Hamlet; William Shakespeare

Literatura universal siglo XVII. Teatro barroco isabelino. Literatura inglesa. Tragedia. Drama shakespeariano. Argumento. Personajes

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ENSAYO SOBRE “HAMLET”

DE WILLIAM SHAKESPEARE

Los Personajes De “Hamlet”

“Hamlet”, escrita hacia 1601 y perteneciente al teatro isabelino (inglés), es la obra más universal de William Shakespeare que retrata de un modo escalofriante la mezcla de gloria y sordidez que caracteriza la naturaleza humana. A lo largo de ésta se notan claramente los detalles de una tragedia con estilo y personalidad propia, donde se observan posturas forzadas, un irreal tratamiento de espacio y los numerosos y repetidos efectos dramáticos.

Con respecto al argumento, la obra comienza cuando muere el rey de Dinamarca y su hermano Claudio sube al trono. Repentinamente se casa con Gertrudis, la reina, y el príncipe Hamlet entra en una profunda depresión. Se le aparece la sombra de su padre, que le revela que Claudio lo mató para acceder a la corona y le exige venganza. Entonces, Hamlet finge estar loco para que el monarca no sospeche cuáles son sus verdaderas intenciones. Para confirmar lo dicho por el espectro, el príncipe dispone que se represente una obra en la corte, que ilustre el asesinato, y de a acuerdo a la reacción del rey podrá saber si él realmente cometió el crimen. En la mitad de la obra Claudio se retira muy perturbado y Hamlet confirma así las revelaciones de la sombra. Luego, enfrenta a su madre y en ese momento escucha a alguien detrás de una cortina. Como cree que se trata de la voz del rey, le clava su espada, pero quien estaba allí detrás era Polonio. El espectro reaparece e insta a Hamlet a terminar su tarea, pero no puede pues el rey lo envía a Inglaterra y da la orden de que lo maten ahí. Sin embargo, el príncipe logra escapar falsificando las órdenes del rey. Cuando regresa a Dinamarca se entera de que Ofelia enloqueció y se ahogó. Laertes se apresura para vengar las muertes de Ofelia, su hermana, y de Polonio, su padre. Claudio lo persuade para que participe en un combate de esgrima con Hamlet, equipado con un arma envenenada para asegurar su muerte. Durante el mismo, Laertes logra su cometido pero también recibe una herida con la espada adulterada. A su vez, Gertrudis toma una bebida envenenada que era para su hijo y fallece. Finalmente, antes de morir, Hamlet mata a Claudio.

En resumen, mueren todos. La causa de esto es que Hamlet actuó tarde debido a su melancolía y depresión, y esto fue una especie de castigo divino. Por lo tanto, la familia de Hamlet va a recuperar la honra y éste es uno de los temas centrales en la obra.

Como vemos, “Hamlet” es una típica tragedia llena de tensión. Esto se percibe a lo largo de todo el relato, con actos de pesimismo y melancolía, presentes prácticamente en todos sus personajes. En el caso de Hamlet y Ofelia, parecen ser sólo sujetos sumergidos en su propia tristeza y su mundo paralelo al real, donde saben “demasiado” como para ser felices y perciben elementos que sólo los lastiman más y los entierran más en el fondo de su propia locura que los lleva a actos insensatos que ni ellos logran comprender.

Nosotros nos vamos a centrar en lo que se refiere a los personajes. Todos ellos son miembros de la realeza (típico de la tragedia) y son: Hamlet, príncipe de Dinamarca y protagonista; Claudio, rey de Dinamarca y tío de Hamlet; La sombra, fantasma del padre de Hamlet; Gertrudis, reina de Dinamarca y madre de Hamlet; Polonio, consejero real; Ofelia, hija de Polonio; Laertes, hijo de Polonio y hermano de Ofelia; Rosencrantz y Huildenstern, falsos amigos de Hamlet; Horacio, verdadero amigo de Hamlet; Fortimbrás, rey de Noruega y rey de Dinamarca al morir Claudio y Hamlet.

