Haydn

Músico y compositor. Obras haendelianas. Director de orquesta. Vida y obra

  • Enviado por: Rodrigo
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Franz Joseph Haydn fue el segundo de los doce hijos de Matthias Haydn y de Anna Maria Koller. El padre era fabricante y reparador de carros al servicio del conde Harrach en la población de Rohrau, donde se había establecido en 1727 procedente de la cercana Hainburg. Estas dos poblaciones están situadas en el Burgeniand, encrucijada de las culturas eslavas, germánicas y bálticas, y por ello se han querido distinguir en la obra del compositor influencias de todas ellas, así como un posible sustrato gitano. En la mencionada Rohrau nació Franz Joseph Haydn en la noche del 31 de marzo de 1732.

También nació allí, en .1737, su hermano Johann Michael, quien destacaría asimismo como compositor, aunque sin llegar a alcanzar la fama de su hermano mayor. Según declaró Haydn a Albert Christoph Dies (uno de sus primeros biógrafos), en su infancia Participaba en conciertos caseros improvisados en los que su padre cantaba acompañándose de un arpa, lo cual constituyó su primer contacto con la música.

Parece ser que se quiso encaminar a Haydn hacia la carrera eclesiástica, recurso muy corriente en las familias modestas, y se pensó que su facilidad para a música - muy pronto evidenciada - le allanaría el camino. Así, en 1738, a los, seis años de edad, se le trasladó a Hainburg por recomendación del maestro de escuela de esta localidad, quien había observado la facilidad del muchacho para la música. Se cuenta que en las veladas musicales de la familia, el niño hacía como que tocaba el violín con ayuda de un trozo de madera, mostrando un sentido del ritmo bastante desarrollado. El tutor en cuestión, llamado Johann Matthias Franck, estaba lejanamente emparentado con la familia, y en su casa recuerda Haydn haber recibido más palos que comida, pero reconociendo que aprendió también a tocar varios instrumentos musicales. Consta que, en la procesión del día de San Florián de 1738, se encargó de la parte de los timbales, que según la leyenda había aprendido a tocar la noche anterior con ayuda de dos ollas cubiertas por trapos.

En el año 1739, Georg Reutter el Joven, recién nombrado maestro de capilla de la catedral de San Esteban, efectuó un viaje por pueblos cercanos a la capital con el propósito de encontrar niños cantores para el coro. Aprovechando la amistad que le unía al párroco de Hainburg, pasó por esta localidad, donde él le recomendó al joven Haydn. Después de haber cantado para el prestigioso maestro de capilla, éste le obsequió con un puñado de cerezas de las que estaba comiendo y consultó sobre la posibilidad de hacerle ingresar en el coro catedralicio. Cuando se le preguntó al padre sobre esta posibilidad dio enseguida su consentimiento, como era de esperar dada la modestia económica de la familia. Durante los diez años en que permaneció allí (1740-1750), el joven Haydn pudo formarse en la técnica musical mediante el estudio y especialmente la práctica y familiarización con el repertorio de música religiosa del último Barroco, como él mismo lo confiesa en una carta autobiográfica de 1776. De esta manera, Haydn entraba en el mecanismo de aprendizaje habitual de la época, que en el futuro le posibilitaría ejercer de músico profesional, así como acceder a una plaza de maestro de capilla más o menos importante. En 1745 también entró en el coro de la catedral su hermano Michael, quien le sustituyó cuando Joseph cambió la voz y hubo de abandonar la plaza. El régimen de coro de la catedral, como era habitual en estos centros, era el de internado, corriendo a cargo del maestro de capilla la educación, manutención y cuidado de los escolanos. También era habitual que éste delegara en sus subordinados las tareas más ingratas, y así, el joven Haydn tuvo a dos maestros llamados Adam Gegenbauer e Ignaz Finsterbusch que, aparte de sus discutibles aptitudes, no se tomaron excesivo interés en la formación del muchacho. Las ambiciones de la época más juvenil del compositor se muestran en una ocasión en que le presentó al maestro una Salve Regina compuesta por él mismo, y por lo cual el maestro le regañó sugiriéndole que aprendiera el contrapunto a dos partes antes de ponerse a escribir a múltiples voces.

Antes de su contrato con la casa de los Esterházy, Haydn había contraído matrimonio el 26 de noviembre de 1760 con María Anna Aloysia Apollonia Keller, de treinta y un años de edad, en la catedral de San Esteban. Apollonia, hija de un fabricante de pelucas de Viena, parecía ser totalmente ignorante e incomprensiva con el trabajo de su marido, y el matrimonio en cuestión pronto se evidenció como un fracaso. En 1761 pasó Haydn con su esposa a residir en Eisenstadt, en calidad de vicemaestro de capilla de la Corte principesco. El contrato, aún conservado, estipulaba que el viejo maestro de capilla, Gregorg Joseph Wemer, seguía ostentando el título casi simbólico de Ober-Kapellmeister, con plenos poderes en todo lo concerniente a la música religiosa, y que Haydn se responsabilizaba del resto de la música, de las tareas más enojosas de cuidar de las partituras y de los instrumentos y de componer toda la música que se le exigiera. Por todo ello se le asignaba un sueldo de cuatrocientos florines anuales y la posibilidad de acceder al cargo de Oberter a la muerte de Wemer.

