las malas hierbas. Townsend mejoró la rotación de cultivos e introdujo la siembra de nabos y tréboles. A Bakewell le atribuye Ernle las técnicas de selección del ganado. Young se dedicó a escribir sobre todas las nuevas técnicas, es decir, fue el gran publicista agrónomo. Finalmente Norfolk se convirtió en el empresario modelo que se supone que recibió unas marismas improductivas convirtiéndolas en un vergel altamente productivo.

B. La revisión al modelo.

a. Inglaterra. Este modelo clásico ha sido calificado por algún autor como “el modelo de las vacas y de los héroes bucólicos” .Primero se descubrió que Jethro Tull no inventó la sembradora y hacia 1820 en Inglaterra casi no había sembradoras funcionando. En segundo lugar se descubrió que los nabos y los tréboles llegaron mucho antes de que Townsend viviera. Se descubrió que Bakewell no mejoró la ganadería y que Young fracasó en todas sus empresas agrarias. Finalmente Norfolk no fue un gran empresario salvo en su mente y en su biografía.

Más allá de esto, se puso de manifiesto que la cronología, el contenido y la extensión de esas transformaciones agrarias en Inglaterra eran bastante más complejas de lo que había señalado Ernle. Para empezar la extensión se inició entre 1650 y 1730 y no después de 1760 que es cuando la sitúa el autor (según él, cuando hay cercamientos es cuando llegan las innovaciones técnicas). En segundo lugar, en una obra de Kerridge en 1967 se llevan las innovaciones agrarias hasta el siglo XVI (los primeros indicios de innovaciones) y lo argumentaba asegurando que en este siglo hubo un crecimiento demográfico en Inglaterra con lo que había una fuerte presión sobre la tierra, es decir, se aumentaron las rentas con lo que los campesinos tuvieron que reducir costes mediante innovaciones.

Hoy en día se piensa que las transformaciones se produjeron a lo largo de los siglos XVI-XIX. La autora Joan Thirsk realiza una interpretación para toda la Europa noroccidental señalando cuatro fases distintas:

1) 1500-1650. Periodo de aumento de precios de cereales vinculado al aumento demográfico.

2) 1650-1730. Etapa de caída de precios y de estancamiento agrícola.

3) 1730-1870. Suben los precios y se produce un aumento demográfico.

4) 1870-1939. Nueva bajada de precios y nuevo estancamiento demográfico.

Thirsk dice que durante las etapas de crecimiento se produce, en general, un alza de las rentas de la tierra y eso produce presiones sobre los cultivadores que tienen que buscar formas de transformación técnica para reducir costes. Sin embargo, también dice que las transformaciones se difunden durante los periodos de caída. Así, los periodos de alza serían de innovación y los de caída de difusión.

F.M.L. Thompson señala que en realidad antes del siglo XIX hay cambios agrícolas graduales que se extienden desde la Edad Media sin saltos radicales de productividad. También indica que es en el siglo XIX cuando se da la revolución agrícola y las transformaciones son rápidas (uso de piensos y otras técnicas como el drenaje y construcciones rústicas y una producción orientada al mercado).

En síntesis podemos decir que desde 1560 más o menos hasta el siglo XX hubo unos cambios técnicos que fueron difundidos entre 1650 y 1730 lo que deja paso a una serie de transformaciones. A partir de la segunda mitad del siglo XIX se producen unos cambios muy acelerados. De este modo Thirsk dice que no podemos hablar de revolución (rechazando la teoría de Ernle) ya que es un proceso que dura más de cuatro siglos.

b. Revisión al modelo en Holanda. El autor Slicher Van Bath analiza el papel jugado por los Países Bajos en las innovaciones técnicas europeas. El foco central de innovaciones parece estar en Flandes donde el autor demostró que ya en el siglo XV empiezan a suprimirse el barbecho mediante la introducción de cultivos forrajeros (esto aumenta la fertilidad de la tierra). La idea general son tres partes: un cereal, otro cultivo y un cultivo forrajero. Esto empezando en el siglo XV, se va extendiendo a lo largo del XVI y ya se encuentra generalizado en el XVII. El éxito del cambio del barbecho por forrajeros dependió de dos factores claves:

1) Cualquier campesino que quisiera abandonar el barbecho necesitaba unas reservas en dinero y en especie para poder realizar la transformación.

2) Los sistemas sin barbecho necesitan una producción mucho mayor y mayores costes, así que precisan salidas cercanas a su producción (es decir las ciudades).

Van Bath también señala que una familia normal de cinco miembros y con cinco hectáreas de tierra, con barbecho podía llegar a producir cereal suficiente para su consumo, pero cuando se suprimió el barbecho se puede alcanzar el doble de la producción (aunque exige una inversión inicial y haya que aumentar los insumos de trabajo). Si las familias eran suficientemente amplias como para hacer frente a las jornadas de trabajo sin recurrir a jornaleros, entonces el producto neto (producción menos gastos) sería el doble (los ingresos se multiplicarían por 2 y los gastos por 1´5); pero si hay que contratar jornaleros, el coste no es atractivo para la transformación hacia el nuevo sistema. Esto explicaría, según Van Bath, la lentitud del sistema hacia su generalización.

El autor concluye diciendo que el protagonista más beneficiado por las transformaciones era un campesino que explotara más de cinco (con menos no es autosuficiente) y menos de diez hectáreas (más no sería posible que las explotara un núcleo familiar). Además esa familia debía vivir cerca de núcleos urbanos capaces de absorber sus productos y también debía contar con cierta solvencia monetaria y que o bien pudiera convencer o bien imponer a sus paisanos el fin de los cultivos colectivos y que se acabe con el barbecho para iniciar la transformación.

c. Revisión al modelo en Francia. Los trabajos acerca de Francia, sobre todo del norte del país, han puesto de manifiesto que la transformación de rotaciones colectivas sólo pudo llevarse a cabo por los grandes propietarios y arrendatarios (el fermier o labrador). Son los que acabaron con la “derrota de mieses” o instituciones colectivas. Estos fermiers protagonizan la transformación en el siglo XVIII debido a la enorme presión impuesta por París sobre el precio de los cereales (enormes alzas de precios).

C. Tesis del capitalismo agrario. Inglaterra.

En los años 40 y 50 del siglo XIX los observadores veían que Inglaterra presentaba dos peculiaridades:

1) Los rendimientos de la tierra por hectárea estaban entre los más altos del planeta, sólo superados por el sudeste asiático (las arroceras) y los huertos de algunas zonas del Mediterráneo. También el rendimiento era superior por hora trabajada por trabajador (casi el 50% superior al resto). Inglaterra tenía lo mejor del cultivo intensivo y lo mejor del extensivo.

2) En Inglaterra existía ya un predominio muy generalizado de un esquema en el campo consistente en la división de grandes fincas (casi todas cercadas) que no eran dirigidas por sus propietarios (aristócratas), sino que eran arrendadas a grandes arrendatarios que formaban la burguesía agraria y que las explotaban en dirección al mercado. En las áreas periurbanas todavía existían campesinos autosuficientes pero eran minoritarios. Además en la época se sabía que a los grandes propietarios les iba muy bien y sus rentas se iban incrementando desde el siglo XVIII. También se sabía que los jornales estaban estancados y, en términos reales, en declive y que los granjeros eran modestos.

Ambas características estaban conectadas entre sí (la alta productividad y la desigualdad social rural). Ante esa afirmación, la tesis del capitalismo agrario defiende que si, mientras que la otra tesis niega la conexión. Entre los defensores de la tesis capitalista está Marx y sus seguidores pero también están los Tories conservadores como Young, Ernle, etc. Todos los autores comparten que ambas cosas están conectadas y que provocaron la revolución agrícola (ambos procesos de revoluciones agrícolas). Disienten, sin embargo, en la repercusión social.

La tesis capitalista defiende que las innovaciones fueron producidas por las instituciones rurales inglesas. Las explotaciones tradicionales inglesas (openfields, derrota de mieses, etc.) obstaculizaban el progreso ya que podían acceder a cambios técnicos pero de manera muy limitada porque carecían de capital y porque eran gente orientada a minimizar los riesgos. Si las explotaciones tradicionales impedían el cambio técnico, la aparición de grandes fincas vinculadas a los cercamientos fueron el motor de las innovaciones (también la extensión de estas grandes fincas). El objetivo de estas últimas era poder convivir en el mundo competitivo del mercado.

Los conservadores decían que a medida que se empleaba más capital en las fincas, subía la demanda de hombres, es decir, que el incremento de la productividad del trabajo demandaba más jornaleros. El marxismo sostenía que las transformaciones condujeron a que sobrara gente. En segundo lugar señalan que el aumento de la productividad agraria dio un fuerte impulso a la industrialización inglesa, es decir, las manufacturas se incrementaron y se financiaron a partir de los ahorros de los grandes propietarios, los trabajadores industriales salían de la sociedad rural, etc.

a. La mano de obra. En el siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII los autores dijeron, cuando hablaban de los cerramientos, que estos traían consigo expulsión de población agraria lo cual se traducía en masas de pobres que frecuentemente acababan siendo criminales (Tomás Moro decía que una vez se cerraban los campos, los hombres sólo podían robar y finalmente eran ahorcados). Fortrey dice que desde mediados del siglo XVII se genera una nueva visión por la cual los cerramientos echan a la gente del campo pero que estos encuentran trabajo en otras zonas. Esta visión es la que recoge Marx pero la convierte en una denuncia; dice que los cerramientos producen expulsión pero que esta población es la mano de obra barata (proletarios que vana ser explotados en las fábricas). Young recupera en el siglo XVIII la tesis de Fortrey pero en su versión conservadora y afirma que los cerramientos suponen más producción y más empleo y además genera mano de obra para la industria; también comenta, adelantándose a Malthus, que esto provoca una mejora alimenticia y económica lo que alienta el aumento demográfico, que a su vez generará la mano de obra necesaria para la industria.

La tesis del capitalismo agrario señala que la creciente desigualdad social era un sufrimiento inevitable en el proceso debido a que no habría crecido la eficiencia de la agricultura sin esa desigualdad. Tanto los tories como Marx como todas las visiones están de acuerdo en que existe esa desigualdad social, donde divergían era en las causas:

1) Marx dice que había sido la expropiación campesina por los cerramientos y la caída de la demanda las que habían provocado la miseria jornalera.

2) Los tories en algunos casos negaban el cambio y en otros la afirmaban, pero todos estaban de acuerdo en que la miseria venía provocada por el aumento demográfico.

D. Tesis campesinista.

Es la tesis más aceptada hoy y se trata de una corriente de crítica de los cercamientos que inició Tomás Moro y que fue seguida por multitud de ideologías a lo largo de los siglos XIX y XX (socialistas, favianos, los Hammond, etc.). También Marx hace la crítica de las consecuencias negativas de los cercamientos en la sociedad. Para empezar dice que las transformaciones produjeron miseria pero era inevitable para el capitalismo. Por otra parte los Hammond sostenían que había otra vía posible que era la del campesino (visión más tradicional). A mediados del siglo XIX surgió en toda Europa una tradición de estudios agrarios que se enfrentaban a los estudios agrarios del siglo XVIII sobre el tema de quien era el mejor modelos de agricultor y sobre las innovaciones. En el siglo XVIII se decía que la gran explotación era la mejor para las innovaciones (también lo dice Marx). A mediados del XIX se sostiene que no hay diferencia entre las grandes explotaciones y las medianas y pequeñas. En Inglaterra Thornton publicó en ¿¿1843?? “Plea for peasant propietors” donde argüía que las pequeñas explotaciones campesinas eran más eficientes que las grandes explotaciones y que la plena propiedad de la tierra generaba más incentivos para el cambio al igual que los campesinos propietarios tenían mayor tendencia a invertir en medios de producción que cualquier otro sistema (el arrendatario no invertía porque temía perder su contrato y el gran propietario temía invertir porque el arrendatario podía hacer un mal uso de la tierra). Esta tesis fue retomada por el economista del siglo XIX John Stuart Mill el cual puso muchos ejemplos de como los pequeños campesinos tan eficaces o más que los grandes propietarios (quizá los pequeños campesinos tardaban un poco más en poner en práctica las innovaciones).

La polémica entre los defensores del cultivo en grande (producción capitalista) y los cultivos pequeños se reduce en esta tesis campesinista. El eje de la polémica se trasladó a la Europa oriental donde dos autores vinculados al marxismo, Kautsky (líder socialdemócrata alemán) y Lenin subrayan la mayor eficiencia de la gran explotación y argumentan la pervivencia de las explotaciones campesinas a la persistencia de los mismos campesinos a la autoexplotación. Esos años de cambio de siglo son años de máxima intensidad de la cuestión agraria porque Kautsky y Lenin se enfrentaban a posturas más radicales que decían que el campesinado debía ser incluido en el programa político, mientras que Lenin decía que debían ser incluidos en el mundo obrero. La polémica política se ha ido trasladando a una polémica académica, donde a lo largo del siglo XX se ha ido imponiendo un consenso que se opone, en buena medida, a la tesis del capitalismo agrario argumentando lo siguiente:

1) La producción agraria tiende a rendimientos constantes a escala aunque existen umbrales mínimos para el uso de las máquinas (hay maquinaria que para extensiones muy pequeñas no es válida).

