Guiones cinematográficos y televisivos

Cine. Televisión. Guiones cinematográficos. Sinopsis. Personajes. Protagonista. Diálogos. Escaleta. Escenas

  • Enviado por: Daniel González Irala
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas

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TALLER DE GUIÓN CINEMATOGRÁFICO Y TELEVISIVO (Sesiones impartidas por Juan Madrid y Alberto García Ferrer)

Partimos del punto de vista de que somos contadores de cuentos. No, no os equivoquéis, aquí no se aprende a escribir. A escribir sólo se aprende escribiendo, me imagino que nadie negará esto, ¿verdad?. Mi objetivo es simplemente que ahorreis tiempo a la hora de construir el relato.

Siempre partimos de una situación A (inicial) y desembocamos en una situación C (final, normalmente compuesta por un clímax+desenlace), estos dos elementos son realmente los fundamentales, en un principio; lo que ocurre también es que de A a C, tiene que pasar un tiempo (no es lo mismo tiempo real que tiempo del relato, pero esa es otra historia), ya que sin tiempo no hay relato, en ese tiempo se desarrolla un estadio intermedio (el B) o de desarrollo, en el que plantearemos: ¿qué queremos contar?.

El núcleo de la narración es el CONFLICTO. Este elemento provocará el que siempre alguien evite o intente evitar que se resuelva este conflicto. Además, gracias al conflicto y al desarrollo del mismo, se van formando los nudos de trama.

EJEMPLO: Elegir dos personajes y un escenario y contar el conflicto y el final de la historia.

Personajes: Anciana, Niña, Ladrón, Mujer joven.

Escenarios: Gasolinera, Bosque, Casa, Calle.

Conflicto: Un hombre (ladrón) pretende robar carburante en una gasolinera de autoservicio, pero cuando deja la manguera, siempre se encuentra con una niña pequeña que le mira fijamente.

Final: La chica se acerca al ladrón y le pide un autógrafo.

ESTRUCTURA

Un personaje quiere/desea/necesita.......

¿Quién se lo trata de impedir?........

¿Lo consigue o no?...........

Solución y desenlace (¿qué pierde?, ¿qué gana?).....

Reflexión que siempre debemos hacernos sobre el conflicto: ¿es fuerte?, ¿es verosímil?, ¿interesa?, ¿debo reforzarlo?, ¿cómo?.

Si nos planteáramos el relato como una ecuación (problema o conflicto -> solución), deberíamos pensar en que la solución sea verosímil, sorprenda, interese, sea sencilla,... con el objetivo de reforzarla en el sentido en que sea necesario. Pero como no estamos en matemáticas, sino que este terreno es también resbaladizo, conviene plantear un desenlace, por el que nos preguntemos sobre el personaje, ¿qué gana?, ¿qué pierde?, ¿qué consigue? y ¿qué ilumina?.

Todo personaje protagonista debe tener un pecado (pasado) y un sueño (futuro), además conviene “querer” al protagonista con el que trabajamos por dos razones: narrar una historia consiste básicamente en tomar decisiones, y además, se supone que es un acto de placer.

LA SINOPSIS

Lo primero que se presenta (que no siempre lo primero que se escribe) es la SINOPSIS, y en ella deben existir los siguientes elementos:

1.- Conflicto fundamental (deseo+antagonista/s).

2.- Desarrollo del conflicto, con algún giro y/o alguna sorpresa.

3.- Resolución, con el clímax y desenlace.

La sinopsis es un compendio o resumen de un todo o conjunto (ejercicio de síntesis); un desarrollo más amplio de una idea debe contener principio, desarrollo y final, con un hilo conductor y unos personajes principales. Debe ser muy atractivo.

Debemos tener en cuenta que lo que no sirve se quita, debemos estudiar los conflictos y ver cómo todo cumple una función. Una sinopsis no debe ocupar más de 6 ó 7 líneas.

EL DIÁLOGO

El diálogo informa sobre la acción, sobre el que habla, caracteriza al personaje y tiene intenciones ocultas, que se marcan a través del subtexto (lo que queda por debajo de las acciones e incluso de las palabras, en este sentido son interesantes películas como “Las amistades peligrosas” o las de Rohmer, en éstas últimas hay mucha contradicción entre lo que se dice y lo que se hace). El tema del diálogo es complicado.

Partimos de una situación inicial (A), para llegar a una situación final (C):

En la situación A debe haber un protagonista, una serie de personajes principales, su mundo y sus circunstancias, el conflicto fundamental, que dará lugar a la trama, ocupa aproximadamente el 20 % del tiempo del relato, y en él, aparece ya el primer bosquejo de los personajes.

La situación C (o final) ocupa el 15 % del tiempo del relato; en ella se da la resolución de los conflictos y aparece igualmente el punto máximo o clímax, junto a un desenlace o epílogo.

