Hamlet; William Shakespeare

Literatura universal siglo XVII. Teatro barroco isabelino. Literatura inglesa. Tragedia. Argumento. Estructura. Personajes. Locura. Muerte. Venganza

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Índice.

Página

1.- Resumen del argumento -------------------------------------------------------------------- 2

2.- Temática:-------------------------------------------------------------------------------------- 3

2.1.- Locura

2.2.- Dilema de la muerte ---------------------------------------------------------------------- 4

2.3.- Venganza ----------------------------------------------------------------------------------- 5

2.4.- Otros temas.

3.- Estructura

3.1.- Estructura interna ------------------------------------------------------------------------- 6

3.2.- Estructura externa ------------------------------------------------------------------------- 7

4.- Caracterización de Hamlet ----------------------------------------------------------------- 8

4.1.- Principales parlamentos de Hamlet. ---------------------------------------------------- 10

4.2.- Pervivencia del “tipo” Hamlet ---------------------------------------------------------- 14

5.- Lo real y lo fantástico en Hamlet, tres planos ------------------------------------------- 15

5.1.- ¿Cómo trata Hamlet a los cómicos?

5.2.- ¿Qué quiere comprobar Hamlet mediante la representación de los Cómicos? --- 16

5.3.- ¿Cómo se relaciona la obra que están viendo representar con los sucesos que perturban a Hamlet?

6.- Opinión personal ---------------------------------------------------------------------------- 17

1.- Resumen del Argumento.

El rey de Dinamarca, padre de Hamlet, ha sido asesinado por su hermano Claudio para acceder al trono. Claudio se casa con Gertrudis, la madre de Hamlet. El espectro del rey muerto se le aparece a Hamlet y le encarga que vengue su muerte. Así que Hamlet se alía con dos guardias y con su amigo Horacio. Idean un plan en el que Hamlet simula estar loco y rechazar a su amada Ofelia. Escribe una obra de teatro con una historia muy similar al asesinato de su padre que al ser representada en palacio hace enfurecer al rey. Mientras Hamlet regaña a su madre por casarse con Claudio y traicionar así a su padre este descubre a Polonio escuchando y lo mata. Esto enfurece a Claudio y manda a Hamlet a Inglaterra donde será asesinado. Pero Hamlet logra deshacerse de los encargados de acabar con el. Durante su viaje a Inglaterra Ofelia se suicida. Laertes decide vengar las muertes de su padre, Polonio, y su hermana y encuentra a Hamlet en la tumba de ésta. El rey ha preparado un duelo entre Hamlet y Alertes. Al último le proporciona una espada envenenada pero en el duelo ambos son heridos con esa espada y los dos mueren. Antes de morir Hamlet mata a su tío Claudio. La reina bebe una copa envenenada destinada a Hamlet y muere. Fortimbrás príncipe de Noruega prepara un funeral para Hamlet.

2.- Temática.

2.1.- Locura.

En mi opinión es el tema mas importante de la obra.

La más tratada y mencionada es la locura de Hamlet pero es a su vez poco observable porque en sus frases emplea multitud de juegos de palabras.

Hasta que asesina a Polonio no se puede saber si está loco o lo finge pero esto se aclara al abandonar la racionalidad en sus actos. Además en este momento se aclara que Hamlet desea venganza pero no tiene un plan que llevar a cabo y ante eso comete verdaderas atrocidades.
El que Hamlet enloquezca es mas que justificado: en un breve intervalo de tiempo su vida se ha hecho añicos y esto no puede mas que significar un caos ante el cual se refugia en la locura, mas fingida que real, al principio, pero que mas tarde nos hace dudar.
(”El mundo está fuera de quicio... ¡Suerte maldita que haya tenido que nacer yo para enderezarlo!); Acto I, Escena V.

En Ofelia la locura le sirve como refugio para evadirse de la realidad. Esta locura le hace tomar el camino del suicidio al pensar que con la muerte el alma se libera del cuerpo y encuentra la felicidad. Sin embargo se encuentra con que el suicidio no era permitido por Dios y quieren tomara ese camino no tenía derecho a estar en el cielo.

El rey no se comporta irracionalmente pero está obsesionado por el poder y hará todo lo necesario por conseguirlo. Su meta es conseguir y mantener el trono por más que para ello necesite matar a su hermano y a su sobrino.

Sin embargo, aunque en su interior alberca esos sentimientos, al exterior muestra una cara de benevolencia y buena apariencia frente al pueblo y su esposa.