2) El consenso viene a recoger la idea de la autoexplotación en el sentido de que las explotaciones familiares trabajan con unos niveles de edad mucho más flexibles y los campesinos en general no valoran su tiempo en términos salariales (las explotaciones familiares son intensivas en trabajo y el no valorar el tiempo en términos salariales lo hace más fácil).

3) Hay un consenso en que las explotaciones familiares tienden a sobreinvertir en medios de producción (gastan más porque confunden los medios de producción y de reproducción).

Frente a estos tres elementos que explican la mayor eficiencia de la pequeña explotación, si encontramos un ámbito donde la mayor explotación es más eficiente y es la negociación de créditos y la comercialización de los productos.

Otro elemento de la visión capitalista también ha tenido sus limitaciones, es la necesaria desigualdad social rural para el desarrollo agrario. El consenso academicista actual dice que no es necesariamente así e igualmente dice que una sociedad igualitaria puede generar tanto cambio técnico o más.

La revisión más radical de la revolución agraria la ha realizado el autor inglés Robert Allen que sostiene que no hay que hablar de la revolución agraria sino de dos revoluciones agrarias, una llevada por los campesinos y que es la que aporta el grueso de los cambios técnicos y que se puede fechar en torno a la segunda mitad del siglo XVIII y primera mitad del siglo XVIII; una segunda revolución agraria sería protagonizada por los propietarios que tiene unos efectos más limitados desde la eficacia productiva pero tiene un gran impacto en la estructura social y en la distribución de las rentas en el campo inglés (primero vendría el cambio técnico y después la estructuración social). Allen subraya que la sociedad rural inglesa del siglo XIII estaba formada por señores, colonos libres, siervos y pocos campesinos libres o alodiales. A lo largo del siglo XIV se produce una enorme bajada demográfica (peste, etc.) lo que produjo una desestabilización social del sistema rural inglés; esta bajada hizo que los señores tuvieran que liberar a sus siervos con lo que la fuerza de trabajo se hizo mucho más móvil, los jornales crecieron y las rentas de las tierras se hundieron. Además de esto, los señores ensayaron otras vías de salida como la de cerrar las tierras para dedicarlas al pasto (al pasarlas a la ganadería se reducen mucho los costes ya que se necesita menos gente). Por esto, entre 1450 y 1525 se cerraron el 10% de los pueblos en openfield y en estos pueblos desapareció el campesinado y quedaron sólo los jornaleros. Estos primeros cerramientos contribuyeron a que en el resto del reino se consolidaran los openfields y la posición de los campesinos porque los cerramientos alarmaron en tal medida a la corona, que esta adoptó una legislación que dificultaba el cierre, que consolidaba la posición de los colonos campesinos (contratos, etc.) e incluso los jueces interpretaron los viejos contratos medievales y fueron consolidados como contratos a largo plazo y en condiciones favorables). Esto reafirmó al campesino medio o yeomen que es el que protagoniza la revolución agraria y los cambios técnicos. Allen dice que, según sus cálculos, la totalidad del crecimiento de los rendimientos del suelo hay que atribuírselo a los yeomen al igual que el 50% del aumento de la productividad del trabajo.

A lo largo del siglo XVIII se produce la segunda revolución que tuvo lugar tanto en los pueblos cerrados como en los openfields. Esto es de vital importancia ya que Marx y otros achacaban a los cerramientos la transformación de la sociedad rural pero Allen dice que los yeomen son eliminados y que da igual que los campos fueran cerrados o no. Lo que acaba con la yeomanry es la política sistemática de los propietarios de poner fin a las cesiones de pequeñas extensiones de terreno y otorgar sus terrenos a un único arrendatario; esto lo hacen de diversas maneras: les compran los derechos sobre el suelo a los colonos existentes, se utiliza cualquier resquicio legal como cuando no es clara la sucesión o un retraso en el pago de la renta, etc. Allen manifiesta que los cerramientos en escasa medida favorecieron la adopción de innovaciones con la única excepción de los drenajes. Por otra parte los cerramientos tampoco producen una caída del empleo ni una elevación de la productividad de los trabajadores salvo donde el cerramiento significó la ampliación del pasto en detrimento del cultivo. Por último Allen afirma que la segunda revolución (para acabar de dar la vuelta a la tesis capitalista) no contribuyó de manera significativa a la Revolución Industrial en parte porque el crecimiento en el rendimiento agrario se le atribuye a los yeomen (anterior al siglo XVIII) y además la desigualdad lo que produce es la concentración de riqueza en unos pocos propietarios que no estaban dispuestos a invertir ni a crear mercado. Además los yeomen expulsados no se integran en la población industrial sino que pasan a ser población marginal que protagonizará las migraciones hacia Australia y hacia Canadá durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del siglo XIX.

Allen, en resumen, lo que sostiene es que frente al pensamiento que se tiene de que los cerramientos fueron los que provocaron los cambios técnicos y la adopción de una economía y estructura social capitalista, fueron las estructuras colectivas y las sociedades igualitarias las que provocaron este cambio técnico (estructuras colectivas que se tenían como atrasadas, de épocas medievales).

3.2. Las innovaciones técnicas.

Estas innovaciones consisten básicamente, en la Edad Moderna, en la supresión del barbecho. Para eliminar el barbecho la condición necesaria era que el cultivo que sustituyera al barbecho sirviera para renovar la fertilidad y para luchar contra las malas hierbas. El barbecho se sustituye, en definitiva, por los cultivos forrajeros como el nabo para el ganado con lo que aumenta la producción del ganado y por lo tanto aumenta la producción de estiércol. Junto al nabo hay gramíneas y leguminosas como tipos de hierbas con la doble ventaja del crecimiento rápido limitando la producción de malas hierbas y reponiendo la utilidad del suelo mucho antes del barbecho. Otro cultivo es el maíz que es cultivable en regiones de alta humedad y clima templado y cuyas ventajas son que es mucho más productivo que cualquier otro cereal (4 a 1 el trigo por un 18 a 1 del maíz); otra ventaja es que además de aprovechar el grano, está el tallo, la hoja y la mazorca. Además limpia muy bien las malas hierbas.

A. Las nuevas rotaciones.

- Rotación trienal con barbecho.

1. Desde agosto del año I a octubre del año I viene el barbecho largo.

2. Desde noviembre del año I a agosto del año II se recoge el cereal de invierno.

3. Desde julio/agosto del año II a marzo del año III se da el barbecho corto.

4. Desde marzo a agosto del año III se recoge el cereal de primavera.

En el nuevo cultivo en el primer paso se da el prado artificial, el segundo paso es igual, en el tercer paso se da el nabo, las coles, etc. y el cuarto paso es igual.

Esta fórmula nueva en Inglaterra se denomina Alternate Husbandry. También existe otra vía que es la Convertible Husbandry que consiste en realizar cultivos cerealeros hasta que se agota el suelo y se deja en prado artificial durante cinco o seis años hasta que se vuelve a empezar el ciclo (desaparece el barbecho largo). La principal ventaja es que la misma tierra en el sistema antiguo y en el Alternate, el rendimiento pasa de uno a dos (el doble de cabezas que se pueden alimentar); esto supone también multiplicar de uno a dos la fuerza de tiro, la cantidad de estiércol y todos los productos ganaderos. Todo esto encima repercute en que crecen las cosechas de cereal porque las plantaciones forrajeras incrementan la capacidad productiva del suelo.

A partir de esta nueva rotación se fueron dando nuevas rotaciones como la de seis años (dando un cultivo de patata) o la Rotación de Norfolk que es menos exigente en cuanto a la calidad de la tierra y se divide en cuatro fases: trébol, cereal de invierno, nabo y cereal de primavera. Esta rotación de Norfolk no suprime el barbecho corto como lo hacia el Alternate. Existen muchas más variantes dependiendo de la zona (son rotaciones a nivel local).

B. Maquinaria.

Las rotaciones y los cambios anteriores se caracterizan en que no existen prácticamente cambios técnicos en cuanto ala introducción de maquinaria y nuevos aperos debido a que la mano de obra era muy barata. Por esto los cambios de aperos e introducción de maquinaria se dan en el siglo XIX que es cuando se da un incremento de la productividad del trabajo. Esto se llamará High Farming que se inicia su construcción hacia 1830/40 y a partir de aquí se da una sustitución de las piezas de madera por piezas metálicas, que, en general, son más articulables a diferentes posiciones. También se generalizan los sembradores mecánicos (organizando la distribución de la simiente). Otro cambio es la introducción de las segadoras mecánicas (las que desarrollo el americano John Deer en los años 40), las trilladoras, etc.

Los cambios están muy vinculados a la industria mecánica y las épocas de introducción de maquinaria en el campo de Inglaterra se produce a la vuelta de las guerras napoleónicas y a partir de 1850 cuando empiezan a subir los salarios campesinos (lo que implica la sustitución de mano de obra por maquinaria).

C. Razones de los cambios en las rotaciones y cambios técnicos.

La explicación más generalizada es que a partir de 1650 y hasta 1730 es una época de caída generalizada del cereal y esto conduce a la búsqueda de fórmulas para incrementar la producción ganadera, y es en esa búsqueda, donde se dan los ensayos de nuevos cultivos para ampliar la producción ganadera (en España, por ejemplo, se da un aumento de la producción del maíz). Lo curioso es que en esta búsqueda se acaba produciendo un aumento de la producción cerealera y agraria en general; esto también contribuye a que caiga el precio del trigo. La situación se da en toda Europa pero sólo en Inglaterra, norte de Francia, Países Bajos y algunos estados alemanes es donde se consolidan estas nuevas fórmulas. La explicación previa es que este proceso de sustitución exige una condiciones climáticas que impide que se den en el Mediterráneo. En Inglaterra, a partir de la revolución inglesa de 1640 (la Commonwealth favorece los destilados y la fermentación de cereales entre otras cosas), se empeñan en la protección de la producción de cerealista. Tras esto, en 1760 se aprueba la primera Corn Law que limitaba la producción de cereal salvo que la caída del grano sea muy fuerte. Se produce, en general, un crecimiento del rendimiento del grano lo cual es vital ya que el incremento de la producción ganadera exigía mayores medios de producción lo cual se conseguía con mayores productividades en los cultivos. Todo esto implicaba que se estabilizaran los precios del trigo lo cual permitió la consolidación de estos nuevos sistemas.

Existe un segundo elemento en el caso británico que es la seguridad de los contratos que se enraíza en varias cuestiones:

1) En Gran Bretaña existía una tradición jurídica diferente, el derecho común o Common Law que consiste en que la mayor parte de las normas no se desarrollan desde el legislativo sino que las desarrollan los jueces a través de su jurisprudencia. Esto se refleja en el proceso gradual de los contratos agrarios que llevan a la adopción de nuevos sistemas y se va creando seguridad relativa en los colonos británicos. En otros países la creación de novedades contractuales tienen el problema de enfrentarse a la ley.

2) Después de la revolución inglesa no existe un fuero especial para la nobleza, no tiene una jurisdicción propia (al contrario que en otros países).

3) El tercer elemento diferencial es la existencia de fáciles salidas comerciales del cereal, tanto internas como externas por su carácter insular y de fácil acceso a los principales puertos.

Las innovaciones técnicas se dan en toda Europa noroccidental pero en Inglaterra se dan estas condiciones especiales que hemos comentado.

3.3. Los cerramientos (enclosures).

Por cercamiento se entiende la alteración de los derechos sobre la tierra mediante el cierre físico o simbólico de parcelas. Estas alteraciones podían ser muy diversas según el punto de partida:

1) Acotamiento de parcelas eliminando por una parte los derechos colectivos de rastrojera u otros (derecho de espigueo, aprovechamiento de frutos, etc.) y por otra parte las normas comunitarias en cuanto al uso de la tierra. Este cerramiento iba frecuentemente acompañado de una especie de concentración parcelaria la cual a su vez traía consigo cambios en la ubicación de casas y de vidas. Cuando iba acompañado de esta concentración de parcelas implicaba también el paso de contratos antiguos de cesión de la tierra (variantes del Copyhold) hacia los contratos modernos (leasehold).

*Copyhold. Contrato de tenencia de tierras que proceden de un acuerdo verbal inicial que aparece especificado en los libros del propietario. Eran contratos de larga duración que se transmitían de generación en generación.

*Leasehold. Contrato de arrendamiento escrito en el que se paga una cantidad fija y con un plazo limitado. El paso a este modelo es debido a que la tierra no es la misma y así se puede alterar el contrato.

2) Una segunda fórmula de cerramiento consiste en el cierre de antiguos bosques o pastos comunales.

3) Un tercer son las marismas o zonas pantanosas que se cierran para que posteriormente se proceda al saneamiento, drenaje y roturación de las tierras. Esto no es marginal ya que se da en toda la costa oriental británica.

Estos tres tipos de cerramiento podían ser adoptados mediante dos mecanismos:

1) Los propietarios de una localidad se pusieron de acuerdo para hacerlo y si no había consenso, se resolvía en los tribunales. Es la fórmula más habitual hasta el siglo XVIII pero tenía el inconveniente de que la Common Law decía que tenían que ponerse de acuerdo propietarios, colonos e incluso los campesinos sin tierra debido a que todos los habitantes tenían derechos consuetudinarios los cuales había que respetar. Si no había consenso la única fórmula era comprar los derechos a los habitantes para poder suprimirlos. También se aprovechan de circunstancias como la desaparición de los propietarios de los derechos, etc. Esta fórmula fue muy utilizada en los siglos XVI y XVII.