La situación B ocupa el 65 % del tiempo del relato, los avances se consiguen con personajes secundarios; puede haber un anti-clímax anterior al propio clímax, construyéndose el relato a partir de barreras y avances; los avances se consiguen muchas veces gracias a los personajes secundarios.

Procurar siempre que el conflicto aparezca lo antes posible.

En cuanto a la construcción del relato, pueden existir finales abiertos, cerrados y circulares. Por favor, no busquéis temas originales, la originalidad consiste en la verdad de cada uno.

Lo mismo ocurre con los personajes: existen personajes planos y redondos (es decir, unidimensionales y pluridimensionales), tanto unos como otros son necesarios. El personaje redondo tiene el matiz de la ambigüedad, llegándose a construir en tres dimensiones fundamentales: física (aspecto, tics), social (clase, grupo, familia, región) y psicólogica (carácter, comportamiento, manera de hablar, ...).

Las funciones de los personajes principales son dos: la de héroe o protagonista (normalmente tiene un ayudante, que afianza y define su personalidad) y la de antagonista (que también debe ser reforzado por alguna circunstancia o ayudante). En cuanto a los secundarios, puede haber de dos tipos: temáticos (o basados en mitos) e informativos (que aportan información sobre la trama, el tema y el protagonista).

La escaleta pretende ordenar los elementos de menor a mayor intensidad, para culminar en el clímax y resolución; en este caso, el orden de los factores sí que altera el producto.

Las reflexiones sobre el conflicto se podrían complicar sobre todo si fuéramos a escribir un largometraje, por ello las siguientes preguntas, algunas ya repetidas, son interesantes, pues nunca se sabe hasta donde se puede inflar una idea o argumento; en cualquier caso, las cuestiones sobre el conflicto son:

  • ¿Es fuerte? ¿Verosímil?.

  • ¿Está motivado el personaje?.

  • ¿La oposición es también fuerte? (conviene que así sea y que “queramos” a nuestro protagonista en tanto en cuanto realice una proeza)

  • ¿El personaje va encontrando oposiciones según avanza?.

  • ¿Le ayuda alguien o algo?.

  • ¿La resolución es verosímil, fuerte?.

  • ¿Qué gana y qué pierde el personaje?.

  • ¿La resolución produce consecuencias?, ¿cuáles?.

  • ¿Tengo que reforzarlo?, ¿cómo?.

  • ¿Y el antagonista?, ¿lo refuerzo?, ¿añado otros?.

  • ¿Qué relación voy a establecer entre tiempo del relato y tiempo real?.

LOS PERSONAJES

Existen distintos tipos de personajes:

  • Protagonistas.- cuya caracterización es muy importante, en cuanto a carácter, hábitos y costumbres, existiendo los siguientes niveles: profesional (¿a qué se dedica?, ¿en qué trabaja?), personal (vida propia y relación con las personas de su entorno) e íntimo (vida sexual, creencias, manías más profundas, en este sentido siempre es importante el nombre que pongamos al personaje; en cuanto a la caracterización es importante tener en cuenta los antecedentes, ¿dónde se formaron?, y ¿con qué compañeros iban?. Así se construye el interior y exterior de un personaje, hasta tal punto que éste modifica a la trama y la trama al personaje.

  • Secundarios.

  • Accidentales (o figurantes).

Los criterios de caracterización de los personajes, según Aristóteles, son fundamentalmente tres:

  • conforme a su edad, sexo y características.

  • parecidos a la figura mítica del personaje.

  • constantes, fieles a su perfil original, pero capaces de madurar (consecuentes).

Los personajes se definen en las primeras escenas, y están planteados para reaccionar unos con otros.

¿Qué mueve a los personajes?:

  • La identificación.- los personajes se mueven en relación a la trama, pero también al espectador, por ejemplo, situación de peligro frente a una posible desgracia, cometer un error leve,...

  • La comparación.- el espectador se compara al personaje.

  • El temor y la piedad (mecanismo éste último que permite establecer un vínculo del personaje con el espectador, proporcional al grado de identificación con él).

  • Los cambios de fortuna, que sirven para disparar la historia.

  • El reconocimiento, no en el sentido de gratitud, sino de reconocerse en algo (volver a conocer algo que antes sólo se intuía).

  • La equivocación y el malentendido (un personaje que parece indigno y es digno, o al revés, el asesinato, el robo por error.

  • La deuda (de dinero, moral, honor, compromiso,...).

  • La condición social (se da mucho en el melodrama).

  • Los valores morales (fundamentalismo religioso, liberalidad).

  • La perturbación.

  • Las dificultades circunstanciales, temporales, de carácter estático/dinámico, y las que se derivan de la contraintención, que normalmente consiste en que un grupo de personajes no quiere que el personaje principal haga algo y, por ello, tiene que superar este obstáculo.

  • Las metas (alcanzables); pueden ser principales y secundarias (o auxiliares). Las metas tienen que ver con las intenciones y las voluntades; se trata de que los personajes tomen decisiones ante dilemas.