Shakespeare trata la locura cuestionando la realidad de la misma

Lo que siente y manifiesta Hamlet ¿es en verdad locura o es solo una representación demasiado explícita sobre la mente humana? ¿sus actos son solo producto de su demencia o son la manifestación de ideas claras con un significado oculto?, y las acciones de su tío, ¿son solo la expresión de su ambición o son producto de la sed de poder que genera un cierto grado de demencia e insensatez en él? Claro que son preguntas difíciles de responder y que dependen mucho de la interpretación personal de la obra, pero es sin lugar a dudas la manera mas clara de expresar que, intencionadamente o no, lo que W Shakespeare logró a través de su obra es mostrar la realidad sobre el funcionamiento de la mente humana, la verdadera locura y el porqué de las diferencias entre las escalas de valores de las personas.

2.2.- Dilema de la muerte

Es el dilema principal de la obra. Aparece de forma mas importante en el famoso monólogo de Hamlet en el que se plantea si quitarse la vida o no.

Ve que en vida tiene que tolerar demasiadas humillaciones y cree que si acaba con su vida también lo hará con su sufrimiento. Pero a la vez tiene miedo a lo que encontrara después y decide que el suicidio no es un lago digno y, al igual que Ofelia cuando se ve en una situación y con unos pensamientos similares, se encuentra en su contra la convicción existente en la época de que si uno no era llamado por Dios, no tenía derecho a estar en el cielo y esa idea no le gustaba por razones obvias.

2.3.- La venganza.

Es Hamlet una vez mas el personaje que plantea este tema.
Desperdicia muchas oportunidades de llevarla a cabo y solo se consumará cuando se vea muerto, cuando ve que se le acaba el tiempo y por ello la necesidad es mas acuciantes que nunca. El retraso de su actuación viene dado por la duda.

Hamlet conoce muy bien el valor de una vida y el envilecimiento espiritual que el asesinato conlleva y a pesar de los juramentos que lanza contra si mismo en el Acto IV, Escena IV, no puede evitar seguir siendo lo que era: un hombre incapaz de asesinar aunque se lo hayan ordenado del mas allá.

El tema de la venganza se entrecruza con el del honor puesto que esta es el medio para recuperar el honor perdido.

2.4.- Otros temas

El amor: de Hamlet hacia Ofelia y viceversa. Él se ve obligado a omitir ese sentimiento de su corazón como parte de su plan y sufre inmensamente al verla muerta.

La amistad: Se puede ver la amistad incondicional y leal de Horacio hacia Hamlet al cual ayuda a lo largo de toda su empresa.

La familia: El rasgo que hace resaltar este tema es la ruptura con lo normal en una familia al asesinar Claudio a su hermano, asesinato en el cual probablemente tiene complicidad incluso la esposa de la víctima.

La sociedad: Hace hincapié en las normas sociales. El propio Hamlet denuncia por ejemplo la anormalidad del casamiento mas que temprano entre Claudio y Gertrudis.

3.- Estructura

3.1.- Estructura interna

  • Introducción: Presentación de los personajes y desarrollo de la situación que éstos están viviendo hasta el momento para poner al día al lector.

  • Nudo: El espectro del difunto le revela la verdad a Hamlet y pide que su muerte sea vengada.

  • Desenlace: Se inicia tras la conversación de Hamlet con su madre y muerte de Polonio.

  • Resultado final: Añado este apartado expresamente ya que la parte última desemboca en una serie de hechos dramáticos tan repentinos que a mi ver incluso se distancia de las otras partes. Se inicia con el duelo entre Alertes y Hamlet hasta el final en el que Fortimbrás aparece como nuevo rey.

Los métodos narrativos empleados en esta obra son principalmente los diálogos y los monólogos.

El narrador es un narrador protagonista. Mas que un narrador, el emisor de la obra es Hamlet que actúa como protagonista. Se dirige en primera persona, sabe todo lo que hace y piensa él mismo pero puede actuar como testigo de otros al mismo tiempo. No se dirige a un receptor determinado, sino a uno irreal o inexistente.

3.2.- Estructura externa

La obra pertenece al teatro Isabelino inglés y por ello tiene algunas diferencias con el teatro español como por ejemplo los cinco actos que normalmente en el teatro son únicamente tres. Además tampoco sigue las normas clásicas de acción, lugar y tiempo.

Los cinco actos de que se compone la otra aparecen además divididos mediante escenas:

  • Acto I: Consta de 5 escenas.

Se extiende desde el inicio de la narración hasta la aparición del espectro

del rey asesinado

  • Acto II: Consta de 2 escenas.