La orquesta que dirigía Haydn en Eisenstadt comprendía un número de entre diez y quince músicos, entre ellos, algunos de ellos de reconocida importancia, solistas para los que el compositor escribió sus primeras obras concertantes, En efecto, la evolución de Haydn en este campo - como en el cuarteto de cuerda - marcó las pautas a seguir gracias a la labor de selección y expansión de formas que desarrolla a lo largo de la considerable cifra de más de cien Sinfonías (ciento cuatro es la cifra reconocida oficialmente, aunque existe un elevado número de otras atribuibles con mayor o menor seguridad según los casos). Al mismo tiempo que era frecuentemente invitado por la aristocracia londinense, durante el intermedio entre las temporadas de conciertos de 1791 y 1792 se dedicó a un tipo de música por entonces de moda: el arreglo para voz y piano - con o sin acompañamiento de violín y violoncelo- de canciones populares inglesas y escocesas. En 1792, una empresa rival de la de Salomon, los Professional Concerts, contrató a Ignaz Joseph Pleyel para competir con Haydn en el campo de la interpretación solística. Una sangrienta guerra musical se inició entre maestro y discípulo. Pero Haydn, que no era ningún virtuoso del piano, evitó el encuentro, como parece que hizo por respeto el mismo Pleyel, y el incidente no tuvo mayor importancia. Poco tiempo después esta sociedad hubo de cerrar sus puertas, dejando mayor campo de acción a Salomon.

Haydn volvió a Viena en julio de 1792. Durante su ausencia había muerto Mozart, quien, al parecer, había presentido al despedirse de Haydn que no volverían verse jamás. En ese mismo año fue visitado por el joven Beethoven, con quien no logró, establecer muy buenas relaciones. Haydn le recomendó que esperara a tener una fama consolidada para publicar obras tan avanzadas como las que le había presentado, y éste prefirió aprender la técnica y el oficio musicales de compositores menos perturbadores como el contrapuntista Johann Georg Albrechtsberger y Johann Schenk. Por las mismas fechas, Haydn compró una nueva casa en el Gumpendorf, un barrio de las afueras de Viena.

El nuevo príncipe deseaba, ante todo, la ejecución de música religiosa, y encargó a su compositor la creación de una Misa anual para el aniversario de su esposa. Ése es el motivo de la composición de las seis últimas grandes Misas de Haydn,

Los Oratorios de Haydn pertenecen a un estilo diferente, ya que se originaron a partir de la influencia que sobre él ejerció la tradición de las obras “haendelianas”, enormemente viva en Inglaterra. Estas obras, generalmente, eran ofrecidas en el palacio del príncipe Schwarzenberg. Haydn estuvo casi tres años (de 1795 a 1798) trabajando en la composición de su primer Oratorio, y se dice que antes de ponerse ante el papel se arrodillaba pidiendo a Dios que le ayudara y le diera fuerzas para la tarea. Afortunadamente pudo dedicarse casi de modo exclusivo a la obra. Aun así, parece que no compuso ninguna en los años 1795 y 1797. Finalmente pudo ser estrenado este Oratorio en el palacio Schwarzenberg, el día 29 de abril de 1798. La obra fue ofrecida al público vienés en el mes de marzo del año siguiente, en el “Burgtheater” de esta ciudad, consiguiendo un éxito clamoroso. En estas ejecuciones dirigió el propio Haydn empuñando la batuta. Varios años después, en 1808, se interpretó La Creación bajo la dirección de Salieri en el Aula Magna de la Universidad de Viena, con asistencia de las más importantes personalidades de la vida social y cultural de Viena. La princesa Esterházy le obsequió con un cuadro que representaba el acontecimiento, en el cual se puede ver a Beethoven y los principales compositores del momento homenajeando al veterano Haydn. Cuando llegó el pasaje en el que se describe la creación de la luz, el público aclamó al compositor, quien exclamó: “¡No fui yo, sino un poder procedente de las alturas, quien escribió esto!”. Haydn, que se encontraba muy fatigado, hubo de ser llevado a su casa en una silla de manos, no sin que antes Beethoven le hubiera besado la mano y él hubiera hecho ademán de bendecir a los presentes.