2) La vía que se inicia en torno a 1739/40 que era la interferencia del parlamento en el proceso a través de leyes específicas pueblo a pueblo. La fórmula habitual era pedir el cerramiento del pueblo en el parlamento el cual lo aprobaba. Los Comunes establecieron una serie de criterios: al menos las cuatro quintas partes de la tierra lo pidieran y además tenía que pedirlo el señor y tenían que aceptarlo los beneficiarios del diezmo. Esta fórmula suponía que sólo los propietarios del “dominio eminente” eran los que debían tomar la decisión (su opinión valía lo que valía su tierra en el pueblo). Esta vía de cerramiento político fue también frecuente en el norte de Francia donde entre 1769 y 1781 se dieron los Edictos Reales de repartos de tierras; se dieron porque los conflictos entre señores y campesinos acabaron por cerrar el proceso.

La vía del acuerdo afectó al 26% de las tierras mientras que la parlamentaria afectó al 24% de la tierra. Hacia 1500 ya estaba cerrada un 44% de la tierra y para 1850 es ya el 95%. Sólo un pueblo en Inglaterra se mantuvo en openfield hasta los años 70 del siglo XX.

Hay una serie de autores, como Allen, que aseguran que los cerramientos políticos no trajeron consigo un crecimiento de la productividad de la tierra porque no hubo un cambio técnico. Si no se hacía por la productividad entonces ¿Por qué? En primer lugar para incrementar las rentas de los señores (debido al paso hacia el contrato a corto plazo que permitía negociar la tierra); en segundo lugar la ventaja del cercamiento es que en Leasehold las explotaciones eran libres sin estar sujetas a ningún derecho colectivo por lo que tenían mejores rentas; en tercer lugar los señores cedieron la tierra a los benefactores del diezmo a cambio de no cobrar el diezmo.

En cuanto a las consecuencias sociales, en la fase de cercamientos políticos lo básico fue la expulsión de la tierra de los pequeños campesinos, sobre todo los pequeños propietarios. Estos pequeños campesinos se enfrentaban a dos problemas: la pérdida de derechos comunales y en muchos casos tuvieron que vender su tierra porque no podían pagar los costes del cierre (erigir vallas, caminos nuevos, ceder parte de la tierra al preceptor de diezmos, etc.); en otros casos se hizo frente a hipotecas pero el resultado fue el mismo. Los campesinos sin tierra se quedaban sin muchos ingresos extra que les permitiera subsistir (posesión de ganado, etc.). En los casos del cerramiento por acuerdo no pasó así porque a los pequeños propietarios y campesinos sin tierra se les daba compensaciones económicas para que cedieran (a corto plazo el impacto social no fue tan fuerte). Neeson manifiesta que no es sólo un problema de ingresos, sino también de transformación de la estructura campesina porque los campesinos pasaban a ser jornaleros, es decir, es un problema de dependencia (se pasa al mercado ya que se vende la fuerza del trabajo por un salario). También dice que la nueva situación tiene un impacto desigual por géneros ya que las mujeres y los niños son mucho más perjudicadas ya que además están sometidas a los varones (¿será Neeson una piba?) debido a que era el hombre el que traía el jornal (la mujer, al contrario que antes, dependía del hombre para poder subsistir).

Los cerramientos son muy impopulares en el siglo XVIII, algo que no ocurre en el XVII; hubo una gran resistencia popular.

3.4. La propiedad de la tierra.

1436 1690 1790 1873

- Grandes

propietarios (lores) 20 20 25 25

- Pequeña

nobleza (gentry) 25 45 50 55

- Campesinos

(yeomen) 20 25 15 5

- Iglesia 30 10 10 10

- Corona 5 — — —

La propiedad de la tierra en Inglaterra

El primer cambio en la estructura de la sociedad se da entre 1690 y 1790 (por la cuestión protestante y por la revolución inglesa). Desde mediados del siglo XVII se inicia el declive de los yeomen; inicialmente parece que fue el desarrollo de un nuevo mercado hipotecario lo que permitió a los grandes propietarios comprar pequeñas propiedades y también recuperar dominios útiles (cesiones de derechos a largo plazo), bien fuera de manera gradual o bien mediante de cerramiento por acuerdo. La segunda fase en la segunda mitad del siglo XVIII los cerramientos supusieron que los yeomen se quedaran sin la tierra (vendiendo por no poder soportar las cargas del cerramiento). Inglaterra es el único país de Europa sin campesinos en el siglo XIX.

Aparte del equilibrio en las grandes propiedades, tuvieron un cambio en la composición de la tierra, como endeudamientos, cambios en las herencias, etc. Sigue habiendo grandes propiedades que guardan su linaje desde el siglo XII pero hubo cambios en las grandes propiedades. El cuadro también muestra que hubo más cambios hasta el siglo XVII que después porque la restauración de la monarquía inglesa creó la figura del Strict settlement (acuerdo estricto) para lograr un mayor equilibrio en la elite latifundista (este acuerdo dejaba la posibilidad de dejar la tierra y la herencia a los nietos o incluso a los biznietos para garantizar la continuidad). Desde el siglo XVII se ve una gran estabilidad en la gran propiedad. Este crecimiento de la propiedad de la tierra fue de la mano del crecimiento de las explotaciones; son los cerramientos los que hacen posible las mejores relaciones comerciales. Las grandes explotaciones son más utilizadas por:

1) No aseguraba mayores rentas pero si rentas más seguras.

2) Pese a lo anterior, en algunas regiones, una gran explotación suponía unos costes fijos menores porque es más fácil trabajar al mayor (es más fácil un drenaje para 50 hectáreas que varios drenajes, etc.).

3) En una agricultura cada vez más comercializada, los grandes arrendatarios serán capaces de negociar mejor la venta de sus productos lo cual hacía que exigieran cada vez más rentas. En Inglaterra con la Commonwealth, hay libertad de especulación con el cereal (salvo el pan que por ejemplo en España estuvo regulado hasta 1822).

La concentración de la explotación fue intensa especialmente durante la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX con lo que a mediados del siglo XIX ya se había asentado la tríada Gran Propietario-Arrendatario-Jornalero. Sin embargo, hacia 1830 el 31% de la gran propiedad no tenía jornaleros así que con ese 69% de cultivadores con jornaleros, las relaciones sociales en el campo inglés eran distintas a otros países:

1) El núcleo de los problemas en el campo está entre los grandes propietarios y grandes arrendatarios que emplean jornaleros. En el siglo XIX los movimientos agrarios los protagonizan los arrendatarios que pedían dos cosas: que se hacía con las mejoras que habían hecho ellos cuando se les acababa el contrato (pedían compensaciones) y también pedían la reforma de las llamadas Game Laws (leyes de caza) que decían que sólo los grandes propietarios podían cazar en las tierras (no los arrendatarios que también protestaban por los desperfectos que suponía para los cultivos como pasaba por ejemplo con la caza del zorro y de la zorra).

2) El otro problema es entre cultivadores y jornaleros. El problema es que la condición de jornalero y la de pobre es la misma así que desde la Ley de Pobres de 1601 se buscarán cauces para integrar a la creciente masa de jornaleros que había en el campo inglés; desde esta ley todas las parroquias están obligadas a mantener a los pobres mediante un impuesto que pagaban los propietarios (en función de sus tierras) para mantener a los pobres (esto se hacía muchas veces con el objetivo de mantener la mano de obra). Este sistema de tasas (rates) engrasó la transferencia y la concentración de propiedad pero fijo al jornalero puesto que para cobrar las tasas debían mantenerse en su parroquia. Este sistema se vino abajo en la segunda mitad del siglo XVIII debido al enorme crecimiento de los jornaleros y pobres, sobre todo, a partir de la Sentencia Speenhanland de 1775 que decía que cuando los jornaleros no llegaran a un mínimo fijado por la Sentencia, el jornal tenía que ser completado por las tasas. Esta fórmula condujo a una quiebra rápida del sistema y que perjudicó sobremanera a los pequeños propietarios que también pagaban las tasas. En 1834 la nueva Ley de Pobres reconoció que el sistema era imposible de mantener y se permn regiones: en unas zonas se ampliaron o aparecieron nuevas haciendas mientras que en otras zonas se logró el objetivo y aparecieron muchos ranchos o propiedades medias (entre 30 y 1000 hectáreas). Aun así los campesinos no perdieron toda la tierra y participaron en algunas compras; además muchas comunidades adoptaron con éxito una estrategia de ocultación de tierras y también se negaron a convertir en propietarios a sus habitantes. Una reforma de la Ley de 1856 decía que cuando la parcelación era muy pequeña no tenía que pagar nada a cambio de denunciar a su comunidad por la ocultación de tierras.

Los efectos también fueron desiguales sobre la desamortización de la iglesia; el medio era la venta por subasta y parece que en la mayor parte de las zonas, las tierras fueron a parar a manos de rancheros (Chinacos).

Junto con estas medidas, en el periodo liberal se adoptaron otras medidas empezando por la consideración de los indios que fueron equiparados a la población no india (Juárez era indio) en cuanto a derechos políticos, derechos civiles, etc. Este acceso pleno a la ciudadanía se vio acompañado por una apuesta clara por la integración al mercado de trabajo de los indios (leyes de vagos que incluso les llevaba a la cárcel) lo cual les sirvió a las haciendas para contratar peones. En este periodo, sin embargo, hay contradicciones como la permisibilidad de la venta de indios en el sur del país (Yucatán) debido a las múltiples alianzas que tenía que firmar el gobierno.

El Porfiriato no adoptó ninguna medida global de reforma y en general tendió a favorecer la extensión de la hacienda presionando a las comunidades indígenas… y añadiendo la regulación de las aguas mediante una Ley de Aguas. A este continuísmo conservador hay que añadir como única medida original la de enajenar las tierras del Estado otorgándoselas a los inversores extranjeros (franceses, etc.) lo que condujo a que además de grandes haciendas, había un número importante de plantaciones y explotaciones en manos extranjeras (en 1900 el 20% de la tierra estaba en manos extranjeras).

Estas medidas unido a un crecimiento demográfico importante condujo a un desorden en las comunidades rurales (bandolerismo, haciendas como fuerte defensivo, etc.). Hasta 1911 el desorden va creciendo y se canaliza políticamente hasta que comienza la revolución.

4.2. Las reformas agrarias desde arriba.

Este tipo de reformas presentan algunos rasgos comunes:

1) Los casos de reforma desde arriba se adoptan en fuertes presiones internacionales plasmadas en presiones militares, es decir, responde al objetivo de crear y consolidar los respectivos estados nacionales ante la eficiencia de los estados nacionales consolidados en occidente. Se transforma la sociedad rural como el mecanismo para crear la riqueza que, a través de la fiscalidad, repercuta en unos nuevos recursos para el Estado y porque es un mecanismo básico para crear lealtades hacia el Estado nacional. En Prusia la causa es la derrota ante Napoleón la que conduce al cambio rural; en el Imperio Otomano hay un colapso hacia 1830 (intervención rusa, inglesa, movimientos separatistas, etc.) y por eso se adoptan las reformas; en Rusia es la Guerra de Crimea la que origina las reformas del zar Alejandro debido a que Rusia se ve incapaz de vencer en su propio territorio ante la operación anglo-francesa-otomana.

2) Todas las reformas desde arriba tienen como contrarreferencia la Revolución Francesa. En los tres casos se cambia la realidad social desde arriba para que no haya un cambio desde abajo (se tiene miedo a la revolución).

3) El hecho de hablar de reformas desde arriba no implica que estos procesos sean exclusivos de la nobleza o de la burocracia; todos incluyen el mantenimiento del orden social mediante las compensaciones a las clases terratenientes… pero el resultado no tiene porque corresponderse con la idea original debido a que una vez puestas en marcha, las reformas desde arriba, hay a su vez interacción desde abajo.

A. Prusia.

La primera reforma fue el Decreto de Liberación de la Servidumbre de 1807. Fue un Decreto aprobado por el Ministro Stein y supuso un punto de arranque simbólico ya que suprimía la servidumbre pero dejaba intactos los servicios personales y las rentas pagadas por los ex-siervos hasta que no se procediera a la redención de los campesinos. En 1811 se aprobó un nuevo Decreto firmado por el Ministro Handenberg (parece que el que lo hizo fue el funcionario Scharnweber) en el que se especificaba como debía realizarse la redención de los servicios personales y de los pagos en especie y como, una vez hecho esto, se accedería a la propiedad plena de los mansos de los siervos por parte de los ex-siervos. Se fijaron una serie de pagos anuales adicionales de los campesinos para, una vez concluidos, se convertirían en campesinos libres. En 1816 aparece un tercer Decreto que endureció en parte las condiciones para acceder a la propiedad porque se fijó que no todo el mundo podía redimir rentas y servicios, sino que hacía falta un mínimo de tierra para acceder a la condición de propietario; además debía poseer una yunta (sólo los siervos acomodados podían redimir); incluso se exigía desde la realización del catastro en Prusia (mediados del siglo XVIII) que los campesinos o ascendentes directos debían figurar en los registros como poseedores de la tierra. Esta legislación básica sufrió variaciones sucesivas, la última de las cuales, en 1848, declaró universal el derecho a la redención; para entonces ya habían sido redimidas un 48% de las rentas y un 71% de los servicios personales.