Creen loco a Hamlet y achacan esa locura a la imposibilidad de estar con su amada Ofelia.

  • Acto III: Consta de 4 escenas.

Hamlet hace a los actores representar una obra que emula el asesinato de su padre y ante la reacción de su tío confirma la culpabilidad de éste. (Escenas I y II)
Deciden enviar a Hamlet a Inglaterra (Escena III)

Hamlet habla con su madre y asesina a Polonio por estar escuchando esa conversación oculto. (Escena IV)

  • Acto IV: Consta de 7 escenas.

Después de la muerte de Polonio mas que nunca deciden enviar al “loco” Hamlet a Inglaterra. Laertes reclama justicia por la muerte de su padre Polonio y aparece la evidente locura de Ofelia. Más tarde Ofelia morirá ahogada en el riachuelo.

  • Acto V: Consta de 2 escenas.

Hamlet y Horacio charlan con el enterrador y más tarde aparece el grupo de gente que va a enterrar a Ofelia. Hamlet al verlo sale de su escondite para ver el cuerpo de su amada y discute con Laertes.

Hamlet y Laertes pelean en un duelo en el cual ambos resulta heridos.
Finalmente muere la reina, el rey, Laertes y Hamlet en este orden.

4.- Caracterización de Hamlet

Hamlet es el hijo único de unos reyes jóvenes. Ha tenido, por consiguiente, la infancia y la juventud de un príncipe heredero y de un hijo único con lo que ha sido un niño mimado acostumbrado a la obediencia de todos.

El rasgo que domina su carácter es un amor exagerado a su madre que le hace ser más celoso incluso que un amante.

En su drama, Hamlet, no es dejado de lado por su madre y su padrastro, por el contrario el rey trata de ganarse su confianza y amistad y es que Hamlet no le supone ningún peligro ya que el trono no le correspondía con lo que no tiene porque reclamarlo o sentir que se lo han usurpado. De todos modos Hamlet no muestra en ningún momento deseos de reinar, sus devaneos filosóficos no le dejan lugar para la ambición. Además, puesto que el asesinato no es un hecho público y Hamlet no tiene porque conocerlo no hay motivos para pensar que buscará venganza... en teoría.

El trato tierno y sincero que el rey le ofrece se encuentra con respuestas sarcásticas y sombrías de Hamlet.

Hamlet desprecia a su padre como objeto de sus celos y a su madre como el de su deseo. El incesto le obsesiona y no deja de evocar a su madre en los términos mas sensuales.

A lo largo de toda la obra delibera acerca de los actos que podría cometer. El origen de su dilema es su planteamiento de que no actuar sería para él convertirse en cómplice de un criminal y el hacerlo no sería mas que convertirse en el servidor de un muerto.
Es un ser indeciso en sus actos. A lo largo de toda la obra, desde el momento en que su padre es asesinado busca la venganza, básicamente porque es el fantasma se lo pide en sus apariciones. Sin embargo en el transcurso de la obra intenta encontrar el momento adecuado para asesinar a su tío, asesino de su padre, y mientras llega esa escena divaga acerca de multitud de temas en extensos monólogos y parlamentos.

Se las ingenia para fingir una locura que le permitirá averiguar cosas importantes para él al tiempo que disfruta viendo que tiene engañado al rey.

Cuenta en todo momento con la complicidad de su amigo Horacio que siempre le ayuda y aconseja.

El complemento antagonista de Hamlet es Claudio. Cada uno de ellos sondea la mente del otro: Claudio para averiguar si Hamlet está de verdad loco y Hamlet para averiguar si el rey es el asesino. Mientras el rey acostumbra a actuar rápida y firmemente cuando su estabilidad se ve amenazada, Hamlet demora la acción y espera hasta estar agonizando para matar a Claudio.

En Hamlet se da una contradicción, un dilema, una especie de doble naturaleza: por un lado tiene el impulso de venganza y por otro la reflexión que le cohíbe. Su decisión se incrementa por el gran incentivo que tiene para tomar el camino de la venganza.

Hamlet es irresoluto y vacilante; unas veces el deber le obliga a actuar, como cuando mata a Polonio, otras, la reflexión lo detiene ante lo que vacila pero no se resiste a ejecutar la venganza.

Hamlet busca autenticidad. Prefiere ser él a parecer ser él. Por eso se resiste tanto a la acción hasta estar plenamente seguro y convencido.

Intenta huir de su tarea heroica porque es consciente de que la muerte engendra muerte y la venganza mas odio y venganza.

