Hamlet; William Shakespeare. Edipo Rey; Sófocles

Literatura y Teatro universal clásico y barroco. Búsqueda de la verdad. Tragedia. Ironía dramática. Destino trágico. Incertidumbre del ser

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 5 páginas
publicidad

Ensayo Comparativo

“La Búsqueda de la Verdad en Hamlet y Edipo Rey”

Por medio del presente ensayo voy a comparar la forma en que los protagonistas de dos obras clásicas, hacen una búsqueda de la verdad, factor muy importante en sus respectivos dramas. Estas obras son: Edipo Rey, escrito por el gran dramaturgo griego Sófocles (Siglo V a.c); y Hamlet, obra escrita por el mundialmente famoso y reconocido autor Inglés William Shakespeare (Siglos XVI y XVII d.c). En ambas obras se puede percibir a los protagonistas en una constante búsqueda de la verdad.

Para contrastar como estos dos protagonistas realizan su respectiva búsqueda de la verdad, es necesario conocer primero el argumento de cada historia: La historia de Edipo presenta los intentos de este por librar a su pueblo de la peste. Para lograr esto, debe desterrar al asesino de Layo. Desde ese momento, Edipo inicia una ardua búsqueda de éste, sin saber que era el mismo (Ironía dramática).

La historia de Hamlet gira en torno a la muerte de Hamlet padre (Rey de Dinamarca), la sucesión en el trono de su hermano Claudio quien se casa con la esposa de Hamlet padre, Gertrudis. Además se nos muestra a Hamlet hijo profundamente disgustado por la forma de actuar de su madre; también se lo muestra dubitativo porque desea saber la verdad con respecto a la muerte de su padre.

Como vemos, la búsqueda de la verdad es la base del argumento de estos dramas, sin embargo difieren en los motivos que llevan a los protagonistas a buscar ésta. Edipo se ve en la obligación de buscarla para librar a su pueblo del inminente peligro que era la peste. El sacerdote, comunicando a Edipo el sentir del pueblo, le implora ayuda.

“El Sacerdote: (…) Sobre la cuidad se ha lanzado el dios que la abrasa. Es la peste destructora que asuela la mansión de Cadmo (…). Ahora ¡oh poderosísimo Edipo! Vueltos todos a ti, te suplicamos que encuentres algún remedio, ya porque hayas oído la voz de los dioses (….

Edipo: (…) Y he puesto en práctica el único remedio que he encontrado. He enviado a mi cuñado Creonte, el hijo de Meneceo, al santuario pítico de Febo a fin que averigüe que debo hacer o decir para salvar a la ciudad (…)”.1

Por su parte, Hamlet es informado por el espectro de su padre que su muerte no ha sido natural, sino provocada por Claudio, en complot con Gertrudis, para quedarse con el trono de Dinamarca. El espectro conversa con Hamlet y le dice la verdad:

“Espectro: (…) si quisiste alguna vez a tu benigno padre… Venganza toma de su aleve cruel asesinato. (…) Escucha ahora: corre la voz que en mi jardín dormido un áspid me picó; y así se abusa vilmente de la fe de Dinamarca, dando mentida cuenta de mi muerte. Mas sabe, ¡oh mi noble hijo!, que ese áspid que hirió la vida de tu padre, ahora su cetro empuña.

Hamlet: ¡oh alma mía profética! ¿Mi tío?

Espectro: Aquel adúltero incestuoso (…) rindió a su torpe sensual deseo el gusto y albedrío de mi esposa, al parecer tan casta (…)”.2

1 Sófocles. Edipo Rey, Océano: Barcelona (1999). Pp. 30, 31

2 Shakespeare, William. Hamlet, Océano: Barcelona (1999). Pp. 78, 79

Ante esta situación, los protagonistas tienen reacciones inmediatas diferentes. Cuando Edipo supo el destino de su pueblo si no se desterraba al asesino de Layo, decide indagar sobre lo ocurrido con Layo. Por su parte, Hamlet no sabe si actuar o no. De allí su famosísimo monólogo:

“Ser o no ser: he ahí el problema. ¿Qué es más noble? ¿Soportar el alma los duros tiros de la adversa suerte, ó armarse contra un mar de desventuras, hacerles frente, y acabar con ellas? Morir… dormir… no más. Pensar que un sueño da fin a las angustias y mil males que hereda nuestra carne, es meta digna de ser íntimamente deseada. Morir… dormir… dormir… soñar acaso. He ahí el tropiezo (…)”.3

También se puede apreciar que los medios que utilizan los personajes para encontrar la verdad son distintos. Tanto Edipo como Hamlet tienen dos etapas bien marcadas. En primer lugar, Edipo investiga a diversas personas, que pudieran tener alguna relación con el asesinato de Layo. En contraste, Hamlet finge demencia para despistar a Claudio y Gertrudis y así conocer la verdad. Luego de su monólogo, Hamlet muestra demencia en su conversación con Ofelia:

“Hamlet: Vete a un convento ¿Por qué quieres ser madre de pecadores? (…) Vete, vete a un, convento. ¿En donde está tu padre?