La solución prusiana para la redención consistía en que el campesino accediera a la propiedad mediante el pago de determinadas sumas en metálico y mediante la renuncia a cualquier derecho sobre los bienes comunales, tierras de pasto, etc. Esto quiere decir que con esta medida se favorecía a los señores porque al eliminar los derechos comunales los campesinos tenían muy difícil su supervivencia (esto en lo económico porque en lo político hasta 1848 los señores son jueces; después de 1848 son jefes de policía locales).

Esta serie de decretos tienen muchísimas variantes provinciales. La debilidad del Estado prusiano y el aumento de la extensión del territorio prusiano, explica que los señores siguieran teniendo la autoridad jurídico-administrativa mediante puestos jurisdiccionales. En 1848 se creó un cuerpo jurisdiccional por parte del Estado, pero los señores siguieron siendo jefes de policía. En 1872 el nuevo Imperio Alemán suprimió parcialmente esas funciones policiales pero hasta 1891 los Junker mantuvieron ese poder en Prusia oriental. En este ámbito del poder político es donde deben buscarse las limitaciones más importantes de la reforma iniciada en 1807 porque la historiografía alemana decía que habían sido unas reformas en beneficio de los Junker, pero hoy en día la historiografía alemana no cree que las reformas fueran tan favorables a los Junkers como se pensaba (fuera cual fuera la intención de las reformas).

RUSIA:

En los años 50 del XIX se iniciaron las reformas bajo el impacto de la guerra de Crimea, que pone de manifiesto la debilidad del Imperio Ruso. El elemento central es el fin de la servidumbre, que se acomete en tres etapas: en 1861 se decreta la libertad de siervos de la nobleza, en el 63 los de la familia real y en el 66 los de la Corona. Son diferentes soluciones para cada caso pero con rasgos generales:

Los siervos pasan a tener plena libertad civil, para casarse y adquirir propiedades y pode comerciar, dejan de estar sometidos a los jueces de los señores. La libertad jurídica de los siervos, sin embargo, está restringida por las reformas que implican ciertas obligaciones. La reforma agraria estipulaba que dentro de las tierras de cada aldea se delimitase un espacio de cultivo destinado a los antiguos señores, como mínimo 1/3. Se debía reservar espacio a los antiguos siervos, dependiendo de la superficie mínima según las regiones. A cambio de parcelas para campesinos, éstos tenían que pagar una compensación a los antiguos señores; cada aldea, en conjunto, pasaba a pagar u dinero al Estado, que luego daba a los nobles pero en títulos de deuda pública. Se fijó un plazo máximo de 45 años para realizar el pago, valorándose la tierra de los campesinos. A ser la comunidad la responsable, la propiedad de la tierra se convirtió en comunal (mir), y era el mir el encargado de ordenar la explotación de los campos y de distribuirlo entre las familias. La idea de la reforma era la de armonizar los latifundios de la nobleza con una economía de pequeños campesinos propietarios, sin que hubiera una clase de campesinos sin tierra.

Esta sociedad ideal debía mantenerse, se pensó en hacer el proyecto de manera gradual para garantizar el mantenimiento de la nobleza y asegurarse que no hubiera éxodo rural como consecuencia de la escasez de tierras. Había que asegurar que la nobleza se pudiera adaptar, por lo que se les proporcionó un "colchón" de dinero mediante las deudas. Aún así, hubo una fuerte diferenciación social entre los campesinos. Aparecían los peulaki, campesinos ricos y, desde la liberación de siervos, hay una emigración constante a las ciudades. Sólo en las tierras de la familia real hay un reparto más equitativo de los terrenos, con una diferenciación campesina menor y un éxodo menos pronunciado.

El conjunto del proceso fue bastante conservador, tal y como fue previsto, pues mantuvo a la nobleza en su posición. Los campesinos habían pagado, tras 30 años, con lo que se debía al Estado para adquirir la tierra. Limitó la renovación productiva aunque aceleró el proceso. En las tierras de la nobleza se dieron diferentes estrategias, arrendando tierras a campesinos más ricos o ensayos como cambios técnicos y organizativos, sobre todo de los 90 en adelante.

EL IMPERIO OTOMANO:

En la década de los 30 hay una importante actividad rusa que se traduce en una casi constante serie de guerras, lo que quiebra financieramente al imperio otomano. En 1839 se inician un conjunto de reformas (Tanzimat) con el apoyo de Francia y Gran Bretaña. Es un modelo de reformas desde arriba y desde fuera. Primero se acaba con las diferencias entre los musulmanes y cristianos, sucediéndose otras de diferente tipo. Sobre las estructuras rurales, las Tanzimat ordenaron los derechos sobre la tierra, clarificando en cuáles el sultán tiene el dominio eminente sobre la tierra, poniendo trabas a los valef (con funciones religiosas).

El proceso se enmarca en un proyecto de catastro de las tierras del imperio, como nueva base para la tributación, pero se hubo de abandonar el proyecto. En 1858 se aprobó un código de la tierra que trataba de sentar las bases jurídicas para clarificar los derechos sobre las tierras del imperio.

La propiedad del sultán era equivalente a un dominio eminente que daba derecho a recaudar impuestos y a un cierto control administrativo de las transacciones del dominio útil; aunque los campesinos podían hacer lo que quisieran, previa obtención de permiso para ciertas acciones. Se reconocía las roturaciones ilegales de forma que lo que vino a hacer fue confirmar una estructura de propiedad donde coincidían titular y cultivadores exceptuando unas pocas zonas latifundistas. El código de la tierra introduce dos novedades: permitía a los extranjeros comprar tierra para tener dominio útil y restringía la propiedad institucional; con las corporaciones religiosas sustraía las fundaciones al control de los ulemas, y en el caso de los pueblos prohibía que una comunidad fuera titular de derechos sobre la tierra. Entonces, la propiedad o era privada o del sultán.

El resultado de todas esas propuestas del código fue, a medio plazo, el asentamiento de la propiedad campesina coexistiendo, en algunos sitios, con el latifundio, sobre todo en manos de extranjeros (alemanes en su mayoría). Las plantaciones extranjeras seguían el modelo americano, sobre todo dedicadas al tabaco (Camel) y eran muy eficaces porque se rodeaban de explotaciones campesinas de las que extraían mano de obra.

El modelo creado en el imperio otomano era dual, pequeña y gran propiedad, un modelo campesino en el que, sin embargo, la fiscalidad será un instrumento eficaz para retraer rentas a los campesinos.

3. Cambios y permanencias en las estructuras agrarias europeas s. XIX.

Se sitúan, sobre todo, de 1815 a 1890.

1.Tipo de cambios:

Transformación de las relaciones de propiedad:

Lo primero que se señala es la generalización de nuevos derechos de propiedad y el fin de la escisión de dominios: ahora serán derechos totales sobre la tierra. Es un cambio general en Europa, pero en algunas áreas perviven formas de superposición de dominios; es así por la idea de libre contratación, es el resultado de contratos aceptados por los propietarios (el antiguo titular del dominio eminente, en España se da el caso del censo emphitéutico). El censo emphitéutico había consistido en el hecho de que existían dos dominios, el eminente y el útil, y el titular del segundo transmitía la tierra pagando una cantidad al poseedor del primero y, además, tenía que pagar una renta fija. El nuevo derecho civil al primero le llama propietario y al segundo emphiteuta, cediendo el primero al segundo la tierra por plazos que se delimitan (largos pero con límites). Así, en la transcripción del antiguo régimen al liberal hay situaciones como esta.

La segunda transformación es la tendencia a que la relación se individualice. Aunque en algunos sitios la propiedad comunal se mantiene, tiene muchas trabas y ofrece vías para que se proceda a su división (como la venta forzada). Lo mismo pasa con las propiedades religiosas, donde se vende o congelan las ampliaciones. Juntoa esto, en algunos países se generaliza la idea de herencia igualitaria para impedir la acumulación de tierras como en Francia y no en España.

En tercer lugar, la mercantilización de la propiedad, atendiendo a que se quitan las trabas a la libre enajenación de las tierras y que en algunos países se crean instrumentos para la máxima transparencia del funcionamiento del mercado de tierras (en Alemania se crea un sistema catastral de validez jurídica: los que pagan impuestos son propietarios).

En cuarto lugar, hay que señalar que surgen dos modelos de relación propietario-explotador:

- Uno en que propietario y explotador coinciden con un tipo de explotación grande o mediana donde el propietario dirige la explotación; triunfa en el este de Europa y en el sur, y en algunas comarcas ex otomanas por compañías extranjeras y también prevalece en el noroeste de Europa, norte de Francia y Gran Bretaña. Este modelo nunca trae la proletarización total de la mano de obra ya que el latifundio suele estar rodeado por micropropiedades que aseguran mano de obra para el latifundista.

- El segundo modelo es más heterogéneo y coexiste gran propiedad con pequeña o mediana explotación, o pequeña propiedad y pequeña explotación. No coincide el propietario y explotante. Si hay pequeña propiedad y gran explotación es que hay rentistas con tierras en diversos sitios y pequeña explotación-pequeña propiedad es el campesino pequeño propietario como en la España del norte, sur de Francia, centro de Italia, Grecia, grandes áreas del imperio otomano, Escocia, Gales e Irlanda, Alemania occidental, Escandinavia, Suiza y Austria. En general, a lo largo del XIX se tiende a generalizar el primer modelo, pequeña propiedad y gran explotación, tendiendo luego a la pequeña propiedad y pequeña explotación (la derrota del rentista). Un proceso que no es lineal sino que responde a dos estrategias: movimientos campesinos diversos a lo largo del XIX, con hambre de tierras que se manifiestan políticamente con éxito en algunos sitios (movimiento que en Irlanda se asoció con la independencia) y con diferentes ritmos; y luego una segunda vía privada, de adquisición particular de tierras a través de la pluriactividad campesina y , en especial, la emigración y las remesas.

Los distintos modelos son polares y suelen coexistir. El término medio entre el primero y el último es el del medio (no jodas), que es el más importante en buena parte del XIX. Hay una tendencia a la homogeneización debido a las presiones políticas.

Comercialización de la agricultura:

El segundo gran cambio que se da en Europa no es que se vendan productos agrarios en el mercado, sino que la cantidad de productos agrarios sufre un crecimiento muy rápido y, paralelamente, se reduce mucho el autoconsumo. Muchas regiones avanzan al monocultivo. En el centro y norte de Europa, las diferentes regiones se especializan en cereal, patata, remolacha azucarera y, sobre todo, en ganado. En el Mediterráneo hay áreas de viñedo para vino o para pasas, junto al tabaco y olivo. Esta evolución general tuvo grandes diferencias según las zonas, que se asocian a cinco factores:

1- El grado de acceso a los circuitos comericales internacionales.

2- Las redes de transporte interiores: la unificación jurídica que se da a partir del ferrocarril.

3- Políticas técnicas, sobre todo la fiscal. Donde el Estad opta por los tributos e dinero y donde incrementa la presión fiscal la agricultura tiene que buscar mercados.

4- El ritmo de las transformaciones estructurales: cuanto mayor la individualización de la tierra y menores las propiedades colectivas, más fácil es la adaptación de los campesinos al mercado.

5- La disponibilidad de crédito. En algunas áreas la especialización productiva exigió crédito para la plantación, por ejemplo, de tabaco, olivos y viñedos.

Transformaciones productivas:

Van a estar vinculadas a la especialización, a la eliminación del barbecho y a la extensión de la superficie cultivada (terrazgo). Estas transformaciones abrieron posibilidades cambiar los sistemas productivos en dos sentidos: hay áreas que dependen de instituciones y las revoluciones liberales abren las puertas a una ampliación del espacio cultivado y, segundo, permitieron cambiar el tipo de cultivo del terrazgo. Antes había obligaciones específicas de cultivo, algo que se flexibiliza. En tercer lugar, los propios cambios permiten que, a veces, haya nuevas estrategias productivas. Hay dos modelos polares en el tipo de cambio productivo:

1- Casi continuación de la revolución agraria inglesa hacia otras zonas: la eliminación del barbecho por la introducción de forrajes. Algo que a lo largo del XIX se va a difundir junto a otros avances como el uso de abonos minerales (guano, nitratos de Chile y, a partir de los 50 y 60, industriales). En algunos sitios se ven los primeros atisbos de mecanización, sobre todo en la siega con las cosechadoras.

2- Crecimiento por extensión, por ampliación del terrazgo; muy importante en Europa oriental y mediterránea. En Europa oriental el conjunto de reformas desde arriba permite roturar amplias extensiones de bosque. En el Mediterráneo también pasa esto, pero menos y sobre todo se reutilizarán baldíos cubiertos de matorral por la extensión de la vid y el olivo en altura. Junto a esto también se intenta ampliar el regadío.

