Hecho social

Ciencias sociales. Sociedad. Mandeville. Acciones. Consecuencias. Ambivalencia. Lógica situacional. Funciones: latentes y manifiestas

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TEMA 2: LA COMPLEJIDAD DE LOS HECHOS SOCIALES.

1.- Consecuencias no queridas de la acción social.

Los hechos sociales son complejos; los resultados (consecuencias) de las múltiples interacciones que se dan en una sociedad son muchas veces impredecibles. Incluso las mejores voluntades pueden seguirse de malos resultados.

P.e., una institución como la Universidad, en el entorno social actual, se convierte no pocas veces en un refugio de desocupados. O las cárceles, que a pesar de su fin reeducador y de reinserción muchas veces se convierte en una escuela de delincuencia.

La acción social no es reductible siempre al sentido subjetivo que el actor social persigue con sus actos, puesto que siempre se produce algo más. La lógica inconsciente de la sociedad produce generalmente consecuencias no queridas; pero que han de ser reconocidas como hechos sociales reales. Es decir, la Sociología también debe investigar las consecuencias no queridas de la acción social.

El tema de estas consecuencias no queridas de la acción social ha sido tratado por muchos filósofos, pensadores, economistas (Hegel, Marx, Popper, Adam Smith, etc.), pero se considera como uno de los primeros que lo abordó al médico y filósofo de origen holandés Bernard MANDEVILLE, quien escribió en el s. XVIII una famosa fábula en verso llamada Fábula de las abejas: en una colmena de abejas todas eran ociosas, pero todas trabajaban y se afanaban en dar satisfacción a sus vicios. El resultado es que la colmena era rica y relativamente feliz. Hasta que a unas pocas (¿o eran locas?) puritanas se les ocurrió establecer unas normas para hacer que toda la colmena se rigiera por una honestidad y virtud excelentes. El resultado fue que la colmena se empobreció y se despobló. Es decir, presentaba una paradoja famosa: que los vicios privados generan beneficios públicos.

Ej.: el vicio privado del lujo genera beneficios públicos, como el trabajo para el diseño de elementos lujosos.

Otro ejemplo, que pudiera parecer una contradicción, se refiere al libro de Max Weber La ética protestante y el espíritu del capitalismo. En él se dice que el capitalismo surgió como consecuencia no querida. Explica Weber que el origen del capitalismo se halla en los empresarios protestantes puritanos, calvinistas. Éstos se entregaban al trabajo como un medio de purificación, de glorificación de Dios mediante el trabajo. El problema consistía en que su ética no les permitía el lujo; es decir, no podían gastar lo que ganaban. Así, lo que hacían era invertir, para generar más riqueza. Este es el origen del capitalismo.

De todo lo dicho hasta ahora, cabe afirmar lo siguiente: la sociedad es una realidad muy compleja, resultado de acciones conscientes y de consecuencias inconscientes, o no queridas.

En conclusión, podemos añadir 3 puntos:

-Toda acción produce consecuencias no conocidas por el actor.

-Las acciones sociales se encadenan y también entrelazan los resultados.

-La resultante conjunta, agregada, de una serie de acciones, puede ser algo cualitativamente distinto de las mismas acciones.

Ej.: una revolución. En ellas la distancia entre sus inicios y sus consecuencias finales son muchas veces totalmente distintas de las pretendidas al inicio.

Ej.: la prohibición de la droga trata de mantener unos criterios mínimos de sanidad pública. Consecuencias no queridas: tráfico ilegal, mafias, delincuencia, inversión millonaria para luchar contra el tráfico y las mafias, etc...

2. Sobre la Complejidad de los hechos sociales.

La complejidad significa lo siguiente: ante la diversidad de elementos que se nos presentan como objeto de estudio, al no tener suficiente información, se nos presentan como una realidad difícil, que nos produce incertidumbre y nos da sensación de aparente desorden.

Pero ese desorden es sólo aparente. El profesor RAMOS TORRES, en su estudio de este tema, nos dice que la complejidad es un desorden aparente, donde se tiene razones para suponer un orden oculto. El sociólogo, entonces, debe descubrir ese orden oculto. Él emplea dos metáforas para hablar de la complejidad social: JANO y el ORNITORRINCO.