Ofelia: En casa, señor.

Hamlet: Pues que le cierren bien todas las puertas para que no haga el bobo mas que en su propia casa. Adiós.

Ofelia: ¡Oh santos cielos, socorredle! (…)

Ofelia: ¡Oh, qué trastorno embarga esa alma noble! (…)

Rey: No es al amor lo que sus afectos tienden; y lo que dijo, aunque en la forma oscuro, no pareció demencia (…)

Polonio: (…) Opino que un mal pagado amor la causa sea y origen de su mal”4

Más adelante Edipo se entrevista con el vidente Tiresias, el cual visitó Tebas exclusivamente para presentarse ante Edipo, pero cuando le reveló toda la verdad, Edipo se rehusó a creerle y lo desterró. A continuación un fragmento de la entrevista:

“EDIPO: ¿No es intolerable oírle semejantes improperios? ¡Que no te haga dar muerte! ¡Pronto! Largo a tu casa y no aportes más por me morada.

TIRESIAS: Pero yo no habría venido hasta aquí si no me hubieses llamado.

EDIPO: No me imaginaba que ibas a hablar tantas necedades. De saberlo no te hubiera hecho llamar a mi palacio.

TIRESIAS: Sí, para ti soy necio; mas soy razonable para tus padres, los que te dieron la vida. (…)

TIRESIAS: Me marcho, pues. Ven, muchacho, guíame.

EDIPO: Sí, que te guíe. Presente me inoportunas, ausente ya no me atormentarás (…)”5

3 Ibid. Pág. 115

4 Ibid. Pág. 118

5 Sófocles. Op. Cit. Pp. 48, 49

En cambio, Hamlet usó como segundo recurso una representación teatral delante de Claudio y la corte. Esta representación consistía en recrear el asesinato de Hamlet padre, pero con otros nombres de personajes, con el fin de observar la impresión que esta representación generaba en los reyes. Luego Claudio empezó a sentir remordimientos y se retiró de la sala. La siguiente cita es la introducción de la representación; una pantomima que describe el autor directamente.

Finalmente analizaré las consecuencias de la búsqueda de la verdad para ambos personajes. En este aspecto hay mucha similitud en ambos casos, pues las consecuencias son trágicas. Edipo encontró la verdad, después perdió la vista y se vio forzado a auto desterrarse.

“El Corifeo: ¡Qué cosa atroz has hecho! ¿Cómo osaste arrancarte así los ojos? ¿Qué deidad te impuso a ello?

Edipo: ¡Apolo, Apolo, amigo, fue quien ocasionó mis desventuras; pero ninguno me arrancó los ojos, sino yo, desdichado! ¿Para qué eran precisos? ¡Ya nada que mirase me era grato! (…)

Creonte: ¿Qué esperas tú de mí?

Edipo: Arrójame cuanto antes de esta tierra, a donde nadie me vea dirigir la palabra a ninguno de los hombres. (…)”7

Las consecuencias en Hamlet también son trágicas, este sacrificó a la mujer que amaba y perdió su propia vida para salvar el honor de su padre.

7 Sófocles. Op. Cit. Pp. 98, 102.

En conclusión, en ambas obras podemos ver a dos personajes que tienen historias distintas, pero que tienen el mismo fin: Buscar la verdad. Los métodos que utilizan son diferentes, pero el final es trágico para ambos: Edipo pierde la vista y se auto destierra; Hamlet pierde su vida. Todo esto nos invita a reflexionar respecto a la naturaleza de la verdad, ya que puede ser usada con múltiples finalidades, como lo hicieron Edipo y Hamlet.

Bibliografía:

  • Biblioteca de consulta Encarta 2005

  • - http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Articulos/hamlet.asp

  • http://www.mitareanet.com/colaboraciones/ediporey.htm

  • Shakespeare, William. Hamlet, Océano Grupo Editorial: Barcelona (1999). Traducción: Clark, Jaime. 213 páginas.

  • Sófocles. Edipo Rey, Océano Grupo Editorial: Barcelona (1999). Traducción: De la Cruz Herrera, José. 176 páginas.