Estos modelos son polares, es decir, no se dan nunca en puridad pero son líneas de cambio. El resultado fueron diferenciar las prácticas agrarias europeas y su capacidad productiva. A principios del XIX la Ha. de trigo de mayor rendimiento era 2,5 veces la de la menor; en los 80 es cuatro veces. Pese a este diferenciación se pueden señalar cambios productivos intermedios: hasta el 1880 los rendimientos crecen, aunque lentamente, y todo parece indicar que ese crecimiento se deriva de la especialización regional. Por ejemplo, en el trigo en 1808 había un rendimiento de 8 Qm. y en 1880 10 Qm. En otros cereales esto se supera (avena de 7 a más de 12, el maíz pasa de 9 a 12...). La media no es muy espectacular porque se refiere a Europa en conjunto, por lo que hay que tener en cuenta dos factores: primero, que roturar nuevos espacios significa que son marginales y menos productivos y segundo, en el Mediterráneo el crecimiento de espacio cultivado supone menos abono porque hay menos pasto con lo que hay una caída de los rendimientos por Ha. Otro rasgo es que hay un crecimiento en el rendimiento del ganado aunque la cabaña ganadera europea se contrae.

También hay un crecimiento mucho mayor en la productividad de los trabajadores: en 1800 cada varón dedicado a la agricultura en Europa producía unos 7,2 mill. de calorías netas al año, que alimentan a 10 personas; en 1880 producía 18 mill., para 23-25 personas (con una alimentación óptima, por lo que serían más pero peor alimentadas). Se hace por varón porque los censos no son muy claros con respecto a las mujeres (a las que obvian, desprecia u ocultan). Es muy obtuso porque no todo es para alimentos, pero es indicativo. Tampoco es así por el trabajo, hay que saber cuanto trabajaba cada persona, porque puede indicar que se trabajaba más en 1880, con una intensificación del ritmo de trabajo mayor. De hecho es así porque no cayó la población dedicada a la agricultura en casi ningún país (excepto Gran Bretaña), no hay descenso del número absoluto, aunque sí del porcentaje por la subida demográfica.

En cuarto lugar este fenómeno de crecimiento de productividad del trabajo fue muy desigual en el espacio: tres países en 1800 tienen una elevada productividad media, Países Bajos, EE.UU. y Gran Bretaña; Alemania y Dinamarca crecen muy rápido y en los 70 les alcanzan. En Francia y Austria hay un crecimiento menor, el crecimiento es más lento en Gran Bretaña y España y muy lento en Rusia e Italia.

2. Permanencias:

Tienen relación con el mundo exterior de los campesinos. Hay una mayor presencia del Estado en la sociedad, así como una renovación de las élites rurales. Hay un grupo de intermediarios entre el mundo rural y el Estado, entre el mundo rural y el mercado. Las reformas desde arriba dan lugar a un cierto ascenso rural. Si bajo el antiguo régimen las instituciones jurídicas que amparan las transferencias de los grupos nobiliarios, ahora sin ese amparo desaparecen. Los recursos que los estados piden en el XIX son mayores que antes, como el servicio militar obligatorio.

Un segundo elemento de continuidad es que el mercado de trabajo parece trabajar a la manera del XVIII, con las reformas liberales tendría que haber surgido un mercado de trabajo donde la oferta y la demanda determinasen los salarios; sin embargo éstos permanecen iguales. Los precios del pan si ascienden. No se constituye un mercado de trabajo capitalista, no hay proletarización ya que gran parte de la fuerza de trabajo es de jornaleros puros con otros ingresos.

En tercer lugar las formas de relación social para la producción de bienes en el campo no tiene transformaciones bruscas.

En cuarto lugar, las formas de sociabilidad en el mundo rural también perviven. La Iglesia sigue teniendo un papel importante en comunidades rurales de toda Europa. Las cofradías siguen constituyendo en el XIX uno de los pocos centros formales de sociabilidad de los campesinos. En cierto sentido, éstas pasan a la clandestinidad.

En quinto lugar, las formas de acción colectiva campesinas se mantienen dentro del "repertorio del antiguo régimen" (Charles Tilly), con tres características:

- Acciones limitadas a cuestiones locales concretas.

- Son acciones particulares.

- Acciones bifurcadas: la protesta va contra personajes locales, intentando conseguir el apoyo de autoridades lejanas.

Las nuevas protestas son autónomas, se dirigen a la sociedad en conjunto y hasta 1890 las formas de acción colectiva están ancladas en el antiguo régimen.

TEMA 5º. La segunda revolución agrícola, la formación del mercado internacional de productos agrarios y la Gran Depresión.

1. La crisis y las crisis agrarias a finales del siglo XIX

Extensión de nuevas fitopatologías.

En los años 60 y 70 se aceleran los procesos de internacionalización. Debido al bajo precio de los fletes se produce una diversificación de los medios de transporte. Hay dos tipos de impacto sobre la agricultura europea, como la unificación ecológica. La Caja de Wand permite mantener plantas de otros continentes vivas durante más tiempo. La difusión del Clipper (barco de vela), que aumenta la velocidad retrasando al barco de vapor y otros medios permiten traer, además, nuevas enfermedades y patologías de las plantas.

La de la patata que causó gran hambre en Irlanda. Le siguió la enfermedad de los castaños (la tinta del castaño), que en muchos lugares era el complemento básico en invierno; destruyó los castaños en las zonas bajas (como en Lugo) entre los ´50 y ´70. La tercera gran plaga fue la de los gusanos de seda, que fue traída por unos nuevos gusanos provenientes de China, acabó con una floreciente e importante industria de la seda en algunos lugares. También debemos apuntar plagas variadas que afectaron al cereal. Además de un sin fin de ataques menos espectaculares, que afectaron a toda Europa, como hongos, insectos... no conocidos y que llevaron a transformaciones importantes en el ámbito de cultivo.

En los países mediterráneos, donde se había producido una extensión del cultivo durante el siglo XIX, hay autores que indican que las plagas tuvieron mayor impacto porque afectaron a zonas sobreexplotadas. A finales del siglo en el sur y centro de Europa había un desequilibrio agroecológico en la explotación de la tierra e incluso las plagas tradicionales (como la langosta) tenían en esos momentos un mayor impacto.

La vid sufrió dos enfermedades nuevas y el ataque de un insecto (la filoxera):

  • El Oidio, oidium. Su efecto se produce en la década de los ´50. Es un hongo de origen americano, importado con las vides americanas por viticultores franceses. No acaba en sí con la vid pero se sitúa sobre sus hojas, lo que la produce un debilitamiento, lo que genera que la producción de uva disminuya y además fuera inutilizable para producir vino. Con él se produce una clara caída de la producción de vino, pero se encontró un remedio con la utilización del azufrado (azufre en polvo) pero que debe ser utilizado todos los años. Según las áreas los costes de cultivo subieron de un 10% hasta un 50%, de esta manera donde la vid era un cultivo marginal para el autoconsumo prácticamente desapareció (como en Asturias o el sur de Inglaterra).

  • El mildium. Su efecto se produce en los años ´80. Es una enfermedad similar al oidio, con lo que se buscan soluciones parecidas (al final se acertó con el sulfato de cobre); pero igualmente es un nuevo coste a sumar.

  • El insecto es la filoxera, que existía desde siempre en las vides americanas. Es un insecto que adquiere múltiples formas, hasta 20, aladas, subterráneas, pulgones... y esto complicó su solución. Lo peor de este insecto es que destruye las plantas (hasta tres años). Lo que ocurre es que América la filoxera no las destruye (y nadie sabe ciertamente porqué); esto llevó a que una vez agotados todos los recursos para acabar con ella (abonos, inundación de los campos, etc.), se tuvieron que traer vides americanas e ingertarlas en Europa (aún quedan algunos ejemplos de vides efectivamente europeas, denominadas vides de pie franco; en alguna zona manchega por tener el suelo muy arenoso). Todo esto hizo que los costes aumentasen debido a que se tuvo que replantar de nuevo (lo que requiere una inversión fuerte); pero además la vid genuinamente europea se reproducía por sí sola, pero hoy tiene un ciclo determinado (de 20 a 30 años) y luego debe volver a replantarse. Además ahora se debía abonar los campos (que antes tampoco se hacía). La filoxera supuso un despoblamiento en muchas zonas, por la incapacidad para acometer la replantación (en Cataluña, en algunas regiones francesas, Sicilia...). Empezó en los años ´70 y se extendió con rapidez; constituyendo un mal endémico también hoy en día.

  • Las fitopatologías coinciden con la Gran Depresión pero no están relacionadas con ella, ésta se debe esencialmente al nuevo ritmo del capitalismo agrario.

    La Gran Depresión.

    Desde mediados de los años ´70 hasta mediados de los ´90 en todos los mercados internacionales se produjo primero la caída, y luego el mantenimiento en niveles relativamente bajos, de los precios del cereal (trigo). A ello se sumó desde los años ´80 la caída de los precios de la carne de vacuno y productos lácteos. Y a todo, desde finales de los ´80, la caída de los precios del vino, acompañados por los del aceite. En definitiva la Gran Depresión consiste en una deflación agraria que se da en diferentes ritmos y momentos de caída. Las causas son las siguientes:

  • El propio éxito de las transformaciones agrarias en Europa, por donde se extiende el modelo de la nueva agricultura originado en Inglaterra. Además debemos ver las transformaciones derivadas de los cambios estructurales en la Europa del sur, que llevaron a que creciese la superficie cultivada y como media la productividad. También existe un aumento de la comercialización de los productos agrarios. Todo esto produce una tendencia, en contra del pensamiento malthusiano, a que la producción agraria incluso supere al crecimiento demográfico (sobre todo algunos productos). Aunque esta tendencia no era por sí sola tan acelerada como para producir la Gran Depresión (en algunos lugares no había crecimiento productivo, con lo que había salidas nuevas para los productos en otros mercados).

  • En los años ´50 entran en cultivo un montón de tierras en ultramar, al estar en latitudes templadas, los cultivos son semejantes a Europa (Argentina, praderas canadienses y estadounidenses, Siberia, Australia...): lácteos, carnes, frutas, vinos, aceites...

  • Se da una mejora de las comunicaciones entre ultramar y Europa; en algunos casos técnica (como en los ´80 con la introducción de los barcos frigoríficos), en otros económica (hasta los ´60 los fletes se mantuvieron elevados, pero a finales de esa década se produce un declive de los fletes por la competencia entre países, lo que llevó a que el precio del transporte en el precio del producto disminuyese); en los años ´60 se acaban las vías ferroviarias de la Península Ibérica y Rusia, las más atrasadas, culminándose el mercado interior europeo. En definitiva se produjo una caída en los precios del transporte y unas mejoras técnicas que abarataron los costes.

  • Estas causas harán que en diferentes cronologías y sectores se produzcan caídas importantes de los precios. Con tres consecuencias:

  • Las explotaciones agrarias tenían ingresos menores y generaban una menor rentabilidad.

  • Para enfrentarse a esa menor rentabilidad, se van a reducir costes haya donde se pueda:

  • Una de las vías de reducción más clara es que allí donde la explotación utilizaba mano de obra de jornaleros, se intenta reducir su coste. Lo que ocurre es que como en la mayor parte de Europa se trataba de jornaleros que trabajaban al nivel de subsistencia, su reducción fue cuantitativa. Fue una disminución progresiva; buscando también cultivos menos intensivos, mecanización, ganadería... sistemas para acabar con la mano de obra. Muchas veces todo esto quebró la economía jornalera, con lo que hubo una emigración. Aunque tampoco esto se da en todos los lugares porque en algunos incluso la crisis hizo que aumentase el número de mano de obra jornalera.

  • Otra vía, más complicada, fue la renegociación de las rentas que se pagaban por la tierra, a pesar de las resistencias de los propietarios. Lo que estaba claro era que al final o accedían o la gente se iba; de esta manera en Gran Bretaña entre 1870 y 1902 la renta de la tierra cayó hasta un 40%, en Francia entre un 30 y un 50%, en España no tenemos serie de rentas generales pero por ejemplo en Salamanca la caída fue de un 35% entre 1885 y 1895. Esta caída de la renta marca el ocaso de la aristocracia europea, que de 1880 hasta la I Guerra Mundial agoniza, debido en gran parte al recorte radical de sus rentas y bases patrimoniales (hasta la I Guerra Mundial seguirán teniendo importancia, pero ya en el período de entreguerras el papel era marginal).

  • Diversos agricultores europeos ensayan vías de innovación agraria para modificar los costes y escapar a la caída de los precios. Incluso hubo intentos con escaso éxito como los granjeros ingleses que en los años ´70 reconvirtieron sus granjas para el ganado, con inversiones en pastos, y cuando los ´80 se introdujo la carne argentina y el queso de las cooperativas danesas, la crisis se profundizó. Igual pasó en España a finales de los ´70, como la producción francesa de vino había descendido, se compraba en España, esto hizo que gente que producía trigo pasase a producir plantar vid (con una inversión fuerte del agricultor en un primer momento), pero el desplome internacional del precio del vino a finales de los ´80 llevó a muchos a la crisis, a lo que debemos sumar el destructor efecto de la filoxera. También hubo aspectos positivos en esto: la capacidad de adaptación, la innovación con nuevos cultivos (pero progresiva y con plazos), años de experimentos y tentativas de cambio por parte de campesinos y granjeros europeos.