4.1.- Principales parlamentos de Hamlet:

Hamlet: “ ¡Oh!..., ¡por qué este cuerpo que me anima, esta carne que es mi cuerpo, no había de fundirse, como se derrite el rocío de la mañana! ¡Por qué no permite Dios que uno se mate y desaparezca! ¡Oh Dios, qué vanos y fastidiosos me parecen los placeres de este mundo! ¡Qué asco!..., ese mundo maldito no es más que un jardín inculto lleno de cardos y abrojos. ¿Cómo se puede haber llegado a esto?... Muerto hace dos meses... ¿Qué digo?..., ¡si aún no hace dos meses que murió! [...] ¡Cielo santo!... ¿Para qué recordarlo?... ¡Y ella, tan amante, que caía en sus brazos como si con la entrega quisiera acrecentar sus deseos! Sin embargo, apenas hubo pasado un mes... No quisiera recordarlo... ¡Fragilidad..., tienes nombre de mujer! ¡Un mes..., treinta días!... Cuando aún no has tenido tiempo de estropear tus zapatos, aquellos mismos zapatos con que, bañada en lágrimas, andabas siguiendo el cortejo fúnebre de mi padre..., tú, te has unido a otro hombre..., con mi tío. ¡Cielos!..., el más irracional de los animales hubiera prolongado su duelo... Esa mujer, mi madre, se casa con mi tío, el hermano de mi padre... [...]

¡Horacio..., antes hubiera preferido encontrarme en el cielo con el peor de mis enemigos, que tener la desgracia de vivir un día tan aciago! ¡Mi pobre padre..., parece que le veo ante mí!

Pese a quien pese; aunque todos los diablos del infierno vengan a hacerme callar. [...] ¡Guardar en el pensamiento lo que callará la lengua!

Es el espíritu de mi padre..., y armado con todas sus armas... ¡Nada bueno puede significar esto!... ¡Sospecho alguna infamia!... Quisiera que esa noche hubiese llegado ya... ¡Cálmate, alma mía, todo llegará!... Las malas acciones nunca escapan al castigo de los hombres, por más que se oculten y que la tierra las cubra.”

Hamlet: “ ¡Dios mío, ángeles del cielo, amparadnos! ¡Tú, quienquiera que seas, genio bienhechor o demonio infernal, tanto si traes el aliento de los cielos, como las ardorosas emanaciones del infierno, tanto si tus intenciones son benignas como nefastas, te presentas con el amparo de una sombra tan querida para mí, que es preciso que te hable! ¡Sí, yo te he de hablar!... ¡Oh padre, señor, Hamlet, rey de Dinamarca, escúchame! ¡No te vayas! ¡Dime una palabra!... ¡No me dejes en el tormento de mis dudas! Dime: ¿Por qué tus huesos venerables, que descansaban en la paz del sepulcro, han abandonado su mortaja? ¿Por qué se ha abierto ese sepulcro que yacía bajo el peso de los mármoles? ¿Por qué tu cuerpo, muerto y enterrado, vuelve contigo cubierto con todas sus armas? Dime: ¿Por qué vienes en una noche como ésta amparándote en la dudosa claridad de la luna? ¿Vienes a inspirar miedo con la noche? ¡Pobres de nosotros, ignorantes por naturaleza!...¿Quieres tú, tal vez, arrastrarnos a la angustia del miedo y del terror hasta el extremo de llevar a nuestra alma al campo de la locura? Dime, ¿qué te propones? ¿Qué es lo que intentas? Dinos, ¿qué hemos de hacer?”

Hamlet: “¡No te detengas..., dímelo todo, a fin de que, tan veloz como el pensamiento y más rápido que las alas del amor, pueda volar en busca de la venganza!

¡Oh, esto ya me lo decía el corazón!... [...]

¡Oh vosotros, ángeles del cielo!... ¡Y de la tierra! ¿Y quién más?... ¿Invocaré también a los demonios del infierno?... ¡Oh, no...! ¡No prosigas alma mía, detente! Todo hierve en mí y me empuja... ¡No me abandonéis..., no me dejéis conmigo mismo! ¡Qué me acuerde de ti!... ¡Descansa, alma desventurada!... ¡Sí, me acordaré de ti! Mientras la memoria tenga su asiento en el marco de los recuerdos, no me olvidaré de ti. ¡Te lo prometo! [...] ¡Oh mujer... infame y deshonesta! ¡Infame, sí, infame!... ¡Y te sonríes, condenada!... He de escribir esto... [...]

¡Cómo, amigo mío; tú también hablas!... ¿Y estás ahí, hombre de bien? Ya lo habéis oído, os habla desde el otro mundo. ¡Haced el juramento!