En primer lugar, el emisor y sujeto de la obra es Hamlet, quien actúa como protagonista. Es un príncipe del siglo XVI y vive en su palacio en Dinamarca. Es hijo único de un rey en la fuerza de la edad y de una reina muy joven. Tuvo, por consiguiente, la infancia y la juventud de un príncipe heredero y de un hijo único. Fue niño mimado, acostumbrado a la obediencia de todos. Es muy sensible, inocente, intelectual, meditabundo, cobarde, y tiene una actitud muy pasiva.

Hamlet está muy mal anímicamente: siente que vive en un mundo de engaños y corrupción, sentimiento que le viene confirmado por el asesinato de su padre y la sensualidad desenfrenada de su madre. Estas revelaciones le conducen a un estado en el que los momentos de angustia e indecisión se atropellan con frenéticas actuaciones. Se muestra perturbado por la muerte de su padre pues no sabe quién lo asesinó, pero tiene sospechas de Claudio. Además, siente un odio profundo hacia la relación que mantienen su madre y su tío; le reprocha a ella que se haya casado con Claudio, ya que lo ve como una traición a su padre. Tiene un inmenso amor hacia ella, pero un amor exagerado. Ha sido el niñito enamorado de su madre, más dolorosamente celoso que un amante. Estos celos gritan y sufren, y amenazan a cada instante. Por eso también siente desprecio por Gertrudis, como objeto mismo de su deseo; y por Claudio, como el de sus celos. En su drama, Hamlet no es dejado a un lado por su padrastro y por su madre. Por el contrario, el rey trata de ganar su confianza y amistad. Hamlet está solo, se aísla y es aislado. Cualquier intento de contacto fracasa y el mero hecho de existir lo condena a ser un marginado. No encaja con el ambiente que le había tocado dado que es muy asfixiante para él. Parece que se engaña a sí mismo, pero también es hábil para engañar a los demás.

El conflicto se desarrolla a partir de la aparición del fantasma, ya que ahí comienzan sus deseos de averiguar si realmente es verdad lo que la sombra de su padre le dijo. En ese momento empieza a fingir su locura que le permitirá tener libertad dentro del castillo y averiguar cosas que él considera de importancia. De todas maneras, no se sabe hasta qué punto su locura es ficticia, ya que no hay una barrera que separe al “Hamlet loco” del “Hamlet verdadero”. Su locura es muy mencionada pero poco observable. Esto se debe a que en sus frases juega mucho con las palabras, pero atrás de este juego se puede encontrar una lógica a sus ideas. Hasta el asesinato de Polonio, aparentemente Hamlet actúa con reflexión y acierto. No se puede descifrar si está loco o juega con la locura. Pero todo se aclara luego del asesinato, donde el protagonista realmente actúa con falta de racionalidad. En ese momento es donde se demuestra más claramente que Hamlet tenía una idea de venganza pero no un plan para llevarla a cabo, y se encuentra con situaciones que lo sobrepasan, cometiendo verdaderas atrocidades.

Hamlet, en sí mismo, encarna la mayor contradicción como si tuviera una doble naturaleza: él impulsa a la venganza y a la reflexión que lo cohíbe. Es un ser indeciso de sus actos, irresoluto e impotente para actuar, y a la vez vacilante: unas veces el deber lo obliga a actuar; otras, la reflexión lo detiene; vacila pero no se resiste a tomar venganza. Se lo puede considerar como una conciencia sin acción. Su dilema y razón de su parálisis consiste en lo siguiente: si no actúa se convierte en un cómplice de un criminal, pero actuar no es más que convertirse en el servidor de un muerto; matando a su tío, no cumpliría más que un destino suyo propio y, lejos de realizarse, sería simplemente el instrumento de un sueño paternal. Es un egocéntrico, busca la autenticidad e individuarse, por eso su resistencia a la acción hasta no estar plenamente seguro y convencido. Huye a su tarea heroica porque sabe que la muerte engendra muerte, y la venganza, más odio y venganza. En realidad, Hamlet no quiere matar a su padrastro pero el deber lo arrastra y no puede evitar su destino. De todas maneras lo posterga hasta que está a punto de morir, y mientras busca excusas para no cometer el crimen, porque Claudio es su tío y en el fondo lo quiere. Hay que destacar que también la depresión que padece le impide actuar y le quita fuerzas e iniciativa.