  • Pero entre los años ´80 y principios de siglo, se produce una situación de ruina y crisis de los campos y agricultores europeos en general; esta situación llevó a que se produjese una importante emigración a ultramar (italianos a EE.UU., franceses a Argelia, norteños españoles a la región del Río de Plata, portugueses a Brasil, ingleses-irlandeses a EE.UU. y Nueva Zelanda, europeos del este a EE.UU. y Siberia, españoles a Cuba). Solamente unos pocos campesinos salen adelante. Por ejemplo en España, a finales de siglo, fueron subastadas 500 mil fincas por el impago del impuesto sobre la tierra (por no hablar de las fincas desahuciadas por el impago de las rentas donde no tenemos estadísticas).

    Toda esta situación llevó a la derrota de los rentistas (la aristocracia)>; pero también hubo cambios técnicos importantes, un éxodo rural fuerte y como resultado de todo ello la transformación de las sociedades rurales europeas. En los ´80 y ´90 empiezan a aparecer museos de aperos, se piensa que la sociedad rural se muere, o museos etnográficos que estudian los comportamientos de los campesinos del lugar, etc.

    Pero además de estas generalidades, decir que la crisis agrarias también trajeron consigo muchas respuestas positivas distintas, como el nacimiento las políticas agrarias del Estado (intervención en la agricultura para regular y fomentar). Se dieron políticas nacionales distintas, con resultados también distintos (además de por otras razones):

  • En Francia la caída de los precios de la tierra y las rentas hizo que se multiplicasen las explotaciones campesinas, con lo que al final de la crisis aún había más campesinos propietarios que antes (con excepción de las regiones vitivinícolas debido a los altos costes que suponía luchar contra la filoxera).

  • En la Italia septentrional, en el valle del Po, los grandes beneficiados fueron los grandes arrendatarios que derrotaron a los propietarios; durante todo el siglo XIX los Comizi, propietarios italianos, dominaban la agricultura; pero a principios del XX surge la Federconsorzi, como hegemónica, que era la asociación de grandes arrendatarios.

  • En la Italia central, tenemos que decir que en primer lugar los aparceros de la zona emigran masivamente a Sudamérica, con lo que el precio de las tierras se desplomó y muchos aparceros que se quedaron accedieron a la propiedad.

  • 2. La respuesta proteccionista.

    Alemania: la iniciadora.

    Alemania es el primer país es sentar pautas y tomar medidas ante la crisis, con lo que influenció en otros países. En 1879 se aprobó un arancel de aduanas (con una tarifa sobre los cereales muy alta). Junto con él ese mismo año se fijaron tarifas especiales de ferrocarril y tarifas especiales de transporte marítimo para productos agrarios, beneficios especiales para los exportadores y como innovación radical, primas a la exportación de alcoholes (cantidad por hectolitro). En definitiva se trataba de proteger el mercado interior y fomentar la exportación de productos agrarios.

    Estas medidas vinieron de la mano de una redefinición del Ministro de Asuntos Exteriores, la Auslandsaint, que consistía en convertir a cada embajador y cónsul en agentes de los productos alemanes (también de los agrarios); hasta ahora solamente se dedicaban a la diplomacia, las relaciones políticas... ahora también debían funcionar como agentes económicos, mediante invitados, propaganda... (“agentes de ventas”). Esto dejó estupefacto al servicio diplomático británico, pero poco a poco todos tuvieron que acabar haciéndolo.

    Junto a esta política comercial agresiva, en Prusia se intentó desde el Estado rebajar los costes de las explotaciones en el terreno salarial, a través de dos vías:

  • Atraer trabajadores polacos, acostumbrados a niveles de vida inferiores y jornales más reducidos. El sociólogo Max Weber se convirtió en uno de los más clamorosos denunciadores de esta práctica, tanto por el empleo de emigrantes en condiciones bajas, como también por el efecto multiplicador sobre el problema polaco, creando un problema étnico futuro (era curioso el patriotismo de los Junkers).

  • Utilizar las tierras baldías de oriente para asentar campesinos; regalándoles parcelas sabiendo que además trabajarán en las fincas cercanas como jornaleros para completar su subsistencia. A partir de 1896 se permitió la redención de todos los contratos provenientes de la época de la servidumbre, ahora eran propietarios que también trabajaban para las grandes superficies.

  • El Reich amplió su política de desarrollo técnico: se crearon centros públicos de investigación agronómica, granjas experimentales, se subvencionó y organizó la extensión de nuevos cultivos y una agroindustria vinculada a ellos, como la remolacha azucarera para poner fin a la importación de azúcar de caña, organizó en torno a estos cultivos fábricas azucareras; inicialmente funcionó bien hasta que produjo una sobreproducción. Fue similar el cultivo de la patata para la destilación y la creación de centros de destilación en torno a él.

  • Todas estas líneas de actuación a partir de 1879 muestran sus limitaciones, supusieron un coste elevadísimo para la Hacienda Pública, que además los beneficios iban a parar sobre todo a manos de la gran propiedad pero no lograba parar la caída de los precios agrarios porque la gente producía más. A esto se sumó que el arancel de 1879 hizo que otros países tomasen represalias castigando a los productos alemanes; así como Alemania lo que principalmente producía era productos industriales a ellos fue a los que principalmente afectó, más aun que a los agrícolas. La “importación” de polacos generó tensiones importantes en los campos orientales. Además el SPD extendió su influencia por el campo, antes era un partido esencialmente urbano.

    En 1890, con una subida espectacular del SPD, Bismarck (gran impulsor de esta política) cayó y le sustituyó Caprivi, que trata de dar un giro radical a la política anterior: entre 1891 y 1893 se firmaron tratados comerciales con otros países que consistían en recortar los aranceles alemanes y recortar la exportación por primas, con la intención de potenciar el desarrollo industrial, aliviar la tensión social y contener al SPD. No se sabe si esta política hubiera tenido éxito o no, porque a Caprivi le costó el puesto, ya que coincidió con un giro en el agravamiento internacional de la situación agraria (1993).

    Además ese año se funda el BdL (Bund der Landwirte), Liga de los Poseedores del Suelo, un movimiento agrario de nuevo tipo, buscaba agrupar a toda la población agraria, convirtiéndose en un movimiento de masas para presionar al Reich a favor de los intereses agrarios. El BdL fue un movimiento de enormes dimensiones (que incluso sirvió de referencia al resto de Europa como movimiento agrario interclasista), además es importante en el desarrollo ulterior de los acontecimientos alemanes (ascenso del fascismo). Reunió en torno a su programa a todas las fuerzas menos a los Socialdemócratas y a los grupos industriales, incluso con el apoyo de las viejas clases medias (pequeña burguesía alemana). Llevó en gran parte a un antisemitismo claro. También reaccionaron la pequeña burguesía industrial y el pequeño comercio amenazados por las grandes industrias y los grandes almacenes (los cuáles estaban en un porcentaje elevado en manos de judíos). En definitiva se trataba de un programa nacionalista populista, que propugnaba la armonía entre los sectores productivos alemanes, reduciendo la competencia entre alemanes y aumentando su unidad frente a los demás pueblos del mundo; todo esto llevó a considerar que la protección de la agricultura es proteger Alemania frente a lo “antialemán” (rojos y judíos en claro referente al posterior nazismo). Su actividad y campañas tuvieron mucho éxito sobre todo tras la caída de Caprivi en 1894; poco a poco se van anulando tratados de comercio tras su vencimiento y se volvió en cierta medida a la solución de 1879.

    Italia: del librecambismo a la protección.

    En Italia el tipo de demandas sociales y respuestas políticas son parecidas a las alemanas pero no los resultados. Hay una conexión entre Italia y Alemania lo que tiene importancia en la transmisión de ideas y soluciones. En Italia los precios del cereal se fueron estancando y viniendo abajo desde la década de los 70, a lo que se sumaron otros productos, excepto el vino, lo que dio lugar a un gran desarrollo de la conflictividad social entre proietarios y arrendatarios o aparceros (según la zona), y entre los que poseían las fincas y los jornaleros. El conflicto entre propietarios y arrendatarios se tradujo en una lucha por el control del asociacionismo agrario, de control de las estancias políticas y, finalmente, en rebajas de rentas, un triunfo de los arrendatarios.

    En el centro del país, donde había gran propiedad y campesinos, lo que hubo fueron impagos de rentas que condujeron a desaucios masivos, emigración de larga distancia y, donde esto era complicado, a conflictos sociales. Un teórico del desarrollo como A. Hirschmann pone ejemplos italianos donde la conflictividad surge del no poder irse, emigrar. Esa salida acabaría siendo un instrumento para adquirir tierras por parte de los que se quedaron. El conflicto en torno a los salarios no condujo a la reducción de éstos porque en los 80-90 va surgiendo un gran movimiento sindical agrario de jornaleros, rojo o negro, que impedía la bajada salarial; pero eran tan bajos ya, que era difícil negociarlos a la baja. Entonces, la reducción de costes vino por reducir jornales, primero reorganizando las tares y, en los 90, mientras asciende la conflictividad, con una mecanización masiva (menor en el sur ya que es más difícil).

    La vía de soluciones en el sur fue recurrir a la protección pública como en Alemania; la peculiaridad fue que la protección aduanera tenía menos consenso entre propietarios y granjeros porque existían una amplia gama de agricultura de exportación y para ellos lo importante es que los mercados exteriores no se cerrasen. De aquí que la protección viniera por otra parte: reducción de cargas fiscales y aumento del gasto en agricultura y, en segundo lugar, apoyo del Estado al cambio técnico y a la rebaja de costes a los explotadores. En 1882 el Estado empezó a hacerse cargo de los "bonifica", el drenaje de tierras pantanosas. Se procedió a la reforma fiscal y se construyó una administración que contaba con centros docentes, de investigación... Y también se crearon centros estatales para promover las ventas italianas en el exterior.

    Todo esto se adoptó en los 80 poniendo de manifiesto que la modernización es lenta y las necesidades eran inmediatas por lo que un amplio sector no estaba de acuerdo y pedía la protección. Los intereses trigeros recibieron la ayuda de una crisis del aceite por lo que se les sumaron y en el 87 se produjo el viraje hacia el proteccionismo adoptando un arancel de dos columnas: una primera muy alta para los países sin tratado y otra segunda para los países con convenio, que habría de ser renegociado. No llegaron a un acuerdo con Francia, por lo que hubo una guerra comercial. Y, aunque las cosas mejoraron, esta fue la tendencia al proteccionismo hasta la gran guerra, lo que hizo que el trigo fuese mejor pero no para los exportadores.

    Lo que pasa es que hubo tres mecanismos que evitaron una regresión plena:

  • El hecho de que, a causa de la conflictividad social, (con un punto máximo en el 98) una de las salidas fue mecanizar por lo que en el norte hay una gran crecimiento de la productividad.

  • El arancel amparó al cereal pero también, a veces, promovió que cultivadores y productores hasta entonces débiles como los ganaderos de carne y lácteos y sobre todo el desarrollo de la remolacha azucarera, progresasen.

  • La Iglesia y el Estado, cada uno por su lado, fomentaron fuertes movimientos cooperativos intentando frenar a los rojinegros pero las cooperativas permitieron una nueva organización introduciendo aperos y fertilizantes, sobre todo en el norte, pero también en el centro.

  • Todo esto se dio sobre todo en el norte y centro, en el sur se quedaron excluidos de estos cambios Las raíces de el antagonismo norte sur se consolidarán aquí.

    En el sur la protección dio fuerza a productos tradicionales como el cereal y el olivo, cultivados con mano de obra muy barata y los empresarios encontraron que era más barato hacerlo así que con cambios en las técnicas de cultivo.

    Las acciones del Estado no tuvieron excesivo éxito porque no encontró interlocutores adecuados a sus propuestas y por otras dos cosas: por parte del estado se ofrecía tecnología a gente que debía obtener créditos, que en el sur no existían y tampoco había demanda urbana para algunos productos: en el norte se vende queso, leche y mantequilla y en el sur no; habría hecho falta una reforma agraria en profundidad que reequilibrase la sociedad del sur, pero había multitud de obstáculos. Por ello, aunque Italia atravesó el período con crecimiento de productividad, esa media no contempla las grandes diferencias regionales.

    Francia: el arancel Méline.

    También acabó plasmándose la política agraria por el arancel, pero fue un proceso lento como resultado de la heterogeneidad de los intereses agrarios en el país. Los valedores del proteccionismo, ya en los 70, serán las regiones del norte, de ceral, y los viticultores del sur, Languedoc y Provenza, que veían sus tierras arrasadas por la filoxera, y necesitaban del porteccionismo para plantar viñas nuevas. Pero en frente tenían poderosos adversarios como las industrias de Champaña y Burdeos, que compraban vinos y los transformaban. Igual pasaba con los ganaderos de Normandía y Bretaña, que vendían a Gran Bretaña y le comparaban insumos, como los fruteros de Provenza.

    Este equilibrio inicial este intereses se fue alterando porque, primero, una serie de países decidieron alterar sus aranceles, como Alemania en el 89 e Italia en el 87 mas EE.UU. en el 90. En segundo lugar, el precio del cereal siguió bajando y en último lugar, los ganaderos contemplaban cómo a fines de los 80 llegaba carne argentina a Gran Bretaña, su mercado, en barcos congeladores.