Podemos retirarnos ya, y os ruego que pongáis siempre un dedo en vuestros dedos... El mundo ha perdido la cabeza... Pero, ¡oh fatalidad maldita!, ¿habré nacido yo para ponerlo en orden? ¡Venid, vámonos todos juntos!”

Hamlet: “... ¿Y a mí se me podrá tachar de cobarde? ¿Y no habrá quien me llame villano? Y para burlarse de mí, me lo podrán echar en cara, reírse en mis barbas y montarse en mis narices hasta herirme en el alma. ¿No se atreverán a tanto? ¡Ah, vive Dios!, todo tendré que aguantarlo. [...]

¡oh, venganza, venganza!... ¡Qué pobre e infeliz soy! ¿Y no he de vengarme? ¡Qué gracioso!... ¡Yo, el hijo de un hombre asesinado!... ¡Yo, que tanto amaba a mi padre!... ¡Yo, que me siento empujado a la venganza por el cielo y por la tierra!... ¡Yo, como una mujerzuela, como una pobre fregona, me desato en dicterios e improperios, y me pongo a maldecir, y desahogo mi corazón como la haría la más vulgar de las prostitutas! ¡Qué vergüenza!... ¡Ea, fuera escrúpulos! [...]”

Hamlet: “Ser o no ser; he aquí el problema. ¿Cómo se comportará el alma de un hombre de temple?... ¿Soportará con resignación los rudos golpes del destino, o luchará a brazo partido con el diluvio de las desgracias, y, haciéndoles frente, acabará con ellas? Morir..., dormir... ¡Dormir en paz! Sí, dormir..., ¡Y soñar también! Esto nos libraría de todos los males. Pero aquí está la mayor de las dificultades de la cuestión..., porque, ¿sabemos, acaso, qué nos ocurriría en ese sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado de esta pesada carga de la vida? [...] ¿quién quisiera cargar con la pesada carga de los ultrajes del tiempo, las injurias de los opresores, el desprecio de los orgullosos, las congojas del amor desairado, la lentitud de la justicia, la opresión de los poderosos, las vejaciones que el sufrido mérito recibe del hombre, si todo esto se puede evitar y poner fin con la punta de un puñal afilado? ¿Quién podría resignarse a llevar gimiendo la tan pesada carga de una vida de sufrimientos y dolores, si no hubiera el temor de algo peor después de la muerte..., ese ignoto mundo del Más Allá, del cual no hay viajero que vuelva? ¿No es, tal vez, este temor el que aniquila nuestra voluntad, y nos obliga a soportar todos los males que nos afligen, antes de arrojarnos en el camino de otros cuyos linderos y fines desconocemos? [...] Pero..., ¡silencio!, ¿qué hace ahí la bella Ofelia?... (a Ofelia) ¡Oh, tú, ninfa o mujer!..., no te olvides de rogar por mis pecados en tus plegarias. [...] Y para mal de males, ponéis malos motes a toda criatura de Dios y convertís en gracia vuestros propios defectos. ¡Andad!..., apartaos de mi presencia. ¡No me hagáis hablar...; esto es lo que me ha vuelto loco!”

Hamlet: “[...] ¿Tú me escuchas?... Desde el día en que mi alma empezó a saber distinguir a los hombres, y pudo escogerlos, tú fuiste uno de los elegidos y puse en ti el sello de la preferencia; porque tú, con dignidad viril, supiste ser constante antes los reveses y los favores de la fortuna que, siempre impertérrito, aceptaste. Felices aquellos, y los admiro, que con su templanza y juicio saben y pueden librarse de ser una simple flauta en manos de la fortuna, que suena por el agujero que a ésta se le antoja. Dadme un hombre que sepa librarse de los dictados de las pasiones, y yo lo pondré en lo más secreto de mi corazón, [...]

¡Mis palabras!..., ahora tampoco son ya mías. [...]

¿Tanto tiempo pasó...? ¡No es posible!..., en este caso que el diablo se vista de negro; yo me pondré un abrigo de piel de marta. ¡Oh cielos!..., ha muerto hace dos meses y ¿no le han olvidado todavía? En este caso se puede esperar que la memoria de un gran hombre sobreviva medio año. Pero..., ¡virgen santa!, [...]