Durante su última época, Haydn compuso muy poco, y dejó de hacerlo ya definitivamente en 1803. En el año 1805 el compositor fue nombrado miembro honorario del conservatorio de París. Se conserva el documento, en el que se reconocen las firmas de los principales compositores franceses e italianos de la época: Chera, Bini, Méhul y Gossec. Otra prueba de la admiración europea por Haydn esta, en que a la muerte de su hermano Michael en 1806, creyendo por equivocación, que el fallecido era él, Europa entera le rindió numerosos homenajes, empezando por su pueblo natal, Rohrau, que ya había inaugurado un monumento dedicado a él unos años antes. En el año 1809 las tropas napoleónicas entraron en la capital del Imperio. Se dice que durante los bombardeos anteriores Haydn se sentaba al piano y cantaba el himno al emperador que había compuesto algunos años antes y que ya era considerado como el himno nacional austríaco. Poco tiempo después de la ocupación, Haydn murió tranquilamente en su casa, el día 31 de mayo. Fue enterrado en Hundsthurm, cerca de su residencia, a expensas de su discípulo Neukomm, quien hizo grabar en la lápida una de las últimas obra del autor: el Canon Non Omnis Moriar, que había sido su lema en los últimos años de su vida. Un par de meses después se hizo un solemne funeral en el que fue interpretado el Réquiem de Mozart. El príncipe Esterházy tenía la intención de ofrecerle sepultura en Eisenstadt, pero no fue hasta finalizada la guerra, en 1820, cuando sus restos pudieron ser trasladados a la “Bergkirche” de esta localidad.

Haydn

De la primera etapa de independencia profesional de Haydn se han conservado unas pocas obras: una Missa Brevis en Fa mayor, fechada en 1749, y una Salve Regina en Mi mayor de 1756, que fue elogiada por Johann Adolf Hasse, famoso compositor de origen alemán. De sus obras juveniles, parece que se ha perdido la música incidental que compuso para una comedia de Johann Joseph Kurz titulada Der krumme Teufel (El diablo cojuelo), que se estrenó en 1752.

Una importante obligación de Haydn, mientras ejercía de vicemaestre en la capilla de la Corte de los Esterházy, consistía en componer obras de encargo para ser ejecutadas por aristócratas aficionados. El grupo más importante de las compuestas por Haydn es el de las piezas para viola de bordone. Un último grupo de obras para instrumentos infrecuentes es el de las piezas compuestas para lira organizzata. Su destinatario fue esta vez el rey de Nápoles Fernando IV, que deseaba traerse al compositor a su Corte. Haydn, poco inclinado a la música dramática imperante en aquel reino, declinó la invitación que podía haber aceptado a la muerte de Nicolás Esterházy en 1790. De cualquier modo, el monarca deseaba obras para su instrumento favorito, y a través del secretario de la embajada austríaca, Norbert Hadrava, solicitó de diversos compositores varias piezas de este tipo. Algo más tarde, en 1769, Haydn compuso la versión vocal de Las Siete últimas palabras de Cristo en la Cruz

Durante su estancia en la ciudad de Einestadt, Haydn compuso para su orquesta varios conciertos de bastante importancia, entre las que se cuentan el Concierto para violín en Do mayor, Hob VII, el Concierto para trompa en Re mayor de 1762, Hob VIId3, y el Concierto para violoncelo en Re mayor, Hob VIIb2, así como algunos Conciertos para barítono, para fagot o para contrabajo (violones). Las dos primeras obras mencionadas son de estas fechas tempranas, y siguen aún el modelo barroco establecido por Vivaldi, aunque en el Concierto para trompa se aprecia ya - especialmente en el movimiento lento - una sensibilidad casi clásica. El Concierto para violoncelo en Re mayor, a diferencia del Concierto en Do mayor, Hob Vllbl, es de fecha muy posterior (1783), y ha sido atribuido durante mucho tiempo a Anton Kraft.

Cuando volvió a Viena de su primer viaje a Londres, el nuevo príncipe le encargó la realización de varias composiciones religiosas. Entre ellas, se encuentran las más célebres de su autor, la Misa in tempori belli y la Misa Nelson o Hannoniemesse, que sirvieron de precedente a la Misa en Do mayor que Beethoven escribiría para los Esterházy, en 1807. Estas misas eran de grandes

Proporciones y con un grandes medios instrumentales. Indudablemente, estas obras son una expresión sincera del espíritu religioso de Haydn.

Der Schopfung (La Creación) es el primero de los dos grandes Oratorios de Haydn. Fue compuesto a partir de un texto del poeta inglés T. Linley basado en El Paraíso Perdido de Milton

Una de las últimas obras fue la canción Gott erhalte Franz den Kaiser (Dios salve al emperador Francisco), que fue escrita para el Gran Canciller Imperial, quien deseaba que el Imperio tuviera un himno al estilo del God save the King inglés. Sobre un texto del poeta Haschka compuso Haydn, en 1797, una melodía noble pero sencilla, que con el tiempo ha pasado a ser el himno nacional alemán.

Joseph Haydn,

compositor clasicista

austríaco