    Estas tendencias tuvieron gran impacto en las asociaciones agrarias creadas en Francia, la SAF (Sociedad de Agricultores de Francia o "duques") y la SNEA (Sociedad Natural de Empresarios Agrícolas o "republicanos"); la primera estaba vinculada a la Iglesia católica y a posiciones legitimistas y la segunda estaba vinculada a los republicanos y a tierras campesinas. A pesar de esta escisión, no parece que fuera un obstáculo al proteccionismo, sino todo lo contrario ya que competían por ver quien era más protectora de los intereses agrarios franceses.

    Así gracias a las presiones de los sindicatos agrarios franceses en 1881 se elevan los aranceles sobre el ganado; también en 1884 y 1887 se elevan, aunque simbólicamente los aranceles sobre el cereal. Lo que ocurre es que Francia en la segunda mitad de los ´70 había establecido una serie de tratados comerciales con Italia, España, Potugal, Suecia, Bélgica... por 10 años, que van a ir concluyendo a finales de los ´80, y por ello las elevaciones de los aranceles solo afectaban al comercio con los países sin tratados (que son con los que menos comerciaba Francia). Cunado el plazo de los tatados se fue agotando, el movimiento proteccionista tomó gran empuje, con lo que en 1891 se estableció el arancel Méline (ministro republicano que se convirtió en la cabeza simbólica del movimiento), que entra en vigor en enero de 1892. Suponía un aumento radical de los aranceles sobre los productos agrarios, pero además era innovador porque establecía unas tasas de doble columna: la máxima y la mínima. Lo importante es que la mínima era irreducible por el Gobierno, algo innovador al impedir que los coyunturales gobiernos pudiesen negociar con otros países en cuanto a bajar los arnceles más allá del mínimo. Esto limita cualquier tipo de política comercial de los gobiernos frnaceses por el Parlamento (que aprobó por ley que era la única institución que podía modificarlo).

    En definitiva el proyecto proteccionista francés es más complejo que de otros países. La III República Francesa era un sistema político democrático, con sufragio universal masculino, donde la presión de la sociedad rural era más eficaz. A ello sumamos una amplia libertad de expresión y asociación que permitía una movilización constante por parte del campesinado. Y También la excisión entre “duques” y “republicanos” favorecía los intereses agrarios proteccionistas, ya que generaba en el movimiento asociativo francés campesino una situación de competencia.

    Sin embargo todo esto no se tradujo en un movimiento eficaz, como en Alemania, para la renovación de las estructuras productivas agrarias (tenemos que decir que este el fin de cualquier movimiento proteccionista en cualquier país). En Francia va a haber algunas iniciativas en este sentido pero claramente insuficientes. En 1881 se había creado el Ministerio de Agricultura que, al igual que el sindicato SNEA, era un intento de la III República de atraerse al campesinado a la base social republicana, con un fin esencialmente político. En 1883 se hace cargo de las competencias en obras hidráulicas, y gracias al Cuerpo de Ingenieros de Caminos adscritas a ellas se logra un fuerte presupuesto (el más alto de Europa); invertido en la mejora de las instalaciones hidráulicas, sobre todo con gran repercusión en el mediodía francés. También se amplió la red de canales, que llegó a duplicar a la ferroviaria, esto supuso un abaratamiento de los medios de transporte interiores. Pero el resto del gasto del Ministerio de Agricultura se canalizó a través de los sindicatos (sobre todo “los republicanos”) mediante subvenciones. El problema es que la red sindical, frágil a escala local, llevó a un fortalecimiento de los caciques y no tanto a un fortalecimiento de la base, las dotaciones fueron utilizadas como instrumentos caciquiles.

    Dada la ineficacia de las subvenciones (salvo en el Norte) las primeras medidas fueron la regulación fiscal en determinados sectores (con vistas a potenciar el consumo de productos franceses e incentivar su crecimiento, como azúcar y alcohol).

    El conjunto de estas medidas, junto con la reserva del mercado interior y el desarrollo urbano de estos años, asegurándose un cierto crecimiento de la productividad (0,9% entre 1880 y 1914), pero bastante inferior al de otros países occidentales y en realidad con escaso componente modernizador (es el contraejemplo a Alemania).

    También hubo transformaciones sociales de relevancia en casi toda Francia. Salvo en el norte, la caída de los ingresos agrarios abrió la puerta a que se completara la campesinización; culminando el proceso que se inició en la Revolución Francesa para ser propietarios del suelo francés. En el norte el gran cultivo se mantiene, rescindiendo la mano de obra asalariada y optando por la mecanización. En definitiva con las crisis y con la solución proteccionista, los jornaleros se agotan, mientras que el campesinado se consolida, gracias a la intensificación del trabajo (autoexplotación).

    3. La respuesta proteccionista.

    Hay dos extremos, Gran Bretaña que no adopta ningún tipo de medidas aduaneras y técnicas, por lo que llegó a la gran guerra con un sector mínimo de agricultores no pudiendo auto abastecerse; y el otro ámbito es Dinamarca, que adopta el librecambio y se convierte en la agricultura más productiva de Europa.

    Gran Bretaña.

    En el XIX se convierte en el defensor del librecambio porque como país pionero de la industrialización, con un elevado nivel técnico, tenía muchas mercancías muy baratas por lo que sus productos eran muy competitivos, sobre todo en las décadas centrales del siglo. En Gran Bretaña no había materias primas para la industria como el algodón o hierro (el suficiente), con lo que cualquier reducción de costes pasaba por importar barato. Además había una neceisdad de alimentos baratos para poder bajar los salarios. Pero la aristocracia, gran propietaria, con poder político, consiguió que hasta 1846 se mantuviesen en vigor las Leyes de Granos (Corn Laws), que eran normas para regular la importación de cereal, solo autorizada en momentos de precios elevados. Con la Revolución Agraria, las rentas de la tierra habían crecido mucho, con lo que se creó un importante grupo de interés en el Parlamento para impedir la importación de grano. Pero en 1846 se forma una coalición política y extraparlamentaria que logra derogar estas leyes (último reducto del proteccionismo), por dos motivos:

  • Conseguir el “pan barato”.

  • De ese modo el Reino Unido daba ejemplo reduciendo al mínimo sus aranceles para poder impulsar la extensión del comercio internacional y el librecambismo.

  • Los conservadores dijeron a ello que el reino se vería invadido por los granos extranjeros, lo que generaría la hecatombe del sector y con ello el desmoronamiento de la aristocracia (pilar de la sociedad) y de los diezmos agrarios. Estas palabras tan catastrofistas fueron expresadas por un joven Disraeli (paradójicamente); pero no ocurrió nada, la agricultura inglesa a partir de 1846 creció en producción, las rentas agrarias se mantuvieron como poco, pero lo que se produjo fue una transformación gradual (el espacio dedicado al cereal se contrajo y se especializó, otras zonas se orientaron hacia la ganadería... todo sin grandes crisis). Desde luego el crecimiento agrario fue menor que en otros sectores, desde 1846 la agricultura pasa a generar un 25% del PNB y en 1870 solamente un 13%, esto se debe principalmente al espectacular crecimiento industrial y comercial. El número de activos agrarios se mantuvo constantes en valores absolutos.

    La catástrofe se produjo a mediados de los años ´70, generándose una fuerte depresión debida al librecambismo. En 1874 cae el precio del trigo, en 1875 siguió bajando, entre 1876-77 hubo cosechas muy bajas pero los precios siguieron igual de bajos (debido principalmente a otros trigos no ingleses). Los grupos especializados de productos ganaderos se salvaron inicialmente de la situación, incluso mejoraron por la caída del precio del cereal; pero la crisis se presentó a lo largo de los años ´80, cuando crecen los envíos de carne enlatada y viva, y a finales de la década los de carne congelada (mediante los barcos frigoríficos). Esto sumado al aumento de la entrada de mantequilla y queso danés, y que a principios de los ´90 se produjo una fuerte caída del precio de la lana:

  • Se reforzó la orientación hacia los pastos de la agricultura inglesa: en 1881 había unos 8 millones de acres (4 millones de hectáreas) dedicados al cereal y 11 millones a pastos; en 1901 eran 5 millones y 15 millones. Los pastos eran usados principalmente para alimentar a una ganadería extensiva, para carne y sobre todo para producir leche, único producto donde todavía se mantenía la supremacía (aunque de bajo precio, la leche fresca fue una sólida salida, popularizándose la leche fresca en estas décadas finales del siglo).

  • Se tuvo que buscar un haz de estrategias para solucionar los problemas. Los arrendatarios de la tierra inglesa no pudieron reducir los salarios debido al crecimiento industrial, ya que se produjo un desplazamiento de los jornaleros a las ciudades. De esta manera eliminaron el trabajo menos productivo, mecanizando y contratando a las personas en tareas específicas (manuales) y temporales (bandas de jornaleros irlandeses). Todo est llevó a la desaparición de la mano de obra asalariada de los campos.

  • También se presionó sobre las rentas, que s habían ido incrementando hasta los años ´70. La aristocracia inicialmente permitió el aplazamiento de los pagos o llevó a cabo reducciones temporales; pero cuando se vio que los granjeros se arruinaban y abandonaban, pasaron a aceptar poco apoco reducciones permanentes con bajadas fuertes de las rentas (en 1900 un 50% más bajas que en 1870). Un porcentaje creciente de las granjas pasa a estar en manos de escoceses, galeses e irlandeses, sustituyendo a los ingleses, entre otras razones porque contaban con familias dispuestas a trabajar en las granjas y las inglesas no (eran granjeros especializados). Así va apareciendo en Inglaterra un granjero más parecido al continental. A pesar de la sustitución, un porcentaje importante de fincas pasan a estar en barbecho, o se dedican a la caza u otra actividad recreativa (a pesar de que produjesen rentas inferiores). De esta manera la aristocracia inglesa entra en clara fase de declive, perdiendo sus bases patrimoniales. Esto llevará a que la Cámara de los Lores (aristocrática) se oponga a las reformas que proponen Los Comunes (1910-11), y a consecuencia de ello se realiza una reforma en 1911 de la Cámara de los Lores que les quitaba casi todo el poder político.

  • Se buscó también rebajar costes al modo continental, se crearon asociaciones como el Farmers´s Club o Cámaras de Comercio que buscaron el apoyo del Estado. Aunque la respuesta del Estado fue limitada: se creó un Ministerio de Agricultura en 1889, se transformaron impuestos locales (los que gravaban la tierra, o la transmisión) o la legislación relativa a los arrendamientos: los arrendatarios fueron compensados con mejoras en la legislación de las fincas; para que pudieran acceder a crédito en base a sus tierras arrendadas (hipotecas), medios sanitarios (depósitos para que pudiesen garantizar fertilizantes en buenas condiciones, así como la creación de un cuerpo para garantizar la sanidad del ganado).

  • Pero fueron medios muy parciales que en poco paliaron la crisis, no se logró introducir ningún tipo de producción arancelaria; sobre todo porque el sector agrario era muy pequeño y con poco peso en el PNB (había grupos mucho más importantes vinculados al librecambismo); incluso la aristocracia había diversificado sus inversiones y tampoco hacía del proteccionismo un elemento central de su política. Todo esto hizo que en 1900 la producción agraria fuese un 13% más pequeña que en 1870, y el peso de la agricultura en el PNB bajó hasta el 6%. La población ocupada en el sector pasó de un millón y medio a un millón, la bajada fue esencialmente de jornaleros, en el siglo XX básicamente encontramos granjeros independientes pero con granjas más grandes y especializadas. En algunas zonas residuales (en Gales o Escocia) hubo un retroceso de las explotaciones, aumentando el monte. Hubo un flujo de emigrantes hacia Canadá, Nueva Zelanda y Australia especialmente. Esto explica que el reino Unido pudiese permitirse el lujo de atravesar las crisis agrarias sin adoptar medidas de choque (además del desarrollo industrial). Esto llevó a que los alemanes decidieran que en un futurible conflicto con el Reino Unido acabarían con los británicos por hambre (ya que su agricultura no era capaz de alimentarles por sí sola), mediante un bloqueo naval (submarinos en la I Guerra Mundial).

    La táctica librecambista inglesa condujo a que solamente sobrevivieran aquellas explotaciones que pudieran hacerlo. Fue el primer país que dejo de ser agrario y autosuficiente agrariamente.

    Dinamarca.

    El librecambismo danés no conduce a la misma situación que en el Reino Unido, aquí consolida una sociedad rural muy dinámica, con una productividad agraria elevada. Se produce también una integración agraria - industria agraria. Este modelo es una referencia constante de los movimientos agrarios y de centro-izquierda a lo largo del siglo XX, ya que Dinamarca se convirtió en un “paraíso campesino”.

    Para comprender el proceso debemos remontarnos a 1786, cuando Dinamarca tiene un régimen agrario parecido al prusiano, es decir, un régimen de servidumbre. En ese año, la Corona comienza una reforma desde arriba (antes de cualquier tipo de amenaza revolucionaria), quedando abolidas las prestaciones feudales, también se suprimió las servidumbres; y los antiguos siervos reciben sus parcelas en arriendo pero con unas condiciones que a medio plazo harían de Dinamarca un país de campesinos. Para facilitar la permanencia de los antiguos siervos en sus parcelas, se promulgó una ley en 1786 donde se determinó en primer lugar que fueran 3 los años de renta fija y que además el pago se realizaría en especie (facilitando la adaptación del campesino a la nueva posición). Y, en segundo lugar, esta ley dispuso que las mejoras en las tierras tiene que pagarlas el propietario cuando recupera sus tierras (quiera las mejoras o no), con lo cual se daba pie a realizar mejoras por parte del arrendatario. En tercer lugar, para asentar el campesinado, la monarquía danesa creó un banco público que daba créditos a largo plazo sin necesidad de presentar una propiedad inmueble como garantía por parte de los campesinos; esta fórmula otorga cierta seguridad al campesino a la hora de convertirse en propietario. De esta manera hacia 1818 más de la mitad de la tierra del país era propiedad de pequeños agricultores y este porcentaje fue aumentando a lo largo del siglo.