¡Bien, con esto puedes ver cómo me tratas!... A tu modo de ver soy más miserable que este pobre flautín. Vosotros, que no sabéis ni podéis hacer sonar este instrumento, que tantas armonías y bellas voces tiene, vosotros queréis sonsacarme, y pretendéis extraer de lo más íntimo de mi ser todo lo particular y secreto, y queréis que hable, que me exprese en todos los tonos, desde el más grave al más agudo. ¡Viva Dios!... ¿Creéis que a mí se me hace sonar mejor que a una flauta? Podéis tomarme por lo que os cuadre, pero nunca conseguiréis de mí que baile al son que os guste. [...]

¡Ha llegado la hora!... Ha llegado esa hora tan apropiada para la obra del mal; esa hora en que las tumbas se abren para dar paso a los muertos; esa hora en que las puertas del infierno arrojan en su seno toda clase de pestilencias sobre el mundo. Ahora podría yo saciar mi sed de venganza con sangre caliente, y llevar a cabo tales horrores que la misma luz del día se enturbiaría por no verme. Pero no nos precipitemos..., pasemos a ver a mi madre. ¡Oh corazón, corazón, no dejes de ser lo que eres! ¡Nunca mi pecho dará cabida al alma de Nerón! Yo seré cruel, pero nunca inhumano. Mis palabras serán agudos puñales, mas no me serviré de ellas como tales. Pido a Dios que mi lengua y mis labios sepan mentir; amenazaré, gritaré, pero sea lo que fuere lo que diga, mi alma sabrá siempre aherrojar la acción.”

Hamlet: “(Se detiene al darse cuenta de la presencia del Rey.) “Ha llegado el momento; la ocasión no puede ser más propicia. Ahora que está rezando, le tengo en mis manos; puedo matarlo... (Saca la espada, da unos pasos y se detiene vacilando.) La venganza está en mi mano; pero si le mato así, irá al cielo. No, no es ésta la venganza que yo quiero. ¡No!..., pensémoslo bien. Un ser infame y miserable asesina a mi padre, y yo, su único hijo, mando al cielo a este criminal como castigo. No, esto no sería un castigo, sino más bien una recompensa y un premio. [...] Pero, por lo que yo aprecio, me inclino a pensar que muy triste habrá sido su destino en el Más Allá de la vida. ¿Y mi venganza puede quedar satisfecha si a este hombre le doy la muerte en los precisos momentos que purifica su alma, como si se preparara para el paso fatal a la otra vida? ¡No!..., espada mía vuelve a tu puesto; es preciso esperar una ocasión más oportuna, cuando la embriaguez lo amodorre, cuando el furor lo encolerice, cuando se abandone a los goces y placeres de un lecho incestuoso y no pueda salvar su alma: entonces será el momento oportuno de la verdadera venganza. [...]“

Hamlet: “¡No, nada de esto!... ¡Por la santa cruz puedo jurarlo!..., yo no me olvido de nada. Sois la reina, la esposa del hermano de vuestro primer marido, y..., ¡ojalá ni fuera así!..., sois mi madre.

Tenéis razón, madre; de loco y criminal es derramar la sangre de un hombre, y es casi tan horrible como matar a un rey y casarse en seguida con su hermano.

¡Y vos tenéis ojos!... ¿Cómo pudisteis caer tan bajo?... Pudiendo gozar de las delicias de un pasto delicado en este hermoso prado caísteis en un cenagoso pantano para cebaros de inmundicias. ¡Ah!, ¿y tenéis ojos? No me diréis que es el amor, porque a vuestra edad los ardores dela sangre se hacen sumisos y condescendientes con la prudencia y el buen juicio. ¿Y qué mujer de buen entendimiento podría pasar de uno a otro? Algún motivo habrá seguramente, pues, de no ser así, no habría sentido, y vos no carecéis de ellos; pero, bien puede ser que vuestras facultades estén dormidas, ya que ni la locura misma podría engañarse de este modo. Nunca el buen sentido cae en tales errores, pues, aunque la pasión domina, siempre guarda un tanto de discernimiento para saber distinguir entre dos seres cuyas diferencias son tan visibles. ¿Qué demonio del infierno pudo cegaros y engañaros hasta este extremo? El más insignificante de los sentidos, uno solo de ellos limitado a así mismo, os lo hubiera advertido a gritos. ¿Qué importa que la vista no pueda ayudarse con la mano, que el tacto no se sirva de los ojos, o que el oído o el olfato acudan solos? ¡Oh, que vergüenza!... ¿Qué hace el pudor? Si, vos, en el infierno de los deseos, podéis enardecer los sentimientos de una matrona, no permitáis que la juventud ardiente se consuma y derrita en su propio fuego, no invoquéis a la vergüenza, cuando con la violencia de la pasión se precipita, puesto que al mismo hielo encendéis y la razón y a la razón le servís de aliciente.