Uno de los dilemas principales de esta obra está planteado por el famoso monólogo de Hamlet. La gran pregunta de él es si quitarse la vida o no. Piensa que estando vivo tiene que tolerar demasiadas humillaciones y cree que terminando con su vida también terminaría con su sufrimiento. No obstante, encuentra un problema a la hora de suicidarse, ya que si lo hace no sabe lo que le deparará el destino: tiene miedo a lo que vendrá y a no poder volver. Plantea que será mejor, pero siempre guarda la incertidumbre de cuán mejor será. Se pregunta para qué seguir viviendo y seguir soportando ese sufrimiento, si puede suicidarse y terminar con ese gran dolor. Cuando pronuncia este monólogo tiene una calavera en la mano, le habla a la muerte, como para conseguir una respuesta, alguien que realmente afirme que no se va a arrepentir de terminar con su vida. El príncipe se vuelca en un borbotón de palabras sonoras y eficaces para expresar su ambivalencia entre lo que es vivir, dormir, soñar, morir. Aquí citamos este monólogo:

“Ser o no ser... He ahí el dilema. ¿Qué es mejor para el alma, sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos, o levantarse en armas contra el océano del mal, y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir... Nada más; y decir así que con un sueño damos fin a las llagas del corazón y a todos los males, herencia de la carne, y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir, dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán cuando despojados de ataduras mortales encontremos la paz? He ahí la razón por la que tan longeva llega a ser la desgracia. ¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo, la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio, la angustia del amor despreciado, la espera del juicio, la arrogancia del poderoso, y la humillación que la virtud recibe de quien es indigno, cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso en el filo desnudo del puñal? ¿Quién puede soportar tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte —ese país por descubrir, de cuyos confines ningún viajero retorna— que confunde la voluntad haciéndonos pacientes ante el infortunio antes que volar hacia un mal desconocido. La conciencia, así, hace a todos cobardes y, así, el natural color de la resolución se desvanece en tenues sombras del pensamiento; y así empresas de importancia, y de gran valía, llegan a torcer su rumbo al considerarse para nunca volver a merecer el nombre de la acción. Pero, silencio... la hermosa Ofelia ¡Ninfa, en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!”

(Acto III, escena I)

Fuente: Shakespeare, William. Hamlet. Edición bilingüe del Instituto Shakespeare dirigida por Manuel Ángel Conejero. Versión definitiva de Manuel Conejero y Jenaro Talens. Madrid. Ediciones Cátedra, 1997.

En cuanto a Claudio, podemos decir que es el antagonista de la obra. Ahora bien, ¿cómo logra el autor contraponer la figura de él y del protagonista? El contraste principal es que Claudio actúa rápidamente y con firmeza cuando su estabilidad se ve amenazada; Hamlet, por el contrario, demora la acción y espera a estar muriendo para matar a su tío. Los dos personajes se contraponen en la obra por diversos métodos. Cada uno de ellos sondea la mente del otro: Claudio para averiguar si su sobrino está en verdad loco y Hamlet para descubrir si el rey es el asesino.

Claudio es ambicioso y en su carácter predomina la codicia, ya que ha sido capaz de matar a su propio hermano para quedarse con el trono y con Gertrudis. Sólo busca lo que le conviene a él y en ningún momento se arrepiente de sus actos; tiene cierta dignidad. No obstante, tiene cargo de conciencia, se haya atormentado por continuos remordimientos que trata de calmar por medio de sus bondades hacia Hamlet. Sus declaraciones no carecen de verdadera ternura y son sinceras. En realidad, hizo lo que hizo sólo para alcanzar sus objetivos, pero no porque realmente lo quisiera hacer, sino porque sentía que no tenía más remedio. Lo mismo sucede con Hamlet: Claudio no tiene ningún deseo ni motivo para matarlo, pero cuando asesina a Polonio, se decide a hacerlo. Es un hombre de acción, a diferencia de Hamlet, y es capaz de amar pero eso no le impide hacer el mal.