  • Los antagonistas, dificultan la llegada del protagonista a las metas que se propone (en ellos debe existir seducción, ironía e inteligencia).

  • El llamado MacGuffin.- es un concepto que utilizó mucho Hitchcock (el elemento de la botella en “Encadenados”) y consiste en utilizar un elemento que tiene mucha importancia para el personaje, pero no para el espectador ni para el autor (recomendamos la novela de Barry Perown, “Punto muerto”, como clarificadora de este concepto).

Un personaje se crea con imaginación, pero sobre todo con la observación cotidiana de la realidad. Gracias al psicoanálisis se han construido muchos personajes; en este sentido, la psicología aporta muchos conceptos y matices, tales como: los mecanismos de defensa, los mecanismos de racionalización, el proceso de anulación, la negación, la introspección, el retorno a formas infantiles, la proyección de odios, manías, fobias y sentimientos, el desplazamiento, la sublimación,...

De todos estos elementos se deriva la caracterización, una característica que está por transmitir. La acción de un ser humano, aunque parezca impredecible, nunca es accidental (obedece a una relación causa-efecto).

Existen varios elementos en la caracterización, a destacar: la que comprende todos los aspectos del ser humano, como pueden ser la posición en el mundo; y el carácter, que incluye tres aspectos fundamentales: la caracterización, el carácter y las características (secundarias).

Lo que importa es que la acción exponga un carácter que determine las acciones posteriores.

Un personaje tiene que tener un motivo, una intención y un objetivo (la intención y el objetivo hacen que la fuerza de la intención determine el objetivo).

Ninguna acción es posible sin una causa, un motivo, aunque sea inconsciente. La intención llega a su fin cuando se cumple el objetivo; también la intención puede desaparecer por el fracaso.

La meta siempre tiene un sentido, una dirección (estrategia del personaje para conseguir el objetivo) y una distancia (que supone la lejanía o cercanía física, temporal, de intensidad,...).

El PITCH consiste en contar en dos minutos una idea; el PITCH-LINE consiste en hacer esto en una línea.

En cuanto a los elementos esenciales de la dramatización, no basta con relatar un hecho sorprendente, hay unos procedimientos de la narración. Lo importante es saber cómo dar la información, saber distribuir la información entre personajes y espectador. No hay una narración neutra, se ponen en juego muchas cosas; hay dos aspectos básicos: los sentimientos y la jerarquización; al relatar algo, inevitablemente lo valoramos; en general, el relato es como una curva ascendente en intensidad.

El punto de vista o focalización 0 supone una visión por detrás, el llamado narrador omnisciente que lo sabe todo, lee la mente de los personajes y, por tanto, tiene una globalidad de visión (como en la novela del XIX); también existe la visión con, que es la visión con un personaje, de esta forma no sólo seguimos los acontecimientos, sino sus pensamientos, todo (puede ser con varios personajes), es la llamada focalización interna; por último, nos encontramos con la visión desde fuera, en que lo vemos, pero no entramos en lo que piensa cada personaje, ni su vida psicológica, es la focalización externa.

Lo importante es distribuir la información, organizarla como clave para el suspense (en este sentido, si el espectador lo sabe, pero el personaje no, se crea suspense; si el espectador no lo sabe y el personaje sí, se crea sorpresa), la implantación,...

En la estructura se muestra un primer acto o planteamiento, en que se nos dice ¿dónde está la acción?, se define a los personajes y se da el tono de la película.

La trama principal conduce la acción y las secundarias dan dimensión al relato. Lo importante es plantearse las decisiones de los personajes.

LA ESCALETA

Es el desglose de la trama principal escena por escena, ¿qué ocurre a nivel de acción únicamente?, nos permite contemplar la acción principal y ver lo que falta y lo que sobra, es la clave de la estructura, se trabaja con fichas.

LA ESCENA

Es la subdivisión básica de toda película, se produce una acción y un acontecimiento concreto. Las partes de la escena son inicio, desarrollo y final. El relato debe tener una unidad de espacio, tiempo y acción. Siempre que se habla de elipsis, ésta puede ser expresiva y económica. Una secuencia es la agrupación de escenas. Las escenas pueden ser explicativas, de transición y de clímax.

Según Doc Comparato, la escena tiene la siguiente microestructura:

  • Comienzo.- formado por presentación, identificación y apertura.

  • Desarrollo.- formado por un desarrollo y un acontecimiento.

  • Resolución.- consistente en remitir y en cuestionar.

Las escenas tienen que tener los personajes necesarios. Cada escena tiene su razón de existir, con un momento principal y un clímax. Pueden convivir el clímax con el sentido principal de la escena.

Un elemento muy importante, además de los personajes y la acción, es el espacio. La elección del espacio es muy importante y condiciona las acciones que se narran. El espacio sirve para que las personas se relacionen, una misma acción tiene un sentido distinto en un espacio distinto. Hay que hacer dibujos en planta a la hora de escribir escenas.