¡Ángel de la Guarda, no me abandones en este trance!... ¡Ponme al amparo de tus alas!... ¡Sombra venerada!..., dime, ¿qué quieres?

¡Es él..., es él!... ¡Fijaos qué pálido está!... Ante su aspecto y la desgracia que aquí le trae, las mismas piedras se ablandan de dolor. No me mires con esa tristeza, no sea que tu lastimoso aspecto corte las alas de mis propósitos de venganza; no me obligues a trastornar el matiz de los fines que me empujan, ni a que corran las lágrimas en vez de la sangre.

Pero..., ¡mirad, mirad!..., ¿no le veis cómo se aleja? ¡Es mi padre... con el mismo vestido que llevaba en vida! ¡Vedle ahora cómo pasa por la puerta!

¡Delirios decís!... Tomad mi pulso, veréis que late como el vuestro; su paso es regular y seguido. Si hablo, no es porque me fuerce la locura. Ponedme a prueba, yo os repetiré palabra por palabra todo lo que os he dicho; y esto un loco no lo puede hacer. ¡Oh madre mía!, por favor, no tranquilicéis vuestra alma con el bálsamo halagador de creer que es mi locura lo que os preocupa, y no vuestra falta.”

Hamlet: “¿Cuáles son las finalidades de la vida del hombre si toda su felicidad reside en comer y dormir? Es una bestia como las demás, un bruto. El Creador, que nos concedió la facultad y la razón divina que alcanza lo pasado y lo futuro, no nos otorgó esta inteligencia para que hiciéramos mal uso de ella. Reflexiona con toda minuciosidad en las posibles consecuencias, tanto si es un recuerdo tonto, como un escrúpulo cobarde (cosa que nos hace pensar que de cuatro partes hay una de prudencia y tres de cobardía), yo no sé, ni consigo saber con ello, cuál es la finalidad de nuestra vida, si sólo sé decir:`Esto lo he de hacer´[...] Al parecer, la grandeza de un hombre no está en luchar por una causa de altas miras, sino en saber encontrar motivos de pelea aun en aquellas pequeñas cosas que son fútiles y carecen de valor, pero que enaltecen el honor. De hecho, ¿qué hago yo?..., ¿cuál es mi deber? Mi padre ha sido asesinado, mi madre envilecida por la infamia y yo, que tantos motivos tengo para que se me encienda la sangre y pierda la razón, sigo sin hacer nada. [...] ¡Oh, desde ahora no habrá en mi pensamiento otra idea que la de la venganza... o de lo contrario, que el estigma de la vergüenza caiga sobre mí!”

Hamlet: “¡No!..., defenderé mi causa y lucharé con él hasta que la misma muerte venga a cerrarme los ojos. [...] ¡Voto a Cristo!... Decidme, ¿qué queréis hacer? ¿Queréis luchar, llorar, dejar de comer, haceros pedazos, beber vinagre, devorar un cocodrilo?... Pues todo esto lo haré yo... ¿O es que venís aquí para lloriquear y provocarme metiéndoos en la fosa de mi Ofelia? Vos queréis ser enterrado con ella, pues yo haré otro tanto.”

Hamlet: “¡Que el cielo os perdone como lo hago yo! Yo voy contigo... ¡Horacio!..., me muero. ¡Oh, reina desventurada!..., ¡adios! Y a vosotros, que os veo palidecer y temblar ante estos fatales acontecimientos...; a vosotros, que no sois más que mudos espectadores..., si tuviera tiempo... os diría..., mas no puedo... La Muerte, ese inexorable esbirro que cumple sin dilaciones su ejecutoria... ¡Horacio!..., voy a morir; pero tú vivirás...: defiende ante todos aquellos que duden o discutan. Si tú eres hombre, dame la copa... ¡Dámela!... ¡Por Dios te lo pido!... ¡Oh, querido Horacio!... Mi nombre se hundirá en el recuerdo de la vergüenza si no hay quien defienda mis actos. Si alguna vez los alientos de tu corazón me apararon con el abrazo de la amistad, aparta de tu mente la felicidad del descanso de la muerte, y sigue en este valle de lágrimas y dolores, donde tantas fatigas se cosechan, y cuenta mi historia a todos aquellos que quieran escucharla. [...] ¡Me muero Horacio!... Esta ponzoña sofoca mis alientos...[...] para mí sólo queda la paz y el descanso eterno.” (Muere)

4.2.- Pervivencia del “tipo” Hamlet

Si enmarcáramos en el presente a Hamlet como príncipe igual que lo es en su origen el personaje seria difícil de responder a esta cuestión puesto que hace 400 años la visión ética y moral de la realeza era distinta; los privilegios eran aun mayores que en la actualidad y se les suponía vía libre para actuar.