Con respecto a La Sombra del rey Hamlet, podemos hacer notar que es la que le cuenta a Hamlet la verdad de lo ocurrido y le pide que vengue su muerte. Su papel es el de apartar al mundo de la semilla del infortunio. Su importancia es que sin él no hay revelación del fratricidio, y sin revelación no hay tragedia. Se podría decir que es la voz de la conciencia de Hamlet.

Por lo que se refiere a la madre de Hamlet, Gertrudis, podemos decir que es la mujer sensual. Su personalidad no está muy bien definida y está presentada de una manera ambigua al haber traicionado al padre de Hamlet casándose con Claudio y siendo indiferente a su muerte, y a la vez siendo un personaje pasivo e inocente que nada tiene que ver con las atrocidades que su marido comete. Actúa sólo para estar bien ella misma, aunque tampoco puede interceder mucho debido a la situación de la mujer en esa época. En este sentido, Shakespeare no la condena del todo por lo que hizo.

En relación con Polonio, podemos aclarar que es parte de la corte y tiene un cargo importante como consejero real. Sus hijos, Laertes y Ofelia, también eran nobles pero no del mismo nivel. Él es quien piensa que Hamlet estaba loco debido a su amor por Ofelia y se lo comunica a sus padres. Además, junto con Laertes, le recomienda a su hija que se aleje de Hamlet pues no podía aspirar casarse con el futuro rey. Es un hombre de confianza, inteligente y pensador. Muere en manos de Hamlet.

Luego, podemos referirnos a Laertes diciendo que es un hombre justo e inteligente, pero también poco reflexivo y muy impulsivo a la hora de actuar. Si bien cuando le comunican que Hamlet fue quien asesinó a su padre no duda en matarlo en un duelo, luego se arrepiente de lo que hace y por eso le confiesa al príncipe que el que había planeado la traición era su padrastro. Es el prototipo de hombre de acción, pero no es un traidor al nivel de Claudio. Además, cuida mucho de su hermana y por eso también decide vengar su muerte.

En relación con Ofelia, ella ama a Hamlet profundamente. Representa al amor verdadero y puro, la delicadeza y la bondad, y es una mujer pura. Su locura es una verdadera locura de amor; refugiarse en ella le sirve para esconder su dolor y como forma de evadir la realidad. Esta locura la hace en cierta forma preferir la muerte, pensar que con la muerte del cuerpo, el alma se libera. Este es un factor que oscurece la muerte de Ofelia, dudando sobre la posibilidad de un suicidio, algo que iba contra las reglas de la época, y por eso la hicieron pasar por ahogada, para tener un entierro digno. Ella es una víctima inocente.

En cuanto a Rosencrantz y Huildenstern, son cortesanos y antiguos compañeros de estudios de Hamlet. Se hacen pasar por amigos de él, cuando en realidad son falsos amigos y traidores. Eran agentes del rey y tenían encargado matar al príncipe cuando estaban en Inglaterra.

Por último, nos queda mencionar a Horacio, que es el verdadero amigo del protagonista. Es un hombre de confianza, tranquilo y parecido a Hamlet; siempre le da consejos y le ayuda con sus propósitos.

Resumiendo, Es sencillamente genial el uso que Shakespeare hace de expresiones análogas para recalcar caracteres diversos, así como el de expresiones distintas para pintar psicologías similares. Esa complejidad psicológica es la que encontramos siempre en el rumor de las conciencias de los personajes de Shakespeare. Contemplamos a unos personajes angustiados, ya sean inocentes o estén atormentados por sus crímenes, buscando un paliativo, una forma practicable de desaparición, de eliminación de sus tormentos, pero invariablemente todos se frenan ante el suicidio. La muerte sólo llega por accidente, por venganza de otros, o provocada por la temeridad irresponsable y autodestructiva.