    Esto no supone, sin embargo, que Dinamarca fuera un país igualitario, al revés existían ciertas desigualdades; aunque destacaba el igualitarismo en relación a otros países europeos. También se legisló acerca de la herencia, donde se establecían normas tendentes a la concentración. El catastro que se realiza en Dinamarca es vivo porque cada parcela debe pedir un registro mediante un topógrafo. Además el Estado danés registró la imposibilidad de reunir las explotaciones (no era una prohibición categórica); se mantuvo el régimen de herencia libre permitiendo y favoreciendo que un solo hijo heredara la explotación (evitando al mismo tiempo la concentración y fragmentación de las tierras).

    A medida que avanzaba el siglo, todo esto supuso que un campesino pequeño y mediano dominara la economía agrícola primaria. Además fue uno de los primeros países que alcanzó el 100% de alfabetización en Europa, junto con Suecia, ya que en 1814 se establece la enseñanza obligatoria para todos. Desde 1848 se estableció el primer régimen liberal representativo que se consolidó en 1863. Bajo este régimen surge el partido de la ¿Venstre? (a la izquierda), cuyo eje era preservar y desarrollar el régimen agrario, y cuyos líderes se reclutaban entre el campesinado medio. En 1872 la Venstre se convirtió en el partido mayoritario aunque los conservadores (vinculados a la gran propiedad) y los liberales (sector comercial de Copenhague) siguieron teniendo el control de la Cámara Alta. Desde ese año, la Venstre deja de estar en el Gobierno por coaliciones de los otros dos partidos, sin embargo esto no limitó su poder y que les realizaran concesiones porque dominaban la Cámara Baja. Esto condujo a:

  • Que las fórmulas de crédito estatal se expandieran y pasaran a cubrir otros ámbitos y a respaldar una red cooperativa de crédito. Era un red de cjas de crédito respaldadas por el Estado.

  • Dinamarca fue la pionera en la legislación sobre el sindicalismo agrario y el Ministerio de Agricultura danés colaboró estrechamente con los sindicatos campesinos (Landboforeninger). Era un sindicalismo dominado por los campesinos medios y muy activo frente a los sindicatos rojos dominados por los socialdemócratas (distintos de la Venstre que son la izquierda liberal).

  • La mayoría de la Venstre en la Cámara Baja condujo a que se rechazaran los aranceles proteccionistas que reclamaban los sectores proteccionistas conservadores, en nombre de la gran propiedad cerealista. La Venstre rechazó los aranceles porque el campesino medio rico se había especializado en explotaciones ganaderas menores (cerdo, productos lácteos, etc.), con lo que el cereal cuanto más barato mejor para ellos (además temían las represalias en los mercados exteriores a sus productos).

  • El mantenimiento del librecambio obligó a una reconversión puesto que la agricultura cerealista se vino abajo debido a la competencia de los productos extranjeros; perjudicando a la gran propiedad cerealista.

    Al mismo tiempo se generalizó la explotación ganadera del campesino medio. Esto requería mucho capital por lo que fue importante la colaboración entre el Estado y el sindicalismo agrario. En 1882 se creó la primera cooperativa de transformación industrial de productos ganaderos con el respaldo estatal; era una cooperativa de campesinos. Esta fórmula se fue extendiendo hasta que en 1900 casi todos los municipios del país tenían esta cooperativa. A partir de las cooperativas municipales se crearon las cooperativas regionales. Todo esto permitió, por ejemplo, que la mantequilla danesa fuera la mejor en la relación calidad-precio por lo que invadió el mercado europeo; igual sucede con el bacon. En ambos casos se desplazó al producto inglés. Algo parecido sucedió con las salchichas, etc. Así, por ejemplo, en alemania se pusieron aranceles para no permitir la invasión de los productos daneses (por las salchichas). Esto llevó a que hubo momentos en que se replantearon su estrategia, pero cuando se les cerraba el mercado se les abría otro mercado con otro producto. Además eran estas cooperativas quienes establecían los precios de los productos y determinaban su evolución para adaptarse a los cambios del mercado. Entre un 50% y un 70% de la agricultura danesa estaba especializada en la exportación. El Ministerio, junto a los sindicatos, compraron una serie de sementales para mejorar los productos y se creó en 1893 un servicio de veterinarios (es el primer país que obligaba a toda la producción ganadera a una revisión médica).

    Estas medidas tuvieron un éxito doble:

  • El producto agrario danés fue el que más creció en Europa entre 1880 y 1930, con un crecimiento de más del doble que los demás países de Europa (2,07% anual).

  • Supuso la intensificación del trabajo con lo que se redujo a mínimos el éxodo rural. Entre 1880 y 1930 la superficie por empleado en el sector agrario incluso disminuyó ligeramente (1 cada 8 hectáreas aproximadamente).

  • En definitiva asistimos a un crecimiento económico, a cierto igualitarismo social. Con las medidas tomadas, el gran beneficiario fue el campesino medio. Hubo también una flexibilidad productiva, es decir, una capacidad de adaptación, etc. Incluso la Crisis del 29, Dinamarca la superó con relativa facilidad. A todo esto debemos sumar un territorio muy equilibrado, con una administración descentralizada, y las riquezas repartidas geográficamente. Dinamarca fue el modelo de todos los agraristas europeos (sobre todo los partidos nacionalistas agraristas) hasta la II Guerra Mundial.

    4. La revertebración de la sociedad rural de Occidente

    1. La revertebración se plasmó, en primer lugar, por el desarrollo del asociacionismo; es decir, desde los años ´70 y ´80 surgieron en todos los países asociaciones agrarias (gran propiedad que las compone fundamentalmente) con reivindicaciones políticas (BdL alemana, Asociación de Agricultores de Francia, la Liga Agraria en España, etc.). Este asociacionismo, supuso la búsqueda de la introducción en el Estado y es la primera vez que la gran propiedad se presenta a sí misma con el nombre de agricultores.

    Junto a este asociacionismo de la gran propiedad, también surge otro de carácter campesino y jornalero, que reivindica tierra, disminución de rentas campesinas, mejores salarios e incluso mero trabajo por parte de los jornaleros. Este asociacionismo estuvo vinculado inicialmente al republicanismo radical (demócratas). Junto a esto, el anarquismo jugó igualmente un papel importante en algunas zonas con mayoría de jornaleros, aunque también en zonas de campesinos propietarios. Desde los años ´90 a estos se suma el sindicalismo socialista. Marx decía que los campesinos eran difícilmente movilizables debido a su apego por la tierra; sin embargo todo esto a fin de siglo cambia y aparece Kantskey y en su obra La cuestión agraria realiza un análisis de la situación campesina. Esta obra fue el pistoletazo de un interés creciente por parte de las corrientes socialistas, al darse cuenta de que no se puede acceder al poder sin el apoyo campesino. Con ello los sindicatos socialistas empiezan a extenderse por los campos europeos. Por esto la Iglesia, preocupada por la secularización del campo, moderniza sus acciones y desarrolla una serie de sindicatos católicos con el fin de frenar la marea roja por el campo europeo. En algunos países incluso hay un tercer tipo de asociacionismo que son los empleadores, pero en la mayoría de los casos este asociacionismo se confunde con las cooperativas.

    Esto provoca ciertos problemas, con lo que los países irán creando instalaciones oficiales de representación (cámaras agrarias) para que el sindicalismo tenga a alguien con quién negociar. A partir de la I Guerra Mundial, se van a dar una serie de leyes especiales de cámaras, donde en cada provincia o región habría una única cámara oficial las demás no serán oficiales. De esta manera uno de los primeros elementos de renovación será esta misma renovación del asociacionismo (dando paso a nuevos movimientos políticos) que genera cierta conflictividad en el campo, las medidas de presión o protesta también varían, se pasa de la quema de cosechas, etc., a huelgas, etc. La aparición de estas formas supone la desaparición de otras formas de reunión colectiva tradicionales que eran mucho más informales (como las cofradías).

    2. El segundo elemento de cambio en la revertebración es el de la politización. Los campos europeos se politizan, es decir, la representación rural había estado mediada por notables y caciques que actuaban de intermediarios entre las poblaciones campesinas y el Estado o el mercado. Estas formas de representación entran en quiebra y los campesinos se meten en la vida política de masas; votan, ingresan en los partidos, etc. Por ejemplo la Land League irlandesa, de características agrarias, acabará siendo el movimiento nacionalista irlandés. Muchos autores (como Ortega) hablan de acceso de las masas a la vida pública, dentro de ellas incluimos a la población rural. En el período de entreguerras, parte de estas poblaciones campesinas serán integrantes de los movimientos fascistas (la otra parte deriva hacia el socialismo).

    3. Otro elemento es que desde los años ´80, hasta los ´20 del siglo XX, se extienden por los campos europeos nuevas formas de sociabilidad y de socialización. Se extienden las salas de baile, los casinos populares, los deportes por el mundo rural (época en que se extienden los frontones por Castilla por ejemplo), se multiplica la prensa rural e incluso sube el índice de lectura en el campo.

    La intensa movilidad campesina es un instrumento fundamental para los cambios, debido a que el campesino que se va (aparte de volver), envía el dinero que consigue y apoya en la creación de instituciones nuevas en su lugar de origen. Además los indianos introducen modas, nuevos elementos en la cultura gastronómica, nuevas músicas.

    Por último, toda esta transformación tiene su reverso en la nueva visión del campo, es una visión catastrofista.

    También un redescubrimiento del mundo rural que lleva a que a principios de siglo surja en Europa coros y orquestas rurales, surgen sociedades de excursionistas, sociedades ruralistas, etc.

    (esquema).

    Hay dos cambios básicos desde 1880 hasta la primera guerra mundial. Lo que hay se llama globalización, que es un proceso más amplio ahora que a fines del siglo pasado, pero es un paso hacia esa internacionalización. Esa integración internacional de la agricultura creará unos mercados agrarios supranacionales de gran importancia, con una característica estructural que les hace inestables: la tendencia a la saturación o a la sobreproducción, de forma que la deflación de fines del XIX nos muestra que los precios agrarios tienden a estancarse o bajar.

    Este hecho explica, a su vez, que en el período de la gran depresión se inicie la construcción de una administración agraria destinada a gestar un creciente número de políticas agrarias, muchas veces asegurando el mantenimiento de precios o rentas, sobre todo interviniendo en el cambio técnico. Estas políticas agrarias surgen porque son años de transición hacia la democracia en la que el campesino adquiere una importancia creciente por sí mismo y porque muchos aparatos políticos consideran que el campesino es un elemento de conservación y orden social frente a las amenazas de otros grupos sociales. Además, en unos estados territoriales las zonas rurales tienen un sobrepeso electoral sobre las urbanas.

    Se produce una revertebración de la sociedad rural que exige la acción pública. De hecho, hay quien sostiene, como Barrington Moure, que la democracia y la consolidación del campesino están ligadas. Esto de la transformación social occidental produce una serie de cosas: mientras que en el XIX había una sociedad rural con pequeños campesinos y grandes explotaciones, y un discurso liberal decimonónico que pensaba que los campesinos eran reducto de otros tiempos, a fines del XIX y en el XX eso ya cambia y no se cree que las grandes fincas sean hegemónicas, apareciendo el campesino como sujeto más eficaz de las transformaciones agrarias. En muchas regiones europeas frente a la gran propiedad se consolida una pequeña producción que llega hasta ahora. En las zonas donde predomina la gran propiedad surge una amplia crítica que afirma su ineficacia y sobre todo la ineficacia social por el carácter conflictivo que tienen esas explotaciones. Si se pone tanto énfasis en estas ideas es porque en los 90 y principios del XX surge, por vez primera, un fuerte movimiento jornalero de campesinos sin tierra que además emplean en su discurso instrumentos e ideologías novedosas: se produce la Revolución Mexicana en 1911, difusión del anarquismo por el sur de Europa, primeros grupos socialdemócratas en el capo...

    Estas nuevas prácticas van acompañadas por una urbanización de los modos rurales: la sociedad campesina se acerca a las formas letradas disparándose las publicaciones rurales. Esto también es fruto del desarrollo de otras migraciones, temporales, a ultramar, que traen nuevos hábitos y visiones. Se produce una politización de la sociedad rural que se plasma en sindicatos, cooperativas, que intentan limitar o suprimir las rentas, aumentar el apoyo público, que en las áreas donde predominan los campesinos sin tierras se traduce en la aparición de movimientos revolucionarios. Todo ello lleva a que aparezca un mundo copiado del urbano con nuevas formas de ocio, sociabilidad...

    Como producto de todo esto las noblezas rurales del XIX pierden mucho poder en el campo, va perdiendo conexiones y se ven sustituidos por un nuevo grupo proveniente de los campesinos. Es una nueva clase dirigente social que responde a otra clase de problemas.