JANO: dios romano representado con dos caras, una mira hacia delante (el futuro) y otra hacia atrás (el pasado): una imagen que incluye dos realidades heterogéneas e incompatibles. Una cara es, digamos, el mundo conocido, hecho y determinado del pasado, y otra es el desconocido, incierto y posible en el futuro. JANO es la imagen de la AMBIVALENCIA.

ORNITORRINCO: animal extraño: a la vez mamífero y ovíparo, imagen de la PROMISCUIDAD, de la heterogeneidad, de lo que contiene aspectos de especies distintas.

Uno de los sociólogos que más ha tratado el tema de la ambivalencia social es Robert MERTON. Él señala que los conflictos sociales se producen por un choque de valores, normas o intereses, y que este choque, frecuentemente, se produce dentro de una misma sociedad, de manera que las personas se ven obligadas a mezclar las incongruencias normativas o valorativas impuestas por las instituciones de la sociedad para conseguir una actuación razonablemente coherente.

Ej.: el conflicto de roles entre el soldado y el creyente cristiano en tiempos de guerra.

En el siguiente apartado veremos los modos para resolver ese conflicto normativo de roles:

3. La Ambivalencia Social

Ante los conflictos que surgen de la ambivalencia social cuando se nos plantean situaciones divergentes, opuestas, RAMOS TORRES, partiendo de otros autores, nos dice que como el dios JANO une en su imagen dos caras, en la práctica social, se trata de hacer lo mismo, siguiendo tres estrategias: la del compromiso, la de la compartimentación y la de la oscilación.

El rasgo común a las tres es que asumen la dualidad de intereses, normas o valores; pero que, en lugar de sacrificar uno de los dos polos o realidades, tratan de incluirlos en la práctica. Para obtener ese resultado, cada estrategia sigue un sentido diferente:

  • El compromiso: consiste en hacer lo uno y lo otro. TORRES pone un Ej.: cómo en la Edad Media, la práctica de la usura llevó de algún modo a la creación del purgatorio: no se puede amar a Dios y al dinero; por lo tanto, la usura estaba muy mal vista, y se decía que los usureros irían al infierno. Pero, por otra parte, los poderosos (nobles, reyes, papas) acudían no pocas veces a usureros. Solución: que la usura fuese moderada, a no muy alto interés, y también la creación del purgatorio, como destino de las almas ambiguas (ni buenas del todo, ni del todo malas).

  • La compartimentación: hacer lo uno y lo otro, pero en espacios o tiempos sociales diferentes. Con ella se trata de conciliar el vicio y la virtud; pero como tal es imposible, se resuelve por medio de la institucionalización de la hipocresía. Es decir, se le da cabida socialmente, llevándose a cabo de tres formas:

  • -Por la compartimentación en distintas audiencias sociales o mundos separados, que permiten al vicioso ser virtuoso en cada uno de esos mundos (p.e., la doble vida del espía; el levantamiento del secreto arruinaría la ambivalencia.

    -Por compartimentación temporal: Ej.: ser virtuoso de día y vicioso de noche (o el carnaval y la cuaresma).

    -Por compartimentación espacial: de las zonas de la ciudad, p.e., zonas donde habita el vicio, y zonas donde habita la virtud.

  • La Oscilación: hacer lo uno y lo otro sucesivamente. La describe SIMMEL, quien la ejemplifica con el símil de la moda. Ésta, afirma, nos presenta una ambivalencia social que, por una parte, homogeiniza o iguala, y por otra, separa o diferencia. La moda iguala por imitación. Los miembros de una sociedad tratamos de asemejarnos a aquellos que destacan; pero esa igualación nunca se alcanza del todo, porque los estratos superiores, cuando observan que los inferiores se han igualado a ellos, adoptan nuevos modelos y los anteriores quedan desfasados. Así, con la renovación de la moda, al fin, lo que se mantiene es la diferencia.