De todos modos en mi opinión su situación sería igualmente difícil en ambas épocas ya que su principal problema reside en su interior, en sus pensamientos... Un hijo que se entera de que su padrastro ha asesinado a su padre al que admiraba, que este asesino siente un amor-odio muy fuerte por su madre... y que este hijo se pasa cada minuto del día dándole vueltas a la cabeza por lo que debe o no hacer, lo tiene realmente complicado.

Hoy en día le podríamos aconsejar que visitara cuanto antes al psiquiatra o al psicoanalista para que intentara liberar sus traumas, sus ganas de venganza, su deseo de incesto, el jugar a actuar de manera diferente a como es, su indecisión a ser o no ser, en definitiva a la multitud de problemas que poco a poco le mellan.

5.- Lo real y lo fantástico.

Tres planos:

- Plano real:

Hamlet fue en la realidad un príncipe de Dinamarca del siglo II d.C.

Además, hubo una obra anterior titulada “Hamlet” no conservada cuyo autor se llamaba Kyd y que tubo gran éxito. El argumento era muy parecido al de Shakespeare. Los dos personajes muestran la naturaleza humana tal y como podemos verla hoy día.

- Plano fantástico:

Shakespeare ofrece una particular y trabajada representación de las diferentes maneras de comportamiento de los personajes “tipo” de una época determinada en un lugar concreto. A partir de eso desarrolla la personalidad de éstos a partir de su fantasía y con ella su visión particular de los hombres.

- Teatro dentro del teatro:

Lo mismo que Cervantes en el Quijote, Hamlet habla sobre el arte del teatro, siendo él mismo producto de la ficción teatral. Es decir, “la obra dentro de la obra”; parecido también a Velásquez en su cuadro “Las Meninas.

5.1.- ¿Cómo trata Hamlet a los cómicos?

Los recibe con gran alegría y les llama amigos.

Le pide a uno de ellos, el que parece el lider, que recite un “discurso” y al hacerlo bien le felicita.

Pide a los encargados del acoger a los actores que se les trate bien.

Le encarga el proyecto al “actor primero” y a los demás les da la bienvenida a Elsinore.

Cuando se queda solo divaga sobre la admiración que siente ante la capacidad interpretativa de los actores

5.2.- ¿Qué quiere comprobar Hamlet mediante la representación de los cómicos?

Ha oído que en ocasiones personas culpables se han impresionado tanto ante una obra que han reconocido sus malas acciones y ante eso planea intentarlo con su tío.

Quiere que los actores representen algo similar al asesinato de su padre y observar la expresión de su tío mientras asiste para intentar descubrir si se perturba.

Con esto pretende comprobar si el espectro que se le apareció era realmente el fantasma de su padre o el Diablo que quería tentarlo.

Finalmente consigue que el “ciervo herido” abandone la sala pues al parecer no puede soportar ver esa recreación del crimen que ha cometido.

5.3.- ¿Cómo se relaciona la obra que están viendo representar con los sucesos que perturban a Hamlet?

En la obra se refleja prácticamente al completo los hechos ocurridos en el asesinato de su padre.

La historia representada se desarrolla en Viena. El duque Gonzago habla con su esposa Baptista a cerca de que cuando el muera se casará de nuevo con otro hombre. Ella lo niega como la cosa mas imposible que puede imaginar.

El resto de la obra no se desarrolla sino que solo es comentada.

El duque Gonzago representa al rey asesinado, la reina Baptista representa a la reina Gertrudis. El duque es asesinado y el asesino se casa con su mujer, la cual rompe así su promesa y traiciona a su primer marido.

Es tanta la similitud entre la obra que ven representada y los acontecimientos que rodean la muerte del antiguo rey que no pueden soportarlo y abandonan la sala acalorados. Esto es una especie de triunfo para Hamlet que ya cree a la aparición de su padre y puede empezar a pensar en tomar cartas en el asunto.

6.- Opinión personal.

Cuando me enteré de que leeríamos esta obra me alegré pues me parecía interesante ya que no lo había hecho aún y tenía ganas.

En una primera lectura en clase no me quedé mas que con la esencia pero tras una segunda y analizándolo mediante este trabajo he podido comprender mucho mejor la obra y he satisfecho lo que esperaba de ella. Me ha dejado buen sabor de boca.

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