Por otra parte, es muy importante mencionar el concepto de realidad que presenta “Hamlet”, donde se rompen las barreras entre ficción y realidad, generando un ambiente borroso y confuso, donde dentro de la ficción surge otra ficción, convirtiendo a la primera en una supuesta realidad que logra marear tanto al lector como a los mismos protagonistas. Éstos últimos están sumergidos en su propio mundo y son parte de otro mundo que los estructura y limita sus acciones. Sin ir más lejos, Shakespeare recurre a la creación de ambientes oscuros que profundizan esta confusión, de actitudes cambiantes y ambiguas con acciones retóricas.

La confusión y la falta de medida se observan a lo largo de la obra, sin una conexión clara de los elementos, generando dudas en el lector sobre la realidad de los acontecimientos. Por ejemplo, no se sabe si Hamlet está en verdad loco o si actúa, o si comienza a estarlo luego de ver el fantasma de su padre, en vez de estarlo desde antes del casamiento de Gertrudis y Claudio. Estas escenas generan confusión, sumadas a las escenas donde la “locura” o la “actuación” se van de las manos del protagonista, llegando a actos lejanos de toda moral y ética, como es el caso de asesinar a Polonio o reaccionar violentamente contra su madre y su amante.

La locura en la obra, aparece bajo distintos disfraces, no sólo de la mano de la insensatez, el dolor y la evasión, sino también incitada por el poder. En particular, se da en el caso del rey Claudio, que si bien no actúa irracionalmente en sus comportamientos, está obsesionado por el poder, no importa cuál sea el precio. Éste es un pensamiento individualista ya que el rey tiene la idea de la perfección que quiere alcanzar, que es tener todo el poder y mantener una buena apariencia frente a su pueblo y a su amada, por más que por ello tenga que matar a su hermano y a su sobrino.

En definitiva, mencionar el aspecto de la locura es, sin lugar a dudas, muy importante, ya que se puede plantear así la cuestión sobre la realidad de la misma: ¿Quién es Hamlet? ¿Un psicópata? ¿Un cínico? ¿Un intelectual mediocre? ¿Un ingenuo? ¿Pero es solitario por vocación o por azar? ¿Es capaz de actuar o finge ser incapaz? ¿Lo arrastra un impulso de autodestrucción? ¿Interpreta un papel para esconder su vacuidad? ¿Lo obsesiona la venganza? ¿O es cautivado por su propio raciocinio? ¿Pero cómo definir su soledad, cómo confrontar su aislamiento con la comunidad que lo circunda? Y por cierto, lo que siente y manifiesta Hamlet, ¿es en verdad locura o es sólo una representación demasiado explícita sobre la mente humana?, ¿sus actos son sólo producto de su demencia o son la manifestación de ideas claras con un significado oculto?; y las acciones de su tío, ¿son sólo la expresión de su ambición o son producto de la sed de poder que genera un cierto grado de demencia e insensatez en él? Claro que son preguntas difíciles de responder, y que dependen mucho de la interpretación personal de la obra, pero es sin lugar a dudas la manera más clara de expresar que, intencionalmente o no, lo que Shakespeare logró a través de su obra fue mostrar la realidad sobre el funcionamiento de la mente humana, la “verdadera” locura y el porqué de las diferencias entre las escalas de valores de las personas.

BIBLIOGRAFÍA

  • Shakespeare, William. Hamlet. Navarra, Salvat, 1970

  • www.Shakespearepapers.com

  • www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/guias/analisisyarticulos/hamlet.htm

  • www.ucm.es/info/especulo/numero14/shak_2.html

  • Enciclopedia Microsoft Encarta 98

  • Apuntes tomados en la clase de la Profesora Laura Ramella