  • Esto va unido a otros aspectos, como la innovación. Así, los artistas, cuando innovan, tratan de distanciarse del resto).

    En definitiva, la oscilación consiste en que unos se despegan y otro buscan acercarse. La esencia de la oscilación es hacer algo que engendra, en su mismo proceso de desarrollo, dejar de hacerlo para emplearse en algo distinto. Cuando se está a punto de conseguir un objetivo, surge un objetivo distinto al que aplicarse.

    4. Algunos CONCEPTOS clave de la complejidad social (terminología)

  • ACCIÓN-ACTO-RESULTANTE:

  • ACCIÓN: es la conducta contemplada desde el significado subjetivo o desde el propósito del sujeto agente.

    Aquí podemos recordar la teoría de Max Weber, que se centra en destacar este aspecto de la intencionalidad del actor (de su subjetividad, de su motivación).

    ACTO: es el significado objetivo de la acción; el que puede descubrir un observador externo; que puede valorarlo desde fuera. Éste sería el aspecto destacado por Durkheim.

    RESULTANTE: todas las consecuencias que se producen a partir de una acción. El actor es causante de todos los infinitos resultados que puedan derivarse de su acción, pero no se le puede considerar responsable de todas las consecuencias, de las queridas y de las no queridas. Aunque quizá sí de las previsibles.

    Todo cuanto constituye la realidad social, el Estado, la Iglesia, los sistemas de comunicación, el mercado, la Universidad, etc., son resultados acumulados de la multitud de acciones que fue(ron) generando, consciente o inconscientemente una situación objetiva.

  • LA LÓGICA SITUACIONAL:

  • SITUACIÓN: Conjunto de realidades o circunstancias que se dan de modo permanente o en un momento determinado. Es el marco en el que se desenvuelven las acciones. La acción de los actores parte de una situación, es decir, no se actúa en el vacío. ¿Esa situación determina la acción de un modo rígido y automático o, por el contrario, el actor puede decidir dicha situación?

    Nos encontramos con dos perspectivas, a este respecto, dentro de la teoría sociológica:

    -La perspectiva de la acción: destaca el aspecto subjetivo de la definición de la situación o del actor.

    -La perspectiva estructural: destaca la importancia que la estructura social ejerce sobre la definición de situación.

    Es decir, dentro de la lógica de la situación existen aspectos objetivos (estructurales) y subjetivos (interpretación propia y actuación en función de ella).

    Un famoso postulado de THOMAS dice: Si los hombres definen las situaciones como “reales”, éstas son reales en sus consecuencias; es decir, lo importante para él no es cómo sea la situación, sino cómo la capta el actor, porque en función de esto actuará, y de ahí derivarán unas consecuencias reales.

    MERTON, por su parte, opina lo contrario: Si los hombres no definen como “reales” las situaciones que lo son, sin embargo, éstas son reales en sus consecuencias.

    El primero defiende la perspectiva subjetiva de la acción, mientras que Merton defiende la objetiva de la situación social. Las dos pueden ser ciertas, empero; hay que conciliar, pues, ambas perspectivas.

    Ej.: Elecciones vascas. Analicémoslas desde las dos perspectivas:

    Desde la perspectiva de Thomas. Se insiste en que estas elecciones tienen el carácter de generales, dada su trascendencia. De tanto repetirlo, si se toma como que realmente es así, eso influirá por supuesto en los resultados.

    Desde la perspectiva de Merton. Hay que entender que, por más que se las quiera definir de otra manera, las elecciones vascas no son generales, y de ello se seguirán consecuencias de acuerdo con esa realidad indiscutible.

    La única conclusión posible después de todo esto es que ambas perspectivas son válidas.

  • TEORÍA DEL HECHO SOCIAL Y TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL:

  • TEORÍA DEL HECHO SOCIAL: es desarrollada principalmente por Durkheim, quien considera que los hechos sociales consisten “en una manera de pensar, de obrar y de sentir externos al individuo, y dotados de un poder coercitivo, en cuya virtud se le impone”.

    Detengámonos en dos aspectos de esta definición: en que son externos y en que son coercitivos.

    Durkheim busca las características de los hechos sociales en dos criterios objetivos: exterioridad y coerción. Y ello está en relación con otra distinción conceptual del mismo autor, que son la conciencia colectiva y la conciencia individual, que le sirven para delimitar entre el objeto de la Sociología y el objeto de la Psicología.

    Definamos estos dos conceptos: la conciencia individual es el universo privado de cada persona; su temperamento, experiencias, etc. El concepto de conciencia colectiva se refiere, por su parte, al conjunto de maneras de obrar, de pensar y de sentir que integran la herencia común de una sociedad determinada, establecida a través de la historia, de generación en generación, y que son admitidas y practicadas por la mayoría de las personas que integran esa sociedad.

    Estas maneras de obrar, de sentir, etc., son externas a las personas, por cuanto que los sujetos las han recibido desde fuera (a través de la socialización).

    La conciencia colectiva es la que confiera a una sociedad sus características distintivas y singulares. Según Durkheim, sería lo que distinguiría a un español de un francés; a un belga de un italiano, etc.

    Hay que tener presente, además, que la conciencia colectiva no se impone con la misma fuerza a todas las personas, ya que dependerá del grado de autonomía que permita cada sociedad. Pero cualquiera que sea el grado de coacción ejercido, la conciencia colectiva se caracteriza por el hecho de ser siempre coercitiva o coactiva.

    La coacción no suele experimentarse siempre claramente por los miembros de una sociedad, puesto que a través del proceso de socialización (equivaldría aproximadamente al de integración o educación) la han hecho suya (los individuos) hasta convertirse en su propia conciencia moral (o individual).

    La conciencia colectiva ha dejado así de ser coacción para convertirse en hábito o costumbre.

    El objeto de la Sociología es, según Durkheim, la conciencia colectiva; sin embargo, se le ha criticado esta distinción entre realidad psíquica y realidad social (conciencia individual / conciencia colectiva) por demasiado artificial; por conceder demasiada importancia a lo colectivo sobre lo individual, llegando a un cierto determinismo social.

    TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL: Propia de Max WEBER. Para él, “la acción humana es social siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. La acción social, por tanto, es una acción en donde el sentido mentado (¿o mental) por su sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por esta en su desarrollo”.

    Partiendo de esa definición, podemos establecer tres criterios para determinar el carácter mental de la acción:

    1º) Las personas deben tener en cuenta el comportamiento de los demás, como también la presencia o existencia de los otros. Es decir, no hay acción social sin que haya una cierta relación entre las personas (p.e., dos personas juntas leyendo cada una un libro. No hay en este caso acción social).

    2º) La significación que el sujeto da a su acción. Ej.: dos personas conocidas que se topan y uno extiende su mano. Es un gesto con sentido, que en otras culturas no lo tiene.

    3º) Las personas implicadas en una acción social vienen influidas por la percepción que cada una de ellas tiene de la significación de la acción de los demás. Es preciso que los sujetos comprueben con su comportamiento que han comprendido las expectativas de los demás, y que aceptan responder, o no, a las mismas.

    La perspectiva de Weber es psicologista, mientras que la de Durkheim es sociologista o colectivista. En realidad, las dos perspectivas se complementan, porque Weber quería demostrar la ventaja que las ciencias del hombre tienen sobre las ciencias naturales, en cuanto a poder comprender desde dentro los fenómenos estudiados (el físico no tiene por qué interrogarse sobre lo que experimenta una piedra cuando cae); el sociólogo debe comprender el motivo que guía a un obrero, p.e., a declararse en huelga. Por eso, también se llama a la Sociología weberiana comprensiva.

    Durkheim, al partir de una tradición positivista, quiere demostrar que los fenómenos sociales pueden estudiarse objetivamente como los fenómenos de la naturaleza. Por eso dice que los fenómenos sociales son “cosas”, y como tales han de ser tratados.

    Finalmente, esas dos perspectivas se complementan: se admite hoy que la Sociología es a la vez “comprensión” y “explicación”; subjetiva y objetiva; desde dentro y desde fuera.

  • FUNCIONES LATENTES y FUNCIONES MANIFIESTAS:

  • El concepto de función fue empleado por primera vez por COMTE y SPENCER; de hecho, es un concepto central que daría origen a una tendencia sociológica denominada funcionalismo. El funcionalismo defiende la idea de que los componentes de una sociedad se explican mejor en términos de las funciones que realizan. Es decir, de la contribución que hacen al mantenimiento de una sociedad.

    Para estudiar un elemento social, analizaremos qué contribución realiza, por tanto, para el mantenimiento de un sistema social.

    Desde una perspectiva funcionalista extrema, se llega a defender incluso que todas las creencias y prácticas culturales y sociales estandarizadas son funcionales para la sociedad. Es decir, todo cuanto ha surgido en el seno de la sociedad desempeñando un papel, ha sido relevante para su mantenimiento; o sea, que ha surgido por necesidad, para cubrir una necesidad (es idea muy similar a la que mantendría el antropólogo MALINOWSKI, al que veremos en el tema siguiente).

    Frente a esta opinión, se sitúa un crítico del funcionalismo como MERTON, quien fue el creador de los términos funciones manifiestas / funciones latentes. Merton afirma que la experiencia demuestra que no todas las tareas que desempeña un elemento cultural son imprescindibles, y que incluso, hay ideas, organizaciones, elementos culturales, que son disfuncionales (p.e., un nacionalismo fanático es negativo para el sistema social, es disfuncional). Así tenemos:

    FUNCIONES MANIFIESTAS

    Aquellas que son reconocidas y buscadas por los actores sociales.

    FUNCIONES LATENTES:

    Lo contrario. Son las no reconocidas ni buscadas por los actores sociales.

    Esta distinción tiene que ver con aquella otra que veíamos en su momento, y del mismo autor, entre consecuencias queridas y consecuencias no queridas.

    Ej. de esta distinción entre funciones manifiestas / latentes: en un colegio privado, muy caro, donde lo que se reconoce y se busca como función manifiesta es la calidad de la enseñanza, existe también una función latente, y es la de propiciar la relación en ese colegio de personas de clase alta, lo que para muchos de ellos resultaría ser un aspecto positivo. Pero también puede haber funciones latentes negativas; así, p.e., el Cristianismo busca la salvación de las almas, sin embargo, no pocas veces (Marx) se le ha acusado de servir para acallar la rebelión frente a la injusticia (la religión es el opio, la adormidera, del pueblo).

    e) TRABAJO VIVO y TRABAJO MUERTO:

    Muchos de los hechos sociales que se han producido en el pasado se han cristalizado en el mundo material y no material, que llamamos cultura. Este mundo material, físico, creado, fabricado; y no material, como el lenguaje, los mitos, las religiones, las ideologías, etc., son, en realidad, fruto del trabajo acumulado de muchas generaciones.

    Todo este bagaje cultural que pertenece al pasado, podemos decir que es producto de un TRABAJO MUERTO. El trabajo muerto fue generado anteriormente por un TRABAJO VIVO.

    Las generaciones, a través de los tiempos, van acumulando herramientas, ideas, símbolos, y la generación recrea o reconstruye, parcialmente, su propio mundo, partiendo del trabajo muerto de generaciones anteriores.

    En el proceso histórico, las generaciones van conformando la estructura social, que debe entenderse como la interrelación dinámica de tres tipos de fenómenos sociales:

    -La sociedad, entendida como sistema de sujetos en interacción, que es la parte activa y dinámica de la estructura social.

    -El universo material, que sustenta dichas relaciones sociales y que es en gran parte trabajo objetivado o muerto de generaciones anteriores y trabajo vivo de las actuales.

    -El universo simbólico, producto también de estos dos trabajos de generaciones pasadas y presentes.

    Los universos material y simbólico constituyen la cultura. Asunto central en el tema siguiente.

    Los calvinistas creen en la predestinación, y uno de los síntomas de estar tocado por la gracia de Dios es vivir prósperamente; y esta prosperidad sólo se consigue por medio del trabajo.

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    Tema 2: La complejidad de los hechos sociales

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